El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Teosofia’ Category

El aprender no es una experiencia

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Krishnamurti

La palabra aprender tiene una gran significación.  Hay dos clases de aprender. Para la mayoría de nosotros, el aprender significa acumulación de conocimientos, experiencias, tecnología, acumulación de destrezas, de un idioma. También está el aprender psicológico, el aprender gracias a la experiencia, o bien el aprender de las experiencias inmediatas de la vida, las cuales dejan cierto residuo; aprender de la tradición, de la raza, de la sociedad. Existen estas dos clases de aprender cómo encarar la vida: la psicológica y la fisiológica; la destreza externa y la destreza interna. En realidad, no existe una línea de demarcación entre ambas; se superponen. No estamos considerando por el momento la destreza que aprendemos mediante la práctica, el conocimiento tecnológico que adquirimos a través del estudio. Lo que nos interesa es el aprender psicológico que hemos adquirido en el curso de los siglos o que hemos heredado como tradición, conocimiento, experiencia. A esto lo llamamos aprender, pero yo cuestiono que eso sea, en modo alguno, aprender. No hablo acerca de aprender una destreza, un idioma, una técnica, sino que me pregunto si la mente aprende alguna vez en lo psicológico. Ha aprendido, y con lo que ha aprendido se enfrenta al reto de la vida. Está siempre traduciendo la vida o el reto nuevo, conforme a lo que ha aprendido. Eso es lo que hacemos. ¿Es eso aprender? El aprender, ¿no implica acaso algo nuevo, algo que no conozco y que estoy aprendiendo? Si tan sólo añado a lo que ya conozco, eso no es más aprender.

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Permite que fluya la sabiduría

Posted by cosmoxenus en 13 junio 2009

Radha Burnier, ‘The Theosophist’, septiembre de 2008

La Teosofía es un asunto de vida.  Se refiere a la Sabiduría Divina y puede traducirse como Brahma.vidyã.  Está en todas partes, en cada plano de la existencia desde el subplano más elevado hasta el más bajo, penetrándolo todo.  Cada persona de acuerdo con su capacidad ― esto es, su capacidad para funcionar en términos de la sabiduría divina ― puede incorporarla en alguna medida.  Nadie puede incorporarla plenamente, en parte porque tenemos que funcionar a través del cerebro físico, y actuar dentro de las limitaciones del cuerpo físico. 

En primer lugar tenemos que comprender que puesto que la sabiduría divina penetra todas las cosas, vive y se mueve en cada uno de acuerdo con el lugar que se le dé.  El ser humano está compelido por naturaleza, a pesar de la densidad del cuerpo físico, a expresar algo de vida.  Incluso los minerales, la tierra, etc., están expresando algo de la sabiduría que es Teosofía.  Pero la expresan en diferentes maneras.  Una tradición dice que el diamante, por ejemplo, es superior entre los minerales porque puede expresar la belleza de la sabiduría más que muchos otros minerales.  En el mundo vegetal un gran árbol baniano como el de Adyar da asilo a muchas aves, belleza a todos los seres humanos que son capaces de apreciarlo, sombra aun a aquellos que no les importa su belleza, y así sucesivamente.  Si llegamos a la etapa animal, un animal como un elefante es más sabio con sus muchas extraordinarias cualidades, y otras criaturas, como perros y otros, han alcanzado la cima del campo animal. 

En el ser humano la sabiduría divina puede funcionar y puede aparecer en toda su gloria en seres como el Señor Buda, Jesucristo, Sankarãchãryã, quienes desde su nacimiento fueron admirables.  Así el mineral llega a ser el bello diamante, el ave puede llegar a ser un pavo real, en el reino vegetal una planta puede llegar a ser un gran árbol baniano u otro de esos árboles que viven por muchos años y florecen, y el animal puede llegar a ser un elefante o un perro muy inteligente.  Y en el nivel humano, si la sabiduría divina pasando a través de seres humanos es extraordinaria, todas sus acciones expresan esa sabiduría divina.  Nosotros también podemos convertirnos en canales para ella. 

Nosotros somos responsables de hacer  que la Teosofía fluya libremente, como en el caso del Buda.  Nosotros podemos ser pequeños Budas, o podemos bloquearla y convertirnos en seres humanos estúpidos.  Depende de nosotros permitir que la Sabiduría fluya.  Algunas actividades llevan más de esta cualidad que otras, y nosotros podemos alentar esas actividades y poner atención a ellas y al ímpetu que ellas dan para el progreso del mundo, dependiendo de las actividades a las cuales estamos dedicados. 

La Sociedad Teosófica y todas sus ramas existen ahora porque se espera que se convertirán en centros desde los cuales la Teosofía expandirá su influencia en la máxima extensión posible, y la hará útil para las personas en el área.  Todos tenemos que considerar cómo nuestra Logia, nuestra Federación, nuestra Sección, puede ser un canal para la Teosofía, la Sabiduría Suprema.  Ella no puede ser plenamente expresada por ninguna actividad en el nivel físico, pero puede expresarse de una manera que la hará destacarse, como Sankarãchãryã lo hizo, como Jesús lo hizo, y como lo hicieron miles de personas que los siguieron a ellos.  Debido a la Teosofía algunos llegan a ser sabios y otros parcialmente sabios.  Las Logias Teosóficas debieran incorporar tanto como sea posible de la sabiduría, de tal modo que la gente comience a elevarse hacia esas alturas. 

Si una Logia tiene un aura, uno imagina que ella tiene una influencia.  Si ustedes  consideran el aura de una Logia, tanto física como no física, ¿cuánto de ella está siendo usado para difundir un mensaje sabio, de tal manera que cada Logia llegue a ser un representante de la Sabiduría Antigua?  Eso depende de ustedes y de mí que participamos en la Logia.  Somos seres humanos.  (Estamos destinados a cometer errores, porque no somos perfectos; por tanto la Logia no puede ser perfecta).  Pero en la máxima extensión posible las actividades de la Logia debieran hacer más sabia a la gente.  ¿Puede ser nuestra Logia un instrumento para que la sabiduría llegue a través de ella, en cualquier medida posible?  Para hacer eso, nosotros que somos miembros de la Sociedad Teosófica, debiéramos ser personas interesadas en conocer los elementos esenciales de la vida.

El propósito de una Logia es proveer un lugar para toda clase de sabiduría que llegue de cualquier parte del mundo, cualquiera que sea su nombre: Vedãnta, Islam, Cristianismo o el que sea.  Ella presenta la verdad que se encuentra en todas las religiones.  Todas las religiones se han corrompido, pero algunas partes de ellas son ciertas y como se enseñaron originalmente.  Esa parte central es la que las Logias Teosóficas debieran estar interesadas en hacer conocer de las gentes. 

Alguien puede preguntar: ¿La religión Islámica tiene algo que decir a la gente?  Sí, lo tiene, pero no lo que algunos musulmanes dicen; ellos pueden ser no muy musulmanes en su actitud agresiva, mientras que el Profeta Mahoma era muy bondadoso.  Igualmente hay gente necia en el cristianismo, en el hinduismo y en otros grupos.  Pero si ustedes dejan eso de lado, y hablamos solamente de lo que nos lleva a profundidades de sabiduría que aún tenemos que alcanzar, eso será útil.  Por tanto esto es una cosa que pueden hacer las Logias en nuestra Sociedad: hacer que la gente sea consciente de la Sabia Enseñanza que se está dando.  Algunas veces es llamada Sufi, otras misticismo Cristiano, otras Advaita, pero todas ellas tienen verdad que transmitir. 

Debemos permanecer libres de prejuicio para encontrar lo que es verdadero, bello y recto en religión.  La esencia de la religión puede encontrarse en muchas religiones, pero debemos tener mentes perceptivas y abiertas para comprenderla. 

La bondad debe llegar a ser la norma

Una de las cosas que tenemos que hacer es erradicar de nuestro carácter y condición mental el deseo de tener a otros bajo nuestro control forzándolos a comportarse como nos gustaría.  Ésta es una forma de crueldad, y existe en muchas formas.  Está en completa contradicción con la manera teosófica de vivir.  Por consiguiente debiéramos tratar de erradicarla de nuestra naturaleza inferior; la superior, naturalmente, no tiene una predilección por forzar a las personas de ninguna manera.  Podemos complacer nuestros propios intereses en diferentes maneras, pero debemos estar seguros de que la tendencia a la crueldad esté completamente anulada. 

‘La crueldad es el trabajo del demonio; así es como lo ve un Maestro,’ dice C. W. Leadbeater.  La inquisición, por ejemplo, creía en imponer la conversión, una acción que daba satisfacción externa a los perpetradores.  Acostumbraban matar y torturar a muchas personas que no estaban de acuerdo con lo que ellos decían.  Numerosas personas de África y otras regiones, por ejemplo indígenas suramericanos, fueron atrozmente tratados porque suponían que ellos no tenían alma.  La enseñanza islámica dada por una persona que era un bondadoso santo, fue llevada a otros países por medio de la espada.  Hoy ‘la espada’ es usada para subordinar políticamente y de modos similares a las gentes que no desean someterse, y para ayudar a dictar lo que debieran ser sus maneras, creencias, etc. 

El acto de la vivisección, por quienes usan animales para sus propios propósitos, sin consideración a cómo sufre la pobre víctima y tal vez muera, es deliberada crueldad.  Con frecuencia se supone que es para asegurar el bienestar de vidas humanas.  Pero el animal a quien se le practica la vivisección es tan importante en el sistema evolutivo como el ser humano que es totalmente indiferente a su bienestar.  Hay cualquier cantidad de personas en el momento actual que justifica el uso de animales para propósitos ¿pero no es mejor buscar otros remedios para los seres humanos y evitar toda la crueldad incluso si se dice que es por razones altruistas?  Unos pocos pasos han sido dados en esta dirección, por ejemplo, por la Unión Europea aprobando nuevas leyes contra la crueldad con los animales, que tienen que ser aplaudidas, ¿pero son suficientes? 

Hay crueldad mundial practicada sobre niños, porque sucede que están bajo el control de sus padres u otros adultos como sus maestros en la escuela.  Muy a menudo con la mejor de las intenciones hay el deseo de obligar a un niño a meterlo dentro de un patrón ― el patrón de la sociedad.  Pero el niño puede tener talentos que no son los que el padre desea o impone el maestro.  Puede ser que estos talentos produzcan menos dinero más tarde en la vida; pero no se beneficia el niño que es forzado a seguir lo que los adultos piensan que es mejor. 

Escribiendo acerca de esto, C. W. Leadbeater dijo que el amor y la libertad son grandes factores en el desarrollo del alma.  El amor es un requisito previo.  No importa si el cuerpo no tiene  todas las comodidades e importancia que los padres desearían, pero es esencial que los talentos innatos del niño no deban ser inhibidos.  El niño debiera crecer sintiéndose libre y desde sus días tempranos debiera dársele la oportunidad para que se desarrolle naturalmente.  Este es el propósito de la educación, y seguramente también es el camino que debiera ser tratado por padres y otras personas mayores. 

Al explorar este tema de la libertad, debemos tener en cuenta que cada persona es un alma (no meramente un cuerpo) que necesita desarrollar lo que justamente son sus propias virtudes particulares.  Éstas deben ser cultivadas a lo que el mundo considera que es un precio, pero que desde el punto de vista del crecimiento real del niño puede ser muy importante.  Por consiguiente el papel del maestro es sagrado, y siempre debe actuar con amor ― una gran responsabilidad.  Pero aun si el maestro falla en alguna medida, siempre y cuando trate, es lo mejor que puede hacer.  Este es el sello de la educación teosófica. 

Los mismos principios se aplican a los que están trabajando bajo alguien; ellos deben ser tratados bondadosamente, tomando en cuenta su crecimiento como seres humanos, y no meramente la ayuda que puedan dar en el momento.  Todo es parte de la vida, y necesita ser pensado cuidadosamente por quienquiera que esté interesado en su propio crecimiento espiritual.  El crecimiento de uno nunca puede separarse de la acción que es ejecutada en relación con otros ― seres humanos, niños, animales, plantas y todo lo demás.

Esto es parte de la comprensión de lo que es la vida Una.  El asunto de la crueldad es importante, aun desde un punto de vista egoísta, porque incluye toda vida, cómo sentimos hacia otros, lo que hacemos a un esposo o a una esposa, a los niños o animales, incluso a las cosas aparentemente sin importancia como la vida que está creciendo bajo nuestros pies; todas estas cosas son importantes en la vida de cada uno.  La bondad debe llegar a ser la norma.

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UN DESAFÍO A LOS TEÓSOFOS

Posted by cosmoxenus en 14 marzo 2009

Todo el que observe los acontecimientos internacionales no dejará de percibir la tensión que existe en todas partes del mundo.   Es algo más que una tensión económica; es más que la tensión industrial entre obreros y patronos; es más que la tensión de una lucha nacionalista y política.   Esos no son más que los síntomas de la subyacente necesidad que siente el mundo de encontrar una respuesta a esos problemas, basada en algo más sólido, más digno de confianza y duradero que cualquiera de las ineficaces "soluciones" del pasado.

No es que los hombres tengan miedo.   Los hombres están dotados de suficiente valor.  

Si la humanidad presenciase la inevitable destrucción del mundo y de la raza, encontrarían heroica guía y probablemente resultasen todos héroes, demostrando así, que están hechos de divina materia.       

Pero los hombres saben que para hacer frente al desastre no es bastante el coraje;  y la gran tensión que sienten, se debe a que se dan cuenta que la destrucción no es inevitable;  porque en el fondo de su naturaleza saben que en alguna parte hay una solución. 

Es la emoción que fuerza a aguardar, la duda señalando que se puede hallar la solución, es el esfuerzo mental de la lucha para encontrar la solución a tiempo.

En  un artículo en la revista de la Universidad de Chicago, un autor decía:

" …El mundo está inflamado de duda, terror y odio; esa llama sólo puede ser extinguida por el sabio, escribiendo en la soledad de su estudio, pero escribiendo con pasión por el derecho y por el bienestar del mundo"…

El valor del sacrificio, y, de la devoción apasionada con respecto a las necesidades humanas es indudable, pero más adelante en la misma revista otro escritor ofrece una mejor solución.

"  ..No es suficiente enseñarles a los  hombres sabiduría, caridad y tolerancia.  Estos atributos son de la misma esencia de lo que se ha venido enseñando desde hace dos mil años.

"..No será suficiente que los hombres de ciencia se pongan a trabajar para aminorar el choque que en la sociedad produce todo progreso industrial…

"…No será suficiente que el erudito en la soledad de su estudio, escriba con pasión por los derechos y bienestar de los pueblos.   Los anaqueles del mundo están llenos de ese material.

"El hombre necesita, una nueva base de verdades eternas en la cual cimentar una nueva fé.   El hombre necesita nuevos valores, y que una nueva fórmula rija su vida".

Para los teósofos, tal exposición es un incesante desafío.   La fórmula que presenta, no podría describir mejor lo que la Teosofía tiene para ofrecer en Sabiduría.    Nunca urgió más el tiempo .   Nuevas verdades se necesitan que sean básicas y eternas, capaces de cimentar una fé aquí abajo en la tierra, y practicables con un "conjunto de valores para los cuales vivir".  No es esta una mera retórica, sino la expresión de lo que el mundo verdaderamente busca y ansiosamente espera.

La Sociedad Teosófica ha luchado valientemente, …para expandir la luz, desde que su llama fué encendida en un mundo supersticioso y materialista.   No ha podido evitar las guerras, a pesar de exhibir las básicas verdades, los valores eternos que los pensadores y las instruidas masas de la humanidad reconocen como esenciales para la paz, la vida y la libertad.

Esas verdades básicas no necesitan ser adaptadas a los hombres de ciencia, ni a los educadores, ni a los psicólogos, ni a ningún otro que verdaderamente busca de responder al llamado de la humanidad.   Esos tomarán las verdades básicas, percibirán su importancia y eterno poder y lo aplicarán a la ciencia, a la educación, a la psicología, a todos los actos a través de los cuales aquellos que están interesados en el bienestar de la humanidad buscan ayuda.  Tales hombres en todas las actividades, están tratando de descubrir la subyacente e iluminadora verdad, sin la cual saben ellos que todos sus esfuerzos son vanos.   Si los teósofos dieran esta verdad en toda su potencia y pureza, sus razones harían que esos hombres adaptasen a ella sus pensamientos profesionales.

Sin duda alguna, es muy importante, que los Teósofos sean ampliamente versados en todas las formas de pensamiento relacionados con los diferentes conocimientos.  Sin embargo más urgente es la necesidad de "nuevas y básicas verdades…verdades eternas…de nuevos valores…una nueva fórmula por la cual vivir",…y si estas fueran claramente expuestas, la adaptación profesional, podría dejarse sin ningún peligro a aquel que sinceramente busca ayudar a la Humanidad.

Lo que se le pide a los teósofos, es que conozcan concienzudamente las verdades básicas, y eternas que constituyen nuestro especial campo de conocimiento, las que deben exponer personalmente y a través de las actividades de la Sociedad Teosófica, en toda su pureza, su lógica e inspirante veracidad.   Esas básicas y eternas verdades, poseen un gran poder si se les facilita un canal puro por el que puedan fluir, y, no necesitan disfrazarse, ni ser diluidas, ni tampoco adaptarse a diferentes tendencias.

Los hombres de saber y de percepción buscan lo básico y lo eterno, los elementos para una nueva fé, nuevos valores para una más feliz vida, y no dejarán de reconocerlas si son claramente expuestas.

En Teosofía, esos hechos fundamentales, básicos y eternos en su naturaleza, han sido extraídos de todas las grandes fuentes de la verdad;  de las religiones, de la filosofía, de la misma Naturaleza.

Esta única síntesis e integración responde al llamado de los pensadores de la humanidad.  Esto es lo que el mundo ansía.  Esto que muestra que los hombres son hermanos por naturaleza, que hace comprensible la utilidad de la vida, y la muerte, desposeyéndolas de todo temor, manteniendo la fé de los hombres por la razón, explicando el pasado, y el presente, e indicando un razonable y seguro camino hacia la felicidad;  esto solamente puede aliviar la tensión de la impelente necesidad que todos los hombres sienten y muchos expresan.

El escritor en la revista de la Universidad de Chicago dice más adelante que el germen del egoísmo debe destruirse.

"Es este germen del interés propio que ha hecho inútiles todas las enseñanzas, prédicas y plegarias del pasado.   Este germen es un producto de la naturaleza, que hace del instinto de conservación su primera ley, y que con nuestras enseñanzas, prédicas y ruegos lo inculcamos en el hombre con el propósito  de adaptarle a una buena vida, pero en realidad estos valores no tienen importancia".

Vemos nuevamente lo cerca que la Teosofía está de la solución.   Su filosofía de la fraternidad, sus enseñanzas de una elevada vida y de las órdenes jerárquicas desde el hombre a la súper humanidad, son la misma antítesis de todo egoísmo y la verdadera esencia de todo sacrificio.  Es la Teosofía el único conocimiento que en el mundo moderno enseña la vida noble, no para la propia preservación, sino para el adelanto de la humanidad y para ayudar al mundo a soportar, "su pesado karma", el resultado de su oscuro pasado.

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Artículo extraído del boletín América Teosófica- año 1976

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La Verdad en su Totalidad

Posted by cosmoxenus en 6 marzo 2009

N. Sri Ram

Publicado en  "Sophía"edición Enero de 1997.

El título de mi conferencia puede dar la impresión de algo abstracto y metafísico, pero espero demostrar que la Verdad no es abstracta, sino viviente y si se considera como una verdad viviente adquiere de inmediato color y luz y se presenta con una perspectiva amplia y profunda.

En primer lugar, ¿qué queremos decir por "Verdad"? .

Es una pregunta difícil de contestar, pero creo que hay la posibilidad de una respuesta muy sencilla: la Verdad es lo que existe efectivamente, lo que ocupa un lugar, y no simplemente lo que se imagina, no una impresión que se crea, aunque una impresión es también un hecho según la importancia que le da la mente de la persona que la recibe.

La totalidad de la Verdad es, por lo tanto, la totalidad de todo lo que es, comprendiendo todo fenómeno y todas las cosas que existen. Cuando hablamos de algo como un hecho o como una verdad, es sólo nuestra comprensión de ello, cuya comprensión corre el riesgo de ser incorrecta o parcial, e incluso perjudicial, si no coincide con la verdad.

Cuando yo escribo concibo una imagen de ello en mi mente, es decir, una impresión de ello, pero esta imagen puede no representar la verdad en su verdadera perspectiva, en su integridad, en su esencia interna. Sin embargo, puede haber un estado o modo de conciencia en el cual la verdad es conocida; un estado en el que no exista separación entre la conciencia que conoce y el objeto conocido. Si se consigue un estado semejante de conciencia, entonces se conocerá la verdad absoluta por lo que a ese objeto se refiere.

Cuatro Categorías en todas las Cosas :

Cuando pensamos en todas las cosas que son, vemos que pueden catalogarse en cuatro categorías.

En primer lugar, hay la materia que existe en tantas formas diferentes.

Estas formas se componen de varias substancias, siendo todas ellas materia. Hay los hechos del mundo material y la comprensión de ellos, tal como los hallamos en la ciencia, resultando una comprensión a un determinado nivel.

Hay luego otra categoría, aparentemente diferente de la materia: es la Vida, la cual parece surgir de unas condiciones particulares de la materia, pero que pueden tener un fundamento distinto, una modalidad diferente. La vida puede que no sea el producto de la materia, sino que puede ser algo que utilice simplemente una base material.

Nadie puede decir razonablemente que ese punto de vista sea ilógico, o que no esté de acuerdo con los hechos de la ciencia.

Luego viene la tercera categoría, que es la Conciencia.

Se la identifica con la Vida, porque dondequiera que exista algo vivo nos encontramos que, en cierta medida, es consciente. La Vida significa experimentación y acción.

La experimentación de las cosas por la respuesta a diferentes estímulos y por el impulso de la acción, el hecho de quererlo, pertenece sin duda a la Conciencia.

Pero entonces hay una distinción entre Vida y Conciencia que consiste en lo siguiente: la Conciencia tiene una libertad que la Vida no tiene.

La Vida actúa siempre con el proceso organizativo, cuyo proceso ella habilita y utiliza.

En el cuerpo humano hay varios procesos operantes, toda clase de impulsos nerviosos, movimientos de diferentes clases, acciones químicas, acciones eléctricas, y así por el estilo, de suerte que no podemos ver a la Vida fuera de estos procesos. Ella los coordina a todos con una inteligencia instintiva. Nadie ha sido capaz de explicar cómo surge esta extraordinaria inteligencia que es electrónica en su rapidez, coordinación y precisión, y que es capaz de movilizar energías para enfrentarse con cualquier contingencia.

La Conciencia, si bien se basa en la organización, es capaz de ir más allá de sus procesos. Se concede toda clase de formas y actúa libremente excepto en las limitaciones que ha creado por sí misma. Puede imaginarse cuanto quiera, pero lo que imagina puede que descanse sobre el terreno de la verdad, o puede que no tenga semejante base.

Hay entonces otra categoría, que es la que surge en la conciencia cuando se ha desprendido completamente de todas las ideas y factores que determinan su acción.

Si contemplamos nuestras mentes tal como son, observaremos el hecho de que la mente está llena de ideas fijas.

También existen algunos hábitos establecidos de pensamiento, y ciertos modos de reaccionar ante las personas, las situaciones y las cosas. Todo junto condiciona a la mente, y nuestros pensamientos, sentimientos y juicios son el resultado de esos condicionamientos.

Supongamos sin embargo que la conciencia se ha librado de este condicionamiento, de todo lo que determina por anticipado su modo de actuar, y entonces será una conciencia totalmente diferente. Su acción y su valor serán diferentes.

La verdad en su totalidad ha de comprender lo que está en todos los diferentes niveles de nuestro ser: forma y vida, tanto como el florecimiento de esa vida.

Ahora bien, la Teosofía en abstracto, – y utilizo la palabra abstracto porque cuanto hallemos en los libros será sólo una declaración parcial, no podrá ser la totalidad  -  la Teosofía, pues, en abstracto, tal como existe en la Naturaleza, en el Universo, ha de ser toda la Verdad, de modo que abarque todos los niveles que acabo de mencionar.

La Verdad, su Acción

La palabra Teosofía significa literalmente Sabiduría, más bien que conocimiento. Hay esta relación entre la Sabiduría y la Verdad, y es que la Sabiduría reside en la acción que está de acuerdo con la verdad, no de acuerdo con ninguna idea falsa o superficial. Por acción quiero decir no sólo la externa, sino también el pensamiento y el sentimiento, que son actividades del propio ser o de la conciencia. La acción ha de comprender toda la acción que tiene lugar en o desde el fondo de ese ser.

La Verdad en su plenitud no es una simpre comprensión mental, sino que ha de incluir lo que se conoce a través del sentimiento, ha de incluir una apreciación de los valores que se traducen en términos de sentimiento.

Una comprensión simplemente mental, árida, prosaica, no es más que una radiografía muy diferente del cuerpo de carne, y no muestra la vida y su significado.

La Verdad en este sentido de una comprensión profunda, total y vital, puede surgir solamente de una mente abierta e incondicionada, y la naturaleza de este estado de incondicionamiento es precisamente el de una sensibilidad pura, y nada más.

Si ya hay algún elemento, o factor, algún mecanismo establecido en la conciencia, entonces esa conciencia obrará de acuerdo con esa idea, hábito o mecanismo; pero cuando no hay nada de todo eso, la conciencia permanece en su propia naturaleza.  Su propia naturaleza es la de ser consciente, sensible y responsiva.

La palabra sensibilidad contiene un significado que involucra un cierto refinamiento, incluyendo la capacidad de sentir, cosa que la palabra conciencia en su uso ordinario no contiene. Pero la conciencia es en verdad, la capacidad de responder a toda cosa tal cual esta cosa es, y esta respuesta ha de incluir un sentido de belleza, el sentimiento de lo feo, un sentido de proporción y los sentimientos de todas clases.

Podríamos decir que la Sabiduría es la Verdad en acción. Cuando la Verdad obra, en lugar de obrar nosotros según lo que nosotros creemos que es la verdad, entonces la naturaleza de la acción es diferente.

Las Limitaciones de la Mente

La Verdad, en su totalidad, no es comprensible por la mente que utilizamos. La actual es una edad mental, y la mente está en plena actividad, ha logrado maravillas. Sus métodos son los de reunir hechos, establecer relaciones, formular hipótesis y utilizar las hipótesis. De esta manera ha procedido yendo de proeza en proeza. Por lo tanto, creemos que la mente, tal como la vemos operar, lo es todo en todo.

Hemos de comprender que la mente tiene sus limitaciones.

Trabaja a base de datos imperfectos; sus juicios y tesis ,pueden no comprender lo más relevante. Más aún, es parcial en su propia manera de obrar.

En un conjunto de hechos dados, relacionados todos entre sí, la mente tendrá que empezar por un punto cualquiera del conjunto, y entonces proceder paso a paso hacia los demás, estableciendo las relaciones entre ellos. Cuando lo hace así su perspectiva ha de ser diferente de lo que sería si hubiese empezado desde otro punto. Su perspectiva desde cada uno de los puntos es necesariamente parcial.

Si ocurre un accidente en una carretera, accidente presenciado por un determinado número de gente, cada uno de ellos lo explicará de diferente manera, al menos en cuanto a énfasis y valoración. A menos que uno sea capaz de situarse por encima de todo ello y tener una rápida visión de conjunto, en un instante, no habrá posibilidad de una total y correcta interpretación del asunto.

Además, la mente no está separada de las emociones. Es inútil pensar que puede estar completamente separada de ellas. Si lo está, aún entonces, no comprenderá toda la verdad. Pues la Verdad no es puramente mental. Uno tiene frecuentemente una preferencia sin que se dé cuenta de ello; la mente de uno interpreta constantemente los hechos de acuerdo con la conveniencia y el interés. Si tenéis prejuicios en contra de una persona, todo cuanto esta persona diga o haga será torcido por ese prejuicio. La mente, tal como es, es un instrumento muy imperfecto.

La Conciencia en su Naturaleza Pura .

Hay un estado de conciencia que puede abarcar el todo de algo, permaneciendo aparte del conjunto de hechos y observándolos desde una diferente dimensión.

Puede tener en cuenta todos los hechos en relación con cualquier otra cosa, exactamente tal como son, sin ninguna interpretación, sin ninguna preferencia o parcialidad; pero esto sólo puede pasar cuando está exenta de todo elemento extraño y no es sino un espejo de la verdad, en estado negativo y sensible como una placa fotográfica. Para la mente es posible asumir esta posible condición en la cual todo es receptividad, sin mezcla de actividad de pensamiento que rompa o disminuya la receptividad.  Entonces retrata todo lo que se le presenta, en su profundidad, y no simplemente la forma, sino también la belleza y el sentimiento contenido en ello.

"Exento de todo elemento extraño". ¿Extraño a qué?. A su propia naturaleza, a la substancia y composición de lo que la conciencia es en esencia. Entonces es una conciencia que está libre de toda nube subjetiva o complejo subconsciente. Queda únicamente en su pura naturaleza, y nada más. Lo que se experimenta en este estado pertenece a modalidades de su propio y libre funcionamiento.

Por "libre" quiero decir libre de todo factor determinante, libre de toda cosa mecánica. Cuando algo actúa automáticamente, en virtud de cierto mecanismo existente, entonces el mecanismo es determinante en su naturaleza, por lo que no hay libertad.  La conciencia es libre del todo sólo cuando hay libertad en su modo de obrar en todas las cosas.

La acción de una mente que esté separada del propio ser ha de ser necesariamente parcial. La mente que utilizamos es realmente un instrumento de nuestro ser. El modo como es utilizada depende de la naturaleza que la utiliza. Si es utilizada por una naturaleza buena, su acción y los efectos de la misma serán muy diferentes de lo que serían si fuese utilizada por una naturaleza cruel o viciosa. La mayoría de los casos, no actuamos con toda la plenitud de nuestro ser, con todo nuestro interés y atención, y ello porque hay varios impedimentos en nosotros que lo privan. Solamente tendremos la posibilidad de comportarnos con plenitud de conciencia, con la plenitud de nuestro ser, cuando no existan esos impedimentos.

Este funcionamiento de la conciencia o del ser, como un todo infinitamente sensible o indivisible, es, en mil modos, o ritmos, en mil formas llenas de armonía o belleza. Esto es lo que constituye la infinita belleza del alma. Y es belleza verdadera, y no lo que viene a llamarse belleza.

Hemos de hacer una distinción entre lo que es verdaderamente bello, intrínseca, realmente bello y lo que es simplemente considerado bello porque tal o cual persona lo dice.

Es muy posible condicionarse de tal modo que nos lleguen a gustar cosas que de otro modo no nos gustarían. Cuando algo nos gusta y lo hallamos agradable, es posible que digamos que es bello. Pero la verdadera belleza es la que demuestra su valor ante la conciencia incondicionada e imparcial, cuyo criterio es el único absoluto y verdadero.

La Verdad Interna

Hay una verdad interna y una verdad externa. Todos comprendemos la verdad en relación a las cosas que existen en su propia naturaleza, en su propia forma, movimiento y propiedades. Pero, ¿qué es la verdad en lo interno?. Es la verdad de la comprensión, del sentimiento, de la experimentación. Cuando entráis en contacto con una cosa, sea cual fuere su naturaleza, hay la acción apropiada con respecto a ella de parte de la conciencia pura, la cual no está condicionada por lo agradable o desagradable. Su sentimiento es el sentimiento verdadero con respecto a dicha cosa. Puede que hayan otros sentimientos posibles, pero no serán la verdadera respuesta, sino solamente una respuesta condicionada. Estos surgen del propio condicionamiento.

La facultad de la conciencia en su propia naturaleza pura es, a la vez, percepción, –la cual, cuando no se trata de algo concreto puede hablarse como de intuición– y creación. La diferencia entre percepción y creación consiste en esto, en que en el primer caso simplemente percibís o experimentáis una verdad, algo que existe, y en el segundo caso, hay la creación de una forma en la cual lo que se ha experimentado o percibido se expresa.

La acción de la conciencia pura incluye el amor y todos los sentimientos de belleza; éstos pueden expresarse en mil y una forma diferentes, precisamente como pueden haber mil y una armonías, todas ellas combinación de ritmos y vibraciones. Cualquiera que ame la belleza musical sabe que la música puede evocar sentimientos que no pueden describirse de ninguna de las maneras. Los movimientos de la conciencia espiritual pura son como la música.

La verdad de la naturaleza de la vida y de la conciencia es una cuestión de experimentación, no de observación a distancia. ¿Cómo puede uno conocer la naturaleza de la vida por la contemplación superficial de una cosa viviente, anotando sus movimientos? . Uno sólo puede sacar deducciones de ello, y atribuir sentimientos o motivos a esa criatura viviente por los que uno ha experimentado.

La verdad de lo que nosotros somos, como seres de vida y conciencia, es una verdad que es posible de ser experimentada directamente, de inmediato, sin ningún vacío entre lo que se experimenta o conoce, y la conciencia que practica la experimentación. En este conocimiento no hay lugar para la duda, para la argumentación, ni aún para el razonamiento.

La Unidad de la Vida

Aquellos que han experimentado la verdad de la vida y la conciencia, lo cual es posible si levantamos o removemos las varias capas de nuestro propio devenir, las capas de las ideas, de los sentimientos, hábitos y así por el estilo, son testigos del hecho de que la Vida es Una en esencia, aunque presente una infinidad de formas. Se trata de una energía que fluye por un número infinito de conductos, los cuales son las varias formas y la sucesión de formas en la evolución de cada tipo en particular, en cuya sucesión se encuentra la perfección de su individualidad. En virtud de esta Unidad, el conocer la naturaleza de la vida en uno mismo es conocer la naturaleza en todos los demás.

Ahora bien, Materia, Vida, Conciencia y Espíritu –indicando por espíritu el mundo de verdad y belleza revelado en la conciencia incondicionada, todos son secciones de un todo. La Materia, o la organización material, constituye la limitación de la vida y define su modo de acción. Según la naturaleza de la organización es el funcionamiento de la vida. La Vida es Una con la Conciencia, y la Conciencia es el medio de expresión del Espíritu.

Las bases del conocimiento en un ser individual es su conciencia. Es la base para todas sus percepciones, para todo su modo de pensar, para todo el funcionamiento de su ser consciente. Lo que limita esta conciencia, su casi ilimitada capacidad, es la condición de su auto- involución, una condición que tiene por objeto la propia experimentación. En esta condición nos apegamos no sólo a las personas, sino también a muchas cosas y situaciones, también a nuestras ideas; en realidad a todo aquello que nos proporciona gratificación y placer. El centro de estos apegos es el centro de un círculo limitado, el cual constituye una envoltura que aprisiona al Yo. Cuando ese centro, que es como el vórtice de un remolino, se pone en orden entonces la conciencia se libera de sus ataduras y conoce toda la extensión de sí misma y la verdad de cuanto toca en esta expansión. Conoce y siente la verdad, es decir, la naturaleza de cada cosa que existe, sin ninguna reacción. Nada hay en ella con que reaccionar; por lo tanto, no hay reacción y sí sólo acción.

Esta conciencia actúa en su totalidad, no habiendo nada en ella que romper, al modo en que nuestras naturalezas se rompen. Ahora estamos tan afectados por tantas cosas externas y de tan diferentes maneras, y todas estas cosas afectan tanto a la mente que, en vez de conservar su forma integral se quiebra y las piezas rotas permanecen luego amontonadas. Esta es la condición de una mente fracturada, la cual pasa por ser el entero ser. Cuando la mente actúa en su totalidad en cada una de sus acciones, en cada individuo y enfocando la totalidad de su conciencia, aparece en seguida la cualidad y el sentimiento de lo total en la acción. La acción no es con sólo una pequeña parte del propio ser, conciencia o atención; la cualidad de lo total, las energías de lo total, están presentes en cada punto.

Siendo la sensibilidad la propia naturaleza de la conciencia, la medida o grado de sensibilidad es la medida de lo que existe, esto es, de todas las cosas. Puede ser sensible a todas las cosas. El universo está formado de tal modo, que el sujeto hermana al objeto, siendo el objeto la cosa a conocer, y el sujeto el conocedor o la conciencia que conoce; de suerte que la capacidad de conocer está en la medida de lo que ha de ser conocido. No podemos decir cuánto puede abarcar la conciencia, qué profundidades puede alcanzar, cuánto puede experimentar. Su incapacidad se debe en parte al vehículo, y en parte a las limitaciones creadas por su falta de percepción.

Todo es Vida

Si podemos tomar el punto de vista de que todo lo que existe es vida, de que la Vida es la energía única que opera en todo, y considerar todas las formas como limitaciones de esa Vida, necesarias para su expresión, este punto de vista es demostrativo hasta con los puntos de vista de la Ciencia, porque lo que llamamos materia es insubstancial; no es sino energía que actúa a través de diferentes esquemas, entonces la totalidad de la Verdad es la totalidad de las expresiones de la Vida, que son infinitas y variadas, no una semejante a la otra. Siendo la Vida la misma en la gota de agua que en el mar, en el individuo que en el universo, es posible experimentar la naturaleza de esta totalidad en uno mismo. La misma palabra universo sugiere una unidad que se entrega a la diversidad.

Pero para la unidad, la así llamada totalidad no sería sino un conglomerado. Si consideramos el universo como la expresión de la Vida Una, entonces ésta tiene una unidad orgánica, es realmente un árbol de Vida universal.

La Vida no es algo estático, sino una expresión constante de algo que se transforma, se desarrolla y produce cada forma individual, llevando a cada expresión individual desde sí misma a una cima de perfección. Contínuamente hay un desarrollo del significado, no solamente más capacidad e inteligencia, sino también más sensibilidad, más expresión. En este sentido, la Verdad que está en todas partes en su infinita belleza, afluye solamente a los corazones que están completamente abiertos a su recepción. De la misma manera que la naturaleza de todo el océano está reflejada en una simple gota también así la Vida toda, incluídas todas sus expresiones, toda su belleza, toda su inteligencia, todos sus movimientos, es capaz de estar reflejada en el corazón de un Ser individual que al no buscar nada para sí mismo está abierto a todo.

N. Sri Ram

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RITUAL Y CEREMONIA

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2009

Radha Burnier

Todos los ritos y ceremonias que tienen significado espiritual, distinto a las ceremonias mundanas de las personas reales o importantes, etc., tienen por objeto penetrar el gran misterio subyacente en la vida.

Los participantes son aquellos que desean seguir el camino que conduce al descubrimiento del misterio.

El trabajo ceremonial, está ayudado por la belleza de los colores, del sonido, del  olor y del movimiento.   Todas estas cosas tienen un impacto en la conciencia.

Pero la eficacia del ceremonial no consiste en perderse en el estallido de los colores y del sonido.   Esto no es un fin en sí, ni la ocasión de una determinada forma de placer.

Todo esto forma parte del medio de descubrir el misterio al final del sendero.

El sendero tiene dos aspectos : la ayuda vi-a-vis de uno mismo y la ayuda vis-a-vis de los demás – ninguno puede existir sin el otro.

Ayudarse a sí mismo, implica cambiar, y purificarse, y la purificación de sí mismo ayuda a la purificación del todo, porque cada gota purificada en el océano conduce a la purificación final de todo el océano.

En el servicio hacia los demás, hay el cambio y la renovación de sí mismo a condición de que el servicio sea desinteresado .   Los dos aspectos del sendero tienen necesidad de materializarse en el trabajo ceremonial, cuya fuerza debe irradiar hacia el exterior así como purificar al oficiante.

El ceremonial tiene poco valor a menos que esté conducido por el espíritu de seguir el sendero, como un sacramento compuesto de palabras, de actos, de sentimiento y de pensamiento consagrados .

Entonces la ceremonia reviste un poder que ninguna intencionalidad mecánica puede evocar.

El sacramento es la ausencia del yo;  el sacrificio es la ausencia del yo en el sentido de lo sagrado.

Sin semejante sacrifico interior, la ceremonia se convierte en una actividad profana más.

En la Edad Media, el alquimista mezclaba y fundía los elementos, después el calor del fuego producía un elemento totalmente nuevo,   De manera parecida, en el curso de una verdadera ceremonia, son utilizados varios elementos  :  pensamiento, acción, palabras, emociones, música, incienso, colores, y símbolos.

Cada participante hace entrega de sí mismo y todo eso se completa por la presencia y las fuerzas invisibles.

Si todos los elementos están bien mezclados por el fuego de la purificación, emergerá un nuevo elemento del crisol del ritual, que traspasa toda descripción, una influencia que llena el corazón del oficiante y es una bendición para todos.

El ceremonial, es una forma particular de servicio, que puede hacer creer a aquellos que se encargan de ello, que forman un grupo especial .

Pero ninguna forma de servicio confiere un estatuto especial o un privilegio a nadie.

Otros siguen el sendero de maneras diferentes, y el que trabaja por las ceremonias puede ser activo también en otras líneas.

En definitiva, el sendero exige que todos los apoyos exteriores se abandonen  :  ceremonias, libros, maestros, etc…porque cada uno debe progresar solo.

Por consiguiente, incluso comprometido en el ceremonial, hay que renunciar al apego al ceremonial.

Semejante apego es un impedimento en el sendero, conocido en la doctrina buddhista como Sitta- Cata-Paramasa.

Aunque el ceremonial, tiene que celebrarse de todo corazón y consagrando todo su pensamiento, si se propone hacerlo, no depende de ello ninguna vida o progreso .

El desapego interno es fácil, si la ceremonia se celebra como un acto consagrado cuya finalidad es el servicio.

Una obra de arte, no es la suma total de diferentes pigmentos.    La belleza emerge del mensaje que irradia la pintura.

Parecidamente, el trabajo ceremonial no es la suma total de sus partes.

Trasmite un mensaje relativo al misterio subyacente en el universo;  un misterio que, en realidad, no es un secreto porque ha sido proclamado a través de las edades.   Pero permanece secreto para aquellos que no comprenden, que no ven la luz interior que brilla sobre el hecho de que toda vida es Una.

Nadie puede conocer este secreto por los símbolos o por las palabras, sino más bien por el sacrificio y el servicio.

Se puede observar con gozo la gran belleza de la creación, como lo hacía el joven señor Budhha, pero no se puede evitar ser consciente al mismo tiempo del sufrimiento subyacente.

Toda la vida es dependiente de otras vidas; las de las plantas, los insectos, los pájaros, los animales y los hombres que sirven de botín la unas a las otras.

Pero el hombre que se coloca por encima de la gran ley de sacrificio y lo utiliza todo para conseguir su propia meta, se aferra a la naturaleza en sí, su alimento y su origen.   Sin embargo, el sacrificio no es dolor y pérdida. 

Cuando uno ve el Uno, en el que todo existe, ¿ qué sacrificará y a quién ?…Todo forma parte de un todo, y el sacrificio se convierte en gozo, el misterio ha sido desvelado y el secreto realizado.

Para llegar a eso, las palabras no tienen que ser más que simples fórmulas.

Los símbolos dejan de ser símbolos, si están faltos de contenido interno, de fuerza que debe ser como una flecha que va derecha al corazón.   El ceremonial debería abrir el corazón a las verdades.  Sólo si es así, y si no se trata únicamente de un ejercicio colectivo, es cuando el ceremonial tiene valor.

Cuando aquellos que celebran un ritual son atraídos por el lado externo, si están preocupados por las formas en las que no hay vida, eso es superstición.

Sólo una cualidad trascendente, el poder de las verdades realizadas y compartidas que anima la forma del ceremonial, puede evitar que éste se convierta en un campo de oscuridad.

Una verdadera ceremonia, es un entrenamiento en la vida.

Enseña a prestar atención y a estar despierto.

Sin atención no es posible hacer lo debido, en el momento preciso y en la medida exacta, ni combinar la exactitud con al gracia, la precisión con la espontaneidad, tal como lo exige el ritual.

Se aprende también que el contenido da valor a la forma, que, de otro modo, no tiene sentido.   Además se aprende a ser consciente de lo que uno es más que de lo que uno hace.   Porque lo que uno es, es el contenido, y lo que uno hace es la forma.

Lo que una persona es sale de sí misma, incluso, si ella no dice, ni hace nada.

El silencio de un hombre santo tiene más valor que todo un tratado de palabras producido por un hombre insensato, irreflexivo.

La verdad es una luz que lo ilumina todo cuando brilla.

La ceremonia enseña que toda existencia es un templo.

El trabajo hecho por el ritual tiene que proyectarse hacia el exterior.

La inspiración que se deriva tiene que irradiar en la vida, con el fin de que se pierda el sentido de lo externo, de lo sagrado y de lo profano y que el corazón sea santificado por la armonía.

( The American Theosophist, primavera 1977 )

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