El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 22 agosto 2009

LA VIDA ES UNA SOLA

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

¡Qué frase esta! Siempre a la mano cuando queremos justificar quizás alguna actitud irreverente, alocada, desatinada – a los ojos de otros, claro. Pero. ¿acaso no es verdad? Sin ánimo de entrar en controversia con la religión, lo cierto es que al menos del lado de acá, que es de donde tenemos noticias, la vida sí es una sola. ¿Y qué significa eso? ¿Qué queremos decir cuando nos apropiamos de esa frase?

Porque me atrevo a dudar de que alguien no la haya hecho suya al menos una vez. ¿Qué queremos decir?….

Queremos decir que hay que aprovechar cada minuto en vivir con los pulmones llenos de aire, del mejor que se pueda conseguir y por suerte todavía se adquiere gratis. pero solo todavía.

Queremos decir que hay que tratar por todos los medios de estar bien con nosotros mismos y con los demás . Y eso se logra con el sonreír, decir buenos días, buen provecho, salud, hasta mañana, que duermas bien, no te preocupes, como no enseguida, yo me ocupo, te ayudo, cuídate, saluda a tu familia, qué bien te ves hoy, felicitaciones por tus éxitos, me alegro por ti, que salgas bien, buena suerte con tu proyecto, gracias, por favor, feliz cumpleaños, disculpa, déjame ayudarte, te lo agradezco mucho, no es molestia, en qué puedo ayudarle, no se moleste, es un placer, cuenta conmigo…

En fin, esta lista sería interminable, pero si vivimos diciendo todo esto cuando toca, seguramente la única vida que tenemos transcurrirá mejor. ¿Qué queremos decir?

Queremos decir que debemos guiar nuestros esfuerzos y energías en hacer el bien, en procurar el crecimiento personal a toda costa sin dañar a nadie, sin pisotear a nadie pero con la frente muy en alto y el corazón latiendo fuerte.

Queremos decir que hay que mantener las puertas abiertas a las oportunidades, los ojos abiertos a los atardeceres, los brazos abiertos a los amigos, los oídos abiertos a la melodía de la vida, el pecho abierto a los nuevos retos, el olfato presto a recibir nuevos aromas, el paladar listo a degustar insospechados sabores, las manos listas para prestar auxilio, los cinco sentidos conectados con todo lo bueno a nuestro alcance .

¡Sí! Solo de decirlo se siente TAN BIEN. ¡Pruébalo! ¡¿Ves que funciona?!

Queremos decir también que hay que vivir con ilusiones, con sueños, con metas y no solo fáciles, hay que tener proyectos difíciles, tensos, de los aparentemente inalcanzables, para que nos halen hacia delante, hacia la luz, hacia la plenitud.

Queremos decir que si nos lo proponemos con todo el entusiasmo, difícilmente alguien pueda ‘echarnos a perder el día’ con una mala cara, una mala contesta o simplemente un silencio indeseado.

Queremos decir que el hoy es el mañana que tanto nos preocupaba ayer – y esto se lo escuché a una persona muy exitosa -.

Queremos decir que los demás deberían pensar igual que nosotros para que también digan: ‘la vida es una sola’ en vez de estar pendientes del actuar ajeno.

Queremos decir que es muy triste cuando una persona en la flor de su vida. simplemente la pierde. por cualquier causa. eso es muy triste.

Queremos decir que cuando hemos comprometido nuestra existencia, cuando hemos decidido respirar y latir junto a otra persona, entonces hay que saber que eso significa pensar en plural. siempre.

Queremos decir que si no luchamos a brazo partido por nosotros mismos nadie más lo hará, ni siquiera las personas que más nos quieren – y es que eso es algo MUY personal.

Queremos decir que nadie puede vivir por nosotros, pues si pretendemos que eso suceda ya no tenemos vida.

Queremos decir que queremos VIVIR, con toda la intensidad que esa pequeña palabra pueda encerrar por la definición que creemos saber ella tiene.

Queremos decir que LA VIDA ES UNA SOLA. – La vida es una sola – ¿No te has dado cuenta?

Ledianis Rivero – La Habana, Cuba

Etiquetas de Technorati: ,

Posted in Autoayuda, New Age | 1 Comment »

El secreto para transformarse a uno mismo

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

-Osho-

El verdadero problema es que uno acaba siendo engañado por sus propios engaños. Hablas de compasión… En India hablamos mucho de compasión, no-violencia; todo el mundo piensa que es no-violento, pero si observas los actos de una persona, sus relaciones, sus gestos, es violento. Pero no es consciente de que es violento. Puede que sea violento incluso en su no-violencia. Si está intentando obligar a otros a ser no-violentos, eso es violencia. Ser auténtico significa que se debe comprender y tener en cuenta cuál es la verdadera disposición: no las ideas, no los principios, sino la disposición. ¿Cuál es la disposición de ánimo? ¿Se es violento? ¿Se está enfadado?

Eso es to que quiere decir Shiva cuando afirma que seas auténtico. Ten conocimiento de lo que es real, tu realidad, porque sólo una realidad se puede cambiar. Si quieres transformarte a ti mismo, debes conocer tu realidad. No puedes cambiar una ficción. Eres violento y piensas que eres no-violento: entonces no hay ninguna posibilidad de transformació n. Esa no-violencia no está en ninguna parte, así que no puedes cambiar. Y la violencia está ahí, pero no eres consciente de ella, así que ¿cómo la vas a cambiar?

Primero conoce la realidad tal como es. ¿Cómo conocer la realidad? Percíbela sin tus interpretaciones. .. considera.

(…)

Entonces puedes hacer muchas cosas para producir en ti un cambio, porque las realidades se pueden cambiar; las ficciones no se pueden cambiar. Entra en ti y observa todo to que haces o piensas. Descubre la realidad, y no dejes que las interpretaciones y las palabras la coloreen, la embellezcan.

Si existe esta consideración, con el tiempo te volverás auténtico. Y esta autenticidad no será como la de un animal. Esta autenticidad será como la de un santo, porque cuanto más sepas lo feo que eres, cuanto más sepas lo violento que eres, cuanto más te adentres en tu realidad y tomes consciencia de las tonterías que estás haciendo, más te ayudará esta consciencia. Y con el tiempo tu fealdad se marchitará, desaparecerá, porque si eres consciente de tu fealdad, ésta no puede continuar.

(…)

No puedes ocultar tu fealdad a los demás. Sólo puedes ocultártela a ti mismo. Tu mirada pondrá de manifiesto a todos que hay violencia. Sólo puedes engañarte a ti mismo con que había compasión.

(…)

Sólo te puedes engañar a ti mismo, no puedes engañar a nadie más. Sólo es posible el autoengaño.

Deshazte de tus interpretaciones y mira la realidad de lo que eres. Y no tengas miedo: hay mucha fealdad ahí. Si tienes miedo, nunca serás capaz de cambiarla. Si esta ahí, acepta que está ahí: considérala.

Eso es lo que significa consideración: considérala, mírala en toda su desnudez. Obsérvala toda, vete hasta sus raíces, analízala. Ve por qué está ahí, cómo la alimentas, cómo la proteges, cómo ha crecido hasta llegar a ser un árbol tan grande. Ve tu fealdad, tu violencia, tu odio, tu ira, cómo la has protegido, cómo la has ayudado a crecer hasta ahora. Mira sus raíces; mira todo el fenómeno.

Y Shiva dice que si la consideras totalmente, puedes dejarla inmediatamente, ahora mismo, porque eres tú quien ha estado protegiéndola. Eres tú quien ha estado ayudándola a arraigarse en ti. Es tu creación. Puedes dejarla inmediatamente; ahora mismo. Puedes dejarla, y entonces no hay necesidad de volver a mirarla. Pero antes de poder hacer esto, tendrás que conocerla: lo que es, todo el mecanismo, toda su complejidad, cómo la ayudas en todo momento.

Si alguien te dice algo insultante, ¿cómo reaccionas? ¿Has pensado en ello alguna vez: en que puede que tenga razón quien te insultó? ¡Entonces mira! Puede que tenga razón.

Existen todas las posibilidades de que él tenga más razón con respecto a ti que tú con respecto a ti mismo, porque él está distanciado, distante; él puede observar.

Así que no reacciones. ¡Espera! Dile: «Consideraré lo que has dicho. Me has insultado, y consideraré cuál es la realidad. Puede que tengas razón. Si tienes razón, entonces te daré las gracias. Deja que lo considere. Y si encuentro que no tienes razón, te lo diré». Pero no reacciones.

Y recuerda: la reacción nunca puede estar en lo cierto. iNunca puede estar en lo cierto! Si me insultas, creas la posibilidad de que me enfade. Y cuando estoy enfadado, no soy consciente. Diré algo que nunca he pensado sobre ti. En este mismo instante, debido a tus insultos, reacciono de manera violenta. Un momento después puede que me arrepienta.

No reacciones: considera los hechos. Y si tu consideración es total, puedes dejar cualquier cosa. Está en tus manos. Eso está ahí porque tú te estás aferrando a ello. Pero puedes dejarlo inmediatamente, y no habrá represión; recuerda. Si has considerado un hecho, nunca hay ninguna represión. O te gusta y continúas con ello, o no te gusta y lo dejas.

OSHO, El Libro de los Secretos

Etiquetas de Technorati: ,

Posted in Misticismo, Sabiduria Oriental | Leave a Comment »

La Felicidad es una construcción Interior

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Podríamos callar, mirarnos a los ojos y sonreírnos. Podríamos encontrar en esos ojos una humanidad profunda y entrar en ese territorio de la magia que es el territorio de la vida. Podríamos creer que vivimos más allá de existir, a pesar de nuestro dolor.

A pesar de nuestras pequeñas miserias,..¡ hay tanta grandeza en la semilla humana!. Hay tanto en nosotros esperando para ser, para fructificar, para amar. Hay tanta humanidad esperándonos en las fronteras, tanta humanidad esperando un encuentro entre el Norte y el Sur, entre el Oriente y Occidente., para así encontrar ese sol del centro del ser humano.

Hay tanto en nosotros esperando revelarse, recrearse, fructificar. Somos semilla y a partir de ese potencial infinito, de ese océano interior podemos reencantar la vida. Podemos volvernos a crear y así divertirnos y gozar.

¿Y si de pronto pensáramos todos que el sentido de la vida es la felicidad? .¿Y si nos atreviéramos a ser felices?. ¿Cómo sería eso?. ¿Cuáles serían los ingredientes de la felicidad?. ¿Si pudiéramos identificarnos con el ser que somos y no con la sombra, -la apariencia o la dependencia-?

¿Y si de repente volviéramos a ser lo que somos, auténticos, creadores de nuestros propios días? .¿Si pudiéramos entrar de lleno en ese río profundo de la vida que nos habita en cada instante, para encontrar en ese cauce corrientes de amor?.

¿Si pudiéramos despertar ese torrente amoroso que habita en nuestra sangre.? ¿Si pudiéramos reencontrar la fuerza de nuestra propia identidad, y así nos completáramos los unos a los otros?. ¿Si pudiéramos como Pablo Neruda decir: "Súbete conmigo a nacer, hermano"?

¡Si pudiéramos entrar en nosotros y aceptarnos reconocernos y amarnos.! Dejar de buscar a Dios en el exterior y saber que estaba allí en nosotros, esperándonos en nuestro propio corazón con su infinito potencial.

Si el único partido que tomáramos fuera a favor del ser humano y nuestra única religión, la religión del amor, y nuestro único método, el método de la hermandad, descubriríamos que cada cosa, cada evento es un maestro con el alma como aprendiz.

Si nos bajáramos de los pedestales del orgullo, de la maestría y del materialismo de una vida repetida y nos inventáramos la vida y volviéramos a ser humildes y regresáramos a la inocencia,… y si nuestra inocencia no fuera una inocencia ingenua, sino consciente,…entonces volveríamos a ser como niños, porque el Reino de la inocencia es el Reino de los Cielos y ese Reino está en nosotros y es un templo de relaciones.

Si miráramos al dolor y la enfermedad como un Maestro;  …si aprendiéramos la lección y más allá de la culpa y más allá de la carga, pudiéramos liberar la levedad de ese aprendizaje y con esa levedad ascender…

Hay seres humanos que creyeron en imposibles y los realizaron. Ahí está Ghandi, Simón Bolívar, la Madre Teresa. Ahí están con la desnudez de su autenticidad. No tuvieron más escudo que su conciencia del amor, su corazón abierto, soñadores de imposibles, que nos revelaron que los imposibles se realizan cuando creemos en nosotros. Cuando creemos en

nosotros activamos el potencial de un Dios que no es externo, sino que es interior, un Dios que nos acompaña y nos da su corriente y su fuerza.

¿Es posible ser felices? .

Sí, es posible, a pesar del dolor, pues el dolor no es lo contrario de la felicidad.

Es posible ser felices a pesar de la muerte, la muerte no es lo contrario de la vida.

Es posible ser felices a pesar de la tristeza, la tristeza no es lo contrario de la alegría. La felicidad es ese sentimiento leve de compasión y de aceptación que te lleva por la vía del ser.

La felicidad es ese sentimiento incondicional en el que tú amas porque te da la gana, porque sí, porque llueve, porque hace sol; en cualquier caso sin ninguna condición. La felicidad sólo puede partir de ti. No es exterior, no depende de tu economía. La gente hoy en Europa tiene una economía dos veces superior a la de hace treinta años, pero es dos veces más infeliz.

La felicidad no depende del conocimiento. El conocimiento sin corazón es totalmente destructivo, no depende de ningún reconocimiento exterior. De repente adquieres un cáncer y descubres ese estado interior desde el cuál también puedes ser feliz.

La felicidad es una construcción interior, parte de un paraíso interno. El Paraíso no es ajeno, tú lo pintas y entras después en él. Tú lo creas y lo recreas.

En la felicidad no hay un Dios exterior. Tú eres a imagen y semejanza de ese Creador que habla en tu palabra, mira en tu mirada y ama con tu amor. ¿Podríamos entonces vislumbrar nuestro camino hacia la felicidad? . Sí. Ese camino es un camino de retorno. Es un camino de conciencia. Es un camino que libera. No está hecho de dependencias.

Nada que te ate, nada que te amarre, nada que conduzca por la vía del placer de los sentidos, que te conduzca al poder., conduce a la felicidad.

Más poder no da más felicidad, da más dependencia. Más placer no construye más felicidad. Más vivir para los sentidos, hace que pierdas el sentido.

La felicidad es un camino hacia el sentido, es un sendero que empieza en tu interior y termina en tu interior, cuando descubres con la física cuántica, pero también con la vivencia humana que el universo es interior.

Tú eres el centro del universo cuando eres consciente de ti.

La felicidad parte de la atención, y la atención es el uso fundamental de la conciencia. Cuando estás atento te centras. Cuando estás atenta eres dueña de ti misma, de tu propio potencial. Cuando estás atenta generas un

lasser con tu propia conciencia y en esta conciencia habitas y tienes el movimiento, la vida y el ser. Cuando estás atenta construyes un espacio interior pequeñito que te conecta con el infinito. Cuando estás atenta construyes el instante y en ese instante eres eterna. Cuando estás atenta te reconoces a ti misma y vuelves a nacer de ti misma y eres el parto y el

partero, eres el Creador, porque naces de ti y regresas a tu conciencia.

La atención es el momento más importante de la conciencia, es el momento de la creación en el que descubrimos el presente, es el tiempo de la sincronicidad, el tiempo de la resonancia. Uno nace de su propia muerte.

Uno nace al presente por la renuncia al pasado, al deshipotecar la vida de los condicionamientos del pasado. Tenemos la vida hipotecada con las expectativas hacia el porvenir y entonces nos perdemos el lugar de la vida que es este instante. Este instante es sagrado porque en este instante vive el ser. Allí no hay tener, allí no hay placer, allí solamente bulle el ser, y ese ser es lo que somos: potencial infinito que nos habita, Dios tan inmanente como trascendente.

Ese Dios Universal se interioriza en nosotros y convierte la vida en algo mágico. Ese Dios nos humaniza y nos redime. Ese Dios permite que el reino mineral cante y baile y que el reino vegetal florezca y que el reino animal pueda sentir. Ese Dios permite que el ser humano tenga las alas del pensamiento y desde las alas del pensamiento restaure la intuición, la visión de la totalidad. Desde esa visión de la totalidad nos unimos de nuevo en el maravilloso Camino de Regreso al Creador.

QUE EL AMOR LLENE TU SER:

Rita Scialabba

Etiquetas de Technorati: ,

Posted in Autoayuda, Misticismo | Leave a Comment »

LAS TRES CUALIDADES DE LA VIDA

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Kumar nos muestra los valores que sustentan una vida auténtica y nos invita a seguir las necesidades del alma para poder alcanzarla.  La Brújula espiritual, su último libro, nos marca el norte para que guiemos nuestros pasos hacia el cambio, tanto personal como planetario.

Satish Kumar – Educador y pacifista, fundador del Schumacher Collage, residencia y escuela de educación espiritual para adultos.  Editor desde hace 40 años de la revista Resurgence.

Vivimos en una era marcada por la angustia en los ámbitos políticos, social, medioambiental y espiritual.  La angustia política hace que las naciones se comporten como salvajes y que los superpoderes vivan con miedo.  Los conflictos constantes en Palestina, Israel, Iraq y Afganistán…por mencionar solo algunos, constatan la incapacidad de quieres ostentan el poder para encontrar soluciones justas, equitativas y satisfactorias para todas las partes.

En paralelo, la sociedad permite que haya personas que mueren de hambre aun estando rodeadas de abundancia.  A pesar de que hace décadas que se está luchando contra las agencias de Naciones Unidas y las organizaciones de ayuda derivan fondos y materiales a las áreas más desfavorecidas, acabar con el hombre sigue siendo un sueño distante.  Aunque sea un cliché, los ricos siguen enriquecido y los pobres se vuelven cada vez más pobres.

De igual manera la angustia ecológica se manifiesta a medida que vamos destruyendo el medio ambiente que sustenta nuestra vida.  Hemos perdido el sentido del equilibrio entre los derechos de los humanos y los de la naturaleza.  Así, buena parte de lo que se considera progreso económico, científico y tecnológico  está causando un tremendo  prejuicio al aire, a la tierra  y al agua.

A todo esto hay que añadir que nuestra angustia espiritual es igual de intensa. Los rituales y ceremonias que aportaban al ser humano alegría,  un sentido de celebración y que solían crear un espacio  para el enriquecimiento  espiritual han desaparecido casi por completo, cuando no se han convertido en un medio de consumo.

Estamos perdiendo nuestro equilibrio natural en nombre de lo que llamamos progreso.

¿Qué podemos hacer? ¿Hacia dónde podemos ir? ¿Cómo podemos alimentar nuestra imaginación? ¿Dónde encontrar inspiración? ¿Cuándo podemos nutrir nuestra alma?  Parece que la cultura de nuestro tiempo no tiene respuestas para estas preguntas.  Quizá, la sabiduría  antigua si pueda ofrecernos  algunas pistas para entender quiénes somos, cuál es nuestra naturaleza y cómo podemos crear un patrón de vida armonioso, integrado y equilibrado.

Según el pensamiento indio, hay una manera  de percibir el mundo como compuesto de tres cualidades llamadas gunas.  Cuando nos observamos  a nosotros mismos y  comprendemos nuestra condición usando como brújula  estas tres cualidades, podemos averiguar quiénes somos y dónde estamos. Pueden orientarnos en la dirección que queremos ir. Pueden ayudarnos a recuperar el arte de vivir y eliminar nuestra angustia para que podamos acceder a una existencia más apacible y satisfactoria.

Todos los objetos, todos los pensamientos, todos los actos y todas las relaciones tienen una u otra de estas tres cualidades o tendencias- o una combinación de dos o de las tres- , pero siempre predomina una de ellas.  En sánscrito, estas tres cualidades se llaman sátvico, rajásico y tamásico.

La sabiduría antigua nos puede conducir hacia un fin mejor que la angustia y desazón actuales.

Sátvico significa verdadero, natural, incorrupto, original, sencillo, sincero, bueno, deleitoso, honesto, puro, refrescante, lúcido, luminoso y espiritual.  Por su parte, rajásico significa regio, espléndido, brillante, glorioso, elegante, glamoroso, deslumbrante, sofisticado, seductor, magnifico, fuerte, extravagante y emocionante. Tamásico significa oscuro, apagado, deprimente, siniestro, feo, amedrentador, dictatorial, enfermo, pesado y perjudicial.  Lo sátvico se centra en la pureza de los medios y busca y aspira a la plenitud.  Lo rajásico se ocupa de alcanzar los objetivos y persigue el éxito. Para lo tamásico, el fin justifica los medios y busca el control.  La amabilidad es sátvica; la ira, rajásico y la venganza, tamásica.

Estas tres dualidades nos ofrecen un mapa de tres tipos de personalidad.  La mente sátvica aprecia y celebra la bondad intrínseca del mundo natural.  La naturaleza encarna opuestos que se complementan: arriba y abajo, luminoso y oscuro, flor y espina.  El camino de lo sátvico consiste en mantener el equilibrio y la armonía entre los opuestos: reconocer y comprender las cosas tal y como son, sin emitir juicios de valor ni desear alterarlas; fluir seguir el curso de las cosas y mantener la ecuanimidad.

La mente rajásica, por su parte, tiende a la mejora de las cosas; cree que las realidades crudas y ásperas del mundo natural se pueden reformar y cambiar, o incluso controlar, para que se ajunten mejor a los propósitos humanos.  Según la mente rajásica, las flores cultivadas son mejores que las silvestres; el esplendor de las flores exóticas en un jarrón precioso es mejor que la contemplación de las flores en un prado.

Según la mente tamásica, lo original o natural no es bueno.  La mente tamásica considera que la naturaleza es cruel y sanguinaria e intenta alejarse de ella.  Las flores naturales no son permanentes; deben renovarse, incluso mueren y hay que tirarlas, de modo que la mente tamásica prefiere las de plástico.  Lo tamásico separa la idea de la belleza de su fuente, y se siente atraído por versiones extrañas y artificiales de la realidad.

La forma de vida sátvica es el camino de la simplicidad elegante y de la espiritualidad profunda.

La forma de vida sátvica es accesible para todo el mundo.  Es auténtica, ordinaria; es la vida de todos los días, y no exige una gran cantidad de dinero ni de recursos.  Es sencilla, sincera, modesta y sublime.  Las personas que tienen una mente que tiende a lo sátvico desarrollan su vida paso a paso, confiando en el proceso del universo y creyendo que las cosas saldrán bien.

El estilo de vida rajásico es propio de las élites. Es ingenioso pero superficial, analítico.  Impresiona y deja huella; le gusta la velocidad, lo grandioso, lo extravagante.  Se concentra en el progreso, en el resultado y en el éxito.  Admira a las celebridades, a las personas con prestigio y con poder.  A la persona rajásica no le importa el derroche.  A menudo alaba la justicia y la equidad, pero luego se dedica a servir a sus propios intereses.  Le encantan las soluciones tecnológicas y elabora planes para conquistar el espacio.  La forma de vida rajásica depende del uso excesivo de los recursos naturales y valora la naturaleza solo en la medida en que sea útil para el hombre.  Cree en el progreso científico, el desarrollo tecnológico y el crecimiento económico.  Anhela la comodidad y todo lo que contribuya a ella.

La tendencia tamásica es dictatorial, astuta, temerosa y reservada.  Produce abulia, depresión, apatía e inercia.  La sociedad tamásica utiliza la naturaleza y al ser humano para servir a la economía.  La mayoría de las multinacionales funcionan según el estilo tamásico, buscando el beneficio y el poder.

Cuando contemplamos el mundo moderno a través de la “brújula espiritual” de los tres gunas,  descubrimos que las ideologías rajásicas se han convertido en los valores dominantes que subyacen en la mayoría de nuestros actos y decisiones, en el ámbito personal, político o social.

Podemos intentar erradicar por completo las tendencias tamásicas de nuestras vidas.

Paradójicamente, la mayoría de nosotros parece que desea obtener resultados sátvicos, como un entorno hermoso, una buena salud y una existencia satisfactoria, pero nos atrae lo rajásico, con su aspecto glamoroso y emocionante y su promesa de un futuro maravilloso, con atajos y soluciones rápidas.  Así, nos angustia nuestro deseo de alcanzar unos fines sátvicos usando medios rajásicos.  Por ejemplo, queremos ser felices pero seguimos el camino rajásico del materialismo, el poder y el dinero. Queremos armonía en nuestra comunidad, pero cedemos a la tentación rajásica del egoísmo. De este modo, seguiremos hundiéndonos cada vez más en la frustración personal y, por extensión, en el desastre político.

¿Cuál es la solución? No nos liberaremos de la angustia mientras busquemos una respuesta que viene de lo alto.  Las soluciones genuinas o sátvicas son múltiples y se desarrollan desde el interior.  La angustia desaparecerá cuando dejemos de intentar controlar e imponer soluciones que vienen de fuera. Hemos de liberarnos de la ambición rajásica de obtener respuestas grandes y espectaculares o curas milagrosas.  Los métodos sátvicos son humildes.  Lo que funciona surge de dentro de cada circunstancia, como un árbol crece a partir de un semilla.

Cada persona tiene sus propias cualidades sátvicas, descubrirlas será un proceso de crecimiento.

Los tres gunas también son una brújula para nuestras vidas personales.  Nos ayudan a decidir qué tipo de acción será la más adecuada para el individuo en función de su propia naturaleza y sus necesidades.  Si siguiéramos nuestras necesidades más profundas podríamos optar, por ejemplo, por trabajar cerca de donde vivimos aun cobrando menos, concediéndonos más tiempo para nosotros mismos, nuestra familia o amigos, en lugar de recorrer grandes distancias para cobrar más o tener más prestigio.

Solo cada uno de nosotros puede conocer sus propias cualidades sátvicas internas y desarrollarlas desde el interior, paulatinamente.  Nuestra voz interior será la que nos revele nuestras auténticas necesidades.  Obedecer las expectativas de otros o intentar satisfacer las exigencias de la sociedad en contra de nuestra verdadera naturaleza y de nuestra voz interior solo puede generar frustración.

La forma de vida genuina, sátvica, solo puede nacer del interior, respetando la naturaleza de la realidad y siguiéndola con humildad.  Por supuesto, los ideales sociales o espirituales que enseñan los grandes maestros o los libros influyentes pueden estimularnos y actuar como la cerilla que enciende la vela, pero la capacidad de iluminar debe radicar en la propia vela; la naturaleza de la respuesta debe proceder del interior.  No se puede imponer desde fuera.  Por eso la mayoría de los filósofos de Oriente y occidente ha n hablado de la necesidad de “conocerse a uno mismo”.

Una vez admitimos y empezamos a vivir nuestra verdadera naturaleza, estamos en el camino sátvico.  Cuando nos apartamos de nuestra verdadera naturaleza, caemos en la trampa rajásica o tamásica.  Por tanto, en última instancia la búsqueda sátvica consiste en perseguir la verdad: conócete a ti mismo y sé tú mismo.  Al aceptarnos a nosotros mismos tal como somos, descubrimos nuestra verdadera esencia y hallamos la alegría dentro de nuestra propia creatividad, espiritualidad e imaginación.

Si no existe un cambio personal, la transformación de la sociedad será superficial e inadecuada.

La auténtica naturaleza del alma es sátvica, más allá del bien y del mal, más allá de todos los colores.  Igual que los elementos tierra, aire, fuego, agua y espacio trascienden las distinciones morales entre el bien y el mal, también lo hace la esencia de todos los seres.

Como decía Mahatma Gandhi, “sé el cambio que quieres ver en el mundo”.  Si no existe un cambio personal, los cambios mayores nunca tendrán lugar. A continuación, os ofrezco mi programa de once puntos para la acción sátvica.  Podemos dar estos sencillos pasos para combatir los valores rajásicos y vivir una vida plena.

Los  pilares de un mundo mejor

1.-CAMBIAR NUESTRA ACTITUD  Nuestra cultura industrial se centra en el ser humano y es utilitaria. Valoramos la naturaleza por la utilidad que tiene para nosotros.  Si queremos tener un futuro sostenible, hemos de cambiar esta idea y admitir que toda vida tiene valor intrínseco.  Entonces, protegeremos, respetaremos y celebraremos más.

2.-VIVIR CON SENCILLEZ Tener un alto nivel de vida –medido por el dinero y las posesiones materiales- es la finalidad de la sociedad moderna.  Para vivir de forma respetuosa con el entorno, hemos de cultivar la calidad interior y empezar a vivir con mayor sencillez, de modo que otros puedan, sencillamente, vivir.

3.-CONSUMIR MENOS  Un occidental consume cincuenta veces más que una persona del Tercer Mundo, lo que significa que la población occidental se multiplica por cincuenta. Por tanto, debemos vivir con más sobriedad, tomando de la naturaleza solo lo imprescindible, de modo que ocasionemos una huella menos.  “En el mundo hay suficiente para las necesidades de todos, pero no para la codicia de nadie”, dijo Mahatma Gandhi.

4.-NO DERROCHAR Derrochar es un pecado contra la naturaleza, una maldición de la vida moderna y una cualidad tamásica de primer orden.  Cada día se arrojan millones de toneladas de desperdicios.  La montaña de cocinas, lavadoras, neveras, ordenadores, televisores crece seis millones de toneladas al año, índice que se duplicará en 2010; la mayor parte acaba abandonado, creando riesgos para la salud y contaminando.  Millones de botellas y de bolsas de plástico atascan y asfixian los ecosistemas.  Por tanto, usar objetos de segunda mano, reparar y reciclar deben considerarse grandes virtudes sátvicas.  Redescubrir la vieja máxima “arréglatelas y arregla”, resistiéndonos a la tentación de reemplazar lo que todavía puede ser útil.

5.-NO USAR PRODUCTOS NOCIVOS  Usemos productos biológicos, no contaminantes. Al edificar, elaborar prendas y muebles, demos preferencia a los materiales naturales y de procedencia local.

6.-CAMINAR Vivimos en casas, nos desplazamos en coche y trabajamos en oficinas; apenas estamos en contacto con el mundo natural.  Pero si no conocemos, no vemos y no experimentamos la naturaleza, ¿cómo podemos amarla?  Y si no la amamos, ¿cómo la protegemos? Recuperar el contacto con la naturaleza puede ser una vía de acceso real a la vida sátvica.

7.-HACER EL PAN  Gandhi defendía la elaboración en casa de las prendas de vestir, hilando y tejiendo, como una forma de desafiar al consumismo, entroncarnos en la tradición y proclamar las virtudes de la simplicidad.  Elaborar nuestro pan puede cumplir el mismo propósito.

8.-MEDITAR  La presión del trabajo, la búsqueda del éxito, la sed de prosperar, el exceso de información….todo esto aumenta nuestro estrés.  Para recuperar el equilibrio, hemos de dedicar un tiempo cada día para renovarnos y desarrollar nuestra alma, para reflexionar, para dedicarnos a la creatividad y mantener una relación correcta con el mundo natural, de modo que podamos evolucionar y crecer. Cada día, durante al menos media hora, necesitamos estar solos, en calma y en silencio, para que el resto del día se fundamente en la tranquilidad sátvica.

9.-TRABAJAR MENOS  A pesar de nuestra riqueza y nuestro crecimiento económico sin precedentes, nuestro trabajo nos esclaviza.  Para gozar de un futuro sostenible hemos de trabajar menos, gastar menos y ser más.  Reduzcamos el ritmo y espontáneamente nacerán relaciones personales, celebraciones y alegría. La vida actual sostenible es una vida gozosa.  El sistema actual de hipotecas y otras obligaciones nos lleva a trabajar más, pero si fuéramos conscientes, podríamos rediseñar nuestras vidas para equilibrar vida y trabajo. ¡Querer es poder!

10.-ESTAR INFORMADOS Nadie puede trazarnos un plan detallado para llevar una vida sátvica; cada uno debe desarrollar sus propias ideas.  Podemos basarnos en las nuevas aportaciones en este campo y encontrar momentos para estudiar.

11.-ORGANIZARSE  Los intereses creados siempre encontrarán un modo de engañar a las personas y de buscar unos beneficios y un poder que perjudican al mundo. Por tanto, hemos de estar alerta y denunciar los actos explotadores: ¡digamos la verdad a quien ostenta el poder! Sé solidario con las organizaciones que luchan por un futuro sostenible.  Interésate en la política local, organiza, expresa y comparte tus inquietudes con otros.

Etiquetas de Technorati: ,

Posted in New Age, Sabiduria Oriental | Leave a Comment »

El arte de vivir Rosacruz

Posted by cosmoxenus en 10 agosto 2009

Por Sven Johansson F.R.C.

Gran Maestro de la G.L. AMORC Inglesa para Europa y África

Voy a exponer brevemente algunos de los aspectos prácticos de las enseñanzas rosacruces que resultan especialmente útiles. No se trata de disertar sobre dogmas, sino de exponer unas técnicas desarrolladas a lo largo de los años. Como rosacruces, somos interrogaciones vivientes, por lo que siempre buscamos desarrollar esa visión mayor, intentando incorporarla a nuestras ideas y a nuestros pensamientos y creencias más profundas. Consciente o inconscientemente, todos lo hacemos, pero ¿no sería mucho más gratificante si tuviéramos una clara, completa y satisfactoria comprensión de las razones que nos mueven? Voy a citar los seis principios que considero básicos en la existencia.

Los seis principios básicos

El primer principio es la Ley de Singularidad o Mónada. En la mayoría de las filosofías y religiones del mundo, se da por sentado que existe una ultima actualidad tras la cual no hay nada más, y que dentro de esta singularidad o mónada permanece, si no el conjunto entero de la creación, al menos toda la creación que podemos aspirar imaginar. Esta singularidad es infinita en toda cualidad que podamos concebir. Es el Uno, y fuera de él, no puede existimada. Es el comienzo y el fin, el alfa y el omega de todo lo que existe, ha existido y existirá. Ningún pensamiento o concepto puede abarcarlo en su totalidad; y no hay nada que pueda ir más allá. Hace mil años el gran teólogo musulmán Avicena lo llamó Nous, la "Inteligencia Activa", y en terminología rosacruz, le llamamos simplemente el Nous.

El segundo principio es la Ley de la Dualidad. Todo aquello que podamos concebir, tiene una imagen igual, aunque opuesta, como si se reflejara en un espejo, en alguna parte del universo, ya sea ahora, en el pasado o en el futuro. En el caso de nuestra existencia, somos una dualidad que está compuesta de dos cualidades infinitas del Nous, aunque aparentemente opuestas, que son la energía Espíritu mezclada con la Fuerza Vital de Vida. Somos materia animada por un Alma. Hablamos de ambas cosas como energías, y aunque esto pueda ayudarnos inte-lectualmente a comprender estos conceptos, quizás estaría mejor describirlas como principios que trascienden toda comprensión.

El tercer principio es el de sobra conocido como Ley del Triangulo. Cualquier cosa que pueda ser identificada claramente, ya sea física o conceptualmente, es el resultado de la unión de dos propiedades aparentemente distintas y claramente identificables. Cada manifestación es el resultado de dos causas simultaneas. En nuestro caso, el Espíritu y la Fuerza Vital de Vida, o sea, la materia junto con el Alma, da lugar a una tercera condición llamada consciencia. Y esta consciencia se manifiesta, en su forma más elevada, como el alma-persona-lidad, con sus cualidades infinitas y con un gran refinamiento, filtrándose como la luz de la luna tamizada a la personalidad externa, al carácter por el que somos conocidos.

El cuarto principio es la igualmente conocida Ley de Compensación. Todo lo que pensamos, decimos o hacemos tiene consecuencias que nos afectan en cada paso del camino. Dicho más claramente, si hacemos el bien, podemos esperar recibir lo mismo a cambio; si hacemos el mal, entonces podemos esperar recibir también el mal. Esta es la ley que crudamente y sin rodeos, expresa el antiguo principio que dice: "ojo por ojo, diente por diente". En el plano material, la ley se manifiesta como la famosa tercera ley del movimiento de Isaac Newton: "Por cada acción, existe una reacción igual y opuesta". En los planos mental, psíquico y espiritual, se manifiesta como la célebre frase atribuida al maestro Jesús: "Haz a los demás lo que te gustaría que ellos te hicieran a tí’. En otras palabras, debes estar preparado para que cualquier cosa que hagas sea lo mismo que te suceda a ti; si no estás preparado, no lo hagas.

En el mundo del desarrollo interior, nos referimos a la ley de compensación como la "Ley del Kar-ma". La palabra karma tiene su origen en la raíz sánscrita "krm" que más o menos se traduce como "acción". Hay unas consecuencias por cada acto o pensamiento, y a estas consecuencias, las llamamos "karma en acción" o simplemente compensación. Las consecuencias son como las olas de un estanque; duran algún tiempo, algunas son muy breves, otras mucho más largas. La ley no dice nada de castigo, ni tampoco habla de recompensa, ya que se trata de una ley completamente imparcial que devuelve ojo por ojo o recompensa las acciones justas. Por así decirlo, nuestros pensamientos y acciones "presionan" en la consciencia de otros seres vivos en el universo, y la presión de estos pensamientos y acciones tiene innegables consecuencias, ya que es indudable que la consciencia colectiva de otros seres vivos "reacciona de vuelta" haciendo que el karma se manifieste en nuestras vidas.

La clave de la cuestión está justamente en comprender cuáles son estas consecuencias y cómo reacciona exactamente la cons-ciencia colectiva del universo cuando aplicamos una presión, ya que una vez que hayamos dominado nuestra comprensión de las consecuencias de nuestras acciones, habremos comenzado el proceso de fundir nuestro ser externo con el alma-personalidad, y estaremos en el buen camino para ejercer un dominio sobre nuestras vidas. El saber con antelación lo que nos ocasionarán nuestros pensamientos y acciones, es un gran incentivo para hacer "lo que es correcto". La ley del karma, al contrario que las leyes físicas que actúan inmediatamente, es una ley con una inteligencia y paciencia inmensas, que mide las consecuencias de nuestras acciones poco a poco, para que cuando llegue el momento más propicio, podamos asimilar correctamente las lecciones que nos aguardan.

El quinto principio es la Ley de la Reencarnación. Aunque todas las entidades vivas tienen que morir, ¿debemos pensar que toda su consciencia desaparecerá en su totalidad para no volver a aparecer de nuevo? Bien seguro que no, porque ¿cuál sería el propósito si la consciencia terminara de forma permanente con cada muerte? Aunque las especies como un todo puedan continuar, e incluso progresar y evolucionar a través de sus genes, éste no sería el caso de los miembros individuales de esas especies.

Nadie puede proclamar de forma seria que tiene una prueba científica de la existencia de la reencarnación, y si fuéramos completamente honestos con nosotros mismos, admitiríamos abiertamente que la reencarnación no es más que una creencia, aunque se trate de una creencia basada en certezas internas muy bien asentadas. Aunque la reencarnación sea solamente una creencia, está fuertemente avalada en lo más recóndito de nuestro ser: avalada no solamente por la absoluta lógica y justicia que el concepto de la reencarnación lleva implícito en él, sino lo que es más importante, está avalado por los recuerdos y experiencias de muchas personas que no podrían explicarlo de otra manera, sino como recuerdos lejanos de vidas pasadas.

Desgraciadamente, incluso entre los millones de personas que afirman creer que han vivido antes y que vivirán de nuevo, hay muy pocos que realmente lo crean; ¡sus acciones lo demuestran! Porque si verdaderamente creyeran que la ley de la compensación no solamente dice que tienen que pagar por sus acciones, sino que también asegura que lo que no se ha compensado en esta vida se compensará en otra, si estas personas comprendieran verdaderamente y aceptaran en lo más profundo de su ser que no se trata de una hipótesis, sino de leyes reales de la naturaleza tan inviolables como la ley de la gravedad, no se embarcarían en los irreflexivos actos de brutalidad y de egoísmo que tienen lugar en muchos lugares del mundo en la actualidad. Si todo el mundo comprendiera que la ley del karma es un hecho en la vida, y que la reencarnación es un hecho de la existencia del que no podemos escapar, serían mucho más cuidadosos en su forma de actuar.

El sexto y último principio es la Ley de la Luz. Hablamos de nuestra espiritualidad como de una llama de la Divinidad que arde en los rincones más profundos de nuestra consciencia; algo que constantemente nos incita a buscar la Luz del conocimiento espiritual. La Ley de la Luz dice que todos los seres sensibles, sin importar su aspecto, no tienen otra opción que buscar la forma más elevada de consciencia espiritual que sean capaces de percibir. Esta ley asegura que todas las criaturas vivientes, y en especial, aquellas con alguna forma de auto-consciencia, buscan de una manera peculiar y particular, como un impulso innato, vivir en la Luz de la consciencia espiritual. El morar en la Luz es la meta última de la humanidad, y en la medida en que todos los seres humanos tienen dentro de ellos una chispa de la Divinidad, ya están en mayor o menor grado, viviendo en esa Luz, siendo nuestro destino final el estar completamente conscientes de su presencia en nuestras vidas, en cada momento del día, lo que señala la culminación de nuestro viaje, la perfección sobre la tierra y el dominio completo de la vida. Cada uno de nuestros pensamientos y acciones está adaptado para alcanzar este exaltado estado del ser, y afortunadamente, ya no nos es extraña la Luz de la espiritualidad. Sabemos que con perseverancia alcanzaremos un día, en esta vida u en otra, la consciencia de la bondad y de la santidad de la Divinidad hasta tal grado, que a partir de entonces moraremos realmente en la Luz.

Las cuatro directrices

¿Cómo pueden utilizarse estos principios teóricos en la vida diaria? ¿Cuáles son las consecuencias prácticas de estas teorías? Aunque las teorías no fueran exactas, aunque estuvieran totalmente equivocadas, la única cosa que en última instancia importa es que son teorías que nos proporcionan satisfacción y felicidad, que son lógicas y justas para nuestra sensibilidad interior. De ellas surgen directrices que sirven de guía en el camino elegido.

La primera directriz es reverenciar sobre todas las cosas al Dios de nuestro Corazón. Dicho con palabras sencillas esto significaría: "ama a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con toda tu comprensión". También podría expresarse: "ama el principio que rige todo el universo, y hazlo con todo tu corazón, tu mente y toda tu comprensión. El amar sin reservas al Dios de nuestra Comprensión, significa mantener constantemente una atracción entre nuestro ser externo mundano y aquello más sublime que podamos esperar conocer. Este es el principio más importante y da la sensación real de que a través de cada momento feliz o desgraciado, en el éxito o en el fracaso, tenemos a nuestro lado la constante presencia del Dios de nuestro Corazón.

La segunda directriz es adoptar una aptitud deliberada e interna de gratitud hacia la vida; y con ello quiero decir gratitud por todo lo que nos acontece, ya sea bueno, malo, agradable o desagradable; ya que cada experiencia ha sido específicamente preparada para nosotros y contiene lecciones que debemos aprender. Es un honor tener vida y el que se nos permita experimentarla en un planeta tan bello. Cuanto antes podamos aceptar de buen grado las lecciones como hechos de los que no podemos escapar, no importa lo dolorosos que sean, más rápido y más profundamente progresaremos en nuestra evolución interior. Debe ser un principio fundamental en nuestra filosofía personal el sentir reverencia por la vida y por el privilegio de experimentarla en forma material aquí y ahora, en este mundo de materia.

La tercera directriz deliberada consiste en evitar enfadarse por algo, no importa cuáles sean las circunstancias. Todos nos hemos sentido ofendidos y heridos por lo que otros, o la vida en general, han hecho contra nosotros. Si fuéramos suficientemente honestos con nosotros mismos, pronto comprenderíamos que la causa de todo pensamiento de preocupación, enfado e infelicidad, reside precisamente en el acto consciente o inconsciente de sentirnos heridos u ofendidos por alguna causa. Todos hemos dicho muchas veces cosas como las siguientes: "¿Cómo se atreve a decirme eso?" o "Creo que merezco mejor trato que éste" o "¿Quien te crees que eres para hablarme así?", o "Tú eres un cero a la izquierda". Hay que esperar que cese el flujo de adrenalina y tomar el control de la situación con lo mejor que hay en nosotros. Tenemos que hacer todo lo posible por analizar los motivos de todo lo que pensamos, decimos y hacemos, y seguramente pronto comprenderemos que estos motivos no son siempre tan puros como la blanca nieve. Personalmente, he comprendido la necesidad de estar siempre alerta, ya que sin este constante auto-examen, nunca podría ser consciente de cuándo he sido la causa de alguna ofensa, por lo que sería completamente imposible deshacer el daño que ha causado mi distorsionada actitud interna. Cuando se ha ofendido a alguien, la única "acción correcta" es salir de la situación con humildad y sin decir nada, tratando de corregir los daños que la ofensa haya podido causar, aunque estos daños estén relacionados con nuestro propio orgullo.

No quiero decir con esto que haya que aceptar encantados todos los insultos, ni que permitamos que nos intimiden o presionen. Se trata simplemente de adoptar una actitud interna que, independientemente del comportamiento externo del momento, nos permita conservar la paz y no guardar rencor a quien nos ha ofendido. Este es simplemente el ideal al que aspiro, y es semejante a perdonar siempre, perdonar sin que nadie nos pida que lo hagamos, perdonar a todas horas. El perdón debe ser instantáneo y no deben quedar restos de sentimientos negativos. Debe venir realmente del corazón.

La última directriz sería permitir que cada acción sea, al menos parcialmente, en beneficio de otros y no solamente en el nuestro. Esto puede parecer demasiado idealista, pero ¿no vivimos en una sociedad donde la cooperación y la interacción con los demás es esencial para nuestro bienestar? Yo así lo creo. Ninguna persona es una isla, y nadie puede vivir por tiempo indefinido solamente para sí. Al final, la vida le sorprenderá y le presentará la lección de que el compartir con los demás la abundancia de las bendiciones que diariamente recibimos es una condición indispensable para continuar recibiendo esas bendiciones. Todos conocemos la ley del AMRA que dice que tenemos que pasar a otros al menos una parte de las bendiciones que recibimos, de forma incondicional, con buen animo y sin esperar recompensa. Esta ley opera en nuestras vidas al igual que la ley de la gravedad.

Paz Profunda

Fuente: Revista R+C nº 33 – Otoño 2001 G.L.E. AMORC

Etiquetas de Technorati:

Posted in Rosacruz | Leave a Comment »