El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 27/07/08

El propósito de la Vida

Posted by cosmoxenus en 27 julio 2008

por S.S. XIV Dalai Lama Tenzin Gyatso

Una gran pregunta subyace en nuestra vidas, ya sea que nos la formulemos o no de manera consciente: ¿Cuál es el propósito de la existencia? Yo me he hecho esa pregunta y me gustaría compartir con ustedes mis pensamientos al respecto con la esperanza de que les resulten de utilidad práctica y directa.

Considero que el propósito de la vida es ser felices. Desde el momento en que nacemos, todos los seres deseamos ser felices y no queremos sufrir. Ni los condicionamientos sociales, ni la ideología, ni la educación modifican esto. Desde lo más hondo de nuestro ser queremos encontrar la satisfacción. Ignoro si el universo con sus incontables galaxias, estrellas y planetas, tiene o no un significado más profundo pero, por lo menos, es claro que los seres humanos que habitamos esta tierra nos enfrentamos a la tarea de construir una vida feliz. En consecuencia, es importante descubrir qué es lo que trae los mayores niveles de felicidad.

Cómo lograr la felicidad

En principio, es posible dividir toda clase de felicidad y de sufrimiento en dos categorías principales: mental y física. En ambos casos, la mente ejerce una gran influencia en nosotros. A no ser que estemos gravemente enfermos o carezcamos de las necesidades básicas, nuestra condición física juega un rol secundario en nuestra vida. Si el cuerpo está satisfecho, virtualmente lo ignoramos. Sin embargo, la mente registra todos los eventos sin importar cuán pequeños sean. Es por eso que debemos dedicar nuestros mayores esfuerzos para conseguir la paz mental.

Con base en mi propia experiencia, he encontrado que el más alto grado de tranquilidad interior proviene del desarrollo del amor y la compasión. Cuanto más nos ocupemos de la felicidad de los otros, mayor será nuestro sentimiento de bienestar. Cultivar un corazón cálido por los demás, automáticamente hace que la mente se sienta tranquila, ayuda a remover cualquier miedo o inseguridad que podamos tener y nos da la fuerza para enfrentarnos con cualquier obstáculo que encontremos. La compasión es la mayor fuente de éxito en la vida.

Mientras vivamos en este mundo encontraremos problemas. Si en esos momentos perdemos las esperanzas y nos desanimamos, nuestra capacidad de enfrentar las dificultades se verá altamente disminuida. De otro lado, si recordamos que no somos los únicos que tenemos que soportar el sufrimiento sino que todos los seres humanos sufren de una u otra manera, esta perspectiva más realista hará mayor nuestra determinación y capacidad para superar los problemas. Con esta actitud, podremos ver cualquier obstáculo como una oportunidad valiosa para mejorar nuestra mente.

De esta forma, podremos luchar para ser gradualmente más compasivos, esto es, podremos desarrollar una empatía genuina por el sufrimiento de los otros y la voluntad para ayudarlos a remover su dolor. Como resultado, nuestra propia serenidad y fuerza interior crecerán.

Nuestra necesidad de amor

En última instancia, la razón por la cual el amor y la compasión traen la mayor felicidad a nuestra vida es porque los apreciamos por encima de todas las cosas. La necesidad de amor subyace en el fundamento mismo de la existencia humana. Es el resultado de la interdependencia que compartimos todos. Sin importar cuán capaz o inteligente sea una persona, si se la deja sola, no sobrevivirá. Sin importar cuán vigorosos o independientes lleguemos a sentirnos durante los años más prósperos de nuestra vida, cuando estamos enfermos o somos muy jóvenes o muy viejos, tenemos que depender del apoyo de los otros.

La interdependencia es una ley fundamental de la naturaleza. No sólo las formas superiores de vida sino también los insectos más pequeños son seres sociales que, sin religión, leyes o educación, sobreviven debido a la cooperación basada en un reconocimiento innato de su interconexión. Incluso los niveles más sutiles de los fenómenos materiales son gobernados por la interdependencia. Todos los fenómenos, desde el planeta que habitamos hasta los océanos, las nubes, los bosques y las flores que nos rodean, surgen dependiendo de patrones sutiles de energía. Si no hay una interacción adecuada, se disuelven y decaen.

Es debido a que nuestra vida es tan dependiente de la ayuda de otros que la necesidad de amor subyace en el fundamento mismo de nuestra existencia. Por lo tanto, necesitamos tener un sentido genuino de responsabilidad y una preocupación sincera por el bienestar de los demás.

Tenemos que considerar lo que nosotros, seres humanos, realmente somos. No somos objetos hechos por máquinas. Si fuéramos entes meramente mecánicos, entonces las máquinas mismas podrían aliviar nuestro sufrimiento y suplir nuestras necesidades. Sin embargo, puesto que no somos solamente creaturas materiales, es un error poner nuestras esperanzas de ser felices en los desarrollos externos. En lugar de esto, debemos considerar nuestro origen y nuestra naturaleza para descubrir lo que necesitamos.

Dejando de lado la compleja cuestión de la creación y la evolución de nuestro universo, podemos ponernos de acuerdo en que cada uno de nosotros es el producto de sus padres. En términos generales, nuestra concepción tuvo lugar en el contexto del deseo sexual pero también de la decisión de nuestros padres de tener un hijo. Dicha decisión se fundamenta en la responsabilidad y en el altruismo, el compromiso compasivo de los padres de cuidar al niño hasta que éste pueda cuidarse por sí mismo. Por eso, desde el momento mismo de nuestra concepción, el amor de nuestros padres está directamente relacionado con nuestra creación. Por lo demás, en los primeros estadios de nuestro crecimiento, dependemos absolutamente de nuestra madre. De acuerdo con ciertos científicos, el estado mental de una mujer embarazada, de calma o de agitación, tiene un efecto físico directo en la creatura que va a nacer.

Las expresiones de amor también son muy importantes en el momento del nacimiento. Dado que la primera cosa que hacemos es succionar leche del pecho de nuestra madre, naturalmente nos sentimos cercanos a ella y ella debe sentir amor por nosotros para poder alimentarnos adecuadamente. Si la madre siente rabia o resentimiento, es posible que su leche no fluya libremente.

Luego viene el periodo crítico de desarrollo cerebral desde el momento del nacimiento hasta la edad de tres o cuatro años. Durante este periodo, el contacto físico amoroso es el factor más importante para el crecimiento normal del niño. Si el niño no se carga, se abraza o se ama, su desarrollo se verá limitado y su cerebro no madurará apropiadamente.

Puesto que un niño no puede sobrevivir sin el cuidado de otros, el amor es el alimento más importante. La felicidad de la niñez, la victoria sobre muchos de los miedos infantiles y el desrrollo saludable de la confianza en sí mismo dependen directamente del amor.

Actualmente, muchos niños crecen en hogares infelices. Si no reciben un afecto adecuado, en su vida posterior no van a amar a sus padres y, con bastante frecuencia, les resultará difícil amar a otros. Eso es muy triste.

En la medida en que los niños crecen e ingresan al colegio, sus maestros deben suplir su necesidad de apoyo. Si un maestro no sólo imparte educación académica sino que asume la responsabilidad de preparar a los estudiantes para la vida, sus pupilos sentirán confianza y respeto y lo que se les enseñe les dejará una huella indeleble en sus mentes. De otro lado, las materias que enseña un maestro que no muestra una preocupación por el bienestar real de sus estudiantes serán sólo asuntos temporales que no se retendrán por largo tiempo.

En forma similar, si estamos enfermos y nos está tratando un médico cuyo calor humano es evidente, nos sentimos a gusto y el deseo del doctor de dar el mayor cuidado es en sí mismo curativo, sin que importen demasiado sus capacidades técnicas. Por el contrario, si el doctor que nos está atendiendo carece de sentimiento humano y exhibe una expresión de pocos amigos, impaciencia o descuido, nos sentimos ansiosos, incluso si es el doctor más cualificado, si la enfermedad ha sido correctamente diagnosticada y se ha prescrito la medicina adecuada. Indudablemente, los sentimientos del paciente afectan su recuperación.

Incluso cuando tenemos conversaciones comunes en nuestra vida diaria, si alguien habla con sentimiento humano disfrutamos escucharlo y respondemos en consecuencia. Toda la conversación se vuelve interesante, sin importar cuán insignificante sea el tópico que se esté tratando. Por el contrario, si una persona habla fría o bruscamente, nos sentimos incómodos y queremos cortar rápidamente la interacción. Tanto en los eventos más importantes como en los menos significativos, el afecto y el respeto de los otros son vitales para nuestra felicidad.

Recientemente me reuní con un grupo de científicos estadounidenses que afirmaban que en su país la tasa de enfermedades mentales era muy alta (cerca del 12% de la población). Durante nuestra discusión se hizo evidente que la causa principal de la depresión no es la carencia de bienes materiales sino la deprivación afectiva.

Ahora bien, algo claro se desprende de lo que he discutido hasta aquí: ya sea que estemos o no concientes de ello, desde el día en que nacemos, la necesidad de afecto humano está en nuestra propia sangre. Incluso si el afecto proviene de un animal o de alguien a quien normalmente consideraríamos un enemigo, los niños y los adultos naturalmente gravitamos hacia dicho afecto.

Considero que nadie nace libre de la necesidad de amor. Esto demuestra que aunque algunas escuelas de pensamiento moderno tratan de demostrarlo, los seres humanos no pueden definirse como únicamente materiales. Ningún objeto material, sin importar cuán bello o valioso sea, puede hacernos sentir amados, puesto que nuestra identidad más profunda y nuestro real carácter yacen en la naturaleza subjetiva de la mente.

Desarrollar compasión

Algunos de mis amigos me han dicho que aunque al amor y la compasión son maravillosos y buenos, realmente no son muy relevantes. Nuestro mundo, afirman ellos, no es un lugar en el que dichas creencias tengan mucha influencia o poder. Sostienen que la ira y el odio son una parte tan predominante de la naturaleza humana que la humanidad siempre estará sometida a ellos. No comparto este punto de vista.

Los seres humanos hemos existido en nuestra forma presente por más de cien mil años. Creo que si durante este tiempo la mente humana hubiera estado dominada principalmente por la ira y el odio, nuestra población total habría disminuido. No obstante, a pesar de todas nuestras guerras, encontramos que actualmente nuestra población es mayor que antes. Esto indica claramente que el amor y la compasión prevalecen en el mundo. Esta es la razón por la cual los hechos desagradable son «noticia». Las acciones compasivas son una parte tan importante de nuestra vida diaria que se dan por sentadas y, por lo tanto, en su mayoría se ignoran.

Hasta ahora he discutido los beneficios mentales de la compasión. Sin embargo, ésta también contribuye al bienestar físico. De acuerdo con mi propia experiencia, la estabilidad mental y el bienestar físico se relacionan directamente. Sin lugar a dudas, la ira y la agitación nos hacen más susceptibles a las enfermedades. Si la mente está tranquila y ocupada en pensamientos positivos, el cuerpo no se convertirá en presa fácil de las enfermedades.

Sin embargo, es cierto que todos poseemos una capacidad innata de centrarnos en nosotros mismos que, por supuesto, nos impide amar a otros. En este punto podemos preguntarnos lo siguiente: si deseamos obtener la felicidad que sólo proporciona una mente calmada y si dicha paz mental sólo la da una actitud compasiva, ¿cómo desarrollar este tipo de actitud? Obviamente, no es suficiente con pensar en lo linda que es la compasión. Necesitamos hacer un esfuerzo concertado para desarrollarla. Debemos utilizar todos los sucesos de nuestra cotidianidad para transformar nuestros pensamientos y nuestro comportamiento.

Primero que todo, debemos aclarar qué quiere decir compasión. Muchas formas de sentimiento compasivo se mezclan con el deseo y el apego. Por ejemplo, el amor que los padres sienten por sus hijos con frecuencia se asocia con sus propias necesidades emocionales y, en esa medida, no es del todo compasivo. De nuevo, en el matrimonio, el amor entre esposo y esposa, particularmente al comienzo cuando ninguno conoce al otro completamente, depende más del apego que del amor genuino. Nuestro deseo puede ser tan fuerte que la persona a quien amamos nos parece buena cuando, en efecto, él o ella es muy negativo(a). Además, tendemos a sobredimensionar las cualidades positivas y, por eso, cuando la actitud de nuestra pareja cambia, nos sentimos desilusionados y nuestra actitud también se transforma. Esto nos indica que el amor, en muchos casos, proviene de motivaciones estrictamente personales y no de una preocupación genuina por el otro.

La compasión verdadera no es una respuesta emocional sino un compromiso firme fundado en la razón. Por lo tanto, una actitud verdaderamente compasiva hacia los otros no se modifica incluso si éstos se comportan negativamente. Por supuesto, desarrollar este tipo de compasión no es nada fácil. Para comenzar, consideremos los siguientes hechos:

Sin importar que una persona sea bella y cariñosa o fea y disociadora, en última instancia es un ser humano como nosotros mismos. Al igual que cualquiera de nosotros, desea obtener la felicidad y no desea sufrir. Por lo demás, su derecho a ser feliz y a vencer el sufrimiento es tan legítimo como el nuestro. Ahora bien, cuando reconocemos que todos los seres son iguales en su deseo de ser felices y en su derecho a serlo, automáticamente sentimos empatía y cercanía hacia ellos. Al acostumbrar a nuestra mente a este sentido de altruismo universal, desarrollamos un sentido de responsabilidad por los otros: el deseo de ayudarlos a que superen sus problemas activamente. Este deseo no es selectivo, se aplica a todos por igual. En tanto seres humanos que, como nosotros, experimentan placer y dolor, no hay razón lógica para discriminar entre unos y otros o para alterar nuestra preocupación por ellos si se comportan en forma negativa.

Quiero enfatizar que si tenemos el tiempo y la paciencia suficientes, podremos desarrollar este tipo de compasión. Por supuesto, nuestra capacidad de centrarnos en nosotros mismos, nuestro apego característico al sentimiento de un «yo» autoexistente e independiente, es lo que, fundamentalmente, inhibe nuestra compasión. Ciertamente, la verdadera compasión sólo puede experimentarse cuando se elimina este tipo de aferramiento al yo. Sin embargo, esto no significa que no podamos comenzar a intentarlo ahora.

Cómo empezar

Debemos comenzar deshaciéndonos de los obstáculos más grandes: la ira y el odio. Como todos sabemos, la ira y el odio son dos emociones muy poderosas que si no se controlan pueden tomarse nuestra mente, invadirnos por completo. No obstante, es posible controlarlas.

Teniendo en cuenta lo anterior, para comenzar sería bueno indagar si la ira tiene o no valor. Algunas veces, cuando nos sentimos desanimados a causa de una situación difícil, aparentemente la ira resulta útil en tanto nos proporciona energía, confianza y determinación.

Empero, en este punto debemos examinar cuidadosamente nuestro estado mental. Aunque es cierto que la ira da más energía, si exploramos la naturaleza de esa energía, nos damos cuenta de que es ciega: nunca estamos seguros de si sus efectos van a ser negativos o positivos. Esto sucede porque la ira eclipsa la mejor parte de nuestro cerebro: su racionalidad. Por eso, la energía de la ira casi nunca es confiable. Puede causar una gran cantidad de comportamientos destructivos o desafortunados. Por lo demás, si la ira llega al extremo, nos convertimos en especies de locos que actúan de formas que no sólo son dañinas para nosotros mismos sino para los demás.

No obstante, es posible desarrollar una energía igualmente poderosa con la cual manejar las situaciones difíciles. Esta energía controlada proviene no sólo de una actitud más compasiva sino de la razón y la paciencia, los dos antídotos más poderosos contra la rabia. Desafortunadamente, algunas personas confunden estas cualidades con debilidad. Por mi parte, creo lo contrario, es decir, que estas dos cualidades son signos reales de fortaleza interior. Por naturaleza, la compasión es suave y pacífica, pero también muy poderosa. Inseguros e inestables son quienes pierden fácilmente la paciencia. Desde mi punto de vista, el surgimiento de la ira es un signo directo de debilidad.

Entonces, cuando nos encontremos con un problema, lo primero que tenemos que hacer es ser humildes, mantener una actitud sincera y esperar que el resultado sea justo. Por supuesto, otros pueden querer aprovecharse de nosotros y si nuestra actitud de permanecer desapegados sólo provoca que nos sigan agrediendo injustamente, debemos adoptar una postura fuerte. Sin embargo, debemos hacerlo con compasión y si nos resulta necesario expresar nuestros puntos de vista y tomar medidas fuertes, debemos hacerlo sin rabia y sin mala intención.

Es importante que nos demos cuenta de que aunque nuestros opositores aparentemente nos están haciendo daño, a la postre, su actitud destructiva sólo los perjudicará a ellos mismos. Con el fin de controlar nuestros impulsos egoístas de venganza, debemos recordar nuestro deseo de practicar la compasión y asumir la responsabilidad para ayudar a los otros con el fin de que no sufran las consecuencias de sus propios actos.

De esta forma, en la medida en que escojamos cuidadosamente las acciones que llevemos a cabo, éstas serán más efectivas, más adecuadas y más poderosas. La retaliación con base en la energía ciega de la ira, rara vez da en el blanco.

Amigos y enemigos

Debo enfatizar nuevamente que con sólo pensar en que la compasión, la razón y la paciencia son buenas no es suficiente para desarrollarlas. Debemos esperar los momentos difíciles y, entonces, intentar ponerlas en práctica.

¿Y quién crea las oportunidades? Por supuesto no son nuestros amigos sino nuestros enemigos. Ellos son quienes más problemas nos dan. Por eso, si realmente queremos aprender, debemos considerar a nuestros enemigos como nuestros mejores maestros.

Para quienes apreciamos la compasión y el amor, es esencial la práctica de la tolerancia y, para poder practicar la tolerancia, tenemos que contar con nuestros enemigos. En este sentido, debemos sentir gratitud hacia ellos, ya que son los que más contribuyen a que obtengamos la paz mental. Con frecuencia, tanto en la vida pública como en la privada, cuando las circunstancias cambian, los enemigos se convierten en amigos.

La ira y el odio siempre son dañinos y a no ser que entrenemos nuestra mente y trabajemos duro para reducir su influencia negativa, seguirán molestándonos y haciendo difícil que obtengamos la paz mental. La ira y el odio son nuestros reales enemigos. Esas son las fuerzas que necesitamos confrontar y derrotar, no los «enemigos» temporales que intermitentemente aparecen en nuestra vida.

Por supuesto, es natural y correcto que deseemos tener amigos. A menudo afirmo, en broma, que si queremos ser egoístas, tenemos que ser muy altruistas. Para lograr tener muchos amigos, es necesario preocuparnos por los otros, por su bienestar, ayudarlos, servirles, conseguir más sonrisas. ¿El resultado? ¡Cuando necesitamos ayuda, encontramos miles de personas que quieren ayudarnos! Si, de otro lado, somos negligentes en relación con la felicidad de los demás, en el largo plazo resultaremos derrotados. ¿Es la amistad el resultado de las batallas y las peleas, de la ira, de la envidia y de la competitividad? No creo. Sólo el afecto nos trae amigos genuinos.

En la sociedad materialista de hoy, si tenemos poder y dinero, aparentemente tenemos muchos amigos. Sin embargo, no son amigos de nosotros. Son amigos del dinero y el poder. Cuando perdemos la fortuna y la influencia, nos resulta muy difícil seguirle la pista a estas personas.

El problema reside en que cuando las cosas del mundo marchan bien para nosotros, creemos que podemos manejarlo todo y que no necesitamos amigos. Sin embargo, en la medida en que nuestro estatus y nuestra salud declinan, nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos. Ese es el momento en nos enteramos de quién es realmente útil y quién es completamente inútil. En ese sentido, con el fin de prepararnos para ese momento, con el fin de hacer amigos genuinos que nos ayuden cuando lo necesitemos, debemos cultivar el altruismo.

Aunque algunas veces la gente se ríe cuando se lo digo, yo siempre quiero tener más amigos. Me encantan las sonrisas. Debido a esto, tengo el problema de saber cómo hacer más amigos y cómo conseguir, en particular, sonrisas genuinas. Hay muchos tipos de sonrisas: sarcásticas, artificiales y diplomáticas. Muchas sonrisas no producen un sentimiento de satisfacción y algunas veces pueden ocasionar sospechas y miedo. Sin embargo, una sonrisa genuina nos da un sentimiento de frescura ya que es una característica especial de los seres humanos. Si este es el tipo de sonrisas que queremos, nosotros mismos debemos crear las condiciones para que se dé.

La Compasión y el Mundo

Como conclusión, me gustaría extender mis pensamientos más allá del tópico de este escrito breve y señalar algo mucho más amplio: la felicidad individual puede contribuir en forma profunda y efectiva al mejoramiento general de nuestra comunidad humana.

Puesto que todos compartimos la misma necesidad de amor, es posible sentir que cualquier persona que conozcamos, sin importar cuáles sean las circunstancias, es un hermano o una hermana. Hay que ignorar la novedad de su rostro o las diferencias en la forma de vestirse o de comportarse. No existen divisiones significativas entre nosotros y los demás. Centrarnos en las diferencias externas es estúpido, ya que nuestra naturaleza básica es idéntica.

En última instancia, la humanidad es una y este pequeño planeta es nuestro único hogar. Si queremos proteger nuestro hogar, necesitamos experimentar un vívido sentimiento de altruismo universal. Sólo este sentimiento puede hacer que desaparezcan las motivaciones egoístas que hacen que las personas se engañen unas a otras. Si poseemos un corazón sincero y abierto, naturalmente nos autovaloraremos y sentiremos confianza en nosotros mismos. Como consecuencia de lo anterior, ya no sentiremos miedo.

Considero que en todos los niveles de la sociedad, familiares, tribales, nacionales e internacionales, la clave para un mundo más feliz y exitoso es el desarrollo de la compasión. No tenemos que volvernos religiosos ni creer en una ideología. Lo único que necesitamos es desarrollar nuestras cualidades humanas innatas.

Yo intento tratar a todas las personas que conozco como si fueran viejos amigos. Esto me proporciona un sentimiento de felicidad genuina. Es la práctica de la compasión.

Posted in Evolución Espiritual, Sabiduria Oriental | Leave a Comment »

El propósito de la Vida

Posted by cosmoxenus en 27 julio 2008

por S.S. XIV Dalai Lama Tenzin Gyatso

Una gran pregunta subyace en nuestra vidas, ya sea que nos la formulemos o no de manera consciente: ¿Cuál es el propósito de la existencia? Yo me he hecho esa pregunta y me gustaría compartir con ustedes mis pensamientos al respecto con la esperanza de que les resulten de utilidad práctica y directa.

Considero que el propósito de la vida es ser felices. Desde el momento en que nacemos, todos los seres deseamos ser felices y no queremos sufrir. Ni los condicionamientos sociales, ni la ideología, ni la educación modifican esto. Desde lo más hondo de nuestro ser queremos encontrar la satisfacción. Ignoro si el universo con sus incontables galaxias, estrellas y planetas, tiene o no un significado más profundo pero, por lo menos, es claro que los seres humanos que habitamos esta tierra nos enfrentamos a la tarea de construir una vida feliz. En consecuencia, es importante descubrir qué es lo que trae los mayores niveles de felicidad.

Cómo lograr la felicidad

En principio, es posible dividir toda clase de felicidad y de sufrimiento en dos categorías principales: mental y física. En ambos casos, la mente ejerce una gran influencia en nosotros. A no ser que estemos gravemente enfermos o carezcamos de las necesidades básicas, nuestra condición física juega un rol secundario en nuestra vida. Si el cuerpo está satisfecho, virtualmente lo ignoramos. Sin embargo, la mente registra todos los eventos sin importar cuán pequeños sean. Es por eso que debemos dedicar nuestros mayores esfuerzos para conseguir la paz mental.

Con base en mi propia experiencia, he encontrado que el más alto grado de tranquilidad interior proviene del desarrollo del amor y la compasión. Cuanto más nos ocupemos de la felicidad de los otros, mayor será nuestro sentimiento de bienestar. Cultivar un corazón cálido por los demás, automáticamente hace que la mente se sienta tranquila, ayuda a remover cualquier miedo o inseguridad que podamos tener y nos da la fuerza para enfrentarnos con cualquier obstáculo que encontremos. La compasión es la mayor fuente de éxito en la vida.

Mientras vivamos en este mundo encontraremos problemas. Si en esos momentos perdemos las esperanzas y nos desanimamos, nuestra capacidad de enfrentar las dificultades se verá altamente disminuida. De otro lado, si recordamos que no somos los únicos que tenemos que soportar el sufrimiento sino que todos los seres humanos sufren de una u otra manera, esta perspectiva más realista hará mayor nuestra determinación y capacidad para superar los problemas. Con esta actitud, podremos ver cualquier obstáculo como una oportunidad valiosa para mejorar nuestra mente.

De esta forma, podremos luchar para ser gradualmente más compasivos, esto es, podremos desarrollar una empatía genuina por el sufrimiento de los otros y la voluntad para ayudarlos a remover su dolor. Como resultado, nuestra propia serenidad y fuerza interior crecerán.

Nuestra necesidad de amor

En última instancia, la razón por la cual el amor y la compasión traen la mayor felicidad a nuestra vida es porque los apreciamos por encima de todas las cosas. La necesidad de amor subyace en el fundamento mismo de la existencia humana. Es el resultado de la interdependencia que compartimos todos. Sin importar cuán capaz o inteligente sea una persona, si se la deja sola, no sobrevivirá. Sin importar cuán vigorosos o independientes lleguemos a sentirnos durante los años más prósperos de nuestra vida, cuando estamos enfermos o somos muy jóvenes o muy viejos, tenemos que depender del apoyo de los otros.

La interdependencia es una ley fundamental de la naturaleza. No sólo las formas superiores de vida sino también los insectos más pequeños son seres sociales que, sin religión, leyes o educación, sobreviven debido a la cooperación basada en un reconocimiento innato de su interconexión. Incluso los niveles más sutiles de los fenómenos materiales son gobernados por la interdependencia. Todos los fenómenos, desde el planeta que habitamos hasta los océanos, las nubes, los bosques y las flores que nos rodean, surgen dependiendo de patrones sutiles de energía. Si no hay una interacción adecuada, se disuelven y decaen.

Es debido a que nuestra vida es tan dependiente de la ayuda de otros que la necesidad de amor subyace en el fundamento mismo de nuestra existencia. Por lo tanto, necesitamos tener un sentido genuino de responsabilidad y una preocupación sincera por el bienestar de los demás.

Tenemos que considerar lo que nosotros, seres humanos, realmente somos. No somos objetos hechos por máquinas. Si fuéramos entes meramente mecánicos, entonces las máquinas mismas podrían aliviar nuestro sufrimiento y suplir nuestras necesidades. Sin embargo, puesto que no somos solamente creaturas materiales, es un error poner nuestras esperanzas de ser felices en los desarrollos externos. En lugar de esto, debemos considerar nuestro origen y nuestra naturaleza para descubrir lo que necesitamos.

Dejando de lado la compleja cuestión de la creación y la evolución de nuestro universo, podemos ponernos de acuerdo en que cada uno de nosotros es el producto de sus padres. En términos generales, nuestra concepción tuvo lugar en el contexto del deseo sexual pero también de la decisión de nuestros padres de tener un hijo. Dicha decisión se fundamenta en la responsabilidad y en el altruismo, el compromiso compasivo de los padres de cuidar al niño hasta que éste pueda cuidarse por sí mismo. Por eso, desde el momento mismo de nuestra concepción, el amor de nuestros padres está directamente relacionado con nuestra creación. Por lo demás, en los primeros estadios de nuestro crecimiento, dependemos absolutamente de nuestra madre. De acuerdo con ciertos científicos, el estado mental de una mujer embarazada, de calma o de agitación, tiene un efecto físico directo en la creatura que va a nacer.

Las expresiones de amor también son muy importantes en el momento del nacimiento. Dado que la primera cosa que hacemos es succionar leche del pecho de nuestra madre, naturalmente nos sentimos cercanos a ella y ella debe sentir amor por nosotros para poder alimentarnos adecuadamente. Si la madre siente rabia o resentimiento, es posible que su leche no fluya libremente.

Luego viene el periodo crítico de desarrollo cerebral desde el momento del nacimiento hasta la edad de tres o cuatro años. Durante este periodo, el contacto físico amoroso es el factor más importante para el crecimiento normal del niño. Si el niño no se carga, se abraza o se ama, su desarrollo se verá limitado y su cerebro no madurará apropiadamente.

Puesto que un niño no puede sobrevivir sin el cuidado de otros, el amor es el alimento más importante. La felicidad de la niñez, la victoria sobre muchos de los miedos infantiles y el desrrollo saludable de la confianza en sí mismo dependen directamente del amor.

Actualmente, muchos niños crecen en hogares infelices. Si no reciben un afecto adecuado, en su vida posterior no van a amar a sus padres y, con bastante frecuencia, les resultará difícil amar a otros. Eso es muy triste.

En la medida en que los niños crecen e ingresan al colegio, sus maestros deben suplir su necesidad de apoyo. Si un maestro no sólo imparte educación académica sino que asume la responsabilidad de preparar a los estudiantes para la vida, sus pupilos sentirán confianza y respeto y lo que se les enseñe les dejará una huella indeleble en sus mentes. De otro lado, las materias que enseña un maestro que no muestra una preocupación por el bienestar real de sus estudiantes serán sólo asuntos temporales que no se retendrán por largo tiempo.

En forma similar, si estamos enfermos y nos está tratando un médico cuyo calor humano es evidente, nos sentimos a gusto y el deseo del doctor de dar el mayor cuidado es en sí mismo curativo, sin que importen demasiado sus capacidades técnicas. Por el contrario, si el doctor que nos está atendiendo carece de sentimiento humano y exhibe una expresión de pocos amigos, impaciencia o descuido, nos sentimos ansiosos, incluso si es el doctor más cualificado, si la enfermedad ha sido correctamente diagnosticada y se ha prescrito la medicina adecuada. Indudablemente, los sentimientos del paciente afectan su recuperación.

Incluso cuando tenemos conversaciones comunes en nuestra vida diaria, si alguien habla con sentimiento humano disfrutamos escucharlo y respondemos en consecuencia. Toda la conversación se vuelve interesante, sin importar cuán insignificante sea el tópico que se esté tratando. Por el contrario, si una persona habla fría o bruscamente, nos sentimos incómodos y queremos cortar rápidamente la interacción. Tanto en los eventos más importantes como en los menos significativos, el afecto y el respeto de los otros son vitales para nuestra felicidad.

Recientemente me reuní con un grupo de científicos estadounidenses que afirmaban que en su país la tasa de enfermedades mentales era muy alta (cerca del 12% de la población). Durante nuestra discusión se hizo evidente que la causa principal de la depresión no es la carencia de bienes materiales sino la deprivación afectiva.

Ahora bien, algo claro se desprende de lo que he discutido hasta aquí: ya sea que estemos o no concientes de ello, desde el día en que nacemos, la necesidad de afecto humano está en nuestra propia sangre. Incluso si el afecto proviene de un animal o de alguien a quien normalmente consideraríamos un enemigo, los niños y los adultos naturalmente gravitamos hacia dicho afecto.

Considero que nadie nace libre de la necesidad de amor. Esto demuestra que aunque algunas escuelas de pensamiento moderno tratan de demostrarlo, los seres humanos no pueden definirse como únicamente materiales. Ningún objeto material, sin importar cuán bello o valioso sea, puede hacernos sentir amados, puesto que nuestra identidad más profunda y nuestro real carácter yacen en la naturaleza subjetiva de la mente.

Desarrollar compasión

Algunos de mis amigos me han dicho que aunque al amor y la compasión son maravillosos y buenos, realmente no son muy relevantes. Nuestro mundo, afirman ellos, no es un lugar en el que dichas creencias tengan mucha influencia o poder. Sostienen que la ira y el odio son una parte tan predominante de la naturaleza humana que la humanidad siempre estará sometida a ellos. No comparto este punto de vista.

Los seres humanos hemos existido en nuestra forma presente por más de cien mil años. Creo que si durante este tiempo la mente humana hubiera estado dominada principalmente por la ira y el odio, nuestra población total habría disminuido. No obstante, a pesar de todas nuestras guerras, encontramos que actualmente nuestra población es mayor que antes. Esto indica claramente que el amor y la compasión prevalecen en el mundo. Esta es la razón por la cual los hechos desagradable son «noticia». Las acciones compasivas son una parte tan importante de nuestra vida diaria que se dan por sentadas y, por lo tanto, en su mayoría se ignoran.

Hasta ahora he discutido los beneficios mentales de la compasión. Sin embargo, ésta también contribuye al bienestar físico. De acuerdo con mi propia experiencia, la estabilidad mental y el bienestar físico se relacionan directamente. Sin lugar a dudas, la ira y la agitación nos hacen más susceptibles a las enfermedades. Si la mente está tranquila y ocupada en pensamientos positivos, el cuerpo no se convertirá en presa fácil de las enfermedades.

Sin embargo, es cierto que todos poseemos una capacidad innata de centrarnos en nosotros mismos que, por supuesto, nos impide amar a otros. En este punto podemos preguntarnos lo siguiente: si deseamos obtener la felicidad que sólo proporciona una mente calmada y si dicha paz mental sólo la da una actitud compasiva, ¿cómo desarrollar este tipo de actitud? Obviamente, no es suficiente con pensar en lo linda que es la compasión. Necesitamos hacer un esfuerzo concertado para desarrollarla. Debemos utilizar todos los sucesos de nuestra cotidianidad para transformar nuestros pensamientos y nuestro comportamiento.

Primero que todo, debemos aclarar qué quiere decir compasión. Muchas formas de sentimiento compasivo se mezclan con el deseo y el apego. Por ejemplo, el amor que los padres sienten por sus hijos con frecuencia se asocia con sus propias necesidades emocionales y, en esa medida, no es del todo compasivo. De nuevo, en el matrimonio, el amor entre esposo y esposa, particularmente al comienzo cuando ninguno conoce al otro completamente, depende más del apego que del amor genuino. Nuestro deseo puede ser tan fuerte que la persona a quien amamos nos parece buena cuando, en efecto, él o ella es muy negativo(a). Además, tendemos a sobredimensionar las cualidades positivas y, por eso, cuando la actitud de nuestra pareja cambia, nos sentimos desilusionados y nuestra actitud también se transforma. Esto nos indica que el amor, en muchos casos, proviene de motivaciones estrictamente personales y no de una preocupación genuina por el otro.

La compasión verdadera no es una respuesta emocional sino un compromiso firme fundado en la razón. Por lo tanto, una actitud verdaderamente compasiva hacia los otros no se modifica incluso si éstos se comportan negativamente. Por supuesto, desarrollar este tipo de compasión no es nada fácil. Para comenzar, consideremos los siguientes hechos:

Sin importar que una persona sea bella y cariñosa o fea y disociadora, en última instancia es un ser humano como nosotros mismos. Al igual que cualquiera de nosotros, desea obtener la felicidad y no desea sufrir. Por lo demás, su derecho a ser feliz y a vencer el sufrimiento es tan legítimo como el nuestro. Ahora bien, cuando reconocemos que todos los seres son iguales en su deseo de ser felices y en su derecho a serlo, automáticamente sentimos empatía y cercanía hacia ellos. Al acostumbrar a nuestra mente a este sentido de altruismo universal, desarrollamos un sentido de responsabilidad por los otros: el deseo de ayudarlos a que superen sus problemas activamente. Este deseo no es selectivo, se aplica a todos por igual. En tanto seres humanos que, como nosotros, experimentan placer y dolor, no hay razón lógica para discriminar entre unos y otros o para alterar nuestra preocupación por ellos si se comportan en forma negativa.

Quiero enfatizar que si tenemos el tiempo y la paciencia suficientes, podremos desarrollar este tipo de compasión. Por supuesto, nuestra capacidad de centrarnos en nosotros mismos, nuestro apego característico al sentimiento de un «yo» autoexistente e independiente, es lo que, fundamentalmente, inhibe nuestra compasión. Ciertamente, la verdadera compasión sólo puede experimentarse cuando se elimina este tipo de aferramiento al yo. Sin embargo, esto no significa que no podamos comenzar a intentarlo ahora.

Cómo empezar

Debemos comenzar deshaciéndonos de los obstáculos más grandes: la ira y el odio. Como todos sabemos, la ira y el odio son dos emociones muy poderosas que si no se controlan pueden tomarse nuestra mente, invadirnos por completo. No obstante, es posible controlarlas.

Teniendo en cuenta lo anterior, para comenzar sería bueno indagar si la ira tiene o no valor. Algunas veces, cuando nos sentimos desanimados a causa de una situación difícil, aparentemente la ira resulta útil en tanto nos proporciona energía, confianza y determinación.

Empero, en este punto debemos examinar cuidadosamente nuestro estado mental. Aunque es cierto que la ira da más energía, si exploramos la naturaleza de esa energía, nos damos cuenta de que es ciega: nunca estamos seguros de si sus efectos van a ser negativos o positivos. Esto sucede porque la ira eclipsa la mejor parte de nuestro cerebro: su racionalidad. Por eso, la energía de la ira casi nunca es confiable. Puede causar una gran cantidad de comportamientos destructivos o desafortunados. Por lo demás, si la ira llega al extremo, nos convertimos en especies de locos que actúan de formas que no sólo son dañinas para nosotros mismos sino para los demás.

No obstante, es posible desarrollar una energía igualmente poderosa con la cual manejar las situaciones difíciles. Esta energía controlada proviene no sólo de una actitud más compasiva sino de la razón y la paciencia, los dos antídotos más poderosos contra la rabia. Desafortunadamente, algunas personas confunden estas cualidades con debilidad. Por mi parte, creo lo contrario, es decir, que estas dos cualidades son signos reales de fortaleza interior. Por naturaleza, la compasión es suave y pacífica, pero también muy poderosa. Inseguros e inestables son quienes pierden fácilmente la paciencia. Desde mi punto de vista, el surgimiento de la ira es un signo directo de debilidad.

Entonces, cuando nos encontremos con un problema, lo primero que tenemos que hacer es ser humildes, mantener una actitud sincera y esperar que el resultado sea justo. Por supuesto, otros pueden querer aprovecharse de nosotros y si nuestra actitud de permanecer desapegados sólo provoca que nos sigan agrediendo injustamente, debemos adoptar una postura fuerte. Sin embargo, debemos hacerlo con compasión y si nos resulta necesario expresar nuestros puntos de vista y tomar medidas fuertes, debemos hacerlo sin rabia y sin mala intención.

Es importante que nos demos cuenta de que aunque nuestros opositores aparentemente nos están haciendo daño, a la postre, su actitud destructiva sólo los perjudicará a ellos mismos. Con el fin de controlar nuestros impulsos egoístas de venganza, debemos recordar nuestro deseo de practicar la compasión y asumir la responsabilidad para ayudar a los otros con el fin de que no sufran las consecuencias de sus propios actos.

De esta forma, en la medida en que escojamos cuidadosamente las acciones que llevemos a cabo, éstas serán más efectivas, más adecuadas y más poderosas. La retaliación con base en la energía ciega de la ira, rara vez da en el blanco.

Amigos y enemigos

Debo enfatizar nuevamente que con sólo pensar en que la compasión, la razón y la paciencia son buenas no es suficiente para desarrollarlas. Debemos esperar los momentos difíciles y, entonces, intentar ponerlas en práctica.

¿Y quién crea las oportunidades? Por supuesto no son nuestros amigos sino nuestros enemigos. Ellos son quienes más problemas nos dan. Por eso, si realmente queremos aprender, debemos considerar a nuestros enemigos como nuestros mejores maestros.

Para quienes apreciamos la compasión y el amor, es esencial la práctica de la tolerancia y, para poder practicar la tolerancia, tenemos que contar con nuestros enemigos. En este sentido, debemos sentir gratitud hacia ellos, ya que son los que más contribuyen a que obtengamos la paz mental. Con frecuencia, tanto en la vida pública como en la privada, cuando las circunstancias cambian, los enemigos se convierten en amigos.

La ira y el odio siempre son dañinos y a no ser que entrenemos nuestra mente y trabajemos duro para reducir su influencia negativa, seguirán molestándonos y haciendo difícil que obtengamos la paz mental. La ira y el odio son nuestros reales enemigos. Esas son las fuerzas que necesitamos confrontar y derrotar, no los «enemigos» temporales que intermitentemente aparecen en nuestra vida.

Por supuesto, es natural y correcto que deseemos tener amigos. A menudo afirmo, en broma, que si queremos ser egoístas, tenemos que ser muy altruistas. Para lograr tener muchos amigos, es necesario preocuparnos por los otros, por su bienestar, ayudarlos, servirles, conseguir más sonrisas. ¿El resultado? ¡Cuando necesitamos ayuda, encontramos miles de personas que quieren ayudarnos! Si, de otro lado, somos negligentes en relación con la felicidad de los demás, en el largo plazo resultaremos derrotados. ¿Es la amistad el resultado de las batallas y las peleas, de la ira, de la envidia y de la competitividad? No creo. Sólo el afecto nos trae amigos genuinos.

En la sociedad materialista de hoy, si tenemos poder y dinero, aparentemente tenemos muchos amigos. Sin embargo, no son amigos de nosotros. Son amigos del dinero y el poder. Cuando perdemos la fortuna y la influencia, nos resulta muy difícil seguirle la pista a estas personas.

El problema reside en que cuando las cosas del mundo marchan bien para nosotros, creemos que podemos manejarlo todo y que no necesitamos amigos. Sin embargo, en la medida en que nuestro estatus y nuestra salud declinan, nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos. Ese es el momento en nos enteramos de quién es realmente útil y quién es completamente inútil. En ese sentido, con el fin de prepararnos para ese momento, con el fin de hacer amigos genuinos que nos ayuden cuando lo necesitemos, debemos cultivar el altruismo.

Aunque algunas veces la gente se ríe cuando se lo digo, yo siempre quiero tener más amigos. Me encantan las sonrisas. Debido a esto, tengo el problema de saber cómo hacer más amigos y cómo conseguir, en particular, sonrisas genuinas. Hay muchos tipos de sonrisas: sarcásticas, artificiales y diplomáticas. Muchas sonrisas no producen un sentimiento de satisfacción y algunas veces pueden ocasionar sospechas y miedo. Sin embargo, una sonrisa genuina nos da un sentimiento de frescura ya que es una característica especial de los seres humanos. Si este es el tipo de sonrisas que queremos, nosotros mismos debemos crear las condiciones para que se dé.

La Compasión y el Mundo

Como conclusión, me gustaría extender mis pensamientos más allá del tópico de este escrito breve y señalar algo mucho más amplio: la felicidad individual puede contribuir en forma profunda y efectiva al mejoramiento general de nuestra comunidad humana.

Puesto que todos compartimos la misma necesidad de amor, es posible sentir que cualquier persona que conozcamos, sin importar cuáles sean las circunstancias, es un hermano o una hermana. Hay que ignorar la novedad de su rostro o las diferencias en la forma de vestirse o de comportarse. No existen divisiones significativas entre nosotros y los demás. Centrarnos en las diferencias externas es estúpido, ya que nuestra naturaleza básica es idéntica.

En última instancia, la humanidad es una y este pequeño planeta es nuestro único hogar. Si queremos proteger nuestro hogar, necesitamos experimentar un vívido sentimiento de altruismo universal. Sólo este sentimiento puede hacer que desaparezcan las motivaciones egoístas que hacen que las personas se engañen unas a otras. Si poseemos un corazón sincero y abierto, naturalmente nos autovaloraremos y sentiremos confianza en nosotros mismos. Como consecuencia de lo anterior, ya no sentiremos miedo.

Considero que en todos los niveles de la sociedad, familiares, tribales, nacionales e internacionales, la clave para un mundo más feliz y exitoso es el desarrollo de la compasión. No tenemos que volvernos religiosos ni creer en una ideología. Lo único que necesitamos es desarrollar nuestras cualidades humanas innatas.

Yo intento tratar a todas las personas que conozco como si fueran viejos amigos. Esto me proporciona un sentimiento de felicidad genuina. Es la práctica de la compasión.

Posted in Evolución Espiritual, Sabiduria Oriental | Leave a Comment »

El enigma de la Mente

Posted by cosmoxenus en 27 julio 2008

 

Por Ralph M. Lewis, F.R.C.

Con respecto a la mente y a la consciencia, existen opiniones diversas en el campo de la Psicología. La Psicología Orgánica difiere de la que se conoce como Psicología Transcendental. Algunos de los primeros psicólogos adoptaron la posición de que la consciencia se hallaba en estado naciente, esto es, en el proceso de nacer en las formas inferiores de vida, o bien potencialmente en ellas. Después, de manera repentina, se manifiesta en un organismo que se encuentra lo suficientemente evolucionado para retenerla, como un objeto que tiene una cierta clase de existencia, pero que no puede hacer su aparición hasta tanto no posea un recipiente o receptáculo adaptado a su naturaleza.

Esto se refiere a la teoría de la materia mental. Esta teoría concibe la mente como una substancia misteriosa (ni física, ni material), que se halla presta a entrar en un receptáculo orgánico, ya dispuesto para recibirla. Este concepto hace a la mente y a la consciencia independientes del cuerpo, pero empleándolo para su manifestación.

En oposición a esta teoría de la consciencia naciente y de la materia mental, William James, psicólogo clásico, dice: "Si la evolución ha de trabajar natural e ininterrumpidamente , la consciencia, en alguna forma, tiene que haber estado presente en el mismo origen de las cosas". Por la tanto, para James, un cierto grado de consciencia existe en todas las cosas vivientes y evoluciona. No surge de repente, como un fenómeno completamente desarrollado.

Este argumento también se presenta contra aquellos que han sostenido que hay unidades de consciencia independiente a través del organismo, en lugar de una continuidad total de consciencia. Si existieran unidades de consciencia, entonces, las conmociones nerviosas aisladas se sentirían aún cuando cualquier parte del sistema nervioso fuera separado. Las otras unidades de consciencia, si fueran independientes, registrarían la conmoción. La realidad es que esto no es así, indicándose con ella que la consciencia no es una serie de unidades independientes, sino una corriente, que se ve interrumpida, cuando cualquier parte del sistema nervioso es removida.

Una opinión aceptada mas generalmente por los psicólogos sobre el fenómeno de la consciencia es que ésta "acompaña a una corriente de inervación a través del organismo, variando de calidad según el carácter de las corrientes," produciendo estas variaciones diferentes expresiones de la misma. Además se sostiene que la consciencia es una cosa integral y que no está compuesta de partes. Corresponde a la actividad total del cerebro, sea cual fuere la actividad en un momento dado. Por consiguiente, desde este punto de vista, existe una relación entre la mente y el cerebro. De aquí que podamos presumir que la mente es un estado particular de consciencia, inducido por las variaciones energéticas de las neuronas cerebrales.

Relacionado con este concepto de la consciencia se halla la noción ortodoxa de lo inconsciente. Se afirma que este inconsciente es un gran almacén de neurogramas, los cuales son los anales psicológicos de nuestras vidas mentales. Sencillamente, esto implica que tenemos una corriente de consciencia, de cuya función nunca nos damos cuenta por completo, y esta parte no realizada es generalmente conocida baja la denominación de inconsciente. En este inconsciente, los arcos neurales han depositado ciertas combinaciones de impresiones, las cuales encierran ideas llamadas neurogramas. Estas son rememoradas y traídas a flor de mente para formar la estructura de una consciencia más elevada, como la razón, el juicio, la memoria y la voluntad.

Para la Psicología Convencional , por tanto, la mente es una cosa objetiva, que no ha de suponerse como algo divino o que posee alguna clase de relaciones sobrenaturales. Estas teorías mecánicas y químicas con respecto a la mente, han hecho que la personalidad sea considerada, en el dominio de la Psicología , como un producto del funcionamiento glandular. Por supuesto, las glándulas, efectivamente, afectan las emociones y las maneras del individuo, y la resultante que corresponde al comportamiento es comúnmente aceptada como la personalidad, el yo manifestado del individuo.

Una importante escuela o categoría de Psicología es conocida bajo la denominación de Psicología Transcendental. Sus teorías acerca de la mente son una combinación de idealismo filosófico y de ciencia. Refiriéndose de manera principal al estudio de los procesos mentales inconscientes, explica el significado de las acciones y motivos humanos, a medida que emergen del inconsciente, siendo este aspecto inconsciente la causa latente de cierto comportamiento humano. Una cuestión a considerar dentro de las especulaciones de la Psicología Transcendental , es si las células, al nacer, poseen una consciencia independiente, como estado completo, con una inteligencia inherente.

¿Es dicha consciencia, entonces, la dominante, comparada con los otros estados que se presentan posteriormente en el cerebro, el resultado de las impresiones nerviosas? ¿Poseemos, entonces, dos clases de consciencia: una, la inteligencia nativa de la célula, y otra, la adquirida con el uso y desarrollo del arco neurónico, a medida que el organismo vive y se desarrolla? Si, al nacimiento, existe una consciencia básica y una inteligencia inherente a cada una de las células, en ese caso, las variaciones mentales e intelectuales que percibimos en los hombres, se deben a las diferencias en la estructura individual humana, la cual, a su vez, produce variaciones en los impulsos y las sensaciones.

Los psicólogos transcendentalistas y el cerebro

Siguiendo esta línea de razonamiento, los psicólogos transcendentalistas dicen que el cerebro, que registra tanto los estímulos externos como los internos, puede separarse, es decir, "diferenciarse en dos direcciones." Esto significa que puede realizar su consciencia inherente, dando lugar a la noción del yo, al igual que puede realizar el mundo exterior. De este razonamiento se puede deducir que el inconsciente, esta corriente total de "energía-inteligencia" es una especie de equilibrio de la fuerza vital.

Tiene la finalidad de mantener el equilibrio entre la vitalidad y la estructura atómica del cuerpo físico. Las sensaciones primeras, por tanto, la clase más sencilla de consciencia experimentada, son el dolor y el placer, los cuales determinan los efectos de los estímulos sobre este equilibrio, sobre esta balanza de la fuerza vital. Sin semejantes sensaciones como guías, un organismo podría destruirse.

Por la tanto, esto hace de nuestro estado consciente un producto, hijo o descendiente del gran inconsciente. Además, de acuerdo con ciertos psicólogos transcendentalistas , el gran inconsciente es una consciencia colectiva. Fundamentalmente, es la misma en todos los hombres y probablemente en todas las cosas vivientes.

El sistema nervioso, según algunos, es algo desarrollado del gran inconsciente. En realidad, se ha afirmado de manera definida que: "El sistema nervioso, especialmente el sistema cerebro-espinal, cuyo exponente final es la consciencia, es un producto orgánico del inconsciente, el cual está destinado a conservar el equilibrio entre el mundo exterior y el interior", haciéndose referencia con la expresión de mundo interior a nuestras impulsiones, complejos y tendencias psíquicas.

La filosofía moderna, especialmente el idealismo, se conforma en general con las nociones de la Psicología Transcendentalista , en lo que respecta a la mente. En esencia estos filósofos manifiestan que la mente pensante existe como un fenómeno del organismo y que reside básicamente en el ser. Su manifestación depende del orden objetivo de la naturaleza que le hace surgir. Por esto queremos decir, por medio del mecanismo del sistema nervioso y de las neuronas.

Se afirma además que la mente es "la consciencia del organismo de su relación actual y posible, dentro del sistema dinámico de la realidad." Esto significa que la mente es un instrumento unificador; es un estado por medio del cual el organismo tiene conocimiento de sí mismo, en relación con el resto de las realidades, siendo la mente la totalidad de la realidad. La mente realiza su propia naturaleza infinita y esa otra expresión de la realidad llamada materia.

El hombre tiene mente y cuerpo, no como cosas necesariamente separadas, dice un filósofo moderno, sino más bien, porque pertenecen a la misma realidad. Esta separación se debe a la diferencia de sus fenómenos. "El objeto que piensa y camina, que obra mentalmente, físicamente es uno e indiviso," es la conclusión de este concepto.

El concepto Rosacruz acerca de la mente es idealista, en el sentido filosófico, aún cuando reconoce que la mente emplea procesos mecánicos para el cumplimiento de sus funciones. El Manual Rosacruz define brevemente este concepto de la manera siguiente:

El místico hace una importante distinción entre mente y cerebro. Este último es un órgano físico por medio del cual se efectúa parte del funcionamiento de la mente, así como los pulmones son los órganos de la respiración. La mente funciona en gran parte por medio del cerebro, pero no exclusivamente a través de él. La mente puede funcionar de muchos modos después que se ha separado del cerebro, lo cual ha sido probado por experimentos efectuados en animales inferiores. La mente se divide en dos dominios de funcionamiento: subconsciente y objetivo. El objetivo tiene asociado a él un aspecto subjetivo, como en el caso de la memoria y la imaginación. A pesar de que es común hablar de esos dos dominios como si fuesen dos mentes, en un sentido amplio, no es correcto. La mente del hombre es inmortal, porque es parte del alma y de la personalidad, mientras que, por la otra parte, el cerebro, como todos los órganos físicos, es mortal.

Conceptos divergentes reconciliados

Intentemos reconciliar los conceptos divergentes que hemos presentado: La fuerza vital básica, ese factor que impregna y anima la materia, tiene una consciencia. Persiste en la manifestación de sus características particulares. Por lo tanto, tiene una finalidad.

Dirige conscientemente las condiciones que necesita para su existencia. Por lo tanto, la fuerza vital responde a todo aquello que le favorece y, de la misma manera, se opone a todo cuanto le es contrario. Produce dentro del protoplasma y de los genes, las condiciones necesarias para la creación de las formas físicas en que ella reside. Esto, en un cierto sentido, se convierte en una memoria de aquellos elementos necesarios para obtener el desarrollo estructural del organismo viviente.

Esta fuerza vital es, por consiguiente, una corriente subconsciente en todo organismo. Es una mente colectiva, la que se manifiesta como fenómeno consciente, solamente cuando se halla en una estructura orgánica lo suficientemente compleja como para permitir tal expresión. Si la fuerza vital es una energía independiente de una clase tal que solamente entra donde las condiciones fisioquímicas del cuerpo son susceptibles a ello, entonces, su atributo de la mente subconsciente, tiene también una existencia independiente del cuerpo. El sistema nervioso, los arcos neurales, suministran un canal a las diferentes manifestaciones de la consciencia.

Dan a la inervación subconsciente, a la mente, un medio a través del cual puede producir las funciones mentales que conocemos en el ser humano, como razón, memoria, imaginación, pensamiento, etc. Cuanto más complejos son el órgano cerebral y los arcos neurales, más complejo resultará el fenómeno creado como intelecto humano. Esto no quiere decir, sin embargo, que las llamadas consciencias objetiva y subjetiva no pertenezcan a la misma corriente de la gran subconsciencia, mente de la fuerza vital. Más bien, son variaciones suyas, producidas por el mecanismo del sistema nervioso.

Para facilitar la comprensión de este concepto, imaginemos el viento como si fuera la fuerza vital con su gran mente subconsciente. Si colocamos en ese viento unos instrumentos musicales, con cuerdas de longitudes distintas (las neuronas del sistema nervioso), produciremos entonces sonidos de diferentes octavas e intensidad, cuando el viento pase a través de las mismas.

Los sonidos, pues, en esta analogía, son como los diferentes fenómenos mentales, llamados aspectos de la mente. La mente, tal como la conocemos, es una función. Es la consciencia de la gran fuerza vital, funcionando a través de medios físicos y por grados, en nosotros y a través de nosotros. La consciencia puede realizarse a sí misma a través de un órgano cerebral lo suficientemente complejo, como el del hombre, y, de esta manera, conocemos al yo y simultáneamente nos ponemos en contacto con la realidad de la consciencia total dentro de nosotros mismos.

Technorati Tags: ,

Posted in Filosofia Oculta, Rosacruz | Leave a Comment »

Sociedades Secretas actuales

Posted by cosmoxenus en 27 julio 2008

Introducción

LOS MISTERIOS EGÍPCIOS

Las Escuelas Herméticas, también conocidas como de Misterios, son tan viejas como la humanidad, su existencia ha sido siempre consecuencia de una necesidad humana, como una forma de memoria colectiva para pasar las experiencias de una generación a otra.

En el antiguo Egipto, fue donde más se desenvolvieron las Escuelas de Los Misterios, las que tenían por objeto aparte de su ritual externo, incorporar a las Logias secretas donde se practicaba la filosofía hermética, a lo mejor de la juventud intelectual, la que una vez iniciada, quedaba ligada a la Logia mediante terribles juramentos y sanciones, de las cuales perder la vida era una de las más suaves.

La etimología de la palabra "iniciado" viene del latín "initiore", que significa "inspirar"; también se decía "initium" significando: Principio o preparación. Partiendo de esta etimología, un INICIADO o "Mystae" (el que sabe callar), era toda persona que previa preparación, se disponía a recibir un nuevo y más amplio conocimiento de lo que le rodeaba.

El Iniciado era instruido en los postulados de la filosofía hermética, le eran reveladas las respuestas a las cuestiones trascendentales, como: ¿Quiénes somos?…¿De donde venimos?…¿Hacia donde vamos?, llegando posteriormente a conocer las Leyes Fundamentales por las cuales se rige el universo y las complejas e infinitas correlaciones que existen entre el macrocosmos y el microcosmos.

Aprendía a vivir en consonancia con la armonía universal, logrando así la transmutación buscada por los verdaderos alquimistas: convertir un individuo común en un ser superior.

Hermes, el Gran Iniciado, vivió en Egipto en la más remota antigüedad y fue conocido bajo el nombre de Hermes Trismegisto (o 3 veces grande). Como todo gran hombre su historia se confunde con la leyenda, se le considera el padre de la sabiduría, el fundador de la astrología y descubridor de la alquimia, se ha dicho que fue contemporáneo de las más antiguas dinastías de Egipto, mucho antes que Moisés. Las autoridades en la materia lo creen contemporáneo de Abraham y algunas de las tradiciones judías afirman que Abraham obtuvo mucho de sus conocimientos del mismo Hermes.

Mucho después de su muerte, los egipcios lo deificaron bajo el nombre de Toth, dios principal del Panteón egipcio, personificando la inteligencia divina que presidiera la creación disipando las tinieblas. Posteriormente, los griegos también hicieron de él uno de sus dioses "Hermes el dios de la sabiduría".

Aún en nuestros días, usamos el término "hermético" en el sentido de secreto, reservado, etc. y es debido a que sus seguidores siempre continúan observando rigurosamente el secreto de sus enseñanzas, siguiendo la norma especial de "dar leche a los niños y carne a los hombres".

La historia de los Rosacruces y Francmasones, tiene su inicio en estas Escuelas de los Misterios como vamos a ver a continuación.

LOS ROSACRUCES

La tradición ocultista remonta el origen de los Rosacruces a las antiguas Escuelas de los Misterios de Egipto, las cuales datan del año 1,500 A.C., estas Escuelas aunque organizadas bajo el reinado de Tutmes III, alcanzaron su máximo esplendor en el 1,350 A.C. en el reinado del Faraón Amenophis IV,

quien abolió las religiones politeístas de su tiempo, reemplazándolas por la primera doctrina monoteísta del mundo cuyo Dios era representado materialmente por el Sol o Atón, dicho Faraón cambió su nombre por el de Akenatón que significaba "piadoso con Atón" o "gloria a Atón".

Según parece, la orden se expandió a Grecia donde Pitágoras fue uno de sus primeros Mesías, quien luego de pasar por todas las Iniciaciones y exámenes logró el grado de Illluminati y de ahí paso a Roma donde fundó una Gran Logia que llegó a contar con 300 hermanos y hermanas, expidiendo posteriormente varias Cartas Constitutivas para el establecimiento de logias locales en toda Italia.

Entre los principales pensadores de la antigüedad que recibieron la enseñanza secreta se pueden citar a Anaximandro de Mileto, Solón, Anaxímenes, Heráclito, Parmenides, Sócrates, Demócrito, Euclides, Platón, Aristóteles, Cicerón y Séneca..

El Imperio Francés fue el primero en acoger a la Orden Rosacruz en los primeros tiempos de la era Cristiana; Carlomagno no llegó a ser Maestro, pero permitió que se estableciera una logia en las inmediaciones de la antigua Tolosa. Parte del Altar de esta primitiva logia de Francia se conserva gracias a los cuidados que los Archiveros de la Orden tenía en ese país el año 1909, aunque está muy deteriorado a causa de los grandes ajetreos sufridos durante las guerras religiosas de Provenza.

El filósofo Arnaud fue el primer Maestro de dicha logia en el año 804 D.C. y Frees fue el primer Gan Maestro de Francia cuyo mandato duró desde el año 883 al 889, recibiendo el año 898 un año antes de morir, la autorización para establecer otras logias en Francia e inmediatamente se fundó la segunda en Lyon la cual fue muy floreciente.

Mientras la Orden se propagaba en Francia, por ella se interesaron algunos monjes de los varios Monasterios y conviene consignar que estos Católicos Romanos sinceros, prestaron un excelente servicio a la santificación de la Orden con hermosos principios morales y espirituales.

La Orden se difundió por Alemania poco después de establecida la Gran Logia en Francia. Carlomagno fue el primero en introducirla pero no vivió bastante para ver el fruto de su obra, creándose en el año 1100 en Worms una logia que llegó a ser posteriormente Gran Logia. Durante el siglo XII, creció rápidamente la Orden en Alemania, contando con mayor número de miembros que en Francia y Egipto, donde continuaba la Sede Central con relativamente pocos miembros.

En este punto conviene aludir a una de las más misteriosas y enigmáticas leyes de la Organización, cuyo origen se pierde en las tradiciones, cual es la periodicidad de 108 años de actividad externa de la Orden y 108 años siguientes de oculta y silente actividad. Cada período de renacimiento es como una nueva Orden que nace sin conexión alguna con los ciclos precedentes.

Durante los 108 años de inactividad, los miembros de las ramas y de la jerarquía, no cesan en sus actividades individuales, iniciando a personas de su familia y preparándose los años inmediatos al nuevo nacimiento de la Orden para ponerse en contacto con una activa rama en otros países y anunciar al mismo tiempo en el suyo, el comienzo de un nuevo Ciclo.

En la mayoría de países europeos, no coincidían los períodos. Así vemos que mientras en Alemania estaba en pleno período de inactividad externa, en Francia y Holanda la Orden estaba muy activa y en cambio estaba la Orden inactiva en Francia cuando renacía en Alemania y culminaba su actividad en Inglaterra.

Cuando en cada país se acercaba el renacimiento, se acostumbraba publicar un manifiesto o folleto en el que se informaba que se establecía un nuevo Ciclo; en los tiempos anteriores a la imprenta, el manifiesto consistía en un pregón público anunciando simbólicamente la apertura de una "tumba" en la que se había encontrado un "cuerpo de un Maestro" reconocido por las iniciales C.R-C junto con raras joyas y secretos escritos que confiaban a sus descubridores el poder de restaurar la secreta Organización.

Muchos aún creen que dichas iniciales significan Christian Rosenkreutz, un mítico personaje que según algunos autores nació en 1378, creciendo en un Monasterio donde había sido internado para cursar sus primeros estudios secundarios de Teología, pero dado su carácter rebelde fue expulsado de dicho Monasterio, dedicándose a viajar por Oriente y Norte de África, relacionándose con los más importantes magos hermetístas y ocultistas de la época.

Este viaje que inicio como una aventura, le permitió descubrir por Arabia, los misterios de las ciencias herméticas, llegando a conocer los secretos de los sacerdotes del antiguo Egipto y los Arcanos de Hermes Trismegisto (El 3 veces grande). Según las mismas fuentes, Rosenkreutz falleció a los 108 años; su tumba fue encontrada en 1604, en el fondo de una gruta donde había vivido hasta los últimos días de su vida. Sobre la lápida que guardaba sus restos mortales podía leerse la siguiente inscripción: "Abrirán mi tumba cuando transcurran 120 años".

Dentro del recinto había una cripta hexagonal con un Altar en el centro y debajo de él, apartando una pesada losa de granito, la gruta de la que hablábamos, donde se encontró el cuerpo de Rosenkreutz "entero y sin consumir", es decir, incorrupto. También existía en dicha cripta un armario de espejos que poseían diversas virtudes y un pergamino titulado Libro T descrito como el mayor tesoro después de la Biblia. Junto al ataúd fueron hallados, en forma de manuscritos, todos los conocimientos secretos que el Fundador de la Orden había acumulado a lo largo de su vida y que legaba a la Humanidad. Dejaba normas para la creación de una Sociedad Ocultista con la cual reformar el mundo y llevar a los hombres por el camino de la sabiduría.

Todo esto queda en el terreno de la tradición, pero los actuales Rosacruces consideran, que el descubrimiento de un "cuerpo" en la "tumba" de un personaje cuyas iniciales eran C.R-C es pura alegoría y no debe tomarse en forma literal. Igualmente sostienen que esa iniciales no significan Christian Rosenkreutz como se tradujeron al idioma Alemán, sino que su significado es "Cristo de la Rosa Cruz" lo que puede traducirse a casi todos los idiomas sin alterar sus iniciales.

Nos dice la historia, que cuando llegó la hora del renacimiento de la Orden en Alemania, se le dio al incidente de la "apertura de la tumba" simbólica, mucho más publicidad que la que hasta entonces se le había dado en otros países. Provino esto, de la invención de la imprenta, que hizo posible la publicación de manifiestos redactados en 5 idiomas diferentes y distribuirlos en varios países. El reavivamiento en Alemania fue saludado con la repentina y misteriosa aparición de un libro llamado "La Fama" y la publicación posterior del manifiesto "La Fama Fraternitatis" que debió aparecer durante los años 1610 al 1616 y como es costumbre en toda obra rosacruz, el autor se escondió bajo el seudónimo de Christian Rosenkreutz en los folletos alemanes y con seudónimos análogos en el idioma de las ediciones extranjeras.

Los folletos se distribuyeron entre las personas cultas del mundo entero, especialmente entre las de Europa y es dudoso que alguna de ellas creyera en la autenticidad de Christian Rosenkreutz. En 1693 los Rosacruces europeos concibieron el plan de enviar a las posesiones Inglesas de América una expedición de miembros muy expertos, para establecer y difundir los conocimientos de la Orden. Este plan tuvo su génesis en el libro "La Nueva Atlántida" escrito por Sir Francis Bacon Imperator de la Orden en Europa.

En 1964 los expedicionarios en el buque Sarah Maria, bajo el mando del Gran Maestro Kelpius relacionado con la Logia Jacobo Boheme de Europa y otros Altos Oficiales de la Gran Logia de Heidelberg llegaron a donde hoy se asienta la ciudad de Filadelfia y posteriormente emigraron hacia el oeste de Pensilvania. Entre los miembros que ingresaron a la primera rama de Filadelfia aparece la nómina de los patriotas o caudillos de América del Norte, entre ellos Benjamín Franklin y Thomas Jefferson.

Los Rosacruces en América

Debido a que la primera Colonia llegada a Filadelfia había comenzado sus actividades en 1693, era natural que 108 años después cesara en su actividad pública y renaciera en 1909. Al acercarse dicho año, muchos hombres y algunas mujeres emigraron a Europa para relacionarse con la Orden; entre los emigrantes figuraban algunos Masones que trataban de restaurar los estudios masónico-rosacruces y otros que iban a solicitar autorización para contribuir al renacimiento en América.

En 1909 viajo a Europa Max Heindel, para adquirir información rosacruz, pero se adhirió a la reforma teosófica de Rudolf Steiner, creando posteriormente una sociedad a la que denominó Fraternidad Rosacruz, la cual difunde los libros de Max Heindel pretendiendo enseñar los secretos y doctrinas rosacruces.

La única persona no rechazada por las Ordenes europeas fue H. Spencer Lewis fundador de la prestigiosa organización en ese entonces existente llamada "Sociedad de Investigaciones Rosacruces" y descendiente de la primera Colonia de Filadelfia, quien fue recibido e iniciado regularmente en Francia, recibiendo las joyas y documentos oficiales para la formación de la Orden Rosacruz en América.

En 1915 se publicó en Norteamérica, el primer Manifiesto Oficial anunciando el nuevo Ciclo de la Orden y se nombró a H. Spencer Lewis cómo Imperator o Jefe Ejecutivo de la Orden en consideración a sus trabajos precedentes a la nueva fundación.

La Gran Logia Americana, denominada legítimamente Orden Rosacruz, desde el primer Manifiesto utilizó el nombre de Antigua y Mística Orden Rosae Crucis, ligera abreviatura del original título latino "Antiquus Arcanus Ordo Rosae Rubeae et Aureae Crucis" y se emplearon las siglas AMORC así como el verdadero símbolo de la Orden, consistente en una Cruz de Oro con una Rosa Encarnada en el centro.

La Simbología Rosacruz

Los estudioso del esoterismo han llegado a conclusiones bastante racionales para explicar de una manera sencilla, toda la complicada simbología que encierra esta Orden. Se supone que el término "Rosacruz" procede de las palabras latinas ROSA (rosa) y CRUX (cruz); y desde luego la rosa y la cruz han sido siempre los emblemas simbólicos de todas las Sociedades rosacrucianas.

Se encuentra por primera vez esta simbología en el sello utilizado por Martín Lutero y en las armas familiares del diácono Juan Valentín Andreae, quien se llamó a sí mismo Caballero Rosacruz. Tenía en su sello personal con el que firmaba su correspondencia, un souter y 4 rosas (los símbolos de la Sociedad) y de donde parece procedieron las divisas de los Rosacruces posteriores, adoptando desde entonces el símbolo de una cruz negra con una rosa roja en el centro.

El significado cristiano de la cruz y de la rosa teñida por la sangre de Cristo pudiera ser la respuesta a toda pregunta sobre esta Orden, pero la cruz, bien pudiera ser una cruz no cristiana, ya que este simbolísmo o similar también aparece en la Cábala judía. Para los Alquimistas, la cruz significaba los 4 Elementos: Tierra, Agua, Aire y Fuego; para los hindúes es el símbolo de la creación; para algunos autores medievales se trataba de un jeroglífico cuyo significado era "Luz". Los adoradores de Zoroastro la identificaban con el Sol, el elemento central de su culto. Es también el símbolo egipcio del "renacer" y está relacionada con Lakshmi, la diosa hindú de la creación y el amor.

De hecho, la Rosa es asimismo, el símbolo de lo "secreto". La Orden Rosacruz AMORC sin embargo nos dice a través de sus escritos, que la rosa en el centro de la cruz simboliza el cuerpo físico del hombre con los brazos abiertos hacia el Sol de Oriente, que representa "la Luz Mayor". Pero la simbología Rosacruz es una mezcla de conceptos esotéricos y místicos que a través del tiempo ha adoptado definitivamente este emblema tan característico, y que no tiene nada que ver con el cristianismo.

Sus enseñanzas

La Orden Rosacruz AMORC, no es en modo alguno una Organización religiosa, es contraria a todo fanatismo sea de la naturaleza que sea. Sus enseñanzas no tienen nada que ver con la adivinación o con otras prácticas del mismo género. Sus miembros llevan una vida normal y equilibrada, basada en la verdad, la fraternidad, la justicia y la fidelidad.

La Orden mantiene como divisa "La máxima tolerancia dentro de la más estricta independencia". Esto significa, que no está sujeta a ninguna opción religiosa ni política, que su independencia es vital. La propaganda expandida a todo el mundo desde su Sede Central en América es a veces mal comprendida, y esto se debe esencialmente al desconocimiento de dicha Organización, pues la mayoría de veces sólo va gente curiosa y que no está vivamente interesada en pertenecer a ella. Pero este es un riesgo al que los Rosacruces están habituados. Con el pasar del tiempo y las enseñanzas, sólo van quedándose los verdaderamente interesados y los demás se quedan en las primeras lecciones.

Las enseñanzas impartidas por AMORC, son idénticas en todo el mundo y están traducidas a todos los idiomas. Perpetúan todas las grandes verdades tradicionales, profundizando en las leyes naturales, físicas y cósmicas descubiertas desde los inmemorables tiempos antiguos hasta nuestros días. La Orden enseña a sus miembros, de una forma progresiva, el modo de aplicar estas leyes a su propia existencia. Realmente sus enseñanzas están basadas en una filosofía Iniciática, viviente y práctica. Estas enseñanzas contienen demostraciones y experiencias destinadas a probar científicamente cada ley expuesta.

Las Iniciaciones y otras ceremonias de tipo hermético son solamente simbólicas y en ellas tienen derecho a participar todos sus miembros. Su simbolísmo y su carácter altamente tradicional y místico, crean una impresión profundamente afectiva en las personas que participan en ellas. Este ambiente inspirador de las ceremonias del antiguo Egipto, se encuentran en cada convocatoria en sus Logias, Capítulos y Pronaois.

El simbolísmo se manifiesta en cada decorado, en cada gesto, en cada palabra que forma parte de las ceremonias de Iniciación. Cualquier hombre o mujer mayor de edad, sin ninguna formación científica o filosófica puede comprender, asimilar y dominar las técnicas que imparte la Orden Rosacruz AMORC.

El Templo Supremo se ubica actualmente en San José, California, donde se encuentra el Parque Rosacruz, que cuenta con un Edificio Administrativo, un Museo, un hermoso Templo de estilo egipcio, un Santuario también egipcio, un gran Auditórium, un Planetario, un edificio de la Universidad Rosacruz, una amplia Biblioteca, edificios para las reuniones del Consejo y amplias áreas verdes para solaz y esparcimiento de los miembros y visitantes al Parque.

Finalmente podemos decir, que la Orden Rosacruz AMORC, es una Organización Fraternal no sectaria de hombres y mujeres, dedicados al estudio y la aplicación práctica de las leyes naturales y espirituales; cuyo propósito es permitir a todos que vivan en armonía con las fuerzas cósmicas Creadoras y constructivas, para alcanzar la salud, la felicidad y la paz.

Tomando en consideración de que muchos grandes hombres no son patrimonio exclusivo de una sola Organización, citaré a continuación a quienes han sido Maestros o prominentes miembros de la Orden en los Ciclos posteriores al inicio de la era Cristiana.

Avicena de Bacara, Persia.
Tomás de Aquino, Roma, Italia.
Rogelio Bacon, Inglaterra.
Raymundo Lulio, España.
Nicolas Flamel, Francia.
Juan Pico Conde de Mirandola, Italia.
Felipe Bombastus (Paracelso), Suiza.
Francis Bacon, Inglaterra.
Juan Dee o Dr. Dee, Inglaterra.
Isaac Newton, Inglaterra.
Jacobo Boheme, Alemania.
Wolfgang Amadeo Mozart, Austria.
Rene Descartes, Francia.
Gottfried Leibnitz, Alemania.
Miguel Maier, Alemania.
Alejandro Cagliostro, Italia.
Martinez Pasquales, Francia.
Louis Claude de Saint Martín, Francia.
El Conde de Saint Germain.
Robert Fludd, Alemania.
Alfonse Louis Constant o Eliphas Levi, Francia.
Miguel de Nostradamus, Francia.

FRANCMASONERÍ A

El origen tradicional de la Masonería como normalmente se conoce esta augusta Orden, se remonta al inicio de la humanidad, desde Adán y Eva. (como se indica en la Constitución de Anderson)

Otros autores remontan el origen al Egipto de los faraones, quizá al comprobar los modelos ritualistas y leyendas provenientes de tal país dentro del simbolísmo masónico, que efectivamente lo adoptó de Las Escuelas de los Misterios Egipcias.

También refieren el origen de la Masonería a Palestina, coincidente con la leyenda de la construcción del Templo de Salomón, incorporada a la liturgia de la Orden.

Otros atribuyen los orígenes, también por las mismas razones a Grecia, y dentro de ella a la Escuela Pitagórica, cuyo conductor empleó por vez primera la palabra "filosofía" en el sentido de "amigo de la sabiduría".

También de Grecia, se sabe que Euclides, maestro de las 7 Ciencias, filósofo y geómetra, escribió unas reglas para los constructores o albañiles, quienes debieron estar "FRATERNALMENTE UNIDOS", en su labor, bajo el mandato de los más instruidos de ellos, el Maestro.

En los siglos X, XI y XII, se formaron las Asociaciones fraternales de constructores, motivadas por la tiranía de los monarcas y señores feudales. Arquitectos y obreros de las primeras Catedrales ojivales no encontraron otro recurso que agruparse estrechamente para defenderse de poderes tan absolutos, comprometiéndose a guardar el secreto de su asociación y de su arte, y comunicándose entre sí en los pequeños edificios o cabañas HUTTE o logia.

La primitiva idea masónica, no se relaciona ni con ideas religiosas ni con tendencias políticas. Fue unión, secreto, auxilio fraternal, ceremonias encaminadas a dar exclusivamente a los constructores masones, fuerza capaz de oponerse con éxito a la tiranía feudal.

Hasta mediados del siglo XV no era conocida la palabra francmasonerí a; y en esa época se verifican los primeros capítulos de las llamadas Grandes Logias (grandes talleres de constructores) . Estrasburgo, Viena, Colonia y Berna, dependientes entre sí. Siendo Estrasburgo la última instancia cuando tenía que dirimir fallos ante problemas Interlogiales surgidos.

La primera reunión de Grandes Maestros que se tiene noticia documentada fue en Regensburgo, el 25 de Abril de 1459, y la primera denominación especial de una agrupación masónica fue la de los Hermanos de San Juan en 1446; quienes adoptaron ese nombre siendo constructores de la Catedral de Estrasburgo. . Ellos iniciaron el empleo como emblema masónico, del compás, la regla y la escuadra, siendo inicialmente emblemas profesionales.

Las asociaciones masónicas eran generalmente estimuladas por los monjes y se organizaban en cofradías bajo la advocación de algún santo.

A fines del siglo XV los masones eran obreros constructores: albañiles, canteros, carpinteros, escultores, etc. y tenían 5 categorías: aprendiz, compañero, maestro, inspector de obras y arquitecto.

Se puede afirmar que las siguientes instituciones fueron la base de la Francmasonerí a especulativa o filosófica:

Los Gnósticos de quienes ya hemos escrito; los Maniqueos organizada por Manes y quien armonizó las enseñanzas de Zoroastro con las de Cristo y esparcieron sus enseñanzas por Asia, África y Europa. Formaron una Sociedad Secreta con grados que se reconocían por signos, toques y palabras, fueron sin misericordia perseguidos por la Iglesia de Roma, llegando hasta la masacre de San Bartolomé donde perecieron miles de ellos.

Los Templarios, después de la muerte en la hoguera de su Gran Maestro Jacques de Molay, huyeron de la persecución y se acogieron a la hospitalidad de las logias masónicas, donde fueron bien recibidos, no sólo por la similitud en la organización de ambas instituciones, sino también por la homogeneidad en el fondo ético y filosófico.

Los Alquimistas, algunos sabios y filósofos revivieron las enseñanzas de Las Escuelas de los Misterios en Egipto como una reacción contra la intolerancia y el fanatismo de la Edad Media, los cultores de la filosofía hermética tuvieron que ocultar su doctrina bajo la forma de combinaciones químicas, destinadas a convertir los metales en oro o fabricar la piedra filosofal o destilar el elixir de larga vida. Así nació la Alquimia que con el tiempo originó la química de nuestros días, en el fondo era una Escuela Iniciática cuyas verdades se presentaban en forma simbólica, constituyendo la alquimia esotérica; existe desde entonces la alquimia experimental.

Los Rosacruces de quienes igualmente hemos escrito, también formaron parte de las instituciones que fueron la base de la francmasonerí a.

La Francmasonerí a propiamente dicha, puede considerarse instaurada en Londres, Inglaterra, en Febrero de 1717, cuando las 4 logias de Inglaterra se reunieron y se dictaron las primeras normas a seguir por sus miembros.

Esta francmasonerí a o Masonería especulativa, conservó el patrón organizativo de la operativa tanto en la modalidad de construir logias, como en establecer normas de gobierno en lo que respecta a la elección de autoridades. Igualmente deberes y obligaciones de los miembros y formas peculiares de selección y admisión.

Conservó los usos y costumbres tradicionales, como el de organizar fiestas soltisciales, la admisión de nuevos miembros y la instalación de nuevas autoridades, mantuvo el temperamento de secreto y discreción; de jerarquizació n de valores humanos según su capacidad y virtudes; de trato fraternal, de respeto y tolerancia de la opinión ajena; de ayuda al necesitado y de beneficencia para el indigente.

Cabe hace notar, que inicialmente la Francmasonerí a estaba restringida sólo para hombres, pero luego se practicó la denominada Masonería de adopción en la que se aceptaban mujeres e inclusive existen en la actualidad logias exclusivas de mujeres. La aceptación o no de este tipo de logias en cada país depende de la Gran Logia o Gran Oriente que gobierne las logias regulares de esa jurisdicción.

Las diversas tendencias de la Masonería, se han establecido a través de diferentes ritos (los cuales pasan de 100), que le dan un aspecto exterior diferente aunque en el fondo se trata de los mismos principios y de idénticos fines. Los Ritos más conocidos en Latinoamérica son: el Rito de York, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el Rito Francés y el Rito de Memphis y Misraim. Existiendo otros que son aceptados pero poco difundidos. Se debe aclarar, que los iniciados francmasones son libres de ingresar a toda logia regular cualquiera sea el rito que esta practique.

Sus objetivos

La Masonería tiene como objeto el desarrollo de la solidaridad humana, el mejoramiento intelectual y moral de sus miembros y la formación de una conciencia universal de fraternidad entre los hombres, persigue el conocimiento de la verdad, sostiene la justicia como única norma que debe reglar la conducta de los hombres y proclama la libertad y la igualdad como derechos substanciales del Ser humano.

Tiende a que el hombre sea no sólo un ser libre y culto, sino también un elemento útil a la sociedad, consciente de su responsabilidad individual y colectiva. Siendo la masonería una institución esencialmente fraternal, sus miembros aman la paz; respetan las leyes del país que los cobija, rechazan la explotación del hombre por el hombre y ejercitan la caridad, no como una limosna ni como una ostentación, sino como un deber hacia sus semejantes.

La masonería es una Escuela de honor y virtud, que exalta a los que por sus actos merecen el respeto y la gratitud de sus conciudadanos. Proclama la tolerancia y no hace distinción de raza, nacionalidad o religión, respetando las ideas de todos los hombres a quienes consideran como Hermanos.

La masonería es un sistema de moral dentro del que caben los principios y creencias de todos los hombres amantes de la humanidad y del progreso, dotados de altitud de criterio y buena voluntad. Su fin inmediato es la práctica de la filantropía, su fin ulterior consiste en el perfeccionamiento de la humanidad.

Sus símbolos y secretos que se derivan en gran parte de los Misterios de las antiguas iniciaciones y de la leyenda bíblica, sirven para que sus miembros se reconozcan y se ayuden mutuamente donde quiera que se encuentren y puedan ser comprendidos siguiendo una progresión gradual de enseñanzas. Para adquirir los ideales, solamente se necesita humildad, aplicación y estudio.

Resumiendo, podemos decir que la Francmasonerí a es una asociación universal, filantrópica, progresiva y evolucionista.

Posted in Egipto, Masoneria, Rosacruz, Sociedades Secretas | Leave a Comment »

Licaones, la sociedad secreta que cambió a Grecia

Posted by cosmoxenus en 27 julio 2008

Bajo las calles de la antigua y ruidosa capital helena se ocultan oscuros y misteriosos pasadizos que, según recientes investigaciones, podrían haber sido utilizados durante siglos por una enigmática sociedad secreta. Este grupo estaría vinculado a la tradición esotérica griega, y habría jugado un papel importante en la lucha por la independencia del país. ¿Sigue existiendo hoy esta hermandad? ¿Están algunos de sus miembros situados en puestos estatales?

Por Mario Menéndez

Atenas es hoy una ciudad cosmopolita y vibrante, en la línea de otras capitales europeas. Pero probablemente, muchos atenienses ignoran que bajo sus pies subyace otra Atenas, la secreta, una ciudad desconocida y misteriosa de la que no sabemos casi nada.

El espacio geográfico sobre el que se asienta el corazón de la urbe está compuesto principalmente de rocas calcáreas que, debido a la erosión del agua de lluvia durante miles de años, han visto nacer infinidad de cuevas y túneles. Éstos fueron modelados por frecuentes movimientos sísmicos en el Ática, hasta crear inmensas grutas que los primeros pobladores adaptaron a sus necesidades. Este gran espacio subterráneo era para la ciudad una especie de mundo paralelo que, a lo largo de la historia, ha servido como lugar de refugio, enterramiento, práctica de diversos cultos y de misteriosos rituales iniciáticos de los que apenas han llegado hasta nosotros algunos retazos.

Este era uno de los motivos que me llevaron hasta Grecia en mi último viaje: desentrañar algunos de los misterios mejor guardados de la capital helena. Para lograr mi propósito contaba con la inestimable ayuda del escritor y periodista Zanassis Yapiyakis, mi guía y colaborador por la capital griega. Todo un privilegio, pues Zanassis forma parte de la élite intelectual de Atenas.

A pesar de la existencia de esta «Atenas secreta», algunos especialistas consideran la cultura de la Grecia clásica como la antítesis del hermetismo. Sin embargo, los griegos fueron un pueblo eminentemente esotérico y toda su filosofía y sus principales logros científicos estuvieron impregnados del antiguo saber egipcio. Sus oráculos, sibilas y misterios iniciáticos influyeron de forma notable en la vida diaria. Una de las manifestaciones de este pensamiento esotérico podría haber salido a la luz en 1959. Aquel año se descubrieron en el puerto del Pireo varias estatuas de bronce que habían sido enterradas boca abajo; entre ellas destacaban una de la diosa Artemisa, otra de Atenea y un Apolo arcaico. Hoy pueden verse en el Museo Arqueológico del Pireo y, aunque a primera vista no se aprecie en ellas nada trascendente, la curiosa disposición en la que fueron halladas las pone en relación con una compleja historia cargada de magia que nos lleva hasta un pasado desconocido…

Como suele ocurrir a menudo, siempre hay alguien que sabe leer entre líneas y descubre algo extraño donde otros no han visto nada. Este es el caso del periodista griego Yianis Yiannopulos, quien ha realizado una polémica investigación que ha causado un gran revuelo en su país. Sus hallazgos se recogen en dos apasionantes libros que se han convertido en bestsellers y en un referente de los misterios de Grecia. En Acrópolis Oculta y en Atenas Secreta, Yiannópulos expone sorprendentes teorías. Muchas de las pistas de las que dispuso podrían haber salido del ámbito de la Asociación Arqueológica de Atenas pues, al parecer, hubo un misterioso informante (posiblemente un destacado arqueólogo) que permanece en el anonimato pero que habría facilitado a Yiannopulos las claves para iniciar su polémica investigación.

Entre las informaciones que Yiannopulos habría recibido de su misterioso informante de la Sociedad Arqueológica de Atenas estarían las memorias de un misterioso personaje, Mijalis (Miguel en griego) supuesto Gran Maestro de una enigmática sociedad secreta llamada «Los Licaones». El origen de este grupo se remontaría a la época clásica y su finalidad sería la de salvaguardar el patrimonio y el legado esotérico de la antigua tradición griega. El citado Mijalis sería uno de los últimos grandes maestros de los que se tendría constancia, y según sus memorias lideró la organización en el siglo XVIII. No sabemos gran cosa sobre cómo actuaba esta sociedad secreta, aunque según Yiannopulos habría evidencias de que durante la época de la ocupación turca utilizó los innumerables túneles secretos de la ciudad para esconderse y luchar contra el invasor.

PRODIGIOS BAJO EL PARTENÓN

Uno de los pasajes más sugerentes del «diario» de Mijalis narra cómo fue elegido –siendo ya un destacado licaón– para recibir las enseñanzas del entonces gran maestro y poder sucederle en un futuro. Tras mostrarle algunas entradas secretas a los subterráneos de Atenas, el viejo maestro llevó a Mijalis hasta el monte de la Acrópolis a través de otro acceso camuflado. Una vez bajo el mismísimo Partenón le condujo a una gran cámara resplandeciente, en la que había una piedra circular de la que manaba sin cesar un líquido misterioso. Según el maestro, este líquido poseía un poder mágico y transformador de la materia, que procedía de la bóveda celeste y llegaba hasta esa cámara por medio de rayos luminosos que se filtraban por algunos orificios tallados en la roca; estas propiedades eran conferidas al líquido mediante rituales esotéricos que Mijalis debía conocer para preservar dicho conocimiento.

En otra ocasión le llevó a una gruta situada en la periferia de Atenas, que habría sido morada de las míticas Nereidas. Allí Mijalis pudo ver varias estatuas que representaban deidades olímpicas. Daba la impresión de que sus ojos le miraban y parecían exhalar vida. Mijalis preguntó a su maestro sobre tal maravilla. El maestro contestó: «Estas estatuas son algunas de las que Pausanias describió en sus Áticas tras visitar la Acrópolis, y algún día volverán a salir a la luz para cumplir con el objetivo para el que fueron elaboradas. Si hubiera que esconderlas, deberán ser enterradas boca abajo para que mantengan parte de sus poderes y se puedan reactivar».

El maestro le explicó que las estatuas estaban realmente animadas y que habían adquirido estas características taumatúrgicas mediante un complejo ritual. Al parecer, y siempre siguiendo el diario del Licaón, en la antigua Grecia algunas estatuas seleccionadas por su perfección eran llevadas a un lugar secreto cargado de una corriente espiritual «insuflada» previamente por hierofantes. Después la estatua se impregnaba de los cuatro elementos: se colocaba sobre una base de arena (tierra), se «ahumaba» con incienso (fuego y aire) y se rociaba con agua conservada en cántaros ceremoniales (agua).

A continuación, el hierofante correspondiente al dios que representaba la estatua, ayudado por tres sacerdotes, realizaba la «apertura de la boca y de los ojos», mediante la imposición de sus manos sobre la estatua, generando la animación de la misma. El ritual se acompañaba de cantos y oraciones adecuadas para la ocasión. Cuando el proceso llegaba a su paroxismo con la respuesta de la estatua, los participantes entraban en un éxtasis místico. Según Mijalis, el hierofante principal adquiría la energía necesaria a través de un trance autoinducido, consiguiendo que descendiera sobre la estatua un rayo de luz celestial, y logrando así la unión de cielo y la tierra, tras lo cual la estatua se animaba y se cargaba de energía.

¿RELATO LEGENDARIO O HECHOS REALES? 

Para nuestra mente actual, este relato suena a fantasía. Sin embargo, muchos indicios señalan que las civilizaciones antiguas pudieron poseer ciertos conocimientos que hoy se han perdido casi por completo. El problema con el que nos encontramos para desentrañar estos enigmas es que desconocemos los «sistemas» utilizados por aquellas gentes: técnicas introspectivas, ritos mágicos, elaboración e ingestión de sustancias psicotrópicas… Además, tampoco percibimos adecuadamente la dimensión anímico-religiosa que impregnaba sus creencias. Algo que, sin lugar a dudas, era un factor determinante para la activación de ciertas «energías» psicosomáticas que, tal y como ha demostrado la parapsicología en innumerables ocasiones, pueden llegar a transformar o alterar la realidad física ordinaria. Podríamos poner como ejemplo muchos fenómenos anómalos presenciados por numerosos testigos, en pleno siglo XX, durante las prácticas de rituales animistas de África y América del Sur, o bien en ciertos cultos orientales que implican prácticas de experimentación energética como el yoga tantra en la India y el chi kung en China. La expansión de las religiones monoteístas fue desmontando los arcaicos procedimientos que imbuían al hombre en su mundo espiritual. La tendencia escéptica y materialista de la actualidad, además de los avances científicos, también han conseguido solapar nuestro espacio psíquico interno.

Hoy nos resulta difícil asumir un escenario en el que la «magia» impregnaba la existencia diaria y no somos capaces de descubrir las claves esotéricas que manejaron las grandes culturas de la antigüedad.

Sobra decir que Yiannopulos no ha podido demostrar científicamente casi ninguno de sus insólitos datos. Sin embargo, ha dejado muchos interrogantes, y la sensación de que algo real subyace en este asunto… Por ejemplo, sabemos que Yiannopulos llegó a descubrir muchas de las entradas secretas al «inframundo» de Atenas y que, durante una de sus expediciones subterráneas, localizó en el interior del monte de la Acrópolis un antiguo templo de Apolo.

No podemos afirmar nada con rotundidad, pero tanto mi amigo Zanassis como yo hemos recorrido la ciudad tratando de verificar algunos de los datos de Yiannopulos, incluyendo los supuestos accesos a los túneles secretos, y hemos localizado varias de estas entradas que abrirían las puertas de la Atenas secreta. También hemos circunvalado, hasta donde nos fue permitido acceder, el monte de la Acrópolis y el conjunto del Partenón y del Ágora, realizando un metódico rastreo tras el que podemos asegurar, basándonos en diversas y elocuentes evidencias, que toda la zona se erigió en torno a una atalaya rocosa plagada de cuevas y antiguos pasadizos subterráneos.

Por otra parte, el hallazgo de las estatuas en el Pireo, y en especial su curiosa colocación boca abajo –que desconcertó en su día a los arqueólogos–, recuerda sospechosamente al relato de Mijalis y su maestro. Aunque esta historia parece, como ya hemos dicho, mera ficción, lo cierto es que el interés por ingenios y autómatas similares ha sido algo constante en distintas culturas y civilizaciones. Desde el antiguo Egipto, pasando por Bizancio, los golems de la tradición cabalística judía y los curiosos «mecanos» de la Edad Media europea y el Renacimiento, las menciones a este tipo de mecanismos «mágicos» son muy numerosas.

Incluso el propio Partenón podría haber sido concebido como una estructura viva de mármol blanco. Detrás de sus arquitectos, Ictinos y Kalicrates, se encontraba el célebre escultor Fidias, a quien algunos estudiosos califican de iniciado en los misterios del arte animado. Este insigne artista fue fiel amigo y colaborador de Pericles. Éste tuvo en su propia casa durante mucho tiempo al filósofo Anaxagoras de Clazomene, posiblemente otro iniciado, quien solía organizar en casa de Pericles largas tertulias en las que Fidias era un asiduo participante. El escultor se empapó del conocimiento y las ideas del filósofo y las incorporó a sus obras. Para Anaxagoras, la inteligencia contenida en «la mente ordenadora», el Nous, se manifestaba a través de la interacción de los elementos dentro de la materia. Esta «mente» era la fuerza que animaba todas las cosas.

Por desgracia, el paso del tiempo fue diluyendo aquel brillante pasado y sus conocimientos. Romanos, visigodos, bizantinos y turcos habrían diluido el conocimiento esotérico de la Grecia clásica. Aunque, quizá, este saber podría haber sobrevivido si las informaciones sobre «los Licaones» son ciertas. A día de hoy es imposible confirmar las afirmaciones vertidas por el investigador griego en sus libros. Sin embargo, su trabajo ha dejado tras de sí una buena serie de interrogantes: ¿Cómo consiguió Yiannopulos el permiso y la información necesaria para introducirse por los accesos que hay bajo la Acrópolis, algo totalmente prohibido? ¿Le apoyó algún miembro de la Sociedad Arqueológica con la intención de que esta información saliera a la luz? ¿Hay todavía hoy, tal y como sostienen algunos intelectuales, licaones en importantes puestos culturales del país?

La lucha por la libertad

En 1732, en plena ocupación turca, llegó a Grecia un jesuita llamado Frumont, apadrinado por el embajador de Francia en Constantinopla, Villeneuve, y el sultán turco de dicha ciudad. Tenía una extraña y terrible misión: borrar todos los restos arqueológicos que pudieran incitar a la«inmoralidad» y al heretismo y que hicieran referencia directa a los antiguos cultos griegos.

En 53 días, Frumont arrasó lo poco que quedaba en Esparta, extrayendo inscripciones antiguas, profanando tumbas y destrozando estatuas. Entre las cartas de Frumont conservadas, hay una dirigida a un tal P. Frené que narra los contactos entre el jesuita y el sultán para seguir trabajando en su nefasta labor de «purificación».

Pero en una ocasión, la resistencia griega interceptó el correo y acabó con los soldados turcos que lo transportaban. Estas cartas acabaron en manos de la sociedad secreta de «Los Licaones», que dirigía desde la sombra buena parte de los movimientos de la resistencia.

Enterados de los planes de Frumont, los licaones no podían consentir que el fanático jesuita siguiera con su cometido y decidieron atentar contra él. El plan se llevó a cabo y Frumont fue asesinado, golpe que los turcos atribuyeron a la resistencia.

Iglesias bizantinas de Atenas 

Durante el periodo romano-bizantino, los cultos religiosos sufrieron una gran transformación en toda Grecia. Emperadores como Constancio II y Teodosio (siglo IV d.C.) aplicaron normas represoras para acabar con la antigua religión griega, que por aquel entonces ya comenzaba a considerase como pagana. La instauración del cristianismo como religión oficial en el Imperio Romano de Oriente supuso la clausura y destrucción de muchos de los pequeños templos que salpicaban Atenas.

La intolerancia y la represión comenzaron a hacer estragos y el legado artístico del periodo clásico fue destruido impunemente por una horda de nuevos fanáticos que, inducidos por los demagogos del emergente cristianismo, llegaron a saquear el Partenón en el año 429 y persiguieron y asesinaron a cientos de seguidores de los antiguos cultos y ritos helenos. Tal y como sucedía en otros lugares de Europa, sobre los templos consagrados a las deidades precristianas se comenzaron a erigir en Atenas pequeñas iglesias bizantinas que, con su presencia, abocaban a la población a convertirse a la nueva religión y de paso borraban de la historia el pasado pagano de la ciudad. Tal actividad continuó hasta los siglos XII y XIII, cuando estas construcciones adquirieron su típica ornamentación de estilo ortodoxo-bizantino, tan característica y exclusiva de Grecia.

Entre estas destacaríamos la iglesia de Panagia Theotokos Gorgoepikoos («la virgen que escucha rápido a quien le reza») anexa a la catedral, en pleno barrio de Monasteraki, sobre un espacio que estuvo, probablemente, consagrado a la diosa Atenea. En el Ágora griega, a los pies de la Acrópolis, descubrimos la iglesia de los Santos Apóstoles (Aghioi Apostoloi) construida sobre el Templo de las Ninfas; en ella se aprecia claramente cómo se reutilizaron muchas piezas del anterior monumento para levantar sus bases.

Finalmente, encontramos otro ejemplo de esta «suplantación» cristiana de lugares de culto paganos en la iglesia de Panaghia Kapnikareas, situada en mitad de la calle Ermou (Hermes). Este pequeño recinto fue levantado sobre un antiguo templo dedicado a Demeter, deidad muy importante para la celebración de los antiguos misterios iniciáticos de la cercana población de Eleusis.

¿Lo sabías? 

El interés por ingenios mecánicos que aparentaban tener vida propia, los también llamados «autómatas», se remota a la antigüedad egipcia, y se perpetuó a lo largo de la historia en prácticamente todas las culturas. En el Antiguo Egipto había estatuas de dioses que despedían fuego por los ojos y otras que generaban sonidos cuando el sol las iluminaba con sus rayos. Algo similar ocurría en la Grecia clásica, donde el uso de autómatas se perfeccionó, existiendo en esa época algunos libros sobre la cuestión

Fuente: http://www.akasico.com

Posted in Historia Oculta, Sociedades Secretas | Leave a Comment »