El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Etica’ Category

¿Ética Masónica?

Posted by cosmoxenus en 1 julio 2009

Por: Mario Morales Charris 33º

Ven:. Maest:. Resp:. Log:. Lealtad No. 7

Ex Gran Maestro de la Muy Resp:. Gr:. Log:. del Norte de Colombia

Pres:. Gran Consejo de Cab:. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám:. 30°

La Muy Respetable Gran Logia del Norte de Colombia como miembro activo de CLIPSAS, le correspondió asistir al cuadragésimo primer (XLI) Foro y Asamblea realizado en el mes de mayo de 2002 en la ciudad de Curitiba, Brasil.

En el mencionado Foro se trató el tema ÉTICA Y MASONERÍA: El Masón entre la duda y la certeza, el cual nos llamó la atención por ser la ética una cuestión propia de todo Masón, considerada como parte básica de la Francmasonería. Por esta razón —sin que seamos unos eruditos en la materia— hemos tenido la osadía de reflexionar sobre este asunto. Por tanto, nuestro objetivo es demostrar mediante la reflexión —utilizando como herramientas de análisis algunas teorías filosóficas— que los Masones con un sentido de pertenencia y con unos principios claros de lo que es nuestra Institución, no podemos caer en la incertidumbre o dudar de la ética de un H:. y/o de la Francmasonería, sino que tenemos el conocimiento cierto o epistemológico de los fundamentos éticos de los mismos. Estos fundamentos o principios éticos los logramos después de iniciarnos en nuestros augustos misterios, con el estudio y la investigación, es decir, con el pulimento de la piedra bruta alcanzamos a enmarcarnos en un paradigma hacia la perfección.

Nuestro análisis lo comenzamos diciendo que a partir del momento en que el hombre y la mujer formaron grupos sociales, se han visto enfrentados al dilema del «ser» y del «deber ser» y desde siempre se han formulado preguntas sobre cómo acercarse y, en lo posible, adaptarse a un modelo de perfección.

Hace aproximadamente dos mil años, Lucio Anneo Séneca, escribía a su discípulo Lucilio: “Quien se halle resuelto a ser feliz, crea que el único bien es ser honesto”. En cambio otros grandes pensadores mucho antes que Séneca, centraron su atención en establecer una disciplina filosófica de la conducta. La antigüedad clásica está inmersa en una búsqueda permanente del sentido moral de la conducta humana, desde la política a la guerra, desde el amor al mismo acto de morir. Pero a lo largo de la historia, han sido los períodos de decadencia los momentos en que con mayor angustia nos hemos preguntado, no sólo los Masones sino el mundo profano, acerca de las razones que llevan al hombre a abandonar el camino del bien. Cuando la salud moral de los Estados declina, la primera duda que surge es siempre acerca de la conducta humana. Aristóteles ya había planteado la ética como una disciplina filosófica separada, y sus esfuerzos perseguían la necesidad fundamental de definir qué era el bien… cuál era el fin último del bien. Desde entonces el mundo ha cambiado mucho; mientras que, la ética sigue planteando el mismo dilema, el de la conducta humana frente al bien propio y al bien común. Para ello es necesario, antes de profundizar en estas reflexiones, preguntarnos primero ¿qué entendemos entonces por ética? y ¿qué es la moral?

CONCEPTOS DE ÉTICA Y MORAL

La palabra “ética” proviene del griego y tiene dos significados. El primero procede del término éthos (que quiere decir hábito o costumbre. Posteriormente se originó a partir de éste la expresión êthos que significa modo de ser o carácter. Aristóteles —en su obra Ética a Nicómaco, libro II— considera que ambos vocablos son inseparables, pues a partir de los hábitos y costumbres es que se desarrolla en el hombre y en la mujer un modo de ser o personalidad. Igualmente es el primero en hablar de una ética como una rama específica de la filosofía y en escribir un tratado sistemático sobre ella. Más tarde a través del latín se tradujo este concepto bajo la expresión mos, moris (de donde surge en castellano la palabra “moral”) que equivale únicamente a hábito o costumbre.

La ética y la moral tienen en común el hecho de guardar un sentido eminentemente práctico; a pesar de esto, la ética es un concepto más amplio y rico que la palabra moral. Luego, podemos entender por moral cualquier conjunto de reglas, valores, prohibiciones y tabúes procedentes desde fuera del hombre, es decir, que le son inculcados o impuestos por la política, las costumbres sociales, la religión o las ideologías. Mientras que, la ética siempre implica una reflexión teórica sobre cualquier moral, una revisión racional y crítica sobre la validez de la conducta humana. En tal caso, la ética, al ser una justificación racional de la moral, remite a que los ideales o valores procedan a partir de la propia deliberación del hombre y la mujer. Mientras que la moral es un asentimiento de las reglas dadas, la ética es un análisis crítico de esas reglas. Por eso la ética es una “filosofía” de la moral, si entendemos la filosofía como un conjunto de conocimientos racionalmente establecidos.

La moral no es ciencia, sino el comportamiento consciente, voluntario y responsable, sujeto a normas como ya lo hemos expresado. Por lo contrario, la ética pretende desarrollar la moral misma, sin que por eso deje de influir en ella. Esta incidencia es lo que explica las diversas doctrinas acerca del comportamiento moral del ser humano, como el formalismo kantiano, el utilitarismo, el pragmatismo, el positivismo, el marxismo, etc.

La moral nace con la existencia misma del hombre y la mujer, pues históricamente no se conoce ningún pueblo, por “salvaje” o “primitivo” que se lo quiera suponer, que no haya tenido normas, pautas o rituales de conducta. Por su parte, la ética como saber teórico que justifica o legitima la conducta moral, es relativamente reciente y aparece con el advenimiento de la filosofía en el siglo VI a. de la e\ v\ en Grecia. No obstante, la práctica de una ética teórica en sentido estricto surge hasta el siglo V a. de la e\ v\ con Sócrates —Platón, Apología, 29D S.S.— quien hace tambalear la moral de su sociedad al proponer como primordiales los valores espirituales antes que los materiales.

La moral suele ser inseparable de las costumbres humanas, las cuales dependen de la época, el clima, la región geográfica o de cualquier evento circunstancial. En este sentido, la moral es cambiante y relativa a determinadas prácticas culturales. El hombre y la mujer generalmente se hallan determinados por los valores de la sociedad en donde viven, y por eso consideran que las conductas acertadas son las que se amoldan con esos patrones. Es más en un caso tan controvertible como el aborto, llama poderosamente la atención que las mujeres de los países cuya práctica es legal suelen padecer menor remordimiento que en aquellos en que es ilegal e inmoral. Usualmente, el influjo que ejerce la sociedad sobre sus miembros siempre es mayor que el esfuerzo por educar a cada nueva generación de acuerdo con su propio y verdadero sentido. Así, la estructura de toda sociedad descansa en las leyes y normas escritas o no escritas que unen y ligan a los individuos. De esta manera, la moral es lo que no es diferente dentro de toda forma de asociación, lo mismo si se trata de la familia, una clase social, una estirpe o un Estado. La cuestión de fondo radica en que el hombre y la mujer si son unos simples seres pasivos que aceptan todos los estándares de conducta que la sociedad les confiere, esta sociedad se destruye porque por lo general no son los valores más humanos los que prevalecen.

A pesar del incesante “cambio” de moral, lo valioso estriba en establecer un criterio para delimitar las acciones buenas de las malas. Si consideramos que el ser humano es sólo un ser de costumbres, realmente no lo podríamos distinguir del animal. Pero si consideramos que es un animal con lógos, o sea, que habla y piensa, lo bueno y lo malo no sólo es elegido por la colectividad, sino por la propia razón. Muchas veces el hombre y la mujer creen que piensan por el solo hecho de seguir los dictados de la mayoría y no se percatan de que la sociedad, aun antes de que nazcan, ya les ha escogido sus valores. Pero si alguien es capaz de reexaminar esos valores, ya sea para eliminarlos, fortalecerlos o formar otros nuevos, significaría que también es capaz de pensar por sí mismo y de elaborar una ética o filosofía moral. Por eso resulta fundamental el que la razón se convierta en una fuerza que le permita gobernar al hombre y a la mujer los apetitos que comparte con los animales, al dominarlos en una medida compatible con el bienestar de todo su ser. Si los seres humanos únicamente reaccionáramos ante los estímulos del medio, en nosotros sólo imperaría lo instintivo y lo irracional. Pero además de ello, podemos crear otorgando significados y símbolos y elevar nuestra humanidad a veces a costa del sacrificio de nuestra utilidad personal. Filósofos como Platón y Aristóteles —en sus obras: Platón, Fedón, 73A; Aristóteles, Metafísica, 980b 26— distinguieron la razón de la sensibilidad, considerando a esta última como la fuente de las creencias infundadas y —en Platón, Timeo, 70A; Aristóteles, Ética a Nicómaco, 1102b 15— como el origen de los apetitos que se comparten con los animales. Asimismo, a los estoicos —Diógenes Laercio, Vidas y opiniones de los filósofos más ilustres, VII, 1, 85 – 86— se les debe la división entre los animales y los hombres: a los animales les es dado como guía el instinto, que los lleva a conservarse y a buscar lo ventajoso para ellos; a los hombres les es dada la razón como la más perfecta guía y, por tanto, para ellos vivir conforme a la naturaleza significa vivir conforme a la razón

Emmanuel Kant llegó a teorizar la obligatoriedad necesaria de las normas morales en cuanto a mandamientos de la razón. La ética kantiana se apoya en dos puntos de fuerza: la universalidad de la ley moral, que la distingue de todas las otras normas, y la dignidad del hombre por la cual nadie puede ser tratado como medio o instrumento, es decir como cosa.

Hoy se advierte la exigencia de que la conducta de los individuos, aislados o reunidos en la comunidad, no se vea condicionada por el temor de la sanción sino estimulada por el deseo del honeste vivere, que presupone una íntima convicción de la validez de los inalienables principios morales.

Por último, la ética la podemos definir como una explicación o teoría del comportamiento moral de los individuos en la sociedad. De acuerdo a este concepto no debemos confundir el objeto estudiado, es decir, el llamado mundo moral, constituido por aquellos actos que el ser humano realiza de manera consciente, voluntaria y responsable, con la ética que es teoría de dicho objeto.

CONCEPTOS ÉTICOS DE LA MASONERÍA

Con el advenimiento de las Revoluciones sociales inspiradas en principios de la naciente Masonería especulativa, surgen conceptos que inspiran su divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad; los dos primeros, producto de ese movimiento reivindicativo del ser humano. Es así, como se incorporan a la Francmasonería, el Librepensamiento, el Laicismo y el Humanismo, todos propiciados por Francmasones.

En esencia se trata de saber, sí la Masonería tiene, entonces, Principios, Doctrina y Filosofía. Para ello, trataremos de conceptuar de manera concurrente, los tres aspectos que le dan vigencia y practica.

Los Principios, son realidades de las cuales derivan las cosas. Son razones por lo cual todas las cosas, son lo que son. Se nos presentan como proposiciones básicas o verdades primeras, que configuran la preceptiva de la Institución. Los Principios Masónicos son entonces, las verdades orientadoras de la esencia y de la realidad de nuestra Orden.

Del desarrollo en sociedad se perfilan los Principios. Educados y formados en esas prácticas de convivencia, se va formando la Doctrina, que como brújula, va señalando al hombre y a la mujer, el norte de sus vidas, creando para su cumplimiento, normas de conducta. En la búsqueda incesante de la Verdad y del Conocimiento, se encuentra el ser humano a sí mismo, a sus valores (Axiología), a su Ser (Ontología), al comportamiento (Etica) de su accionar, su trascendencia (Metafísica); y a todo ello llama, Filosofía.

Luego entonces, ¿tiene la Masonería, una Filosofía propia? …Claro que sí la tiene, aunque no exclusiva. Decía un autor Masónico al respecto, que “No obstante la geométrica hechura de un sistema filosófico como el de un Descartes, o de un Espinoza. Tampoco es una escuela porque no la fundó un pensador determinado, ni una Institución porque no fue constituida por persona alguna; su sistema ideológico, se adapta a las evoluciones y revoluciones del mundo de la cultura, en ello no opera, la rigidez de una docencia gradual, coordinada”.

Es tributaria de la Doctrina Esotérica y Tradición Iniciática, que no es obra de un solo pensador, sino el resultado de milenios de Sabiduría y, el esfuerzo hacia esa Sabiduría, como diría Jámblico, es su base filosófica.

La filosofía Masónica la fundamentamos en la razón porque la racionalidad humana es el elemento que nos libera de prejuicios (ideas fundadas en la ignorancia), estereotipos (imágenes rápidas y simplificadas de la realidad) u opiniones arraigadas pero falsas, y que nos permite establecer un criterio universal o natural para regir nuestra conducta. En este sentido, la razón es capaz de penetrar en las leyes que rigen la perfección y la dignidad humanas, las cuales son válidas para todos los tiempos y todas las culturas, siempre y cuando no sean el resultado de los intereses individuales o las conveniencias egoístas. Por eso una de las misiones de la Francmasonería se centra en fundamentar una ética cuyos valores sean universales y permanentes, y no el monopolio de una raza, un credo o una determinada civilización. La ética para nosotros los Masones es el arte de la perfección humana que se extiende desde los individuos concretos hasta el conjunto de todos los seres racionales. En este orden de ideas, la ética es una forma saludable de vida que muchas veces implica apartarse de las prescripciones que imponen los grupos mayoritarios, en vistas a un desarrollo auténticamente humano.

Por todos estos motivos, es conveniente señalar, que la ética que practicamos los Masones la soportamos en los principios de laicidad, humanismo, libertad y tolerancia, entre otros.

Para continuar leyendo este trazado ir a:

 http://reflexionesmasonicas.blogspot.com/2007/08/tica-masnica.html

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LA MORAL MASONICA

Posted by cosmoxenus en 26 abril 2008

In deo fiducia nostra

VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA

Año 5.767
R.E.A.A.

Puedo decir que no hay un Código Moral Masónico sino que es deber de nosotros crearlo, a base de comprender primero los factores sobre los cuales ese Código va actuar y ver que se puede sobre todo: evitar humillar a los humanos, evitar dividirlos como rebaños, evitar ultrajarlos, dejarlos crecer, respetar su integridad compleja, porque estamos sujetos a ciertas leyes aparentemente contradictorias pero en el fondo son armónicas.

Hay muchos libros, enciclopedias donde se tratan este tema del Código Moral Masónico, pero no pasan de ser moralistas líricos los que han escrito volúmenes, copiándose unos a otros, pero sin que tengan un efecto real y práctico como para que la Masonería supere sus dificultades y sus constantes enfrentamientos de falso poder entre hermanos, logias y Orientes, lo que le lleva a un desgaste y a una falta de credibilidad en el resto del mundo. Aquí tenemos que aplicar nuestras virtudes para superarlo con la tenacidad sin límite y un valor de confianza en nosotros mismos para llegar a alcanzar las grandes realizaciones que espera la humanidad.

ESTE CÓDIGO ES UNIVERSALMENTE RECONOCIDO DESDE LA REORGANIZACIÓN DE LA MASONERÍA POR LA GRAN LOG:. DE INGLATERRA, EN EL AÑO DE 1717, Y APROBADO POR EL CONVENIO DE LAUSANA, SUIZA, EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1875, E:.V:.

1. Adora al Gran Arquitecto del Universo.

2. Ama a tu prójimo.

3. Haz el bien, y deja hablar a los hombres.

4. El verdadero culto a Dios, consiste en las buenas costumbres.

5. Haz el bien, por el amor al bien mismo.

6. Conserva tu alma pura; que pueda presentarse a toda hora delante de Dios, libre de todo reproche.

7. Ama a los buenos, compadece a los débiles, huye de los malvados. Más no odies a nadie.

8. Háblale respetuosamente a los grandes, prudentemente a tus iguales, sinceramente a tus amigos, y con ternura a los pobres.

9. No adules jamás a tu hermano, porque es una traición; y si tu hermano te adula, desconfía que te corrompa.

10. Escucha siempre la voz de tu conciencia.

11. Sé el padre de los pobres. Cada suspiro que tu dureza les arranque, será una maldición que caerá sobre tu cabeza.

12. Respeta al extranjero y al viajero, porque su posición, les hace sagrados para ti.

13. Cuando a tu vez seas extranjero, no abuses de esa circunstancia pretendiendo mayores consideraciones que las de la justicia.

14. Evita las disputas y prevee los insultos, poniendo la razón de por medio.

15. Respeta a las mujeres. Jamás abuses de su debilidad, y muere antes que deshonrarlas.

16. Si el Gran Arquitecto del Universo te da un hijo, dale gracias; pero tiembla por el depósito que te confía, porque en lo sucesivo, tú serás para ese niño, la imagen de la Divinidad.

17. Haz, que hasta los diez años te tema; hasta los veinte, te ame; y hasta la muerte te respete.

18. Hasta los diez años, sé su maestro; hasta los veinte, su padre; y hasta la muerte, su amigo.

19. Enséñale ante todo, buenos principios; y después, bellas maneras. Que te deba una doctrina esclarecida, mejor que una frívola elegancia.

20. Que sea mejor, un hombre honrado, que un hombre hábil.

21. Lee y aprovecha; ve e imita; reflexiona y trabaja.

22. Y que todo redunde en beneficio de tus hermanos, para tu propia utilidad.

23. Sé siempre contento para todo, con todo y de todo.

24. Jamás juzgues ligeramente las acciones de los hombres. Perdónalas y no las condenes.

25. El Gran Arquitecto del Universo es el que sondea nuestros corazones. Es él, sólo, quien puede apreciar su obra.

Luego de leer con atención estos fundamentos tan valiosos para los masones, me permito reflexionar sobre como se presenta al hombre entregado a sí mismo y sujeto al yugo de las pasiones ; al libertino devorado por el horror que le inspira prematuramente; al avaro que expira andrajoso y hambriento entre montones de oro; al ambicioso padeciendo la tortura de sus deseos, siempre crecientes e inextinguibles y jamás satisfechos ni mitigados, y de tanto otros seres desgraciados, para los que nunca existe un momento de reposo, para los que todo consuelo parece que huye y les está vedado de la dulce serenidad y la apacible calma de un perfecto masón, para quien su Fraternidad, hija de la esperanza, desarrolla los más brillantes ejemplos y le ofrece los más dulces consuelos.

Si pretendemos gobernar nuestras vidas, es indispensable que antes nos enseñemos a seleccionar con acierto nuestros misterios, no admitiendo por ningún concepto aquello que puedan darnos.

Hermanos no nos desorientemos, pudiera ser y con suerte de que algunos de vosotros tal vez como yo crea en el Código Masónico, pero igualmente puede venirnos el desánimo porque la historia de la masonería está principiando, estamos dando recién los primeros pasos en la historia de la humanidad.

Tenemos cientos de años por delante hasta que los pueblos comprendan, hasta que los hermanos comprendan, hasta que cada uno de los que poblamos la tierra comprendamos que somos una entidad espiritual para que brille la unidad humana e impere en nuestro planeta no solo la técnica sino el espíritu.

Sí, tenemos muchos años y para ello podemos principiar por aplicar los valores del Código Moral Masónico, y nosotros podremos dejar para las futuras generaciones, la verdadera ciencia de la paz, la verdadera ciencia de la cooperación humana, la verdadera ciencia de la excelsitud de la divinidad del humano.

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COMUNICADO PUBLICO GRAN LOGIA DEL PERU

Posted by cosmoxenus en 29 julio 2007

GRAN LOGIA DE LOS ANTIGUOS, LIBRE Y ACEPTADOS MASONES DE LA REPUBLICA DEL PERU

“Más que la conducta de los malos, me preocupa la indiferencia de los buenos”
(MAHATMA GHANDI )

Lima, 21 Julio 2007.- La Gran Logia de los Antiguos Libres y Aceptados Masones, la misma que forma parte de la Masonería Universal desde su fundación el 25 de marzo de 1882, siguiendo la tradición y doctrina masónica, ha participado por intermedio de sus miembros en la historia de nuestra patria activa y desinteresadamente, con la única intención que el Perú sea un país que cumpla con su destino siguiendo los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, por los cuales muchos peruanos ilustres entregaron sus vidas.

En tiempos de inestabilidad, discordia y conflictos, considera que es preciso reivindicar el mejor pensamiento humanista, que ha visto en la paz, la mas deseada de las conquistas sociales y que ha reconocido en valores como el respeto, la convivencia, la justicia, la participación, el diálogo y la pertenencia, los pilares fundamentales para lograr el desarrollo del país.

Esta anhelada paz es una necesidad imperiosa y no concibe un desarrollo sin ella, por lo que el fomento de una cultura de paz, se impone como mandato ineludible para que nuestra patria siga avanzando con la entrega de todos los que tenemos la dicha de haber nacido en ella y que en este mes, conmemora el 186º Aniversario de su Emancipación. Una cultura de paz es la simiente propicia para generar una ciudadanía organizada y contar con ciudadanos conscientes.

La paz es interior. De adentro para fuera la irradian los seres humanos que la viven y más aun, si son libres y de buenas costumbres.

La Gran Logia del Perú como sociedad civil y tal como lo están otros sectores no estatales, como es el sector privado, están relacionados con el Estado, sus instituciones y su poder; y, no debería correspondernos ser coadministradores de la miseria y todos deberíamos dedicar nuestros esfuerzos a la búsqueda de soluciones concretas y justas de los problemas que nos aquejan.

Es por eso, que la Gran Logia de los Antiguos Libres y Aceptados Masones del Perú, se permite manifestar, que es imprescindible la recuperación ética y moral de la sociedad, el respeto irrestricto a los derechos que nos asiste, con el cumplimiento de las leyes, la voluntad firme de establecer valores morales permanentes en la función pública y privada, que permitan conseguir el bienestar social para todos los sectores que integran la sociedad peruana.

Afirmamos que hay que independizar lo humanitario de lo político y que la acción humanitaria es universal por definición, o no es acción humanista. Que debemos comenzar desde donde estamos ahora y no desde donde habríamos querido estar y que seguiremos mejorando mientras caminemos en lugar de correr ; dejando de lado la fantasía y aceptando la imperfección de las empresas humanas , teniendo en cuenta que siempre debemos hacer lo mejor que podamos en beneficio de nuestra patria.

Lima, Julio del 2007.

Alberto Montezuma Zavaleta
Gran Maestre

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ETICA Y MORAL MASÓNICAS: LA PERSPECTIVA DE UN APRENDIZ

Posted by cosmoxenus en 31 enero 2007

por el Q.H. Rodrigo Alperi

R.Lo. La Búsqueda Nº 182, Santiago de Chile.
Gran Logia de Chile

Aunque el origen etimológico de las palabras ética y moral es diverso, el significado último de ambas es prácticamente idéntico, y alude a las costumbres. En efecto, la palabra ética proviene del griego êthos, que primitivamente aludía al lugar donde se habita, pero Aristóteles redefinió este término, utilizándolo como sinónimo de una manera de ser, de un carácter, de una segunda casa o de una naturaleza adquirida, y no heredada. Una inferencia preliminar a partir de esto, es que una persona podría llegar a moldear, forjar o construir su modo de ser o êthos mediante hábitos que se alcanzan por la repetición de actos. Coincidentemente, la palabra moral traduce la expresión latina moralis, que derivaba de mos (en plural mores) y significaba costumbre. Con la palabra moralis, los romanos recogían el sentido griego de êthos, es decir las costumbres que se alcanzan a partir de una repetición de actos. Pero pese a este parentesco, con el tiempo la palabra moralis tendió a aplicarse a las normas concretas que han de regir las acciones, mientras que la ética llegó a emplearse para aludir al intento racional y filosófico de fundamentar la moral.

En la tradición occidental, la ética es también denominada Filosofía Moral, y su origen es atribuido a Sócrates, refiriéndose en último término a una forma de discernimiento basado en la introspección. Sócrates sostenía que e n el conocimiento se encontraba el fundamento de la actuación moral: el conocimiento era la virtud, mientras que el vicio era la ignorancia. Es por esta razón que Sócrates estimulaba a los seres humanos a preguntarse qué era el bien, sin necesidad de molestar a los dioses. En nuestros días, la ética es entendida como la rama de la filosofía que estudia los fundamentos de lo que se considera bueno, debido o moralmente correcto, aunque también se la concibe como el saber gestionar adecuadamente la propia libertad.

Ambas nociones están estrechamente relacionadas, pero ética y moral difieren en aspectos relevantes. Por ejemplo, la moral tiene una base social, ya que esencialmente es un conjunto de normas establecidas en el seno de una sociedad y como tal, ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada uno de sus integrantes. En cambio la ética surge como tal en la interioridad de una persona, como resultado de su propia reflexión y su propia elección. Una segunda diferencia es que la moral es un conjunto de normas que actúan en la conducta desde el exterior. En cambio la ética influye en la conducta de una persona, pero desde su misma conciencia y voluntad. Una tercera diferencia se refiere al carácter axiológico de la ética, ya que en las normas morales impera el aspecto prescriptivo, legal, obligatorio, impositivo, coercitivo e incluso, punitivo. En cambio en las normas éticas lo determinante es el valor captado y apreciado internamente como necesario.

En el presente, las teorías éticas usualmente se dividen en tres áreas generales: metaética, ética aplicada y ética normativa. La metaética intenta determinar de donde provienen nuestros principios éticos, y que significan. ¿Se trata de meras creaciones sociales? ¿Son ellas expresiones de nuestras opciones individuales? ¿Existen verdades universalmente aplicables o una voluntad divina que determinen nuestra conducta? ¿Cual es el papel de la razón humana en los juzgamientos éticos? La ética aplicada examina aspectos especialmente controversiales valóricamente, tales como el aborto, la eugenesia, la protección medioambiental, los derechos homosexuales o la pena de muerte. La ética normativa, por último, tiene pretensiones más prácticas, específicamente, determinar los estándares morales que regulan una conducta correcta o incorrecta, lo cual implica determinar los hábitos que debemos practicar, los deberes que debemos observar y las consecuencias de nuestra conducta personal respecto de otros.

Los problemas relacionados con los parámetros morales o de ética normativa de la conducta humana tienen incidencia en prácticamente todas las áreas humanas, y como tal, la francmasonería no escapa a esta regla. En este caso, los parámetros de ética normativa han sido expresamente señalados en diversas fuentes, desde el mismo origen de la francmasonería. Entre otras, estas fuentes incluyen las Constituciones de Anderson del año 1723, o los discursos pronunciados por Ramsay en 1737. En el caso peculiar de Chile, debemos añadir la Declaración de Principios de la Gran Logia de Chile y aún el catecismo contenido en nuestro Manual del Aprendiz. Todos estos cuerpos contienen alusiones expresas a normas de ética normativa cuya observancia es exigida a los francmasones del primer grado.

James Anderson (1678-1739) fue el autor del Libro de las Constituciones, un texto que fue concluido en 1723 y que reunió en un todo orgánico las reglas de la masonería entonces existentes, siendo reeditado en 1738, 1756, 1767 y 1784. El Párrafo Primero de las Constituciones de Anderson de 1723, referidas a “Lo que se Refiere a Dios y a la Religión”, establecía que:

“Un Masón está obligado, por su condición, a obedecer la ley moral, y si comprende el Arte, nunca se convertirá en un estúpido ateo, ni en un libertino irreligioso. Aún cuando en los tiempos antiguos los masones estaban obligados en cada país a practicar la religión que se observaba en ese país, hoy se ha creído más oportuno no imponerle otra religión que aquella en que todos los hombres están de acuerdo, y dejarles completa libertad respecto a sus opiniones personales; es decir, ser hombres buenos y leales, es decir, hombres de honor y de probidad, cualquiera que sea la diferencia de sus Denominaciones o de sus Confesiones. De este modo la Masonería se convertirá en un centro de unidad y es el medio de establecer relaciones amistosas entre gentes que, fuera de ella, hubieran permanecido separados entre sí.”

Por tanto, la obligación fundamental en la perspectiva de Anderson era “ser hombres buenos y leales, es decir, hombres de honor y de probidad” dejando en un segundo plano las respectivas Denominaciones o Confesiones religiosas. Esta redacción fue modificada en la edición de las Constituciones de 1738, en términos tales que en la nueva edición se señala que la obligación consiste en “ser hombres buenos y leales, es decir, hombres de honor y de probidad, cualquiera que sean los Nombres, Religiones o Confesiones que contribuyen a distinguirlos.” Corbiére citando a Maurice Paillard,

[ 1 ] considera que esta modificación tuvo como consecuencia incluir todas aquellas creencias mediante las cuales se distinguía a estos hombres “buenos y leales”, inclusive el Ateismo. Desde esta perspectiva, se entendería el que un “estúpido ateo” quedara excluido como un hombre bueno y leal, no en razón de su ateismo, sino que de su estupidez. Sea cual sea la interpretación que se le quiera dar, lo cierto es que la obligación esencial en cuanto a ser hombres buenos y leales permanece hasta hoy día como un requisito esencial para todos los francmasones.

En relación con las reglas de conducta que deben observarse por los masones en su propia casa y entre sus vecinos, el Libro de las Constituciones declara que.

“Los masones deben conducirse como conviene a un hombre prudente y moral… y no perder de vista, en ningún caso, que el honor propio y el de la cofradía están unidos; esto, por razones que no podemos exponer aquí, no debe descuidarse los propiosintereses, permaneciendo ausente de su casa después de las horas de la logia; evítense igualmente la embriaguez y las malas costumbres, para que no se vean abandonadas las propias familias, ni privadas de aquello que tienen derecho a esperar de los masones, y para que éstos no se vean imposibilitados para el trabajo.”

Así, estándares como la bondad, la lealtad, el honor, la probidad o la prudencia eran proporcionados como el contenido de las normas éticas normativas en las cuales todos estarían de acuerdo, sin importar la religión que cada francmasón profesara. Este sentido es reforzado en el denominado “Discurso pronunciado en la Recepción de los Francmasones por el Señor de Ramsay, Gran Orador de la Orden” en 1737. En este se indica que las cualidades necesarias para formar parte de la francmasonería son “la filantropía prudente, la moral pura, el secreto inviolable y el gusto por las bellas artes”, añadiendo que “[l]a sana moral es el segundo requisito de nuestra sociedad” y que “la Orden de los francmasones se estableció para formar hombres amables, buenos ciudadanos y buenos súbditos, inviolables en sus promesas, fieles adoradores del Dios de la amistad, más amantes de la virtud que de las recompensas.” Más adelante, señala con toda precisión la importancia de la práctica de las virtudes morales en el grado de Aprendiz, señalando que a los principiantes o aprendices “les damos a conocer las virtudes morales y filantrópicas.”

La Declaración de Principios de la Gran Logia de Chile no es ajena a esta línea de pensamiento, señalando que “la Francmasonería es una Institución universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática” y añade que ella “constituye el centro de unión para los hombres de espíritu libre de todas las razas, nacionalidades y credos… promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento de sí mismo y del hombre en el medio en que vive y convive, para alcanzar la fraternidad universal del género humano…los francmasones… anhelan unir a todos los hombres en la práctica de una moral universal que promueva paz y entendimiento y elimine los prejuicios de toda índole… [la francmasonería] proclama al Grande Arquitecto del Universo como Principal Generador y como Símbolo Superior de su aspiración y construcción éticas. No prohíbe ni impone a sus miembros ninguna condición religiosa.” Una declaración que, después de todo, concuerda in toto con las fuentes históricas antes mencionadas.

En la actualidad, nuestra primera aproximación a los estándares de ética normativa que nos son exigidos como francmasones del primer grado, son las normas contenidas en nuestro Manual del Aprendiz. Por ejemplo, se nos señala que un masón es “un hombre nacido libre y de buenas costumbres, igualmente amigo del pobre que del rico si son virtuosos” y en relación con la virtud, se indica que “el valor individual debe apreciarse en razón de las cualidades morales.” Nuestro manual añade que los deberes del masón son “huir del vicio y practicar la virtud”, y en relación con la práctica de la virtud indica que ella se ejercita prefiriendo por sobre todas las cosas la justicia y la verdad. En fin, en relación con los modos de reconocimiento del masón, se nos indica que éste se reconoce por su manera de actuar siempre justa y franca, y que el masón debe inspirarse en todo momento en ideas de justicia y equidad. Y como una instrucción que nos acompañará durante todo el proceso iniciático de aprendiz, hacía la conclusión del ceremonial iniciatorio, se nos señala por medio de la marcha del aprendiz, que nuestros esfuerzos han de estar siempre dirigidos por una recta intención, por un rigor intelectual y ético que atienda a los principios universales que se nos revelan mediante las leyes y los ritmos que deberemos respetar en nuestros trabajos. Es decir, por medio de la instrucción contenida en el Manual del Grado, se nos indican en términos precisos los estándares éticos normativos que deben regular nuestra conducta. Se trata en estricto sentido, de las normas éticas a las que debemos atenernos, y como tales, impera e ellas el carácter prescriptivo, legal, obligatorio e incluso, impositivo.

Las consideraciones contenidas en las fuentes anteriores inevitablemente nos enfrentan a una cuestión relevante, verdadero desafío y, probablemente, el contenido de las tribulaciones del grado de aprendiz, consistente en identificar las normas de ética normativa masónica que nos son prescritas, con los valores captados y apreciados internamente como necesarios, esta vez por propia convicción.

Es dificultoso, en esta primera etapa del camino de la vida masónica discernir los aspectos metaéticos que justifican acatar dichos principios normativos, pero con toda seguridad, ellos dicen relación con el hecho de que, tal como lo señalaba Anderson, “el honor propio y el de la cofradía están unidos”. Por otro lado, como nota característica de las fuentes citadas, es evidente que la ética normativa de la masonería no está directamente ligada a ningún sistema filosófico, ni a ningún credo religioso, sino que más bien está constituido por preceptos universales que debieran enseñar al hombre a alcanzar la sabiduría y una independencia de conciencia plena. Aun más, la relación entre moral masónica y religión puede llegar a ser completamente independiente, pese a una cierta inclinación natural de las religiones consistente en sostener que moral y religión están esencialmente conectadas, y que la observancia de las leyes morales es imposible fuera de la religión. Esta es la razón de que se señale que la creencia en el Gran Arquitecto del Universo sea esencial para cualquier hombre que desea entrar a nuestra Orden, aunque precisando que se acepta como candidatos a hombres de toda fe religiosa. La francmasonería, en efecto, no es una religión ni un substituto para la religión, sino que como lo señalara James Anderson, se trata de un centro de unión entre hombres buenos y honestos, y la manera alegre de conciliar amistad entre quienes, de otro modo, tendrían que haber permanecido a una distancia perpetua.

En un plano metaético, en ello reside la extremada importancia, y la responsabilidad de cada uno de los miembros de la francmasonería, ya desde el primer grado de instrucción, consistente en observar en todo momento un comportamiento que se ajuste a la normativa ética que nos es instruida. Es en este ámbito de pluralidad de creencias, donde el francmasón se encuentra con la búsqueda de una verdad intersubjetiva y la insoslayable responsabilidad que ello acarrea, un punto donde la francmasonería se hace eminentemente práctica en razón de la libertad entendida como “autonomía”. En último término, se trata de una instancia de juicio moral que se encuentra por encima de las creencias personales, sin que por ello constituya una concepción naturalista u objetiva. Es el imperativo categórico más crucial de nuestra época: ser capaces de vivir en paz, con justicia y libertad, no obstante nuestras propias convicciones.

[1] Emilio J. Corbiére; La Masonería. Política y Sociedades Secretas. Editorial Sudamericana (De Bolsillo), Cuarta Edición, Buenos Aires, 2004, pp. 58-59.

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Cámaras de Verano 2007 de la Gran Logia de Chile

Posted by cosmoxenus en 6 enero 2007

Ética y su manifestación en la sociedad actual

Miércoles 10 Enero: Ética y Laicismo.
Relator: Q. H.
R. L. “Franklin” Nº 27.

Miércoles 17 Enero: Ética y Educación.
Relator: Q. H.
R. L. Caballeros del Templo Nº 180.

Miércoles 24 Enero: Ética y Comunicaciones.
Relator: Q. H.
R. L. Concordia Nº 151

Miércoles 31 Enero: Ética y Política.
Relator: Q. H.
R. L. L’Etoile du Pacifique Nº 7

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