El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 23 septiembre 2007

EL ARTE DE MORIR

Posted by cosmoxenus en 23 septiembre 2007

Queréis ver el fruto sin haber puesto semilla y es esa semilla la que contiene la Vida, que se va desarrollando de una manera sencilla. A veces surgen las dudas de que es filosofía porque no se sabe manejar lo que es sabiduría.

Para que algo se concrete está siendo impulsado por una fuerza interior que expresa muchos grados, sólo con lo que tú ves estás familiarizado. El lenguaje interior es la causa permanente de lo que se hace visible y que es muy diferente, es algo mágico y bello es aquello que se siente, que tiene un gran valor donde todo se contiene.

Pensar y sentir son dos cosas muy unidas no se pueden separar es una fuerza activa. Puedes pensar en hacer una cosa diferente en ti se abre una escala conectada a tu Fuente.

En el fondo de tu Ser no necesitas saber nada, en el fondo de tu Ser tu vida está realizada, no te hace falta saber ni preguntarte por nada, no te hace falta tener eres la vida colmada y lo que ahora te pasa es fuerza condicionada.

La condición de vivir es la de haber olvidado, la condición de sentir tiene muchos otros grados entre ellos el morir que es caminar soñando, forma parte del proceso de vivir no recordando.

El Ser ha puesto los medios para obtener un buen fin, eso se puede cambiar si se decide así. Es un proceso perfecto donde sólo existe vida, la muerte es una partida pero nunca una huida.

Cuando se nace y se muere con una conciencia viva no hay nacimiento ni muerte ni nada que lo describa porque todo es presente no hay abajo ni arriba.

Para verlo diferente la conciencia no dormida sabe, ve, vive y siente que no hay ninguna partida, es algo muy sorprendente vivir la experiencia viva.

Al encarnar en la vida con un condicionamiento se vive el resultado del fluir de ese proceso. Al olvidar algo grande y limitar su función se establecen unos pasos que pueden causar dolor.

Al ser ciego y peregrino y no saber tu labor, te mueves dando tumbos no reconoces tu don y no puedes despertar a algo que no lo crees, porque estás poniendo un muro que te impide comprender. Él por qué y los motivos ya lo irás comprendiendo porque todo está en ti semilla que va creciendo como el árbol contenido en esa flor floreciendo

TOMADO : EL ARTE DE LA NATURALEZA

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MEDALLONES DE DAMAS HERMETICAS

Posted by cosmoxenus en 23 septiembre 2007

Artículo Original aqui

MIREIA VALLS

A la Tradición, que nos concibe, gesta, alumbra, nutre, desarrolla y reabsorbe en su seno y a todos los hombres y mujeres que conscientemente la vivifican.

“Hijas de Mnemosine y del resonante Zeus, Musas Piérides, afamadas, gloriosas, muy gratas para los mortales que visitáis, multiformes, generadoras del irreprochable valor que supone toda instrucción. Nutridoras del alma, ordenadoras del pensamiento, soberanas conductoras de la mente vigorosa. Vosotras, que dísteis a conocer a los mortales los misterios rituales, Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania, juntamente con la madre Calíope, y la poderosa diosa Hagne. Mas, ea, venid, por favor, para vuestros iniciados, multicolores y castas, aportando una emulación gloriosa, deseada y por muchos celebrada.”
Himnos Orficos. A las Musas.

La estancia.

En una estancia olvidada del mundo se esconde un tesoro de luz. No esperemos encontrar perlas, ni piedras preciosas, ni oro, ni plata, ni cualquier otro metal que precise de iluminación exterior para brillar. Como si de estrellas se tratara, las joyas de este tesoro oculto, alumbran con luz propia y expanden desde su seno rayos de Sabiduría. Advirtamos de antemano que el recinto no es de fácil acceso. Difícilmente franqueará su puerta el curioso superficial, el erudito sistemático, el científico racionalista, el fenoménico y prestidigitador, el charlatán embaucador, el defensor de parcialidades, el esteta posmoderno, el terrorista y violento, el tergiversador, manipulador e impostor, es decir, el profano que no reconoce y más bien niega la sacralidad del Universo; y si cualquiera de estas falsas identidades o espectros del mundo moderno traspasara el umbral, retornaría bien pronto sobre sus propios pasos, con una sombra de perplejidad en el rostro, sin haber comprendido apenas nada.

Sólo al limpio de corazón se le abrirá la puerta. Unicamente el adepto, es decir, el que ha recibido el don de la divinidad, accederá verdaderamente a la caverna y reconocerá el valor de las alhajas cubiertas por el polvo del descuido, de la amnesia o del rechazo. Desnudo, vacío de todo prejuicio y en estado virginal, podrá recibir entonces, si es el caso, un destello, una revelación, un despertar al mundo misterioso del símbolo y también un mapa de ruta que le proporcionará las claves para retornar a su verdadera patria, al Origen, a la residencia de la Inmortalidad. Porque las joyas a que nos referimos son eso, símbolos, intermediarios y vehículos portadores de ideas-fuerza, que reflejan auténticamente lo que expresan, y lo que expresan son realidades arquetípicas, modelos o tipos del Principio Supremo. Esta es la razón por la que, si a un nivel los símbolos revelan, en otro velan, y viceversa, mas siempre habrá un punto invisible que no será mencionado, por la propia naturaleza inviolable del Secreto, joya suprema del tesoro.

Libros inspirados, grabados enigmáticos, retratos intemporales, frases de poder, voces silenciadas cuyos ecos retumban contra las paredes del recipiente hermético. Nombres de mujeres acunadas y protegidas en el athanor que de pronto se descubren: Hypatia, Cristina de Pizán, Diótima, Luz, Sor Juana Inés de la Cruz, Asclepigenia, Sabina Stuart de Chevalier, Mut, Clea, María la Hebrea, Jeanne de Vivonne, Quefes, Téano, Mya, Hildegarda de Bingen, Lux, Sta. Teresa de Avila, Margarit y más hermanas escribas, muchas más cuyo legado se dejará sentir en la copa del corazón –receptáculo de la intuición intelectual– de todo aquél que se entregue sin reservas a esta aventura de búsqueda, rescate y reunión de lo disperso y simultáneamente a su difusión, para que la Verdad una y única brille en todo su esplendor. Damas gestadas en el seno de la Tradición Hermética, alumbradas por la Sabiduría Perenne y Universal que al manifestarse lo hace adoptando unas formas afines a la cinta del devenir cíclico, a la geografía donde se proyecta y a la naturaleza de los seres humanos a los que se transmite. Mujeres vinculadas a la cadena áurea de iniciados de esta rama de la Tradición Primordial, tocadas por la gracia del Espíritu y que con Inteligencia y Belleza han dejado una huella, por momentos profunda y reconocible, por otros sutil y más escondida, según fuesen las circunstancias contingentes, pero siempre “auténtica” por estar vertebrada entorno al eje que conecta permanentemente lo celeste con lo terrestre y por donde circula la influencia espiritual que posibilita la recuperación de la memoria del Sí mismo y de la Identidad Suprema. Seres extraordinarios por su naturaleza y cualidades, pero sobre todo, por la apertura a la “llamada interior” que les ha permitido recordar su verdadera esencia divina y universal, fuente de la Sabiduría e inspiración de todas sus obras. Sacerdotisas de los Misterios de la antigüedad, reinas y guerreras, poetas o adivinas, matemáticas, filósofas, escritoras o pintoras, astrónomas o alquimistas, así como también diestras artesanas de muchos oficios que se han tomado como soporte de Conocimiento, o bien simples amas de casa que han laborado silentemente. Diversas en funciones, misiones y producciones, pero por encima de todo, amantes al unísono del Conocimiento, obreras del Supremo Arte de conocerse a Sí mismo y consagradas sin reservas a la labor de divinización; arraigadas a su tiempo, mundo, condición, posición, usos y costumbres, pero simultáneamente desapegadas de lo efímero por el soplo del Espíritu que las eleva a las esferas celestes, a los estados de conciencia supraindividuales, preámbulo de la Libertad total. Heroínas –como héroe es también todo varón que se pregunta sinceramente quién es, de dónde viene y a dónde va– que se embarcan en un viaje espiritual, de índole totalmente intelectual, hacia el interior del Ser, para el cual están dispuestas a “dejar todo” y a atravesar, contra viento y marea, todos los embates del mundo intermediario del alma, hasta la llegada final al puerto inmutable del Espíritu.

Si unas se recluyen en templos, conventos, monasterios o talleres y otras lo hacen en bibliotecas o gabinetes de estudio de castillos y palacios, o simplemente se recogen junto a la chimenea de las viviendas, nada de ello es signo de aislamiento, sino que merced a sus magnos esfuerzos intelectuales y a lo concebido por la gracia en el silencio de la meditación e invocación, todas participan desde sus sitiales en una grandiosa labor de autoconocimiento y difusión: las hay que proclaman profundos discursos en las academias, museos, escuelas o hemiciclos; otras que legan el saber en templos o espacios a cubierto de las miradas profanas; no olvidemos tampoco a las que mercadean en medio de las plazas ofreciendo el fruto artesanal de su trabajo, o simplemente las que al calor del hogar transmiten oralmente los saberes ancestrales a sus hijos; pero eso sí, encarnando cada una el testimonio vivo de la herencia recibida y simultáneamente legándolo a su descendencia espiritual. Sus soportes rituales son los que ha usado la humanidad entera desde tiempos inmemoriales: la práctica del Arte y de la Ciencia Sagrada; por su intermedio se vehicula la enseñanza, ya sea a través de la palabra o por la escritura, con el soporte del módulo numérico, la música, el canto, el teatro, la danza o mediante la práctica de un oficio, de una tarea cotidiana, de un juego, o del ejercicio de las artes plásticas, gestuales y manuales.

Son reconocidas o repudiadas, veneradas por su saber o desprestigiadas, ensalzadas, asesinadas o simplemente ignoradas. Todo se da en la trama de la historia sagrada, esto es de las ideas, para vivificar el mensaje del “Uno sin segundo”. La forma constituye sólo un apoyo, por momentos amable, por otros terrible, mas lo único que pervive es la conquista del Graal que contiene el Elixir de la Inmortalidad. Y quien conoce este secreto es el que ha realizado en sí todas las nupcias de los aparentes opuestos y complementarios, aquél que traspasando lo sexuado, reconoce el andrógino que nunca dejó de ser, es decir, el ser humano –sea hembra o varón–, que ha experimentado en y con la conciencia todas las transmutaciones del mundo intermediario del alma y finalmente se ha entregado a la transformación, liberándose de toda limitación, y fusionándose con el Misterio Infinito.

No podemos avanzar sin abrir los arcones que atesoran montañas de pequeñas estrellas, es decir, de millares de mujeres anónimas que han transitado por los senderos de la civilización occidental, nacida del mensaje revelado por el dios Hermes. Hay una historia popular no escrita en papel, pero sí grabada en el corazón de la cultura; un rastro sutil de seres que se han sumado desde su condición femenina y según sus cualidades y posición a la edificación de la concordia universal, labor que aunque silente e ignorada por la oficialidad ha sido y es del todo necesaria. A esta vida secreta, que es signo de la comprensión de la relatividad del ser particular respecto de la única realidad del Principio –hecho por el cual el ser humano de mentalidad tradicional otorga tan poca importancia a la individualidad–, queremos destinar ahora unas líneas. Dos son las funciones que a modo de piedras de fundamento de una civilización han desempeñado la inmensa mayoría de mujeres, sea cual fuere el puesto que ocuparan en el seno de dicha cultura: por un lado, el cuidado del hogar; del otro, la gestación y crianza de los hijos, aspectos ambos que por pura ignorancia han caído en el desprestigio y la mala interpretación desde hace ya unos siglos1, pero que en sí son totalmente simbólicos, trascendentes y susceptibles de numerosas correspondencias analógicas con los estados del Ser Universal. La plena vivencia consciente de estas tareas constituye un soporte ritual inestimable para la mujer de cualquier tiempo y condición que desee conocerse y trascender los límites de la individualidad; mas para ello es preciso disponer de unas claves para restituir su sentido real y liberador. La Tradición es quien otorga estas llaves, despertando en el ser que a ella se afilia una visión sagrada, según la cual todas las expresiones de la vida de un mundo, de una civilización, de una cultura, sociedad o individualidad son reflejo de la realidad de un Ser invisible, que paradójicamente es su origen y razón de ser. Es por la verdadera experiencia de lo que estamos diciendo que se irá operando la alquimia espiritual en el corazón de la adepta adscrita, al nivel que fuere, a una vía de Conocimiento.

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¿De dónde provino la sabiduría de Egipto?

Posted by cosmoxenus en 23 septiembre 2007

Por Ralph M. Lewis, F.R.C.

Una de las personas que formaron parte de la Gira Egipcia Rosacruz de1959 ha traído a consideración algunos puntos interesantes. “Se nos dice que hasta el año 4000 a. J. C. los habitantes de Egipto eran gente que pertenecía a la Edad de Piedra, con poca o ninguna cultura. Luego, repentinamente al parecer, hubo civilización, cultura y un conocimiento real de la medicina, las artes y las ciencias. ¿Cómo sucedió esto? ¿Hubo migración a Egipto desde otras tierras, tal vez como Atlántida?

Los factores de la civilización, las artes, las ciencias, la religión, y los clásicos o la literatura y la poesía, no emergieron en su totalidad súbitamente en Egipto. La mayoría de estos avances culturales fueron desarrollándose gradualmente, como lo revelan la cronología y la arqueología de Egipto. Sin embargo, hubo varias transiciones súbitas, desarrollos excesivamente rápidos.

Un ejemplo de ello ocurrió durante un período de siglo y medio, pareciéndonos hoy estupendo tal avance. No hay indicación del desarrollo gradual de ese conocimiento en particular. En consecuencia, surge esta pregunta: ¿fue tal sabiduría introducida por gente de una civilización más elevada? ¿o fue una gnosis secreta que por largo tiempo existió en Egipto y que por alguna razón salió a la superficie en esa época?

A los padres de la civilización egipcia también se les llama proto-egipcios. Eran principalmente de la última parte del período Neolítico, y se presume que estaban relacionados con los moradores del Desierto de Libia, al norte de África. Algunos otros que descendieron al Valle del Nilo para formar la población más antigua, eran gente del este de África – tribus tales como los Somalíes y los Beja. Mucho más tarde hubo una migración de Semitas, nómadas del Asia, que entraron a Egipto desde el noroeste. Todos aquellos que descendieron de la altiplanicie del Desierto de Sahara, quizá hace quince o veinte mil años, pertenecían a la cultura de la Edad de Piedra.

Se supone que la causa que los condujo al Valle del Nilo, fue un cambio en las condiciones climáticas de la altiplanicie la cual, según se cree, era en un tiempo boscosa y gozaba de gran abundancia de agua. Quizás este cambio de población se debiera a la congelación que tuvo lugar por el gran descenso del hielo en Europa, cambiando el clima, después de lo cual siguió el deshielo, y resultando tal proceso en el aniquilamiento de la vegetación. Al menos, quedan rudimentos de esta vegetación, restos fosilizados que demuestran la fertilidad de la meseta.

Los prehistóricos lugares de entierro de estos proto-egipcios comprueban la naturaleza primitiva de su cultura. Sus costumbres, de hecho, eran endémicas para la mayoría de la gente de la Edad de Piedra, aun para aquellos cuyo suelo no era Egipto. En otras palabras, el lugar de entierro era usualmente un hoyo rectangular u ovalado en el cual se colocaba el cuerpo en posición contraída, con las rodillas bajo la barbilla. Unas cuantas pertenencias se colocaban con el cuerpo, tales como implementos de piedra, armas y burda cerámica. Es obvio que tales personas no poseían gran conocimiento que pudieran impartir a sus descendientes.

No existe una cronología continua o historia escrita de Egipto que date de sus primeros años. Un sacerdote egipcio llamado Manetón, que se distinguió durante el reinado de Ptolomeo I (367-283 a. J. C.), intentó escribir una historia abarcadora que comprendiera todas las dinastías y los reyes predinásticos. No obstante, su trabajo se malogró, llegando hasta nosotros conocimiento del mismo tan sólo a través de los subsecuentes escritos de otros historiadores, como Josefo.

Por traducciones hechas de inscripciones jeroglíficas, se deduce que los numerosos reinos pequeños de la antigüedad, formados por tribus en el Valle del Nilo, finalmente “formaron una coalición convirtiéndose en dos reinos.” El Reino Alto cubría la parte alta del Valle del Nilo, descendiendo a la región del delta. El Reino Alto lo formaba el delta, esto es, se extendía hasta la costa del Mediterráneo.

En el delta o Reino Bajo la civilización avanzó rápidamente. Es difícil precisar por qué el avance fue más rápido que el del Reino Alto. Más tarde, por supuesto, la región del delta estuvo en contacto directo con otras civilizaciones, tales como las de los mesenios, los fenicios y los asirios, pero al principio estas otras civilizaciones eran bárbaras, o al menos de mucho menor desarrollo que la del Reino Bajo de Egipto. El arreglo de un calendario de “365 días se introdujo en 4241 a. J. C.,” siendo ésta “la fecha más temprana fijada en la historia del mundo.” Es evidente que quienes así podían calcular días y años, dejando un registro escrito, ya poseían un conocimiento altamente desarrollado en ciertos temas.

En el año 3400 a. J. C. un reino unido, la combinación del Reino Alto y el Reino Bajo emergió bajo Menes. Con él tuvieron su principio las dinastías, o sea una línea de reyes por sucesión de familia. James Henry Breasted, notable egiptólogo, declara que este gobierno uniforme fue el secreto de cuatro siglos de prosperidad bajo los descendientes de Menes. Hubo uniformidad de recursos, cesaron las guerras que diezmaban los dos reinos, y se solidificó su defensa contra invasiones.

Este gran avance en el saber y en los logros alcanzados fue particularmente prominente en la ciudad de Menfis, que llegó a ser el centro del gobierno. En la edición de junio de 1960 apareció en el Rosicrucian Digest una fotografía de un modelo de Sakkara, la magnífica ciudad funeraria erigida junto a la gran ciudad de Menfis. Contenía los primeros edificios de albañilería en la historia del mundo. Ese modelo se encuentra en el Museo Egipcio Rosacruz.

Cuatro casas reales, es decir, cuatro dinastías, gobernaron en sucesión durante quinientos años (2980-2475 a. J. C.). En ese período la mecánica y el arte alcanzaron “un nivel de excelencia sin precedentes.” Estos logros no fueron superados nunca después. La administración de gobierno se desarrolló hasta un grado a que jamás había llegado antes. Hubo eficientes departamentos para la imposición de contribuciones y de obras públicas. Fue éste el principio del período de los grandes Faraones.

Con el desarrollo del comercio y la creciente prosperidad surgió una clase de personas opulentas que se constituyeron en lo que podría denominarse nobles. Estas personas llegaron a ser extremadamente ricas y poderosas, rivalizando con la influencia del Faraón. Eventualmente causaron la caída de la línea faraónica, alrededor de la sexta dinastía, 2400 años a. J. C. La influencia cultural y administrativa de la gran ciudad de Menfis entró entonces en decadencia. Es sabido que Menfis tuvo una escuela de filosofía presidida por el sacerdocio. Algunas de sus doctrinas, como la del poder creativo de la divina palabra hablada, llegaron, indudablemente, a ser la raíz de la doctrina griega del logos.

Conocimientos de medicina en Egipto

Fue también en Menfis donde floreció el gran estadista, médico, arquitecto e ingeniero, Imhotep. Su fama por su habilidad curativa fue tan grande que siglos más tarde los griegos lo deificaron, considerándolo el dios de la Curación. Existen pergaminos médicos de papiro, encontrados en Egipto, que contienen prescripciones para varias enfermedades y que, asimismo, revelan un conocimiento excelente de la anatomía humana. Todo este conocimiento no llegó de ninguna otra parte. Se adquirió en el curso de los siglos, según se ha revelado por medio de la comparación de registros en papiro de más tempranos períodos.

La edad feudal, la segunda gran época en la historia de Egipto, fue la de la supremacía de los nobles (2000-1781 a. J. C.). A éste se le llamo el Período Clásico porque fue la época de mayor avance en literatura, escultura y arquitectura. No obstante, también se efectuaron grandes obras públicas en este tiempo, tales como la restauración de la tierra y proyectos mineros de mayor importancia, especialmente en las montañas de la conquistada Siria. Desde la antigua y augusta ciudad de Tebas pueden virtualmente verse las tumbas de estos nobles señaladas en las colinas de piedra a lo largo del Nilo. La cumbre de estas colinas es la meseta de donde hace millares de años bajaron hacia el Nilo los proto-egipcios.

El tercer período, otro gran período de la historia de Egipto, se conoce como la Edad del Imperio (1580-1350 a. J. C.). Este fue el período de una gran revolución religiosa, cuyo efecto ha venido influenciando aún a varias de las doctrinas de nuestras sectas religiosas de hoy día. Fue el período del famoso Akhnaton, quien estableció una religión monoteísta (la de un solo Dios), primera creencia que de tal índole fue generalmente expuesta en la historia del mundo. Mas, durante su reinado, el imperio de Egipto comenzó a desmoronarse, especialmente al norte del país, bajo el impacto de la invasión Hitita. La era de la decadencia egipcia comenzó por el año 1150 a. J. C. Aun cuando se hizo un intento de restauración en 663 a. J. C., éste fracasó.

Conocimiento místico

Así vemos que varias fases del conocimiento eran comunes en Egipto durante un período que abarcó algunos siglos. No obstante, no todo este conocimiento fue diseminado públicamente. Sir E. A. Wallis Budge, renombrado egiptó1ogo, dice: “Debe haber existido un desarrollo progresivo en los misterios, y tal parece que algunos de ellos eran enteramente desconocidos bajo el régimen del antiguo reino. No se puede dudar que hubiera ‘misterios’ en los ritos egipcios, y siendo así, es imposible pensar que la alta orden de los Kheri-Hebs (maestros) no poseyeran conocimiento esotérico (interno), que guardaban con el mayor cuidado.

“Cada uno, si leo correctamente la evidencia, poseía una ‘gnosis,’ una ‘superioridad de conocimiento,’ que nunca pusieron por escrito, y por tanto, podrían aumentar o disminuir su extensión, según lo hicieran necesario las circunstancias. Por consiguiente, es absurdo querer encontrar descripciones, en los papiros egipcios, de los secretos que formaban el conocimiento esotérica de los Kheri-Hebs.”

Tal parece, entonces, que la Gran Pirámide de Cheops, que en su estructura y orientación representa tantas artes y ciencias básicas, fue construida de acuerdo con esta secreta “superioridad de conocimiento,” cedida por o bajo la dirección de una gran escuela egipcia de misterios. Se supone, naturalmente, que la escuela de misterios pueda haber adquirido parte de su conocimiento de los descendientes de una olvidada civilización, tal como la tradicional civilización de la Atlántida o de Lemuria, continentes sumergidos por las aguas. Aun cuando la tradición relata que algunos sobrevivientes de esa catástrofe lograron llegar a otras tierras, como Egipto, y llevaron consigo la herencia de una gran sabiduría que ellos preservaron, no hay de esto ninguna constancia cronológica o arqueológica en Egipto.

El gran período de tiempo que duró la civilización egipcia y la diversidad de gente y pensamiento que la rigieron pudieron aparentemente, haber traído como resultado que alguien reconociera esta sabiduría de la olvidada civilización, o al menos que proclamara el hecho de que existió. De igual manera diríamos que aun cuando las enseñanzas y gnosis de las escuelas de misterios eran secretas, la existencia de tales escuelas, sin embargo, era generalmente conocida por toda la gente.

En consecuencia, resulta muy dudoso, reconociendo la naturaleza humana tal cual ella es, el que alguna gente pudiera haber preservado y exhibido luego, de repente, un conocimiento extraordinario y único, sin que la fuente u origen de éste llegara a constituir, cuando menos, una leyenda de la literatura del pueblo, y no existe tal leyenda acerca de un perdido continente en los anales del antiguo Egipto.

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La Cámara de Reflexiones

Posted by cosmoxenus en 15 septiembre 2007

MOTIVO PARA UNA HONDA REFLEXION

El cuarto de reflexión no representa únicamente la preparación preliminar del candidato para su recepción, sino que es principalmente aquel punto crítico, aquella crisis interior, donde empieza la palingenesia que conduce a la verdadera iniciación, a la realización progresiva, al mismo tiempo especulativa y operativa, de nuestro ser y de la Realidad Espiritual que nos anima, simbolizada por los viajes.

El cuarto de reflexión, con su aislamiento y con sus negras paredes, representa un período de oscuridad y de maduración silenciosa del alma, por medio de la meditación y concentración en uno mismo, que prepara el verdadero progreso efectivo y consciente que después se hará manifiesto a la luz del día. Por esta razón se encuentran en él los emblemas de la muerte y una lámpara sepulcral, y se hallan sobre sus paredes inscripciones destinadas a poner a prueba su firmeza de propósito y la voluntad de progreso que tiene que ser sellada en un testamento.

Al ingresar en este cuarto (símbolo evidente de un estado de conciencia correspondiente), el candidato tiene que despojarse de los metales que lleva consigo y que el Experto recoge cuidadosamente. Tiene que volver a su estado de pureza originaria –la desnudez adámica- despojándose voluntariamente de todas aquellas adquisiciones que le fueran útiles para llegar a su estado actual, pero que constituyen otros tantos obstáculos para su progreso ulterior.

Debe cesar de cifrar su confianza y codicia en los valores puramente exteriores del mundo, para poder encontrar en sí mismo , realizar y hacer efectivos los valores verdaderos, que son los morales y espirituales. Debe cesar de aceptar pasivamente las falsas creencias y las opiniones externas, con objeto de abrirse su propio camino hacia la Verdad.

Esto no quiere decir que uno tiene que despojarse en absoluto de todo lo que le pertenece y ha adquirido como resultado de sus esfuerzos y premio de sus labores, sino únicamente que debe cesar de dar a estas cosas aquella importancia primaria que puede hacerle esclavo o servidor de las mismas, y poner siempre en primer lugar, por encima de toda consideración material o utilitaria, la fidelidad a los Principios y las razones espirituales.

Este despojo tiene por objeto conducirnos a ser libres de aquellos lazos que de otra manera nos impedirían todo progreso adelante.

Se trata, por consiguiente, en esencia, del despejo de todo apego a las consideraciones y lazos exteriores, con el objeto de que podamos enlazarnos con nuestra íntima Realidad Interior, y abrirnos para su siempre más libre, plena y perfecta expresión.

Lavagnini

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Animación: Como construir un Arco

Posted by cosmoxenus en 15 septiembre 2007

Interesante animación (EN INGLES) de la BBC en este link: http://www.bbc.co.uk/history/british/launch_ani_build_arch.shtml

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