El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 5/05/08

Algunos conceptos esenciales de la psicología junguiana

Posted by cosmoxenus en 5 mayo 2008

Partiendo de la idea freudiana de inconsciente, Jung propuso la existencia – basado en sus estudios sobre mitología universal y el análisis de cientos de sueños – de lo “inconsciente personal” bastante similar al inconsciente freudiano y de lo “inconsciente colectivo”, raíz y esencia del psiquismo, constituido por estructuras arquetípicas resultantes de los momentos emocionales esenciales de la Humanidad. Allí está la arquitectura de los arquetipos que, luego, cada cultura, en todos los tiempos, da a luz: Dios, lo Demoníaco, el Bien, el Mal, el miedo a la oscuridad, el Héroe, el Anciano Sabio, la Diosa, la Doncella, la Gran Madre y tantos otros.

Por Antonio Las Heras y Silvina L. Mazal

Veamos algunos conceptos específicos que hacen a la concepción de la psique en la obra de Carl Gustav Jung (1875 – 1961)

Partiendo de la idea freudiana de inconsciente, Jung propuso la existencia – basado en sus estudios sobre mitología universal y el análisis de cientos de sueños – de lo “inconsciente personal” bastante similar al inconsciente freudiano y de lo “inconsciente colectivo”, raíz y esencia del psiquismo, constituido por estructuras arquetípicas resultantes de los momentos emocionales esenciales de la Humanidad. Allí está la arquitectura de los arquetipos que, luego, cada cultura, en todos los tiempos, da a luz: Dios, lo Demoníaco, el Bien, el Mal, el miedo a la oscuridad, el Héroe, el Anciano Sabio, la Diosa, la Doncella, la Gran Madre y tantos otros.

Jung describió algunos arquetipos muy peculiares, como el Ánimus, aspecto psíquico masculino que, originado en lo inconsciente colectivo, habita en la mujer, y el Ánima, aspecto psíquico femenino presente en el varón.

Sobre los arquetipos, Jung aclara en “Símbolos de Transformación”, una de sus obras fundamentales, que: “… no he descubierto un rasgo hereditario propio de una raza, sino un carácter humano universal. No se trata de representaciones mentales innatas, sino de una disposición funcional a emitir las mismas ideas o ideas muy semejantes. Llamé, posteriormente, arquetipo a semejante disposición”.

La clasificación junguiana de los sueños ensancha su horizonte en los no compensatorios. Se incluyen en éstos a los arquetípicos, anticipatorios, traumáticos, proféticos, en paralelo y parapsicológicos.

Para el análisis de los sueños utilizó el método de amplificación, dándole al soñante un papel activo en la interpretación, siendo el analista un colaborador que no debe imponer ninguna idea. Jung se basaba en la premisa de que el primer sueño relatado en análisis suele mostrar, habitualmente, una visión del problema en cuestión y un esbozo de la forma en que habrá de resolverse. Sostuvo, también, que de ninguna manera hay que interpretar un sueño por sí solo porque, en general, pertenece a una serie que responde a la continuidad inherente a los procesos inconscientes, que es mucho más estricta que la que se da en los procesos conscientes.

Su idea de libido difiere de la de Freud en este sentido: acepta que en los principios de la Humanidad, cuando lo animal prevalecía en el hombre la libido era sexual, pero, conforme nuestra especie fue diferenciándose más y más de los animales, esa energía fue modificándose hasta la actualidad, por lo que aquella carga instintiva desapareció casi totalmente, siendo la libido, hoy en día, una energía psíquica por sí misma, sin correlato con lo sexual; energía que responde al impulso cultural y a las necesidades espirituales que adquieren mucha importancia en la segunda mitad de la vida. Por eso es que Jung explica que la neurosis tiene su origen en “una incapacidad para resolver un problema actual siendo una actitud mental que puede hacerse permanente y agudizarse más y más cada día”. Las causas de la neurosis no deben buscarse sólo en el pasado del individuo sino también en su presente, porque puede suceder que su libido no esté consiguiendo que esa persona supere los obstáculos que la llevarían a un nuevo estado de desarrollo, anhelado por su conciencia.

El concepto de “complejo” es un hallazgo junguiano. Se denomina así a una manifestación en lo inconsciente personal, cuya raíz se encuentra en lo inconsciente colectivo y que requiere la intervención de un fenómeno de represión para producirse. Jung expresó respecto a los complejos que: “…brotan del inconsciente e invaden la mente consciente de obsesiones e impulsos desconcertantes e inexpugnables… … es un error deplorable considerar la psique humana como algo meramente individual y estudiarla tan solo desde un punto de vista personal. Semejante explicación no puede admitirse sino en lo que respecta a las relaciones y quehaceres cotidianos y ordinarios del individuo”.

Más allá de estos conceptos, fundamentales para entender la obra de Jung, es preciso mencionar a dónde apunta el proceso terapéutico desde la perspectiva junguiana. La meta del análisis en este caso es la “individuación”, o integración de los opuestos que conforman la psique. Lograr individuarse es haber conseguido el estado particular de amplificación de la conciencia que permite que todos los aspectos del psiquismo se relacionen armónicamente. Se debe tener en cuenta que la individuación en sí misma es más una búsqueda que una realización posible, y que el análisis junguiano es uno de los caminos que se pueden utilizar como proceso para alcanzarla. Jung consideraba que la vida humana tiende a una finalidad y que la neurosis tiene por objeto impedir .esta natural evolución hacia la concreción del “proyecto trascendente de vida”, y es por este motivo que, a su juicio, sólo Buda y Jesús habían conseguido esto y que, tal vez, otros sólo obtuvieron su individuación después de la muerte. El análisis junguiano, entonces, es una especie de “entrenamiento” tendiente a disolver los esquemas de conducta que perturban la realización de las acciones necesarias para que los deseos positivos de vida tengan concreción.

Posted in CG. Jung | 1 Comment »

Carl G. Jung y los llamados "Fenómenos ocultos"

Posted by cosmoxenus en 5 mayo 2008

Carl Gustav Jung, inició su carrera en la clínica de Burghölzli como psiquiatra el 10 de diciembre de 1900 hasta la primavera de 1909. Durante dicho período conoció las publicaciones freudianas. Después participó, entre otras actividades, de las Reuniones de los Miércoles. Tiempos de intercambio, producción y viajes – como el que realizaran a Estados Unidos en 1909 junto a Ferenczi mientras Freud dictaba sus cinco conferencias-. Freud adopta el término de “complejo” jungiano y Jung el concepto de “inconsciente” freudiano señalando diferencias conceptuales con el psicoanalista vienés y aportando además la noción de un “inconsciente colectivo”. Posteriormente las diferencias entre ambos se profundizan, y dichas disidencias producen la ruptura entre ambos.

Por Antonio Las Heras

Carl Gustav Jung (1875-1961) estuvo realmente interesado toda su vida en lo que por entonces se conocía con la denominación de “fenómenos ocultos”. Su interés por estos temas, como así también por la Parapsicología en general, estuvo ligado a sus propias experiencias en este campo y a la influencia que tuvo su familia materna en estas cuestiones.

Jung no sólo investigó este tipo de fenómenos, sino que también a él mismo le ocurrían, lo que explica mejor su gran interés por lo “oculto”.

Para comprender cómo influyó en esto su medio ambiente debemos remitirnos, en primer lugar, a algunos hechos acontecidos en el ámbito familiar de su madre, antecedentes que marcaron la vida de sus protagonistas y de quienes les sucedieron.

Tanto sus abuelos como su madre realizaban prácticas de lo que en aquellos días se entendía por “espiritistas”, en las que tenían lugar sucesos extrasensoriales, así como movimientos de objetos sin que fuerza conocida alguna pareciera guiarlos. Aniela Jaffe, última secretaria de Jung en su libro Personalidad y obra de C. G. Jung dice lo siguiente: “……la madre de nuestro personaje, Emilia Preiswerk de Jung (1849-1923), tenía cualidades «especiales» y demostraba gran interés por lo «sobrenatural», como lo atestigua el hecho de haber escrito un diario en el cual se refiere exclusivamente a fenómenos espectrales, presentimientos y otras «rarezas» experimentadas por ella”. Y respecto a Jung mismo escribe: “….. su propia vida estuvo caracterizada por un gran número de experiencias en las cuales los fenómenos espontáneos, acausales o – como se llama corrientemente – ocultos, ocupaban un lugar preponderante”.

En el libro del sabio suizo Recuerdos, sueños, pensamientos, Jaffe escribió un apéndice titulado “Algunos detalles sobre la familia de C.G. Jung”. Allí leemos: “La madre de Jung… era la hija menor del primer pastor de la iglesia evangélica de Basilea, un hombre culto y de talento poético, Samuel Preiswerk (1799-1871)… Todavía hoy se cuentan en Basilea anécdotas sobre él. En un estudio conservó Samuel Preiswerk una silla especial para el espíritu de Magdalena, con gran disgusto por parte de su segunda mujer, Augusta”.

Augusta fue la abuela materna de Jung. Poseía lo que los parapsicólogos denominan “clarividencia” (conocimiento de un hecho contemporáneo obtenido sin intervención de la percepción, ni la deducción o la intuición y sí mediante la producción extrasensorial). Este “don”, al parecer, lo obtuvo después de haber estado más de un día en catalepsia. La forma en que salió de este estado resulta igualmente extraña. A. Jaffe lo relata en el apéndice citado anteriormente, de esta forma: “… Augusta Preiswerk… A los 18 años enfermó gravemente al cuidar a un hermano afectado de escarlatina y permaneció treinta y seis horas muerta. Ya habían traído el ataúd cuando su madre, que no podía creer en su muerte, la volvió a la vida al ponerle una plancha sobre la nuca. «Gustele» (nombre familiar de Augusta), así se la llamaba, tenía la segunda vista, lo que su familia relacionaba con el suceso de su aparente muerte. Murió a los 57 años”.

Estos datos ilustran el marco en el que nació y se crió Carl G. Jung, ámbito en el que los “hechos ocultos” eran considerados “normales” y desprovistos de significación demoníaca o funesta. A esto hay que agregar que tanto su padre como sus tíos eran pastores, por lo que se vio inmerso en un ambiente profundamente místico, favorecedor de la producción de este tipo de fenómenos.

Jung mismo relata, en la obra mencionada anteriormente, que hubo dos cosas importantes que tuvieron lugar en su vida, que lo acercaron definitivamente al estudio y la investigación de lo paranormal: un suceso psikinético (acción de la potencialidad parapsicológica sobre el mundo exterior sin intervención de la fuerza muscular) que influyó en él poderosamente; y el hecho de que su madre atribuía una significación trascendente a sucesos de esta índole, a la vez que los consideraba naturales y en modo alguno originados por fuerzas maléficas. Y describe así los sucesos acaecidos en 1898: “Durante las vacaciones de verano sucede algo que debió influir en mí poderosamente. Un día estaba en mi gabinete de estudio y repasaba mis libros de texto. En la habitación contigua, cuya puerta estaba entreabierta, estaba mi madre… Era nuestro comedor en el cual se veía la mesa redonda de madera de nogal. Procedía del ajuar de mi abuela paterna y entonces tenía ya setenta años. Mi madre estaba sentada frente a la ventana, aproximadamente a un metro de distancia de la mesa. Mi hermana estaba en la escuela y la criada en la cocina. De pronto se oyó una detonación como un pistoletazo. Me levanté de un salto y corrí al cuarto contiguo de donde había oído yo la explosión. Vi a mi madre sobresaltada en un sillón, su labor había caído de las manos. Dijo tartamudeando: «¿Qué, qué ha sucedido?». «Fue justo a mi lado» y miraba sobre la mesa. Vimos lo que había sucedido: el tablero de la mesa se había roto por la mitad y no por el sitio encolado, sino en la madera encerada, quedé atónito. ¿Cómo podía pasar tal cosa? ¿Una madera naturalmente encerada, pero seca ya desde hacía setenta años, que se abre en un día de verano con una elevada humedad habitual para nosotros? Hubiera resultado explicable en un día de invierno frío y seco junto a una estufa encendida. ¿Qué diablos pudo ser la razón de tal explosión? Realmente existen casualidades extrañas, pensé. Mi madre movió la cabeza y dijo… «Sí, sí, esto significa algo». Yo me sentí contrariado y disgustado por no poder responder nada”.

Dos semanas después de este hecho, ocurrió otro similar estando Carl ausente de su hogar. Se oyó una explosión y recién cuando el joven Jung llegó logró determinar, luego de un minucioso control sobre cada objeto que se hallaba en la casa, que un cuchillo de cocina en perfecto estado, que había sido utilizado un par de horas antes para cortar pan, yacía partido en tres partes y desprendido del mango. La causa del destrozo era imposible de determinar. Lo mismo opinaron los “mejores afiladores de la ciudad” a los que Carl Jung consultó. La suposición halló unanimidad: para romper la hoja en esa forma alguien debía de haber actuado premeditadamente haciendo palanca contra algún elemento bien resistente. Por supuesto nada de eso había ocurrido.

Muchos años después, siendo Jung anciano, solía mostrar a sus invitados, en su casa en Kusnacht, el viejo cuchillo que alguna vez fuera objeto del fenómeno parapsicológico que tanto poder ejerció sobre él en su juventud. Jung recordaba a su visitante la anécdota y daba una explicación de carácter parapsicológico sobre lo sucedido. Hasta el último día de su vida, aquellos trozos de metal estuvieron con él. Tanto lo había conmovido aquél acontecimiento.

En esa forma transcurrió la vida de C. G. Jung, rodeado de un medio sociocultural que propició la activación de su potencial parapsicológico, que después nunca decayó gracias a su propio interés, tipo de estudios, forma de vida y personas que le rodearon.
En el año 1900 Jung presentó su tesis doctoral con el título “Sobre la psicopatología de los fenómenos ocultos”, basada en los cambios de conducta operados en una pariente suya practicante de sesiones espiritistas. A partir de ese momento no dejó de investigar sobre estos temas, lo que le trajo consecuencias favorables (como expresamos anteriormente) y otras que no lo fueron, como su distanciamiento definitivo de Freud, quien había intentado disuadirlo para que abandonara esas cuestiones. Aunque no fue el único motivo de la ruptura (recordemos que Freud había nombrado a Jung como su sucesor antes de que surgieran importantes diferencias conceptuales entre ambos), el interés de Jung por lo parapsicológico tuvo mucha influencia en esa separación. Jung relata la siguiente anécdota en Recuerdos, sueños, pensamientos: “Me interesaba oír las opiniones de Freud sobre precognición y sobre parapsicología en general….Cuando lo visité en 1909 en Viena, le pregunté qué pensaba acerca de ello. De acuerdo con su prejuicio materialista, rechazó radicalmente la cuestión como algo absurdo, basándose en un positivismo tan superficial, que me fue difícil no responderle con acritud. Transcurrieron todavía algunos años hasta que Freud reconoció la importancia de la Parapsicología y la autenticidad de los fenómenos «ocultos».

Mientras Freud exponía sus argumentos, yo sentí una extraordinaria sensación. Me pareció como si mi diafragma fuera de hierro y se pusiera incandescente – una cavidad diafragmática incandescente-. Y en este instante sonó un crujido tal en la biblioteca, que se hallaba inmediatamente junto a nosotros, que los dos nos asustamos. Creíamos que el armario caía sobre nosotros. Tan fuerte fue el crujido. Le dije a Freud: Esto ha sido un fenómeno de exteriorización de los denominados catalíticos.

Bah – dijo él -, ¡esto sí que es absurdo!

-¡Pues no!, le respondí, se equivoca usted, señor profesor.

Y para probar que llevo razón, le predigo ahora que va a volver inmediatamente a oírse otro crujido. Y, efectivamente, apenas había pronunciado estas palabras, se oyó ¡el mismo crujido en la biblioteca!.

No sé aún hoy por qué tenía tal certeza. Pero sabía con toda exactitud que el crujido iba a repetirse. Freud me miró horrorizado. No sé qué pensaba o qué miraba. En todo caso este hecho despertó su desconfianza hacia mí y yo tuve la sensación de haberle hecho algo. Nunca más volví a hablarle de esto.”

En la correspondencia posterior que mantuvieron, Freud y Jung, analizaron este acontecimiento, que no pudo ser explicado por las racionalizaciones freudianas. Es de suponer, entonces, que se trató de un fenómeno parapsicológico, del tipo psikinético, repetido por dos veces en breve lapso y originado en la persona de Jung quien de esta manera, más o menos inconsciente, manifestó su enojo por la postura de Freud ante el tema.

En La Interpretación de la Naturaleza y la Psique, Jung relata otros episodios similares que ocurrieron en su vínculo con sus pacientes. Es decir, que toda su vida estuvo signada por estos fenómenos, incluyendo el momento de su muerte.

Es conocida la afición de Jung por la escultura. Practicaba este arte a la sombra de su árbol predilecto, que él mismo había plantado. El 6 de junio de 1961, cuando Jung moría, un rayo surgido de una fuerte tormenta eléctrica abatió a este árbol. No se puede certificar que esto ocurriera en el mismo instante en que Jung expiró. Tal vez se produjo unos momentos antes o después. Lo significativo es que ambos acontecimientos fueron contemporáneos, estuvieron enlazados por una misma temporalidad, a lo sumo separados por un lapso breve. Nunca antes ni después sucedió algo semejante en los jardines de la casa de Jung, entonces: ¿qué probabilidades hay de que por azar, por mero producto de la casualidad un árbol predilecto de quien lo crió sea destruido por un rayo en el mismo – o muy cercano- momento en qué tiene lugar la muerte de su protector? El análisis lo podrán hacer los profesionales de la estadística, pero sé que la probabilidad es bajísima. Tanto se puede descartar el azar y entender que esta aparente coincidencia esconde un significado, tal como lo sostenía la madre de Jung. A nuestro juicio, se trató de otro de los fenómenos psikinéticos que produjo Jung durante su vida.

Para descifrar el mensaje que existiría en aquella célebre “coincidencia” recordemos que Jung expresó, alguna vez, que soñar con un árbol que cae puede ser interpretado como un “signo” de la muerte. En este caso, el “signo” se expresó en un hecho tangible.

Además, debemos tener en cuenta el contexto en el que el sabio suizo vivió y produjo su obra para terminar de entender este hecho. Y por ello debemos recordar que cuando Jung era interrogado sobre la finalización del proceso de individuación – meta anhelada de su método psicoterapéutico – sostenía que sólo habría de completarse después de producida la muerte. Basándonos en esto, el suceso del árbol adquiere un profundo sentido simbólico.

Posted in CG. Jung | Leave a Comment »

Carl G. Jung y los sueños extrasensoriales

Posted by cosmoxenus en 5 mayo 2008

El sabio suizo dedicó gran parte de su trabajo al estudio de los sueños y puso especial atención en un tipo de producción onírica a la que anteriormente no se le había dado mayor trascendencia en el campo de la psiquiatría y de la psicología. Escribe Jung: “He tenido oportunidad de analizar con bastante frecuencia sueños telepáticos…En general la literatura sólo menciona aquellos sueños telepáticos que anticipan ‘por telepatía’ en el tiempo y en el espacio, un acontecimiento particularmente afectivo; en consecuencia, se citan sólo aquellos sueños cuyo asunto posee en cierta medida una resonancia humana (por ejemplo, un fallecimiento), que explica, o al menos ayuda a comprender la premonición o la percepción a distancia. Los sueños telepáticos que me fue dado observar correspondían en su mayor parte a este tipo”. Jung llamaba “telepáticos” tanto a aquellos propiamente dichos como a los de origen “clarividente” (percepción a distancia) y los “precognitivos” (premonitorios).

Antonio Las Heras y Silvina L. Mazal

En la clasificación junguiana de los sueños encontramos dos grandes grupos: los compensatorios, cuya función es la autorregulación de la psique, y los no compensatorios, en los que la función anteriormente citada no “se ve tan claramente”, según Carl G. Jung mismo expresó.

En general, lo inconsciente, a través del sueño, aporta a la conciencia y le incorpora todos aquellos elementos que han sido reprimidos y omitidos y que contribuyen a mantener el equilibrio de la psique. Esta modificación deliberada de la conciencia tiene lugar con el objeto de corregir una actitud unilateral de la mente consciente.

El sabio suizo dedicó gran parte de su trabajo al estudio de los sueños y puso especial atención en un tipo de producción onírica a la que anteriormente no se le había dado mayor trascendencia en el campo de la psiquiatría y de la psicología. Escribe Jung:

“He tenido oportunidad de analizar con bastante frecuencia sueños telepáticos…En general la literatura sólo menciona aquellos sueños telepáticos que anticipan ‘por telepatía’ en el tiempo y en el espacio, un acontecimiento particularmente afectivo; en consecuencia, se citan sólo aquellos sueños cuyo asunto posee en cierta medida una resonancia humana (por ejemplo, un fallecimiento), que explica, o al menos ayuda a comprender la premonición o la percepción a distancia. Los sueños telepáticos que me fue dado observar correspondían en su mayor parte a este tipo”.

Jung llamaba “telepáticos” tanto a aquellos propiamente dichos como a los de origen “clarividente” (percepción a distancia) y los “precognitivos” (premonitorios).

En “Consideraciones Generales sobre la Psicología del Sueño” Jung agrupa a los sueños no compensatorios en prospectivos, reactivos, telepáticos y proféticos, pero no realiza una clasificación detallada de los mismos porque su objetivo se limitaba a explicar su punto de vista sobre la psicología de los mismos.

Por generalización, estos sueños fueron denominados “extrasensoriales”.

Fueron sus discípulos directos y otros seguidores quienes, posteriormente, dividieron a los sueños “extrasensoriales” en dos tipos: telepáticos y precognitivos. Nosotros entendemos que corresponde agregar otro subtipo. El de los “sueños clarividentes”. Esta inclusión permite explicar algunos casos de dèja vu o sensación de lo “ya visto” en donde la paramnesia (una específica perturbación de la memoria) no puede establecerse como causa. La sensación de que un suceso que está ocurriendo ya fue vivido anteriormente, puede surgir a raíz de un sueño clarividente que el sujeto no recuerda pero que, al encontrarse por primera vez físicamente en el lugar visto a través del sueño, el inconsciente transmite el dato a la conciencia como si se tratara de un recuerdo objetivo y concreto vivido con anterioridad y no de un contenido onírico. Así también lo entendió Aniela Jaffe – discípula y última secretaria personal de Jung – señalando: “que la conocida sensación de dejà vu pudiera tener su origen precisamente en un sueño precognitivo que ha sido olvidado”.

Antes de considerar que los sueños extrasensoriales estaban motivados en el acceso que el psiquismo tendría a otras vías de conocimiento como podrían ser las parapsicológicas, Jung efectuó un análisis exhaustivo de cada uno en el que tal intervención fuera posible.

Pudo establecer que, en algunos materiales, la causa podría ser la criptomnesia, “recuerdos de hechos que el sujeto no reconoce como parte de su experiencia real” o bien de “procesos psíquicos paralelos” y hasta de “concordancia de asociaciones”. Encontró material onírico que puede aparecer confundiéndose, a primera vista, con sueños extrasensoriales, mientras que en realidad se deben a trastornos de la conciencia y la memoria, debido a fenómenos de paramnesia. Sólo cuando los sueños no respondían a estas causas, Jung los encuadró dentro de la categoría de “extrasensoriales”.

La parapsicología tiene numerosos experimentos realizados con el fin de comprobar la veracidad de estos fenómenos parapsicológicos que tienen lugar durante el proceso onírico, obteniendo valiosos resultados. En el Maimonides Dream Laboratory, (E.E. U.U.), por ejemplo, se efectúa una prueba en la que se pide a un sujeto que sueñe con determinadas imágenes o figuras que no conoce y que otra persona estará mirando, a la distancia, mientras él duerme. Se trata de un experimento donde tanto puede intervenir la telepatía como la clarividencia y, en muchas ocasiones, produjo resultados imposibles de esperar por azar. Signo inequívoco de que la función extrasensorial estuvo presente.

El mérito de Jung en este sentido, y entre otras cosas, fue el de haberle otorgado el suficiente valor a este tipo de sueños como para incorporarlos al campo de la ciencia, haciendo de ellos un objeto de estudio más de la psicología.

Posted in CG. Jung | Leave a Comment »

Los tres Reyes Magos

Posted by cosmoxenus en 5 mayo 2008

Por: Nicanor Calderón
Cochabamba, Bolivia

En navidad los niños se ponen ansiosos esperando los regalos que reparte Papa Noel. Pocos de ellos prestan atención a los reyes magos dispuestos en el pesebre hogareño armado al lado del arbolito de navidad. Para el 6 de Enero hay alguna actividad en las iglesias: las señoras llevan sus niñitosJesús a la misa, aun si son varios. Los pequeños preguntan. Se rememora la adoración a Jesús. Es el día de los reyes magos. En algunos países recién en esta fecha se hacen regalos.

¿Quiénes eran los reyes magos? ¿Qué eran? ¿Cómo es que se presentaron a Jesús?

La Biblia dice algo, pero muy poco.

Sabemos que los magos llegados del oriente a adorar a Jesús recién nacido le ofrecieron oro, incienso y mirra. Ahora, por tratarse de 3 regalos se supone que fueron 3 sabios, por tratarse de regalos reales se supone que fueron reyes.

Tenían conocimientos astronómicos con los que impresionaron a Herodes: vieron salir la estrella, la interpretaron, la rastrearon. Herodes impactado les pidió encontrar a Jesús y avisarle dónde estuviera. Dios les pidió en sueños que regresen por otro camino para esquivar a Herodes, quien por esta frustración mandó a matar a todos los niños.

La Catedral de Colonia reclama tener sus restos mortales desde 1164 en una urna detrás de su altar mayor. Marco Polo insistió, 100 años más tarde, en haber visto embalsamados los cuerpos de los magos en una tumba en Saveh (sur de Teherán).

Hoy les decimos los 3 reyes magos.

Pero qué eran los magos ?

Eran los miembros del grado más alto de la religión de Zoroastro (600 aC). Esta religión se sitúa en Persia (Irán). Los magos podían caminar en fuego, adivinar el futuro, interpretar sueños. El gran historiador Herodoto habló de los magos. También Aristóteles.

Como evidentemente, eran la crema de la religión de Zoroastro, llegaron a Herodes no buscando al Mesías o salvador, sino preguntando por el nuevo Rey de los Judíos.

Estrabón dice que ellos eran “celosos observadores de la justicia y de la virtud”. Y Cicerón dice que son “la clase de sabios y doctores en Persia”.

Las interpretaciones artísticas que los visualizan nos los muestran siempre vestidos con ropas persas.

Después de la caída del poder de *Asiria* y de *Babilonia*, la religión de los Magos perdió influencia en Persia. Ciro sometió totalmente a la casta sagrada; su hijo Cambises la reprimió severamente. Los Magos se sublevaron y pusieron a Gaumata, su jefe, como Rey de Persia con el nombre de Smerdis.

Sin embargo, fue asesinado (521 a. C.), y Darío fue nombrado rey. No obstante, la influencia religiosa de esta casta sacerdotal continuó en Persia a través del gobierno de la dinastía Aquemenida y no es inverosímil pensar que hasta tiempos de Jesús.

La Biblia también tiene referencias más antiguas que el nacimiento de Jesús respecto a los magos. El libro de Daniel explica que entre los deportados a Babilonia, se tomaron príncipes judíos, instruidos por su rango, para darles mayor instrucción y que sirvan al rey Nabucodonosor.

Daniel estaba entre ellos. Pidieron alimentarse solamente con legumbres y agua y sobresalieron entre todos. Dice la Biblia que eran 10 veces superiores a los magos. Por adivinar y explicar sus sueños al reyNabucodonosor, éste hizo a Daniel jefe de los magos. Destacan la hazaña de sus compañeros judíos de no morir al ser arrojados al horno de fuego, cuando incluso los que los arrojaron murieron y también el que Daniel, arrojado a la fosa de leones hambrientos, no fuera tocado siquiera por ellos. Los magos judíos usaban capas y turbantes.

Daniel, aunque rehusó cambiar de religión, fue jefe de los magos de Nabucodonosor, tras la muerte de éste, siguió sirviendo a su hijo, quien le hizo el tercer hombre del reino. También prosperó durante los reinados de Ciro y de Darío, reyes Persas que ocuparon Babilonia.

En realidad, los persas (del Irán actual) tuvieron mucha influencia del lado oriental (Paquistán e India), de donde les llegaron elementosesenciales como la meditación y espiritualidad. La religión de Zoroastro ya incluía el cielo y el infierno y el juicio final.

La pregunta inmediata es porqué se haya mantenido en la tradición cristiana el relato de los reyes magos, si sabemos que tenían otros dioses. Más aún, Juan Pablo II visitó la urna de la Catedral de Colonia. Los magos,representante s de otras culturas y otra religión se postraron ante el Mesías cristiano. Es por ello que la Iglesia habría mantenido la breve referencia a los reyes magos y no la habría eliminado por completo.

Posted in Esoterismo Cristiano, Historia Oculta | Leave a Comment »

René Guénon

Posted by cosmoxenus en 5 mayo 2008

René Guénon (15 de noviembre, Blois, 1886 – 7 de enero, El Cairo, 1951), matemático, filósofo, francmasón y metafísico francés.

De profesión matemático, es conocido por sus publicaciones de carácter filosófico espiritual y su esfuerzo en pro de la conservación y divulgación de la Tradición Espiritual. Se le relaciona con Ananda Coomaraswamy, otro gran metafísico del siglo XX.

René Guénon, gran estudioso de las doctrinas orientales y de las religiones, se esforzó por aportar a Occidente una visión no simplista del pensamiento oriental, especialmente de la India y por su defensa de las civilizaciones tradicionales frente a Occidente. Destaca su crítica a la civilización occidental desde presupuestos metafísicos y no ideológicos ni políticos. El estudio de sus libros sobre el hinduísmo es indispensable para todos aquéllos que quieran profundizar en dicha tradición.

Biografía

En 1930 abandonó Francia y se instaló en Egipto para profundizar en el conocimiento del sufismo y el mundo tradicional islámico. René Guénon se había convertido al Islam con anterioridad, introducido por un amigo sueco y estaba vinculado a una tariqa sufí de la rama shadhilí. Allí, en Egipto, permaneció hasta su muerte en 1951, siendo conocido en los círculos del sufismo egipcio por el nombre de Abdul Wahid Yahya.

En su biografía, Paul Charconnac, se refiere a él en estos términos:

No se le puede definir, ni clasificar. Él no fue un orientalista, no fue un historiador de las religiones, no fue un poeta, ni un ocultista (si bien abordó asuntos que antes que él eran referidos bajo la denominación de “ocultismo”), tampoco era un filósofo… Se podría decir que fue un metafísico, pero la metafísica que el exponía tenía poco que ver con los manuales de filosofía al uso.

Análisis de su obra

Su obra escrita se puede dividir en varios bloques temáticos:

Exposición de doctrinas orientales y principios metafísicos: aquí se encuentran obras como Introducción General al estudio de las Doctrinas Hindúes (su primera obra, que escribió por encargo y que es una introducción a la Tradición en general), Los estados múltiples del Ser o Principios del cálculo infinitesimal; estudios sobre simbolismo y su interpretación ortodoxa tradicional, en este apartado se encuadran los numerosos artículos escritos para la revista El velo de Isis que posteriormente pasaría a llamarse Revista de Estudios Tradicionales. Estos artículos fueron compilados por Michel Vâlsan en la obra póstuma Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada y en La Gran Tríada; ensayos relativos a la Tradición Primordial , la Iniciación y las sociedades iniciáticas tanto actuales (Masonería) como históricas: El Rey del Mundo; reflexiones críticas sobre el mundo moderno y la sociedad occidental. Contra lo que podría parecer René Guénon estuvo muy preocupado por el mundo presente.

Partiendo de una fuerte crítica a la sociedad occidental pueden distinguirse tres etapas cronológicas en su toma de postura respecto a la cuestión, etapas que se corresponden a su vez con las tres obras con que aborda principalmente el problema de la modernidad:

Oriente y Occidente es la primera de ellas, aborda la falta de comprensión y entendimiento entre esos dos mundos que denominamos Oriente y Occidente, condenados a entenderse si no quieren aniquilarse recíprocamente y perecer. René Guénon defiende una salida inevitablemente dialogada a esta tradicional oposición como vía para lograr el entendimiento entre las diferentes culturas. Hay que señalar que pese a traslucir un optimismo ingenuo es precursor al señalar esta confrontación (o conflicto) que hoy día está en el punto de mira de todos los analistas del mundo actual.

La Crisis del Mundo Moderno, a la luz de los acontecimientos que se sucedían en el período de entreguerras René Guénon ve matizado su optimismo, pero no abandona la idea de que el entendimiento entre ambos y la rectificación en vista a una vuelta a la normalidad de Occidente, son posibles. Su análisis se sustenta en la confianza de preservación (en cierta medida) del Espíritu Tradicional en el extremo Oriente, en particular en las culturas china e india.

El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos. Sin duda su mayor, más completa, ambiciosa y acabada obra. Sus anteriores optimismo y confianza dan lugar a un análisis más duro y frío en el que domina el pesimismo y quizá cierto desapego por el destino de la civilización humana actual. En efecto, la Guerra Mundial no deja lugar para la esperanza ni el optimismo. En esta obra René Guénon analiza la civilización occidental partiendo de los principios generales del Vedânta y situándola dentro del marco de las Cuatro Edades (Yugas) que establece la Tradición. Las conclusiones son tan demoledoras como preocupantes por lo que suponen a futuro.

Esta clasificación temática de la obra de René Guénon no es rigurosa pues en cada obra se encuentran contenidos pertenecientes a los otros campos. Sería vano intentar sistematizar una obra tan interdisciplinar y que se quiere abierta, a diferencia de un sistema filosófico que pretende siempre ser completo y cerrarse sobre sí mismo. Su obra no intenta ser un sistema cerrado, definido y acabado sino una mirada abierta y múltiple sobre el mundo, llena de sugerencias y referencias a todos los campos.

Pensamiento

René Guénon define el mundo moderno como la degeneración e inversión del mundo Tradicional. Por una parte el carácter decisivo de la modernidad es su carácter anti-tradicional, su negación de toda herencia del pasado y su falta de reconocimiento de cualquier deuda con una sabiduría o cultura anterior. La oposición clásica entre Occidente y Oriente no es geográfica sino ideológica y doctrinal. Por eso se puede decir, un poco paradójicamente que mientras Europa fue tradicional (en la Edad Media ) se la podía calificar de “oriental” desde nuestra perspectiva actual. Del mismo modo el Oriente actual, investido de pensamiento occidental, no es ya “oriental”, está occidentalizado (o en otras palabras des-orientado, si tomamos el sentido simbólico y profundo del término). En efecto, como advertía René Guénon la Edad Media estaba más cercana a la civilización india o extremo-oriental que a nuestra sociedad actual en cualquiera de sus aspectos. De hecho el carácter tradicional de la Edad Media aseguraba y garantizaba un permanente contacto y diálogo con el Oriente tanto geográfico como doctrinal.

La conclusión última de su obra (contenida principalmente en El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos) es que la condición del mundo moderno testimonia el fin del ciclo actual de la humanidad, algo que señalan simbólicamente los mismos términos Oriente y Occidente (en particular éste último, tomado por nuestra misma civilización para auto-denominarse, lo que no deja de ser llamativo). René Guénon encuentra la prueba de esto en la desaparición progresiva de la Tradición dentro de las sociedades occidentales. Al respecto, una de sus grandes aportaciones son los términos de “pseudo-iniciación” y “contra-iniciación”. René Guénon se esfuerza por desmontar tanto en la forma como en el fondo aquellas organizaciones que siendo presuntamente tradicionales tienden en realidad a subvertir la verdadera organización tradicional, en la mayoría de las ocasiones por ignorancia de la verdadera doctrina tradicional que les lleva a construir y abrazar una pseudo-doctrina.

René Guénon nunca negó su vinculación a la Franc-Masonería , en la que fue iniciado, aunque no cesó de denunciar el carácter superficial y pseudo-esotérico que se había instalado en la misma institución por ignorancia de su verdadera función y objetivo.

Guénon afirma que su enseñanza no se debe a un pensamiento de corte individual o personal, influenciado por alguna filosofía particular. Por el contrario él se escapa de del cuadro moderno de ciencias y filosofía y se encuadra más bien en el nivel de la pura metafísica y los principios universales. Y aborda estos objetivos con lógica y rigor con la intención de rendir sus obras a todos aquellos que buscan todavía la verdad en el mundo.

Críticas a su obra:

Se pueden distinguir dos tipos de críticas a René Guénon y su obra:

Las que provienen de un número restringido de intelectuales universitarios contemporáneos, como Umberto Eco, aquellas otras que fueron contemporáneas de René Guénon y que provienen del ámbito ocultista, pseudo-esotérico o teosófico. Adversarios como Paul LeCour, Gustave Bord, Franck Duquesne. La respuesta de René Guénon a estos autores figura en obras como Teosofismo: historia de una pseudo-religión o Estudios sobre la Masonería y el Compañerazgo.

Interesante es también su posicionamiento respecto a la regularidad de la doctrina católica, que le deparó muchas y virulentas críticas de sectores conservadores, teológicos y eclesiásticos. Lo cierto es que su postura nunca fue definitiva, evolucionó con el tiempo pero no alcanzó, ni manifestó en sus escritos, una posición definitiva.

Obras de René Guénon, según el año de la primera edición:

1921 – Introducción General al estudio de las doctrinas hindúes.
1921 – El Teosofismo, historia de una pseudoreligión.
1923 – El Error Espiritista.
1924 – Oriente y Occidente.
1925 – El Esoterismo de Dante.
1925 – El Hombre y su devenir según el Vedanta.
1927 – El Rey del Mundo.
1927 – La Crisis del Mundo Moderno.
1929 – Autoridad espiritual y poder temporal.
1929 – San Bernardo.
1931 – El Simbolismo de la Cruz.
1932 – Los estados múltiples del ser.
1939 – La Metafísica Oriental.
1945 – El Reino de la Cantidad y los signos de los tiempos.
1946 – Consideraciones acerca de la Iniciación.
1946 – La Gran Tríada.
1946 – Los Principios del Cálculo Infinitesimal.
1952 – Iniciación y Realización Espiritual.
1954 – Apercepciones sobre el Esoterismo Cristiano.
1962 – Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada.
1968 – Estudios sobre hinduísmo.
1970 – Formas tradicionales y Ciclos Cósmicos.
1973 – Apreciaciones sobre el esoterismo islámico y el Taoísmo.
1973 – Cuentas rendidas.
1973 – Estudios sobre la Francmasonería y el Compañerazgo.

Bibliografía

. Chacornac, P., La vida simple de Rene Guenon, Ediciones Obelisco, Barcelona, 1987
. Mahmud, Abdul Halim, “al-‘arif bi-llah al-shayj Abdul Wahid Yahya”, Qadiyya al-tasawwuf, Dar al-Marifa s/f 4ª edición. Capítulo dedicado a René Guénon por el Shaij al-Azhar Abdul Halim Mahmud, en este estudio sobre los maestros de la tariqa Shadhiliyya.

Posted in Masoneria, Metafisica, Rene Guenon | Leave a Comment »