El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 26/12/08

KRISHNAMURTI: La libertad primera y última

Posted by cosmoxenus en 26 diciembre 2008

INTRODUCCIÓN

Comunicarnos unos con otros, aun conociéndonos bien, es en extremo difícil. Podré usar palabras que para vosotros tengan diferente sentido que para mí. La comprensión sólo llega cuando nosotros ‑vosotros y yo- nos encontramos en el mismo nivel al mismo tiempo. Ello ocurre tan sólo cuando existe verdadero afecto entre las personas; entre marido y mujer, entre amigos intimos. Esa es la verdadera comunión. El entendimiento instantáneo adviene cuando nos encontramos en el mismo nivel al mismo tiempo.

Resulta muy arduo establecer contacto unos con otros en forma fácil, eficaz y con efectos definitivos. Yo empleo palabras que son muy sencillas, que no son técnicas, porque no creo que ningún tipo técnico de expresión vaya a ayudarnos a resolver nuestros difíciles problemas. No emplearé, pues, términos técnicos, ya sean de psicología o de ciencia. No he leído, por suerte, ningún libro sobre psicología ni libros religiosos. Desearía transmitir, con las palabras muy sencillas de que nos valemos en nuestra vida diaria, algo de significación más profunda; pero ello resulta muy difícil si no sabéis escuchar.

Existe un arte de escuchar. Para escuchar de veras, habría que abandonar o hacer a un lado todos los prejuicios, formulaciones previas y diarias actividades.Cuando os halláis en un estado mental receptivo, las cosas pueden comprenderse con facilidad; cuando vuestra verdadera atención está puesta en algo, escucháis.Desgraciadamente, empero, la mayoría de nosotros escucha a través de un tamiz de resistencia. Nos escudamos en prejuicios religiosos o espirituales, psicológicos o científicos; o en nuestros diarios deseos, preocupaciones y temores. Escuchamos con todo eso por tamiz. De ahí que en realidad escuchemos nuestro propio ruido, nuestro propio sonido, no lo que se dice. Es en extremo difícil hacer a un lado nuestra educación, nuestros prejuicios, nuestras inclinaciones, nuestra resistencia, y, llegando más allá de la expresión verbal, escuchar de modo tal que comprendamos al instante. Esa va a ser una de nuestras dificultades.

Si, durante esta disertación, algo de lo que se dice resulta opuesto a vuestro modo de pensar y a vuestra creencia, escuchad; nada más; no resistáis. Podréis tener razón, y yo podré estar equivocado; pero escuchando y considerando esto juntos, vamos a descubrir qué es la verdad. La verdad no puede dárosla nadie. Tenéis que descubrirla; y, para descubrir, es preciso que haya un estado mental en el que exista la percepción directa. No hay percepción directa cuando hay una resistencia, un resguardo, una protección. La comprensión llega dándose uno cuenta de lo que es. Saber exactamente lo que es, lo real, lo efectivo, sin interpretarlo, sin condenarlo ni justificarlo, es, por cierto, el comienzo de la sabiduría. Sólo cuando empezamos a interpretar, a traducir de acuerdo con nuestro "condicionamiento", a nuestro prejuicio pasamos por alto la verdad. Ello, al fin y al cabo, es como la investigación. Saber lo que una cosa es, lo que ella es exactamente, requiere investigación; no podéis traducirla conforme con vuestros estados de ánimo. De un modo análogo, si podemos mirar, observar, escuchar, darnos cuenta de lo quees, exactamente, entonces el problema está resuelto. Y eso es lo que procuramos hacer en todas estas disertaciones. Voy a señalaros lo que es, y no a traducirlo caprichosamente; y tampoco vosotros deberíais traducirlo o interpretarlo conforme con vuestro trasfondo o educación.

¿No es posible, entonces, darse cuenta de toda cosa tal como ella es? Partiendo de ahí, ‑ciertamente, puede haber comprensión. Reconocer, darse cuenta, descubrir lo que es, pone fin a la lucha. Si yo sé que soy mentiroso, ese es un hecho que reconozco, la lucha ha terminado. Reconocer, darse cuenta de lo que uno es, representa ya el comienzo de la sabiduría, el comienzo de la comprensión que os libra del tiempo. Introducir el factor tiempo ‑no el tiempo en un sentido cronológico sino como medio, como proceso psicológico, proceso de la mente- es destructivo y crea confusión.

Podemos, pues, tener comprensión de lo que es, cuando lo reconocemos sin condenación, sin justificación, sin identificación. Saber que uno se halla en cierta condición, en cierto estado, es de por sí un proceso de liberación; pero un hombre que no se da cuenta de su condición, de su lucha, trata de ser otra cosa que lo que él es, lo cual produce hábito. Tengamos presente, entonces, que deseamos examinar lo que es, observar y captar exactamente qué es lo existente, sin tendencia alguna, sin darle una interpretación. Se necesita una mente en extremo astuta, un corazón extraordinariamente flexible, para darse cuenta de lo que es y seguirlo; porque lo que es está en movimiento constante, sufre incesante transformación; y si la mente está amarrada a la creencia, al saber, deja de seguir el veloz movimiento de lo que es. Lo que es no es estático, por cierto; se mueve constantemente, como veréis si lo observáis bien de cerca. Y para seguirlo necesitáis una mente activa y un corazón flexible, cosa imposible cuando la mente es estática, cuando ella está fija en una creencia, en un prejuicio, en una identificación; y una mente y corazón secos no pueden seguir fácilmente, velozmente, aquello que es.

Creo que uno se da cuenta sin demasiada discusión, sin excesiva expresión verbal, de que hay caos, confusión y miseria, tanto en lo individual como en lo colectivo. No sólo en la India sino en el mundo entero. En China, en América, en Inglaterra, en Alemania, en todo el mundo, hay confusión, creciente infortunio. Ello no es sólo nacional, cosa de aquí particularmente; ocurre en el mundo entero. Hay un sufrimiento extraordinariamente agudo; y él no es sobo individual sino colectivo. Se trata, pues, de una catástrofe mundial, y resulta absurdo confinarla a una simple área geográfica, a una sección de un mapa en colores; porque entonces no entenderemos la plena significación de este sufrimiento, mundial a la vez que individual. Y dándonos cuenta de esta confusión, ¿cuál es hoy nuestra respuesta? ¿Cómo reaccionamos?

Hay sufrimiento: político, social, religioso. Todo nuestro ser psicológico está confuso, y todos los dirigentes, políticos y religiosos, nos han fallado. Todos los libros han perdido su significación. Podéis consultar la Bhagavad Gita o la Biblia, o el último tratado sobre política o psicología, y encontraréis que ellos han perdido ese timbre, esa cualidad de la verdad; se han vuelto meras palabras. Vosotros mismos, que sois los repetidores de esas palabras, estáis confusos e inciertos, y la simple repetición de palabras nada sugiere. Las palabras y los libros, por consiguiente, han perdido su valor. Es decir, si citáis la Biblia, o a Marx, o la Bhagavad Gita, vuestra repetición se convierte en una mentira porque vosotros mismos estáis inciertos, confusos. Lo que allí está escrito, en efecto, se vuelve mera propaganda; y la propaganda no es la verdad. De modo que, cuando repetís, habéis dejado de comprender el estado de vuestro propio ser; sólo cubrís con palabras de autoridad vuestra propia confusión. Lo que nosotros tratamos de hacer, empero, es comprender esta confusión y no encubrirla con citas. ¿Cuál es, pues, vuestra respuesta a la confusión? ¿Cómo respondéis a este extraordinario caos, a esta confusión, a esta incertidumbre de la existencia? Daos cuenta de ella mientras yo la dilucido; seguid no mis palabras sino el pensamiento que está activo en vosotros. Casi todos estamos acostumbrados a ser espectadores y a no tomar parte en el juego. Leemos libros pero nunca escribimos libros. Ha llegado a ser nuestra tradición maestro hábito nacional y universal, el de ser espectadores, el de ver jugar al fútbol, el de observar a los políticos y oradores públicos. Somos simples extraños que miran, y hemos perdido la capacidad creadora. Queremos, por lo tanto, absorber y participar.

Si no hacéis más que observar, si sois meros espectadores, perderéis enteramente el significado de la disertación; porque esto no es una conferencia que hayáis de escuchar por la fuerza del hábito. No voy a brindaros información que podáis recoger en una enciclopedia. Lo que procuramos hacer es seguirnos mutuamente los pensamientos, seguir tanto y tan profundamente como podamos las insinuaciones, las respuestas, de nuestros propios sentimientos. Os ruego, pues que averigüéis cuál es vuestra respuesta a este proceso, a este sufrimiento; no cuáles son las palabras de alguna otra persona, sino cómo respondéis vosotros mismos. Vuestra respuesta es de indiferencia si os beneficiáis con el sufrimiento con el caos, si obtenéis provecho del mismo, ya sea económico, social, político o psicológico. No os importa, por lo tanto, que este caos continúe. No hay duda de que, cuanto más perturbación y caos hay en el mundo, más busca uno seguridad. ¿No lo habéis notado? Cuando hay confusión en el mundo ‑en lo psicológico y en todo lo demás- os encerráis en alguna clase de seguridad, ya sea la de una cuenta bancaria o la de una ideología; o bien recurrís a la oración vais al templo, lo cual es en realidad escapar a lo que sucede en el mundo. Más y más sectas se van formando; más y más "ismos" surgen a través del mundo. Porque, cuanto mayor es la confusión, más necesitáis de un líder, de alguien que os guíe para salir de este revoltijo. Por eso apeláis a los libros de religión o a uno de los instructores más en boga; o bien actuáis y respondéis de acuerdo con un sistema que parezca resolver el problema, un sistema de izquierda o de derecha. Eso, exactamente, es lo que está ocurriendo.

No bien os dais cuenta de la confusión, de lo que es exactamente, procuráis esquivarlo. Y las sectas que os ofrecen un sistema para hallar solución al sufrimiento económico, social o religioso, son lo peor; porque entonces lo importante se vuelve el sistema, no el hombre, ya se trate de un sistema religioso o de un sistema de izquierda o de derecha. El sistema, la filosofía, la idea, llegan a ser lo importante, no el hombre; y en aras de la idea, de la ideología, estáis dispuestos a sacrificar a todo el género humano. Eso, exactamente, es lo que está sucediendo en el mundo. Esta no es mera interpretación mía; si lo observáis, veréis que eso, exactamente, es lo que ocurre. El sistema se ha vuelto lo importante. Por consiguiente, como el sistema es lo que importa, el hombre ‑vosotros y yo- perdemos significación; y los que controlan el sistema, religioso o social, de izquierda o de derecha, asumen autoridad, asumen el poder y a causa de ello os sacrifican a vosotros, al individuo. Eso, exactamente, es lo que está ocurriendo.

Ahora bien: ¿cuál es la causa de esta confusión, de esta miseria? ¿Cómo se ha producido esta desgracia, este sufrimiento que no sólo es íntimo sino externo, este temor y expectativa de la guerra, de la tercera guerra mundial que ya se está desencadenando? ¿Cuál es la causa de ello? Ella indica, por cierto, el derrumbe de todos los valores morales, espirituales, y la glorificación de todos los valores sensuales,del valor de las cosas hechas por la mano o por la mente. ¿Qué ocurre cuando no tenemos otros valores que el valor de las cosas de los sentidos, el valor de lo producido por la mente, la mano o la máquina? Cuanto mayor es la significación que atribuimos al valor sensual de las cosas mayor es la confusión. ¿No es así? Nuevamente: esta no es una teoría mía. No necesitáis citar libros para descubrir que vuestros valores, vuestra riqueza, vuestra existencia social y económica, se basan en cosas hechas por la mano o por la mente. De modo, pues, que vivimos y funcionamos con nuestro ser impregnado de valores sensuales, lo cual significa que las cosas ‑las de la mente, la mano y la máquina- han llegado a ser lo importante; y cuando las cosas adquieren importancia, la creencia cobra predominante significación. Eso, exactamente, es lo que ocurre en el mundo, ¿verdad?

Trae, pues, confusión, el atribuir significación cada vez mayor a los valores de los sentidos; y estando en la confusión, tratamos de escapar de ella de diversas maneras, ya sea religiosas, económicas o sociales, o mediante la ambición, el poder, la busca de la realidad. Pero lo real está cerca: no necesitáis buscarlo; y el hombre que busca la verdad nunca la encontrará. La verdad está en lo que es; y en eso consiste su belleza. Pero no bien la concebís, no bien la buscáis, empezáis a luchar; y el que lucha no puede comprender. Por eso es que debemos estar en silencio, en observación, pasivamente perceptivos. Vemos que nuestro vivir, nuestra acción, está siempre dentro del campo de la destrucción, dentro del campo del dolor; como una ola, la confusión y el caos siempre nos alcanzan. No hay intervalo en la confusión de la existencia

Todo lo que actualmente hacemos parece conducir al caos, parece llevarnos al dolor y a la infelicidad. Mirad vuestra propia existencia y veréis que nuestro vivir está siempre al borde del dolor. Nuestro trabajo, nuestra actividad social, nuestra política, las diversas asambleas de naciones para poner coto a la guerra, todo ello produce más guerra. La destrucción es la secuela del vivir; todo lo que hacemos lleva a la muerte.Eso es lo que en realidad acontece.

¿Podemos poner fin de una vez a esta desgracia, y no seguir siendo atrapados de continuo por la ola de confusión y dolor? Es decir, grandes instructores, ya sea Buda o Cristo, han aparecido; ellos aceptaron la fe y se libertaron, tal vez, de la confusión y del dolor. Pero ellos nunca impidieron el dolor, jamás pusieron coto a la confusión. La confusión continúa, el dolor prosigue. Y si vosotros, al ver esta confusión social y económica, este caos, esta miseria, os retiráis a lo que se llama vida religiosa" y abandonáis el mundo, podréis tener la sensación de que os unís a esos grandes instructores; pero el mundo continúa con su caos, su miseria y su destrucción, con el sempiterno sufrir de sus ricos y de sus pobres. De modo, pues, que nuestro problema ‑el vuestro y el mío- consiste en saber si podemos salir de esta miseria instantáneamente. Si, viviendo en el mundo, rehusáis formar parte de él, ayudaréis a otros a salir de este caos, no en el futuro, ni mañana sino ahora. Ese, por cierto, es nuestro problema. La guerra, probablemente, se viene, más destructiva y aterradora en sus formas. Es indudable que nosotros no podemos impedirla, porque los puntos en litigio son demasiado marcados, demasiado próximos. Pero vosotros y yo podemos percibir la confusión y la miseria de inmediato, ¿verdad? Tenemos que percibirlas; y entonces estaremos en condiciones de despertar la misma comprensión de la verdad en los demás. En otras palabras: ¿podéis ser libres al instante? Esa, en efecto, es la única salida de esta miseria. La percepción sólo puede ocurrir en el presente. Mas si decís "lo haré mañana", la ola de confusión os alcanza, y entonces os veis siempre envueltos en la confusión.

¿Es, pues, posible llegar a ese estado en que percibís la verdad instantáneamente, y por lo tanto ponéis fin a la confusión en vosotros mismos? Yo digo que lo es; y ese es el único camino posible. Digo que puede y debe hacerse, sin basarse en la suposición ni en la creencia. Producir esa extraordinaria revolución, que no es la revolución para deshacerse de los capitalistas e instalar otro grupo; traer esa maravillosa transformación que es la única revolución verdadera, tal es el problema. Lo que generalmente se llama "revolución" es tan sólo la modificación o la continuación de la derecha de acuerdo con las ideas de la izquierda. La izquierda, después de todo, es la continuación de la derecha en forma modificada. Si laderecha se basa en valores sensuales, la izquierda es mera continuación de los mismos valores sensuales, diferentes tan sólo en el grado o en la expresión. La verdadera revolución, pues, sólo puede llevarse a efecto cuando vosotros, individuos, os volvéis perceptivos en vuestra relación con los demás. Indudablemente, lo que vosotros sois en vuestra relación con los demás ‑con vuestra esposa, vuestro hijo, vuestro patrón, vuestro vecino-, eso es la sociedad. La sociedad no existe por sí misma. La sociedad es lo que vosotros y yo hemos creado con nuestras relaciones; es la proyección hacia fuera de todos nuestros estados psicológicos íntimos. De modo, pues, que si vosotros y yo no nos comprendemos a nosotros mismos, la mera transformación de lo externo ‑que es la proyección de lo interno- no tiene significación alguna. Es decir, no puede haber alteración ni modificación significativa de la sociedad mientras no me comprenda a mí mismo en relación con vosotros. Estando confuso en mi vida de relación, doy origen a una sociedad que es la reproducción, la expresión externa de lo que yo soy. Este es un hecho obvio que podemos discutir.Podemos dilucidar si la sociedad, la expresión externa, me ha producido a mí, o si yo he producido la sociedad.

¿No es, pues, un hecho evidente que lo que yo soy en mi relación con el prójimo crea la sociedad; y que, sin transformarme radicalmente, no podrá haber transformación de la función esencial de la sociedad? Cuando esperamos de un sistema la transformación de la sociedad, no hacemos sino eludir la cuestión, porque un sistema no puede transformar al hombre;siempre es el hombre quien transforma el sistema, como lo muestra la historia. Hasta que yo, en mi relación con vosotros, me comprenda a mí mismo, seguiré siendo la causa del caos, de la miseria, de la destrucción del miedo y de la brutalidad. Comprenderme a mí mismo no es cuestión de tiempo. Yo puedo comprenderme en este mismo instante. Si yo digo "me comprenderé a mí mismo mañana", introduzco el caos y la miseria, mi acción es destructiva. En cuanto digo que "habré" de comprender, introduzco el elemento tiempo, por lo cual ya me ha alcanzado la ola de confusión y destrucción. La comprensión es ahora no mañana. "Mañana" es para la mente perezosa, la mente inactiva, la mente que no está interesada. Cuando estáis interesados en algo, lo hacéis instantáneamente; hay comprensión inmediata, transformación inmediata. Si no cambiáis ahora, jamás cambiaréis; porque el cambio que se efectúa mañana es mera modificación, no transformación. La transformación sólo puede producirse de inmediato; la revolución es ahora, no mañana.

Cuando eso acontece, os halláis completamente sin problemas, pues en tal caso el "yo" no se preocupa por sí mismo; y entonces estáis más allá de la ola de destrucción.

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Relaciones Geométricas y Simbolismo Hermético en La Gioconda

Posted by cosmoxenus en 26 diciembre 2008

Prólogo: Este estudio comprende un conjunto de relaciones geométricas y simbólicas existentes en el cuadro que, bajo el juicio del autor, hasta el momento se han pasado por alto. Si buscamos el núcleo temático del mismo podría decirse que obedece a la resolución de un acertijo cuando este es planteado en dirección a una mente matemática.

El problema primero que surge para un primer acercamiento sería: ¿Donde está la pregunta que origina el desafío?, es decir, ¿Por qué plantearse el cuadro como un acertijo? Ciertamente no existe esa propuesta explícita en ningún documento escrito que conozcamos hasta ahora, simplemente el autor de este ensayo se la plantea en base al potencial enigmático que poseen tanto el cuadro como la obra del autor en su conjunto e incluso la época de su creación, buscando conclusiones nuevas nunca antes reveladas.

El autor se dará por satisfecho tanto si el resultado en su conjunto es capaz de aportar alguna chispa de energía en futuras investigaciones que aporten solidez a la hipótesis que plantea como si queda archivado en una manifestación más de la casualidad de las formas y la geometría.

Para cualquier opinión o pregunta podéis dejar un comentario al final de la página o bien podeis escribir a:

giocondagrial@yahoo.es

Este estudio tiene el Nº B-1642-05 del Registro de la Propiedad Intelectual de Barcelona.

Parte 1: En la que se descubre un Grial escondido en la simetría de la composición.

(Es aconsejable disponer de una imagen impresa de La Gioconda en alta resolución de cualquier libro ilustrado mientras se lee este análisis. De esta manera se podrán constatar detalles que en las figuras son difíciles de apreciar debido al tamaño de las mismas.)

Descripción objetiva: Retrato de figura humana, aparentemente mujer, en posición de tres cuartos mirando al espectador, cuello y espalda erguidos, las manos descansan sobre una columna, al fondo un paisaje natural con rocas, árboles y otros elementos.( fig 1).

(fig 1)

Observación de las nimiedades: Nos podemos dar cuenta de que la imagen adolece de ciertas incoherencias dentro de lo que podríamos considerar un retrato femenino, pues la supuesta dama no tiene cejas ni pestañas y este hecho, junto a la voluptuosidad de las facciones del rostro, hacen sospechar que se intenta dar a la cabeza un aspecto redondeado, de huevo casi liso y perfecto. Podemos apreciar también que los pechos de esta figura no son tales pues no existen, sino que son sugeridos, en beneficio de la redondez del cuerpo. El cuello adquiere una rigidez forzada respecto al rostro, para que la mirada ( y concretamente el ojo situado a la derecha) adquiera una posición privilegiada dentro de la composición total.

Estructura geométrica interna: Leonardo aplica una relación matemática sencilla respecto a la manera de ubicar la figura en el espacio. Encaja el rostro en una elipse cuyo centro es el ojo situado a la derecha, que a su vez es centro del cuadro y divide la imagen en dos mitades proporcionales cuyo eje de simetría pasa exactamente por ese punto. ( fig 2).

(fig 2)

La importancia del ojo: El órgano de la visión y su estudio tienen para Leonardo una importancia crucial. Podemos decir que filosóficamente es el origen de todo aquello que conoce, pues le pone en contacto con el mundo natural y animado. Tomando algunos fragmentos de su tratado de pintura nos podemos percatar de este hecho: " El ojo que se dice ventana del alma, es la principal vía para que el sentido común pueda, de la forma más copiosa y magnífica, considerar las infinitas obras de la naturaleza", " Aquí las formas, aquí los colores, aquí los caracteres del universo todo son reducidos a un punto; pero ¡un punto de tan grande maravilla! ¡Admirable, magnífica necesidad; obligas por tu ley a que todos los efectos participen de sus causas por el camino más corto! Estos son los verdaderos milagros".

Protagonismo del lado izquierdo: Por ser la zona hacia la que gira el cuerpo de la figura, por ser más luminosa y además, el autor ha elevado la línea del horizonte de la parte derecha del paisaje como truco para que la mirada se dirija hacia la zona contraria.

Aplicación conjunta de los apartados anteriores: Si tomamos la línea vertical que pasa por el ojo en la figura 2 como hipotético eje de simetría y colocamos un espejo perpendicular sobre dicho eje, la imagen total que obtenemos ( y que estaría presente en el cuadro únicamente de manera filosófica arropada por la estructura geométrica) es la imagen izquierda unida a su simétrica (fig.3).

(fig 3)

Lo que obtenemos a continuación es una figura inquietante: La línea del velo de la cabeza y el mechón de pelo que cae sobre el busto, la ausencia de cejas y pestañas, junto a la voluptuosidad de las facciones del rostro y la inexactitud en la elaboración de unos pechos ausentes, nos revelan la aparición de un grial. (fig.4)

(fig 4)

Artículo original continúa en http://giocondagrial.bitacoras.com/

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Mircea Eliade: hombre histórico, hombre mítico

Posted by cosmoxenus en 26 diciembre 2008

por Hugo Basile

Hablar de Mircea Eliade es una tarea a la vez apasionante y compleja. Apasionante porque es entrar en el mundo arcaico de los arquetipos, del aspecto más primigenio (no primitivo) del ser humano; compleja, porque no es sólo hablar del historiador de las religiones, sino también del simbolista, del explorador de la mente y del alma humana, del narrador.

Este rumano nacido a principios de siglo, que se doctoró en universidades tan diversas como la de Calcuta y la de Chicago; que abordó temas tan complejos en una vastísima obra escrita, y que investigó hasta los últimos días de su vida, es quizás un paradigma que merece ser seguido, estudiado y comprendido.

Paradigma porque sus observaciones sobre el hombre no se quedaron en la religión, ni en la psiquis, ni en los ritos; paradigma porque le dio una dimensión distinta a una materia que, si bien obra de eruditos, había quedado inmóvil, estática en su única posibilidad de recopilar datos, sin embargo, Eliade supo darle una transversalidad distinta que pudo atravesar desde el psicoanálisis hasta el misticismo, desde lo arcaico hasta las observaciones mas agudas en la literatura. Pero no avancemos más en esta introducción, y tratemos de abordar solo algunos de los aspectos más relevantes en la obra de Mircea Eliade.

Quizás uno de los mayores logros de Eliade, y a la vez uno de sus aspectos más cuestionados, haya sido el de articular aspectos aparentemente tan disímiles como la antropología, la religión, la sociología, y la psicología, al aspecto místico y arcaico del hombre.

Estos aspectos podemos encontrarlo atravesando varias de sus obras capitales como “El mito del eterno retorno” (1949), “Imagen y símbolo’ (1953) o “El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis” (1951), pero vamos a detenernos en su obra “El mito…” que quizás marque la síntesis de las ideas que atravesaron sus obras anteriores y que van a aparecer en sus obras posteriores.

Un mundo que se regenera

Excavar en la profundidad de las religiones, ritos y costumbres arcaicos de todas las sociedades, le permitió a Eliade establecer las bases para desarrollar el eje de su obra: la necesidad de la regeneración del tiempo. El análisis de las distintas sociedades que nacieron, se desarrollaron y murieron, sus puntos de contacto y sus bases simbólicas, marcaron dos aspectos contrarios y a la vez complementarios en la experiencia humana: por un lado, las sociedades arcaicas establecían la sacralidad del hombre, y de los actos del hombre, dejando irrumpir a lo sagrado en sus vidas cotidianas, y centrando precisamente su devenir en lo sagrado. Los actos que el hombre realizaba, eran solamente un repetición de los actos fundadores de la existencia, por tanto, el ritual permitía al hombre volver a entrar en contado con esos actos iniciales, realizados por hombre verdaderos, protagonistas y fundadores de esos actos, quizás dioses.

La existencia del ritual, del mito, permitía, por tanto, existir en el mismo tiempo que ese hombre sagrado que había realizado el acto por primera vez. El resto de los actos que un hombre podía realizar fuera del espacio ritual, eran en verdad actos que no tenían mayor importancia, pues entraban dentro del campo de lo profano. La única relación auténtica del hombre, podía considerarse como aquella en la cual el hombre entraba çn el espacio sagrado, o bien la que permitía que el espacio sagrado entrara en nuestro tiempo. El espacio sagrado era tal porque había dado origen a la creación, por tanto, esta creación era el momento auténtico, y la imitación de este acto daba autenticidad al hombre. Este retomo a lo sagrado daba al hombre la oportunidad de poder regenerar a la historia y depurarla para comenzar de nuevo. El hombre podía manejarse por ciclos, y era conciente de que los ciclos tienen un comienzo y un fin: comenzar en lo sagrado para terminar en lo profano, regenerarse y volver a crearse.

Gran diferencia marcaba la visión de estas sociedades arcaicas con las de las sociedades modernas, en las que el hombre basa su existencia, no en lo sagrado, sino en lo profano, no en el tiempo cíclico sino en lo histórico.

Hay un tiempo cíclico y un tiempo histórico. Las ciencias sociales, principalmente, marcan con énfasis ese hecho, considerando que la humanidad comienza a evolucionar a partir de comienza a experimentar su propia historia, por tanto el hombre, fuera de la historia, no puede ser sino un animal, sin identidad y sin evolución.

Sin embargo, Eliade precisa exactamente lo contrario, sostiene que el hombre es un ser histórico, pero no solamente histórico, sino que el hombre es en esencia:

“Al escaparse de su historicidad, el hombre no abdica de su cualidad de ser humano para perderse en la “animalidad”; vuelve a encontrar el lenguaje y, a veces, la experiencia de un “paraíso perdido”. Los sueños, los ensueños, las imágenes de sus nostalgias, de sus deseos, de su entusiasmo, son otras tantas fuerzas que proyectan al ser humano, condicionado históricamente, hacia un mundo espiritual infinitamente más rico que el mundo cerrado de “su momento histórico”.

Esta observación quizás nos lleva a reparar entre un aspecto conciente de la existencia, ubicado en el momento histórico, y un aspecto inconciente, que podemos ubicar en el momento mítico.

Todo lo que hace el hombre lo encuadra y lo remite a su momento histórico, y esto es cierto, sin embargo, hay momentos que pertenecen al ensueño, a la melancolía, a la beatitud e incluso a la evasión, en los que el hombre queda fuera del campo de la historia, entra en su espacio sagrado, en su espacio mítico, y revive los estados de su creación.

Hay un momento en el cual el hombre sale de la dualidad de su existencia, “sale de su tiempo”, que es lo quedemarca la existencia, y entra en un espacio único, que le pertenece, y que es el estado propio, el estado auténtico.

La ilusión de la historia

Mas allá de lo tangible de las situaciones que el hombre vive cotidianamente como ‘su historia” hay un aspecto de ‘esa historia” que sale de la realidad.La historia tanto en su pasado corno en su futuro es una sucesión de presentes que guardan como vivencia a través de la memoria. Esas sucesionesde presentes determinan en cierta forma, su existencia futura, no como destino inamovible, sino como mapa de ruta de la experiencia vivida.

Sin embargo esa dualidad que va desde el pasado hacia el futuro, esa historicidad que el hombre construye, no pertenece al hombre real, no pertenece al hombre en sí, sino al hombre “en situación” El hombre dentro de esta situación histórica construye una realidad aparente plagada de repeticiones generadas por esos recuerdos agradables o desagradables, concientes o inconcientes de su pasado. Sin embargo fuera de esa situación histórica, el hombre “es” en un espacio sagrado es en su origen y en su autenticidad. Si se quiere en su espíritu

Volviendo Eliade, la necesidad del hombre de regenerar la historia es precisamente la posibilidad de volver a ese momento, que es de autenticidad y no de “no existencia”. Podemos hablar de no existencia histórica pero no de no existencia como ser.

Dos críticas

Precisamente, son estas las críticas que Eliade hace sobre los existencialistas y sobre el psicoanálisis.

Sobre los primeros, porque precisamente, a partir de la concepción de que el hombre es “arrojado” a la existencia, “condenado a vivir el sinsentido de la vida”, no tiene otra alternativa que la del compromiso con su momento histórico, es decir, consolida al hombre como “ser histórico”, en tanto que la regeneración del tiempo, o en otros términos, la abolición de la historia, proyecta al hombre hacia un espacio sagrado, que le da una mayor trascendencia como “Ser”.

Por su parte, el psicoanálisis le da otra dimensión a la historicidad del hombre, pues su entrada en el inconciente no puede menos que acercarse a los símbolos, a las imágenes, y a la mitología que este contiene.

Sin embargo, estas imágenes quedan cercenadas al ser interpretadas parcialmente, es decir, casi literalmente. Los símbolos que aparecen en los mitos que el psicoanálisis maneja (Edipo, Electra, étc.), son mitos que aparecen aun en las sociedades más arcaicas, sin embargo, el significado de esos símbolos trasciende la historia personal del hombre para transformarse en mitos universales. Las representaciones arquetípicas de esos símbolos se transforman en un despropósito cuando son ‘amputados” para aplicarlos a la historia personal del hombre. La representació n de Padre o Madre, en el complejo de Edipo son mucho más amplias, vastas y completas que las q le el psicoanálisis les da como padre y madre personal en la historicidad individual, contienen a esa historicidad individual pero no se agotan en ella. La interpretació n se transforma en una falacia cuando es cercenada. Eliade no dejó de reconocer la genialidad de Freud, pero tampoco dejó pasar el hecho de que , englobado como “moda cultural”, el psicoanálisis aceptó como válidos aspectos de la obras de Freud como “Tótem y Tabú”, basada sobre argumentos que en su momento, fueron refutados en forma total por “no poder basar el origen de las religiones en el totemismo, porque ya había sido suficientemente demostrado que el totemismo era un fenómeno demasiado parcial, además de no ser el más antiguo”. Sin embargo, la grandiosidad de la obra de Freud, arrastró como una genialidad una teoría que no tenía mayor trascendencia.

El terror a la historia

Eliade sostenía que uno de los principales problemas que presenta al hombre como ser histórico, es precisamente el terror a la historia, una historia que por su propio devenir, ejerce presiones cada vez más grandes sobre el hombre mismo. La vigencia de estos conceptos se hace carne hoy, en los tiempos en que la posmodernidad nos impone una historia que quizás no queramos vivir. La irreversibilidad de la globalización arrastra al hombre posmoderno a sufrir la consecuencia de su propia creación: el mercado.

La dicotomía mito-logos se presenta hoy como una decisión que la misma historia impone, y esta historia que lo impone, es producto de la dicotomía. Recuperar el espacio de lo sagrado o aceptar una razón, que no es lógica. o una lógica no racional, que no está en sintonía con el ser, sino con la historia. una historia con destino incierto, una historia fuera de control.

Según Eliade, el hombre actual “se sabe y se quiere creador de la historia”, a diferencia de el hombre arcaico que “no la consideraba como una categoría específica de su propio modo de existencia”.

El hombre actual se ata al cabo de la historia, pero el terror a la historia deviene de no saber exactamente hacia dónde esa historia conduce, sumiéndolo en una completa incertidumbre, característica fundamental del posmodernismo.

Visto de esta manera, el hombre, como ser histórico, pierde todo sentido, porque la misma historia pierde sentido.

Pretendiendo ser el creador de la historia, el hombre ignora que en realidad, los protagonistas de la historia son unos pocos, cada vez más restringidos, y son los verdaderos protagonistas de la historia, en tanto que la masa “soporta las consecuencias para ellos”, y no para si misma.

El hombre atado al cabo de la historia pierde sentido junto con la historia, en tanto que el hombre cíclico, “es libre de no ser ya lo que fue, libre de anular su propia historia mediante la abolición periódica del tiempo y la regeneración colectiva”

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La conexión cerebro-música

Posted by cosmoxenus en 26 diciembre 2008

¿De qué modo la música estimula el intelecto y mejora el aprendizaje? ¿Estimula una zona del cerebro relacionada con la creatividad? Las preferencias musicales de los niños, ¿están grabadas en el cerebro o son determinadas por la cultura? Los cerebros de los músicos, ¿son diferentes de los de las demás personas? Estos son algunos de los temas que consideran los científicos, investigadores médicos, psicólogos y educadores cuando se plantean la pregunta: ¿por qué funciona el efecto Mozart?

El estudio del desarrollo neurológico a lo largo de la infancia proporciona pistas en esta búsqueda. Cuando los niños comienzan a ir a la escuela tienen facilidad para memorizar, y en sus mentes se imprimen muchas informaciones sencillas mediante canciones y juegos musicales. La comprensión de lo que son capaces de repetir sólo les llega alrededor de los seis años (en muchos niños, a los ocho). Los elementos fónicos se aprenden mediante una especie de proceso sin sentido, que entraña hacer sonidos que equivalen a los objetos, movimientos y actividades. Aunque este proceso no es lineal y aparentemente no tiene sentido, en realidad es esencial para desarrollar habilidades de pensamiento que van a durar toda la vida.

Hasta que no se produzca un salto importante en el desarrollo del cerebro durante los años de enseñanza básica, el aprendizaje se realiza mediante movimientos y rápidas asociaciones emocionales; a los dos años, el cerebro del niño ha comenzado a fusionarse con el cuerpo mediante las actividades de caminar, bailar y desarrollar el sentido del ritmo físico. Tomemos el rap, por ejemplo, que tiene sentido para los niños aunque no entiendan qué quieren decir las palabras. (En algunas partes de Chicago y Nueva York, niños de segundo año de enseñanza básica son capaces de hacer rap durante quince o veinte minutos, mientras que es difícil que mantengan la atención en una conversación durante más de uno o dos minutos.) Entre los siete y los nueve años se produce un enorme progreso de integración neural. Cuanto más música oyen los niños antes de entrar en la escuela, más útil les será a lo largo de toda su vida esta fase de codificación neural.

Entre el segundo y tercer año de escuela básica, el niño suele desarrollar habilidades más complejas: escuchar, procesar información visual, coordinar el movimiento en el cerebro y en la mente. Podría ser que después del cuarto año se fijaran las formas básicas de percepción sensorial, y cualquier tipo de aprendizaje adicional sea para perfeccionarlas o corregirlas. Pero, ciertamente, hay mucho más que hacer. Los elementos fónicos, la notación musical y las matemáticas unen los centros auditivos a los hemisferios cerebrales izquierdo y derecho. Entonces comienza en la conciencia la verdadera conversación entre los símbolos del mundo exterior y el significado del mundo interior. A esto el psicólogo infantil suizo Jean Piaget lo llama «razonamiento concreto».

Desde los nueve a los once años, las vías auditivas experimentan otro progreso, que mejora el habla y la escucha. Adquieren importancia la lectura coral, la poesía y las variedades de pronunciación y dialectos, ya que el cerebro y el sistema auditivo comienzan a procesar las voces y la sabiduría del mundo en general. Los niños que nunca han oído dialectos ni otros idiomas tienden a considerar rara esa forma de hablar, para el resto de sus vidas. Oír diversos dialectos en la televisión o en el cine ayuda un poco, pero aprender a cantar canciones sencillas en japonés, swajili, alemán, o incluso en formas de hablar regionales (el acento de Texas, por ejemplo) capacita al cerebro para codificar nuevos sonidos, y por lo tanto, para entender de modo más completo el mundo.

Durante esta fase completa su desarrollo el cuerpo calloso, que es el puente entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro, y esto permite que ambos hemisferios reaccionen simultáneamente a un acontecimiento. En estudios recientes se ha descubierto que el cuerpo calloso de los músicos es más grueso y está más desarrollado que en otras personas, lo que refuerza la idea de que la música aumenta las rutas neurales y estimula el aprendizaje y la creatividad. El plano temporal, situado en el lóbulo temporal de la corteza cerebral, es también más pronunciado en los músicos. Al parecer esta zona del cerebro está relacionada con los procesos del lenguaje y también podría «clasificar» los sonidos, lo que sugiere la existencia de un eslabón perceptivo cutre el lenguaje y la música. Estudios como éste, observa el escritor científico Richard A. Knox, forman parte de «un creciente cuerpo de pruebas que indican que el cerebro humano está diseñado para procesar, valorar y finalmente crear música, actividad cuya importancia para la especie los científicos sólo están empezando a valorar desde el punto de vista biológico».

En 1996, los educadores informaron que alrededor de los once años experimentan un cambio los circuitos de las neuronas que rigen el discernimiento perceptivo y sensorial. Es posible que a partir de esta edad los niños que no han tenido música en su educación ya no puedan desarrollar la capacidad para identificar la altura y el ritmo.

Desde los once a los trece años, como han observado Piaget y otros educadores de niños, comienza a desarrollarse la timidez o inseguridad, ya que se hace más difícil acceder al hemisferio derecho del cerebro. Desde los trece a los quince años, baja el tono de la voz en los niños y éstos suelen perder las características más intuitivas y emocionales que tenían antes. A estas edades son importantes la música, el arte y la educación física creativa para la integración total de la mente y el cuerpo, ya que estas actividades estimulan el funcionamiento del hemisferio cerebral derecho.

La conciencia continúa desarrollándose durante todos los años de adolescencia. El pensamiento se hace más abstracto y las habilidades musicales más matemáticas. La interpretación se hace con más timidez. Hacia el final de la enseñanza secundaria o los últimos años de la adolescencia, la música, el arte y las demás actividades rítmicas ya han hecho su trabajo. El cerebro va a continuar desarrollándose hasta los primeros años de la edad adulta, pero ya ha pasado la capacidad para el mayor desarrollo neurológico.

El sistema nervioso es como una orquesta sinfónica con diferentes ritmos, melodías e instrumentaciones. Hay muchos sistemas rítmicos y melódicos que mantienen sincronizado el cerebro. Cuando se lesiona cualquier parte del cerebro, se alteran los ritmos naturales del cerebro y el cuerpo, y es posible que las neuronas se enciendan en momentos equivocados o no se enciendan en absoluto. Con frecuencia la música externa, el movimiento o las imágenes contribuyan a volver la «afinación» a la «música neurológica». De forma misteriosa, la música llega a las profundidades del cerebro y el cuerpo que inducen a expresarse a muchos sistemas inconscientes.

Don Campbell, El efecto Mozart

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Posted by cosmoxenus en 26 diciembre 2008

 

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