El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 21 agosto 2007

SIGNIFICADO ESOTERICO DEL CRISTO

Posted by cosmoxenus en 21 agosto 2007

Annie Besant

Comenta A. Besant en la obra el cristianismo “cuando la materia había de formar nuestro sistema solar, fue separada del océano infinito de materia que llena el espacio; la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, vertió su vida en ella para animarla y hacerla apta para ser modelada, función que corresponde a la vida del Logos, la segunda persona de la Trinidad, la cual se sacrifico (y se sacrifica), imponiéndose las limitaciones de la materia y constituyéndose en el “Hombre Celeste”, en cuyo cuerpo todas las cosas existen como partes integrantes suyas”.

Sólo cuando esta obra del Espíritu se hubo terminado, pudo el Logos, el Cósmico Cristo Místico, revestirse de materia, entrando en el que es a la verdad, el vientre de la Virgen, la Matriz de la Materia, virgen todavía, improductiva. Esta materia había sido vivificada por el Espíritu Santo, el cual, cobijando a la Virgen, vertió en ella Su Vida, disponiéndola así para recibir la vida del Segundo Logos, que tomó esta materia para vehículo de sus energías. Esta es la encarnación del Cristo, el “hacerse carne”.

En el texto original griego de los evangelios, dice: “y fue encarnado del Espíritu Santo y de la Virgen María”, que significa que el Cristo “tomó forma” no de materia “virgen” solamente, sino de la materia ya impregnada y palpitante con la vida del tercer Logos, de modo que entre ambas, vida y materia, le envuelven como una vestidura.

Este es el descenso del Logos a la materia, descrito como el nacimiento del Cristo de una Virgen; en el mito solar se convierten en el nacimiento del Dios-Sol, cuando aparece el signo de virgo. El amplio bosquejo de la historia del Dios-Sol es muy claro: su accidentada vida se comprende dentro de los primeros seis meses del año solar. Estos sucesos están reproducidos en las vidas de los diversos dioses solares, de cuyas imágenes hay ejemplos en la antigüedad. Mercurio, Esculapio, Baco, Hércules, Perseo, Mithra y Zarathustra, en donde todos tuvieron nacimiento divino y humano.

Nace el Cristo siempre en el solsticio de invierno, después del día más corto del año, a la media noche del 24 de diciembre, cuándo el signo de virgo se eleva por el horizonte; nacido en tal coyuntura, nace siempre de una virgen después de haber dado a luz a su hijo el sol.

El signo de Virgo del Zodíaco, se encuentra representado en antiguos dibujos, por una mujer amamantando un niño. Así se ve también en la India la figura de Devaki con el divino Krishna en sus brazos y también en Babilonia la de Istar con su hijo Tammuz en las rodillas y ella coronada de estrellas.

La Isis de Egipto, como María de Bethlehem, era nuestra señora inmaculada, Estrella del Mar, Reina del Cielo, Madre de Dios. Representábasela de pie sobre la media luna, coronada de estrellas y dando de mamar a su hijo Horus y con la cruz detrás del niño sentado en la falda de su madre.

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Solidaridad de la CMI

Posted by cosmoxenus en 20 agosto 2007

Buenos Aires, Agosto 17 de 2007.-

Querido y Muy Resp.·. H.·. Alberto Montezuma,
M.·. R.·. G.·. M.·. de la Gran Logia del Perú, y
Vicepresidente C. M. I. de la VI Zona.

Muy Respetable y Querido Hermano Alberto, desde esta Secretaría Ejecutiva nos solidarizamos con el pueblo de Perú por la tragedia ocurrida en ese querido país.

El pueblo argentino estuvo en alerta desde el momento del sismo, junto a la diáspora peruana en Buenos Aires -una de las más grandes del mundo-, preocupados por la velocidad con que se ha desarrollado este siniestro y la cantidad de víctimas.

Compartimos este terrible momento con la hermana República del Perú, y rogamos al Gran Arquitecto, que los acompañe en cada momento.

Me despido con un triple y fraternal abrazo.

M.·. R.·. H.·. Jorge Alejandro Vallejos
Secretario Ejecutivo C. M. I.

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SIGNIFICADO ESOTERICO DEL CRISTO

Posted by cosmoxenus en 20 agosto 2007

Annie Besant

Comenta A. Besant en la obra el cristianismo “cuando la materia había de formar nuestro sistema solar, fue separada del océano infinito de materia que llena el espacio; la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, vertió su vida en ella para animarla y hacerla apta para ser modelada, función que corresponde a la vida del Logos, la segunda persona de la Trinidad, la cual se sacrifico (y se sacrifica), imponiéndose las limitaciones de la materia y constituyéndose en el “Hombre Celeste”, en cuyo cuerpo todas las cosas existen como partes integrantes suyas”.

Sólo cuando esta obra del Espíritu se hubo terminado, pudo el Logos, el Cósmico Cristo Místico, revestirse de materia, entrando en el que es a la verdad, el vientre de la Virgen, la Matriz de la Materia, virgen todavía, improductiva. Esta materia había sido vivificada por el Espíritu Santo, el cual, cobijando a la Virgen, vertió en ella Su Vida, disponiéndola así para recibir la vida del Segundo Logos, que tomó esta materia para vehículo de sus energías. Esta es la encarnación del Cristo, el “hacerse carne”.

En el texto original griego de los evangelios, dice: “y fue encarnado del Espíritu Santo y de la Virgen María”, que significa que el Cristo “tomó forma” no de materia “virgen” solamente, sino de la materia ya impregnada y palpitante con la vida del tercer Logos, de modo que entre ambas, vida y materia, le envuelven como una vestidura.

Este es el descenso del Logos a la materia, descrito como el nacimiento del Cristo de una Virgen; en el mito solar se convierten en el nacimiento del Dios-Sol, cuando aparece el signo de virgo. El amplio bosquejo de la historia del Dios-Sol es muy claro: su accidentada vida se comprende dentro de los primeros seis meses del año solar. Estos sucesos están reproducidos en las vidas de los diversos dioses solares, de cuyas imágenes hay ejemplos en la antigüedad. Mercurio, Esculapio, Baco, Hércules, Perseo, Mithra y Zarathustra, en donde todos tuvieron nacimiento divino y humano.

Nace el Cristo siempre en el solsticio de invierno, después del día más corto del año, a la media noche del 24 de diciembre, cuándo el signo de virgo se eleva por el horizonte; nacido en tal coyuntura, nace siempre de una virgen después de haber dado a luz a su hijo el sol.

El signo de Virgo del Zodíaco, se encuentra representado en antiguos dibujos, por una mujer amamantando un niño. Así se ve también en la India la figura de Devaki con el divino Krishna en sus brazos y también en Babilonia la de Istar con su hijo Tammuz en las rodillas y ella coronada de estrellas.

La Isis de Egipto, como María de Bethlehem, era nuestra señora inmaculada, Estrella del Mar, Reina del Cielo, Madre de Dios. Representábasela de pie sobre la media luna, coronada de estrellas y dando de mamar a su hijo Horus y con la cruz detrás del niño sentado en la falda de su madre.

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Templo dañado por terremoto en Pisco

Posted by cosmoxenus en 20 agosto 2007



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Ciencia vs. Religión: El eterno y ancho abismo

Posted by cosmoxenus en 18 agosto 2007

Por Ralph M. Lewis, F.R.C.

www.amorc.es

www.rosacruz.org

¿Cuál es el objetivo de la sociedad moderna? Hoy en día, la diversidad de los intereses humanos es considerable. El incremento del materialismo parece ser el interés principal hasta para las naciones más desarrolladas. Este materialismo puede ser definido desde el punto de vista de la posesión de riquezas y de la gratificación sensual. En otras palabras, el objetivo de la vida parece ser el placer y la adquisición de aquellas cosas que contribuyan fundamentalmente a la satisfacción de los deseos físicos.

Tales deseos físicos, biológicamente necesarios y naturales en un organismo vivo, favorecen y protegen la vida del mismo con un mínimo de irritabilidad, pero si no se disciplinan, aumentan la agresividad del ser hasta el punto que inhiben las emociones y los sentimientos más bellos. Dicho más sencillamente, nuestros deseos pueden llegar a convertirse en el ideal que hemos de alcanzar en la vida sin importarnos los intereses de los demás.

El instinto de conservación es exigente en sus demandas para sustentar al ser físico. Pero tales impulsos pueden dar como resultado la destrucción del individuo, especialmente porque él es un miembro de la sociedad. La identidad más grande del hombre, en el sentido físico, es la sociedad. Ya no podemos existir como grupos pequeños de individuos, o como tribus, ni como una sociedad aislada. Podemos ser competitivos, pero no hasta el extremo de socavar los intereses de los otros miembros de la unidad social de la cual formamos parte. No podemos despojar a los demás de las oportunidades a que tienen derecho para aprovechar las ventajas del vivir colectivo.

Hablando en forma figurada, si hay un deterioro en lo moral y en lo ético hasta el extremo en que el propio provecho se convierte en el derecho supremo, entonces los hombres se enfrentan cruelmente unos contra otros.

Tener una comprensión intelectual de lo anterior no es suficiente. Debe existir también una compasión emocional, un sentimiento de rectitud. Cuando estas emociones están adormecidas o inhibidas el hombre es despiadado, máxime si le asiste la razón.

Nos damos cuenta de que hoy en día un creciente materialismo parece estar arrasando al mundo. Hasta las naciones subdesarrolladas y económicamente deprimidas parecen evaluar el éxito y la felicidad desde el punto de vista de la riqueza y la codicia, es decir, que el amor a las posesiones materiales representa el sueño de muchos. Es comprensible que una persona desnutrida (una persona hambrienta) desee tener lo necesario para poder sobrevivir. Pero con lo que sueña la mayoría es con alcanzar un estado de suma fastuosidad y lujo.

La era de las computadoras y sus promesas

¿Cuál es la causa de este aumento en el ma­terialismo? La mente de la mayoría está atrapada entre dos polos muy opuestos. Uno de ellos es el énfasis tan grande que se le da a la ciencia. A muchos ésta les parece un genio moderno; en otras palabras, les parece una especie de ser que, hablando en forma figurada, con sólo agitar la varita mágica de su tecnología puede crear una vida sublime de abun­dancia y comodidades para toda la humanidad. Por supuesto, esto es más visible en el desarrollo dramático de las ciencias físicas y en su aplicación a los transportes, las comunicaciones y en los aparatos que ahorran trabajo manual. Esta interpretación es, desde luego, muy injusta para la ciencia.

La ciencia tiene dos aspectos generales. Uno de ellos es la investigación pura, la búsqueda del conoci­miento para entender las leyes de la Naturaleza. Tales investigaciones reducen lo desconocido a lo cono­cido, erradicando así las supersticiones y la peligrosa influencia que éstas ejercen en la mente humana. Esta es su contribución más grande a la libertad verdadera del hombre.

El otro aspecto o tendencia de la ciencia es su aplicación, su valor utilitario. El conocimiento da poder, y en esta forma las leyes naturales que la ciencia revela se convierten en herramientas para el uso del hombre, la cuales puede aplicar tanto en favor como en contra de la sociedad. En otras palabras, pueden aplicarse no sólo en beneficio de quien las emplea, sino en el de otras personas también. A la inversa, pueden usarse en beneficio de unos cuantos en detrimento de los demás.

La dificultad reside en el motivo moral para aplicar la ciencia. Si predominan la avaricia y la codicia, deviene entonces la expansión del materialismo perverso. Los descubrimientos y las revelaciones de la ciencia se pervierten. La productividad resultante de la ciencia es interpretada entonces sólo como una ventaja material, y ésta es considerada desde el punto de vista de la disminución del trabajo, con más tiempo libre y fondos personales suficientes para gratificar todas las indulgencias que se desean.

En esta explosión de la era de las computadoras se ha dado mucha importancia a los artefactos moder­nos que ahorran trabajo. Estos prometen que el hombre tendrá más tiempo para ocuparlo en las diferentes actividades de la vida. ¿En qué invertirá el hombre ese tiempo? ¿Significa esto que buscará otras formas de intensificar la gratificación de sus instintos vulgares?

El papel que desempeña la religión

Pensando superficialmente en lo antes dicho parecería que la influencia reconciliadora podría ser la religión, el otro polo que atrae la atención del hombre. Presumiblemente, la religión podría desper­tar inspiradamente las emociones y los sentimientos más elevados que se considera constituyen la cultura más avanzada de la sociedad.

Sin embargo, la religión se ha polarizado extre­madamente. Ciertas sectas consideran que la religión está en peligro a causa de la era tecnológica; dicho más sencillamente, piensan que la ciencia se está presentando como la futura salvación del género humano y que será el alivio de muchas de las imposiciones que el hombre experimenta ahora. Además, la religión interpreta el desarrollo y el progreso de la ciencia como una tentadora utopía aquí en la Tierra. En contraste, la ortodoxia teológica prevaleciente aparece casi siempre como una promesa vaga de una vida sublime después de la muerte.

Preguntas sin respuesta formuladas en nuestra era

Al combatir esta influencia destructiva de la ciencia, algunas sectas religiosas insisten en que se acepten literalmente las Escrituras. Tal fundamentalismo se rehúsa a reconocer que la Biblia es, principalmente, una antología de hechos históricos y una cuna de simbolismo. Posee valores morales, pero muchas de sus narraciones son legendarias y la mayor parte de su contenido ha sido reescrito una y otra vez por concilios de teólogos que se han realizado a través de los siglos. Por lo tanto, no es racional que, en la era moderna de la educación, se obligue a creer ciegamente en que lo que dice la Biblia moderna (versión de King James) es un mandato terminante de Dios.

El fundamentalismo religioso ha dado como resul­tado una transferencia creciente de lealtad al reino de la ciencia por parte de la generación más joven y culta. El hecho mismo de que ciertos grupos funda­mentalistas intenten repudiar lo que la ciencia demuestra con hechos evidentes, implica su intolerancia. Esta actitud disminuye el apoyo general para la ortodoxia religiosa externa.

Estas condiciones propiciaron que se haya for­mado una laguna, un vacío entre los dos polos: la creciente importancia de la ciencia con su búsqueda del conocimiento y su aplicación, por una parte, y por la otra la inflexibilidad conservadora o radical de la ortodoxia religiosa. Los individuos que desean satisfacer sus sentimientos de justicia o ampliar su sensación de unidad con toda la realidad, con el Cósmico, están abandonados aparentemente en la soledad, enfrentándose con grandes interrogantes como: ¿Deben someterse primero a la explicación científica los sentimientos elevados que el ser experimenta, es decir, sólo deben considerarse como resultado del fenómeno físico? O, por otra parte, si lo que uno experimenta es llamado espiritual, ¿puede ser explicado solamente por las doctrinas religiosas limitadas que no satisfacen?

El vacío entre estos dos extremos, entre estos dos polos diferentes, es muy grande. La ciencia pura no es la responsable, sino aquellos que la comercializan viéndola sólo desde el punto de vista del materialismo y la comodidad del hombre.

Otra de las causas es el aspecto de la religión que insiste en restringir la conciencia personal, que persiste en imponer su interpretación del idealismo espiritual, declarando que su método es el único acceso verdadero a un estado de conciencia más elevado.

El individuo que se dedica al estudio del misti­cismo, la metafísica y los temas afines, es considerado un excéntrico y dado a la fantasía por quienes son devotos estrictos de la ciencia utilitaria. Por otra parte, los fundamentalistas religiosos consideran que el místico carece de espiritualidad, ¡y hasta lo tachan de ateo!

¿No vemos en este estado de cosas una causa que contribuye al crimen en todos los niveles de la sociedad? Por un lado, a muchos les parece que el hedonismo, es decir, el materialismo y sus placeres, es la plenitud de la vida que debe obtenerse a cualquier costo. Por otra parte, pareciera que la espiritualidad está aprisionada por un dogmatismo ortodoxo. Este problema fundamental tendrá que ser resuelto a medida que avancemos en la era de la tecnología.

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