El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

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¿Cuál es el origen de la Iglesia Católica?

Posted by cosmoxenus en 27 abril 2008

La Iglesia Católica Romana sostiene que su origen se encuentra en la muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo aproximadamente en el año 30 de nuestra era. La iglesia Católica se proclama a sí misma como la Iglesia por la que murió Jesucristo, la Iglesia que fue establecida y construida por los apóstoles. ¿Es ese realmente el origen de la Iglesia Católica? Por el contrario. Aún una lectura superficial del Nuevo Testamento revelará que la Iglesia Católica no tiene su origen en las enseñanzas de Jesús o Sus apóstoles. En el Nuevo Testamento, no hay mención del papado, la veneración o adoración de María (o de la inmaculada concepción de María, la perpetua virginidad de María, la ascensión de María, o María como co-redentora y mediadora), las peticiones a los santos en el cielo por su intercesión, la sucesión apostólica, las ordenanzas de la iglesia funcionando como sacramentos, el bautismo infantil, la confesión de pecados a un sacerdote, el purgatorio, las indulgencias, o la autoridad paralela de las tradición eclesiástica y la Escritura. Así que, si el origen de la Iglesia Católica no se encuentra en la enseñanzas de Jesús y Sus apóstoles, como están registradas en el Nuevo Testamento, ¿cuál es el verdadero origen de la Iglesia Católica?

Durante los primeros 280 años de la historia cristiana, la cristiandad fue prohibida por el imperio romano, y los cristianos fueron terriblemente perseguidos. Esto cambió después de la “conversión” del emperador romano Constantino. Constantino “legalizó” el cristianismo en el Edicto de Milán en el año 313. Después en el 325 d.C. Constantino convocó al Concilio de Nicea en un intento por unificar la cristiandad. Constantino visualizó el cristianismo como una religión que pudiera unir al Imperio Romano, el cual en ese tiempo comenzaba a fragmentarse y dividirse. Mientras esto hubiera parecido ser un desarrollo positivo para la iglesia cristiana, el resultado fue todo menos positivo. Al igual que Constantino se negó a adoptar de lleno la fe cristiana, sino que continuó con muchas de sus creencias y prácticas paganas; así también la iglesia cristiana que Constantino promovió era una mezcla del verdadero cristianismo con el paganismo romano.

Constantino descubrió que con la gran extensión del Imperio Romano, tan diverso y expansivo, no todos accederían a renunciar a sus creencias religiosas y abrazar el cristianismo en su lugar. Así que Constantino permitió, y aún promovió la “cristianización” de la creencias paganas. Y así, creencias completamente paganas y totalmente antibíblicas le dieron nuevas identidades al “cristianismo” Algunos claros ejemplos de ello son los siguientes:

(1) El Culto a Isis, una religión de la madre-diosa egipcia, fue absorbida dentro del cristianismo, reemplazando a Isis con María. Muchos de los títulos que fueron usados por Isis, tales como “Reina del cielo”, “Madre de Dios”, y “theotokos” (quien dio vida a Dios) fueron adjudicados a María. Se le concedió a María un exaltado papel en la fe cristiana, mucho más allá de lo que la Biblia describe de ella, para atraer a los adoradores de Isis a la fe, que de otro modo no hubieran adoptado. Las primeras claras señales de la Mariología católica ocurrieron en los escritos de Origen, quien vivió en Alejandría, Egipto, el cual resultaba ser el punto focal de la adoración a Isis.

(2) El Mitraísmo era una religión en el Imperio Romano del I hasta el V siglo d.C. Era muy popular entre los romanos, especialmente entre los soldados romanos, y posiblemente fue la religión de muchos emperadores romanos. Mientras que nunca se le concedió un estatus “oficial” al Mitraísmo en el Imperio Romano fue de hecho la religión oficial, hasta que Constantino y los siguientes emperadores romanos reemplazaron el Mitraísmo con el Cristianismo. Una de las características claves del Mitraísmo era una comida de sacrificio, la cual consistía en comer la carne y beber la sangre de un toro. Mitras, el dios del Mitraísmo, estaba “presente” en la carne y la sangre del toro, y cuando eran consumidas, se otorgaba la salvación a aquellos que tomaban parte en la comida del sacrificio. (teofagia, la práctica de comer el cuerpo de un dios). El Mitraísmo también tenía siete “sacramentos”, haciendo que las similitudes entre el Mitraísmo y el catolicismo Romano sean demasiadas para ser ignoradas. Constantino y sus sucesores fundaron un fácil substituto de la comida sacrificial del Mitraísmo en el concepto de la Cena del Señor / La Comunión Católica. Tristemente, algunos de los primeros cristianos comenzaron a añadir el misticismo a la Cena del Señor, rechazando el concepto bíblico de un simple acto de adoración y recordatorio de la muerte y derramamiento de sangre de Cristo. La romanización de la Cena del Señor hizo la transición a una consumación del sacrificio de Jesucristo, conocido ahora como la Misa Católica / la Eucaristía.

(3) La mayoría de los emperadores romanos (y ciudadanos) eran enotistas. Un enotista es alguien que cree en la existencia de muchos dioses, pero que tiene un enfoque primario en un dios en particular, o considera a un dios en particular como supremo sobre los otros dioses. Por ejemplo, el dios romano Júpiter, era supremo sobre el “panteón” (la totalidad de los dioses) romano. Los marinos romanos con frecuencia eran adoradores de Neptuno, el dios de los océanos. Cuando la Iglesia Católica absorbió el paganismo romano, simplemente reemplazó el “panteón” de dioses con los santos. Así como el panteón de dioses romanos tenía un dios del amor, un dios de la paz, un dios de la guerra, un dios de la fuerza, un dios de la sabiduría, etc., la Iglesia Católica tiene un santo que “está a cargo” de cada una de estas características, y existen muchas otras categorías. Igualmente, así como muchas ciudades romanas tenían un dios específico para la ciudad, también la Iglesia católica provee sus “santos patrones” para las ciudades.

(4) La supremacía del obispo romano (el papado), fue creado con la ayuda de los emperadores romanos. Siendo la ciudad de Roma el centro de gobierno del imperio romano, y con los emperadores romanos viviendo en Roma, la ciudad de Roma se levantó como preeminencia en todas la facetas de la vida. Constantino, y sus sucesores, dieron su apoyo al obispo de Roma como el supremo gobernante de la iglesia. Desde luego, era mejor para la unidad del imperio romano, que el gobernante y la sede de la religión se encuentraran centrados en el mismo lugar. Mientras que muchos otros obispos (y cristianos) se resistieron a la idea de que hubiera un obispo romano supremo, eventualmente el obispo romano se elevó a la supremacía, a través del poder y la influencia de los emperadores romanos. Cuando el imperio romano se colapsó, los papas tomaron el título que previamente había pertenecido a los emperadores romanos – “Pontificus Maximus”.

Se pueden dar muchos otros ejemplos, pero estos cuatro pueden ser suficientes para demostrar el verdadero origen de la Iglesia Católica. Desde luego, la Iglesia Católica Romana niega el origen pagano de sus creencias y prácticas. La Iglesia Católica disfraza sus creencias paganas bajo capas de complicada teología. La Iglesia Católica excusa y niega su origen pagano tras la máscara de la “tradición eclesiástica”. Reconociendo que muchas de sus creencias y prácticas son totalmente ajenas a la Biblia; la Iglesia Católica está forzada a negar la autoridad y suficiencia de las Sagradas Escrituras.

El origen de la Iglesia Católica es el trágico compromiso del cristianismo con las religiones paganas que la rodeaban. En vez de proclamar el Evangelio y convertir a los paganos, la Iglesia Católica “cristianizó” las religiones paganas, y “paganizó” el cristianismo. Al mezclar las diferencias y borrar las características distintivas, si, la Iglesia Católica se hizo a sí misma atractiva a la gente del imperio romano. Uno de los resultados fue que la Iglesia Católica se convirtiera en la religión suprema en el “mundo romano” durante siglos. Sin embargo, otro resultado fue la más dominante forma de apostasía del cristianismo del verdadero Evangelio de Jesucristo y la verdadera proclamación de la Palabra de Dios.

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Jesús de Nazareth y sus enseñanzas en Egipto

Posted by cosmoxenus en 27 abril 2008

Texto de Amenofhis

Jesús de Nazareth es, para el bien de unos y para el mal de otros, el personaje más importante e influyente de la Historia del Nuevo Mundo. La sociedad occidental moderna no sería posible sin este hombre que, desde su nacimiento hasta su muerte, no solo nos ha legado una gran historia, sino todo un cúmulo de lagunas a su alrededor que, con gran despropósito, han sido manipuladas por la Iglesia a su antojo para poder tener el control de lo que comenzaba a ser, por aquellos años, su pequeño imperio.

La Iglesia Católica que nacía, basó su legado en una serie de ocultaciones sistemáticas de datos, que le permitía administrar mucho mejor al pueblo que comenzaba a aferrase a una nueva religión. El pueblo necesitaba creer, entre otras cosas porque el que no creía era considerado peligroso y en consecuencia sufría las represalias, y lo que los primeros cristianos hallaron fue una historia de tres mil años de antigüedad que era todo un filón por explotar. Este hombre, Jesús, se nos presenta como un personaje un tanto oscuro y casi podemos decir que amoldado a la situación. Nadie duda de su existencia, pero sí de su carácter divino y, mucho más, el desarrollo de su vida. No son pocos los teólogos que han manifestado su visión de este Jesús que tiene sus raíces en un mundo más lejano que el de Galilea. Egipto es un lugar importante, sino el más importante del Antiguo Mundo, y que fue el pilar básico para esa nueva religión que despertaba con toda su fuerza. En Egipto (así como en todas las zonas de influencia que por aquellos años tenía el imperio griego, que tras las incursiones de Alejandro Magno habían llegado hasta la mismísima India) se dieron cita tres milenios históricos que fueron fusionados con el nuevo poder cristiano. Se forjó lo que hoy se conoce como las Sagradas Escrituras. Y es que todo lo que se escribió sobre Jesús y su vida, lo hicieron más de cien años después de su muerte. No existe un solo documento de la época, ni siquiera Poncio Pilatos en sus múltiples legados, menciona la presencia de Jesús. En cuanto a fechas se refiere, hay una serie de desfases que no cuajan; muchos de los escritos se contradicen unos con otros, y ni uno solo de los evangelios canónicos (Juan, Lucas, Mateo y Marcos) nos explican que le ocurre a Jesús en el tiempo que transcurre entre sus doce y los treinta años . Mientras Juan le otorga un año de vida pública, los otros tres evangelistas le dan tres. Mientras Mateo habla de la huida de María, José y el niño a Egipto, los otros tres no mencionan este hecho, que sin duda fue crucial para la supervivencia del niño-dios. No pretendemos extendernos en argumentos en contra de la Iglesia ó en contra de ninguna religión. Simplemente, presentar aquí lo que se escribió en un libro, y lo que ya llevaba escrito tres mil años antes, porque hay textos suficientes como para demostrar que Jesús de Nazareth fue un hombre con ideas revolucionarias para su época, viajó a países que eran los más importantes en calidad de enseñanzas espirituales, y que Egipto es el punto de partida para la historia cristiana.

Egipto conservó toda su integridad como un único espíritu unificado durante todos sus períodos. Su concepción de divinidad paternal y presente en todos los aspectos de la vida es lo más aproximado que existe en todo el mundo al dios bíblico. En ninguno de los momentos en los que el país del Nilo estuvo gobernado por pueblos extranjeros que lo habían conquistado, se asumieron las influencias de la nueva cultura. Si acaso, en el período persa, muy sangriento. Pero la concepción que se adoptó no varió en absoluto el pilar básico de la creencia egipcia. Los ritos que traían consigo los nuevos reyes convivían con la antigua tradición sin absorber la energía que había acumulado esos tres milenios de desarrollo. Cuando llega el Imperio Romano, Egipto no se inmuta ante este nuevo mundo, y extrañamente, el mundo greco-romano sufre una egipcianización que solo se convulsionó con la llegada del cristianismo. Desde Alejandro Magno, que se coronó faraón bajo la protección del dios tebano, Amón; hasta los emperadores romanos que no solo edificaron santuarios egipcios, sino que restauraron los edificios más arruinados y mantuvieron en sus puestos a los principales sacerdotes del lugar. Los tres primeros siglos de cristianismo se originan en Egipto. La figura de Jesús, que no causó sensación entre sus contemporáneos, sino en los que nacieron muchos años después de su muerte, culmina con los decretos de, primero Teodosio y luego Justiniano, que decapitaron la base de la civilización egipcia, persiguiendo y dando muerte a todo aquel que estuviese ligado a la antigua religión. Y la figura de Jesús se abraza a la más antigua leyenda egipcia, el nacimiento, muerte y resurrección de Osiris. Y, si uno se pregunta como es posible esto, la respuesta es sencilla: En aquellos días, los sacerdotes que tenían el poder eran judeo-egipcios. Todo lo que se escribió después, ya estaba escrito, y solo fue necesario cambiar el escenario, modificar a los personajes y cambiarles el nombre.

El nacimiento de Jesús

Y nos cuenta el Evangelio de Lucas que la llegada de Jesús fue anunciada a María, su madre, por medio de un ángel de la siguiente forma:

“En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazareth, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la Casa de David; el nombre de la virgen era María. Y presentándose a ella, le dijo: Salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Ella se turbó al oír estas palabras y discurría qué podría significar aquella salutación. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado la gracia ante Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo, al que pondrás de nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y le dará Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos…” (L 1-26,33)

Haciendo gala de una cita de nuestro querido Francisco Martín Valentín, director del Instituto para Estudios del Antiguo Egipto, los egipcios de la época greco-romana no podían discernir entre los 3.000 años de Historia, entre lo que podía ser real y lo que formaba parte del mito, puesto que ellos mismos se habían encargado de fusionarlo. Y esto fue lo que vieron aquellos sacerdotes judeo-egipcios, que se basaron en una idea socio-religiosa para elaborar su libro sagrado, que fue la base del posterior cristianismo, es decir el que hoy se nos plantea. El advenimiento de Jesús es el inicio de la leyenda a la que muchos faraones se asociaron. La figura de María es la representación de la diosa Isis, madre de Horus y depositaria de una herencia faraónica que traspasará las fronteras del tiempo. Algunos faraones, encarnaciones del dios Horus sobre la tierra, necesitaron esta práctica de nacimientos divinos para alcanzar el trono de las Dos Tierras. Uno de esos casos, es el del faraón Amenhotep III, que reinó en Egipto durante la XVIII Dinastía. Su madre era Mutemunia, mujer de sangre humilde. Su padre, Tutmosis IV, heredero del linaje tutmosida al cual Tutmosis III había llevado hasta la cima de la gloria, y por lo tanto era Tutmosis IV heredero legítimo a la corona imperial. Al igual que Mutemunia, era María de procedencia humilde, y su hijo estaría en un puesto secundario para alcanzar cualquiera que fuese el trono. No ocurría así con José, que al igual que Tutmosis IV, pertenecía a la genealogía real, en este caso a la del rey David. El éxito de esta fórmula consiste en que la propia divinidad, llámese Amón, Yavhé ó Buda, da igual; fije sus ojos en la mujer humilde y la escoja para engendrar al hijo sucesor de ese trono, y tal como el ángel Gabriel dice a María: “y le dará Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos…” Y eso le ocurrió a la reina Mutemunia, aquella tarde sentada en los jardines de palacio. En el santuario de Luxor se halla una escena, grabada hace 3.400 años, en la que vemos este nacimiento divino. Pese a que el tiempo se ha cebado en él, nos muestra como el dios Amón, sentado sobre un banco, toma las manos de Mutemunia, al tiempo que el texto reza: “Ella se despertó por el perfume del dios. Le sonrió mientras venía a ella. La poseyó y la hizo verlo en su forma divina” Finalmente, Amenhotep III sube al trono de Egipto, y por lo tanto se convierte en Hijo de Dios, y su reinado perdura vivo en estos textos todavía hoy. Si acaso se diese el caso contrario, es decir que le quisieran dar a José un linaje que no le correspondía, también se dan casos en el Antiguo Egipto, como lo fue el de la reina Hatshepsut, puesto que el heredero directo era el joven Tutmosis III, ó mucho antes algunos reyes del Imperio Antiguo se vieron involucrados en esta forma especial de obtener el poder real. Pero, por si acaso todo esto nos parece coincidencia, tenemos un texto datado en el año 550 antes de Cristo, que es el nacimiento de Si-Osiris. Ocurre que Amón engendra en una reina al nuevo faraón, y “El cuento de Satmi” nos dice que “La sombra del dios se apareció a Mahiusqet, y le anunció: Tendrás un hijo que se llamará Si-Osiris…” Al igual que hizo Gabriel con María. Pero, las coincidencias van más lejos todavía, porque Maihusqet significa “Llena de Gracia”, y Si-Osiris significa Hijo de Osiris, por lo tanto, Hijo de Dios.

El Nacimiento de Jesús

Lucas en su evangelio nos narra como María y José se ven a pernoctar en un pesebre, donde reposan un buey y una vaca. Aquí, en este escenario es donde nace Jesús. De camino ya vienen unos personajes (que no se sabe muy bien de donde han sacado que eran tres, puesto que los evangelios no lo mencionan) para rendir honores al niño que va a nacer. En su camino, se encuentran al oscuro rey Herodes, cuya obsesión es dar muerte a ese bebé que está designado para ser rey. Finalmente, el niño nace arropado por buey y la vaca. En los relieves del Santuario de Isis, en la isla de Filae, vemos como en la sala de nacimientos, un relieve nos muestra como Isis da a luz en los vergeles del Delta. Al poco de nacer Horus, Isis recibe la visita de cuatro personajes llegados desde los cuatro puntos cardinales, donde en cada punto hay un pilar. Se trata de los cuatro pilares que sostienen la bóveda celeste. Estos cuatro personajes acuden a rendir tributo al niño-dios que acaba de nacer. En los evangelios apócrifos, se nos cuenta que eran cuatro los magos, y que uno de ellos llevaba un libro, llamado el de Seth. En los evangelios canónicos, se nos dice que los magos portaban como ofrenda al niño incienso, mirra y oro. He aquí los tres elementos principales de todo santuario egipcio. El oro era la carne de los dioses, por ser incorruptible; el incienso estaba considerado como su perfume, el perfume de las divinidades; y la mirra era la germinación de las divinidades. Irónicamente, no solo el nacimiento de estos dos niños se produce de forma idéntica, sino que Isis debe huir precipitadamente del Delta del Nilo para huir de Seth, el asesino de Osiris, que desea matar a Horus, puesto que Horus es el heredero legítimo al trono egipcio. He aquí al temible Seth, encarnado bajo el rey Herodes, que desea poner fin a la vida del infante. Pero, si queremos buscar más nexos de unión, tenemos al buey y a la vaca. ¿Qué unión puede existir con estos dos animales? Toda. Y es que, en los nacimientos egipcios, las parturientas estaban asistidas por las divinidades. No solo el buey, encarnación del dios Apis, sino la vaca, animal de la diosa Hathor en su papel de protectora de los nacimientos. Todos los reyes nacían bajo la tierna mirada de Hathor, la cual en los últimos tiempos de Egipto se fundió con la propia Isis. Años más tarde, los romanos adoptarán a Isis como su diosa, y la Dama de la Magia se convertirá en la Santa Patrona de todo el Imperio Romano. Además, al igual que María, Isis era la patrona de los marineros, a la que todos se encomendaban para los milagros, a la que se veneraba como pilar de la familia… en resumen, todas las cualidades que se le atribuyen a la Virgen María, ya las tenía Isis. Como última unión entre los dos nacimientos, por cada una imagen que hay en las iglesias cristianas de la Virgen con su niño en brazos, había diez en cada Santuario del Antiguo Egipto. Y lo que sucede a continuación, es casi milagroso. La familia debe huir, puesto que Herodes persigue a Jesús. Huir, pero ¿a donde? A Egipto.

Curiosamente, el único que menciona este hecho es Mateo, estamos hablando de los evangelios canónicos. Ni Juan, ni Lucas ni Marcos hacen eco de este momento crucial para la vida del niño, huir apresuradamente de las garras del cruel monarca. Y es que el ángel de Dios volvió a aparecerse, esta vez a José mientras dormía. Y la Sagrada Familia se refugia en Egipto por un espacio de cuatro años. El viaje que inician estos tres personajes no es nada fácil. En vez de recorrer las rutas que utilizan los caravaneros, lo hacen fundiéndose con el monstruoso paisaje que les acompaña a lo largo de todo el trayecto desde Palestina hasta Egipto. Estamos hablando de una geografía totalmente inestable, con un abrasador calor durante el día y un frío gélido durante la noche. Y es que, al contrario de lo que nosotros celebramos, Jesús no nace un 25 de diciembre, sino que nace durante el verano. Pero, una vez han llegado a Egipto, no se asientan en ninguna apartada aldea, para pasar desapercibidos, sino que recorren el país deteniéndose en los puntos más importantes de la geografía. Basta, Mostroud, Belbeis, Sumaroud, Sakha, son ciudades donde se alza una iglesia copta en honor a la familia santa. Curiosamente, se detienen en Heliópolis, lugar al que Jesús regresará, como veremos más adelante. Los evangelios coptos nos dicen que la familia estuvo en Egipto durante cuatro años. Pero es posible que fuesen unos cuantos más.

El evangelio de Lucas, en su capítulo 2 versículos del 40 al 51, nos muestra la presentación de Jesús niño en el templo. Nos hallamos ante un niño de doce años, que en el templo se encuentra “en medio de doctores que le están oyendo. Cuantos le oían quedaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas” Quien lea esta frase se dirá que realmente era inteligente el niño en cuestión, dado que Lucas nos explica que entendía y leía el hebreo. Lo interesante de esta historia es que, principalmente, por aquellos años el hebreo era ya una lengua muerta. Los contemporáneos de Jesús hablarían ó bien el latín ó bien el arameo; pero nunca el hebreo sin antes haberse instruido en lugares de iniciación. A los doce años, significaba la entrada en la etapa adulta, dado que un hombre de treinta años ya había consumido las tres cuartas partes de su vida. Y es que la esperanza de vida de la alta clase romana oscilaba entre los treinta y cuatro y treinta y seis años. La complejidad con la que este niño se expresa nos indica claramente un refinamiento en su educación, y si acaso, una ardua enseñanza recibida. Tuvo que tener una presencia en las mejores escuelas, que bien podrían haber sido las de Heliópolis, en donde se impartían las mismas enseñanzas que luego predicó Jesús. Hay que tener muy claro que lo que Jesús predicó en los tres (ó en uno) años de si vida pública no son palabras cristianas, sino Verdades Universales. Son enseñanzas que, en casi todas las religiones orientales estaban presentes desde tiempos inmemorables. En las escuelas iniciáticas que estaban en Egipto todavía se transcribían las máximas de hombres sabios que habían vivido incluso en la IV Dinastía. El propio Ptah-Hotep inculcó a sus discípulos las mismas enseñanzas que se le atribuían a Jesús dos mil años más tarde. En la sociedad judía de esa época, era de insensatos promulgar en favor de las mujeres, como Jesús lo hizo. Los evangelios, sobre todo los canónicos, nos muestran ese recelo que todos tenían para con María Magdalena, dado que, como veremos más adelante, incluso pudo haber sido la esposa de Jesús. Ahora, tras este encuentro en el templo, se le pierde la pista a Jesús de Nazareth durante dieciocho años.

Los años perdidos de Jesús

Hasta el siglo XIX, nadie se preguntaba qué había sido de Jesús en todos esos años. Y es que la Iglesia Católica tenía patentado el monopolio de la información, que excluía la presencia de todo aquello que pusiese en peligro toda su base. Jesús debía ser un hombre santo, y sobre todo el símbolo del poder masculino. Como San Antonio haría siglos más tarde, ese machismo debía ser la clave de todo el poder. Y lo fue. Las mujeres quedaron relegadas a un plano secundario, y en las leyes que Yavhé dictó a Moisés vemos claramente ese desprecio hacia lo que consideraban un ser inferior, muy por debajo de la capacidad masculina. Pero, de haber estado la familia en Egipto, ¿no es lógico pensar que allí pudo haber recibido educación en alguna de las escuelas que allí había? Hay que tener en cuenta que, en aquellos años, el hecho de asistir a cualquier tipo de enseñanza no estaba al alcance de cualquiera. Sin embargo, tenemos que José y su familia recorren casi todo Egipto, deteniéndose por espacio indeterminado de tiempo en las principales ciudades. José, al contrario de lo que se piensa, no era carpintero, sino constructor, y que a su muerte, su hijo se hace cargo por algún tiempo del negocio. De la forma que fuese, el hecho del templo a los doce años solo se puede explicar con la adquisición de conocimientos iniciáticos. Como demuestran luego sus palabras, la enseñanza que Jesús recibió implicaba el volcarse totalmente con su pueblo, con el pueblo judío. Para los romanos, las palabras de Jesús no tenían peligro alguno, dado que para ellos, tan solo era uno más de los charlatanes que se auto proclamaban “el Mesías”. Pero, una prueba de estas enseñanzas las tenemos el las Máximas de Ptah-Hotep acerca de la avaricia: Guárdate de un acto de avaricia: es una enfermedad mala e incurable; hace imposible la confianza; enzarza a padres, madres y hermanos uterinos; separa a la mujer y al marido; es una acumulación de todo lo que hay de malo y un saco de todo lo que es odioso. Y para comparar estas enseñanzas, Jesús le dice a sus apóstoles acerca de la avaricia: Mirad de guardaros de toda avaricia, porque aunque se tenga mucho, no está la vida en la hacienda. Pese a que las el número de palabras no coincide, sí el mensaje. Los dos hombres coincidían en la peligrosidad familiar que puede traer la avaricia. Todas las parábolas que emplea Jesús son recogidas en las historias egipcias de todos los tiempos, como la historia de Verdad y Mentira, Las Sandalias de Oro ó la propia Historia de Sinuhé. La entrada triunfal de Jesús en Jerusalem, a lomos de un asno, se halla incluso en la mitología egipcia. Y es que uno de los animales que representaba al dios Seth era el asno. Jesús, como Horus, da la imagen de sodomizar a Seth, y entra triunfal mientras el pueblo lo aclama como rey; justo lo que ocurre en la leyenda cuando Horus derrota a Seth.

Llegada la hora de su muerte, existen algunos aspectos que son dignos de mención. Leyendo varias investigaciones que muchos teólogos han hecho, se puede llegar a la conclusión de que no es disparatado el pensar que Jesús sobrevivió a la crucifixión. Y es que el hallazgo de los evangelios apócrifos ha abierto todo un abanico de opciones, digamos que son como los puntos que le faltan a las ies que se han escrito en la Biblia. Pero, más allá de estas teorías, que se escapan del tema, queda reflejada una cierta influencia externa en la conciencia de este hombre, el cual desde su más tierna edad, pudo haber estado en contacto con ancestrales creencias, cuyo único fin era buscar el camino que nos conduzca hacia una vida de igualdad, respeto y comunicación.

© 2005, Amenofhis III (Luis Gonzalez Gonzalez) amenofhis_29@hotmail.com

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Imhotep: visir, arquitecto y dios

Posted by cosmoxenus en 26 abril 2008

Nacho Ares
Publicado en Misterios de la Arqueología nº 9, junio 1997.

Sobre la región de Sakkara, a unos 15 kilómetros al sur de El Cairo moderno, se levanta, imponente, el recinto funerario del faraón Zoser de la III dinastía (2.630-2.611 a. C.). Su pirámide escalonada es considerada por los egiptólogos como el primer ejemplo notable de construcción en piedra de la historia de Egipto y quién sabe si el primer paso hacia la propia pirámide de caras lisas. Todo ello fue obra de un sólo hombre, Imhotep, “El que Viene en Paz”.

Visir del faraón Zoser, Príncipe Heredero, Inspector de todo lo que el Cielo trae, Gran Sacerdote de Heliópolis, Maestro de Obras, Maestro escultor, Patrón de los escribas, Hijo de Ptah y de una mujer de nombre Kkreduankh, Astrónomo, Médico, entre otros muchos cargos y títulos, ése fue Imhotep, un personaje fantástico y sorprendente que vivió hace más de cuatro mil quinientos años.

A lo largo de la dilatada historia del antiguo Egipto, fueron muy pocos los mortales de a pie los seleccionados para ocupar un lugar de renombre en el nutrido panteón egipcio compuesto por más de tres mil divinidades. Junto a Imhotep, también deberíamos mencionar al sabio Amenhotep Hijo de Hapu, por su vertiginoso ascenso al grupo de las divinidades más destacadas, después de tener una ajetreada vida terrenal como arquitecto, cortesano e instructor particular de Amenofis III.

Sin embargo, nadie superó la celebridad de Imhotep, especialmente en época grecorromana, fama que a lo largo de la historia de Egipto se extendió de norte a sur del valle del Nilo.

A él se le atribuían el origen de la cultura egipcia y todos los inventos de renombre de esta civilización, como las pirámides o el calendario de trescientos sesenta y cinco días que todavía utilizamos hoy. Entre el mito y la realidad, el sabio Imhotep parece navegar en un aura de misterio, refrendada por las pruebas arqueológicas y documentales, que han demostrado que este hombre realmente estuvo fuera del común de los mortales; muy cerca de la divinidad.

El gran arquitecto

En la Historia escrita por el sacerdote grecoegipcio Manetón para el rey Ptolomeo II (ca. III a. C.) y conservada únicamente a través de varios fragmentos de autores posteriores, se hace una pequeña pero significativa alusión a Imhotep. “En su reinado -el de Zoser- vivió Imuthes -versión griega de Imhotep- que por su pericia como médico tiene la reputación de Asclepio entre los egipcios, también, fue el inventor del arte de construir con piedra labrada. Además también se dedicó a la literatura.” (Man.Hist. Fr. 11).

Aunque no se haga ninguna alusión a su divinidad, hecho del que tenemos sobrada constancia por el contenido de otras fuentes documentales, resulta muy significativa la simple mención en sí misma, adjudicándole ciertos poderes como mago o sanador y dándole el título de inventor de la arquitectura con piedra.

A ciencia cierta, resulta muy complicado discernir entre aquellos elementos biográficos que pueden resultar fantasiosos y los que puedan ser reales. Pero, sin lugar a dudas, la propagación de este hombre en la cultura egipcia nos hace sospechar, al menos, que nos encontramos ante una excepcional mente privilegiada a quien, quizás, el mundo de los faraones se le quedó pequeño para sus pretensiones intelectuales.

Si bien, en un primer momento se dudó del testimonio de Manetón ya que no existían pruebas evidenciales que vincularan a Imhotep con Zoser, la excavación del complejo funerario de este faraón en Sakkara, durante la campaña de 1.925-1.926, dio al traste con los rumores convirtiéndolos en hechos probados. En la entrada del recinto, apareció una estatua en caliza de Zoser con el nombre de Imhotep escrito en su pedestal. Otros descubrimientos arqueológicos posteriores, confirmaron que Imhotep realmente había construido el recinto funerario de Zoser en Sakkara, tal y como había dejado entrever Manetón.

El origen de Imhotep es bastante oscuro. Ciertos autores lo vinculan a la alta aristocracia de la época, afirmando que era hijo de otro arquitecto que llevaba por nombre Kanofer, mientras otros investigadores defienden la posibilidad de que se tratara de un personaje ascendido de la clase más humilde, en donde destacaba por sus extraordinarias dotes. Si bien este último hecho puede parecer insólito en una sociedad tan cerrada como aparentaba ser la egipcia, esta circunstancia se dio en más de una ocasión. Contamos con innumerables casos de individuos que partiendo de un origen muy humilde consiguieron escalar varios peldaños hasta llegar a desempeñar altos cargos en la administración o la cultura del país. Imhotep en este caso podría ser uno de ellos.

La necrópolis de Sakkara

Muy cerca de la antigua capital Menfis, se encuentra el complejo funerario del faraón Zoser (III dinastía) en Sakkara, diseñado enteramente por el arquitecto y sacerdote de Heliópolis, Imhotep. La singularidad de este recinto, lo convirtió, incluso durante el Imperio Antiguo egipcio, en un espejo arquitectónico al que todos intentaron emular. En nuestros días ha sido estudiado durante una vida entera por el egiptólogo francés Jean Ph. Lauer.

Todo el complejo está rodeado por un grueso muro de casi 10 metros de altura a lo largo de poco más de 1.500 metros. La decoración de este muro recuerda el aspecto exterior que debieron de tener las fachadas de los palacios de la época. En este recinto de más de 150.000 metros cuadrados, Imhotep dispuso varios edificios según la tónica dominante de la época. Sin embargo, todos ellos destacaban a la vez por ser la primera gran construcción enteramente erigida en piedra de la historia de Egipto.

De entre todo el conjunto destaca, sobremanera, la pirámide escalonada. Habiendo sido en origen una gran mastaba sobre la que Imhotep tuvo la genial idea de construir cinco pisos de piedra más, consiguiendo así una pirámide de seis pisos, mide de lado 123,30 metros por 107,40 y tiene una altura de 59,93 metros. Tradicionalmente es considerada como el antecedente más inmediato de la pirámide de Keops en Gizeh, aunque este último punto no puede constatarse a ciencia cierta, ya que la Gran Pirámide podría ser más antigua de lo que hasta ahora se nos ha dicho.

Junto a la pirámide escalonada se encuentra el patio del serdab, recinto en donde apareció la célebre estatua en caliza policromada del faraón Zoser, colocada actualmente ante la puerta de entrada al Museo Egipcio de El Cairo y que también reproducimos en estas páginas.

Al recinto se accede por un pórtico construido con grandes columnas. Frente a la entrada se encuentra el célebre patio de las cobras, en donde destaca una bellísima cornisa decorada con un friso de estos reptiles, símbolo por antonomasia del poder real en el Egipto faraónico.

A la derecha de la entrada se encuentra el patio del Heb Sed.. Este era el lugar en donde el faraón realizaba los rituales mágicos de la renovación, recobrando así su poder físico y espiritual cada cierto tiempo -teóricamente treinta años- pudiendo continuar su reinado después del mismo, con total normalidad.

El último testimonio histórico de Imhotep conservado hasta nuestros días es un grafito realizado sobre una pared de la misteriosa pirámide de Sekhem-khet, sucesor de Zoser. Curiosamente, este monumento ha pasado a la historia de la Egiptología porque la cámara del sarcófago llegó hasta nosotros intacta y, sospechosamente, vacía de cualquier resto funerario. ¿Diseñó Imhotep, en esta ocasión, un sistema de enterramiento que ha conseguido burlar a los ladrones y a los propios arqueólogos modernos?

Imhotep dios

Durante el período ptolemaico -a partir del 332 a. C.- todas las construcciones religiosas egipcias siguen un mismo canon constructivo. El origen de estas normas estaban escritas, según cuentan los propios egipcios, en un manual de arquitectura que se suponía había caído del cielo en época de Imhotep y que éste había dado a conocer al resto de los mortales. De ahí vendría el enigmático cargo de Inspector de todo lo que el cielo trae, desempeñado por el propio sabio.

Sin embargo, el cargo más importante que desempeñó en vida y el que posiblemente le catapultó hasta el visirato de Zoser, fue el de Gran Sacerdote de Heliópolis, la ciudad del sol. Este centro cultual situado muy cerca de Menfis y que estaba dedicado al dios sol Re, experimenta en este período un acercamiento muy marcado a la esfera política, que tiene su máximo esplendor en las dinastías siguientes. La prueba más significativa de todo ello es el añadido que los faraones agregaron a su titulatura real, incorporando al quinto de sus nombres, el epígrafe de hijo de Re.

No cabe duda de que el principal instigador de este hecho fue el propio Imhotep quien, gracias a su acercamiento al faraón Zoser, en pocos años llegó a compaginar numerosos altos cargos en la administración egipcia.

Son relativamente numerosas las estatuillas de Imhotep que se han conservado hasta nuestros días. De pequeño tamaño y comúnmente realizadas en bronce, el material más en boga en la época ptolemaica, le representan como patrono de los escribas, uno de sus innumerables atributos, sentado sobre un asiento en forma de cubo, y abriendo sobre el regazo un rollo de papiro en el cual se dispone a escribir.

Su acercamiento al dios de las letras Thot, ya se observa en el Imperio Medio (ca. 2.000 a. C.). Una prueba clara de ello es el ritual que celebraban los escribas antes de disponerse a escribir cualquier texto sobre le papiro: derramaban unas gotas de agua de su paleta de colores, a modo de libación, en honor del sabio Imhotep. Habían pasado más de quinientos años desde su muerte, e Imhotep todavía permanecía en la mente de los egipcios..

Muy en relación con su faceta de escriba, están los textos sapienciales de Imhotep de los que, por desgracia, solamente tenemos referencias de su existencia a través de terceros. Sin embargo, no debían de distar mucho de otros textos egipcios similares como la Instrucción del rey Amenemhat I a su hijo Sesostris I, La enseñanza de Ptahotep, o La sátira de los oficios, todas ellas tendentes a inculcar en la persona una serie de valores muy definidos, de los que posteriormente, su expansión por todo el Mediterráneo oriental provocó que la misma Biblia hiciera acopio de un buen número de ellos.

Ya en época saíta (ca. 715 a. C.), momento en el que la cultura egipcia se vio inundada por infinidad de influencias extranjeras, los egipcios reclamaron la autenticidad de su pasado milenario, recobrando para el arte antiguos temas y estilos iconográficos. A partir de estos momentos, Imhotep, como gran héroe de la cultura egipcia, desempeña un papel muy destacado en la vida religiosa y cultural del país. Esta es la razón por la que algunos nobles elijan su morada de eternidad -el enterramiento- en la meseta de Sakkara, junto al complejo funerario de Zoser construido por Imhotep, en un intento de acercarse y participar de tradiciones ancestrales.

Con todo, la colonización cultural extranjera no pudo ser evitada de una forma radical, de manera que la cultura egipcia acabó siendo soterrada por el cosmos helenístico del Mediterráneo oriental. En este momento, los griegos identificaron a Imhotep con su semidiós de la medicina Asclepio, si no es que fue al revés, como ocurrió con tantas divinidades griegas. Con esta acepción, Imhotep recibió un culto muy profesado por las clases medias de la sociedad egipcia, siendo también ahora cuando se le enlaza con la genealogía divina haciéndole hijo del dios Ptah. Este dios representaba para la teología menfita la Creación en sí misma y todas las facetas que se le pudieran relacionar. Desde el punto de vista de la mentalidad egipcia todas las formas de creación estaban relacionadas con este dios, así pues, la escultura, la palabra, la arquitectura (de aquí también se puede deducir la labor constructiva de este sabio), etc. son variantes de una misma forma que fueron siendo aplicadas paulatinamente a la figura de Imhotep.

Himno a Imhotep

Son significativos los ejemplos epigráficos votivos que nos han llegado agradeciendo o demandando algún favor de tipo médico a Imhotep.

El templo más importante dedicado a Imhotep estaba al norte de Sakkara, con una capilla anexa al sudoeste del templo de Ptah en Menfis. También tuvo un pequeño espacio en el templo del dios Ptah en Karnak (Tebas), en donde existe un pequeño himno de alabanza a Imhotep, aludiendo sus poderes curativos. Aunque de época romana, es una prueba esclarecedora de la importancia que tuvo en el antiguo Egipto la deificación de algunos individuos mortales. Precisamente, que este himno haya aparecido en un templo tebano, muy lejos del origen cultual de Imhotep en Menfis, demuestra el grado de expansión del fervor por este arquitecto.

Te saludo, entrañable divinidad, ¡Imhotep hijo de Ptah! Ven a tu casa, tu templo en Tebas. Deja que la gente de esta ciudad se regocije viéndote. Recibe lo que te es presentado. Respira el incienso. Refresca tu cuerpo con una libación. (…) Los hombres te aplauden y las mujeres te veneran. ¡Uno y todos exaltan tu bondad! para que les cures, (para que) los recibas, (para que) renueves la creación hecha por sus padres. Te traen sus ofrendas. Traen para ti sus regalos. Te profieren sus alabanzas. Qué tú comas las ofrendas de pan. Qué tú ingieras la cerveza con tus hermanos, los viejos dioses, y alimenta a los espíritus rectos con tus sobras. (…) Traído para ti por tu hijo César Augusto (Tiberio).

Si, como hemos dicho anteriormente, es en la época saíta cuando a Imhotep se le atribuyen poderes curativos, en la época ptolemaica alcanza su máximo esplendor. En la isla de Agilkia se encuentran en la actualidad todos los templos construidos sobre la isla de File, hoy bajo las aguas de la presa de Aswan. Poseedora de la última inscripción jeroglífica conocida, datada en el 394 d. C., File albergaba varias construcciones, todas ellas de Época Baja, destacando especialmente el soberbio templo de la diosa Isis. Un poco al sur del fastuoso santuario de esta diosa se encuentra el de Imhotep, utilizado por los feligreses como lugar de peregrinación en busca de una cura milagrosa.

¿Dónde está enterrado Imhotep?

Actualmente se desconoce el lugar exacto en donde este sabio fue sepultado. Aunque son varias las expediciones que han intentado encontrar la última morada de Imhotep siguiendo, más o menos, una lógica arqueológica por la cual lo más probable es que su tumba se encuentre cerca de la necrópolis del faraón Zoser en Sakkara, los sondeos llevados a cabo en la zona han resultado, por ahora, infructuosos.

A mediados de los años sesenta, varias expediciones británicas excavaron la zona de Sakkara en busca de la tumba de Imhotep. Cerca de un complejo funerario de la III dinastía, hallaron un gran enterramiento de ibis (Ibeion), pájaro por excelencia vinculado al dios de los escribas Thot y por extensión, con el sabio Imhotep. Por cercanía es muy posible que la tumba de este erudito se encuentre en las inmediaciones, pero hasta el momento es lo único que sabemos.

El carácter mítico de Imhotep hace imaginar a la comunidad científica que su tumba pueda contener toda suerte de claves y referencias para poder resolver muchos de los problemas que plantea esta enigmática civilización, como el trabajo de las piedras duras como la diorita o el granito, la propia construcción de las pirámides, etc. La incertidumbre que rodea al hallazgo de la tumba de Imhotep ha sido incluso llevada a la literatura por el eslovaco Philipp Vandenberg en una excelente novela policíaca que lleva por título El complot de los faraones.

Era norma común en el antiguo Egipto que los arquitectos o artesanos se construyeran o decoraran sus propias tumbas. En este sentido, lo más probable es que habiendo sido Imhotep el constructor de la tumba real de Zoser, él mismo se hiciera construir su propia tumba; seguramente una construcción con un diseño novedoso, hecho que puede despistar a los modernos arqueólogos.

De aparecer intacta, caso extraño, seguramente nos encontraríamos ante un descubrimiento sin precedentes en la historia de la arqueología. Su valor histórico superaría, incluso, al grandioso hallazgo de la tumba de Tutankhamón. Sin embargo, la estadística nos dice que lo más probable es que la tumba, de aparecer, se encuentre totalmente saqueada, aunque no por ello pierda un ápice de su importancia. La decoración y escritura de las paredes proporcionaría, seguramente, una información muy valiosa para estudiar la importancia de Imhotep en su época.

© Nacho Ares 2005

Fuente: Nacho Ares
http://www.nachoares.com/imhotep.htm

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EL ESOTERISMO Y LA FILOSOFIA EN LA MASONERIA

Posted by cosmoxenus en 26 abril 2008

1.- LAS BASES ESOTERICAS DE LA FRANCMASONERIA.
A pesar de que surgieron en épocas y culturas distintas, el origen lejano de las distintas sociedades secretas es común y se remonta a aquellos pueblos de la antigüedad , cuya tradición oculta y esotérica es recordada aún hoy. De igual forma el basamento filosófico de las mismas es común, y lo contituyen las tres ciencias ocultas: la Cábala, la Magia y el Hermetismo.

La Cábala

Es ciencia tradicional de los hebreos que busca poner al descubierto los secretos de la creación y de la naturaleza divina, por su relación con las letras del alfabeto hebreo y de los diez números podría denominarse las matemáticas del pensamiento humano. La Palabra KABBALA, viene de la palabra hebrea Kibbel que quiere decir tradición, lección, enseñanza. Los Cabalistas opinan que su tradición es tan antigua como el mundo, afirman que emana de Dios mismo quien la enseño a los Angeles, transmitiéndola estos al primer hombre y a los Patriarcas quienes luego la fueron revelando. La Kábbala tiene un carácter verbal, es un valor personal , su origen y naturaleza divina, representan un regalo aceptado por el hombre ante Dios. La designación corriente de Kábbala es cahlchelet ha-kabbala o cadena de la tradición, Dios sostiene el extremo superior de la cahlchelet y le tiende el otro extremo al hombre, invitándolo a recogerla.

El método Cabalístico se compone de treinta y dos medios o instrumentos de conocimiento que se denominan las treinta y dos vías, representadas por los diez primeros números, llamados sefiros y las veintidós letras del alfabeto hebreo y de cincuenta sujetos a los que se les puede aplicar la ciencia, y que se llaman cincuenta puertas, y que constituyen una clasificación los seres en cinco series de diez, que abarcan todos los conocimientos posibles. La Cábala se puede denominar el Algebra de la fe, tiene su geometría ideal, su álgebra filosófica y su trigonometría analógica, que resuelve con sus ecuaciones los problemas del alma despejando sus incógnitas y obliga en cierto modo a la naturaleza a revelar sus secretos. La Cábala se divide en cuatro ramas principales: la Gematría, el Notaricón, la Temura, la Mercavat y el Berechit.

La Gematria se refiere al relativo valor de los numérico y en la transposición de las letras que forman las palabras. El Notaricón exsite en dos formas; en la primera cada letra de una palabra se toma como la abreviación de otra palabra y con ellas se forma una frase, la segunda forma es al contrario cualquiera de las letras que forma una frase pueden dar principioa una frase o a una nueva palabra. La Temura son las permutaciones, consiste en el cambio y equivalencia de ciertas letras de manera que pueda dar forma a una nueva palabra. La Mercavat o Historia del Carro, referente a la visión de Ezequiel del Carro Sagrado y encierra todo un tratado de teología. El Berechit o Historia del Genesis, enseña la ciencia de la creación y la naturaleza y encierra todo un tratado de cosmología. En resumen la Gematría, el Notaricón, la Temura son las matemáticas de las ideas. La Mercavat y el Berechit resumen la ciencia de Diós y del mundo.

Las enseñanzas de la Cábala fueron recogidas en dos libros: El Sepher Ietzirah o Libro de la Creación, el cual encierra toda una cosmología, donde están contenidas las treinta y dos vías de la sabiduría, el segundo libro es el Zohar o Libro de Esplendor este se ocupa en primer lugar de los secretos del mundo intelegible, y predica una teosofía donde aparecen todas las operaciones de la divinidad, así como también las relaciones que mantiene con el hombre y la naturaleza.

Mucho de las enseñanzas de la Kábbala se emplean en los altos grados de la Masonería y se han constituidos ritos entreros bajo sus principios. Por cuya razón merece un sitialespecial encualquier desempeño general sobre la Masonería.

La Magia o Ciencia de los Magos

Según Vasal, la Magia nos llegó de Persia y Caldea unos 100.000 año a.C, en donde un grupo de sabios se unieron para formar una asociación mística bajo el nombre de MAGOS (palabra proveniente del Caucaso Magh, grandesa), cuyo objetivo era conservar como un depósito secreto los vestigios de las Artes y Ciencias de los tiempos primitivos. De allí pasó a Egipto y luego a la civilización Greco – Romana, con aspectos variados y a menudo difíciles de captar en sus intenciones. La magia es un elemento constitutivo del esoterismo occidental, es el conocimiento de las leyes secretas de la naturaleza de ella se derivan la Astrología y la Alquimia, se trata de conocimientos y prácticas que descansan sobre la correspondencia de los tres planos de la creación: físico, humano y divino, que se organizan a partir de una correspondencia entre los astros , la naturaleza y el hombre, para luego permitir descifrar las leyes y reglas que proceden de las ciencias. Su más grande maestro fue Zoroastro. Para Eliphas Levi (1.810 – 1875) la magia es la madrina de las religiones, la clave de todos los misterios divinos, reconciliadora de la ciencia y la fe. Ciencia tradicional de los secretos de la naturaleza que algunos adeptos sabrán utilizar según un conjunto de operaciones y artes, para el bien de la humanidad y para la gloria de Dios. La Astrología: aparece en Grecia en el s.III a.C como producto de las revelaciones místicas de Thot el Egipcio, aporta elementos que emanan de la astronomía y de las ciencias griegas, utiliza mitos y misterios que el alfabeto zodiacal permite interpretar, como las influencias de los siete planetas, la división del zodiaco en treinta y seis decanatos. Pero es sobre todo en la astrología hermética donde va a focalizarse el interés de los esoteristas en el s.III hasta el Renacimiento y de mas adelante, ella comporta varios sectores: la gentica estudio de la astrología universal, la apokatastaseis estudio de los periodos y de los ciclos, elkleroi destino de los planetas, el thema mundi horóscopo mundial, simultáneamente se interesa también en la interpretació n de los ciclos meteorológicos, y las influencias astrales sobre el cuerpo humano. La Alquimia sus secretos se remontaran a las enseñanzas iniciaticas caldeas de Zoroastro y egipcias de Thot -Hermes pero es con Bolos de Mendes (200 a.C) quien adelanta las primeras recetas y técnicas que pueden llamarse Ciencia Esotérica, y junto con Zozimo elaborarán una alquimia revelada llena de todo un simbolismo alegórico y una enseñanza donde se confrotan la teosofía y la filosofía de la naturaleza.

En los rituales de diversos grados de la masonería se nota la influencia de la Magia: el mercurio, la tierra, el trigo en el cuarto de reflexiones, el uso del fuego en los viajes, la transmutación de recipendiario, la estrella de cinco y seis puntas, el simbolismo de la astrología en las doce columnas del templo, la utilización de imagenes como el aguila bicelfala y otros símbolos en los diferentes grados, elementos estos que fueron asimilados y entrecruzados con los de otras filosofías para dar cuerpo a la masonería especulativa .

El Hermetismo

En todos los manuscritos antiguos que contienen la historia del gremio, se hace mención de Hermes como uno de los fundadores de la Masonería. Existen dos personas con el nombre de Hermes que se mencionan en la historia sagrada. La primera es el Hermes divino, llamado por los Romanos Mercurio y por los Egipcios Thot, como dice Diodoro Siculo Thot – Hermes es el Dios mago que aparece junto a Isis cuando esta quiere devolverle la vida a Osiris, ” el vino a enseñar la grandiosa doctrina secreta de la luz interna a los Sacerdotes de los templos. Les enseñó que la Luz era Universal y que esa Luz era Dios quien mora en el corazón de todos los hombres. El segundo es Hermes Trimegisto, quien fue un famoso legislador, sacerdote y filósofo Egipcio, que vivió hacia el año 2.630 a.C. Hermes enseño a los hombres la escritura, la música, la medicina, la astronomía, el ceremonial para el culto de los dioses, también enseño a ciertos discípulos las ciencias secretas, tales como la magia, la alquimia, la astrología. Se dice que escribó treinta y seis libros sobre teología y filosofía, y seis sobre medicina. Todas estas enseñanzas fueron recogidas y redactadas en el Delta del Nilo en los siglos II y III D.C., reorganizados con el nombre de Hermética y está constituida por tres libros: El Corpus Hermeticun, El Asclepius y los Fragmentos de Stobeo. Toda la filosofía hermética se basa en siete principios: el principio del entalismo, el principio de Correspondencia, el principio de Vibración, el principio de Polaridad, el principio del Ritmo, el principio de Causa y Efecto, el principio de Generación.

La doctrina hermética es sin duda la corriente esotérica que más ha influido en el esoterismo occidental. Sus textos han sido estudiados por los filósofos a través del tiempo, como Filón de Alejandría, Anaxágoras, Platón en la Grecia antigua; hizo su aporte al cristianismo primitivo así San Agustín hace referencia de ella en De Civitate dei, e influyó en otros escritores cristianos como Boecio, Lactancio, Origenes, Dionisio, Juan de Scotto para el desarrollo del Esoterismo Cristiano. Igualmente entre los Hermetistas Árabes se encuentran: Jabir Ibn Hayyan, Al Razi y en un texto corto del hermetismo llamado La Tabla Esmeralda, en la cual se expresan principios naturales y filosóficos, expone las leyes que rigen los cambios en la naturaleza y constituye un verdadero breviario de alquimia. En la Edad Media el Hermetismo influyó en filósofos como Paraselso, Raymundo Lulio, Maimonides.

El Hermetismo es la ciencia de la naturaleza oculta en los jeroglíficos y símbolos del antiguo Egipto. Es la investigación del principio de la vida, es la ciencia de las propiedades ocultas, de las virtudes escondidas y de las relaciones que se establecen entre los tres reinos en el mundo. Estos reinos dejan aparecer entre sí afinidades y rechazos: plantas, minerales y animales entretejen con los astros lazos que permiten la aprehensión de cadenas o de series susceptibles de comprender los secretos de la naturaleza.. Es la reproducción por el hombre del fuego natural y divino que crea y genera los seres. Para esta comprensión no obstante se requiere una iniciación previa, ya que en efecto entre el mundo sideral investido por la voluntad divina, el hombre y la naturaleza, se establecen una serie de relaciones , que por si sola la razón es impotente para expresar.

2.- LA FILOSOFÍA MASÓNICA

La Francmasonerí a en sus orígenes antiguos contó entre sus fundadores a transmisores de diversas corrientes herméticas, pitagóricas, cabalísticas, mitraicas, sincretista, hinduista, cristianas etc. que con el correr del tiempo se fueron enlazando armónicamente hasta dar origen a un sistema de grados enmarcados en una Filosofía Masónica.

Este cuerpo filosófico liga al francmasón mucho más a los valores humanos , que a la devoción a Dios, lo cual lo hace menos teósofo y un poco más antrosófo. Los neoplatónicos utilizaban un idioma geométrico para describir los cuatro niveles de la existencia, el cual se puede describir así: el punto, la parte esencial representa la divinidad fuente de todo, esta se proyecta a toda la existencia a través de niveles cada vez mas complejos, la línea representa al espíritu, la superficie la psique/alma y finalmente el sólido la materia. La Francmasonerí a se ocupa de la superficie, esto es de la psique, pero sin las otras partes del sistema metafísico. El sistema filosófico de la masonería concibe al hombre formado por un cuerpo, una psique/alma, un espíritu y un contacto con la fuente divina. En términos específicos representa la psique mediante el Templo de Salomón, que describe como un templo de tres niveles dentro del cual se puede tener consciencia de la presencia de la divinidad. Se puede encontrar un paralelismo entre este sistema y el modelo psicológico de Jung, el patio del templo corresponde a la consciencia individual y su desarrollo se realiza en la Cámara de Aprendiz, en la cual el recién iniciado recibe simbólicamente una mirada al interior de la naturaleza de su propia psique y que se representa como la piedra bruta. La cámara central o santuario que corresponde al inconsciente personal y se desarrolla en la Cámara de Compañeros, este grado entraña un profundo trabajo psicológico e intelectual. Por último el sanctasantórum corresponde al inconsciente colectivo que se desarrolla en la Logia de Maestros, se entiende como ya con el desarrollo de la psique se puede tener contacto con el espíritu, de manera que trabajando en el seno de la estructura psicológica, especialmente a niveles mas elevados se puede ser consciente de la presencia de la divinidad. En base a estas premisas se puede entender que el individuo que se inicia en la francmasonerí a, y que explora su psique puede y debe dejándose guiar por su Dios desarrollar un papel activo en el mundo físico, o mejor entendido en la sociedad donde se desenvuelve.

El dogma Masónico es el de Zoroastro y el de Hermes, su regla es la iniciación progresiva: Son depositarios de los misterios del Apocalipsis y del Zohar. Sus doctrinas filosóficas se desarrollan en ese simbolismo que es la característica especial de la enseñanza de la Masonería, y son las que relatan la pérdida y recobro de la palabra, a la vez que investigan la verdad divina, ella nos conduce a la comunicación inmediata relacionada con las ideas profundas del mundo antiguo. Su objeto de culto es la verdad representada por la Luz del Conocimiento. Su veneración va dirigida sobre todo a la razón, bien comprendida como conciencia, pero se muestra muy poco inclinado al automatismo reglamentado de las religiones. Su fundamento es el orden eterno. Su principio es la justicia inmutable que rige las leyes de Universo. Enseña la igualdad en el orden jerárquico, y mira como necesario los grados de la iniciación y la clasificación de los hermanos por orden de estudios y méritos, admitiendo todas las creencias pero rechazando las doctrinas y cultos que ultrajan a la naturaleza. En ella tienen cabida todos los hombres libres y de buenas costumbres, respetuosos de las leyes, amantes del conocimiento y creyentes en un ser supremo.

3.- LA FRANCMASONERIA COMO ESCUELA INICIATICA

Serge Raynaud de la Ferriere define la Escuela Iniciática como un lugar de disciplina, donde no entra todo el que quiere, en ellas hay una enseñanza preparatoria repartida en grados, y exámenes que aprobar antes de abordar el grado siguiente. Estas Escuelas no se fundan mas que de tiempo en tiempo, a lo largo de la historia, y la razón es muy simple: porque en estos Centros Esotéricos es donde se conserva la Tradición Iniciática, con su Alta Ciencia Verdadera y los Preceptos de los Sabios, en una palabra es todo lo que puede encerrar un santuario el cual debe transmitir el Misterio y el Simbolismo bajo los cuales se encierra la Ciencia Divina.

El Colegio Iniciatico enseña las diferentes tradiciones, menciona las distintas escuelas, las variadas filosofías, no pertenece a ningún dogma y está por encima de todas las religiones y de todas las doctrinas. La transmisión de la Gran Sabiduría se hace bajo un profundo simbolismo que requiere largos años de estudio para hacerla comprensible. Aquí adquiere razón el axioma: Cuando el Discípulo está preparado, el Maestro aparece, o sea cuando el aspirante se ha formado una opinión un poco menos profana, entonces es digno de recibir la iniciación.

La Francmasonerí a como heredera de estas Tradiciones Antiguas se puede considerar una Escuela Iniciática, ya que en ella se practica la Iniciación selectiva de sus miembros y se da una enseñanza Esotérica interna repartida en Grados, la que solo estudian y comprenden los hombres de alma y facultades privilegiadas, estando la misma representada por símbolos que representan los más Altos Misterios y que constituye el esoterismo en la Orden.

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LOS PAPAS MASONES

Posted by cosmoxenus en 26 abril 2008

Eduardo Seleson

Para que no quede duda en el sentido de que la Francmasonerí a no se encuentra reñida con la religión, ni del tipo de enseñanzas que dentro de la Hermandad se adquieren, señalaremos que el Papa Pío IX fue Masón conocido en el mundo profano como JUAN FERRETI, hemos de aclarar que al ser elevado a sumo Pontífice, desde un tiempo antes, había decepcionado a la Hermandad y el 9 de noviembre de 1846, publicó una encíclica contra la francmasonerí a.

Hace unos años, el ilustre profesor y licenciado ALFONSO SIERRA PARTIDA, intento publicar en los periódicos de la ciudad de México D.F., una copia del acta de iniciación en una Logia de París, donde se deja asentado que los profanos ANGELO RONCALLI y GIOVANI MONTINI habían sido elevados el mismo día para ser iniciados en los Augustos Misterios de la Francmasonerí a. La prensa de esa ciudad ni del País aceptaron dicha publicación, razón por la cual, el propio Maestro de su peculio mando sacar copias, las cuales circularon profusamente entre los círculos masónicos del País.

ANGELO ROCALLI y GIOVANI MONTINI, serían con el tiempo mejor conocidos como los Papas JUAN XXIII y PAULO VI, quienes habrían de introducir grandes reformas a los cultos católicos con el fin de adecuarlos a los tiempos modernos en que vivían.

De las grandes reformas que introdujo el Papa JUAN XXIII, se encuentran en el Concilio Ecuménico Vaticano II, y vemos que dentro de las fundamentaciones que se hacen, muchos se basan en los Principios y Postulados francmasónicos. Vemos también o nos preguntamos.

¿Que justificación tuvo JUAN XXIII, para decretar la abolición de las Bulas excomulgatorias que hasta antes de su arribo al trono de San Pedro aun tenían vigencia?

En el año 1935 ANGELO ROCALLI, Arzobispo de Mesembria, delegado Apostólico en Turquía, por los tiempos de la guerra que corría, al igual que otros sacerdotes y religiosos, se ven obligados a vestir ropas de laico. Es precisamente en esa época en que es invitado a ingresar a una sociedad iniciática heredera de las enseñanzas ROSACRUZ y, que tanta fuerza le dieran en el pasado LOUIS CLAUDE DE SAN MARTIN el CONDE DE SAINT GERMAIN y el CONDE DE CAGLIOSTRO.

Pier Carpi, serio investigador periodístico y en un tiempo fuerte detractor de todo tipo de sociedades iniciáticas o secretas, es él, paradójicamente, quien habría de encontrar en el transcurso de sus pesquisas, las pruebas documentales de la iniciación masónica en Turquía de ANGELO RONCALLI (PAPA JUAN XXIII). Este gran periodista relató el proceso de esa iniciación y describe ampliamente el Ritual de la misma. Así mismo cuenta que en una de las Tenidas celebradas en Logia abierta, ANGELO RONCALLI cae en un trance místico de larga duración y es precisamente en estas circunstancias cuando dicta sus ya famosas profecías. Los detalles de esta historia se encuentran en la obra “Las Profecías de JUAN XXIII” de Pier Carpi y publicada por ediciones Martínez Roca (España).

Las acusaciones de Le-Febre han llegado a establecer un vinculo cierto entre San Pedro y la Masonería. IL BORGHESE, Semanario de la extrema derecha italiana, también habló de una larga lista de prelados masones PELLEGRINO, Arzobispo de Turín; el secretario de Estado VILLOTI; POLETI Vicarios de Roma; el belga SUENENS y hasta el secretario privado de Pablo VI, PASCUALE MACCHI, que estaba inscrito en la masonería desde el 23 de abril de 1958, cuando era secretario del arzobispado de Milán monseñor MONTONI entre otros.

El Gran Maestre de la masonería italiana, LINO SALVAN, medico socialista, ha sido frecuentemente identificado como portavoz más escuchado de la organización masónica dentro del Vaticano y uno de los artífices de la paz entre ambos dominios, en septiembre de 1976.

Nunca se supo porque Pío XII le negó siempre a GIOVANI MONTINI (PAULO VI) el cardenalato. El 24 de noviembre de 1958, 20 días después de ser elevado al trono de San Pedro, ANGELO RONCALLI (JUAN XXIII) nombra 23 nuevos Cardenales entre ellos se encuentra GIOVANI MONTINI.

JUAN XIII en 1960 da su anuencia para que se proceda a que se realicen estudios sobre las sociedades esotéricas e iniciáticas y sus relaciones con la Iglesia. Durante el transcurso de las investigaciones se detectó que las claves de los TEMPLARIOS, ROSACRUCES, Organizaciones MASÓNICAS y MARTINISTAS, nunca se extraviaron o se perdieron para siempre, sino que de vagar de una organización a otra, siempre estuvieron celosamente guardadas en el seno de la propia Iglesia.

En el pasado existieron pontífices que tuvieron una estrecha relación con sociedades esotéricas y de tradición eminentemente ocultista, como lo fueron BENEDICTO IX (1032 – 1034) BONIFACIO VII (984 – 985).

Fueron católicos y fieles practicantes los más grandes maestros de la tradición esotérica de alta escuela: NOSTRADAMUS (Ocultista y Astrólogo); CORNELIO AGRIPPA (Ocultista y esoterista); SAN ALBERTO MAGNO (astrólogo); SANTO TOMAS DE AQUINO (mago blanco y discípulo de Alberto Magno) LEONARDO DA VINCI (mago, esoterista, ocultista y diseñador).

En el caso muy particular de CAGLIOSTRO que fue perseguido por la Inquisición, siempre defendió la íntima relación y validez entre lo esotérico y lo exotérico. Prosiguió los debates teológicos con el respetado Gran Maestro MANUEL PINTO de FONSECA, a cuya presencia le condujeron el alquimista Fray UMILE y su guía espiritual ALHOTAS. Debate que continuaría con el Papa CLEMENTE XIII, del que se hiciera gran devoto y amigo.

La prueba vital de que existe más información sobre esoterismo, magia y ocultismo y Francmasonerí a en bibliotecas no masónicas, la tenemos en la persona de ALPHONSSE LOIS CONSTANT, mejor conocido entre los estudiosos de esoterismo como ELIPHAS LEVI ZAHED, el cual estudió y se ordenó sacerdote en el seminario de Saint Sulpice. Por esta situación tan especial, tuvo acceso a todas las bibliotecas de conventos y seminarios de la época.

El hecho de poseer una amplísima cultura y el de hablar varios idiomas le facilitó el poder consultar antiguos y raros documentos que supuestamente la inquisición había hecho pasto de la llamas. Por esta razón y su espíritu liberal, pronto fue considerado como peligroso dentro de la propia iglesia católica. Siendo repudiado por ella en el año 1841. Perteneció a diversas organizaciones masónicas, entre las que podemos enumerar “LA FRATERNIDAD MASÓNICA DEL GRAN ORIENTE DE FRANCIA”; “LA HERMANDAD DE LA LUZ” y la “SOCIEDAD ROSACRUCIANS DE ANGLIA”.

Después del resultado de las investigaciones ordenadas por el PAPA JUAN XXIII y complementando los estudios de LEVI ZAHED, daría inicio al proceso que condujo a la eliminación de las BULAS de excomunión de la FRANCMASONERÍA.

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