El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

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La aritmosofía

Posted by cosmoxenus en 10 noviembre 2008

De occulta philosophia

XXIII.-

La aritmosofía es la parte de la filosofía oculta que trata del simbolismo de los números,sus funciones metafísicas y las operaciones mágicas que se pueden realizar con ellos.

Es otro invento humano pues,basado en el pitagorismo,los “números ideales” de Platón,la Gnosis y la Kabbala,más la numeración fantástica del Apocalipsis,y la exégesis de los “números misteriosos” practicada por san Agustín y algunos Padres de la Iglesia.

La primera influencia fue pues la de Pitágoras,que en el siglo VI a.C. elevó las matemáticas a sacerdocio,con aritmética como teoría del Número-Idea o puro,y logística en el cálculo ordinario.Los pitagóricos aumentaron este subjetivismo con teoremas y tablas,y el pensamiento mágico con sus simbolismos aritmetológicos;la antigüedad aprendió de ellos que la línea horizontal y el número par son femeninos,y la vertical y el número impar masculinos.

La tetraktys que invocaban en su juramento iniciático era el conjunto de los cuatro primeros números:el diez.Enseñaron las relaciones de armonía entre los números,los elementos,,los dioses,los planetas y las notas musicales;y su habilidad para medir lo inconmensurable encontró eco en Platón,cuando en la República calculó que un tirano tiene una vida setecientos treinta y nueve veces menos agradable que un rey.

En la Gonosis y en la Kabbala se desarrolló la gematria,arte combinatoria que juega a la vez con los números y las palabras.Los griegos utilizaban como cifras las letras de su alfabeto,y también a los gnósticos les parecía natural considerar un nombre en función de su valor numérico,y hacer de ese valor su sentido.

Por eso Cristo se convirtió para ellos en el 801,porque era el alfa y la omega.Y como peristera,paloma,suma también 801,se identificó a Cristo con el Espíritu Santo.

Amén suma 99,abraxas 365,con lo que el arconte Abraxas se representó mediante el abraxas (piedra o placa metálica con inscripciones alrededor de una figura con cabeza de león o gallo).

Las siete vocales no representaban sólo cifras,sino también los planetas;y los siete tonos del heptacordo (lira de siete cuerdas) las 28 luces de la luna.Un talismán gnóstico muy usado era una gema con las siete vocales grabadas en el cuadrado o en el triángulo mágico.

El alfabeto hebreo de 22 letras servía igualmente de cifras;las diez primeras de 1 a 10;la undécima (caf ) 20;la duodécima (lamed) 30,etc.

La Kabbala asoció cada una de estas letras a un nombre divino y a un símbolo,desde alef,la voluntad,hasta la vigésimo segunda,la recompensa.Y como las sefirot eran las ideas mediante las que Dios creó,talmudistas y cabalistas calculaban las letras de un nombre para comprender el universo.O para expresar los nombres divinos,cuya pronunciación y grafía debían permanecer secretos.

También había numerología práctica,como 1)contra el mal de ojo,que terminaba en Shebribi;o 2)el hexagrama inscrito en un triple círculo grabado en el filacterio (faja de pergamino atada alrededor del brazo o de la frente como amuleto,y que llevó hasta Jesucristo).

También dicen que existe teología aritmética,por lo de cuarenta días de ayuno de Moisés,Elías y Cristo.

San Isidoro de Sevilla escribió un tratado sobre los númeos sagrados,(Liber numerorom qui in Sanctis Scripturis occurrunt),y también numerosos Padres de la Iglesia,san Ambrosio y san Jerónimo.No es sagrado el 6 por haber creado el Génesis al universo en seis días,sino todo lo contrario:lo crea en seis días porque el 6 era medida perfecta de tiempo.De ahí que el abate Lacuria,en el siglo XIX,dijera:“el número 6 manifiesta la vida en su más grande desarrollo;el 3,la idea del ser que se expande;el 7,la eternidad”.Y todo por inventos humanos,tanto en el Génesis como en sus comentaristas.

Dicen que hacemos aritmosofía cuando preferimos números,o concedemos valor a nuestros años.Por eso el psicoanálisis se maravilla de “la extraordinaria facultad que tienen los números para expresar los matices más sutiles de pensamientos y sentimientos” cuando soñamos que proferimos cinco gritos,o nos arrancan tres dientes.Concluyendo que el 0 traduce manía de grandezas;el 2 desdoblamiento de personalidad;el 4 matrimonio en sueños femeninos;el 5 complejo de Edipo,etc.

Los teólogos cristianos y los filósofos ocultistas llamaron matesa,(del griego mathesis,enseñanza),a la utilización conjugada de la metafísica y las matemáticas para definir la vida universal.Sus especialistas fueron sacerdotes hasta el siglo XVII,pero en 1660 lo fue también el obispo Juan Camaruel,que llamó sciencia Dei a la matesa,y mediante ella demostró la veracidad de todas las virtudes teologales.Entre 1841 y 1844 el médico alemán Malfatti de Montereggio la amplió con doctrinas hindúes,y hoy día se divide la artmosofía en teórica (matesa) y práctica (aritmología).

Santo Tomás de Aquino enseña que la unidad es un todo indivisible;el resto de números es la unidad repetida;y el 10 es el primer límite infranqueable,porque más allá del 10 los números no continúan,sino que recomienzan.

Papus,ocultista:“todos los números emanan del Uno.El punto de partida de esta emanación está en la Luz espiritual.Cuanto más nos alejamos del Uno,más nos hundimos en la materia;cuanto más nos acercamos,más nos elevamos hacia el Espíritu y la Luz”.

El descenso del espíritu hacia la materia se expresa mediante la suma (descenso lento),la multiplicación (rápido),el cuadrado (descenso al plano astral) y el cubo (descenso al plano material).La ascensión de la materia al Espíritu se efectúa mediante la resta (ascensión lenta),división (rápida),extracción de la raíz cuadrada (ascensión de lo astral a lo divino),y de la raíz cúbica (ascensión del plano material al superior).

No hay que confundir los números con las cifras,que son signos convencionales.Un número de varias cifras no es más poderoso que uno simple.Al contrario:hay que reducirlo a una sola cifra para apreciar su significado,sumando los guarismos que lo forman.534 = 5+3+4 = 12 = 1+2 = 3.Y 3 es la “década divina”.

Buscamos la raíz esencial de un número sumando desde 1 hasta él.7 = 1+2+3+4+5+6+7 = 28.

También podemos sumar un número con su simétrico.34+43 = 77.

Los pitagóricos asociaban los números y los dioses,pero no los convertían en dioses.Los cabalistas veían en los sephirot “rayos del infinito”.Louis-Claude de Saint-Martin:“ningún ser puede subsistir sin su número,pero el número no puede pasar nunca por un ser”; “en cualquier ser espiritual podemos reconocer:1,el ser;2,su número;3,su acción;4,su operación”;“los dos números del mal son 2 y 5.Los cinco del espíritu verdadero el 1,10,8,7 y 4.Los tres de la materia 3,6 y 9”.

El 1 es el número divino por excelencia.Heráclito lo identifica con Zeus;Plotino con la Inteligencia universal;el Yajur-veda con el Ser que se mueve y no se mueve,presente en todo y fuera de todo.

El 2,par y femenino,ha sido considerado imperfecto,factor de división y de discordia.Caracteriza las fuerzas opuestas del Bien y el Mal,el Amor y el Odio.Inmundus numerus en el cristianismo,porque empieza a apartarse de la unidad.Evoca apareamiento,y por tanto el pecado.San Agustín quiso dignificarlo,recordando que Cristo permaneció dos días entre los samaritanos,y envió a sus discípulos en grupos de a dos.Siguió incomodando a filósofos y teólogos hasta el siglo XIX,en el que significó no-ser.Sólo los cabalistas lo dignificaron,porque la segunda sephirot,Hokhmah,la Sabiduría,era también “el Padre”.

El 3,primer número masculino según Pitágoras,es muy benéfico.“El retorno a la unidad rota por el 2” (Lacuria).Organos genitales masculinos,o trío padre-madre-hijo,en psicoanálisis.Pasado,presente y futuro.Trimurti hindú;Trinidad católica.Tres Gracias,tres Parcas,tres Furias.La Pitia debía ayunar tres días antes de sentarse en el trípode.Los atletas eran proclamados vencedores tras tumbar tres veces al adversario.Una ley de Solón prescribía a las mujeres no aportar más de tres vestidos al matrimonio.Tres hijos de Adán,tres pisos del arca de Noé,tres ángeles visitaron a Abraham.La enamorada de Virgilio rodea con tres orillos de color el retrato del infiel Dafne,y con él da tres vueltas alrededor de un altar.En la liturgia cristiana se dice tres veces agios (santo).Es número muy vital.

El 4,iniciación de los misterios de la Naturaleza en Pitágoras,es el número de la estabilidad.Cuatro estaciones,cuatro ángulos en un cuadrado.Neptuno tenía un carro de cuatro caballos.Los infiernos,cuatro ríos.Empédocles distinguía cuatro elementos.Hipócrates cuatro humores.San Juan describe cuatro atributos divinos:sabiduría,potencia,omnisciencia y creación.Algunos cristianos lo consideraron nefasto,pero la mayoría no.Cuatro potencias del alma.Símbolo de bisexualidad en Malfatti,y de cuádruple antítesis:hombre-mujer,izquierda-derecha, pues el cuerpo humano,partido por línea interior vertical,es mujer en su lado izquierdo,y varón en el derecho.

El 5 es nefasto en Saint-Martin y Hesíodo,pero querido en Pitágoras:5 es la hipotenusa del triángulo rectángulo,cuyos otros lados son el 3 y el 4.Pentagrama o pentágono estrellado del ocultismo;estrella flamígera del 2º grado masónico.El quinquefolio curaba fiebres en el renacimiento por tener cinco hojas.La quintaesencisa era virtud médica en alquimia.Los Misterios antiguos se dividían en cinco partes,y las panateneas y dionisíacas se celebraban cada cinco años.Los chinos representaban la Tierra mediante un cuadrado de nueve cajas con un 5 en el centro.Un dado con cinco puntos significaba vida dichosa en las catacumbas romanas.

El 6,primer número perfecto,(6:6=1;6:2=3;6:3=2;1+2+3=6),es completo y nupcial para los pitagóricos,que lo consagraron a Afrodita por ser producto de 2 x 3,y esta multiplicación de lo femenino y masculino simbolizaba el coito.Los gnósticos lo llamaron notable,y lo identificaron con Cristo,porque Iesus en griego tiene seis letras.Clemente de Alejandría representó la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor mediante un 6 transformándose en 7 y 8.Fue símbolo de la redención o de la creación del mundo.

El 7 ha sido el más sagrado de todos,al expresar plenitud espiritual y cósmica,victoria del espíritu sobre la materia.Varrón lo hizo tema de su Hebdómada;para Filón significó el Venerable,símbolo de los siete planetas,las siete vocales del griego y las siete notas de la lira.La Bíblia alude constantemente a él:siete trenzas en la cabellera de Sansón;siete abluciones de Naamán en el Jordán;el niño resucitado por Eliseo bostezó siete veces.Número “virgen y sin madre”,para Clemente de Alejandría.Ninguno de los que lo preceden lo produce por multiplicación,y no produce ningún número de la primera decena.Espíritu para Saint-Martin,porque opera sobre 4 y 3,el alma y el cuerpo.3+4 para los pitagóricos:triángulo más cuadrado,dos figuras del equilibrio perfecto.

El 8 expresa éxito,evolución sin obstáculos.Marcha armoniosa hacia la unidad.Número de la justicia en Macrobio,porque dividido tres veces por dos,regresa a la unidad.El emblema de Istar en Mesopotamia era un ideograma con ocho ramas.Dedicado a Dionisos en Grecia,por nacido el octavo mes.Ocho bienaventuranzas enseñó Cristo,y ocho senderos Buda.Los gnósticos adoraban a una Ogdóada,conjunto de ocho divinidades.El caduceo de Hermes tenía dos serpientes,con cuatro bocas cada una.Símbolo de regeneración y resurrección en los Padres de la Iglesia.El número más deseable del catecismo masónico,porque quien lo posee pertenece al número de elegidos y sabios.Conciliación de contrarios en Éliphas Lévi,porque el mediador universal es de número 888.

El 9,último número simple,en su calidad de impar,señala “un paso entre la virtud octogenaria,de la que es continución,y la unidad reintegrada denaria,hacia la que tiende” (Allendy).Número de inmortalidad para los masones.Visnú se encarna en nueve avatares para salvar a la humanidad en el brahmanismo,y Jesús muere en la cruz a la hora nona del calendario juliano.Número de novenas en el culto cristiano.

El 10,Malcuth (el reino) en la Kabbala,representa el conocimiento íntegro.Espeusido le dedicó la mitad de su libro sobre aritmética pitagórica.Diez vírgenes en la parábola evangélica,cinco sabias y cinco necias.

El 11,número del mal en san Agustín,inaugura el abandono de la decena divina,y es maldito en Saint-Martin por lo que sucedió a Jesús cuando lo abandonó Judas.Lacuria afirma que su segundo 1 representa a Lucifer,por lo que es número de maldición y orgullo.

El 12 es el más perfecto,porque restaura el orden.Doce apóstoles,doce patriarcas,doce signos del Zodíaco,doce meses.

El 13 es número de transformación,en sentido bueno o malo.Ares,dios de la guerra,permanece encerrado trece meses en el interior de una jarra,antes de que Hermes lo libere.Trece espíritus del mal,y trece de misericordia,en la Kabbala.Los idus,(tiempo de plenilunio en el calendario romano),caían en 13 todos los meses,excepto cuatro.Misterio de la aparición de Cristo a las naciones,según C. Agrippa,porque la estrella que guió a los Magos apareció al décimo tercer día del nacimiento de Cristo.Número supersticioso por ser trece los comensales de la Última Cena.Saint-Martin ve en él al número de la naturaleza,Augusto Comte lo designó sagrado,y Wronski demostró que sólo los números impares hasta el 13 tienen valor metafísico.

El 15 es símbolo de ascensiones espirituales (Agrippa),el 16 número feliz para los pitagóricos,y también son favorables el 22 (22 letras del alfabeto hebreo),28 (por la Luna),el 30 (edad de Cristo cuando fue bautizado,y de Juan Bautista cuando comenzó a predicar en el desierto),el 36 (suma de los cuatro primeros números impares y pares),y el 40 (duración del diluvio,marcha de Elías al monte Horeb,etc).La cuarentena,tiempo de Cuaresma.

El 20 es número de dolor en Homero,y en la Bíblia (Ulises sufrió veinte días;Jacob trabajó veinte años en la casa de Laban;José fue vendido por veinte monedas de plata).El 70 es nefasto por los días de la cautividad de Babilonia,pero el que más horror infunde es el 666,por ser número de la Bestia en el Apocalipsis.Sin embargo acertó Renán al decir que es número de gematría,pues proviene de sumar las letras de Nerón César en hebreo;con lo que San Juan Evangelista conocía la Kabbala.

Las figuras geométricas han tenido significación mágica,entre ellas el círculo 1)porque los antiguos vieron al sol y la luna llena en forma circular,y 2)para otros significó el cero.

La cruz ya fue “receptáculo de fuerzas celestes” en Egipto,sagrada para el cristianismo si es latina,y emblema de iniciación en la masonería.Cruz triangulada de los caballeros teutónicos;cruz gamada en el nazismo;cruz de Malta o de Lorena.

El pentágono ha sido utilizado en magia por sus cinco lados;y el triángulo equilátero fue divino para los pitagóricos (lo identificaban con el 10),y también para los cristianos (símbolo de la Trinidad).El cuadrado fue mágico,dividido en casillas.

La criptografía o esteganografía ha sido invención de la filosofía oculta,sobre todo de Johann von Heidenberg,Tritemio (1462-1516).Lenguaje escrito a base de transposiciones de un alfabeto de 24 letras,sin la j y la v,pero con el signo &,comenzándose a escribir a partir de la b,por lo que MUNDO se escribe LTMCP.Con 24 códigos,y argucias en los mensajes como eliminar la primera y última palabra,aislar las demás de dos en dos,y tomar las letras de dos en dos,hasta el final.Todo un invento que explicó en cinco libros,sin que nos revele secreto alguno.

La aritmosofía se ha proclamado también ciencia de los ritmos que animan al universo,pero sus días críticos y años climáticos o climatéricos son simples inventos.Y sus ciclos cósmicos tan pintorescos,que al establecer que cada día divino consta de seis mil años,y haber creado Dios el universo en seis días,dedujeron que finalizaría a los seis mil años.Establecieron el nacimiento de Cristo el 3760 desde la creación del universo,por lo que terminaría el 2240 de la era cristiana.El problema es que Génébrand calculó el nacimiento de Cristo el 4090 desde el Génesis,Scaliger hijo el 3948,Pico della Mirandola el 3958,Jansenio el 3970,y Bellarmino y Boronio el 4022,lo que situaba el fin del mundo en 1910,2052,2042,1978 o en 2030 de nuestra era.

En el siglo XIX el cálculo de los ritmos cósmicos dejó de utilizar la hermenéutica judeocristiana,pero las siete leyes que se establecieron no son tampoco muy científicas;1ª)existe relación constante entre el número efectivo de los Jefes de un Estado cualquiera y la suma de las cifras;lo que aconteció con la dinastía merovingia,que comenzó con Clodion,el 427 d.C. (13),y terminó con Childerico II,el 670 (13),habiendo habido 13 reyes.2ª)la inversión regular de los signos cronológicos reproduce la duración del imperio o dinastía,la época de su caída,un cambio político,u otro cualquier acontecimiento importante;el primer año del reinado capeto,987,tiene por cifras inversas 1789,año de su caída;el Dogat de Venecia comenzó el 697,y su cifra inversa es 1796,en que finaliza.

En Bélgica el capitán Rémi Bruck calculó los ritmos históricos de acuerdo con el magnetismo terrestre,defendiendo la tesis de que los acontecimientos históricos importantes de una nación se producen al pasar el polo móvil por su capital;como los sistemas magnéticos fijo y móvil coinciden cada 516 años,dice que las últimas coincidencias fueron los años 23 a.C.,y 493,1009 y 1525 d.C.,viendo en esas fechas “grandes etapas del criatianismo”,porque de lo contrario no se cumplía su tesis;y esperando un acontecimiento histórico importante para el 2041 d.C.Las medidas del magnetismo terrestre permitieron también a Bruck afirmar que la evolución avanza en períodos de 25.868 años,divididos en 50 períodos de 516 años.

La ciencia de los números fue renovada en el siglo XIX por Hoëné Wronski (1766-1853),llamado el Kant de la filosofóa oculta,porque el 15 de agosto de 1801 descubrió el Absoluto “como postulado de la razón”,reintegrando en su Philosophie de l´infini (1814) la noción de infinito que la teoría de las funciones analíticas de Lagrange había excluido de las matemáticas.

Aspiró a demostrar que todas las actividades humanas pueden desarrollarse matemáticamente,distinguiendo en las actividades filosóficas una vía regresiva,y otra progresiva.

Basó esta vía progresiva en la “virtualidad creadora de la razón absoluta,cuyo carácter espontáneo es el hiperlogismo,o independencia de toda condición previa”,y fundó una dialéctica basada en ser en saber,saber en ser,concurso final y paridad coronal.

Concurso final es la armonía entre saber y ser,y paridad coronal la identificación de dos elementos universales opuestos mediante uno neutro que le sea común.

Dedujo de la “Ley de la creación” 190 sistemas de realidades que se encadenan en prolongación o en ramificación,y los agrupó en 14 sistemas arquitectónicos,derivados de uno de los siete sistemas fundamentales del Prototipo del Universo,o Primer Sistema Arquitectónico.Intentó que la razón supere a toda otra realidad,mediante historiosofía y nomotética (examen de principios metafísicos a través de edades),estudiando la autotesia del universo en concreto (desarrollo de la humanidad) y en abstracto (desarrollo de la razón humana),a lo que añadió la autogenia de la realidad (desarrollo de la realidad creadora,de la obra creada y del mundo sobrenatural).Su objetivo fue llegar a la religión seheliana,porque sehel es razón en hebreo.

Pero terminó llamando a su doctrina mesianismo,porque aspiró a unir filosofía y religión,si bien no anuncia ningún Mesías,ya que consideró que la identificación histórica del mesianismo con Mesías no es más que alegoría.Wronski llama Archi-Absoluto o Indecible a Dios,no desaprueba el cristianismo,pero quiso convertirlo en un logro realizado que contuviera “los dos elementos de la esencia íntima del Archi-Absoluto.

Influyó en Balzac,y tuvo como discípulo a Francis Warrein (1867-1940),maestro de la aritmosofía moderna,aplicando metamatemáticas (L´Espace) y pangeometría (L´Armature métaphisique) al estudio de las funciones simbólicas de números como el 6,24,120 o 1200

(Théodicée de la kabbale)

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Las Sociedaes Secretas

Posted by cosmoxenus en 23 agosto 2008

“Les sociétés secrètes”.

Autor: Serge Hutin.

Presses Universitaires de France, 1952.Transcripció n por Henzo Lafuente.

1. Introducción

Durante la Edad Media el esoterismo no dejó de caminar más o menos subterráneamente, a pesar de la lucha encarnizada emprendida por el Papado contra todas las herejías. Durante ese dilatado período,hubo gran número de organizaciones iniciáticas, algunas de las cuales trataban de mantenerse apartadas de las controversias teológicas, como el Compañonaje, otras eran francamente anticatólicas y depositarias de doctrinas heterodoxas. Doctrinas teosóficas de todas clases que se abrevaban en las más diversas fuentes, desempeñaron un gran papel: la Cábala o tradición hebraica; las doctrinas iluministas, en que reaparecen las antiguas tradiciones gnósticas; la alquimia y las especulaciones propiamente herméticas… Las corrientes ocultas de aquel período son aún muy mal conocidas, particularmente sus relaciones con las doctrinas orientalles: es conocido el papel desempeñado por las Cruzadas sobre el particular. (Sería interesante, en particular, estudiar los vínculos de la tradición hermética con el simbolismo utilizado por las órdenes de Caballería que se constituyeron en el momento de aquellas expediciones: los blasones usan abundantemente colores simbólicos.[1]

2. Las corporaciones

Entre las múltiples agrupaciones medievales, las más célebres son las Guildas o corporaciones de oficios, en las cuales existían ritos iniciáticos, y cuyos usos se perpetuaron hasta mucho después.

La más sabia de esas Guildas era la de los «Albañiles»[maçons] , constructores de los palacios y de las catedrales, adeptos del Arte real que entonces era la arquitectura, y depositarios de antiguos secretos:

«Con todo derecho puede afirmarse que la geometría esotérica pitagórica se transmitió desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, por un lado a través de las cofradías de constructores (que a la vez se transmitieron, de generación en generación, un ritual iniciático en que la geometría desempeñaba un papel preponderante) , y por otro, por la Magia, por los rosetones de las catedrales y los pentáculos de los magos» [2]

De esos «Maestros de Obra», de esa masonería operativa, nació la francmasonerí a especulativa. En cuanto al Compañonaje, cuyos diferentes «Deberes» rivales se repartían los picapedreros, los cerrajeros, los carpinteros, y que por lo demás subsiste hoy, numerosas novelas han popularizado las costumbres: los lazos y el bastón simbólicos; la «Vuelta a Francia»; los «cayennes», especies de mesones donde la «Madre» se ocupa del albergue y de la ropa de los compañeros…

El rasgo común de todas esas Hermandades es la existencia de signos de reconocimiento, de ritos iniciáticos de afiliación, de tradiciones que llegan a la más remota antigüedad, algunas de las cuales se encuentran en la Masonería moderna, como la célebre leyenda de la construcción del Templo de Jerusalén por Hiram.

3. La leyenda del Grial

El Grial [o Graal] es el vaso sagrado, la copa que, según la leyenda, sirvió en la Cena, y en la cual José de Arimatea recogió la sangre y el agua que manaban de la herida que la lanza del centurión Longino hizo en el costado de Cristo; parece que el propio José de Arimatea transportó luego el Grial a Gran Bretaña. Dicho vaso sagrado, que contiene el «brevaje de la inmortalidad» , aparece en gran número de leyendas medievales relativas a la «Búsqueda del Grial», es decir, a la busca de la Sabiduría perdida; todos conocemos la famosa Mesa Redonda construida por el Rey Arturo, siguiendo los planos del encantador Merlín, y destinada a recibir el Grial cuando uno de los doce caballeros llegara a conquistarlo, y lo llevara de Gran Bretaña a la Armórica. (La copa del Grial fue labrada por los ángeles en una esmeralda desprendida de la frente de Lucifer cuando éste cayó; confiado a Adán en el Paraíso terrenal, perdido después del pecado original, el Grial fue recobrado por Set, que pudo entrar al Paraíso terrenal, y luego por otros, antes de Cristo.) La pérdida del Grial es, en suma, la pérdida del Conocimiento, «perdido», o mejor, oculto y que se trata de volver a encontrar.[3]

En esas tradiciones se entrevé un vínculo entre el esoterismo cristiano y la tradición céltica, es decir, druídica: sus orígenes son, por lo demás, bastante misteriosos. Todas esas leyendas parecen haber sido utilizadas por gran número de agrupaciones más o menos iniciáticas, y sin duda también por los albigenses.. .

Según Henri Martin [4], habría habido también una suerte de Orden de Caballería oculta, la Masenia del Santo Graal, cuyas huellas encontraba en una obra bastante posterior, el Titurel: «Ya no es en la isla de Bretaña, sino en Galia, en los confines de España, donde se conserva el Grial. Un héroe llamado Titurel funda un templo para depositar el santo Vaso en él, y es el profeta Merlín quien dirige esta construcción misteriosa, pues fue iniciado por José de Arimatea, en persona en el plano del Templo por excelencia, del Templo de Salomón. La Caballería del Graal se convierte aquí en la Masenia, esto es, en una Francmasonerí a ascética, cuyos miembros se llaman Templistas, y aquí puede verse la intención de unir a un centro común, figurado por ese Templo ideal, la Orden de los Templarios y las numerosas cofradías de los constructores que entonces renuevan la arquitectura del medioevo. Esto nos permite entrever mucho de lo que podría llamarse la historia subterránea de aquellos tiempos, mucho más complejos de lo que se cree…[5]»

4. Los cátaros

Los cátaros (es decir: los «puros»), llamados también albigenses, porque eran particularmente numerosos en la región de Albi, son célebres sobre todo por la encarnizada lucha que la Iglesia y la Realeza emprendieron contra ellos, exterminándolos por todos los medios. Sus doctrinas, que se distinguen por su pesimismo, son bien conocidas: llevando al extremo la doctrina de los dos principios del Bien y del Mal, declaraban que el universo entero había sido creado por el Príncipe de las Tinieblas, y de ahí concluían en una moral ascética, que condenaba el casamiento, la generación, y la vida misma, mala en sí, puesto que aprisiona el alma luminosa en la materia tenebrosa… A decir verdad, únicamente los Perfectos estaban sujetos a estricto ascetismo; en cuanto a los simples Auditores, gozaban de una moral más suave. Paradójicamente, por lo demás, esos herejes eran, en cierto sentido, mucho más «optimistas» que la Iglesia: al hacer de la Tierra el «Reino de Satanás», los cátaros excluían el infierno del más allá, del mundo suprasensible y espiritual; al cabo de los tiempos, todos los espíritus, luego de pasar por gran número de reencarnaciones, quedarían salvados, toda la Luz librada de las Tinieblas. La literatura ocultista atribuyó a los cátaros toda clase de creencias esotéricas que les eran extrañas. No por eso dejaban de tener ceremonias y ritos iniciáticos, prácticas diversas que tenían por finalidad separar el espíritu de este mundo y librar el alma, cautiva de su cuerpo; algunos hasta querían conseguirlo bruscamente por la Endura, acto que consistía en dejarse morir de hambre; pero la mayoría se limitaba a los ritos iniciáticos propiamente dichos, que permitían alcanzar la iluminación espiritual por el ascetismo y diversas técnicas que permitían separar momentáneamente el alma del cuerpo. «Los cátaros – escribe Aroux – tenían ya en el siglo XII signos de reconocimiento, santo y seña, y una doctrina astrológica».

La «cruzada» empeñada contra los albigenses es demasiado conocida para que hablemos de ella. Sin embargo, debe señalarse que las doctrinas cátaras sobrevivieron a la degollina de sus sacerdotes. Los Trovadores, que habían demostrado ser auxiliares fervientes y devotos de la herejía albigense, siguieron propagando en su «gaya ciencia» las ideas proscritas por la Inquisición.[ 6]

5. Los Templarios

El esoterismo de los templarios sigue siendo un enigma. Es conocida la historia de esa famosa Orden, fundada en 1117 para la protección de los peregrinos en Tierra Santa, cuya regla había sido establecida por San Bernardo: después de combatir mucho tiempo a los sarracenos, los templarios debieron por último retirarse a Siria luego de la reconquista del país por los musulmanes, pero habían adquirido gran poderío y riquezas en la cristiandad, y poseían encomiendas en todos los reinos de Europa. El proceso intentado por el envidioso Felipe el Hermoso a esos hombres demasiado influyentes ha sido referido a menudo: todos sabemos de qué manera el soberano acabó por arrancar al papa Clemente V la condena de los templarios con la acusación de «renegar de Cristo, apostatar, entregarse a actos de idolatría y a horribles libertinajes en el curso de ceremonias secretas». Después de un largo proceso y la disolución de la Orden pronunciada por la Bula papal de 1312, el Gran Maestro Jacques de Molay y gran número de templarios fueron quemados vivos en París, en 1314.

¿Tenían los templarios una doctrina secreta y ritos de iniciación? El problema ha suscitado gran número de interpretaciones; ciertos historiadores niegan categóricamente la existencia de un esoterismo templario, y otros, al contrario, no vacilan en hacer derivar la francmasonerí a de la Orden mártir. En realidad, bien parece que los templarios tuvieron un culto secreto y doctrinas reservadas a los iniciados, y que esas doctrinas heterodoxas les fueron transmitidas por heréticos musulmanes – quizás los asesinos, con quienes tuvieron relaciones -, herederos de especulaciones gnósticas. Pero conocemos muy mal dicho esoterismo, tanto más cuanto que los documentos seguros faltan casi totalmente. El historiador se ve reducido a conjeturas, con respecto a las figuras bafométicas (de bafometo = «inspiración del Espíritu»), especie de ídolos andróginos, que representan la unión de los principios masculinos y femeninos, cuyo papel en los rituales secretos no ha podido ser precisado con suficiente certeza. Aroux, citando a Von Hammer, hace alusión a «símbolos gnósticos impresos en un talismán hallado, en el siglo XVII, en la tumba de un templario, muerto antes de la destrucción de la Orden», y asimismo a:

«…dos cofrecillos descubiertos, uno en Borgoña, el otro en Toscana, sobre los cuales se reconocen esos mismos símbolos, principalmente la cadena de Eones, representada por la houppe, las pruebas de fuego y del agua, el falo, el cteis, el toro de Mitra y la cruz ansada de los egipcios».

Y también a «esos emblemas extraños esculpidos en la puerta de algunas iglesias, donde parecen querer mostrarse y ocultarse, a un mismo tiempo, las doctrinas interiores del templo» (por ejemplo, en lo alto de la puerta principal de la iglesia Saint-Merri se halla un Bafometo, entre dos ángeles que le echan incienso). Pero ignoramos casi todo del esoterismo templario, y el historiador debe desconfiar de las descripciones demasiado precisas que dan ciertos ocultistas de los misterios practicados por los Caballeros.

6. Dante y el esoterismo

Dante Alighieri (1265-1321) es el más célebre «iniciado» de la Edad Media: ese gran adversario del papado parece haber desempeñado un gran papel en las sociedades secretas de aquel entonces; era, en particular, uno de los jefes de la Fede Santa, Orden Tercera de filiación templaria. Y se hizo el intérprete de dicho esoterismo en su Divina Comedia, que es «una alegoría metafísico-esoté rica, que vela y expone al mismo tiempo las fases sucesivas por las cuales pasa la conciencia del iniciado para alcanzar la inmortalidad» [7]

Cada «Cielo» representa un grado de iniciación: el Infierno representa el mundo profano, el Purgatorio comprende las pruebas iniciáticas, y el Cielo es la morada de los Perfectos, en quienes se hallan reunidos y llevados a su cenit la inteligencia y el amor. En esta vasta síntesis aparecen toda clase de elementos: doctrinas paganas, gnósticas, cátaras, árabes, herméticas, etc. Se encuentran en particular los símbolos más típicos del hermetismo cristiano: la Cruz, la Rosa, el Águila, la Escala de las siete artes liberales, el Pelícano que se abre el pecho para alimentar a su cría (símbolo a la vez del Redentor del mundo y de la más perfecta humanidad). Es una verdadera máquina de guerra dirigida contra la Iglesia [8]

7. Alquimistas y cabalistas

Como hemos podido darnos cuenta, la Edad Media fue una época en que los cultos secretos y las doctrinas esotéricas proliferaron, propagados por numerosas organizaciones iniciáticas. Citemos, a ese respecto, las sociedades secretas que agrupaban a los alquimistas, cuyas doctrinas y prácticas no dejaron de desarrollarse durante todo ese período, a pesar de las repetidas condenas de la Iglesia.

También hay que mencionar a los rabinos cabalistas, que se agruparon en una suerte de escuelas, pequeñas capillas cerradas. El sentido etimológico de la palabra Cábala es «tradición». Ese esoterismo hebraico, cuya influencia había de ser tan grande sobre numerosos pensadores cristianos, tiene remotas raíces en las doctrinas puramente judaicas y también en las otras tradiciones, principalmente las ideas gnósticas: las obras de los cabalistas son una especie de depósito en el que han venido a acumularse los residuos de los sistemas teosóficos más diversos. Había una Cábala práctica, suerte de enciclopedia de conocimientos mágicos de todas clase, junto a diversos procedimientos que permitían obtener el éxtasis místico, y aun llegar a poner a algunos sujetos en trances hipnóticos. Pero había sobre todo una Cábala especulativa, que interpretaba alegóricamente los textos sagrados, utilizando diversas técnicas de permutación de letras. (Gematria, Notarikón, Temurah, Teruf), y que intentaba penetrar los más profundos misterios de la Creación (Maaseh heresit,«Historia del Génesis») y de la constitución del Universo (Maaseh Merkabah, «Historia del carro celestial»). Los dos textos de base de las especulaciones cabalísticas eran el Sefer( o Sepher) Yetsirah («Libro de la Formación»), sin duda del siglo VIII, y el Séfer – ha – Zohar («Libro del Esplendor), redactado en España hacia fines del siglo XIII; esta última obra ejerció, sobre todo a partir del siglo XVI, considerable influencia sobre casi todas las doctrinas esotéricas que vieron la luz.

No podemos resumir, siquiera brevemente, el inmenso cuerpo de doctrinas que forman las especulaciones cabalísticas: nos permitimos remitir a las obras especializadas (Ver bibliografía) . Sin embargo, he aquí el principio de base, enunciado por J.Boucher [9]:

«Dios puede ser considerado en sí o en su manifestación. En sí, antes de toda manifestación, Dios es un ser indefinido, vago, invisible, inaccesible, sin atribución precisa, parecido a un mar sin orillas, a un abismo sin fondo, a un fluido sin consistencia, imposible de conocer por ninguna razón, por consiguiente, de ser representado, sea por una imagen, sea por un nombre, sea por una letra, ni siquiera por un punto. El menos imperfecto de los términos que puede emplearse sería el Sin fin, el Indefinido o Ain Sof, que no tiene límite, o Ain el No – Existente, el No-ser.

«En cuanto Dios se manifiesta se hace accesible, cognoscible; se le puede nombrar; y el nombre que se le da se aplica a cada manifestación o exteriorizació n de su ser. El Ain Sof, el Ain se manifiesta de diez maneras por o en las sefirot [sephirot]. Cada una de éstas, la Corona, la Sabiduría, la Inteligencia, la Gracia, la Fuerza, la Belleza, la Victoria, la Gloria, el Fundamento y la Realeza, constituye un modo especial de revelación o de notificación del Ain Sof y permite nombrarlo. Cada círculo, limitación o determinación del Ain Sof, es una sefirah…

«La Cábala considera también a Dios bajo la forma del Adán celeste, el Adán Quadmón, y localiza las sefirot en cada uno de sus miembros, aplicando la ley de los contrarios y la ley sexual»

De ahí el diagrama conocido con el nombre de árbol de las Sefirot. (Fig.1)

8. La brujería

Este rápido vistazo sobre las iniciaciones medievales no sería completo si no hiciéramos alusión a la brujería. Han existido, según parece, asociaciones secretas de brujos y brujas, celebrando sus ritos en fechas fijas. Por paradójico que parezca, la brujería constituye una especie de culto y aun de religión, pero de religión a redopelo.

Como se ha hecho notar muchas veces, «no es posible separar desde la Edad Media en que ellas dominan, las dos nociones paralelas y antinómicas de Dios: el bien, y del Diablo: el mal. Es, pues, fácil comprender que si se levantaban altares a Dios, si existía toda una liturgia, con misas y fiestas que se le ofrecían, también habían de existir ceremonias tan fervorosamente dedicadas al Diablo. Si la Iglesia misma consideraba al Diablo como un ángel caído, muy poderoso y un "casi igual" ; si, por añadidura, un pacto con él aseguraba, no después de la muerte, sino en la vida terrenal, felicidades y riquezas ciertas, era muy tentador para quienes una fe sólida no ataba a Cristo… probar con el Diablo [10]». Las prácticas y el culto satánicos han sido abundantemente descritos en obras especializadas [11]. El estudio de esa forma aberrante de iniciación es, por lo demás, del más alto interés para el historiador de las religiones: en las prácticas místico-eróticas del Sabbath se encuentra sin duda un eco lejano y pervertido de un antiguo culto pagano de la fecundidad [12].

Índice Bibliográfico:

[1] F. Portal, Des coulerus symboliques, reedic. París, Niclaus, 1938.

[2] Matila, G. Ghika, Le nombre d’ór, t. II, páginas 75-76 (nueva edic., París, N.R.F., 1951).

[3] Rene Guénon, Le roi du monde, cap.V. Véase: A.E.Waite, The Holy Grail, Londres, 1933, Lumière du Graal, París, 1949 y Jean Marx, La légende arthurienne et le Graal, París. P.U.F., 1912.

[4] Historie de France, t. III, págs. 398-399.

[5] También se encuentra el Grial en las leyendas germánicas (cf. la Tetralogía de Wagner).

[6] Véanse los romances o poemas sobre el Santo Grial.

[7] A. Reghini, citado por R.Guénon, L’ésotérisme de Dante, pág. 25.

[8] Cf. el Roman de la Rose, de Lorris y Meunc.

[9] La symbolique maçonnique, págs. 102-103.

[10] M.Verneuil, Dict. des Sciences occultes, Mónaco, 1950, pág.360.

[11] La obra clásica es la de Grillot de Givry, Le musée de Sorciers. París, Lib. de France 1929.

[12] Véase sobre el particular: M.A. Murray, The Witch – cult in Wester Europe, Oxford, 1921.

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EL KARMA EN NUESTRAS VIDAS

Posted by cosmoxenus en 7 agosto 2007

Dr. José Luis Cabodi

El karma no implica castigo ni fatalidad. De hecho, estamos disfrutando o padeciendo por nuestras acciones del pasado, ya sea de ésta o de otra vida. Todo pensamiento produce efectos que recaen sobre nosotros, ya sea como bendiciones, como golpes o como pérdidas, dependiendo del móvil causativo del pensamiento original.

Clásicamente, se ha considerado al karma con una visión fatalista. Se lo ha visto como algo inexorable, ineludible, que el hombre debía aceptar con resignación. Sin embargo, a medida que vamos adquiriendo una nueva conciencia, podemos entender el karma de una manera totalmente diferente.

Ahora podemos ver el karma como una oportunidad de aprendizaje y no de castigo. Es necesario volver a los orígenes de esta palabra para comprender su verdadera dimensión.

La palabra karma es de origen sánscrito y en realidad se pronuncia kárman y está compuesta por dos sílabas: kar y man. La sílaba man significa pensador y es el origen de la palabra inglesa man para hombre. La sílaba kar es la raíz del verbo hacer y, por extensión, quiere decir acción, actividad. De donde kárman significa, entonces, la acción, la actividad del pensador. Y la actividad fundamental y característica del pensador es pensar.

La acción del pensador es pensar, y su resultado son los pensamientos. Ahora bien: cada pensamiento es una fuerza, una energía que se pone en movimiento. Por el principio de acción y reacción, sabemos que la acción de una fuerza genera otra de la misma intensidad y en sentido contrario.

Acción y Reacción

Y llegamos así al concepto básico y fundamental del karma:

Todo pensamiento o acción generado por el hombre-pensador vuelve sobre sí mismo.

Igual que un boomerang, las fuerzas que nosotros mismos ponemos en movimiento, ya sea con el pensamiento o con nuestras acciones, tarde o temprano vuelven sobre nosotros mismos. Aquí no hay castigo, aquí no hay fatalidad. De hecho, estamos disfrutando o padeciendo por nuestras acciones del pasado, ya sea de ésta o de otra vida. Todo pensamiento produce efectos que recaen sobre nosotros, ya sea como bendiciones, como golpes o como pérdidas, dependiendo del móvil causativo del pensamiento original. En la medida en que comenzamos a comprender las cosas que nos suceden, como viniendo de nosotros mismos, aceptando la responsabilidad que nos toca en el origen de ellas, comenzamos a tener un mayor control sobre nuestro destino. Si seguimos creyendo que las cosas simplemente nos pasan por azar o por mala suerte; si seguimos viendo a los otros como los causantes de nuestras desgracias, el karma seguirá actuando en contra de nosotros. Aceptar la posibilidad de que, en algún momento del pasado, yo fui el generador de lo que me está sucediendo, hace que la fuerza se equilibre y se detenga en su accionar.

Karma vs. Sabiduría

Los grandes maestros enseñan que la sabiduría borra el karma. El karma sigue actuando en tanto y en cuanto se siga repitiendo la misma actitud, sin pensar, sin despertar. En el momento en que acepto mi responsabilidad, comienzo a ser dueño de mi karma. Si estoy viviendo una situación difícil y dolorosa, si dentro del dolor puedo preguntarme: ¿qué estoy tratando de aprender con esto? o ¿qué habré hecho antes para estar pasando por esta situación?, si comprendo para qué estoy atravesando por esta experiencia, a partir de allí, mi vida se modificará.

En realidad, desde el punto de vista kármico, lo que ocurre no es importante, es anecdótico. Lo esencial es cómo reaccionamos frente a lo que nos pasa. Eso es lo que indica el nivel de conciencia alcanzado. Al aceptar la responsabilidad de mis acciones pasadas, comienzo a generar un karma diferente, comienzo a manejar mi destino más libremente.

Aquí conviene introducir un nuevo concepto: la idea de la reparación o de la rectificación de acciones.

Reparación del Sufrimiento

No hay castigo. El castigo no trae provecho a nadie. Dios, o la Energía Creadora, no se benefician en absoluto con nuestro dolor y sufrimiento. Lo que se espera de nosotros es que rectifiquemos o reparemos nuestras acciones pasadas. Si alguna vez ocasionamos algún dolor o algún perjuicio a alguien, no es necesario pasar por lo mismo. Ser maltratados no borrará el dolor a la persona que se lo causamos. Pero lo que sí podemos hacer, es reparar el resultado de nuestra acción. Si hemos hecho sufrir, podemos reparar ese sufrimiento contrarrestándolo con una actitud de servicio, ayudando o sirviendo a quienes hemos perjudicado. Si una persona fue un criminal en otra vida y mató a varios individuos, ¿cuántas veces tendría que ser matada para pagar su deuda kármica? Necesitaría muchas vidas inútiles para ello. Sin embargo, puede llevar a cabo una vida digna y provechosa, si acepta realizar acciones de servicio en favor de aquéllos a quienes mató en otra vida. El sufrimiento y el dolor aparecen cuando nos negamos a aceptar nuestra responsabilidad y a ayudar a aquéllos a quienes hemos perjudicado en una vida anterior. Es ahí, entonces, cuando las fuerzas del karma entran en acción y nos empujan a situaciones similares a las cometidas por nosotros mismos, para que experimentemos el dolor en carne propia y así no volvamos a repetirlo con nuestros semejantes. Todo es aprendizaje. Las situaciones las vivimos como castigo cuando nos negamos, a aprender. Entonces aparecen el dolor y el sufrimiento.

Recuerdo que en su visita a nuestro país, Su Santidad el XIV Dalai Lama, dijo en una de sus charlas: “El propósito de la vida humana es la felicidad y la alegría”. Y así es. En realidad podemos ser felices, el sufrimiento no es obligatorio. Si no somos felices es porque nosotros mismos, con nuestras acciones, con nuestro empecinamiento, nos quitamos la posibilidad de serlo.

Edgar Cayce decía que el alma siempre dispone de una alternativa: la Ley de la Gracia. Puede liberarse de las deudas acumuladas, dedicándose generosamente a hacer el bien a quienes son todavía más desgraciados.

Karma y Cabalá

También encontramos el concepto de reparación en la cabalá hebrea. En hebreo existe un término equivalente a karma: tikún. El tikún es el trabajo de corrección que debe hacer un alma encarnada sobre sus acciones pasadas. Cada uno viene a la vida física con un tikún determinado. Cada uno viene a realizar su trabajo de corrección de acciones pasadas. A veces, este trabajo suele ser un poco pesado, pero también tenemos a nuestro alrededor seres que nos acompañan y nos ayudan en este trabajo de corrección. Nuestros padres, abuelos, maestros amigos o pareja están para ayudarnos y nosotros para ayudarlos a ellos; en este trabajo de corrección de nuestros errores del pasado. De modo que cada uno está cumpliendo su tikún o su karma, como se prefiera.

Corregir, reparar el efecto de nuestras acciones pasadas. De eso se trata. No hay castigo, no hay nadie allá arriba señalándonos con el dedo. Todo lo que se nos pide es que corrijamos nuestros errores, que reparemos el dolor o la ofensa causada a un semejante. Somos tan responsables de nuestro sufrimiento como de nuestra felicidad. Si aceptamos efectuar tareas de servicio en favor de aquéllos a quienes hemos lastimado, podremos ser felices. Si, por el contrario, por orgullo, por soberbia, nos negamos a dicha tarea, no tendremos más remedio que sufrir, por cuanto nuestros ofendidos de ayer querrán cobrarse su deuda hoy. Y no lo hacen por maldad. Simplemente es la reacción a la fuerza que nosotros mismos pusimos en movimiento con nuestra acción primitiva. Así funciona el karma. Es una concatenación de causas y efectos. Si a la ofensa se responde con la ofensa, sobrevendrá una ofensa mayor, y así sucesivamente, hasta que uno de los contendientes reaccione, despierte, tome conciencia, pida disculpas y perdone. En ese preciso instante se detiene la rueda del karma. Por eso Jesús enseñaba: “Si te dan una bofetada, pon la otra mejilla”. Porque reaccionar a la ofensa significa entrar en la rueda del karma con todas sus dolorosas consecuencias. Y en este momento, me viene a la mente otra coincidencia de la cabalá, por cuanto en hebreo, el término correspondiente para reencarnación es guilgul neshamot, que significa ruedas de un alma, y no es otra cosa que la rueda del karma de los hindúes.

“El príncipe de hoy es el mendigo de mañana, y el mendigo de hoy será el príncipe de mañana.” Son las idas y venidas de un alma, hasta alcanzar la comprensión que le permita detener el giro incesante de la rueda y salirse de ella.

Quiero compartir con ustedes mi experiencia personal al respecto. Esto lo comprendí tras varios años de trabajo con la terapia de vidas pasadas y luego de haber pasado yo mismo por la experiencia de la regresión.

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EL KARMA EN NUESTRAS VIDAS

Posted by cosmoxenus en 6 agosto 2007

Dr. José Luis Cabodi

El karma no implica castigo ni fatalidad. De hecho, estamos disfrutando o padeciendo por nuestras acciones del pasado, ya sea de ésta o de otra vida. Todo pensamiento produce efectos que recaen sobre nosotros, ya sea como bendiciones, como golpes o como pérdidas, dependiendo del móvil causativo del pensamiento original.

Clásicamente, se ha considerado al karma con una visión fatalista. Se lo ha visto como algo inexorable, ineludible, que el hombre debía aceptar con resignación. Sin embargo, a medida que vamos adquiriendo una nueva conciencia, podemos entender el karma de una manera totalmente diferente.

Ahora podemos ver el karma como una oportunidad de aprendizaje y no de castigo. Es necesario volver a los orígenes de esta palabra para comprender su verdadera dimensión.

La palabra karma es de origen sánscrito y en realidad se pronuncia kárman y está compuesta por dos sílabas: kar y man. La sílaba man significa pensador y es el origen de la palabra inglesa man para hombre. La sílaba kar es la raíz del verbo hacer y, por extensión, quiere decir acción, actividad. De donde kárman significa, entonces, la acción, la actividad del pensador. Y la actividad fundamental y característica del pensador es pensar.

La acción del pensador es pensar, y su resultado son los pensamientos. Ahora bien: cada pensamiento es una fuerza, una energía que se pone en movimiento. Por el principio de acción y reacción, sabemos que la acción de una fuerza genera otra de la misma intensidad y en sentido contrario.

Acción y Reacción

Y llegamos así al concepto básico y fundamental del karma:

Todo pensamiento o acción generado por el hombre-pensador vuelve sobre sí mismo.

Igual que un boomerang, las fuerzas que nosotros mismos ponemos en movimiento, ya sea con el pensamiento o con nuestras acciones, tarde o temprano vuelven sobre nosotros mismos. Aquí no hay castigo, aquí no hay fatalidad. De hecho, estamos disfrutando o padeciendo por nuestras acciones del pasado, ya sea de ésta o de otra vida. Todo pensamiento produce efectos que recaen sobre nosotros, ya sea como bendiciones, como golpes o como pérdidas, dependiendo del móvil causativo del pensamiento original. En la medida en que comenzamos a comprender las cosas que nos suceden, como viniendo de nosotros mismos, aceptando la responsabilidad que nos toca en el origen de ellas, comenzamos a tener un mayor control sobre nuestro destino. Si seguimos creyendo que las cosas simplemente nos pasan por azar o por mala suerte; si seguimos viendo a los otros como los causantes de nuestras desgracias, el karma seguirá actuando en contra de nosotros. Aceptar la posibilidad de que, en algún momento del pasado, yo fui el generador de lo que me está sucediendo, hace que la fuerza se equilibre y se detenga en su accionar.

Karma vs. Sabiduría

Los grandes maestros enseñan que la sabiduría borra el karma. El karma sigue actuando en tanto y en cuanto se siga repitiendo la misma actitud, sin pensar, sin despertar. En el momento en que acepto mi responsabilidad, comienzo a ser dueño de mi karma. Si estoy viviendo una situación difícil y dolorosa, si dentro del dolor puedo preguntarme: ¿qué estoy tratando de aprender con esto? o ¿qué habré hecho antes para estar pasando por esta situación?, si comprendo para qué estoy atravesando por esta experiencia, a partir de allí, mi vida se modificará.

En realidad, desde el punto de vista kármico, lo que ocurre no es importante, es anecdótico. Lo esencial es cómo reaccionamos frente a lo que nos pasa. Eso es lo que indica el nivel de conciencia alcanzado. Al aceptar la responsabilidad de mis acciones pasadas, comienzo a generar un karma diferente, comienzo a manejar mi destino más libremente.

Aquí conviene introducir un nuevo concepto: la idea de la reparación o de la rectificación de acciones.

Reparación del Sufrimiento

No hay castigo. El castigo no trae provecho a nadie. Dios, o la Energía Creadora, no se benefician en absoluto con nuestro dolor y sufrimiento. Lo que se espera de nosotros es que rectifiquemos o reparemos nuestras acciones pasadas. Si alguna vez ocasionamos algún dolor o algún perjuicio a alguien, no es necesario pasar por lo mismo. Ser maltratados no borrará el dolor a la persona que se lo causamos. Pero lo que sí podemos hacer, es reparar el resultado de nuestra acción. Si hemos hecho sufrir, podemos reparar ese sufrimiento contrarrestándolo con una actitud de servicio, ayudando o sirviendo a quienes hemos perjudicado. Si una persona fue un criminal en otra vida y mató a varios individuos, ¿cuántas veces tendría que ser matada para pagar su deuda kármica? Necesitaría muchas vidas inútiles para ello. Sin embargo, puede llevar a cabo una vida digna y provechosa, si acepta realizar acciones de servicio en favor de aquéllos a quienes mató en otra vida. El sufrimiento y el dolor aparecen cuando nos negamos a aceptar nuestra responsabilidad y a ayudar a aquéllos a quienes hemos perjudicado en una vida anterior. Es ahí, entonces, cuando las fuerzas del karma entran en acción y nos empujan a situaciones similares a las cometidas por nosotros mismos, para que experimentemos el dolor en carne propia y así no volvamos a repetirlo con nuestros semejantes. Todo es aprendizaje. Las situaciones las vivimos como castigo cuando nos negamos, a aprender. Entonces aparecen el dolor y el sufrimiento.

Recuerdo que en su visita a nuestro país, Su Santidad el XIV Dalai Lama, dijo en una de sus charlas: “El propósito de la vida humana es la felicidad y la alegría”. Y así es. En realidad podemos ser felices, el sufrimiento no es obligatorio. Si no somos felices es porque nosotros mismos, con nuestras acciones, con nuestro empecinamiento, nos quitamos la posibilidad de serlo.

Edgar Cayce decía que el alma siempre dispone de una alternativa: la Ley de la Gracia. Puede liberarse de las deudas acumuladas, dedicándose generosamente a hacer el bien a quienes son todavía más desgraciados.

Karma y Cabalá

También encontramos el concepto de reparación en la cabalá hebrea. En hebreo existe un término equivalente a karma: tikún. El tikún es el trabajo de corrección que debe hacer un alma encarnada sobre sus acciones pasadas. Cada uno viene a la vida física con un tikún determinado. Cada uno viene a realizar su trabajo de corrección de acciones pasadas. A veces, este trabajo suele ser un poco pesado, pero también tenemos a nuestro alrededor seres que nos acompañan y nos ayudan en este trabajo de corrección. Nuestros padres, abuelos, maestros amigos o pareja están para ayudarnos y nosotros para ayudarlos a ellos; en este trabajo de corrección de nuestros errores del pasado. De modo que cada uno está cumpliendo su tikún o su karma, como se prefiera.

Corregir, reparar el efecto de nuestras acciones pasadas. De eso se trata. No hay castigo, no hay nadie allá arriba señalándonos con el dedo. Todo lo que se nos pide es que corrijamos nuestros errores, que reparemos el dolor o la ofensa causada a un semejante. Somos tan responsables de nuestro sufrimiento como de nuestra felicidad. Si aceptamos efectuar tareas de servicio en favor de aquéllos a quienes hemos lastimado, podremos ser felices. Si, por el contrario, por orgullo, por soberbia, nos negamos a dicha tarea, no tendremos más remedio que sufrir, por cuanto nuestros ofendidos de ayer querrán cobrarse su deuda hoy. Y no lo hacen por maldad. Simplemente es la reacción a la fuerza que nosotros mismos pusimos en movimiento con nuestra acción primitiva. Así funciona el karma. Es una concatenación de causas y efectos. Si a la ofensa se responde con la ofensa, sobrevendrá una ofensa mayor, y así sucesivamente, hasta que uno de los contendientes reaccione, despierte, tome conciencia, pida disculpas y perdone. En ese preciso instante se detiene la rueda del karma. Por eso Jesús enseñaba: “Si te dan una bofetada, pon la otra mejilla”. Porque reaccionar a la ofensa significa entrar en la rueda del karma con todas sus dolorosas consecuencias. Y en este momento, me viene a la mente otra coincidencia de la cabalá, por cuanto en hebreo, el término correspondiente para reencarnación es guilgul neshamot, que significa ruedas de un alma, y no es otra cosa que la rueda del karma de los hindúes.

“El príncipe de hoy es el mendigo de mañana, y el mendigo de hoy será el príncipe de mañana.” Son las idas y venidas de un alma, hasta alcanzar la comprensión que le permita detener el giro incesante de la rueda y salirse de ella.

Quiero compartir con ustedes mi experiencia personal al respecto. Esto lo comprendí tras varios años de trabajo con la terapia de vidas pasadas y luego de haber pasado yo mismo por la experiencia de la regresión.

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¿Qué es la Cábala?

Posted by cosmoxenus en 17 julio 2007

La Cábala es un método simple y preciso que investiga y define la posición del ser humano en el universo. La sabiduría de la Cábala nos dice por qué existe el hombre, por qué nace, por qué vive, cuál es el propósito de su vida, de dónde viene y hacia dónde va cuando completa su vida en este mundo.

Es el único método para alcanzar el mundo espiritual. Nos enseña acerca de él, y al estudiarlo vamos desarrollando un sentido adicional. Con la ayuda de este sentido podemos establecer contacto con los mundos superiores.

La Cábala no es un estudio abstracto o teórico, sino por el contrario, muy práctico. El hombre aprende acerca de sí mismo, quién es y cómo es. Aprende lo que debe hacer ahora para cambiar, etapa por etapa, paso a paso. Enfoca su investigación hacia su propio interior.

Toda la experimentación se realiza sobre sí mismo, en sí mismo. Es por eso que la Cábala se denomina “La Sabiduría Oculta”. A través de ella, la persona experimenta cambios internos, que sólo ésta siente o sabe que están sucediendo. Es una actividad, propia, específica y peculiar, ocurre en el interior del ser humano.

La palabra “Cábala” se deriva del verbo en hebreo “lekabbel”, es decir, recibir. La Cábala describe los motivos de las acciones como “el deseo de recibir”. Este deseo se refiere a la recepción de diversas clases de placeres. Para ello, cada uno está dispuesto, en general, a invertir un gran esfuerzo. La cuestión es: ¿Cómo alcanzar el máximo placer pagando el mínimo precio? Cada quien intenta responder a esta pregunta a su manera.

Este deseo de recibir se desarrolla y crece de acuerdo a un orden determinado. Al principio, busca el placer de los sentidos, luego va tras el dinero y el honor. Un deseo aún más poderoso lo vuelve sediento de poder. Quizá después desarrolle la búsqueda de la espiritualidad, la cual representa la cúspide de la pirámide. Quien reconoce cuán grande es esta meta, comienza a buscar los medios para alcanzarla.

Al pasar por las etapas del deseo, la persona se familiariza con sus habilidades y limitaciones.

La Cábala se ocupa de lo que no podemos apresar ni controlar. No sabemos cómo son creados los sentimientos. Nos maravillamos ante las experiencias de lo dulce, lo amargo, lo agradable, lo áspero, etc. No logramos construir instrumentos científicos para examinar nuestros sentimientos, ni siquiera en el campo de la Psicología, de la Psiquiatría y demás ciencias humanas.

Los factores de la conducta permanecen ocultos a nuestro entendimiento.

La Cábala es como la matemática de los sentimientos; toma todos nuestros sentimientos y deseos, los dividen y da una fórmula matemática exacta para cada fenómeno, a cada nivel, para cada tipo de comprensión y de sentimiento.

Es un trabajo de sentimientos combinados con intelecto. Para los principiantes, utiliza geometría, matrices y diagramas. Los que avanzan encontrarán una ciencia exacta que examina los sentimientos. Al estudiar, sentirán cada sentimiento, y a la vez lo comprenderán. Sabrán qué nombre darle, según su poder, dirección y carácter.

La sabiduría de la Cábala es un método antiguo y probado, mediante el cual el ser humano puede recibir una conciencia superior, alcanzando la espiritualidad. Este es su objetivo real en el mundo. Si alguien siente un deseo y un anhelo de espiritualidad, podrá darle cauce mediante la sabiduría de la Cábala, otorgada por el Creador.

La palabra “Cábala” describe la meta del cabalista: Alcanzar todo aquello de lo que el ser humano sea capaz, como ser pensante, la más elevada de todas las criaturas.

Fuente: Estudios de Cábala

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