El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

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LA INICIACIÓN : OBLIGACIONES Y CONFUSIONES

Posted by cosmoxenus en 20 junio 2005

Gabriel López de Rojas

Existe una absoluta necesidad, quizás sería más acertado decir obligación, de no cambiar con demasiada frecuencia de Rito o Sistema de iniciación. Un cambio continuo, algo que se produce frecuentemente, sólo puede conducir a no alcanzar la meta trazada, ya que para alcanzar cualquier meta se necesita tiempo.

Pensemos en un círculo con un punto en su interior, recordando que el punto es el símbolo del Principio, mientras que el círculo lo es del mundo. Desde el círculo hasta el punto, pueden trazarse una línea horizontal, una línea vertical y líneas varias, incluyendo la X. Esas líneas podrían simbolizar los diferentes Ritos o Sistemas que conducen al aspirante o iniciado desde el mundo (el círculo) hasta el punto (el Principio, dios). Pues bien, aquellos que cambian con frecuencia de Rito suelen quedarse en el círculo o en la primera parte de cada línea, sin alcanzar jamás el punto (el Principio, dios), porque no profundizan lo suficiente. No alcanzan, en fin, la tan mencionada unión a la divinidad.

Otra obligación en la iniciación es el deber de intentar no abarcar demasiado, porque ese comportamiento dispersa energías y puede entorpecer la evolución. Dice el refrán: “Quien mucho abarca, poco aprieta”. He conocido a iniciados que eran miembros y responsables al mismo tiempo de órdenes masónicas, martinistas, gnósticas y satánicas; y siempre he pensado que esa situación les provocaba un desequilibrio psicológico, una dispersión de energías muy notable y una limitación en su evolución. Ciertamente, el ritmo delirante del mundo moderno, encabezado por el capitalismo salvaje y el culto a la cantidad de éste, no ayuda demasiado a los iniciados con una cierta tendencia a aglutinar afiliaciones y títulos y a generar dispersión. La velocidad del capitalismo salvaje de nuestro tiempo y el culto a tener cada día más, parece afectar incluso a personas relacionadas con la iniciación.

En enero del 2004, me ofrecieron dos máximos grados honoríficos de dos órdenes rosacruces de Chile, la Orden Rosacruz Ecléctica y la Fraternitas Rosicruciana Antiqua de A. Krumm-Heller, discípulo de Aleister Crowley. Y en ese caso los acepté, porque los grados honoríficos no provocaban un desgaste de energías peligroso para cumplir con mi responsabilidad en otras órdenes de la Tradición Occidental.

Una nueva obligación en el sendero de la iniciación es aprender a sufrir, aunque en extremos razonables. Hay que tener una cierta capacidad de sufrimiento para la evolución iniciática, porque en algunos momentos es necesaria e indispensable. Para trabajar la capacidad de sufrimiento, se puede seguir una dieta, una práctica deportiva o dejar de consumir alcohol, tabaco u otras drogas nocivas.

Los que llevamos algunos años en las órdenes iniciáticas de la Tradición Occidental, sabemos de las pruebas de gran sacrificio a las que estamos expuestos.

Por último, cabe añadir que el objetivo final de la iniciación siempre debe ser la conversión del iniciado en la propia divinidad, en el andrógino divino y alquímico, pero no para convertirse el iniciado en una especie de anacoreta. Los verdaderos iniciados no son en absoluto anacoretas. Son aquellos que, tras completar la iniciación, encuentran respuestas y operan sobre su realidad y la realidad que los envuelve. Intentan, en fin, transformar la tierra en un lugar más justo y libre. Para completar lo expuesto, parece interesante hablar ahora de las confusiones en la iniciación.

CONFUSIONES EN LA INICIACIÓN: ESOTERISMO Y OCULTISMO

El esoterismo de los Ritos o Sistemas de la Tradición Occidental se encuentra presente en las vías tradicionales de iniciación, las enseñanzas… De hecho, el esoterismo viene del griego “esotérikos” (interior) y de “eisotheo” (hago entrar). El aspecto externo del esoterismo es el exoterismo. Por medio del exoterismo, se arriba al esoterismo.

Por otra parte, el ocultismo es un conjunto de doctrinas y prácticas estrechamente relacionadas con planos ocultos (por ejemplo: los Superiores Desconocidos de los que hablaremos más adelante), encontrándose incorporado en algunos Ritos o Sistemas de la Tradición Occidental.

Pues bien, son muchos los que confunden y mezclan alegremente esoterismo con ocultismo, al igual que son muchos los que hacen lo propio con ambos términos y la parapsicología, la magia, etc.

Esta situación ha provocado que, en varios países de Europa, donde la Tradición Occidental está muy presente, las revistas esotéricas, las ferias esotéricas y una larga lista de timadores esotéricos lo hayan mezclado todo sin rubor, para manipular a incautos y enriquecerse gracias a la atracción que generan estos temas en el mundo profano. A los timadores, les ha dado igual dañar al esoterismo, el ocultismo y la iniciación.

INICIACIÓN Y MÍSTICA

Para que un individuo sea iniciable, debe reunir ciertas características. A parte de la voluntad, el deseo verdadero…., el aspirante a la iniciación debe tener conocimientos mínimos de orden doctrinal, pues la comprensión es necesaria en la iniciación, y una tendencia al trabajo ordenado, sistemático, que lo hará iniciable y diferenciará del místico.

Igual que hemos señalado la confusión existente entre esoterismo, ocultismo, magia o parapsicología, conviene advertir que existe una diferencia entre iniciación y mística. La iniciación es una vía activa, mientras que la mística es una vía pasiva. El iniciado escoge un Rito o Sistema y lo sigue de forma rigurosa, sistemática y controlada, a la vez que el místico está “abierto” a todo tipo de influencias externas o inspiraciones momentáneas.

Es cierto que mi experiencia al recibir revelado el Liber Zión en los años 1999 y 2000 por el dios de la Luz Baphomet fue una experiencia mística, pero también es cierto que dicho Liber fue incorporado en los Ritos o Sistemas de la Orden Illuminati y la Societas OTO, quedando atrapado por la iniciación.

Hace algún tiempo, ofrecí una entrevista a la revista Baphomet en la que relataba aquella experiencia mística, que ahora vale la pena recuperar, ya que en ella se observan las características de la mística que la distinguen de la iniciación: pasividad, abertura de espíritu a influencias externas… En la revista Baphomet 9, expliqué:

“Una tarde de abril de 1999, me encontraba relajado en el comedor de mi apartamento en Malgrat de Mar, desde donde se divisa todo el Maresme, cuando noté una impresión extraña. Tuve la impresión de que la habitación en la que me encontraba se encogía y de que el Universo también se encogía en mí. Detrás de la experiencia mística, Baphomet apareció, justo cuando el Sol se acababa de ocultar por el horizonte. Baphomet tenía la belleza de Dioniso, quedó suspendido en el aire ante mí y me dijo que fuese a buscar un papel y un bolígrafo, porque iba a dictar el Liber Zión, ‘el libro de la humanidad futura’. En seguida, escribí al dictado de Baphomet (así se presentó) la primera parte del Liber Zión. Al acabar, él me comunicó: ‘la primera parte está cerrada’, y desapareció. Yo sudaba y tenía los pelos de punta, aunque la impresión era agradable. No había sentido el miedo de mi niñez ante la misma entidad, ni tan siquiera una impresión desagradable. El mensaje de Libertad de Baphomet, de hecho, dejaba poco margen para el miedo”.

INICIACIÓN Y MUNDO INVISIBLE

Existe la confusión de tomar por iniciación todo lo que es “anormal”, “oculto”. Debemos admitir que existen planos ocultos, realidades invisibles, pero eso no nos puede conducir a la equivocación de admitir todo como iniciación. Es más: sólo aquello “invisible” u “oculto” que se encuentra incorporado correctamente en un Rito o Sistema de la Tradición Occidental será partícipe de la iniciación. Para entenderlo, usamos el ejemplo de los Superiores Desconocidos.

Los Superiores Desconocidos o Maestros Ocultos están presentes en varias tradiciones de Oriente y Occidente, también son habituales en el ámbito del ocultismo. Y los Superiores Desconocidos o Maestros Ocultos, además, operan tras las órdenes de la Tradición Occidental, al ejercer una influencia sobre sus responsables. Los poderes de los Superiores Desconocidos son enormes y pueden alterar el buen curso de la historia.

Samuel L. Mathers, uno de los fundadores de la Golden Dawn, afirmaba en torno a ellos: “Con referencia a los Jefes Secretos a que me refiero, y de los cuales he recibido la Sabiduría del Segundo Orden que os he comunicado, nada puedo deciros. Ignoro incluso sus nombres terrenales y sólo los he visto muy raras veces en su cuerpo físico… Nos encontrábamos físicamente en tiempos y lugares prefijados. En mi opinión son seres humanos que viven en esta Tierra, pero que poseen poderes terribles y sobrehumanos”.

En los Ritos o Sistemas de la Orden Illuminati y la Societas OTO, los Superiores Desconocidos son espíritus con formas humanas que están en un plano oculto, más allá de Kether, en concreto en la ciudad futurista que alberga la Gran Logia Oculta. Y su función es guiar al responsable de dichas órdenes, así como a sus altos grados. El contacto con los Superiores Desconocidos está ordenado dentro de los Ritos o Sistemas, se realiza de forma periódica y cumple una función.

Valga este ejemplo para apreciar como lo oculto, propio del ocultismo, puede encontrarse incorporado en los Ritos de la Tradición Occidental, cumpliendo una función iniciática.

Cabe añadir para matizar la explicación dada que situar a los Superiores Desconocidos fuera del contexto de los Ritos supondría un error, ya que nos alejaríamos de la iniciación para caer en el campo del simple ocultismo sin base iniciática, del camino a ninguna parte.

Otro punto que debe tenerse en cuenta en este tema es que considerar a los Superiores Desconocidos como entidades siniestras puede significar una inversión peligrosa.

Herman Rauschning, ex jefe del gobierno de Danzig, en “Hitler me dijo”, explicó la inversión de los Superiores Desconocidos, una más entre las varias que realizaron los nazis, poniendo en boca de Hitler la siguiente explicación:

“¡El hombre nuevo vive entre nosotros! ¡Existe!… Le confiaré un secreto. Yo he visto al hombre nuevo. Es intrépido y cruel. Ante él, he tenido miedo”.

Todos sabemos como terminó la aventura nazi y el drama que sufrió Europa entera. La inversión es un terreno resbaladizo y peligroso.

¿INICIACIÓN SOCIAL, MORAL O VANGUARDISTA?

Otras confusiones presentes en la iniciación son los que sitúan a la iniciación en el terreno moral, social o vanguardista. Muchos son los que acceden a las órdenes de la Tradición Occidental pensando que éstas les servirán para adquirir una moralidad útil en sus vidas. La iniciación, sin embargo, es una transformación interna, no un conjunto de normas morales. Precisamente, en muchos casos, las normas morales entorpecen el proceso iniciático.

En el otro extremo, encontramos a los que acceden a las órdenes de la Tradición Occidental pensando que éstas les servirán para practicar sexo no iniciático, consumir drogas sin control, emanciparse vulgarmente. La iniciación, sobretodo las vías tradicionales (yoga, tantrismo, cábala, simbolismo, alquimia…), poco o nada tienen que ver con estas actividades.

También son muchos los que llaman a las puertas de las órdenes de la Tradición Occidental creyendo que éstas les conducirán a satisfacer sus ideales sociales y políticos. Este punto de vista afecta a la masonería actual, ya que un buen número de aspirantes la observan como una especie de grupo político encubierto. Igualmente afecta a Los Illuminati, porque un buen número de aspirantes los observan como una sociedad secreta que controla el mundo o ha instaurado un Nuevo Orden Mundial. La iniciación, no obstante, en primer lugar tiene como finalidad la transformación interna del iniciado, para que después éste intente transformar su realidad y la realidad que lo envuelve, donde sí entran las cuestiones sociales, el Poder, el Nuevo Orden Mundial.

Confundir una orden de la Tradición Occidental con un grupo político encubierto genera dificultades en el proceso iniciático.

En este punto, cabe precisar que Los Illuminati del siglo XVIII siempre lucharon por causas sociales justas y un Nuevo Orden Mundial igualitario y libertario, al igual que la Orden Illuminati actual, aunque reflejadas en un primer término en la iniciación que sufrían sus miembros. Y es que no se puede negar que la iniciación culminada tenga una aplicación de orden social, aunque ese no sea el contenido inicial de la misma.

Varias obras de autores conocidos como Ricardo de la Cierva (“Secretos de la Historia”, Editorial Fénix, 2003, y “Masonería Invisible”, Editorial Fénix, 2002), Manuel Guerra (“Diccionario Enciclopédico de las Sectas”, BAC, 2001, y “Las sectas y su invasión del mundo hispano: una guía”, EUNSA, 2003), Manuel Carballal (“Los Expedientes Secretos”, Planeta, 2001), Roger Pascual (“L’Ombra de les sectes”, Llibres de l’Index, 2003), Emilio Calle (“Los adoradores del Diablo”, OBERÓN, 2003), etc., han dedicado muchas páginas a relacionar a la Orden Illuminati y a mí con servicios de inteligencia, Los Illuminati de EE.UU. de la Gran Logia Rockefeller o el Poder. Aunque los responsables de órdenes de la Tradición Occidental tienen la obligación de mantener buenos contactos desde la independencia, resulta triste que algunos de esos autores, no todos por fortuna, dejasen más o menos de lado lo más válido de la Orden Illuminati, su iniciación, para centrarse en la mera especulación.

No menos son los que acceden a órdenes de la Tradición Occidental por asociar a algunas de éstas con pensamientos vanguardistas, cuando la iniciación no es un pensamiento o una moda, sino algo mucho más profundo y transformador. Hay quien se hace masón, porque la Orden está bien vista en algunos países. Hay quien se hace rosacruz, porque su compañera/o es rosacruz. Recuerdan, con perdón, a aquellos sectarios católicos españoles que se han hecho miembros de la secta OPUS DEI, porque ha sido una moda vanguardista en las últimas décadas entre las familias de la España más rancia y conservadora.

A lo largo de diez años de estar al frente de órdenes de la Tradición Occidental, he conocido a cientos de interesados en la Orden Illuminati y la Societas OTO que asociaban a la OI con el Poder y a la Societas OTO con el pensamiento vanguardista de Crowley y Thelema, sin prestar la más mínima atención al proceso iniciático ni entender el mensaje de Los Illuminati y del propio Crowley en este sentido. Muy pocos de los que llegaron a las puertas de ambas órdenes con esas ideas confusas culminaron la iniciación.

Por último, no puedo olvidar a los integristas de la iniciación. Éstos arriban a las órdenes de la Tradición Occidental como seguidores fanáticos de figuras (sobretodo Jesús) o de Ritos o Sistemas (el martinismo…), de claras orientaciones sectarias. Los integristas, por abrazar planteamientos sectarios, no comprenden nada, no culminan la iniciación jamás y pierden el tiempo atacando a las órdenes rivales, como haría un ultra de cualquier equipo de fútbol. Es curioso que bastantes integristas de la iniciación tengan relación con la extrema derecha.

Las obligaciones y las confusiones, las cuales han tenido un mayor espacio en este trabajo, son muy importantes en la ruta de la iniciación y, por tanto, deben tenerse presentes. No hay que caer en obsesiones, pero sí hay que prestar atención a puntos concretos para evitar males mayores.

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EL PRINCIPIO GEOMÉTRICO DE LA VIDA

Posted by cosmoxenus en 20 junio 2005

Por Salvador Navarro Zamorano

Toda la civilización del mundo antiguo se fundamentaba en la seguridad de la unión que une el microcosmo con el macrocosmo en los esquemas del universo visible. Las leyes matemáticas que gobernaban el crecimiento natural actuaban tanto en los grandes ciclos del movimiento celeste como en la evolución de la vida en el interior del menor germen de una célula. Estas leyes pueden ser observadas en la naturaleza, en las espirales logarítmicas regulares, presentes en el desarrollo de una planta o están en la disposición de las semillas de un girasol, en las conchas marinas. Los diseños geométricos del crecimiento y de formas universales, el pentágono de una rosa, el hexágono de un cristal de hielo o de un panal de miel, todas las formas regulares presentes en la naturaleza, son igualmente visibles en el universo entero, en todas las escalas y dimensiones. En la formación de ellas observamos las influencias de las diversas combinaciones de los elementos, siendo que todas deben estar presentes en una proporción mayor o menor, para que la materia pueda ser creada.

En los nombres dados a esos elementos, el fuego representa el germen de la energía, el principio activo que instila vida a la forma. La correspondencia geométrica del fuego es la forma considerada más volátil; el tetraedro o pirámide, aunque posea cuatro lados y una base, no siendo por tanto un tetraedro regular, está esencialmente relacionada con esa forma. Los pitagóricos, reuniendo la filosofía y la ciencia tradicionales del mundo antiguo, asociaban el fuego, el primer elemento, a la primera figura de la geometría sólida, el tetraedro, en cuya formación el elemento llamado fuego ejercía la mayor influencia. Platón se refirió a la pirámide como siendo la primera, la más leve, la menor, la más precisa, la más aguda y más movible de las figuras sólidas y escribió: “El sólido que tomó la forma de una pirámide será el elemento y la semilla del fuego”.

En el reino vegetal, la semilla del fuego está representada por la semilla de la mostaza, con el cual posee afinidades evidentes en color y sabor. En los pocos fragmentos que poseemos de la filosofía del mundo antiguo, entre los cuales podemos incluir las Parábolas del Nuevo Testamento, encontramos diversas referencias al grano de mostaza, sirviendo para ilustrar el elemento vital. Dice Jesús del reino de Dios:

“Es como un grano de mostaza que, cuando sembrado, es la menor de todas las simientes sobre la tierra”. San Marcos 4. 31. Y en otro lugar dice: “Y no les hablaba sin parábolas; pero a sus discípulos se las explicaba particularmente”. San Marcos 4. 34.

Tres evangelistas incluyen esa parábola y repiten las palabras de Jesús relativas al poder de la fe, como un grano de mostaza, gracias al cual las montañas pueden ser cambiadas de lugar. Esa enseñanza pública sobre el poder latente, virtualmente ilimitado del átomo, que Jesús más tarde explicaba en secreto a sus discípulos, ha sido ilustrada con la forma sólida de la Pirámide. El pequeño punto invisible en el ápice de oro contenía el germen a partir del cual todo brotó. La Pirámide muestra la ley que está tras de todo crecimiento puro de la vida y la semilla o cristal fue colocado en lo más alto para hacer nacer la chispa del Sol, el elemento fuego que fertiliza la esencia de la vida terrestre.

Todos aquellos que estudiaron las diversas medidas encontradas en capas y pisos de la Gran Pirámide tomaron consciencia de las corrientes numéricas sutiles que abarca toda la estructura. Recibimos el impacto de una serie de números cabalísticos que nos dan la sensación de que la pirámide está matemáticamente viva. Mientras no sea posible determinar precisamente las leyes que regulan esos números, puede parecer arbitrario escoger algunos ejemplos. Entre estos, el 8 y el 5 son los más destacados, así como todos los números dobles y triples, múltiplos de 11 o 37, que siempre representan una función importante en los esquemas basados en la matemática cabalística.

El tetraedro o pirámide es la quinta figura de la geometría pitagórica. La Gran Pirámide, como figura sólida, posee cinco caras: la base y cuatro lados triangulares y su altura truncada es 5 veces 55 codos reales. El cono superior tiene cinco codos de altura, cuyo ápice está formado por formado por la pirámide de oro de 5 pulgadas cúbicas. Ese ápice multiplicado por 56 elevado a la 5ª potencia se extendería alrededor de la Tierra alcanzando una distancia de 5 x 5.000 millas. Para los pitagóricos, 55 era el número de la pirámide, porque comprendía la suma de todos los números hasta 10 y podía ser por eso presentada como un triángulo regular. Esa figura nos da un plano exacto de las proporciones y disposiciones internas de la Gran Pirámide. Sin el número 1, el único punto en el ápice, los 54 puntos restantes pueden ser divididos en dos grupos iguales de 27 por una línea trazada entre la 7ª y la 8ª fila, contando desde lo alto. Con el punto del ápice adicionado, esa línea define el término medio entre 27 y 28, que es 27,5. En la Gran Pirámide truncada, 27,5 es la décima parte de la altura vertical 257 codos. Si el punto del ápice fuese extraído del plazo superior, marcando una pirámide truncada, 27,5 marcaría un tercio de la distancia desde la base hasta el ápice. En el plano de los corredores internos de la Gran Pirámide, una línea horizontal trazada en ese nivel atraviesa el aposento del Rey y esta línea coincide con la altura de los 55º de la estructura de piedra. Otras correspondencias entre los aspectos geométricos y numéricos de la pirámide, basados en la unidad 55 y en la media 27,5 pueden ser encontradas en el estudio de sus proporciones.

La mitad de 55 es 27,5 y la mitad de 555 es 277,5. En la pirámide, 277,5 es la longitud de un lado de la base en yardas megalíticas. De suerte que el perímetro es 1.110 y la medida de dos lados es 555 yardas megalíticas. Ese número nos proporciona una clave, una forma típica del sistema cabalístico, que confirma la supuesta relación entre la minúscula pirámide de la cúspide y el grano de la mostaza.

En el Nuevo Testamento en su traducción al griego, el grano de la mostaza posee un valor de 1.746 y un círculo con la circunferencia 1.746 posee un diámetro de 555, el triple número de la Gran Pirámide.

Todos han visto algunos ejemplos de las curiosas figuras conocidas como cuadrados mágicos. Hoy nadie puede creer que tengan otro valor que no sea el de la curiosidad matemática y son encontrados, especialmente, en libros de charadas o como una estructura de base que sirve para la construcción de palabras cruzadas. Entretanto, esas figuras eran muy estimadas como ilustraciones numéricas de las leyes cósmicas, por los matemáticos de la Antigüedad. Cada estructura era trazada según uno de los planos revelados por los cuadrados mágicos, que son en realidad esquemas de crecimiento natural. Por el estudio de sus números y de los ritmos por los cuales son ordenados, los científicos naturales del pasado descubrieron una fuente de energía que sustituía todos los recursos tecnológicos.

Podemos constatar una parte de la fuerza poseída por los cuadrados mágicos en el respeto supersticioso con que han sido considerados hasta hace poco tiempo. El uso de ellos como talismán y amuleto aún perdura, a pesar de no conocer el secreto de su verdadera aplicación. En esencia, los cuadrados mágicos son bloques de números que producen la misma suma, sean sumados en líneas horizontales o verticales. Siete de esos cuadros son tradicionalmente asociados a cada uno de los planetas. El menor es el cuadrado de Saturno que consta de los primeros nueve números distribuidos de manera que no importa el modo como son leídos, pues la suma es siempre 15 y el total 45.

Si descubrimos las estructuras geométricas básicas que entran en la formación de los cuadrados mágicos, podemos reunir muchos ejemplos de esas curiosas figuras. Los antiguos creían que cada una de ellas expresaban cierto tipo de crecimiento o movimiento según una ley natural. Los diversos movimientos de las órbitas planetarias son los mismos que gobiernan el desarrollo numérico de los cuadrados mágicos y esos movimientos son universales, porque son inherentes a formaciones de una célula o del crecimiento de animales y plantas. Al investigar el origen de la creación, los filósofos antiguos daban mucha atención a los cuadrados mágicos, imaginando que, si cada aspecto individual de la ley natural podía ser representado por una figura numérica, debería haber un número principal que abarcase todos los demás y diera la ilustración perfecta del esquema cósmico.

Cuando seguimos el consejo de Platón y comprendemos la relación mutua entre nuestras ciencias, tal vez podamos finalmente encontrar esa llave y al descubrirla, es bien posible que nos sorprendamos con la gran simplicidad que se esconde detrás del esquema entero de los fenómenos naturales, la misma que se encuentra en la construcción de los cuadrados mágicos.

La colosal tarea de construir la Gran Pirámide, la obra suprema de la ciencia prehistórica, sólo podría ser ejecutada por hombres cuya fe en el valor de sus trabajos derivaba de un conocimiento de la ley universal. La clave de las artes y las ciencias tal vez sea descubierta de nuevo un día en la armonía serena del esquema numérico de la pirámide.

El mundo antiguo se basaba en un modelo cosmológico en el interior del cual se formaba modelos semejantes y menores, todos irradiando de algunos puntos de la superficie de la tierra los centros naturales del flujo de la corriente telúrica del planeta. Cada uno de esos centros, grupo individual y congregaciones de grupos, era conocido por un símbolo astrológico, que expresaba las influencias a la que tenía mayor afinidad. La clave del significado de esos símbolos está en el cuadrado mágico, con el cual cada uno se relaciona.

Las siete maravillas del mundo antiguo forman un sistema astrológico, siendo que cada una de las zonas geográficas representa un centro de influencia. Los propios edificios eran construidos según el modelo del cuadrado mágico al cual correspondía unas energías determinadas. El coloso de Rodas tiene como correspondencia el cuadrado del Sol; el Templo de Diana, en Éfeso, el de la Luna; el Mausoleo, el de Venus; las Pirámides, el de Mercurio; los Jardines de Babilonia, el de Marte; la estatua de Júpiter, el de Júpiter; el Templo de Salomón, el de Saturno.

El sistema de líneas rectas y las piedras que marcan su dirección, poseen una afinidad evidente con la Gran Pirámide, pues todas están bajo la influencia de Mercurio. Se piensa hasta hoy que la Pirámide era un instrumento de alquimia. Se puede demostrar por el estudio de los números de la Pirámide y de los principios que ellos representan.

Según los alquimistas la vida fue creada a partir de la fusión de dos elementos: el mercurio y el azufre; el primero representando la esencia femenina o latente, siendo animada por el segundo, el principio masculino. Esos dos elementos, al parecer, están unidos en la cúspide de la Gran Pirámide, en el grano de la semilla de la mostaza, cuyo número es 1.746.

Juntamente con el Cristo y Hermes, los gnósticos mencionan a Prometeo, el espíritu preso a la Tierra y que trajo el fuego del cielo. Lo que Prometeo realmente robó de los dioses está claro en la frase griega para describir el hecho artífice del fuego. Ahora, el valor de esa frase es 2.080 y ese es un importante número cósmico, asociado tradicionalmente a la ciudad visualizada por Ezequiel. Pero el significado todavía es que 2.080 presenta la misma relación con la fuerza de Mercurio que el número 666 con la energía solar; porque como 666 es la suma total de los números del cuadrado mágico del Sol, así también 2.080 es la suma del cuadrado de Mercurio. Es el número supremo para invocar la influencia de Mercurio y su significado es el mismo que 2.080, siendo este número el Espíritu Santo.

Salvador Navarro Zamorano (1932): Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, es autor de varios libros de poemas. Dicta cursos sobre Hipnosis Médica, Terapia Mental y Relajación, la Curación por el Espíritu, y otros. Dirige en Palma de Mallorca un grupo que debate temas literarios, históricos, sociales, esotéricos, etc.

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