El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 21/02/09

MASONERÍA EN EL PARAGUAY: Y amaneció en el Oriente

Posted by cosmoxenus en 21 febrero 2009

Diario ABC-Color (http://www.abc.com.py/2009-01-18/articulos/488008/y-amanecio-en-el-oriente)

Revista Dominical, 18 de enero de 2009

Aniversario. Páginas 44 al 48.

Por LUIS VERÓN

Hoy se cumplen 140 años de la instalación en nuestro país de la primera logia masónica que funcionó regularmente en el Paraguay. Desde entonces, la fraternidad estuvo muy presente en la historia, coadyuvando en la recuperación nacional, luego de la hecatombe del 70.La memoria de grandes hombres e importantes obras quedan deslucidas con la situación actual de esa centenaria institución.

El 1 de enero de 1869, las fuerzas aliadas ocuparon militarmente la capital paraguaya.

La encontraron desolada, excepto algunos extranjeros y famélicos animales.

Con las fuerzas invasoras, llegaron muchos vivanderos y paraguayos exiliados.

Entre la oficialidad brasileña y argentina, se encontraban numerosos iniciados en la masonería, esa fraternidad varias veces centenaria de luchadores por el republicanismo, la democracia, la instrucción pública, el conocimiento y la convivencia según reglas de juegos civilizadas. Los presidentes de los países beligerantes y los generalísimos de dichos ejércitos eran grandes maestros de la masonería en sus respectivos países: Mitre, Sarmiento, Caxias, Peixoto, Osorio, etc.

Antecedentes en el Paraguay

Sabido es también que casi toda la Guerra de la Independencia americana fue realizada bajo la dirección de connotados masones: San Martín, O’Higgins, Sucre, Miranda, Bolívar. La excepción fue el Paraguay, donde las ideas políticas y las ideologías llegaban con relativo atraso, debido a nuestra mediterraneidad, lejos de los puertos donde recalaban mercancía, hombres e ideas.

Uno de los precursores de la Independencia americana, el paraguayo presbítero Juan Pablo Fretes, era asiduo de los círculos frecuentados por los masones, donde se iban incubando los proyectos independentistas. Por otra parte, recordemos que en la obtención de la independencia política de los países americanos tuvieron gran influencia logias masónicas. Por citar solo un ejemplo, el de los Estados Unidos de América:  De los 54 jefes y oficiales que lucharon por la independencia, 50 pertenecieron a la masonería, dirigidos por George Washington. En Centroamérica y Suramérica, los líderes también fueron maestros masones.

En el Paraguay, noticias ciertas de la presencia de la masonería datan de los años iniciales del gobierno de don Carlos Antonio López, cuando en 1845, funcionaba –en la clandestinidad– la logia Pitágoras, dirigida por el venerable Enrico Tuba, masón de origen italiano.

De esa época también data el funcionamiento de la logia volante Conway, cuyos trabajos se realizaban a bordo del buque británico “Locust”, del comodoro Sir Ernest Hotham, diplomático llegado al país para el reconocimiento del Gobierno paraguayo por la Corona inglesa. A esta logia ingresaron muchos ingleses y paraguayos anteriormente consagrados y otros iniciados entonces.

La primera potencia masónica y autónoma independiente de América del Sur fue el Gran Oriente del Brasil, fundado el 17 de junio de 1822 en Río de Janeiro.

Su primer Gran Maestro fue el patriarca de la independencia brasileña, José Bonifacio de Andrade e Silva. Fue en el seno de esta donde se gestó la independencia brasileña, concretada con el Grito de Ipiranga, en 1822. Este Oriente propició, en su momento, la fundación de la primera logia masónica paraguaya.

La masonería en el Paraguay

Hoy se cumplen exactamente 140 años de la instalación oficial de la primera logia masónica en nuestro país. Se llamó Fe y trabajó bajo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, con los auspicios del Gran Oriente del Brasil, del Valle Benedictino de Río de Janeiro.

Esta logia y otras que se fundaron después acogieron en su seno a numerosos acólitos, la mayoría de ellos de principalísima actuación en los intensos días en que la República iba reorganizándose:  Toribio, Fernando y Daniel Iturburu, Félix Egusquiza, Cayo Miltos, Juan Antonio Jara, Miguel Haedo, Remigio Cabral y Cándido Bareiro, Benigno Ferreira, Otoniel Peña, Adolfo Saguier, Jaime Sosa Escalada, Cirilo Antonio Rivarola, entre otros.

Debido al calamitoso estado de mucha gente sobreviviente de la Guerra de la Triple Alianza, los cofrades de la logia Fe fundaron, el 6 de junio de 1869, un asilo que llegó a atender a más de 2.000 personas.  Varias semanas después, el 28 de julio de 1869, el Supremo Consejo Grado 33 de la masonería argentina autorizó a uno de los principales miembros, el médico José Roque Pérez, a fundar logias en el Paraguay y a conferir grados masónicos; de esa manera, se fundó en Asunción la logia masónica Unión Paraguaya N° 30. El doctor J. R. Pérez era el enviado extraordinario del Gobierno argentino para la constitución del Gobierno provisorio de 1869.

En aquellos días augurales de la República del Paraguay, fueron iniciadas otras personalidades; muchas de ellas llegaron a las más altas cumbres del poder político, como Juan Bautista Gill, Juan G. González, etcétera.

Es de destacar que uno de los prohombres  de la masonería paraguaya, don Cirilo Antonio Rivarola, iniciado en la logia Fe y perteneciente también a la logia Unión Paraguaya, donó a la fraternidad masónica el terreno donde se erigió el templo masónico de la asunceña calle Palma.

Varios masones de proficua actuación pública se iniciaron en la masonería en el extranjero, como Bernardino Caballero, hecho masón en el Brasil, y Gregorio Benítez, en la Argentina.

Obra masónica

Algunos aportes de aquellos ciudadanos, miembros de la masonería, fueron, como ya dijimos, la fundación de un asilo de menesterosos, la organización de instituciones públicas, como la Municipalidad, la creación de escuelas para niños y para niñas, la abolición de la esclavitud, la fundación de la primera biblioteca popular asunceña, la propuesta de incorporación en la Constitución entonces redactada, del matrimonio civil –conseguida años después–,  así como la creación del Registro Civil de las personas, etc.

Actualmente, la masonería, entre otras obras, se encarga del sostenimiento de granjas de recuperación de ciudadanos.

Tareas de consolidación

El 1 de junio de 1871 se estableció el Supremo Consejo para la República del Paraguay de la masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. En aquella ocasión, fue electo el primer Soberano gran Comendador, título de la más alta autoridad masónica de cada Gran Oriente, el doctor Juan Adrián Chaves, jefe del cuerpo médico de la Fuerza Naval brasileña en el Paraguay, quien estuvo secundado por su compatriota el coronel Hermes Ernesto da Fonseca. Los demás altos dignatarios fueron oficiales y comandantes de buques brasileños.

El 3 de febrero de 1873, se inauguró en Asunción uno de los monumentos que testimonian y señalan la presencia de la masonería en el Paraguay: La Libertad, idea masónica concretada en un monumento consistente en la efigie de una mujer, mostrando la Constitución Nacional dirigida hacia el Oriente, rematando una columna.

Cuando en 1876, luego de varios años de presencia en el país, las fuerzas invasoras se retiraron, las logias masónicas –y, por ende, el Supremo Consejo y Gran Oriente del Paraguay, quedaron desarticuladas–.

El 3 de enero de 1896 se restableció el Supremo Consejo del Grado 33 de la masonería paraguaya del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. El 22 de febrero siguiente, todas las logias masónicas del país se unificaron bajo los auspicios del Supremo Consejo. La instalación del Gran Oriente del Paraguay estuvo a cargo de los grandes maestros Bernardino Caballero, Serafín Rivas y Ricardo García. El 28 de junio de ese año, el gobierno de Juan Bautista Egusquiza (masón) aprobó los estatutos y otorgó la personería jurídica a la masonería paraguaya.

También puede verse la mano de los hombres de la masonería en la fundación de los partidos políticos tradicionales –Asociación Nacional Republicana y el Centro Democrático, después Partido Liberal–, del Colegio Nacional, de la Universidad Nacional de Asunción, etc.

Otra fecha importante en la historia de la masonería paraguaya es la aprobación, el 30 de abril de 1923, de un Código Masónico del Gran Oriente del Paraguay y sus Reglamentos Generales.

El 13 de mayo de ese año, el pueblo masónico paraguayo realizó el juramento de dicho código y reglamento.

Logia pionera y seguidoras

El 6 de junio de 1887 se fundó en Asunción la más antigua logia en funcionamiento de nuestro país: Aurora Nº 1 del Paraguay, con 122 años de vigencia. Posteriormente se fundaron numerosas más, varias de ellas de efímera existencia.

Actualmente, algunas de las logias integrantes del Gran Oriente del Paraguay son, en Asunción: Aurora del Paraguay, Sol Naciente, Federico el Grande, Libertad, Universo, Fraternidad Masónica, Paz y Justicia, Bernardino Caballero, Concordia, Pitágoras, Acacia, Arandú, Giusepe Garibaldi, Lautaro, Millenium 3033, Fénix, José Gervasio Artigas, Igualdad, Pensamiento Activo, Wolfgang Amadeus Mozart y Piedra Angular.

Existen también logias en varios puntos del país, como las de los Caballeros de San Juan, en Ñemby; Tekokatu, en Capiatá; Saint Germain, en Mariano Roque Alonso; Luz y Progreso, en San Lorenzo; Unión y Progreso, Igualdad y Fraternidad y Toribio Díaz, en Encarnación; Alborada del Amambay, Hermandad sin Fronteras, en Pedro Juan Caballero; Luz y Amistad, José Félix Estigarribia, Fraternidad, Cedro del Líbano y Libre Pensadores, en Ciudad del Este, y Perfecta Armonía, en Concepción.

Atomización y nubarrones

En los últimos años, la masonería paraguaya vivió situaciones que minaron gravemente su prestigio a los ojos de los profanos.

En 1996 sufrió un grave cisma. “La insensatez de unos, la cobardía de otros y la incomprensión de los más, movidos por intereses profanos –dice un estudioso de la masonería paraguaya– fue la causante de esa herida de la cual la institución aún no pudo cicatrizar. Pareciera más bien un cáncer que hizo metástasis y conduce a la muerte de un organismo vivo que lo contrajo”.

Aquel cisma de 1996 habría sido el estallido de una serie de situaciones que venían incubándose desde más de una década atrás. En años posteriores, nuevas disensiones llevaron a otros tantos desprendimientos, reclamando cada uno para sí, la autenticidad y la regularidad –negadas mutuamente– a las otras logias. También aparecieron en el horizonte masónico paraguayo, logias de otras obediencias y ritos, inclusive mixta, atribuyéndose cada una su propia regularidad, la que le es negada por las otras, suscitándose, cada tanto, enojosas y vergonzantes situaciones que dan como resultado el desprestigio de la Orden.

Ojalá que esta fecha, 18 de enero, en la que se cumplen 140 años de su instalación regular en el Paraguay, sirva para que los miembros de la antiguamente tan respetable fraternidad razonaran sobre su situación y recuperaran su antiguo prestigio.

La memoria de grandes hermanos masones, como Cirilo Antonio Rivarola, Cayo Miltos, Juan Bautista Gill, Higinio Uriarte, Bernardino Caballero, José Segundo Decoud, Antonio Taboada, Juan Gualberto González, Otoniel Peña, José Urdapilleta, Cecilio Báez, Eusebio Ayala, José Félix Estigarribia, Juan Manuel Frutos y otros, merecen un gesto de altura.

Etiquetas de Technorati: ,

Posted in Historia, Masones Ilustres | Leave a Comment »

LEOPOLDO LUGONES: SECRETO Y DESCONOCIDO

Posted by cosmoxenus en 21 febrero 2009

Por el V.:H.: ANTONIO LAS HERAS

Gran Guarda Templo Interno de la Gran Logia de la Argentina y V.: M.: de la Resp.: Log.: Solidaridad N* 472 del Or.: de Buenos Aires. 

Admitido como uno de los grandes poetas del mundo hispano parlante, elogiado por Jorge Luís Borges y llamado por Rubén Darío “la nota más vibrante de la poesía argentina”, Leopoldo Lugones es una figura de la literatura argentina sobre quien mucho se ha dicho y polemizado. Empero, hay un Lugones secreto y desconocido que es al que aquí queremos referirnos.

Así, por ejemplo, el autor de La Guerra Gaucha mostró gran interés por el espiritismo, el esoterismo, la radiestesia, la quirología, la homeopatía, y la incipiente Parapsicología también conocida entonces como Metapsíquica. Fruto de ello fue su libro Las Fuerzas Extrañas (1906) conjunto de escritos entre el cuento y el ensayo donde se centra en lo fantástico, lo culto, lo misterioso.

Fue seguidor de la Teosofía creada por Elena Petrovna Blavatsky, la mujer que llevó de la India a Londres a Jiddú Krishnamurti atribuyéndole dotes de mesías.

Ricardo Piglia afirma que el espiritismo fue la única visión del mundo a la que Lugones fue fiel toda la vida.

El mundo de lo iniciático; esto es de la Tradición Hermética que aspira a que el hombre obtenga los beneficios perdidos tras la Caída pero que le fueron comunes en los Tiempos Primordiales, fue otro de sus temas de interés.

“Entre los modernistas hispánicos, Rubén Darío aparte, es Leopoldo Lugones – explica Ricardo Guillén – quien más notable inspiración órfica acusa en su obra, especialmente en sus cuentos, donde la idea de que en todo lo existente – mineral, árbol, bestia… – late una fuerza que puede llamarse espiritual, da lugar a páginas notables. La convicción de que las cosas tienen alma, pues, y viven, y hasta matan (como mostró Darío alguna vez) es lo que permitió históricamente hechizos y conjuros, fetiches y amuletos. Idea órfica que empalma con la magia e incita a comunicar con los objetos, es decir con el espíritu que los habita, y esto tanto más cuanto se suponga, como Nerval suponía, que en las cosas hay una postulación hacia el reconocimiento, un deseo de ser reconocidas («Un mystère d’amour dans le métal repose»), una palabra que espera ser oída y podrá serlo cuando hacia ella se oriente una inquietud paralela”.

En 1925 Albert Eistein visita la Argentina; uno de quienes estará todo el tiempo a su lado es, precisamente, Leopoldo Lugones. El autor de Lunario Sentimental era el delegado argentino ante la Comisión de Cooperación Intelectual de la Liga de las Naciones (organismo anterior a las Naciones Unidas) presidida por el notable filósofo francés Henri Bergson. Einstein también la integraba. Lugones, aprovechando esa personal relación con el físico, lo invitó a que visitase Argentina. Entusiasmado con los resultados de la visita, el autor de Romances del Río Seco, advirtiendo los sucesos que estaban aconteciendo en Alemania, lanza un llamado para recaudar fondos y radicar al notable físico en nuestro país.

Las complejidades de la física teórica no eran ajenas al poeta. “En 1920 el Centro de Estudiantes de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires – escriben Miguel de Asúa y Diego Hurtado de Mendoza – invitó a este famoso escritor y personaje público a dictar una conferencia, la cual fue luego publicada como El tamaño del espacio. Ensayo de psicología matemática (Buenos Aires, El Ateneo, 1921), dedicada al Ing. Georges Duclout. Este trabajo es, en esencia, un larga discusión sobre el origen de los conceptos matemáticos. Lugones critica allí las posturas que considerarían válidos solo aquellos conceptos geométricos que pueden ser ‘intuidos’ – visualizados por la imaginación – y defiende una posición según la cual, en el caso de las nociones geométricas, el único criterio de validez es el puramente racional. Para discutir esta cuestión el autor utiliza como principal ejemplo el de la teoría de la relatividad”.

En 1935 escribe el prólogo al libro "La mentira más grande de la historia: los protocolos de los sabios de Sion", de Benjamín W. Segel (Ediciones D.A.I.A., Buenos Aires 1936). La obra denuncia como falsificación al célebre escrito antisemita conocido como Protocolos de los Sabios de Sion.

El autor de Cuentos Fatales tuvo intensa actividad masónica. Fue iniciado en la Masonería Argentina el 13 de noviembre de 1899 en la Logia Libertad Rivadavia N* 51 Obtuvo el grado de maestro el 10 de abril de 1900. El 1 de octubre de 1902 se incorporó a la Logia Confraternidad Argentina N* 2. De 1905 a 1906 fue Gran Primer Vigilante; esto es, vicepresidente segundo de la Orden. De 1906 a 1907 fue Pro Gran Maestre. A partir del 8 de marzo de 1906 formó parte – en calidad de miembro activo – del Supremo Consejo del Grado 33 para la República Argentina. Tras el derrocamiento de Hipólito Irigoyen (lo que fue apoyado por Lugones) quien también era Hermano Masón, el escritor se alejó de la Orden.

El pasado 18 de febrero se cumplieron setenta años de su muerte por suicidio. Durante décadas su féretro permaneció en una tumba del cementerio de la recoleta sin placa ni identificación alguna, tal como él lo había solicitado. Recién en 1994, por iniciativa del entonces Secretario de Cultura de la Nación el poeta José María Castiñeira de Dios en conjunto con la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) el catafalco fue retirado del anónimo reposo y llevado a Villa de María de Río Seco su ciudad natal en Córdoba.

Originalmente publicado en el suplemento de cultura del diario PREGON (San Salvador de Jujuy) el 4 de enero de 2009

Etiquetas de Technorati:

Posted in Masones Ilustres | Leave a Comment »

Sobre la realidad

Posted by cosmoxenus en 21 febrero 2009

 

"No os preocupéis del mañana,

que el mañana se ocupará de sí.

A cada día le basta su problema".

Mt 6, 34

El día en que ustedes paren de correr, llegarán.

La idea que la gente tiene de la eternidad es estúpida. Piensa que dura para siempre porque está fuera del tiempo. La vida eterna es ahora, está aquí, y a ti te han confundido hablándote de un futuro que esperas mientras te pierdes la maravilla de la vida que es el ahora. Te pierdes la verdad.

El temor al futuro, o la esperanza en el futuro, es igual, son proyecciones del pasado. Sin proyección no hay futuro, pues no existe lo que no entra en la realidad.

Las cosas sólo serán cuando deban ser, por mucha prisa que te des. La realidad no es algo que se pueda forzar ni comprar. Se trata de ver la realidad del como es.

Lo que la sociedad te enseñó a atesorar no vale nada. Lo que la historia te legó como honor, patria, deber, etc. no vale nada, porque tienes que vivir libremente el ahora, separado de los recuerdos, que están muertos: sólo está vivo el presente y lo que tú vas descubriendo con él como real.

Experimenta la realidad, ven hasta tus sentidos.

Eso te traerá hacia el ahora. Eso te traerá a la experiencia. Es en el ahora donde se encuentra a Dios.

Se dice que un gran sabio le dijo a un emperador romano: "Cuando llegue el día de tu muerte, morirás sin haber vivido." Despertemos para que esto no sea nuestro epitafio.

Obsérvate a ti mismo. A medida que te observes, no sólo mentalmente, sino como un observador imparcial, dejarás tu existencia mecánica y de marioneta, y llegarás a ser discípulo de Jesucristo.

Vivir libremente, siendo dueño de uno mismo, es no dejarse llevar ni por persona ni situación alguna. Saber que nada ni nadie tiene poder sobre uno ni sobre sus decisiones. Eso es vivir mejor que un rey, y saber oír esa hermosa sinfonía de la vida y disfrutarla.

Las personas programadas van buscando siempre  hacer mejor las cosas. Van ansiosos de victorias, de conquistas, de logros y nunca están satisfechos; por eso sufren tanto cuando no alcanzan las metas que su exigencia les impone. Son seres que no viven ni disfrutan con lo real. Estos seres extienden su exigencia a los demás y por eso están incapacitados para amar. Buscan la felicidad donde no está.

La Realidad, la Verdad, por ser Una, no es de nadie en exclusiva, porque es de todos; pero menos lo es de los que quieren cristalizarla, porque eso que se deja atrapar, ya no es Verdad.

Sólo hay vida en el presente, y vivir en el presente supone dejar los recuerdos, como algo muerto, y vivir las personas y los acontecimientos como algo nuevo, recién estrenado, abierto a la sorpresa que cada momento te puede descubrir.

Si no te agarras a ningún concepto, cosa o ideología, te será fácil descubrir dónde están la verdad y la realidad.

Cuando se te abran los ojos, verás cómo todo cambia, que el pasado está muerto y el que se duerme en el pasado está muerto, porque sólo el presente es vivo si tú estás despierto en él.

El ir contra la realidad, haciendo problemas de las cosas, es creer que tú importas, y lo cierto es que tú, como personaje individual, no importas nada. Ni tú, ni tus decepciones ni acciones importan en el desarrollo de la vida; es la vida la que importa y ella sigue su curso. Sólo cuando comprendes esto y te acoplas a la unidad, tu vida cobra sentido.

Y esto queda muy claro en el Evangelio.

Abstracción no es vida. La vida se encuentra en la experiencia. Es como un menú que es maravilloso leer. Puedes guiar tu vida por el menú, pero el menú no es la comida. Y si gastases todo el tiempo con el menú, nunca comerías nada. Algunas veces es aun peor; hay personas que se están comiendo el menú. Están viviendo de ideas, perdiendo la vida.

El Reino de Dios está aquí y es ahora. Es posible que hayas ganado el mundo con el aplauso, pero perdiste la vida. La vida es algo que pasa mientras tú estás ocupado haciendo cosas.

Un pájaro herido no puede volar, pero un pájaro que se apega a una rama de árbol, tampoco. ¡Deja de apegarte al pasado! Dice el proverbio hindú: El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.

Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad.

La muerte de Jesús descubre la realidad en una sociedad que está dormida, y por ello su muerte es la luz. Es el grito para que despertemos.

No puedes meter un huracán en una caja, y tampoco puedes meter la realidad en una caja. Los límites de la realidad son inmensos y movibles. Lo que ocurre es que el mundo en que estamos acostumbrados a movernos no es la realidad, sino un conjunto de conceptos mentales.

Cuando san Juan de la Cruz habla de la purificación de la memoria, se refiere a purificarla de toda emoción. No anclarse en los recuerdos, ni sufrir de nostalgia, ni de añoranzas. Liberarse de las emociones del pasado.

Fragmento Extraído de Lo mejor de Anthony de Mello.

Etiquetas de Technorati: ,

Posted in Autoayuda, New Age | Leave a Comment »

Masonería, Crisis y Modernidad

Posted by cosmoxenus en 21 febrero 2009

Por Eduardo Roberto Callaey Arancibia

En la entrada del laberinto:

Dentro de pocos años, en 2017, se cumplirán tres siglos desde el momento histórico en el que cuatro logias masónicas con asiento en Londres constituyeron la primera Gran Logia especulativa de la que se tenga conocimiento. Por primera vez un grupo de logias de masones abandonaban su antiguo oficio de albañiles para dedicarse a la especulación filosófica. Nacía así la francmasonería moderna.

No es tema del presente artículo dilucidar si estos eran los verdaderos masones, ni si tenían mayor legitimidad que los que se negaron a acompañarlos en tal evento fundacional. Ni siquiera cuestionaremos si los antiguos límites establecidos en las constituciones inglesas de 1717 y 1724 tenían o no la entidad suficiente para imponerse luego –como lo hicieron- como base de la denominada regularidad masónica. Al respecto nos remitimos a lo que ya hemos dicho.

Más importante que indagar las raíces de la regularidad, o discutir sobre los sistemas masónicos de reconocimiento entre Grandes Logias (me refiero al denominado Derecho Interpotencial Masónico) o la marca de origen de las distintas corrientes que conforman la francmasonería, es el hecho de reconocer que a partir de esa fecha surgió el modelo de masón “libre y aceptado” cuyo estereotipo ha sobrevivido a casi tres siglos de existencia. Eso es lo que nos interesa.

Los masones del siglo XVIII asumieron como propia la herencia de las grandes corporaciones de constructores de la antigüedad y del medioevo. Reunieron un conjunto de documentos importantes –algunos verdaderos y otros de dudoso origen- y se construyeron para sí mismos un meta-relato, un mito de base con una dinámica propia que permitió que se siguiese enriqueciendo hasta el día de hoy en la medida que la historiografía encontró nuevos y mejores indicios de la existencia real de grandes gremios de albañiles, de sus secretos, de sus ritos y de sus respectivas tradiciones.

Tal fue el éxito de esta sociedad de masones especulativos que pronto se convirtió en el contrapeso secular más importante de la Iglesia Católica que no tardó en excomulgarlos en masa ante la impotencia de su avance.

Pocas instituciones en la historia de la civilización humana gozan del privilegio de haber sido testigos de las grandes mutaciones de la cultura y de la sociabilidad. Cada era trajo consigo sus propias estructuras cívicas, sus formas de gobierno y sus filósofos. Occidente es el resultado de un conglomerado de culturas e imperios que se sucedieron a lo largo de más de dos milenios y que, a su vez, venían de sufrir la influencia de antiguas culturas del Mediterráneo Oriental y del Oriente Medio.

En su ensayo sobre “El Espíritu de la Política”, el filósofo y sacerdote catalán Raymon Panikkar afirma que el mundo moderno sigue siendo la continuación de una historia europea y cristiana, definámoslo como Sacro Imperio Romano Germánico, Occidente, Civilización Occidental o Democracias. Podríamos afirmar que la religión goza de esa rara categoría institucional de la que hablábamos al principio. Aún con sus mutaciones, sus conflictos, cismas, reformas y excesos, el cristianismo, corporizado en sus iglesias, ha sobrevivido al paso del tiempo e influido profundamente en el derrotero de la historia.

Sin embargo, no es la religión el único factor perenne en la cultura occidental desde el momento en que irrumpió en su seno el agudo proceso de secularización que dio por resultado el actual estatus de separación entre las iglesias y los Estados y los conflictos que aun se dirimen entre ambos campos. Entre los factores que intervinieron activamente en ese proceso deben mencionarse principalmente las estructuras comunales y las asociaciones gremiales. La francmasonería es –al mismo tiempo- un fenómeno burgués y una consecuencia directa de la organización de las corporaciones de oficios ligados a la construcción. Desde esta perspectiva ha sido participe primario de la construcción de la sociedad secular.

Conceptos como “laicismo”, “laicidad” y “secularidad” son motivo de arduo debate entre los actores de la cultura y la política. Se trata de una confrontación que continúa en pleno desarrollo y que afecta directamente al campo social en la medida que éste reclama cada vez mayores libertades que frecuentemente colisionan con los límites del dogma y la moral que impera en el campo religioso.

Pese a que el público tiende a creer que este proceso de secularización nace con la Ilustración y el advenimiento del relativismo como resultado inmediato de la valoración de la razón y la ciencia, la realidad es que aquella corriente secular hunde sus raíces en tiempos remotísimos y que su desarrollo ha acompañado el devenir de la historia con un protagonismo sólo equiparable al de las religiones. Este otro campo tiene en su mismo centro a otra institución milenaria que, luego de sufrir sus propias mutaciones, cismas y reformas, ha devenido en lo que actualmente denominamos Masonería, cuyo sentido y significado es el objeto mismo de este pequeño artículo.

Uno de los aspectos más irritantes del momento histórico que vivimos es la crisis de las definiciones. En esencia, la posmodernidad tiende a la hibridación, a la exaltación de la cultura popular, el descreimiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos. Si la modernidad defendía la diversidad de las diferentes culturas bajo el primado de los derechos humanos como base normativa de "una vida libre de dominación", la posmodernidad –tanto en el sentido de cultura o el de civilización- se ha caracterizado por la dificultad de sus planteamientos, ya que no forma una corriente de pensamiento unificada.

No sabemos exactamente de qué hablamos cuando mencionamos los términos familia, género, amor, religión, vida, etc. Todo el tiempo nos vemos obligados a entender y explicar a nuestro interlocutor qué cosa significa para nosotros aquello que durante siglos había permanecido inmutable, seguro, confiable.

Por decenas de generaciones la civilización occidental no supo nada de hogares multifamiliares, derechos de minorías sexuales, amor libre, dudas acerca de qué significaba ser religioso ni si la vida podía ser interrumpida en el seno materno. La lujuria, la sodomía, los abortos y la apostasía eran el ámbito del pecado, el territorio del mal, la ruptura del orden que las masas no discutían. Roto ese orden todo ha debido ser replanteado, redefinido y reclasificado.

Así las cosas hoy resulta más importante definir qué significa ser humano, religioso o masón antes que intentar definir qué es la humanidad, la religión o la masonería, pues según avanza la historia, se multiplican los conceptos de humanidad, religión y, también, de masonería. El lenguaje se ha vuelto babélico, confuso y superficial. No debiera entonces llamarnos la atención ésta necesidad de definir claramente qué significa hoy ser masón, puesto que, seguramente, descubriremos las infinitas diferencias que han surgido al respecto en los albores del siglo XXI y la profunda ruptura de la antigua tradición que intenta, no sin un enorme esfuerzo, perpetuarse en un mar de opiniones, posiciones confusas y extravíos diversos.

Conocida mi posición en torno a los “Orígenes Cristianos de la Francmasonería”, ampliamente expuesta en varios volúmenes que preceden a este ensayo, no por ello desconozco la posición de quienes proponen un análisis del fenómeno masónico desde la teoría de la sociabilidad –como en su momento me reclamara mi colega Víctor Guerra- pues tan cierto es el hecho religioso subyacente en la actitud masónica como su fuerte penetración en la historia fruto de su actuación colectiva en el plano secular. Desde esa perspectiva pueden concebirse de antemano dos vertientes a su vez divididas en numerosas ramas: La de los tradicionales y la de los seculares. Si existe una significación masónica debiera contener a ambos. Si tal significación no existe –asunto que nos proponemos indagar- la masonería, tal como la hemos conocido, transita sus últimos solsticios.

Aun así, si nos proponemos preguntarnos qué significa ser masón no podemos soslayar las opiniones más relevantes en torno a qué es la masonería aunque, como masón, comparta la vieja frase de Perogrullo que reza que es mucho más fácil decir qué no es la masonería.

Tampoco podemos abstraernos al hecho histórico, ni al mito ni a la leyenda sobre los que la Masonería ha construido su sistema de perfeccionamiento humano, hecho que pone de manifiesto a priori la incompatibilidad de lo masónico con la posmodernidad en tanto que esta se caracteriza por la incredulidad respecto de los grandes relatos, el desprecio por la utopías y el fin de los ideales. Toda la estructura de la Francmasonería está construida justamente sobre un meta-relato, mitad histórico, mitad mítico, concebido como una gran utopía y lleno de ideales. Un hombre que renegase de estas tres características no podría, en verdad, ser masón. Continuaremos desarrollando estas ideas en futuras entregas.

(*) Eduardo R. Callaey es autor de los libros: “Monjes y Canteros” Una aproximación a los orígenes de la francmasonería (Buenos Aires; 2001). "Ordo Laicorum ab Monacorum Ordine" (Buenos Aires, Academia de Estudios Masónicos, 2004). "La Masonería y sus Orígenes Cristianos" (Buenos Aires, Editorial Kier, 2006. “El otro Imperio Cristiano; De la Orden del Temple a la Francmasonería” (Madrid; Ediciones Nowtilus, 2005). "El Mito de la Revolución Masónica" (Madrid, Editorial Nowtilus, 2007). Es Director Editorial de la colección "Masonería Siglo XXI" Editorial Kier Argentina. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española.

Eduardo Roberto Callaey (1958) es un historiador, periodista y guionista argentino. Su labor vinculada a los medios de comunicación le ha llevado por diferentes televisiones, productoras y revistas de su país. Además como historiador ha publicado numerosas obras sobre la Edad Media, la Francmasonería, sobre la Religión y Simbolismo. Desde 1989 es miembro de la Masonería Argentina y ha presidido dos logias y ocupado el cargo de Gran Consejero de la Orden.

Más información se puede encontrar en www.bibliografiacallaey.blogspot.com 

Etiquetas de Technorati: ,,

Posted in Historia, Libros, Principios | 1 Comment »

Historia de la Masonería en Chile

Posted by cosmoxenus en 21 febrero 2009

Los primeros vestigios de actividad francmasónica en el territorio entonces denominado Virreinato de Perú, aparecen en torno al año 1770; se cree que funcionaban algunas logias. En el año 1800, dependiendo de la Gran Logia de Inglaterra, se consagra en Londres la logia “Gran Reunión Americana”, autodenominándose sus miembros “Caballeros Racionales”.

Entre sus organizadores se encuentran Francisco de Miranda y Bernardo O’Higgins. Su ideario se expandiría en Sudamérica a través de las logias llamadas “Lautaro”.

A mediados de 1812 se instala la logia “Lautaro” de Buenos Aires; un tiempo después, aparecen la de Mendoza y Santiago (ésta en 1817). En 1822 las logias lautarinas se disuelven, una vez cumplidos sus objetivos independentistas. Respecto a su verdadera filiación masónica, hay diversas opiniones: unos autores, basándose en su Constitución General, la defienden; otros, piensan que eran logias de tipo militar, secretas pero no claramente francmasónicas.

En cualquier caso, la masonería chilena se verá impulsada por el masón Manuel Blanco Encalada, almirante y primer Presidente de la República. En 1825, durante el sitio de El Callao, visita las logias de Lima. Su amistad con el general Manuel Antonio Valero, Soberano Gran Inspector General del Grado 33º, llevará a que ambos acuerden instalar un taller: el 15 de marzo de 1827, en el Oriente de Santiago, "bajo el patrocinio de San Juan Bautista", se funda la logia "Filantropía Chilena", bajo los auspicios de Gran Oriente Colombiano, por encargo del Capítulo "Regeneración" de Lima y trabajando en el REAA.

Su cuadro de oficiales fue el siguiente:

Venerable Maestro, Manuel Blanco Encalada (18º).

Primer Vigilante, Manuel José Gandarillas.

Segundo Vigilante, Manuel Rengifo.

Orador, Tomás Ovejero.

Secretario, Juan Francisco Zegers.

Tesorero, Ventura Blanco Encalada.

Experto, Ángel Argüelles.

Otros miembros fundadores fueron Vicente Fur (sic), Francisco Dowster, Victoriano Garrido, José Manuel Gómez de Silva, Jorge Lyon, Carlos Renard, José Domingo de Otaegui y Mariano Álvarez.

Esta logia contribuyó, entre otras aportaciones, a la conforrmación del pensamiento liberal chileno y a crear una corriente de opinión, -vehiculizada a través de un partido político próximo al ideario de la Francmasonería: los “philopolitas”.

Aunque un tiempo después "Filantropía Chilena" desaparece, por diversas causas, la francmasonería chilena se reconstituye con un grupo de franceses que deciden levantar columnas en Valparaíso, autorizados por el Gran Oriente de Francia: el 7 de agosto de 1850 nace la logia "L´Etoile du Pacifique", trabajando en el R:.E:.A:.A:.

Cuatro años más tarde, el 14 de diciembre de 1854, un grupo de británicos y norteamericanos, con carta constitutiva de la Gran Logia de Massachussetts, levanta las columnan de la logia "Bethesda". Un año antes, un grupo de chilenos, encabezados por Manuel de Lima –natural de Curaçao e iniciado en Caracas-, luego de incorporararse a la logia francesa, una vez exaltados al grado de Maestro Masón, decidan fundar una logia chilena: el 27 de julio de 1853, bajo la dependencia del Gran Oriente de Francia, levanta columnas "Unión Fraternal"; también se establece en Valparaíso un Capítulo del grado 18º y un Consistorio del grado 30º. En 1856, bajo la dependencia del Gran Oriente de Perú, se establece en Concepción la logia “Estrella del Sur” (que más tarde, en 1860, ya con el nombre de “Aurora de Chile”, solicita carta constitutiva al Gran Oriente de Francia). En 1862 funcionan tres nuevos talleres: "Fraternidad" (Concepción), "Hiram" y "Orden y Libertad" (Copiapó); esta última, que con el tiempo absorberá a la “Hiram”, será la madre “filosófica y política” del Partido Radical.

También por estos años trabaja en Valparaíso la logia “Progreso”.

Ciertos acontecimientos en Francia posibilitaron la creación de una Potencia masónica autónoma: al inmiscuirse Napoleón III en la elección del Gran Maestro del GOdeF, -primero Lucien Murat y luego el profano Magnan-, hizo que ese cuerpo cayese en la irregularidad; las logias chilenas –excepto “L´Etoile du Pacifique”- se negaron a reconocer la autoridad del Gran Maestro y, en sesión conjunta y solemne del día 24 de mayo de 1862, formaron la Gran Logia de Chile.

Sus primeros dignatarios fueron:

Gran Maestro, Juan de Dios Arlegui (30º).

Gran Diputado, Melitón Caso (30º).

Primer Gran Vigilante, Javier Villanueva.

Segundo Gran Vigilante, Manuel de Lima.

Gran Secretario, A.M. Medina.

Una década después, la Gran Logia –ya reconocida por la Gran Logia de Massachussetts (1862), la Gran Logia del Distrito de Columbia (1863) y la Gran Logia Central de Francia (1864)-, tenía diez talleres. En 1862 promulgaría su Constitución y en 1865, los Reglamentos respectivos.

Inicialmente, la Gran Logia de Chile regía tanto la masonería simbólica como la filosófica. A finales del siglo XIX Eduardo de la Barra estableció, mediante Cartas Patentes concedidas en Argentina, un Supremo Consejo del Grado 33º, para administrar los grados filosóficos, mientras que la Gran Logia ejercía la jurisdicción en los talleres simbólicos.

Hacia 1912 se funden la Constitución y los Estatutos Generales para dar paso a la Constitución Masónica, que ha experimentado algunas reformas: 1921, 1930, 1938…

La sede de la Gran Logia de Chile estuvo en Valparaíso hasta 1906, cuando se produjo el terremoto del puerto y se destruyó el local masónico. En octubre del mismo año se trasladó a Santiago. Recompondrá sus cuadros dirigentes y, en la altura de 1950, tendrá unas 90 logias trabajando.

La francmasonería chilena inspirará, en el mundo profano, legislaciones laborales y sociales avanzadas; en el mundo político, el Partido Radical se hace eco de los ideales masónicos en los aspectos señalados; también masones como Arturo Alessandri y José Maza jugaron un destacado papel en la reforma política que inspiró la Constitución de 1925, en la que se profundizó en la democratización y los derechos humanos, el concepto de bien común, la función social de la propiedad, separación entre Iglesia y Estado, dar estabilidad al régimen político, etc.

Haciendo un resumen, la francmasonería chilena impulsó:

En el ámbito legislativo: Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, Ley de Cementerios Laicos, de Jubilación, de Libertad de Cultos, del Seguro Obrero, del Voto Femenino, de Matrimonio Civil y Registro Civil.

En el ámbito de la enseñanza, los Liceos, Escuelas Normales, Escuela Unificada, Escuelas Experimentales y las Universidades de Chile, de Concepción, Técnica del Estado, Central, y La República. Escuelas laicas, coeducación, enseñanza de las ciencias.

En el ámbito de la juventud: Boy-Scouts, Liga de Estudiantes Pobres, Federación Laica Estudiantil Chilena, Juventud Laica.

En el ámbito de la medicina: Cruz Roja, Servicio Nacional de Salud y Colegio Médico de Chile.

El Cuerpo de Bomberos.

Grandes Maestros de la Gran Logia de Chile

Juan de Dios Arlegui Gorbea (1862-1872)

Francisco Javier Villanueva Godoy (1872-1873)

Benicio Álamos González (1873-1875) | (1900-1902)

José Miguel Fáez (1875-1877) | (1882-1884)

Evaristo Soublette Buroz (1877-1881)

José Francisco Vergara Echevers (1881-1882)

Ramón Allende Padín (1884)

Rafael Barazarte Oliva (1884-1886)

Enrique Mac-Iver Rodríguez (1887-1894)

Alejo Palma Guzmán (1894-1900)

Buenaventura Cádiz Patiño (1902-1906)

Víctor Guillermo Ewing Acuña (1909-1922)

Luis Navarrete y López (1912-1922)

Alfredo Melossi Hutchinson (1922-1924)

Adeodato García Valenzuela (1924)

Hector Boccardo Benvenuto (1924-1930)

Armando Quezada Acharán (1930-1931)

Eugenio Matte Hurtado (1931-1932)

David Benavente Sepúlveda (1933-1935)

Fidel Muñoz Rodríguez (1935-1937)

Hermógenes del Canto Aguirre (1937-1944)

René García Valenzuela (1944-1947) | (1969-1974)

Orestes Frödden Lorenzen (1948-1953)

Alejandro Serani Burgos (1954-1957)

Aristóteles Berendis Sturla (1957-1968)

Sotero del Río Gundián (1968-1969)

Horacio González Contesse (1974-1982)

Oscar Pereira Henríquez (1982-1990)

Marino Pizarro Pizarro (1990-1998)

Jorge Carvajal Muñoz (1998-2002) | (2002-2006)

Juan José Oyarzún (electo para el período 2006-2010)

Masones destacados en la historia de Chile han sido:

José Miguel Carrera, Bernardo O´Higgins, Ramón Freire Serrano, Manuel Blanco Encalada, Aníbal Pinto Garmendia, Pedro Montt Montt, Arturo Alessandri Palma, Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos Morales, Gabriel González Videla, Carlos Ibáñez del Campo, Salvador Allende Gossens, Manuel Blanco Encalada, Juan José Latorre, Patricio Lynch, Manuel Thomson Porto Mariño, Estanislao del Canto Arteaga, Diego Dublé Almeyda, Pedro Lagos Marchant…

Etiquetas de Technorati: ,

Posted in Historia, Masones Ilustres | Leave a Comment »