El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Landmarks’ Category

Los Landmarks: "Leyes inmutables" de la Masonería

Posted by cosmoxenus en 30 mayo 2009

Los Landmarks difundidos por Albert Gallatin Mackey, 1858, y que fueron aceptadas y adoptadas por la G:. L:. P:. en el año 1882.

Hasta mediados del siglo XIX, concretamente en 1858, no fueron enumerados y codificados, lo hizo por primera vez el filósofo, escritor e investigador masónico norteamericano (nacido en Charleston, Estado de Carolina del Sur), I:. P:.  H:. Albert Gallatin Mackey, 33º, siendo publicados en la revista trimestral norteamericana de la Francmasonería en octubre de aquel mismo año (volumen II, página 230), e incorporados a su libro de texto de jurisprudencia masónica tal y como, son traducidos al castellano o español,  reproducidos seguidamente:

I. Los modos de reconocimiento.

Son, de todos los Landmarks, los más legítimos e incuestionables. No admiten variación. Y si alguna vez han sufrido alguna alteración o adición, la maldad de tal violación de la ley antigua, se ha manifestado posteriormente por sí misma.

II. La división de la Masonería Simbólica en tres grados.

Es un Landmark que ha sido conservado mejor que cualquier otro; aunque también en este caso el espíritu malévolo de la innovación ha dejado sus huellas. Y por medio de la dilaceración de sus partes concluyentes del tercer grado, ha originado la falta de uniformidad con respecto a la enseñanza final del grado de Maestro. Y el Arco Real de Inglaterra, Escocia, Irlanda y América, así como los altos grados de Francia y Alemania, están formados para diferir en el modo en que conducen al neófito a la consumación suprema de toda la Masonería Simbólica. En 1813, la Gran Logia de Inglaterra vindicó el Landmark, decretando solemnemente que la Masonería del gremio antiguo constaba de tres grados: aprendiz iniciado, compañero del gremio y maestro masón, incluyendo el Arco Real Sagrado. Pero esta dilaceración jamás ha sido cicatrizada, y el Landmark, aunque reconocido en su integridad por todos, aun continúa siendo violado.

III. La leyenda del tercer grado.

Es un Landmark importante, cuya integridad ha sido bien preservada. No existe Rito de la Masonería, practicado en cualquier país o idioma, en el que los elementos esenciales de esta leyenda no se enseñen. Las lecturas pueden varia y, en efecto, su cambio se verifica constantemente. Pero la leyenda, substancialmente, ha permanecido siempre la misma. Siendo necesario que así sea, pues la leyenda del Arquitecto del Templo constituye el punto esencial e identidad de la Masonería. Cualquier Rito del que fuese excluido o alterado materialmente, cesaría desde ese momento, por la exclusión o alteración, de ser un Rito masónico.

IV. El Gobierno de la Fraternidad por medio de un presidente llamado Gran Maestro.

El cual es elegido del cuerpo del gremio, es el cuarto Landmark de la Orden. Muchas personas suponen que la elección del Gran Maestro se efectúa como consecuencia de una ley o reglamentación de la Gran Logia. Pero ese no es el caso, en absoluto. El cargo debe su existencia al Landmark de la Orden. Los Grandes Maestros o las personas que desempeñan las funciones bajo diferente pero equivalente título, se encuentran en los registros de la institución desde mucho antes de que las grandes logias fueran establecidas. Y si el sistema actual de gobierno legislativo de las grandes logias fuese abolido, aun seguiría siendo necesario el Gran Maestro.

V. La prerrogativa del Gran Maestro de presidir todas las asambleas del gremio, en cualquier lugar y en cualquier tiempo.

Es la quinta señal, en consecuencia de esta ley derivada de la costumbre antigua y no de ningún mandato especial, por lo que el Gran Maestro asume el Poder o, como se llama en Inglaterra, "el Trono", en todas las reuniones de la Gran Logia. Y de ella le viene el derecho también a presidir todas las logias subordinadas en las que esté presente.

VI. La prerrogativa del Gran Maestro de conceder dispensa para conferir grados fuera de la época reglamentaria.

Este es otro y muy importante Landmark. Conforme a las normas establecidas por la ley de la Masonería se requiere un mes u otro período determinado, entre la presentación de la petición de aumento de grado y la elevación del candidato. Igualmente ha de pasar un tiempo mínimo para pasar de un grado al superior. Pero el Gran Maestro tiene poder para dispensar del cumplimiento de esos períodos y permitir que el candidato sea iniciado a un grado superior. Esta prerrogativa la poseía el Gran Maestro desde antes de la existencia de la ley que marca los períodos de cadencia, y como ninguna norma puede degradar sus prerrogativas, aún conserva el poder.

VII. La prerrogativa del Gran Maestro de dar dispensas para la organización de las logias.

Puede conceder, en virtud de esto, a un número suficiente de masones, el privilegio de reunirse en asamblea y conferir grados. Las logias de este modo establecidas, se llaman "logias de o en dispensación".

VIII. La prerrogativa del Gran Maestro de hcer masones a la vista.

Es un Landmark que está íntimamente relacionado con el anterior. Existe un mal entendimiento en relación con este Landmark que ha llevado, a veces, a negar el mantenimiento de esta prerrogativa en la jurisdicción donde tiene su sede el Gran Maestro. Pero debe de quedar claro el derecho a ejercer dicha prerrogativa sin la oposición u observación menor.

IX. La necesidad de los masones de congregarse en las logias.

No debe entenderse con esto que la señal antigua ha sido formada como consecuencia de la organización permanente de logias subordinadas, rasgo característico de la organización masónica en nuestros días. Las señales de la Orden prescriben desde siempre que el masón debe periódicamente congregarse con el propósito de realizar el trabajo activo o especulativo, y que estas congregaciones se llaman logias. Antiguamente, estas juntas eran extemporáneas y se reunían para fines específicos, disolviéndose una vez cumplido el objetivo; separándose por lo tanto los hermanos y reuniéndose en otras ocasiones u en otros lugares, de acuerdo con la necesidad o circunstancias. Los poderes de constitución, estatutos, oficiales permanentes, y reuniones anuales son innovaciones modernas fuera del todo de las señales, y dependientes totalmente de los actos especiales de un período comparativamente reciente.

X. El gobierno  las Logias, por un Venerable Maestro y dos Vigilantes.

La congregación de masones reunidos bajo cualquier otro gobierno, por ejemplo, como el de presidente y vicepresidente, o regidor y sub-regidor, no sería reconocida como Logia. La presencia del Maestro y de los dos Vigilantes es tan esencial para la válida organización de la Logia como el Poder de la constitución en nuestros tiempos. Los nombres, por supuesto, varían en los diferentes idiomas. Pero los oficiales, su número, prerrogativas y deberes son en todas partes idénticos.

XI. La necesidad de que toda logia, cuando reunida, éste a cubierto.

Es una señal importante de la Institución que jamás se olvida. La necesidad de esta ley tiene su origen en el carácter esotérico de la Masonería. Por lo tanto, el deber de guardar la puerta y vigilar a los cobardes y escuchas es antiguo y, por lo mismo, constituye una señal.

XII. El derecho de todo masón y de toda logia de ser representado en la Gran Logia.

Anteriormente, estas juntas, que por lo general se reunían una vez al año, se llamaban asambleas generales y a toda la fraternidad, aun al aprendiz iniciado más joven, se le permitía estar presente. Ahora se llaman "Grandes Logias" y únicamente los Maestros y Vigilantes de las logias subordinadas son admitidos. Pero esto es simplemente como representante de sus miembros. Originalmente, cada masón se representaba por sí mismo. En la actualidad es representado por sus oficiales.

XIII. El derecho de todo masón de apelar a la decisión de sus hermanos de logia, a la Gran Logia o Asamblea General de masones.

Es una señal sumamente esencial para la preservación de la justicia, y para evitar la opresión. Algunas Grandes Logias modernas, al adoptar el reglamento de que la decisión de las logias subordinadas, en caso de expulsión no puede diferirse por medio de apelación, viola incuestionablemente la señal, así como los principios del gobierno justo.

XIV. El derecho de todo masón de visitar y sentarse en todas las logias regulares.

Es una señal incuestionable de la Orden. A esto se le llama "el derecho de visita". Este derecho, por supuesto, puede ser alterado o suspendido en casos especiales y por diversas circunstancias. Pero cuando se niega la admisión a un masón en el pleno disfrute de sus derechos, es necesario que se deba a alguna razón suficiente y razonable, y deberá exponerse el porqué de la violación de lo que es, en general, un derecho masónico, fundado en las señales de la Orden.

XV. El deber de examinar a todo visitante antes de permitirse la entrada a la Logia.

Es una señal de la Orden, que ningún visitante desconocido de los hermanos como masón, puede entrar en la logia sin pasar primero por el examen, de acuerdo con la costumbre antigua. Por supuesto, si el visitante es conocido de algún hermano de los presentes como masón en uso de sus derechos, y si ese hermano testifica sus calificaciones, puede dispensársele del examen, pues la señal se refiere únicamente a los casos de extraños.

XVI. La prohibición de una logia para intervenir en los asuntos de otra.

Ninguna logia puede intervenir en los asuntos de otra logia. Esto es indudablemente una señal antigua, fundada en los grandes principios de la cortesía y bondad fraternal, que son la base de nuestra institución. La señal ha sido reconocida repetidas veces en épocas posteriores, de conformidad con las disposiciones de los estatutos y decretos de todas las Grandes Logias.

XVII. La obligación de todo masón de estar sujeto a la Leyes y reglamentos de la Gran Logia de su jurisdicción.

Esta es una señal, que todo francmasón está sujeto a las leyes y reglamentos de la jurisdicción masónica en que reside, a la vez que no puede no ser miembro de ninguna logia. La falta de afiliación no excluye al masón de la sujeción a la jurisdicción masónica.

XVIII. La posesión de ciertas cualidades de los candidatos para la iniciación.

Estas calificaciones o cualidades, se refieren a que debe ser un hombre no mutilado; de nacimiento libre, y de edad madura. Por consiguiente, la mujer, el que ha perdido el uso de sus facultades, el esclavo o el que ha nacido en cautiverio, están descalificados para la iniciación en los ritos de la Masonería. Los estatutos, es cierto, han decretado de vez en cuando, ya sea vigorizando o explicando estos principios. Pero las descalificaciones provienen de la propia naturaleza de la Institución masónica y de sus enseñanzas simbólicas, y han existido siempre como señales.

XIX. La creencia de la existencia de un Ser Supremo como el Gran Arquitecto del Universo.

Es una de las más importantes señales de la Orden. Ha sido siempre admitido que la negativa de la existencia del Poder Supremo como Autoridad Preeminente es una descalificación absoluta para la iniciación. Los anales de la Orden nunca han otorgado hasta la fecha, ni podría contemplar el caso de que un ateo declarado fuese constituido masón(aunque ahora si ,en la actualidad, lamentablemente se presentan casos en Grandes Logias "adogmáticas"). Las mismas ceremonias de iniciación al primer grado prohíben y desde luego impiden la posibilidad de tal incidente.

XX. La creencia en la inmortalidad del alma.

Esta señal no es impresa tan positivamente al candidato por las palabras exactas como la precedente. Pero la doctrina que se enseña por inducción es perfectamente clara, y comprende el sistema entero del simbolismo de la Orden. El creer en la Masonería, y no creer en la inmortalidad del alma, sería una anomalía absurda que solamente podría explicarse por medio de la irreflexión, pues aquel que confunde de este modo su creencia y su escepticismo, es tan ignorante del significado de ambas teorías, como si no tuviese principio racional para el conocimiento de una cosa o de la otra.

XXI. La necesidad de que un  "Libro de la Ley Sagrada" debe constituir una parte indispensable del mobiliario de toda Logia, como que contiene la voluntad revelada del Gran Arquitecto del Universo.

Se indica deliberadamente ”Libro de la Ley Sagrada”, porque no se requiere que en todas partes se usen los Testamentos: "Nuevo y Antiguo". El "Libro de la Ley Sagrada" es ese volumen que, por religión del país, se cree contiene la voluntad manifiesta del Gran Arquitecto del Universo. Por lo que, en todas las logias que existan en los países cristianos, el "Libro de la Ley Sagrada" se compone del Antiguo y Nuevo Testamento. En un país donde el judaísmo fuese la fe predominante, el Antiguo Testamento sería suficiente y, en los países mahometanos y entre los masones mahometanos, podría ser sustituido por el Corán. La Masonería no pretende interponerse con la fe religiosa de sus discípulos, excepto en los que se relaciona con la creencia en la existencia del Ser Supremo, y en lo que necesariamente se relaciona con esa creencia. "El Libro de la Ley Sagrada" es para el masón Especulativo su tablero de trazado espiritual pues sin este no puede laborar. Y cualquier cosa que cree ser la voluntad manifiesta del Gran Arquitecto constituye para él este tablero espiritual, y debe estar siempre delante de él en sus horas de labor especulativa, debido a que es regla y guía de su conducta. Por consiguiente, la señal, requiere que el "Libro de la Ley Sagrada", código religioso de la misma especie, designado como el ejemplar de la voluntad manifiesta del Supremo Hacedor, debe formar una parte esencial en el mobiliario de toda logia.

XXII. La igualdad de todos los masones como hijos del Gran Padre de la Humanidad, en amor, protección y armonía.

Esta igualdad no se refiere a ninguna subversión de esas graduaciones del rango que han sido constituidas por el uso de la sociedad. El monarca, el noble, o el caballero, tiene derecho a ese afecto y, por lo mismo, se le otorga el respeto, que corresponde justamente a su posición. Pero la doctrina de la igualdad masónica implica que, como hijos de un Padre Supremo, nos reunimos en la logia con la misma igualdad, bajo esa igualdad en la que todos nos conducimos a un sólo fin predestinado. Pues, en la logia, los verdaderos méritos reciben más respeto que una opulencia infinita, y la virtud y la inteligencia únicamente los que serían recompensados con la preeminencia. Una vez que las labores de la logia hayan terminado, y los hermanos se hayan retirado de su soledad pacífica para confundirse de nuevo con el mundo, cada uno vuelve a su posición social y ejerce los privilegios de ese rango, cuyas costumbres le otorga la sociedad.

XXIII. El Secreto de la Institución.

Es otra señal y la más importante, de forma que la discreción absoluta es algo inherente a la Masonería, existiendo con ella desde su misma fundación, y protegida por ella por medio de sus señales antiguas. Si es desposeída de su carácter secreto pierde su identidad y cesa de ser Francmasonería. Por consiguiente, todas las objeciones que puedan hacerse a la Institución en lo relativo a su discreción deben de ser rechazadas. Sin prestar atención a los muchos torpes y mal intencionados que, por cuestión de conveniencia, intenten desposeerla de su carácter secreto, tomando las medidas que hagan siempre imposible la perdida de la señal, aún en el caso en el que ésta no se interpusiera ante nosotros como obstáculo. Por que un cambio de tal naturaleza ocasionaría el suicidio social y la muerte de la Orden. La Francmasonería, que como asociación secreta ha vivido inalterable por signos, no permanecería por muchos años como una sociedad libre y abierta.

XXIV. La ciencia especulativa aplicada al arte activo.

El uso simbólico y la explicación de los términos de ese arte con los propósitos de enseñanza religiosa o moral, constituyen otra señal de la Orden. El templo de Salomón fue la cuna simbólica de la Institución, y, por lo tanto, la referencia de la Masonería activa que construyó ese magnífico edificio, a los materiales y herramientas que fueron empleados en su construcción, todas son partes componentes y esenciales de la Francmasonería que no podrían substraerse de ella sin ocasionar la destrucción completa de la identidad entera de la Orden. Por lo que, todos los Ritos comparativamente modernos de la Masonería, como quiera que difieran en otros conceptos, conservan religiosamente esta historia del Templo y estos elementos activos.

XXV. La inmutabilidad de estos Linderos.

La última señal y complemento de todas es que estas señales nunca pueden ser cambiadas. Nada puede ser sustraído de ellas -y nada puede ser adherido a ellas-. Ni la menor modificación puede efectuarse en ellas. Del mismo modo que nos fueron otorgadas por nuestros predecesores, del mismo modo estamos obligados por los compromisos más solemnes del deber a trasmitirlas a nuestros sucesores. Ni un sólo ápice de estas leyes escritas puede ser revocado o abolido pues, en lo que se refiere a ellas, no solamente estamos obligados sino que deseamos adoptar la frase de los atrevidos barones antiguos de Inglaterra "Nolumus leges mutari."»

 

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En defensa de la Ortodoxia

Posted by cosmoxenus en 20 enero 2009

Creo que no revelo ningún secreto de familia, si admito que nuestra Logia , atraviesa un momento difícil por el bajo número de miembros que posee. Pero esta situación no nos afecta sólo a nosotros, otras logias de este valle y de otros valles, están viviendo la misma circunstancia. E inclusive, puedo afirmar que, esto también se repite en muchas logias de la jurisdicción de las Grandes Logias de la amistad y la correspondencia. Algunos hermanos consideran que los problemas que viven las logias son el fiel reflejo de lo que le ocurre a la Orden. Arguyen que, esas dificultades se deben a que la Masonería necesita un “aggiornamiento”. Que la Orden debe modernizarse porque el mensaje que le da al mundo profano, ya no tiene validez, ni contiene significados que puedan ser valorados por él.

Estos hermanos consideran que, las enseñanzas por alegorías y símbolos característica de la masonería especulativa, han devenido en un método arcaico y fosilizado que no concuerda con la revolución científica y tecnológica que vive la humanidad. Creen que, los Antiguos Linderos han perdido su nexo con la realidad y que por eso, han dejado de ser inmutables. Que esto nos obliga a modificarlos para que la Orden sobreviva. Bajo el pretexto de buscar soluciones para nuestras dificultades, trabajan con ardor tratando de cambiar nuestra esencia. Se están atreviendo a tanto que, algunos de ellos de manera abierta y desembozada nos están proponiendo, nada menos que, refundar la Orden. Con todo lo que el término significa, es decir, demoler su estructura orgánica y doctrinaria para levantar otra cosa completamente diferente. Que esté, según ellos, más acorde con el siglo XXI. Quieren una Masonería sin misterios, sin secretos, sin alegorías, sin símbolos, abierta a la sociedad profana. Abierta a los medios de comunicación, sobre todo, a la televisión donde puedan mostrar no sólo nuestras ceremonias, sino el brillo y oropel de sus joyas, condecoraciones, bandas y mandiles bordados con hilos de falso oro.

Creen obsesionadamente que, la Masonería tal como la conocemos actualmente está viviendo una crisis. No quieren darse cuenta que, de existir esa crisis, ella no se anida en nuestra augusta institución, sino en nosotros mismos. Hace apenas un par de meses durante un debate en Internet sobre este tema, dijimos lo siguiente: “La idea de refundar la Orden es una reverenda falta de criterio y de formación masónica. La crisis es de los hombres y no de la institución. La tarea del momento es cambiar a los masones y no a la Masonería. Cambiar a los masones sólo significa cambiar su formación y educación”. Hoy, ratificamos esa consigna más seguros que nunca, tal vez, vigorizados por el respaldo espontáneo que esas sencillas palabras recibieron al ser recogidas en el editorial de una website masónica internacional. Esos hermanos son los responsables del embate de profanidad que azota nuestros templos. Situación difícil y confusa para nosotros, porque los ataques no provienen de parte de nuestros tradicionales enemigos externos, a quienes hemos sabido derrotar siempre, sino de parte de quienes comparten con nosotros nuestros templos.

Son hermanos que han sido iniciados, adelantados y exaltados dentro de la regularidad y que inclusive, han ocupado altos cargos en las logias y en la Gran Logia. Ellos están minando las estructuras de la Orden e incuban en los demás el germen de la duda y la confusión. Son hermanos que vinieron a la Masonería buscando develar sus secretos y encontrar sus tesoros, pero que no supieron descubrir ni hallar nada. Pensaron que les bastaba recibir la luz de la iniciación para que la verdad y sabiduría descendiera sobre sus testas, cual llama de Pentecostés que los convirtiera en sabios conocedores de los misterios de la vida. Nunca entendieron que la Masonería no entrega sus tesoros a los que no saben buscarlos, ni a los que se conforman con la apariencia de las cosas y no buscan su esencia, ni a los que sólo se conforman con el aspecto externo de nuestras enseñanzas y no trabajan para llegar a conocer lo fundamental de la filosofía y doctrina masónica.

A nuestro entender, la Masonería luce joven y vigorosa, para ella, el presente es mejor que el pasado y el futuro será mucho mejor que su actualidad. Esta afirmación encuentra su fundamento examinando lo que ocurrió en el pretérito: cuando la Orden fue perseguida por la intolerancia política-religiosa, en esas circunstancias tan adversas trabajó sin descanso por lograr mejores condiciones político-sociales para la humanidad, y lo consiguió. Ha marchado a la vanguardia de las corrientes progresistas intelectuales y ha apoyado con éxito el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Su presencia es reconocida en las luchas por la independencia política de continentes y naciones. Por eso, estamos convencidos que la Masonería florecerá mucho más, en la medida en que consigamos mejorar el clima democrático y social de nuestros pueblos y el desarrollo científico le dé a la humanidad mejores condiciones de vida material que le permitan dedicarse a cultivar más, su lado espiritual. En ese momento, la Orden crecerá de manera nunca visto y su magisterio moral y espiritual impondrá su presencia en cada acto social de los hombres.

Creo que vivimos una situación límite. Ha llegado el momento de reflexionar sobre el futuro de nuestros talleres, de la Gran Logia y de la Orden. Hay una necesidad de separar la paja del trigo, lo masónico de lo que no lo es. De defender la pureza de las tradiciones y de los ritos que practicamos desde nuestro origen. De reforzar la docencia y la práctica para que seamos mejores masones. De realizar acciones que refuercen la condición de que la Masonería es una escuela de moral y virtud. Conozco a varios hermanos que tienen la misma preocupación, a ellos les pido formar un grupo de análisis que estudie el problema, despojado de todo interés personal, grupal o mezquino y que se avoque a encontrar soluciones que se puedan alcanzarse a la Gran Logia. Esta reflexión mis hermanos no es ajena al motivo que esta noche nos reúne. Nace de la obligación a los Cargos y Regulaciones que hace un momento ante todos vosotros he prometido y convenido cumplir y hacer cumplir a cabalidad.

Finalmente, nunca está demás recordar que la hermosa ceremonia de instalación que hoy hemos vivido, ha sido instaurada por la Masonería no sólo para dar un marco fastuoso a la renovación del cuadro de dignidades y oficiales de nuestras logias, sino sobre todo, para recordar un hecho histórico, la instalación del rey Salomón en el trono de Israel. Me permito parafrasear libremente una fracción de la oración que él hiciera con ese motivo y que guardando la infinita distancia hago mía, el dijo: “Señor, tu me has puesto aquí para que gobierne en remplazo de David y aunque soy una persona sin experiencia, sólo por tu bondad estoy al frente del pueblo que tu elegiste. Dadme por eso, un corazón atento para gobernarlo y para distinguir entre lo bueno y lo malo, porque sino quien será capaz de gobernar a este pueblo tan generoso”. Muchas gracias,

TMT

Gran Logia del Perú – 17.11.2001

 

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LOS 169 MAESTROS, LA JUSTICIA MASÓNICA Y LAS MUJERES

Posted by cosmoxenus en 18 octubre 2008

Le Monde, 17.10.2008 15h01 • Mis à jour le 17.10.2008

Van a provocar las mujeres un conflicto histórico en el seno del Gran Oriente de Francia, primera Obediencia masónica del país (y de Europa Continental N.T.)? 169 maestros pertenecientes a cinco logias han sido convocados ante la justicia masónica, en París, este viernes 17 de octubre. Su delito: haber, en contradicción con la tradición de esta obediencia exclusivamente masculina, iniciado a seis mujeres en primavera.

Suspendidos ya a título colectivo, los maestros perseguidos se arriesgan ahora a una suspensión individual. Este nuevo episodio de tensiones entre hermanos es consecuencia de una de las primeras decisiones del nuevo Gran Maestre, Pierre Lambicchi, elegido a principios de septiembre. Éste último deplora que los responsables de estas logias se hayan entregado a hacer"proselitismo".

"Nos quiere hacer callar", dicen los acusados que, fieles a la tradición masónica, quieren conservar el anonimato. Si les suspenden, algunos de ellos dicen estar dispuestos a acudir ante la justicia "profana", un gesto sin precedentes que provocaría un enorme aloboroto en el secreto mundo de las logias. Una amenaza disuasoria, confían.

Hasta aquí, la escalada había sido cuidadosamente evitada. Los responsables de la justicia masónica habían permitido a las logias penalizadas participar en los debates del último Convento, la asamblea anula del Gran Oriente, en septiembre. Incluso hubo civilizados intercambios de posiciones entre hermanos divididos por la cuestión.

TRASNOCHADOS POR DÉCADAS

En caso de sanción individual contra los 169, sus logias no podrán reunirse más y sus miembros serán excluidos de hecho de los debates, que habrán de tener lugar durante los próximos meses. Se prevé un voto sobre la iniciación de las mujeres en el convento de septiembre de 2009.

"No podemos pretender cambiar el mundo, ser progresistas, filósofos y filántropos, combatir la exclusión en la sociedad y exlcuir a la mitad de la humanidad", argumentan los partidarios de la apertura hacia las mujeres. "Además, no defendemos la obligación de la mixtidad para el Gran Oriente. Deseamos únicamente que cada logia, soberana, pueda decidir iniciar o no mujeres", insisten los maestros y venerables afectados, que juzgan de paso que las obediencias mixtas o exclusivamente femeninas no bastan para atender las necesidades actuales. "Hoy, únicamente un masón de cada cinco es mujer, lo que tiende a probar el fracaso de las logias femeninas. Las mujeres que llaman a nuestra puerta escogen el Gran Oriente por su historia y por la calidad de sus debates."Conscientes de que el hecho de llevar el asunto ante la justicia de la República (o la de otro país N.T.) provocaría enorme crispación en torno a esta historia, especulan con un posible "endurecimiento"de las instancias masónicas hacia su postura. "Cuando la relación de fuerzas entre los "pro" y los "anti" se equilibra, hay que evitar el conflicto", dice un maestro no afectado por el proceso."Porque ahora mismo, el discurso del Gran Oriente sobre otras cuestiones sociales está completamente emborronado". "Si se fracasa esta vez, quedaremos trasnochados por décadas", teme sobre todas las cosas uno de los acusados.

Stéphanie Le Bars

Artículo aparecido en la edición 18.10.08

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LOS LANDMARKS Y EL DERECHO CONSUETUDINARIO

Posted by cosmoxenus en 18 agosto 2007

Los Landmarks o Antiguos Linderos constituyen las bases sobre las que se rigen la Constitución, Estatuto y Reglamentos de los grandes cuerpos masónicos a nivel mundial.

Landmark, proviene de la palabra inglesa que significa límite, lindero. Es así, que en tiempos antiguos, muchos antes que existieran catastros y notarios, se usaban piedras o hitos para delimitar las rústicas fincas, y para su protección, se penaba severamente a quien intentara cambiarlo.

En la Masonería, los Landmarks son aquellas antiguas y universales costumbres que gradualmente se fueron aceptando o fueran impuestas; sin embargo, su autoridad proviene básicamente de la memoria y de la historia.

Es por eso que Landmark o señal, es la costumbre o regla de acción que existe desde la época en que la memoria del hombre ejercía una influencia no contraria, constituyendo su antigüedad un elemento esencial.

Para comprender el sentido de los Landmarks, debemos enfocar nuestra mirada al derecho sajón, que es distinto al derecho latino que rige en nuestro país. El derecho sajón se basa en la costumbre, que es una práctica social arraigada, distinguiéndose entre las buenas costumbres y las malas costumbres, que pueden ser comunes, pero que no cuentan con la aprobación social.

El Derecho Consuetudinario se entierra en el mismo origen de lo que puede ser un grupo social. Una característica esencial es que la costumbre tenga un uso repetitivo y generalizado, es decir, que se repite a través del tiempo, que sea parte del actuar de una comunidad y que tenga antigüedad. La otra característica esencial, es que exista una conciencia de obligatoriedad, que sea una conducta común de todos los miembros de la comunidad y por tal, se la respete y no se viole sus principios. Sobre estos fundamentos, la costumbre se constituye en una fuente normativa.

Los Landmarks, deben ser comprendidos en este marco de concepto del Derecho Consuetudinario, por que en son las señales o límites dentro de los cuales tiene que actuar un masón. Su característica y antigüedad, les dan la fuerza para no ser cambiados y construir los puntos de referencia obligada con el conjunto de rasgos propios y exclusivos de la orden masónica.

Como conocemos, en la masonería se va de la oscuridad a la Luz. El objetivo es la Luz interior o sea la Luz de la realidad sobre la condición de unidad con todo lo que existe. En el Derecho, encontramos que también se busca la Luz; es la luz del Orden, es la luz de la Verdad. En la mayoría de las civilizaciones, la Justicia, que viene a ser sinónimo del derecho, está representada por un búho, orientando su significado que esta ave ve en la oscuridad de la noche, en igual forma el derecho está en búsqueda de la luz.

Si en los actuales momentos se reunieran las autoridades masónicas a nivel mundial y decidieran efectuar cambios en los Landmarks, podrían efectuarlos, pero encontraríamos en la práctica que perderían fuerza su autoridad. Los Landmarks tienen fuerza y autoridad, por tratarse de antiguas y universales costumbres que se han consagrado como las leyes morales que rigen en la Masonería, y que originalmente han sido normas no escritas que se han ido transmitiendo en forma oral de generación tras generación. Lo que sucedió en 1720 y 1723 con los reglamentos compilados por George Payne y posteriormente con la elaboración por Mackey de una lista de Landmarks, no es otra cosa que la recopilación y el recojo de las partes esenciales de reglas tan antiguas como la humanidad.

Los Landmarks son para la Masonería, lo que son los Principios Generales del Derecho para la aplicación del Derecho. Es decir, estos principios generales son doctrinariamente aceptados como fuente de las normas jurídicas, por que se entiende que son verdades jurídicas, notorias, indiscutibles y de carácter general como su mismo nombre lo indica; es por ello que a nivel universal son aceptados como fuente formal del derecho y su origen es tan antiguo como la existencia humana.

Es por ello que nos permitimos sugerir que la inmutabilidad de los Landmarks o Antiguos Linderos, es algo que tenemos que cautelar y preservar por cuanto no solo constituyen unas normas de conducta para un grupo de seres humanos, sino que su antigüedad y universalidad es la esencia para que permanezcan inalterables, y de esta manera conservar la esencia de lo que es, debe ser y será la Masonería. Defender la inmutabilidad de los Landmarks o Antiguos Linderos, es defender la pureza y autenticidad de los principios masónicos, norma de vida establecida para perfeccionar, ennoblecer y cultivar al ser humano.

Fausto Montoya Romero
R:.L:.S: Jorge Basadre Grohmann Nº 133

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Los Landmarks en la Masonería de habla inglesa

Posted by cosmoxenus en 6 mayo 2007

Los Landmarks en la Masonería de habla inglesa

Por el R:. H:. José Guzmán Estrada.
Vall:. de Lima, domingo 6 de mayo del 2007 E:. V:.

(…) Que significa en inglés el término “landmark”, lo buscamos en el diccionario Webster, indiscutible autoridad en lexicografía inglesa (“Webster’s New International Dictionary of the English Language-Reference History”):

“1.- Una marca (señal) para designar el límite de tierra; cualquier señal (marca) u objeto fijo (como un monumento de cualquier clase, un cierto árbol, una piedra, una zanja) por el cual los límites de una finca, o de una población, o de otra porción de territorio puedan ser conocidos y preservados”.

“1.- A mark to designate the boundary of land; any mark or fixed object (as a monument of any sort, a marked tree, a stone, a ditch) by which the limits of a farm, a town, or other portion of territory may be known and preserved”.

(…) La primera oportunidad que en el mundo se hizo referencia a los “Landmarks” o “Límites”, aparentemente es en la Biblia en Proverbios 22: 28: “No traspases los linderos antiguos, que pusieron tus padres”.

(…) En el diccionario inglés “Webster” indica que esta acepción “Landmark” aparece en un pasaje bíblico, sacado del Deuteronomio (Libro de la Segunda Ley, y quinto del Pentateuco): “No removerás los lindes (landmarks) de tu prójimo…”.

(…) La primera vez que se utilizo el término “Landmark” históricamente en la Masonería Inglesa fue en las “Regulaciones Generales” – “General Regulations” – de George Payne, publicada en la Constitución de Anderson de 1723. (Véase: Pound, Roscoe. “Masonic Jurisprudence”, pág. 27).

(…) George Payne (G:. M:. en 1720), usa el término “Landmark” en el sentido de que se trata aquel para referirse a las “Viejas Tradiciones Secretas de los Masones Operativos”. (Véase: Pound, Roscoe. Op. cit. pág. 28).

(…) En 1775, William Preston en sus “Illustrations of Masonry”, claramente utiliza el término “Landmarks” como sinónimo del “establecimiento de los usos y costumbres de la Masonería”, y en otros pasajes de su Obra, se refiere a ellos como la “Ley Masónica”. (Véase: Pound, Roscoe. Op. cit. pág. 30).

(…) La nueva mención de “Landmarks” se realiza en el “Ashe’s Masonic Manual” publicado en 1813; cabe destacar que el “Ashe” era una simple copia de las “Ilustraciones de Preston” (Illustrations of Masonry). (Véase: Pound, Roscoe. Op. cit. pág. 31).

(…) En 1819 el Duque de Suffolk, G:. M:. de Inglaterra, ordeno emitir una circular que decía: “Soy de la opinión que es de entera responsabilidad del Maestro de Logia (V:. M:.), observar estrictamente los Landmarks de la Orden y tiene la libertad de hacerlos leer en el mejor lenguaje o los caracteres de la Logia que aquel presida”. (Véase: Pound Roscoe. Op. cit. pág. 31).

(…) Una nueva vez que se utiliza el término “Landmarks”, fue por el Dr. George Oliver en el sermón dado en la Gran Logia Provincial de Lincolnshire en 1820. En dicho sermón Oliver indica que nuestros “Ancients Landmarks” nos han llegado o venido mediante la tradición oral. (Véase: Pound, Roscoe. Op. cit. pág. 31).

(…) En 1846, Oliver publica dos largos volúmenes titulados “Historical Landmarks of Freemasonry”. (Véase: Pound, Roscoe. Op. cit. pág. 32).

(…) En 1856, ocurre la publicación en “The American Quarterly Review of Freemasonry” (La Revista Trimestral Americana de la Francmasonería en octubre de aquel mismo año, en el volumen II, página 230), del Dr. Albert Gallatin Mackey de sus “twenty-five landmarks” – veinticinco landmarks o linderos. (Véase: Pound, Roscoe. Op. cit. pág. 32).

(…) Hasta mediados del siglo XIX, concretamente en 1856, no fueron enumerados y codificados los “Landmarks”, lo hizo por primera vez el filósofo y escritor masónico norteamericano del Estado de Carolina del Sur, Albert Gallatin Mackey, bajo el título de “Foundations of Masonic Law” (Fundamentos de la Ley Masónica). (Véase: Gonzáles Ginorio, José. “Las Fuentes del Derecho Masónico”. Ediciones de “El Monitor Masónico”, México D. F., pág. 21, 1954).

(…) En 1862, Stephen Barton Wilson publica un artículo en el “Freemason’s Magazine” titulado “La Necesidad del Mantenimiento de los Antiguos Landmarks en la Orden” – “The Neccesity of Maintaining the Ancient Landmarks of the Order”. (Véase: Pound, Roscoe. Op. cit. pág. 33).

(…) En 1863, Oliver clasifica los “Genuine Landmarks of Freemasonry” en veinte clases. (Véase: Pound, Roscoe. Op. cit. pág. 33).

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