El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 23 agosto 2008

LA TRADICION EGIPCIA

Posted by cosmoxenus en 23 agosto 2008

Quizás el más antiguo pueblo que ha ejercido una mayor influencia en las culturas de todos los tiempos fue el Antiguo Egipto, tierra de grandes iniciados, considerada como la cuna de los misterios, donde la verdad fue cubierta con el velo de la alegoría y en donde los dogmas de la religión fueron comunicados por primera vez en forma símbolos. La antigua historia de Egipto parte de la primera Dinastía, fundada por Manú o Mena unos 5.000 años A.C. Pero la historia antigua de Egipto se extiende más allá, a la era de los Reyes Divinos de las Dinastías Atlantes que gobernaron ese país durante miles de años y de los cuales nos han llegado tradiciones, en forma de mitos y leyendas que ya eran antiguas a la llegada de Mena. Fue en este pueblo donde el Gran Maestro del Mundo llegó de la Gran Logia Blanca, usando el nombre de Tehuti o Thoth, cuyo nombre helenizado nos ha llegado como HERMES, EL TRIMEGISTO (el tres veces sabio).

La iniciación de los Egipcios, conocidos con el nombre de Misterios de Isis y de Osiris según Vasal se remontan a uno 2.900 a.C, fueron grandes instituciones publicas sostenidas por el Estado, su enseñanza comprendía todas la Artes y Ciencias del Oriente. El centro principal de los trabajos estaba en la ciudad de Menphis, cerca de la Gran Pirámide. Esta pirámide fue construida basándose en elevados cálculos matemáticos y astronómicos, de manera que ella representaba el Universo, y los iniciados estuvieron dedicados simbólicamente a su construcción, tal como los Masones modernos están dedicados a la construcción del Templo de Salomón. Los Misterios estaban agrupados en menores y mayores divididos en tres grados y era impartida a los iniciados bajo solemnes juramentos de secretos, su instrucción estaba envuelta en los rituales de Iniciación, Paso y Elevación y es básicamente de esta forma como han llegado a la Masonería de Grados, correspondiendo cada uno de ellos a un tipo de iniciación o paso de grado así se tenían.

Los Misterios Menores correspondía a los Misterios de Isis, y se asimila al de Aprendiz Masón, eran ceremonias preparativas para los superiores, donde el iniciado recibía instrucciones en las leyes físicas de la naturaleza, la necesidad de la purificación moral.

Los Misterios Mayores correspondían al segundo y tercer grado. El segundo grado lo constituyen los Misterios de Serapis, en estos se impartía instrucciones practicas sobre el desarrollo del cuerpo mental y seguramente se relacionaba con la muerte de Osiris.

El tercer grado era llamado los Misterios de Osiris, y corresponderí a al Grado de Maestro Masón, el ritual era muy impresionante, en el cual el candidato debía pasar por una representació n simbólica de la muerte, la búsqueda del cuerpo y la resurrección de Osiris.

La síntesis egipcia deja aparecer varios signos que la tradición occidental tomara a su favor:

Una teología de resurrección aportada por el mito de Osiris.

La practica de ciencias sagradas destinadas a mantener la comunicación entre los diversos mundos humano y divino.

La idea de un verbo creador y la revelación de secretos.

Una cosmografía orientada y ordenada alrededor de un centro, el Templo.

En esta ultima parte la imagen del templo entretendrá las ensoñaciones de todos los esoterismos cuyo simbolismo reposa en la Arquitectura llamada Arte Real. El templo egipcio obedece a una cosmografía, esta orientado sobre cálculos astronómicos y su fundación a ritos precisos, bajo la autoridad de Thot. Casa de Dios construida con las herramientas sagradas del numero, de la geometría, edificada con materiales elegidos, el simbolismo se complementa con los jeroglíficos que ornan sus paredes. Esta idea será tomada mas adelante por los Judíos en la construcción del Templo de Salmón.

Fuente: http://www.gluv. org/Historia% 20de%20la% 20Masoneria% 20Universal. htm

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Las Sociedaes Secretas

Posted by cosmoxenus en 23 agosto 2008

“Les sociétés secrètes”.

Autor: Serge Hutin.

Presses Universitaires de France, 1952.Transcripció n por Henzo Lafuente.

1. Introducción

Durante la Edad Media el esoterismo no dejó de caminar más o menos subterráneamente, a pesar de la lucha encarnizada emprendida por el Papado contra todas las herejías. Durante ese dilatado período,hubo gran número de organizaciones iniciáticas, algunas de las cuales trataban de mantenerse apartadas de las controversias teológicas, como el Compañonaje, otras eran francamente anticatólicas y depositarias de doctrinas heterodoxas. Doctrinas teosóficas de todas clases que se abrevaban en las más diversas fuentes, desempeñaron un gran papel: la Cábala o tradición hebraica; las doctrinas iluministas, en que reaparecen las antiguas tradiciones gnósticas; la alquimia y las especulaciones propiamente herméticas… Las corrientes ocultas de aquel período son aún muy mal conocidas, particularmente sus relaciones con las doctrinas orientalles: es conocido el papel desempeñado por las Cruzadas sobre el particular. (Sería interesante, en particular, estudiar los vínculos de la tradición hermética con el simbolismo utilizado por las órdenes de Caballería que se constituyeron en el momento de aquellas expediciones: los blasones usan abundantemente colores simbólicos.[1]

2. Las corporaciones

Entre las múltiples agrupaciones medievales, las más célebres son las Guildas o corporaciones de oficios, en las cuales existían ritos iniciáticos, y cuyos usos se perpetuaron hasta mucho después.

La más sabia de esas Guildas era la de los «Albañiles»[maçons] , constructores de los palacios y de las catedrales, adeptos del Arte real que entonces era la arquitectura, y depositarios de antiguos secretos:

«Con todo derecho puede afirmarse que la geometría esotérica pitagórica se transmitió desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, por un lado a través de las cofradías de constructores (que a la vez se transmitieron, de generación en generación, un ritual iniciático en que la geometría desempeñaba un papel preponderante) , y por otro, por la Magia, por los rosetones de las catedrales y los pentáculos de los magos» [2]

De esos «Maestros de Obra», de esa masonería operativa, nació la francmasonerí a especulativa. En cuanto al Compañonaje, cuyos diferentes «Deberes» rivales se repartían los picapedreros, los cerrajeros, los carpinteros, y que por lo demás subsiste hoy, numerosas novelas han popularizado las costumbres: los lazos y el bastón simbólicos; la «Vuelta a Francia»; los «cayennes», especies de mesones donde la «Madre» se ocupa del albergue y de la ropa de los compañeros…

El rasgo común de todas esas Hermandades es la existencia de signos de reconocimiento, de ritos iniciáticos de afiliación, de tradiciones que llegan a la más remota antigüedad, algunas de las cuales se encuentran en la Masonería moderna, como la célebre leyenda de la construcción del Templo de Jerusalén por Hiram.

3. La leyenda del Grial

El Grial [o Graal] es el vaso sagrado, la copa que, según la leyenda, sirvió en la Cena, y en la cual José de Arimatea recogió la sangre y el agua que manaban de la herida que la lanza del centurión Longino hizo en el costado de Cristo; parece que el propio José de Arimatea transportó luego el Grial a Gran Bretaña. Dicho vaso sagrado, que contiene el «brevaje de la inmortalidad» , aparece en gran número de leyendas medievales relativas a la «Búsqueda del Grial», es decir, a la busca de la Sabiduría perdida; todos conocemos la famosa Mesa Redonda construida por el Rey Arturo, siguiendo los planos del encantador Merlín, y destinada a recibir el Grial cuando uno de los doce caballeros llegara a conquistarlo, y lo llevara de Gran Bretaña a la Armórica. (La copa del Grial fue labrada por los ángeles en una esmeralda desprendida de la frente de Lucifer cuando éste cayó; confiado a Adán en el Paraíso terrenal, perdido después del pecado original, el Grial fue recobrado por Set, que pudo entrar al Paraíso terrenal, y luego por otros, antes de Cristo.) La pérdida del Grial es, en suma, la pérdida del Conocimiento, «perdido», o mejor, oculto y que se trata de volver a encontrar.[3]

En esas tradiciones se entrevé un vínculo entre el esoterismo cristiano y la tradición céltica, es decir, druídica: sus orígenes son, por lo demás, bastante misteriosos. Todas esas leyendas parecen haber sido utilizadas por gran número de agrupaciones más o menos iniciáticas, y sin duda también por los albigenses.. .

Según Henri Martin [4], habría habido también una suerte de Orden de Caballería oculta, la Masenia del Santo Graal, cuyas huellas encontraba en una obra bastante posterior, el Titurel: «Ya no es en la isla de Bretaña, sino en Galia, en los confines de España, donde se conserva el Grial. Un héroe llamado Titurel funda un templo para depositar el santo Vaso en él, y es el profeta Merlín quien dirige esta construcción misteriosa, pues fue iniciado por José de Arimatea, en persona en el plano del Templo por excelencia, del Templo de Salomón. La Caballería del Graal se convierte aquí en la Masenia, esto es, en una Francmasonerí a ascética, cuyos miembros se llaman Templistas, y aquí puede verse la intención de unir a un centro común, figurado por ese Templo ideal, la Orden de los Templarios y las numerosas cofradías de los constructores que entonces renuevan la arquitectura del medioevo. Esto nos permite entrever mucho de lo que podría llamarse la historia subterránea de aquellos tiempos, mucho más complejos de lo que se cree…[5]»

4. Los cátaros

Los cátaros (es decir: los «puros»), llamados también albigenses, porque eran particularmente numerosos en la región de Albi, son célebres sobre todo por la encarnizada lucha que la Iglesia y la Realeza emprendieron contra ellos, exterminándolos por todos los medios. Sus doctrinas, que se distinguen por su pesimismo, son bien conocidas: llevando al extremo la doctrina de los dos principios del Bien y del Mal, declaraban que el universo entero había sido creado por el Príncipe de las Tinieblas, y de ahí concluían en una moral ascética, que condenaba el casamiento, la generación, y la vida misma, mala en sí, puesto que aprisiona el alma luminosa en la materia tenebrosa… A decir verdad, únicamente los Perfectos estaban sujetos a estricto ascetismo; en cuanto a los simples Auditores, gozaban de una moral más suave. Paradójicamente, por lo demás, esos herejes eran, en cierto sentido, mucho más «optimistas» que la Iglesia: al hacer de la Tierra el «Reino de Satanás», los cátaros excluían el infierno del más allá, del mundo suprasensible y espiritual; al cabo de los tiempos, todos los espíritus, luego de pasar por gran número de reencarnaciones, quedarían salvados, toda la Luz librada de las Tinieblas. La literatura ocultista atribuyó a los cátaros toda clase de creencias esotéricas que les eran extrañas. No por eso dejaban de tener ceremonias y ritos iniciáticos, prácticas diversas que tenían por finalidad separar el espíritu de este mundo y librar el alma, cautiva de su cuerpo; algunos hasta querían conseguirlo bruscamente por la Endura, acto que consistía en dejarse morir de hambre; pero la mayoría se limitaba a los ritos iniciáticos propiamente dichos, que permitían alcanzar la iluminación espiritual por el ascetismo y diversas técnicas que permitían separar momentáneamente el alma del cuerpo. «Los cátaros – escribe Aroux – tenían ya en el siglo XII signos de reconocimiento, santo y seña, y una doctrina astrológica».

La «cruzada» empeñada contra los albigenses es demasiado conocida para que hablemos de ella. Sin embargo, debe señalarse que las doctrinas cátaras sobrevivieron a la degollina de sus sacerdotes. Los Trovadores, que habían demostrado ser auxiliares fervientes y devotos de la herejía albigense, siguieron propagando en su «gaya ciencia» las ideas proscritas por la Inquisición.[ 6]

5. Los Templarios

El esoterismo de los templarios sigue siendo un enigma. Es conocida la historia de esa famosa Orden, fundada en 1117 para la protección de los peregrinos en Tierra Santa, cuya regla había sido establecida por San Bernardo: después de combatir mucho tiempo a los sarracenos, los templarios debieron por último retirarse a Siria luego de la reconquista del país por los musulmanes, pero habían adquirido gran poderío y riquezas en la cristiandad, y poseían encomiendas en todos los reinos de Europa. El proceso intentado por el envidioso Felipe el Hermoso a esos hombres demasiado influyentes ha sido referido a menudo: todos sabemos de qué manera el soberano acabó por arrancar al papa Clemente V la condena de los templarios con la acusación de «renegar de Cristo, apostatar, entregarse a actos de idolatría y a horribles libertinajes en el curso de ceremonias secretas». Después de un largo proceso y la disolución de la Orden pronunciada por la Bula papal de 1312, el Gran Maestro Jacques de Molay y gran número de templarios fueron quemados vivos en París, en 1314.

¿Tenían los templarios una doctrina secreta y ritos de iniciación? El problema ha suscitado gran número de interpretaciones; ciertos historiadores niegan categóricamente la existencia de un esoterismo templario, y otros, al contrario, no vacilan en hacer derivar la francmasonerí a de la Orden mártir. En realidad, bien parece que los templarios tuvieron un culto secreto y doctrinas reservadas a los iniciados, y que esas doctrinas heterodoxas les fueron transmitidas por heréticos musulmanes – quizás los asesinos, con quienes tuvieron relaciones -, herederos de especulaciones gnósticas. Pero conocemos muy mal dicho esoterismo, tanto más cuanto que los documentos seguros faltan casi totalmente. El historiador se ve reducido a conjeturas, con respecto a las figuras bafométicas (de bafometo = «inspiración del Espíritu»), especie de ídolos andróginos, que representan la unión de los principios masculinos y femeninos, cuyo papel en los rituales secretos no ha podido ser precisado con suficiente certeza. Aroux, citando a Von Hammer, hace alusión a «símbolos gnósticos impresos en un talismán hallado, en el siglo XVII, en la tumba de un templario, muerto antes de la destrucción de la Orden», y asimismo a:

«…dos cofrecillos descubiertos, uno en Borgoña, el otro en Toscana, sobre los cuales se reconocen esos mismos símbolos, principalmente la cadena de Eones, representada por la houppe, las pruebas de fuego y del agua, el falo, el cteis, el toro de Mitra y la cruz ansada de los egipcios».

Y también a «esos emblemas extraños esculpidos en la puerta de algunas iglesias, donde parecen querer mostrarse y ocultarse, a un mismo tiempo, las doctrinas interiores del templo» (por ejemplo, en lo alto de la puerta principal de la iglesia Saint-Merri se halla un Bafometo, entre dos ángeles que le echan incienso). Pero ignoramos casi todo del esoterismo templario, y el historiador debe desconfiar de las descripciones demasiado precisas que dan ciertos ocultistas de los misterios practicados por los Caballeros.

6. Dante y el esoterismo

Dante Alighieri (1265-1321) es el más célebre «iniciado» de la Edad Media: ese gran adversario del papado parece haber desempeñado un gran papel en las sociedades secretas de aquel entonces; era, en particular, uno de los jefes de la Fede Santa, Orden Tercera de filiación templaria. Y se hizo el intérprete de dicho esoterismo en su Divina Comedia, que es «una alegoría metafísico-esoté rica, que vela y expone al mismo tiempo las fases sucesivas por las cuales pasa la conciencia del iniciado para alcanzar la inmortalidad» [7]

Cada «Cielo» representa un grado de iniciación: el Infierno representa el mundo profano, el Purgatorio comprende las pruebas iniciáticas, y el Cielo es la morada de los Perfectos, en quienes se hallan reunidos y llevados a su cenit la inteligencia y el amor. En esta vasta síntesis aparecen toda clase de elementos: doctrinas paganas, gnósticas, cátaras, árabes, herméticas, etc. Se encuentran en particular los símbolos más típicos del hermetismo cristiano: la Cruz, la Rosa, el Águila, la Escala de las siete artes liberales, el Pelícano que se abre el pecho para alimentar a su cría (símbolo a la vez del Redentor del mundo y de la más perfecta humanidad). Es una verdadera máquina de guerra dirigida contra la Iglesia [8]

7. Alquimistas y cabalistas

Como hemos podido darnos cuenta, la Edad Media fue una época en que los cultos secretos y las doctrinas esotéricas proliferaron, propagados por numerosas organizaciones iniciáticas. Citemos, a ese respecto, las sociedades secretas que agrupaban a los alquimistas, cuyas doctrinas y prácticas no dejaron de desarrollarse durante todo ese período, a pesar de las repetidas condenas de la Iglesia.

También hay que mencionar a los rabinos cabalistas, que se agruparon en una suerte de escuelas, pequeñas capillas cerradas. El sentido etimológico de la palabra Cábala es «tradición». Ese esoterismo hebraico, cuya influencia había de ser tan grande sobre numerosos pensadores cristianos, tiene remotas raíces en las doctrinas puramente judaicas y también en las otras tradiciones, principalmente las ideas gnósticas: las obras de los cabalistas son una especie de depósito en el que han venido a acumularse los residuos de los sistemas teosóficos más diversos. Había una Cábala práctica, suerte de enciclopedia de conocimientos mágicos de todas clase, junto a diversos procedimientos que permitían obtener el éxtasis místico, y aun llegar a poner a algunos sujetos en trances hipnóticos. Pero había sobre todo una Cábala especulativa, que interpretaba alegóricamente los textos sagrados, utilizando diversas técnicas de permutación de letras. (Gematria, Notarikón, Temurah, Teruf), y que intentaba penetrar los más profundos misterios de la Creación (Maaseh heresit,«Historia del Génesis») y de la constitución del Universo (Maaseh Merkabah, «Historia del carro celestial»). Los dos textos de base de las especulaciones cabalísticas eran el Sefer( o Sepher) Yetsirah («Libro de la Formación»), sin duda del siglo VIII, y el Séfer – ha – Zohar («Libro del Esplendor), redactado en España hacia fines del siglo XIII; esta última obra ejerció, sobre todo a partir del siglo XVI, considerable influencia sobre casi todas las doctrinas esotéricas que vieron la luz.

No podemos resumir, siquiera brevemente, el inmenso cuerpo de doctrinas que forman las especulaciones cabalísticas: nos permitimos remitir a las obras especializadas (Ver bibliografía) . Sin embargo, he aquí el principio de base, enunciado por J.Boucher [9]:

«Dios puede ser considerado en sí o en su manifestación. En sí, antes de toda manifestación, Dios es un ser indefinido, vago, invisible, inaccesible, sin atribución precisa, parecido a un mar sin orillas, a un abismo sin fondo, a un fluido sin consistencia, imposible de conocer por ninguna razón, por consiguiente, de ser representado, sea por una imagen, sea por un nombre, sea por una letra, ni siquiera por un punto. El menos imperfecto de los términos que puede emplearse sería el Sin fin, el Indefinido o Ain Sof, que no tiene límite, o Ain el No – Existente, el No-ser.

«En cuanto Dios se manifiesta se hace accesible, cognoscible; se le puede nombrar; y el nombre que se le da se aplica a cada manifestación o exteriorizació n de su ser. El Ain Sof, el Ain se manifiesta de diez maneras por o en las sefirot [sephirot]. Cada una de éstas, la Corona, la Sabiduría, la Inteligencia, la Gracia, la Fuerza, la Belleza, la Victoria, la Gloria, el Fundamento y la Realeza, constituye un modo especial de revelación o de notificación del Ain Sof y permite nombrarlo. Cada círculo, limitación o determinación del Ain Sof, es una sefirah…

«La Cábala considera también a Dios bajo la forma del Adán celeste, el Adán Quadmón, y localiza las sefirot en cada uno de sus miembros, aplicando la ley de los contrarios y la ley sexual»

De ahí el diagrama conocido con el nombre de árbol de las Sefirot. (Fig.1)

8. La brujería

Este rápido vistazo sobre las iniciaciones medievales no sería completo si no hiciéramos alusión a la brujería. Han existido, según parece, asociaciones secretas de brujos y brujas, celebrando sus ritos en fechas fijas. Por paradójico que parezca, la brujería constituye una especie de culto y aun de religión, pero de religión a redopelo.

Como se ha hecho notar muchas veces, «no es posible separar desde la Edad Media en que ellas dominan, las dos nociones paralelas y antinómicas de Dios: el bien, y del Diablo: el mal. Es, pues, fácil comprender que si se levantaban altares a Dios, si existía toda una liturgia, con misas y fiestas que se le ofrecían, también habían de existir ceremonias tan fervorosamente dedicadas al Diablo. Si la Iglesia misma consideraba al Diablo como un ángel caído, muy poderoso y un "casi igual" ; si, por añadidura, un pacto con él aseguraba, no después de la muerte, sino en la vida terrenal, felicidades y riquezas ciertas, era muy tentador para quienes una fe sólida no ataba a Cristo… probar con el Diablo [10]». Las prácticas y el culto satánicos han sido abundantemente descritos en obras especializadas [11]. El estudio de esa forma aberrante de iniciación es, por lo demás, del más alto interés para el historiador de las religiones: en las prácticas místico-eróticas del Sabbath se encuentra sin duda un eco lejano y pervertido de un antiguo culto pagano de la fecundidad [12].

Índice Bibliográfico:

[1] F. Portal, Des coulerus symboliques, reedic. París, Niclaus, 1938.

[2] Matila, G. Ghika, Le nombre d’ór, t. II, páginas 75-76 (nueva edic., París, N.R.F., 1951).

[3] Rene Guénon, Le roi du monde, cap.V. Véase: A.E.Waite, The Holy Grail, Londres, 1933, Lumière du Graal, París, 1949 y Jean Marx, La légende arthurienne et le Graal, París. P.U.F., 1912.

[4] Historie de France, t. III, págs. 398-399.

[5] También se encuentra el Grial en las leyendas germánicas (cf. la Tetralogía de Wagner).

[6] Véanse los romances o poemas sobre el Santo Grial.

[7] A. Reghini, citado por R.Guénon, L’ésotérisme de Dante, pág. 25.

[8] Cf. el Roman de la Rose, de Lorris y Meunc.

[9] La symbolique maçonnique, págs. 102-103.

[10] M.Verneuil, Dict. des Sciences occultes, Mónaco, 1950, pág.360.

[11] La obra clásica es la de Grillot de Givry, Le musée de Sorciers. París, Lib. de France 1929.

[12] Véase sobre el particular: M.A. Murray, The Witch – cult in Wester Europe, Oxford, 1921.

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CUARTO CONGRESO ARGENTINO ANUAL "CARL G. JUNG"

Posted by cosmoxenus en 23 agosto 2008

organizado por la

ASOCIACION JUNGUIANA ARGENTINA (AJA)

Del 19 al 21 de setiembre de 2008

Auditorio de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE)

Uruguay 1.371, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

PROGRAMA ACTUALIZADO DE ACTIVIDADES

Viernes 19 de septiembre:

17.00 hs. Recepción y acreditación de los participantes.

18.30 hs.-  Ceremonia de apertura: Embajador de Suiza en la Argentina (o quien lo represente), Dr. César Augusto CABRAL, Prof. Dr. Vicente RUBINO, Dr. Rodolfo FISCHER, Prof. Dr. Antonio LAS HERAS. Coordina: Dra. Mónica P. CODEVILLA FREDES.

19.15 hs.- Carl G. Jung y las neurociencias, por la Lic. Alicia ONOFRI.

20.15 hs.- Los simbolismos del Sí Mismo, por la Dra. Cármen BALZER

Sábado 20 de septiembre:

9.30.- Recepción y acreditación de los participantes.

10.30 hs.- Dos estudios de Jung sobre representaciones alquimicas : Las Visiones de Zosimo y Paracelso,  por el Académico Dr. Francisco GARCIA BAZAN.

11.30 hs.- Algunas diferencias entre el pensamiento de Carl G. Jung y de Sigmund Freud, por el Prof. Dr. Néstor COSTA. 

13.00 hs. a 15.00 hs. Almuerzo de camaradería en el restaurant de la SADE. (Arancelado.)

15.00 hs. Encuentro con lo inconsciente profundo y colectivo en los grupos de creatividad, por la Lic. María Asunción BELTRAN. 

16.00 hs.- Carl G. Jung y el sentido secreto de los mitos, por el Prof. Dr. Vicente RUBINO.

17.00 a 17.30 hs.: Intervalo.

17.30 hs.- Experiencia, vivencia y simbología de la Pachamama en las ceremonias rituales del noroeste argentino, por la Lic. Beatriz Isabel DE MIGUEL. Amplificadores: Prof. Dr. Vicente RUBINO, Prof. Dr. Rodolfo FISCHER, Dra. Ana Brenda Horwitz.

18.30 hs.- La Dama y el Héroe Solar: un singular entramado arquetípico, por el Prof. Dr. Antonio LAS HERAS

19.30 hs.: Acto Académico de Clausura. Entrega de diplomas a los participantes que los hayan solicitado y a los expositores. Coordina: Dra. Mónica P. CODEVILLA FREDES.

21.00 hs.- Cena de camaradería en el restaurant de la SADE y encuentro del Campo Junguiano con actividades artísticas. (Arancelado.)

Domingo 21 de septiembre: (Horarios a determinar.)

Habrá un almuerzo de camaradería y despedida.

Ateneo clínico junguiano, a cargo del Prof. Dr. Rodolfo FISCHER.

Taller Junguiano de Constelaciones Familiares, a cargo de la Dra. Ana Brenda HORWITZ.

Taller: ¿Cómo se practica el análisis junguiano?, a cargo del Prof. Dr. Antonio LAS HERAS y la Lic. Silvina Laura MAZAL.

Taller: "Chamanismo… tradición, desafío y poder", a cargo del Lic. Roberto Jorge MARTINEZ.

IMPORTANTE:

La participación en el Congreso es libre y gratuita, estando abierta a profesionales, estudiantes y público interesado en general. La inscripción será otorgada por estricto órden de inscripción puesto que las vacantes están limitadas a 120 personas.

Los participantes que deséen recibir el diploma acreditativo deberán abonar $ 85 y solicitarlo al momento de formalizar su inscripción.

Durante todo el desarrollo del Congreso funcionará un servicio de bar y cafetería a disposición de todos los asistentes, donde cada uno abonará lo que consuma.

Tanto el almuerzo como la comida del sábado 20 y el almuerzo del domingo 21 están abiertos a todos quienes quieran asistir, abonando cada comensal su consumución. Los organizadores del Congreso han realizado las gestiones necesarias para que en todos los casos los precios de la gastronomía sean accesibles a cualquier bolsillo.

INFORMES E INSCRIPCION:

4371 4788

Lunes a viernes de 13.00 a 19.00 horas.

info@jung-argentina.com.ar

www.jung-argentina.com.ar

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SECRETOS DE LA MASONERÍA

Posted by cosmoxenus en 23 agosto 2008

Dr. Arnold Krumm Heller

Muchas veces se me ha pedido que escriba sobre la Masonería oculta, pero siempre me he negado porque he creído que no debo perder el tiempo. Pero, últimamente, Leadbeater ha lanzado un libro sobre Masonería, lo mismo como lo había hechoantes Heindel, y entonces he resuelto salir del silencio.

Al leer estas obras, lo mismo como la de Jinaradasa, me he dicho: o estos autores no saben nada de Masonería oculta o si saben no quieren hablar. Lo más probable es que sean como miles y miles de masones que acuden a los Talleres dedicándose a un humanitarismo muy hermoso, pero para ejercerlo les sale sobrando la Masonería y harían obras más prácticas enrolándose en el ejército de salvación con el grado de alférez.

Hace algunos años, los teósofos han instalado unos cuerpos masónicos que llaman, creo, de adopción y en ellos reciben a las mujeres y al practicar su ritual dan algunas explicaciones simbólicas bastante atinadas, que siempre significa un paso adelante, pero lo que saben y dicen no es nada en comparación con los verdaderos secretos de la Fraternidad.

No olvidemos que la Masonería, tanto como la religión católica, en sus ritos y ceremonias, no son más que reminiscencias del Arte Real o Magia.

Dice una de las primeras frases del ritual de la iniciación que para ser masón se requiere ser hombre libre y de buenas costumbres.

De manera que es necesario SER HOMBRE y no mujer.

Al meter los teósofos a las mujeres en nuestros trabajos no han sabido lo que han hecho. No es que yo mire a menos a la mujer, no; sin ella nada seríamos ni nada logramos y opino que la mujer debe participar en todas las cuestiones sociales igual que el hombre, en todo… menos en la Masonería; allá no cabe ella.

La mujer nunca podrá asumir las funciones de hombre como creador. Puede imitar, puede ayudar, pero no puede crear porque le falta la glándula creativa, la próstata, por haber nacido sin ella y el masón debe tener próstata cuando quiere dedicarse a la magia masónica y experimental. El eminente sabio Standemeyer en su obra "La Magia como Ciencia Experimental", dice: "Tenemos ciertos centros nerviosos que debemos excitar en las experiencias. Con ellas podemos despertar y exteriorizar nuestras fuerzas mágicas" Estos centros están en íntima relación con nuestras glándulas endocrinas y éstas, a su vez, susceptibles a ser provocadas a funcionar en un sentido dado con la opresión de ciertas arterias o la supresión de otros centros nerviosos. La práctica de cómo hacer todo esto está encerrada en el manejo de los signos, toques y palabras de pase de la Masonería.

¡Cuan insignificante es a veces el toque que se requiere!

Lo prueban las curaciones del Dr. Asuero, quién al herir ligeramente el nervio trigémino, logra que los diabéticos sanen en el acto y que los paralíticos tiren sus muletas. ¿Quién de los masones actuales ha sospechado jamás que tras de nuestros toques existieran tales cosas? Y, sin embargo, en la Masonería Turca y en el Rito de Memphis y Mizraim está expuesta con toda claridad la clave. Los ritos antiguos, y los hay desde el siglo noveno, dan las prácticas mencionadas con todos los pormenores: los días en los que hay que hacer las prácticas, los toques, como, asimismo, su asociación con la vocalización. Todo ello es señalado en el calendario masónico.

Dan instrucciones sobre el despertar de los chakras, que un masón de la edad media denomina "llamitas" y ya en aquellos tiempos los neófitos tenían que aprender a manejar mágicamente las palabras de pase del primer y segundo grado.

En Rosario han vuelto a realizar este rito antiguo, pero ahora viene lo curioso; no tiene más que la patente expedida en Italia, pero les falta lo esencial: la CLAVE, pues precisamente esos grados carecen de ella. Han querido que yo se la diera, pero, malgrado mío, no fue posible.

Al dar yo una conferencia en los hermosos salones de la Logia Unión Número 17, un hermano que presidía, a título de presentación mía, lanzó un discurso en el cual probó con toda claridad que no saben allá lo que es en sí la Masonería y sus relaciones con la Fraternidad Rosa Cruz, y entonces me dije: acá no debes revelar nada, pues aún no están maduros para estas cosas.

Que el Rito antiguo y sagrado se maneje como se maneja el Escocés, para eso no me presto, pues lo han convertido en un cadáver.

Los hermanos masones pueden estar seguros que yo, como adepto ROSA CRUZ, sí soy masón, no por los diplomas que poseo, pues éstos no valen a veces el papel que se ha gastado en ellos. No, yo soy masón porque he comprendido los grandes secretos de la Orden.

Las vocales I A O que están encerradas en las palabras de paso de los primeros grados, deben pronunciarse en combinación con los toques e inmediatamente la corriente sanguínea de nuestro organismo sufre una modificación instantánea y nos pone en condiciones de provocar fenómenos psíquicos.

Un maestro masón turco quién actuó un tiempo conmigo, tomaba un conejo y le ponía los dedos en la forma como debe hacerlo el aprendiz masón e inmediatamente el animalito se puso en estado de catalepsia, luego hizo lo mismo con un muchacho de 20 años, quién yo creía muerto, pero bastó darle la mano como maestro para que, instantáneamente, volviera en sí.

Años y años he experimentado yo en el laboratorio con los asuntos masónicos y cada día me he convencido más de que realmente somos poseedores de un arte real, grandioso, superior a lo que nos puede enseñar la ciencia oficial.

¿Podré dejar participar a los hermanos masones de lo que yo he descubierto? El porvenir lo dirá y yo seria feliz en poderlo hacer. Lo que puedo asegurar es que si me han visto curar paralíticos, ciegos, como Asuero, y muchos enfermos incurables, en algunas ocasiones instantáneamente, no lo aprendí en la escuela de medicina, sino meditando sobre los asuntos íntimos de la Masonería, donde encontré mucho más, muchísimo más, de lo que comúnmente se sospecha.

El dualismo representado por las dos columnas del templo significa los dos aspectos de la conciencia, es decir, el Ego consciente y el subconsciente. La Masonería ha apelado siempre a la razón y ha aplaudido a Francia cuando excluía a Dios glorificando en una mujer a la Razón.

Nuestra Razón seguro que es, como la conciencia, la voz divina en nosotros, pero no podemos escuchar sus dictados claramente, por estar adormecidos por nuestros vicios y malas costumbres, por nuestros prejuicios y preocupaciones y es menester liberarla. Nos hemos guiado demasiado por nuestro instinto, olvidando que tenemos la intuición como factor divino prominente, que nos puede guiar, pero esa intuición tampoco actúa si no hacemos ejercicios mágicos, movimientos estudiados de antemano y que han sido siempre privilegio de las sociedades iniciáticas.

Pues bien, estos ejercicios y todo lo que hacemos, como marchas y movimientos, en los diferentes grados masónicos, no son solo prácticas psicotécnicas, sino que son prácticas que nos pueden llevar a un estado superior al del comúnmente conocido. . .

El catecismo masón dice que una Logia Masónica representa el Universo y que se admira al Gran Arquitecto del Universo. Se ha llamado también al Universo Macrocosmos, poniéndolo frente a nosotros, que somos el Microcosmos, siendo así que significamos una síntesis del gran Todo, y estando por nuestro modo de ser incapacitados para estudiar el Universo,el Masón debe ocuparse del estudio de su YO para arrancar los secretos del Universo por analogía. Nuestro YO está representado para el Masón por el dualismo de sus columnas, la columna J y la B.

La Jota debe ser I, pues esta vocal ha sido siempre la representación del YO en los lenguajes primitivos, y se ha conservado en el Alemán en el Ich, en el Inglés I, en el Francés Je, en el Italiano Io, y en el Español Yo. Podríamos seguir con otros idiomas. Pero la I no solo tiene valor simbólico, sino real,por su sonido, y el aprendiz debe aprender bien la pronunciación de la I para despertar la fuerza inherente al sonido de esta vocal, que está siempre en íntima relación con el Tatwa,en la Atmósfera refleja y en los centros magnéticos del cuerpo.

Para estas cosas el dualismo debe ser consciente.

Las columnas están separadas; la una representa el YO subjetivo y la otra el objetivo.

Cuando decimos: "yo entro por la puerta", confundimos generalmente nuestros dos Egos, y así no nos damos cuenta de la verdadera situación del Universo. El aprendiz Masón debería acostumbrarse al siguiente modo de pensar: "yo llevo a mi cuerpo por esa puerta". Igual cuando habla, debería pensar: "yo hago sonar la I por mis cuerdas vocales. Hay una diferencia entre el Ego interno que habla y el Ego externo que pronuncia.

Para el ejercicio de la meditación aconsejan los turcos a los aprendices masones que tomen un grano o una semilla y mediten sobre ella, la potencialidad que encierra, la facultad de desarrollarse, de llegar a ser flor, planta y árbol, gracias al impulso del Gran Arquitecto del Universo.

Luego hacen tomar la imitación de un grano o semilla, como vemos las frutas imitadas de goma o de cera. Es que no reside ese poder oculto donde no actúa el Gran Arquitecto del Universo. Así se hace cargo de las cosas reales e irreales, de ese aspecto vivo o muerto de las cosas.

El piso blanco y negro representa el día y la noche, en relación con nuestro Ego en estado de vigilia y en estado dormido.

Uno de los símbolos más profundos que posee la Libre y Antigua Masonería, es el que se encuentra en el enunciado de la proposición cuarenta y siete del libro primero de Euclides, proposición que, conocida con el nombre de Teorema de Pitágoras, dice así :

En todo triángulo rectángulo, el cuadrado construido sobre la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados construidos sobre los dos catetos.

Muchas son las interpretaciones simbólicas que se han dado a la afirmación anterior, basadas todas ellas en el significado del triángulo y del cuadrado, las dos figuras más perfectas de la Geometría.

Mis afirmaciones sinceras a las fecundas y profundas Matemáticas me han llevado, por un sendero poco recorrido, hacia una interpretación que me atrevo a juzgar interesante pues se funda toda ella en el significado oculto que posee cada uno de los números usados en la Aritmética, recordando que todas las cosas conocidas tienen un número, puesto que el número es la condición esencial de su existencia.

Como es sabido, los números que poseen la importancia especial de representar la hipotenusa y los dos catetos de un triángulo rectángulo, satisfacen las condiciones establecidas en las tres expresiones matemáticas siguientes, en las que "n" tiene cualquier valor excepto 0:

2n2+ 2n + 1; 2n2+ 2n; 2n + 1

Ahora bien, sustituyendo "n" por el valor "1", se obtiene que los tres números enteros positivos menores que satisfacen la condición exigida por el Teorema del sabio de Samos son el 3, el 4 y el 5, pues 32+ 42 = 5S. El triángulo rectángulo en referencia tendría como catetos e hipotenusa los expresados por los números indicados: 3, 4 y 5, cuyos significados cabalísticos son los siguientes:

Número tres:

Se corresponde con la letra Gomor (G). Simboliza en el mundo divino la potencia suprema, el equilibrio obtenido, sin esfuerzo, por la inteligencia eternamente activa, por la absoluta sabiduría. En el universo intelectual representa la fecundidad universal del Ser. En el dominio de lo físico indica el trabajo incesante de la Naturaleza, la germinación fecunda de los actos que han de surgir de la voluntad consciente de la propia potencia.

Ese número se corporiza por medio de una mujer sentada en el centro de un Sol radiante que indica la potencia creadora, coronada por 12 estrellas, con un cetro en cuya parte superior brilla un globo luminoso que no es sino la acción perpetua que la Naturaleza, siempre sabia, ejerce sobre las cosas nacidas o por nacer. En la otra mano de esa figura alegórica, se posa un águila que recuerda las alturas hasta las cuales ha de remontarse la inteligencia.

A los pies de la noble matrona brilla la Luna que simboliza la infinitud de la materia y su esclavitud respecto al espíritu.

Número cuatro:

Se corresponde con la letra Dinain (D). Simboliza en el mundo divino la realización perpetua, en modo jerárquico, de las virtualidades que configuran el ser absoluto. En el universo intelectual representa la realización de las ideas del Ser, por medio del cuádruple trabajo del espíritu, es decir por medio de la afirmación, de la negación, de la discusión y de la solución. En el dominio de lo físico indica la realización de los actos dirigidos por la ciencia de la Verdad, por el amor a la Justicia, por la fuerza de la Voluntad y por el trabajo de la Energía Material. Este número se personifica mediante la figura de un guerrero cubierto con un casco que da la idea de la fuerza que conquista el poder bien dirigido, sentado sobre una piedra cúbica, imagen de la materia domada, de la obra humana perfectamente concluida. Con la mano derecha sostiene un cetro, mientras sus piernas están colocadas en forma de cruz que simboliza los cuatro elementos, la expansión de la potencia humana hacia los cuatro rumbos del espíritu.

Número cinco:

Se corresponde con la letra Eni (E). Simboliza en el mundo divino la Ley universal reguladora de las manifestaciones del Ser en la unidad de la sustancia. En el universo intelectual representa la religión, es decir la relación íntima del Ser absoluto con el Ser relativo, de lo infinito con lo limitado. En el dominio de lo físico, indica la inspiración comunicada al hombre por las vibraciones del fluido astral; recuerda las mil pruebas a las que está sometido el ser humano si ejerce la propia libertad de acción por el círculo infranqueable de la Ley Universal. Ese número se corporiza por medio de un Hierofante genio de las buenas inspiraciones del espíritu, sentado en el espacio que queda entre las dos columnas del Santuario; traza con el índice de la mano derecha, sobre el pecho, el signo del silencio como invitación al recogimiento si se desea escuchar la voz del cielo en el silencio de las pasiones y de los instintos materiales. La columna derecha simboliza la Ley divina, la de la izquierda representa la facultad de obedecer o desobedecer esa misma Ley divina. El Hierofante aparece apoyado sobre una cruz de tres brazos horizontales, emblema del espíritu del Gran Arquitecto del Universo que penetra en los tres mundos para despertar todas las manifestaciones de la vida universal.

A sus pies, dos hombres de rodillas, el genio de la luz, vestido de rojo, el espíritu de las tinieblas, de negro, listos ambos para obedecer al Maestro de los Misterios Sagrados…

El Triángulo Pitagórico, pues, está formado, en el mundo divino, por la Ley Universal como hipotenusa y como catetos, por la potencia Suprema y por la realización perpetua de las virtualidades del Ser absoluto. En el universo intelectual la hipotenusa de ese mismo triángulo es la religión y los catetos están construidos por la fecundidad universal del Ser y por la realización de las ideas de ese mismo ser al efectuar el cuádruple trabajo del espíritu, que no es sino el grupo compacto de la afirmación, la negación, la discusión y la solución.

En el dominio de lo físico, la hipotenusa del triángulo de Pitágoras es la inspiración, y los catetos los forman la acción fecunda de la Naturaleza y la realización de los actos humanos por medio de la Verdad, la Justicia, la Voluntad y la Energía.

Ahora bien, el Teorema de Pitágoras dice que:

32+ 42 = 52          9 + 16 = 25

El número nueve, correspondiente a la letra Thala (Th), simboliza en el mundo divino la sabiduría absoluta; en el Universo intelectual, la prudencia que rige y dirige sabiamente a la Voluntad; en el dominio de lo físico es la circunspección en los actos. Ese número se personifica en un anciano, la experiencia adquirida en las dificultades de la vida, que camina apoyado en un báculo, que no es sino el sostén que presta la prudencia y que lleva una lámpara encendida, la luz de la inteligencia, medio oculta bajo el manto que lo cubre, manto que simboliza la discreción.

El número dieciseis se descompone, para los efectos cabalísticos, en diez y en seis.

El número diez, correspondiente a la letra Ioithi (I,J o Y), simboliza en el mundo divino el principio activo que vivifica los seres, en el universo intelectual, la autoridad que todo lo gobierna y en el dominio físico, la buena o la mala fortuna. Ese número se corporiza por medio de una rueda cuyo eje está sostenido por dos columnas; a la derecha Hermanubis, genio del Bien, se esfuerza en subir, mientras que a la izquierda Tyfón, el genio del mal, se ve precipitado al abismo. En equilibrio sobre la rueda está le Esfinge, inflexible, que conserva entre sus garras de león una espada, la espada del destino, que está despierto siempre para forjar las cadenas para el vicioso y entretejer guirnaldas para el que ha hecho de la virtud norma.

El número seis corresponde a la letra Ur (U). Simboliza en el mundo divino la Ciencia del Bien y el Mal; en el universo intelectual el equilibrio entre la necesidad y la libertad, y en el dominio físico el antagonismo indestructible que existe entre las fuerzas naturales, el encadenamiento íntimo que une a las causas los efectos. Ese número se personifica en un hombre de pié, inmóvil en el cruce de dos caminos, que mira al suelo fijamente mientras dos mujeres le tocan los hombros y le señalan la de la derecha la ruta del bien y la de la izquierda el camino del vicio tentador. Por encima y por detrás del grupo el genio de la Justicia, suspendido en una aureola fulgurante, apronta el arco para disparar la flecha mortal contra las tentaciones malsanas. El conjunto, como fácilmente se comprende, expresa la lucha que, en el interior del hombre, se verifica, entre las pasiones malsanas y la conciencia recta.

También el número veinticinco, para su interpretación cabalística, debe descomponerse en veinte más cinco.

El número veinte corresponde a la letra Caitha (K,C). Simboliza en el mundo divino el principio de todas las fuerzas espirituales o materiales; en el universo intelectual la potencia moral, y en el dominio físico la fuerza orgánica. Este número se corporiza en una bella doncella que cierra sin dificultades entre sus delicadas manos las fauces hambrientas de un león de Nemea… Es, como muy fácilmente se puede colegir, el emblema de la fuerza en las propias y potentes energías.

Del número cinco, no es preciso repetir aquí cuanto más arriba quedó explicado acerca del simbolismo que encierra.

De la exposición anterior se deduce que el Teorema de Pitágoras significa en el mundo divino que el principio de toda fuerza, que la Ley Universal reguladora de las manifestaciones del Ser en la unidad de la sustancia es originada por la acción combinada de la sabiduría absoluta, del principio activo que da vida a los seres y la Ciencia del Bien y del Mal.

En el universo intelectual, la misma proposición geométrica indica que la potencia moral, la religión sabiamente entendida, resulta del acuerdo que debe existir entre la prudencia que rige los actos de la Voluntad y la Autoridad suprema que todo lo gobierna, estableciendo el equilibrio absoluto entre la Libertad y la Necesidad.

En el dominio físico, el enunciado Pitagórico establece que la fuerza orgánica y la inspiración comunicada al ser finito por las vibraciones del Ser infinito, nace de una perfecta prudencia en los actos auxiliada por el destino que establece las buenas y las malas fortunas en obediencia al encadenamiento absoluto que existe entre las causas y los efectos, encadenamiento que nace del antagonismo que las fuerzas naturales sienten unas por otras.

Resumiendo los tres mundos en uno solo, se puede decir que al enunciar Pitágoras su Teorema: “En todo triángulo rectángulo el cuadrado construido sobre la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados construidos sobre los dos catetos” expresó una proposición de índole netamente filosófica cuyo profundo enunciado sirvió de base a una de las más perfectas filosofías:

“La renovación universal que obtendrá el hombre por medio de la inspiración que recibe directamente de las Potencias Ocultas, ha de alcanzarse únicamente por la acción de la prudencia que mantiene el equilibrio universal, por el impulso de la fortuna bien dirigida por una voluntad potente y por la constancia en las mil pruebas a las que ha de verse sometido el ser humano en presencia de las múltiples tentaciones del Bien y del Mal.”

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El juicio de los muertos en el antiguo Egipto

Posted by cosmoxenus en 23 agosto 2008

 

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