El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Ciencia y Religion’ Category

CONFESIONES DE FE DE GRANDES CIENTÍFICOS

Posted by cosmoxenus en 15 febrero 2010

Johannes Kepler 1571-1630, fue uno de los mayores astrónomos:

“Dios es grande, grande es su poder, infinita su sabiduría. Alábenle, cielos y tierra, sol luna y estrellas con su propio lenguaje. ¡Mi Señor y mi Creador! La magnificencia de tus obras quisiera yo anunciarla a los hombres en la medida en que mi limitada inteligencia puede comprenderla “

Copérnico (1473- 1543), fundador de la mundovisión moderna:

“¿Quién que vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?

Newton (1643- 1727) fundador de la física teórica clásica:

“Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo, no ha podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente”

Linneo (1707- 1778) fundador de la botánica sistemática:

“He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente y omnipotente y me he postrado de hinojos en adoración”

Volta (1745- 1827), descubrió las nociones básicas de la electricidad:

“Yo confieso la fe santa, apostólica, católica y romana. Doy gracias a Dios que me ha concedido esta fe, en la que tengo el firme propósito de vivir y de morir”

Ampere (1775- 1836), descubrió la ley fundamental de la corriente eléctrica:

“!Cuan grande es Dios, y nuestra ciencia una nonada!”

Cauchy (1789- 1857) insigne matemático:

“Soy cristiano, o sea, creo en la divinidad de Cristo, como todos los grandes astrónomos, todos los grandes matemáticos del pasado”

Gauss (1777- 1855), uno de los más grandes matemáticos y científicos alemanes:

“Cuando suene nuestra última hora, será grande e inefable nuestro gozo al ver a quien en todo nuestro quehacer solo hemos podido vislumbrar”

Liebig (1803- 1873), célebre químico:

“La grandeza e infinita sabiduría del Creador la reconocerá realmente sólo el que se esfuerce por extraer sus ideas del gran libro que llamamos la naturaleza”

Robert Mayer (1814- 1878), científico naturalista (Ley de la Conservación de la Energía)

“Acabo mi vida con una convicción que brota de lo más hondo de mi corazón: la verdadera ciencia y la verdadera filosofía no pueden ser otra cosa que una propedéutica de la religión cristiana”.

Secchi (1803- 1895), célebre astrónomo:

“De contemplar el cielo a Dios hay un trecho corto”

Edison (1847- 1931) , el inventor más fecundo, 1200 patentes:

…Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos: Dios”

Schleich (1859- 1922), célebre cirujano:

“Me hice creyente a mi manera por el microscopio y la observación de la naturaleza, y quiero, en cuanto está a mi alcance, contribuir a la plena concordia entre la ciencia y la religión”

Marconi (1874- 1937), inventor de la telegrafía sin hilos, Premio Nobel 1909:

“Lo declaro con orgullo: soy creyente. Creo en el poder de la oración, y creo, no solo como católico, sino también como científico”

Millikan (1868- 1953), gran físico americano, Premio Nobel 1923:

“Puedo de mi parte aseverar con toda decisión que la negación de la fe carece de toda base científica. A mi juicio jamás se encontrará una verdadera contradicción entre la fe y la ciencia”

Eddingtong (1882- 1946) Célebre astrónomo inglés:

“Ninguno de los inventores del ateísmo fue naturalista. Todos ellos fueron filósofos muy mediocres”

Albert Einstein (1879- 1955), fundador de la física contemporánea ( teoría de la relatividad y premio Nobel 1921):

“Todo aquel que está seriamente comprometido con el cultivo de la ciencia, llega a convencerse de que en todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre, y ante el cual, nosotros con nuestros poderes debemos sentirnos humildes”

Plank (1858- 1947), fundador de la física cuántica, premio Nobel 1918:

“Nada pues nos lo impide, y el impulso de nuestro conocimiento lo exige…relacionar mutuamente el orden del universo y el Dios de la religión. Dios está para el creyente en el principio de sus discursos, para el físico, en el término de los mismos"

Schrödinger (1887- 1961), creador de la mecánica ondulatoria, premio Nobel 1933:

“ La obra maestra más fina es la hecha por Dios, según los principios de la mecánica cuántica…”

Hathaway, padre del Cerebro electrónico.

“ La moderna física me enseña que la naturaleza no es capaz de ordenarse a si misma. El universo supone una enorme masa de orden. Por eso requiere una “Causa Primera” grande, que no está sometida a la segunda ley de la transformación de la energía y que por lo mismo, es Sobrenatural”

Wernher Von Braun (1912- 1977), constructor alemán- americano de los cohetes espaciales:

“ Por encima de todo está la gloria de Dios, que creó el gran universo, que el hombre y la ciencia van escudriñando e investigando día tras día en profunda adoración”

Charles Townes (Compartió el premio Nobel de física 1964 por descubrir los principios del láser):

“ Como religioso, siento la presencia e intervención de un ser Creador que va más allá de mi mismo, pero que siempre está cercano…la inteligencia tuvo algo que ver con la creación de las leyes del universo”

Allan Sandage (1926-) Astrónomo profesional, calculó la velocidad con la que se expande el universo y la edad del mismo por la observación de estrellas distantes:

“ Era casi un ateo prácticamente en la niñez. La ciencia fue la que me llevó a la conclusión de que el mundo es mucho más complejo de lo que podemos explicar. El misterio de la existencia solo puedo explicármelo mediante lo Sobrenatural”

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CIENCIA SIN CONCIENCIA

Posted by cosmoxenus en 31 enero 2010

Joel Hurtado Ramón

Brad Hunter en una colaboración titulada Espacio sin Fronteras y publicada en la revista Planeta urbano hace una entrevista a dos científicos relevantes, con nacionalidades diferentes pero con un currículo impresionante. A pesar de que desempeñaron su labor bajo diferentes banderas, ambos coinciden en lo esencial de un cambio en la conciencia planetaria y hablan de misterios jamás revelados.

La coronel Marina Popovich es heroína nacional en su país. Coronel de la Fuerza Aérea rusa, piloto de pruebas, ingeniera y sobreviviente de seis accidentes aéreos, voló más de 40 tipos de aviones militares y civiles. Es la primera mujer que piloteó un avión de combate y la primera también en romper la barrera del sonido. Es llamada "La Dama del Mig" y posee 103 récords aeronáuticos mundiales, de los cuales muchos aún no han podido ser batidos. Es profesora en ciencia aerodinámica y vicepresidente de la Gerencia Internacional de la Universidad de la ciudad de Arkhangelsk. Ganó el premio de la Federación Aeronáutica Internacional. Es madre de dos hijas y abuela de tres nietos.

En la actualidad despierta la atención mundial por sus presentaciones en conferencias que tratan la temática ovni. Allí revela secretos sobre la visita de seres extraterrestres a nuestro mundo que fueron celosamente ocultados por el ex-gobierno comunista durante más de 50 años.

Posee estudios en teología y en física y realizó diferentes prácticas tendientes a despertar sus habilidades psíquicas paranormales. Es capaz de captar el aura humana y entrenó en comunicación por telepatía. Con tantas medallas y conocimientos, es imposible no prestar atención a sus palabras.

Durante la Guerra Fría en Rusia le daban mucha importancia al estudio del campo de lo paranormal y en esa época se hicieron importantes descubrimientos relacionados con las grillas energéticas del planeta y sobre un campo de registros psíquicos que envuelve la Tierra. Marina Popovich explica su opinión al respecto.

Estudios realizados en Moscú determinaron que el planeta está rodeado por una inmensa red o entramado energético que posee una distribución geométrica. La forma geológica de los continentes respondería a los patrones energéticos de esta grilla. Toda la estructura de lo que conocemos como universo físico se ordena utilizando patrones geométricos determinados. Esto es conocido como "Geometría Sagrada". Además, en 1958 el profesor Bernascki descubrió una banda que envuelve al planeta y que contiene un campo energético en el cual están plasmados los registros de todas las formas de vida y la historia misma del planeta. Se descubrió que este campo de energía no se sitúa en un plano físico. Los investigadores rusos pudieron detectar esta banda y "leerla" con instrumentos científicos y también utilizando psíquicos entrenados para tal fin. Es un campo etéreo que está cargado de emociones y es por esto que es necesario controlar nuestra pasión. Cada uno de nosotros tiene poder para afectar de modo positivo o negativo este campo. Todo lo negativo, como el odio y el miedo, inciden en el estado del planeta. La Tierra reacciona violentamente ante estos pensamientos y sentimientos y emite un tipo de radiación que repercute en los patrones climáticos. Los elementos son como los anticuerpos planetarios.

Cuando se le pregunto si esa era una de las causas de los violentos cambios que están sucediendo en el clima respondió que es tan solo una parte de un inmenso proceso que involucra un perfecto orden cósmico. Afirmando que los científicos saben muy bien que estamos frente a un proceso cíclico e inevitable que solo el ser humano puede atenuar. En el universo todo está interconectado; lo que hagamos -tanto armónica como inarmónicamente- afectará a la Tierra. Estas cargas negativas influyen en todos los humanos y son más fuertes que las energías nucleares. El planeta, como si se tratase de un cuerpo enfermo, reacciona con anticuerpos naturales para curar este campo en desarreglo. La contaminación no es provocada únicamente por el consumo de energías residuales. Nosotros mismos somos una fuente poderosa de polución. El planeta responde al odio y al amor.

Al exponer sobre si los científicos rusos lograron adelantarse en este campo a sus colegas americanos aclaró que algunos psíquicos rusos declararon haberse encontrado en planos astrales (terrenos no físicos) con psíquicos americanos que estaban haciendo lo mismo. Utilizando un entrenamiento determinado se pueden detectar estos campos de contaminación +psiónica+ y se pueden ver mantos oscuros que envuelven determinadas áreas del globo terrestre. Se comprobó que mediante la utilización de ciertas frecuencias es posible, no solo influir sobre la vida mediante el control mental, sino también alterar el clima. Existen estudios avanzados en antigravedad, en energías vectoriales y de vacío e incluso se descubrieron campos escalares. Con la aplicación correcta de esta tecnología se podría cambiar favorablemente el mundo.

En cuanto a como los grandes cambios climáticos nos obligarán a modificar radicalmente la manera en que concebimos nuestra civilización hasta la fecha y cuál es la conclusión que sacaron los científicos en territorio soviético al respecto considera que estos cambios son una realidad y que científicos soviéticos concluyeron que estamos entrando en un periodo de grandes modificaciones en el ecosistema terrestre, pero lo más importante es que estos sucesos se presentan como un gran desafío para la humanidad. Deben ser tomados como una oportunidad única y sin opción para que el mundo entero se una, y que lo que llegue a suceder sirva como disparador para que las viejas formas de explotación de energías contaminantes sean reemplazadas por otras, renovables y no polucionantes.

Respecto a si existe evidencia de visitas extraterrestres en todo el mundo y si estos han alertado a los gobiernos sobre los grandes cambios que van a venir ella afirma que esta recorriendo el mundo presentando pruebas llegando a un punto de la evolución y de la inteligencia humana en que es más lógico y creíble pensar en la existencia de vida fuera de nuestro mundo que negarla. Los grandes gobiernos lo saben y lo niegan, porque si se supiese el conocimiento que poseen estos seres -incluso sobre la verdadera historia de nuestro planeta- se derrumbarían las creencias del sistema actual en poco tiempo. El poder mismo que estos gobiernos ejercen sobre la población mundial podría desaparecer de la noche a la mañana. Estos seres poseen un conocimiento muy avanzado sobre la llamada "libre energía". El planeta y el universo poseen innumerables fuentes de energía no contaminantes cuya utilización podría herir de muerte al imperio económico mundial imperante, que utiliza energías contaminantes y mantiene a todo el sistema actual en una dependencia de recursos y monetaria.

Estos seres respetan nuestro libre albedrío y es por ello que no intervienen en nuestros asuntos de forma directa. Ellos demostraron que vienen con buenas intensiones y nos enseñaron cómo pueden neutralizar, en cuestión de segundos, la más avanzada tecnología terrestre si ésta es utilizada para agredirlos. Esto ya no puede ni debe ser ocultado al mundo. Todo lo que se ha investigado al respecto debe ser revelado. En todas sus conferencias y libros presenta los más variados sucesos que acontecieron en suelo soviético. La misión Phobos II, que se envio a Marte, desapareció cuando se encontraba enviando fotos a la Tierra de una gigantesca nave de por lo menos 2 kilómetros de largo.

La desaparición o pérdida de contacto con sondas enviadas desde la Tierra fue motivo de conversación y debate entre el presidente Bush padre y Gorbachov en la Conferencia de Malta. Existieron contactos en el espacio entre cosmonautas y seres de otros mundos. Estoy convencida, afirmo, de que pronto sucederá algo en el planeta que obligará a estos seres a presentarse masivamente en nuestro mundo para ayudarnos; y éste será el suceso más importante de la historia moderna.

En cuanto a Brian O’Leary nació en los Estados Unidos. Es científico, ex astronauta de la Nasa, escritor y conferencista internacional. Como profesor de astronomía, junto a Carl Sagan realizó numerosas investigaciones sobre las llamadas energías libres no contaminantes. Es titulado en Física y Astronomía, consejero espiritual y profesor de yoga. Fue asesor científico de la Nasa y Director de Seguridad y Cooperación Espacial de dicha entidad, además de asesorar al Subcomité de Energía y Medio Ambiente de la Diputación Norteamericana.

O’Leary fue el primer astronauta postulado para viajar a Marte. Es un apasionado ambientalista y busca incansablemente soluciones innovadoras para la creación de comunidades ecologistas. Enseñó varias disciplinas en las universidades de Cornell, Princeton, el Hampshire College y en la prestigiosa Berkley. Líder activista en movimientos de paz y medioambiente, fundó en 2002 una ONG que promueve la investigación de fuentes de energía renovables para un futuro global sustentable.

El doctor O’Leary tuvo que huir de su país por exponer ante los medios las políticas de ocultamiento gubernamentales y sus acciones intimidatorias. Actualmente se dedica a investigar y a escribir ensayos sobre los nuevos paradigmas de la ciencia y la transformación global. En uno de sus diez libros publicados, +Re-Heredando la Tierra+, presenta las soluciones para corregir la actual marcha depredadora de la civilización actual. Aquí expresa algunos de sus conceptos.

Sobre que hacer para cambiar la presente situación ambiental del planeta considera que primeramente debemos cambiar nuestro sueño de ser poblaciones cada vez mayores, usando cada vez más recursos. Debemos cambiar nuestra necesidad de crear más automóviles, más casas, más cosas que están amenazando los bosques, los ríos, los lagos y nuestra propia vida. Debemos cambiar ese paradigma de crecimiento y desarrollo. Si la prosperidad entre los seres humanos significa mayor población, mayor riqueza y un despilfarro de los recursos del mundo, eso significa un desastre en el ecosistema y todas las demás formas de vida sobre la tierra. Debemos rendirnos definitivamente a la adicción del petróleo; detrás de esta dependencia existe un imperio que se fortalece día a día con su consumo. Parecería que la humanidad negara que la causa de nuestros problemas se encuentra en nuestro tipo de vida y en nuestro paradigma de crecimiento económico, el cual nos conduce directamente a la catástrofe. ¿Qué forma tomará dicha catástrofe? Guerras entre países, hambre, falta de recursos naturales, contaminación del ecosistema y efecto invernadero, entre otras.

Sobre los responsables de este problema señala que en la cima de la pirámide están las corporaciones, los científicos del establishment, los gobiernos que son títeres de estas fuerzas, los medios de comunicación que silencian las voces que aportan soluciones; y también nosotros, que preferimos la comodidad y el confort que nos ofrece este sistema de dependencia antes que liberarnos y tomar conciencia de que debemos vincularnos con el ecosistema y no con el sistema de poder imperante. En lo personal denunció que formaba parte de un grupo de investigación encargado de buscar alternativas energéticas no contaminantes (fusión en frío, energía de vacío y otros avances potenciales). Lo que resultó de esto fue que muchos científicos empezaron a aparecer asesinados o muertos de manera dudosa, lo que lo obligó a emigrar de su país y tener menos acceso al público. Existen muchos intereses que quieren silenciar a hombres de ciencia comprometidos con aportar reemplazos a nuestra dependencia energética actual. La no participación de los Estados Unidos en los acuerdos de Kyoto sobre calentamiento global es una clara señal del rumbo que pretende seguir este país al respecto.

El tiempo se acaba y los sucesos a nivel climático son prueba de ello. El huracán Katrina y el tsunami de Indonesia no son poca cosa, pero no se hizo nada al respecto. Tal vez muchos piensen que hace falta una catástrofe mayor para que el mundo reaccione. Hay una profunda crisis moral y espiritual oculta detrás de esto; las actuales estructuras de poder efectivamente están bloqueando la necesidad de transformar nuestro mundo. A nivel población, parece que seguimos prefiriendo quedarnos en una falsa seguridad de pan y circo que abrazar grandes verdades, necesarias para corregir un rumbo que nos conduce indefectiblemente a la autodestrucción. Como dijo David Broker: "No es que estemos heredando la Tierra de nuestros padres; se la estamos robando a nuestros hijos". El gran problema aquí es que la gente no quiere escuchar sobre algunos problemas, porque sabe que son ciertos y piensa que ya no se puede hacer nada, entonces reacciona como el avestruz escondiendo la cabeza en un pozo. La gente prefiere no ver lo que sucede frente a sus narices y espera que los gobiernos lo hagan por ellos, por algo los votaron. En realidad lo que se está haciendo es transferirles el poder para que sigan haciendo lo que hacen.

Lo primero qué se podrían hacer para no quieren seguir viviendo bajo estas reglas de dependencia es trabajar a fin de lograr una toma de conciencia. No sirve de nada abandonar el sistema y trasladar todos sus vicios a un ecosistema. Lo que estaríamos haciendo es contaminar aquello que aún no lo está. El retirarse a vivir a un ecosistema natural significa adaptarse a sus reglas y no tratar de imponer las nuestras allí. Se habla de un libre mercado, pero este ya no existe. Ha sido la excusa de gigantescas corporaciones para mantener en la pobreza ciertas áreas, para no permitirles explotar sus recursos naturales, a la espera de que las garras del gran águila lo hagan. Esto es lo que está sucediendo exactamente ahora en Sudamérica y debemos evitarlo. Esto trae a mi memoria las ancestrales profecías de los nativos Quéros de Perú, que afirmaban que llegaría un momento en el que el águila del norte y el cóndor del sur deberían volar juntos. El águila de Norteamérica representa lo racional, lo tecnológico, lo agresivo; el cóndor de Sudamérica, por el contrario, simboliza lo místico, lo artístico, lo creativo, lo amable, lo sensible. Sudamérica debe defender sus derechos y por sobre todas las cosas su ecosistema que aún se encuentra en estado salvaje.

Cuando se le pregunto sobre que acción ha realizado para evitar el despilfarro de recursos respondió que

Junto a su mujer Merdith elegio Vilcabamba, en los Andes de Ecuador, para comenzar a forjar la idea de un hogar autosustentable que sirviera de escuela para todos aquellos que deseen dar un giro a su forma de vida. Montesueños es un centro para la paz, la sustentabilidad, las artes y la nueva ciencia. Se necesitan nuevos sistemas de vida, nuevos gobiernos y, como dijo Albert Einstein, no se pueden pedir soluciones a los mismos responsables que causaron los problemas. Nosotros somos también una corporación; la más grande y poderosa. Somos los mayores accionistas de esta empresa llamada Tierra y, como tales, debemos exigir que no se funda, porque si esto pasa, no tendremos de qué ni dónde vivir.

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LA FALACIA DE LA "COMPLEJIDAD IRREDUCTIBLE”

Posted by cosmoxenus en 24 mayo 2009

De J.M.Hernández

La complejidad irreducible es un argumento ampliamente utilizado por el creacionismo para intentar desacreditar la evolución de las especies. A pesar de haber sido formulado por un bioquímico, ninguna corriente científica lo asume, dado que es completamente falso como demostraremos en este artículo. Únicamente es empleado por predicadores creacionistas como recurso en sus sermones, dado que tiene un gran efecto sobre personas sin formación científica, al aparentar ser muy intuitivo.

El concepto de complejidad irreductible fué creado por Michael Behe para apoyar el diseño inteligente, definiendo “sistema irreducible” como un “un sistema individual compuesto de varias partes bien coordinadas que interaccionan para desempeñar la función básica de este, de modo que si se eliminara cualquiera de esas partes dejaría de funcionar por completo”. Dicho de otra forma, se trataría de un sistema que funciona en el estado que conocemos, pero que no sería operativo en el momento en que faltara alguno de sus componentes. De esta manera, prosigue el argumento, no podria explicarse la evolución del sistema mediante una serie de cambios graduales dese sistemas más simples.

Los clásicos ejemplos de sistemas irreductibles esgrimidos por sus seguidores son el flagelo bacteriano, el ojo humano o el sistema de coagulación de la sangre. Los defensores del diseño inteligente avanzan un paso más allá, convirtiendo el razonamiento en una verdadera falacia: dado que no podría explicarse la existencia de estos sistemas mediante selección natural, obligatoriamente tienen que ser fruto de un diseñador inteligente.

A pesar de que el concepto estricto se corresponde con lo que hemos mencionado, es habitual leer diversas variaciones sobre el mismo que, nos atrveríamos a decir, constituyen uno de los ejes fundamentales de la doctrina creacionista. Una de sus extensiones fundamentales es la falacia del relojero (a pesar de ser anterior en su formulación): un sistema complejo y bien ajustado -como un reloj- sería impensable sin la existencia de un relojero; por lo tanto, un ojo humano sería impensable sin la existencia de un diseñador inteligente.

El argumento presenta dos fallos que lo convieren en un razonamiento completamente erróneo: en primer lugar la aseveración de que el sistema es “irreductible”, que no tiene porqué ser cierta; en segundo lugar, aún asumiendo la irreductibilidad del proceso, el no poderlo explicar mediante la acumulación de cambios graduales no demuestra la tesis de un diseñador inteligente.

La supuesta irreductibilidad del flagelo bacteriano

El propio Darwin, hace 150 años ya desmontó este argumento. Resulta al menos curioso que siga empleándose en estos tiempos un concepto ampliamente superado desde el siglo XIX.

Desde hace mucho tiempo se sabe que un sistema irreduciblemente complejo puede construirse añadiendo partes que, aunque al principio son solamente ventajosas, pueden evolucionar hasta volverse indispensables. Por otro lado, muchos sistemas complejos han comenzado evolucionando desde estructuras o procesos que presentaban una función diferente, asumiendo nuevas funciones a medida que han ido alcanzando distintos estados evolutivos.

En el caso del flagelo bacteriano, uno de los preferidos por los creacionistas, está ampliamente demostrado que no se trata de un “complejo irreductible”. Existen precursores del flagelo en los que faltan componentes y que, sin embargo, son completamente funcionales. Aparecen cilios y flagelos en otros microorganismos que, a pesar de tener menos partes que el flagelo de la bacteria, son perfectamente operativos -aunque presentan una funcionalidad más limitada-.

También han sido descritos sistemas funcionales más simples en las propias bacterias, como el TTSS, donde una pequeña porción del “irreductible” flagelo bacteriano funciona como dispositivo para inyectar toxinas en los huéspedes. Esto muestra, entre otros muchos ejemplos, como partes o componentes de estructuras complejas pueden funcionar por separado, sea con una función similar o completamente diferente. Según el argumento de la “complejidad irreductible” esto no podría ser posible.

El TTSS es, en realidad, una estructura formada por proteínas de la base del flagelo, por lo que la afirmación de que “si se eliminara cualquiera de sus partes, dejaría de funcionar por completo” es, simplemente, falsa. Por el contrario, estas evidencias apoyan la evolución del flagelo bacteriano a partir de estructuras más simples (Aizawam 2001; Heuck, 1998; McNab, 1999; Yonekura et al. 2000) .

En el artículo La complejidad evolutivamente reducible del flagelo bacteriano, publicado en el blog amigo “Un planeta con canas“, se muestran dos excelentes vídeos sobre la evolución del flagelo.

La reducción del sistema de coagulación

El sistema de coagulación sanguínea de los vertebrados es otro de los ejemplos básicos que la doctrina del diseño inteligente esgrime como complejo irreductible, a pesar de haber sido también rebatido desde hace tiempo (ver por ejemplo Doolitle & Feng, 1987; Doolitle, 1993).

Michael Behe, el inventor del concepto de “complejidad irreductible”, afirma: “Cuando un animal sufre un corte, una proteína llamada Hagemann (factor XII) se fija a la superficie de las células próximas a la herida. El factor Hagemann es entonces modificado por una proteína llamada HMK, activándolo. Inmediatamente el factor XII activado convierte otra proteína, llamada prekallikreina, a su forma activa, kallikreina […] en ausencia de cualquiera de los componentes, la sangre no fabrica el coágulo, y el sistema [de coagulación] falla.” (Behe, 1996a).

Y, nuevamente, esta afirmación es falsa. Por poner únicamente un ejemplo, los delfines carecen de Factor XII y su sistema de coagulación es completamente funcional (Robinson, Kropatkin, & Aggeler, 1969).

El ojo que no ve

El tercer estandarte de la irreductibilidad es el ojo humano. ¿Como pensar que tal maravilla puede formarse por una serie de cambios graduales? ¿alguien puede imaginar “medio ojo” funcionando?. Tales alegatos son profusamente utilizados por los creacionistas, a pesar de que también han sido contestados desde hace años.

El engaño que entraña este argumento consiste en afirmar la imposibilidad de que funcione medio ojo. Obviamente: la biología evolutiva no pretende que la evolución se haya desarrollado formando un cuarto de ojo, medio ojo y un ojo entero. Esto vuelve a ser una falsedad.

La evolución del ojo tiene lugar a partir de estructuras fotosensibles más simples -no incompletas- y está profusamente documentada en la literatura científica, con multitud de organismos vivos que presentan distintos estados de complejidad. El propio ojo humano -y problablemente el de todos los vertebrados- se desarrolló a partir de órganos más sencillos a los que se incorporaron estirpes celulares de células fotosensibles procedentes de tejido cerebral (Arendt et al. 2004). En ningún momento hubo “medio ojo”, sino ojos más simples.

Los órganos más sencillos los encontramos en algunos organismos unicelulares, como el protista Euglena, donde un orgánulo fotosensible conectado al flagelo le permite distinguir entre luz y oscuridad, para desplazarse en función de ésta ( Wolken, 1977; Suzuki et al. 2003). Este primer paso no puede considerarse un ojo como tal: ni distingue formas, ni produce imágenes, únicamente detecta luz o ausencia de ésta.

Un órgano de la visión algo más complejo aparece ya en algunos animales pluricelulares como los anélidos, donde un grupo de células epidérmicas sensibles a la luz se conectan con fibras nerviosas subyacentes (Hickman et al., 2006). Tampoco son verdaderos ojos, dado que no forman imágenes y solo informan de luces y sombras; por eso se denominan manchas oculares u ocelos.

El siguiente paso consite en invaginar la superficie fotorreceptora, formando una “copa” fotosensible. La ventaja de esta nueva estructura es que permite un mayor número de células en el mismo espacio y a su vez es capaz de detectar la dirección de los rayos lumínicos en función de la cara de la copa que resulta estimulada. Ojos de este tipo aparecen, por ejemplo, en el gasterópodo Patella.

A partir de aquí, la estructura se va complicando, adoptando la forma de una cámara esférica abierta (p.e. en los géneros Haliotis y Nautilus), un ojo cerrado sin lente (p.e. géneros Helix y Turbo) e incluso ojos cerrados y con lente (p.e. géneros Murex y Nucella).

En otros muchos grupos animales aparecen ojos y ocelos con distinto grado de complejidad, incluso con estructuras muy diferentes como los ojos compuestos de los insectos. De hecho, se piensa que el ojo ha evolucionado de forma independiente en distintos grupos animales.

En los vertebrados, los fotorreceptores responden a la luz en función de los pigmentos visuales que se encuentran en la bicapa lipídica de los repliegues de los conos y discos membranosos de los bastones. Estos últimos contienen rodopsina y permiten la visión en condiciones de baja luminosidad. Los conos contienen tres tipos diferentes de pigmentos y son responsables de la percepción del color. Recientemente, Arendt y colaboradores (Arendt et al. 2004) han demostrado que estas células fotosensibles de los vertebrados -incluyendo al ser humano- son similares a ciertas células cerebrales de un gusano marino, Platynereis dumereili, cuya migración posterior explicaría el desarrollo de nuestros ojos, diferentes al de los que encontramos en invertebrados.

Pór último, existe otro aspecto, ya esbozado por Darwin, que es incompatible con la doctrina del diseño inteligente: las imperfecciones. La existencia de “fallos en el diseño”, como el punto ciego del ojo de los vertebrados o la disposición invertida de las neuronas retinianas, pueden explicarse bajo la interpretación evolutiva dado que ésta trabaja sobre estructuras existentes, modificándolas y adaptándolas sin un diseño previo. Esto produce configuraciones que no suelen ser óptimas, sino solamente funcionales. Cabría esperar que un diseñador evitara estos errores, salvo que hablemos -más que de un diseñador- de un “chapucero inteligente”.

Y apesar de todo, es una falacia

Hemos visto como los supuestos “complejos irreductibles” esgrimidos por el diseño inteligente no son tales, invalidando la tesis de Behe. Este es el motivo por el que la comunidad científica no toma en cuenta el argumento de la “complejidad irreductible”: no porque sea contradictorio con una supuesta “ciencia oficial”, no porque sea molesto, no porque sea revolucionario; el motivo consiste, simplemente, en que es falso.

Aún así, podría encontrarse un sistema complejo que cumpliera los requisitos de Behe: no existencia de estados más simples e imposibilidad de que sus componentes funcionen por separado. Aunque así fuera, el argumento seguiría siendo inválido, fundamentalmente por incurrir en dos incorrecciones lógicas:

1. Falacia de bifurcación: “o bien la estructura fue creada al azar, o bien fue diseñada por un dios”. Este planteamiento es erróneo, al ignorar otras posibilidades. En primer lugar, la selección natural no es un proceso al azar, en segundo lugar, puede haber más explicaciones (por ejemplo, Margullis ofece una alternativa a la evolución gradual del flagelo bacteriano: la endosimbiosis).

2. Falacia non sequitur: “no puedo comprender como se formó el flagelo bacteriano, por lo que tuvo que ser obra de un dios”. Obviamente, éste tampoco es un razonamiento correcto. Que no comprendamos un proceso no demuestra que sea creado por una inteligencia superior. Tampoco se comprendían las razones del movimiento de los astros en el siglo XII y sin embargo la alternativa de un mecánico celestial ha resultado completamente falsa.

Ni es verdad, ni es ciencia

Concluyendo, la doctrina de la complejidad irreductible no presenta hoy por hoy, ninguna evidencia en favor de sus premisas iniciales -la existencia de sistemas irreductibles- y el razonamiento es incorrecto en sí mismo, lo que lo invalida completamente para ser considerado como una teoría y poder ser utilizado como base de ninguna investigación.

REFERENCIAS:

Aizawa, S.-I., 2001. Bacterial flagella and type III secretion systems, FEMS Microbiology Letters 202: 157-164.

Arendt, Tessmar-Raible, Snyman, Dorresteijn, & Wittbrodt. 2004. Ciliary photoreceptors with vertebrate-type opsins in an invertebrate brain. Science. October 29, 2004.

Behe, M. 1996a. Darwin’s Black Box. New York: The Free Press.

Behe, M, 1996b. Evidence for Intelligent Design from Biochemistry, a speech given at the Discovery Institute’s God & Culture Conference, August 10, 1996 Seattle, WA.

Bobkova, M.V.; Gál, J.; Zhukov, V.V.; Shepeleva, I.P. & Meyer-Rochow, V.B. 2004. Variations in the retinal designs of pulmonate snails (Mollusca, Gastropoda): squaring phylogenetic background and ecophysiological needs. Invertebrate Biology 123 (2) , 101–115

Doolittle, R. F., 1993. The evolution of vertebrate blood coagulation: A case of yin and yang, Thrombosis and Heamostasis 70: 24-28.

Doolittle, R. F., and D. F. Feng, 1987. Reconstructing the evolution of vertebrate blood coagulation from a consideration of the amino acid sequences of clotting proteins. Cold Spring Harbor Symposia on Quantitative Biology 52: 869-874.

Heuck, C. J., 1998. Type III protein secretion systems in bacterial pathogens of animals and plants, Microbiol. Mol. Biol. Rev. 62: 379-433.

Hickman, C. P., Ober, W. C. & Garrison, C. W., 2006. Principios integrales de zoología, 13ª edición. McGraw-Hill-Interamericana, Madrid (etc.), XVIII+1022 pp.

McNab, R. M., 1999. The Bacterial Flagellum: Reversible Rotary Propellor and Type III Export Apparatus. Journal of Bacteriology 181: 7149—7153.

Rennie, J. 2002. 15 Answers to Creationist Nonsense. Scientific American Magazine. July 2002.

Robinson, A. J., M. Kropatkin, and P. M. Aggeler, 1969. Hagemann Factor (Factor XII) Deficiency in Marine Mammals. Science 166: 1420-1422.

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LA SECULARIDAD DESPIERTA EL MISMO INTERÉS CIETIFICO QUE LA RELIGIOSIDAD

Posted by cosmoxenus en 24 mayo 2009

Nuevos estudios descubren que ni la religión ni la irreligión tienen el monopolio sobre la salud mental

En los últimos años se ha exacerbado el interés científico por los efectos de la religiosidad en el ser humano. Diferentes estudios han revelado que puede ser buena para la salud y el espíritu, pero al mismo tiempo han despertado el interés sobre los efectos de la secularidad. Así, se ha descubierto que los ateos están tan bien preparados como los creyentes para afrontar las dificultades de la vida y que lo importante no es creer o no creer, sino la consistencia y cohesión de cada cosmovisión. De estos estudios se deduce que ni la religión ni la irreligión tienen el monopolio sobre la posibilidad de proporcionar salud mental. Por Yaiza Martínez.

El escritor Nathan Schneider, editor de la revista Killing the Budha ha publicado un artículo en The Boston Globe en el que explica que el interés científico por la religión está despertando un interés paralelo acerca de los efectos de la secularidad en el ser humano.

Según Schneider, en los últimos años han aparecido numerosos estudios que apuntan a que la religión es buena para el espíritu, puede aumentar la esperanza de vida, y mejorar la presión sanguínea, entre otras ventajas

“A medida que sociólogos, psicólogos y médicos se han ido centrando en medir los efectos de la religión, a menudo financiados por fundaciones privadas (como la John Templeton Foundation que el año pasado gastó más de 50 millones de euros en la financiación de estudios sobre el tema), los resultados de sus investigaciones se han ido filtrando a gran velocidad en sermones semanales y en los medios de comunicación. Podría decirse que no ser religioso parece cada vez más peligroso para la salud”, escribe Schneider.

Estudiando la irreligiosidad

Sin embargo, este interés creciente ha carecido, según algunos expertos, de la comparación con análisis realizados a personas no religiosas o no creyentes. Por eso, una serie de investigadores han ido organizando en los últimos tiempos centros académicos de estudio de las personas no religiosas, llevando a cabo extensas encuestas y comparando sus descubrimientos.

Y, así, han descubierto que los ateos convencidos parecen estar “tan bien preparados para hacer frente a las dificultades como los creyentes convencidos, y que algunas de las sociedades más saludables del mundo presentan los niveles más bajos de devoción”, apunta el autor.

Según David Yamane, sociólogo de la Wake Forest University y editor de Sociology of Religion, hasta ahora las personas que realmente no tienen una religión o que realmente no son creyentes no han sido bien comprendidas.

Pero, algunos estudios recientes sobre estas personas han revelado que ni la religión ni la irreligión tienen el monopolio sobre la posibilidad de proporcionar salud mental.

Intensidad de las creencias

Uno de ellos, realizado con 174 personas, por ejemplo, demostró que los individuos con niveles más bajos de depresión eran los cristianos más creyentes y los ateos convencidos. En cambio, las personas cuyas creencias eran más moderadas tendían a ser más depresivas.

En otro estudio, realizado por Karen Hwang, profesora de la University of Medicine and Dentistry de Nueva Jersey, fueron examinados ateos en peligro de depresión por haber sufrido lesiones en la espina dorsal.

Las entrevistas realizadas por Hwang revelaron cómo las lesiones fortalecieron las creencias de los ateos, y que estas convicciones les fortalecieron a su vez a ellos.

Para Hwang, “no importa en lo que crea una persona, lo que importa en realidad es la consistencia y la cohesión de su cosmovisión”.

Estudio objetivo

Otro de los investigadores sobre este tema es Phil Zuckerman, sociólogo del Pitzer College de California, que ha publicado recientemente el libro "Society without God” (sociedad sin Dios), en el que ofrece un revelador retrato de la irreligión en Dinamarca y Suecia.

En estos países, los bajos niveles de asistencia a la iglesia conviven con otros factores sociales, como la prosperidad económica, la baja tasa de criminalidad y una buena calidad de vida.

Así, parece que estas naciones desafiaran la idea de que la devoción es un requisito indispensable para tener una sociedad saludable. Pero no es éste el argumento que defiende Zuckerman sino, más bien, que el estudio cuidadoso de la vida secular resulta necesario, simplemente, porque aún se piensa que la irreligiosidad no es natural.

Pero, advierte el autor “hay una línea muy fina entre estudiar la secularidad y defenderla, y lo mismo ocurre en el caso de las personas que estudian la religiosidad”. Hay que buscar la objetividad en ambos casos.

En un intento por conseguir esto trabaja David Wulff , un psicólogo del Wheaton College Norton, que actualmente está desarrollando herramientas de escrutinio que ayudarán a los psicólogos a estudiar este tema, y tal vez a ir más allá de las oposiciones binarias del tipo “religiosidad y secularidad” o “creencia y descreencia”.

Nuevas perspectivas

Lo más interesante de todas estas investigaciones (en ambas direcciones), según Schneider es que están conduciendo a una comprensión más sofisticada de cómo la gente cree y cómo las líneas entre religión e irreligión son más borrosas de lo que se pensaba.

Se está empezando a comprender, escribe el autor, que las religiones pueden ser mejor comprendidas si se presta atención a la no religión.

Estudiando ésta encontraremos nuevas perspectivas y comprensiones sobre cómo funciona la religión en la vida de la gente, y también los rastros de cómo las religiones se definen a sí mismas una y otra vez.

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EL CEREBRO GENERA TODO EL TIEMPO UN MODELO DEL MUNDO.

Posted by cosmoxenus en 20 mayo 2009

por MARIANO SIGMAN

Las nuevas tecnologías pueden establecer transformaciones enormes en pilares muy fundamentales de nuestra existencia

El cerebro genera todo el tiempo un modelo del mundo, explica el neurólogo Mariano Sigman, miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, en esta entrevista. Fluye en ambos sentidos vía sensaciones, acciones y círculos que se generan en el ambiente, en el sujeto y en otros cerebros. La plasticidad cerebral es mucho mayor de lo que generalmente se piensa, si bien la comunidad neurocientífica, que estudia las sensaciones, las percepciones, el conocimiento y sus respectivas maquinarias, es sumamente conservadora. Para este investigador de la arquitectura de los pensamientos, las nuevas tecnologías pueden provocar profundas transformaciones en pilares fundamentales de nuestra existencia. De hecho, en cierta forma ya estamos cyborgizados, asegura. Por Verónica Castro.

Mariano Sigman se licenció en Física en la Universidad de Buenos Aires e inició una prolífica carrera por distintos lugares y ramas de la ciencia. Se doctoró en Neurociencias en Nueva York, y en la actualidad es investigador en Ciencias Cognitivas en París. Además, este argentino de 32 años es un excelente divulgador científico, como lo demuestra en su libro El breve lapso entre el huevo y la gallina. En esta entrevista –entre ovejas con complejo de Edipo y un marciano que llega a la estratosfera– nos conduce en un viaje para entender algo del mundo del cerebro y la tarea de los científicos.

-Ud. se dedica a la neurociencia integrativa. ¿Podría contarnos de qué trata esta especialidad?

-La neurociencia es la ciencia que estudia el funcionamiento del cerebro. No es demasiado "chovinista" darle un nombre al estudio de un órgano –nadie se jactaría de estudiar higadociencia–, sino más bien el reflejo de una verdadera explosión de un campo. En el congreso de la sociedad estadounidense de neurociencias participan cerca de 30.000 personas cada año. Todas estudian el cerebro. Otra diferencia es la naturaleza recursiva de este estudio (estudiamos el órgano que nos permite estudiar) y el control del cerebro sobre el resto de los órganos, que hace que casi todo, aún la "higadociencia", sea de alguna manera neurociencia. De la misma manera que el estudio de la materia puede hacerse a distintas escalas (físicos estudiando partículas; químicos, moléculas; biólogos, células; físicos otra vez, materiales extensos; meteorólogos, tormentas, y físicos (están por todos lados), los planetas y el universo), el cerebro puede estudiarse a distintas escalas. La neurociencia integrativa es el estudio a gran escala del cerebro. La termodinámica de los estados cerebrales. Pero integrativo quiere decir muchas veces (y en mi caso también vale) no la integración en el espacio, sino la integración metodológica: de experimentos, modelos, computación, matemática. Siendo que los problemas a gran escala son difíciles incluso de postular, ambas versiones de neurociencia integrativa terminan pareciéndose.

-¿Qué es lo que más le interesa investigar, en qué ha estado trabajando en los últimos tiempos?

-Grosso modo yo trato de entender la arquitectura de los pensamientos. Descomponer un flujo de actividad de estados neuronales en estados estables y estudiar la transición de estos estados, a la manera en que lo hizo Freud en su momento, tratando de entender el lenguaje de los pensamientos, los que se superponen, los que se implican (y los mecanismos de superposición e implicación), pero un poco más fierrero. Creo que casi todos los que estamos en este asunto empezamos a trabajar en una metáfora, en una idea general sobre la cual nos da gusto circular. Después uno vive obsesionado por detalles menos importantes y cada tanto viene bien recordarse por qué uno se metió en esto.

-A nivel cerebral, ¿cuáles son las diferencias sustantivas con nuestros antepasados?

-Muchas y pocas. Hay viejos clichés que son ciertos, pero que no dejan de formar parte de mitos del pasado, o de argumentos simplistas que en otros escenarios nadie defendería. Tales como: la corteza cerebral humana está más desarrollada – la corteza cerebral participa de los procesos cognitivos más elevados (a diferencia de controlar la homeostasis que es papita para el loro), luego, es normal que seamos mucho más inteligentes que los canguros. Hace pocos días, un tal Asafa Powell corrió los 100 metros en 9.77 segundos y se convirtió en el hombre más rápido del planeta. ¡Una diferencia de 10 milisegundos! El punto es que en una obsesión por marcar récords se establecen diferencias que son ínfimas y que lo que denotan es un enorme empate. Con el cerebro pasa algo parecido. El punto tal vez más remarcable es cuánto nos parecemos a los ratones o a las ovejas con su complejo de Edipo. Dicho esto, hay un punto importante y es que los ratones y las ovejas no leen, ni hablan sueco, ni juegan al Go (lo cual probablemente no es mucho más difícil que hacer lo que hacen). Esto lo que muestra es la profunda capacidad de reciclaje (en la escala corta del aprendizaje en vida de cada uno, y en la más larga del aprendizaje cultural) del cerebro para adecuarse a distintas funciones.

"Fluir el cerebro de maneras alternativas, vía drogas nuevas, cables o lectores que puedan leer estados mentales mejor que nuestros propios músculos (como muchos cyborgs lo hacen), abre un panorama de cambios importantes. Esta posibilidad, la de puentear el músculo para fluir al espacio exterior, es para mí uno de los cambios más trascendentes. "

-Recientemente se dio a conocer un nuevo sistema de cálculo desarrollado por matemáticos suizos, que unido a la potencia de una súper computadora de IBM, llamada Cerebro Azul (un modelo en tres dimensiones del cerebro humano) permitirá que los científicos puedan observar el código eléctrico cerebral. ¿Qué significará poder observar el código cerebral? ¿Cuál es la diferencia entre esta tecnología y la resonancia magnética funcional, que era la única manera de ver el cerebro hasta ahora? ¿Cuáles son los futuros alcances que promete?

-Sobre Cerebro Azul deberían entrevistar a Guillermo Cecchi, mi compañero, que ahí anda metido. Visualizar el código es entender el lenguaje. Imaginen que llega un marciano a la estratosfera y ve que hay un montón de gente que hace cosas más o menos repetibles, que se maneja en vehículos parecidos y que emite sonidos más o menos coherentes. El tipo quiere entender qué somos y empieza a sacar conclusiones. Primero escribe que hay un montón de gente, de altura más o menos variable. Caracteriza nuestro día, nuestra noche, nuestra anatomía. El tipo en algún momento se da cuenta de que nos hablamos los unos a los otros (que emitimos mensajes auditivos con significado). Que frente a ciertos sonidos respondemos siempre (o seguido) de la misma manera. El tipo se da cuenta de que hay sonidos que se repiten. Si es astuto se dará cuenta de que hay palabras. Y si es más astuto entenderá el significado de cada palabra, y si es un marciano campeón se dará cuenta de que hay estructura: gramática y sintaxis, de que los verbos se conjugan, que existe el género, el plural, el sujeto, el predicado. Entonces habrá entendido el código. Nosotros tratamos de entender el lenguaje de las neuronas, o de grupos neuronales. Cuáles son las palabras, las frases, las unidades en las que se descomponen los estados neuronales y las reglas en este espacio de unidades. El campeón de la biología moderna (pese a su gran fracaso en este rubro) es Francis Crick, precisamente porque entendió el código de la genética. Y a partir de ahí el resto fue dar vuelta a la manivela. Dedicarse a escuchar cintas y reescribir la biblioteca de Babel. La neurobiología es de alguna manera el gran fracaso de la época y en parte por eso se ha vuelto una obsesión. A fuerza bruta se meten 10, 100 o 500 electrodos (como si nuestro supuesto marciano dejase colgar 500 micrófonos de finos hilos transparentes para multiplicar sus datos y escuchar así, no a una, sino a cientos de personas) o de manera análoga los resonadores magnéticos (utilizados para obtener imágenes de la actividad neuronal en todo el cerebro) se vuelven más potentes (yendo a campos magnéticos que hacen levitar a pequeños animales), como si la foto meteorológica de nuestro marciano mejorase notablemente de resolución hasta convertirse en el mapa de Google, un panóptico capaz de escuchar el cerebro entero al unísono a una resolución espeluznante. Y en el camino se caracterizan rasgos del lenguaje del cerebro y de cómo cambia a lo largo de su estructura. Como que los alemanes utilizan palabras más largas, que los suecos más fonemas, que los polacos más declinaciones o que París tiene una arquitectura uniformemente haussmaniana y que Buenos Aires le da la espalda al río. Así nuestro marciano será capaz de generar incluso Parises o Buenos Aires, y canciones que suenen al idioma que quiera, pero, tal vez, como decía Héctor Pena, no haya entendido una goma.

Cada uno de nosotros somos el resto del mundo

-¿Qué hay de las ya enormes posibilidades detrás de la cyborgización del ser humano normal? ¿Se trata de una sustitución o una verdadera transformación de la acotada inteligencia humana?

-En el fondo hay que hacer un esfuerzo para no caer del todo en el delirio. Para mantenerse en la buena senda. El cerebro genera todo el tiempo un modelo del mundo. Infiere. Por eso, aun cuando a veces no hay nada afuera, soñamos o imaginamos, o escuchamos nuestras propias voces aun cuando no seamos esquizofrénicos. Lo que quiero decir, sin que sea demasiado new age, es que de alguna manera estamos en un equilibrio, que es dinámico, con el resto del mundo. Equilibrio un poco particular porque nosotros (cada uno) también somos el resto del mundo. La noción de identidad es complicada y los ejemplos son clásicos y enseguida se vuelven cartesianos. Si trasplanto íntegramente mi cerebro al cuerpo de mi vecino, ¿quién soy? Por suerte, como siempre nos salva el Diego y el argumento cartesiano se estrella. Imagínenlo sin su cuerpo o sin su cerebro. En cualquiera de los dos casos, no es él. La cyborgización es parecida. De alguna manera ya estamos cyborgizados, de la misma forma que el control de la agricultura es una técnica ancestral de manipulación genética. Los organismos genéticamente modificados, o los clones, son exacerbaciones tecnológicas del mismo fenómeno. Usar asiduamente un martillo o un caballo es estar cyborgizado. De cualquier manera, los cambios de escala seguidos se vuelven cualitativos y este puede ser el caso. El cerebro fluye (en ambos sentidos) vía sensaciones, acciones y círculos que se generan en el camino con el ambiente, con él mismo, con el cuerpo, con martillos y con otros cerebros. Fluir el cerebro de maneras alternativas, vía drogas nuevas, cables o lectores que puedan leer estados mentales mejor que nuestros propios músculos (como muchos cyborgs lo hacen), abre un panorama de cambios importantes. Y dirán los mejores conservadores, los cautos: tal vez con razón, por lo tanto hay que estar atentos. Esta posibilidad, la de puentear el músculo para fluir al espacio exterior, es para mí uno de los cambios más trascendentes.

-Estamos hablando de un sistema cooperativo hombre- máquina, o un hombre con dos cerebros ( uno humano y el otro artificial). ¿Cómo cree que este fenómeno transformará los conceptos de enseñanza y de aprendizaje en las próximas generaciones?

-Quién sabe. La vieja pregunta del Dormilón, o de Matrix , o de tantos otros que la volcaron antes sigue abierta y es una pregunta de fondo, me parece, para la filosofía y la política. Si todos vivimos dopados en un estado de permanente felicidad, pero sólo aparente, porque en el fondo un ciudadano externo a este mundo que no ha tomado la pastilla ve que nuestros cuerpos viven vidas miserables. ¿Estamos de acuerdo? Yo creo, como dije antes, que el cerebro tiene una plasticidad mucho más grande de la que se cree, y de la misma manera que hemos logrado llegar a un punto del cual muchos chovinistas se enorgullecen, como el lenguaje, Bach, los impresionistas y Fontanarrosa, creo que las nuevas tecnologías pueden establecer transformaciones enormes en pilares muy fundamentales de nuestra existencia. La estabilidad tiene un valor que para casi todo el mundo es agradable. Casi todos los jaques a la realidad (los delirios de la infancia, los sueños, las drogas alucinógenas, la esquizofrenia) tienen un factor común que son los malos viajes: la posibilidad no despreciable de caer del lado de la angustia. Generar un marco de coherencia, donde los objetos no dejan de ser rígidos, donde nada se mueve aunque la retina se esté moviendo todo el tiempo, donde los cuadrados son cuadrados aunque nunca sus lados sean iguales, es una especie de defensa. Con las nuevas tecnologías, como ya pasó con las drogas, sucederá probablemente algo parecido. Se convertirá a la vez en un objeto preciado, en un tabú, en un instrumento de poder.

Equilibrio de fuerzas

Y si efectivamente afectaran la identidad del ser humano, ¿cuáles serían las probables consecuencias para los seres humanos de sobrevivir con una forma de vida más inteligente y/ o más compleja?

-Sin duda que afectarán la identidad, como la afectan transformaciones mucho menores, como por ejemplo el cambio de idioma. Las probables consecuencias son todas. Los científicos que intentan encontrar vida extraterrestre inteligente tienen un estimativo que es completamente especulativo. Pero el punto importante es que intervienen distintos factores, la probabilidad de que haya un planeta, de que este tenga temperatura adecuada, de que se desarrolle la vida, etc. El último es que la civilización inteligente no se destruya a sí misma. Todo esto no es nuevo y no será la neurociencia quien decida el juego. Sin embargo, hay preguntas pertinentes. Un grupo grande de investigadores se dedican a estudiar la conciencia. Asumamos, en el mejor (o peor) de los casos que les va bien. Que encuentran un sustrato material que es una base causal de los estados conscientes. ¿Qué hacemos? Asumamos que en unos años se generan pistolas magnéticas capaces de inducir corrientes donde se les dé la gana y por lo tanto de generar o destruir los estados que vuelven conscientes. Entonces, algún loco ambicioso podrá lanzarnos pistoletazos anticonciencia a todo el mundo, volvernos zombies y tener al universo hipnotizado. Cierto. El único argumento en defensa de este posible escenario catastrófico (sin dejar de lado el fatalismo) es que ya estamos del otro lado. Que si el lado oscuro enloquece del todo y no se contenta con destruir algunos puntos precisos del planeta sino el planeta entero, ya cuenta en sus manos con un arsenal adecuado y que la pistola magnética que alterara los estados conscientes no cambiará demasiado la capacidad de barbarie. Los físicos de principios del siglo pasado estuvieron muy atentitos a estos factores de escala y se dieron cuenta de que una bomba un poco más y un poco más y un poco más potente alcanzaba un punto en el que se volvía inmanejable. Y a conciencia, en un ejemplo casi único en la historia, buscaron una solución para este problema que fue una especie de preludio de la guerra fría. Equilibrar las fuerzas bajo la confianza de que ningún grupo demasiado grande es enteramente suicida. Los neurobiólogos más de avanzada no deberían ser completamente ingenuos en estos menesteres. En fin, me fui lejísimos, volvamos al cerebro.

-Ud. afirma que la llamada década del cerebro ha sido más prolífica en datos y avances tecnológicos que en ideas. ¿Cuáles han sido los avances más significativos y, dentro de las pocas ideas, cuáles las más visionarias?

-Es que justamente, no las hay. Es como si me preguntan cuál fue la mejor lluvia de una temporada de sequías. Hay conceptos importantes que se han ido trillando lentamente. Uno es de la extrema plasticidad del cerebro. Encontrar la plasticidad material, la regeneración neuronal, después de romper el mito falso de que el cerebro no renueva su sustrato (las neuronas) a partir de la adultez. Mostrar que esto tiene una relevancia cognitiva. Al mismo tiempo, y por las mismas vías, la plasticidad de la identidad, la capacidad de una neurona (o incluso de células que no son neuronas) de volver a incorporarse a un ambiente extraño y comenzar un nuevo ciclo. Y la plasticidad a gran escala, de cortezas auditivas que se vuelven visuales si son correctamente estimuladas o viceversa. En fin, la moldeabilidad del cerebro a todas sus escalas, si se cuenta con las recetas adecuadas.

Un paseo por la ciencia

-Si tuviera que hacer un mapa mundial del patrón de desarrollo científico de los últimos años, ¿cómo sería?. Y específicamente en neurociencias ¿cuál es el país más avanzado? ¿Existe una coherencia interna dentro de las neurociencias a nivel mundial?

-Seguramente se parece al mapa de la energía eléctrica consumida, que a su vez se parece a todos los mapas que se correlacionan con el desarrollo. Es decir, Estados Unidos es por lejos el país más avanzado. En cuanto a la coherencia yo diría que más bien hay demasiada, en parte por lo que pasa en todos los otros rubros: que hay que estar adecuado a las normas. La comunidad neurocientífica, que estudia las sensaciones, las percepciones, el conocimiento y sus respectivas maquinarias es sumamente conservadora.

-Ud., además de científico, es un excelente divulgador científico, como lo demuestra en su libro "El breve lapso entre el huevo y la gallina" con historias interesantísimas. Divulgar la ciencia requiere intentar explicar la complejidad de los conocimientos científicos en lenguaje cotidiano, para el que no sabe. Y Ud. mismo afirma –haciendo referencia a la trayectoria de Isaac Asimov que la manera de contar la ciencia admite infinitas categorías, que en el fondo es una cuestión de gustos. ¿Cuál elige Ud.?

-Sí, los caminos que se pueden elegir son infinitos… Yo he elegido hasta ahora, o tratado de elegir en la medida de lo posible, el de la crónica. El del paseo. La ciencia para mí tiene que ver con un aspecto muy fundamental de la curiosidad, de abrir puertas a escalas extrañas, de mezclar líquidos para que salgan humos, de observar hormigas, estrellas. Yo trato de contar crónicas de estas aventuras como manera de divulgar la ciencia.

-¿Qué libros de divulgación científica y sitios de internet recomendaría para conocer más del mundo que nos rodea?

-En casa de herrero, cuchillo de palo. Yo casi no leo libros de divulgación. Hace un buen tiempo, antes de entrar a la facultad, los grandes clásicos de la divulgación de la colección gris de Tusquets (Metatemas) fueron para mí muy motivantes. Creo que es hora de renovarlos y generar un espacio de divulgación menos vetusto. Diego Golombek, con su colección "Ciencia que ladra…" está haciendo un muy buen esfuerzo por hacer una divulgación fresca. Eduardo Martínez tiene un sitio, tendencias21, que está haciendo con mucho esfuerzo propio y con mucha generosidad. Creo que puede ser un espacio interesante para que se vuelque y se aprovechen sectores del pensamiento crítico de la ciencia del mundo hispano.

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