El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

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THE DIGITAL FREEMASON: La piedra bruta y la piedra pulida

Posted by cosmoxenus en 8 marzo 2009

MRH Rod Ponech

Hermanos, el año pasado el MRH Norman Thomas, nuestro 99no. Gran Maestro, nos dio una a cada uno de nosotros una tarea. El nos encargó, a cada uno, que nos embarquemos individualmente en una misión para “Un estudio que nos demuestre a nosotros mismos que hemos aprobado”.

Este no fue un encargo fácil, no solo para cumplirlo sino, como dirían algunos, para siquiera entenderlo. El año pasado, como Vice Gran Maestro mi primer paso en este encargo fue de estudiar – aunque sea solo para entender de que se trataba el encargo entre manos.

Mi estudio incluyó una revisión de “El Francmasón”, una publicación de la Gran Logia de Inglaterra, y finalmente me concentre en un trazado del H.  J. Fairbairn Smith, el cual se basaba a su turno en una investigación del eminente estudioso masónico MRH J. Smith, el Editor Emérito de “El Mundo Masónico de Detroit”, y que fuera iniciado en una logia en Hawick, Escocia en 1925.

En cada Logia Masónica hay una Piedra Bruta y una Piedra Pulida, colocadas ahi para que reflexionemos sobre las enseñanzas morales que ellas nos traen. Estas dos piedras conjuntamente con la Plancha de Trazar constituyen nuestras Joyas Moviles. Cual es us importancia, que es lo que tienen que ver con la Francmasonería y, finalmente, nos podrán ayudar en nuestra misión para demostrarnos que hemos aprobado?

Una vez le preguntaron a un escultor: “Como has podido tallar estatuas tan bellas?” Su respuesta fue: “Es la cosa mas simple del mundo. Solo tomo un martillo, un cincel y una roca sin forma, luego extraigo toda la piedra que no quiero y, ahí encuentro la estatua. Funciona siempre.”

En nuestras enseñanzas masonicas se nos dice que la Piedra Bruta es una piedra extraida de la cantera en su estado natural y burdo y que la Piedra Pulida es una piedra trabajada por las manos del obrero, para ser medida con las herramientas de trabajo del Compañero Mason.

La Piedra Bruta nos solamente una piedra recogida de cualquier parte. Es una piedra que ha sido seleccionada. Algo de trabajo se ha realizado sobre ella. Era, aparentemente, una buena piedra, una piedra que mostraba buenas posibilidades de ser transformada en una Piedra Pulida. Si no hubiera sido una buena piedra nunca hubiera sido cortada de la cantera en primer lugar.

Y así también es con cada candidato a Masón. Tu no fuiste simplemente recogido de cualquier parte sino que fuiste cuidadosamente seleccionado. Antes de que estuvieras listo para ser iniciado, algo de trabajao se había realizado sobre tí. Habías sido preparado para pasar algunas pruebas básicas. Tu eras, aparentemente, de buen material. Demostraste que eras un hombre que tenía las cualidades internas para ser transformado en un buen Masón. Si no hubieras sido un buen hombre nunca se te hubiera propuesto para ser miembro de nuestra Orden.

Para transformar una Piedra Bruta en una Piedra Pulida debes, como obrero, retirar las imperfecciones.  Picar y picar. Cortar y pulir los “bordes ásperos”. Trabajar diligentemente para eliminar los defectos visibles. No crearás un nuevo material sino que trabajarás con el que ya tienes para transformarlo en una Piedra Perfecta.

Muy pocos masones llegarán a ser Piedras Pulidas. Así que, si hubiera, hay muy pocos masones perfectos en nuestras logias. En nuestro trabajo ritualístico, podemos eliminar muchas de las asperezas; remover los puntos filosos y dentados y eliminar los defectos mas visibles. Podemos trabajar diligentemente para producir un Masón tan bueno como el que nuestras facultades nos permitan. No obstante, lo primordial es tener un buen material.

Estas verdades son aplicables para toda la humanidad, pero para nosotros como Masones Simbólicos, tienen un significado muy especial. Pues cada uno de nosotros al inicio de nuestro viaje masónico, fue colocado en la esquina Noreste como una piedra ejemplar, con la esperanza de que, colocados en ese lugar, pudieramos con el paso del tiempo ser transformados a un estado de perfección aceptable al Constructor.

Que es lo que dice el poeta acerca de la piedra?

No es extraño que Principes y Reyes

Y payasos que resuenan en las carpas

Y tipos comunes como tu o yo

Somos los constructores, para la eternidad.

A cada uno de nosotros se nos entrega nuestras herramientas,

Una masa informe, y un libro de reglas:

Y cada uno debe hacer, adonde la vida lo lleve;

Un obstáculo o una escalera de piedra.

La masa informe con la que trabajamos es el carácter de hombre, y cada uno de nosotros es su propio arquitecto y cada uno de nosotros es su propio material de construcción. Al igual que nuestros predecesores, los Masones Operativos, caad uno de nosotros debe mostrar sus habilidades constructivas preparando una Piedra Pulida, que pueda ser probada por la escuadra de nuestra propia consciencia.

Detente un momento y preguntate “Que estas construyendo – un obstaculo o una escalera de piedra?”

Si la vida de un hombre es de tal orden que no puede “unirse al gran esfuerzo de ser feliz y transmitir felicidad a los demás” entonces será un obstaculo de piedra, no solo para sí mismo, sino para todos aquellos con los que se relaciona. Si un hombre es un Francmasón entonces está obligado por sus juramentos a estudiar el ritual, a descubrir los significados simbolicos ocultos y escondidos, de modo que pueda pulir su Piedra.

Historicamente, un antiguo cargo establece que, cuando se recibía a un Mason Operativo se le entregaba una piedra de masón (una Piedra Bruta) para que pueda demostrar sus habilidades y capacidades constructivas a sus hermanos masones. Su salario era determinado por su habilidad. Sus reconocimientos eran establecidos de acuerdo al trabajo que húbiera realizado. No es acaso esta la regla de la vida?

En una obra de construcción cada piedra es seleccíonada de la cantera para ajustarse a los requerimientos de la construcción. Como masones especulativos, nosotros obtenemos las piedras con las que trabajamos de las canteras de la vida. Así, cuando recibimos una solicitud de ingreso a nuestra Orden es nuestro deber indagar cuidadosamente todas las credenciales del candidato, para asegurarnos que solo material aprobado es admitido en la Orden. Para asegurarnos que solo material que puede volverse perfecto ingresa a la construcción de nuestro templo simbólico.

La masonería puede, y de hecho lo logra, mejorar el buen material, pero n puede transformar en bueno el material malo. Para el Masón Operativo el material malo hubiera puesto en peligro la integridad de la estructura, poniendo el edificio en peligro. Así para los Masones Especulativos, una Piedra defectuosa pondría en peligro el Templo Espiritual que nos hemos comprometido a construir.

Como un obrero, como un hombre del mundo, y como Masón continuamente entrarás en contacto con otros por lo que tendrás que aprender a controlar tus pasiones y reconocer el valor de los otros, de modo que la piedra sobre la que estás trabajando, es decir tu propio carácter vaya, lento pero seguro, tomando la forma de una Piedra Pulida.

Busca los materiales que necesitamos para completar nuestro Templo. Incentiva y recomienda a los hombres de honor el ingreso a nuestra obra. Hoy y siempre pica y pule una falla de tu Piedra Bruta. “Estudia para mostrarte a ti mismo como aprobado.”

Y así, podrás estar seguro que cuando llegue la hora final, encontrarás que el Gran Constructor habrá previsto un lugar para tí dentro del “Gran Templo Espiritual no construído por manos” para descansar eternamente en la Casa de Dios.

Mis hermanos, continuemos juntos nuestra labor en el Gran Diseño. Trabajemos diligentemente en nuestra Piedra Bruta y movamonos juntos perfeccionando el “Material Burdo” que el Todopoderoso nos ha entregado para trabajar.

Mis hermanos, la Francmasonería ofrece diferentes cosas a diferentes hombres. Disfrutamos la fraternidad y el contacto social. Involucramos a nuestras familias en muchos eventos. Viajamos y conversamos juntos. Algunos inclusive, disfrutan de beneficios comerciales y financieros. Para muchos, la Masonería es el foco de sus vidas. Todo esto es bueno. Todos estos elementos suman a nuestro disfrute de la Orden.

Sin embargo, me permito advertir a cada uno de ustedes: Nunca olviden ni ignoren el verdadero propósito de la Francmasonería: Trabaja diligentemente para ayudar a todos nuestros “Buenos hombres convertirse en mejores.” Y como individuos – perfeccionemos nuestra Piedra Bruta.

El MRH Rod Ponech fue el 100mo. Gran Maestro de Alberta

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ENGLISH VERSION

Ashlars – Rough & Smooth (http://www.thedigitalfreemason.com/index.php?option=com_content&task=view&id=13&Itemid=30)

Written by MW Bro. Rod Ponech

Monday, 31 October 2005

Brethren, Most Wor. Bro. Norman Thomas, our 99th Grand Master set each one of us a task last year. He charged us, each of us, to individually embark upon a quest to “Study to show thyself approved.”

This was not an easy task, to either accomplish, nor, some might say, to even understand, last year as the Deputy Grand Master, my initial step in the task, was to study – to simply understand what the task at hand really was.

My study included a review of “The Freemason”, a publication of the Grand Lodge of England, and finally centered on a paper by Bro. J. Fairbairn Smith, which he in turn had based on research by the eminent Masonic Scholar, Rt. Wor. Bro. J. Smith (no relation), the Editor Emeritus of the Detroit Masonic World, who was first made a Mason in the Lodge at Hawick, Scotland in 1925.

In every Masonic Lodge room there is the Rough Ashlar and the Perfect Ashlar, placed there for us to “moralize on”. These two and the Trestle Board constitute our Movable Jewels. What is their significance, what do they have to do with Freemasonry, and, can they assist us in our quest to show ourselves approved?

A Sculptor was once asked: “How do you carve such beautiful statues?” His reply (often quoted) was: “It is the simplest thing in the world. I take a hammer and chisel from the shapeless rock, I knock off all of the stone I do not want, and there is the statue. It works every time.”

In our Masonic teaching we are told that the Rough Ashlar is a stone taken from a quarry in its rude and natural state and that the Perfect Ashlar is a stone made ready by the hands of the workman, to be adjusted by the working tools of the Fellow Craft.

The Rough Ashlar was not a stone that was merely picked up somewhere. It was one that had been selected. Some work was initially done upon it. It was apparently a good stone, a stone that showed good prospects of being capable of being made into a Perfect one. Had it not been a good stone it would never have been cut from the quarry in the first place.

So it is with each prospective Mason. You were not merely “picked up somewhere” but rather were carefully selected. Before you were ready to be initiated, some work had been done on you. You were made to stand certain basic tests. You were apparently of good material. You were shown to be a man who had within you the prospect of being made into a good Mason. If you had not been a good man you would never have been proposed for membership.

In changing a Rough Ashlar into a Perfect Ashlar, as a workman you take away the imperfect. You chip away, and you chip away. You cut away the “rough edges”. You work diligently to remove the visible flaws. You do not create a new material but rather work with what is already there to develop and mould it into your Perfect Stone.

Very few Masons will ever make a Perfect Ashlar. So there are very few, if any, perfect Masons in our Lodges. In our ritualistic work, we can take away much of the roughness, remove the sharp and jagged points and obliterate the most visible defects. We can diligently work to produce as good a Mason as there is within our power to produce. However, the most essential thing is to first have good material.

These truths are applicable to all mankind, but for us as Symbolic Masons, they are provided with especial meaning. For, was not each one of us, at the commencement of our Masonic journey, placed at the Northeast corner as an example in stone, in the hope that being so placed, we would, in the fullness of time, be brought towards a state of perfection, acceptable to the Builder.

What does the poet say of the stone?

Isn’t it strange that Princes and Kings

And clowns that caper in the sawdust rings,

And common folks like you and me

Are the builders all, for eternity.

Each is given a kit of tools,

A shapeless mass, and a book of rules:

And each must make, ere life is flown;

A Stumbling Block or a Stepping Stone.

The shapeless mass we work with is a man’s character, and each one of us is his own architect, each is his own building material. Like our predecessors, the Operative Stone masons, we must each show true craftsmanship in working out a Perfect Ashlar, fit, to be tried by the square of our own conscience.

Pause for a moment; Ask yourself “Which are you crafting – a Stumbling Block or a Stepping Stone?”

If a man’s life is such that he cannot “join in the grand design of being happy and communicating happiness to others” then he is a stumbling block, not only to himself, but to all those with whom he is associated. If a man is a Freemason then he is bound by oath to study the ritual, to discover the hidden and inner symbolic meanings, so that he can perfect his Ashlar.

Historically, an ancient charge states that; a visiting “Operative Mason” was provided with a mason’s stone (a Rough Ashlar) to enable him to demonstrate his skills and craftsmanship to his brother masons. His wages were determined by his skill. His rewards established by the work he had done. Is this not the rule of life?

On a building site each stone is selected from the quarry to suit the requirements of the building. As Speculative Masons, we obtain our mouldings stones from the quarries of life. Thus, when we receive an application for admission to our order it is our duty to carefully scrutinize all of the applicant’s credentials, to ensure that only approved material is admitted to the craft. Ensuring that only material which may be made perfect, goes into the building of our symbolic temple.

Freemasonry can, and does, improve good material, but it cannot make bad material good. As with the Operative Mason, poor material would have endangered the integrity of the structure, placing the building at risk. So too with Speculative Masons, a faulty Ashlar will endanger the Spiritual Temple we are all endeavouring to build.

In you capacity as a craftsman, as a man of the world, and as a Mason you are continually coming into contact with your fellows and you must learn to control your passions, and to recognize the worth of others, with the result that the stone you are working on, namely your own character, is slowly but surely taking shape as a Perfect Ashlar.

Seek out the materials we need to complete our Temple. Encourage and cultivate men of honour to join in our building. Today and every day, chip away yet one more flaw from your Rough Ashlar. “Study to show thyself approved.”

And thus, you may rest assured that when your final summons comes, you will find that the Great Builder will have provided a place for you in the “Great Spiritual Temple not made with hands” eternally resting in the House of God.

My Brethren, let us continue to labour together in the Grand Design. Let each one of us work diligently at our “Rough Ashlar” And move together towards perfecting the “Rough Material” which the Almighty has given us to work.

My Brothers, Freemasonry offers many men many things. We enjoy fellowship and social contact.

We involve our families in many events. We travel and converse with one another. Some even enjoy commercial or financial benefits. For many, Masonry is the focus of their lives. All of this is well and good. All of these elements add to our enjoyment of the Craft.

However, I caution each one of you: Do not ever forget, nor ignore the real purpose of Freemasonry: Work diligently to assist all of our “Good men in becoming better.” And as Individuals – Perfect your Ashlars.

M.W. Bro. Rod Ponech was the 100th Grand Master of Alberta

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El lado oculto de las palabras. Mensajes de ida y vuelta

Posted by cosmoxenus en 8 marzo 2009

Alfonso Colodrón

"Las grandes palabras se utilizan con bajos fines, las pequeñas palabras se utilizan con fines elevados. Las grandes palabras son de uso corriente, las pequeñas palabras tienen una utilización estratégica" (Lao Tse)

En el Génesis se cuenta cómo al ver Yahvéh la Torre de Babel, que los humanos habían construido para que su cúspide llegara hasta el cielo, se dijo: "Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible. Ea, pues, bajemos y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo" (Génesis, 11, 6-7).

La tradición popular atribuye a este relato bíblico el origen de las diversas lenguas. Pero su alegoría resume magistralmente la naturaleza múltiple de la palabra. Por medio de ella, somos capaces de crear o destruir, embelesar o envenenar, herir o curar. Con las palabras ocultamos nuestros pensamientos vergonzantes o expresamos nuestras emociones más sublimes.

Las palabras son las mallas de la red en la que quedan atrapados nuestros recuerdos individuales y nuestra historia colectiva. Constituyen los ladrillos con los que se han construido las grandes obras de la literatura universal, que nos han hecho llorar y reír, apasionarnos y soñar, por hacerse eco de la misma vida con sus gozos y sus sombras, sus miserias y toda su grandeza. Como afirmó Lao Tse hace más de 2.500 años, las grandes verdades se expresan con palabras sencillas y las grandes palabras generalizan la mentira. Detrás de las palabras se esconden la intención o el vacío, los tópicos más frívolos o las más elevadas comprensiones.

Un ruido que no cesa

Hoy día las palabras nos invaden. Las pronunciadas y las escritas, las dichas y las que, apenas sugeridas, quedan flotando en el aire. Nuestro ruido mental es sobreestimulado y sale de nuevo afuera para engrosar el universo de estereotipos con los que nos defendemos. Se establece de este modo un terreno común de acuerdo, para proteger el territorio mucho más comprometido de una auténtica comunicación: una unión común con el otro.

Los profesionales de algunas disciplinas científicas oscurecen a veces deliberadamente su lenguaje. El mensaje subyacente es doble. Para los legos en la materia: "Coto privado, prohibido inmiscuirse". Para los colegas: "Lo expuesto es nuevo y meritorio: su ininteligibilidad es la prueba".

La radio y la televisión no cesan de emitir día y noche palabras en forma de anuncios, noticieros, discursos y teleseries. Muchas tertulias de los medios de comunicación parecen rendir culto a la Gran Ceremonia de la Vacuidad. Tal vez su vértigo sólo oculte un único mensaje: "No tengáis miedo a la soledad ni a la muerte; las palabras nos harán olvidar el inexorable paso del tiempo". Es entonces cuando el silencio se convierte en un bien tan preciado como el agua pura de manantial o el aire no contaminado y cuando, cual bocanada de aire fresco, nos llega la frase escrita en la puerta de algunos monasterios: "¿Por qué romper el silencio si no es para mejorarlo?".

Las realidades fabricadas

Los medios de comunicación sirven de filtros protectores contra el dolor ajeno. Las tragedias y los sufrimientos de los demás nos llegan en blanco y negro, como esquelas amortiguadas por el tiempo. O en tecnicolor entre película y película de Holliwood. Apenas intentamos empezar a digerir una noticia, otra viene a borrarla ocupando de nuevo el espacio de los sentidos y del corazón. Lo que sucede muere irremediablemente ante nuestra impotencia para cambiar su curso. Las reseñas de lo acontecido reviven mediante palabras lo que fue y ya no es. A medida que se ensancha nuestra conciencia con la recepción de datos, nuestra energía queda aprisionada por los límites de la geografía y de la política. Ésta invade el silencio con la pretensión de ocupar un lugar cada vez mayor en el vasto entramado de lo real.

Enmascarar las palabras es una técnica que ha llegado a una extrema sofisticación en el ámbito político. Tal vez, porque uno de los objetivos principales de partidos y Gobiernos sea conseguir convencer al máximo de votantes mediante la persuasión. Lejos queda ésta del concepto que de ella tenía Platón como la capacidad para "conducir el alma por la vía de la verdad". Las promesas vagas se convierten en eslóganes; la apelación a los sentimientos primarios se refuerza con tópicos; los datos se combinan o se sacan de contexto, convirtiéndose en titulares noticiables. En esta especie de mercadillo, el mejor "voceador" obtiene la mayor clientela. Al final, ¡la última palabra la tienen las palabras portadoras de mensajes eficaces!

Los comunicados diplomáticos miden milimétricamente cada verbo y cada adjetivo; los adverbios o su ausencia están cargados de matices. No es lo mismo que un Gobierno "siga con interés", (toma nota de) los asuntos de otro país, que esté "altamente preocupado" (desearía una pronta solución); es muy distinto que "exprese su más enérgico rechazo" (toma de posición que puede no conllevar ninguna acción) o que haga saber que "podría no permanecer pasivo" (amenaza velada, por ejemplo, de un bloqueo comercial o de cualquier otra medida de presión).

Existen multitud de "fórmulas mágicas" que tienen un rotundo impacto. Por ejemplo, el Departamento de Estado norteamericano lanzó en 1990 "dudas razonables" sobre las causas del agrandamiento del agujero de ozono. Con éstas dos sencillas palabras lograba retrasar la adopción de medidas para limitar la contaminación atmosférica producida en parte por la industria automovilística.

Los comunicados gubernamentales suelen minimizar los malos resultados y magnificar los logros. Basta con dar la vuelta a una frase. Así, el comunicado oficial "el índice de desempleo ha descendido respecto al mismo mes del año anterior" puede ocultar un aumento real de decenas de miles de personas en paro. Pero tal vez, una de las técnicas más utilizadas por todos los Gobiernos del mundo sea el eufemismo, que "suaviza" la realidad: detrás de una limpieza de calles policial puede esconderse un número indeterminado de detenciones ilegales o una brutal redada; cuando un Ejército se felicita por haber alcanzado su objetivo puede que quiera decir que bombardeó un campo de refugiados, y si ha obtenido el control de la zona tal vez esté omitiendo informar que se han desplazado a miles de campesinos o que se ha arrasado una ciudad entera. A quien ande desprevenido sólo le quedará una leve sensación de que el orden ha sido restablecido.

La "personalidad" de los vocablos

Cada palabra puede tener múltiples connotaciones según dónde y quién la emplee. A fin y al cabo sólo son representaciones simbólicas de objetos, sentimientos o conceptos abstractos. El color y el olor se lo ponen los prejuicios, la información previa y la experiencia personal. Cada cerebro individual es un traductor simultáneo, más o menos fiel, de lo que oyen los oídos o lee la vista (o el tacto en el sistema Braille). La simple palabra "casa" sugiere imágenes muy distintas a un esquimal que viva en un iglú, a un beduino que desmonte su tienda al ritmo de las estaciones, a un campesino mexicano de un pueblo colonial o a cualquier urbanista occidental que viva en un apartamento de bloques periféricos.

A pesar de los diccionarios y de las Academias de la Lengua, las palabras, como los virus mutantes, se transforman cada día, aparecen y desaparecen, se mezclan y cambian de significado. En algunos países como Argentina, México o Uruguay, verbos tan usuales como coger no pueden utilizarse sin una carga sexual; cualquier español deberá sustituirlo allí,  por "sujetar" "tomar" o "agarrar", so pena de verse sometido a bromas como la que me hizo un amigo uruguayo en Montevideo: al decirle que había tenido que "coger" dos autobuses para ir a verle, respondió con tono de guasa: "¡Qué bárbaro, vos "cogés" cualquier cosa!

Una fiesta "padrísima" en México significa que es genial, divertida, que vale la pena. Una situación "madre" es, por el contrario, una situación difícil y no deseable. Así pues, las palabras no sólo tienen género, sino sexo e incluso connotaciones machistas, según las culturas.

El lenguaje "políticamente correcto", a pesar de sus exageraciones, ha encendido el debate sobre la revisión de todo término con connotaciones degradantes para las personas. Algunos de sus aciertos se van imponiendo paulatinamente, como decir drogadependientes -que denota una enfermedad o una debilidad-, en lugar de drogadictos -que se asocia con perversión o delincuencia-; igualmente se ha sustituido la palabra subnormal -calificativo peyorativo para designar a quien está por debajo de la norma-, por discapacitado -que denota simplemente una insuficiencia funcional o una carencia orgánica.

Tal vez sea hora de eliminar de nuestro vocabulario las frases, aparentemente inocentes, pero que puedan suponer menosprecio hacia otras culturas, pueblos o minorías. Imaginemos el asombro de cualquier extranjero si le contamos que un colega "ha hecho el indio" por asumir la defensa de sus compañeros de trabajo, ya que después de "trabajar como un negro" durante diez años, ha sido tomado por "cabeza de turco" y despedido. El jefe que "es un judío" le ha "engañado como un chino" y le ha "gitaneado la indemnización".

¡Traga tiérrame!

Las palabras, como las personas, tienen su sombra y su grandeza, sus intenciones dobles, que impactan como torpedos por debajo de la línea de flotación, y significados sublimes por encima del nivel de la intención. Los lapsus ligüísticos están llenos de significados. Los tres volúmenes de La psicopatología de la vida cotidiana de Sigmund Freud constituyen toda una enciclopedia pionera de los mismos. Hoy día el lenguaje corriente identifica ya los "lapsus freudianos" como esas asociaciones aparentemente absurdas, esos errores y olvidos significativos, que revelan el subconsciente de quienes los cometen: la verdadera realidad oculta más allá de lo gramaticalmente expresado.

Mi prima Angélica salpica su conversación con aparentes despropósitos, que al final tienen su dosis de sabiduría. Cuando se enamoró por enésima vez, creyéndose Julieta, llamaba siempre suspirando a su amante: "¡Ay, mi Romero!". Sólo se le escapaba cada vez una "r" de más, pero su voz inundaba a su Romeo con la fragancia del romeral que rodea la casa de campo en la que vive. A pesar de que en aquellos años no sabía que su "Romero" fracasaría posteriormente en todos sus negocios, siempre decía ufana cuando le presentaba a los amigos: "Tiene una gran porvenir detrás de él". Conociendo su buen corazón, las personas más cercanas solemos eliminar el adverbio "no", que se le escapa a veces, para descubrir sus auténticos sentimientos, lo mismo que hacía Freud a veces para interpretar el inconsciente de sus pacientes. Así, por ejemplo, cuando Angélica recibe invitados en su casa para comer y éstos llegan con adelanto, a veces se le escapa: "Estoy encantada de que no halláis llegado antes". Al final, en el pueblo la apodaron "!traga tiérrame!, pues nunca sabían cuando decía lo que realmente se le entendía o pensaba lo que literalmente decía.

En muchas ocasiones hasta las erratas de imprenta cobran su significado, como la encontrada en una Introducción a la programación neurolingüística, publicada en 1994, que explica que el nivel de aprendizaje espiritual es aquél en el que "consideramos y revisamos las grandes cuestiones matafísicas". Podemos preguntarnos si el traductor o el corrector de pruebas pensó que lo metafísico "mata" simplemente el nivel físico.

La palabra creadora

Se dice que más vale una imagen que mil palabras, pero una imagen capaz de transfigurar la realidad es capaz de ser evocada por un solo verso inmortal. La poesía tiene la virtud de arrancarnos del fondo del alma los sentimientos y experiencias más sublimes, hacerlas revivir y transformarnos . Pocos como el poeta peruano César Vallejo han descrito con menos palabras el dolor profundo ante la muerte de un ser querido, que asocia a algo tan sencillo como el sentimiento de impotencia cuando se nos "quema el pan a la puerta del horno" o a los efectos devastadores de "cien caballos de Atila", en su poema que empieza: "Hay penas en el alma…!

Cuando la palabra surge del propio organismo, de la experiencia vivida o del silencio interior es capaz de mover montañas. Es de aquí de donde surgen las palabras que curan, que se transforman en bálsamo milagroso para quien sufre, por estar impregnadas de compasión compartida. Son las palabras de poder que crean realidades en armonía con la Gran Realidad. Tal vez porque pronunciar el verdadero nombre de las cosas signifique conocer su esencia íntima y poseerlas. Es así como Gedo, el protagonista de epopeya, "El mago de Terramar", podía hablar con los animales, porque conocía su verdadero nombre secreto.

Todas las antiguas Tradiciones, poseen sus palabras sagradas que contienen el origen y el fin del Universo, la esencia divina. En los Vedas, AUM (pronunciada OM) es el mantra por excelencia: la palabra de un enorme poder vibratorio, capaz de adentrarnos en el Misterio y fundirnos con el Todo. Tao es el "origen de cielo y tierra del que no se puede hablar" de la filosofía taoísta. El Evangelio de San Juan la Palabra misma es el alfa y omega, el principio y el fin: "En el principio la Palabra existía…. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe… En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres". En estos niveles, es la gran revelación de la Palabra, que se encarna, fundiendo Espíritu y Materia, lo divino y lo humano.

"Ser humano", año 2, nº 8, septiembre de 1996

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