El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Gnosis’ Category

Gnosis, Cábala y Alquimia

Posted by cosmoxenus en 26 enero 2010

 

 

 

 

 

 

 

 

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LOS TRES PILARES DEL CONOCIMIENTO

Posted by cosmoxenus en 29 mayo 2009

por Karl-Arne Gustafsson –

Presidente de la G.L. Escandinava

Doctor en Filosofía y Psicología

SOY UN VAGABUNDO, UN BUSCADOR DE LA LUZ Y LA VERDAD. DESDE ADAN, Y A TRAVESDE TODAS LOS ÉPOCAS, HE SIDO EL ETERNO PEREGRINOO QUE TRATA DE ENCONTRAR LA RESPUESTA A LA TRIPLE PREGUNTA: ¿DE DONDE VENIMOS? ¿PORQUE ESTAMOS AQUI? Y ¿A DONDE VAMOS?

Como es bien sabido, a través de la historia, todas las culturas y todos los seres humanos han tratado de conseguir la respuesta a estas tres importantes preguntas que acabo de mencionar. Y todavía se sigue investigando acerca de ellas en la filosofía, en la religión, en las ciencias y en las tradiciones más ocultas cuyas raíces se encuentran en las antiguas escuelas de sabiduría.

Los orígenes del Universo

Las ciencias de hoy en día propugnan sus propias ideas que son parte de la respuesta a la primera pregunta – ¿de dónde venimos? Dicen que nuestro universo fue creado hace aproximadamente diez o quince mil millones de años en lo que ha sido llamado el Big Bang, pero ponen de relieve que no fue una explosión, sino una expansión del espacio que fue seguida por una expansión de la materia. Mucho más tarde, fue creada nuestra tierra, junto con todos los planetas de nuestro sistema solar. Esto sucedió hace alrededor de cuatro mil millones de años. Y por último,hace aproximadamente doscientos mil años, nació en África el hombre que conocemos – el Homo Sapiens – poblando desde allí todoslos lugares de la tierra.

Esta es una forma de responder a la gran incógnita sobre nuestros orígenes, pero también hay otras respuestas que proceden de las diferentes tradiciones religiosas del mundo. Respuestas encerradas en los distintos mitos de la Creación. En la tradición judeo-cristiana, el Génesis, el primer libro de la Biblia, dice: «En el principio Dios creó el cielo y la tierra, Y la tierra no tenía forma alguna y estaba vacía; y la oscuridad reinaba en la faz de lo profundo. Y el espíritu de Dios se posó sobre la faz de las aguas». Los antiguos filósofos griegos decían que «En el principio era el caos, vasto y oscuro» y que había «Un vacío de donde todas las formas surgieron y al cual deberán retornar». Los Budistas hablan de Shunyata – el Vacío, y exclaman «Decir que existe es erróneo, decir que no existe es igualmente erróneo. Lo mejor es no decir nada acerca de ello». Los físicos modernos dicen: «Antes no existía nada tangible, era un vacío cuántico – un mar de potencial, pero nada en realidad. Ni materia, ni espacio, ni tiempo, sino algo que no podemos describir. Los posibles mundos se movían alrededor de los márgenes de la existencia, pero ninguno tenía la energía necesaria para sobrevivir».

Luego llegó el momento crucial de la Creación que los físicos describen como: «Entonces sucedió algo irreversible. Un posible mundo, una masa de energía tomada al azar, aprovechó su breve momento y desarrolló una estructura. En un abrir y cerrar de ojos, había escapado de sus orígenes. Esta estructura era todavía circular, cerrada y sin comienzo ni fin. Pero después, dividió su ser en dos. Una parte permaneció como masa y energía, y la otra se convirtió en espacio y tiempo. Las dos estaban equilibradas y unidas y más allá del alcance del caos. Ahora el universo comenzaba a crecer». Nuestros hermanos y hermanas orientales saben por una de sus tradiciones que «Algo misteriosamente formado, nacido antes que el cielo y la tierra, en el silencio y en el vacío, permanecía solo e inalterable.

Quizás la madre de las diez mil cosas. El Tao engendró el Uno. El Uno engendró el Dos. El Dos engendró el Tres. Y el Tres engendró las diez mil cosas». En la tradición judeocristiana, el Génesis cuenta que Dios dijo: «Hágase la Luz, y la Luz fue hecha. Y separó la luz de la oscuridad».

Y después: «En el segundo día Dios dividió el mundo en dos – la ancha tierra debajo y la bóveda curvada del cielo arriba.» Mucho más tarde, cuando se estabilizó la primera fase de la creación, apareció la vida en la tierra y mucho después el hombre. Los físicos declaran que «Las fuerzas y partículas que crearon las estrellas y los planetas, también hicieron nuestros cuerpos. Nuestras mentes y almas fueron creadas del mismo modo, y nos convertimos en el microcosmos». Los Taoístas dicen «Entre el Tao del cielo y el Tao de la tierra ha surgido un puente: El Tao de la humanidad – una forma de vivir en armonía con ambos. El espacio entre el cielo y la tierra es como un fuelle. La forma cambia, pero no laestructura». El Génesis dice sobre el sexto día de la Creación:

«Dios creó al hombre a su propia imagen, a imagen del Dios creador; Y Dios les bendijo, y Dios dijo: creced y multiplicaos y poblad la tierra, y dominadla; y tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del aire, y sobre toda cosa viviente que se mueva sobre la tierra».

En todas estas versiones, desde la Creación del Génesis hasta la del físico moderno, podemos apreciar que existe un patrón común. Desde un vacío, el caos – a la unidad – a una polaridad – a una multiplicidad.

Desde los tiempos antiguos, siempre se ha dicho que cada mito, cada historia, puede interpretarse a tres niveles distintos. Esto es especialmente cierto cuando consideramos los antiguos mitos de la Creación, pero lo vemos también cuando ahondamos en profundidad en nuestra propia historia Rosacruz.

La forma más obvia de leer y entender un relato, es considerarlo del modo más simple y abierto. El texto cuenta exactamente lo que dice. Nada puede añadirse o quitarse. Es como el artículo dé un periódico que relata algo que realmente ha ocurrido. La segunda forma de entender una historia o texto es contemplarlo de modo simbólico e ilustrativo.

De esta manera, podemos comprobar que la historia cuenta también una segunda historia – las personas, las cosas y los hechos son símbolos de algo más, podría tratarse de fuerzas profundas o procesos ocultos. Así deben comprenderse las parábolas de Jesús y muchas de las antiguas leyendas.

Un tercer modo de comprender un relato, es considerarlo bajo su forma sagrada y oculta. Descubrir los mensajes escondidos, escritos con algún tipo de código que sólo los miembros de una determinada Tradición pueden leer y comprender. Por ejemplo, los caballistas leen el Génesis de este modo. También podemos leer e interpretar los antiguos mitos y relatos con la ayuda del conocimiento histórico o de otro tipo y, gracias a ello, podemos alcanzar una comprensión más completa del texto desde otra perspectiva.

La Tradición R+C

Hemos contemplado la creación de la tierra y del hombre. Desde un principio, o al menos, desde la Caída, el Hombre ha sido un hombre de deseo, un ser que busca, un ser que investiga sus raíces y su destino. Así tuvieron su origen las religiones, las escuelas de sabiduría y las diferentes tradiciones. Una de las ramas más importantes de la tradición de los misterios occidentales es la Tradición Rosacruz, de donde surge nuestra Ordende la Rosacruz AMORC.

¿Dónde debemos buscar nuestras raíces? ¿Cuándo nació la Tradición Rosacruz?

El año 1614 fue muy importante en la historia de la Orden. Fue el año en que el mundo, y especialmente Europa, tuvo conocimiento de la existencia de una Fraternidad secreta que declaraba tener acceso a una sabiduría anterior desconocida. En el año 1614 fue publicada «Fama Fraternitatis» o «Descubrimiento de la Muy Loable Fraternidad de la Orden de la Rosa-Cruz», aunque sabemos que este manuscrito ya había circulado en 1612, o quizás antes, en 1610. La Fama fue el primero de los tres manifiestos rosacruces publicado. El segundo fue la «Confessio Fraternitatis» o «Confesión de la Loable Fraternidad de la muy Honorable Orden de

la Rosa-Cruz – escrita y dirigida a las personas instruidas de Europa», que fue publicada en 1615. A estas dos obras le siguió en 1616 un tercer tratado escrito en un estilo muy diferente «Chymische Hochzeit» o «Las Bodas Químicas de Christian Rosenkreutz».

Antes de tratar de encontrar las raíces de la Tradición Rosacruz, vamos a escuchar las palabras de Johann Amos Comenius, que pertenecía al círculo Rosacruz del siglo XVII. Dice así:

«Si pudiera encenderse una luz de Sabiduría Universal, podría expandir sus rayos por todo el mundo del intelecto humano, al igual que hace el resplandor del sol cuando sale y camina del este hacia el oeste, despertar la alegría en ¡os corazones de los hombres y transformar su voluntad. Ya que, si realmente vieran su propio destino y el del mundo, claramente ante ellos en esta luz suprema, y aprendieran a utilizar los medios que infaliblemente les conducirían hacia buenos fines, ¿por qué no iban a utilizarlos?»

Hemos fechado los tres manifiestos a comienzos del Siglo XVII, pero ¿se trataba de algo completamente nuevo o procedía de la misma fuente de la que había nacido esta Tradición? La respuesta nos la da la Fama, cuando dice que el Hermano C.R. viajó por muchos lugares y países, ampliando conocimientos y creciendo en sabiduría. También dice que en sus viajes descubrió la Magia y la Kabala. La pregunta que debemos hacernos es cuáles fueron las tradiciones de las que se sirvió el Hermano C.R. como base de la Fraternidad. Podríamos considerar estas tradiciones como pilares de conocimiento y sabiduría que proporcionan una base firme al edificio de nuestra propia TradiciónRosacruz, y de ahí, a nuestra Orden AMORC.

Una alternativa a estas tres tradiciones es considerarlas como tres fuertes hilos que permanecen entrelazados formando un cordón dorado la Tradición rosacruz – un cordón firme y sólido cuya evolución podemos seguir en los siglos venideros.

El gnosticismo

El primero, y quizás más antiguo de los tres pilares de la Tradición, es el Gnosticismo. Es muy importante conocer el significado del término «gnosticismo». A menudo encontramos este término relacionado con grupos gnósticos o sectas con una especial cosmología y teología. Pero en nuestra Tradición, utilizamos este término en su significado más fundamental. El término Gnosis significa conocimiento y alude a un conocimiento interno que nadie puede darnos y que tampoco puede adquirirse leyendo. Es un conocimiento más profundo que llega bajo la forma de una revelación. Hay que abrirse a él, esperarlo. Quizás entonces obtengamos la revelación. Esta revelación es el despertar de la chispa divina, de esa chispa que todo ser humano tiene. Pero tenemos que estar despiertos y tener consciencia de ello. Al hacerlo, tomamos consciencia de la dualidad o polaridad fundamental entre lo espiritual y lo material que existe tanto dentro de nosotros como en nuestro mundo.

Adán y Eva fueron quizás los primeros Gnósticos de la historia. Después de la Caída, guardaron dentro de sí, en lo más profundo de su ser, un recuerdo lejano de su vida anterior. Un recuerdo que desde entonces persiste en todos los seres humanos. Por lo tanto, el impulso Gnóstico es tan antiguo como la humanidad. Es el impulso básico que hace que reflexionemos y meditemos

sobre lo que significa ser un ser humano y que nos obliga a cuestionar la fase siguiente de la triple pregunta: ¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí? y ¿a dónde vamos? Si profundizamos en estas tres preguntas de forma seria y de verdad, nos abriremos por medio de la reflexión, la contemplación y la meditación, a un estado de gracia donde podremos alcanzar la revelación, la Gnosis. Algunas veces esta gracia y esta unión interna tiene lugar espontáneamente, sin ningún tipo de preparación personal. Puede seguir a una profunda crisis personal o puede ser la respuesta a una

experiencia de naturaleza profunda, como por ejemplo, al contemplar a un niño o ante una pieza de arte.

La Gnosis o Gnosticismo es la piedra angular del Misticismo y de todas las tradiciones místicas.

Son muchas las parábolas y leyendas que hablan de esta búsqueda que nos prepara para recibir la revelación básica, la consciencia de nosotros mismos como seres que contienen una chispa divina dentro de una vestidura material.

El descenso del alma a la carne y su posterior retorno, es el tema de la Canción de la Perla de los Hechos Apócrifos de Tomás. Nos habla de un príncipe que viaja desde su hogar en el Este hacia Egipto para «volver con una perla que está allí. Para lograr esto, el príncipe se quita su propia y gloriosa túnica para vestirse con las ropas de Egipto». Cuando está allí, se olvida de quien es y del propósito de su búsqueda. Por medio de un

águila, recibe un rollo de pergamino secreto, pidiéndole que despierte y que recuerde que es hijo de reyes. Consigue la perla, se despoja de las sucias ropas y emprende el camino de retorno guiado por el pergamino secreto. Durante su regreso, las joyas y túnicas que se quitó en las distintas etapas de su viaje, le son restituidas. «De repente vi el ropaje del que yo estaba hecho como si lo contemplará en un espejo….y me vi y me conocí a través del mismo.» Entonces recuerda todo y es llevado ante la luminosidad del Padre completamente equipado como un príncipe real.

Hermetismo

Ahora vamos a abordar nuestro segundo Pilar de Conocimiento y Sabiduría, el Pilar del Hermetismo. En él se encuentra la fuente de muchas de nuestras leyes rosacruces. La antigua Tradición Hermética, casi tan antigua como la humanidad, nos llega de Egipto y de Grecia, y suscita una cuestión muy importante en relación con todas las tradiciones místicas. Las obras herméticas que conocemos como Corpus Hermeticum, se remontan a un período situado entre los 100 y 300 años AD. Pero sabemos que una larguísima Tradición oral precedía a la escrita, por lo que es probable que algún día lleguen a encontrarse documentos anteriores a los ahora existentes. No es nada fácil determinar la fecha de ciertas tradiciones o enseñanzas. Sin embargo, podemos comprobar que en la actualidad, tanto en las investigaciones teológicas, como en las tradicionales e históricas, cada vez se tiene más respeto por los larguísimos periodos existentes de Tradición oral. Estos largos períodos son especialmente importantes cuando examinamos las tradiciones más secretas de las escuelas de misterios que proclaman leyes que son contrarias a lo que la sociedad estaba preparada para aceptar en un determinado período de la historia.

En lo que se refiere a los escritos Herméticos, vemos que estas obras se atribuían a Hermes Trismegistos, nombre por el que se conocía al Dios egipcio Thot, y también, a un antiguo sabio egipcio. Gran parte del Corpus Hermeticum está escrito en forma de diálogo – un diálogo entre el maestro y su discípulo. En él aparecen temas como el universo y el alma; las correspondencias entre el cielo y la tierra; Dios y el Hombre; las fuerzas de la naturaleza que el hombre tiene que aprender a utilizar; el caos y la oscuridad como fuentes de vida.

El  Corpus Hermeticum es una obra muy amplia y extensa. Casi todos hemos oído hablar de tres libros que tienen un especial interés para nosotros. El primero es la «Tabula Smaragdina» o «Tabla Esmeralda», el segundo es el «Kybalion», y el tercero, «El Divino Poimandres». Vamos a hablar de los dos primeros y a comentar también algunos pasajes del Corpus. Podríamos decir que el Corpus Hermeticum, especialmente la Tabla Esmeralda y el Kybalion, constituyen la base de la cosmología esotérica de Occidente, siendo por tanto la piedra angular de la rama del misticismo occidental.

Las raíces históricas de «La Tabla Esmeralda» son difíciles de determinar, pero existen muchas leyendas fascinantes sobre cómo fue descubierta. Tal como dice una de sus fuentes, fue hallada por Apolonio de Tiana, quien entró en una cueva escondida y tomó la tabla que se encontraba entre las manos cruzadas del propio cuerpo de Hermes. Otra versión cuenta cómo Alejandro el Grande encontró la tumba y llevó la tabla a Alejandría. Primeramente sólo se conocían de ella versiones en latín, pero más tarde aparecieron versiones en árabe.

Pero escuchemos lo que dice Hermes Trismegisto en la «Tabula Smaragdina»

Es verdad, sin engaño, cierto y verdadero

Que lo que está Abajo

se corresponde

con lo que está Arriba,

y lo que está Arriba

se corresponde

con lo que está Abajo,

para realizar los milagros de una Sola Cosa.

Y al igual que todas las cosas

proceden

de esta Única Cosa,

por medio de la meditación

con la Mente Única,

así todas las cosas creadas

proceden

de esta Única Cosa,

por medio de la Transformación.

Su padre es el Sol;

su madre la Luna.

El viento lo lleva en su vientre,

su niñera es la Tierra.

Es el origen de Todo,

la consagración del Universo;

su inherente fuerza está perfeccionada,

si se convierte en Tierra.

Separa la Tierra del Fuego,

lo Sutil de lo Grosero,

dulcemente

y con gran ingenio.

Se eleva de la Tierra al Cíelo

y desciende de nuevo a la Tierra,

combinando dentro de Sí

los poderes

tanto de lo de Arriba

como de lo de Abajo.

Así obtendrás la Gloria del Universo Total.

Toda la Oscuridad se aclarará para ti.

Esta es la Fuerza más grande de todos los poderes,

porque vence cada cosa Sutil

y penetra

cada cosa Sólida.

De esta forma se creó el Universo.

De aquí proceden muchas Aplicaciones maravillosas,

porque este es el Patrón.

Por eso me llaman Hermes el Tres veces Grande,

porque tengo las tres partes de la Sabiduría de Todo el Universo.

Aquí han quedado completamente explicadas las Operaciones del Sol.

En seguida comprendemos que este mensaje no es fácil de descifrar. Necesitamos de nuevo recurrir a los tres diferentes niveles decomprensión, pero también necesitamos tiempo para someterlo a una profunda meditación y contemplación. Podríamos obtener algunas aclaraciones si escuchamos ciertas partes menos conocidas del

Corpus Hermeticum, donde se explican mejor algunos de los mensajes de la «Tabla Esmeralda».Veamos estos comentarios:

"Si no te haces igual a Dios, no puedes comprender a Dios; Porque sólo lo semejante conoce a ¡o semejante. Escapa de todo ¡o que es corporal, y crece expandiéndote con la grandeza que está más allá de toda medida; elévate por encima del tiempo, y conviértete en eterno; Entonces conocerás a Dios, piensa que para ti tampoco hay nada imposible; Considera que tú también eres inmortal, y que eres capaz de dominar todas las cosas que están en tu pensamiento, de conocer todos los oficios y las distintas ciencias; Encuéntrate a gusto en la guarida de cada criatura viviente; hazte más alto que todas las alturas, y más bajo que todas las profundidades; Reúne dentro de ti todos los opuestos relacionados con la cualidad, el calor y el frío, la sequedad y la fluidez;Piensa que estás en todos los sitios a la vez, en la tierra, en el mar, en el cielo; Piensa que todavía no has sido engendrado, que estás en el útero de tu madre, que eres joven, que eres viejo, que has muerto, que estás en el mundo más allá de ¡a tumba; integra en tu pensamiento todo esto de una vez, todas las épocas y lugares, todas las sustancias y cualidades y magnitudes juntas; entonces podrás conocer a Dios. Pero si encierras tu alma en el cuerpo y te rebajas a ti mismo, diciendo «No sé nada, no puedo hacer nada, Me da miedo la tierra y el mar, no puedo subir al cielo; no sé lo que era, ni lo que seré»; Entonces ¿qué tienes que ver con Dios? Tu pensamiento no puede captar nada bello y bueno si te apegas al cuerpo, porque la peor maldad es no conocer a Dios; Pero si eres capaz de conocer a Dios, y deseas y esperas conocerle, este es el camino que conduce directamente al bien; y es un sendero muy fácil por donde viajar".

¿Por qué era este Hermes el Tres Veces Grande – Hermes Trismegistos? Una explicación simple sería que poseía tres partes de la sabiduría primigenia. Otra interpretación dice que era el tercer Hermes en la tradición Hermética. Los tres trabajaron con las enseñanzas Herméticas, pero el tercero dio forma al Corpus Hermeticum tal como lo conocemos hoy, lo que indica tres etapas de transmisión. Una tercera explicación de gran interés, es la que da nombre a estos tres Hermes. El primero es el Dios egipcio Thot – el Dios de todo el saber y conocimiento oculto. El segundo Hermes es Akehnaton, el gran faraón egipcio al que consideramos como un lejano Padre de nuestra Orden Rosacruz AMORC. De acuerdo con esta explicación, el tercer Hermes sería Apolonio de Tiana, quien descubrió la tabla dentro de una cueva. También existe una cuarta interpretación para el nombre Tres Veces Grande, que nos habla de los

tres grandes acontecimientos que Hermes Trismegistos experimentó a lo largo de su vida relacionados con la tradición de Akhenaton. El primero cuando fue testigo de la instalación de Akhenaton como Gran Sacerdote de los misterios. El segundo cuando él mismo asumió ese cargo después de la transición de este faraón. Y el tercero, cuando instaló a su sucesor. Hemos tratado algunos de los aspectos más importantes de nuestro Pilar de Conocimiento Hermético. Hay mucho más por descubrir. Un comentarista del Corpus Hermeticum y de su larga historia, dice lo siguiente:

«Me parece que estos tesoros esotéricos han sido ocultados de forma deliberada una y otra vez para que las nuevas generaciones pudieran descubrirlos y trataran de comprenderlos de nuevo. Por medio de ese gran esfuerzo y presión por comprenderlos, conseguirán profundizar en ellos».

Kabala

Ahora estamos ante el tercer Pilar del Conocimiento. En él podemos ver escrita la palabra Kabala. La gran tradición cabalística es la tercera hebra de nuestro cordón Rosacruz. Al contemplar esta Tradición, podemos comprobar, al igual que hicimos con los pilares anteriores, que existe una larga historia de enseñanza oral que nos conduce a la Tradición escrita, que es bastante más joven. Pero aunque la Tradición escrita sea joven, los estudiosos de la misma discuten sobre la edad de las fuentes principales de lo que originariamente constituía el misticismo judío, que fue adoptado con gran entusiasmo tanto por los místicos cristianos como por la Tradición más oculta de los misterios de Occidente.

Encontramos argumentos tanto para la temprana fecha que sitúa los primeros documentos escritos alrededor de los siglos II o III A.D, como para la fecha que los sitúa más tarde, entre los siglos XII o XIII. Pero cada vez hay más estudiosos que están de acuerdo en que la Tradición kabalística tiene una larguísima Tradición oral. Algunos eruditos consideran la Tradición Kabalística como un feliz matrimonio entre el Gnosticismo y el Hermetismo, pero quizás es más apropiado considerarla como la madrina y el padrino de un vastago muy fuerte o de la propia Tradición.

Uno de los cabalistas místicos expresa su punto de vista del mundo de la manera siguiente:

"Dios dispuso el orden de la Creación de modo que todas las cosas estuvieran vinculadas unas con otras. Como nuestros sabios enseñan, la dirección de los hechos en el mundo más bajo depende de las entidades que están sobre él. No existe una brizna de hierba en el mundo de abajo que no tenga un ángel sobre ella, tocándola, y dictándole que crezca».

Si estudiamos las principales fuentes escritas, podemos mencionar tres de forma especial:

El «SepherBahir» o «Libro de la Luz», que contiene, entre otras cosas, referencias a un árbol cósmico o espiritual que simboliza el flujo del poder creativo divino. También contiene las primeras explicaciones que se conocen sobre las diez emanaciones divinas, de las que se dice que explican la creación y la existencia continua del universo.

El «Sepher Zohar» o «Libro del Esplendor». Es una obra muy extensa que trata del significado interno y místico de los textos bíblicos, especialmente de aquellos extraídos de los cinco primeros libros de la Biblia. También encontramos amplias discusiones sobre las diez emanaciones divinas de Dios, el Creador. El «Sepher Yezirah» o «Libro de la Formación», que sostiene que el cosmos se deriva de las 22 letras del alfabeto hebreo y de los 10 números divinos. Todos juntos componen los 32 senderos de la sabiduría secreta. Estos 32 senderos de la sabiduría secreta se encuentran en lo que se conoce como el Árbol de la Vida.

Podemos considerar al Árbolde la Vida como un mapa, como la clara reproducción de la Creación, del universo y de sus diferentes mundos – que van desde el mundo arquetipo, al mundo de la acción y al hombre. Si examinamos este árbol, podemos observar que contiene diez Sephiroth.

Sephiroth originalmente significa número o esfera.

También advertimos que los 22 senderos seencuentran entre estos Sephiroth, lo que nos da la posibilidad de orientarnos en el universo y de planear nuestro crecimiento como seres humanos. Es también el plan maestro de las Tradiciones Iniciáticas que en él encuentran un mapa seguro a seguir en la construcción de sus enseñanzas y ceremonias.

Si contemplamos los Sephiroth, desde la primera a la décima Sephirah, encontramos en primer lugar a Kether, la Corona, de quien se dice que es «La Divina Luz Blanca- la luz que da luz a todo el universo». En otro nivel, es el verdadero ser de las personas o Alma-Personalidad.

Si seguimos el patrón de la Creación, la segundaSephirah que vemos es Chockmah, la Sabiduría. Es la primera diferenciación de la Unidad, y a veces se la llama el Padre Celestial.

Es conveniente contemplar al mismo tiempo a la tercera Sephirah, Binah o Comprensión. A Binah se la considera la Madre Celestial. Juntas, Chockmah y Binah, forman la primera polaridad fuera de la Unidad de Kether. En un nivel personal, podemos verlas como la voluntad espiritual, como el propósito y amor espiritual o profunda consciencia.

La cuarta Sephirah es Chesed – la Misericordia. Aquí encontramos el comienzo de la manifestación, la externalización de las potencias combinadas en el triángulo más elevado. Es el impulso inicial hacia la estructura material y, en un nivel personal, encontramos la fuerte fuerza del amor.

La quinta Sephirah es Geburah – la Fortaleza, quien mantiene las fuerzas primitivas de degradación y descomposición. Es un complemento necesario para Chesed. En un nivel más personal, aquí es donde encontramos la voluntad, la fuerza necesaria para las realizaciones humanas.

La sexta Sephirah es Tiphereth – la Belleza, que está en el centro del Árbol. Se la llama la «Inteligencia Mediadora» y a ella fluyen los poderes de todas los otros Sephiroth, donde permanecen equilibrados y santificados. La visión de Tiphereth es la visión de la Armonía Universal. Para nosotros los seres humanos es el centro de nosotros mismos. Un punto tranquilo, libre de todo, desde donde podemos escoger y actuar, y desde donde podemos, si encontramos este punto, crear un firme contacto con nuestra Alma-Personalidad. Una de las tareas más importantes de la Tradición Iniciática es ayudarnos a alcanzar este punto.

Cuando llegamos a la séptima Sephirah, Netzah – la Victoria – entramos en una región más tangible de la Creación. Aquí encontraremos al alma indiferenciada del hombre y la mente colectiva, pero también, en un nivel personal, los sentimientos propios de cada individuo.

En la octava Sephirah, Hod – el Esplendor, vemos cómo los portadores de las ideas desaparecen. Contiene forma, limitación y disciplina. En nuestro nivel personal, aquí es donde tenemos capacidad de pensar.

La novena Sephirah es Yesod, la Fundación. Aquí se encuentran esas energías directamente subyacentes al mundo material. Es una región que podemos alcanzar por medio de las distintas formas de meditación, y donde podemos iniciar procesos constructivos de creación. También representa a nuestro subconsciente con todo su contenido y procesos.

Finalmente, llegamos a la décima Sephirah, Malkuth o el Reino. Ahora nos encontramos en el mundo físico.

Los cabalistas consideran que esta Sephirah es la más complicada. Aquí es donde los elementos se entremezclan y producen la estabilidad que conocemos como materia. Como seres humanos, aquí es donde nos enfrentamos con nuestros cuerpos corno Templos del Espíritu Santo. Representa tanto a nuestro cuerpo como a nuestros sentidos.

Podemos considerar al Árbol de muchas maneras, pudiendo crearse distintos patrones.

Uno especialmente interesante es contemplar los tres pilares creados por los Sephiroth.

Podemos contemplarlos y ver que el de la derecha,  el Pilar de la Misericordia, podría en cierto modo representar al Gnosticismo.

En la izquierda vemos el Pilar de la Severidad que, desde cierto punto de vista, podría representar al Hermetismo.

En el centro, vemos el pilar del Medio, un camino medio entre el par de pilares. Se le llama el Pilar de la Bondad, y en cierto modo representa a la propia Kabbala por su capacidad de contener y servir de guía.

Como hemos dicho anteriormente, podemos encontrar en el árbol el mapa de las distintas tradiciones Iniciaticas. Si consideramos estas tradiciones y sus diferentes grados, vemos que comienzan sus enseñanzas en la esfera de Malkuth, que es la que corresponde al primer grado. A menudo suelen tratar los aspectos más materiales o tangibles de la realidad en sus cuatro primeros grados. Después, llegan al quinto grado, el primer grado de un grupo de tres, en un nuevo nivel, un nivel que tiene que ver con los aspectos profundos del ser humano. Podemos contemplar que estos tres grados tienen su comienzo en Tiphereth. Los dos últimos grados, en el sistema de nueve grados, tratan de los aspectos espirituales de la realidad y del hombre, y están simbolizados por Binah y Chockmah. La iluminación personal y todo lo que está más allá del noveno grado, y también el trabajo que se realiza allí en los grados más altos, está representado por Kether.

En la actualidad, la Kabala, y en especial, el Árbol de la Vida, son tan conocidos, que para definirla podríamos utilizar un corto poema del místico y poeta sufí Rumi:

No soy cristiano, no soy judío, ni tampoco seguidor de Zoroastro No soy tan siquiera musulmán. No pertenezco a la tierra, a ningún mar conocido o desconocido. No pertenezco a la naturaleza La naturaleza no puede reclamarme, ni tampoco el cielo.

Ni la India, ni la China, ni Bulgaria, Mi lugar de nacimiento no existe Dices que ves mi boca, oídos, nariz – no son míos Yo soy la vida de la vida Soy ese gato, esa piedra, nadie. He arrojado la dualidad lo mismo que una vieja alfombra Veo y conozco todos los tiempos y mundos, Como Uno, Uno siempre Uno

La Alquimia

Ahora, en nuestro camino de regreso a la historia de nuestra época, vamos a volver a visitar el año 1616 y el manifiesto Rosacruz

«Chymishe Hochzeit» o «Las Bodas Químicas de Christian Rosencreutz". Esta obra, en su nivel superficial, trata de un romance entre un esposo y una esposa que viven en un castillo lleno de maravillas. Pero al mismo tiempo, es una leyenda alegórica sobre procesos alquímicos que pueden interpretarse simbólicamente como una experiencia del matrimonio místico del alma – experiencia que atravesó el propio Christian Rosencreutz por medio de actuaciones teatrales y ceremonias de iniciación en Ordenes de Caballería.

La historia se divide en siete días, igual que el libro del Génesis, siendo éste también el número de las etapas a recorrer en muchos procesos alquímicos que tiene sus raíces en la Tradición Hermética y en «La Tabla Esmeralda». La Alquimia, que también tiene raíces muy antiguas, se convirtió más tarde en una de las formas en que los místicos que pertenecían a la Tradición de Occidente podían expresar esta tradición secreta y, al mismo tiempo, protegerse a sí mismos de la iglesia y de la inquisición.

Sin embargo, es cierto que existía una alquimia exotérica y otra esotérica.

La primera trabajaba con la materia y trataba literalmente de convertir el plomo en oro, pudiendo ser considerada como una importante predecesora de la ciencia química de hoy día. La segunda trabaja con los aspectos internos del hombre, siendo un sistema de iniciación y de psicología interna.

«Las Bodas Químicas» expresan claramente, de forma simbólica, para quienes fueran capaces de descifrar el mensaje, cómo trabajaba la FraternidadRosacruz con el individuo por medio de la iniciación y de un profundo desarrollo personal. No siempre es f á c i l , especialmente en los grados más bajos de nuestra Orden, ser conscientes de los firmes fundamentos en que se sustentan estos tres Pilares del Conocimiento. Esto es debido a que el CordónRosacruz, con el paso de los siglos, ha ido construyendo una Tradición que es única. No somos exclusivamente gnósticos, hermetistas, o cabalistas sino ROSACRUCES.

Pero al mismo tiempo, tenemos que estar profundamente agradecidos a estas tradiciones, sin las cuales no hubiera sido posible que existiera nuestra Orden. Podemos aprender mucho al remontarnos a nuestras fuentes. ¿Pero a dónde conduce un sendero místico como es el sendero de la AMORC? Podemos responder a esta pregunta de manera filosófica o personal. A nivel filosófico, voy a citar un fragmento de un poema del autor ingles T.S. Elliot, que resume muy bien cual es su meta:

No cesaremos de explorar,

y al final de nuestras exploraciones,

llegaremos al lugar dónde comenzamos

y conoceremos el lugar por primera vez.

A nivel personal, es difícil encontrar algo que lo resuma mejor que la cita de un fragmento de un discurso del gran líder sudafricano Nelson Mándela que dice así:

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados, nuestro miedo más profundo es que somos  poderosos más allá de la medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, la que más miedo nos da. Nos preguntamos a nosotros mismos, ¿Quién soy yo para ser brillante, magnífico con un talento, fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Eres un hijo de Dios. El actuar de forma pequeña no sirve al mundo. No tiene nada de iluminado el empequeñecerse tanto para que otras personas a tu alrededor no se sientan inseguras. Se supone que debemos brillar al igual que lo hacen los niños. Hemos nacido para manifestar la gloria del Dios que está dentro de nosotros. No está solamente en algunos de nosotros; está en todo el mundo. Y a medida que dejamos que nuestra propia luz brille, de forma inconsciente, permitimos que otras personas hagan lo mismo. A medida que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

Fuente: Revista Rosa+ Cruz

Otoño 2001 – G.L.E.

 

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Página Gnostica

Posted by cosmoxenus en 12 enero 2009

Recomendamos visitar esta página web:

http://www.fgabraxas.esp.st/

 

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El Camino del Caballero y de la Dama de sus Pensamientos

Posted by cosmoxenus en 26 diciembre 2008

http://www.alcione. cl/nuevo/ index.php? object_id= 170

Los seres polares

Aquel que alcance la triple victoria sobre la muerte física, astral y mental será recibido en el seno del Amor Absoluto que es sin comienzo y, en consecuencia, sin fin. El Pleroma de la tradición Ortodoxa.

Ese Amor Absoluto es accesible al alma humana incluso aquí abajo. De todas formas, ni el hombre ni la mujer pueden alcanzarlo separadamente. No es accesible más que a una pareja y a condición de una reintegración consciente y total del uno y del otro en un solo Ser por una síntesis del Yo y del Tú reales, poseyendo la fuerza de romper la corteza de sus respectivas Personalidades. Prácticamente eso no puede ocurrir más que cuando las dos Personalidades ya se encuentran avanzadas, ricas de la experiencia que han adquirido separadamente en la vida exterior.

La muerte es una de las manifestaciones del Principio de Equilibrio reaccionando automáticamente a la acción perturbadora del amor carnal en el mundo creado. Este, aunque imperfecto, da nacimiento a la vida. El amor humano es imperfecto porque es instintivo e impulsivo. En tanto que el hombre se deje ir mecánicamente en sus impulsos, su amor no servirá más que a los objetivos cósmicos del conjunto. El retirará de allí, como elemento de equilibrio y como recompensa, el placer que el amor le da; pero, tal cual es, no servirá de nada a su evolución espiritual. Y, sin embargo, el amor es el medio más seguro y más potente para completar esa evolución, Esto es así porque el Amor es el único elemento objetivo de nuestra vida. El permanece verdadero en toda la multiplicidad de sus aspectos y en toda la variedad de sus manifestaciones.

En efecto, el Amor puede servir al hombre en su evolución. Para esto, debe aplicar a ese amor esfuerzos conscientes y no dejarse conducir por impulsos. Así neutralizará en sí mismo la acción perturbadora del Amor, lo que prevendrá – y hará inútil – la intervención del Principio de Equilibrio con su acción mortificante. En este caso el aporte de la potencia que da el Amor no será gastada inmediatamente para servir a los objetivos generales sino que permanecerá en posesión del hombre. Podrá entonces ser utilizada para acelerar el crecimiento de su Personalidad y hacer progresar ésta hacia el segundo Nacimiento, primer resultado tangible de las prácticas esotéricas.

Tal es la teoría del trabajo monástico que se aplica esencialmente al Centro Instintivo del cual se busca dominar los impulsos sexuales por medio de ejercicios. Sin entrar en el examen de las ventajas e inconvenientes de ese método, es necesario decir que en la nueva Era el trabajo esotérico sale de las criptas y de los monasterios. En lo sucesivo, debe proseguir en la vida, en el mismo campo de la sociedad humana. Ciertamente, la tarea es más difícil porque no hay, como en un monasterio, la protección de un lugar para ampararse de la mayor parte de las influencias «A». En desquite, la vida ofrece medios más eficaces y conduce a resultados menos frágiles. La práctica esotérica en la vida permite algo más que un simple dominio del Centro Instintivo para cultivar mejor las manifestaciones de amor por los Centros Emocional e Intelectual, y hacer surgir así el espíritu creador en sus diferentes formas. Esta cultura de un orden superior tendrá por meta centrar los esfuerzos creadores hacia el desarrollo integral de la Personalidad, el segundo Nacimiento, la cristalizació n de un segundo cuerpo y su conjunción con el Yo Real para alcanzar la formación de una Individualidad.

Si este trabajo se hace de a dos, hombre y mujer, puede desarrollarse con una potencia extraordinaria y dar rápidos resultados. A condición que, desde el punto de vista esotérico, estos dos seres sintonicen integralmente. Que sean una pareja perfecta, es decir, que su conjunto refleje – bajo la reserva de las particularidades de sus tipos humanos – la relación entre el Yo y el Tú absolutos anteriores a la Creación del Universo. Este es el caso de los seres que se llaman en la ciencia esotérica: Seres Polares.

El Camino

Para aquel que se compromete en la búsqueda del Camino, esta búsqueda constituye un objetivo permanente. El hombre puede entonces, sin salir de lo relativo, precisar útilmente sus nociones de lo positivo y lo negativo: todo lo que lo guía hacia el objetivo propuesto, lo ayuda a alcanzarlo o contribuye a que lo alcance, es para él un Bien; todo lo que lo desvía, lo retarda, lo detiene, lo arrastra hacia atrás y, en general, le crea obstáculos materiales o psicológicos sobre el camino que lo conduce hacia la meta buscada, es para él un Mal.

A medida que se profundiza en la progresión sobre el Camino esotérico, se intensifican las impresiones interiores, tomando a veces proporciones desmesuradas. Mientras que antes los choques internos eran superados sin gran pena, ahora pueden hacer caer al buscador en verdaderas crisis de conciencia.

A veces, no teniendo la fuerza de carácter necesaria para hacer frente a esta lucha interior entre la afirmación y la negación, lucha que acapara todo su ser y lo sumen en dudas terribles, abandona el Trabajo. En realidad, esta lucha es para él de primera necesidad. Es ella la que provoca una tensión interior que crece hasta parecer físicamente insoportable. Pero es en este momento que las fricciones entre las diversas partes de la Personalidad llegan a ser bastante intensos como para hacer brotar la llama que alumbra el corazón.

El rol de la mujer, si el trabajo es seguido por una pareja – y si la pareja es polar – será tan importante como el del hombre. Inspiradora, ella sostendrá al hombre durante sus crisis de descorazonamiento, inevitables en esta clase de trabajo que – hecho correctamente – sigue siempre la Ley de Siete. Y la mujer aportará también los choques complementarios necesarios en los momentos en que el trabajo sufra detenciones en su progresión, a pesar de los esfuerzos del hombre. Se puede decir que tal colaboración constituye un serio índice positivo de la polaridad de dos seres.

Es necesario agregar que el problema de la polaridad real de las parejas tiene una importancia crucial. Los dos seres – hombre y mujer – supuestamente polares, no podrán tener la certidumbre absoluta de su polaridad más que a posterior¡ cuando hayan alcanzado el nivel del Hombre 4 , en el umbral del nivel 5. Es porque, aunque siendo polares en su esencia, cada uno de ellos arrastra un pasado que recubre su Yo real con una corteza distinta. Los seres a prior¡ polares deben tener en cuenta este hecho. Es sólo en la medida en que ellos se despojan de esa corteza que resplandecerá n progresivamente los trazos de ese Yo, aportándoles en cada descubrimiento el flujo de una felicidad inefable. Su amor conocerá así una amplitud siempre creciente. Y ellos se amarán más cada día, hoy más que ayer y bien menos que mañana. Este es el camino del Triunfo.

En este verdadero Romance, la actitud de la Dama contribuye en mucho, si no enteramente, a la victoria del Caballero. Su refinada intuición artística comprenderá lo que quiere decir amar: amar con todas las fibras de su ser hasta la identificació n integral en un impulso glorioso hacia la misma meta.

Encuentro con el Ser Polar

El hombre solo es incompleto. Pero allí donde él es débil, el ser polar es fuerte. En conjunto forman un ser integral: su unión provoca la fusión de sus Personalidades y una cristalizació n más rápida de su segundo cuerpo, completo y unido en un segundo Nacimiento común.

Las leyes kármicas permiten que los seres polares se encuentren obligatoriamente en la vida, en ciertos casos más de una vez. Sólo los lazos heterogéneos realizados en esta vida por cada uno de ellos como consecuencia de movimientos libres, así como las consecuencias kármicas de una o varias existencias anteriores, hacen que el hombre y la mujer den la espalda al único ser con el cual pueden formar un Microcosmos.

Si no hubiesen taras kármicas, todo ocurriría de maravilla: dos jóvenes seres se encontrarían en un ambiente familiar y social de lo más favorable y su unión representaría un verdadero cuento de hadas. Pero la realidad no es así. Obedeciendo al Principio de Imperfección y enmudecidos por la Ley General, los dos seres predestinados cometen errores. Hundidos en la mentira, generalmente no saben apreciar el don que les es dado, y ni siquiera se reconocen.

Si esto es correcto, se plantea una pregunta angustiosa: ¿existen medios por los cuales detectar nuestro ser polar? Una vez encontrado, no reconocerlo o dejarlo pasar es el peor error que podemos cometer, porque entonces permaneceremos anclados en nuestra vida ficticia sin luz. ¿Acaso no podemos, e incluso no debemos sacrificar todo en favor de una unión que es la única oportunidad de nuestra vida: la promesa de un retorno al paraíso perdido?

Cuidémonos, sin embargo, de la última trampa tendida en el momento en que la felicidad inefable nos parece sonreír. Acabamos de decir: todo debe ser sacrificado; no hemos dicho: todo debe ser destruído. Si después de haberse reconocido, los dos seres polares triunfan de esta última prueba, a menudo la más penosa, la nueva vida se abrirá ante ellos, porque ellos son llamados a no ser más que Uno sobre la tierra y en los cielos.

Veamos cómo no seguir de largo después de haber encontrado nuestro álter ego, prenda de felicidad y salvación. Existe toda una serie de indicios subjetivos y objetivos que facilitan el reconocimiento del ser polar. Porque la polarización se manifiesta en todos los planos a la vez: sexual, psíquico, intelectual, espiritual.

El hombre empieza a sentir el deseo y luego la necesidad de unirse a su ser polar como consecuencia de la formación en él del Centro Magnético, y luego en función de su crecimiento. Para poder reconocer a su ser polar, el hombre debe poner en juego toda la fuerza de atención de que es capaz sobre todos los planos accesibles a su consciencia. El encuentro se produce siempre en circunstancias inesperadas y bajo una forma que no se asemeja en nada a todo lo que se pudiera imaginar.

La regla impuesta es clara: para reconocer a su ser polar, el hombre debe conocerse a sí mismo. Esto es manifiestamente lógico: para reconocer su álter ego, el hombre debe reconocer en consecuencia su propio ego. Es verdad que el Yo del cuerpo y el Yo de la Personalidad aspiran a encontrar en otro ser una respuesta perfecta. Sin embargo, es sólo identificándose con el Yo real que el hombre inmanta la unión con su ser polar.

Es con el corazón lleno de fe, agudizando en él todas sus facultades más finas de atención intuitiva, su sentido de análisis crítico llevado hasta su punto más alto, que el hombre partirá a la búsqueda del ser sin el cual él no es verdaderamente él. Como el trovador de otros tiempos, renovando la práctica del amor cortés es que podrá reencontrar a la Dama de sus Pensamientos.

Pero cuando los seres polares se encuentran, después de algunos signos perceptibles de inmediato, esos humanos todavía imperfectos, deformados por las taras kármicas, ¿pueden adquirir la convicción objetiva de su polaridad?

He aquí algunos criterios indispensables para que un reconocimiento mutuo pueda ser considerado como teniendo un valor objetivo. Desde el primer encuentro en presencia del ser polar, el Yo de la Personalidad y el Yo del cuerpo vibran de una manera que no se asemeja en nada a lo que se haya sentido anteriormente. La razón es que esos Yoes se encuentran en presencia de su primer amor que continúa a través de los siglos. Sin tener consciencia clara de ello, los seres polares se reconocen y ese conocimiento tan antiguo como ellos mismos, se expresa por la voz de su subconsciente. Esto crea desde el instante del reencuentro una atmósfera de confianza y de sinceridad absolutas.

Allí se encuentra una piedra de toque: los seres polares no se mienten. Ellos no tienen necesidad de mentirse porque interiormente no son más que un sólo ser, del trasfondo del cual el Yo real lanza su llamado y da su asentimiento. Esta sinceridad absoluta, espontánea, constituirá de ahí en adelante la base de sus relaciones. Y esto dará a esos dos seres un sentimiento de otra manera inconcebible, de una libertad en la unidad, que pone fin a la impresión de servidumbre en la que vivimos habitualmente. Vagas reminiscencias de experiencias anteriores comienzan rápidamente a aflorar a sus consciencias de vigilia.

El lector comprenderá ahora el sentido más profundo de la prohibición de mentirse a sí mismo: quien se miente, mentirá también a su álter ego. Eso será el fin del milagro. El lado maravilloso del encuentro desaparecerá detrás de un telón trivial de mentiras que rápidamente tomará el aspecto de un muro infranqueable. Más acá de este muro, la relación con el ser polar no se distinguirá en nada de aquellas que un hombre pueda tener con otras mujeres: esposas, amantes y aventuras. Una vez más la experiencia habrá fracasado.

Si están abiertos a la verdad, si su encuentro hace vibrar en ellos en armonía, cuerdas hasta ahora silenciosas, el camino está entonces trazado a los seres polares para recrear con sus esfuerzos conscientes el Microcosmos antes disociado y roto. La Escalera será franqueada como un solo peldaño, y rápidamente se verán colocados delante del segundo Umbral.

Exigencias del Camino

Al comprometerse en el Cuarto Camino, el discípulo tiene como tarea esforzarse en todas las circunstancias de su vida interior por actuar como si su Centro Magnético ya estuviera formado y pasablemente desarrollado.

Al empeñarse en este Camino – obligatoriamente de a dos – el Caballero y la Dama de sus Pensamientos sostienen el esfuerzo por actuar en todas las circunstancias de su vida interior y exterior como si ya estuvieran unidos en su consciencia del Yo real, indivisible aunque bipolar, UNO para sus dos Personalidades y sus dos cuerpos.

Esta tarea es, de distinta forma, más difícil y ardua que la que corresponde al Hombre astuto, porque desde el comienzo exige un gran esfuerzo consciente – en principio permanente – de maestría de los dos participantes. Aquí se exige un rigor sin tropiezos del pensamiento, un tratamiento metódico de las emociones negativas, así como el cultivo de las emociones positivas orientadas – como los esfuerzos mentales – hacia un objetivo esotérico bien determinado, elegido sinceramente e idéntico para los dos. No es sólo que deben satisfacer la exigencia más válida que nunca para cada uno de ellos de no mentirse a sí mismos, sino que tampoco deben mentirse el uno al otro, ni en palabras ni en pensamientos, y esto desde el día de la decisión tomada en común de emprender juntos este Camino.

En compensación, si satisfacen las condiciones generales de conducta y trabajo, así como las indicaciones particulares que les hayan sido dadas, el hecho mismo de marchar juntos esforzándose a cada paso por actuar con el espíritu de un Yo bipolar, facilitará en gran medida su tarea.

La sinceridad absoluta que se les exige debe constituir una base sólida para sus relaciones en todos sus aspectos: en consecuencia, toda falta a esta condición esencial se traducirá inmediatamente en una caída parcial, provisoria, y que incluso podrá transformarse en definitiva en caso de reincidencias. En estos casos los culpables serán arrojados de este lado del primer Umbral. Entonces todo tendrá que volver a empezar.

El primer interrogante a dilucidar es saber si los dos seres polares pueden pertenecer a dos tipos humanos diferentes. Por ejemplo, ¿un hombre intelectual puede tener como ser polar a una mujer de tipo instintivo o emocional? Ello está absolutamente excluido. El Yo real que es UNO para la pareja comporta una bipolaridad ideal. Así mismo, la polaridad de dos Personalidades de seres polares, reflejo desdoblado de la del Yo real, es también ella necesariamente ideal. Es decir, que es total entre los centros psíquicos respectivos. Esto va incluso más lejos: los cuerpos físicos de dos seres polares son también rigurosamente polares.

La segunda cuestión que se plantea al Caballero empeñado en la búsqueda de su Dama elegida es saber cómo podría reconocerla después de haberla encontrado. ¿Cómo no tomar por ella a una persona extraña? ¿Cómo también no pasarla por alto? Para los justos, incluso ni se plantea el problema porque en cualquier circunstancia ellos ven con exactitud. Para los corazones corrompidos – y en distintas proporciones, es el caso general – la cuestión no es tan simple de resolver.

La tara kármica provoca una deformación de la Personalidad, la que, por este hecho, ya no representa un reflejo ideal del Yo real. Esta deformación duplicada por las que producen las taras adquiridas en esta vida – por ejemplo, la deformación profesional de la psiquis – recubren la Personalidad con una especie de corteza. De manera que, a menos de un ya serio entrenamiento a causa del trabajo esotérico, el hombre ve todo a través de esta corteza que deforma la imagen exacta de los seres y las cosas.

Agreguemos que la tara kármica de dos seres polares no es ni puede ser jamás idéntica, En efecto, cada Personalidad en la autonomía de su vida produce un karma particular. De ello resulta, entre otras consecuencias, que dos seres polares pueden no nacer en la misma época, como normalmente debería producirse, sino con una diferencia en el tiempo que en ciertos casos puede ser considerable. Todos estos obstáculos explican por qué es raro que los seres polares se reconozcan espontáneamente en el momento de su encuentro.

Esta confusión en los hechos justifica también la noble tradición medieval según la cual el Caballero y la Dama elegida, antes de unirse para siempre, aceptaban buenamente pasar por pruebas, generalmente duras. Pero antes de hablar de las pruebas – que siempre están en vigor – es necesario que los dos seres enamorados con el Amor vivificante lleguen a una sincera y casi absoluta convicción de su polaridad.

Como hemos dicho, la deformación kármica de la Personalidad se presenta siempre como una corteza en la superficie. Detrás de la corteza, la psiquis queda igual a sí misma: más o menos desarrollada, más o menos equilibrada. El ejercicio de constatación proseguido metódicamente permite al hombre hacer en sí mismo las separación entre los elementos de la corteza adquirida, por consecuencia, de naturaleza heterogénea, y distinguirá entonces con facilidad, al observarse introspectivamente, el tipo humano al que pertenece. Esto es importante. Pero todavía no es suficiente como para que pueda hacerse una imagen precisa de la Dama de sus pensamientos. Para ello le es necesario aún hacer considerables esfuerzos conscientes,

El hombre no puede verse en tanto se identifique con el conjunto: Personal¡dad- corteza. Porque entonces se identifica – en el plano de la consciencia de vigilia, entendámoslo bien – con lo que no es él mismo, hablando con propiedad. Al eliminar la corteza por medio del ejercicio, llega a una identificació n con su Personalidad desnuda, y adquiere así una posibilidad de proceder a una introspección de segundo grado. Esta le permitirá distinguir en sí mismo la imagen de su ser polar ideal que vive en él, y lo acompaña noche y día aquí abajo desde el nacimiento a la muerte. Así como en su ser polar la imagen ideal de él mismo vive toda la duración de su vida y en todas las circunstancias.

El Yo real, en sí bipolar y UNO para la pareja, está, por así decirlo, vuelto en el hombre de cara a su lado femenino, y en la mujer hacia su lado masculino. Es de esta manera que el Caballero lleva en sí la imagen ideal de su Princesa Visión y la Dama lleva consigo la de su Príncipe Encantado. La imagen crece en el hombre con su crecimiento. Pero sólo aparece en función de la evolución de la Personalidad y, en consecuencia, no puede alcanzar toda su amplitud más que en el límite del desarrollo mismo de la Personalidad. ¿Cual es entonces ese considerable esfuerzo consciente que debe desplegar el Caballero en el curso de la introspección del segundo grado para descubrir en sí – maravillado – la imagen ideal de su Princesa Visión?

Por la práctica metódica de constataciones introspectivas, el hombre alcanza a distinguir en él la corteza de su propia Personalidad. En otros términos, con ello vuelve a encontrar el verdadero Yo de su Personalidad. Por supuesto que no es su Yo real, pero ya no es más su falso Yo de la Personalidad tal como se presenta cuando el hombre se identifica con sus pequeños yoes. Cuando esta preponderancia es muy pronunciada, es fácilmente perceptible. Se dice que el hombre es falso, disimulado o deformado. Al liberarse del imperio de la corteza, el hombre vuelve a ser él mismo, por supuesto que en el plano de la consciencia de vigilia, la del Yo de la Personalidad. Se dice entonces de él que es un «espíritu abierto», Aunque todavía no tengan nada de propiamente esotérico, estos últimos casos son demasiado raros en la sociedad contemporánea.

El ejercicio de constataciones por el cual el hombre alcanza este importante logro en el camino del «Conócete a ti mismo», es un acto de concentración pasiva. Sin embargo, para alcanzar la visión en sí mismo de su ser polar, el hombre debe practicar, en esta introspección de segundo grado, una concentración activa.

Desde el día en que el hombre ha captado la existencia de los seres polares, y al captarla su corazón se enciende con el deseo ardiente de encontrar el suyo, debe dedicarse sin tardanza a la tarea. Así el hombre – joven o viejo – de ahí en adelante debe vivir para ello, cultivando dentro de ese objetivo el doble deseo de:

a) merecer la felicidad de reconocer en sí mismo la imagen de su ser polar,

b) merecer la felicidad de reconocerlo desde que se vuelvan a encontrar.

La máxima general que debe aplicarse rigurosamente es que para alcanzar la meta propuesta es necesario pensar en ello sin cesar. Es la concentración activa exigida. Al contrario de lo que podría creerse, este permanente ejercicio no sólo no constituye un impedimento a la actividad exterior, sino que aumenta considerablemente la capacidad de trabajo. No es difícil comprender por qué. Es porque, desde el primer día de práctica de esta concentración activa introspectiva, el hombre se vuelve hacia su Yo real, la fuente de su vida y de sus fuerzas y, paso a paso, día tras día, marcha a su encuentro.

También no se perderá de vista que a causa de las necesidades del Período de Transición, la rápida aproximación de la Era del Espíritu Santo y la encarnación acelerada de las almas ligadas a nuestro planeta, la puerta del que llamaríamos Quinto Camino se encuentra ampliamente abierta. En virtud de lo cual, tanto los Caballeros como sus Damas son beneficiados más particularmente con la gracia divina: unidos para siempre en la Verdad y la Vida, entrarán en el seno del Señor para ser empleados inmediatamente en un trabajo realizado en Su propio Nombre.

Porque en la actualidad, tal como 2.000 años atrás: «la cosecha es grande, pero los obreros pocos».

Boris Mouravieff

Extractado por Farid Azael de
Boris Mouravieff.- Gnosis.- C. S. Ediciones

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La puerta secreta al Eden

Posted by cosmoxenus en 16 noviembre 2008

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