El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 18/08/07

Ciencia vs. Religión: El eterno y ancho abismo

Posted by cosmoxenus en 18 agosto 2007

Por Ralph M. Lewis, F.R.C.

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www.rosacruz.org

¿Cuál es el objetivo de la sociedad moderna? Hoy en día, la diversidad de los intereses humanos es considerable. El incremento del materialismo parece ser el interés principal hasta para las naciones más desarrolladas. Este materialismo puede ser definido desde el punto de vista de la posesión de riquezas y de la gratificación sensual. En otras palabras, el objetivo de la vida parece ser el placer y la adquisición de aquellas cosas que contribuyan fundamentalmente a la satisfacción de los deseos físicos.

Tales deseos físicos, biológicamente necesarios y naturales en un organismo vivo, favorecen y protegen la vida del mismo con un mínimo de irritabilidad, pero si no se disciplinan, aumentan la agresividad del ser hasta el punto que inhiben las emociones y los sentimientos más bellos. Dicho más sencillamente, nuestros deseos pueden llegar a convertirse en el ideal que hemos de alcanzar en la vida sin importarnos los intereses de los demás.

El instinto de conservación es exigente en sus demandas para sustentar al ser físico. Pero tales impulsos pueden dar como resultado la destrucción del individuo, especialmente porque él es un miembro de la sociedad. La identidad más grande del hombre, en el sentido físico, es la sociedad. Ya no podemos existir como grupos pequeños de individuos, o como tribus, ni como una sociedad aislada. Podemos ser competitivos, pero no hasta el extremo de socavar los intereses de los otros miembros de la unidad social de la cual formamos parte. No podemos despojar a los demás de las oportunidades a que tienen derecho para aprovechar las ventajas del vivir colectivo.

Hablando en forma figurada, si hay un deterioro en lo moral y en lo ético hasta el extremo en que el propio provecho se convierte en el derecho supremo, entonces los hombres se enfrentan cruelmente unos contra otros.

Tener una comprensión intelectual de lo anterior no es suficiente. Debe existir también una compasión emocional, un sentimiento de rectitud. Cuando estas emociones están adormecidas o inhibidas el hombre es despiadado, máxime si le asiste la razón.

Nos damos cuenta de que hoy en día un creciente materialismo parece estar arrasando al mundo. Hasta las naciones subdesarrolladas y económicamente deprimidas parecen evaluar el éxito y la felicidad desde el punto de vista de la riqueza y la codicia, es decir, que el amor a las posesiones materiales representa el sueño de muchos. Es comprensible que una persona desnutrida (una persona hambrienta) desee tener lo necesario para poder sobrevivir. Pero con lo que sueña la mayoría es con alcanzar un estado de suma fastuosidad y lujo.

La era de las computadoras y sus promesas

¿Cuál es la causa de este aumento en el ma­terialismo? La mente de la mayoría está atrapada entre dos polos muy opuestos. Uno de ellos es el énfasis tan grande que se le da a la ciencia. A muchos ésta les parece un genio moderno; en otras palabras, les parece una especie de ser que, hablando en forma figurada, con sólo agitar la varita mágica de su tecnología puede crear una vida sublime de abun­dancia y comodidades para toda la humanidad. Por supuesto, esto es más visible en el desarrollo dramático de las ciencias físicas y en su aplicación a los transportes, las comunicaciones y en los aparatos que ahorran trabajo manual. Esta interpretación es, desde luego, muy injusta para la ciencia.

La ciencia tiene dos aspectos generales. Uno de ellos es la investigación pura, la búsqueda del conoci­miento para entender las leyes de la Naturaleza. Tales investigaciones reducen lo desconocido a lo cono­cido, erradicando así las supersticiones y la peligrosa influencia que éstas ejercen en la mente humana. Esta es su contribución más grande a la libertad verdadera del hombre.

El otro aspecto o tendencia de la ciencia es su aplicación, su valor utilitario. El conocimiento da poder, y en esta forma las leyes naturales que la ciencia revela se convierten en herramientas para el uso del hombre, la cuales puede aplicar tanto en favor como en contra de la sociedad. En otras palabras, pueden aplicarse no sólo en beneficio de quien las emplea, sino en el de otras personas también. A la inversa, pueden usarse en beneficio de unos cuantos en detrimento de los demás.

La dificultad reside en el motivo moral para aplicar la ciencia. Si predominan la avaricia y la codicia, deviene entonces la expansión del materialismo perverso. Los descubrimientos y las revelaciones de la ciencia se pervierten. La productividad resultante de la ciencia es interpretada entonces sólo como una ventaja material, y ésta es considerada desde el punto de vista de la disminución del trabajo, con más tiempo libre y fondos personales suficientes para gratificar todas las indulgencias que se desean.

En esta explosión de la era de las computadoras se ha dado mucha importancia a los artefactos moder­nos que ahorran trabajo. Estos prometen que el hombre tendrá más tiempo para ocuparlo en las diferentes actividades de la vida. ¿En qué invertirá el hombre ese tiempo? ¿Significa esto que buscará otras formas de intensificar la gratificación de sus instintos vulgares?

El papel que desempeña la religión

Pensando superficialmente en lo antes dicho parecería que la influencia reconciliadora podría ser la religión, el otro polo que atrae la atención del hombre. Presumiblemente, la religión podría desper­tar inspiradamente las emociones y los sentimientos más elevados que se considera constituyen la cultura más avanzada de la sociedad.

Sin embargo, la religión se ha polarizado extre­madamente. Ciertas sectas consideran que la religión está en peligro a causa de la era tecnológica; dicho más sencillamente, piensan que la ciencia se está presentando como la futura salvación del género humano y que será el alivio de muchas de las imposiciones que el hombre experimenta ahora. Además, la religión interpreta el desarrollo y el progreso de la ciencia como una tentadora utopía aquí en la Tierra. En contraste, la ortodoxia teológica prevaleciente aparece casi siempre como una promesa vaga de una vida sublime después de la muerte.

Preguntas sin respuesta formuladas en nuestra era

Al combatir esta influencia destructiva de la ciencia, algunas sectas religiosas insisten en que se acepten literalmente las Escrituras. Tal fundamentalismo se rehúsa a reconocer que la Biblia es, principalmente, una antología de hechos históricos y una cuna de simbolismo. Posee valores morales, pero muchas de sus narraciones son legendarias y la mayor parte de su contenido ha sido reescrito una y otra vez por concilios de teólogos que se han realizado a través de los siglos. Por lo tanto, no es racional que, en la era moderna de la educación, se obligue a creer ciegamente en que lo que dice la Biblia moderna (versión de King James) es un mandato terminante de Dios.

El fundamentalismo religioso ha dado como resul­tado una transferencia creciente de lealtad al reino de la ciencia por parte de la generación más joven y culta. El hecho mismo de que ciertos grupos funda­mentalistas intenten repudiar lo que la ciencia demuestra con hechos evidentes, implica su intolerancia. Esta actitud disminuye el apoyo general para la ortodoxia religiosa externa.

Estas condiciones propiciaron que se haya for­mado una laguna, un vacío entre los dos polos: la creciente importancia de la ciencia con su búsqueda del conocimiento y su aplicación, por una parte, y por la otra la inflexibilidad conservadora o radical de la ortodoxia religiosa. Los individuos que desean satisfacer sus sentimientos de justicia o ampliar su sensación de unidad con toda la realidad, con el Cósmico, están abandonados aparentemente en la soledad, enfrentándose con grandes interrogantes como: ¿Deben someterse primero a la explicación científica los sentimientos elevados que el ser experimenta, es decir, sólo deben considerarse como resultado del fenómeno físico? O, por otra parte, si lo que uno experimenta es llamado espiritual, ¿puede ser explicado solamente por las doctrinas religiosas limitadas que no satisfacen?

El vacío entre estos dos extremos, entre estos dos polos diferentes, es muy grande. La ciencia pura no es la responsable, sino aquellos que la comercializan viéndola sólo desde el punto de vista del materialismo y la comodidad del hombre.

Otra de las causas es el aspecto de la religión que insiste en restringir la conciencia personal, que persiste en imponer su interpretación del idealismo espiritual, declarando que su método es el único acceso verdadero a un estado de conciencia más elevado.

El individuo que se dedica al estudio del misti­cismo, la metafísica y los temas afines, es considerado un excéntrico y dado a la fantasía por quienes son devotos estrictos de la ciencia utilitaria. Por otra parte, los fundamentalistas religiosos consideran que el místico carece de espiritualidad, ¡y hasta lo tachan de ateo!

¿No vemos en este estado de cosas una causa que contribuye al crimen en todos los niveles de la sociedad? Por un lado, a muchos les parece que el hedonismo, es decir, el materialismo y sus placeres, es la plenitud de la vida que debe obtenerse a cualquier costo. Por otra parte, pareciera que la espiritualidad está aprisionada por un dogmatismo ortodoxo. Este problema fundamental tendrá que ser resuelto a medida que avancemos en la era de la tecnología.

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DON DE PROFECIA

Posted by cosmoxenus en 18 agosto 2007

Artículo Original aqui

Cual es el don que hace capaz a un ser humano de ver, percibir o intuir el futuro?, según sea la formación, científica o espiritual de las personas, se manifiestan varias opiniones al respecto:

Algunos creen que es un don divino dado por dios a algunos elegidos, otros que es una capacidad mental paranormal, también se dice que algunas personas en estado de trance despegan su alma del cuerpo y así viajan por el tiempo… hay quienes aseguran que los antiguos profetas recibieron su inspiración en viajeros del tiempo que estuvieron en el pasado y dejaron datos del futuro, también se asegura que seres extraterrestres, tal vez nuestros dioses creadores utilizan esa sutil manera de ayudar a encaminarnos y darnos, sin cambiar abruptamente el mundo, algunos avisos para que en forma natural el ser humano encauce su futuro en este universo.

Como se puede ver hay muchas teorías, cual es la correcta…. es difícil saberlo, pero mas allá de la correcta definición de la ocurrencia de este fenómeno, lo mas importante es que hubo, hay y seguirán habiendo seres humanos dotados de esa habilidad de ver y predecir los sucesos del futuro.

Sino, como podría haber imaginado Juan de Jerusalén cuando hace casi mil años atrás decía:

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, (2000) todos sabrán lo que ocurre en todos los lugares de la tierra: se verá al niño cuyos huesos están marcados en la piel y al que tiene los ojos cubiertos de moscas, Y al que se da caza como a las ratas. Pero el hombre que lo vea volverá la cabeza, pues no se preocupará sino de sí mismo; dará un puñado de granos como limosna, mientras que el dormirá sobre sacos llenos y lo que dé con una mano recogerá con la otra”

O cuando describía la raza humana actual con tanta claridad?: “Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, los hombres no confiarán en la ley de Dios, sino que querrán guiar su vida como a una montura; querrán elegir a sus hijos en el vientre de sus mujeres y matarán a aquellos que no deseen. Pero ¿qué será de esto hombres que se creen Dios? Los poderosos se apropiarán de las mejores tierras y las mujeres más bellas; los pobres y los débiles serán ganado; los poblachos se convertirán en plazas fuertes; el miedo invadirá los corazones como un veneno”

Como podria B.S. Parravicini con sus dibujos profeticos, adelantarse a la actualidad: En 1951 anticipaba “Israel tendrá seis días y descansa el séptimo”. (La guerra de los 6 días); Y en el año 1939 escribiria “Nadie en el mundo observa el atrás de las cosas, allí se preparan para invadir. Llega el Caos se dijo ayer y hoy llega el Caos y llega Sion”. o cuando en 1938 dibujaba “El guerrillero fatigado acribillara al que le creo, se tornaran entre ellos ¡Exterminio!” Con un dibujo de un guerrillero musulmán.

En el año 1935 el papa Juan XXIII hablaba sobre la futura muerte del presidente Kennedy y su hermano: “Caerá el Presidente y caerá el hermano. Entre los dos, el cadáver de la estrella inocente. Hay quien sabe. Preguntad a la primera dama negra y al hombre que la llevará al altar en la isla. Serán tres quienes disparen contra el Presidente. El tercero de ellos estará entre los tres que matarán al segundo…”

Santa Odilia profetizaba en el año 720 de nuestra era: “Escucha, hermano mío! He visto el terror de los bosques y de las montañas. El espanto ha helado a los pueblos. Ha llegado el tiempo en que Alemania será llamada la nación más belicosa de la tierra. Ha llegado la época en que surgirá de su seno el guerrero terrible que desencadenará una guerra mundial, y que los pueblos en armas llamarán el Anticristo, aquel que será vituperado por las madres en llanto por sus hijos que como Raquel, ninguno podrá consolar”

“Veinte distintas naciones combatirán en esta guerra. El conquistador partirá de las riberas del Danubio. La guerra que emprenderá será la más espantosa que los seres humanos hayan visto. Las armas escupirán fuego y los cascos de los soldados tendrán puntas y lanzarán relámpagos, mientras sus manos empuñarán antorchas encendidas. Obtendrá victorias por tierra, por mar y por el cielo; se verán en efecto sus guerreros alados, en cabalgatas inimaginables, levantarse en el firmamento para recoger las estrellas y luego tirarlas sobre las ciudades, provocando grandes incendios. Las naciones serán presa del estupor, y se dirán: ¡¡De donde viene este espanto!!?”

El monje Rasputin decia a fines de siglo pasado: “Mahoma dejará su casa, recorriendo el camino de los padres. Y las guerras estallarán como temporales de verano, abatiendo plantas y desbastando campos, hasta el día en que se descubrirá que la palabra de Dios es una aunque sea pronunciada en lenguas distintas. Entonces la mesa será única, como único será el pan”

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LA MEDITACION Y EL DESARROLLO INTERNO

Posted by cosmoxenus en 18 agosto 2007

La meditación como decía H. P. Blavatsky, es la “inexplicable y ardiente aspiración del hombre interior a lo infinito”. En los Aforismos de patañjali, la meditación se define como la “continua y prolongada corriente de pensamiento dirigida a un objeto determinado, hasta llegar a absorberse en él”.

Es una de las principales prácticas esotéricas y sus resultados son de gran trascendencia, como se puede juzgar por las siguientes palabras de Annie Besant: “el aspirante a la vida espiritual se habrá adiestrado en la meditación, y esta práctica habrá avivado y puesto en actividad muchas de sus facultades superiores. Durante la meditación habrá llegado a las más altas regiones de la existencia, aprendiendo más de la vida del plano mental. Se le enseñará a utilizar sus crecientes poderes en servicio de la humanidad, y durante muchas de las horas de sueño del cuerpo, habrá trabajado con ahínco en el plano astral, ayudando a las almas que la muerte ha llevado allí, aportando paz a las víctimas de accidentes, enseñando a aquellos que estén menos instruidos que él, y ayudando de mil modos a los que necesitan de su auxilio”.

La meditación es un fenómeno maravilloso que va despertando, que va actualizando los diferentes centros de energía de los cuerpos vital, astral y mental, para armonizar nuestros vehículos y ayudarnos a perfeccionar. La meditación nos hace sabios, la meditación nos da salud, la meditación nos proporciona armonía. La persona que medita mantiene su cuerpo mental (mente) en perfecta armonía con su ser interno y por eso sus pensamientos no divagan, por eso sus pensamientos los puede dirigir perfectamente hacia el punto que desee, para llegar a comprender los diferentes mecanismos psicofisiológicos, biológicos, matemáticos, etc. Adquiriendo sabiduría.

La meditación permite a quien está en ese estado de armonía interna, que se equilibre, transformándose sus locuras emocional, instintiva y pasional que constantemente nos acicatean, para que vibre el estrato emocional sutil: vida anímica, luz anímica y poder anímico, que no es más que otra forma de decir sensibilidad, imaginación y consciencia, pero en un nivel que actúa en el cuerpo emocional.

Cuando los cuerpos de deseos y mentales están en equilibrio, se están con relativa paz interior; entonces el cuerpo vital no tiene que estar desgastándose constantemente por la acción de sus vehículos superiores, sino que puede dedicar toda su energía para vitalizar y regenerar el cuerpo denso restaurándolo, manteniéndolo. Así el cuerpo denso puede mantener su relativa actividad molecular y biológica, porque no está siendo molestada por las locuras de la emoción y de la mente, porque ellas se están transformando progresivamente en consciencia.

Si además comprende que cada vez que la fase instintiva de su naturaleza entra en actividad, inmediatamente debe introvertirse dirigiendo la energía psicosexual hacia la esfera del Cristo (corazón), para convertirla en la divina sensibilidad.

La meditación para que ofrezca frutos en todos los niveles del desarrollo interno, debe ser trabajada en los cuatro planos o estratos de la evolución: de la consciencia, de la sensibilidad, de la mente—emoción y de la forma.

La actualización de consciencia se realiza con la meditación filosófica, el cultivo de la sensibilidad con la meditación devocional o sensorial; la sana actividad del cuerpo emocional, dirigiéndonos por el sendero de la acción fecunda ayudándonos a mejorar substancialmente la salud, gracias a la actuación de la meditación astral radicada en la esfera umbilical, y para aumentar todo el voltaje energético de nuestro ser, la meditación mántrica, la meditación con el Verbo, colocando el Fuego Secreto de la vida en condición activa, desplazándose por los diferentes centros de energía para despertar el poder latente que por génesis se encuentra radicado en nosotros.

En la meditación filosófica, se debe dedicar un tiempo a asimilar los conocimientos que las enseñanzas de la tradición esotérica han legado a la humanidad, concentrándose, introvirtiéndose, dedicándose a meditar profundamente en esos temas, fijando la imaginación en estas facetas de las enseñanzas esotéricas, profundizando cada vez más, para ir logrando la actualización de consciencia.

En la meditación sensorial o devocional, fijamos nuestra imaginación en algún maestro, por ejemplo, el Señor Jesús. Imaginarlo pleno de armonía, pleno de sabiduría, de carácter, de voluntad, de grandeza espiritual, de trascendencia cósmica. Es así como poco a poco vamos tomando contacto interno con los adeptos (como el Señor Jesús), formando un canal que nos va a llevar a canalizar sus divinas energías.

Pero también podemos utilizar la meditación devocional para canalizar energías cósmicas mucho más sutiles, por ejemplo, visualizando un Sol radiante en el Oriente, imaginando esa Luz radiante, dorada, que es la energía del Cristo cósmico, como eclosiona en el corazón, despertando el sentido espiritual del amor. Podemos imaginar esta Luz radiante eclosionando sus rayos en la zona del entrecejo, recibiendo constantemente los efluvios cósmicos, las energías que del Logos devienen para nuestro progreso y evolución, despertando progresivamente la vibración del centro pituitario y permitiéndonos evolucionar para desarrollar la facultad clarividente. Podemos meditar en esa Luz radiante eclosionando en la esfera del plexo solar, imaginando que de ella se desprenden rayos y fuerzas que dan vigor, vitalidad y salud a nuestro cuerpo.

Son diferentes formas de trabajar con la meditación devocional, pero siempre debe estar impregnada de un estado de sensibilidad intenso, de mucha armonía interior, si no, es imposible tomar contacto con fuerzas o energías tan sutiles. En la imaginación astral, la kábalah nos enseña que su centro de actividad se encuentra localizado en la esfera umbilical; corresponde a la acción fecunda y es el centro de las emociones, de los deseos, pero también es el centro que coordina la salud fisiológica del organismo.

A través de la imaginación astral, podemos adentrarnos progresivamente en nuestra naturaleza interna, penetrando por ejemplo en la circulación de la sangre, en la función hormonal o en la actividad digestiva. Podemos ir mucho más allá, concentrándose en los centros de energía o chakras a través de los símbolos y de las figuras mágicas asociadas a cada uno de ellos, para ponerlos en mayor actividad, y a mayor actividad del chakra, mayor será la recepción de las energías cósmicas y será mejor la salud física, moral y espiritual.

Pero en todo ello debe existir algo muy importante que es la alegría, para poder trabajar con la imaginación astral, colocando en actividad la fuerza del cuerpo emocional en el campo de la acción fecunda, manteniendo una salud cada día mejor. Debemos luchar por cultivar la alegría, porque probablemente la hemos perdido y que lo que caracteriza a los niños y a los adolescentes, que viven siempre momentos de alegría y de placidez espiritual. Esto aumenta su voltaje energético y por eso son jóvenes, por eso son bellos, por eso mantienen su vehículo relativamente lozano, hasta cuando llega el momento de la edad adulta cuando generalmente nos alejamos del sentido espiritual, perdiendo la alegría y la armonía interior.

Como buscadores del progreso interno, debemos caer en cuenta de esta situación, para no dejar perder en ningún momento la alegría que es la que realmente mantiene el equilibrio y armonía de nuestros vehículos, porque ella nos relaciona con el planeta Venus que está en relación con la armonía espiritual de la vida y es la que permite regenerar hasta cierto punto este vehículo denso.

En el campo de la meditación mántrica, están las vocales y los mantrams que las religiones y escuelas esotéricas enseñan, las cuales despiertan en nuestra naturaleza interna la afinidad vibratoria que la palabra misma encierra. Debiéramos todos los días meditar en qué hemos fallado en ese día o en qué es lo que estamos fallando en nuestra vida (ira, pesimismo, envidia, celos, pereza, temor, lujuria, etc.), y meditar en la virtud opuesta repitiendo mántricamente la palabra que define esa virtud (armonía, optimismo, afecto, comprensión, actividad, valor, pureza, etc.), no repitiéndola incesante y automática como un rosario, sino vibrándola internamente mientras imaginamos el estado moral, emocional o físico, que nos pone en correlación con esta palabra que mántricamente estamos utilizando en la meditación.

Que estamos faltos de amor, de armonía, entonces, en nuestra meditación debemos centrarnos en el chakra del corazón (en el centro del pecho), y “hablar” con la lengua del pensamiento repitiendo las palabras amor, armonía, sintiéndose un verdadero centro de armonía, de felicidad y de paz que se relaciona con todos de una manera bella y espiritual.

Que nos falta pureza, entonces debemos introvertirnos y repetir conscientemente la palabra pureza, imaginando todo lo que ello implica en nuestra naturaleza interna e imaginando todo lo que ello implica en nuestra relación con todos aquellos que nos rodean. Si falta voluntad, debemos centrar nuestra atención en el entrecejo y repetir la palabra voluntad, imaginando que somos un centro volitivo, y que todo aquello que comenzamos lo llevamos a conclusión matemática y rigurosa, sin dejar nada a medias en nuestra vida.

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La cocina masónica sale a la luz

Posted by cosmoxenus en 18 agosto 2007

La cocina se ha convertido hoy en un importante ingrediente de las economías locales, quizás transmutadas en imanes de un turismo cada vez más racionalizado en torno a los valores propios, a los matices diferenciales. Los valores culinarios, junto con todo lo que lo rodea, como los vinos o la repostería, son valores en alza y que forman parte del conocimiento y de la cultura. Saber cocinar bien es una muestra de la educación del momento, y para contribuir a este enriquecimiento se acaba de presentar un libro sobre cocina masónica de la mano del gastrónomo Pepe Iglesias.

Boquerones en vinagre, vieiras, lentejas y oca son algunos de los platos típicos de la cocina masónica española, según se desprende del libro ‘La Cocina masónica’ (Alianza Editorial) del gastrónomo Pepe Iglesias. La publicación, que ahora también se puede adquirir a través de internet (www.enciclopediadegastronomia.es), pretende recuperar la historia, ritos y tradiciones de esta mesa, que se ha caracterizado durante siglos por “los grandes banquetes”.

Iglesias ha explicado que la idea de este libro surgió a raíz de “la falta de documentación” que existía en España sobre este tema “debido también a la ausencia de costumbres gastronómicas propias”. Por ello, ‘La Cocina masónica’ pretende “cubrir este vacío que había dejado cojas las celebraciones masónicas”.

En algo más de 700 páginas, el autor recopila las principales características y recetas de la gastronomía masónica “muy relacionadas con la cocina puramente mediterránea” aunque, según precisó Iglesias, “más universal” que otras cocinas porque para los masones “la patria es la tierra y se respetan las costumbres y culturas de cada hermano y de cada pueblo”.

CONTENIDO ESOTÉRICO

“Está elaborada con ingredientes naturales, con un cuidado especial al equilibrio nutricional y a la estacionalidad de los productos, y con todo un ritual, tanto de cocina como mesa, acorde con las fiestas que se celebren en cada ocasión”, indicó.

Y es que, según Iglesias, en la cocina masónica prima “el simbolismo de cada plato” aunque siempre se procura que “resulte exquisito”. “Cada producto tiene un significado esotérico, por eso le dedico nada menos que todo un tercio de la obra a explicar lo que representan los comestibles más notables”, añadió.

Respecto a la vinculación entre la masonería y la gastronomía, Iglesias explicó que en la tradición masónica, todas las reuniones se han visto siempre rematadas por una comida fraternal. “De hecho las primitivas logias inglesas que dieron lugar a la formación de La Gran Logia de Inglaterra y con ella a la Masonería Especulativa, no tenían locales propios sino que se reunían en sendos restaurantes o posadas: ‘The Goose & Gridiron’ (La oca y la parrilla), ‘The Crown’ (La Corona), ‘The Apple Tree’ (El manzano) y ‘The Rummer & Grappes’ (La jarra y las uvas)”, precisó.

Todo un ritual que debía ser regado con los mejores caldos del momento.

http://www.elmundofinanciero.com/noticia.asp?ref=11729

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LAS LOGIAS LAUTARINAS

Posted by cosmoxenus en 18 agosto 2007

Por el Dr. Antonio Las Heras

En 1797 el Masón venezolano Francisco de Miranda fundó en Londres la Logia “La Gran Reunión Americana”, también conocida como Logia de los Caballeros Racionales, organismo masónico cuyos miembros, de origen americano y europeo, tenían como objetivo desarrollar acciones tendientes a lograr la emancipación de América de los españoles y establecer, posteriormente, gobiernos republicanos. Esta organización estaba constituida por agencias (integradas por civiles y militares) que funcionaban con carácter secreto y que tomaron el nombre de Logias Lautaro, en honor al caudillo mapuche que se sublevó, junto a su pueblo, contra los conquistadores españoles en Chile en el siglo XVI. Quien influyó sobre Miranda para otorgarle esa denominación fue otro Masón y luego héroe de las guerras de la Indepencia: O´Higgins.

La primera de estas logias se fundó en Cádiz (España) en el año 1811, dirigida inicialmente por el Masón José de Gurruchaga. Sus principales miembros fueron: Francisco de Miranda, Santiago Mariño, Andrés Bello, Luis López Méndez, Simón Bolívar, José María Caro, Bernardo O´Higgins, José de San Martín, Tomás Guido, Francisco Isnardi, José Cortés de Madariaga y Juan Pablo Fretes.

La Masonería llegó al Río de la Plata a fines del siglo XVIII, influida, según el historiador y Masón Emilio Corbiére, por la Masonería española y no por la inglesa como se creyó siempre. Cuando San Martín, Alvear y otros patriotas llegaron a Buenos Aires en 1812, ya existía la Logia Independencia y en 1810 se había establecido una homónima, presidida por Julián Álvarez a la que se denominó Logia de San Juan.

Sin embargo, éstos talleres se hallaban dispersos y mal organizados; por lo que San Martín decidió no contar con ellas para sus fines revolucionarios y se dispuso a crear una nueva logia que agrupara a todos aquellos que ansiaban la libertad de los territorios americanos gobernados por la corona española y que estuvieran dispuestos a colaborar en su campaña emancipadora.

José de San Martín había sido iniciado en la Masonería en la Logia Integridad de Cádiz y de allí pasó a la Logia Caballeros Racionales Nº 3, donde recibió el Tercer Grado de la Masonería Simbólica, el de Maestro Masón, el 6 de Mayo de 1808.

San Martín funda, entonces, la Logia Lautaro, en 1812, en Buenos Aires, junto con Alvear y Zapiola, quedando constituida con algunas de las personalidades más descollantes de la época. Entre sus miembros se encontraban: José de San Martín, Carlos María de Alvear, José Matías Zapiola, Ramón Eduardo de Anchoris, Bernardo de Monteagudo, Juan Martín de Pueyrredón, Antonio Álvarez Jonte, Nicolás Rodríguez Peña y Julián Álvarez. Solían reunirse en las casas de sus integrantes o en un local que se encontraba frente al Convento de santo Domingo, en la actual calle Balcarce.

Esta Logia tuvo influencia sobre los demás países sudamericanos, y poco a poco fueron creándose filiales de ella en Chile, Perú, Bolivia y Uruguay.

En Chile, la Logia Lautaro fue fundada en 1817 en Santiago de Chile por O´Higgins, luego del triunfo de los patriotas en la batalla de Chacabuco. Sus principales miembros fueron: Bernardo O´Higgins, José de San Martín, Tomás Guido, José Antonio Balcarce, José Ignacio Zenteno, Juan Gregorio de Las Heras, Ramón Freire, Manuel Blanco Encalada, Miguel Zañartu y Ramón Arraigada.

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