El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Caballo de Troya: Padre Nuestro

Posted by cosmoxenus en 18 mayo 2008

Padre Nuestro, que nos has creado, arrancándonos como un destello eterno de tu corazón de oro…Que estás en los cielos… Que estás en los cielos limitados de cada dolor y de cada enfermedad… Que estás en la sangre que se derrama… Que estás en el cielo sin distancias del amor…Santificado sea tu nombre… Santificado y repetido con orgullo, con la satisfacción del hijo del Todopoderoso… Venga a nosotros tu reino… llegue a los hombres la sombra de tu sabiduría… Venga a nosotros la brisa que impulsa la vela… Venga pronto la señal de tu hijo, tu adorado hijo, vengan a nosotros las otras verdades de tu reino… Hágase tu voluntad en la tierra y en los cielos… Y que el hombre sepa comprenderlo… Que los espíritus conozcan que nada muere o cambia sin tu conocimiento… que no perdamos el sentido de tu última palabra <> Hágase tu voluntad, aunque no la entendamos… El pan nuestro de cada día, dánosle hoy… Danos el pan de la paciencia y del reposo… danos el pan de la alegría de los pequeños momentos… Danos el pan de las promesas…Danos el pan del valor y de la justicia… Y el fuego y la sal de la compañía… y también el llanto que limpia… Danos Padre,el rostro sin rostro de tu imagen…Y perdona nuestras deudas… Disculpa nuestros errores como el padre disculpa las torpezas de su hijo… Perdona las tinieblas de nuestro egoísmo… Perdona, las heridas abiertas… Perdona los silencios y el trueno de las calumnias… Perdona a este mundo que a fuerza de soledad, se está quedando solo… Perdona nuestro pasado y nuestro futuro… Y no nos dejes caer en la tentación…Libranos de la ceguera de corazón… No nos dejes caer en la tentación de la riqueza, ni en la miseria y la estrechez de espíritu… Líbranos, Padre, de toda certidumbre y seguridad materiales… Líbranos…

Tomado del Libro: Caballo de Troya 4

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3 comentarios to “Caballo de Troya: Padre Nuestro”

  1. Anonymous said

    Es duro. “De polvo eres y en polvo te convertirás…” Con ese ‘vaticinio divino’ hacemos nuestra entrada, poco triunfal, a este mundo. Además, por si ello fuera poco cargamos, desde el nacimiento, con la culpa ajena del ‘pecado original’. Pero a pesar de esta gris premonición ‘divina’, haciendo de tripas corazones, desechamos los miedos de una natividad traumática y nos aventuramos a la búsqueda de un resquicio para no regresar al polvo que ese dios nos tiene reservado.
    No desvirtúo la efectividad de una vida alejada del stress; ni la teoría del magneto; las mil y una leyes del éxito seguro ni, líbrenme todos los dioses juntos, la necesidad de una mente sana, para tener un cuerpo sano. Pero creo, con toda sinceridad, que la gente está un tanto cansada, agotada, del disfraz que diferentes autores, bien intencionados por demás, le calzan a la inhabilidad humana para encargarse del manejo de lo que acontece en su propio cuerpo. De eso trata este libro. Trato de dar a los lectores las llaves para que ingresen al sitio de su cerebro donde se manejan las funciones que marcan la existencia de una persona. Así pues, estas páginas exploran el éxito, la longevidad, el final de las enfermedades, el acceso no religioso a la inmortalidad y, sobre todo, la rebelión contra la verdad aprendida. Pero, supongo, no es nada nuevo para usted amigo lector. Lo nuevo, de haberlo, es que al final develo, sin tapujos, el mito del piloto automático que hasta ahora ha tomado las decisiones por nosotros. En ese afán repaso un poco esto de la inmortalidad.
    Dice la leyenda, y confirman los estudiosos de la historia, que el hombre siempre ha dispensado especial interés al tema de la inmortalidad, a la vida eterna, y a una hipotética “vida después de esta vida”. Varían, sin embargo, las vías que deben elegir los mortales para acceder a ese “derecho”. No existe un patrón homogéneo y verificable establecido que lo garantice.
    Si bien se da una relación entre la inmortalidad, vida eterna, y la vida después de esta vida, en la práctica son en si mismas estadios diferentes del ser o, más preciso aún, pisos diferentes de un edificio con distintas puertas de entrada, con múltiples ascensores y no menos salidas.
    Según una definición, de la llamada Real Academia de la Lengua, “inmortalidad es la duración indefinida de algo en la memoria de los hombres”. También es definida la inmortalidad como “existencia con una duración indeterminada de tiempo”. El mismo hecho de ser llamados mortales enfrenta tal condición a la finalización de la vida, y reserva para el paso siguiente a la muerte física el advenimiento de la “vida eterna”, siempre y cuando se haya obtenido el mérito suficiente en la vida que termina. Sobre lo anterior se fundamentan las religiones del libro (judía, cristiana, y musulmana). La eternidad se dio en considerar como un atributo exclusivo de dios, al que el hombre pudiera llegar a disfrutar, si cumple unos lineamientos y conductas especiales.
    Tocar la eternidad es como adentrarse en el lindero más preciado de muchos. Cimiento sobre el cual descansan los preceptos de las principales religiones del mundo conocido y, por si fuera poco, la verdad aprendida por miles de años.
    Quiera o no, debo hurgar una que otra llaga y escudriñar un poco, para intentar sustituir la “verdad aprendida” por la REAL VERDAD DE CADA QUIEN. ¿Son diferentes? Aquí apuesto por un enfático SI como respuesta. No será la verdad del autor o autores de estas páginas, ni la imposición unilateral de quien se cree con mayores bases y razones para esgrimir la posesión de una verdad rígida, sino más bien un camino que recorreremos juntos sin pisarnos unos a otros. Caminar la misma senda no implica que debamos usar un único par de zapatos ni que debamos pisar las huellas dejadas por quienes nos precedieron en la ruta.
    No se trata de descubrir la forma de la rueda. Transitaremos libres por caminos que están allí, esperando ser recorridos con el entendimiento abierto y la razón presta para el aporte. Y digo ‘aporte’, porque esta vía permanecerá abierta al concurso de todos aquellos que, después de leernos, nos escriban de vuelta en una interacción necesaria en estos tiempos que vivimos. Caso contrario estaríamos cayendo en el abismo envolvente de la verdad aprendida. Sin posibilidades de iniciar la travesía hacia esas etapas de inmortalidad que esperan al interior de nosotros mismos.
    Un trayecto sin más requisitos que el deseo firme de atrevernos a comandar esta nave corpórea en la que habita una grande concentración de Esencia Inteligente.
    Para ser “eternos” se hace necesario entender un significado “tangible” de sus implicaciones, y no meras palabras y/o referencias de experiencias distintas a la personal. La categorización de “vida eterna” se hace más comprensible si colocamos una meta o punto de partida (no es incongruente) a la existencia nuestra (número de años con vida), a partir de cuyo momento podamos decir que “hemos vivido una eternidad…” Una suerte de postulado u opinión razonada que tenga como objetivo formar parte de una teoría, que será completada por quienes participemos en su exploración. Será una teoría conformada por el punto de vista que llevo a ustedes en este libro, unida a las miles que conformarán los aportes de todos aquellos que participen como lectores activos y surtan la retroalimentación.
    Ese punto de partida debe, en lo posible, ir cambiando los preceptos inculcados por la verdad aprendida, hasta hacerse parte de la realidad de la gran mayoría. Debemos entender qué somos y quiénes nos rodean (animales, vegetales, minerales, etc.) en esta dimensión terráquea. Quiénes nos acompañan en el basto universo y aún más allá del entender de nuestros cortos conocimientos.
    Con seguridad hallaremos, en la formulación de la hipótesis, divergencias e incongruencias con aquello que siempre hemos aceptado como válido. Pero, repito, se trata de atrevernos a ser auténticos conductores de una existencia de la que hasta ahora hemos sido simples espectadores.
    Partiremos aceptando que la realidad en que hemos referenciado nuestra existencia, ha dependido más del exterior a nosotros, que de decisiones propias. Somos el resultado de miles de años de aprendizaje errado; deliberadamente extraviado de nuestras posibilidades reales; hábilmente camuflado en medio de principios religiosos; e intereses al servicio de grupos fácilmente identificables. A pesar de todo, no caeremos en la fosa del juicio vano ni las culpas insulsas, que poco o nada aportarían al proceso que esperamos revertir.
    Cuando me refiera a eventos o personajes, lo haré por la necesidad de confrontar esos hechos, y esos personajes, con realidades más halagüeñas, promisorias y, hasta cierto punto, más lógicas. El análisis y/o teoría, que elaboremos en estas páginas, tiene como objeto entender que el poder existente en nuestra fuente de comando central es la mayor de las posesiones a las que tenemos derecho. Un haber, irrenunciable, por el sólo hecho de pertenecer a la única estructura pensante de este planeta: El hombre.
    La eternidad que nos ocupa empieza por el análisis sencillo de aquello que se contrapone a ella. Sabemos que no vivimos más tiempo porque nuestras células envejecen sin que podamos hacer nada al respecto. Ya se ha comprobado que, en las células, la longitud de los telómeros -extremo de los cromosomas- es uno de los factores involucrados en el proceso de envejecimiento y la posterior muerte celular. Por otra parte, los llamados radicales libres (moléculas orgánicas o inorgánicas) son extremadamente inestables y, por tanto, con gran poder reactivo. Estos radicales actúan en contra nuestra alterando a las membranas celulares y emprendiéndola contra el material genético de las células, como el ADN. A esos dos factores anteriores podríamos seguir agregando muchos otros, sin que ello tuviese valor alguno si no formulamos la pregunta de por qué no hemos sido capaces de revertir la acción de esos enemigos. Nos hemos limitado a aceptar, como un hecho irreversible, la aparición de los adversarios externos sin que activemos una respuesta interior. Sólo tratamos de aplicar maquillajes artificiales que retardan la agonía, sin que tomemos la acción necesaria que elimine el proceso negativo y garantice a nuestro yo no perecedero un habitáculo idóneo y saludable.
    Tratemos entonces de tener ‘arte y parte’ en los procesos que determinan éxito, la salud y estabilidad emocional al interior nuestro. Desechar todo lo negativo que nos rodea; plantear la vida desde nuestras reales posibilidades y no desde la concesión de un ser supremo, creado para distorsionar la verdadera fuerza que habita en el interior de cada quien.
    Quizás la respuesta más cercana implica hermanar un vínculo real entre lo que somos y esa energía que todo lo constituye. Energía o Esencia Vital que está en todas partes; inteligente y única generadora de todo tipo de crecimiento, material o espiritual. Que espera nuestra acción, en dirección a incrementar la concentración de ella, en ese módulo de comando desde donde el avance debe ser ejecutado. Penetrar ese enigma nos llevará al SiFa, identidad develada de tu poder cósmico.
    (TOMADO DE: Introducción del libro SIFA, identidad develada de tu poder cósmico. Autor: Laaio)

  2. Anonymous said

    Muy interesante lo que alguien escribio del libro ese, Sifa, identidad develada de tu poder”. ¿Como puedo hacer para adquirir el libro?

  3. Anonymous said

    Yo hace tres meses compré el libro Sifa, identidad develada de tu poder y he aplicado su metodo para mejorar una artritis severa que la medicina tradicional no me habia podido erradicar. Tengo un amigo que lo esta usando para curarse de un cancer en el pancreas. Lo que no me explico es por que los medicos no aplican los sencillos procedimientos contenidos en el libro, si con ello podrian curar a tantas personas necesitadas.

    Claudia Vergara

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