El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Libro “Los Dioses del nuevo milenio”

Posted by cosmoxenus en 6 mayo 2007

En 1997 Alan F. Alford ,a simple vista tras leer el título uno se pregunta si hablará sobre el poder del dinero, el poder de las multinacionales, etc. Pero curiosamente Alan no eligió para el título una metáfora, sino que quiere referirse ni más ni menos a dioses de verdad, de carne y hueso. Uno comienza a leer la contraportada y queda intrigado y a la vez asombrado de la veracidad e hipótesis del intenso trabajo realizado por el autor.

Alford plantea lo que podría considerarse como una profecía del futuro de nuestro planeta, pero antes de entrar en la misma es conveniente aclarar numerosas cuestiones para que el lector entienda cómo Alan puede aventurarse a “predecir” un posible e importantísimo acontecimiento que estaríamos en puertas de vivir.

Para ello comienza recomendándonos tener una mente abierta para lo que él quiere transmitir. Dice que cierto es que rompería los esquemas mentales a la humanidad si lo que propone llega a suceder y que por lo tanto se entienda todo su trabajo enmarcado dentro de esa línea. Sus primeras conclusiones nos llegan como una reflexión sobre la creación del hombre. Para ello se basa en exhaustivos análisis sobre el Antiguo Testamento y textos mesopotámicos, donde una serie de coincidencias le hacen llegar a la conclusión de que el ser humano fue creado como una raza de esclavos por los dioses, a imagen y semejanza de los mismos mediante ingeniería genética.

Si has visto la película Star Gate, recuerda un poco a lo que Alan intenta concluir. “Mientras la Diosa del Nacimiento está presente, que cree un Trabajador primitivo, que él soporte el yugo, ¡qué lleve el esfuerzo de los dioses!” Atra-Hasis (tablillas mesopotámicas). Dentro de esta misma afirmación comenta el autor que hay abundantes pruebas en nuestro ADN que demuestran que la evolución del ser humano fue larguísima y relativamente pacífica, lo que no concuerda con la actual teoría de que el hombre surgió de los monos hace sólo 6 millones de años. “… neuroanatomistas y psicolinguístas has mostrado que nuestro cerebro tiene rasgos que no existen en el cerebro de nuestros parientes más cercanos que siguen vivos, rasgos que desempeñan papeles decisivos en la percepción y la producción del lenguaje. Existe gran diversidad de opiniones sobre en qué momento de los últimos 6 millones de años nuestro linaje adquirió estos rasgos, en qué orden, y porqué” Daniel Dennett. “Se ha creado un instrumento (el cerebro humano) con anticipación a las necesidades de su poseedor” Alfred Wallace. Obviamente en el libro nos podemos encontrar con muchísima más información que soporta sus conclusiones, y que desde luego nos hacen reflexionar.

Bien, tras impresionar al lector con esta primera conclusión, Alford realiza una serie de análisis realmente intensivos y muy trabajados sobre diversos monumentos, culturas, marcas extrañas, mapas estelares, etc. alrededor de todo el mundo para recoger información que soporte la idea de que estos dioses estuvieron presentes en la tierra durante muchos años, y que poseían una tecnología muy superior a la que por aquel entonces tenía los homínidos. Para ello, por ejemplo intenta destapar la funcionalidad de la Gran pirámide de Egipto, de las líneas de Nazca, y de otras muchas peculiaridades muy interesantes de las que dice que funcionaban como aeropuertos para los dioses, como bases aéreas donde aterrizarían en sus naves. Todo esto aportado con una gran cantidad de información verificada incluso por prestigiosos antropólogos y arqueólogos que reconocen la cantidad de contradicciones históricas en las que se nos intenta educar, como por ejemplo la creencia de que las pirámides son tumbas cuando jamás se han encontrado restos momificados dentro de ninguna de las tres pirámides de Egipto…

Tras esto vendría la pregunta clave ¿de dónde vendrían esos dioses? Para contestarla Alan se basa en los textos antiguos del Enuma Elis sumerio donde se describe una hipótesis verosímil sobre la formación de la Tierra y el Cinturón de Asteroides, el origen de la luna de la tierra, el de numerosos cometas y muchas otras características insólitas del Sistema Solar. Dentro de estas explicaciones el Emuna Elis hablaría de la existencia de un décimo planeta en el Sistema Solar bautizado con el nombre de Planeta X y que los astrónomos actuales han determinado matemáticamente. Los sumerios conocían al Planeta X con el nombre de Nibiru, el planeta desde el cual los dioses vinieron a la tierra. Este planeta tendría una órbita eclíptica de 3600 años, y sus regresos periódicos al interior del Sistema Solar habrían traído indicios de vida y acontecimientos atmosféricos irregulares como por ejemplo el famoso diluvio universal. “Cuando el sabio grite: ¡el diluvio! … Es el dios Nibiru; es el héroe, el planeta de cuatro cabezas. El dios cuya arma es el diluvio volverá; a su lugar de reposo descenderá” Enuma Elis.

Bien, pero según comenta estos dioses estarían agrupados en diversas familias o clanes tal y como se explica en la teología egipcia y mesopotámica. Según Alan, realmente muchos de los dioses primitivos egipcios corresponderían a estos dioses llegados de Nibiru. Los dioses habrían creado según los ciclos de la tierra un calendario de 12 partes con respecto a un ciclo precesional (lo que se vienen a llamar eras). Así cada dios tendría asignado el gobierno del planeta durante aprox. 2160 años, comenzando por la era de Leo posiblemente representada en la esfinge Egipcia conmemorativa de dicho período. Y así iría transcurriendo la historia de la humanidad a través de los diversos dioses, entre ellos Jesús de Nazaret que sería el “gobernador” de la era Piscis, la era en la que nos encontramos.

De este modo entramos ya en la materia que veníamos anunciando. Alan Alford se plantea que aplicando su hipótesis la humanidad se encuentra en puertas de un gran cambio, pues estamos terminando la era de Piscis y adentrándonos en la era de Acuario, lo que significa la aparición de un nuevo “gobernador” sobre la tierra, quizá el Mesías personal de los judíos, quizá el imán oculto Muhammad al-Muntazar que restaurará el verdadero Islam, quizá los extraterrestres salvadores para algunas corrientes NewAge. Así, lo que el autor quiere que se reflexione es hasta qué punto influiría en el futuro de la humanidad la presencia de un hipotético nuevo dios, qué intenciones tendría respecto a los seres humanos, …

Alejandra Ruiz

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