El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Visualización’ Category

Aprendiendo a mirar

Posted by cosmoxenus en 17 febrero 2010

 

Los distintos aspectos de la mente, es decir, los aspectos del pensamiento, del razonamiento, y de la construcción del ego, están todos conectados y funcionan juntos. La capacidad de pensamiento y la de razonar adecuadamente pueden quedar eliminadas, influidas y distorsionadas sobre todo por la capacidad de construcción del ego. Ya conocemos el dicho según el cual la misma mente es la causa de la creación de los obstáculos que son sus cadenas. El razonamiento también es necesario para ampliar nuestros horizontes, para aprender como si fuéramos cosmólogos, y también para tener relaciones normales armoniosas, pero la construcción del ego afecta tanto al razonamiento como al pensamiento. Es la causa de los problemas terribles y la gran infelicidad que tiene el ser humano. Un parte interfiere en los otros aspectos de la mente, pero la mente puede salvarse a sí misma, porque tiene un gran potencial para hacerse consciente.

Los animales no son auto-conscientes ni egoístas, como el ser humano. Lo que distingue al ser humano de las otras criaturas es su capacidad de razonar de forma lógica y la posibilidad de ser auto-consciente. Todo esto le ha sido útil, tal vez, para su desarrollo hasta aquí, pero no va a llevarle más lejos. Ahora, aunque sea lo bastante auto-consciente para decir “quiero esto, sufro con aquello”, etc., no es lo bastante como para entenderse del todo a sí mismo.

¿Cómo puede crecer esta capacidad de conciencia de nosotros mismos y de todo en general (podríamos darle otro nombre, como la capacidad de recogernos o de reflexionar)? Una forma es prestar atención a las cosas y no estar en un perpetuo estado de prisas y de distracciones. Hay un poema corto de W.H. Davies, que empieza así: “¿Qué es esta vida si, preocupados, no tenemos tiempo de parar a mirar?”. De hecho, se considera casi como un pecado el quedarse quieto mirando algo, porque una gran parte de la sociedad humana dice que tenemos que estar siempre ocupados, haciendo algo útil. El hecho de mirar y nada más, lo cual, aparentemente, es no hacer nada, en general no está bien visto. Quizás no todo el mundo tiene esta actitud, pero la mayoría de la gente la tiene, y de forma inconsciente sienten la obligación de estar siempre haciendo algo. La atención requiere estar tranquilos internamente, sin tener la sensación de que tenemos que hacer un trabajo objetivo siempre, algo útil, en nuestra vida.

Krishnamurti ha escrito lo siguiente: “Si quieres estudiar una hoja, una hoja de la primavera o una hoja del verano, tienes que mirarla realmente y ver su simetría, su textura, la cualidad de la hoja viva. Hay una belleza, hay una fuerza, hay una vitalidad en una sola hoja.”

Nos dicen que para saber cosa de una hoja, de una flor, de las nubes, de la puesta del sol o de un ser humano, tenemos que mirar con toda la intensidad posible.

Si nos observamos a nosotros, descubriremos lo poco que nos interesa mirar en este sentido, o mirara determinadamente, para poder ser conscientes de todas las características de la hija, de su simetría, su textura y su vitalidad. Krishnamurti escribió también sobre una hoja muerta, caída en el suelo, de la belleza que puede haber en una hoja muerta. Pero no debemos tener prisa; hemos de sentirnos tranquilos y sentir la necesidad de comprender la vida en cualquier forma, en una hoja, una nube, o un ser humano. En la enseñanza del yoga, dicen que cuando nos peinamos, comemos, hablamos, oímos, etc., tenemos que prestar una atención total. No es fácil, pero hemos de empezar en algún punto.

Sabemos qué es estar distraídos. Cuando deberíamos estar haciendo algo atentamente y perfectamente, estamos, parcialmente, en algún otro lugar; toda la mente no está allí. Solamente cuando las energías de la mente se concentran, puede existir la intensidad necesaria para mirar, para ver, para comprender. Cuando usamos todos nuestros sentidos y la totalidad de la mente, cuando hay atención, podemos llegar a saber qué es la relación. De otro modo, nos encontramos con una persona, miraremos una planta o una flor, pero no nos relacionaremos realmente con ellos. Puede que nuestros ojos estén mirando, pero quizás nuestra conciencia no esté libre. Pero cuando miramos con toda nuestra atención, entonces vemos muchas cosas que no se revelan si se las mira de forma distraída.

La relación y el conocimiento

La relación no es nada externo, es una sensibilidad, es un sentido de proximidad en la cual todas las barreras caen y desaparecen, dando paso a una sensación de armonía con aquello que estamos mirando. Si realmente miramos un rosal, tendremos la sensación de armonía, de belleza. Pero si esta mirada procede de un movimiento distraído de la mente, entonces no surgirá esta sensación. Por eso la misma cosa puede parecer hermosa y adorable a una persona y a otra no. Esta forma de ver y de mirar las cosas, de prestar atención, tiene que estar libre de toda percepción que cree una atracción o un rechazo.

Hablando del amor, Krishnamurti decía que es como el brillo del sol que nace; brilla sobre todo, y su tierna luz cae sobre todas las cosas, revelando una belleza que no se veía antes: el pájaro iniciando su actividad matutina, el color de la hierba y de las plantas, tantas cosas quedan iluminadas. El amor del individuo liberado es así, una ausencia total de atracción y repulsión.

El ego se expresa en toda una variedad de formas, pero principalmente en términos de atracción y repulsión. Saberlo no representa un gran salto hacia un estado de conciencia extraordinaria. No hay una sola flor en el mundo que se abra en un instante. Tenemos que esforzarnos, como lo hace el jardinero con su tierra. Si esa tierra tiene que acabar siendo un hermoso jardín con bellas flores de todo tipo, no puede sembrar las semillas y marcharse de vacaciones. Tiene que estar allí para proteger los brotes cuando salgan, para arrancar las malas hierbas y para procurar que reciban toda el agua que necesitan, para protegerlas del sol abrasador, etc. Tiene que hacerlo un día tras otro; ni siquiera se puede permitir una semana de vacaciones. Para poder cultivar esta calidad de conciencia en nosotros mismos, tenemos que trabajar en ello.

Para empezar, esta cualidad de la atención en nuestra vida diaria tiene que incorporarse sin que se convierta en otro tipo de preocupación. No debemos olvidarlo. Nos perdemos en lo que estamos haciendo en el mundo, en los esquemas y hábitos de nuestro propio pensamiento y de repente, despertamos un poco. Ese “despertar de la mente” nos separa de las cadenas y nos conduce hacia la liberación. Nos ayuda a mirar sin atracción ni repulsión y ese potencial existe en todas las personas. Tal vez se nos haya abierto un poco o tal vez no, pero todos tenemos esta posibilidad de despertar. Por esto podemos sentir por todas las personas un profundo respeto, porque cada persona tiene esa capacidad de crecer.

Ser capaces de mirar sin sentirnos atraídos ni repelidos, sin decir “me gusta o no me gusta”, significa no preocuparnos por las tonterías externas: si la piel de una persona es negra o amarilla. Tenemos la misma semilla plantada en lo más profundo de nuestro interior, esta semilla que va a crecer hasta liberar el espíritu. El Bhagavadgita nos habla de esto más de una vez. La mente iluminada que está creciendo en sabiduría tiene un poder cada vez mayor para sentir la verdadera igualdad de todas las cosas, y no esa desigualdad superficial que preocupa a la gente. Superficialmente, no hay igualdad; en todas partes la inteligencia es distinta, la honestidad no es igualmente fuerte, todos no son igualmente amables. Es decir, que no hay una igualdad externamente, pero existe una base profunda para la igualdad. Por ejemplo, incluso el diamante y el carbón son iguales. Nosotros creemos que el diamante es algo muy precisos, pero solamente es carbón, nada más. Todas las cosas están hechas de unas pocas substancias que hay en el universo. Las substancias, las leyes, los ingredientes de cualquier estructura, todo es lo mismo.

Por consiguiente, la actitud de una persona atenta es cada vez más verdadera, porque las relaciones son a un nivel más profundo. Existe una mayor conciencia en la mente y un profundo sentido de respeto por todo, porque vemos que, básicamente, todos somos iguales. Uno de los Upanishads, que, como sabemos, se considera un gran texto espiritual, tiene una famoso pasaje en el cual se habla de un sabio, uno de los sabios de la tierra, que le explica a su mujer que la esposa no es preciosa porque se su esposa, sino que es preciosa porque es lo que es. Y lo mismo pasa todo lo demás. En lo más profundo, existe esta potencialidad que puede hacer que la persona se libere de todas las trabas y engaños. Cuando existe una verdadera conciencia, podemos crecer tal vez de manera infinita.

Cómo reconvertir el pensamiento

Si aprendemos a no sentir atracción ni repulsión, a no vernos arrastrados de un lado a otro por esas atracciones y repulsiones, si no cultivamos ningún sentido de superioridad y de inferioridad, si no lo medimos todo con un rasero de nuestra propia invención, probablemente iremos creciendo a partir de un sentimiento de amistad, de afecto y de cariño, hasta darnos cuenta cada vez más de cuál es la verdadera naturaleza del amor. Corremos el riego de ocuparnos demasiado de nosotros mismos, de prestar demasiada atención a lo que estamos haciendo, hasta convertirlo en una obsesión. La cuestión es cómo vivir de forma relajada, sin ambiciones, empezando allí donde estemos.

El maestro vietnamita Thich Nhat Hanh a veces explica las cosas de una forma que puede parecer, al principio, extraña. Habla, por ejemplo, de la meditación de la naranja. Todo lo que quiere decir es que cuando coméis una naranja tenéis que ser conscientes de cómo lo estáis haciendo, de cómo la peláis, dónde ponéis las mondas. Esto podría ser parte de la preparación. La observación, el hacernos conscientes de nosotros mismos, tiene que hacerse sin aspirar a nada y únicamente así se está a salvo. Si no, acabaremos por centrarnos en nosotros mismos más que antes. Por consiguiente, tal vez deberíamos dirigir nuestra atención al mundo de la Naturaleza además de la sociedad humana. No podemos apartarnos de ella en cuanto decidimos trabajar con nosotros mismos.

Hemos de ser conscientes de lo que está ocurriendo y de los problemas que creamos en la vida, como la guerra; la guerra es ahora mucho más peligrosa. Pero ¿por qué los seres humanos quieren permanecer en un estado de conflicto? ¿Qué es lo que nos falta tanto para empujarnos a buscar placer?

Cuando miramos el mundo, creo que nos damos cuenta del lado oscuro de la condición humana. ¿Cuál es la naturaleza del sufrimiento? ¿Qué entendemos por muerte o por vida? Hay preguntas mucho más profundas que se nos han hecho y que deberíamos poder tratar mientras seguimos investigando en la naturaleza de la vida. Si nos importa lo que ocurre fuera, y lo que ocurre en nuestra propia conciencia, seguiremos delante de forma equilibrada, sin quedarnos atrapados todo el tiempo en la condición del mundo actual.

Madame Blavatsky decía que la vida es una serie de pequeños despertares. Miramos la hoja y despertamos a su simetría, a su textura, a su belleza. No podemos minimizar sus palabras diciendo: ¿De qué sirve despertar a una hoja muerta? Tal vez eso no sea importante, pero a través del pequeño despertar que tiene lugar es nuestra conciencia, a través de esa mirada atenta de la hoja o de nuestro amigo, nos vamos haciendo conscientes, a un nivel más profundo, de lo que estamos viendo. Despertar, poco a poco, es importante, porque nos enseña a despertar a la forma en que funciona el ego, un funcionamiento a veces tan ladino t tan sutil que no nos damos cuenta de que es el ego. Incluso podemos llegar a creer que estamos cumpliendo un gran servicio, haciendo cosas maravillosas, cuando realmente puede que simplemente estemos sujetos a nuestra mente egoísta. La mente que está despertando, la mente que vislumbra, esto es lo que tenemos que cuidar y alimentar como lo haríamos con un jardín, si ese jardín nos interesara.

Si nos vamos haciendo conscientes en todos los aspectos, viendo más, oyendo más, pensando más y teniendo más compasión y una sensación de relación que no esté afectada por las tonterías a nivel externo, tal vez nuestra calidad de vida cambie. Cuando nuestro pensamiento se más claro y nuestra razón más lógica y sin retorcimientos, toda nuestra naturaleza será más armoniosa. Todas estas posibilidades se encuentran en la mente. El pensamiento tiene sus limitaciones, pero éstas no pueden eliminarse. El pensamiento puede llegar a formar parte de una comprensión y sabiduría cada vez mayores y más amplias en la vida y en las relaciones.

Etiquetas de Technorati: ,,
Anuncios

Posted in Metafisica, Teosofia, Visualización | Leave a Comment »

Los estados de Conciencia

Posted by cosmoxenus en 19 enero 2010

No se pueden comprender ni las funciones psíquicas ni las físicas, dijo, salvo que se haya captado el hecho de que ambas pueden trabajar en estados diferentes de conciencia.”Hay cuatro estados de conciencia posibles para el hombre (recalcó la palabra “hombre”).

Pero el hombre ordinario, o sea el hombre número 1, 2 ó 3, vive solamente en los dos estados más bajos de conciencia. Los dos estados de conciencia superiores le son inaccesibles y aunque pueda tener chispazos de estos estados, es incapaz de comprenderlos y los juzga desde el punto de vista de estos dos estados de conciencia inferiores que le son habituales.

“El primero, el sueño, es el estado pasivo en el cual los hombres pasan un tercio y a menudo hasta la mitad de su vida.

Y el segundo, el estado en que los hombres pasan la otra mitad de su vida es en el cual caminan por las calles, escriben libros, conversan de asuntos sublimes, participan en la política, se matan los unos a los otros; es un estado que ellos consideran como activo y que llaman de  conciencia lúcida» o «estado de vigilia». Las expresiones «conciencia lúcida» o «estado de vigilia» parecen haber sido escogidas en broma, sobre todo si uno se da cuenta de lo que debe ser una «conciencia lúcida» y de lo que es en realidad el estado en que el hombre vive y actúa.

“El tercer estado de conciencia es el recuerdo de sí, o conciencia de sí, o conciencia de su propio ser. Es  habitualmente admitido que tenemos este estado de conciencia o que podemos tenerlo a voluntad. Nuestra ciencia y nuestra filosofía han pasado por alto el hecho de que no poseemos este estado de conciencia y que por sí solo,  nuestro deseo es incapaz de crearlo en nosotros mismos, sin importar cuan clara sea nuestra decisión.

“El cuarto estado de conciencia es la conciencia objetiva. En este estado un hombre puede ver las cosas tal como son. Algunas veces en sus estados inferiores de conciencia puede tener chispazos de esta conciencia superior. Las religiones de todos los pueblos contienen testimonios de la posibilidad de un tal estado de conciencia que califican como «iluminación»o por otros varios nombres, y lo definen como indescriptible. Pero el único camino justo hacia la conciencia objetiva es a través del desarrollo de la conciencia de sí. Si a un hombre ordinario se le lleva  artificialmente a un estado de conciencia objetiva y se le vuelve luego a su estado habitual, no recordará nada y pensará simplemente que por un lapso de tiempo había perdido el conocimiento. Pero en el estado de conciencia de sí un hombre puede tener chispazos de conciencia objetiva y recordarlos.

“El cuarto estado de conciencia representa un estado totalmente diferente del anterior; es el resultado de un crecimiento interior y de un largo y difícil trabajo sobre sí. “Sin embargo, el tercer estado de conciencia constituye el derecho natural del hombre tal cual es, y si el hombre no lo posee, es únicamente porque sus condiciones de vida son anormales.

Puede decirse, sin exagerar nada, que en la época actual, el tercer estado de conciencia no aparece en el hombre sino sólo por chispazos muy breves y muy raros, y que este estado no puede convertirse en algo más o menos permanente sino por medio de un entrenamiento especial. “Para la gran mayoría de las personas, aun las cultas e intelectuales, el principal obstáculo en el camino para adquirir conciencia de sí es que creen que ya la poseen; en otras palabras, están totalmente convencidas de tener ya conciencia de sí mismas y de poseer todo lo que acompaña a este estado: individualidad en el sentido de un «Yo» permanente e inmutable, voluntad, capacidad para hacer, y así sucesivamente. Por tanto, es evidente que un hombre no se interesará por adquirir, a través de un trabajo largo y difícil, algo que en su opinión ya posee. Por el contrario, si se lo dice, pensará que usted está loco o que intenta explotar su credulidad para un provecho personal. “Los dos estados superiores de conciencia – «la conciencia de sí» y «la conciencia objetiva» – están ligados al funcionamiento de los centros superiores del hombre. “Además de aquellos centros de los cuales hemos hablado, hay en el hombre otros dos centros, el «centro emocional superior» y el «centro intelectual superior». Estos centros están en nosotros; están plenamente desarrollados y trabajan todo el tiempo, pero su trabajo nunca llega a nuestra conciencia ordinaria. La razón debe buscarse en las propiedades especiales de nuestra pretendida «conciencia lúcida». “Para comprender la diferencia entre estados de conciencia, tenemos que regresar al primero, que es el sueño. Este es un estado de conciencia completamente subjetivo. Un hombre está sumergido en sus sueños, no importa si los recuerda o no. Aun si al dormido le llegan algunas impresiones reales, tales como sonidos, voces, calor, frío, sensaciones de su propio cuerpo, no suscitan en él sino fantásticas imágenes subjetivas. Luego el hombre se despierta. A primera vista éste es un estado de conciencia completamente diferente. Puede moverse, hablar con otras personas, hacer proyectos, ver peligros, evitarlos y así sucesivamente. Parece lógico pensar que se encuentra en una situación mejor que cuando estaba dormido. Pero, si profundizamos un poco más las cosas, si echamos una mirada dentro de su mundo interior, dentro de sus pensamientos, dentro de las causas de sus acciones, comprenderemos que está casi en el mismo estado que cuando estaba dormido. Y es peor aún, porque en el sueño él es pasivo, esto es, no puede hacer nada. Por el contrario, en el estado de vigilia, puede hacer algo todo el tiempo y los resultados de sus acciones repercutirán sobre él y sobre lo que lo rodea. Y, sin embargo, no se recuerda a sí mismo. Es una máquina, todo lesucede. No puede detener el ninguno de sus pensamientos, no puede controlar su imaginación, sus emociones, su atención . Vive en un mundo subjetivo de «quiero», «no quiero», «me gusta», «no me gusta», «tengo ganas», «no tengo ganas», esto es, un mundo hecho de lo que él cree que le gusta o no le gusta, de lo que él cree que desea o no desea. No ve el mundo real. El mundo real le está oculto por el muro de su imaginación. Vive en el sueño. Duerme. Y lo que él llama su «conciencia lúcida» no es sino sueño – y un sueño mucho más peligroso que su sueño de la noche, en su cama. “Tomemos algún acontecimiento en la vida de la humanidad.

Por ejemplo, la guerra. Hay una guerra en este momento. ¿Qué significa? Significa que varios millones de dormidos están tratando de destruir a otros millones de dormidos. Por supuesto, rehusarían hacerlo si llegasen a despertar. Todo lo que sucede actualmente se debe a este sueño.

Fuente: Fragmentos de una Enseñanza desconocida. autor: P.D. Ouspensky

Posted in Filosofia Oculta, Metafisica, Visualización | Leave a Comment »

El Poder de la Sugestión

Posted by cosmoxenus en 12 octubre 2009

Posted in Rosacruz, Visualización | Leave a Comment »

La prosperidad y el desapego

Posted by cosmoxenus en 18 mayo 2009

Por: Sergio Valdivia

En toda una vida dedicada a investigar por qué las personas no son todo lo felices que pueden ser, he aprendido que uno de los componentes básicos que lo impide es no saber exactamente lo que se quiere.

Reiteradamente he tratado este tema desde diversos ángulos. Coincidimos con prácticamente todos los escritores sobre temas de superación personal que para tener éxito hay que saber precisamente lo que se quiere. Hay que mantener en la mente y en la imaginación siempre los objetivos y las metas a lograr.

Cuando una persona aprende que su vida será exitosa y feliz, en la medida que defina bien sus objetivos, hay una tendencia a pensar fundamentalmente en propósitos materiales. Incluso en plantear las metas en términos de una cantidad de dinero específica.

Al respecto, es necesario siempre aclarar que la prosperidad tiene otros componentes más importantes: riqueza (en cuanto satisfacción personal o sentirse realizado), salud y alegría de vivir. Es decir, el dinero ayuda a la felicidad, pero no la felicidad no depende del dinero. Es conveniente tener en cuenta esto al formularse metas en la vida. Imagina que has logrado lo que quieres y siente si realmente eso te hará sentirse realizado, feliz y saludable. Mucha gente lucha por metas materiales y cuando las obtiene, no solamente no obtiene felicidad y satisfacción, sino que su vida se hace más miserable.

Es claro que los bienes materiales no son permanentes y en cualquier momento cambian, se envejecen, se los roban, se pierden o se queman. No los podemos llevar a todas partes, porque en realidad no nos pertenecen, sino que los administramos temporalmente.

Tendremos más felicidad y libertad si comprendemos bien esto. Una vez satisfechas las necesidades más fundamentales de tener un hogar, comida, acceso a la salud y a la educación, hay que ser felices si tenemos ciertos bienes y también si no los tenemos. No debemos hacer depender la vida de ello. Apegarnos a las cosas materiales trae sufrimiento.

No suele aclararse otro concepto cuando se habla de tener éxito en los objetivos personales. Y es el que se refiere al desapego del logro de esas metas. Esto parece contradictorio a primera vista. Tenemos que tener presente lo que queremos y luchar por obtenerlo para así tener logros en a vida. Sin embargo, la felicidad y la satisfacción personal no se han de producir cuando algún día obtengamos lo que queremos (si es que lo logramos) sino que ha de producirse en el proceso de actuar y darle sentido a la vida. Nuestra valoración ha de centrase en lo que somos y en nuestras capacidades desarrolladas y por desarrollar, obtengamos o no obtengamos las metas por las cuales estamos luchando.

Hay que tener en cuenta que cualquier meta que nos propongamos no depende solamente de nosotros, sino de muchas otras personas. Y a veces, esas personas no colaboran o las circunstancias se tornan adversas. Y esto no es nuestra responsabilidad. Nosotros somos responsables de nuestros esfuerzos, pero no necesariamente somos enteramente responsables de los resultados. La vida es cambio e incertidumbre constante y nada es completamente seguro.

No hay que sentirse fracasado porque algo no se ha conseguido en el tiempo propuesto. No todo depende de nosotros. Si hemos hecho un esfuerzo constante y sostenido para conseguir algo, siempre aprenderemos. Si algo resultó, bien. Si no resultó, hay que evaluar por qué y hacer las correcciones necesarias. Mientras tanto, al mantenernos activos y protagonistas de la vida, seguiremos aprendiendo, continuamos aumentando nuestra experiencia y seremos un poco más sabios que antes.

Con esta actitud correcta, ninguna experiencia es un fracaso, siempre es un aprendizaje y una apertura a nuevas oportunidades. Usted vale por lo que hace y por sus acciones. Manténgase en estado de alerta ante la vida, mire de vez en cuando hacia el horizonte a donde quiere ir y disfrute el camino que hace día a día. Imagine que conduce un yate o un barco: revisa cada cierto tiempo que el timón esté orientado hacia la dirección correcta y, mientras tanto, disfruta de la navegación.

Posted in Autoayuda, Sabiduria Oriental, Visualización | Leave a Comment »

Las Enseñanzas de Buda y Tauro

Posted by cosmoxenus en 18 mayo 2009

Por Isabela Di Carlo

La invocación de ayuda, guía, protección, a una instancia superior es posiblemente el común denominador del hombre en todas las épocas, tradiciones, geografías y culturas. Hemos estado “pidiendo” desde el comienzo de los tiempos. Invoca el chamán en su danza para traer la lluvia; invoca el cristiano del siglo XIV cuando pide que su familia se salve de la peste; invoca un ateo del siglo XXI cuando pide la curación para su hijo con leucemia. Lo que varía según nuestro grado de consciencia, es el cómo y qué invocamos, más que el hecho en si de la presencia de la actitud invocadora.

Cuando la petición asume el carácter de una negociación, como ocurre en las penitencias y las promesas, la comprensión es tan limitada que casi podríamos decir que es nula. Dios es reducido al nivel de mezquindad humana en el que sólo se “cierra un trato” si se atiende a un interés egoísta. Cuando la invocación tiene un nivel mayor de confianza como en la propuesta que ha alcanzado un boom masivo de difusión y ventas, la propuesta de emplear la Ley de Atracción de la película EL SECRETO, la comprensión ha aumentado, pero sigue estando atada al deseo. Se pide para satisfacer anhelos, sueños personales, ansias de tener, de conquistar. En esa etapa no está aún claro lo que decía la Madre Teresa: “Se han derramado más lágrimas a causa de las plegarias que reciben respuesta que a causa de las que no la reciben.”

En el siguiente estadio se ha encarnado la enseñaza espiritual de Tauro, se está transmutando el deseo en ardiente aspiración, el fuego del corazón permite que sea el ser, el alma quien oficie, y ya no hay peticiones, invocaciones que puedan perjudicar, pues lo que se invoca tiene que ver con las virtudes, con la esencia, con los valores universales. Se invoca una mayor conexión con la luz de la mente superior, con la verdad; se invoca encarnar grados mayores de amor y comprensión para servir mejor; se invoca fuerza y claridad para hacer de la vida algo bello y útil a los demás.

Comprender desde dónde invocamos es realmente importante para realizar el único trabajo que nos lleva a lo real, a realizarnos, para encarnar la enseñanza de Buda y convertirnos en faros de luz, llamas de amor, mensajeros de la libertad.

La invocación está al alcance del hombre de nuestros días, como nunca antes, pues la mente está hoy más despierta que nunca, sólo nos falta abrir el corazón. Si la mente se dirige al bien mayor, es decir si hemos nacido a nuestra nota superior, a nuestra real humanidad (si hemos ascendido de las aguas del deseo al fuego de la aspiración) evocaremos una respuesta de tal dimensión que el sueño de una cultura de paz será superado por una realidad aún más bella: una tecnología al servicio de la vida, una educación que enseñe los valores esenciales, una psicología y medicina del alma, una política basada en al honestidad, la integridad y el deseo de servir, serán algunas de las notas de esa cultura que desde el comienzo de los tiempos nos aguarda.

“Llamad y se os abrirá, pedid y se os dará” decía Cristo y llevamos siglos pidiendo… quizás ahora comencemos a pedir bien, y la evocación pueda ser y sea.

Isabela Di Carlo es psicologa y escritora. Autora de VALORES QUE CURAN –Editorial ANAHATA

Etiquetas de Technorati: ,

Posted in Autoayuda, Visualización | Leave a Comment »