El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

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El anatema del 666

Posted by cosmoxenus en 2 junio 2006

¡Aquí está la sabiduría!…

Muy grande es la maldición que recae sobre esta cifra nombrada en el Apocalipsis y que ha estado sujeta a innumerables interpretaciones a lo largo de la historia.

“¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.”

Apocalipsis 13-18

¡Aquí está la sabiduría!…

El libro del Apocalipsis (en griego: revelación) también es conocido como Apocalipsis de San Juan, o simplemente de Juan, por la autoría que se le atribuye y como Apocalipsis de Jesucristo por el título que al principio se da a sí mismo; es el último libro del Nuevo Testamento. Por su género literario, es considerado el único libro del Nuevo Testamento de carácter profético.

El Apocalipsis quizás sea el escrito más rico en símbolos de toda la Biblia y ha sido objeto de numerosas investigaciones a lo largo de la historia. Se sabe que el Apocalipsis fue escrito a finales del siglo I d.C. o principios del siglo II d.C.

Este es el contexto en que se menciona la cifra maldita. El triple seis.

Ap 13,11-18

(11) Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. (12) Ejerce todo el poder de la primera Bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada. (13) Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra; (14) y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que les ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. (15) Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia. (16) Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente, (17) y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia, o con la cifra de su nombre.

(18)¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.

Casi todos los estudiosos coinciden en señalar que este texto pertenece al siglo I d.C. y aunque todas sus interpretaciones son lógicamente posteriores a este momento, su autor, fuera quién fuera, necesariamente se refería de manera simbólica al significado de los números de la antigüedad, a lo que estos representaban con anterioridad al nacimiento de Jesús en Belén.

Seguramente si utilizamos las fuentes antiguas podremos acercarnos al verdadero significado de la “cifra satánica”.

Para ello permítanme utilizar la principal fuente científica de la que disponemos en occidente, compendio de las influencias caldeas y griegas en el mundo romano y que en alguno de sus libros recoge aspectos que nos pueden dar alguna luz sobre el simbolismo de los números en la antigüedad.

El número seis en la antigüedad

El texto “Vitruvvii De Architectura”, conocido por Los Diez Libros de Vitruvio, poseía sin duda autoridad sobre la ciencia clásica en el momento que el Apocalipsis fue escrito. Sus referencias eran igual de validas para el mundo romano como el hebreo, ya que sus fuentes son las clásicas.

Escribe Vitruvio en el capítulo primero del libro tercero:

Los matemáticos afirmaron que el número perfecto es el número seis, pues posee unas divisiones que suman seis, de la siguiente manera: la sexta parte, es el uno; la tercera parte, es el dos, la mitad del seis, es el tres; dos terceras partes componen el número cuatro, en griego dimoeron; cinco partes del número seis -pentemoeron-, es el número cinco; y el número perfecto y final ephectum; formaremos el número ocho sumando seis mas una tercera parte, que en latín se llama terciarium y en griego epiritos; añadiendo al número seis su mitad se logra el número nueve, que es un número sesquiáltero, en griego hemiolios; si al número seis le sumamos dos terceras partes obtenemos la decena, en griego eipidimoeros; el número once es el resultante de sumar cinco al número seis, es decir, un quintario, en griego epipemptos; el número doce se obtiene sumando dos veces el número seis, el número elemental, que se denomina diplasios. De igual modo, el pie es la sexta parte de la altura del hombre, o lo que es lo mismo, sumando seis veces un pie delimitaremos la altura del cuerpo; por ello coincidieron en que tal numero -el seis- es el número perfecto, y además observaron que un codo equivale a seis palmos, o lo que es lo mismo, veinticuatro dedos.

Hace mención Vitruvio a que en Grecia se consideró al número seis como el emblema propio de la naturaleza física, como generador del cosmos.

Bien cierto es que en este capítulo Vitruvio recobra la tradición Caldea que desde la antigüedad determinaba que el número seis representaba la creación, y por ello se consideraba un número perfecto.

Los caldeos representaban a sus divinidades clasificadas por el número seis, los dioses menores, así como los hombres sabios o maestros, recibían el número 6 y el mayor de todos y dios principal, Anu, era representado por el número 60.

Para los Caldeos la reunión de todos sus dioses se representada por el número 666, que evocaba al panteón babilónico. Para este antiguo pueblo la reunión de todas sus divinidades, su panteón, representaba el lugar donde residía el conocimiento. Encontramos en la identificación de la cifra del triple seis con la reunión de las divinidades caldeas el primer simbolismo histórico.

Es el 666 la representación del conocimiento absoluto.

El seis para Pitágoras

Es el propio Vitruvio en su texto quién nos recuerda otra mención sobre el triple seis cuando en su libro V intenta justificar la estructura de su tratado y que aun reconociendo la dificultad de los términos científicos cree haber encontrado una formula que permita la fácil comprensión. Así la explica Vitruvio:

Por tanto, explicaré con breves palabras esta oscura terminología y las complejas medidas de las partes de los edificios, con el fin de que se graben bien en la memoria; así, todo se irá recordando sin ninguna dificultad….

También Pitágoras y los pitagóricos mantuvieron esta opinión. Les pareció bien escribir sus teorías y sus reglas en unos volúmenes de estructura cúbica “cybicis rationibus”: fijaron el cubo como el conjunto de 216 versos, donde cada norma no sobrepasase tres versos.

Parece que tomaron la analogía al comprobar que tal número de versos, como sucede con el cubo, de cualquier forma que los considere la mente consigue una estabilidad inamovible en la memoria.

Es el número 216 de los pitagóricos el que se obtiene al elevar el número 6 al cubo. Tres veces seis. El 666.

Y que Vitruvio menciona como resultante de la aplicación de la “Cybicis Rationibus”, (transcrito por los diferentes traductores como “estructura cúbica” “principios del cubo” “cubical arrangement” y por Ortiz y Sanz: “razón cúbica”, y que para mí es la más cercana al sentido antiguo).

Es precisamente en el centro de su tratado, en el proemio del Libro V, donde Vitruvio hace mención a la “Razón Cúbica” y al número 216 como “cybum CCXVI versus”, el soporte para escribir sus teorías y sus reglas:

“Etiamque Pythagorae quique eius haeresim fuerunt secuti, placuit cybicis rationibus praecepta in voluminibus scribere, constitueruntque cybum CCXVI versus eosque non plus tres in una conscriptione oportere esse putaverunt.” L.V-Prefacio.

Es el número 216, el resultado de la aplicación de la “Razón Cúbica” sobre el número perfecto, el seis. La arquitectura del conocimiento, de la perfección.

Vitruvio proyecta la razón cúbica “cybicis rationibus” en el “corpus” de su tratado para poder alcanzar la correcta disposición de los conocimientos en él y así poder ser entendido por los arquitectos que lo leyesen. “Así no habrá ningún obstáculo que impida su comprensión.”

Como podemos comprobar el triple seis, bien como simple cifra, bien como resultado de su formalización geométrica se identifica en la antigüedad con el conocimiento científico.

Rescatemos la lapidaria frase del Apocalipsis:

“¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.”

Desde la interpretación “vitruviana” esta sentencia tiene un sentido directo conforme a lo explicado hasta este momento, salvo claro esta, la mención aterradora de la palabra “Bestia”.

El 666 como lugar donde reside la sabiduría según el ideario Caldeo. El panteón de sus dioses.

El seis como cifra de un hombre según el ideario griego y como tal mencionado por el arquitecto romano.

La Bestia y el Leviatán

Leviatán (del hebreo liwyatan, enrollado) fue una bestia marina del Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás por los católicos, el término Leviatán ha sido reutilizado en numerosas ocasiones como sinónimo de un gran monstruo o criatura.

En el Génesis, la palabra Leviatán es mencionada en el comentario de Rashi sobre Génesis 1:21: “Dios creo los grandes monstruos marinos – Taninim” en hebreo.

En este verso Rashi declara: “De a cuerdo a la leyenda esto se refiere al Leviatán y su pareja. Dios creo un Leviatán varón y uno mujer, entonces mato a la fémina y la salvó para los honestos, ya que si los leviatanes llegaran a procrear, entonces el mundo no podría interponérseles.” Jastrow traduce la palabra “Taninim” como “monstruo marino, cocodrilo o gran serpiente”.

Leviatán aunque traducido por La Bestia de manera interesada, en hebreo antiguo significaba “gran animal surgido del mar”. Aún hoy en hebreo moderno se utiliza para nombrar a las ballenas.

El enviado desde el mar

Leviatanes eran en la antigüedad tanto las ballenas como los cocodrilos y los grandes peces. Los enviados del mar. Los grandes súbditos de Poseidón y Neptuno.

Propongo esta nueva lectura:

¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra del “enviado desde el mar”; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.

Este enviado desde el mar está representado en la antigüedad por la leyenda de Oanes, el gran hombre-pez, el monstruo marino que civilizó a los sumerios.

Ver: http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1270 por Alicia Canto

“Según afirma el Génesis, el Paraíso estaba en Mesopotamia. Eso creían también los sumerios, entre los que todo era confusión antes de que llegara del sur la serpiente civilizadora, Oanes, mitad hombre y mitad pez, que les enseñó cuanto valía la pena saber. Y algo de verdad habría, cuando en los archivos cuneiformes, mesopotámicos e hititas, de entre el III y el II milenio, hemos ido encontrando muchas de las bases de nuestra cultura occidental: el urbanismo, la arquitectura, la escritura, la analística, la cronística histórica, los mitos (el diluvio universal, Gilgamesh, el futuro Hércules, Inanna y su viaje a los infiernos…), los catastros, la matemática, la geometría, la astronomía…

Muchos de nuestros orígenes están de verdad en Mesopotamia, pero nos han enseñado a considerarnos nietos sólo de los griegos…

Pero todo empezó con Oanes, el misterioso monstruo marino que vino a Mesopotamia desde el sur según el relato del monje Beroso, el último babilónico, que vivió, enseñó y escribió durante entre la época de Alejandro Magno y el primer tercio del siglo III a.C……”

Eanes, en original “E-anush” significaba “El Hombre”.

“..pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.”

Apocalipsis 13-18

Conclusión

El anatema que el 666 ha recibido desde la antigüedad ha ocultado de manera interesada su verdadero simbolismo.

En el momento en que el Apocalipsis fue escrito esta cifra era la representación del conocimiento, de lo que hoy podemos llamar de manera general ciencia en el más amplio sentido de la palabra y que en los orígenes de la humanidad, en el Summer, fue representado por la leyenda del hombre-pez Oanes.

“La serpiente Oanes, mitad hombre y mitad pez, civilizó, ayudado por algunos hermanos, a los sumerios, ese fascinante pueblo, no semita, en el que se originó la verdadera cultura. Oanes fue quien les enseñó a construir, a cultivar, a escribir y a trabajar los metales, entre otras artes propias de pueblos civilizados” (Endowed with Bry.—Terribilem feram Eu. Ar).

Juan describe en el capítulo 13 como el conocimiento que durante el “Siglo de Oro” de Augusto el pueblo romano puso en practica y le rescato de su posible final, como su mundo herido por las luchas civiles se recuperó y pudo así gobernar el mundo.

No debemos de olvidar que desde el punto de vista de los hebreos el poder de Roma en el siglo I d.C. se identificaba de manera muy exacta con el yugo que en Babilonia habían sufrido en la antigüedad, por lo que el mito de Oanes, como el Leviatán que surge del mar y apoya a sus enemigos, es una clara identificación con el triple seis y el panteón caldeo. Es posible que los hebreos adoptaran el monoteísmo durante su cautiverio en Babilonia, y así como los hebreos vivían cautivos en Babilonia, los cristianos vivían como esclavos en Roma.

En el texto de Juan se manifiesta la impotencia del pueblo elegido frente al poder que el conocimiento técnico ofrece a sus enemigos. El pueblo caldeo en la antigüedad, el romano en el momento de la escritura del Apocalipsis.

Los enemigos del pueblo hebreo, el pueblo romano que apoyado en el conocimiento del Leviatán Oanes gobierna el mundo.

Roma utiliza lo enseñado por Oanes, las bases de nuestra cultura occidental: el urbanismo, la arquitectura, la escritura, la analística, la cronística histórica, los mitos, los catastros, la matemática, la geometría, la astronomía…

Roma por medio del Leviatán representado por el 666 gobernaba el mundo.

Propongo esta nueva lectura (en negrita):

Vi luego otro símbolo que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente.(El nuevo Oanes – Eneas). Ejerce todo el poder del imperio en servicio de éste, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a Roma, cuya herida mortal había sido curada.

El Capricornio es el signo zodiacal con el que se identifica el emperador Augusto, y su imagen le representa en la iconografía de la Roma imperial. Su imagen de animal con cuernos de cordeo y cola de serpiente es adoptada por él tras su victoria frente Marco Antonio en la batalla de Actium. La batalla que finaliza la guerra civil. La herida mortal que Roma sufría.

Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra; y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que les ha sido concedido obrar al servicio de la técnica y la ciencia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de Roma que, teniendo la herida de las guerras civiles, revivió. Se le concedió infundir el espíritu, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen del emperador y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de Roma y Augusto. Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se censen obligatoriamente como habitantes del imperio, y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la moneda con el nombre de Roma y el Emperador, o con la cifra de su nombre.

¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de su conocimiento; pues es la cifra del hombre. Su cifra es 666. (El conocimiento recibido por el hombre-pez que surgió del mar).

De manera muy directa este capítulo del Apocalipsis se refiere al momento en que tras la guerras civiles Octavio Augusto asume el gobierno de Roma y utilizando el conocimiento y la técnica herederas de Oanes gobierna el mundo.

La imagen de Oanes y la imagen augustal con el Capricornio con cola de tritón.

Los Leviatanes que surgen del mar para ordenar el mundo.

Comienza VITRVVII DE ARCHITECTURA.

“Cum divina tua mens et numen, imperator Caesar, imperio potiretur orbis terrarum” …L.I-Prefacio

“Cuando tu voluntad y tu inteligencia divinas, César Emperador, te hicieron dueño del imperio del “círculo de la tierra”…

© Carlos Sánchez-Montaña

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La Numerología y la Masonería

Posted by cosmoxenus en 2 junio 2006

La numerología está íntimamente ligada a la geometría que por fuerza de la profesión de los antiguos Francmasones (albañiles-libres) era utilizada en la construcción de catedrales, palacios y otros predios.

En la base de la numerología esotérica están los números 3 y 5 como puntos de partida, para una construcción de figuras geométricas como el triángulo y el pentágono.

* El triángulo es una figura geométrica que da origen a la pirámide y ambos son parte de la simbología masónica.

* El triángulo es símbolo de la luz. Como también el vértice de su cima representa el fuego y la virilidad, con el vértice para abajo se representa el agua o el sexo femenino.

* El triángulo equilátero es usado como símbolo de la divinidad masónica y representa los tres atributos divinos: Fuerza, Belleza y Sabiduría, y también los tres reinos: Mineral, Vegetal y Animal.

* El triángulo con un ojo en el centro representa la omnipotencia, la omnisciencia y la omnipresencia.

* La pirámide es un sólido derivado del triángulo y simboliza el hombre en busca de la divinidad y de las energías cósmicas que supuestamente son captadas por el ápice e irradiadas al área de la base. La pirámide es el símbolo de la jerarquía espiritual de la nueva era, y es en su ápice es donde se encuentra “el ojo de dios”

* La calavera y las tibias cruzadas son el símbolo de la fugacidad de lo material. Símbolo también de la muerte.

* El suelo ajedrezado, las columnas, los 3 grandes candelabros, el friso adornado por un cordel con nudos, el hemiciclo de bóveda azulada y estrellada (7 estrellas), al cual se asciende por 3 peldaños, el mallete o mazo, una espada flamígera, un peñasco o piedra, etc., de la “logia, templo o cámara”, o sea, la sala o lugar en reunión.

* Águila bicéfala, en el Supremo Consejo Grado 33º, significa poder temporal y espiritual.

* La escuadra, el compás, el triángulo, la plomada (elementos utilizados para la construcción).

* Las llamadas “joyas”, es decir las insignias características de cada cargo.

* La Joya masónica de dignidad u oficio perteneciente al primer Vigilante, encargado del control de los compañeros (grado 2º). La escuadra y la Plomada son los símbolos propios del oficio de Primer Vigilante. La Plomada simboliza el equilibrio, medida y rectitud.

* El mandil o delantal, simbólico del “trabajo” (masónico) con sus signos distintos en los diferentes grados (dos, tres rosetas azules en los grados 2º y 3°; la tau griega invertida en los demás grados, etc.).

* La Joya masónica perteneciente al grado 32, Sublime Príncipe del Real Secreto. Cruz de Malta, símbolo del grado 32. La cruz guarda una geometría interna de interpretación pitagórica y la Corona como símbolo de realeza espiritual.

Autor: Serendípico

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Blogs Masónicos

Posted by cosmoxenus en 2 junio 2006

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¿Qué es la filosofía?

Posted by cosmoxenus en 2 junio 2006

Jostein Gaarder

Muchas personas tienen distintos hobbies. Unas coleccionan monedas antiguas o estampillas, a otras les gustan las labores manuales, y otras emplean la mayor parte de su tiempo libre en la práctica de algún deporte.

A muchas les gusta también la lectura. Pero lo que leemos es muy variado. Unos leen sólo periódicos o cómics, a algunos les gustan las novelas, y otros prefieren libros sobre distintos temas, tales como la astronomía, la fauna o los inventos tecnológicos.

Aunque a mí me interesen los caballos o las piedras preciosas, no puedo exigir que todos los demás tengan los mismos intereses que yo. Si sigo con gran interés todas las emisiones deportivas en la televisión, tengo que tolerar que otros opinen que el deporte es aburrido

¿Hay, no obstante, algo que debería interesar a todo el mundo? ¿Existe algo que concierna a todos los seres humanos, independientemente de quiénes sean o de en qué parte del mundo vivan? Sí, hay algunas cuestiones que deberían interesar a todo el mundo.

¿Qué es lo más importante en la vida? Si preguntamos a una persona que se encuentra en el límite del hambre, la respuesta será comida. Si dirigimos la misma pregunta a alguien que tiene frío, la respuesta será calor. Y si preguntamos a una persona que se siente sola, la respuesta seguramente será estar con otras personas.

Pero con todas esas necesidades cubiertas, ¿hay todavía algo que todo el mundo necesite? Los filósofos opinan que sí. Opinan que el ser humano no vive sólo de pan. Es evidente que todo el mundo necesita comer. Todo el mundo necesita también amor y cuidados. Pero aún hay algo más que todo el mundo necesita. Necesitamos encontrar una respuesta a quién somos y por qué vivimos.

Interesarse por el por qué vivimos no es, por lo tanto, un interés tan fortuito o tan casual como, por ejemplo, coleccionar estampillas o ranas. Quien se interesa por cuestiones de ese tipo está preocupado por algo que ha interesado a los seres humanos desde que viven en este planeta. El cómo ha nacido el universo, el planeta y la vida aquí, son preguntas más grandes y más importantes que quién ganó más medallas de oro en los últimos juegos olímpicos de invierno.

La mejor manera de aproximarse a la filosofía es plantear algunas preguntas filosóficas:

¿Cómo se creó el mundo? ¿Existe alguna voluntad o intención detrás de lo que sucede? ¿Hay otra vida después de la muerte? ¿Cómo podemos solucionar problemas de ese tipo? Y, ante todo: ¿cómo debemos vivir?

En todas las épocas, los seres humanos se han hecho preguntas de este tipo. No se conoce ninguna cultura que no se haya preocupado por saber quiénes son los seres humanos y de dónde procede el mundo.

En realidad, no son tantas las preguntas filosóficas que podemos hacernos. Ya hemos formulado algunas de las más importantes. No obstante, la historia nos muestra muchas respuestas diferentes a cada una de las preguntas que nos hemos hecho.

Vemos, pues, que resulta más fácil hacerse preguntas filosóficas que contestarlas.

También hoy en día cada uno tiene que buscar sus propias respuestas a esas mismas preguntas. No se puede consultar una enciclopedia para ver si existe Dios o si hay otra vida después de la muerte. La enciclopedia tampoco nos proporciona una respuesta a cómo debemos vivir. No obstante, a la hora de formar nuestra propia opinión sobre la vida, puede resultar de gran ayuda leer lo que otros han pensado.

La búsqueda de la verdad que emprenden los filósofos podría compararse, quizás, con una historia policíaca. Unos opinan que Andersen es el asesino, otros creen que es Nielsen o Jepsen. Cuando se trata de un verdadero misterio policiaco, puede que la policía llegue a descubrirlo algún día. Por otra parte, también puede ocurrir que nunca lleguen a develar el misterio. No obstante, el misterio sí tiene una solución.

Aunque una pregunta resulte difícil de contestar puede, sin embargo, pensarse que tiene una, y sólo una respuesta correcta. O existe una especie de vida después de la muerte, o no existe.

A través de los tiempos, la ciencia ha solucionado muchos antiguos enigmas. Hace mucho era un gran misterio saber cómo era la otra cara de la luna. Cuestiones como ésas eran difícilmente discutibles; la respuesta dependía de la imaginación de cada uno. Pero, hoy en día, sabemos con exactitud cómo es la otra cara de la luna. Ya no se puede “creer” que hay un hombre en la luna, o que la luna es un queso.

Uno de los viejos filósofos griegos que vivió hace más de dos mil años pensaba que la filosofía surgió debido al asombro de los seres humanos. Al ser humano le parece tan extraño existir que las preguntas filosóficas surgen por sí solas, opinaba él.

Es como cuando contemplamos juegos de magia: no entendemos cómo puede haber ocurrido lo que hemos visto. Y entonces nos preguntamos justamente eso: ¿cómo ha podido convertir el prestidigitador un par de pañuelos de seda blanca en un conejo vivo?

A muchas personas, el mundo les resulta tan inconcebible como cuando el prestidigitador saca un conejo de ese sombrero de copa que hace un momento estaba completamente vacío.

En cuanto al conejo, entendemos que el prestidigitador tiene que habernos engañado. Lo que nos gustaría descubrir es cómo ha conseguido engañarnos. Tratándose del mundo, todo es un poco diferente. Sabemos que el mundo no es trampa ni engaño, pues nosotros mismos andamos por la Tierra formando una parte del mismo. En realidad, nosotros somos el conejo blanco que se saca del sombrero de copa. La diferencia entre nosotros y el conejo blanco es simplemente que el conejo no tiene sensación de participar en un juego de magia. Nosotros somos distintos. Pensamos que participamos en algo misterioso y nos gustaría desvelar ese misterio.

En cuanto al conejo blanco, quizás convenga compararlo con el universo entero. Los que vivimos aquí somos unos bichos minúsculos que vivimos muy dentro de la piel del conejo. Pero los filósofos intentan subirse por encima de uno de esos fines pelillos para mirar a los ojos al gran prestidigitador.

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ETICA MASÓNICA

Posted by cosmoxenus en 2 junio 2006

M:.R:.H:. ISMAEL CORNEJO AL VARADO
P:.G:.M:. DE LA GRAN LOGIA DEL PERÚ
R:.L:.S:. “CRUZ AUSTRAL” N° 12
VALL:. de LIMA

Circunstancialmente, como si fuera un ratón de biblioteca, tuve la suerte de encontrar en la Secretaria de mi R:L:.8:. “Cruz Austral” N° 12 la revista “El Heraldo Masónico ” N° 2 editado en el mes de Mayo de 1949, vale decir, hace más de 55 años y encontré un extenso trabajo escrito por el R:. H:. Moisés O. Portugal, precisamente titulado “Ética Masónica”. Me he permitido extraer algunos conceptos que me han hecho reflexionar y tratar de analizar como pensaban nuestros predecesores en aquellos tiempos sobre la ética masónica, encontré pensamientos como:

“Cuando no era masón, discutía con los masones sobre la intolerancia de los mismos Masones en el mundo profano, llegando a hacerlos injustos y egoístas; y es que fatalmente para mi, había tropezado con aquellos masones meteóricos que vien­en la Orden en instantes incomprensibles, pero felizmente para ella, estos masones, meteóricamente también, se habían ido porque la masonería no es una horda de aventureros ni guarida de oportunistas’;.

Decía también: “La ética masónica, necesita, ante todo, enfrentarse a la verdad. No es labor masónica vivir callando, o en cierta forma, incubando los defectos que retardan nuestra evolución”.

Vale la pena mencionar: “Las legislaciones no han sido más que los grandes errores legalizados, porque la falta de ética social no ha permitido que el espíritu aplique coa equidad lo que debió ser una ley moral Esto es lo que la masonería tiende a eliminar, tarea fuerte y, probablemente larga, pero tarea al fin, digna de la étíca masónica”

Podemos apreciar la vigencia de sus conceptos, tenemos que entender que ser masón, es algo más; algo más profundo e indeleble, así como, el bautizo en la religión católica nos hace cristianos, la iniciación en nuestra Augusta Orden nos hace masones para toda vida. Pero, ¿seremos realmente auténticos católicos y masones?; si no internalizamos y practicamos sus principios, creo que podemos aplicar aquella celebre frase: “El habito no hace al monje”.

Cristo nos dice “el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo” igualmente quien no hace suyos los principios masónicos, no puede ser un autentico masón. Todas las religiones nos hacen hijos del Gran Arquitecto del Universo, por lo tanto, siendo sus hijos, somos hermanos y tenemos la obligación de no herimos mutuamente, de no difamamos, no calumniamos, respetamos, apoyamos y practicar realmente el amor fraternal.

Leía un artículo de Don Francisco Miro Quezada Cantuarías que hablaba de la calumnia y definía esta palabra como derivada del griego “diabolos” que significa precisamente calumniador. Calumniador es un hombre diabólico, es decir, es lo más infame que se pueda concebir, pues, por bíblica definición, el diablo es el ser más malvado y abyecto que pueda existir. La soberbia es el pecado más terrible de todos, se vale de la calumnia para desacreditar a una persona inocente.

Permitidme tomar algunos conceptos de un colega periodista, llamado Fernando Ampuero, que dice, “que cuando existe la intriga, el boicot, el chisme circulando por nuestras venas como si fuera otra sangre, tal vez, lo más prudente sea callar”. Sin embargo, creo que esto no seria ético, cuando algunos HH:. pretenden insurgir con cierta solvencia intelectual y buenas intenciones corren el riesgo de ser vejados, daría la impresión que hacerlo a sabiendas los hace aparecer como masoquistas, pero, si todos nos volvemos conformistas ¿como nos acercamos más a la verdad?, ¿como seremos más limpios?, más puros, para poder sentir realmente la paz y felicidad de vivir en el seno de una autenticidad masónica.

El Doctor Mariano Querol en una entrevista que le hizo el periodista César Hildebrandt en su programa La Boca del Lobo, le pregunta ¿Qué esta pasando en el país?. El Doctor Querol le contesta: “lo que sucede es que se están perdiendo las pocas normas que teníamos, se esta perdiendo lo que antiguamente se llamaba dignidad, el señorío, la corrección, el don de gentes, la cortesía, la delicadeza; todos estos valores por el intercambio social en función de la realidad. Nos estamos volviendo primitivos, existe el predominio del elemento pre-verbal, es decir, el golpe en vez de la palabra, la ofensa en vez de la conversación, la rabia que se suelta como el elemento pre-verbal es lo más ex presivo de la realidad interna de una persona. La pasión impide el razonamiento y da pie a las más bajas pasiones; la mentira y la violencia generan un malestar ideológico que se convierte en hipocresía y cinismo; todo esto originado por la codicia del poder, por la búsqueda de ideas para hundir al otro, demostrando así, este tipo de personalidades, una indigencia intelectual pura. La solución requiere de mucha perseverancia, es un proceso educativo organizado”. Esta es una realidad en la cual nuestra membresía también esta inmersa, no podemos negar que también estamos siendo afectados por este fenómeno; es menester reconocerlo y dar un gran impulso a la Instrucción y Docencia masónica. Este es uno de los grandes objetivos en los que Autenticidad Masónica trata de poner su granito de arena y este Libro pretende con su contenido cumplir con su lote de trabajo en bien de todo nuestro pueblo masónico.

No basta ser un hombre libre y de buenas costumbres, aún, como en las mejores familias, lamentablemente te pueden llover infundios y vejaciones, es más, hay quienes para lograr sus oscuros propósitos, hasta te inventan cosas no ciertas. Hermanos rescatemos los valores, juntos extirpemos el cáncer que pueda pretender introducirse en nuestra Augusta Orden e internalicemos una verdadera ética masónica.

Tenemos que erradicar la crítica malsana e innoble que corroe y mina las convicciones, tenemos que privilegiar la verdad y la entereza moral, no aceptar el chisme cobarde amparado en el anonimato, tengamos el coraje de decir frente a frente lo que sólo somos capaces de hacerlo clavando arteramente el puñal por la espalda. Si sólo cumpliéramos los HH:. mayores “Los Cinco puntos de la fraternidad”, todos los juramentos que hacemos a través de las iniciaciones, adelantos, exaltaciones y cargos que asumimos; viviríamos felices realmente en el seno de una autenticidad masónica.

Cuando en una u otra forma tenemos la oportunidad de ejercer autoridad, corremos el riesgo de perderla cuando se actúa en forma inconsecuente y contradictoria con su mensaje, cuando hace lo contrario de lo que predica. Cuando actúa en una forma despótica y dictatorial. Cuando no reconoce sus errores y se empecina a toda costa en querer tener la razón, a pesar que en su fuero interno sabe que no la tiene. Cuando no respeta la opinión de los que están a su alrededor, por muy opuestos que sean a la suya. Cuando no hace el más mínimo esfuerzo de ponerse en el lugar del otro. Es en se momento que pierde su autoridad; principalmente su autoridad moral que es la más importante, más aún, en una Institución como la nuestra.

La crisis de valores por la que atraviesa el mundo involucra no sólo a nuestro país sino también a nuestras Instituciones y nosotros no somos una isla; formamos parte de este mundo globalizado y tenemos la obligación moral de recuperar los valores perdidos para ser un ejemplo de vida en cualquiera que fuera la actividad en que nos desarrollemos. Tenemos que ser lideres de una ética masónica con rostro humanista que permita erradicar la pobreza, la falta de oportunidades, las desigualdades sociales que afectan a más de 1,200 millones seres esparcidos en toda la faz de la tierra.

La instrucción y docencia masónica es fundamental en esta cruzada de ética masónica , los profanos que tocan las puertas de nuestros templos deben sentir que han llegado a una Institución Superior, que les va a ayudar a afrontar la vida en mejores condiciones, que sólo lograrán ver el rostro del G:.A:.D:.U:. aquellos que hayan vivido una vida digna, que no tengan nada que arrepentirse, que no hayan hecho daño a nadie y que la masonería les dará las herramientas para lograr su Superación Espiritual.

Existen una serie de definiciones de ética, recogeré algunos conceptos del libro Ética y Política de Mónica Jacobs – Eliana Mory – Odette Vélez Podemos apreciar como definición de Ética a la búsqueda de puntos de vista válidos para regir nuestros conceptos; también el buen modo de obrar. Sarater afirma que la Ética es el arte de vivir bien, siendo necesario una reflexión crítica sobre los valores que rigen la sociedad, se refiere al modo en que las personas buscan la mejor manera de vivir, el modo de buscar una “vida buena”; una vida feliz, en armonía con los demás. Nadie busca una vida llena de conflictos, de pesares, incluso cuando alguien elige el sacrificio o el dolor, lo hace porque piensa que algo bueno podría obtener de ello. Todos deseamos una vida buena. En consecuencia la Ética es una reflexión sobre el modo en que las personas viven y sobre la mejor manera de conseguir una “vida buena”. ¿ Es posible la Ética 1. Entendida como arte de vivir, como proyecto razonable para armonizar las exigencias sociales de la libertad, como consecuencia de la autonomía responsable, como reflexión crítica sobre los valores institucionalizados, negar la posibilidad de la Ética equivaldría a negamos a nosotros mismos, como sujetos civilizados.

En la Ética se prioriza que las personas quieren hacer las cosas bien, se ocupa de lo que uno mismo hace con su libertad y se preocupa de la perspectiva personal que cada individuo toma atendiendo solamente a lo que es mejor para el bien vivir.

Tratemos de ser mejores cada día, hay personas que poseen el difícil “arte de amargarse la vida”. Curiosa habilidad que, aunque no se enseña en ninguna facultad o escuela, tiene numerosos y aprovechados alumnos.

Es indispensable que seamos íntegros, que seamos auténticos, David Fischman en su libro El espejo del líder dice: “Al igual que un faro marino señala la dirección que deben seguir las embarcaciones en la oscuridad, nuestros valores, orientan nuestras acciones en la penumbra de estas épocas turbulentas en que vivimos. El problema es que, hay tanta neblina que no llegamos a ver el faro”.

Todas estas apreciaciones tienen mayor exigencia entre los miembros de nuestra Augusta Institución, ya que, en la búsqueda permanente de la verdad, en la aplicación de la libertad, fraternidad e igualdad, vivimos tratando permanentemente de internalizar valores, de crear una conciencia Ética que nos lleve a ser más fraternos y solidarios entre nosotros; así, y solamente así, seremos realmente hombres libres y de buenas costumbres, leales con nuestros propios hermanos y seres útiles a la sociedad que nos cobija, que tanto necesita y espera de nosotros.

Veamos nuestra Augusta Orden con lealtad, reconozcamos lo que la Institución ha hecho por nosotros, respetando los compromisos adquiridos, tanto los explícitos como los implícitos, tengamos siempre presente que a nuestra Orden hemos venido a servir y no ha ser servidos; que aquellos que en cualquier nivel de autoridad y responsabilidad reciben de sus hermanos un poder, están obligados a meditar y tratar de interpretar el deseo mayoritario de su ,membresía y no satisfacer sus propios intereses y caprichos. Sólo gobernando con amor, dentro del marco de las leyes, disposiciones y todo aquello que los ayude a gobernar, lograrán la felicidad del pueblo masónico que los eligió. Esta es la receta para ”vivir bien”; si logramos que nuestro pueblo masónico sea feliz, entonces habremos cumplido el honroso encargo de ser su Guía y Conductor.

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