El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 31 agosto 2009

El Lama de los Guantes Verdes.

Posted by cosmoxenus en 31 agosto 2009

Por Josep Maria Ibáñez

¿Quién fue realmente el inquietante personaje conocido como I.T.T. Lincoln? ¿Fue un enviado del llamado grupo de los Superiores Desconocidos que dominarían el mundo? Este hombre, del que se sospecha tuvo que ver con la implantación del nazismo en Alemania, y que parece haber estado presente en los grandes acontecimientos de su época, constituye un auténtico enigma. Incluso a la hora de la muerte.

En la mañana del 25 de Abril de 1945 un grupo de soldados rusos, que se abría camino entre los escombros de la desgarrada ciudad de Berlín, hizo uno de los descubrimientos más sorprendentes de la Segunda Guerra Mundial. Entre las ruinas de lo que en otro tiempo había sido un edificio de tres pisos, en una de las habitaciones de la planta baja, encontraron los cadáveres de seis hombres tumbados en el suelo formando un pequeño círculo.

En el centro del círculo, boca abajo, otro cuerpo sin vida sujetaba fuertemente entre sus manos unos guantes de color verde. A primera vista, los cadáveres no parecían esconder ningún tipo de misterio aparente. Había miles esparcidos por doquier. Pero al examinarlos más de cerca, a pesar de que vestían uniformes alemanes, comprobaron sorprendidos que sus rasgos eran orientales, concretamente tibetanos. ¿Qué estaban haciendo a miles de kilómetros de su tierra y en medio de una guerra en la que, oficialmente, su país no tomaba parte?

Artículo Completo aqui

 

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LOS ATRIBUTOS DE LA GRAN ALMA

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Los atributos de la Gran Alma se pueden formular de una manera muy simple. Son inevitables y aunque a veces en el camino nos alejemos un tiempo de ellos la vida se encarga de hacerlos emerger en los momentos cruciales. Son tres:

1. Asentimiento y servicio a la vida

Como seres humanos gozamos de conciencia, somos una extraña clase de mamíferos con capacidad de desdoblamiento, de ser nuestros propios testigos, de observarnos. Podemos dibujar nuestros pensamientos, proyectarnos en un tiempo futuro o revisarnos en un tiempo pasado, incluso podemos tratar de cambiarnos. Somos mamíferos autorreferenciales.

Eso nos ha permitido creer que nuestro yo es el centro del universo, hasta el punto de que se ha popularizado la idea omnipotente de que cada persona crea la realidad con sus pensamientos. Se dice con grandes eslóganes en el mundo del conocimiento postmoderno: la realidad no existe, cada persona construye su realidad de una manera subjetiva. Y esto es cierto, pero sólo en parte. Es obvio que lo que  pensamos y nuestra actitud ante la vida determina nuestras vivencias, y, por tanto, nuestro bienestar o malestar. Es verdad que cada uno puede construir con sus pensamientos un cielo o un infierno, y se sabe que quien piensa en soluciones las atrae con más facilidad que quién piensa en problemas. Sin embargo, no somos los únicos dueños de nuestra vida. A lo sumo cuidamos la vida que se nos ha dado y tratamos de gobernarla y conducirla por los cauces para los que estamos dotados. Podemos elegir cómo reaccionar ante los hechos de la vida, pero es ilusorio creer que la moldeamos según nuestros pequeños deseos personales. Nuestra vida no nos pertenece, pertenece al flujo continuado de la existencia. Ni la hemos creado ni la podemos destruir. Se creó y se terminará según una ley que así lo quiere. Nadie elige vivir y tampoco morir.

Por lo tanto, no somos los dueños sino los servidores de la vida. Todo sufrimiento es un grito que niega este hecho. Por el contrario, cualquier desarrollo se inclina ante lo que es y permite que actúe en su misterio. En la Gran Alma no existe negación, sólo el Sí, y esto expresa un amor natural a todo lo existente.

2. Silencio

El silencio acalla todas las voces y formas del vivir, y al mismo tiempo las abarca, llenándolas de dulzura y del brillo de la existencia.

En la Gran Alma no hay distinciones y el lenguaje calla, ya que todo decir o todo pensar usa las palabras, el sonido y las imágenes. El misterio de la Gran Alma emerge donde el silencio se consolida. Como enseña el Buda, en el pequeño intersticio entre dos pensamientos hallamos el Ser, advertimos nuestra verdadera naturaleza. En el vacío, en el silencio, el Gran Alma florece. Es algo parecido a un cielo limpio y despejado que constantemente es llenado por pesadas nubes, que simbolizan las innumerables formas que la vida crea. Las nubes pasan pero el cielo permanece impoluto, inalterado.

Hacer distinciones y comparaciones, abrir y reconocer diferencias en el universo, es la puerta de entrada al conocimiento funcional, necesario para el ordenamiento práctico del vivir. Lo malo es cuando este conocimiento gana preponderancia y trata de ocupar todo el espacio mental. Entonces se convierte en carcelero, aprisionando el recuerdo de quiénes somos en esencia, de nuestra verdadera naturaleza.

¿Acaso el “conócete a ti mismo” del oráculo de Delfos se refiere a conocer nuestros rasgos de personalidad, nuestro repertorio de conceptos, discurso y conductas, o más bien se refiere a aquello que es inasible en la forma e inalterado, al Ser desnudo, despojado de contornos? ¿El oráculo apunta a las formas, a la esencia o a ambas?

3. Alegría

Sostener una mirada más amorosa y abierta a lo que es, aceptarlo y apreciarlo, nos permite conectarnos con un estado natural de contento. Se trata de la simple alegría porque sí, sin motivo. La felicidad porque sí.

Hay dos tipo de alegría, la alegría por algo y la alegría por nada. La primera tiene que ver con el ganar, con lo que conseguimos y logramos. Es maravillosa y nos expande. La segunda en cambio, es la cosecha después de haber perdido, después de haber sufrido los tormentos del desprendimiento de lo que fue importante y la vida nos quitó. Viene después de la aceptación del vacío y la conformidad que nos quedan al final de una pérdida. Es libre, risueña, espontánea, silenciosa o alborozada, y sobre todo contemplativa. No nos expande sólo a nosotros, sino a los demás y a todo aquello que encuentra a su paso. Realza la belleza de los otros y de la vida.

San Agustín lo expresó de forma certera: “La felicidad consiste en el proceso de tomar con alegría lo que la vida nos da (esta es la felicidad por algo, la de ganar, que nos expande) y soltar con la misma alegría lo que la vida nos quita (esta es a felicidad por nada y expande a la vida y a los demás; es una felicidad espiritual)”.

Por lo tanto la felicidad es el resultado de una ecuación que combina dos variables. La primera consiste en empeñarse, a arriesgarse y apostar por la vida con todas nuestras fuerzas siguiendo la dirección de lo que nos mueve, de lo que nos importa. Esta es la alegría de expandirse a través de los logros y las realizaciones. La otra variable tiene que ver con nuestra capacidad para sintonizar y navegar con los propósitos de la vida, aunque no encajen con nuestros deseos personales. Entonces le abrimos la puerta al invitado de honor que es la vida tal como actúa y se manifiesta y es. Esta es la alegría de volver a ser desnudos como niños, con independencia de cómo nos va y de cómo son las cosas. Pues en el trasfondo de todo yace una sonrisa inalterable, también en el trasfondo de cada uno, en el puro centro de nuestro pecho.

En definitiva, por un lado somos mamíferos y apegados, necesitamos el amor y los vínculos. En este sentido estamos unidos en el Alma Gregaria. Por otro lado pertenecemos a la Gran Alma, que nos abarca y nos trasciende. En ella la alegría es natural, por nada; en ella todo está iluminado. Incluso las penumbras resplandecen. En la Gran Alma, el mamífero que somos encuentra refugio para su sufrimiento. En ella la vida canta imperturbable sus alabanzas, incluso en medio del dolor, o a través del dolor. Somos mamíferos y somos iluminados, y ambas cosas al mismo tiempo. Somos el cuerpo de la vida sometidos a sus vaivenes emocionales pero también somos la luz que fecunda a este cuerpo. Somos el descenso vertiginoso, que a veces nos aterra, hacia el valle del morir, pero al mismo tiempo somos la nada luminosa que con la muerte reencontramos y que tal vez no hemos llegado a olvidar por completo.

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Lucifer – Luciferismo y Baphomet

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Artículo completo en http://4thwiseman.wordpress.com/2008/08/20/lucifer-luciferismo-y-baphomet/

By Frater Kaplan – Escuela Iluminati Aristotelica, Orden Perfectibilista

L U C I F E R

Lucifer es un personaje triste, que carece de historia propia, ni tan siquiera podemos encontrar ya mención alguna a su nombre en la actual Biblia católica..¡Ha sido borrado!, tan solo nos queda el Eco apagado del Mito que una vez existió, pero no como nos lo contaron.

La palabra Lucifer es de raíz latina y significa El Portador de la Luz. Realmente nació por primera vez al mundo conocido, debido a su empleo por parte de San Jerónimo, con motivo de la Traducción de la Biblia al latín, nos referimos a la famosa Vulgata.

San Jerónimo al traducir la palabra hebraica Helel, que literalmente significa “Resplandeciente”, encontrada en un texto de Isaías, junto con diversas connotaciones, fue cuando dio nacimiento a dicho término.

En la Mitología greco romana, fue asociado a Heósforo, un dios menor e hijo de la diosa Aurora. Y..entre la Aurora, el Portador de la Luz, el Resplandeciente, junto a ideas antiguas de Lucífero o Venus, San Jerónimo parió un lindo niño en la figura de Lucifer, inexistente antes de dicho evento.

Es muy curiosa la lectura del texto de Isaías, en donde se hace referencia a este Helel (Lucifer por sincretismo), ya que el Profeta lo recoge de una sátira entre Yahvé y el Rey de Babilonia derrotado:

¿Cómo has caído del Cielo, astro rutilante, Hijo de la Aurora, y has sido arrojado a la Tierra, Tú que vencías a las Naciones?…..Tú dijiste en tu corazón..El Cielo escalaré, por encima de las estrellas de El, elevaré mi trono y me sentaré en la montaña del encuentro, en los confines de Safón; escalaré las alturas de las nubes, me igualaré a Elyón (El Altísimo)..Por el contrario, al Sol has sido precipitado, al hondón de la fosa.

(Isaías, 14, 12 11)

Así, de esta forma queda asociado Lucifer como Hijo de la Aurora, dando lugar a un Mito inexistente anteriormente.El del Ángel Rebelde Lucifer. Pero, de esta forma los Padres de la Iglesia Trinitaria, creyeron encontrar el Principio del Mal Personificado..He inventaron la asociación:

Lucifer = Satanás

Y, es que la Iglesia Trinitaria y en general sus sectas, no dejan de ser una continuación adaptada del propio judaísmo, y tenemos que recordar que este pueblo, el judío, originalmente aceptaba de pleno la existencia de otros dioses (El Antiguo Testamento, así lo atestigua), aunque eso si, sometidos todos a la voluntad de un Jefe, de nombre Yahvé, nombre por cierto que en otras zonas se denominaba Baal (Señor), con lo que incluso no debemos de extrañarnos, cuando encontramos en las Sagradas Escrituras, términos como Baal Yahvé.

Además existía otro Dios al que llamaban EL (Especialmente una parte del pueblo judío y los cananeos), mas tarde EL se sincretizó con Yahvé, a pesar de no ser lo mismo

Abraham y Melquisedec, adoraban al mismo Dios bajo el nombre de EL Elyón, totalmente distinto al Dios Yahvé, aunque como anteriormente he dicho, algunos Padres de la Iglesia (los inventores del catolicismo por el siglo tres de nuestra era) terminan por asociar como a la misma persona Yahvé y El Elyón.

Con dicha asociación, aquellos Padres, arrastraron un gran problema, por cierto aún mayor que la diferencia en sí, ya que EL Elyón para los cananeos, era el padre de Sahar, cuya traducción correcta es precisamente.

¡Aurora!

O dicho de otra forma, emparentado en la terminología de Isaías, como Lucifer, al que llama:

Helel ben Sahar.

Según el propio Yahvé, es decir: Lucero, Hijo de la Aurora De esta forma según la propia mitología cananea, Lucifer es un descendiente directo e hijo de El-Elyón, que los Patriarcas dicen ser el mismo Yahvé, o dicho de otra forma.

Lucifer es Hijo de Dios, por pura lógica. (¿)

Si leemos el Deuteronomio, nos podemos encontrar con un curioso comentario:

< Cuando Elyón repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las fronteras de los pueblos según el número de los Sene´EL (Los Hijos del Dios EL), mas la porción de Yahvé que fue de su pueblo>

De lo que se desprende que Lucifer era dueño de una parte de la tierra y que Yahvé tan solo era Dios de un Pueblo.A no ser, que siendo el Elyón el propio Yahvé como quiere hacernos creer la Iglesia, Este dio a sus Hijos la Tierra, salvo Canaan e Israel que se la queda personalmente.

Este embrollo, tan solo significa, que todos estos personajes, incluido Lucifer, no eran ni mas ni menos, que reyezuelos de taifas, de aquella época y sus luchas mas o menos intestinas por el poder, pues da la casualidad de que Baal termina también por ser otro personaje, igualmente Hijo de Yahvé, que por cierto, en una ocasión le arrebata a este Yahvé el Trono, motivo precisamente, de que este Dios vengativo (Yahvé), utilice a Abraham para invadir el territorio cananeo, para de esta forma obtener de nuevo el culto a su persona, declarándose por ello, Dios de los Dioses

Sin embargo.

¡Abraham, se arrodilla ante Melquisedec que no es seguidor de Yahvé! y así reconoce a los Dioses de Melquisedec y con ello al propio. ¡Lucifer!

Artículo continúa en: http://4thwiseman.wordpress.com/2008/08/20/lucifer-luciferismo-y-baphomet/

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¿Qué es la muerte?

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Publicado por Adrián Pérez de Vera F.R.C. el agosto 14, 2009 a las 10:02pm

El asunto de la muerte ha sido debatido ampliamente y ha servido de base a muchas especulaciones, algunas de ellas para añadir angustia y miedo a un acto natural mal entendido. Para muchos hombres y mujeres la muerte es un generador de angustia y miedo, mientras que para otros, al enfocarlo de forma distinta, se convierte en un refugio o salida de las presiones de la vida. Para éstos, la angustia de vivir es mayor que la angustia de morir. Pero la funcionalidad de las leyes pronto mostrará que de nada vale recurrir a la muerte como válvula de escape. Las leyes naturales siempre nos empujan hacia la manifestación de la vida. Para algunos la muerte representa un área atractiva para la investigación, muy rica y acompañada de un cortejo de enseñanzas que conduce al estudiante hacia otros valores y otras realidades las cuales puede, incluso, experimentar.

El problema de la muerte es muy sencillo. Desde hace siglos se nos ha inculcado que la muerte es sinónimo de cesación. Para el pensamiento materialista solo aquello que suena está vivo, la persona que no habla, que no suena, está muerta. Esto es una forma muy limitada y simplista, nada inteligente, de enfocar la vida y la muerte. En realidad todo es vida, y solemos llamar muerte a un cambio en la manifestación de ésta. Pero, como limitamos el concepto de vida solo a aquellos aspectos de nuestra conciencia física u objetiva, la cesación de estas percepciones las consideramos como muerte. En realidad sería mejor no usar la palabra muerte, sino transición, pues eso es lo que en verdad ocurre.

Ver el blog de Adrián Pérez de Vera

 

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El aprender no es una experiencia

Posted by cosmoxenus en 22 agosto 2009

Krishnamurti

La palabra aprender tiene una gran significación.  Hay dos clases de aprender. Para la mayoría de nosotros, el aprender significa acumulación de conocimientos, experiencias, tecnología, acumulación de destrezas, de un idioma. También está el aprender psicológico, el aprender gracias a la experiencia, o bien el aprender de las experiencias inmediatas de la vida, las cuales dejan cierto residuo; aprender de la tradición, de la raza, de la sociedad. Existen estas dos clases de aprender cómo encarar la vida: la psicológica y la fisiológica; la destreza externa y la destreza interna. En realidad, no existe una línea de demarcación entre ambas; se superponen. No estamos considerando por el momento la destreza que aprendemos mediante la práctica, el conocimiento tecnológico que adquirimos a través del estudio. Lo que nos interesa es el aprender psicológico que hemos adquirido en el curso de los siglos o que hemos heredado como tradición, conocimiento, experiencia. A esto lo llamamos aprender, pero yo cuestiono que eso sea, en modo alguno, aprender. No hablo acerca de aprender una destreza, un idioma, una técnica, sino que me pregunto si la mente aprende alguna vez en lo psicológico. Ha aprendido, y con lo que ha aprendido se enfrenta al reto de la vida. Está siempre traduciendo la vida o el reto nuevo, conforme a lo que ha aprendido. Eso es lo que hacemos. ¿Es eso aprender? El aprender, ¿no implica acaso algo nuevo, algo que no conozco y que estoy aprendiendo? Si tan sólo añado a lo que ya conozco, eso no es más aprender.

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