El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 13/04/08

EL MANDALA

Posted by cosmoxenus en 13 abril 2008

porVíctor Manuel Guzmán Villena

Ya sea producto de la cultura oriental o de la occidental, el mandala circular o diagrama sagrado es una imagen familiar y omnipresente a través de toda la historia del arte. La India, el Tíbet, el Islam y la Europa medieval lo han producido todos ellos en abundancia, y gran parte de las culturas tribales también lo utilizan, ya sea en forma de pinturas, de edificios o de danzas. Tales diagramas suelen estar basados en la división de círculo en cuatro cuartos, y todas las partes y elementos implicados están interrelacionados en un diseño unificado. Las más de las veces son en cierta forma cosmológicos, es decir, que representan en un símbolo lo que se considera ser la estructura esencial del universo: por ejemplo, las cuatro direcciones espaciales, los cuatro elementos, las cuatro estaciones, a veces los doce signos del zodíaco, distintas divinidades y a menudo al hombre mismo.Una de las aplicaciones más sorprendentes del mandala aparece en…

Los invito a seguir disfrutando en : Los Escritos del Alquimista

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LA MASONERÍA ES UNA PÉRDIDA DE TIEMPO

Posted by cosmoxenus en 13 abril 2008

by R.W.Bro. LEON ZELDIS

Comienzo esta plancha con la declaración categórica de su título. Querido Hermano lector, estamos perdiendo el tiempo. Pero espere un momento, antes que usted apriete la tecla correspondiente y borre esta plancha. Antes de hacerlo, lo invito a pensar un instante acerca de lo que acabo de decir.

¿Qué significa perder el tiempo? En un primer instante, pareciera ser una pregunta muy sencilla de responder. Bueno, ¿qué piensa usted, querido hermano lector?

Para no extender más de lo necesario esta pequeña plancha, voy a dar una posible definición: perder el tiempo es pasarlo haciendo algo inútil, o no haciendo nada. Lo que se dice, matar el tiempo. William James, el psicólogo, decía que matar el tiempo no es un asesinato, sino un suicidio.

Volviendo a la definición que acabo de proponer, evidentemente, la segunda posibilidad es inaceptable. Estamos haciendo algo, aunque no estoy seguro de qué es lo que hacemos, pero no estamos de brazos cruzados. La primera posibilidad, entonces, es la única que se nos aplica. Estamos haciendo algo… inútil.

¡Ah! Pero entonces surge otra interrogante. ¿Qué significa inútil? O bien, lo que es lo mismo, ¿cuándo es útil una actividad?

Aquí estamos entrando en el fangoso terreno de la filosofía. Pero no hay que asustarse, no voy a seguir el consejo de Bertrand Russell, quien escribió que hacerse inteligible es suicidio para el filósofo.

Ya mencioné suicidio dos veces, y como no queremos suicidarnos, conviene que tratemos de decidir sobre lo que es útil, y para comenzar echemos un vistazo a la doctrina que considera lo útil como base de toda filosofía: el utilitarismo.

Veamos qué dice Don José Ferrater Mora acerca del Utilitarismo en su Diccionario de Filosofía:

“El utilitarismo es la doctrina que sostiene el primado del valor de utilidad sobre los demás valores o que sostiene inclusive que sólo él es propiamente un valor”. Es decir, no hay cosa que tenga valor si no es útil.

Más adelante especifica, que en su fundamento, el utilitarismo sostiene que todo en la naturaleza o es ventajoso o es nocivo.

El filósofo inglés Bentham hace un juego de manos, y sustituye el Placer por la Utilidad. Es decir, es útil lo que nos da placer, o evita el dolor. John Stuart Mill, otro inglés, quizás el más famoso de la corriente utilitaria, señala que hay distintas gradaciones de placer, y llega a la conclusión que los placeres intelectuales y afectivos son superiores a los sensibles. El placer de escuchar buena música, o de encontrar la respuesta a un problema, dice, es superior al de comer un rico plato, o acostarse con una joven hurí. No sigo en este terreno, pero creo que Mill escribió esa opinión a los 55 años, que en su época era una edad avanzada y cuando las aventuras amorosas ya excedían su capacidad.

Todo esto es un poco abstracto. Volvamos a la tierra. Cuando decimos que algo nos es útil, significa que nos da provecho. El provecho puede ser material – es útil, por ejemplo, ganar más, o tomar un remedio para mejorarse de una enfermedad, o inmaterial, como por ejemplo, tener buenos amigos.

Veamos desde esta perspectiva, si es útil venir a las tenidas de la Logia, sentarse a escuchar una plancha, realizar una ceremonia, poner unas monedas en el T\ de la V\ y volver a casa, o leer la plancha en el ordenador.

¿Dónde está la utilidad de lo que acabo de describir?

En la logia no ganamos dinero, no hacemos negocios, no nos aprovechamos uno del otro y me atrevería a decir, que estar sentado un par de horas en duras sillas no nos produce gran placer.

¿No sería más agradable quedarse cómodamente sentado en el mullido sillón frente al televisor o la computadora, tomar una copita, o chupar un mate bien cebado, escuchar buena música, leer una novela de detectives o algo más serio?

Eso, sin duda sería agradable, es decir, útil.

Sin embargo, comienzo a vislumbrar algunos indicios de que no todo está perdido.

Veamos, ¿Qué se nos declara respecto al objetivo de nuestra institución? La Masonería – decimos – pretende tomar hombres buenos y hacerlos mejores, y por su intermedio mejorar la sociedad humana para alcanzar el ideal de una humanidad sabia, ilustrada y tolerante, donde la fraternidad sea el vínculo universal entre todos los seres humanos.

¿Son útiles todos estos objetivos? Tenemos que suponer que lo son, por irrealizables que sean en un momento y un entorno dados.

Y aquí volvamos un instante al tema del utilitarismo. No cabe duda que el odio, la guerra, los conflictos – el terrorismo – no pueden producir placer. Sólo a las mentes desquiciadas puede dar satisfacción el asesinato de un niño. Personas normales no gozan con el dolor ajeno.

Por lo tanto, todo lo que conduzca a suavizar las asperezas entre las personas, o sea, a incrementar su confraternidad, debe ser positivo y útil.

Estoy contradiciendo mi proposición inicial. Peligroso. Pero sigamos adelante.

Examinemos algunas otras actividades de la vida cotidiana. Por ejemplo, ¿es útil ir al estadio a presenciar un partido de fútbol? No sólo no nos da un provecho material – no ganamos nada – sino que encima nos cuesta la entrada. ¿Cuál es el provecho que nos da? Algo inmaterial, el placer de ver ganar a nuestro equipo, o la oportunidad de mandar al diablo al otro cuando gana.

Recordemos que cuando nosotros ganamos, es porque lo merecemos, mientras que si gana el otro, es por pura suerte.

Veamos otras actividades. Leer una novela, o mirar la televisión, ¿en qué medida es útil? Tenemos que reconocer, sólo en la medida que nos produzca placer, satisfacción. O sea que estamos confirmando la proposición de Bentham, que mencioné antes.

Pero si esto es así, resulta que hay un sinnúmero de actividades comparables, como ir al cine, ir al teatro, a la ópera, a un concierto, ir de compras, ir a la sinagoga, o por último, ir al cementerio – cuyo único placer es la satisfacción de cumplir con un deber moral. Alguien dijo que asistía a todos los entierros de sus amigos, porque si no, ellos no iban a asistir al suyo.

En todas esas ocasiones que acabo de mencionar, se puede afirmar que perdemos el tiempo, a menos que aceptemos la equivalencia útil igual placentero.

Sin embargo, hay actividades, como hacer el nudo de la corbata, ir a la peluquería, lustrarse los zapatos, que ni siquiera bajo esta perspectiva pueden ser consideradas útiles. No hay una obligación moral de cortarse el pelo, y no creo que nos de placer. Y si embargo lo hacemos, perdiendo el tiempo.

El tiempo, queridos hermanos, es el único capital irremplazable, y sin embargo lo despilfarramos día a día, de hora en hora, de minuto a minuto.

Volvamos ahora a la logia. Probablemente algunos de ustedes ya se habrán dado cuenta que hay un error básico, una laguna crucial en mi planteamiento. He estado hablando todo el tiempo del punto de vista del individuo, de uno mismo, y dejé de lado – por el momento – el resto del mundo, la familia, el entorno humano en que vivimos, la sociedad a la que pertenecemos.

Ampliando la mirada, haciendo zoom out, el problema es más complicado; hay actos que pueden no ser útiles para el individuo, pero sí serlo para la sociedad. Un caso sencillo es el del soldado que arriesga su vida para defender la patria. No hay aquí placer alguno en patrullar la frontera, o entrar sentado dentro de un tanque, y sin embargo lo hacemos, porque es útil para el país, y el país incluye a nuestra familia, y la familia nos incluye a nosotros mismos. Así que tenemos un caso de algo útil que no es placentero.

Repito, volvamos a nuestra logia, tomando nuestra logia como representante de toda la Francmasonería (¡ojalá fuera así!).

No sé si ejecutar bien una ceremonia – una iniciación, por ejemplo – produce placer. Creo que sí. Es el mismo placer de cumplir bien un deber, de ejecutar una tarea bien hecha. Es el placer del artista que termina su obra, del concertista que queda satisfecho de haber tocado bien.

Pero hay más. Escuchamos planchas – no ésta, por supuesto – y aprendemos algo. Un filósofo dijo que cuando la mente se estira para abarcar una nueva idea, nunca vuelve a su tamaño anterior. Ensanchando nuestro horizonte mental podemos tocar el borde de lo desconocido. Eso es filosofía, Querido Hermano; como dijo Bertrand Russell, ciencia es lo que uno sabe, filosofía lo que no se sabe. Cuando dos personas intercambian dos monedas iguales, cada uno se queda con lo mismo que tenía antes, pero cuando intercambian dos ideas, ambos quedan más ricos.

Si consideramos sólo la riqueza material, aquí estamos realmente perdiendo el tiempo; pero si se trata de riqueza mental, incluso me atrevería a decir, riqueza espiritual, estamos haciéndonos más ricos. Más ricos en ideas, más ricos en amigos, más ricos en oportunidades de contribuir al bienestar de la sociedad y al progreso de nuestro país. Así que confieso haberme equivocado en el título de mi plancha. Pero quizás fue intencional.

He llegado al fin de mi trabajo. Alguien dijo que si uno no puede decir lo que quiere decir dentro de veinte minutos, es mejor que escriba un libro.

El mensaje que quiero comunicarles con mi plancha es muy simple: si en Masonería perdemos el tiempo o no, depende de nosotros mismos. Hagamos todos, cada uno de nosotros, lo necesario para que no tengamos jamás la sensación de haber perdido el tiempo.

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LOS MANIFIESTOS ROSACRUCES

Posted by cosmoxenus en 13 abril 2008

MASONIC PAPERS
by R.W.Bro. LEON ZELDIS

En el año 1614 apareció publicado en la ciudad de Cassel, Alemania, un pequeño volumen en alemán conteniendo una Epístola al lector, la “Reforma General de Todo el Mundo”, que es una traducción al alemán de un capítulo de un libro por el italiano Traiano Boccalini, titulado Ragguali di Parnaso, es decir, “Noticias del Parnaso”, y un pequeño folleto de unas 16 paginas, con un largo título en alemán, que comienza “Der Fama Fraternitatis, dess Loeblichen Ordens des Rosenkreutzes, etc.” y concluye con unas respuesta a la Fama escrita por un tal Hesselmeyer antes de la publicación de la Fama.

Al año siguiente, es decir en 1615, apareció en la misma ciudad de Cassel otro volumen conteniendo varios escritos, y también otro pequeño folleto en latín, con el título Confessione Fraternitatis R. C. Ad Eruditos Europae, con 64 páginas divididas en 14 capítulos.

Estos son los textos conocidos como los Manifiestos Rosacruces, conocidos por comodidad como la Fama y la Confesión, en base a los cuales se edificó toda la legendaria historia de la Orden Rosacruz. A estos dos manifiestos se agregó, en 1615 un tercer librito en alemán titulado Las Bodas Químicas de Cristián Rosacruz, que describe el proceso alquímico empleando la metáfora de una boda simbólica. El autor de esta obra es con certeza Johann Valentín Andraea, y se supone que fue él mismo quien escribió los manifiestos.

¿De que tratan los manifiestos?

Comencemos por la Fama. Después de algunas observaciones preliminares, agradeciendo a Dios por el progreso de la humanidad en las artes y las ciencias, el descubrimiento de la mitad del mundo que estaba ignorada, el autor describe la historia del Hermano Cristián Rosacruz o, en el original, Christian Rosenkreutz, el cual, aunque era hijo de nobles padres, fue entregado a un monasterio a la edad de 5 años. Allí aprendió Griego y Latín, allí trabó amistad con el Frater (hermano) P.A.L. y movido por su deseo de aprender, decidieron viajar juntos a Tierra Santa. Aunque dicho hermano murió en Chipre, C. R. siguió adelante, llegando a Damasco con la intención de seguir luego a Jerusalén, pero no sintiéndose bien, se quedo allí y gracias a sus conocimientos de medicina encontró favor entre los Turcos. Esto recuerda un poco la historia de Maimónides. En Damasco Rosenkreutz encuentra también los sabios de Arabia, que habían descubierto los secretos de la naturaleza, y Rosenkreutz, a la edad de 16 años, es recibido por los sabios de Damasco que le enseñan sus misterios y el idioma árabe, para que pueda traducir el libro M al latín. Se queda en Damasco tres años, y luego viaja a Egipto, donde no se queda por mucho tiempo, y de allí viaja por mar a Fez, donde sigue estudiando, y aunque encuentra que su magia y su cábala estaban corruptas, encuentra algo de valor en ellos. Después de dos años sigue viaje a España, donde discurre con los sabios de ese país, mostrándoles donde estaban en error. Pero esos sabios tenían miedo que los nuevos descubrimientos mostraran que habían estado equivocados, y no aceptan sus lecciones, y lo mismo le sucede en otros países de Europa. C. R. regresa finalmente a Alemania, donde establece su hogar y reúne algunos discípulos; con tres de ellos: G.V., J.A. y J.O. establece la Fraternidad de la Rosa Cruz, con solo cuatro personas. Con ellos crean un lenguaje mágico y un diccionario y allí comienzan a escribir el libro M agregando otros cuatro hermanos a la fraternidad, todos alemanes menos uno, todos solteros y vírgenes.

Los ocho hermanos de la fraternidad deciden viajar separados por el mundo, enseñando y aprendiendo. También se comprometen a seis obligaciones: que solo curarían los enfermos de forma gratuita, que no usarían una vestimenta especial, sino la que se acostumbra en el lugar donde se encuentren, que cada año deben juntarse en el hogar de R. C. o excusar su inasistencia, que cada hermano debe buscar alguien merecedor de ser su sucesor, que la palabra Rosacruz debía ser su sello, marca y carácter y que la Fraternidad debía permanecer secreta por 100 años.

Tal como lo acordaron, los hermanos se reunían una vez al año, intercambiando experiencias y conocimientos.

El primero en fallecer fue el hermano J. O., quien fue enterrado en Inglaterra, aunque el lugar de su tumba no fue revelado.

Después de la muerte de J. O., Rosenkrantz llama a los hermanos y prepara su tumba. Eventualmente fallece y el lugar de su entierro se ignora, ya que todos los hermanos originales fallecieron a su vez sin revelar el secreto. Después de varias generaciones, es decir, 120 años, los hermanos descubren la entrada a la tumba de Rosenkreutz y encuentran que se trata de una bóveda de siete lados y esquinas, cada lado de cinco pies de ancho y con ocho pies de altura. La bóveda estaba iluminada con un sol interno (¿quizás se trata de luz eléctrica?) En el centro, en vez de lápida había un altar con una placa de bronce con una inscripción enigmática. El piso estaba dividido en triángulos. En fin, no voy a describir en detalle la bóveda donde se encuentra finalmente el cuerpo incorrupto de Rosenkreutz, pero sí puedo decir que se parece mucho a una cabina de una nave espacial, créanlo o no. Lo que nos interesa como masones es la presencia de tantos símbolos o referencias a lo que cien años más tarde aparecería en los rituales masónicos de las logias especulativas.

Haciendo los cálculos cronológicos, resulta que la tumba fue descubierta en el año 1604.

El texto concluye anunciando que ahora ha llegado el momento para una reforma general del mundo, de cosas divinas y humanas, Termina haciendo un panegírico de la fe cristiana, y condenando a los alquimistas y magos y haciendo un llamado a todos los eruditos de Europa que se incorporen a la Fraternidad por el bien de la humanidad y su progreso.

El Segundo manifiesto es un tratado teológico, que condena al Este y al Oeste, lo que significa el Papa y Mahoma, y enfocando la fe en Jesucristo. El autor defiende de diversas maneras la Fraternidad Rosacruz y condena a quienes la atacan, proclamando nuevamente la reforma universal que debe llegar.

Estos panfletos provocaron gran expectación en los círculos ilustrados de Europa, y hubo muchos que pretendieron ingresar a la fraternidad, pero tropezaron con un pequeño inconveniente: ¿Dónde se encontraban los hermanos Rosacruz? Nadie lo sabía. La idea, sin embargo, de que había llegado el momento de una reforma, en que la profusión de los conocimientos llevaría a la unión de los hombres dentro de en una confraternidad universal, atrajo a muchos pensadores.

No cabe duda que estas ideas también inspiraron a los fundadores de la masonería especulativa en las décadas siguientes.

Es por demás conocido que uno de los primeros eruditos sin relación con el oficio de construcción, iniciado en una logia masónica, fue el anticuario inglés Elías Ashmole (1617-1692), iniciado en octubre de 1646. Ashmole no sólo estaba interesado en la alquimia, las ciencias ocultas, y los Rosacruces, sino que fue uno de los miembros distinguidos de la Royal Society, una de las primeras academias de ciencias, en la que participaron varios masones también implicados en la fundación y primeros años de la Gran Logia de Londres. Uno de los fundadores más activos de la Royal Society fue otro masón, Robert Moray, iniciado en la logia de Edimburgo el 20 de mayo de 1641. La logia de Edimburgo, Mary’s Chapel, existe hasta hoy, y en su templo, en el borde superior de las cuatro paredes están escritos los nombres de sus Venerables Maestros desde el año 1599.

Ashmole coleccionaba los escritos de John Dee, a quien respetaba como un mago, e incluso intentó poner en práctica algunos experimentos mágicos. En 1652 publicó una colección de ensayos alquímicos titulado Theatrum Chemicum Britannicum que tuvo gran repercusión.

La alquimia constituía un tema de gran interés para los estudiosos de aquel tiempo. Newton, por ejemplo, era entusiasta alquimista. Robert Boyle, uno de los pioneros de la física – quién no recuerda la ley de Boyle, que a una temperatura fija, la presión de un gas varía inversamente a su volumen – era otro entusiasta de la alquimia, y la alquimia, como hemos visto, estaba íntimamente relacionada con los Rosacruces.

En 1638 apareció publicado en Edimburgo una descripción en verso de la ciudad de Perth y sus alrededores. El poema incluye las siguientes cuatro líneas:

“Pues lo que vaticinamos no es en general,

porque somos hermanos de la Rosa Cruz;

tenemos la palabra del Masón y vemos lo oculto,

lo que va a pasar podemos predecir correctamente.”

Es decir, ya en 1638, apenas 20 años después de los Manifiestos, y 80 años antes de la fundación de la primera Gran Logia en Londres, se expresa públicamente una relación entre Rosacruces y Masones.

En una carta escrita en 1730 aparece la siguiente declaración: “Los Francmasones ingleses han copiado algunas ceremonias de los Rosacruces y hacen grandes esfuerzos para persuadir al mundo que derivan de aquellos y que son las mismas ceremonias.” (Douglas Knoop, G.P. Jones y Douglas Hamer, Early Masonic Pamphlets, Londres 1978, p. 235.)

Sabemos que la masonería en el siglo XVIII experimentó una proliferación de ceremonias y grados. No existía entonces una disciplina regulando lo que se podía o no se podía hacer en una logia, y lo que sucedía es que las logias ejecutaban ceremonias de las más diversas índoles sin control alguno.

Eventualmente algunas de estas ceremonias o grados – y hubo cientos de ellas – fueron codificadas en los llamados Ritos masónicos. Sólo en 1813, cuando se fusionaron las dos Grandes Logia de Inglaterra, de los Antiguos y los Modernos, declararon que la Masonería de Oficio (Craft Masonry) comprende sólo tres grados, incluyendo el Arco Real como complemento del tercer grado.

Algunos de los Grados – los llamamos Grados aunque en realidad se trata de ceremonias que imparten alguna lección y conceden algún nuevo título al iniciado – tenían contenido específicamente cristiano. Muchos fueron reunidos en los grupos de grados superiores de Rito York, como los Caballeros de Malta, de Constantino, los Templarios, la Orden Real de Escocia y otros.

También el grado Rosacruz tuvo un trasfondo claramente cristiano, ya que su relación con la Pasión de Jesús es irrefutable. Sin embargo, como lo he demostrado en otro Balaustre, el simbolismo del grado puede tener otras explicaciones, relacionadas con el esoterismo sin significado cristiano.

Lo que nos interesa en este momento es otra pregunta, el por qué haber incluido el tema Rosacruz en la escala de ceremonias del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Este grado aparece como el eje, el punto de equilibro entre los grados relacionados con el Templo de Salomón, los Grados de Venganza enfocados en la leyenda de Hiram Aví, y los grados caballerescos y Templarios que le siguen.

Para contestar esta pregunta, no encuentro mejor camino que referirnos al detallado libro escrito por el Querido Hermano Rizzardo da Camino, un serio investigador brasileño, que en su obra O Príncipe Rosa-Cruz e Seus Misterios (Madras Livraria e Editora Ltda., São Paulo. 1996. Fax (011) 959.3090) hace un análisis de la historia, el simbolismo y la liturgia de nuestro grado.

Aunque los detalles del ritual son diferentes de los que conocemos en Israel, los elementos principales son los mismos.

Comienzo por explicar que la ceremonia de Iniciación en el Grado 18° debería en realidad realizarse en tres templos separados, la Cámara Negra, la de los Suplicios, y la Cámara Roja.

En nuestro ritual, siendo que no contamos con tres cámaras separadas, al finalizar el trabajo en la Cámara Negra con las tres circunvalaciones, salen los Caballeros Rosacruz, mientras se prepara el Templo para las Cámaras segunda y tercera. Al comienzo de los trabajos en la Cámara Roja, nos encontramos en realidad en la Cámara de los Suplicios, y es en esta parte de la ceremonia cuando se despliega la piedra cúbica para revelar la rosa-cruz. Los candidatos entran a la Cámara de los Suplicios, con las luces apagadas, y sólo después de escuchar la leyenda sobre la búsqueda de la palabra perdida, concluyendo con la pronunciación de I.N.R.I, se encienden las luces simbolizando el ingreso a la tercera cámara, la Roja.

Observemos los motivos principales de la ceremonia:

1) Los viajes relacionados con las tres virtudes: Fe, Esperanza y Caridad o Amor.

2) La rosa mística, rosa del silencio y el misterio, de cuyo corazón salen los cuatro brazos de la cruz.

3) La palabra perdida, cuyo significado esotérico lo representa la frase Igne Natura Renovatur Integra. Por el fuego, la naturaleza se renueva íntegramente.

Nuestro ritual es un relato de sacrificio y renovación. La esperanza es la luz inextinguible que permite recuperar la fe y la caridad, equivalente al amor. Hablando de amor, en la época renacentista e incluso antes, la palabra amor era una especie de código contra el papado, la iglesia católica en general, por su intolerancia y rigidez. ¿Cómo así? Porque escrita al revés, Amor es Roma, es decir, Amor es la antítesis de Roma, del Vaticano y todo lo que representa. Por eso, los Fideles de Amor, la orden esotérica a la que perteneció Dante, eran fieles enemigos de Roma.

Amor también se puede leer a-mor, es decir, la negación de la muerte. El amor es la clave de la inmortalidad.

La leyenda de Cristián Rosacruz también tiene otro detalle que la relaciona con nuestra Orden, el hecho de encontrarse la tumba de CR en una bóveda, debajo del altar. Esto se refiere directamente a la leyenda del Grado del Arco Real, la bóveda bajo el Templo de Jerusalén.

Pero hay más. Pensemos un poco en el significado de la iniciación masónica, especialmente a ceremonia de exaltación. No cabe duda que representa un rito de muerte y resurrección, así como lo es la Pasión de Jesús. Si tomamos todo el conjunto de grados del REAA, del 4° al 33°, se trata de 30 grados, el grado central es el 15° de entre los 30, o sea el 18° en la serie completa de 33 grados.

Ya hemos mencionado en otra oportunidad que las ceremonias del REAA se repiten en ciclos, se concatenan. La Iniciación es una ceremonia de purificación, el Aumento de Salario es una ampliación de los conocimientos del Aprendiz, preparándolo para dar el último paso, el de la muerte simbólica y su transfiguración en Maestro Masón.

Los grados de la Logia de Perfección, a su vez, completan y amplifican la leyenda en que está basado el 3° Grado. Luego, la nueva muerte/resurrección del Grado 18 prepara al candidato para su progreso a los grados filosóficos, caballerescos, del 19 al 30. Los últimos tres grados son “Administrativos”, pero sin violar ningún secreto, les puedo revelar que en el último grado, el 33°, el candidato vuelve a encontrar el simbolismo de la Cámara de Reflexión, cerrando así el círculo de su vida masónica.

Los Masones somos una fraternidad universal, nuestra cadena abarca la tierra, y en nuestros templos se hablan todos los idiomas; todo esto es reflejo de la leyenda Rosacruz. Los Masones también trabajamos por el progreso de la humanidad, y los viajes de Cristián Rosacruz los repite el candidato que ingresa a la Masonería, y sigue viajando simbólicamente mientras asciende por la escala de grados, la Escala de Jacob, hasta alcanzar el empíreo de la sabiduría.

by R.W.Bro. Q.·.H.·.LEON ZELDIS

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LA LEYENDA DEL GRIAL Y EL "MISTERIO" DEL IMPERIO

Posted by cosmoxenus en 13 abril 2008

JULIUS EVOLA

(Extractada de Pagine Evoliane)

En una o en otra forma, en las tradiciones de los pueblos más variados siempre se encuentra la idea de un poderoso “Señor del Mundo”, de un reino misterioso que se encuentra por encima de todo reino visible. De una residencia que tiene, en sentido superior, el significado de un polo, de un eje, de un centro inmutable, representado como una tierra firme en medio del océano de la vida, como una comarca sagrada e intangible, como una tierra de la luz, o tierra solar. Significados metafísicos, símbolos y oscuros recuerdos se entrelazan aquí innseparablemente.

La idea de la realeza olímpica y del “mandato del cielo” constituye un tema central: “Aquel que reina a través de la Virtud (del Cielo)?dice Kong-tze ? se asemeja a la estrella polar: él permanece inmóvil, pero todas las cosas se mueven a su alrededor”. La idea del “Rey del Mundo” concebido como cakravartî se encuentra por encima de una serie de temas subordinados : el kravarti ?Rey de los reyes? hace girar la rueda ?la rueda del Regnum, de la “Ley”? permaneciendo él mismo inmóvil. Invisible como la del viento, su acción tiene sin embargo la irresistibilidad de las fuerzas de la naturaleza. En mil formas, y en estrecha conexión con la idea de una tierra nórdico-hiperbó rea, irrumpe el simbolismo de la sede del medio, de la sede inmutable: la isla, la altura montañosa, la ciudadela del sol, la tierra defendida, la isla blanca o isla del esplendor, la tierra de los héroes: “Ni por tierra ni por mar se alcanza la tierra sagrada” ? se dice en la tradición helénica. “Sólo el vuelo del espíritu os puede conducir allí” ?susurra la tradición extremo-oriental. Otras tradiciones hablan de un monte magnético misterioso y del monte, en el cual desaparecen o son raptados aquellos que han obtenido la perfecta iluminación espiritual.

Otros hablan aun nuevamente de una tierra solar, desde la cual provienen aquellos que son destinados a asumir la dignidad de reyes legítimos entre pueblos sin príncipes. Ésta es también la isla de Avalón, es decir, la isla de Apolo, del dios solar hiperbóreo, denominado a su vez Aballún por parte de los Celtas. También respecto de legendarias razas “divinas”, como los Tuatha dè Danann, que vinieron del Avalón, se dice que vinieron “del cielo”. Los Tuatha llevaron consigo desde el Avalón algunos objetos místicos: una piedra que indica a los reyes legítimos, una lanza, una espada, un vaso que provee un alimento permanente, el “don de vida”. Son los mismos objetos que figurarán en la leyenda del Grial. Desde los tiempos primordiales estos temas originarios descienden hasta el Medioevo asumiendo en esta época formas características. De aquí, por ejemplo, las tradiciones relativas al reino del Preste Juan y del Rey Arturo. “Preste Juan” no es un nombre, sino un título: se habla de unas dinastías de “Prestes Juan” la cual, del mismo modo que la estirpe de David, habría revestido a un mismo tiempo la estirpe regia y la sacerdotal. El reino de Juan asume muchas veces los rasgos del “lugar primordial”, del “paraíso terrestre”. Es allá donde crece el Árbol; un árbol que, en las diversas redacciones de la leyenda, aparece a veces como Árbol de la Vida , otras como un Árbol de la Victoria y del dominio universal. Allí se encuentra también la piedra de la Luz , una piedra que tiene la virtud de resucitar al animal imperial, el Águila. Juan domina a los pueblos de Gog y de Magog ? las fuerzas elementales, el demonismo de lo colectivo. Varias leyendas hablan de viajes simbólicos que los más grandes dominadores de la historia habrían hecho hasta el país del preste Juan, o hacia tierras que tenían un significado análogo, para recibir allí una especie de consagración sobrenatural de su poder.

Por otro lado, el Preste Juan habría enviado a emperadores, como “Federicus”, donaciones simbólicas que tenían el significado de un “mandato divino”. Uno de los héroes que habría alcanzado el reino del Preste Juan es Oyero de Dinamarca. Pero en la leyenda de Oyero de Dinamarca el reino del Preste Juan se identifica con el Avalón, es decir con la isla hiperbórea, con la tierra solar, con la “isla blanca”. En Avalón se ha retirado el Rey Arturo. Acontecimientos trágicos, descriptos en formas diferentes de acuerdo a los textos, lo obligan a buscar allí refugio. Este retiro de Arturo no tiene el significado de la conversión de un principio de una función, en algo latente. Arturo, de acuerdo a la saga, no ha muerto nunca. Él vive todavía en el Avalón. Él se volverá a manifestar nuevamente. En la figura del Rey Arturo debe verse una de las múltiples funciones del “dominador polar”, del “rey del mundo”. El elemento histórico se encuentra aquí revestido por el suprahistórico.

Ya la antigua etimología vinculaba el nombre de Arturo con arkthos, es decir, “oso”, lo cual, a través del simbolismo astronómico de la constelación polar, remite nuevamente a la idea del “centro”. El simbolismo de la “Mesa Redonda”, de cuya caballería Rey Arturo es el jefe supremo, es “solar” y “polar”. El palacio de Rey Arturo ?así como el Mitgard, la residencia luminosa de los Asen, de los “héroes divinos” nórdicos? está construido en el “centro del mundo” ? in medio mundi constructum. De acuerdo a algunos textos, el mismo gira alrededor de un punto central: gira, como en la “isla blanca” ?çvetadvîp ? recordada por los indoeuropeos de Asia, en la tierra hiperbórea cuyo dios es el solar Vishnu, gira la swastika, como “la isla de vidrio” céltico-nórdica ?un facsímile del Avalón? gira; como la rueda fatal del cakravartî, del “Rey del Mundo” arriano, gira.

Los rasgos sobrenaturales, “mágicos”, propios de esta figura se encarnan, por decirlo así, en Myrddhin, es decir, en Merlín, consejero inseparable de Rey Arturo, que es, en el fondo, más un ser diferente de él, la representació n personificada de la parte sobrenatural del mismo Arturo. La caballería de Arturo irá a la búsqueda del Grial. La caballería de Arturo, que recluta sus miembros entre todas las patrias, tiene como consigna: “El que es jefe, que sea nuestro puente”. De acuerdo a la antigua etimología, pontifex significaba por lo demás el “hacedor de puentes”, aquel que establece el lazo entre las dos riberas, entre los dos mundos

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La insólita reaparición de los Caballeros Templarios

Posted by cosmoxenus en 13 abril 2008

Casi 700 años después de su disolución en el Concilio de Vienne (Francia), en 1312, la legendaria Orden de los Caballeros Templarios ha resurgido de las tinieblas de la historia de una manera insólita: con un enigmático anuncio en un diario británico.

Desde aquel concilio, los templarios parecían haberse esfumado de la faz de la Tierra hasta este martes, cuando el diario ‘The Daily Telegraph’ publicó un gran anuncio encabezado por un llamativo título: ‘LA ANTIGUA Y NOBLE ORDEN DE LOS CABALLEROS TEMPLARIOS’.

El aviso, difundido justo cuando se cumplían 694 años de la muerte de Jacques de Molay, celebra la decisión que el Vaticano tomó el año pasado de divulgar el denominado ‘Folio de Chinon’, un pergamino descubierto en 2001 en los Archivos Secretos Vaticanos.

Fechado en Chinon (Francia) en 1308, ese documento prueba que el papa francés Clemente V (1264-1314) absolvió al Gran Maestre del Temple y sus seguidores, pero Felipe IV de Francia hizo caso omiso y logró que el Concilio de Vienne decretara la disolución de la orden en 1312.

El anuncio, que ocupa casi toda la página 19 del periódico, adelanta que los templarios van a pedir al pontífice Benedicto XVI que ‘restaure la Orden con los deberes, derechos y privilegios para el siglo XXI y los venideros’.

Además, el reclamo anima a ‘los grupos templarios y los compañeros de armas de todo el mundo’ a ponerse en contacto con la Orden para organizar ‘a su debido tiempo’ una reunión con el fin de renovar esa arcaica sociedad.

El aviso incluye la supuesta dirección de La Antigua y Noble Orden de los Caballeros Templarios en el oeste Londres, un domicilio que -según el diario ‘The Guardian’- corresponde a la empresa de contables Sloane & Co.

El misterioso vínculo entre la Orden y los contables se justifica por el hecho de que Sloane ejerce, al parecer, de representante oficial de la organización benéfica ‘Fundación de los Caballeros Templarios’, que figura igualmente en el anuncio.

Asimismo, el reclamo publicitario del opaco grupo de los monjes-guerreros contiene dos páginas de Internet (www.theknightstemplar.info y http://www.theknightstemplar.org.uk) y una dirección de correo electrónico (infor@theknightstemplar.info).

No parece fácil, empero, que el Santo Padre vaya a acceder a la petición de los Caballeros Templarios, ya que la restauración de la Orden del Temple ‘podría abrir una enorme caja de los truenos’, según advirtió el teólogo e historiador Martin Palmer.

En opinión de Palmer, uno de esos ‘truenos’ podría sonar, por ejemplo, si los templarios modernos reclaman los derechos sobre las propiedades de sus antepasados que decomisó la Iglesia hace ya casi siete siglos…

La también llamada Orden del Temple fue una sociedad medieval de carácter religioso y militar fundada en 1118 en Jerusalén por nueve caballeros franceses, con el guerrero Hugo de Payens a la cabeza.

La Orden surgió con el objetivo de proteger a los peregrinos cristianos y defender Jerusalén, ciudad reconquistada tras la primera cruzada (1096-1099) contra la dominación musulmana.

Ataviados de túnicas blancas marcadas con la inconfundible Cruz Paté roja, los monjes-guerreros se convirtieron durante casi dos siglos en dueños de castillos, tierras y monasterios de toda Europa y Tierra Santa, así como en los banqueros más fiables del Medievo.

Sin embargo, ese poderío se eclipsó el 18 de marzo de 1314, cuando el último Gran Maestre del Temple, Jacques de Molay, murió en una hoguera prendida sobre un cadalso en un isla del río Sena en París, tras ser torturado y ajusticiado junto a sus lugartenientes.

El Gran Maestre sufrió así las iras del rey Felipe IV de Francia (1268-1314), apodado ‘El Hermoso’ y el mayor deudor de los templarios, quien decidió en 1307 confiscar las riquezas del Temple y acusar a sus miembros de prácticas heréticas e inmorales.

Por esa razón y obviando ese ‘Folio de Chinon’, Felipe IV logró que el Concilio de Vienne disolviera la Orden.

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