El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 8/10/07

LAS PROPORCIONES PERFECTAS

Posted by cosmoxenus en 8 octubre 2007

VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA

Leonardo buscó sin desmayo el conocimiento en todas sus manifestaciones: el arte, la ciencia, la técnica… Estaba convencido de que “el saber no ocupaba lugar” y confiaba ciegamente en la capacidad del hombre para explorar todos los horizontes. Después de medio siglo, su figura se convirtió en un referente para la cultura contemporánea. Su espíritu de curiosidad y su sed de conocimientos siguen maravillando a muchas personas que siguen los mismos intereses que él.

Recién inaugurado el tercer milenio, la imagen de Leonardo invita a una reflexión: ¿En la era de la especialización de los conocimientos, de la informática y la tecnología más avanzada, tiene vigencia un erudito, un sabio total como él?

Fue un adelantado a su tiempo. Quiso proyectar sin restricciones sus ideas y descubrimientos, pero su osada inteligencia sobrepasó los límites de comprensión de cualquier ser humano de entonces. Sus dotes de visionario eran asombrosas. Por ejemplo, en el campo de la aviación. Sus estudios sobre máquinas voladoras anticiparon el efecto de elevación y el de propulsión, la estabilidad y el equilibrio. Las alas que esbozó se aplicaron en los primeros aeroplanos. Y su tornillo aéreo se considera antepasado teórico del helicóptero.

El hombre del Vitruvio de Leonardo es un dibujo a pluma y tinta, realizada en una hoja grande de papel (34 x 24 cm.), que se conserva en la Academia de Venecia fue en su origen una ilustración para un libro titulado De Divina proportione (La proporción divina) del fraile franciscano e innovador matemático Luca Pacioli (1445- 1517. Este abre su coloquio sobre la con un comentario sobre las proporciones del cuerpo humano, observando que en la humanidad . Comentarios como éste dejan claro por qué Leonardo habría encontrado en Pacioli una mente in simpatía con la suya. Para ambos las proporciones armónicas del cuerpo humano no eran más que uno de los muchos misterios íntimos de la naturaleza que reflejaban la perfección de la naturaleza.

En su Studio (Real Academia de Venecia), también conocido como el hombre de Vitruvi, Leonardo realiza una visión del hombre como centro del universo, al quedar inscripto en un círculo y en un cuadrado. El cuadrado es la base de lo clásico: el modulo del cuadrado se usa en toda la arquitectura clásica, el uso del ángulo de noventa grados son bases greco- latinas de la arquitectura. En el se realiza un estudio anatómico buscando la proporcionalidad de cuerpo humano, el canon clásico o ideal de belleza. Sigue los estudios del arquitecto Vituvrio (Marcus Vitruvius Pollio) arquitecto romano del siglo I AC, a quién Julio Cesar, encarga la construcción de máquinas de guerra. En época de Augusto, escribió los diez tomos de su obra “De Architectura”, que trata de la construcción hidráulica, de cuadrantes solares, de mecánica y de sus aplicaciones en arquitectura civil y en ingeniería militar. El hombre de Vitruvio es un claro ejemplo del enfoque globalizador de Leonardo que se desarrollo muy rápidamente durante la segunda mitad de la década de 1480. Trataba de vincular, la arquitectura y el cuerpo humano, un aspecto de su interpretación de la naturaleza y del lugar de la humanidad en el “plan global de las cosas”.

Leonardo corrige los errores de las mediciones de Vitruvio, obteniendo las medidas empíricamente, supera el canon antiguo y recrea una ilustración de las descripciones de Vitruvio que se considera hasta hoy la más perfecta. El dibujo representa a un hombre en dos posiciones distintas que corresponden a dos frases del texto. El que tiene las piernas abiertas juntas y los brazos extendidos horizontalmente ilustra la farse escrita bajo el dibujo: Tanto apre I’omo nelle braccia quanto è la sua altezza, es decir, la anchura de los brazos extendidos de un hombre equivale a su altura. La otra figura, con las piernas separadas y los brazos levantados, expresa una regla vitruviana más especializada: “Si abres las piernas tanto como para disminuir tu peso en 1/14 y levantas los brazos extendidos hasta que las puntas de los dedos de en medio queden al nivel de lo alto de tu cabeza, encontrarás que el centro de tus miembros extendido es el ombligo y que el espacio comprendido entre las piernas es un triángulo equilátero”.

La Anatomía
En el cuerpo humano el punto central es, por naturaleza, el ombligo. Pues si situamos a un hombre tumbado de espaldas, con las manos y los pies extendidos y un compás centrado en el ombligo, los dedos de sus manos y sus pies tocarán el perímetro de un círculo que tracemos desde ese punto. Y así como el cuerpo humano produce un contorno circular también se puede formar una figura cuadrada a partir de él. Ya que si medimos la distancia entre las plantas de los pies a los brazos y la coronilla y aplicamos luego esa medida a los brazos extendidos veremos que la anchura es igual que la altura, como sucede con las superficies planas que son totalmente cuadradas.

Parte de la fuerza del dibujo reside en la interrelación de la geometría abstracta y la realidad física resultante de la observación. El cuerpo del hombre es esquemático pero sus contornos y músculos están perfectamente dibujados. Los pies parecen reposar sobre una línea inferior del cuadrado o presionar la curva del círculo. La doble figura produce la sensación de movimiento que podría ser el de un gimnasta o el de un hombre que subiera y bajara los brazos como alas de un pájaro. El cuerpo está dibujado con las líneas limpias y austeras de un diagrama, pero la cara aparece tratada de un modo muy diferente. Está más intensamente trabajada, más dramáticamente sombreada; nos mira con expresión airada. Los rasgos en este sentido responden a un ideal o prototipo. Y, sin embargo, el dibujo entero parece ser una representación realista de esas simetrías biogeométricas abstractas, de forma que el severo personaje inscrito en el círculo resulta ser, no una cifra, sino alguien, un hombre de ojos penetrantes profundamente sombrados y melena espesa y rizada peinada con raya al medio. Se puede decir que hay al menos algunos elementos de un autorretrato en el “Hombre del Vitruvio”, que está figura que representa la armonía natural simboliza también al hombre dotado de una extraordinaria capacidad para comprenderla, al artista-anatomista-arquitecto que fue Leonardo Da Vinci.

El reconocimiento por parte del Maestro Leonardo del concepto de la divina proporción quedo reflejado en sus diversos trabajos anatómicos. Tuvo la idea de realizar una obra magna con reproducciones detalladas del cuerpo humano incluyendo estudios de anatomía comparada y fisiología. La profundidad y rigor de sus investigaciones le llevaron a señalar las primeras teorías sobre los espasmos musculares dé las válvulas cardíacas. Algunos quisieron ver en estas inclinaciones una motivación morbosa, pero lo cierto es que Leonardo se mantuvo fiel a su destino: ser explorador del conocimiento. Un buen ejemplo es la serie de dibujos que creó en la etapa final de su vida bajo el título de “Visiones del fin del mundo”, donde la fantasía y la razón alcanzaron un nivel incomparable. Leonardo se sintió atraído, por todas las ciencias naturales. Mediante sus precursoras investigaciones anatómicas trató de entender los secretos más recónditos del cuerpo y entrar en el mismo meollo de la creación, y en este proceso llegó a una nueva comprensión de la salud y la curación, comprensión que profetiza asombrosamente el enfoque holístico de muchos médicos actuales , escribió, y creía que para mantener una buena salud la integración armoniosa de los elementos del cuerpo y el alma eran esenciales.

Así, practicó disecciones en un hospital, trabajos anatómicos, observaciones del vuelo de los pájaros y estudios sobre la naturaleza y el movimiento del agua. Fantasía y razón: Éstos, precisamente, fueron los ingredientes que alimentaron el espíritu de una de las personalidades más fascinantes de la historia: Leonardo da Vinci.

Los estudios que hizo Leonardo Da Vinci, por su universalidad de sus certezas han servido para que profesionales contemporáneos de la medicina alternativa, entre ellos el doctor Dale Schusterman, uno de los más eficientes y pujantes terapeutas de la nueva generación, establece el fundamento de la filosofía que subyace a su trabajo con un lenguaje extraordinariamente parecido al de Leonardo: <>.

Este médico expresa en sus estudio que las grandes tradiciones del conocimiento, incluyendo el misticismo judío como es la cábala está basado en la aceptación de que el humano ha sido creado a imagen de un ser cósmico. Por lo tanto, debería la humanidad ser capaz, al igual que Da Vinci, de ver el diseño cósmico de nuestra forma humana. Aparte de que nuestra forma refleje un modelo superior, nuestras cualidades humanas como seres son las mismas que las divinas, al igual que una gota de agua contiene las mismas propiedades que el océano.

Por tanto las fuerzas que gobiernan el cosmos en el macro nivel gobiernan al individuo en el micro nivel. La vida es una, y todas sus formas están interrelacionadas en un todo enormemente complicado, aunque inseparable. La unidad subyacente se transforma en puente entre el microcosmos y el macrocosmos.

El Maestro da Vinci trató de entender que la totalidad de la forma y la sustancia del hombre para profundizar en lo que es la vida, lo que es la salud. Recordemos que el paradigma de curación determina su calidad de vida. Si usted cultiva la conciencia de la unidad del cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu, descubrirá un sentido más profundo de la completitud de la proporción divina.

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Las piedras símbolos de poder

Posted by cosmoxenus en 8 octubre 2007

Víctor Manuel Guzmán Villena

En la enorme variedad de tamaños, formas, cualidades, colores y grados de pureza, las piedras son una sólida expresión de la cosmogonía y de las jerarquías del universo, pudiendo servir al ser humano como soporte y vehículo simbólico de conocimiento, y también -al igual que todos los símbolos sagrados- como despertador de la conciencia y ordenador de la mente.

Siguiendo la máxima hermética que dice “Lo de abajo es igual a lo de arriba; y lo de arriba, igual a lo de abajo”, podríamos afirmar que así como las estrellas son el reflejo de las manifestaciones sensibles de energías invisibles que se hallan en dimensiones metafísicas, del mismo modo el reino mineral es la expresión terrestre de esas energías celestes que en formas pétreas “maduran en las extrañas de la tierra”.

Tanto las piedras comunes, que representan a los astros ordinarios; como las semipreciosas y preciosas, relacionadas con determinadas estrellas y constelaciones zodiacales; y también los metales, que se encuentran en su interior y recogen las energías planetarias, hasta llegar al diamante, símbolo de la piedra angular. Los minerales constituyen un código simbólico y expresan un lenguaje mágico y sagrado que la antigüedad conoció desde remotos tiempos. Se cree que ellas atraen determinadas energías, ya que sirven de altar y lugar de residencia de los dioses; son capaces de realizar milagros y curaciones, pues tienen propiedades sobrenaturales, mágicas-teúrgicas y simbólicas; desde siempre fueron usadas como amuletos y talismanes, y en muchos casos como oráculos a través de los cuales algunos pueblos han forjado su destino.

Piedras sagradas

Hay ciertas piedras en todas las tradiciones que han sido particularmente veneradas, ya que los antiguos consideraron que poseían una significación especial, pues las tomaron (como el propio Grial) se consideran moradas de la deidad; las llamadas “betilos”, símbolos del centro primordial que después de la caída se ocultó en el interior de la tierra (y de la piedra), y cuyo poder y resplandor se establece al fin del ciclo.

Este centro que está también representado en el símbolo de la Montaña Sagrada, como el monte Meru, el Sión y hasta el Gólgota para mencionar únicamente algunos de los innumerables montes sagrados que aparecen prácticamente en todas las tradiciones, considerada por muchos pueblos como residencia de los dioses y brillan en todo su esplendor durante su fase ascendente del ciclo cósmico, pero se oculta en el mundo subterráneo (en la caverna y en la piedra) en su fase descendente.

Igual significado de habitáculo divino tiene la piedra negra que representa a la diosa madre Cibeles o el Omphalos del oráculo de Delfos que era representada por una piedra, símbolo de ese centro y morada de los dioses. Esta piedra representaba el punto de comunicación entre el cielo, la tierra y el mundo subterráneo, debemos mencionar los dólmenes y menhires celtas, así como los obeliscos egipcios que jugaron un papel similar.

Algunos de esos betilos son aerolitos, piedras caídas del cielo como es el caso de las “piedras negras” que figuran en las tradiciones, tal cual la piedra negra engastada en una de las paredes de la Kaaba en la Meca y la propia piedra negra de la Cibeles. A estas piedras se les asigna un origen divino, pues el centro que ellos representan es en verdad un eje que sirve como camino de descenso de las energías cósmicas a las tierra y de ascenso de la tierra al cielo.

Energías sutiles

Las innumerables esculturas en piedra y piedras talladas que han representado a los distintos dioses, espíritus, ángeles e ideas en todos los pueblos pasan a representar las energías sutiles y los hombres a su través, comprendiendo lo que significan y traspasando su mero aspecto formal y material para utilizarlas como soporte hacia el conocimiento de aquellas fuerzas superiores en ellas depositadas, las que habrán de transmitirse a los que son capaces de recibirlas. Lo último que hemos mencionado con respecto a la piedra es válido para cualquier símbolo sagrado en particular. Tal es el caso de ciertas hachas prehistóricas que aparecen por doquier y son una demostración más de la presencia, en las tradiciones particulares, de ciertos símbolos que pertenecen a los que llamamos la Tradición Primordial, como es el hacha de piedra de Parucu Râma y el martillo de Thor, origen del mallete masónico, instrumento capaz tanto de fulminar como iluminar la esencia.

No solo símbolos sino transmisoras

Los pectorales, los anillos y las coronas de reyes y altos sacerdotes que siempre fueron adornados con piedras preciosas, transmiten a sus portadores las fuerzas y cualidades que ellas simbolizan. Reproduzco el texto de un manuscrito del siglo XVII acerca del simbolismo de las piedras de la corona de San Eduardo, en el que se la denomina “diadema que asegura el triunfo”. Estas piedras son: 1) Topacio: símbolo de las virtudes que debe ejercitar el rey; 2) Esmeralda: símbolo de la justicia del rey; 3) Sardónica: símbolo de la elevación del rey; 4) Crisolita: símbolo de la sabiduría y la prudencia del rey; 5) Calcedonia: símbolo del coraje del rey; 6) Jacinto: símbolo de la templanza y la sobriedad del rey; 7) Jaspe: símbolo de la abundancia que debe gozar el pueblo; 8) Crisópalo: símbolo de la búsqueda de las cosas celestes en el rey; 9) Berilo: símbolo del desprendimiento y la pureza del rey; 10) Zafiro: símbolo de la continencia del rey; 11) Amatista: símbolo de la función real que el rey no debe abandonar; 12) Onix: símbolo de la humildad, caridad y sinceridad del rey. También las concreciones fósiles, los corales y las perlas, que en diversos lugares fueron utilizados con fines talismánicos y curativos; lo mismo que los bezoar o piedras que se forman en el interior de los cuerpos de los animales que en todo lugar son considerados de valor mágico; y los llamados gamahez que son piedras con relieves de formas vegetales, animales, humanas o geométricas que se dibujan naturalmente en ellas y que han sido veneradas en todas las tradiciones.

Podemos pues ver cómo para el pensamiento tradicional los símbolos de la naturaleza como la piedra, y lo mismo con los vegetales, animales y el cosmos, son portadores de ideas, fuerzas y energías sutiles que de algún modo en ellos se depositan. Constituyen un orden y un modelo arquetípico cuya comprensión puede hacer posible que el hombre -que contiene dentro de sí todas esas energías y fuerzas, pues él las sintetiza y gobierna- se comunique con aspectos más reales y superiores de sí mismo y logre finalmente el hallazgo de esa piedra misteriosa que es, para quien pueda traspasar las apariencias de las cosas, el único verdadero tesoro -oculto en las regiones más profundas de nuestro ser- al que podríamos aspirar.

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Nuevo libro analiza las personalidades de 18 grandes masones de la historia

Posted by cosmoxenus en 8 octubre 2007

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El escritor Gustavo Vidal Manzanares analiza en su nuevo libro las personalidades de 18 grandes personajes históricos que pertenecieron a logias masónicas y que influyeron en el devenir de la historia de la humanidad.

El autor de la obra La obra “Masones que cambiaron la historia. 18 semblanzas masónicas” recuerda que, en los últimos tres siglos, “ninguna institución ha sido tan calumniada, vilipendiada, manipulada y difamada” como la masonería.

Dicha institución se define como una asociación universal que se propone el mejoramiento personal -“hilo conductor que persiguen todos los masones”- a través del método filosófico e iniciático para perfeccionar la sociedad, y a ella han pertenecido a lo largo de la historia multitud de políticos, médicos, artistas, pensadores, abogados, o filósofos de gran relevancia.

Vidal Manzanares ha seleccionado a 18 de esos masones históricos para analizar sus personalidades y ver de qué modo influyó la masonería en sus vidas o qué importancia tuvieron las enseñanzas masónicas en sus trayectorias políticas, artísticas o científicas.

Entre ellos, Alexander Fleming, “el masón que salvó millones de vidas”, Winston Churchill, “el masón que frenó a Adolf Hitler”, Santiago Ramón y Cajal, Simón Bolívar, José de San Martín, Salvador Allende, George Washington, Franklin D. Roosevelt, Mozart o Antonio Machado, personas “que contribuyeron a construir una sociedad más justa y un mundo mejor dejando en la historia una huella indeleble”.

A ellos y a muchos otros les deben los masones, según el autor,”una participación protagonista en acontecimientos tales como las primeras declaraciones de derechos, la lucha contra la esclavitud, el sufragio universal, el parlamentarismo o la Ilustración”.

También en “hitos científicos como la moderna neurología o el descubrimiento de la penicilina, o en la creación de organizaciones como la Cruz Roja, la Sociedad de Naciones o la Unión Europea”.

Manzanares, miembro activo de la Gran Logia de España, se pregunta también en su obra por qué la masonería es una de las instituciones más calumniadas y perseguidas si es de las que reúne, proporcionalmente, mayor cantidad de celebridades.

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TEMAS: Cataros

Posted by cosmoxenus en 8 octubre 2007

Indice de artículos sobre el Catarismo publicados en El Amarna

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Vida práctica

Posted by cosmoxenus en 8 octubre 2007

Por Ralph M. Lewis, F.R.C.

Os habéis puesto a pensar alguna vez en lo que constituye el lado prác­tico de la vida?

Cualquier cosa que contribuye a lo que una persona cree, es esencial a su existencia y se considera práctico. Es obvio, entonces, que un modo de vivir práctico está relacionado con la concepción individual del bienes­tar personal.

Aquello que llegamos a valorizar más en nosotros mismos es lo que nos causa mayor satisfacción, y con cuyos atributos anhelamos progresar. La es­fera de existencia de un ser elemental y primitivo es muy reducida. ¡Cuán simples, por ejemplo son las exigencias de un perrillo faldero! Si su hambre, sed y otros deseos orgánicos están satis­fechos y a la vez se le muestra el afecto que necesita, su vida está completa. Indudablemente que si el perro pudiera razonar suficientemente sobre las satis­facciones de la vida, llegaría a la con­clusión de que el fin práctico de ella es tener asegurado el sustento y el cariño del amo.

Hoy en día encontramos millares de personas ataviadas con el moderno ro­paje de la época, cuya concepción de la vida apenas si se eleva un poco sobre la del ser más primitivo y la del animal. La finalidad de su existencia, según ellas, está en comer, beber, tener lecho y satisfacer los anhelos sensuales. Para tales individuos, las actividades que proveen esas cosas, usando manos o cerebro, constituyen el aspecto práctico de la vida. Consideran que todo lo demás es extravagancia o bien una aven­tura muy abstracta en la que no vale la pena gastar esfuerzo. Así, pues, vemos que no están en disposición de hacer algún sacrificio para la continuidad de un programa cultural.

La vida nos impone exigencias como a seres orgánicos que somos. Debemos vivir primero antes de que podamos ejercer las funciones de 1a vida. Ad­mitido está que hay algunas condiciones de primordial importancia. Sin embar­go, no porque sean imperativas quiere decir que lo demás debe descalificarse como impracticable. Por ejemplo, para poder aprovechar las ventajas que nos aguarden en un piso superior hay que subir un tramo de escalones. ¿No es acaso práctico que también nos prepare­mos para lo que podamos encontrar allí? ¿Por qué hemos de considerar más práctico el ascenso mismo que lo que ganaremos al llegar arriba?

Así también, ¿por qué hemos de con­siderar los medios de que nos valemos para vivir como el aspecto más práctico y completo de la vida? La inclinación estética que se tenga, ya sea amor por la música o en general por las bellas artes, así como el imperativo de crear algo, son atributos de la función del vivir. Son consecuencia de nuestra misma naturaleza. Son partes tan nuestras como cualquier órgano del cuerpo, o como toda apetencia de éste. El indi­viduo que tiene un incesante deseo de conocimientos, que se siente moral y mentalmente renovado cuando llena ese vacío en su pensamiento, ciertamente es práctico cuando persigue tal finalidad. Esas actividades son esenciales para la plenitud de su existencia personal.

Goces trascendentales

La persona que trata de estudiar la filosofía Rosacruz y que sólo considera práctico aquel aspecto de las enseñanzas que atañe a determinada parte de su naturaleza, no está preparada para adoptar un sistema cabal de vida. Aquello que satisface el anhelo de la mente y de la naturaleza psíquica del hombre es práctico porque le sirve. No hay nada que sea impracticable en cualquier estudio, a menos que en ningún sentido tenga afinidad con su vida. El hombre que declara que todo empeño intelec­tual, moral y espiritual no es práctico para él admite que su nivel de consciencia es muy reducido. Camina por el mundo como hombre pero funciona como un ser ínfimo.

La mayor parte de nuestros apetitos son congénitos. Por lo menos su plenitud sólo dura unos cuantos años al nacer. Pero las inclinaciones intelectuales y psíquicas requieren el ejercicio de la voluntad. Deben ser cultivadas. Una vez que se realizan demandan incesantemente que se les satisfaga. Son mucho más positivas las satisfacciones que causan que las de los placeres del cuerpo. Para los que experimentan esos goces trascendentales, esto constituye una parte tan práctica de su vida como viene a ser el alimento que nutre el cuerpo. Nadie llame, entonces prácticas una plegaria, una poesía o una meditación profunda hasta no darse cuenta de cuál es su finalidad.

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