El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Reencarnación’ Category

LA REGRESIÓN CURA LAS HERIDAS DEL ALMA

Posted by cosmoxenus en 30 enero 2010

Brian Weiss  Psiquiatra y escritor.

Es presidente honorífico del Departamento de Psiquiatría del Hospital Mount Sinai, de Miami (E.E.U.U.).

En su participación en el III Fórum de la Excelencia, celebrado en Barcelona, Weiss nos habló de cómo las experiencias del pasado pueden servirnos de aprendizaje para gozar de un presente más feliz.

¿Qué son las regresiones?

Regresión significa ir atrás en el tiempo.  Cuando una persona está en un estado de relajación profunda o hipnosis, es más fácil llegar a la raíz, a la causa que origina el síntoma, independientemente de que el trauma se haya producido en la infancia, en el útero materno o en vidas pasadas.

¿Cómo puede ayudarnos?

El principal agente curativo es muy similar al del psicoanálisis y al de la psicoterapia tradicional. Retrocedemos hacia una memoria dramática y liberamos las emociones.  Cuando la persona recuerda el trauma, los síntomas mejoran. Entonces tiene lugar el cambio, y ni el terapeuta ni el paciente necesitan creer en la reencarnación para que funcione. Hay datos suficientes que confirman que los recuerdos y las vivencias de otras vidas son algo más que un producto de la imaginación.

¿Por qué no tenemos conciencia de esos recuerdos?

Muchas personas sí recuerdan esas memorias de manera espontánea, especialmente los niños.  El profesor Ian Stevenson, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Virginia, investigó y publicó 2.000 casos de niños con memorias de vidas pasadas que fueron verificadas.  Eso sucede también con adultos, a veces los déja vu son recuerdos de vidas pasadas, pero los descartamos.

¿Las regresiones nos liberan del miedo a la muerte?

Si, la gente pierde el miedo porque experimentan lo que ocurre después de la muerte, y es una sensación agradable.  No me relatan vivencias negativas sino que me hablan de la luz, de la unión, del amor….

¿Algún paciente en regresión le ha hablado del infierno?

He trabajado con más de 4.000 pacientes y solo unos pocos me han relatado tales experiencias. Esas personas vivieron una situación en la que creían y sintieron que la merecían, pero no permanecieron allí durante mucho tiempo porque no era real.  A medida que su ilusión mental se desvanecía, aparecía el amor, la compasión, la luz,…nuestra verdadera esencia.

Entonces, ¿por qué volvemos a un mundo lleno de sufrimiento?

Porque aquí se produce un tipo de aprendizaje por el hecho de estar en cuerpos físicos.  En esta dimensión sentimos emociones, hacemos elecciones, sufrimos pérdidas, separaciones.  Es como ir a la escuela. Como adultos sabemos que hay que ir al colegio, pero el niño no quiere asistir porque está muy bien en casa.  Sin embargo, es así como nos educamos, como avanzamos y aprendemos.

…y es posible que debamos recuperar alguna “asignatura”.

Sí. Los hindúes o los budistas siempre han aceptado el concepto del karma, que quiere decir causa y efecto.  Todo lo que hacemos tiene consecuencias y, a veces, necesitamos compensar determinadas situaciones.  Así que si has sido cruel en otra vida, tu labor en esta es aprender a ser compasivo y amable.  Estamos aquí para aprender lecciones como la compasión, la no violencia, la paciencia…Todos conocemos estos valores, pero a veces nos toma muchas vidas aprenderlos.

¿Nos graduamos algún día?

Sí, finalmente un día acabamos nuestros estudios y no necesitamos regresar, seguimos evolucionando en otras dimensiones más elevadas.  Algunas personas escogen volver voluntariamente para ayudar a la humanidad, pero ya no están atrapadas en la ilusión de este mundo. Son personas sabias, maestros, cuya intensión es ayudarnos a crecer.

Usted también practica las proyecciones al futuro. ¿qué beneficios nos aporta hacerlo?

Si sabemos que nuestro futuro depende de las decisiones que tomamos ahora, nos haremos más conscientes de nuestras elecciones. Si escogemos ser compasivos, bondadosos y abrir nuestro corazón, nuestras vidas futuras serán más fáciles. No hay castigo, sólo hay lecciones, y nosotros escogemos lo rápido o lo lento y difícil que vamos a hacer el camino.

TRES PASOS PARA LA SANACIÓN

Soltar los miedos  Hay creencias, actitudes y miedos inconscientes que nos bloquean y nos impiden avanzar. La terapia regresiva permite que salgan a la superficie para que podamos enfrentarnos y, en consecuencia, resolverlos.

Cambiar valores  Según Weiss, necesitamos redefinir lo que significa para nosotros tener éxito en la vida. ¿Queremos dinero, fama, reconocimiento o ansiamos sentirnos bien interiormente, siguiendo los valores de nuestro corazón?

Conectar con el Alma  Nuestra alma forma parte de una energía global que lo abarca todo y a todos.  Por eso, según Brian Weiss, no estamos solos porque nunca estamos separados de ella.  Sentirlo así tiene unos profundos efectos sanadores.

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Reencarnación y Karma

Posted by cosmoxenus en 27 enero 2010

La mística de la reencarnación ha sido durante siglos objeto de fascinación para las mentes curiosas. Desde el origen del tiempo el hombre ha especulado con la posibilidad de que la vida sea un hilo continuo, de tal modo que los procesos del nacimiento y la muerte sólo sean fases que se mueven desde un nivel de existencia a otro. Toda vida es cambio y todo cambio es vida, pero la vida eterna es la que los antiguos maestros prometieron y dentro de este ámbito de la vida eterna todo cambia aunque nada cambie.

¿Cuál es la realidad de la existencia del hombre? ¿Acaso es su vida física, sus actos, los principios que defiende, o hay algo mucho más sutil que crea y recrea la vida humana? Nuestros sentidos pueden engañarnos fácilmente. Un hermoso diseño arquitectónico sólo es tan real como la idea que lo creó, porque en algún punto del tiempo y el espacio la estructura simbólica dejará de existir, aunque la idea que la creó continuará existiendo eternamente. El profeta Nostradamus escribió gran cantidad de páginas físicas, muchas de las cuales fueron quemadas o se perdieron. A pesar de todo, las ideas de esas páginas han sobrevivido. Tal es, pues, la substancia de la vida eterna.

La idea que tienes de ti mismo es tu yo real, no el yo tal como lo ven tus familiares, amigos y vecinos. El yo real no es tu cuerpo físico, por lo que no puedes aceptar que sus efectos finalicen en el límite de la piel.

EI tiempo no existía cuando tú no existías y el tiempo no existirá cuando tú dejes de existir. Pero parte de ti cambiará porque durante tu vida eterna pasarás por unas transformaciones interminables a medida que tu alma viaja hacia la perfección, tal como sucede con la oruga y la mariposa. Para una oruga, encerrarse en el capullo es la muerte, pero para la mariposa se trata simplemente de pasar de una forma física a otra, sin perder su propia y verdadera esencia en el proceso. En el antiguo Egipto, los cuerpos de las almas difuntas eran sepultados con sus posesiones más queridas, de modo que pudieran sentirse cómodas durante el largo viaje. Desde hace muchos años en la India los cuerpos se quemaban para que el alma pudiera elevarse sobre las cenizas hacia Brahma, entendiéndose que la caparazón física era sólo el templo en el que se aloja el alma. Parecen saber que el mismo pensamiento que fue capaz de crear tal templo, también lo será de crear nuevos templos a medida que el alma los necesite.

Se ha informado sobre la aparición de espíritus desde el principio de los tiempos, indiscriminadamente, en todas las naciones del globo. El hombre escucha voces, recibe mensajes, ve formas espirituales y, en algunos casos, incluso experimenta contactos con sus vidas anteriores.

La persona escéptica considerará que todo esto no es más que el producto de una mente desequilibrada, pero resulta que hay demasiadas ocasiones en que las pruebas sobre la existencia de otras formas de vida son tan substanciales que hasta la mente más crítica se ve obligada a detenerse y a hacerse preguntas. El proceso de la vida eterna se ve no sólo como plausible, sino de hecho como la única explicación lógica, precisamente allí donde fracasan todas las explicaciones científicas.

Sabemos que los bebés nacen con personalidades definidas, que ya exhiben como tales durante los primeros días pasados en el hospital. A menudo estas personalidades son muy distintas, despliegan características únicas y son inexplicablemente contrarias a la herencia que pudieran traer. En la India se han registrado numerosos casos de niños capaces de hablar dialectos extraños, distintos a los que les enseñaron sus propias familias.

De vez en cuando observamos casos de talentos innatos verdaderamente notables. Mozart por ejemplo, dio su primer concierto a la edad de cuatro años, superando en mucho cualquier clase de conocimientos musicales que hubiera podido obtener durante los primeros cuatro años de su vida. La única explicación posible sobre tan elevado desarrollo musical es que fuera el resultado de varias vidas y que alcanzara la cúspide de su expresión precisamente en esa encarnación.

Sería difícil explicar el talento de Miguel Angel si pensáramos que lo había obtenido sólo durante una vida, sin haber sabido anteriormente nada de arte.

Aquellos talentos naturales que uno posee sin necesidad de que nadie se los haya enseñado suelen ser cosas que uno ha ido elaborando antes de la encarnación actual.

Consideremos el caso de Edgar Cayce, nacido con el don natural de la clarividencia y la percepción extrasensorial. Cuando aún no era más que un jovencito, un día se suponía que debía estar leyendo un libro determinado como parte de las tareas a realizar en casa. No obstante, se durmió en el suelo, utilizando el libro a modo de almohada. Después de despertarle, su padre estuvo a punto de castigarlo por no haber hecho sus deberes, pero Cayce le dijo: «Sé todo lo que dice el libro. Sé de qué se trata.» Cuando su asombrado padre lo interrogó, el joven Cayce contestó todas las preguntas como si en realidad hubiera leído todo el libro en cuestión. ¿De dónde pudo proceder tanto talento?

En el terreno de las fobias que se resisten tenazmente a todas las formas de tratamiento psiquiátrico, descubrimos que la raíz de tal temor extremo se halla profundamente implantada en el alma, aunque ahora continúe sólo como un residuo, y a pesar de que el individuo ya ni siquiera recuerde conscientemente la razón de tales fobias. Todo lo que necesitaría experimentar para desatar fobias de ese tipo sería una forma de impresión sensorial que le recordara al subconsciente del individuo una encarnación pasada durante la cual pudo haber experimentado una razón adecuada capaz de explicar su temor actual. Enterrados en los recuerdos del alma se hallan los negativos de las imágenes de cada uno de los acontecimientos por los que ha pasado cada alma. Todo lo que se necesita son destellos de luz capaces de enfocar esos negativos, de tal modo que tengan la capacidad para afectar al individuo en su vida actual.

La psicología moderna, sin poseer una comprensión real de la reencarnación, intenta tratar a los pacientes que sufren de fobias por medio de un proceso que llaman «desensibilización». Confían en que, al desensibilizar al individuo, alcanzarán finalmente un estado de menor reacción ante los estímulos. Evidentemente, el precio a pagar es que el paciente se ve desensibilizado a todos los estímulos, en lugar de los pocos cuyo origen actual se encuentra en los negativos de su vida anterior.

Al comprender cómo reacciona un individuo ante el tiempo, obtenemos la primera clave de porqué son tan difíciles de superar los temores y las fobias. Resulta razonable esperar que un estilo de vida perpetuado como un hábito durante tres o cuatro encarnaciones, exija a los psicólogos de cuatro a cinco años de tratamiento antes de empezar a ver con cierta claridad.

En el deseo subconsciente de hallar una vida mejor, los individuos muestran una fuerte tendencia a comprimir el tiempo. En esencia, resulta que un problema crónico experimentado en una vida anterior, y que pudo haber durado treinta o cuarenta años, una vez surgido en la vida actual como un residuo que aparece estimulado por un acontecimiento o percepción, queda comprimido de tal modo que aquel lapso de experiencia tan prolongado resurge simbólicamente durante un período de vida relativamente corto. Se expande, entonces, de tal modo la emoción producida por estos mismos acontecimientos que la reacción a ellos es totalmente desproporcionada, y va mucho más allá de los estímulos psicológicamente observables de la vida corriente. Al mismo tiempo, los traumas agudos de las vidas pasadas tienden a ser tan dolorosos en la memoria del alma, que el individuo es capaz de acudir a todos los extremos imaginables con tal de evitar aquellas zonas o situaciones que él sabe inconscientemente que desatarán tales imágenes negativas. Así, por ejemplo, parece lógico pensar que una persona con pánico a las alturas haya sufrido en una vida anterior una caída mortal.

A partir de todos los casos con los que me he tenido que enfrentar, las indicaciones muestran que aquellas cualidades que, para bien o para mal, tienen una menor integración con el resto de la vida actual, no son más que residuos de una encarnación pasada. Piensa, por ejemplo, en todos aquellos aspectos sobre ti mismo acerca de los cuales no te haya sido posible encontrar respuesta. ¿Dónde encontrar esa respuesta?

La ley del karma:

El gran maestro Buda nos enseña: «Eres lo que piensas, habiéndote convertido en lo que pensaste». La Biblia nos dice: «No os engañéis, nadie se burla de Dios Según sea la siembra del hombre, así será su cosecha».

Todos los pensamientos que se tienen se imprimen en la substancia de la materia universal, donde se manifestarán en último término como un efecto en el mundo físico. A veces, el efecto puede producirse pocos momentos después del origen de la causa, por lo que nosotros tendremos la oportunidad de ver hasta qué punto se hallan imbricados el pensamiento y el efecto, tal como si arrojáramos una piedra a un lago y observáramos las ondas producidas. Pero en otras ocasiones los efectos se producen muchos años después de la causa y resulta mucho más difícil relacionar ambas cosas. Y, sin embargo, a una estación siempre sigue otra. El verano sigue a la primavera. El pie derecho siempre sigue al pie izquierdo. Un hombre nunca puede ir a ninguna parte sin venir de alguna parte.

Cada día es el resultado del día anterior, del mismo modo que hoy es el retoño del árbol del mañana. Cada pensamiento es el resultado del pensamiento que le precede, del mismo modo que cada vida es otro anillo concéntrico en el árbol de la vida eterna. Todo lo que se tiene que hacer en cada encarnación es encontrarse con uno mismo, hágase lo que se haga, váyase adonde se vaya, piénsese lo que se piense. Y toda experiencia vital está destinada a ayudarle a uno a refinar ese sí-mismo que evoluciona constantemente hacia una expresión cada vez más perfecta del alma.

El alma expande continuamente su consciencia a través de su experiencia, hasta que finalmente ya no tiene la menor necesidad de reencarnar en un cuerpo físico. Antes de nacer, el alma escoge las almas de quienes se convertirán en sus padres. Define la religión en la que vivirá. Selecciona el ambiente en el que nacerá y será educado, y en último término programa en yuxtaposición todas las experiencias de la vida por las que tiene que pasar, incluyendo cada uno de los callejones sin salida en los que entrará hasta descubrir el camino que conduce a la verdad.

A medida que los pasos dados por la vida se hacen más y más ligeros, lo mismo sucede con el peso kármico, Sin embargo, no se puede apresurar este proceso de encontrarse consigo mismo, porque si uno trata de avanzar en puntillas se pierde el equilibrio.

El hombre no hace más que buscar el camino de regreso a casa, y define su estado de felicidad por la seguridad experimentada al recorrer ese camino. Vaya donde vaya, el hombre siempre se dirige a casa (como el Hijo Pródigo) y sus lecciones kármicas son el mapa de ruta en el que se señalan las detenciones, obstáculos y rodeos que tiene que superar para llevar su alma al estado de perfección en que volverá a ser uno con el Espíritu Puro.

La vida bajo la Ley kármica:

El gran místico Yogananda explicaba la reencarnación y el karma con las siguientes palabras: «La vida es como una gran cadena en el océano de Dios. Cuando una porción de la cadena surge de las aguas, sólo se ve esa pequeña parte. El principio y el final permanecen ocultos. En esta encarnación sólo estás viendo un eslabón de la cadena de la vida, mientras el pasado y el futuro, siendo aun invisibles, permanecen en las profundidades de Dios, que sólo revela sus secretos a quienes se hallan sintonizados con él.»

Aunque la mayor parte de nosotros no poseemos recuerdos conscientes de nuestras vidas pasadas, no sólo estamos viviendo los efectos de todo lo que hemos causado en aquellas vidas, sino que son precisamente aquellas causas las que nos hacen nacer desiguales,

No debemos confundir la creencia de que «todos los hombres han sido creados iguales» con la de «todos los hombres nacen iguales». Sabemos perfectamente que un niño nacido con un defecto invalidante no tendrá el mismo estilo de vida ni disfrutará de las mismas oportunidades de otro niño nacido sin defectos. Un niño nacido en un ghetto no puede esperar tener las mismas experiencias que otro niño nacido en el campo. Sabemos que el concepto de que todos los hombres son creados iguales es correcto en la medida en la que se refiere al hombre como una entidad con alma en su creación original, en cambio, lo que este mismo hombre haga con dicha igualdad a partir del momento en que empiece a moverse en la vida, es algo que depende por completo de su libre albedrío. Naturalmente, aquello que haga con su voluntad determinará también los niveles de evolución que alcanzará su alma, así cómo y cuándo los alcanzará.

Dos individuos confrontados con los mismos acontecimientos o circunstancias se comportarán de modo diferente. Uno echará a correr huyendo del acontecimiento, mientras que el otro se enfrentará con él hasta el máximo de sus posibilidades. El primer individuo tendrá que volver a repetir la experiencia una y otra vez, mientras que el segundo se hallará preparado para avanzar hacia el aprendizaje de nuevas lecciones. A medida que transcurre el tiempo, no medido ya en meses y años sino en vidas enteras, el segundo individuo irá alcanzando niveles de evolución cada vez más elevados y con mayor rapidez, mientras que el primero se tendrá que enfrentar a las mismas lecciones kármicas, básicas y elementales, durante una eternidad de períodos de vida.

A pesar de que todos vivimos bajo la misma ley kármica, cada uno de nosotros se encuentra en un peldaño distinto de la escalera que conduce a la perfección. Cada peldaño es una fase de crecimiento diferente, pero siempre estará en consonancia con todos los peldaños ya subidos que nos han permitido llegar al nivel en el que estamos ahora. Cada uno de los peldaños dejados atrás es una encarnación pasada, y en cada vida que vivimos nos vamos asegurando que la estructura de la escalera que está bajo nosotros sea firme y sólida. Es muy arriesgado subir corriendo una escalera que temblequea; hay que esforzarse en los peldaños inferiores para dejarlos bien asegurados.

Martin Schulman

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¿Qué pasa cuando morimos?

Posted by cosmoxenus en 10 octubre 2009

 

ALGUNAS DE LAS FUENTES USADAS:

Silver Birch (Ortzen 1988, 1989, 1990, 1991), Arthur Findlay, White Eagle, Anthony Borgia, Lord Dowding, Sir William Crookes, Sir Oliver Lodge, Sir Arthur Conan Doyle, Leslie Flint, Ivan Cooke, George Meek, HP. Blavatsky, Dr. Carl Wickland, Sir William Crookes, Dr. Robert Crookall, Sir William Barrett, the Rev. C. Drayton Thomas, Geraldine Cummins, FWD Myers, Raymond Bayliss, Gary Williams, Arthur Ford, Johannes Greber, George Anderson, Charles Hapgood, Dr. Maurice Rawlings, Allan Kardec, Emmanuel, Joe Fisher, Dr. Ian Stevenson, Emmanuel Swedenborg, Martin Ebon, Robert James Lees, Ruth Montgomery, Stainton Moses, Ursula Roberts, Elisabeth Kübler-Ross, Jane Roberts, Helen Greaves, PMH Atwater y la asociación para la Investigación Científica de la vida póstuma.

Nos sentimos privilegiados en tener esta información. Lo que es absolutamente asombroso es la consistencia de la información sobre lo que nos pasa al morir, la que nos viene de muchas personas, de muchos países y durante muchos siglos.

El gran científico Dr. Robert Crookall, D.Sc. Ph.D., quien acometió el estudio sistemático de muchas de las fuentes anteriores y de cientos de otras comunicaciones de la vida póstuma publicó los resultados en su libro The Supreme Adventure (La Aventura Suprema) (1961).

Su trabajo es considerado ‘científico’ porque examina la evidencia concienzuda y objetivamente, es internamente coherente y provee hipótesis consistentes con el gran volumen de evidencia verdadera.

Crookall se maravilló de la consistencia de la evidencia que nos viene de todo el mundo. Las comunicaciones de todos los países, Brasil, Inglaterra, África del Sur, Tíbet, Europa, India y Australia son todas consistentes. Se maravilló al darse cuenta que eran idénticas a las creencias de los nativos de las Islas de Hawái, separados de otras civilizaciones durante años antes de su ‘descubrimiento’ por el capitán Cook en 1778. Maravillóse también de la consistencia de la evidencia proporcionada por la gente que ha tenido experiencias extra corporales y las comunicaciones de los mediums de alto nivel.

Crookall era miembro de la Confraternidad de Iglesias para los Estudios Psíquicos que aparecieron en Inglaterra para permitir a quienes tenían experiencias de naturaleza espiritual o psíquica que las compartieran y para examinarlas a la luz de las enseñanzas sobre la vida póstuma de las iglesias tradicionales . El prefacio de este libro fue escrito por un antiguo Presidente de la Corte Suprema de Justicia Británica quien concluyó que:

Es necesario que todo ministro de la tierra la use.

Mensajes vitales de la vida póstuma

Los mensajes vitales trasmitidos por las Más Altas Inteligencias transmitidas en diferentes países a nosotros los humanos de esta tierra en las últimas décadas REPETIDAMENTE nos informan, puesto en forma sucinta, que:

• Todos los humanos sobrevivimos a la muerte física, irrespectivamente de sus creencias.

• En el momento de la muerte tomamos nuestra mente con todas nuestras experiencias, nuestro character y nuestro cuerpo etéreo (el espíritu)—el que es un duplicado de nuestro cuerpo terrenal. Sale del cuerpo en el instante de la muerte y se conecta con él mediante un cordón plateado. La muerte ocurre solamente cuando el cordón plateado es separado del cuerpo físico. Silver Birch (Abedul Plateado) una muy alta inteligencia de la vida póstuma que ha trasmitido más de nueve libros, nos informa que en la vida póstuma el cuerpo etéreo y todo lo que nos rodea es tan sólido como nuestro mundo nos parece ahora.

• Inmediatamente después de la muerte física muchos sentirán la necesidad urgente de levantarse hacia arriba.

• El estado mental en el momento de la muerte es crucial. Algunos cruzan conscientemente y reconocen a los seres queridos que llegan a darles la bienvenida; otros están inconscientes y son llevados a un lugar de reposo especial.

• Aquellos que en la tierra están profundamente atrapados por fuertes adicciones — drogas, alcohol, juegos de azar, tabaco, o que tienen una indulgencia excesiva del sexo, pueden ser atrapados en el nivel astral tratando de satisfacerlas.

• En el instante de la muerte a algunas personas les resulta fácil separarse de su cuerpo físico. Otros necesitan que los ayuden activamente para la transición. Algunos muy materialistas tienen un cuerpo duplicado muy pesado y les será más difícil separarse de su cuerpo físico ya inservible.

Para continuar leyendo este artículo ir aquí: http://www.victorzammit.com/book/spanish/chapter27.htm

 

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Reencarnación

Posted by cosmoxenus en 10 octubre 2009

‘Mientras mas ignorancia, mas dogmatismo. ‘

Sir William Ostler MD

Re-encarnar significa literalmente ‘regresar a la carne.’ Algunos teólogos Occidentales tratan de ridiculizar la idea de la reencarnación diciendo que uno puede regresar como un mosquito o una cucaracha. Pero no hay EVIDENCIA de que los seres humanos regresen como algo menos que humano como algunas sectas Orientales creen. La información transmitida por inteligencias superiores nos dice que los humanos que regresan a la tierra regresan solo como humanos. Ellos dicen que NO hay cruzamiento entre las especies y que las mas evolucionadas vibraciones humanas no pueden ser regresadas a especies menos evolucionadas.

La evidencia moderna sobre la reencarnación viene de la regresión a vidas pasadas, el recuerdo espontáneo de vidas pasadas, la transmisión de información desde la Vida Venidera (vida futura después de la muerte), la Teosofía, Edgar Cayce, y la reciente traducción de textos en Sánscrito. No obstante para mantener el énfasis científico de este libro nos concentraremos en la regresión a vidas pasadas y el recuerdo espontáneo de vidas pasadas.

Algunos que no aceptan la reencarnación argumentan que la evidencia puede ser explicada por la posesión o la influencia de espíritus. Esto pudiera ser así.

No es el propósito de este libro argumentar a favor o en contra de la reencarnación –simplemente queremos presentar una evidencia fascinante. Ya sea que se tome el punto de vista de la reencarnación o de la posesión de espíritus, la evidencia construye aun más fuertemente el caso por la vida venidera.

Regresiones a vidas pasadas

La regresión a vidas pasadas simplemente requiere poner persona bajo hipnosis y pedirle que regrese a través de su niñez a un tiempo antes de haber nacido. En muchos casos la persona comienza a hablar sobre su vida o vidas anteriores a la presente, acerca de su muerte previa y acerca de su tiempo entre las vidas incluyendo el tiempo de planeamiento de la vida presente.

Las razones principales porque al menos algunas de estas afirmaciones deben ser consideradas como evidencia son:

• La regresión frecuentemente conduce a la cura de una enfermedad física.

• En algunos casos la persona siendo regresada comienza a hablar en un idioma extranjero que no ha aprendido.

• En algunos casos la persona siendo regresada recuerda detalles con asombrosa exactitud que cuando se chequean pueden ser verificados por historiadores.

• La intensidad emocional de la experiencia es tal que convence muchos psiquiatras previamente escépticos quienes están acostumbrados a lidiar con la fantasía y con regresiones imaginarias.

• En algunos casos la alegada causa de muerte en una vida pasada inmediata se refleja en una marca de nacimiento en la vida presente.

Por los años 1950 la regresión a vidas pasadas era aceptada por doctores quienes previamente eran totalmente escépticos porque esta funcionaba. Como escribió el Dr Alexander Cannon:

Por años la teoría de la reencarnación era una pesadilla para mi y traté de hacer todo lo posible para desaprobarla….Sin embargo con el paso de los años sujeto tras sujeto me contaban la misma historia a pesar de diferentes y variadas creencias concientes. Ahora mucho más de mil casos han sido investigados y tengo que admitir que existe semejante cosa como la reencarnación (cita Fisher 1986: 65).

Para leer el artículo completo ingresar aqui: http://www.sociedadespiritistacubana.com/VidaVenidera_Cap24.html

 

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Edgard Cayce y la Reencarnación

Posted by cosmoxenus en 10 octubre 2009

Nace en Kentucky en 1877 y se manifiesta en él el don de la profecía en 1901, accidentalmente y bajo circunstancias por demás llamativas. A causa de un simple resfrío pierde la voz y comienza entonces un peregrinar por distintos médicos tratando de superar el molesto estado que lo obligaba a hablar apenas susurrando. Luego de un año de buscar una cura a su problema decide consultar a un conocido hipnotizador local. Y aquí viene lo sorprendente: en trance hipnótico, él mismo le indica al hipnotizador el estado de sus cuerdas vocales y el remedio. El terapeuta siguió sus instrucciones yCayce recuperó la voz.

A partir de allí adquiere la habilidad de dormirse a voluntad y hablar de temas que en estado conciente ignoraba. Esto incluía casos de personas que lo consultaban tanto en persona como por carta. Se recostaba en su sofá preferido entraba en trance y su esposa Gertrude formulaba las consultas y una secretaria tomaba nota taquigráfica de sus respuestas. Por lo general Cayce dormía un instante y luego con voz clara manifestaba "tener el cuerpo" y comenzaba a diagnosticar el caso del enfermo que le llevaba su caso.

Por más de 42 años, mediante este sistema entregó 20 millones de palabras emanadas, según sus propias explicaciones, de su propio inconsciente y de la memoria universal de la naturaleza. A partir de 1923 y debido a su gusto por la Metafísica, comienza a responder sobre temas como la vida y la muerte y la razón de la existencia humana.

Entre sus teorías postulaba que los sobrevivientes de la Atlántida habían guardado registros de toda la sabiduría de su civilización y la historia completa de la humanidad. Según vaticinó, estos registros serían hallados entre 1996 y 1998. Para nuestra época Cayce sostenía que luego del año 2.000, Jesucristo volvería a manifestarse al mundo en la era de Acuario, luego de un tormentoso período de catástrofes que obligarían a la humanidad a volver a vivir en comunión con la naturaleza y con Dios.

Edgar Cayce realizó su primera lectura en 1901, acerca de un problema de salud que le concernía personalmente. Luego dictó muchas más, pero el concepto de la reencarnación no apareció hasta 1923, en una sesión ejecutada para Arthur Lammers, impresor en Dayton, Ohio.

Conviene mencionar que una lectura había abordado la cuestión doce años antes; no obstante, la alusión se ignoró durante mucho tiempo, pues nadie en el entorno de Cayce conocía el concepto en aquel entonces. A fin de cuentas, la reencarnación fue el objeto de casi dos mil lecturas psíquicas, denominadas "lecturas de vida". Constituye el segundo gran tema evocado por Cayce en trance. Reencarnación y Karma

En esencia, ¿qué es la reencarnación?

Es la creencia de que cada uno de nosotros pasa por vidas sucesivas, con el propósito de crecer en espíritu y de recobrar la plena conciencia de su naturaleza divina. El punto de vista de Cayce excluye la metempsicosis o transmigración de las almas, según la cual los humanos pueden reencarnarse en forma animal. A la vez, provee un marco filosófico para el pasado, poniendo especial énfasis en la manera de asumir nuestra existencia actual: debemos vivir el momento presente, procurando desarrollarnos espiritualmente y ayudarnos los unos a los otros. Las lecturas enseñan que el recorrido que hemos efectuado nos ha traído al punto en que nos encontramos.

Sin embargo, lo esencial no es quiénes hemos sido o qué hemos hecho antes, sino cómo reaccionamos frente a las oportunidades y a las pruebas que surgen ahora mismo, dondequiera que nos hallemos. En efecto, nuestras elecciones y conducta del momento, provenientes de nuestro libre albedrío, son las que realmente importan. La perspectiva de Cayce, para nada fatalista, abre horizontes casi ilimitados.

En las lecturas, Cayce señaló también el peligro de comprender incorrectamente la reencarnación. Indicó que ciertas teorías alteraban su verdadero significado. En particular, todas las que no reconocían la libre voluntad creaban lo que llamó "un monstruo kármico", es decir una idea errónea que no tomaba en cuenta los hechos auténticos, ni la estrecha conexión existente entre el karma, el libre albedrío, el destino y la gracia. Aún hoy en día, mucha gente interpreta, de manera equivocada, la reencarnación como un eslabonamiento o una concatenación ineluctable de experiencias y de relaciones que nos impone nuestro karma.

Si así fuera, nuestras decisiones anteriores nos obligarían a seguir una trayectoria marcada con acontecimientos específicos, y nuestro porvenir ya estaría fijado. Esta visión difiere totalmente de la de Cayce, pues las lecturas destacan que el pasado no proporciona sino una coyuntura posible o probable. Muestran que, lejos de ser meros espectadores, a veces reticentes, desempeñamos un papel dinámico en el desenvolvimiento de nuestra propia existencia.

La palabra "karma" es un término sánscrito que significa "obra, hecho o acto". A menudo se le da el sentido de "causa y efecto". Las lecturas concuerdan con esta acepción, pero añaden la noción filosófica inédita y exclusiva de que el karma puede definirse como una memoria. Por ende, no se trata de una "deuda" que tenemos que pagar conforme a algún criterio universal, ni de una serie de experiencias determinadas por nuestras previas acciones, buenas o malas.

El karma es sólo una memoria, una fuente de información que incluye elementos ‘positivos’ y otros aparentemente ‘negativos’, en la cual el subconsciente busca los datos que utiliza en el presente. Esto explica, por ejemplo, las afinidades o las animosidades espontáneas que sentimos por ciertas personas.

Aunque esa memoria subconsciente se refleja en nuestra fisonomía e influye en nuestros pensamientos, reacciones y decisiones, siempre podemos recurrir al libre albedrío para orientar nuestra vida.

Las lecturas de Cayce mencionan que cuando fallecemos, no nos reencarnamos de inmediato. Puesto que lo que llamamos subconsciente en el plano físico viene a ser nuestro consciente en el más allá, el alma recapitula todo lo que ha atravesado y escoge, entre las lecciones que debe aprender, las que se siente capaz de asumir ahora a fin de seguir su evolución. Entonces aguarda el momento propicio para renacer en la tierra.

Ordinariamente, elige un entorno que ha conocido antes. En cada nueva vida, opta por un cuerpo masculino o femenino, según el objetivo de su encarnación. Además, selecciona el ámbito y las condiciones (padres, familia, lugar, época, etc.) que le permitirán perfeccionarse y cumplir con lo que espera realizar.

Sin embargo, sus experiencias dependerán de la forma en que emplee su libre albedrío dentro de ese contexto.

En efecto, podemos considerar nuestras tribulaciones como obstáculos e impedimentos o, por el contrario, transformarlas en situaciones beneficiosas, en oportunidades de elevar nuestro nivel de conciencia. El proceso de reencarnación continúa hasta que logremos personificar el amor universal en el mundo y expresar nuestra esencia divina en todos los aspectos de la vida terrenal.

Conviene notar que talentos y cualidades nunca se pierden, de modo que las facultades cultivadas en cada encarnación se suman al capital del futuro. Por ejemplo, el don de los niños prodigios es el resurgimiento de un talento ejercitado en una o varias existencias previas. Asimismo, un excelente profesor de literatura podría haber sido escritor, historiador y copista en vidas anteriores. De hecho, nuestras aptitudes se manifiestan en función del motivo de nuestra encarnación actual.

Las lecturas revelan que el karma no se instaura entre los individuos, sino únicamente con uno mismo. En otras palabras, "uno siempre se enfrenta a sí mismo". En consecuencia, el curso de nuestra existencia se basa en las decisiones que tomamos a fin de responder a la coyuntura que nosotros mismos hemos suscitado.

No obstante, la noción más difícil de entender es que, en general, se nos brinda la posibilidad de resolver nuestros propios problemas kármicos a través de nuestras interacciones con los demás. Por esta razón, en lugar de aceptar la plena responsabilidad de nuestros fracasos y decepciones, tendemos a imputárselos a otros.

Así nuestro karma nos es personal, pero nos sentimos constantemente atraídos por la gente o los grupos que nos ofrecen ocasiones favorables de asumirlo. De manera similar, ellos se acercan a nosotros en su recorrido individual para satisfacer su memoria kármica. Por lo tanto, nuestras relaciones con los demás nos permiten enfrentarnos a nosotros mismos y vivir sucesos que nos enseñan y nos ayudan a avanzar en el sendero espiritual.

Con frecuencia, los episodios vividos en grupo reaparecen, en encarnaciones posteriores, como vínculos familiares, profesionales, culturales o étnicos. Las lecturas subrayan que nunca nos encontramos con alguien accidentalmente, porque las coincidencias no existen. Del mismo modo, no experimentamos de entrada una profunda simpatía o antipatía sino hacia personas que hemos conocido antes.

Debemos atenernos a las consecuencias de nuestras decisiones y actitudes previas, ya que cosechamos inevitablemente lo que hemos sembrado. La Biblia dice: "Todo lo que sembrare un hombre, eso mismo cosechará." Los adeptos de la reencarnación suelen afirmar: "Atraemos lo que es semejante a nosotros." Esto implica que, algún día, tendremos experiencias análogas a las que nuestras elecciones han producido en la vida de otros.

A diferencia de las doctrinas fatalistas que nos reservan una suerte inmutable, la teoría de Cayce asevera que somos dueños de nuestro destino.

En efecto, podemos controlar nuestros pensamientos, palabras y acciones, y escoger nuestro comportamiento ante las circunstancias que nosotros mismos hemos engendrado. Comprendamos que todo lo que acontece en nuestra existencia es el fruto de nuestra propia creación, y que nuestras tribulaciones siempre contribuyen a nuestro desarrollo cuando las consideramos como oportunidades de corregir los errores del pasado o de adquirir sabiduría y entendimiento.

Descubrir por qué nos hallamos en una u otra situación no es necesariamente fundamental: lo primordial es cómo nos disponemos a hacerle frente, pues de nuestras reacciones nacen nuestras experiencias futuras. Así, dos personas podrán adoptar una actitud muy distinta en casos comparables, por ejemplo con respecto a la pérdida de un empleo.

Mientras que una se angustiará y amargará, la otra verá una ocasión inesperada de reconstruir su vida y de dedicarse a alguna actividad que le apasiona desde hace mucho tiempo.

La reencarnación es un concepto que figura en las grandes religiones del mundo y no se limita a las filosofías orientales.

Profesa la tolerancia y la compasión, contesta numerosos interrogantes y da sentido hasta a los más mínimos aspectos de la existencia. Algunos la encuentran provechosa, otros controversial. De cualquier forma, lo que los demás opinan no es pertinente. Los adeptos serios saben que todos hemos experimentado varios ámbitos, condiciones y circunstancias en el transcurso de nuestras vidas sucesivas.

Ellos se sirven de la reencarnación, no para detenerse en el pasado o enorgullecerse de quizás haber gozado de notoriedad anteriormente, sino para crecer en espíritu y contribuir a mejorar el mundo en el que vivimos.

Cayce ilustra esta idea en la siguiente lectura:

"Determine por qué razón está buscando esa información. Si es a fin de oír que ha vivido, fallecido, y sido enterrado al pie del cerezo al fondo del jardín de su abuela, ¡esto no le hará un mejor vecino, ciudadano o padre!

En cambio, si es para saber que ha pronunciado palabras hirientes, de lo cual se ha sentido culpable, y que ahora puede redimirse actuando de manera justa, ¡entonces sí, vale la pena!"

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