El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

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El Solsticio y la Masonería

Posted by cosmoxenus en 30 junio 2008

El 24 de junio es una de las grandes fechas de la Masonería y de la humanidad en general y es materia de importantes festividades.

Los que en las Aulas crecimos conociendo las tres regiones naturales del Perú (los geógrafos como Pulgar Vidal hablan hoy como de 7 regiones), sabemos que en la Selva se celebra la fiesta de los “Fanes” con algarabía, desenfado y a la vieja usanza con el sincretismo de una equilibrada mezcla religiosa-pagana; en la Sierra el Cusco ombligo del Mundo para nuestros antecesores Incas es el escenario de una fastuosa “opereta” de un Inti Raymi por la adoración al Sol y homenaje a la Pacha Mama o Madre Tierra; en la Costa hasta el año 1966 aproximadamente, en que desapareció el ambiente natural de la Pampa de Amancaes, Lima se volcaba a cruzar el río Rímac y en esa Pampa majestuosa se juntaban blancos, cholos, zambos para admirar la Flor de Amancaes, la escenificación del Inti Raymi, el despliegue de los Caballos de Paso, las peleas de Gallos, los bailes costumbristas, la fiesta del paladar con la pantagruélica expresión de la comida andina y criolla en su máxima expresión, en esa mezcla de cuyes, cebiches, papas a la huancaína, arroz con pato, adobos, chicharrones, tripulina, anticuchos, pancitas, suspiros a la Limeña, picarones, ranfañote que la multiplicidad de vivanderas con sus mesas de madera y sillas de paja o simplemente bancas, ofrecían a los Limeños y Chalacos de entonces, cuando aún no había llegado el reino de los plásticos y se despachaban las frituras en las pancas de choclo, en un día al que denominaban del Indio y después del Campesino.

Para quienes podemos dar testimonio tardío de ello, de las que fueron las últimas celebraciones, en la Lima aldeana de aquel entonces, la Fiesta de los Amancaes significaba un medio día feriado de revuelo, al estilo de las fiestas pueblerinas donde el licor ya fuese cerveza, pisco, o más popular aún la Chicha de Jora, parecía curar todos los males en el encuentro de gentes de cien mil raleas, porque como dicen las coplas de Joan Manuel Serrat: -en la fiesta de San Juan todos comparten su pan, su tortilla y su gabán y cada quien olvida que es cada cual, juntándose el noble y el villano, el prohombre y el gusano-. Aquella era pues una de las ocasiones en las que Lima olvidaba sus remilgos y sus clases sociales y todos de una u otra forma participaban de esta fiesta nacional, a la que el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada y su delirio por abolir las discriminaciones, curiosamente sepultó, desapareciendo con ella la fiesta más mestiza que celebraba Lima, junto con la abolición de la denominación en los calendarios escolares del día del Indio, al que se le pasó a llamar día del Campesino. Es así como la Pampa de Amancaes fue tragada por las invasiones de pueblos jóvenes que se hicieron propietarios de las cumbres de Lima. En años recientes este medio día feriado desapareció también para dar lugar al jueves de Semana Santa como feriado completo.

Esta rememoración inicial es sólo un aperitivo para hablar de lo que es el tema Central y al que nos aproximaremos desde tres perspectivas, la astronómica, la simbólica y la iniciática.

En sentido astronómico, Solsticio deriva del latín Solis Statio por la aparente detención del Sol y significa tiempo o época del año, o más exactamente, punto de la elíptica donde el Sol alcanza su máxima declinación Norte o Sur, ello porque son dos las oportunidades de los Solsticios del 21 al 22 de junio y del 21 al 22 de diciembre, en cada año. El plano del Ecuador coincide con el plano de la elíptica solamente estas dos veces al año, debido a la inclinación del eje de la Tierra de + 23° 27´ o -23° 27´.

El día 24 de junio, se celebra a San Juan el Bautista y en el Hemisferio Norte corresponde al Solsticio de Verano; el 27 de diciembre se celebra a San Juan el Evangelista correspondiendo al Solsticio de Invierno.

Para nosotros que habitamos en el hemisferio Sur o Austral, el Solsticio de Invierno se da el 24 de junio y el de Verano el 27 de diciembre.

Cualquiera que sea el hemisferio, el efecto que producen en el caso del Solsticio de Verano es tener el día más largo y la noche más corta del año, a su vez el Solsticio de Invierno produce la noche más larga y el día más corto del año. Cada una de estas oportunidades representa un acortamiento de las horas de luz, o un aumento de las mismas, según se trate de Invierno o Verano, a diferencia de los equinoccios, donde las horas de luz y oscuridad no varían.

Ambos Solsticios están a mitad de camino de los Equinoccios (los otros dos días del año en que el Sol atraviesa el ecuador celeste y que corresponden al 23 de marzo y al 23 de setiembre de cada año estaciones de otoño y primavera en nuestro Hemisferio Sur) y en los calendarios se dice que el Sol entra en los signos de Cáncer y Capricornio, según se trate de junio o diciembre.

Como vemos se trata de fenómenos derivados del movimiento de traslación de la Tierra en su curso alrededor del Sol y se trata de posiciones extremas que tiene el Sol respecto de la Tierra, con un cambio de curso que adopta luego de cada Solsticio.

En sentido Simbólico, los Solsticios determinan el paso de las dos grandes fases en que la naturaleza ofrece los cambios y contrastes más notables y opuestos; fenómenos sorprendentes y siempre admirables que todas las religiones y cultos han conmemorado bajo distintas formas y alegorías.

Metafóricamente los Equinoccios y los Solsticios fueron llamados la Puerta de los Cielos y de las Estaciones, y de aquí que los dos San Juan, nombre derivado de Janua, que significa puerta, con la que los cristianos sustituyeron los antiquísimos mitos paganos del Janus de los etruscos y del Saturno de los frigios y griegos.

Los Masones, bajo la advocación de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, Patrones de la Orden, celebramos dos Fiestas anuales que son más intensas en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado que en el Rito de York, llamadas indistintamente, fiestas de San Juan o de la Orden y tienen lugar la del 24 de junio dedicada a San Juan el Bautista y que además corresponde al Rito Escocés Antiguo y Aceptado y la del 27 de diciembre a San Juan el Evangelista que corresponde al Rito de York, pero que se pierde en su significación y esplendor, porque para entonces normalmente ya está instalado el nuevo cuadro logial y se ha iniciado un período de suspensión de los trabajos hasta el primer martes útil del nuevo año.

El propósito de estas celebraciones es el de unir a todos los Masones de la Tierra en los inicios del verano y del invierno y obviamente se trata de una exterioridad que es apenas un manto que cubre un profundo simbolismo que está reflejado en las alegorías de nuestros Templos, reproduciendo en su interior las imágenes de la luna, el sol y de la bóveda celeste sembrada de estrellas.

Considerando la Institución Masónica que era su alta misión la de ilustrar moralmente todas las clases del orden social, tomó por modelo de sus importantísimas funciones el cuadro físico de los fenómenos solares, imitando en nuestras Logias el Templo maravilloso e inconmesurable que ofrece en conjunto la naturaleza. De este modo, en nuestros Templos los Solsticios se hallan representados por las columnas que figuran al Occidente, a ambos lados de la puerta de entrada, marcando el Nec plus ultra de la marcha aparente del Sol durante los doce meses del año, simbolizados por los doce trabajos de Hércules, cuyos viajes tienen por límites igualmente dos columnas semejantes.

Estas fiestas tradicionales y eminentemente alegóricas son de rigurosa obligación, para todos los Masones, cualquiera fuera el Rito que practiquen. Para celebrarlas las Grandes Logias se reúnen en Asamblea General y las Logias en sesión magna. Unas y otras, según las antiguas prácticas y regulaciones conllevan la entronización de las nuevas autoridades Logiales en junio las del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y en diciembre las del Rito de York.

Paradójicamente se celebra con los primeros rayos del Sol, la llegada de la Luz y de la Vida y en el inicio del Invierno se medita sobre la Oscuridad, la Tristeza y la Muerte.

Vistos así con este carácter de meditación y reflexión, estos fenómenos siempre fueron observados con mucho respeto y veneración por los antiguos pueblos mitológicos. Las creencias de los primeros pobladores, ante el misterio de la naturaleza, de la vida y de la muerte, se relacionaban directamente con el recorrido, la entrada y la salida del Sol, y naturalmente rendían su más profunda veneración al astro que les proporcionaba Luz y Calor. Posteriormente esta concepción derivaría en complejas religiones, ritos y filosofías que eran celebrados con pompa extraordinaria ya sea a las riberas del Nilo, o en el Techo del Mundo el Tibet.

Estos jolgorios enraizados en el misticismo de las creencias, recayeron fundamentalmente en el solsticio que se inicia en los últimos siete días del mes de diciembre, al que se denomina como el Solsticio Metafísico, Sagrado y Universal, porque está asociado con el nacimiento de la Luz y en el renacimiento de la esperanza espiritual, ya que curiosamente es durante este fenómeno cósmico que nacieron -por lo menos en la mente de las gentes-, los Grandes Redentores mensajeros de Dios; así nació el Mito de El Salvador, hijo de madre Vírgen, concebida de Dios en pensamiento puro y vino al Mundo como su representante Divino; que se desarrolló en las entrañas de ésta por la concepción más pura y el más perfecto ambiente, fue dado a luz por una madre, significando a la “Reina del Cielo” y al Reino Divino y nació en circunstancias humildes como representante del pueblo, para quien iba a ser el mensajero.

En la metafísica, el 25 de diciembre es una fecha simbólica y lo ha sido por muchos siglos como figura en las antiguas escrituras. Por una suerte de consenso universal, casi todas las naciones de la Tierra en el pasado, escogieron esta fecha para celebrar el parto de la Reina del Cielo, de la Virgen Celestial, de la Esfera y el nacimiento del Dios Sol.

Jesús hijo de María la Virgen Inmaculada nació el 25 de diciembre, igualmente Buda hijo de la Vírgen Maya; Mitra en Persia, Baco y Adonis también, Osiris hijo de una Santa llamada Koros, todos ellos también acreditan haber nacido el 25 de diciembre. En esta misma fecha los antiguos griegos celebraban el nacimiento de Hércules en la noche del Solsticio de Invierno que fue llamada la noche Triple, aludiendo así a la Santa Trinidad o a las Tres Luces Sagradas simbolizadas por un triángulo, representando que Dios el Salvador nació esa noche conteniendo tres personas en una sola Divinidad, habiendo sido incluida en los rituales eclesiásticos muchos años después del establecimiento de la Iglesia Cristiana. También en Roma llegó a ser un día santo, la celebración se llamó: Natalis Solis Invietti (Cumple años el Sol invisible). Los pueblos germanos celebraban este Solsticio con el nombre de Jule Feast (Fiesta Navideña). Los escandinavos llamáronle la Madre Nocturna y la Fiesta fue llamada Jul, que significa Navidad. Los Druidas en Bretaña e Irlanda y entre los galos celebraban el 25 de diciembre con fogatas, llamándole Nolagh que quiere decir día de la Regeneración, y para los franceses ahora se llama Navidad.

En todas las culturas con ligeras variantes el significado simbólico ha sido similar, la puerta de Cáncer o Verano en el hemisferio norte como la Puerta de los Hombres, la caída de las almas y el descenso de los Dioses a la Tierra, el Pitr-Yana de los Hindúes, el Anubis de los Egipcios y el Hermes Trimigesto de los Griegos; la otra Puerta, la de Capricornio o Invierno en el Hemisferio Norte, como la Puerta de los Dioses, la Deva de los Hindúes, el ascenso del alma a planos superiores y la búsqueda de la Luz, la elevación del hombre a la eternidad. En el tránsito Orfico-Pitagórico hasta llegar a la puerta de los inmortales después de tres viajes.

Entre los latinos se tiene al Dios Jano, el Dios de las dos caras visibles y un tercer rostro invisible con dos llaves, una de oro y la otra de plata para abrir ambas puertas solsticiales. Una cara mira al pasado y la otra hacia el futuro y el invisible tercer rostro simboliza el presente, lo que no existe. Todo en cualquier momento ha sido o será, pero jamás es, está representado en la tradición Indica en el ojo frontal de Shiva, también invisible, simbolizando el sentido de la Eternidad que destruye el pasado y el futuro y es el “Eterno presente”.

Jano en Latín es Ianus que significa puerta o entrada, de allí deriva Ianuaris, comienzo o inicio, que se transforma en January en Inglés y Enero en Español, como primer mes del año.

La semejanza de las voces Jano o Ianus y Juan o Ioannes, no obstante no tener raíces idiomáticas, facilitó la suplantación del Jano pagano, por el Juan cristiano, con el fin de extinguir una tradición dispar en los albores de la nueva religión, el Cristianismo.

En general los pueblos antiguos, espectadores del fenómeno natural de mayor o menor esplendor del Sol, vinculado a un ciclo de Aparición – Desaparición de éste y debido al respeto que sentían por su tamaño y por sus efectos benefactores así como a su condición de centro del universo, temían que este ciclo pudiera interrumpirse y un buen día el Sol dejara de aparecer definitivamente

En cuanto a lo iniciático es bueno recordar que Juan el Bautista fue integrante de una comunidad iniciática de corte masónico, que bautizaba a sus adherentes en las riberas del Jordán, administrándoles la gracia y el fuego de la fé a través del bautismo

Los Solsticios de Invierno y Verano representan la eterna muerte y resurrección del Sol, presentándonos en sentido alegórico, las Alternativas de la Luz, a la cual consideraban como el Fuego Sagrado de donde se desprenden nuestras almas en guerra constante contra la materia.

En el ciclo de paso del verano al invierno esta condensado el misterio permanente de la vida, de la creación, de la muerte, de la resurrección. Ese Sol que nace, es el mismo Sol que muere. Además en esencia HH:. que es la vida en sus múltiples aspectos, sino la muerte y resurrección, el perpetuo cambio y el avance eterno. Es nada menos que la materia y el espíritu que lo tenemos simbolizados en la Escuadra y el Compás.

Debemos igualmente y para terminar, rememorar que muchos de los hitos importantes de la Masonería especulativa se han dado en fecha coincidente a los Solsticios

Las regulaciones de 1663 de San Albano, se aprobaron el 27 de diciembre de 1663, día de San Juan Evangelista, donde se sientan las bases de muchas de las conductas que hoy observamos los masones Especulativos

El 24 de junio de 1717 se elige al primer Gran Maestro, estableciéndose entonces Tenidas Trimestrales y el festejo del día de San Juan (24 de junio). Fue entonces que se creó la Gran Logia de Inglaterra, primer cuerpo de esa naturaleza organizado en el Mundo, transformándose la institución de Operativa en Especulativa.

. La Regulación de 1720 fue adoptada el 24 de junio para determinar que el Gran Maestro será designado y propuesto a la Gran Logia con anterioridad a la fecha en que se verifique la fiesta solsticial; y si fuese elegido y se hallare presente, deberá ser saludado como Gran Maestro electo.

Hermanos, no debemos olvidar la celebración de los Solsticios, porque ellos están vinculados al principio, origen y significación de la Masonería Especulativa en su tránsito de Vida y Muerte, pero además recuerdo a todos vosotros, que los Solsticios por ello son Fiestas de la Masonería, de la Orden y que su celebración es de vigorosa obligación, por lo cual soy de la idea que en nuestra Madre Logia, debemos instituir, como una fecha que debe ser materia de una Tenida especial conmemorativa del Solsticio de Invierno, aquella más cercana al 24 de junio de cada año, además que debemos concurrir mayoritariamente a la celebración del Solsticio de verano en el mes de diciembre, que organiza la Gran Logia del Perú y en la cual se entregan las insignias de VM:. y PVM:.

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LOS SOLSTICIOS

Posted by cosmoxenus en 29 junio 2008

César A. Pain Sr P:.M:..
R:.L:.S:. ALIANZA FRATERNAL AMERICANA No. 92
Ori:. de Washington, Vall:. del Distrito de Columbia

Para nosotros los masones, las fiestas solsticiales tienen profunda significación filosófica. En nuestro ritual, al abrir y cerrar la Log:., siempre están presentes LOS SANTOS JUANES en nuestros templos, están representados por dos líneas perpendiculares, dejando el ara al centro, donde se encuentra "un círculo donde ningún maestro masón puede fallar", y no puede hacerlo porque en ese círculo está el volúmen de la ley sagrada que regula la moral y toda acción positiva espiritual y también representa la ley civil que permite al hombre desenvolverse en sus relaciones con sus semejantes.

Los solsticios representan el eterno contraste de la luz y la oscuridad, de la vida y la muerte y el sempiterno renacer de la creación, donde nada puede ser destruído, solo transformado en los tres estados naturales, sólido, líquido y gaseoso, es el ave fénix que siempre renace de sus cenizas.

En este solsticio de verano de 1997 se celebra también el 280 aniversario de la fundación de la Gran Logia de Londres (junio 24, 1717) y de la elección del primer gran maestre. Nace la masoneria especulativa, con la misión de formar un nuevo, magnífico, bellísimo y esplendoroso templo: "EL HOMBRE".

Forjándolo entre los sagrados principios de libertad, igualdad y fraternidad. Hombres que durante los casi tres siglos trascurridos han cambiado la humanidad, haciéndola copartícipe de todas las bondades que el G:. A:. D:. U:. nos permite alcanzar.

Los solsticios representan la armonía cósmica, que permite observar, año tras año, como se cumplen con asombrosa regularidad, de acuerdo a las leyes fisicas de su relación con la tierra,
prolonga los dias o las noches, haciendo que la naturaleza cumpla inexorablemente sus ciclos biológicos.

Astronómicamente, los solsticios se realizan cuando el sol se encuentra cruzando el Trópico de Cáncer (verano), haciendo que los días sean mas largos, en el hemisferio boreal, ocurriendo todo lo contrario en el Trópico de Capricornio (invierno), en el hemisferio austral.

En lo individual, el hombre busca su introspección; para él, el invierno es como la incomprensión, la deslealtad, el halago de los mediocres, el acomodo de los timoratos, la crueldad de los ambiciosos y el descaro del intolerante para defender su obsesión.

Sabe que su convivencia con la naturaleza no es fácil, pero es bastante más difícil su relación con la destrucción, la opresión, la injusticia y la desigualdad humana.

En primavera, en cambio, trae la serenidad, porque la naturaleza renace con todo su esplendor, el sol retoza amablemente entre los valles y montañas, permitiendo a toda forma de vida vegetal reverdecer y florecer, llenando el mundo con pinceladas de múltiples colores y agradables aromas.

Nos permitimos observar desde nuestra pequeña concepción cósmica …

Invito a todos a seguir disfrutando en :LOS 33 ESCALONES DEL CONOCIMIENTO MASONICO

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NOCHE DE SAN JUAN

Posted by cosmoxenus en 25 junio 2007

23-24 DE JUNIO SOLSTICIO DE VERANO (Hemisferio Norte) Y DE INVIERNO (Hemisferio Sur)

Las fechas mencionadas son las típicas, pero puede ser que en un año determinado caiga un día antes o después, debido a las irregularidades del calendario gregoriano, como los años bisiestos

En los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas” y, en parte, no les faltaba razón.

La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) a diferencia de la “puerta de los dioses” del solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre).

La Noche de San Juan, es una fecha en la que no faltan las leyendas fantásticas y aquí les relataremos algunas de ellas ya que son innumerables, pero todas ellas son unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las invisibles puertas del “otro lado del espejo”: se permite el acceso a grutas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras las reinas moras, las princesas y las infantas cautivas merced a un embrujo, ensalmo o maldición; braman los cuélebres (dragones) y vuelan los “caballucos del diablo”; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloran enjambres de raros espíritus duendiles amparados en la oscuridad de la noche y en los matorrales; las gallinas y los polluelos de oro, haciendo ostentación de su áureo plumaje, tientan a algún que otro incauto codicioso a que les echen el guante; las mozas enamoradas sueñan y adivinan quién será el galán que las despose; las plantas venenosas pierden su dañina propiedad y, en cambio, las salutíferas centuplican sus virtudes; los tesoros se remueven en las entrañas de la Tierra y las losas que los ocultan dejan al descubierto parte del mismo para que algún pobre mortal deje de ser, al menos, pobre; el rocío cura ciento y una enfermedades y además hace más hermoso y joven a quien se embadurne todo el cuerpo; los helechos florecen al dar las doce campanadas…

En definitiva, la atmósfera se carga de un aliento sobrenatural que impregna cada lugar mágico del planeta y es el momento propicio para sentir escalofríos, estremecernos, ilusionarnos, alucinarnos y narrar a nuestros hijos, nietos o amigos toda clase de cuentos, anécdotas y chascarrillos sanjuaneros que nos sepamos.

¿POR QUÉ SAN JUAN BAUTISTA?

San Lucas narra en su Evangelio, que María, en los días siguientes a la Anunciación, fue a visitar a su prima Isabel cuando ésta se hallaba en el sexto mes de embarazo. Por lo tanto, fue fácil fijar la solemnidad del Bautista en el octavo mes de las candelas de junio, seis meses antes del nacimiento de Cristo. Desde entonces se señaló esta noche como la de San Juan, muy próxima al solsticio de verano que ha heredado una serie de prácticas, ritos, tradiciones y costumbres cuyos orígenes son inmemoriales en toda Europa y se han extendido por muchos pueblos de América. Lo paradójico del asunto es que el 24 de junio se celebra la fecha del nacimiento de San Juan el Bautista, que en realidad no debería festejarse porque el dies natalis de los santos siempre fue el de la muerte.

En el Evangelio de San Lucas se cuenta que su padre, el sacerdote Zacarías, había perdido la voz por dudar de que su mujer, Isabel, estuviera en cinta. Sin embargo en el momento de nacer San Juan la recuperó milagrosamente, como se lo había predicho el ángel Gabriel.

Rebosante de alegría, la tradición religiosa dice que encendió hogueras para anunciar a parientes y amigos la noticia. Cuando siglos después se cristianizó esta fiesta, la noche del 23 al 24 de junio se convirtió en una noche santa y sagrada, sin abandonar por eso su aura mágica

SOLSTICIO DE VERANO Y DE INVIERNO

Hay dos momentos del año en los que la distancia angular del Sol al ecuador celeste de la Tierra es máxima. Son los llamados solsticios. El de verano es el gran momento del curso solar y -a partir de ese punto- comienza a declinar. Antes de cristianizarse esta fiesta, los pueblos de Europa encendían hogueras en sus campos para ayudar al Sol en un acto simbólico con la finalidad de que “no perdiera fuerzas”. En su conciencia interna sabían que el fuego destruye lo malo y lo dañino. Posteriormente, el hombre seguía destruyendo los hechizos con fuego.

Se ha asociado esta festividad al solsticio de verano, pero esto tan solo es cierto para la mitad del mundo o, mejor dicho, para los habitantes que viven por encima del ecuador (en el hemisferio norte) ya que para los del sur el solsticio es el de invierno y si me apuran, ni tan siquiera para todos ellos pues esto de San Juan, al menos con este nombre, es patrimonio del mundo cristiano.

Aunque no crean que en los países orientales, con ritos y creencias distintas, no se celebran estas fiestas (eso sí, con otros nombres a cual más variopinto) conservando en todas ellas la misma esencia: rendir un homenaje al Sol, que en ese día tiene un especial protagonismo: en el hemisferio norte es el días más largo y, por consiguiente, el poder de las tinieblas tiene su reinado más corto y en el hemisferio sur ocurre todo lo contrario. En cualquier caso al Sol se le ayuda para que no decrezca y mantenga todo su vigor.

Este simbolismo era compartido por pueblos distantes, separados por el océano Atlántico. Es el caso de los antiguos incas en Perú. Los dos festivales primordiales del mundo incaico eran el Capac-Raymi (o Año Nuevo) que tenía lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el Inti-Raymi (o la fiesta del Sol) en la impresionante explanada de Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el momento de la salida del astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba: “¡Oh, mi Sol! ¡Oh, mi Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi Sol!”

Este gran festival se sigue practicando y representando hoy en día para conmemorar la llegada del solsticio de invierno, con un claro mensaje de promocion para motivar el turístimo. Los habitantes de la zona se engalanan con sus mejores prendas al estilo de sus antepasados quechuas y recrean el rito inca tal y como se realizaba (más o menos) durante el apogeo del Tahuantinsuyo.

ORÍGENES PAGANOS

Ni que decir tiene que esta fiesta solsticial es muy anterior a la religión católica o mahometana. E incluso, dentro de las distintas prácticas religiosas, no se ha celebrado en la misma fecha.

Uno de los antecedentes que se puede buscar a esta festividad es la celebración celta del Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas.

Otra de las raíces de tan singular noche hay que buscarla en las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo, que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas en aquellos días.

Es curioso que entre los beréberes de África del norte (Marruecos y Argelia) se enciendan el 24 de junio, durante la fiesta llamada Ansara, hogueras que producen un denso humo considerado protector de los campos cultivados. A través del fuego se hacen pasar entonces los objetos y utensilios más importantes del hogar. Los beréberes las encienden en patios, caminos, campos y encrucijadas y queman plantas aromáticas.

Prácticamente ahuman todo, incluso los huertos y las mieses. Saltan siete veces sobre las brasas, pasean las ramas encendidas por el interior de las casas y hasta las acercan a los enfermos para purificar e inmunizar el entorno de todos los males.

Lo cierto es que esta costumbre beréber de celebrar el solsticio es preislámica porque se basa en el calendario solar, mientras que el musulmán es lunar.

El cristianismo fue experto en reciclar viejos cultos paganos. Lo que antaño se hizo en Baños de Cerrato (a unos cuantos kilómetros de Palencia) es uno de los muchos ejemplos que se pueden esgrimir al respecto. Ya en época romana existían en esta localidad unas fuentes o baños consagrados a las ninfas (hasta el punto de encontrarse un altar dedicado a ellas) cuyas aguas tenían propiedades curativas. El rey godo de Toledo, Recesvinto (siglo VII), llegó hasta aquí y gracias a sus aguas se curó de una enfermedad. Como por entonces ya se había convertido al cristianismo, mandó erigir un templo en acción de gracias y se buscó como patrono a un santo que tuviera algo que ver con las aguas, y todas las papeletas las tenía San Juan Bautista. Este es el origen da la famosa basílica visigótica de San Juan de Baños, en cuyo recinto se celebra la “misa en rito hispano-visigótico-mozárabe”, el domingo más cercano a San Juan, declarada de interés turístico.

SÚBITAS APARICIONES Y DESAPARICIONES

En algunas leyendas piadosas, hasta los santos aprovechan la víspera de este día para trasladarse milagrosamente a otra parte. Es el caso de “Santa Trahamunda”, una santa gallega de mirada melancólica, cuya imagen se puede ver en el Monasterio de Poio (Pontevedra) al lado de su supuesto sepulcro visigodo. Tiene una bonita historia de traslación milagrosa la víspera del día de San Juan, desde las mazmorras árabes de Córdoba a su monasterio.

Fuera de estas leyendas piadosas tan alejadas en el tiempo y en el espacio, y volviendo a nuestro mundo terrenal, encontramos otros casos de desapariciones bastante enigmáticas. En una de ellas un vecino de Collbató, cerca de Montserrat (Barcelona), desapareció en la noche de Sant Joan de 1975 cuando volvía de apagar un incendio forestal junto con unos amigos. Se hallaba en terrenos propiedad de Can Rogent, zona llana, fácil de andar y en la que es difícil extraviarse. No obstante, nunca más se supo de él, ni vivo ni muerto.

Puestos a hablar de desapariciones misteriosas, es preciso referirse a un curioso personaje cántabro llamado Francisco de la Vega Casar, más conocido como “el hombre-pez de Liérganes” (localidad donde hay un monumento en su memoria). Nació en 1628 y su temprana habilidad para la natación le sirvió para ser considerado el primer nadador de largas distancias de la Historia de España. Al parecer, tenía una extraña afección en la piel que le daba un aspecto escamado, razón por la cual sus paisanos, asombrados tanto por su aspecto como por su capacidad para nadar, le dieron el apodo de “el sireno” y extendieron el rumor de que era una especie de tritón.

Enviado por su padre a Bilbao para que aprendiese el oficio de carpintero, desapareció misteriosamente en la ría en la víspera de San Juan de 1673. Seis años después, en 1679, reapareció en la bahía de Cádiz cubierto de escamas y habiendo perdido la razón y el habla. Al regresar a su tierra vivió nueve años de modo extravagante, siempre iba descalzo y de vez en cuando pronunciaba las palabras “tabaco”, “pan” y “vino”. Se le tuvo por loco hasta que un día desapareció de nuevo en el mar sin dejar rastro y esta vez para siempre.

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