El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 28 febrero 2006

Indice Febrero 2006

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2006


La belleza ha llegado

La fugitiva

LA TOLERANCIA

EL SONIDO DEL SILENCIO

El esoterismo

¿Es la “Ciencia” la única manera de convertir el “conocimiento esotérico” en “conocimiento exotérico”?

MAGIA EGIPCIA

LA TRADICIÓN ESCRITA DE LOS ANTIGUOS EGIPCIOS

EL SIMBOLISMO DEL AGUILA

Sociedad Teosófica versus Hermandad Hermética de Luxor Crónica de una disolución

TEMAS: Hermes Trismegistus

Categorías:

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Indice Febrero 2006

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2006


La belleza ha llegado

La fugitiva

LA TOLERANCIA

EL SONIDO DEL SILENCIO

El esoterismo

¿Es la “Ciencia” la única manera de convertir el “conocimiento esotérico” en “conocimiento exotérico”?

MAGIA EGIPCIA

LA TRADICIÓN ESCRITA DE LOS ANTIGUOS EGIPCIOS

EL SIMBOLISMO DEL AGUILA

Sociedad Teosófica versus Hermandad Hermética de Luxor Crónica de una disolución

TEMAS: Hermes Trismegistus

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La belleza ha llegado

Posted by cosmoxenus en 26 febrero 2006

Nefertiti está ligada a un oscuro período de la historia. Nada podemos afirmar sobre el papel que jugó durante el reinado de su marido, Akhenatón

Berlín [El Comercio] La historia de Nefertiti estará por siempre ligada a la de su divino esposo, Amenofis IV, conocido como Akhenatón. Heredero accidental del trono de Egipto durante la dinastía XVIII (1377-1345 a.C.), el joven faraón cambió radicalmente la historia de su país cuando declaró la supremacía de un solo dios. Semejante herejía en una sociedad politeísta no podía durar mucho tiempo. Akhenatón tuvo que enfrentar la traición de su corte, la rebelión de sus enemigos y el abandono de sus seres queridos. En medio de todo esto, Nefertiti desapareció dos veces.

Un capítulo histórico puede resumirse en unas líneas pero si uno se atreve a asomarse con detenimiento en algunos de sus detalles, encontrará un sinfín de misterios, enigmas y falsas pistas. En este caso Akhenatón y Nefertiti son sus protagonistas; su entorno, un mundo incomprensible para el hombre de hoy y sus vidas, una incompleta serie de jeroglíficos.

El nombre de Nefertiti significa “la belleza ha llegado” y esa afirmación ha sido suficiente para crear algunas teorías sobre su procedencia. Si era hija de un rey extranjero o, como afirma la versión más confiable, de un plebeyo con influencia en la corte, poco importa ahora. Lo cierto es que fue elegida como esposa principal del futuro faraón y su llegada al seno de la familia real un verdadero acontecimiento. Para entonces, el novio no era un príncipe a la medida de las necesidades de la corte. Poco inclinado al arte de la guerra, dedicaba su tiempo a la religión, a una vida espiritual que en su criterio era más plena.

El origen de la religión monoteísta de Akhenatón tampoco es claro. Todavía no se había producido el capítulo del éxodo de los esclavos hebreos. Es más, se cree que Moisés fue educado por una secta heredera de las creencias de Akhenatón. Al margen de ello, lo cierto es que una vez en el poder el joven rey cambió drásticamente las tradiciones religiosas. Inicialmente convirtió a su religión, que entronizaba a Atón como único y verdadero dios, como la oficial del Estado. Luego prohibió el culto a los demás dioses. Esto último desató la ira de los sacerdotes, cuyo poder político era tremendo.

Antes que eso, Amenofis ya había cambiado su nombre por Akhenatón y trasladado la capital de Tebas a el-Amarna, llamada entonces Akhetatón. La nueva ciudad era un deleite a los ojos, dicen los cronistas. Allí se paseaban a la vista y paciencia de los súbditos el faraón y su esposa, algo inimaginable en el Egipto de entonces.

Semejante período de la historia ha quedado retratado de diversas maneras en algunos relatos posteriores, leyendas y algunas novelas. Pero ninguna versión es realmente confiable debido al odio que despertó el nuevo régimen, que se tradujo en la destrucción de su memoria, decretada por los sacerdotes vencedores. Los escritos de su tiempo, los monumentos con inscripciones, todos fueron destruidos o borrados a la muerte de Akhenatón.

Su propia imagen fue objeto de profanación y durante siglos se confundió con otros personajes y seres divinos. Cuando a comienzos de siglo XX se llegó a un consenso sobre sus pertenencias, su estilizada representación fue entendida como una malformación genética. ¿Era Akhenatón un ser deforme? ¿Sufría de hidrocefalia o del síndrome de Marfan? ¿Era hermafrodita o asexuado? Su condición de hereje sumada a la extraña apariencia de sus retratos creó a su alrededor una leyenda negra. Junto a él, la perfección de su consorte acentuaba su enigma. Lo que se estableció más adelante es que, junto con los cambios religiosos, también se impulsaron nuevos estilos artísticos. Lo más probable es que sus imágenes correspondan al uso de su tiempo y no a un acercamiento definitivo con la realidad.

LA REINA FUGITIVA

Curiosamente, la amada Nefertiti desaparece dos veces de la historia de Akhenatón. Por ello, los historiadores vieron a una reina inconstante, incapaz de sobreponerse a la derrota política y religiosa de su marido. La primera desaparición se produce en el decimocuarto año de reinado de su marido. El segundo, a la muerte de este. Tampoco su final es conocido. ¿Murió joven y bella tras el fracaso del experimento espiritual de Akhenatón? ¿Vieja y olvidada como reina fugitiva?

La primera desaparición notoria sucedió tras la muerte de una de sus seis hijas. Tras los dolorosos funerales de la princesa Maketatón, la reina desaparece de los escritos e inscripciones. En su lugar aparece una nueva figura, llamada Anjjeperura Neferneferuatón. Ocupaba el lugar de regente y el papel de esposa titular del faraón fue a manos de la princesa Meritatón, hija de Akhenatón y Nefertiti. Este último no era un matrimonio nominal únicamente, el incesto en la casa real era una práctica habitual que garantizaba la continuidad de la familia divina. De allí las explicaciones sobre las posibles malformaciones genéticas.

¿Pero, quien era el nuevo personaje? ¿A dónde fue Nefertiti? Son muchas las teorías que pretenden responder las preguntas. Tres las más populares:

1. Cayó en desgracia al no poder tener más hijos y fue reemplazada por su propia hija, Meritatón.

2. Murió en aquella época y por eso su nombre desaparece.

3. La teoría actual es que no cayó en desgracia ni murió, sino que cambió de posición junto a su marido y, por ello, también de nombre. Entonces Akhenatón perdió el trono y Nefertiti asumió el gobierno como única regente. Abandonó la ciudad sagrada y volvió a reinar desde Tebas, estableciendo nuevos vínculos con los sacerdotes de los otros cultos.

Suponiendo que ese nuevo personaje es Nefertiti, entonces es la autora de un revelador mensaje enviado a un rey vecino tras la muerte del faraón y el restablecimiento de los antiguos dioses. Se trata de una tablilla que dice: “Mi esposo falleció. No tengo un hijo varón. Pero dicen que tú tienes muchos hijos. Si quisieras darme a uno de tus hijos, se convertiría en mi esposo. ¡Jamás escogeré a uno entre mis súbditos para convertirlo en mi esposo!… ¡Tengo miedo!”

¿Quién podía haber escrito semejante mensaje de socorro al rey de los hititas? Hoy se cree que fue ella la autora de la carta. Porque pese a su acercamiento a los sacerdotes no contaba con el apoyo de la clase militar y política. Viuda y sin un marido en quien confiar, se ofreció como esposa del rey vecino, con la esperanza de mantener el poder. Todo parece indicar que la carta fue interceptada y su autora asesinada. Si esto es cierto, la segunda desaparición de la bella reina de Egipto también ha quedado explicada.

Poco tiempo después el trono habría de ser ocupado por Tutankamón, el joven heredero, vinculado por algunos historiadores como yerno y otros como hijo, de Akhenatón. Fue un reinado corto pero su historia también fascinante.

Alberto Servat

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La fugitiva

Posted by cosmoxenus en 26 febrero 2006

Son muchos los misterios que rodean a Nefertiti. Lo único cierto es que su belleza ha deslumbrado a la humanidad por siglos.

Berlín [El Comercio]. El busto de la reina, en tamaño natural, se encuentra dentro de un sencillo escaparate de vidrio. Lo podemos observar a una altura ideal, casi real, tal vez un poco más elevada para subrayar su posición real. Es bella. La proporción de las facciones es perfecta, la línea del cuello luce tan real que no deja de ser inquietante por un instante, y la mirada incompleta prefija una eternidad a la que está confinada junto con sus misterios.

Nefertiti es la mayor atracción de los museos de Berlín, la tantas veces quebrada capital alemana, en abierta provocación con el legado germano y europeo encerrados en este distrito de museos, una isla guardiana de siglos de arte y cultura. ¿Pero qué podíamos esperar de un personaje tan fascinante como oscuro? ¿De una mujer, amada por reyes, odiada por pueblos, aclamada como la mayor belleza de la historia antigua?

Nefertiti pudo quedar oculta en el laberinto de la historia si no hubiera sido por el descubrimiento de su retrato. El 6 de diciembre de 1912, pasado el mediodía, Mohammed Ahmes Es-Senussi, empleado de la Sociedad Alemana de Estudios Orientales, cavaba en un terreno del barrio sur de el-Amarna, cuando dio con el busto de la reina. Era la primera persona en 3300 años en observar el rostro de Nefertiti. Sus gritos llamaron la atención del profesor Ludwig Borchardt, a cargo de la expedición, quien corrió a su encuentro. Allí estaba, intacto, el rostro de la mujer que compartió la corona de Egipto y protagonizó uno de los capítulos más apasionantes de la historia de las religiones: Nefertiti, esposa de Akhenatón, cuyos orígenes y final son igual de misteriosos. La figura de piedra caliza estaba en perfectas condiciones, salvo por el daño visible en los lóbulos y el embutido del ojo izquierdo, que continúa ausente.

La pieza, junto con todas las obras encontradas en el que habría sido taller de Thutmose, escultor de la corte de Akhenatón, salió ilegalmente de Egipto rumbo a Berlín. Allí fueron expuestas en 1923, en medio de las protestas del gobierno egipcio. Protestas que casi consiguen la devolución del lote en 1930. No fue posible, el propio Adolfo Hitler se opuso. “¡Lo que le pertenece al pueblo alemán”, dijo, “lo conserva el pueblo alemán”.

El busto de Nefertiti comenzaba así a convertirse en objeto de las ambiciones de las colecciones, mudándose en varias oportunidades. Durante la invasión de los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial fue evacuado a las afueras de Berlín para evitar su destrucción. Durante mucho tiempo estuvo en el Museo Egipcio en Charlottenburg. Ahora, junto a la colección más grande de papiros del mundo, se encuentra en Berlin-Mitte, la isla de los museos en Berlín. Allí es contemplada todos los días por cientos, miles, de curiosos que se acercan a ella. La reina permanece impasible, recibiendo el tributo a su belleza.

Alberto Servat

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La belleza ha llegado

Posted by cosmoxenus en 26 febrero 2006

Nefertiti está ligada a un oscuro período de la historia. Nada podemos afirmar sobre el papel que jugó durante el reinado de su marido, Akhenatón

Berlín [El Comercio] La historia de Nefertiti estará por siempre ligada a la de su divino esposo, Amenofis IV, conocido como Akhenatón. Heredero accidental del trono de Egipto durante la dinastía XVIII (1377-1345 a.C.), el joven faraón cambió radicalmente la historia de su país cuando declaró la supremacía de un solo dios. Semejante herejía en una sociedad politeísta no podía durar mucho tiempo. Akhenatón tuvo que enfrentar la traición de su corte, la rebelión de sus enemigos y el abandono de sus seres queridos. En medio de todo esto, Nefertiti desapareció dos veces.

Un capítulo histórico puede resumirse en unas líneas pero si uno se atreve a asomarse con detenimiento en algunos de sus detalles, encontrará un sinfín de misterios, enigmas y falsas pistas. En este caso Akhenatón y Nefertiti son sus protagonistas; su entorno, un mundo incomprensible para el hombre de hoy y sus vidas, una incompleta serie de jeroglíficos.

El nombre de Nefertiti significa “la belleza ha llegado” y esa afirmación ha sido suficiente para crear algunas teorías sobre su procedencia. Si era hija de un rey extranjero o, como afirma la versión más confiable, de un plebeyo con influencia en la corte, poco importa ahora. Lo cierto es que fue elegida como esposa principal del futuro faraón y su llegada al seno de la familia real un verdadero acontecimiento. Para entonces, el novio no era un príncipe a la medida de las necesidades de la corte. Poco inclinado al arte de la guerra, dedicaba su tiempo a la religión, a una vida espiritual que en su criterio era más plena.

El origen de la religión monoteísta de Akhenatón tampoco es claro. Todavía no se había producido el capítulo del éxodo de los esclavos hebreos. Es más, se cree que Moisés fue educado por una secta heredera de las creencias de Akhenatón. Al margen de ello, lo cierto es que una vez en el poder el joven rey cambió drásticamente las tradiciones religiosas. Inicialmente convirtió a su religión, que entronizaba a Atón como único y verdadero dios, como la oficial del Estado. Luego prohibió el culto a los demás dioses. Esto último desató la ira de los sacerdotes, cuyo poder político era tremendo.

Antes que eso, Amenofis ya había cambiado su nombre por Akhenatón y trasladado la capital de Tebas a el-Amarna, llamada entonces Akhetatón. La nueva ciudad era un deleite a los ojos, dicen los cronistas. Allí se paseaban a la vista y paciencia de los súbditos el faraón y su esposa, algo inimaginable en el Egipto de entonces.

Semejante período de la historia ha quedado retratado de diversas maneras en algunos relatos posteriores, leyendas y algunas novelas. Pero ninguna versión es realmente confiable debido al odio que despertó el nuevo régimen, que se tradujo en la destrucción de su memoria, decretada por los sacerdotes vencedores. Los escritos de su tiempo, los monumentos con inscripciones, todos fueron destruidos o borrados a la muerte de Akhenatón.

Su propia imagen fue objeto de profanación y durante siglos se confundió con otros personajes y seres divinos. Cuando a comienzos de siglo XX se llegó a un consenso sobre sus pertenencias, su estilizada representación fue entendida como una malformación genética. ¿Era Akhenatón un ser deforme? ¿Sufría de hidrocefalia o del síndrome de Marfan? ¿Era hermafrodita o asexuado? Su condición de hereje sumada a la extraña apariencia de sus retratos creó a su alrededor una leyenda negra. Junto a él, la perfección de su consorte acentuaba su enigma. Lo que se estableció más adelante es que, junto con los cambios religiosos, también se impulsaron nuevos estilos artísticos. Lo más probable es que sus imágenes correspondan al uso de su tiempo y no a un acercamiento definitivo con la realidad.

LA REINA FUGITIVA

Curiosamente, la amada Nefertiti desaparece dos veces de la historia de Akhenatón. Por ello, los historiadores vieron a una reina inconstante, incapaz de sobreponerse a la derrota política y religiosa de su marido. La primera desaparición se produce en el decimocuarto año de reinado de su marido. El segundo, a la muerte de este. Tampoco su final es conocido. ¿Murió joven y bella tras el fracaso del experimento espiritual de Akhenatón? ¿Vieja y olvidada como reina fugitiva?

La primera desaparición notoria sucedió tras la muerte de una de sus seis hijas. Tras los dolorosos funerales de la princesa Maketatón, la reina desaparece de los escritos e inscripciones. En su lugar aparece una nueva figura, llamada Anjjeperura Neferneferuatón. Ocupaba el lugar de regente y el papel de esposa titular del faraón fue a manos de la princesa Meritatón, hija de Akhenatón y Nefertiti. Este último no era un matrimonio nominal únicamente, el incesto en la casa real era una práctica habitual que garantizaba la continuidad de la familia divina. De allí las explicaciones sobre las posibles malformaciones genéticas.

¿Pero, quien era el nuevo personaje? ¿A dónde fue Nefertiti? Son muchas las teorías que pretenden responder las preguntas. Tres las más populares:

1. Cayó en desgracia al no poder tener más hijos y fue reemplazada por su propia hija, Meritatón.

2. Murió en aquella época y por eso su nombre desaparece.

3. La teoría actual es que no cayó en desgracia ni murió, sino que cambió de posición junto a su marido y, por ello, también de nombre. Entonces Akhenatón perdió el trono y Nefertiti asumió el gobierno como única regente. Abandonó la ciudad sagrada y volvió a reinar desde Tebas, estableciendo nuevos vínculos con los sacerdotes de los otros cultos.

Suponiendo que ese nuevo personaje es Nefertiti, entonces es la autora de un revelador mensaje enviado a un rey vecino tras la muerte del faraón y el restablecimiento de los antiguos dioses. Se trata de una tablilla que dice: “Mi esposo falleció. No tengo un hijo varón. Pero dicen que tú tienes muchos hijos. Si quisieras darme a uno de tus hijos, se convertiría en mi esposo. ¡Jamás escogeré a uno entre mis súbditos para convertirlo en mi esposo!… ¡Tengo miedo!”

¿Quién podía haber escrito semejante mensaje de socorro al rey de los hititas? Hoy se cree que fue ella la autora de la carta. Porque pese a su acercamiento a los sacerdotes no contaba con el apoyo de la clase militar y política. Viuda y sin un marido en quien confiar, se ofreció como esposa del rey vecino, con la esperanza de mantener el poder. Todo parece indicar que la carta fue interceptada y su autora asesinada. Si esto es cierto, la segunda desaparición de la bella reina de Egipto también ha quedado explicada.

Poco tiempo después el trono habría de ser ocupado por Tutankamón, el joven heredero, vinculado por algunos historiadores como yerno y otros como hijo, de Akhenatón. Fue un reinado corto pero su historia también fascinante.

Alberto Servat

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