El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Masoneria y Religión’ Category

SIMBOLOGÍA MASÓNICA DEL RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA DE EL SALVADOR DE SANTA CRUZ DE LA PALMA (CANARIAS)

Posted by cosmoxenus en 3 mayo 2009

Artículo Original Aqui: http://fuesp.com/revistas/pag/cai0830.html 

Jesús Pérez Morera

Sorprende descubrir que la capilla mayor de la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma pueda ser considerada como un templo masónico. Sin embargo, y para quien conoce el siglo XIX palmero, este hecho resulta perfectamente comprensible en una sociedad acostumbrada a tratar con toda familiaridad la liturgia masónica (1) y en la que liberalismo, masonería y altar marcharon muchas veces por la misma senda.

En los umbrales de 1820 existía en La Palma un taller masónico, formado por las personalidades más relevantes del grupo liberal. A sus reuniones, según resulta de los procesos practicados durante la reacción absolutista, asistían con cierta frecuencia elementos del sector del clero adictos al sistema constitucional (2), como don Francisco Morales, don José María Carmona, don Domingo Carmona, don Vicente Cabezola y don José Joaquín Martín de Justa -que dirigió, como luego veremos, la parte arquitectónica del retablo mayor de El Salvador.

Sin embargo, la figura indiscutible del movimiento liberal palmero fue el sacerdote Manuel Díaz (1774-1863), rector de la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma desde 1817. Cabecilla del partido liberal, tachado de masón y enemigo del absolutismo, fue víctima de una persecución tanto de orden eclesiástico como político a causa del enérgico exhorto que dirigió a sus feligreses en 1820 con motivo del advenimiento del sistema constitucional, calificado por el tribunal teológico que lo examinó de monstruoso, sacrílego y viciado de liberalismo. En su defensa reafirmó la necesidad de reconocer "la gran afinidad que hay entre la religión cristiana, la verdadera filosofía y la libertad bien entendida" (3). Inclinado también hacia las bellas artes, se le conocen obras pictóricas, escultóricas y musicales.

El mito creado en La Palma en torno a la supuesta pertenencia del cura Díaz a la masonería, fama y voz pública "a la que ha contribuido -según escribe el profesor J. Régulo- el emblema que adorna su estatua en la plaza principal de Santa Cruz de la Palma" (4), no ha podido ser demostrado documentalmente (5). El doctor M. de Paz, en su Historia de la Francmasonería en Canarias, ha señalado que "el caso no sería del todo extraño si pensamos que, durante el primer cuarto del siglo, era un hecho frecuente que los clérigos progresistas, como otros tantos liberales, acudieran a las logias"; añade el mismo autor:

"En honor a la verdad hay que decir también que ciertas reformas en la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma, atribuidas al párroco liberal, como son la colocación ornamental del sol y la luna en el altar mayor, o la existencia de un gran triángulo inscrito en una circunsferencia en el techo de la sacristía, hacen pensar en esa vinculación del padre Díaz con los masones" (6).

Asimismo, en 1897 se erigió en el centro de la plaza principal de Santa Cruz de la Palma, a pocos pasos del lugar donde el cura Díaz había muerto al caer de las escaleras del atrio de la iglesia, un monumento conmemorativo en su honor, elevado por iniciativa de los miembros de la logia palmera "Abora n.° 91" y especialmente de su venerable varias veces, don José García Carrillo, grado 33 y a la sazón alcalde presidente del Ayuntamiento capitalino (7).

La cara delantera del pedestal presenta lápida marmórea con varios emblemas alusivos al magisterio eclesiástico y a las cualidades artísticas y humanas del homenajeado, como son el laurel, la palma del martirio, el cáliz, la paleta y la partitura musical. En la parte posterior aparece el relieve del "pelícano con sus crías" y la inscripción latina: "Qui Decus et splendor sacrati ad limina templi / Occubuit, zelus víctima facta sui / XDCCCLXIII"; Que honor y esplendor, cayó muerto en los umbrales del sagrado templo víctima de su celo (8).

Para los masones, el pelícano, que desgarra su pecho para alimentar con su propia sangre a sus crías, es el símbolo de la Caridad, de la Filantropía. Este mismo emblema figura también en la puerta del sagrario del tabernáculo del altar mayor de la iglesia de El Salvador -que estudiaremos seguidamente-, aunque aquí su significado sea eminentemente eucarístico y cristológico.

EL RETABLO MAYOR Y EL TABERNÁCULO DE LA IGLESIA DE EL SALVADOR

En torno a 1813, el párroco don Manuel Díaz y su más íntimo colaborador, el sacerdote y arquitecto don José Martín de Justa, vinculado en todos los órdenes a la figura de Díaz, emprendieron la reforma neoclásica de la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma, iniciada por las capillas laterales de las naves (9) y seguidas poco después por la cabecera.

La construcción del retablo del altar rnayor (1840) y del tabernáculo, colocado el día de El Salvador de 1841 (10), fue una obra cuidadosamente meditada ya desde 1818 (11). El diseño arquitectónico del retablo fue obra de Martín de Justa, mientras que al señor Díaz se deben los jaspeados de apariencia marmórea, los cortinajes fingidos que decoran el testero de la capilla mayor y la ingeniosa y teatral maquinaria que acciona el expositor del tabernáculo, dejando ver la custodia. Antonio Rodríguez López (1936-1901), biógrafo de don Manuel Díaz, describe detalladamente este mecanismo:

"… en el momento en que se pone patente la sagrada Hostia es cuando el esbelto tabernáculo revela la vigorosa imaginación del genio: en el solemne instante de la esposición del Sacramento, por medio de un mecanismo invisible elévase la cúpula de que penden las cortinas que forman el tabernáculo, al mismo tiempo que éstas divididas en dos y saliendo por entre las columnas son recogidas hacia los lados por dos pequeños ángeles que las suspenden en forma de pabellón: debajo de este pabellón aparece un haz de espigas doradas que sostienen, un orbe; el haz y el orbe se dividen de alto a bajo en dos mitades y se retiran describiendo dos cuartos de círculo en rotación hacia atrás, y aparece en su centro la custodia con la Majestad Divina que resplandece bajo el hermoso pabellón del tabernáculo. Para cubrir el Sacramento, el haz y el globo vuelven a cerrarse, y el pabellón desciende, volviendo a caer perpendicularmente el cortinaje.
En esta obra no se sabe qué admirar más, si el hábil mecanismo que tan bello efecto produce, o la riqueza de imaginación con que se ha verificado aquel conjunto armonioso de los inmóviles rasgos de la arquitectura con la aérea y caprichosa forma de la movible tienda de tela" (12).

Los promotores de la reforma, que llevaron a cabo las obras con el cuantioso legado de don Cristóbal Pérez Volcán, natural de Santa Cruz de la Palma y vecino de La Habana, tampoco escatimaron gastos y no dudaron en acudir a los artistas de mayor renombre de su tiempo: Antonio María Esquivel, que pintó en 1837 el gran cuadro de la Transfiguración para el centro del altar mayor, y Fernando Estévez, la gran figura de la plástica canaria del siglo XIX, amigo personal del cura Díaz, autor de los dos ángeles turiferarios y los relieves del tabernáculo y de la pareja de ángeles que adoran el triángulo luminoso del remate del retablo.

En 1820 llegó de Madrid un diseño, autorizado por un arquitecto académico "de la mejor nota", para la construcción del tabernáculo (13). Sin embargo, el proyecto quedó paralizado con la caída del Trienio liberal y el proceso de infidencia iniciado contra don Manuel Díaz, circunstancias que forzaron al párroco de El Salvador a trasladar su residencia a Tenerife (14). Nuevamente las obras del tabernáculo y retablo mayor cobraron impulso en 1835, con el regreso definitivo del señor Díaz.

Posteriormente, en 1838, cuando el tabernáculo ya esta casi concluido de maderas y se preparaba para dorar y pintar, la secretaría episcopal de Tenerife abrió expediente contra los párrocos de El Salvador, don Manuel Díaz y don Sebastián Remedios y Pintado, por haber formado el diseño del tabernáculo sin contar con el conocimiento del primer obispo de la diócesis, don Luis Folgueras y Sión. El prelado, defensor acérrimo del absolutismo y enemigo declarado de las sociedades secretas, decretó la suspensión de las obras y el envío a su secretaría del diseño del tabernáculo y del cuadro de Esquivel, que no fueron devueltos hasta 1839, no sin antes apostillar algún defecto en relación con la pintura de la Transfiguración y la narración del texto evangélico:

"… en la que se da á entender bastantemente que el Señor no se elevó en los aires, sino que sus sagrados Pies permanecieron fijos sobre la tierra…" (15).

LECTURA SIMBÓLICA

El simbolismo de la logia masónica se inspira en el templo de Salomón, el habitáculo divino, el lugar que llenó la nube o gloria de Yavé. Por esta razón, sellos, emblemas y calendarios masónicos presentan habitualmente el frontispicio del templo de Jerusalén con las dos columnas "Yaquín" y "Boaz" destacadas a uno y otro lado del pórtico del santuario y coronadas por una gloria luminosa con el ojo de Dios en el centro; sobre las columnas, levantadas encima de una escalinata, aparecen también el sol y la luna (fig. 1).

El paralelismo que esta representación alegórica del templo masónico presenta con el retablo mayor de la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma salta a la vista (fig. 2); dos únicas columnas corintias, de orden gigante, soportan un entablamento y un parapeto, que corona el triángulo con el ojo de Dios rodeado de una gloria de nubes y rayos. El sol y la luna, pintados por el cura Díaz, figuran junto a los capiteles de las columnas, sobre el cuadro de la Transfiguración (fig. 3).

En todas las logias masónicas existen dos columnas en la puerta de entrada, señaladas con las iniciales I y B (fig. 1). Son "Yaquín" y "Boaz", las columnas de bronce que Salomón levantó en el vestíbulo del santuario, delante del santo tabernáculo de Dios (Reyes 7, 13-22). Ambas columnas, de 18 codos de altura y capiteles de flores, fueron modeladas por Hiram, obrero del cobre, fundador, según la liturgia y el simbolismo masónico, de la Orden del Gran Arquitecto del Universo.

El poeta Antonio Rodríguez López escribía, en 1868, sobre el retablo de El Salvador:

"Es un magnífico retablo de órden corintio de una sencillez severa y esbelta: dos solas columnas sobre sus pedestales sostienen el entablamento: sobre el entablamento no hay frontón ni remate alguno arquitectónico; un zócalo corrido sirve de base á dos grandes ángeles arrodillados á ambos extremos, ejecutados en madera por el escultor Estebes y blanqueados para darles la apariencia del mármol; y entre ambos resplandece un sol de rayos dorados, en cuyo centro, cercado de nubes, se ve el misterioso triángulo, emblema de la Trinidad y Unidad divinas" (16).

En efecto, el triángulo equilátero, figura perfecta por tener sus lados exactamente iguales, es el emblema de la Trinidad y Unidad divinas, pero también es el símbolo más importante de la francmasonería. El "Delta" o triángulo luminoso con el ojo de Dios al centro -como se ve en el remate del retablo de El Salvador- significa, asimismo, al Gran Arquitecto del Universo contemplando la Creación.

La luna y el sol, alusivos también a la Creación, aparecen frecuentemente al lado de la cruz en las representaciones medievales del Calvario como símbolos del Antiguo y Nuevo Testamento. Sin embargo, su vinculación con el tema de la Transfiguración no deja de ser una rareza iconográfica.

Delante del retablo mayor se encuentra, exenta, la mesa de altar con el tabernáculo, palabra que significa tienda.. El tabernáculo, que se compone de sagrario -donde habita el Dios vivo entre los hombres- y expositor superior, tiene forma de templete circular, sostenido por cuatro pares de columnas y cubierto por el cortinaje de un arabesco pabellón de tela (fig. 4), inspirado en aquella tienda del desierto que Yavé ordenó tejer para cubrir al Santo de los Santos. Para el pueblo judío, el tabernáculo era la tienda donde se manifestaba, entre los querubines, la "Shekinab"; es decir, la "Gloria" o "Presencia" real de Dios.

En los laterales del sagrario existen dos relieves tallados en madera que representan a David y a los ancianos y jefes de Israel, entre espirales de incienso que queman en honor de Yavé. A su lado, dos ángeles turiferarios, de tamaño casi natural, recuerdan aquellos otros que Salomón hizo colocar en el santuario o sancta sanctorum del templo de Jerusalén. Allí, cubierto por el velo y las alas de los querubines, se encontraba el santo tabernáculo de Dios, donde estaba depositada el Arca de la Alianza desde la sedentarización del pueblo de Israel.

El centro y corazón de la logia masónica, cuyo simbolismo se inspira en el templo salomónico, es el altar o ara, situado en el lugar que aproximadamente correspondía al tabernáculo con el Arca de la Alianza. Sobre el altar aparecía la biblia, el libro sagrado que recoge la revelación de la Palabra, abierta por los versículos de Reyes o Crónicas (donde se menciona la construcción y las medidas exactas del templo de Jerusalén) o bien por el prólogo del evangelio de San Juan: "En el principio era el Verbo…", alusivas a la edificación del templo espiritual, residencia eterna de la sabiduría y la inteligencia del Supremo Creador (17).

Encontramos el mismo texto del Nuevo Testamento en el lado del evangelio del testero de la capilla mayor de la iglesia de El Salvador ("CAPUT I. IN PRINCIPIO ERAT VERBUM, …"), ¿mera coincidencia? En el otro lado, aparece el capítulo primero de San Mateo, autor del primero de los cuatro evangelios, que comienza con la genealogía de Cristo ("CAPUT I. LIBER GENERATIONIS JESUCHRISTI FILII DAVID…" ). Ambas inscripciones -las primeras piedras del templo espiritual-, sobre fingidos pergaminos que sostienen el águila de San Juan y el ángel de San Mateo, fueron pintadas en 1843 por el párroco don Manuel Díaz (18).

El templo masónico, donde se reúne la logia, simboliza a la vez el templo de Salomón y el Cosmos. En él se dan una multitud de correspondencias simbólicas que permiten percibir las relaciones armónicas del universo. Nada de este templo es superfluo ni puesto al azar y cada símbolo refleja un matiz particular de esa armonía. La construcción de una logia masónica partía de la idea directriz marcada por el número de oro o divina proporción, regla que era utilizada por los arquitectos y constructores medievales (19).

Simetría y orden, equilibro y belleza, proporciones armónicas fueron, asimismo, las ideas que inspiraron a los presbíteros Díaz y Martín de Justa; en este sentido, un texto del poeta Antonio Rodríguez López (1868), en el que expresa su admiración por el nuevo tabernáculo y retablo mayor, no puede ser más significativo:

"Y no es sólo la hermosura particular de aquel templete lo que allí se admira; es la agradable proporción de éste con cuanto le rodea, la artística armonía que relaciona unos detalles con otros y forma de todo el conjunto una unidad de belleza inimitable. Altar, retablo, tabernáculo, ángeles, transfiguración, sagrario, todo se armoniza allí admirablemente, nada falta ni nada puede añadirse sin truncar aquel conjunto de grata hermosura, de poética gallardía y de majestuosa severidad: es un acorde de que no puede alterarse una nota, un poema en que no puede borrarse una imágen, un cielo en que no puede añadirse una nube ni apagar un astro" (20).

La logia masónica sintetiza la totalidad de la vida universal, del Cosmos. Es, pues, una imagen del mundo, una "Imago Mundi", un prototipo del mismo reducido a su forma esencial (21). Por ello, el techo de las logias representa el espacio infinito y diáfano, el cielo o bóveda celeste estrellada en el que se mueven todos los cuerpos del universo.

Los techos de la iglesia de El Salvador fueron profundamente transformados en el siglo XIX. En 1851, don Manuel Díaz manifestaba su deseo de reformar las cubiertas de madera de las naves:

"Si se les diera algo más de elevación y se les pusiera sielos rasos, como ya los tienen las capillas mayor y laterales, todo correspondería al sagrado destino del edificio y al general y justo deceo de que se remedie esta pesadez y obscuridad de techos que tan mal representan la elevación y claridad del cielo a donde los fieles dirigen sus oraciones" (22).

Con anterioridad, en 1818, Martín de Justa y el cura Díaz dirigieron la construcción de la bóveda de la capilla mayor, decorada en 1895 con una visión celeste de la Santísima Trinidad (23). La bóveda de medio cañón, la primera que se construyó en la isla, sustituyó a una techumbre de madera anterior, rompiendo así con una tradición -la de la carpintería mudejárica- que se había mantenido inalterable durante siglos.

Por último, debemos mencionar el triángulo inscrito en un círculo que aparece en el centro del techo raso de la Sala capitular, a espaldas de la cabecera de la iglesia. Esta nueva dependencia, que presenta original planta semicircular, fue proyectada por don José Joaquín Martín de Justa en 1816 (24). Recordemos que el triángulo, la escuadra y el compás (con el que se traza el círculo, figura geométrica considerada como imagen del cielo y de la divinidad) son los emblemas por excelencia de la masonería.

NOTAS

(1) Regulo Pérez, J., "El cronista de La Palma Juan Bautista Lorenzo Rodríguez, época, vida y obra", La Laguna, 1975, p. XXIX.

(2) Paz Sánchez, M. A., "Historia de la Francmasonería en las islas Canarias (1739-1936)", Santa Cruz de Tenerife, 1984, pp. 121 y ss.

(3) González Duque, L., "Manuel Díaz Hernández (1774-1863): semblanza de un católico liberal", en La Graja, n.° 3, La Laguna, 1990, p. 34.

(4) Régulo Pérez, J., Op. cit., p. XXVII.

(5) Paz Sánchez, M. A., Op. ciL, p. 153.

(6) Ídem.

(7) Ibíd.

(8) La misma inscripción figura en el retrato de don Manuel Díaz que existe en la sala capitular de la iglesia de El Salvador, obra de Aurelio Carmona López (1826-1901), sobrino de Díaz.

(9)En 1813 se construyó el retablo y se reformó la capilla de San Juan Bautista, en la nave del evangelio de la iglesia de El Salvador.

(10) Rodríguez, G., La iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma, Madrid, 1985, p. 52.

(11) El 15-XII-1818 el mayordomo de fábrica parroquial, don Felipe Benicio Rodríguez Lorenzo, hizo donación del alcance de sus cuentas "a fabor de la obra del Tabernáculo nuebo que está proyectado desde los principios"; Rodríguez, G., Op. cit., p. 267.

(12) Rodríguez López, A., Apuntes biográficos de don Manuel Díaz, Santa Cruz de la Palma, 1868, pp. 30-31.

(13) Archivo del Obispado de Tenerife (A.O.T.), "Espediente formado á consecuencia de haberse hecho por los Beneficiados de la Parroquial del Salvador de la Ciudad de la isla de la Palma, reformas en ciertas funciones de tabla y numero de ministros, sin conocimiento de S.S.Y; y sin el mismo requisito haber formado un diseño de tabernaculo para dicha Iglesia", año 1838.

(14) Paz Sánchez, M. A., Op. cit., p. 152.

(15) A. 0. T., Espediente formado …; decreto de 24-IV-1839.

(16) Rodríguez López, A., Op. cit., p. 152.

(17) Ariza, F., "La Simbólica de la Masonería", en Cuadernos Masónicos de la Gran Logia Simbólica Española, n.° 4, Valladolid, 1989, p. 47.

(18) Rodríguez, G., Op. cit., p. 50, y Rodríguez López, A., Op. cit., p. 29.

(19) Ariza, F., op. cit., p. 45.

(20) Rodríguez López, A., Op. cit., p. 31.

(21) Ariza, F., Op. cit., p. 45.

(22) Rodríguez, G., Op. cit., p. 288.

(23) Ídem, p. 49.

(24) A. O. T., "Ciudad de La Palma, Año 1827, Expediente de renuncia de mayordomía de Fábrica de la Parroquial Matriz, rendimiento de cuentas y provisión de esta..".

 

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Plancha Aprendiz en Templo Católico

Posted by cosmoxenus en 7 marzo 2009

Adjunto fotografias en donde se puede apreciar la Plancha de Trazar del grado de Aprendiz. Lo sorprendente de ellas es que la Plancha esta ubicada en el sitio principal de un templo católico en Francia.

[eglise_nice_2.jpg]

[templocatolico.png]

 

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El Gran Arquitecto del Universo (G:. A:. D:. U:.)

Posted by cosmoxenus en 10 enero 2009

A:. U:. T:. O:. A:. A:. G:. I:.

Ordo ab Chao

Por el R:. H:. José Guzmán Estrada

Vall:. de Lima, martes 9 de mayo del 2007 E:. V:.

Empezare este trazado tomando como base lo que nos expresa el I:. P:. H:. Albert Gallatin Mackey en su Enciclopedia de la Francmasonería en su versión en idioma castellano:

“El Gran Arquitecto del Universo. Es el título aplicado en el lenguaje técnico de la Francmasonería a la Deidad. Es conveniente que una sociedad fundada en los principios de arquitectura, que simboliza los términos de esa ciencia a los fines morales, y cuyos miembros profesan ser arquitectos del templo espiritual, deberían considerar al Ser Divino bajo cuyas leyes sacrosantas se encuentran construyendo ese edificio, como su Maestro Constructor o Gran Arquitecto”.

De otro lado, sabemos muy bien que la referencia y reverencia al G :. A :. D :. U :. (Gran Arquitecto del Universo), fue largamente polémica dentro de la historia universal de la Francmasonería en especial en Europa.

La expresión del Gran Arquitecto del Universoproviene del Renacimiento europeo. Fue utilizada por los alquimistas (científicos de la época), los astrónomos, los filósofos y los artistas, el Gran Arquitecto era una alegoría que designaba a Dios.

Contrariamente con una opinión esparcida o formulada hace relativamente un gran tiempo, la expresión “Gran Arquitecto del Universo”, no es más en la Masonería, que una expresión copiada; ella aparece de una utilización si no corriente, de una menos frecuente del siglo XVI, donde la encontramos originalmente dentro del primer tomo de “L’Architecture” (1567) del arquitecto francés “Philibert de l’Orme” y que el astrónomo alemán “Johannes Kepler” la usa también dentro de su obra “Astronomía Nova” (1609); en todos los casos, esta expresión idiomática designa a Dios, el Dios todopoderoso ordenador del Cielo y de la Tierra.

Es a raíz de las “Constituciones” de Anderson (1723) que consagran su utilización masónica porque ellas son dadas bajo los auspicios del Gran Arquitecto del Universo. La expresión figura solamente una vez en el texto.

James Anderson (n.1680 – f. 28 de mayo de 1739), en su o sus “Constituciones de 1723” hará uso de esta referencia dentro de su lectura totalmente personal de la historia: “Adán, nuestro primer ancestro, creado a la imagen de Dios, el Gran Arquitecto del Universo, las ciencias liberales, particularmente la geometría, inscritas dentro de su corazón (…)”.

El Gran Arquitecto del Universo es entonces una noción deísta en donde las ciencias liberales – y “particularmente la geometría” – reunifican a la criatura con su Creador. Él es el demiurgo (*), el arquitecto del origen del mundo y el ordenador del mismo.

(*) Demiurgo: Del griego “demiurgos”, obrero, artesano, arquitecto. Nombre del dios creador del alma del mundo, en la filosofía platónica.

La Francmasonería define entonces de esta forma su espiritualidad con relación a lo divino. El Gran Arquitecto del Universo devendrá enteramente conceptual de tal forma que lo pueda expresar como el“Deus sive Natura” del filósofo neerlandés Baruch Spinoza o del Dios “Relojero” del escritor francésFrançois Marie Arouet Voltaire dentro de un dominio más académico. Y, es aquella conceptualización la que motiva principalmente las discrepancias y oposición entre los Modernos y los Antiguos.

Laurence Dermott (1720 – 1791), dentro de su« Ahimon Rezon », no entenderá y plasmará esta noción como una alegoría espiritualista, pero si lo hará como una metáfora teísta. Si para los Modernos el Gran Arquitecto del Universo podría quizás ser Dios. Para los Antiguos, Dios podría quizás ser el Gran Arquitecto del Universo. Esta proposición retórica encontrada ocasionará un verdadero combate ideológico entre dos interpretaciones de la Francmasonería. Si losAntiguos sostenían una francmasonería católica, resueltamente religiosa, los Modernos exigían de la Orden la conciliación de las opiniones espirituales por un Gran Arquitecto del Universo adogmático.

La historia nos indica que estas dos opiniones o visiones discrepantes, acabaron con un entendimiento en 1813.

Es aquel acto de unión, la demostración palpable, de dicho gran suceso anhelado tiempo atrás, que se dio por la evolución del pensamiento en el curso del siglo XIX.

La Masonería – que siempre ha vivido con su tiempo – ella nacerá de fases filosóficas que la alejaron del deísmo “original” y de la reacción teísta. El positivismo religioso del filósofo francés Auguste Comte es una etapa esencial dentro de la historia de los pensamientos, porque ella es la primera tentativa con la finalidad de responder a los conceptos metafísicos. En aquel, se justifica un ateismo que tiene como definir la realidad con los principios científicos. Es siempre mejor aquello para un espíritu dubitativo que ser un ente imperceptible espiritual con el nombre de Dios.

El positivismo religioso fuerza al individuo a la rebúsqueda de la aclamación dentro del progreso y dentro de la sociedad. El positivismo tendrá un peso consecuente con la francmasonería francesa, especialmente en el seno del Gran Oriente de Francia(GODF) “cismático” de 1877. El del sólo positivismo, donde se desarrolla con la filosofía marxista un ateísmo materialista que convencerá a numerosos hermanos. ElG:. A:. D :. U :., es relegado entonces como parte de la historia, deviniendo aquel en un sustento espiritual vergonzoso.

Sin embargo, con deísmo, con teísmo y con las formas de ateísmo que interpretan o suprimen la noción delGran Arquitecto del Universo, el misticismo con el fin del siglo XIX le donará una nueva dimensión. El G:. A:. D :. U :., deviene ahora en efecto en el « Gran Iniciado ». Además de su atributo de demiurgo, del lenguaje cosmológico de la alegoría, él es la gnosis suprema de los francmasones esotéricos.

Connotación que será reducida además para poder apreciar al Gran Arquitecto del Universo, en un sentido de la historia de ideas y dentro de su sola significación filosófica.

Uno podrá comprender al G :. A:. D:. U :., dentro de un lenguaje espiritual y simbólico. Símbolo, él representa la armonía platónica que alía el Universo con el Ser, la Materia con el Espíritu. La invocación del “Gran Arquitecto del Universo” admite un orden del mundo que sobrepasa la esfera de la Logia para su apreciación dentro del ser y el actuar u obrar iniciático.

Así el G:. A:. D :. U :., significa el resultado espiritual donde luego el microcosmos (el Ser entendido) se sublima dentro del macrocosmos (el Universo) y se revela luego como un Ser elevado.

Del mismo modo, existe un propósito artístico dentro del Gran Arquitecto del Universo. En efecto, la Biblia nos enseña que Dios sugiere los planos y la construcción del Templo de Salomón. De este hecho, Hirám de Tiroserá el conductor por cierta cosa extraña que los artistas nominan “inspiración” y que les ha sido enturbiada después de la noche de los tiempos. La inspiración, es entonces la que permite a un hombre de tener la tecnicidad necesaria para apreciar o reconocer el inexplicable talento?.

Finalmente, quisiera indicar que las abreviaciones o siglas colocadas como cabecera o en el encabezamiento de este trazado, que son utilizadas frecuentemente en los balaustres, escritos y otros del Supremo Consejo (A:. U:. T:. O:. A:. A:. G:. I:.), también son un agradecimiento al Gran Arquitecto del Universo pero en idioma latín: “AD UNIVERSI TERRARUM ORBIS ARCHITECTONIS AD GLORIAM AB INGENTIS”.

Bibliografía Consultada:

. Mackey, Albert Gallatin. Enciclopedia de la Francmasonería. Editorial Grijalbo S. A., México D. F. – México. 1981.

. Saunier, Eric. Encyclopédie de la Franc-Maçonnerie.Éditoriale de Roselyne de Ayala. Paris – Francia. 2000.

 

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ENSEÑAME GRAN ARQUITECTO

Posted by cosmoxenus en 10 enero 2009

APPRENDS-MOI, GRAND ARCHITECTE

Apprends-moi, Grand Architecte de l’Univers, à bien user du temps que tu me donnes pour travailler et à bien l’employer sans rien en perdre.

Apprends-moi à tirer profit des erreurs passées sans tomber dans le scrupule qui ronge.

Apprends-moi à prévoir le plan sans me tourmenter, à imaginer l’oeuvre sans me désoler si elle jaillit autrement.

Apprends-moi à unir la hâte et la lenteur, la sérénité et la ferveur, le zèle et la paix. Aide-moi au départ de l’ouvrage, là où je suis le plus faible.

Aide-moi au coeur du labeur à tenir serré le fil de l’attention. Et surtout comble Toi-même les vides de mon oeuvre : Grand Architecte de l’Univers, dans tout le labeur de mes mains laisse une grâce de Toi pour parler aux autres et un défaut de moi pour me parler à moi-même.

Garde en moi l’espérance de la perfection, sans quoi je perdrais coeur. Garde-moi dans l’impuissance de la perfection, sans quoi je me perdrais d’orgueil. Purifie mon regard: quand je fais mal, il n’est pas sûr que ce soit mal et quand je fais bien, il n’est pas sûr que ce soit bien: Grand Architecte de l’Univers, ne me laisse jamais oublier que tout savoir est vain sauf là où il y a travail. Et que tout travail est vide sauf là où il y a amour. Et que tout amour est creux qui ne me lie à moi-même et aux autres et à Toi: Grand Architecte de l’Univers, enseigne-moi à prier avec mes mains, mes bras et toutes mes forces.

Rappelle-moi que l’ouvrage de mes mains t’appartient et qu’il m’appartient de te le rendre en le donnant. Que si je fais par goût du profit, comme un fruit oublié je pourrirai à l’automne. Que si je fais pour plaire aux autres, comme la fleur de l’herbe je fanerai le soir. Mais si je fais pour l’amour du bien, je demeurerai dans le bien.

Et le temps de faire bien et à ta gloire, c’est tout de suite

Amen

……………………………………….

ENSEÑAME GRAN ARQUITECTO

Enséñame a mí, Gran Arquitecto del Universo, a usar bien del tiempo que me das para trabajar y a emplearlo bien sin perder nada. Enséñame a mí a sacar provecho de errores pasados sin caer en el escrúpulo que corroe. Enséñame a mí a prever el plan sin atormentarme, a imaginar la obra sin afligirme, si brota de otro modo. Enséñame a mí a unir la prisa y la lentitud, la serenidad y el fervor, el celo y la paz. Ayúdame al principio de la obra, allí dónde soy el más débil. Ayúdame en el corazón del trabajo que tiene apretado el hilo de la atención. Y sobre todo colma Tú mismo los vacíos de mi obra: Gran Arquitecto del Universo, en todo el trabajo de mis manos deja una gracia de Ti para hablar a otros y un defecto de mí para hablarme a mí mismo.

Guarda en mí la esperanza de la perfección, sin que pierda el corazón. Guárdame en la impotencia de la perfección, sin que yo me pierda en el orgullo. Purifica mi mirada: Cuando haga daño, no estando seguro que haya sido malo y cuando haga el bien, no estando seguro que haya sido bueno: Gran Arquitecto del Universo, jamás me dejes olvidar que todo saber es vano, salvo allí dónde existe el trabajo. Y que todo trabajo es vano, salvo allí dónde existe amor. Y que todo amor es hueco si no me vincula a mismo y a otros como a Ti: Gran Arquitecto del Universo, enséñame a rezar con mis manos, mis brazos y con todas mis fuerzas.

Recuérdame que la obra de mis manos te pertenece y que me incumbe devolvértela con generosidad. Que si realizo algo por el solo gusto del provecho, como un fruto olvidado me pudriré en otoño. Que si hago algo por únicamente gustar a otros, como la flor de la hierba me marchitaré por la tarde. Pero si lo ejecuto para el amor de la bondad, quedaré con la bondad. Y el tiempo de hacer el bien en tu gloria, es inmediato.

Amen

 

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EL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO

Posted by cosmoxenus en 16 octubre 2008

El concepto de un Gran Arquitecto, o Principio Divino Inteligente que constituye el foco espiritual y la Base Inmanente de la Gran Obra de la Construcción particular y universal, ha representado sin duda en todos los tiempos el fundamento de la Religión de los Constructores.

Este mismo concepto constituye el Principio Cardinal de la Masonería Moderna, pues no tienen valor masónico los trabajos que no sean hechos "a la gloria" de este Principio, es decir, con el fin de que la espiritualidad latente en todo ser y en toda cosa encuentre por medio de los mismos su expresión o manifestación más perfecta.

Se trata, sin embargo, de un concepto eminentemente iniciático, es decir, en el cual ingresamos progresiva y gradualmente a medida que nuestros ojos espirituales se abren a la luz masónica. Así pues, mientras en el principio se deja a cada masón en libertad de interpretar esta expresión de Gran Arquitecto según sus particulares ideas filosóficas, opiniones y creencias (teístas como ateístas, considerándose en este último caso el Gran Arquitecto como expresión abstracta de la Ley Suprema del Universo), se le conducirá después gradualmente, por medio de su propio trabajo interno o del esfuerzo personal con el cual se consigue todo progreso, a un reconocimiento más perfecto, a una realización más íntima y profunda de este Principio, al mismo tiempo inmanente y trascendente, que constituye la base y esencia íntima de todo lo existente.

Alrededor de esta idea central (cuyo carácter iniciático la diferencia de todo concepto o creencia dogmáticos) se han agrupado, como en torno de su centro natural, las diferentes tradiciones, símbolos y misterios que constituyen otras tantas aplicaciones y expresiones del Principio Fundamental a la interpretación de la vida y a su perfeccionamiento.

De esta manera, sin imponer opinión o creencia alguna, pero dejándole a cada cual en libertad de interpretar esta expresión simbólica según su particular educación y sus convicciones, todos son conducidos naturalmente hacia una misma Verdad, esforzándose en penetrar cada cual más adentro, llegando al fondo de su propia visión y creencia, que (como todas) tiene que ser tolerada, respetada e interpretada como uno de los infinitos caminos que conducen a la Verdad.

La vida en la tierra es verdaderamente asombrosa, extraordinaria y admirable. Sucedió algo tan grande que no tiene paralelo en la Historia del Universo, por eso la Tierra se ha poblado de dioses, los humanos son creadores, tienen la herencia divina.

Tal vez las etapas hayan sido muy lentas, hasta que el espíritu se forme y la inteligencia se desarrolle, para comprender todo y descubrir uno a uno, los secretos de la naturaleza en el espacio insondable del Universo.

Estrellas, soles, planetas, millones, millones. Distancias inconmensurables entre uno y otros. En ese torbellino inigualado de la materia, la vida que brota, como una floración del TODO y de la nada.

La ciencia hasta hoy se ha detenido junto al origen de la vida, y en los dinteles del espacio infinito, palpitante, todo poderoso, bello, insuperable, misterioso. Ante semejante espectáculo, el hombre ha podido articular una sola palabra, que encierra toda la grandeza, esa palabra, esa palabra ha surgido de los labios de los seres humanos, desde el preciso momento que aparecieron en la tierra. Esa palabra es: DIOS.

Ideal de la Verdad, del Bien, de la Belleza, de la Civilización y del Progreso. "El problema de la divinidad, ó , acaso mejor planteado, del origen del Universo y de sus fenómenos, en cuanto permanece ignorado para la razón humana, es el fundamento de las religiones y ha sido el martirio de muchas escuelas filosóficas.

Creyentes, pensadores y sabios resultan divididos, a este respecto, por límites infranqueables. Entre tanto la MASONERÍA, que busca la verdad sin exclusivismos y sin pretender ser su maestro infalible, que respeta todas las creencias sinceras y juicios honrados, aunque no acepte cuanto estima erróneo, ha debido adoptar una formula que a nadie repugne fundamentalmente y que no coarte ninguna investigación. Esa formula es la del: GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO, Con esta denominación, nuestros hermanos que pertenecen a cualquiera de las comunidades religiosas que se disputan el mundo de los creyentes, pueden reconocer y adorar a sus particulares divinidades. Aquellos otros de nuestros hermanos que no comulgan en religión alguna pueden ver en el GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO la sustancia universal con sus actividades constructoras, con sus modalidades y leyes propias y fijas, sin causa superior, realizando sus creaciones por causas secundarias, impotente para realizar el milagro y sin actos providenciales.

Cada masón, según su cultura, según su idiosincrasia, asigna esencia y reviste de atributos AL GRANDE ARQUITECTO DEL UNIVERSO. Que lo que es la masonería levanta esa formula como manifestación DE RESPETO A TODOS LOS CULTOS, COMO SIGNO DE ALIANZA ENTRE INCRÉDULOS Y CREYENTES Y COMO INCÓGNITA FORMIDABLE PARA LA CIENCIA" (Liturgia de Iniciación, G ∴L ∴B ∴).

Son en realidad, muchas las conclusiones que podemos sacar de este bello párrafo del Ritual de Iniciación, simplemente resumiremos que: la masonería respeta toda idea personal que cada hombre pueda tener de Dios, cualquiera que pueda ser esta y los alcances que individual e íntimamente se le quiera dar, y es más, la sabiduría de la Orden, a través de LA TOLERANCIA, respeta aún a aquellos que no tienen creencia alguna.

Para nosotros las pruebas de la existencia del G:.A:.D:.U:. , resultan inútiles y superficiales, pero la verdad es que este, aparte de ser un tema de inagotables discusiones que recuerdan a nuestras trasnochadas bohemias, ES UNA CUESTION DE FE y para la Orden la FE, junto a LA ESPERANZA Y CARIDAD, forma parte de las tres virtudes Teologales es decir nuestra UNION con Dios.

Aunque esto parecería muy poco científico, debo confesar que tomar los conceptos de FE y CIENCIA, como opuestos excluyentes, es demasiado simplista. No olvidemos que la FE no es completamente irracional, y la ciencia-especialmente la ciencia moderna- no está exenta de artículos de fe.

Por otra parte nosotros los masones, abrimos nuestros Trabajos "A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo", es decir: consagrados a Él, y las Tenidas son en realidad un culto dedicado al Ser Supremo, Único Creador, y cuando se consagra un Templo, abriendo la Biblia en Eclesiastés, se pide a Dios bendecir el recinto como un lugar sagrado donde alabaremos su Nombre.

He considerado importante, el recordar el concepto de los Trabajos Masónicos, para encontrar en esos conceptos la ayuda necesaria para cambiar nuestra actitud y nuestras posturas, cuando nos encontramos en Logia.

Por otra parte y nada más que a modo de comentario, la masonería, siguiendo su tradicional método de enseñanza es decir EL DEDUCTIVO, analiza el Universo y la perfección que reina en el y concluye que esta no puede ser la Obra de otro que no sea EL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO.

Dios existe en todo lo creado por la naturaleza y masonería sostiene que en el hombre existe un Soplo Divino, una esencia Luminosa, que le hace practicar todos sus actos ajustados a los dictados de su conciencia.

Ya sabemos que el egoísmo es propio del hombre ignorante, pero el YO SAGRADO, el YO conciente y respetuoso, que nos guía y nos aconseja, para obrar con razón y con justicia, es nada menos, lo que en el hombre, se llama CONCIENCIA, o sea el VERBO DE LA DIVINIDAD, y efectivamente, la conciencia es el medio por el cual Dios hace llegar hasta nosotros sus dictados, sobre la manera de obrar o proceder dentro de la sana moral y perfecciona nuestros actos.

La filosofía de la Divinidad, o del concepto humano sobre DIOS, no consiste pues, en vivir, nada más porque se nos dio la vida; nuestra vida en masonería debe ser el conducto por el que nuestra inteligencia trabaja, se perfecciona y progresa, dándonos a conocer los fines que la Naturaleza persigue dentro del mundo espiritual y que nos obliga a ser útiles a la Humanidad, aún a costa del sacrificio propio.

La filosofía que entraña la enseñanza del VERBO DIVINO consiste en compenetrarse fielmente al conocimiento de la SUPREMA VERDAD, pues hay que tener en cuenta que nosotros mismos formamos parte de la Naturaleza, esa fuerza irresistible e invisible que a la vez que da vida y vigor, destruye sus obras, para poderse hacerse inmortal, y Naturaleza quiere decir Dios, no cabe duda de que en cada Ser animado existe un Soplo Divino.

El masón define a Dios como EL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO y al hombre lo distingue como artífice de su propio destino, o lo que es lo mismo, la causa y el efecto de la propia Naturaleza.

Si tomamos en consideración las enseñanzas esotéricas de las explicaciones anteriores veremos que las funciones naturales de lo creado, tienen su origen en donde otras mueren para nosotros, pero la verdadera interpretación simbólica consiste en saber ser útiles a Dios y con ello lo seremos a nuestros semejantes y aun a nosotros mismos, para que mas tarde, sin temor a la muerte, podamos rendir nuestro último tributo a Él, dándole cuenta de nuestra misión en la Vida.

El masón, para cumplir debidamente su misión ante Dios, no tiene moralmente, más que cumplir con los dictados de su Conciencia, esa Virtud que constituye la enseñanza de todas las religiones.

Esa es la Doctrina más pura que debemos observar, la Moral, la Caridad, ese dorado cofre de esperanza de la Humanidad; el Honor y la Honradez; el Olvido a las injurias, la indulgencia y la tolerancia Universal porque constituyen los verdaderos Dogmas de la Teología Masónica. La HERMANDAD es el don precioso que la Divinidad hizo sobre la Tierra para consolar al hombre en medio de las tribulaciones de su vida. Constituye el dulce sentimiento de las almas grandes.

Después de todas estas consideraciones, después de definir que la sola nobleza que se nos encomienda a nuestra Orden consiste en practicar LA CIENCIA Y LA VIRTUD, podremos todavía poner en duda la existencia del GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO ? , dejo en ustedes la respuesta cabal y que su conciencia rija no solamente sus vidas sino también su masonería.

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