El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Evolución Espiritual’ Category

EL MIEDO ES LA RAÍZ DE LAS AGRESIONES

Posted by cosmoxenus en 29 enero 2010

Salvador Pániker  

Doctor en ingeniería, Filósofo y Escritor.

Tras una vida dedicada a la divulgación de escritos filosóficos, Salvador Pániker propone en Asimetrías, su último libro, un nuevo humanismo para sobrevivir en estos tiempos de incertidumbre.   Fundador de la Editorial Kairós.  Presidente de la Asociación proDerecho a Morir Dignamente.

La palabra crisis parece llenarlo todo. Da la impresión de que, más allá de una crisis económica, se trata también de una crisis profunda de ideas y valores…Sí, pero toda crisis es también una oportunidad.  La crisis económica puede provocar una relentización del consumismo, dando paso a lo que los anglosajones llaman slow life: un tempo más pausado y una posible apertura a la interioridad.

Pero tampoco es seguro que esto suceda.  Lo que sí es cierto es que, en la actualidad, hace falta un plus de creatividad que en épocas más simples no era necesario.

¿Por qué tenemos miedo a ser dueños de nuestra propia vida?

Yo suelo distinguir entre vida pública, vida privada y vida íntima.  Todo el mundo tiene vida privada, algunos tienen vida pública y muy pocos tienen vida íntima. Es a esa vida íntima en la que está; una vida íntima en la que está presente la trascendencia, la experiencia erótica profunda, la vivencia estética, la mística.  En Occidente, casi todos somos unos impotentes místicos, nos comportamos como seres robotizados.

Y entonces, ¿qué podemos hacer para dejar de ser robots, para desarrollar una mayor libertad interior?

Tenerse en pie en una sociedad laica, relativista y pluralista es tarea para la cual no nos han educado, ya que hasta hace poco prevalecían las ideas absolutas, los conceptos con mayúsculas –Historia, Partido, Patria, Religión Verdadera…-, en nombre de los cuales se cometían las mayores atrocidades.  Nos enfrentamos a una cuestión cultural y a un  problema de pedagogía.  Se trata, entonces, de tomar gusto a lo difícil. Yo sigo una regla bastante sencilla: me pregunto a cada momento lo que corresponde hacer en cada momento.  Y, a continuación, trato de ponerlo en práctica.

¿Cómo definiría la felicidad?

Dicen los budistas que el deseo del nirvana impide el nirvana. Digamos que la felicidad tiene que ver con la armonía, en términos de salud (física y mental).  Una persona saludablemente autorrealizada no envidia a nadie, se asume tal como es, conoce cuáles son sus límites, juega los naipes que le han servido, encuentra su propio terreno de juego, disfruta con ello, hace en cada momento lo que en cada momento le toca hacer.  Es una persona creativa ininterrumpidamente, vive siempre el aquí y ahora y se abre a lo transpersonal.

En su libro Asimetrías (Debate) propone poetizar la vida cotidiana, como los románticos. ¿Cómo se consigue esto?

Viviendo cada momento como si las cosas ocurrieran por primera vez.

Asimismo, propone que se dé paso a un nuevo humanismo.. Efectivamente. Actualmente, un nuevo humanismo ha de estar más relacionado con la salud mental y la empatía que con códigos morales universales. Un nuevo humanismo, además, ha de estar muy abierto a la aventura de la ciencia. Carl G. Jung decía que la crisis de Occidente se debía al hacho de que los mitos cristianos ya no siguen vivos.  Pues bien, los nuevos mitos en quienes sí podemos creer en la actualidad, provisionalmente, los proporciona la ciencia y se llaman teoría de la evolución, teoría de la relatividad, física cuántica…

También está la vía de la trascendencia para que el ser humano se realice, como apuntaba el psicólogo Abraham Maslow. ¿Qué sería para usted esta vía?

La puerta de entrada a la trascendencia es eel sentimiento de asombro. Podemos asombrarnos ilimitadamente, y esta ilimitación del asombro es la metafísica. Y el arte. Y la poesía. “No sé nada que no sea un milagro”, decía el poeta Walt Whitman. Y el milagro absoluto es que haya algo en vez de nada.

¿Nos puede decir cuál es su mejor deseo para el ser humano?

Deseo una sociedad formada por seres humanos que no tengan miedo. El miedo es la raíz de todas las agresiones.

3 CONCEPTOS ESENCIALES

Vida: Es el milagro al que solemos dar la espalda. ¿Quién dijo que la vida es eso que sucede mientras estamos ocupados en otra cosa? La vivimos intensamente cuando la experimentamos aquí y ahora, con la capacidad de asombro de un niño.

Muerte: Se puede decir que la muerte es una catástrofe para el ego, el drama de la muerte se diluye. Como dijo en su momento el filósofo Baruch Spinoza, “en rada ha de pesar menos el hombre libre que en la muerte”.

Conciencia: En cierto modo, la conciencia es la identidad suprema y hasta cabe pensar que solo existe una conciencia.  Los sabios expanden su sentimiento de identidad mucho más allá de los confines de su mente y de su cuerpo hasta alcanzar la totalidad.

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CONOCIMIENTO INTERIOR

Posted by cosmoxenus en 23 enero 2010

 CONÓCETE

Aíslate de toda vibración externa. Enciérrate en lo más profundo de tu ser.

Despierta tu Sinfonía latente. Escúchate a ti mismo. Así descubrirás el porqué de la vida, y conocerás tu camino.

Entonces ve consciente por el mundo. Y cumple tu destino con la confianza del que sabe a dónde va, y cómo ha de llegar.

TODO ESTA EN TI

Busca en tu interior. Allí está tu Sendero y tu Luz. Sé libre. No esperes que alguien guíe tus pasos. No pretendas que los demás vivan según tus deseos. Cada uno ha de ir adelante, por su propio esfuerzo y su propio camino. Todo lo que hagas por ajena influencia y no por convicción propia, deformará, retardará tu propia vida. Realiza todo lo que sientas en ti y lograrás ascender.

VIVE TU VIDA

Vive tu vida en toda su plenitud. Que tu Espíritu vibre intensamente al contacto del mundo, y despertarás el Infinito que dormita en ti. Que nada turbe la serenidad de tu corazón; la armonía interior es indispensable a todo progreso y conocimiento. Cumple tu deber con sencillez. Todos tienen un mensaje para ti. Tú también tienes un mensaje para todos. No desprecies ni un segundo de tu existencia. Vive alerta.

NO MALDIGAS EL DOLOR

El espolón del dolor tiene por objeto encauzar nuestros pasos, pues sólo entra en acción al quebrantar las Leyes de la Vida. Por eso el sabio, al descubrir que la vida es una eterna alegría, dirige sus pasos por el Sendero del Deber y el dolor se aparta de él. Pero los que aún no saben se dejan arrastrar por sus pasiones y sus instintos. Y al desviarse, el dolor se enseñorea de ellos. Entonces reniegan de la vida, cuando les envía el dolor para que reaccionen y busquen el conocimiento. Cuida tu existencia, para que siempre armonice con la Vida, y la felicidad anidará en tu corazón.

AMA TODAS LAS COSAS

Tu corazón es una lira. No dejes que se atrofie en el silencio. Mientras no vibre al influjo del amor, estará en tinieblas. El rencor emponzoñará tu existencia, y a cada instante tropezará en las asperezas del camino. Purifica tu corazón, ama todas las cosas por igual. En todo momento, busca la nota que vibre en armonía con cada ser. Todos esperan que el amor ilumine tu corazón, para fundirse contigo, y volcar en el tuyo, el tesoro de sus corazones. En ese eterno intercambio del amor, irás comprendiendo, y asimilando siempre más. Tu Espíritu, cada vez más radiante, percibirá la Unidad del Todo. Y en su goce será semejante a un Dios.

AMA LA VIDA

En su eterna ascensión los seres van descubriendo en su mundo interno, las sucesivas Leyes morales, siempre adecuadas a sus diversos grados y modalidades.

En las horas solemnes del recogimiento, se elevan al espacio, los cantos de los que hallaron su senda:

¡Vivir es soñar!¡La vida es amor¡¡Vivir es perdonar!¡Comprender, ¡Libertad¡,¡Y a través del Infinito, la inmensidad afirma¡ Lo esencial es Vivir !Seguid cualquier camino; siempre avanzaréis.

Ensayad cualquier sistema: siempre contribuiréis a la Armonía Universal.

EVOLUCIÓN

Todas las posibilidades, están latentes en todos los seres. Conforme se evoluciona, van generando deseos, sentimientos, poderes, siempre de los inferiores a los superiores. Lo que llamamos mal, odio, dolor, tinieblas, fealdad, disonancia, son aspectos inferiores del bien, del amor, del placer, de la luz, de lo bello,

de la armonía, así como el cuerpo, es aspecto inferior del alma, y ésta del espíritu. Cada aspecto o eslabón de la cadena infinita, entra conforme actúa, deja la experiencia y el conocimiento necesario, que capacitan al ser y a la sociedad, para alcanzar el aspecto o eslabón superior. No huyas, pues, de ninguna manifestación. Aprende en cada circunstancia la lección del momento.

ARMONÍA

Todo se relaciona y se complementa; desde lo más grosero a lo más sutil.

Cada cosa ocupa un lugar adecuado en el conjunto.

Lo que parece despreciable o superfluo, llena una necesidad, cumple una misión. No desprecies ni una cosa, ningún ser. En la Sinfonía Universal, caben todos los sonidos, todos los tiempos, todos los matices. Vislumbra y comprende la infinita diversidad de la vida. Armoniza, pues, el bien general con tus aspiraciones más sinceras. Llena tu vida sencillamente, con lo más elevado que lograres despertar en tu interior.

ACCIÓN

Eres surco, semilla y labrador. Que tu voluntad se esfuerce en realizar todos tus ideales. Todo lo que sientas y pienses has de traducirlo en acción, si quieres realmente vivir. Pero recuerda que todo reacciona inevitablemente sobre su autor.

Así, vigila tu cerebro, y tu corazón, domina tus actos. Sé útil y agradable. Que lo noble y lo puro se identifique contigo, para que ninguna reacción te hunda en el dolor y el arrepentimiento.

Encauzado en la línea recta del saber, no temas la hora de la cosecha.

Porque entonces todo será motivo de goce. Tendrás la satisfacción del deber cumplido; habrás contribuido al bien general y estarás capacitado para seguir adelante.

REALIZACIÓN

Fluya sobre todos los seres la dulzura de tu corazón. Sé justo, sencillo y puro; vive en constante actividad, así tus facultades engendrarán, al perfeccionarse, más amplias capacidades, siempre para ascender. Elévate sin cesar hasta la paz del conocimiento. A la luz de tu espíritu de artista descubre y muestra a los demás, las infinitas bellezas de la vida.

Exalta y fomenta las virtudes y los anhelos que laten en todos los seres.

Comprende y realiza siempre más, la Fraternidad Universal. Así vibrarás en armonía con el Infinito, y serás un centro de luz y actividad. Irradia constantemente serenidad, energía y alegría. No desperdicies tu existencia en vanos derroches. Afirma tu personalidad. Define y encauza tu acción. Entonces no vaciles por nada del mundo; persevera en el esfuerzo inicial. Atento al fin propuesto, no des reposo a tus facultades, hasta que el triunfo sea completo. Así cada jornada de tu vida, será un nuevo motivo de felicidad y elevación

CONCIENCIA

No admitas ni niegues nada, sin antes analizarlo serenamente. Es preferible la duda antes que la fe ciega, o la negación sistemática. Razona y discierne siempre. No importa quien sea el que quiera enseñarte. Acepta sólo lo que armonice con tu ideal, o te inspire otro más elevado. Medita. Escucha tu voz interna. Sólo ella sabe y debe guiarte. Sigue el sabio consejo. En la duda abstente. Tu obra ha de reflejar lo más puro y lo más sincero de tus aspiraciones. No seas tímido ni impulsivo… permanece siempre sereno. Sé dueño absoluto de tu conciencia.

SABIDURÍA

Saber, es vivir, actuar y realizar. Toda la sabiduría teórica, se desvanece ante un buen ejemplo. El goce de hacer, es superior al de saber. Si crees que tu ideal es indispensable a los demás, realiza en ti mismo, y después en tu radio de acción más inmediato. Así habrás sembrado, con el ejemplo la semilla necesaria y con la experiencia adquirirás la claridad y la persuasión necesaria para hacerte oír con respeto. Después te sigan o no, avanza tranquilo. La semilla fructificará por sí sola, y buena o mala ya recibirás las consecuencias. Así irás dominando la ciencia de la vida y marcharás con paso seguro hacia la meta.

ASCENSIÓN

La vida avanza en una transformación ascendente. Toda manifestación, tiende a convertir lo inferior en superior, a realizar lo mejor. Dirige a este fin tus esfuerzos y acciones. Todos debemos marchar al unísono. Un sólo eslabón que se detuviera, paralizaría toda la cadena. La solidaridad nos obliga a levantar al caído, alentar y hasta arrastrar al rezagado. Este es el fin primordial del Amor y Fraternidad. Jamás te creas sólo y aislado. En cualquier lugar y circunstancia todos esperan y confían en ti. No hagas que el desprecio o la conmiseración obliguen a los demás a cargar contigo. Debes bastarte a ti mismo y ser útil a los demás.

Alquimia

Aprende la sublime Alquimia del espíritu. Busca siempre la Luz. No te quejes de nadie ni nada. Si algo te parece malo, tienes tu voluntad poderosa para transformar; debes convertirlo todo en luz, y en recompensa todo iluminará tu senda.

Esfuérzate en capacitarte. Toda ascensión necesita de tu concurso. No te abstengas jamás de colaborar con el conjunto en la acción dirigida al bien; tu espíritu irá conquistando nuevas cumbres, nuevas verdades.

Selección

Así, como el todo influye sobre ti, influyes sobre todo. Pero la Ley de la Armonía dirige y modifica de acuerdo al Plan Cósmico, toda reacción de ser a ser. Desarrolla en ti lo más elevado y sólo él dirigirá e influirá tus pasos. Selecciona siempre.

Tu mismo debes buscar tu Sendero y realizar. Elige los medios más adecuados y fáciles. Discierne y sigue siempre lo mejor.

Así hallarás tu camino y ascenderás radiante y feliz.

Confianza

Todos venimos del mismo punto y vamos al mismo fin. Pero cada ser avanza por un camino distinto. Cada uno tenemos un ideal propio, un concepto diverso sobre cada cosa, de acuerdo al camino recorrido y al punto de vista en que nos colocamos.

La verdad está en cada ser un poco, en la medida de la elevación avanzada.

Todos tienen su razón personal para pensar y obrar a su manera. Así, sé tolerante en el más amplio sentido. No temas la crítica motivada por la incomprensión. Sea lo que concibas, como lo más adecuado a tus capacidades y posibilidades.

Siempre que vislumbres algo mejor, avanza tranquilo.

Ten confianza en ti mismo. El triunfo es de los que osan y perseveran.

Bondad

Al sentirte capacitado para ser útil, sé todo corazón. Adquiere la sencillez del niño y la perseverancia del sabio. Con bondad infinita inclínate hasta el mismo plano donde actúan los que quieren ayudar. Sé uno con ellos. Al armonizar elévate poco a poco, jamás seas brusco ni impaciente. No pretendas imponer; ilumina y guía. Así lograrás que asciendan contigo, hasta realizar el ideal propuesto. Al proceder así, todos creerán, que si han avanzado se debe a su propio esfuerzo. Más vale así.

Porque reconociendo tu ayuda no pensarán en aplaudirte, ni en criticarte. Y ni el orgullo ni el temor te harán peligrar en tu puesto de acción. Cumple tu deber, por la íntima necesidad de ser útil y no por afán de grandeza. Por este camino adquirirás energías para abarcar el Infinito y podrás sembrar el bien a manos llenas.

Constancia

Si el desaliento te abate, medita; la serenidad confortará tu espíritu y te hará más sabio para el futuro. Si la calumnia te muerde no te alteres, pon en la herida un poco de bondad y castiga al culpable, ¡pobre niño! con toda la ternura de tu corazón.

Si el odio quiere alcanzarte, sonríe y perdona. Tu amor ha de ser poderoso, todopoderoso. Si la envidia pretende trabar tus pasos, elévate y vuela sobre ella. Si la indiferencia te rodea, ten calma. Amplia tu espíritu en un anhelo de comprensión. Y tu palabra logrará penetrar hasta lo más íntimo de tus hermanos. Si el dolor se ceba en ti, transfórmalo en Luz, en luz de experiencia, y tropezarás menos. Si un laurel te alcanza, alerta. Permanece sereno. Sé aún más sencillo. El orgullo destruirá tu obra. Si el silencio resuena a tu paso, alégrate. Es el triunfo. La soledad te dará alientos para volver y proseguir tu labor con tranquilidad.

Teúrgia

Deja que el mal vaya hacia ti. Todo el mal que recibas, es una oportunidad que se te ofrece para que hagas una obra de amor, convirtiéndolo en bien.

Recuerda que tú mismo sembraste las espinas que te lastiman al pasar. Así, no guardes rencor al que te perjudique. No la aumentes con la ruin venganza. No trates de descargar sobre otros tu carga de dolor. Sonríe siempre ante los demás, aunque sufras. Haz en lo posible la felicidad de los que te rodean.

Aprovecha toda circunstancia para hacer un bien. Descubre siempre el mejor aspecto de la Vida, para que sereno, puedas ascender libremente. Toda materia tiende a ser Espíritu. Toda tiniebla, Luz. Sé el Taumaturgo que convierte lo inferior en superior, por el empleo constante de tus facultades más elevadas.

Rodea con todo el amor y ternura de tu corazón, todo lo que está a tu alcance. Haz siempre lo más y lo mejor que puedas. Y ante todo, haz sólo lo que sepas que es un bien.

Para alegrar y disipar el mal, basta la sola presencia del Bien.

Sé un brazo más que ayuda a la humanidad en su ascensión.

Contribuye a despertar el sentimiento de solidaridad.

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EL FLORECIMIENTO DE LA INTELIGENCIA

Posted by cosmoxenus en 22 enero 2010

Vimala Thakar

Hay algo gracioso en la especie humana: su falta de amor e interés por el acto de vivir. Los seres humanos pueden pasar en este planeta cincuenta, sesenta o noventa años sin amar la vida ni el acto de vivir, al igual que sin amar al planeta mismo. Y donde no hay amor, no puede haber reverencia, ni puede haber respeto. Por eso, los seres humanos se manejan al azar, con torpeza y tosquedad, en lo físico, en lo verbal y en lo psicológico, a través de los hechos de la vida, durante años y años. Ya resulta habitual vivir desordenadamente en el nivel físico. La gente se comporta muy estúpida y desordenadamente, incluso  después de saber que la estructura física concluirá impredeciblemente algún día. El desorden es fealdad. ¡Es tan raro cuidar el cuerpo, alimentarlo como corresponde en las horas adecuadas, vestirlo con decencia y estética, cubrirlo debidamente sin mimarlo con goce sensual o placer sexual, o sea, tener una conducta limpia, sana e inteligente en el nivel físico!

Un indagador solicita un enfoque holístico -totalizador- de la vida. La vida -homogénea y total- es santa. Es sagrada.

No podemos darnos el lujo de jugar con ella, de tomarla a la ligera, con indiferencia, sin esmero. Es sabido que la falta de esmero y el desorden son realmente un pecado contra la vida. ¡La vida es tan preciosa! Ser religioso es tener una actitud holística. Nada puede ser descuidado o ignorado. Cuando se tiene una relación inteligente con el cuerpo, cuando se lo alimenta, viste, cubre y ejercita adecuadamente, existe lo que llamamos salud y belleza.

Cuando a la estructura física la cuidamos así, ya no nos preocupan todo el tiempo las cuestiones de la dieta, la ropa y la casa. Tenemos una relación sana e inteligente y todo eso termina. Quien piensa todo el tiempo en su cuerpo es incapaz de hacer otra cosa. A quien está obsesionado por los goces físicos y sensuales y preocupado por procurarse los medios y facilidades para los goces físicos, no le quedan tiempo ni energía para hacer otra cosa en su vida. Por eso, un indagador organiza adecuada y ordenadamente su vida; entonces, está libre de todo aquello.

Al desorden hay que eliminarlo también en el nivel verbal. Una mentira es un desorden verbal. La hipocresía es un desorden verbal. No podemos permitirnos ser descuidados en el hablar. ¿O es que no se hace eso? Se quiere decir una cosa y, se dice otra. Se piensa algo y se hace otra cosa. ¡Qué feo desorden! Es necesario crear un orden bello en el nivel verbal: decir lo que uno quiere decir y hacer lo que uno dice. Un género de relación armónica entre la motivación, las palabras y los actos. La religión requiere esta actitud holística. Uno no puede decir: "Estoy ocupadísimo indagando sobre religión y meditación. No tengo tiempo para lo verbal y lo físico". A la vida no se la puede fragmentar. La vida es una totalidad homogénea. No es fragmentable. Es indivisible; fragmentar la vida es un pecado, un delito contra la vida.

Ahora bien, si cuidamos esto, entonces procedemos a crear un orden en esta estructura del pensamiento que, neurológica y químicamente, se mueve dentro de nosotros todo el tiempo. Cuando ponemos en orden a la estructura del pensamiento y nos educamos para comportarnos adecuada, eficiente, bella e inteligentemente a través de ese movimiento del pensamiento, entonces no es necesario que nos preocupemos por la estructura del pensamiento todo el tiempo. No necesitamos perder nuestro tiempo jugando con la memoria del pasado o tener tratos con la idea del futuro. Así como no estamos preocupados todo el tiempo con el cuerpo, del mismo modo la limitada estructura del pensamiento, compuesta por conocimiento, memoria y experiencia no nos mantiene preocupados todo el tiempo.

La observación y la intelección del movimiento mecánico y repetitivo del pensamiento y de la memoria disuelve todo el orgullo y toda la vanidad acerca del pensamiento: sus valores, leyes, criterios y preferencias. Un grabador no siente orgullo ni vanidad cuando reproduce lo grabado. ¿Qué es el pensamiento sino la reproducción de la memoria, la reproducción de las experiencias y los condicionamientos? La estructura de los valores, las evaluaciones, las preferencias y las pautas reactivas que alimentaron nuestros sistemas neurológico y químico, año tras año y siglo tras siglo, se repiten para nosotros en el movimiento de la relación. Eso es lo que ocurre.

Por ello, siempre y cuando uno haya observado la naturaleza repetitiva y mecánica, la limitación de la estructura del pensamiento y su comportamiento neuroquímico en su cuerpo, entonces no se plantea la cuestión de ser propenso a esto o de identificarse con esto. Uno no se identifica con una computadora electrónica. Del mismo modo está funcionando dentro de uno este aparato electromagnético; uno sabe qué es y lo usa apropiadamente. Siempre y cuando esto se entienda mediante la observación personal del hecho, entonces el movimiento del pensamiento se ejercita cuando es necesario y está en suspenso cuando no lo es.

Cuando no hay identificación, cuando no hay propensión, entonces no hay orgullo ni vanidad al respecto; el movimiento del pensamiento permanece espontáneamente firme, en suspenso, en un estado de no movimiento. No entiendo por qué la gente crea el problema de cómo silenciar a la mente, de cómo relajarla. La mente jamás se relajará mientras estemos apegados emocionalmente a ella, mientras nos preocupemos por ella. No se la puede obligar a silenciarse, sea lo que fuere lo que hagamos. Si advertimos esto y, en tanto no haya preocupación por el movimiento mental, entonces se relaja toda la estructura del pensamiento, o sea, el sistema neurológico del cuerpo. No sólo durante el sueño sino también durante las horas de vigilia, podrá estar tan relajado o incluso más que en las horas de sueño. Adviertan esto. Estoy compartiendo con ustedes mi propia sangre. No les estoy sirviendo ideas. Estas sesiones son, para quien les habla, actos de adoración, y si pueden usarse estas palabras, amor a raudales.

Por eso, cuando no hay identificación con la estructura del pensamiento, el sistema neuroquímico que contiene los condicionamientos que llamamos pensamiento, memoria, conocimiento y experiencias está total e incondicionalmente relajado. Y debemos aclarar por qué usamos el término "incondicionalmente". Cuando la gente usa el silencio y la relajación como medios para adquirir experiencias ocultas y trascendentales, se trata de un silencio condicional. Existe el suspenso de la expectativa y esa expectativa tiene una sutil tensión. Cuando se da la tensión de la expectativa, no hay silencio. Por eso dijimos que, en el terreno de la relajación incondicional no hay expectativa, no se espera que ocurra nada, no hay cálculos sobre cuántas horas pasaron y qué sucedió. Tan sólo nos dejamos llevar. Lo limitado cumplió su cometido. Reparamos en aquello y lo usamos siempre que su movimiento esté justificado, pero tan pronto somos libres y no tenemos deberes ni trabajo que cumplir, estamos en esa relajación.

Si al organismo se le permite estar en esa relajación total, existe el maravilloso vacío de la consciencia. Entonces se pone en circulación la energía de la totalidad, de la totalización, que podría llamarse (en virtud de un diálogo verbal) "Inteligencia": la energía de la receptividad perceptiva, de la sensitividad perceptiva. No tiene condicionamientos ni contenido. La sensitividad perceptiva, que es la energía de la inteligencia, no tiene un contenido que se parezca a pensamiento, conocimiento o memoria. Es una consciencia libre de contenido. Es una energía incondicionada, si desean emplear esa expresión psicológica. Es una totalidad individualizada.

La individualidad sólo podrá florecer en la puesta en circulación de esa energía de la totalidad, de la sensitividad perceptiva, de la Inteligencia. Y habría un movimiento único de la totalidad a través del individuo, a través de la persona.

Exige una humildad formidable renunciar a todo esfuerzo mental y permitir que esta mutación se produzca en nosotros, permitir que este cambio abrupto de la energía, que este cambio abrupto de la consciencia se produzca en nosotros.

Así como en la Edad Media la gente tenía creencias, era muy crédula y creía en supersticiones, del mismo modo nosotros somos muy supersticiosos acerca del poder de la mente y del poder del pensamiento. Incluso después de haber visto intelectualmente qué son el mecanismo y la química de la mente, ¡de alguna manera creemos que es el esfuerzo de la mente y del yo el que producirá la transformación! Esta es una superstición acerca del movimiento del pensamiento.

La gente emprende el viaje, investiga y explora con la ayuda de palabras y llega a las fronteras de la estructura del pensamiento. Investigar verbalmente no le causa molestias, pero cuando, tras una observación personal, llega a estar cara a cara con esta estructura del pensamiento, con las limitaciones de éste y con lo inapropiado de sus movimientos, de repente se siente frustrada: "¡Cielos, el pensamiento no puede hacerlo. Yo no podré hacerlo con esfuerzo alguno; ningún método, ninguna técnica, nada me va a ayudar!" y se siente atascada. Así como una persona de la Edad Media se trababa con la idea de que Dios estaba enojado con ella cuándo había tormenta y relámpagos, de igual modo, actualmente, y de manera ingenua, se sigue diciendo: "¡Ay, esta técnica no es de ayuda; este maestro no es de ayuda; déjeme acudir a otro!" Uno no se permite entrar en la inactividad. No se permite que tenga lugar en uno mismo la relajación incondicional. Se trata de un acontecimiento formidable: la relajación incondicional y total en la que la preocupación por el movimiento del pensamiento no existe.

Para que la meditación ocurra, para que el florecimiento de la inteligencia suceda, para que el florecimiento de la individualidad sobrevenga, es absolutamente necesario que no haya una preocupación psicológica por el movimiento de la estructura del pensamiento -que es el movimiento del "Yo", del "Mí", del "Ego"- siempre que no esté justificado en la relación.

¿Se dan cuenta que ésta es la primera vez que pronunciamos la palabra meditación? La meditación no consiste en practicar técnicas ni métodos. ¿Cómo podremos abrigar la ilusión de que meditar es estar sentado durante horas, entonar determinados mantras o concentrarse en algo? ¿Es que el "yo" puede meditar alguna vez? ¿Puede el ego, el yo, el mí, meditar alguna vez? Puede relajarse. Puede ponerse en un estado de ausencia de movimiento, en un estado de inmovilidad. Eso es hermoso. Pero hasta allí y no más allá. ¿Se dan cuenta de cómo hemos estado despejando el campo, para que se produzca la meditación?

Esa energía de la totalidad, puesta silenciosamente en circulación, es la flor de la Inteligencia, que tiene la fragancia, el aroma de la percepción consciente. Entonces, esa energía de la totalidad, esa energía de la percepción consciente, usa los mismos ojos y la misma vista para mirar al denominado mundo exterior. Pero en la calidad de esa percepción hay una frescura. Es la energía de esa Inteligencia, de esa flor de la no dualidad, que responde en las relaciones. La calidad de la relación, la calidad de la respuesta experimenta una transformación radical. Por eso la religión es un modo holístico de vivir. Una indagación religiosa es una exploración de un modo enteramente nuevo de vivir, en el que se está libre de apego e identificación.

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Sabiduría Divina

Posted by cosmoxenus en 20 enero 2010

Quién mira afuera, sueña; quién mira adentro, despierta.

(Carl Gustav Jung)

Los grandes espíritus siempre han encontrado oposición violenta de los mediocres. Éstos últimos no pueden entender cuando un hombre no se rinde sin pensar a prejuicios hereditarios, sino que franca y valientemente usa su inteligencia.

(Albert Einstein)

Todas las verdades son fáciles de entender una vez que son descubiertas; el punto es descubrirlas.

(Galileo)

No intentes estudiar la más elevada de todas las ciencias si no has decidido de antemano entrar en el sendero de la Virtud, porque aquellos que no son capaces de sentir la Verdad no comprenderán mis palabras.

Únicamente aquellos que entren en el Reino de los Cielos comprenderán los Misterios Divinos, y cada uno de ellos aprenderá la Verdad y la Sabiduría sólo en la medida de su capacidad para recibir en el corazón la Luz Divina de la Verdad. Para aquellos cuya vida consiste únicamente en la mera luz de su ego intelectual, los Misterios Divinos de la Naturaleza no serán comprensibles, porque las palabras que pronuncia la Luz no son oídas por sus Almas; únicamente aquel que se desliga de su ego o propio yo puede Conocer la Verdad, porque la Verdad sólo es posible conocerla en la Región del Bien Absoluto.

Todo cuanto existe es producto de la actividad del Espíritu. La más elevada de todas las Ciencias es aquella por cuyo medio aprende el hombre a conocer el lazo de unión entre la inteligencia espiritual y las formas corpóreas. Entre el Espíritu y la Materia no existen las líneas de separación marcadas, pues entre ambos extremos se presentan todas las gradaciones posibles.

Dios es Fuego, emitiendo la Luz más pura. Esta Luz es Vida, y las gradaciones existentes entre la Luz y las Tinieblas se hallan fuera de la concepción humana. Cuanto más nos aproximamos al centro de la Luz, tanta mayor es la fuerza que recibimos, y tanto mayor poder y actividad resultan. El destino del hombre es elevarse hasta aquel Centro Espiritual de Luz, por sus propios medios. El hombre primordial era un Hijo de aquella Luz. Permanecía en un estado de Perfección Espiritual muchísimo más elevado que en el presente, en que ha descendido a un estado más material asumiendo una forma corpórea y grosera. Para ascender de nuevo a su altitud primera, tiene que volver atrás en el sendero por el cual descendió.

Cada uno de los objetos animados de este mundo obtiene su vida y su actividad gracias al Poder del Espíritu; los elementos groseros hállanse regidos por los más sutiles, y estos a su vez por otros que lo son todavía más, hasta llegar al poder puramente espiritual y divino, y de este modo, Dios influye en todo y lo gobierna todo. En el hombre existe un germen de Poder Divino, germen que desarrollándose, puede llegar a convertirse en un árbol del cual cuelguen frutos maravillosos. Pero este germen puede únicamente desenvolverse gracias a la influencia del calor que radia en torno del Centro Flamígero del Gran Sol Espiritual, y en la medida en que nos aproximamos a la Luz, es este calor sentido.

Desde el centro o causa suprema y original, radian continuamente poderes activos, difundiéndose a través de las formas que su actividad eterna ha producido, y desde estas formas radian otra vez hacia la causa primera, dando lugar con esto a una cadena ininterrumpida en donde todo es actividad, luz y vida. Habiendo el hombre abandonado la radiante esfera de luz, se ha hecho incapaz de contemplar el pensamiento, la voluntad y la actividad del Infinito en su unidad, y en la actualidad tan sólo percibe la imagen de Dios en una multiplicidad de imágenes varias. Así es que él contempla a Dios bajo un número de aspectos casi infinito, pero el mismo Dios permanece uno. Todas estas imágenes deben recordarle la exaltada situación que un tiempo ocupó y a la reconquista de la misma deben tender todos sus esfuerzos.

A menos que se esfuerce en elevarse a mayor altura espiritual, ira sumiéndose cada vez más profundamente en la sensualidad, y le será entonces mucho más difícil el volver a su estado primero.

Durante nuestra vida terrestre actual nos encontramos rodeados de peligros, y para defendernos nuestro poder es bien poco. Nuestros cuerpos materiales nos mantienen encadenados al reino de lo sensual y un millar de tentaciones se lanzan sobre nosotros todos los días. De hecho, sin la reacción del espíritu, la acción del principio animal en el hombre rápidamente lo arrastraría al cieno de la sensualidad, en donde su humanidad desaparecería en último resultado. Sin embargo, este contacto con lo sensual es necesario para el hombre, pues le proporciona la fuerza sin la cual no sería capaz de elevarse. El poder de la voluntad es el que permite al hombre elevarse, y aquel en quien la voluntad ha llegado a un tal estado de pureza que es una y la misma con la voluntad de Dios, puede, incluso durante su vida en la tierra, llegar a ser tan espiritual que contemple y comprenda en su unidad al reino de la inteligencia.

Un hombre tal puede llevar a cabo cualquier cosa; porque unido con el Dios universal, todos los poderes de la naturaleza son sus propios poderes, y en él se manifestarán la armonía y la unidad del todo. Viviendo en lo eterno, no se halla sujeto a las condiciones de espacio y de tiempo, porque participa del poder de Dios sobre todos los elementos y poderes que en los mundos visible e invisible existen, y comparte y goza de la gloria (conciencia) de lo que es eterno. Diríjanse todos tus esfuerzos a alimentar la tierna planta de virtud que en tu seno crece. Para facilitar su desarrollo purifica tu Voluntad y no permitas que las ilusiones de la sensualidad y del tiempo te tienten y te engañen; y cada uno de los pasos que des en el sendero que a la vida eterna conduce, te encontrarás con un aire más puro, con una vida nueva, con una luz más clara, y a medida que asciendas hacia lo alto aumentará la expansión de tu horizonte mental.

La inteligencia sola no conduce a la sabiduría. El espíritu lo conoce todo, y sin embargo ningún hombre le conoce. La inteligencia sin Dios enloquece, empieza a adorarse a sí misma y rechaza la influencia del Espíritu Santo. ¡Ah, cuán poco satisfactoria y engañosa es una tal inteligencia sin espiritualidad! ¡Cuán pronto perecerá! El espíritu es la causa de todo, ¡y cuán pronto cesará de brillar la luz de la más brillante de las inteligencias una vez abandonada por los rayos de vida del sol del espíritu!

Para comprender los secretos de la sabiduría no basta el especular y el inventar teorías acerca de los mismos. Lo  que principalmente se necesita es sabiduría. Solamente aquel que se conduce sabiamente es en realidad sabio, aunque no haya recibido jamás la menor instrucción intelectual. Para poder ver necesitamos tener ojos, y no podemos prescindir de los oídos si queremos oír. Para poder percibir las cosas del espíritu necesitamos el poder de la percepción espiritual. Es el espíritu y no la inteligencia quien da la vida a todas las cosas, desde el ángel planetario hasta el molusco del fondo del océano. Esta influencia espiritual siempre desciende de arriba abajo, y nunca asciende de abajo arriba, en otras palabras: siempre radia desde el centro a la periferia, pero jamás de la periferia al centro. Esto explica por qué siendo tan sólo la inteligencia del hombre el producto o efecto de la luz del espíritu que brilla en la materia no puede nunca elevarse por encima de su propia esfera de la luz, que procede del espíritu.

La inteligencia del hombre será capaz de comprender las verdades espirituales. Únicamente con la condición de que su conciencia entre en el reino de la luz espiritual. Esta es una verdad que la gran mayoría de las personas científicas e ilustradas no querrán comprender. No pueden elevarse a un estado superior al de las esferas intelectuales creadas por ellas mismas, y consideran todo lo que se halla fuera de ellas como vaguedades y sueños ilusorios. Por lo tanto, su comprensión es oscura, en su corazón residen las pasiones, y no se les permite a ellos el contemplar la luz de la verdad. Aquel cuyo juicio es determinado por lo que percibe con sus sentidos extremos no puede realizar las verdades espirituales. Un hombre dominado por los sentidos se mantiene adherido a su yo individual, el cual es una ilusión, y naturalmente, odia la verdad, porque el conocimiento de la misma destruye su personalidad. El instinto natural del yo inferior del hombre le impulsa a considerarse a sí mismo como un ser aislado, distinto del Dios universal. El conocimiento de la verdad destruye aquella ilusión, y por lo tanto, el hombre sensual odia la verdad.

El hombre espiritual es un hijo de la Luz. La regeneración del hombre y su restauración a su primer estado de perfección, en el cual sobrepasa a todos los demás seres del universo, depende de la destrucción y remoción de todo cuanto oscurece o vela su verdadera naturaleza interna. El hombre es, por decirlo así un fuego concentrado en el interior de una cascara material y grosera. Es su destino el disolver en este fuego las porciones materiales y groseras (del alma) y unirse de nuevo con el flamígero centro, del cual es a manera de centella durante su vida terrestre. Si la conciencia y la actividad del hombre hállanse continuamente concentradas en las cosas externas, la luz que radia de la centella divina desde el interior del corazón va debilitándose poco a poco, y desaparece finalmente. Pero si el fuego interno se cultiva y alimenta, destruye los elementos groseros, atrae otros principios más etéreos, hace al hombre más y más espiritual y le concede poderes divinos.

No sólo cambia el estado del alma (la actividad interna), cambia también el estado receptivo más perfecto para las influencias puras y divinas, y ennoblece por completo la constitución del hombre hasta que se convierte en el verdadero Señor de la creación. La Sabiduría Divina o «Teosofía» no consiste en conocer intelectualmente muchas cosas, en ser sabio en pensamientos, palabras y acciones. No puede existir ninguna Teosofía especial ni cristiana. La Sabiduría en absoluto (Sabiduría Divina) no posee calificaciones. Es el reconocimiento practico de la verdad absoluta, y esta verdad es sólo UNA.

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Pensamiento Consciente para el Gran Cambio

Posted by cosmoxenus en 18 enero 2010

Para Buda la ignorancia es la causa de toda la miseria del mundo y solamente el conocimiento de sí mismo y de la relación de uno con el Gran Plan, puede combatir esta ignorancia.

Para él existen dos caminos, uno para el ignorante, obligado a girar ligado a la Rueda de la Vida y de la Muerte en su sentido más estrecho; y el otro para el sabio que, por el conocimiento de sí mismo y el autodominio podría liberarse de las brasas a las que el ignorante se adhiere en agonía, y así podría hallar el Sendero del Medio.

Siddharta Gautama vivió en la India 600 a.c. Fue el príncipe heredero del clan de los Shakyas. De pequeño a su padre le informaron de que su hijo sería alguien muy especial. Éste temiendo que su hijo huyese de su reino lo confinó en un palacio donde no pudo conocer nada desagradable. Un día, cuando ya casado, logró escapar y visitó por vez primera el mundo y su cruda realidad. Conoció la enfermedad, la vejez y la muerte. Esto causó tal conmoción en el corazón del joven Siddharta, que decidió abandonarlo todo para descubrir cual es la causa que hace sufrir a los hombres. Durante años siguió a todos los maestros que encontró, pero con ninguno alcanzó lo que él deseaba. Con 35 años se puso debajo de un árbol, y cuenta la leyenda, que mientras meditaba los animales y las plantas le protegían para que no tuviese calor. Bajo el árbol se convirtió en Buda, el iluminado, y a partir de entonces se dedicó a difundir sus enseñanzas.

Para el sabio, la vida que aquí se vive es una oportunidad para desembarazarse del lastre que ha acumulado en el pasado, de librarse de sus opiniones y puntos de vista, de sus concepciones de la vida y de la muerte, y de dejar todo eso atrás para comenzar a hollar el Sendero del Medio.  

Los diez mandamientos del Buda.

1- No matar, es decir ser inofensivo en todo y con todos.

2- No robar.

3- No cometer adulterio.

4- No mentir.

5- No beber bebidas alcohólicas y vivir una vida sencilla, ya que la sencillez es signo      de sabiduría,mientras que la complicación lo es de ignorancia.

6-  Comer en los momentos establecidos.

7-  No adornarse.

8-  Practicar la humildad.

9-  No participar en diversiones mundanas.

10-  No tener ni aceptar posesiones.

Las dos grandes leyes

1-Cada individuo es exactamente lo que él se ha ganado el derecho de ser y está en el lugar que se ha ganado el derecho de estar. Esta es la ley de la reencarnación.

2- Cada efecto es en la naturaleza igual a la causa que lo produce. En el mundo espiritual la acción y la reacción son iguales. Esta es la ley del karma.

Las dos grandes virtudes

1-    La sabiduría más grande es ser capaz de reconocer que el bien existe en todas las cosas.Aprender a no juzgar ni criticar  las cosas sino simplemente amarlas y servir sin egoísmo y sin reserva.

2-   Practicar la renuncia del yo.

El noble óctuple sendero que se debe seguir para liberarse de la rueda del nacimiento y la muerte.

1- Recta creencia.

2- Recta aspiración.

3- Recta palabra.

4- Recta conducta.

5- Recto medio de vida.

6- Recto esfuerzo.

7- Recta atención.

8- Recta meditación.

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