El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

EL AMOR ES CONOCIMIENTO

Posted by cosmoxenus en 27 mayo 2007

RADHA BURNIER
The Theosophist, Julio 1990

En el libro “A los Pies del Maestro” se dice que de todas las cualidades el Amor es la más importante; sin amor todo lo demás nunca sería suficiente. Cuando el amor llena la naturaleza de uno, las otras virtudes se adquieren espontáneamente, siempre que el amor sea verdadero y no un mero apego personal. Cualquier virtud fundamental meditada y trabajada profundamente y luego puesta en práctica, conduce a las otras virtudes. Puede decirse que esto es más cierto cuando se trata del amor, que de alguna otra cosa. Cuando uno se da cuenta de la profundidad y el significado de esta cualidad divina, abarca todo lo demás. También se nos dice que si nosotros nos volviéramos uno con Dios, el amor inegoísta debería imbuir toda nuestra naturaleza, porque Él es Amor.

Dios es solo otro nombre para denominar el ilimitado y supremo amor que es la Realidad Universal. A un nivel que nuestros ojos mundanos no perciben, el Amor penetra todo el universo y este es el significado de la expresión inmanencia, omnipresencia y eternidad de Dios.

El místico hindú, Kabir decía:

“Yo río cuando oigo decir que el pez en el agua esta sediento;
tú errabundeas sin sosiego de bosque en bosque,
porque la Realidad está dentro de ti, en tu propia morada.”

Uno puede ir a buscar a Dios en La Meca, Benarés o a Jerusalén, pero todo eso es en vano, pues uno no tiene que ir a alguna parte, ya que el amor penetra toda vida y es la Realidad Una Omnipresente. Para descubrir a Dios todo lo que se necesita hacer es permitir que fluya el propio ser. Mientras sigamos creando barreras alrededor de nosotros y las mantengamos levantadas, la búsqueda de Dios es un ilusión, una mera ficción de la mente.

La Dra. Annie Besant hizo la afirmación iluminadora de que el amor es una forma de conocimiento más grande que el conocimiento intelectual y el razonamiento. El conocimiento de la mente sin amor, es conocimiento equivocado, superficial, parcial y por lo tanto descarriado. El conocimiento fragmentado puede crear conceptos tremendamente equivocados y la mente puede engañarse a sí misma creyendo que sus conceptos propios, equivocados, son la verdad.

En el bien conocido relato de los hombres ciegos y el elefante, uno dice que ve un pilar, otro una cuerda, un tercero ve una pared, dependiendo de qué parte del elefante están tocando, la pata, la cola, o el lomo. Cada uno estaba totalmente convencido de que su concepto correspondía al hecho.

El intelecto percibe solamente los rasgos externos, la forma, y racionaliza sobre las base de estas percepciones superficiales. No ve la esencia de las cosas. El darse cuenta de la naturaleza esencial de las cosas es una manera diferente de ver. Es una comunicación sin imágenes. La imagen en la mente refleja solamente lo que es a nivel de la forma, lo que puede describirse por sus características. Hasta un concepto abstracto tiene ciertos parámetros. Ninguno de ellos son la verdad. Si tomamos la propia palabra amor, lo que se describe como amor, no es amor. Amor es comunión de espíritu con espíritu, y uno nunca puede describir la realidad de una experiencia así.

Por supuesto tenemos que ser cuidadosos de no querer significar por “amor” las muchas cosas con la que la palabra amor está generalmente conectada y que no tienen nada que ver con el amor. A menudo la sensación y el apego se identifican como amor. Amor no es lo mismo que pensar en el amor. De hecho, cuando pensamientos de amor entran en la mente, el amor está ausente, porque, como hemos dicho, el pensamiento está meramente creando imágenes y es a un nivel superficial. Está entrelazado con reacciones personales: no me gusta esta persona, no me gusta esta otra, debido a ésta o a aquella razón.

Esta tendencia del pensamiento es uno de los más grandes obstáculos para el verdadero conocimiento porque es siempre separativa. Los prejuicios, juicios y preferencias de la mente son expresiones del entrejuego entre el yo que es “mío” y el no-yo.

Krishnamurti en el escrito: “Amor: un dialogo con uno mismo”, sugiere pautas para negar esos movimientos de la mente y las reacciones psicológicas que estamos acostumbrados a asociar con el amor. Cuando las negamos, no en palabras, sino de hecho, hay una clase diferente de relación la que sí es amor verdadero. Cuando el amor existe, percepciones intelectuales o mentales comunes, pueden reflejar también, hasta cierto punto, la verdad. Sin amor esas percepciones también, hasta cierto punto, la verdad. Sin amor esas percepciones son una caricatura, porque han pasado por alto la esencia.

En el momento presente es desafortunado tener mucho conocimiento sin amor. Creemos en el viejo dicho que dice que el amor es ciego. Sin embargo, debemos darnos cuenta que amor en el verdadero sentido del término, no es ciego, sino la forma más elevada de conocimiento. Es de suma importancia ahora despertar la naturaleza de amor en los individuos como así también en la humanidad como un todo. Esto significa fomentar actitudes y cualidades que están en el lado del amor, como la amabilidad, consideración, generosidad, simpatía, y poner a un lado las aversiones y los prejuicios. Cuanto más moremos en los diferentes aspectos del amor, comenzaremos a sentir más su belleza. Como dicen los Upanishads:

“Sobre lo que tú medites, en eso te convertirás.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: