El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

LA COMPRENSIÓN DEL CÓSMICO Y SUS LEYES

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2009

Dr. Spencer Lewis, F.R.C

La palabra cósmico, en nuestros días, está suplantando rápidamente a otras palabras o términos, concernientes a las cuestiones metafísicos de la vida, las cuales eran tan populares como hoy en los tiempos pasados. En cierto modo, podemos alegrarnos de que una apreciación de la existencia de semejante poder universal como el Cósmico implica, se vaya comprendiendo, pero no debemos olvidar que, junto con el uso que ampliamente se va dando a esta palabra, debe haber, con seguridad, cierta incomprensión en el público de su verdadera significación, así como de las leyes y principios implicados en sus manifestaciones.

Quizá uno de los conceptos más erróneos y delicados sostenidos por el cristiano medio de hoy en día es el comprendido en la expresión: “Es la voluntad de Dios”. Si los hombres y las mujeres, generalmente, van a emplear la palabra Cósmico en lugar de la palabra Dios, y con la misma idea en mente, como en expresiones semejantes a la citada, entonces debe familiarizarse al público con el conocimiento de lo que realmente es el Cósmico y de la manera en que se manifiesta.

El error en expresiones con respecto a la Voluntad de Dios y a las manifestaciones de Dios radica en la incomprensión del hecho teológico de que Dios creó todas las cosas y que todas las cosas son de El. Este principio teológico implica la comprensión de que no solamente Dios creó el bien y el mal, sino que igualmente tenemos en El nuestra vida y nuestro ser eternamente. Desde el punto de vista teológico, Dios es la causa de todas las causas. Pero una incomprensión de este principio teológico ha evolucionado en la religión Cristiana hasta convertirse en un temor de Dios; se concibe a Dios como una persona o una inteligencia rigiendo el universo y todas sus manifestaciones, dirigiendo, controlando, influyendo en todo incidente, en todo asunto, problema, prueba, bendición ,recompensa o beneficio en la experiencia de la vida.

Tal idea es fácilmente establecida por mentes que no piensan ni analizan, para establecer en la consciencia una creencia claramente universal con respecto a Dios y a Su relación con los incidentes de nuestra vida cotidiana.

El cristiano medio de hace unos cuantos años creía con firmeza que Dios, con Su poder omnipotente, arbitrariamente señalaba con Su dedo a cada uno de nosotros y, en un instante nos hacía tener una experiencia, buena, o mal, sufrir una enfermedad, un accidente, un dolor, una necesidad o miseria, o bien gozar un placer esperado o anticipado, o una bendición, una recompensa, una compensación o un beneficio material de alguna especie. Toda hora de nuestra vida se hallaba sujeta a la intervención arbitraria, a la voluntad personal y a la inmediata acción de la mente de Dios. Estábamos sujetos a Sus caprichos y gustos, a Sus decisiones impulsivas, a Sus secretos arbitrarios y, debido a la naturaleza variable de los incidentes de nuestras vidas – de los que Dios era responsable – se nos decía que Dios era justo y misericordioso, amable y amante; aún cuando fuera austero y rígido, inflexible y celoso, vengativo, el último tribunal y juez de nuestras instancias.

Esta creencia creó un temor de Dios, más que un amor de Dios, pues era indudable que con nuestra comprensión terrena, incompetente, finita, humilde, nunca podríamos comprender la razón de todas las decisiones repentinas de dios y de los Decretos divinos. Por consiguiente, no podíamos tomar ninguna medida para protegernos de ellos, y con toda certeza no podíamos descubrir ningún medio para asegurarnos únicamente las bendiciones y las cosas buenas de la vida. Si Dios hacía que una bendición o felicidad fuera nuestra suerte por algunos minutos, esto era debido a Su misericordia y no a alguna acción de nuestra parte, que pudiera justificarla o garantizarla. No podíamos demandarla en cambio de una buena acción, pues eso sería una presunción acerca de la inteligencia y obra de la mente de Dios, que no podíamos comprender.

¿No era cosa corriente para el devoto clérigo el declarar en publico que él “vivía en el temor de Dios? ¿No era cosa corriente el escuchar a los cristianos decir que “ caminaban en el temor de Dios”? ¿Acaso no era la palabra temor el factor predominante en la vida de todo cristiano sincero?

Gradualmente, los cristianos han ido comprendiendo que Dios no es ni vengativo, ni celosos. No es siquiera misericordioso, solamente es justo y verdadero, de acuerdo con la Ley de Compensación”.Todas las cosas son juzgadas imparcialmente y, por consiguiente, en una manera que podemos comprender. Los cristianos han llegado a darse cuenta de que Dios no debe ser temido, sino comprendido.

Viviendo de acuerdo con Sus Leyes, podemos prevenir acertadamente la compensación, el ajuste, tanto en lo que respecta a la tristeza, daño o dolor, como en lo que toca al gozo o felicidad, y de manera automática, de nuestras propias acciones resultarán grandes beneficios. Esto nos lleva a comprender que tenemos que examinar y estudiar nuestras propias acciones; así como los eventos de nuestras propias vidas. Debemos descubrir en ellos, dónde hemos estado en error, consciente o inconscientemente, para habernos acarreado una manifestación de las leyes de Dios. En lugar de considerarnos a nosotros mismos intachables y libres de toda culpa, pensando que Dios ha descargado arbitrariamente Sus poderes sobre nosotros sin razón alguna desde nuestro punto de vista, debemos aceptar la responsabilidad de nuestro propio pensamiento y acción.

Sin embargo, contra lo que debemos guardarnos al presente es de una extensa sustitución de la palabra Cósmico por la palabra Dios, en conexión con las antiguas ideas respecto a la intervención de Dios. Oímos ahora decir que el Cósmico lanza su cólera sobre nosotros, de una manera arbitraria, y sin razón o causa aparente, bendiciéndonos o condenándonos. Esta creencia conducirá la mismo temor del Cósmico que muchos tenían de Dios.

El cósmico es Imparcial

El Cósmico es la Divina inteligencia y Consciencia de Dios y es justo, imparcial y absolutamente bueno. Su tendencia es siempre constructiva: tendencia a recrear y a beneficiar. Sea cual fuere la suerte que corran nuestras vidas, sea cual fuere el incidente del momento que cambie nuestro estado o que nos traiga una manifestación de leyes superiores, enfermedad, accidente, sufrimiento, bendición, recompensa o un momento de hilaridad, estamos experimentando lo que hemos ganado, merecido o creado. Nuestras propias acciones, pasadas o presentes, lo han producido, y nos encontramos ahora experimentando la reacción, la reflexión del Cósmico, sin intervención personal o impersonal, y sin venganza, retribución, celos, odio o parcialidad.

Adoremos a Dios por Su Sabiduría sublime y trascendental , y procuremos cooperar en toda forma posible con los principios Cósmicos. Elevando nuestras consciencias hasta el Cósmico, llegaremos a comprender sus leyes y principios. De este modo nos armonizaremos con operaciones constructivas de tal manera que las reacciones en nuestras propias vidas serán lo que nosotros deseemos que sean. Mereceremos y conquistaremos según nuestra manera de vivir y de pensar. Esto nos acercará más a Dios y nos pondrá en intimidad con el Cósmico, como el Cósmico está en intimidad con nosotros.

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