El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for the ‘Arquitectura’ Category

SIMBOLOGÍA MASÓNICA DEL RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA DE EL SALVADOR DE SANTA CRUZ DE LA PALMA (CANARIAS)

Posted by cosmoxenus en 3 mayo 2009

Artículo Original Aqui: http://fuesp.com/revistas/pag/cai0830.html 

Jesús Pérez Morera

Sorprende descubrir que la capilla mayor de la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma pueda ser considerada como un templo masónico. Sin embargo, y para quien conoce el siglo XIX palmero, este hecho resulta perfectamente comprensible en una sociedad acostumbrada a tratar con toda familiaridad la liturgia masónica (1) y en la que liberalismo, masonería y altar marcharon muchas veces por la misma senda.

En los umbrales de 1820 existía en La Palma un taller masónico, formado por las personalidades más relevantes del grupo liberal. A sus reuniones, según resulta de los procesos practicados durante la reacción absolutista, asistían con cierta frecuencia elementos del sector del clero adictos al sistema constitucional (2), como don Francisco Morales, don José María Carmona, don Domingo Carmona, don Vicente Cabezola y don José Joaquín Martín de Justa -que dirigió, como luego veremos, la parte arquitectónica del retablo mayor de El Salvador.

Sin embargo, la figura indiscutible del movimiento liberal palmero fue el sacerdote Manuel Díaz (1774-1863), rector de la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma desde 1817. Cabecilla del partido liberal, tachado de masón y enemigo del absolutismo, fue víctima de una persecución tanto de orden eclesiástico como político a causa del enérgico exhorto que dirigió a sus feligreses en 1820 con motivo del advenimiento del sistema constitucional, calificado por el tribunal teológico que lo examinó de monstruoso, sacrílego y viciado de liberalismo. En su defensa reafirmó la necesidad de reconocer "la gran afinidad que hay entre la religión cristiana, la verdadera filosofía y la libertad bien entendida" (3). Inclinado también hacia las bellas artes, se le conocen obras pictóricas, escultóricas y musicales.

El mito creado en La Palma en torno a la supuesta pertenencia del cura Díaz a la masonería, fama y voz pública "a la que ha contribuido -según escribe el profesor J. Régulo- el emblema que adorna su estatua en la plaza principal de Santa Cruz de la Palma" (4), no ha podido ser demostrado documentalmente (5). El doctor M. de Paz, en su Historia de la Francmasonería en Canarias, ha señalado que "el caso no sería del todo extraño si pensamos que, durante el primer cuarto del siglo, era un hecho frecuente que los clérigos progresistas, como otros tantos liberales, acudieran a las logias"; añade el mismo autor:

"En honor a la verdad hay que decir también que ciertas reformas en la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma, atribuidas al párroco liberal, como son la colocación ornamental del sol y la luna en el altar mayor, o la existencia de un gran triángulo inscrito en una circunsferencia en el techo de la sacristía, hacen pensar en esa vinculación del padre Díaz con los masones" (6).

Asimismo, en 1897 se erigió en el centro de la plaza principal de Santa Cruz de la Palma, a pocos pasos del lugar donde el cura Díaz había muerto al caer de las escaleras del atrio de la iglesia, un monumento conmemorativo en su honor, elevado por iniciativa de los miembros de la logia palmera "Abora n.° 91" y especialmente de su venerable varias veces, don José García Carrillo, grado 33 y a la sazón alcalde presidente del Ayuntamiento capitalino (7).

La cara delantera del pedestal presenta lápida marmórea con varios emblemas alusivos al magisterio eclesiástico y a las cualidades artísticas y humanas del homenajeado, como son el laurel, la palma del martirio, el cáliz, la paleta y la partitura musical. En la parte posterior aparece el relieve del "pelícano con sus crías" y la inscripción latina: "Qui Decus et splendor sacrati ad limina templi / Occubuit, zelus víctima facta sui / XDCCCLXIII"; Que honor y esplendor, cayó muerto en los umbrales del sagrado templo víctima de su celo (8).

Para los masones, el pelícano, que desgarra su pecho para alimentar con su propia sangre a sus crías, es el símbolo de la Caridad, de la Filantropía. Este mismo emblema figura también en la puerta del sagrario del tabernáculo del altar mayor de la iglesia de El Salvador -que estudiaremos seguidamente-, aunque aquí su significado sea eminentemente eucarístico y cristológico.

EL RETABLO MAYOR Y EL TABERNÁCULO DE LA IGLESIA DE EL SALVADOR

En torno a 1813, el párroco don Manuel Díaz y su más íntimo colaborador, el sacerdote y arquitecto don José Martín de Justa, vinculado en todos los órdenes a la figura de Díaz, emprendieron la reforma neoclásica de la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma, iniciada por las capillas laterales de las naves (9) y seguidas poco después por la cabecera.

La construcción del retablo del altar rnayor (1840) y del tabernáculo, colocado el día de El Salvador de 1841 (10), fue una obra cuidadosamente meditada ya desde 1818 (11). El diseño arquitectónico del retablo fue obra de Martín de Justa, mientras que al señor Díaz se deben los jaspeados de apariencia marmórea, los cortinajes fingidos que decoran el testero de la capilla mayor y la ingeniosa y teatral maquinaria que acciona el expositor del tabernáculo, dejando ver la custodia. Antonio Rodríguez López (1936-1901), biógrafo de don Manuel Díaz, describe detalladamente este mecanismo:

"… en el momento en que se pone patente la sagrada Hostia es cuando el esbelto tabernáculo revela la vigorosa imaginación del genio: en el solemne instante de la esposición del Sacramento, por medio de un mecanismo invisible elévase la cúpula de que penden las cortinas que forman el tabernáculo, al mismo tiempo que éstas divididas en dos y saliendo por entre las columnas son recogidas hacia los lados por dos pequeños ángeles que las suspenden en forma de pabellón: debajo de este pabellón aparece un haz de espigas doradas que sostienen, un orbe; el haz y el orbe se dividen de alto a bajo en dos mitades y se retiran describiendo dos cuartos de círculo en rotación hacia atrás, y aparece en su centro la custodia con la Majestad Divina que resplandece bajo el hermoso pabellón del tabernáculo. Para cubrir el Sacramento, el haz y el globo vuelven a cerrarse, y el pabellón desciende, volviendo a caer perpendicularmente el cortinaje.
En esta obra no se sabe qué admirar más, si el hábil mecanismo que tan bello efecto produce, o la riqueza de imaginación con que se ha verificado aquel conjunto armonioso de los inmóviles rasgos de la arquitectura con la aérea y caprichosa forma de la movible tienda de tela" (12).

Los promotores de la reforma, que llevaron a cabo las obras con el cuantioso legado de don Cristóbal Pérez Volcán, natural de Santa Cruz de la Palma y vecino de La Habana, tampoco escatimaron gastos y no dudaron en acudir a los artistas de mayor renombre de su tiempo: Antonio María Esquivel, que pintó en 1837 el gran cuadro de la Transfiguración para el centro del altar mayor, y Fernando Estévez, la gran figura de la plástica canaria del siglo XIX, amigo personal del cura Díaz, autor de los dos ángeles turiferarios y los relieves del tabernáculo y de la pareja de ángeles que adoran el triángulo luminoso del remate del retablo.

En 1820 llegó de Madrid un diseño, autorizado por un arquitecto académico "de la mejor nota", para la construcción del tabernáculo (13). Sin embargo, el proyecto quedó paralizado con la caída del Trienio liberal y el proceso de infidencia iniciado contra don Manuel Díaz, circunstancias que forzaron al párroco de El Salvador a trasladar su residencia a Tenerife (14). Nuevamente las obras del tabernáculo y retablo mayor cobraron impulso en 1835, con el regreso definitivo del señor Díaz.

Posteriormente, en 1838, cuando el tabernáculo ya esta casi concluido de maderas y se preparaba para dorar y pintar, la secretaría episcopal de Tenerife abrió expediente contra los párrocos de El Salvador, don Manuel Díaz y don Sebastián Remedios y Pintado, por haber formado el diseño del tabernáculo sin contar con el conocimiento del primer obispo de la diócesis, don Luis Folgueras y Sión. El prelado, defensor acérrimo del absolutismo y enemigo declarado de las sociedades secretas, decretó la suspensión de las obras y el envío a su secretaría del diseño del tabernáculo y del cuadro de Esquivel, que no fueron devueltos hasta 1839, no sin antes apostillar algún defecto en relación con la pintura de la Transfiguración y la narración del texto evangélico:

"… en la que se da á entender bastantemente que el Señor no se elevó en los aires, sino que sus sagrados Pies permanecieron fijos sobre la tierra…" (15).

LECTURA SIMBÓLICA

El simbolismo de la logia masónica se inspira en el templo de Salomón, el habitáculo divino, el lugar que llenó la nube o gloria de Yavé. Por esta razón, sellos, emblemas y calendarios masónicos presentan habitualmente el frontispicio del templo de Jerusalén con las dos columnas "Yaquín" y "Boaz" destacadas a uno y otro lado del pórtico del santuario y coronadas por una gloria luminosa con el ojo de Dios en el centro; sobre las columnas, levantadas encima de una escalinata, aparecen también el sol y la luna (fig. 1).

El paralelismo que esta representación alegórica del templo masónico presenta con el retablo mayor de la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma salta a la vista (fig. 2); dos únicas columnas corintias, de orden gigante, soportan un entablamento y un parapeto, que corona el triángulo con el ojo de Dios rodeado de una gloria de nubes y rayos. El sol y la luna, pintados por el cura Díaz, figuran junto a los capiteles de las columnas, sobre el cuadro de la Transfiguración (fig. 3).

En todas las logias masónicas existen dos columnas en la puerta de entrada, señaladas con las iniciales I y B (fig. 1). Son "Yaquín" y "Boaz", las columnas de bronce que Salomón levantó en el vestíbulo del santuario, delante del santo tabernáculo de Dios (Reyes 7, 13-22). Ambas columnas, de 18 codos de altura y capiteles de flores, fueron modeladas por Hiram, obrero del cobre, fundador, según la liturgia y el simbolismo masónico, de la Orden del Gran Arquitecto del Universo.

El poeta Antonio Rodríguez López escribía, en 1868, sobre el retablo de El Salvador:

"Es un magnífico retablo de órden corintio de una sencillez severa y esbelta: dos solas columnas sobre sus pedestales sostienen el entablamento: sobre el entablamento no hay frontón ni remate alguno arquitectónico; un zócalo corrido sirve de base á dos grandes ángeles arrodillados á ambos extremos, ejecutados en madera por el escultor Estebes y blanqueados para darles la apariencia del mármol; y entre ambos resplandece un sol de rayos dorados, en cuyo centro, cercado de nubes, se ve el misterioso triángulo, emblema de la Trinidad y Unidad divinas" (16).

En efecto, el triángulo equilátero, figura perfecta por tener sus lados exactamente iguales, es el emblema de la Trinidad y Unidad divinas, pero también es el símbolo más importante de la francmasonería. El "Delta" o triángulo luminoso con el ojo de Dios al centro -como se ve en el remate del retablo de El Salvador- significa, asimismo, al Gran Arquitecto del Universo contemplando la Creación.

La luna y el sol, alusivos también a la Creación, aparecen frecuentemente al lado de la cruz en las representaciones medievales del Calvario como símbolos del Antiguo y Nuevo Testamento. Sin embargo, su vinculación con el tema de la Transfiguración no deja de ser una rareza iconográfica.

Delante del retablo mayor se encuentra, exenta, la mesa de altar con el tabernáculo, palabra que significa tienda.. El tabernáculo, que se compone de sagrario -donde habita el Dios vivo entre los hombres- y expositor superior, tiene forma de templete circular, sostenido por cuatro pares de columnas y cubierto por el cortinaje de un arabesco pabellón de tela (fig. 4), inspirado en aquella tienda del desierto que Yavé ordenó tejer para cubrir al Santo de los Santos. Para el pueblo judío, el tabernáculo era la tienda donde se manifestaba, entre los querubines, la "Shekinab"; es decir, la "Gloria" o "Presencia" real de Dios.

En los laterales del sagrario existen dos relieves tallados en madera que representan a David y a los ancianos y jefes de Israel, entre espirales de incienso que queman en honor de Yavé. A su lado, dos ángeles turiferarios, de tamaño casi natural, recuerdan aquellos otros que Salomón hizo colocar en el santuario o sancta sanctorum del templo de Jerusalén. Allí, cubierto por el velo y las alas de los querubines, se encontraba el santo tabernáculo de Dios, donde estaba depositada el Arca de la Alianza desde la sedentarización del pueblo de Israel.

El centro y corazón de la logia masónica, cuyo simbolismo se inspira en el templo salomónico, es el altar o ara, situado en el lugar que aproximadamente correspondía al tabernáculo con el Arca de la Alianza. Sobre el altar aparecía la biblia, el libro sagrado que recoge la revelación de la Palabra, abierta por los versículos de Reyes o Crónicas (donde se menciona la construcción y las medidas exactas del templo de Jerusalén) o bien por el prólogo del evangelio de San Juan: "En el principio era el Verbo…", alusivas a la edificación del templo espiritual, residencia eterna de la sabiduría y la inteligencia del Supremo Creador (17).

Encontramos el mismo texto del Nuevo Testamento en el lado del evangelio del testero de la capilla mayor de la iglesia de El Salvador ("CAPUT I. IN PRINCIPIO ERAT VERBUM, …"), ¿mera coincidencia? En el otro lado, aparece el capítulo primero de San Mateo, autor del primero de los cuatro evangelios, que comienza con la genealogía de Cristo ("CAPUT I. LIBER GENERATIONIS JESUCHRISTI FILII DAVID…" ). Ambas inscripciones -las primeras piedras del templo espiritual-, sobre fingidos pergaminos que sostienen el águila de San Juan y el ángel de San Mateo, fueron pintadas en 1843 por el párroco don Manuel Díaz (18).

El templo masónico, donde se reúne la logia, simboliza a la vez el templo de Salomón y el Cosmos. En él se dan una multitud de correspondencias simbólicas que permiten percibir las relaciones armónicas del universo. Nada de este templo es superfluo ni puesto al azar y cada símbolo refleja un matiz particular de esa armonía. La construcción de una logia masónica partía de la idea directriz marcada por el número de oro o divina proporción, regla que era utilizada por los arquitectos y constructores medievales (19).

Simetría y orden, equilibro y belleza, proporciones armónicas fueron, asimismo, las ideas que inspiraron a los presbíteros Díaz y Martín de Justa; en este sentido, un texto del poeta Antonio Rodríguez López (1868), en el que expresa su admiración por el nuevo tabernáculo y retablo mayor, no puede ser más significativo:

"Y no es sólo la hermosura particular de aquel templete lo que allí se admira; es la agradable proporción de éste con cuanto le rodea, la artística armonía que relaciona unos detalles con otros y forma de todo el conjunto una unidad de belleza inimitable. Altar, retablo, tabernáculo, ángeles, transfiguración, sagrario, todo se armoniza allí admirablemente, nada falta ni nada puede añadirse sin truncar aquel conjunto de grata hermosura, de poética gallardía y de majestuosa severidad: es un acorde de que no puede alterarse una nota, un poema en que no puede borrarse una imágen, un cielo en que no puede añadirse una nube ni apagar un astro" (20).

La logia masónica sintetiza la totalidad de la vida universal, del Cosmos. Es, pues, una imagen del mundo, una "Imago Mundi", un prototipo del mismo reducido a su forma esencial (21). Por ello, el techo de las logias representa el espacio infinito y diáfano, el cielo o bóveda celeste estrellada en el que se mueven todos los cuerpos del universo.

Los techos de la iglesia de El Salvador fueron profundamente transformados en el siglo XIX. En 1851, don Manuel Díaz manifestaba su deseo de reformar las cubiertas de madera de las naves:

"Si se les diera algo más de elevación y se les pusiera sielos rasos, como ya los tienen las capillas mayor y laterales, todo correspondería al sagrado destino del edificio y al general y justo deceo de que se remedie esta pesadez y obscuridad de techos que tan mal representan la elevación y claridad del cielo a donde los fieles dirigen sus oraciones" (22).

Con anterioridad, en 1818, Martín de Justa y el cura Díaz dirigieron la construcción de la bóveda de la capilla mayor, decorada en 1895 con una visión celeste de la Santísima Trinidad (23). La bóveda de medio cañón, la primera que se construyó en la isla, sustituyó a una techumbre de madera anterior, rompiendo así con una tradición -la de la carpintería mudejárica- que se había mantenido inalterable durante siglos.

Por último, debemos mencionar el triángulo inscrito en un círculo que aparece en el centro del techo raso de la Sala capitular, a espaldas de la cabecera de la iglesia. Esta nueva dependencia, que presenta original planta semicircular, fue proyectada por don José Joaquín Martín de Justa en 1816 (24). Recordemos que el triángulo, la escuadra y el compás (con el que se traza el círculo, figura geométrica considerada como imagen del cielo y de la divinidad) son los emblemas por excelencia de la masonería.

NOTAS

(1) Regulo Pérez, J., "El cronista de La Palma Juan Bautista Lorenzo Rodríguez, época, vida y obra", La Laguna, 1975, p. XXIX.

(2) Paz Sánchez, M. A., "Historia de la Francmasonería en las islas Canarias (1739-1936)", Santa Cruz de Tenerife, 1984, pp. 121 y ss.

(3) González Duque, L., "Manuel Díaz Hernández (1774-1863): semblanza de un católico liberal", en La Graja, n.° 3, La Laguna, 1990, p. 34.

(4) Régulo Pérez, J., Op. cit., p. XXVII.

(5) Paz Sánchez, M. A., Op. ciL, p. 153.

(6) Ídem.

(7) Ibíd.

(8) La misma inscripción figura en el retrato de don Manuel Díaz que existe en la sala capitular de la iglesia de El Salvador, obra de Aurelio Carmona López (1826-1901), sobrino de Díaz.

(9)En 1813 se construyó el retablo y se reformó la capilla de San Juan Bautista, en la nave del evangelio de la iglesia de El Salvador.

(10) Rodríguez, G., La iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma, Madrid, 1985, p. 52.

(11) El 15-XII-1818 el mayordomo de fábrica parroquial, don Felipe Benicio Rodríguez Lorenzo, hizo donación del alcance de sus cuentas "a fabor de la obra del Tabernáculo nuebo que está proyectado desde los principios"; Rodríguez, G., Op. cit., p. 267.

(12) Rodríguez López, A., Apuntes biográficos de don Manuel Díaz, Santa Cruz de la Palma, 1868, pp. 30-31.

(13) Archivo del Obispado de Tenerife (A.O.T.), "Espediente formado á consecuencia de haberse hecho por los Beneficiados de la Parroquial del Salvador de la Ciudad de la isla de la Palma, reformas en ciertas funciones de tabla y numero de ministros, sin conocimiento de S.S.Y; y sin el mismo requisito haber formado un diseño de tabernaculo para dicha Iglesia", año 1838.

(14) Paz Sánchez, M. A., Op. cit., p. 152.

(15) A. 0. T., Espediente formado …; decreto de 24-IV-1839.

(16) Rodríguez López, A., Op. cit., p. 152.

(17) Ariza, F., "La Simbólica de la Masonería", en Cuadernos Masónicos de la Gran Logia Simbólica Española, n.° 4, Valladolid, 1989, p. 47.

(18) Rodríguez, G., Op. cit., p. 50, y Rodríguez López, A., Op. cit., p. 29.

(19) Ariza, F., op. cit., p. 45.

(20) Rodríguez López, A., Op. cit., p. 31.

(21) Ariza, F., Op. cit., p. 45.

(22) Rodríguez, G., Op. cit., p. 288.

(23) Ídem, p. 49.

(24) A. O. T., "Ciudad de La Palma, Año 1827, Expediente de renuncia de mayordomía de Fábrica de la Parroquial Matriz, rendimiento de cuentas y provisión de esta..".

 

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Plancha Aprendiz en Templo Católico

Posted by cosmoxenus en 7 marzo 2009

Adjunto fotografias en donde se puede apreciar la Plancha de Trazar del grado de Aprendiz. Lo sorprendente de ellas es que la Plancha esta ubicada en el sitio principal de un templo católico en Francia.

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MASONES Y CARPINTEROS

Posted by cosmoxenus en 21 junio 2008

RENÉ GUÉNON

Ha habido siempre, entre las iniciaciones de oficio, una especie de querella de precedencia entre los albañiles (1) y los talladores de piedra y los carpinteros; y si se consideran las cosas no en el aspecto de la importancia actual de estas dos profesiones en la construcción de edificios, sino en el de su antigüedad respectiva, es bien cierto que los carpinteros pueden efectivamente reivindicar el primer rango.

En efecto, como hemos ya señalado en otras ocasiones, las construcciones, de manera muy general, fueron de madera antes de ser de piedra y ello es lo que explica que, en la India especialmente, no se encuentra ninguna huella de las que remontan más allá de cierta época.

Tales edificios eran evidentemente menos duraderos que los construidos en piedra; también el empleo de la madera corresponde, entre los pueblos sedentarios, a un estadio de menor fijeza que el de la piedra, o, si se quiere, a un menor grado de "solidificación", lo que está muy de acuerdo con el hecho de relacionarse con una etapa anterior en el curso del proceso cíclico (2).

Esta observación, por simple que pudiese parecer en sí misma, está muy lejos de carecer de importancia para la comprensión de ciertas particularidades del simbolismo tradicional: es así cómo, en los más antiguos textos de la India , todas las comparaciones referentes al simbolismo constructivo son siempre sacadas del carpintero, de sus útiles y de su trabajo; y Vishvakarma, el "Gran Arquitecto" mismo, es designado también con el nombre de Twashtri, que es literalmente el "Carpintero". Va de por sí que la función del arquitecto (Sthapati, que además es primitivamente el maestro carpintero) no es en nada modificada por ello, puesto que, salvo la adaptación exigida por la naturaleza de los materiales empleados, es siempre del mismo "arquetipo" o del mismo "modelo cósmico" del que hay que inspirarse, y ello ya se trate de la construcción de un templo o de una casa, de un carro o de un navío, (y, en estos últimos casos, el oficio de carpintero jamás ha perdido nada de su importancia primera, al menos hasta el empleo totalmente moderno de los metales, que representan el último grado de la "solidificación" (3).

Evidentemente también, que ciertas partes del edificio se realicen en madera o en piedra, ello no cambia nada, si no en su forma exterior, al menos en su significación simbólica; poco importa a este respecto, por ejemplo, que el "ojo" del domo, es decir, su abertura central, sea recubierto por una pieza de madera, o por una piedra trabajada de algún modo, constituyendo una y otra igualmente y en un sentido idéntico, la "coronación" del edificio, según lo que hemos expuesto en precedentes estudios; y con mayor razón ocurre lo mismo con las piezas del carpintero que han permanecido como tales una vez que la madera ha sido sustituida por la piedra en la mayor parte de la construcción, como las vigas que, partiendo de este "ojo" del domo, representan los rayos solares con todas sus correspondencias simbólicas (4).

Se puede pues decir que el oficio del carpintero y el del albañil, puesto que proceden en definitiva del mismo principio, proporcionan dos lenguajes parecidamente apropiados para la expresión de las mismas verdades de orden superior, la diferencia no es más que una simple cuestión de adaptación secundaria, como lo es siempre la traducción de una lengua a otra, pero, bien entendido, cuando se trata de cierto simbolismo determinado, como en el caso de los textos tradicionales de la India a los cuales hacíamos alusión anteriormente, hace falta, para comprender enteramente su sentido y su valor, saber de una manera precisa cual es, de los dos lenguajes, aquel más propiamente relacionado.

A este respecto, señalaremos un punto que nos parece tener una importancia totalmente particular; se sabe que en griego, la palabra hylê significa primitivamente "madera", y que es al mismo tiempo la que sirve para designar el principio sustancial o la "materia prima" del Cosmos, y también por aplicación derivada de ésta, a toda "materia secunda", es decir, a todo lo que desempeña en un sentido relativo, en tal o cual caso, un papel análogo al del principio sustancial de toda manifestación (5).

Este simbolismo, según el cual aquello de lo cual está hecho el mundo es asimilado a la madera es además muy general en las más antiguas tradiciones, y, por lo que acabamos de decir, es fácil comprender su razón con relación al simbolismo constructivo: en efecto, desde el momento que de la "madera" se han sacado los elementos de la construcción cósmica, el "Gran Arquitecto" debe ser considerado antes que nada como un "maestro carpintero", como lo es efectivamente en semejante caso, y como es natural que lo sea allí donde los constructores humanos, cuyo arte, desde el punto de vista tradicional, es esencialmente una "imitación" del arte del "Gran Arquitecto", son ellos mismos carpinteros (6).

No carece de importancia tampoco, en lo que concierne más especialmente a la tradición cristiana, el resaltar, como ya lo ha hecho A. Coomaraswamy, que puede fácilmente comprenderse así que el Cristo debía aparecer como el "hijo del carpintero"; los hechos históricos, como hemos dicho muy frecuentemente, no son en suma sino un reflejo de realidades de otro orden, y solamente ello les da todo el valor del que son susceptibles; también hay ahí un simbolismo mucho más profundo de lo que se piensa de ordinario (si es que la inmensa mayoría de los cristianos tiene aún, por vagamente que sea, la idea de que puede haber en ello un simbolismo cualquiera).

Que además esa no sea más que una filiación aparente, eso mismo es exigido todavía por la coherencia del simbolismo, puesto que se trata de algo que no está en relación más que con el orden exterior de la manifestación, y no con el orden principial; es de la misma manera exactamente cómo, en la tradición hindú, Agni, en tanto que es el Avatara por excelencia, tiene también a Twashtri como padre adoptivo cuando toma nacimiento en el Cosmos; ¿y cómo podría ser de otra forma cuando este Cosmos mismo no es otra cosa, simbólicamente, que la obra misma del "maestro carpintero"?

NOTAS:

(1). En francés, la palabra "maçon" es sinónimo de "albañil" (N. del T.)

(2). Ver las consideraciones que hemos expuesto a tal respecto en El reino de la cantidad y los signos de los tiempos, (Paidós, Barcelona, 1996), especialmente cap. XXI y XXII.- Naturalmente, el cambio de que se trata no puede ser considerado como habiéndose producido simultáneamente en todos los pueblos, sino que hay siempre etapas correspondientes en le curso de la existencia de éstos.

(3). Bien entendido que oficios como el del carretero y el del carpintero de blanco deben ser encarados como no siendo más que particularizaciones o "especializaciones" ulteriores del oficio de carpintero, que, en su acepción más general, que es al tiempo la más antigua, comprende todo lo que concierne al trabajo de la madera.

(4).Si incluso, más tarde aún, esas vigas son reemplazadas en ciertos casos por "nervaduras" en piedra (y pensamos sobre todo aquí en las bóvedas góticas, ello tampoco cambia nada del simbolismo.- En inglés, la palabra beam significa a la vez "rayo" y "viga", y, como Ananda Coomaraswamy ha señalado en diversas ocasiones, ese doble sentido nada tiene sin duda de fortuito, desgraciadamente es intraducible en francés, donde, por contra, se habla corrientemente de las "rayas"(rais) o de los "rayos"(rayons) de una rueda, que desempeñan con relación al medio de ésta, la misma función que las vigas en cuestión con relación al "ojo" del domo.

(5). Es bastante curioso que en español, la palabra "madera", derivada directamente de "materia", sea empleada todavía para designar "le bois"("la madera" en francés) e incluso más especialmente la de carpintería.

(6). Quizás no carezca de interés el anotar que, en el grado 22 de la Masonería escocesa, que representa, según la interpretación hermética, "la preparación de los materiales necesarios para la realización de la Gran Obra ", estos materiales son figurados , no por las piedras como en los grados que constituyen la iniciación propiamente masónica, sino por la madera de construcción; podría pues verse en este grado, cualquiera que pueda ser de hecho su origen histórico, como una especie de "vestigio" de la iniciación de los carpinteros, tanto más cuanto que el hacha, que es su símbolo o atributo principal, es esencialmente un útil de carpintero.- Además hay que resaltar que el simbolismo del hacha es aquí muy diferente de aquel, mucho más enigmático, según el cual, en la Craft Masonry, está asociada a la "piedra cúbica en punta", y del que hemos dado la explicación en un precedente artículo ("Un jeroglífico del Polo", mayo de 1937). Conviene recordar también, por otro lado, la relación simbólica que el hacha tiene, de manera general, con el vajra (cf. Nuestros artículos sobre "Las piedras de rayo", en el nº de mayo de 1929, y sobre "Las armas simbólicas", en el nº de octubre de 1936). Actualmente: Símbolos de la Ciencia Sagrada , Paidós, Barcelona, 1996.

Publicado en "Etudes Traditionnelles", diciembre de 1946. Recopilado en Etudes sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage II.

 

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Gran Templo Nacional Masónico de Cuba

Posted by cosmoxenus en 28 enero 2008

http://edificiomasonico.blogspot.com/

El Gran Templo Nacional Masónico de Cuba es popularmente conocido como el “Edificio Masónico”.

La adquisición de los terrenos para la construcción de la sede de la Gran Logia de Cuba se realizó en 1908 cuando se compró un antiguo edificio en el número 508 de la Avenida Carlos III de La Habana, una de las zonas más céntricas de la ciudad. Las obras no comenzaron hasta el 25 de marzo de 1951, fecha en la que fue colocada la primera piedra de manos del Gran Maestro Dr. Carlos M. Piñero y del Cueto y por el arquitecto encargado de llevar adelante el proyecto, Emilio Vasconcelos Frayde.

Los fondos para la construcción provinieron del aporte voluntario de todos los masones de Cuba y de las Hijas de Acacia y su coste final fue de dos millones y medio de dólares.

El edificio consta de once plantas, de las cuales, cinco están actualmente dedicadas a la reunión nacional de la masonería cubana e incluye un museo masónico y la gran biblioteca (3, 4, 5, 10 y 11). Antes de ser intervenido por las leyes del gobierno revolucionario (Ley de Reforma Urbana) los pisos 8, 9 y 10 albergaban la Universidad Nacional Masónica José Martí una de las primeras y más prestigiosas universidades privadas de Cuba. En la planta baja del edificio se encuentran oficinas de correos. Los restantes niveles están ocupados por el Ministerio de Educación, Radio Cuba Corporation y la Empresa de Telecomunicaciones ETECSA.

Por su gran calidad, esta edificación está incluida entre las obras arquitectónicas más significativas de la ciudad. Además, cabe destacar, que su arquitectura es una combinación de los estilos Ecléctico y Modernista. Como elementos característicos de dicha construcción se encuentra el reloj con los signos del zodiaco y un globo terráqueo giratorio que corona el edificio.

La inauguración se realizó el 27 de febrero de 1955 y coincidió con la celebración de la III Conferencia Interamericana de Masonería Simbólica de la que Cuba fue sede. La ceremonia de consagración fue avalada por la presencia de las representaciones de todas las grandes Logias del continente americano y varias de Europa y Asia.

El nombre de la calle donde se encuentra emplazado dicho edificio fue modificado en 1973, por lo que actualmente la Avda. Carlos III se denomina Avda. Dr. Salvador Allende.

Por último, mencionar que este templo ha sido objeto recientemente de una importante restauración.

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Animación: Como construir un Arco

Posted by cosmoxenus en 15 septiembre 2007

Interesante animación (EN INGLES) de la BBC en este link: http://www.bbc.co.uk/history/british/launch_ani_build_arch.shtml

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