El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Dios’ Category

CONFESIONES DE FE DE GRANDES CIENTÍFICOS

Posted by cosmoxenus en 15 febrero 2010

Johannes Kepler 1571-1630, fue uno de los mayores astrónomos:

“Dios es grande, grande es su poder, infinita su sabiduría. Alábenle, cielos y tierra, sol luna y estrellas con su propio lenguaje. ¡Mi Señor y mi Creador! La magnificencia de tus obras quisiera yo anunciarla a los hombres en la medida en que mi limitada inteligencia puede comprenderla “

Copérnico (1473- 1543), fundador de la mundovisión moderna:

“¿Quién que vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?

Newton (1643- 1727) fundador de la física teórica clásica:

“Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo, no ha podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente”

Linneo (1707- 1778) fundador de la botánica sistemática:

“He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente y omnipotente y me he postrado de hinojos en adoración”

Volta (1745- 1827), descubrió las nociones básicas de la electricidad:

“Yo confieso la fe santa, apostólica, católica y romana. Doy gracias a Dios que me ha concedido esta fe, en la que tengo el firme propósito de vivir y de morir”

Ampere (1775- 1836), descubrió la ley fundamental de la corriente eléctrica:

“!Cuan grande es Dios, y nuestra ciencia una nonada!”

Cauchy (1789- 1857) insigne matemático:

“Soy cristiano, o sea, creo en la divinidad de Cristo, como todos los grandes astrónomos, todos los grandes matemáticos del pasado”

Gauss (1777- 1855), uno de los más grandes matemáticos y científicos alemanes:

“Cuando suene nuestra última hora, será grande e inefable nuestro gozo al ver a quien en todo nuestro quehacer solo hemos podido vislumbrar”

Liebig (1803- 1873), célebre químico:

“La grandeza e infinita sabiduría del Creador la reconocerá realmente sólo el que se esfuerce por extraer sus ideas del gran libro que llamamos la naturaleza”

Robert Mayer (1814- 1878), científico naturalista (Ley de la Conservación de la Energía)

“Acabo mi vida con una convicción que brota de lo más hondo de mi corazón: la verdadera ciencia y la verdadera filosofía no pueden ser otra cosa que una propedéutica de la religión cristiana”.

Secchi (1803- 1895), célebre astrónomo:

“De contemplar el cielo a Dios hay un trecho corto”

Edison (1847- 1931) , el inventor más fecundo, 1200 patentes:

…Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos: Dios”

Schleich (1859- 1922), célebre cirujano:

“Me hice creyente a mi manera por el microscopio y la observación de la naturaleza, y quiero, en cuanto está a mi alcance, contribuir a la plena concordia entre la ciencia y la religión”

Marconi (1874- 1937), inventor de la telegrafía sin hilos, Premio Nobel 1909:

“Lo declaro con orgullo: soy creyente. Creo en el poder de la oración, y creo, no solo como católico, sino también como científico”

Millikan (1868- 1953), gran físico americano, Premio Nobel 1923:

“Puedo de mi parte aseverar con toda decisión que la negación de la fe carece de toda base científica. A mi juicio jamás se encontrará una verdadera contradicción entre la fe y la ciencia”

Eddingtong (1882- 1946) Célebre astrónomo inglés:

“Ninguno de los inventores del ateísmo fue naturalista. Todos ellos fueron filósofos muy mediocres”

Albert Einstein (1879- 1955), fundador de la física contemporánea ( teoría de la relatividad y premio Nobel 1921):

“Todo aquel que está seriamente comprometido con el cultivo de la ciencia, llega a convencerse de que en todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre, y ante el cual, nosotros con nuestros poderes debemos sentirnos humildes”

Plank (1858- 1947), fundador de la física cuántica, premio Nobel 1918:

“Nada pues nos lo impide, y el impulso de nuestro conocimiento lo exige…relacionar mutuamente el orden del universo y el Dios de la religión. Dios está para el creyente en el principio de sus discursos, para el físico, en el término de los mismos"

Schrödinger (1887- 1961), creador de la mecánica ondulatoria, premio Nobel 1933:

“ La obra maestra más fina es la hecha por Dios, según los principios de la mecánica cuántica…”

Hathaway, padre del Cerebro electrónico.

“ La moderna física me enseña que la naturaleza no es capaz de ordenarse a si misma. El universo supone una enorme masa de orden. Por eso requiere una “Causa Primera” grande, que no está sometida a la segunda ley de la transformación de la energía y que por lo mismo, es Sobrenatural”

Wernher Von Braun (1912- 1977), constructor alemán- americano de los cohetes espaciales:

“ Por encima de todo está la gloria de Dios, que creó el gran universo, que el hombre y la ciencia van escudriñando e investigando día tras día en profunda adoración”

Charles Townes (Compartió el premio Nobel de física 1964 por descubrir los principios del láser):

“ Como religioso, siento la presencia e intervención de un ser Creador que va más allá de mi mismo, pero que siempre está cercano…la inteligencia tuvo algo que ver con la creación de las leyes del universo”

Allan Sandage (1926-) Astrónomo profesional, calculó la velocidad con la que se expande el universo y la edad del mismo por la observación de estrellas distantes:

“ Era casi un ateo prácticamente en la niñez. La ciencia fue la que me llevó a la conclusión de que el mundo es mucho más complejo de lo que podemos explicar. El misterio de la existencia solo puedo explicármelo mediante lo Sobrenatural”

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ORIGEN DE LA PALABRA “DIOS”

Posted by cosmoxenus en 17 enero 2010

Extraido del Libro

“LOS ORÍGENES DEL RITUAL EN LA IGLESIA Y EN LA MASONERÍA”

Autora: Helena Petrova Blavatsky

Comencemos con el origen de la palabra Dios, God en inglés.

¿Cuál es la significación verdadera y primitiva de este término? Sus significados etimológicos son tan numerosos como variados. Según uno de ellos, la palabra se deriva de un término persa antiquísimo y muy místico: Goda el cual quiere decir “El mismo”, o algo emanante por sí mismo del Principio absoluto. La raíz de esa palabra es Godan de donde se derivan Wotan, Woden y Odín; de forma que la radical oriental no ha sido casi alterada por las razas germánicas que formaron con ella la voz Gotz, de la cual derivaron el adjetivo Gut, “Good” (bueno en inglés) y el término Goda o ídolo. Las palabras Zeus y Theos de la antigua Grecia dieron origen a la palabra latina Deus. Goda, la emanación, no es ni puede ser idéntica a aquello de lo que emana y, por consiguiente, es tan sólo su manifestación periódica y finita. Cuando el antiguo Arato dijo que “Todos los caminos y mercados frecuentados por los hombres están llenos de Zeus; llenos de El están los mares y también los puertos”, no limitaba la Idea de Dios a un mero reflejo temporal suyo sobre nuestro plano terrestre, como lo es Zeus o su antecedente Dyao, sino que daba a la palabra la extensión de un Principio universal y omnipresente. Antes de que Dyao, el deslumbrante dios (el cielo) hubiera atraído la atención del hombre, existía ya el védico Tat –”aquello”– (that en inglés), el cual no tiene ni para el filósofo ni para el iniciado nombre alguno definido, porque es la noche absoluta, oculta bajo toda la radiante luz manifestada. Pero no se pudo evitar que el Sol, primera manifestación en el mundo de Maya e hijo de Dyao, fuese llamado por los ignorantes “El Padre” como lo fue también el mítico Júpiter, última y significativa reflexión de Zeus–Surya.

De manera que el sol llegó rápidamente a ser sinónimo de Dyao y fue confundido con él.

Para unos, era el Hijo; para otros, “el Padre”, que mora en el radiante cielo. Sin embargo, Dyao–Pitar, el Padre en el Hijo y el Hijo en el Padre, tiene origen finito, puesto que le fue concedida la Tierra como esposa. Durante la gran decadencia de la filosofía metafísica fue cuando comenzó a representarse a Dyâvâ–prithivî, “el Cielo y la Tierra”, en forma de padres universales y cósmicos, no sólo de los hombres, sino también de los dioses. El poético y abstracto concepto original de la causa Ideal acabó por corromperse. Dyao, el Cielo, llegó a ser rápidamente Dyao el Paraíso, la morada del “Padre” y, finalmente, el mismo Padre. En seguida el Sol fue transformado en símbolo del Padre y recibió el título de Dína Kara “el que crea el día”, y de Bhâskara “el que crea la luz”, siendo desde ese momento el Padre de su Hijo y viceversa.

A partir de entonces se estableció el reino del ritualismo y del culto antropomórfico que terminó por envilecer al mundo entero, extendiendo su supremacía hasta nuestra época llamada civilizada.

Una vez se ha visto que éste es el origen común, sólo nos resta establecer el contraste entre los dos dioses –el dios de los gentiles y el de los judíos– y deducir intuitivamente, basándonos en su propia revelación y juzgándoles de acuerdo con su definición, cuál de los dioses se encuentra más cerca del ideal más sublime.

Citemos al coronel Ingersoll el cual ha establecido un paralelismo entre Jehová y Brahma. Jehová, oculto tras las nubes y tinieblas del Sinaí, dice a los judíos:

“No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te prosternarás delante de sus imágenes, ni las

honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me aborrecen, a fin de que me teman”.

Compárense estas palabras con las que pone un hindú en boca de Brahma: “Yo soy el mismo para todos los seres. Quienes sirven honradamente a los otros dioses, me adoran involuntariamente. Yo soy el que participa en toda adoración; yo, la recompensa de todos los adoradores”. Compárense ambos párrafos, El primero es un lugar oscuro en que se insinúan cosas que nacen del fango: el otro, grande como el firmamento, cuya bóveda está sembrada de soles.

El primero es el dios que atormentaba la imaginación de Calvino, cuando añadía a su doctrina de la predestinación la del infierno tapizado de cráneos de niños no bautizados. Las creencias y los dogmas de nuestras iglesias son tan blasfemas por las ideas que implican como las de los paganos que se hallan sumergidos en las tinieblas…Ya pueden disfrazar y enjalbegar cuanto quieran al Dios de Abraham y de Isaac, que nunca serán capaces de refutar las palabras de Marción, quien niega que el Dios del odio pueda ser el mismo Dios que el “Padre de Jesús”. Sea como sea, herejía o no, el “Padre que está en los cielos” ha seguido siendo, a partir de esa época, una criatura híbrida, una mezcolanza del Jave  (Júpiter) de los paganos con el “Dios celoso” de Moisés, Dios que, exotéricamente, es el sol, cuya morada se encuentra en los cielos y, esotéricamente, es el cielo.

¿No da El nacimiento a la luz “que brilla en las tinieblas”, al día, al brillante Dyao, al Hijo, y no es El, acaso, el Altísimo Deus coelun? ¿Y no es Terra, la Tierra, la Virgen eternamente inmaculada que, engendrando sin descanso, fecundada por el ardiente abrazo de su “Señor”– los vivificantes rayos solares – se convierte en madre de todo cuanto vive y respira en el vasto seno de la esfera terrestre? Esto explica el carácter sagrado que tiene en el ritual lo que ella produce: o sea, el pan y el vino. De ahí también la antigua messis, el gran sacrificio ofrendado a la diosa (Ceres Eleusina, es decir, la tierra) de las cosechas (de la mies): messis para los iniciados, missa para los profanos1 que ha llegado a ser hoy en día la misa o liturgia cristiana. La antigua ofrenda de los frutos de la Tierra hecha al Sol, al Deus Altissimus, el símbolo del G.A.D.U. de los francmasones contemporáneos, llegó a ser la base más importante del ritual entre las ceremonias de la nueva religión. Las parejas místicas2 Osiris e Isis (el sol y la tierra) de los egipcios, Bel y la cruciforme Astarté de los babilonios; Odín o Thor y Freya, de los escandinavos; Belén y la Virgo Paritura de los celtas; Apolo y la Magna Mater de los griegos, las cuales tenían idéntica significación, pasaron como representación corporal a los cristianos y fueron transformadas por ellos en el Señor–Dios o el Espíritu Santo que desciende sobre la Virgen María.El Deus Sol o Solus, o sea el Padre, llegó a confundirse con el Hijo: el “Padre” que brilla deslumbrador en la hora del Mediodía, se transformaba al amanecer en “Hijo”, en cuyo momento se decía el que “había nacido”. Esta idea recibía su gran apoteosis anualmente el día 25 de diciembre, durante el solsticio de Invierno, cuando, según se decía, el sol –acabado de nacer– era igual para los dioses solares de todas las naciones. Natalis solis invicte. Y el “precursor” del Sol resucitado, crece y se fortalece hasta el equinoccio de primavera, que es cuando el Dios–Sol comienza su curso anual bajo el reinado de Ram o del Carnero (Aries), la primera semana lunar del mes.

En toda la Grecia pagana se conmemoraba el día primero de marzo, cuyas neomenia se consagraban a Diana. Por idéntica razón, las naciones paganas celebran su fiesta de Pascua el primer domingo siguiente a la luna llena del equinoccio de primavera. El cristianismo, no sólo ha copiado las fiestas del paganismo, sino también las vestimentas canónicas, cosa que es imposible negar. Eusebio confiesa en su Vida de Constantino, diciendo quizás la única verdad proferida en su vida, que “con el fin de hacer que el cristianismo fuera más atrayente para los gentiles, los sacerdotes (del Cristo) adoptaron las vestimentas externas y los ornamentos utilizados en el culto pagano, y podría haber añadido que habían hecho lo mismo con sus rituales y sus dogmas.

1 De pro, “delante” y fanum, “el templo”; es decir, los que no están iniciados, los que se encuentran ante el templo sin atreverse a entrar.2 La Tierra y la Luna su pariente, son similares. Por eso todas las diosas lunares eran también símbolos representativos de la Tierra. (Véase “Simbolismo” de La Doctrina Secreta).

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Krishnamurti: La creencia en Dios

Posted by cosmoxenus en 14 enero 2010

Pregunta: La creencia en Dios ha sido un poderoso incentivo para un mejor vivir. ¿Por qué niega usted a Dios? ¿Por qué no trata de hacer revivir la fe del hombre en la idea de Dios?

KRISHNAMURTI: Consideremos el problema en forma amplia e inteligente. Yo no niego a Dios; sería una necedad hacer tal cosa. Sólo el hombre que no conoce la realidad gusta de palabras sin sentido. El hombre que dice que sabe, no sabe; el hombre que está viviendo la realidad de instante en instante no tiene medios de comunicar esa realidad.

La creencia es una negación de la verdad; la creencia obstaculiza a la verdad; creer en Dios no es encontrar a Dios. Ni el creyente ni el incrédulo encontrarán a Dios; porque la realidad es lo desconocido, y vuestra creencia o no creencia en lo desconocido es una mera proyección de vosotros mismos y por lo tanto no es real. Yo sé que vosotros creéis, y que ello tiene muy poco significado en vuestra vida. Hay mucha gente que cree; millones de personas creen en Dios y hallan consuelo. En primer lugar, ¿por qué creéis? Creéis porque ello os brinda satisfacción, consuelo, esperanza, y decís que ello da sentido a la vida. Vuestra creencia, en realidad, tiene muy escasa significación, porque creéis y explotáis al prójimo, creéis y matáis, creéis en un Dios universal y os asesináis unos a otros. El hombre rico cree también en Dios; explota cruelmente a los demás, acumula dinero y luego edifica un templo o se hace filántropo.

Los hombres que arrojaron la bomba atómica sobre Hiroshima decían que Dios estaba con ellos; los que volaron de Inglaterra para destruir a Alemania decían que Dios era su copiloto. Los dictadores, los primeros ministros, los generales, los presidentes, todos hablan de Dios, tienen inmensa fe en Dios. ¿Y prestan ellos servicios, hacen más feliz la vida del hombre? Los hombres que dicen que creen en Dios han destruido la mitad del mundo, y el mundo está en una miseria completa. Por causa de la intolerancia religiosa, existen las divisiones de la gente en creyentes y no creyentes, divisiones que conducen a las guerras de religión. Ello indica cuán inclinada a la política es vuestra mente.

¿Es la creencia en Dios "un poderoso incentivo para un mejor vivir"? ¿Por qué deseáis un incentivo para mejor vivir? Vuestro incentivo, por cierto, tiene que ser vuestro propio deseo de vivir de un modo puro y sencillo, ¿no es así? Si esperáis algo de un incentivo, no os interesa el hacer la vida posible para todos sino tan sólo vuestro incentivo, que es diferente del mío; y nos pelearemos por el incentivo. Mas si vivimos felices juntos, no porque creamos en Dios sino porque somos seres humanos, entonces compartiremos enteramente los medios de producción a fin de producir cosas para todos. Por falta de inteligencia aceptamos la idea de una superinteligencia a la que llamamos "Dios"; pero este "Dios", esta superinteligencia, no habrá de brindarnos una vida mejor. Lo que conduce a una vida mejor es la inteligencia; y no puede haber inteligencia si hay creencia, si hay divisiones de clase, si los medios de producción están en manos de unos pocos, si hay nacionalidades aisladas y gobiernos soberanos. Todo eso, evidentemente, indica falta de inteligencia, y es la falta de inteligencia lo que impide un mejor vivir, no el no creer en Dios.

Todos vosotros creéis de diferentes maneras, mas vuestra creencia carece de toda realidad. La realidad es lo que vosotros sois, lo que vosotros hacéis, lo que vosotros pensáis; y vuestra creencia en Dios es una simple evasión de vuestra vida monótona, estúpida y cruel. Más aun: la creencia invariablemente divide a los hombres: ahí están el hindú, el budista, el cristiano, el comunista, el socialista, el capitalista, y así sucesivamente. La creencia, la idea, divide; jamás reúne a la gente. Puede que reunáis a unos cuantos en un grupo, pero ese grupo se opone a otro grupo. Las ideas y las creencias nunca son unificadoras; por el contrario, son separativas, desintegradoras y destructivas. Por lo tanto, vuestra creencia en Dios está de hecho extendiendo desdicha por el mundo; aunque os haya traído momentáneo consuelo, en realidad os ha traído más desdicha y destrucción bajo forma de guerras, hambre, divisiones de clase, y la acción despiadada de determinados individuos. De suerte que vuestra creencia carece totalmente de valor. Si realmente creyerais en Dios, si ello fuera para vosotros una experiencia real, entonces en vuestro rostro habría una sonrisa; no destruiríais a los seres humanos.

Ahora bien, ¿qué es la realidad, qué es Dios? Dios no es la palabra, la palabra no es la cosa. Para conocer aquello que es inconmensurable, que no pertenece al tiempo, la mente debe estar libre del tiempo, lo cual significa que la mente debe estar libre de todo pensamiento, de todas las ideas acerca de Dios. ¿Qué sabéis acerca de Dios o de la verdad? Vosotros, de hecho, nada sabéis acerca de esa realidad. Todo lo que conocéis son palabras, las experiencias de otros o algunos momentos de experiencias propias más bien vagas. Eso, por cierto, no es Dios, no es la realidad; eso no está fuera del ámbito del tiempo. Para conocer aquello que está más allá del tiempo, el proceso del tiempo debe ser comprendido; y el tiempo es pensamiento, el proceso de llegar a ser algo, la acumulación de conocimientos. Eso es todo el trasfondo de la mente; la mente misma es el trasfondo, tanto la consciente como la inconsciente, la colectiva y la individual. La mente, pues, debe estar libre de lo conocido, lo cual significa que la mente debe estar en completo silencio, no forzada al silencio. La mente que logra el silencio como un resultado, como consecuencia de una acción determinada, de la práctica, de la disciplina, no es una mente silenciosa. La mente forzada, dominada, plasmada, encuadrada y mantenida quieta, no es una mente en silencio. Puede que durante un lapso consigáis forzar la mente a estar superficialmente en silencio, pero una mente así no es una mente serena. La serenidad sólo ocurre cuando comprendéis el proceso del pensamiento en su totalidad, porque comprender el proceso es darle fin, y al cesar el proceso del pensamiento empieza el silencio.

Sólo cuando la mente está en completo silencio, no únicamente en el nivel superior sino fundamentalmente, en su totalidad, tanto en el nivel superficial como en los más profundos de la conciencia, tan sólo entonces puede advenir lo desconocido. Lo desconocido no es algo que la mente haya de experimentar; el silencio solamente puede ser experimentado, nada más que el silencio. Si la mente experimenta algo que no sea el silencio, no hace más que proyectar sus propios deseos; y una mente así no está en silencio. Mientras la mente no esté en silencio, mientras el pensamiento en cualquier forma, consciente o inconsciente, esté en movimiento, no puede haber silencio. El silencio es liberación del pasado, de los conocimientos, del recuerdo tanto consciente como inconsciente; y cuando la mente está del todo silenciosa, inactiva, cuando en ella reina un silencio que no es producto del esfuerzo, sólo entonces lo atemporal, lo eterno, puede surgir. Ese estado no es un estado de recordación; no hay entidad alguna que recuerde, que "vivencie".

Por lo tanto Dios, o la Verdad, o lo que os plazca, es algo que adviene de instante en instante; y ello ocurre únicamente en un estado de libertad y espontaneidad, no cuando la mente está disciplinada de acuerdo con una norma. Dios no es cosa de la mente, no surge mediante la proyección de uno mismo; sólo adviene cuando hay virtud, es decir, libertad. La virtud es enfrentarse con el hecho de lo que es, y el enfrentarse con el hecho es un estado de bienaventuranza. Sólo cuando la mente está dichosa, serena, sin ningún movimiento de ella misma, sin la proyección del pensamiento, consciente o inconsciente, sólo entonces adviene lo eterno.

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Lucifer – Luciferismo y Baphomet

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Artículo completo en http://4thwiseman.wordpress.com/2008/08/20/lucifer-luciferismo-y-baphomet/

By Frater Kaplan – Escuela Iluminati Aristotelica, Orden Perfectibilista

L U C I F E R

Lucifer es un personaje triste, que carece de historia propia, ni tan siquiera podemos encontrar ya mención alguna a su nombre en la actual Biblia católica..¡Ha sido borrado!, tan solo nos queda el Eco apagado del Mito que una vez existió, pero no como nos lo contaron.

La palabra Lucifer es de raíz latina y significa El Portador de la Luz. Realmente nació por primera vez al mundo conocido, debido a su empleo por parte de San Jerónimo, con motivo de la Traducción de la Biblia al latín, nos referimos a la famosa Vulgata.

San Jerónimo al traducir la palabra hebraica Helel, que literalmente significa “Resplandeciente”, encontrada en un texto de Isaías, junto con diversas connotaciones, fue cuando dio nacimiento a dicho término.

En la Mitología greco romana, fue asociado a Heósforo, un dios menor e hijo de la diosa Aurora. Y..entre la Aurora, el Portador de la Luz, el Resplandeciente, junto a ideas antiguas de Lucífero o Venus, San Jerónimo parió un lindo niño en la figura de Lucifer, inexistente antes de dicho evento.

Es muy curiosa la lectura del texto de Isaías, en donde se hace referencia a este Helel (Lucifer por sincretismo), ya que el Profeta lo recoge de una sátira entre Yahvé y el Rey de Babilonia derrotado:

¿Cómo has caído del Cielo, astro rutilante, Hijo de la Aurora, y has sido arrojado a la Tierra, Tú que vencías a las Naciones?…..Tú dijiste en tu corazón..El Cielo escalaré, por encima de las estrellas de El, elevaré mi trono y me sentaré en la montaña del encuentro, en los confines de Safón; escalaré las alturas de las nubes, me igualaré a Elyón (El Altísimo)..Por el contrario, al Sol has sido precipitado, al hondón de la fosa.

(Isaías, 14, 12 11)

Así, de esta forma queda asociado Lucifer como Hijo de la Aurora, dando lugar a un Mito inexistente anteriormente.El del Ángel Rebelde Lucifer. Pero, de esta forma los Padres de la Iglesia Trinitaria, creyeron encontrar el Principio del Mal Personificado..He inventaron la asociación:

Lucifer = Satanás

Y, es que la Iglesia Trinitaria y en general sus sectas, no dejan de ser una continuación adaptada del propio judaísmo, y tenemos que recordar que este pueblo, el judío, originalmente aceptaba de pleno la existencia de otros dioses (El Antiguo Testamento, así lo atestigua), aunque eso si, sometidos todos a la voluntad de un Jefe, de nombre Yahvé, nombre por cierto que en otras zonas se denominaba Baal (Señor), con lo que incluso no debemos de extrañarnos, cuando encontramos en las Sagradas Escrituras, términos como Baal Yahvé.

Además existía otro Dios al que llamaban EL (Especialmente una parte del pueblo judío y los cananeos), mas tarde EL se sincretizó con Yahvé, a pesar de no ser lo mismo

Abraham y Melquisedec, adoraban al mismo Dios bajo el nombre de EL Elyón, totalmente distinto al Dios Yahvé, aunque como anteriormente he dicho, algunos Padres de la Iglesia (los inventores del catolicismo por el siglo tres de nuestra era) terminan por asociar como a la misma persona Yahvé y El Elyón.

Con dicha asociación, aquellos Padres, arrastraron un gran problema, por cierto aún mayor que la diferencia en sí, ya que EL Elyón para los cananeos, era el padre de Sahar, cuya traducción correcta es precisamente.

¡Aurora!

O dicho de otra forma, emparentado en la terminología de Isaías, como Lucifer, al que llama:

Helel ben Sahar.

Según el propio Yahvé, es decir: Lucero, Hijo de la Aurora De esta forma según la propia mitología cananea, Lucifer es un descendiente directo e hijo de El-Elyón, que los Patriarcas dicen ser el mismo Yahvé, o dicho de otra forma.

Lucifer es Hijo de Dios, por pura lógica. (¿)

Si leemos el Deuteronomio, nos podemos encontrar con un curioso comentario:

< Cuando Elyón repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las fronteras de los pueblos según el número de los Sene´EL (Los Hijos del Dios EL), mas la porción de Yahvé que fue de su pueblo>

De lo que se desprende que Lucifer era dueño de una parte de la tierra y que Yahvé tan solo era Dios de un Pueblo.A no ser, que siendo el Elyón el propio Yahvé como quiere hacernos creer la Iglesia, Este dio a sus Hijos la Tierra, salvo Canaan e Israel que se la queda personalmente.

Este embrollo, tan solo significa, que todos estos personajes, incluido Lucifer, no eran ni mas ni menos, que reyezuelos de taifas, de aquella época y sus luchas mas o menos intestinas por el poder, pues da la casualidad de que Baal termina también por ser otro personaje, igualmente Hijo de Yahvé, que por cierto, en una ocasión le arrebata a este Yahvé el Trono, motivo precisamente, de que este Dios vengativo (Yahvé), utilice a Abraham para invadir el territorio cananeo, para de esta forma obtener de nuevo el culto a su persona, declarándose por ello, Dios de los Dioses

Sin embargo.

¡Abraham, se arrodilla ante Melquisedec que no es seguidor de Yahvé! y así reconoce a los Dioses de Melquisedec y con ello al propio. ¡Lucifer!

Artículo continúa en: http://4thwiseman.wordpress.com/2008/08/20/lucifer-luciferismo-y-baphomet/

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LA COMPRENSIÓN DEL CÓSMICO Y SUS LEYES

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2009

Dr. Spencer Lewis, F.R.C

La palabra cósmico, en nuestros días, está suplantando rápidamente a otras palabras o términos, concernientes a las cuestiones metafísicos de la vida, las cuales eran tan populares como hoy en los tiempos pasados. En cierto modo, podemos alegrarnos de que una apreciación de la existencia de semejante poder universal como el Cósmico implica, se vaya comprendiendo, pero no debemos olvidar que, junto con el uso que ampliamente se va dando a esta palabra, debe haber, con seguridad, cierta incomprensión en el público de su verdadera significación, así como de las leyes y principios implicados en sus manifestaciones.

Quizá uno de los conceptos más erróneos y delicados sostenidos por el cristiano medio de hoy en día es el comprendido en la expresión: “Es la voluntad de Dios”. Si los hombres y las mujeres, generalmente, van a emplear la palabra Cósmico en lugar de la palabra Dios, y con la misma idea en mente, como en expresiones semejantes a la citada, entonces debe familiarizarse al público con el conocimiento de lo que realmente es el Cósmico y de la manera en que se manifiesta.

El error en expresiones con respecto a la Voluntad de Dios y a las manifestaciones de Dios radica en la incomprensión del hecho teológico de que Dios creó todas las cosas y que todas las cosas son de El. Este principio teológico implica la comprensión de que no solamente Dios creó el bien y el mal, sino que igualmente tenemos en El nuestra vida y nuestro ser eternamente. Desde el punto de vista teológico, Dios es la causa de todas las causas. Pero una incomprensión de este principio teológico ha evolucionado en la religión Cristiana hasta convertirse en un temor de Dios; se concibe a Dios como una persona o una inteligencia rigiendo el universo y todas sus manifestaciones, dirigiendo, controlando, influyendo en todo incidente, en todo asunto, problema, prueba, bendición ,recompensa o beneficio en la experiencia de la vida.

Tal idea es fácilmente establecida por mentes que no piensan ni analizan, para establecer en la consciencia una creencia claramente universal con respecto a Dios y a Su relación con los incidentes de nuestra vida cotidiana.

El cristiano medio de hace unos cuantos años creía con firmeza que Dios, con Su poder omnipotente, arbitrariamente señalaba con Su dedo a cada uno de nosotros y, en un instante nos hacía tener una experiencia, buena, o mal, sufrir una enfermedad, un accidente, un dolor, una necesidad o miseria, o bien gozar un placer esperado o anticipado, o una bendición, una recompensa, una compensación o un beneficio material de alguna especie. Toda hora de nuestra vida se hallaba sujeta a la intervención arbitraria, a la voluntad personal y a la inmediata acción de la mente de Dios. Estábamos sujetos a Sus caprichos y gustos, a Sus decisiones impulsivas, a Sus secretos arbitrarios y, debido a la naturaleza variable de los incidentes de nuestras vidas – de los que Dios era responsable – se nos decía que Dios era justo y misericordioso, amable y amante; aún cuando fuera austero y rígido, inflexible y celoso, vengativo, el último tribunal y juez de nuestras instancias.

Esta creencia creó un temor de Dios, más que un amor de Dios, pues era indudable que con nuestra comprensión terrena, incompetente, finita, humilde, nunca podríamos comprender la razón de todas las decisiones repentinas de dios y de los Decretos divinos. Por consiguiente, no podíamos tomar ninguna medida para protegernos de ellos, y con toda certeza no podíamos descubrir ningún medio para asegurarnos únicamente las bendiciones y las cosas buenas de la vida. Si Dios hacía que una bendición o felicidad fuera nuestra suerte por algunos minutos, esto era debido a Su misericordia y no a alguna acción de nuestra parte, que pudiera justificarla o garantizarla. No podíamos demandarla en cambio de una buena acción, pues eso sería una presunción acerca de la inteligencia y obra de la mente de Dios, que no podíamos comprender.

¿No era cosa corriente para el devoto clérigo el declarar en publico que él “vivía en el temor de Dios? ¿No era cosa corriente el escuchar a los cristianos decir que “ caminaban en el temor de Dios”? ¿Acaso no era la palabra temor el factor predominante en la vida de todo cristiano sincero?

Gradualmente, los cristianos han ido comprendiendo que Dios no es ni vengativo, ni celosos. No es siquiera misericordioso, solamente es justo y verdadero, de acuerdo con la Ley de Compensación”.Todas las cosas son juzgadas imparcialmente y, por consiguiente, en una manera que podemos comprender. Los cristianos han llegado a darse cuenta de que Dios no debe ser temido, sino comprendido.

Viviendo de acuerdo con Sus Leyes, podemos prevenir acertadamente la compensación, el ajuste, tanto en lo que respecta a la tristeza, daño o dolor, como en lo que toca al gozo o felicidad, y de manera automática, de nuestras propias acciones resultarán grandes beneficios. Esto nos lleva a comprender que tenemos que examinar y estudiar nuestras propias acciones; así como los eventos de nuestras propias vidas. Debemos descubrir en ellos, dónde hemos estado en error, consciente o inconscientemente, para habernos acarreado una manifestación de las leyes de Dios. En lugar de considerarnos a nosotros mismos intachables y libres de toda culpa, pensando que Dios ha descargado arbitrariamente Sus poderes sobre nosotros sin razón alguna desde nuestro punto de vista, debemos aceptar la responsabilidad de nuestro propio pensamiento y acción.

Sin embargo, contra lo que debemos guardarnos al presente es de una extensa sustitución de la palabra Cósmico por la palabra Dios, en conexión con las antiguas ideas respecto a la intervención de Dios. Oímos ahora decir que el Cósmico lanza su cólera sobre nosotros, de una manera arbitraria, y sin razón o causa aparente, bendiciéndonos o condenándonos. Esta creencia conducirá la mismo temor del Cósmico que muchos tenían de Dios.

El cósmico es Imparcial

El Cósmico es la Divina inteligencia y Consciencia de Dios y es justo, imparcial y absolutamente bueno. Su tendencia es siempre constructiva: tendencia a recrear y a beneficiar. Sea cual fuere la suerte que corran nuestras vidas, sea cual fuere el incidente del momento que cambie nuestro estado o que nos traiga una manifestación de leyes superiores, enfermedad, accidente, sufrimiento, bendición, recompensa o un momento de hilaridad, estamos experimentando lo que hemos ganado, merecido o creado. Nuestras propias acciones, pasadas o presentes, lo han producido, y nos encontramos ahora experimentando la reacción, la reflexión del Cósmico, sin intervención personal o impersonal, y sin venganza, retribución, celos, odio o parcialidad.

Adoremos a Dios por Su Sabiduría sublime y trascendental , y procuremos cooperar en toda forma posible con los principios Cósmicos. Elevando nuestras consciencias hasta el Cósmico, llegaremos a comprender sus leyes y principios. De este modo nos armonizaremos con operaciones constructivas de tal manera que las reacciones en nuestras propias vidas serán lo que nosotros deseemos que sean. Mereceremos y conquistaremos según nuestra manera de vivir y de pensar. Esto nos acercará más a Dios y nos pondrá en intimidad con el Cósmico, como el Cósmico está en intimidad con nosotros.

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