El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

LA PROFANACIÓN DE LOS ELEMENTOS

Posted by cosmoxenus en 5 febrero 2009

 

Radha Burnier

Hasta la época industrial el hombre se mantuvo limitado a los cinco elementos —tierra, agua,fuego, aire y éter (âkâsha)— que la tradición decía que eran los componentes básicos del universo material. El universoera una fuente perpetua de prodigioy de misterio para la gente de la tierra antes de que la facultad razonadora reclamara el monopolio del conocimiento.

La razón ha sido prolífica con explicaciones que arrojaron una potente y luminosa luz sobre los fenómenos naturales. De manera que el misterio de la naturaleza ha dejado de transportar al hombre hasta el reino en que su mente se combina armónicamente con la naturaleza. Enamorada de sus propias ideas y de sus programas, la mente humana se ha exiliado a si misma de la inmensidad de la poesía y de la profundidad de la Naturaleza. Los elementos que parecían ser divinos en tiempos remotos, se han convertido en meras substancias químicas.

Los antiguos videntes de los Vedas, que compusieron una gran cantidad de himnos en honor de los cinco grandes elementos, los consideraban más que substancias naturales, porque ellos comprendían su cualidad primordial sustentadora de vida. La tradición oculta dice que los elementos físicos tienen su contrapartida en los mundos sutiles, en dirección a lo alto, hacia el mundo espiritual. Los dioses, como Varuna, Señor de las Aguas, y Agni, Señor del Fuego, eran personificaciones de la esencia espiritual de los elementos y del poder que ellos ejercen sobre la vida.

Admitiendo esto, en ocasiones importantes se realizaban ofrendas simbólicas a estos dioses como expresiones de la gratitud y de la adoración del hombre.

El agua, en cualquier forma —lluvia o nieve, río u océano— ha desempeñado un tremendo papel en la vida del hombre. Su cuerpo, así como el cuerpo de todas las demás criaturas, se compone principalmente de agua. El agua purifica y limpia; es necesaria para cocinar; lleva a cabo y realiza miles de funciones distintas en la tierra. Un erudito árabe muy distinguido, al comentar el primer sura clásico o himno del Corán, explica que la existencia del agua en la tierra es suficiente para demostrar que un poder inexplicable opera en todas partes. Pues, ¿qué haríamos nosotros y todas las demás criaturas sin el agua?

Un famoso mantra védico dice:

Oh, Agua, tú eres fuente de bendición. ..

Como amantísima madre nos haces compartir

La más bendita de las esencias que hay en ti.

Asimismo, se dice del Fuego:

Oh, Fuego, condúcenos a la plenitud

A través de buenos caminos.

Oh, Dios, conocedor de todos los senderos.

A ti, el Verdadero Uno, te hacemos esta oblación.

Para los seguidores de Zoroastro, el fuego era el más puro de los elementos, el inspirador de las buenas obras, de los buenos pensamientos y de las buenas palabras. Actitudes similares hacia los elementos pueden encontrarse también entre los pueblos. En China, la lluvia, el trueno, el rayo, etc. eran llamados dioses.

Numerosas leyendas sobre esto enseñaban a la gente corriente un sentido de respeto. La lluvia, por ejemplo, no era un hecho trivial para ser explicado simplemente en términos científicos; era la expresión y la acción de un gran espíritu o dragón fecundador. Tanto en la India como en China, las montañas eran consideradas moradas de dioses. La misma tierra es una deidad cuyo cuerpo físico no debe ser profanado y cuyos productos no deben ser desperdiciados. Los ríos eran sagrados y su belleza era descrita con elocuencia.

A todo esto puede encontrársele un paralelismo en Grecia y en las mitologías nórdicas y en otras. Thor, el rey de los dioses, con su potente rayo es la expresión nórdica de Indra, el Rey de los cielos indio, el cual maneja el arcoiris y choca con el trueno. Estos grandes dioses estaban asistidos por numerosos semidioses y por ayudantes invisibles, representando distintas funciones a cargo de los elementos.

El respeto por todo aquello que pertenece a la naturaleza alcanzaba espontáneamente a la gente que se maravillaba contemplándola. El indio americano amaba la tierra en la que vivía y no soñaba ni en poseerla ni en explotarla, aunque tomaba de ella según sus necesidades y a pequeña escala. Se ha sabido de casos de aborígenes australianos los cuales sintiéndose parte de la tierra y de sus elementos, instintivamente sabían donde podía encontrarse agua debajo de las arenas del desierto.

Por el contrario, la actitud moderna hacia los elementos de la naturaleza es una actitud profana. La idea de conquista y de utilidad ha reemplazado el profundo sentido de prodigio y de culto que existía en relación a la tierra, a las aguas, a las montañas y a los fenómenos naturales de toda clase. El resultado es que el hombre se está infligiendo un daño infinito a si mismo. En lugar de rendir culto a los ríos y utilizar sus aguas para purificarse, las contamina con desperdicios químicos, aguas residuales y elementos radiactivos. Nombres como Chernobyl, Bhopal y el Rhin, han adquirido un mero significado implicando desastres de diversas clases. Los esfuerzos para desviar el curso de los ríos, minar la tierra y hacer un uso avaricioso de los distintos elementos, han acarreado nuevos problemas y han causado serios peligros. La destrucción de los bosques es causa de una desastrosa carencia de alimentos.

Para el hombre moderno el enfoque de los antiguos y de la gente sencilla de la tierra puede parecer superstición. Los textos antiguos han advertido al hombre para que no corte jamás un árbol a menos que sea absolutamente necesario, e incluso entonces, que pida perdón al deva que cuida del árbol. El hombre moderno no cree en semejantes guardianes de los hijos de la naturaleza. Pero ya es tiempo de pensar de nuevo en estas cosas. Puede haber mucha más sabiduría mirando la naturaleza con admiración y respeto y rindiendo culto a sus elementos, que mirándola con ojos profanos que sólo ven objetos de explotación en todas partes. ¿Puede invertirse esta tendencia por medio de una nueva educación de los sentidos y de una clase distinta de sensitividad?

Etiquetas de Technorati: ,
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: