El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 31 julio 2005

ACERCA DEL SÍMBOLO

Posted by cosmoxenus en 31 julio 2005

El símbolo es la representación sensible de una idea; las palabras son también símbolos, por eso el lenguaje discursivo es un caso particular del simbolismo. El principio del simbolismo es la existencia de una relación de analogía entre la idea y la imagen que la representa. El símbolo sugiere, no expresa, por ello es el lenguaje electivo de la metafísica tradicional.

Su origen es no humano y se basa en la correspondencia entre dos órdenes de realidades, una visible y otra invisible: la primera alude a la segunda. El fundamento del simbolismo está en la naturaleza misma de los seres y de las cosas; la naturaleza toda es un símbolo. Símbolos y mitos no son recursos estilísticos sino, al contrario, formas indirectas, pero absolutamente auténticas, de traducción de la realidad última.

El símbolo no expresa ni explica, solo sirve de soporte para elevarse, mediante la meditación, al conocimiento de las verdades metafísicas. Su ambigüedad vela y revela la realidad y su carácter polisémico posibilita su interpretación en diversos órdenes de la realidad. Por eso, cada ser humano penetra según sus aptitudes (calificación intelectual) en la intimidad del símbolo.

La pluralidad de sentidos incluída en cada símbolo se basa en la ley de correspondencia (analogía): una imagen sirve para representar realidades de diversos órdenes o niveles, desde las verdades metafísicas hasta las que son como “causas segundas” con respecto a aquellas. Los diversos sentidos del símbolo no se excluyen, cada uno es válido en su orden y todos se completan y corroboran, integrándose en la armonía de la síntesis total.

La ley de correspondencia es un principio del simbolismo. Cada cosa traduce, en su orden de existencia y según su modo propio, el principio metafísico que es su profunda razón de ser. La interpretación metafísica de un símbolo no excluye su significación histórica, más aún ésta es una consecuencia de aquella, pero esa relación de dependencia no la priva de su grado de realidad (el que corresponde a su orden).

Hay en la relación analógica un principio de jerarquía según el cual lo material y visible expresa lo inmaterial e invisible y no recíprocamente.

El símbolo es la forma más adecuada para trasmitir significados no conceptuales. El símbolo es sintético en cambio el lenguaje corriente es analítico. Los símbolos no deben ser explicados sino comprendidos. Por eso, la filosofía profana (no metafísica) usa un lenguaje analítico y racional, en cambio la metafísica oriental y, en general, toda metafísica tradicional, emplea un lenguaje sintético y espiritual: el simbolismo.

ARMANDO ASTI VERA

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Indice Julio 2005

Posted by cosmoxenus en 31 julio 2005

Magia y Religión : Transferencia del mal
La Importancia de cada UNO
Del caos al cerebro
Los Principios
¿El tiempo se acelera?
Pensad con Amor
La verdad es una tierra sin caminos
ACERCA DEL SÍMBOLO
La evolución de la conciencia
Ley de las Expectativas
EL CONVENIO ROSACRUZ
Libro Amarillo
COMO ES ARRIBA ES ABAJO
Los simbolismos de la Estrella de Cinco Puntas
EL SENDERO DE LA INICIACIÓN
LA INICIACION Y LOS OFICIOS
MEDIDAS DE FUEGO
LA LUZ INTERIOR Y LA NOCHE OSCURA
LA VOZ DEL SILENCIO
La Puerta: Retorno a las Fuentes Tradicionales
IGLESIA GNOSTICA – Historia y Doctrina
Herejías de Oriente y Occidente
Las Sociedades Secretas

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La flauta mágica

Posted by cosmoxenus en 31 julio 2005

El teatro Real despide la temporada con la expectación que ha generado la ópera de Mozart

JESÚS RUIZ MANTILLA – Madrid

El sonido libre de La flauta mágica, la ópera de las mil incógnitas, todas aún abiertas, despide este año la temporada del teatro Real. La última obra maestra de Mozart, escrita con el soplo de la muerte en el cogote, confundida con los compases de su Réquiem y estrenada en un teatro de los suburbios de Viena en 1791, sigue con toda su batería de sugerencias al aire y ha sido explorada por Jaume Plensa y La Fura dels Baus, creadores del montaje estrenado ayer en Madrid, con dirección musical de Marc Minkovski. “Esta ópera representa la pureza y la búsqueda de la libertad”, afirma Plensa.

Quizá porque fue concebida en un catártico fin de siglo, quizá porque iba preñada de las ideas que iban a alumbrar un nuevo mundo y que todavía hoy suenan a vigente y revolucionaria utopía, La flauta mágica es una de las óperas más misteriosas, más enigmáticas, más abiertas y más eternamente vigentes de la historia del arte universal.

Ni Mozart ni Emanuel Shikaneder fueron conscientes cuando componían la música y el libreto que esta lucha aparentemente infantil y de fábula del bien contra el mal, de la luz contra las tinieblas, iba a seducir a los públicos de tres centurias. Ahora, esta ópera, que a su vez es un tratado de filosofía, ha retado la imaginación de las mentes siempre inquietas de La Fura dels Baus y Jaume Plensa.

El grupo teatral y el artista plástico colaboran desde hace 10 años en montajes operísticos -cuatro hasta la fecha-, un género que conciben, según ellos, desde un punto de vista clásico. “Sí, porque en sus orígenes la ópera era un arte revolucionario, transgresor y contracorriente que después, con los años, ha sido secuestrado y ha ido cayendo en las garras de un público acomodado, aburguesado y conformista”, dice Plensa. Es decir, que, para ellos, la luz del sumo sacerdote Sarastro ha sido vencida por las tinieblas de la Reina de la Noche.

Contra eso vale la pena luchar, pero ellos, que se han permitido ciertas licencias, como la de sustituir las partes recitadas del original por unos textos actuales de Rafael Argullol, han querido ser acompañantes de la obra más que intérpretes. “Intentar saber qué pretendían sus autores hubiese sido muy atrevido por nuestra parte”, afirma Alex Ollé, de La Fura. “No queríamos hacer nada propio, intentar que una realidad paralela circulara alrededor de la música y que fuera ésta la que destacara sobre todas las cosas”.

Por supuesto, han querido plantear los grandes temas que encierra la pieza, pero quizá con matices propios de una visión que considera esta creación genial como algo “esencialmente revolucionario y con una intención política muy fuerte”, afirma Plensa. No en vano se trata de una pieza iniciática plagada de símbolos de la masonería y planteada con personajes con cometido que acompañan a los protagonistas, Tamino y Pamina -interpretados por Toby Spence y María Arnet-, en su búsqueda y que han quedado en la imaginería del arte universal, como el pajarero Papagueno (Brett Polegato y Gabriel Bermúdez), el sacerdote Sarastro (Daniel Borowski) y la pérfida Reina de la Noche (Erika Miklósa). “Más que una ópera de camino iniciático es una búsqueda de la libertad”, afirma Plensa.

Una búsqueda que los autores del montaje han situado en el cerebro: “El lugar más salvaje del cuerpo, el que está fuera de control”, dice Plensa. Y una libertad que debe ser reconstruida por el hombre nuevo, parido en ese templo de la luz y regenerado por un nuevo aire y una pureza alejada de la superchería y muy próxima a la sabiduría.

“La pureza es la clave”, explica Plensa, mientras muestra el escenario desnudo del teatro Real horas antes del estreno, con grandes lonas hinchables esparcidas por el suelo. “Eso es, un escenario desnudo, que se va poblando con elementos hinchados por aire, que en esta ópera no es un elemento casual”, cuenta el escenógrafo. Porque el aire es también el que hace sonar la magia de la flauta, alumbradora de un nuevo mundo.

Viene bien una ópera así para un tiempo ausente de muchas referencias. “No hay modelos y la gente los busca”, afirma Ollé, sin pretender que sus palabras suenen más a discurso apocalíptico propio de un papa, que al de alguien preocupado por el rumbo de ciertas cosas. Lo de los modelos lo apoya Plensa con una anécdota: “Cuando a Rodin le encargaron una escultura de Balzac, lo primero que hizo fue llamar a su sastre para que le diera sus medidas”, dice. Se refieren a modelos sobre los que poder medir para luego construir.

Y La flauta mágica los ofrece en su aventura inagotable, en su riqueza inmensa y siempre iluminadora.

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EL GENIO DE SALZBURGH

Posted by cosmoxenus en 31 julio 2005

Wolfgang Amadeus Mozart, nació el 26 de Enero de 1756 en la ciudad de Salzburgh, Austria. Desde muy temprana edad se reveló como un prodigio de la música. Contaba apenas tres años de edad y ya buscaba armonías en el piano; a los siete años y durante diez más, fue llevado por su padre, músico también, a realizar giras por toda Europa, presentándolo en los más importantes escenarios. Leopoldo Mozart supo manejar con habilidad la carrera artística del Genio.

A los doce años, Mozart compuso su primera Opera, “Bastian y Bastiana”, del género cómico, la cual todavía es aplaudida. En su corta existencia, 35 años, produjo una extensa y maravillosa obra en la cual cultivó todos los géneros musicales, y es así como su profusa creatividad cuenta con 35 sonatas para piano y violín, 17 para piano, más de 50 conciertos para piano y violín, 26 cuartetos para cuerdas, más de 40 sinfonías, 6 óperas, misas y un requiem, escapándoseme algunas obras más.

La música de Mozart, se ha dicho, al escucharla parece fácil, pero en realidad es de las más difíciles para sus intérpretes. El mismo compositor solía decir: “La gente se equivoca cuando cree que me ha sido extremadamente fácil adquirir mi arte; puedo aseguraros que nadie se ha esforzado tanto en el estudio de la composición y que sería muy difícil encontrar un compositor célebre que yo no haya estudiado con aplicación y a menudo, más de una vez de arriba a abajo…”.

Wolfgang Amadeus Mozart, se inició en la Masonería el 14 de Diciembre de 1784 con el grado de Aprendiz, en la Logia Vienesa “POR LA BENEFICENCIA”, siendo su Venerable el Barón Otto Von Gemminger-Hombarg, al que había conocido en 1778 a su paso por Mannheim, cuando se dirigía a París. Este benemérito escritor, traductor y admirador de Rousseau y de Diderot, fue el contacto de Mozart para ingresar a la Orden. Tanto Von Gemminger como Von Sickingen, relacionaron en Francia al Compositor con otro músico y Masón, Franccis-Joseph Gossec.

A partir de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra, en Londres, el 24 de Junio de 1717, bajo los auspicios de San Juan Bautista, la Masonería había experimentado una rápida expansión, no solo en Europa sino también en América.

A pesar de la Bula Papal de 1738, que la condenaba, la Francmasonería fue en un principio tolerada y posteriormente admitida en Austria, fundándose la primera Logia Vienesa en 1742.

La Orden era el punto de encuentro perfecto para la elite intelectual de la época. Inspirada por tradiciones provenientes del Cooperativismo medieval y más concretamente con las de los Arquitectos y Albañiles, así como de los Ritos Iniciáticos que se remontaban a la antigüedad Egipcia, la Masonería estaba abocada a suscribir las ideas humanistas del siglo de las luces. Generosas ideas que tenían por finalidad la felicidad de la humanidad, no podían menos que seducir a un ser tan sensible como Mozart.

En realidad el músico, ya desde tiempo atrás había estado en contacto con Masones, pues en 1767, en Viena, compuso el Lied “Andie Freude” sobre un texto Masónico, en agradecimiento al médico que le curó las viruelas.

Tanto Gebler, Von Gemminger, Legros, director de conciertos espirituales de París, Von Swieten y el sabio Von Born encausaron su vida y le ayudaron a recorrer el camino hacia su Iniciación, la cual tuvo gran acogida ya que el 7 de Enero de 1785, a sólo un mes de ingresar, se convertía en Compañero y el 22 de Abril del mismo año era exaltado al Grado de Maestro.

Gracias a su amor por la Masonería, ingresaron a su Logia Joseph Haydn, el 11 de Febrero de 1785 y Leopoldo, su padre, en Marzo del mismo año.

Ya como miembro de la Orden, su obra musical encausada a la Francmasonería es muy prolífica, contándose entre sus grandes obras Masónicas, las siguientes:

Pequeña Cantata Masónica – KV-623,
Lied – KV-623A,
Thamos – KV-345,
Oda Fúnebre Masónica – KV-477,
Música Fúnebre Masónica – KV-479A, y su
Requiem.

Así mismo, debo destacar su obra cumbre, “La Flauta Mágica” K-620, obra construida sobre una intriga y frívola en apariencia, que no es más que una serie de pretextos a las moralidades que constituyen su esencia. La última ópera de Mozart es, sin duda, la más importante, a pesar de su carácter enigmático. Es a la vez una farsa destinada a divertir al pueblo de los suburbios de Viena y un oratorio Masónico a medida del sueño que lleva en sí, sueño de amor y de belleza, visión de un paraíso que hay que conquistar por el sufrimiento.

La historia interna de la génesis de la Flauta Mágica, está rodeada de una misteriosa oscuridad. Conocedores como somos, de los vínculos de su acción con respecto a ideas, símbolos y prácticas de la Orden Masónica y del deber de discreción que obliga a sus miembros, y siendo Mozart Masón, se pueden aclarar los enigmas y encontrar el camino hacia la comprensión de su ópera.

Sin duda alguna, las aspiraciones humanas de los Francmasones, su lucha contra la superstición y contra la estrechez de conciencia, los principios de ayuda mutua e igualdad fraterna, se ganaron vivamente el sensible corazón de Mozart.

El enigmático Ceremonial de la Orden, el importante papel de la música seria en sus prácticas y ceremonias hicieron lo demás, cautivando la fantasía artística del músico, de ahí que su gran Opera sea un clamor solemne cargado del simbolismo de la Iniciación Masónica.

Tanto amó y honró, Mozart, a su Logia y a la Orden, que sus últimos pensamientos fueron para la Francmasonería, dedicándose a componer su Requiem, el cual quedó desafortunadamente inconcluso. Precisamente durante los últimos años de su vida será junto a sus Hermanos Masones, donde encuentre el consuelo intelectual, material y moral que le eran tan necesarios.

Wolfgang Amadeus Mozart, finalmente deja de existir en Viena el 5 de Diciembre de 1791 agobiado por las penurias económicas y fue enterrado casi en el anonimato, en una fosa común, debido a que su esposa Constanza se hallaba enferma y dos amigos que quisieron acompañar el féretro, tuvieron que devolverse a causa de un torrencial aguacero.

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DEJAD QUE SE HAGA LA LUZ

Posted by cosmoxenus en 31 julio 2005

MICHAEL ROSS

Para un Masón la palabra iluminación significa aclaración interna. Tan igual como el Sol ilumina el mundo físico y sirve de sostén a la vida con su energia, así también el SER, el Sol espiritual, ilumina el mundo interior del espíritu y preserva con su poder las aspiraciones espirituales e ideales de la humanidad.

La Iluminación no puede ser interpretada como alguna clase de experiencia externa; es una consecuencia completamente natural de vivir una vida buscando que sea Iluminada. La Iluminación no confiere perfección, ni hace entrega de una repentina extensión de poderes espirituales, En vez de eso como un amanecer dentro de uno mismo, dentro del SER, el inicio de una inmensa luz.

La Iluminación no es una aceptación dentro de una organización elite de adeptos iniciados, ni una introducción dentro de alguna casa-almacén secreta de caballeros. La Iluminación es simplemente un proceso de despertar—de apertura de los propios ojos, desplazando otro velo, abriendo otra puerta—y buscando dirigidos hacia el rostro de la Verdad. Es la conciencia habiendo penetrado un poco mas profundamente dentro de las maravillas de lo viviente.

No hay motivo para enorgullecerse en la iluminación, si hubiera algo, el estudiante seria mas amable y mas humilde. Pero no es el arrastrarse humillándose. El Masón se aproxima a la Verdad porque es su derecho de nacimiento. Él ni demanda ni suplica. Obedece a la Ley, se acomoda a sí mismo para recibir la luz y la luz viene.

La Iluminación no es una experiencia marcada por una transición abrupta de un estado de ignorancia a un estado de sabiduría. Es una serie de experiencias relacionadas, una serie de descubrimientos espirituales. Habrán momentos que serán mas radiantes que otros, pero la experiencia total se extenderá por un periodo de muchas vidas. El Crecimiento es una secuencia de destapar; un procedimiento ordenado marcado por el aumento gradual de luz interna.

Como un niño en la escuela, tal como recuerdo el desasosiego que aparece al aprender la tabla de multiplicación. Yo me esforcé con los componentes que hacen que exista la teoría de multiplicación. Pasaron semanas y repentinamente ¡Lo Entendí! Un secreto arrebato interno de victoria siguió a un sentimiento de que ahora no había nada en todo el mundo que yo no podría conquistar. El misterio de la Multiplicación no era mas un misterio.

En el destello de niñez del entendimiento había algo espiritual y místico. Un poco de iluminación no otorga inmunidad de futuros esfuerzos, ni promete paz. No hay nada impractico referente al misticismo. La dificultad es que muchas personas impracticas buscan refugio en el misticismo sin hacer ningún esfuerzo por corregir sus defectos.

Para ser iluminado un Masón debe de identificar la conciencia personal con la energia universal y participar conscientemente en ello y sentirlo cuando se mueve a través de nosotros. Donde haya un punto de contacto entre la conciencia personal y la conciencia universal hay una extensión de dicha conciencia personal. Esta extensión es llamada apropiadamente Iluminación. Como dos cables eléctricos que al unirse producirán una chispa en el punto de contacto, así la unión del SER inferior y el SER superior esta siempre acompañada por una expansión temporal del SER inferior. Este destello de energia es interpretado a través de la personalidad del ser humano en términos de una repentina extensión de la conciencia. Algo que es buscado y es repentinamente encontrado, algo deseado que es repentinamente obtenido.

La Iluminación toma siempre la forma de una solución, resolviendo el problema mas inminente del SER mismo. El Masón, desesperándose con un problema difícil y que ha ido tan lejos como ha podido tratando de resolverlo sin ayuda, acabándose los recursos de su conocimiento personal consciente, se desespera por una solución. Puede tomar días, meses, y aun años para encontrar una solución a los problemas, Sin darse cuenta, él está esperando por un milagro.

Entonces llega la luz. ¿Como?, ningún hombre lo sabe; ¿Cuándo?, ningún hombre lo sabe, ¿Por qué?, ningún hombre lo sabe. Sabemos sin embargo, que el esfuerzo es recompensado con alcanzar lo buscado. Eso que fue deseado temprana y honestamente esforzándose por obtenerlo llega. Podemos ver la respuesta como un sueño; puede ser un destello en nuestras mentes; aparecer en las ondas de una piscina o en el vuelo de un pájaro. La clave puede venir de las palabras menos pensadas de un amigo o de un fiel hermano Masón. De alguna manera, no importa como llegue, hay un poco de estallido en el despertar. El cuerpo completo y la mente se atemoriza con el exacto conocimiento de que la respuesta es conocida; la solución es encontrada. La experiencia de genio nos da un amplio testimonio de que sin consagración y perseverancia no puede haber iluminación. Es una recompensa por el esfuerzo.

Demasiados Masones buscan largamente por la liberación y demasiados pocos hacen las disciplinas de liberación. No hay liberación excepto que sea a través de la realización e iluminación. Estos son los únicos escapes de la “rueda de la Ley” o Karma. Aunque ellos no son realmente métodos de escape, pero lo que hacen es sobrepasar las limitaciones por las cuales la mayor parte de los mortales son afligidos. Como el nacimiento es la única entrada dentro del mundo físico, así la Iluminación es la única entrada dentro de la vida espiritual.

Para el Masón, “todas las cosas en el tiempo correcto.” Sin prisa indebida y sin retardo indebido, sin pesar y sin ansiedad, la mente establecida en sabiduría fluye hacia la Verdad. Bajo esas condiciones la Iluminación es tan natural como la vida misma y solo cuando es enteramente natural es real. La así llamada Iluminación producida de cualquier otra manera o por cualquier otro significado puede ser solamente alucinación.

No somos dignos de iluminación solamente porque lo deseemos, también porque lo hemos ganado. Y son tan pocos los que están dispuestos a trabajar para ganárselo. Las masas esperan que la naturaleza revele sus grandes ofrendas sin importar si es merecido.

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