El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Rosacruz’ Category

La glándula pineal

Posted by cosmoxenus en 24 enero 2010

por Adrián Pérez de Vera FRC

Los monjes tibetanos hablaban, y aún lo hacen hoy en día, de un tercer ojo, situado aproximadamente en el centro del cerebro y entre los ojos, que había sido el centro de la clarividencia y de la intuición, y que en el decurso de los tiempos se había ido atrofiando, por lo que era necesaria su recuperación. Posteriormente se asociaría este tercer ojo con la glándula pineal.

La existencia de la epífisis o pineal se conoce desde hace más de 2000 años. Galeno en el siglo II, escribió que a los anatómicos griegos le había llamado la atención la situación particular de dicha glándula, concluyendo que servía de válvula para regular el flujo del pensamiento, que se creía almacenado en los ventrículos laterales del cerebro.

Descartes, en el siglo XVII, expresó su creencia que la pineal era la sede del alma racional. Para él, las sensaciones percibidas por los ojos llegarían a la pineal, de la que partirían hacia los músculos, los cuales producirían las respuestas adecuadas. Los estudios modernos demuestran en éste, como en otros aspectos de su pensamiento, la gran intuición del filósofo. Características físicas, situación y relaciones

El nombre pineal se debe a su forma, semejante a una piña, siendo su tamaño aproximado el de un guisante. Pesa una media de 173 miligramos, oscilando según las personas entre los 41 y 804 miligramos.

Las pineales recogidas en autopsias, pesan en el hombre un máximo en el mes de Marzo, y un mínimo si son examinadas en Julio; mientras que en la mujer, el máximo peso se obtiene de las recogidas en Enero y el mínimo, de las obtenidas en Mayo.

Está situada en el techo del mesencéfalo, entre los tubérculos bigéminos craneales, en la denominada fosa de la pineal. Su cara craneal está por debajo del cuerpo calloso, y su base limita con el tercer ventrículo. Su célula funcional es el pinealocito, que está capacitado para producir las encimas necesarias para la síntesis de la melatonina (su principal hormona) y la seratonina, a partir del triptófano.

La melatonina fue descubierta en 1958 por el dermatólogo y bioquímico A.B. Lerner, quien se basó en las observaciones hechas por MC. Cord y Allen en 1917. Estas observaciones deducían que, al arrojar extractos de pineal de vaca en el agua en que nadaban unos renacuajos, se producía un blanqueamiento de su piel.

Lerner y Cols purificaron extractos de más de 200.000 pineales vacunas, aislando una sustancia que agregaba intracelulares de la melanina. La hormona melanocito-estimulante, por lo contrario, disgregaba dichos gránulos oscureciendo la piel. Se la denominó melatonina en contraposición a la melanocito-estimulante.

En ausencia de luz, el pinealocito recibe estimulación periódica en forma de nor-epinefrina (NE), seratonina o descargas eléctricas de fibras nerviosas, provenientes del núcleo supraquiasmático superior. Este, a su vez, recibe información que proviene del sistema vegetativo, a través de neuronas emergentes del ganglio cervical superior, el cual conecta con otros ganglios de la médula espinal.

En presencia de luz, natural o artificial, los fotoreceptores de la retina convierten la señal luminosa, especialmente en la banda amarillo-verde, en señal eléctrica, que es transmitida por el tracto retino-hipotalámico hasta el ganglio cervical superior, por donde abandona el S.N.C., conectando con los ganglios de la médula y aboliendo la señal circadiana enviada por dicho ganglio al núcleo supraquiasmático. Como consecuencia, dicho núcleo queda liberado de la influencia de la médula espinal y enlentece el ritmo de liberación de NE sobre la pineal, lo que se traduce por una menor captación de aminoácidos, especialmente triptófano, por parte del pinealocito; menor producción de adenil ciclasa y cAMP y, por consiguiente, menor producción y liberación de melatonina.

Cualquier activación del sistema simpático abole el efecto represor de la luz. ándula pineal y pubertad

La glándula pineal es de mayor tamaño en la infancia que en la madurez, comenzando a disminuir de tamaño a partir de los 7 años. Esta recesión en el tamaño era considerada como una involución o atrofia de una glándula que carecía de utilidad, pero en la actualidad se piensa que es un proceso madurativo.

Desde el nacimiento, testículos y ovarios poseen una estructura lo suficientemente preparada como que para que en presencia del adecuado estímulo de gonadotropinas se produzca su maduración en poco tiempo. Sin embargo, este estímulo no se produce. La hipófisis, capacitada para producir dichas gonadotropinas, en presencia del adecuado estímulo hipotalámico de gonadotropin-relaxin-hormona GnRH, no las produce por carencia de éste.

En el adulto, los esteroides sexuales se autoregulan, al unirse a receptores hipotalámicos específicos, que a partir de cierta concentración sanguínea, disparan la vía opatérgica productora de endorfinas (opiáceos fisiológicos). Esta, a su vez, distorsiona la pulsatilidad de la GnRH, que frena la producción y liberación de gonadotropinas, por lo que los ovarios o testículos (gónadas) en ausencia de dicho estímulo, dejan de producir esteroides sexuales, disminuyendo su concentración en la sangre. Con ello, los esteroides unidos a los receptores, se sueltan y se vuelve a activar la liberación de GnRH. En el niño debiera pasar lo mismo, y sin embargo, no sucede.

La melatonina tiene la misma afinidad, por los receptores hipotalámicos de esteroides sexuales, que éstos. En la infancia, se produce mayor cantidad de melatonina que en la madurez, de forma que constantemente se halla unida a dichos receptores, disparando la vía opiatérgica, impidiendo así la liberación de GnRH y, en consecuencia, la maduración gonadal.

A partir de los 7 años, la pineal disminuye progresivamente de tamaño, y en consecuencia disminuye la concentración sanguínea de melatonina hasta que llega un momento en que ya no se une a suficiente número de receptores hipotalámicos, se bloquea la vía opiatérgica y se produce por primera vez la liberación y síntesis de GnRH. Esto sucede a partir de los 11 años en la mujer, y de los 12 en el hombre. En los pueblos, la pubertad sucede más tardía que en las ciudades, lo que se debe al menos consumo de luz en éstos que en aquéllas.

Otras funciones de la pineal

Controla simultáneamente todos centros neuroendocrinos hipotalámicos, y en consecuencia todos los factores liberadores e inhibidores. Aunque se desconoce su mecanismo y acción, se conocen algunos de sus efectos indirectos sobre la hipófisis. Disminuye las concentraciones de GnRH y, en consecuencia, disminuye las de la hormona folículo-estimulante (FSH) y luteotropa (LH); disminuye la función tiroidea (TSH y T4), la insulina y también aumentan las concentraciones de glucosa sanguínea, disminuye el ATCH y la corticosterona. Aumenta la síntesis proteica cerebral, como también aumenta la producción y liberación de dopamina (DA). Como consecuencia, se puede esperar un aumento de hormona de crecimiento (GH) y disminución de TSH y prolactina (PRL).

La glándula pineal realiza las siguientes funciones: Resumen: Funciones de la Pineal

– Controla el inicio de la pubertad.

– Armoniza el sistema vegetativo con el medio ambiente, a través de la vista, y probablemente también del resto de los sentidos.

– Induce al sueño.

– Probablemente regula los ritmos circadianos.

– Es un interruptor que modula la intensidad de funcionamiento de todos los centros neuroendocrinos hipotalámicos.

– Previene una calificación prematura en la infancia, al evitar las síntesis esteroideas, favoreciendo el crecimiento óseo por este mecanismo, indirecta y directamente a través de la DA y GH.

Comentario

Nuestros conocimientos sobre la pineal y su hormona, la melatonina, así como las numerosas lagunas que tenemos acerca de ellas, apenas nos permiten trazar un razonable esbozo sobre su funcionamiento que, sin duda, a lo largo de los tiempos será modificado a la luz de nuevos hallazgos.

Puesto que el silencio, en condiciones normales, suele acompañar a la oscuridad, podemos pensar que ambos estimulan la liberación de melatonina. Esta, a su vez, produciría la liberación de endorfinas que adormecerían el resto de los sentidos (tacto, olfato y gusto). Conseguido esto, el subconsciente y, por tanto, el sistema vegetativo, quedarían libres de todo control consciente, produciéndose por una parte los procesos de crecimiento (infancia) y regeneración de los tejidos (adultos), y por otra, la liberación del subconsciente en forma de sueños. Los sueños y la vista

La hormona melanocito-estimulante, es excitada por la luz, mientras que la melatonina, lo es por la oscuridad. Mientras que la primera (MSH) disgrega los gránulos de melanina, produciendo la sensación de oscuridad, la segunda, los agrega dando la sensación de luminosidad (blanco). Podemos pensar que en el S.N.C. existe una zona de células que, a modo de una película, se dejan impresionar por la interrelación de ambas hormonas, por el mencionado mecanismo. Durante el día, predominarán impresiones luminosas mediadas por la MSH, mientras que durante la noche, serían impresiones provenientes del subconsciente y mediatizadas especialmente por la melatonina. Dispondríamos así de un positivo y un negativo.

Para que exista un sueño, se requiere que previamente, y como en un vídeo, tengamos filmadas las imágenes que, aunque a veces desordenadas, van a formar parte del mismo. Los sueños sirven a veces de válvula de escape a nuestras tensiones, otras son una aviso disfrazado de situaciones de las que somos culpables y que tenemos que rectificar, y en otras, son avisos previos a situaciones que tenemos que atravesar y soluciones para superarlas. Como vemos, los sueños pasan por la pineal y normalmente escapan a nuestra consciencia, de forma que en la mayoría de los casos, llegan a ella en forma distorsionada o simbólica. En cualquier caso, forman parte de nuestra realidad.

Cambio de costumbres y la pineal

Con el descubrimiento de la luz artificial por Edison, se han revolucionado nuestras costumbres, de forma que han alterado nuestro sistema de vida, nuestra relación con el Cósmico y también nuestra salud. Actualmente disfrutamos, pero también padecemos, mayores períodos luminosos y sonoros en detrimento de la oscuridad y el silencio regenerativos. Hemos perdido una parte de nuestra armonía con el Cósmico, que pagamos con un menor desarrollo de nuestra pineal, con una ligera atrofia de la misma. Nuestras menores cantidades de segregación de melatonina, hacen que nuestros procesos regenerativos sean parcialmente insuficientes, al igual que el descanso de nuestra mente, que se torna obsesiva y posesiva. Nunca como en la actualidad han existido tantas depresiones, obsesiones e insomnios.

Pineal y misticismo

La A.M.O.R.C. pretende mediante algunos de sus ejercicios, restaurar la armonía de la pineal con el Cósmico, de forma que se restauren en su totalidad los procesos regenerativos en parte olvidados por nuestras costumbres. En ningún modo se pretende una hipertrofia de la glándula, que nos desarmonizaría aún más con el Cósmico.

En la mayoría de nuestros ejercicios observamos que se aconseja la penumbra, el silencio o la música suave, y ciertos aromas de incienso también suaves. Todo ello nos lleva a un mayor aumento de la melatonina, ayudándonos a no perder nuestra consciencia y caer en el sueño. Con ello que podemos llegar a ser conscientes de nuestro subconsciente, y utilizarlo a nuestro favor (y a favor de la humanidad), mediante procesos de visualización y emisión de sentimientos de Amor y Paz Profunda, desde nuestro Ser Interno.

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Platon: Los misterios de Eleusis

Posted by cosmoxenus en 12 octubre 2009

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El Poder de la Sugestión

Posted by cosmoxenus en 12 octubre 2009

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¿Qué es la muerte?

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Publicado por Adrián Pérez de Vera F.R.C. el agosto 14, 2009 a las 10:02pm

El asunto de la muerte ha sido debatido ampliamente y ha servido de base a muchas especulaciones, algunas de ellas para añadir angustia y miedo a un acto natural mal entendido. Para muchos hombres y mujeres la muerte es un generador de angustia y miedo, mientras que para otros, al enfocarlo de forma distinta, se convierte en un refugio o salida de las presiones de la vida. Para éstos, la angustia de vivir es mayor que la angustia de morir. Pero la funcionalidad de las leyes pronto mostrará que de nada vale recurrir a la muerte como válvula de escape. Las leyes naturales siempre nos empujan hacia la manifestación de la vida. Para algunos la muerte representa un área atractiva para la investigación, muy rica y acompañada de un cortejo de enseñanzas que conduce al estudiante hacia otros valores y otras realidades las cuales puede, incluso, experimentar.

El problema de la muerte es muy sencillo. Desde hace siglos se nos ha inculcado que la muerte es sinónimo de cesación. Para el pensamiento materialista solo aquello que suena está vivo, la persona que no habla, que no suena, está muerta. Esto es una forma muy limitada y simplista, nada inteligente, de enfocar la vida y la muerte. En realidad todo es vida, y solemos llamar muerte a un cambio en la manifestación de ésta. Pero, como limitamos el concepto de vida solo a aquellos aspectos de nuestra conciencia física u objetiva, la cesación de estas percepciones las consideramos como muerte. En realidad sería mejor no usar la palabra muerte, sino transición, pues eso es lo que en verdad ocurre.

Ver el blog de Adrián Pérez de Vera

 

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El arte de vivir Rosacruz

Posted by cosmoxenus en 10 agosto 2009

Por Sven Johansson F.R.C.

Gran Maestro de la G.L. AMORC Inglesa para Europa y África

Voy a exponer brevemente algunos de los aspectos prácticos de las enseñanzas rosacruces que resultan especialmente útiles. No se trata de disertar sobre dogmas, sino de exponer unas técnicas desarrolladas a lo largo de los años. Como rosacruces, somos interrogaciones vivientes, por lo que siempre buscamos desarrollar esa visión mayor, intentando incorporarla a nuestras ideas y a nuestros pensamientos y creencias más profundas. Consciente o inconscientemente, todos lo hacemos, pero ¿no sería mucho más gratificante si tuviéramos una clara, completa y satisfactoria comprensión de las razones que nos mueven? Voy a citar los seis principios que considero básicos en la existencia.

Los seis principios básicos

El primer principio es la Ley de Singularidad o Mónada. En la mayoría de las filosofías y religiones del mundo, se da por sentado que existe una ultima actualidad tras la cual no hay nada más, y que dentro de esta singularidad o mónada permanece, si no el conjunto entero de la creación, al menos toda la creación que podemos aspirar imaginar. Esta singularidad es infinita en toda cualidad que podamos concebir. Es el Uno, y fuera de él, no puede existimada. Es el comienzo y el fin, el alfa y el omega de todo lo que existe, ha existido y existirá. Ningún pensamiento o concepto puede abarcarlo en su totalidad; y no hay nada que pueda ir más allá. Hace mil años el gran teólogo musulmán Avicena lo llamó Nous, la "Inteligencia Activa", y en terminología rosacruz, le llamamos simplemente el Nous.

El segundo principio es la Ley de la Dualidad. Todo aquello que podamos concebir, tiene una imagen igual, aunque opuesta, como si se reflejara en un espejo, en alguna parte del universo, ya sea ahora, en el pasado o en el futuro. En el caso de nuestra existencia, somos una dualidad que está compuesta de dos cualidades infinitas del Nous, aunque aparentemente opuestas, que son la energía Espíritu mezclada con la Fuerza Vital de Vida. Somos materia animada por un Alma. Hablamos de ambas cosas como energías, y aunque esto pueda ayudarnos inte-lectualmente a comprender estos conceptos, quizás estaría mejor describirlas como principios que trascienden toda comprensión.

El tercer principio es el de sobra conocido como Ley del Triangulo. Cualquier cosa que pueda ser identificada claramente, ya sea física o conceptualmente, es el resultado de la unión de dos propiedades aparentemente distintas y claramente identificables. Cada manifestación es el resultado de dos causas simultaneas. En nuestro caso, el Espíritu y la Fuerza Vital de Vida, o sea, la materia junto con el Alma, da lugar a una tercera condición llamada consciencia. Y esta consciencia se manifiesta, en su forma más elevada, como el alma-persona-lidad, con sus cualidades infinitas y con un gran refinamiento, filtrándose como la luz de la luna tamizada a la personalidad externa, al carácter por el que somos conocidos.

El cuarto principio es la igualmente conocida Ley de Compensación. Todo lo que pensamos, decimos o hacemos tiene consecuencias que nos afectan en cada paso del camino. Dicho más claramente, si hacemos el bien, podemos esperar recibir lo mismo a cambio; si hacemos el mal, entonces podemos esperar recibir también el mal. Esta es la ley que crudamente y sin rodeos, expresa el antiguo principio que dice: "ojo por ojo, diente por diente". En el plano material, la ley se manifiesta como la famosa tercera ley del movimiento de Isaac Newton: "Por cada acción, existe una reacción igual y opuesta". En los planos mental, psíquico y espiritual, se manifiesta como la célebre frase atribuida al maestro Jesús: "Haz a los demás lo que te gustaría que ellos te hicieran a tí’. En otras palabras, debes estar preparado para que cualquier cosa que hagas sea lo mismo que te suceda a ti; si no estás preparado, no lo hagas.

En el mundo del desarrollo interior, nos referimos a la ley de compensación como la "Ley del Kar-ma". La palabra karma tiene su origen en la raíz sánscrita "krm" que más o menos se traduce como "acción". Hay unas consecuencias por cada acto o pensamiento, y a estas consecuencias, las llamamos "karma en acción" o simplemente compensación. Las consecuencias son como las olas de un estanque; duran algún tiempo, algunas son muy breves, otras mucho más largas. La ley no dice nada de castigo, ni tampoco habla de recompensa, ya que se trata de una ley completamente imparcial que devuelve ojo por ojo o recompensa las acciones justas. Por así decirlo, nuestros pensamientos y acciones "presionan" en la consciencia de otros seres vivos en el universo, y la presión de estos pensamientos y acciones tiene innegables consecuencias, ya que es indudable que la consciencia colectiva de otros seres vivos "reacciona de vuelta" haciendo que el karma se manifieste en nuestras vidas.

La clave de la cuestión está justamente en comprender cuáles son estas consecuencias y cómo reacciona exactamente la cons-ciencia colectiva del universo cuando aplicamos una presión, ya que una vez que hayamos dominado nuestra comprensión de las consecuencias de nuestras acciones, habremos comenzado el proceso de fundir nuestro ser externo con el alma-personalidad, y estaremos en el buen camino para ejercer un dominio sobre nuestras vidas. El saber con antelación lo que nos ocasionarán nuestros pensamientos y acciones, es un gran incentivo para hacer "lo que es correcto". La ley del karma, al contrario que las leyes físicas que actúan inmediatamente, es una ley con una inteligencia y paciencia inmensas, que mide las consecuencias de nuestras acciones poco a poco, para que cuando llegue el momento más propicio, podamos asimilar correctamente las lecciones que nos aguardan.

El quinto principio es la Ley de la Reencarnación. Aunque todas las entidades vivas tienen que morir, ¿debemos pensar que toda su consciencia desaparecerá en su totalidad para no volver a aparecer de nuevo? Bien seguro que no, porque ¿cuál sería el propósito si la consciencia terminara de forma permanente con cada muerte? Aunque las especies como un todo puedan continuar, e incluso progresar y evolucionar a través de sus genes, éste no sería el caso de los miembros individuales de esas especies.

Nadie puede proclamar de forma seria que tiene una prueba científica de la existencia de la reencarnación, y si fuéramos completamente honestos con nosotros mismos, admitiríamos abiertamente que la reencarnación no es más que una creencia, aunque se trate de una creencia basada en certezas internas muy bien asentadas. Aunque la reencarnación sea solamente una creencia, está fuertemente avalada en lo más recóndito de nuestro ser: avalada no solamente por la absoluta lógica y justicia que el concepto de la reencarnación lleva implícito en él, sino lo que es más importante, está avalado por los recuerdos y experiencias de muchas personas que no podrían explicarlo de otra manera, sino como recuerdos lejanos de vidas pasadas.

Desgraciadamente, incluso entre los millones de personas que afirman creer que han vivido antes y que vivirán de nuevo, hay muy pocos que realmente lo crean; ¡sus acciones lo demuestran! Porque si verdaderamente creyeran que la ley de la compensación no solamente dice que tienen que pagar por sus acciones, sino que también asegura que lo que no se ha compensado en esta vida se compensará en otra, si estas personas comprendieran verdaderamente y aceptaran en lo más profundo de su ser que no se trata de una hipótesis, sino de leyes reales de la naturaleza tan inviolables como la ley de la gravedad, no se embarcarían en los irreflexivos actos de brutalidad y de egoísmo que tienen lugar en muchos lugares del mundo en la actualidad. Si todo el mundo comprendiera que la ley del karma es un hecho en la vida, y que la reencarnación es un hecho de la existencia del que no podemos escapar, serían mucho más cuidadosos en su forma de actuar.

El sexto y último principio es la Ley de la Luz. Hablamos de nuestra espiritualidad como de una llama de la Divinidad que arde en los rincones más profundos de nuestra consciencia; algo que constantemente nos incita a buscar la Luz del conocimiento espiritual. La Ley de la Luz dice que todos los seres sensibles, sin importar su aspecto, no tienen otra opción que buscar la forma más elevada de consciencia espiritual que sean capaces de percibir. Esta ley asegura que todas las criaturas vivientes, y en especial, aquellas con alguna forma de auto-consciencia, buscan de una manera peculiar y particular, como un impulso innato, vivir en la Luz de la consciencia espiritual. El morar en la Luz es la meta última de la humanidad, y en la medida en que todos los seres humanos tienen dentro de ellos una chispa de la Divinidad, ya están en mayor o menor grado, viviendo en esa Luz, siendo nuestro destino final el estar completamente conscientes de su presencia en nuestras vidas, en cada momento del día, lo que señala la culminación de nuestro viaje, la perfección sobre la tierra y el dominio completo de la vida. Cada uno de nuestros pensamientos y acciones está adaptado para alcanzar este exaltado estado del ser, y afortunadamente, ya no nos es extraña la Luz de la espiritualidad. Sabemos que con perseverancia alcanzaremos un día, en esta vida u en otra, la consciencia de la bondad y de la santidad de la Divinidad hasta tal grado, que a partir de entonces moraremos realmente en la Luz.

Las cuatro directrices

¿Cómo pueden utilizarse estos principios teóricos en la vida diaria? ¿Cuáles son las consecuencias prácticas de estas teorías? Aunque las teorías no fueran exactas, aunque estuvieran totalmente equivocadas, la única cosa que en última instancia importa es que son teorías que nos proporcionan satisfacción y felicidad, que son lógicas y justas para nuestra sensibilidad interior. De ellas surgen directrices que sirven de guía en el camino elegido.

La primera directriz es reverenciar sobre todas las cosas al Dios de nuestro Corazón. Dicho con palabras sencillas esto significaría: "ama a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con toda tu comprensión". También podría expresarse: "ama el principio que rige todo el universo, y hazlo con todo tu corazón, tu mente y toda tu comprensión. El amar sin reservas al Dios de nuestra Comprensión, significa mantener constantemente una atracción entre nuestro ser externo mundano y aquello más sublime que podamos esperar conocer. Este es el principio más importante y da la sensación real de que a través de cada momento feliz o desgraciado, en el éxito o en el fracaso, tenemos a nuestro lado la constante presencia del Dios de nuestro Corazón.

La segunda directriz es adoptar una aptitud deliberada e interna de gratitud hacia la vida; y con ello quiero decir gratitud por todo lo que nos acontece, ya sea bueno, malo, agradable o desagradable; ya que cada experiencia ha sido específicamente preparada para nosotros y contiene lecciones que debemos aprender. Es un honor tener vida y el que se nos permita experimentarla en un planeta tan bello. Cuanto antes podamos aceptar de buen grado las lecciones como hechos de los que no podemos escapar, no importa lo dolorosos que sean, más rápido y más profundamente progresaremos en nuestra evolución interior. Debe ser un principio fundamental en nuestra filosofía personal el sentir reverencia por la vida y por el privilegio de experimentarla en forma material aquí y ahora, en este mundo de materia.

La tercera directriz deliberada consiste en evitar enfadarse por algo, no importa cuáles sean las circunstancias. Todos nos hemos sentido ofendidos y heridos por lo que otros, o la vida en general, han hecho contra nosotros. Si fuéramos suficientemente honestos con nosotros mismos, pronto comprenderíamos que la causa de todo pensamiento de preocupación, enfado e infelicidad, reside precisamente en el acto consciente o inconsciente de sentirnos heridos u ofendidos por alguna causa. Todos hemos dicho muchas veces cosas como las siguientes: "¿Cómo se atreve a decirme eso?" o "Creo que merezco mejor trato que éste" o "¿Quien te crees que eres para hablarme así?", o "Tú eres un cero a la izquierda". Hay que esperar que cese el flujo de adrenalina y tomar el control de la situación con lo mejor que hay en nosotros. Tenemos que hacer todo lo posible por analizar los motivos de todo lo que pensamos, decimos y hacemos, y seguramente pronto comprenderemos que estos motivos no son siempre tan puros como la blanca nieve. Personalmente, he comprendido la necesidad de estar siempre alerta, ya que sin este constante auto-examen, nunca podría ser consciente de cuándo he sido la causa de alguna ofensa, por lo que sería completamente imposible deshacer el daño que ha causado mi distorsionada actitud interna. Cuando se ha ofendido a alguien, la única "acción correcta" es salir de la situación con humildad y sin decir nada, tratando de corregir los daños que la ofensa haya podido causar, aunque estos daños estén relacionados con nuestro propio orgullo.

No quiero decir con esto que haya que aceptar encantados todos los insultos, ni que permitamos que nos intimiden o presionen. Se trata simplemente de adoptar una actitud interna que, independientemente del comportamiento externo del momento, nos permita conservar la paz y no guardar rencor a quien nos ha ofendido. Este es simplemente el ideal al que aspiro, y es semejante a perdonar siempre, perdonar sin que nadie nos pida que lo hagamos, perdonar a todas horas. El perdón debe ser instantáneo y no deben quedar restos de sentimientos negativos. Debe venir realmente del corazón.

La última directriz sería permitir que cada acción sea, al menos parcialmente, en beneficio de otros y no solamente en el nuestro. Esto puede parecer demasiado idealista, pero ¿no vivimos en una sociedad donde la cooperación y la interacción con los demás es esencial para nuestro bienestar? Yo así lo creo. Ninguna persona es una isla, y nadie puede vivir por tiempo indefinido solamente para sí. Al final, la vida le sorprenderá y le presentará la lección de que el compartir con los demás la abundancia de las bendiciones que diariamente recibimos es una condición indispensable para continuar recibiendo esas bendiciones. Todos conocemos la ley del AMRA que dice que tenemos que pasar a otros al menos una parte de las bendiciones que recibimos, de forma incondicional, con buen animo y sin esperar recompensa. Esta ley opera en nuestras vidas al igual que la ley de la gravedad.

Paz Profunda

Fuente: Revista R+C nº 33 – Otoño 2001 G.L.E. AMORC

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