El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Autoayuda’ Category

EL MIEDO ES LA RAÍZ DE LAS AGRESIONES

Posted by cosmoxenus en 29 enero 2010

Salvador Pániker  

Doctor en ingeniería, Filósofo y Escritor.

Tras una vida dedicada a la divulgación de escritos filosóficos, Salvador Pániker propone en Asimetrías, su último libro, un nuevo humanismo para sobrevivir en estos tiempos de incertidumbre.   Fundador de la Editorial Kairós.  Presidente de la Asociación proDerecho a Morir Dignamente.

La palabra crisis parece llenarlo todo. Da la impresión de que, más allá de una crisis económica, se trata también de una crisis profunda de ideas y valores…Sí, pero toda crisis es también una oportunidad.  La crisis económica puede provocar una relentización del consumismo, dando paso a lo que los anglosajones llaman slow life: un tempo más pausado y una posible apertura a la interioridad.

Pero tampoco es seguro que esto suceda.  Lo que sí es cierto es que, en la actualidad, hace falta un plus de creatividad que en épocas más simples no era necesario.

¿Por qué tenemos miedo a ser dueños de nuestra propia vida?

Yo suelo distinguir entre vida pública, vida privada y vida íntima.  Todo el mundo tiene vida privada, algunos tienen vida pública y muy pocos tienen vida íntima. Es a esa vida íntima en la que está; una vida íntima en la que está presente la trascendencia, la experiencia erótica profunda, la vivencia estética, la mística.  En Occidente, casi todos somos unos impotentes místicos, nos comportamos como seres robotizados.

Y entonces, ¿qué podemos hacer para dejar de ser robots, para desarrollar una mayor libertad interior?

Tenerse en pie en una sociedad laica, relativista y pluralista es tarea para la cual no nos han educado, ya que hasta hace poco prevalecían las ideas absolutas, los conceptos con mayúsculas –Historia, Partido, Patria, Religión Verdadera…-, en nombre de los cuales se cometían las mayores atrocidades.  Nos enfrentamos a una cuestión cultural y a un  problema de pedagogía.  Se trata, entonces, de tomar gusto a lo difícil. Yo sigo una regla bastante sencilla: me pregunto a cada momento lo que corresponde hacer en cada momento.  Y, a continuación, trato de ponerlo en práctica.

¿Cómo definiría la felicidad?

Dicen los budistas que el deseo del nirvana impide el nirvana. Digamos que la felicidad tiene que ver con la armonía, en términos de salud (física y mental).  Una persona saludablemente autorrealizada no envidia a nadie, se asume tal como es, conoce cuáles son sus límites, juega los naipes que le han servido, encuentra su propio terreno de juego, disfruta con ello, hace en cada momento lo que en cada momento le toca hacer.  Es una persona creativa ininterrumpidamente, vive siempre el aquí y ahora y se abre a lo transpersonal.

En su libro Asimetrías (Debate) propone poetizar la vida cotidiana, como los románticos. ¿Cómo se consigue esto?

Viviendo cada momento como si las cosas ocurrieran por primera vez.

Asimismo, propone que se dé paso a un nuevo humanismo.. Efectivamente. Actualmente, un nuevo humanismo ha de estar más relacionado con la salud mental y la empatía que con códigos morales universales. Un nuevo humanismo, además, ha de estar muy abierto a la aventura de la ciencia. Carl G. Jung decía que la crisis de Occidente se debía al hacho de que los mitos cristianos ya no siguen vivos.  Pues bien, los nuevos mitos en quienes sí podemos creer en la actualidad, provisionalmente, los proporciona la ciencia y se llaman teoría de la evolución, teoría de la relatividad, física cuántica…

También está la vía de la trascendencia para que el ser humano se realice, como apuntaba el psicólogo Abraham Maslow. ¿Qué sería para usted esta vía?

La puerta de entrada a la trascendencia es eel sentimiento de asombro. Podemos asombrarnos ilimitadamente, y esta ilimitación del asombro es la metafísica. Y el arte. Y la poesía. “No sé nada que no sea un milagro”, decía el poeta Walt Whitman. Y el milagro absoluto es que haya algo en vez de nada.

¿Nos puede decir cuál es su mejor deseo para el ser humano?

Deseo una sociedad formada por seres humanos que no tengan miedo. El miedo es la raíz de todas las agresiones.

3 CONCEPTOS ESENCIALES

Vida: Es el milagro al que solemos dar la espalda. ¿Quién dijo que la vida es eso que sucede mientras estamos ocupados en otra cosa? La vivimos intensamente cuando la experimentamos aquí y ahora, con la capacidad de asombro de un niño.

Muerte: Se puede decir que la muerte es una catástrofe para el ego, el drama de la muerte se diluye. Como dijo en su momento el filósofo Baruch Spinoza, “en rada ha de pesar menos el hombre libre que en la muerte”.

Conciencia: En cierto modo, la conciencia es la identidad suprema y hasta cabe pensar que solo existe una conciencia.  Los sabios expanden su sentimiento de identidad mucho más allá de los confines de su mente y de su cuerpo hasta alcanzar la totalidad.

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CONOCIMIENTO INTERIOR

Posted by cosmoxenus en 23 enero 2010

 CONÓCETE

Aíslate de toda vibración externa. Enciérrate en lo más profundo de tu ser.

Despierta tu Sinfonía latente. Escúchate a ti mismo. Así descubrirás el porqué de la vida, y conocerás tu camino.

Entonces ve consciente por el mundo. Y cumple tu destino con la confianza del que sabe a dónde va, y cómo ha de llegar.

TODO ESTA EN TI

Busca en tu interior. Allí está tu Sendero y tu Luz. Sé libre. No esperes que alguien guíe tus pasos. No pretendas que los demás vivan según tus deseos. Cada uno ha de ir adelante, por su propio esfuerzo y su propio camino. Todo lo que hagas por ajena influencia y no por convicción propia, deformará, retardará tu propia vida. Realiza todo lo que sientas en ti y lograrás ascender.

VIVE TU VIDA

Vive tu vida en toda su plenitud. Que tu Espíritu vibre intensamente al contacto del mundo, y despertarás el Infinito que dormita en ti. Que nada turbe la serenidad de tu corazón; la armonía interior es indispensable a todo progreso y conocimiento. Cumple tu deber con sencillez. Todos tienen un mensaje para ti. Tú también tienes un mensaje para todos. No desprecies ni un segundo de tu existencia. Vive alerta.

NO MALDIGAS EL DOLOR

El espolón del dolor tiene por objeto encauzar nuestros pasos, pues sólo entra en acción al quebrantar las Leyes de la Vida. Por eso el sabio, al descubrir que la vida es una eterna alegría, dirige sus pasos por el Sendero del Deber y el dolor se aparta de él. Pero los que aún no saben se dejan arrastrar por sus pasiones y sus instintos. Y al desviarse, el dolor se enseñorea de ellos. Entonces reniegan de la vida, cuando les envía el dolor para que reaccionen y busquen el conocimiento. Cuida tu existencia, para que siempre armonice con la Vida, y la felicidad anidará en tu corazón.

AMA TODAS LAS COSAS

Tu corazón es una lira. No dejes que se atrofie en el silencio. Mientras no vibre al influjo del amor, estará en tinieblas. El rencor emponzoñará tu existencia, y a cada instante tropezará en las asperezas del camino. Purifica tu corazón, ama todas las cosas por igual. En todo momento, busca la nota que vibre en armonía con cada ser. Todos esperan que el amor ilumine tu corazón, para fundirse contigo, y volcar en el tuyo, el tesoro de sus corazones. En ese eterno intercambio del amor, irás comprendiendo, y asimilando siempre más. Tu Espíritu, cada vez más radiante, percibirá la Unidad del Todo. Y en su goce será semejante a un Dios.

AMA LA VIDA

En su eterna ascensión los seres van descubriendo en su mundo interno, las sucesivas Leyes morales, siempre adecuadas a sus diversos grados y modalidades.

En las horas solemnes del recogimiento, se elevan al espacio, los cantos de los que hallaron su senda:

¡Vivir es soñar!¡La vida es amor¡¡Vivir es perdonar!¡Comprender, ¡Libertad¡,¡Y a través del Infinito, la inmensidad afirma¡ Lo esencial es Vivir !Seguid cualquier camino; siempre avanzaréis.

Ensayad cualquier sistema: siempre contribuiréis a la Armonía Universal.

EVOLUCIÓN

Todas las posibilidades, están latentes en todos los seres. Conforme se evoluciona, van generando deseos, sentimientos, poderes, siempre de los inferiores a los superiores. Lo que llamamos mal, odio, dolor, tinieblas, fealdad, disonancia, son aspectos inferiores del bien, del amor, del placer, de la luz, de lo bello,

de la armonía, así como el cuerpo, es aspecto inferior del alma, y ésta del espíritu. Cada aspecto o eslabón de la cadena infinita, entra conforme actúa, deja la experiencia y el conocimiento necesario, que capacitan al ser y a la sociedad, para alcanzar el aspecto o eslabón superior. No huyas, pues, de ninguna manifestación. Aprende en cada circunstancia la lección del momento.

ARMONÍA

Todo se relaciona y se complementa; desde lo más grosero a lo más sutil.

Cada cosa ocupa un lugar adecuado en el conjunto.

Lo que parece despreciable o superfluo, llena una necesidad, cumple una misión. No desprecies ni una cosa, ningún ser. En la Sinfonía Universal, caben todos los sonidos, todos los tiempos, todos los matices. Vislumbra y comprende la infinita diversidad de la vida. Armoniza, pues, el bien general con tus aspiraciones más sinceras. Llena tu vida sencillamente, con lo más elevado que lograres despertar en tu interior.

ACCIÓN

Eres surco, semilla y labrador. Que tu voluntad se esfuerce en realizar todos tus ideales. Todo lo que sientas y pienses has de traducirlo en acción, si quieres realmente vivir. Pero recuerda que todo reacciona inevitablemente sobre su autor.

Así, vigila tu cerebro, y tu corazón, domina tus actos. Sé útil y agradable. Que lo noble y lo puro se identifique contigo, para que ninguna reacción te hunda en el dolor y el arrepentimiento.

Encauzado en la línea recta del saber, no temas la hora de la cosecha.

Porque entonces todo será motivo de goce. Tendrás la satisfacción del deber cumplido; habrás contribuido al bien general y estarás capacitado para seguir adelante.

REALIZACIÓN

Fluya sobre todos los seres la dulzura de tu corazón. Sé justo, sencillo y puro; vive en constante actividad, así tus facultades engendrarán, al perfeccionarse, más amplias capacidades, siempre para ascender. Elévate sin cesar hasta la paz del conocimiento. A la luz de tu espíritu de artista descubre y muestra a los demás, las infinitas bellezas de la vida.

Exalta y fomenta las virtudes y los anhelos que laten en todos los seres.

Comprende y realiza siempre más, la Fraternidad Universal. Así vibrarás en armonía con el Infinito, y serás un centro de luz y actividad. Irradia constantemente serenidad, energía y alegría. No desperdicies tu existencia en vanos derroches. Afirma tu personalidad. Define y encauza tu acción. Entonces no vaciles por nada del mundo; persevera en el esfuerzo inicial. Atento al fin propuesto, no des reposo a tus facultades, hasta que el triunfo sea completo. Así cada jornada de tu vida, será un nuevo motivo de felicidad y elevación

CONCIENCIA

No admitas ni niegues nada, sin antes analizarlo serenamente. Es preferible la duda antes que la fe ciega, o la negación sistemática. Razona y discierne siempre. No importa quien sea el que quiera enseñarte. Acepta sólo lo que armonice con tu ideal, o te inspire otro más elevado. Medita. Escucha tu voz interna. Sólo ella sabe y debe guiarte. Sigue el sabio consejo. En la duda abstente. Tu obra ha de reflejar lo más puro y lo más sincero de tus aspiraciones. No seas tímido ni impulsivo… permanece siempre sereno. Sé dueño absoluto de tu conciencia.

SABIDURÍA

Saber, es vivir, actuar y realizar. Toda la sabiduría teórica, se desvanece ante un buen ejemplo. El goce de hacer, es superior al de saber. Si crees que tu ideal es indispensable a los demás, realiza en ti mismo, y después en tu radio de acción más inmediato. Así habrás sembrado, con el ejemplo la semilla necesaria y con la experiencia adquirirás la claridad y la persuasión necesaria para hacerte oír con respeto. Después te sigan o no, avanza tranquilo. La semilla fructificará por sí sola, y buena o mala ya recibirás las consecuencias. Así irás dominando la ciencia de la vida y marcharás con paso seguro hacia la meta.

ASCENSIÓN

La vida avanza en una transformación ascendente. Toda manifestación, tiende a convertir lo inferior en superior, a realizar lo mejor. Dirige a este fin tus esfuerzos y acciones. Todos debemos marchar al unísono. Un sólo eslabón que se detuviera, paralizaría toda la cadena. La solidaridad nos obliga a levantar al caído, alentar y hasta arrastrar al rezagado. Este es el fin primordial del Amor y Fraternidad. Jamás te creas sólo y aislado. En cualquier lugar y circunstancia todos esperan y confían en ti. No hagas que el desprecio o la conmiseración obliguen a los demás a cargar contigo. Debes bastarte a ti mismo y ser útil a los demás.

Alquimia

Aprende la sublime Alquimia del espíritu. Busca siempre la Luz. No te quejes de nadie ni nada. Si algo te parece malo, tienes tu voluntad poderosa para transformar; debes convertirlo todo en luz, y en recompensa todo iluminará tu senda.

Esfuérzate en capacitarte. Toda ascensión necesita de tu concurso. No te abstengas jamás de colaborar con el conjunto en la acción dirigida al bien; tu espíritu irá conquistando nuevas cumbres, nuevas verdades.

Selección

Así, como el todo influye sobre ti, influyes sobre todo. Pero la Ley de la Armonía dirige y modifica de acuerdo al Plan Cósmico, toda reacción de ser a ser. Desarrolla en ti lo más elevado y sólo él dirigirá e influirá tus pasos. Selecciona siempre.

Tu mismo debes buscar tu Sendero y realizar. Elige los medios más adecuados y fáciles. Discierne y sigue siempre lo mejor.

Así hallarás tu camino y ascenderás radiante y feliz.

Confianza

Todos venimos del mismo punto y vamos al mismo fin. Pero cada ser avanza por un camino distinto. Cada uno tenemos un ideal propio, un concepto diverso sobre cada cosa, de acuerdo al camino recorrido y al punto de vista en que nos colocamos.

La verdad está en cada ser un poco, en la medida de la elevación avanzada.

Todos tienen su razón personal para pensar y obrar a su manera. Así, sé tolerante en el más amplio sentido. No temas la crítica motivada por la incomprensión. Sea lo que concibas, como lo más adecuado a tus capacidades y posibilidades.

Siempre que vislumbres algo mejor, avanza tranquilo.

Ten confianza en ti mismo. El triunfo es de los que osan y perseveran.

Bondad

Al sentirte capacitado para ser útil, sé todo corazón. Adquiere la sencillez del niño y la perseverancia del sabio. Con bondad infinita inclínate hasta el mismo plano donde actúan los que quieren ayudar. Sé uno con ellos. Al armonizar elévate poco a poco, jamás seas brusco ni impaciente. No pretendas imponer; ilumina y guía. Así lograrás que asciendan contigo, hasta realizar el ideal propuesto. Al proceder así, todos creerán, que si han avanzado se debe a su propio esfuerzo. Más vale así.

Porque reconociendo tu ayuda no pensarán en aplaudirte, ni en criticarte. Y ni el orgullo ni el temor te harán peligrar en tu puesto de acción. Cumple tu deber, por la íntima necesidad de ser útil y no por afán de grandeza. Por este camino adquirirás energías para abarcar el Infinito y podrás sembrar el bien a manos llenas.

Constancia

Si el desaliento te abate, medita; la serenidad confortará tu espíritu y te hará más sabio para el futuro. Si la calumnia te muerde no te alteres, pon en la herida un poco de bondad y castiga al culpable, ¡pobre niño! con toda la ternura de tu corazón.

Si el odio quiere alcanzarte, sonríe y perdona. Tu amor ha de ser poderoso, todopoderoso. Si la envidia pretende trabar tus pasos, elévate y vuela sobre ella. Si la indiferencia te rodea, ten calma. Amplia tu espíritu en un anhelo de comprensión. Y tu palabra logrará penetrar hasta lo más íntimo de tus hermanos. Si el dolor se ceba en ti, transfórmalo en Luz, en luz de experiencia, y tropezarás menos. Si un laurel te alcanza, alerta. Permanece sereno. Sé aún más sencillo. El orgullo destruirá tu obra. Si el silencio resuena a tu paso, alégrate. Es el triunfo. La soledad te dará alientos para volver y proseguir tu labor con tranquilidad.

Teúrgia

Deja que el mal vaya hacia ti. Todo el mal que recibas, es una oportunidad que se te ofrece para que hagas una obra de amor, convirtiéndolo en bien.

Recuerda que tú mismo sembraste las espinas que te lastiman al pasar. Así, no guardes rencor al que te perjudique. No la aumentes con la ruin venganza. No trates de descargar sobre otros tu carga de dolor. Sonríe siempre ante los demás, aunque sufras. Haz en lo posible la felicidad de los que te rodean.

Aprovecha toda circunstancia para hacer un bien. Descubre siempre el mejor aspecto de la Vida, para que sereno, puedas ascender libremente. Toda materia tiende a ser Espíritu. Toda tiniebla, Luz. Sé el Taumaturgo que convierte lo inferior en superior, por el empleo constante de tus facultades más elevadas.

Rodea con todo el amor y ternura de tu corazón, todo lo que está a tu alcance. Haz siempre lo más y lo mejor que puedas. Y ante todo, haz sólo lo que sepas que es un bien.

Para alegrar y disipar el mal, basta la sola presencia del Bien.

Sé un brazo más que ayuda a la humanidad en su ascensión.

Contribuye a despertar el sentimiento de solidaridad.

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¿SER PERFECTO O SER FELIZ?

Posted by cosmoxenus en 11 enero 2010

“El fin de la vida humana es la perfección; no en el sentido de ser capaces de gestionar o gobernar todas las cosas (lo cual constituiría simplemente una gran interferencia en los experimentos de los demás), ni de tener que saber todos los hechos y leyes de la Naturaleza (porque lo que llamamos hechos no son más que formas pasajeras, y lo que llamamos leyes son sólo sus cualidades generales o propiedades), sino en el sentido de no dejarse llevar por las circunstancias, y de actuar siempre partiendo de nuestro verdadero centro. Este descubrimiento del centro de nuestro ser, y la acción desde ese centro, significan que, bajo cualquier circunstancia, nuestras voluntad, amor y pensamiento no desfallecerán nunca, sino que fluirán sin esfuerzo, como el discurso de un orador experto o la melodía de un pianista excelente, no dejando lugar para cualquier excentricidad.”

                                   Ernest Wood  Natural Theosophy –Sophia No.234 Sept 2008

Sergio Sinay  Periodista y terapeuta gestáltico

Querer “lo mejor” nos impide a menudo disfrutar de “lo bueno”. Alcanzar la perfección es imposible y ser perfeccionista resulta frustrante. Si entendemos que la vida no es una meta, sino un aprendizaje, y que cada desvío es una oportunidad para crecer, podremos, por fin, relajarnos y disfrutar del trayecto.

En un relato del escritor estadounidense Ray Bradbury, titulado La fruta en el fondo del tazón, un hombre comete un crimen durante la noche y, en su afa´n de no ser descubierto, empieza a borrar sus huellas de todos y cada uno de los objetos que tocó (o que cree haber tocado) en los momentos previos al asesinato. Dedicado a dejar la escena del crimen en perfectas condiciones, se obsesiona hasta tal punto con su tarea que realiza de manera puntillosa y detallista, que pierde por completo la noción del tiempo. Así, la noche transcurre sin que él lo advierta, sumido como está en la eliminación de las posibles pruebas incriminatorias. Y así lo encuentra la policía, a la mañana siguiente, cuando llega al escenario del crimen.

Esta narración del autor de Crónicas marcianas y Fahrenheit 451 podría leerse como una metáfora sobre las consecuencias del perfeccionismo. Cuando entramos en su laberinto, no hay salida. Quizá, para entenderlo mejor, tendremos que establecer una diferencia entre perfección y perfeccionismo.

Algo es perfecto cuando consigue el desarrollo máximo de sus potencialidades, cuando sus cualidades y atributos se desenvuelven en plenitud. Es decir, hay un momento en que la perfección se advierte, queda consumada. Hay un fin para la perfección y este asoma cuando queda consagrada. La perfección es la mejor versión posible de algo. El perfeccionismo, en cambio, es la búsqueda interminable de la perfección.

La persona perfeccionista va detrás de una zanahoria que nunca podrá alcanzar. Nunca llega, siempre considera que falta algo, está convencida de que todavía se puede conseguir  más, que la tarea o el vínculo es mejorable. Y va por más. Lo curioso es que, aunque vaya, muchas veces no se mueve.

Esta es una característica del perfeccionista, del que exige y se exige siempre más, del que nunca está conforme y sospecha siempre que queda algo por mejorar. Pone tanto énfasis, invierte tanta energía en ello, que con frecuencia se paraliza. La persona perfeccionista se exige a sí misma, ya quienes la rodean, tal grado de perfección que, como resulta imposible de plasmar, termina por no empezar nunca sus acciones. Solo lo hará si se dan las condiciones perfectas, cuando los resultados estén garantizados o si se tienen a mano las herramientas o los recursos óptimos. Es decir, lo más probable es que no lo haga jamás. El perfeccionista se vuelve así improductivo.

Se forja en la infancia

La persona perfeccionista va enredándose en sus ilusiones de optimización, es alguien  capaz de detallar perfectamente planes que no se cumplirán o, por el contrario, se convertirá en la crítica más severa de las acciones o las propuestas de otros, a las que nunca considerará aceptables, siempre habrá fallos, peros, imperfecciones….

Demasiado frecuentemente, el adulto perfeccionista fue un niño poco motivado, que recibió pocos halagos en su infancia. Si revisamos su historia, acaso encontremos a alguien a quien siempre se le exigió algo más. Cuando lograba nueve se le pedía diez.  Y si, finalmente conseguía el excelente, no recibía mayores aclamaciones ni recompensas porque, después de todo, no había hecho sino lo que se le pedía. Y que lo hubiera logrado no lo hacía merecedor de un elogio especial, puesto que había hecho algo que era posible.

Así se suele forjar una persona perfeccionista. A partir de una exigencia constante y desmedida desde su niñez. También puede ser el producto de una baja valoración. Puede ser alguien que ha aprendido desde pequeño a ser aprobado o recompensado por lo que hacía, y por cómo lo hacía, antes que por el simple hecho de existir. Alguien que ha crecido pensando, porque lo ha experimentado en primera persona, que vales por lo que produces y no por lo que eres estará siempre sometido a la presión de lograr lo mejor, pero nunca quedará convencido de haberlo conseguido.

Olvidar el destino para disfrutar de la travesía

La exigencia tiene su foco de atención puesto sobre el resultado y desestima la importancia del proceso por el cual es posible llegar a aquel. El resultado es lo único que importa y debe obtenerse sea como sea, sin dilaciones ni excusas.

Es como si una persona pretendiera llegar a su destino sin haber viajado y sin importar cuáles son los caminos y los medios de transporte necesarios para  llegar. Un perfeccionista relegará las circunstancias, las posibilidades…, no importan. Cuando la exigencia alcanza su máxima intensidad, se cierran todas las posibilidades de aprendizaje. Porque es durante el proceso –el camino que para el perfeccionista no tiene importancia- cuando se viven las experiencias que pueden convertirse en enseñanzas de vida.

Cuando ponemos el acento en los procesos, en los caminos que se recorren, vamos instrumentándonos, nos hacemos creativos, sopesamos alternativas. Y, sobre todo, aprendemos la importancia que tiene el tiempo, el ingrediente esencial de todos los procesos de construcción y de transformación.

Podríamos decir que el perfeccionismo es una derivación deformada de la exigencia, su manifestación más extrema. Tanto uno como la otra pueden provocar parálisis, incapacidad de actuar y tanto uno como la otra empiezan en la propia persona y se extiende hacia los demás.

La incertidumbre forma parte de la vida

Otro de los orígenes del perfeccionismo es la falta de seguridad en uno mismo. Cuando alguien no se siente en paz con sus propios recursos, cuando se siente juzgado o valorado por lo que hace, por lo que produce, y no por lo que es, cree que en cada una de sus acciones le va la vida, el afecto o la estima de quienes le rodean. Cada cosa que haga, diga o produzca será, en su creencia, decisiva. Y esto es lo que le impulsa a buscar la perfección.

Cuando alguien se siente inseguro, se vuelve temeroso. Se percibe a sí mismo frágil, poco valiosos, vulnerable. Teme a todo, hay un riesgo acechando en cada paso del camino cotidiano de la vida. El mundo entero es impredecible, riesgoso, incierto, imperfecto. ¿Qué hacer ante esto? No hay respuesta satisfactoria, puesto que la incertidumbre, lo imponderable, lo no controlable son parte esencial e indivisible de la vida.

Considerar los obstáculos como posibilidades

Como dijera Víktor  Frankl, médico, psiquiatra, filósofo y autor, entre otros, de El Hombre en busca de sentido, los seres humanos somos, en esencia, seres condicionados. Nos limitan circunstancias físicas, históricas, económicas, biológicas, geográficas y demás. Nos limita la presencia de los demás, sus decisiones, las consecuencias que sus acciones tienen en nuestra vida. Es decir, siempre habrá algo que no depende de nosotros, que esté fuera de nuestro control y que alterará (para bien o para mal) el curso de nuestra vida y las consecuencias de nuestras acciones.

¿Es esto un problema? Para el perfeccionista lo será, porque establece una brecha entre lo que son sus propósitos y sus resultados. Sentirá que su búsqueda de la perfección está siempre interceptada por motivos que llamará de mil maneras distintas: “mala suerte”, “pésima calidad de los materiales o condiciones”, “la incompetencia de los demás”…No importa, el perfeccionista no admite ningún tipo de alternativa, es alguien incapaz de reconocer que el obstáculo puede ser un regalo, ya que es una posibilidad de aprendizaje.  

Para quienes no han sido atrapados por el fantasma del perfeccionismo –o que han podido trascenderlo en su camino de crecimiento personal para desarrollar la capacidad de aceptación-, el condicionamiento será entendido como parte misma de la vida y será experimentado como una oportunidad de desarrollar la propia creatividad, como la ocasión de explotar nuevas alternativas. Y si no alcanzan el ideal, sabrán reconocer y celebrar lo obtenido.

Estas personas no se apuntan a correr una maratón para ganar, sino para dar lo mejor de sí (incluso quien ocupe el último lugar, seguramente, habrá dado lo mejor de sí) y esto le da sentido a su esfuerzo y plenitud a sus corazones.

El perfeccionista, en cambio, cuando no gana pierde. Si no es el mejor se siente el peor. Si no llega al final del viaje, olvida las experiencias vividas en el tramo recorrido. Bajo el imperio del perfeccionismo se instala la ansiedad y desaparecen la satisfacción y el gozo.

La ansiedad, por su parte, es un tipo de sentimiento que nos impulsa de malas maneras a anticiparnos al futuro, a no tolerar el devenir de los acontecimientos.  La ansiedad es la presión por conocer y controlar los corolarios de aquello que todavía no ha terminado o ni siquiera ha ocurrido. Es, en el perfeccionista, la obsesión por ver el resultado pluscuamperfecto de aquello que espera o que se ha propuesto. Y ante tamaña expectativa, todo resultado estará siempre por debajo de lo que se esperaba y, en consecuencia, el perfeccionista reiniciará el ciclo de la eterna insatisfacción en el que vive instalado.

La aceptación: el primer paso hacia la plenitud

La puerta de salida de esta trampa que se tiende a sí mismo el perfeccionista pasa por el aprendizaje  de la aceptación. Tenemos que dejar bien claro, no obstante, que aceptar no tiene nada que ver con tolerarr ni con resignarse.

La persona que tolera se queda con un resabio de insatisfacción, mantiene un cierto rechazo hacia aquel o aquello a quien tolera y, en cierta forma, manifiesta estar un paso por encima del destinatario de su consentimiento. Hay un tufillo de soberbia en la tolerancia.

Por su parte, la persona que acaba por resignarse se sentirá, también, insatisfecha. El resultado que ha obtenido no es el que quería, las cosas no son como las esperaba, no existe forma de cambiarlo ni de obtener mejores resultados, solamente resta bajar los brazos y vivir resignadamente con lo que hay, que no es lo óptimo ni lo esperado.

A diferencia de estas dos instancias, en la aceptación se toma por bueno lo dado, como dice el diccionario de nuestra bella lengua. La aceptación es recibimiento, en ella han desaparecido las condiciones, no se acepta a cambio de algo, se acepta a lo que es o a quien es tal como es, después de haber pasado por la experiencia de mirarlo sin prejuicios.

La aceptación es una actitud ante la vida que enriquece nuestras experiencias porque nos permite atravesarlas con la mente y el corazón abiertos, dejando espacio a todo lo nuevo, a lo diferente. Amplía nuestros horizontes mentales porque nos enseña a soltar nuestras ideas antiguas, nuestros propósitos preconcebidos y, así, encontrarnos con otras posibilidades y desarrollarlas.

Aprender a aceptar es aprender algo fundamental: ni el mundo, ni las circunstancias, ni las personas están hechas a imagen y semejanza de nuestros deseos, de nuestras urgencias o de nuestras pretensiones. Aceptar nos enseña a reconocer que somos seres humanos y no dioses; que se nos ofrecen, a cada paso que damos, nuevas posibilidades y escenarios variados y distintos.

La aceptación, además, nos ayuda a percibir las imperfecciones, lo inacabado, como una posibilidad permanente de aprendizaje y, en consecuencia, de crecimiento. Y lo más importante, aceptar y aceptarnos nos de la oportunidad, por fin, de ser felices en un mundo imperfecto. Este mundo en el que vivimos y en el que nos amamos, nos vinculamos y creamos imperfectamente, es decir, tal como somos. Parafraseando a Víktor Frankl; “La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida”.       

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LA VIDA ES UNA SOLA

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

¡Qué frase esta! Siempre a la mano cuando queremos justificar quizás alguna actitud irreverente, alocada, desatinada – a los ojos de otros, claro. Pero. ¿acaso no es verdad? Sin ánimo de entrar en controversia con la religión, lo cierto es que al menos del lado de acá, que es de donde tenemos noticias, la vida sí es una sola. ¿Y qué significa eso? ¿Qué queremos decir cuando nos apropiamos de esa frase?

Porque me atrevo a dudar de que alguien no la haya hecho suya al menos una vez. ¿Qué queremos decir?….

Queremos decir que hay que aprovechar cada minuto en vivir con los pulmones llenos de aire, del mejor que se pueda conseguir y por suerte todavía se adquiere gratis. pero solo todavía.

Queremos decir que hay que tratar por todos los medios de estar bien con nosotros mismos y con los demás . Y eso se logra con el sonreír, decir buenos días, buen provecho, salud, hasta mañana, que duermas bien, no te preocupes, como no enseguida, yo me ocupo, te ayudo, cuídate, saluda a tu familia, qué bien te ves hoy, felicitaciones por tus éxitos, me alegro por ti, que salgas bien, buena suerte con tu proyecto, gracias, por favor, feliz cumpleaños, disculpa, déjame ayudarte, te lo agradezco mucho, no es molestia, en qué puedo ayudarle, no se moleste, es un placer, cuenta conmigo…

En fin, esta lista sería interminable, pero si vivimos diciendo todo esto cuando toca, seguramente la única vida que tenemos transcurrirá mejor. ¿Qué queremos decir?

Queremos decir que debemos guiar nuestros esfuerzos y energías en hacer el bien, en procurar el crecimiento personal a toda costa sin dañar a nadie, sin pisotear a nadie pero con la frente muy en alto y el corazón latiendo fuerte.

Queremos decir que hay que mantener las puertas abiertas a las oportunidades, los ojos abiertos a los atardeceres, los brazos abiertos a los amigos, los oídos abiertos a la melodía de la vida, el pecho abierto a los nuevos retos, el olfato presto a recibir nuevos aromas, el paladar listo a degustar insospechados sabores, las manos listas para prestar auxilio, los cinco sentidos conectados con todo lo bueno a nuestro alcance .

¡Sí! Solo de decirlo se siente TAN BIEN. ¡Pruébalo! ¡¿Ves que funciona?!

Queremos decir también que hay que vivir con ilusiones, con sueños, con metas y no solo fáciles, hay que tener proyectos difíciles, tensos, de los aparentemente inalcanzables, para que nos halen hacia delante, hacia la luz, hacia la plenitud.

Queremos decir que si nos lo proponemos con todo el entusiasmo, difícilmente alguien pueda ‘echarnos a perder el día’ con una mala cara, una mala contesta o simplemente un silencio indeseado.

Queremos decir que el hoy es el mañana que tanto nos preocupaba ayer – y esto se lo escuché a una persona muy exitosa -.

Queremos decir que los demás deberían pensar igual que nosotros para que también digan: ‘la vida es una sola’ en vez de estar pendientes del actuar ajeno.

Queremos decir que es muy triste cuando una persona en la flor de su vida. simplemente la pierde. por cualquier causa. eso es muy triste.

Queremos decir que cuando hemos comprometido nuestra existencia, cuando hemos decidido respirar y latir junto a otra persona, entonces hay que saber que eso significa pensar en plural. siempre.

Queremos decir que si no luchamos a brazo partido por nosotros mismos nadie más lo hará, ni siquiera las personas que más nos quieren – y es que eso es algo MUY personal.

Queremos decir que nadie puede vivir por nosotros, pues si pretendemos que eso suceda ya no tenemos vida.

Queremos decir que queremos VIVIR, con toda la intensidad que esa pequeña palabra pueda encerrar por la definición que creemos saber ella tiene.

Queremos decir que LA VIDA ES UNA SOLA. – La vida es una sola – ¿No te has dado cuenta?

Ledianis Rivero – La Habana, Cuba

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La Felicidad es una construcción Interior

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Podríamos callar, mirarnos a los ojos y sonreírnos. Podríamos encontrar en esos ojos una humanidad profunda y entrar en ese territorio de la magia que es el territorio de la vida. Podríamos creer que vivimos más allá de existir, a pesar de nuestro dolor.

A pesar de nuestras pequeñas miserias,..¡ hay tanta grandeza en la semilla humana!. Hay tanto en nosotros esperando para ser, para fructificar, para amar. Hay tanta humanidad esperándonos en las fronteras, tanta humanidad esperando un encuentro entre el Norte y el Sur, entre el Oriente y Occidente., para así encontrar ese sol del centro del ser humano.

Hay tanto en nosotros esperando revelarse, recrearse, fructificar. Somos semilla y a partir de ese potencial infinito, de ese océano interior podemos reencantar la vida. Podemos volvernos a crear y así divertirnos y gozar.

¿Y si de pronto pensáramos todos que el sentido de la vida es la felicidad? .¿Y si nos atreviéramos a ser felices?. ¿Cómo sería eso?. ¿Cuáles serían los ingredientes de la felicidad?. ¿Si pudiéramos identificarnos con el ser que somos y no con la sombra, -la apariencia o la dependencia-?

¿Y si de repente volviéramos a ser lo que somos, auténticos, creadores de nuestros propios días? .¿Si pudiéramos entrar de lleno en ese río profundo de la vida que nos habita en cada instante, para encontrar en ese cauce corrientes de amor?.

¿Si pudiéramos despertar ese torrente amoroso que habita en nuestra sangre.? ¿Si pudiéramos reencontrar la fuerza de nuestra propia identidad, y así nos completáramos los unos a los otros?. ¿Si pudiéramos como Pablo Neruda decir: "Súbete conmigo a nacer, hermano"?

¡Si pudiéramos entrar en nosotros y aceptarnos reconocernos y amarnos.! Dejar de buscar a Dios en el exterior y saber que estaba allí en nosotros, esperándonos en nuestro propio corazón con su infinito potencial.

Si el único partido que tomáramos fuera a favor del ser humano y nuestra única religión, la religión del amor, y nuestro único método, el método de la hermandad, descubriríamos que cada cosa, cada evento es un maestro con el alma como aprendiz.

Si nos bajáramos de los pedestales del orgullo, de la maestría y del materialismo de una vida repetida y nos inventáramos la vida y volviéramos a ser humildes y regresáramos a la inocencia,… y si nuestra inocencia no fuera una inocencia ingenua, sino consciente,…entonces volveríamos a ser como niños, porque el Reino de la inocencia es el Reino de los Cielos y ese Reino está en nosotros y es un templo de relaciones.

Si miráramos al dolor y la enfermedad como un Maestro;  …si aprendiéramos la lección y más allá de la culpa y más allá de la carga, pudiéramos liberar la levedad de ese aprendizaje y con esa levedad ascender…

Hay seres humanos que creyeron en imposibles y los realizaron. Ahí está Ghandi, Simón Bolívar, la Madre Teresa. Ahí están con la desnudez de su autenticidad. No tuvieron más escudo que su conciencia del amor, su corazón abierto, soñadores de imposibles, que nos revelaron que los imposibles se realizan cuando creemos en nosotros. Cuando creemos en

nosotros activamos el potencial de un Dios que no es externo, sino que es interior, un Dios que nos acompaña y nos da su corriente y su fuerza.

¿Es posible ser felices? .

Sí, es posible, a pesar del dolor, pues el dolor no es lo contrario de la felicidad.

Es posible ser felices a pesar de la muerte, la muerte no es lo contrario de la vida.

Es posible ser felices a pesar de la tristeza, la tristeza no es lo contrario de la alegría. La felicidad es ese sentimiento leve de compasión y de aceptación que te lleva por la vía del ser.

La felicidad es ese sentimiento incondicional en el que tú amas porque te da la gana, porque sí, porque llueve, porque hace sol; en cualquier caso sin ninguna condición. La felicidad sólo puede partir de ti. No es exterior, no depende de tu economía. La gente hoy en Europa tiene una economía dos veces superior a la de hace treinta años, pero es dos veces más infeliz.

La felicidad no depende del conocimiento. El conocimiento sin corazón es totalmente destructivo, no depende de ningún reconocimiento exterior. De repente adquieres un cáncer y descubres ese estado interior desde el cuál también puedes ser feliz.

La felicidad es una construcción interior, parte de un paraíso interno. El Paraíso no es ajeno, tú lo pintas y entras después en él. Tú lo creas y lo recreas.

En la felicidad no hay un Dios exterior. Tú eres a imagen y semejanza de ese Creador que habla en tu palabra, mira en tu mirada y ama con tu amor. ¿Podríamos entonces vislumbrar nuestro camino hacia la felicidad? . Sí. Ese camino es un camino de retorno. Es un camino de conciencia. Es un camino que libera. No está hecho de dependencias.

Nada que te ate, nada que te amarre, nada que conduzca por la vía del placer de los sentidos, que te conduzca al poder., conduce a la felicidad.

Más poder no da más felicidad, da más dependencia. Más placer no construye más felicidad. Más vivir para los sentidos, hace que pierdas el sentido.

La felicidad es un camino hacia el sentido, es un sendero que empieza en tu interior y termina en tu interior, cuando descubres con la física cuántica, pero también con la vivencia humana que el universo es interior.

Tú eres el centro del universo cuando eres consciente de ti.

La felicidad parte de la atención, y la atención es el uso fundamental de la conciencia. Cuando estás atento te centras. Cuando estás atenta eres dueña de ti misma, de tu propio potencial. Cuando estás atenta generas un

lasser con tu propia conciencia y en esta conciencia habitas y tienes el movimiento, la vida y el ser. Cuando estás atenta construyes un espacio interior pequeñito que te conecta con el infinito. Cuando estás atenta construyes el instante y en ese instante eres eterna. Cuando estás atenta te reconoces a ti misma y vuelves a nacer de ti misma y eres el parto y el

partero, eres el Creador, porque naces de ti y regresas a tu conciencia.

La atención es el momento más importante de la conciencia, es el momento de la creación en el que descubrimos el presente, es el tiempo de la sincronicidad, el tiempo de la resonancia. Uno nace de su propia muerte.

Uno nace al presente por la renuncia al pasado, al deshipotecar la vida de los condicionamientos del pasado. Tenemos la vida hipotecada con las expectativas hacia el porvenir y entonces nos perdemos el lugar de la vida que es este instante. Este instante es sagrado porque en este instante vive el ser. Allí no hay tener, allí no hay placer, allí solamente bulle el ser, y ese ser es lo que somos: potencial infinito que nos habita, Dios tan inmanente como trascendente.

Ese Dios Universal se interioriza en nosotros y convierte la vida en algo mágico. Ese Dios nos humaniza y nos redime. Ese Dios permite que el reino mineral cante y baile y que el reino vegetal florezca y que el reino animal pueda sentir. Ese Dios permite que el ser humano tenga las alas del pensamiento y desde las alas del pensamiento restaure la intuición, la visión de la totalidad. Desde esa visión de la totalidad nos unimos de nuevo en el maravilloso Camino de Regreso al Creador.

QUE EL AMOR LLENE TU SER:

Rita Scialabba

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