El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 11/06/05

LAS ABREVIATURAS EN LA MASONERÍA

Posted by cosmoxenus en 11 junio 2005

Las abreviaturas de los términos técnicos o de títulos oficiales, como de palabras de pase o sagradas, son muy extensas en la Masonería. Pocas veces se usaron en las publicaciones primitivas. Por ejemplo, no se encuentran en la primera edición de la obra de Anderson, (La Constitución). Pero dentro de un período comparativamente reciente, han ido en aumento, especialmente entre los escritores franceses; y por lo tanto han ocasionado una familiaridad esencial y necesaria entre los estudiantes masónicos. Entre los autores ingleses y casi siempre entre los franceses, frecuentemente se distinguen las abreviaturas masónicas por los tres puntos, así … en forma triangular seguido de las letras, cuya marca singular fue usada por primera vez, según Ragón, el 12 de agosto de 1774, por el Gran Oriente de Francia, en un discurso a sus subordinados.

No hay una explicación concreta del significado de estos puntos; pero se refiere, evidentemente, a las tres luces del ara, o quizás, más generalmente al número tres y al triángulo, ambos símbolos importantes en el sistema masónico.

Antes de proceder con el presente trabajo, hay que notar que las letras dobles significan el plural de aquellas voces de las cuales una sola letra es la abreviatura, así por ejemplo, H … significa Hermano y HH … Hermanos. En inglés, L … se usa algunas veces para indicar Logia y LL … indican Logias.

Creo haber hecho notar esta observación lo suficiente, pues no juzgo necesario aumentar más la lista de abreviaturas para insertar estos plurales. Por consiguiente, si un Inspector por ejemplo encontrase: S … G … I … para significar Soberano Gran Inspector, los plurales respectivos sean naturalmente, SS … GG … II … , los cuales indican Soberanos Grandes Inspectores, y así sucesivamente.

El presente, no pretende ser un catálogo especializado de abreviaturas masónicas, sino, más bien una guía práctica para el Hermano estudiante que lo consulte.

Bro. Eduardo Sebastianelli

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »

Karma y Cabalá

Posted by cosmoxenus en 11 junio 2005

También encontramos el concepto de reparación en la cabalá hebrea. En hebreo existe un término equivalente a karma: tikún. El tikún es el trabajo de corrección que debe hacer un alma encarnada sobre sus acciones pasadas. Cada uno viene a la vida física con un tikún determinado. Cada uno viene a realizar su trabajo de corrección de acciones pasadas. A veces, este trabajo suele ser un poco pesado, pero también tenemos a nuestro alrededor seres que nos acompañan y nos ayudan en este trabajo de corrección. Nuestros padres, abuelos, maestros amigos o pareja están para ayudarnos y nosotros para ayudarlos a ellos; en este trabajo de corrección de nuestros errores del pasado. De modo que cada uno está cumpliendo su tikún o su karma, como se prefiera.

Corregir, reparar el efecto de nuestras acciones pasadas. De eso se trata. No hay castigo, no hay nadie allá arriba señalándonos con el dedo. Todo lo que se nos pide es que corrijamos nuestros errores, que reparemos el dolor o la ofensa causada a un semejante. Somos tan responsables de nuestro sufrimiento como de nuestra felicidad. Si aceptamos efectuar tareas de servicio en favor de aquéllos a quienes hemos lastimado, podremos ser felices. Si, por el contrario, por orgullo, por soberbia, nos negamos a dicha tarea, no tendremos más remedio que sufrir, por cuanto nuestros ofendidos de ayer querrán cobrarse su deuda hoy. Y no lo hacen por maldad. Simplemente es la reacción a la fuerza que nosotros mismos pusimos en movimiento con nuestra acción primitiva. Así funciona el karma. Es una concatenación de causas y efectos. Si a la ofensa se responde con la ofensa, sobrevendrá una ofensa mayor, y así sucesivamente, hasta que uno de los contendientes reaccione, despierte, tome conciencia, pida disculpas y perdone. En ese preciso instante se detiene la rueda del karma. Por eso Jesús enseñaba: “Si te dan una bofetada, pon la otra mejilla”. Porque reaccionar a la ofensa significa entrar en la rueda del karma con todas sus dolorosas consecuencias. Y en este momento, me viene a la mente otra coincidencia de la cabalá, por cuanto en hebreo, el término correspondiente para reencarnación es guilgul neshamot, que significa ruedas de un alma, y no es otra cosa que la rueda del karma de los hindúes.

“El príncipe de hoy es el mendigo de mañana, y el mendigo de hoy será el príncipe de mañana.” Son las idas y venidas de un alma, hasta alcanzar la comprensión que le permita detener el giro incesante de la rueda y salirse de ella.

Quiero compartir con ustedes mi experiencia personal al respecto. Esto lo comprendí tras varios años de trabajo con la terapia de vidas pasadas y luego de haber pasado yo mismo por la experiencia de la regresión.

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »

RENE GUENON :: EL SIMBOLISMO DEL ZODIACO ENTRE LOS PITAGORICOS

Posted by cosmoxenus en 11 junio 2005

Rene Guenon [1]

Al tratar la cuestión de las puertas solsticiales, nos hemos referido directamente sobre todo a la tradición hindú, porque en ésta se encuentran presentados del modo más neto los datos de esa cuestión; pero se trata de algo que, en realidad, es común a todas las tradiciones, y que puede establecerse también en la Antigüedad occidental. En el pitagorismo especialmente, ese simbolismo zodiacal parece haber tenido importancia no menos considerable; las expresiones de “puerta de los hombres” y “puerta de los dioses”, que hemos empleado, pertenecen, por lo demás, a la tradición griega; solo que las informaciones llegadas hasta nosotros son tan fragmentarias e incompletas que su interpretación puede dar lugar a multitud de confusiones, que no han dejado de cometer, según veremos, quienes las han considerado aisladamente y sin esclarecerlas por comparación con otras tradiciones.

Ante todo, para evitar ciertos equívocos sobre la situación respectiva de esas dos puertas, ha de recordarse lo que hemos dicho sobre la aplicación del “sentido inverso” según se las encare con respecto al orden terrestre o al orden celeste: la puerta solsticial de invierno, o el signo de Capricornio, corresponde al norte en el año, pero al sur en cuanto al curso del sol en el cielo; análogamente, la puerta solsticial de verano, o el signo de Cáncer, corresponde al sur en el año, y al norte en cuanto al curso del sol. Por eso, mientras que el movimiento “ascendente” del sol va del sur al norte y su movimiento “descendente” del norte al sur, el período “ascendente” del año debe considerarse, al contrario, como dirigido del norte al sur, y su período “descendente” como dirigido del sur al norte, según ya lo hemos dicho con anterioridad. Precisamente con relación a este último punto de vista, en el simbolismo védico la puerta del deva-loka está situada hacia el norte y la del pitr-loka hacia el sur, sin que haya en ello, pese a las apariencias, contradicción ninguna con lo que encontraremos en lo siguiente respecto de otros lugares.

Citaremos, acompañándolo de las explicaciones y rectificaciones necesarias, el resumen que da Jérôme Carcopino de las concepciones pitagóricas[2]: “Los pitagóricos —dice— habían construido con toda una teoría sobre las relaciones del Zodíaco con la migración de las almas. ¿A qué época se remonta? Imposible saberlo. En todo caso, durante el siglo II de nuestra era esa teoría se desarrollaba en los escritos del pitagórico Numenio, que nos son accesibles por un resumen seco y tardío de Proclo en su comentario a la República de Platón y por un análisis, a la vez más amplio y más antiguo, de Porfirio, en los capítulos XXI y XXII del De Antro Nyinpharum”. Hay en esto, señalémoslo al punto, un excelente ejemplo de “historicismo”: la verdad es que no se trata en modo alguno de una teoría “construida” más o menos artificialmente en tal o cual fecha, por los pitagóricos o por otros, al modo de una simple concepción filosófica o individual; se trata de un conocimiento tradicional referente a una realidad de orden iniciático, el cual, en razón de su carácter tradicional mismo, no tiene ni pudo tener origen ninguno cronológicamente asignable. Por supuesto, son éstas consideraciones que pueden escapar a un erudito”; pero, al menos, inclusive un “erudito” puede comprender esto: si la teoría de que se trata hubiera sido “construida por los pitagóricos”, ¿cómo explicar que se la encuentre por doquiera, fuera de todo influjo griego, y especialmente en los textos védicos, que sin duda alguna son muy anteriores al pitagorismo? Inclusive esto, desgraciadamente, puede ser ignorado por el señor Carcopino en cuanto “especialista” de la Antigüedad grecolatina; pero, según lo que él mismo refiere luego, esa concepción se encuentra ya en Homero; por lo tanto, incluso entre los griegos, era ya conocida, no digamos solo antes de Numenio, cosa demasiado evidente, sino inclusive antes de Pitágoras; es una enseñanza tradicional que se ha transmitido de modo continuo a través de los siglos, y poco importa la fecha quizá “tardía” en que ciertos autores, los cuales nada han inventado ni han tenido pretensión de inventar, la hayan formulado por escrito de manera más o menos precisa.

Dicho esto, volvamos a Proclo y a Porfirio: “Ambos autores concuerdan en atribuir a Numenio la determinación de los puntos extremos del cielo: el trópico de invierno, bajo el signo de Capricornio, y el trópico de verano, bajo el de Cáncer, y en definir, evidentemente siguiendo a Numenio y según los ‘teólogos’ que éste cita y que le han servido de guías, Cáncer y Capricornio como las dos puertas del cielo. Sea para descender a la generación, sea para remontarse a Dios, las almas debían, pues, necesariamente franquear una de ellas”. Por “puntos extremos del cielo”, expresión algo demasiado elíptica para ser perfectamente clara de por sí, debe entenderse aquí, naturalmente, los puntos extremos alcanzados por el sol en su curso anual, en los que en cierto modo se detiene, de donde el nombre de “solsticios”; y a estos puntos solsticiales corresponden las dos “puertas del cielo”, lo que representa exactamente la doctrina tradicional que ya conocíamos. Según lo hemos indicado en otro lugar[3], esos dos puntos estaban simbolizados a veces, por ejemplo bajo el trípode délfico y a los pies de los caballos del carro solar, por el pulpo y el delfín, que representan respectivamente a Cáncer y Capricornio. Va de suyo, por lo demás, que los autores de que se trata no han podido atribuir a Numenio la determinación misma de los puntos solsticiales, que fueron conocidos de todo tiempo; simplemente se han referido a él como a uno de los que habían hablado antes de ellos sobre esos puntos, así como Numenio mismo se había referido a su vez a otros “teólogos”.

Se trata luego de precisar el papel propio de cada una de ambas puertas, y aquí aparecerá la confusión: “Según Proclo, Numenio las habría especializado estrictamente: por la puerta de Cáncer, la caída de las almas en tierra; por la de Capricornio, el ascenso de las almas al éter. En Porfirio, al contrario, solo se dice que Cáncer está en el norte y es favorable para el descenso, y Capricornio está a mediodía y es favorable para el ascenso: de modo que, en vez de estar estrictamente sujetas a un ‘sentido único’, las almas habrían conservado, tanto a la ida como al retorno, cierta libertad de circulación”. El final de esta cita no expresa, a decir verdad, sino una interpretación cuya responsabilidad conviene dejar íntegramente al señor Carcopino; no vemos en absoluto en qué lo que dice Porfirio sería “contrario” a lo que dice Proclo; está formulado quizás de modo un tanto más vago, pero parece en realidad significar en el fondo la misma cosa: lo que es “favorable” al descenso o al ascenso debe entenderse sin duda como lo que lo hace respectivamente posible, pues no es nada verosímil que Porfirio haya querido dejar subsistir una especie de indeterminación, lo cual, siendo incompatible con el carácter riguroso de la ciencia tradicional, en todo caso no constituiría sino una prueba de su pura y simple ignorancia personal sobre ese punto. Como quiera que fuere, es claro que Numenio no ha hecho sino repetir, sobre el papel de ambas puertas, la enseñanza tradicional conocida; por otra parte, si, como lo indica Porfirio, ubica Cáncer al norte y Capricornio al mediodía, ello se debe a que se refiere a la situación de esos puntos en el cielo; por lo demás, esto se encuentra netamente indicado por el hecho de que, en el contexto anterior, se habla de los “trópicos”, que no pueden tener otra significación que aquélla, y no de los “solsticios”, que, al contrario, se referirían más directamente al ciclo anual; por eso la situación aquí enunciada es inversa con respecto a la que da el simbolismo védico, sin establecer empero ninguna diferencia real, pues son dos puntos de vista igualmente legítimos y en perfecta concordancia una vez que se ha comprendido su mutua relación.

Hemos de ver ahora algo mucho más extraordinario todavía: el señor Carcopino continúa, diciendo que “es difícil, en ausencia del original, extraer de esas alusiones divergentes” —pero que, debemos agregar por nuestra parte, no son divergentes sino en el pensamiento de este autor— “la verdadera doctrina de Numenio”, la cual, como hemos visto, no es en absoluto su doctrina propia, sino solamente la enseñanza repetida por él, y esto es, por otra parte, más importante y digno de interés; “pero del contexto de Porfirio resulta que, incluso expuesta en su forma más elástica” —como si pudiese haber “elasticidad” en una cuestión perteneciente a un conocimiento exacto—, “estaría en contradicción con las de algunos de sus predecesores, y en especial con el sistema que los pitagóricos más antiguos habían fundamentado en su interpretación de los versos de la Odisea donde Homero describe la gruta de Ítaca”, es decir, ese “antro de las Ninfas”, que no es sino una de las figuraciones de la “caverna cósmica” a que nos hemos referido con anterioridad. “Homero, señala Porfirio, no se ha limitado a decir que esa gruta tenía dos puertas. Ha especificado que una estaba vuelta hacia el lado del norte y la otra, más divina, hacia el lado del mediodía, y que se descendía por la puerta del norte. Pero no ha indicado si por la puerta de mediodía se podía descender. Dice solamente: es la entrada de los dioses. Jamás el hombre toma el camino de los inmortales”. Suponemos que éste ha de ser el texto mismo de Porfirio, y no vemos en él la contradicción anunciada; pero he aquí ahora el comentario del señor Carcopino: “En términos de esta exégesis, se perciben, en ese compendio del universo que es el antro de las Ninfas, las dos puertas que se yerguen hacia los cielos y por las cuales pasan las almas, y, a la inversa del lenguaje que Proclo atribuye a Numenio, la del norte, Capricornio, fue reservada originariamente a la salida de las almas, y la del mediodía, Cáncer, por consiguiente, es la que se asignó al retorno de las almas a Dios.”

Ahora que hemos terminado la cita, podemos darnos cuenta fácilmente de que la pretendida contradicción, también en este caso, no existe sino en la mente del señor Carcopino; en efecto, en la última frase hay un error manifiesto, e incluso un doble error, que parece verdaderamente inexplicable. En primer lugar, la mención de Capricornio y Cáncer está introducida por iniciativa propia del señor Carcopino; Homero, según Porfírio, designa solamente las dos puertas por su situación respectiva al norte y al mediodía, sin indicar los signos zodiacales correspondientes; pero, puesto que precisa que la puerta “divina” es la del mediodía, ha de concluirse que ésta corresponde para él a Capricornio, lo mismo que para Numenio, es decir que él también ubica esas puertas según su situación en el cielo, lo cual parece haber sido, pues, de modo general, el punto de vista dominante en toda la tradición griega, inclusive antes del pitagorismo. Además, la “salida del cosmos” y el “retorno a Dios” de las almas no son propiamente sino una sola y misma cosa, de modo que el señor Carcopino atribuye, al parecer sin darse cuenta, el mismo papel a las dos puertas; muy al contrario, Homero dice que por la puerta del norte se efectúa el “descenso”, es decir, la entrada en la “caverna cósmica”, o, en otros términos, en el mundo de la generación o de la manifestación individual. En cuanto a la puerta del mediodía, es la “salida del cosmos”, y, por consiguiente, a través de ella se efectúa el “ascenso” de los seres en vías de liberación; Homero no dice expresamente si se puede también descender por esta puerta, pero ello no es necesario, ya que, al designarla como la entrada de los dioses”, indica suficientemente cuáles son los “descensos” excepcionales que se efectúan por ella, conforme a lo que hemos explicado en nuestro estudio anterior. Por último, ya se encare la situación de las dos puertas con respecto al curso del sol en el cielo, como en la tradición griega, ya con respecto a las estaciones en el ciclo anual terrestre, como en la tradición hindú, siempre Cáncer es la “puerta de los hombres” y Capricornio la “puerta de los dioses”; no puede haber variación ninguna acerca de esto y, en efecto, no hay ninguna; solo la incomprensión de los “eruditos” modernos cree descubrir, en los diversos intérpretes de las doctrinas tradicionales, divergencias y contradicciones inexistentes.

NOTAS
[1] [Publicado en É. T., junio de 1938].
[2] La Basilique pythagoricienne de la Porte Majeure. Como no disponemos del volumen, citamos por el artículo publicado anteriormente con el mismo título en la Revue des Deux Mondes número del 15 de noviembre de 1926.
[3] “Quelques aspects du symbolisme du poisson” [aquí. cap. XXII: “Algunos aspectos del simbolismo del pez”].

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »

La Rueda de la Vida

Posted by cosmoxenus en 11 junio 2005

La Sabiduría Antigua enseña que los planetas, los soles y las galaxias son los cuerpos de Entidades vivas, teniendo cada cual su propia nota clave, sus propios colores, leyes y principios. Nuestro Sol transmite las energías del zodíaco a la Tierra, proporcionando una oportunidad para el desarrollo armónico de todos los reinos de la naturaleza.

El Misterio del Zodíaco es profundo, pero su enseñanza es importantísima. Es la base de la INICIACIÓN. Imagina que los grandes cuerpos celestes (los siete Rishis), los astros y planetas, estuvieran animados por Seres vivientes de inconcebible poder, majestad y belleza; imaginaos que de cada uno de estos centros vivientes broten corrientes vitales que llenen todo el espacio. Imagina que estas corrientes, que representan la esencia vital de cada una de estas misteriosas existencias astrales y planetarias, irradian de ellas como oleadas de color y de sonido, que, aunque los sentidos humanos no son capaces de captarlos, influencian sin embargo todas las partículas, todos los átomos con los que se ponen en contacto y son un factor espiritual y psíquico del ser humano.

La fe y la inspiración por una parte y la lógica de los razonamientos por la otra, constituyen las dos partes que el ser humano deberá sintetizar para alcanzar el siguiente plano de la percepción, es decir, el hombre percibe al universo a través de un área mística que podríamos caracterizar por su fe y la inspiración que tenga en determinados momentos de su vida, o bien lo percibe a través de una serie de razonamientos lógicos, que le permiten deducir o inducir ciertas cosas.

Cuando el hombre combinando estos factores, perciba al universo con un espíritu de síntesis, se abrirá ante él la siguiente puerta de la percepción que por el momento debemos llamar intuición. La intuición es la capacidad de percibir la totalidad de un conocimiento, sin que medie en ningún momento algún tipo de razonamiento y ahora podríamos agregar, sin que medie ningún tipo de fe o inspiración.

Debemos separar la palabra intuición de inspiración; aún cuando en un principio podrían parecer similares, la inspiración proviene del área emocional afectiva del hombre, mientras que la intuición proviene de los aspectos mentales, del vehículo mental humano.

La ley del Universo es la Unidad y ni la más simple emanación de la más lejana estrella puede dejar de afectar en mayor o menor grado a todos los demás seres que hay en el espacio. El Misterio de la Vida se encuentra en realidad oculto en los astros y es deber del verdadero astrólogo descifrarlo y dar su interpretación a sus semejantes.

Abordamos este asunto específicamente desde el punto de vista del alma y no en términos de personalidad. En la astrología de hoy, en lugar de estudiar las potencialidades y los condicionamientos personales, se estudia la relación inteligente del Alma con las diferentes pautas energéticas que interactúan en este proceso. En el mundo, como con nosotros mismos, nada es adquirido, definitivo, ni está atado o escrito de antemano. El zodíaco puede ser entendido como un camino iniciático. El zodíaco es el instrumento de medida del alma humana. En este contexto nació el zodíaco, tal y como todavía lo conocemos hoy. Partiendo de una visión global, al igual que en la antigüedad, vemos en la matriz zodiacal un recorrido iniciático, estructurado de tal manera que, al seguirlo, se puede leer la historia de una vida y la de la evolución espiritual del individuo que cumple su destino en la Tierra, etapa por etapa, en el transcurso de las estaciones y de los 12 signos. Todo está desarrollado en la naturaleza a través de ciclos, hay ciclos para estar activos, ciclos para estar pasivos.

Los graduados en las Iniciaciones superiores son las rocas que construyen Shambala. El discípulo trabaja y crea científicamente la forma. Trata de alimentar el Fuego sagrado o la Luz sagrada, y procura manifestar a la Luz como belleza. En nuestra vida, la belleza es la manifestación de Cristo. Cada signo zodiacal ofrece un matiz o un voltaje diferente a su conciencia:

Aries. Aquí está la conciencia subjetiva latente, una luz opaca, una simiente de luz en el hombre y en cualquier forma viva. Cuando el Sol entra en el signo de Aries empezamos a meditar en la semilla de luz en toda forma. ¿Qué es esa semilla de la conciencia? ¿Qué es la conciencia? ¿Soy consciente? ¿Cómo podré introducir mi conciencia en la perfección? ¿Cómo podré ver la semilla de la conciencia en cada forma? ¿Cuál será el efecto de esto en mi vida? Esta meditación continuará durante un mes lunar.

Tauro. En este signo está la energía que nos conduce hacia la conciencia del sendero. El sendero es la distancia entre una persona y su visión suprema, entre ella y aquello a lo que aspira, o a lo que será. El sendero es la distancia y la duración en la que la semilla se convierte en flor. En Tauro, meditamos sobre la conciencia del sendero. Deberá preguntarse: ¿Tengo un sendero? ¿Adónde voy? ¿Tengo una dirección? ¿Estoy perdido en la selva? ¿Soy un bote perdido en las olas del océano? Si hay sendero, éste deberá conducirnos a la sobrevivencia, a la alegría y a la creatividad. ¿Cómo voy a encontrar mi sendero y ser un sendero que conduzca a los demás hacia la unidad, la síntesis y la armonía? La conciencia del sendero es comprender que hay un sendero que conduce a la unidad. Cualquier otro sendero que no conduzca a la sobrevivencia, a la alegría y a la creatividad no es un sendero sino un laberinto en el que una persona corre dando vueltas como un perro en busca de su cola. Si no hay sendero, no hay posibilidad de sobrevivencia, ni posibilidad de existencia. El hombre sólo podrá existir si viaja hacia su divinidad, hacia su futuro. Sólo marchando hacia su futuro, hacia su destino, el hombre podrá existir. La existencia es un estado siempre creciente de conciencia y un proceso de desarrollo continuo hacia la Divinidad.

Géminis. Nos da la oportunidad de pensar en la conciencia de la dualidad. Podemos preguntarnos: ¿En qué dirección debo ir? ¿Serviré a las tinieblas, a la traición, al delito, o serviré al amor, a la luz y a la belleza? ¿Colaboraré, seré amplio y sacrificado, o serviré a la confusión, al espíritu separatista y al egoísmo? ¿Qué quiero? ¿Me drogaré o me construiré? ¿Ayudaré a la gente o seré un explotador? ¿En qué dirección voy? ¿Hacia el espíritu o hacia la materia, hacia mis intereses egoístas o hacia el servicio humanitario? La conciencia de la dualidad es el conocimiento de que hay un sendero doble y que debemos tomar una decisión. Cristo dice que escojamos el sendero angosto porque el ancho es el sendero fácil y perezoso que conduce a las tinieblas y a la muerte. El sendero angosto conduce a la vida.

Cáncer. Aquí está la conciencia masiva, la conciencia instintiva. La conciencia masiva será el pensamiento semilla para este mes. Pregúntese: ¿Cómo podré desarrollar una conciencia masiva, una conciencia con la que pueda penetrar en la conciencia de las masas? Este es un mes en el que la luz en las masas deberá fortalecerse y construirse la casa de luz. El desarrollo de tal comprensión de la unidad con toda la humanidad cambiará la faz del mundo y disminuirá el dolor en este planeta.

Leo. Es la conciencia de la individualidad. ¿Nos sentimos individuos libres, realizados, autodeterminados, o respondemos como parte del rebaño? ¿Tenemos conciencia de nuestro derecho a existir y crear, y que los demás tienen el mismo derecho a existir y crear? Una persona no puede apreciar la individualidad de los demás si no tiene conciencia de su propia individualidad. Al comprender esto, comprendemos que somos un individuo único. Somos una rosa, pero también somos conscientes de que el prójimo es un individuo único y es un jazmín o un lirio, que es igualmente bello. Nuestra propia existencia demuestra la existencia del otro. La existencia de otra persona demuestra su existencia. Mi existencia le hace mejorar; su existencia me hace mejorar. En realidad, si existo yo solamente, no existo porque no hay nadie que dé testimonio de mi existencia: y de ahí porqué Dios no existe si El no se manifiesta. La conciencia individual reconoce que somos parte de una gran máquina, pero también reconoce que las otras partes son absolutamente necesarias para hacernos valiosos y ayudarnos a realizar nuestro trabajo.

Virgo. Aquí desarrollamos la conciencia de Cristo. ¿Qué es la conciencia de Cristo? Es razón pura, pensamiento despejado, neta expresión de unidad, síntesis, armonía, ritmo, consagración absoluta al bienestar humano, total compromiso de servir y sacrificarse, e invencible empeño en pos de la perfección. El servicio acrecienta la recepción de energías y las distribuye de modo armonioso en los centros y glándulas. Todo discípulo deberá hallar un campo apropiado de servicio desinteresado, y estar dispuesto a servir dondequiera que considere necesario servir, con inteligencia, con discriminación, sin esperar nada a cambio. Cristo está en todo hombre.

Libra. Aquí debemos desarrollar la conciencia del equilibrio. El equilibrio es comprender dónde está una persona en el sendero de la evolución. Su posición es que, dondequiera que esté, es un equilibrio entre espíritu y materia, entre pregunta y respuesta, entre luz y oscuridad, entre comienzo y realización. La conciencia del equilibrio deberá viajar a los niveles superiores e inferior sin perder la luz o el contacto de la realidad. El equilibrio es el esfuerzo enderezado a ser equitativamente consciente de lo superior y lo inferior en cualquier nivel. Es darse cuenta de la divinidad y de la aptitud para vivir en forma de hombre. Un hombre de equilibrio es quien lleva consigo la paz, la comprensión y la colaboración dondequiera que vaya, con quienquiera que tome contacto. Crea equilibrio, reconoce el valor y los derechos humanos, y estabiliza la belleza, la bondad y la verdad. Un hombre no podrá estar en estado de equilibrio a menos que su conciencia sea divina y humana al mismo tiempo. Deberá sostener la mano de Dios y la necesidad de la humanidad simultáneamente.

Escorpio. Se desarrolla la conciencia de la Jerarquía. Un día un padre le preguntó a su hijo si existían seres sobre-humanos avanzados. El hijo le dijo: “Creo que sí”. Entonces el padre le preguntó porqué él creía eso. Le contestó: “Si yo voy a tres kilómetros por hora y otro marcha a trescientos veinte kilómetros por hora debido a su empeño y dedicación, este hombre estará tanto más adelantado que yo que será mi maestro o jefe en encarnaciones futuras, si es que nos encontramos de nuevo”. “Sí, sí, sí –dijo el padre- ten presente lo que acabas de decir”. En Escorpio, tratamos de desarrollar un contacto con tales seres avanzados y de reconocer su existencia colectiva en nuestro planeta.

Sagitario. En él se desarrolla la conciencia del Alma a través de las Iniciaciones primera y segunda. Esta es la etapa en la que el hombre está despertando a la realidad de que es una existencia inmortal eterna.

Capricornio. Este signo tiene la misma conciencia del Alma, pero continúa hasta la tercera Iniciación. En este mes, una persona va a construir la conciencia del Alma elevándose desde su efímera naturaleza física, emocional y mental hasta tener, a su tiempo, vislumbres de la existencia y la naturaleza de su Alma, y crear gradualmente un diálogo o una comunicación con su Alma.

Acuario. En él tratamos de desarrollar una conciencia grupal. La conciencia grupal es la aptitud para unir todas las conciencias separadas y hacerlas trabajar por una meta común: de diferentes modos, si es necesario, pero hacia la misma meta. La conciencia grupal conduce a la colaboración, la armonía y la comprensión supremas.

Piscis. Finalmente desarrollamos la conciencia de Shambala, la conciencia divina. Damos alas a nuestra imaginación creadora y pensamos una y otra vez en qué podrá ser la conciencia divina, y nos preguntamos: “¿Hay un modo de entrar en contacto con semejante conciencia o de desarrollarla?”.

Cada vez que encarnamos en un signo, enriquecemos nuestra aura en la conciencia de ese signo, una y otra vez hasta que alcanzamos una etapa en la que empezamos a viajar por el zodíaco en sentido contrario a las agujas del reloj. El viaje a través del zodíaco tiene la finalidad de construir nuestra casa. Nuestra casa es nuestra aura en la que el Cristo brilla. Al inundarse nuestra aura con sustancia cada vez más elevada, se convierte en una rueda lumínica de doce rayos que provienen del centro e irradian doce colores. Nuestra aura corresponde al nivel en el que estamos construyendo nuestra casa: el templo interior.

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »

ESPIRITU Y MATERIA

Posted by cosmoxenus en 11 junio 2005

CONFERENCIAS DE EDIMBURGO SOBRE CIENCIA MENTAL
Por Thomas Troward

Al comenzar un curso de conferencias sobre Ciencia Mental, es algo difícil para el conferencista escoger el mejor método para abrir el tema. Puede ser abordado por muchos lados, cada uno con su ventaja propia; después de cuidadosa deliberación, me parece que para el propósito de este presente curso, no hay mejor comienzo que seleccionar la relación entre Espíritu y Materia.

Escojo este punto porque la distinción, o la que creemos como tal, entre ellos es una tan familiar que puedo seguramente asumir que todo el mundo la conoce; y puedo, así, de una vez señalar esta distinción usando los adjetivos que normalmente aplicamos al expresar oposición natural entre los dos: el Espíritu viviente y la materia muerta.

Estos términos expresan nuestra impresión actual acerca de la oposición entre Espíritu y materia con suficiente precisión y considerado solamente desde el punto de vista de las apariencias exteriores, esta impresión es sin duda correcta. El consenso general de humanidad está en lo cierto al confiarse de la evidencia de sus sentidos, y cualquier sistema que nos diga lo contrario, nunca obtendrá una acogida permanente en una comunidad cuerda y sana. No hay nada malo en la evidencia que es trasmitida a una mente sana por los sentidos de un cuerpo sano, pero el punto donde entra el error es donde entramos a juzgar el significado de este testimonio. Estamos acostumbrados a juzgar solamente por las apariencias externas y por ciertos significados limitados que le atribuimos a las palabras; pero cuando comenzamos a preguntamos sobre el significado real de las palabras y analizar las causas de donde provienen las apariencias, encontramos que nuestras antiguas ideas gradualmente se alejan, hasta que al fin nos despertamos al hecho de que vivimos en un mundo completamente distinto del que antes conocíamos.

Este antiguo y limitado modo de pensar, se ha alejado imperceptiblemente y descubrimos que hemos entrado a un nuevo orden de cosas donde todo es libertad y vida. Este es el trabajo de una inteligencia iluminada resultante de una determinación persistente para descubrir qué es la verdad, sin tener en cuenta ninguna idea preconcebida derivada de cualquier fuente, la determinación de pensar honestamente por nosotros mismos, en cambio de dejar que piensen por nosotros.

Comencemos entonces preguntándonos qué es lo que realmente queremos decir por la vida que le atribuimos al espíritu y la muerte que le atribuimos a la materia. Al comienzo estaremos dispuestos a decir que la vida consiste en el poder de movimiento y la muerte en su ausencia; pero un pequeño vistazo a los más recientes hallazgos de la ciencia mostrará que esta distinción no es lo suficientemente profunda.

Es ya un hecho firmemente establecido de la ciencia física que ningún átomo de lo que llamamos “materia muerta” está sin movimiento. En la mesa delante de mí hay una masa sólida de hierro, pero a la luz de la ciencia al día yo sé que los átomos de lo que parece ser una masa inerte, están vibrando con la más intensa energía, continuamente moviéndose de aquí para allá. Tocándose y rebotando de una a la otra, o en movimiento circulatorio como los sistemas solares en miniatura, con una rapidez incesante cuya actividad compleja desafía la imaginación. La masa, como masa puede yacer inerte sobre la mesa; pero muy lejos de estar sin el elemento del movimiento en el cual yace la energía incansable, moviendo las partículas con una agilidad, a la cual la velocidad de un tren no se compara.

Así pues no es solamente la idea del movimiento lo que está en la raíz de la diferencia que hacemos instintivamente entre espíritu y materia; debemos profundizar más allá. La solución del problema no será hallada si comparamos la Vida con lo que llamamos el estado de muerte, y la razón de esto será aparente más adelante; pero la verdadera Clave será hallada comparando un grado de lo vivo con otro. Hay es cierto, un sentido en el cual la cualidad de lo vivo no admite grados; pero hay otro sentido que es enteramente una cuestión de grados.

No tenemos duda en cuanto a la vida que tiene una planta, pero nos damos cuenta que es algo muy distinto a la vida de un animal. Así, ¿qué niño no prefiere como cachorro a un perrito que a un pescadito? O, por qué es que el niño le lleva ventaja al perro?

La planta, el pez, el perro y el niño están igualmente vivos, pero hay una diferencia en la cualidad de sus vidas que nadie podrá dudar, y nadie vacilaría en decir que esta diferencia es el grado de inteligencia. De cualquier manera que examinemos la cuestión, siempre encontramos que lo que llamamos lo “vivo” de cualquier vida individual, siempre será medida por la inteligencia.

Es el poseer una inteligencia más alta lo que coloca el animal más arriba en la escala de vida que la planta, al hombre más alto que al animal y al hombre intelectual más que al salvaje.

Este aumento de inteligencia trae a manifestación modos de moción más altos que corresponden a sí mismo. Entre más alta inteligencia más control existirá sobre el modo de moción; y al descender en la escala de inteligencia, el descenso está marcado por un aumento correspondiente en el movimiento o moción automático, que no está sujeto al control de una inteligencia autoconsciente.

Este descenso es gradual desde el auto reconocimiento desarrollado de la más alta personalidad humana, al más bajo orden de formas visibles conocidas como cosas y de las cuales el autoconocimiento está totalmente ausente.

Vemos así que lo vivo de la Vida consiste en la inteligencia, en otras palabras, en el poder del Pensamiento; así concluimos que la cualidad distintiva del espíritu es el Pensamiento, y como opuesto a esto, podremos decir que la cualidad distintiva de la materia es la Forma. No podemos concebir a la materia sin forma. Alguna forma debe haber, ya sea invisible alojo físico; porque la materia, para ser materia debe ocupar espacio, y el ocupar espacio, necesariamente implica una forma correspondiente.

Por estas razones podremos señalar como proposición fundamental que la cualidad distintiva del espíritu es el Pensamiento y la cualidad distintiva de la materia es la Forma. Esta es una distinción radical de la cual seguirán consecuencias importantes, y deberán ser cuidadosamente observadas por el estudiante. La forma implica extensión en el espacio y también límites dentro de ciertos confines. El pensamiento no implica ninguno de estos.

Así, cuando pensamos de la Vida como existente en alguna forma particular, la asociamos con la idea de extensión en el espacio y así un elefante podrá ser considerado como una substancia viviente más que la de un ratón. Pero si pensamos de la Vida como el hecho de lo vivo, no la asociamos con la idea de extensión y entonces nos damos cuenta de que el ratón está tan vivo como el elefante, a pesar de su tamaño. El punto importante de esta distinción es que si podemos concebir cualquier cosa como exenta del elemento de extensión en el espacio, deberá estar presente en su totalidad en cualquier parte y en cualquier sitio, es decir en todos los sitios del espacio simultáneamente.

La definición científica de tiempo es el período ocupado por un cuerpo al pasar de un punto dado en el espacio a otro, y por consiguiente, de acuerdo a esta definición, cuando no hay espacio no puede haber tiempo; por lo tanto esa concepción de espíritu que la ve como desprovisto del elemento de espacio debe comprenderlo también como desprovisto del elemento tiempo; por lo tanto encontramos que la concepción de espíritu como puro pensamiento, y no como forma concreta, es la concepción que subsiste perfectamente independiente de los elementos de tiempo y espacio.

De aquí sigue que si la idea de cualquier cosa se concibe como existente a este nivel, solo puede representarla como estando presente aquí y ahora. Bajo este punto de vista nada puede estar lejos de nosotros ni en tiempo ni espacio; o la idea se disipa completamente, o existe como una entidad actual y presente, y no algo que será en el futuro, porque donde no hay secuencia de tiempo, no puede haber futuro. Igualmente, donde no hay espacio no puede haber concepción de nada como distante a nosotros mismos.

Cuando los elementos de tiempo y espacio son eliminados, nuestras ideas de las cosas deben subsistir necesariamente en un aquí universal y en un eterno ahora. Este es sin duda, un concepto altamente abstracto, pero le pido al estudiante se esfuerce en captarlo enteramente, pues es de vital importancia en la aplicación práctica de la Ciencia Mental, como veremos más adelante.

La concepción opuesta es la de las cosas expresándose a través de condiciones de tiempo y espacio, estableciendo así una variedad de relaciones con otras cosas como de volumen, distancia y dirección, o de secuencia en el tiempo.

Estas dos concepciones son respectivamente, el concepto de lo abstracto y de lo concreto, de lo incondicionado y de lo condicionado, de lo absoluto y que lo relativo, no se oponen en el sentido de ser incompatibles, sino que es cada uno el complemento del otro, y la única realidad es la combinación de los dos.

El error del idealista extremo está en procurar entender lo absoluto sin lo relativo, y el error del materialista extremo está en procurar entender lo relativo sin lo absoluto. Por un lado el error está en tratar de entender lo de adentro sin lo de afuera, y por el otro en tratar de entender lo de afuera sin lo de adentro; ambos son necesarios para la formación de una entidad substancial.

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »