El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 8/05/05

La Teología de la Aritmética. I: La Mónada.

Posted by cosmoxenus en 8 mayo 2005

La Teología de la Aritmética es un trabajo raro, pero valioso. Ha llegado hasta nosotros dentro del corpus de la obra del eminente neoplatónico Jámblico; pero casi con toda seguridad no se trata del tratado aritmológico que prometió escribir (Sobre la Introducción a la Aritmética de Nicómaco 125.15 y sigs.): el autor de nuestro tratado es desconocido.

Hay dos razones principales que explican la indiferencia de que ha sido objeto este tratado: en primer lugar, el Neoplatonismo en general, y el Neopitagorismo en particular, no son estudios populares en las universidades actuales. En segundo, es innegable que el texto está fragmentado.

El tratado es, de hecho, una compilación, y hace pensar en las notas tomadas por un estudiante. Secciones enteras proceden de La Teología de la Aritmética del famoso e influyente matemático y filósofo Nicómaco de Gerasa, y de la obra Sobre la Década de Anatolio, profesor de Jámblico y obispo de Laodicea. Estas dos fuentes, que constituyen la mayor parte de nuestro tratado, están vinculadas por un texto cuyo origen es en el mejor de los casos hipotético, pero una parte de él muy bien podría consistir en apuntes de una conferencia –tal vez incluso en los de algunas dictadas por el mismo Jámblico. Al menos, el tratado puede fecharse aproximadamente hacia mediados del siglo IV d. C.

El valor del mismo es triple. En primer lugar, desde un punto de vista académico, dado el eclecticismo del autor, éste ha preservado, o refleja, obras que de otra manera hubiéramos perdido: la de Nicómaco es especialmente importante (el libro de Anatolio se ha conservado de modo independiente); pero también hay, por ejemplo, un amplio fragmento de Espeusipo, el sucesor de Platón como jefe de la Academia en Atenas.

El segundo mérito del libro, relacionado con el anterior, es sencillamente que disponemos de pocas muestras de la vasta tradición de la aritmología entre los griegos (en tanto que distinta de la dura ciencia de las matemáticas); La Teología de la Aritmética, aunque oscura a veces, constituye una grata aportación al exiguo corpus de dichos textos.

El tercer mérito principal del tratado es más difícil de explicar. Pitágoras de Samos vivió hacia el final del siglo VI a. C. Nuestro conocimiento de su obra y de la de sus sucesores es por lo habitual exasperantemente escaso, pero se ha conservado lo bastante como para estar seguros de que, mientras en áreas exotéricas como las matemáticas hubo un desarrollo considerable, el aspecto esotérico y religioso de su obra permaneció a lo largo del tiempo basado firmemente en los principios originales y merece plenamente ser llamado Tradición Pitagórica, la cual perduró por lo menos mil años. Al menos, para quienquiera esté familiarizado con los fragmentos del Pitagorismo y el Neopitagorismo, resulta inmediatamente claro que una buena parte de lo que dice La Teología de la Aritmética podría haberlo dicho igualmente –y así fue en muchos casos– un pitagórico de los siglos quinto o cuarto antes de Cristo

Enseguida diré algo más sobre esta tradición aritmológica pitagórica, ahora sólo necesito decir lo siguiente. Como los cabalistas, los pitagóricos reconocían diez principios de todas las cosas. Estos diez principios son identificados con el primer ciclo de los diez números, o descritos como tales. Nuestro tratado sencillamente toma cada uno de los números del uno al diez y dedica unas pocas páginas a la descripción de sus cualidades y a la razones de esas cualidades. Estas son matemáticas en primer lugar, y luego por extensión alegóricas. Así, por ejemplo, el número uno está presente en todos los números y les hace ser lo que son. Esta es una neta proposición matemática; una extensión es llamar al número uno Intelecto, Artífice, Prometeo.

Este enfoque se ha considerado a menudo una monserga supersticiosa, pero en realidad sólo es un enfoque teológico distinto de aquéllos a los que estamos más acostumbrados. Las matemáticas son el lenguaje más abstracto que conoce la humanidad;1 basar en él una teología es intentar describir las leyes abstractas, distintas a sus aplicaciones, que gobiernan el universo de Dios. La naturaleza sobresaliente de La Teología de la Aritmética, y su tercer mérito principal, es que a un nivel se trata de matemática griega irreprochable, y totalmente simple (pues la complejidad de las matemáticas reside en la demostración de los teoremas, y no meramente en la terminología, los axiomas o las conclusiones) –pero la más sencilla afirmación matemática se encuentra imbuida simultáneamente de un alcance religioso. El texto muestra claramente que para los pitagóricos las matemáticas eran más que una ciencia: Dios se manifiesta en las leyes matemáticas que todo lo gobiernan, y la comprensión de esas leyes, e incluso simplemente el ejercicio de la matemática, podían llevarle a uno más cerca de Dios.

Texto de la Primera Parte

Texto de la Segunda Parte

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Algunas Preguntas

Posted by cosmoxenus en 8 mayo 2005

¿Qué es la Masonería?
La Masonería es una institución filosófica, filantrópica y progresista cuyo máximo objetivo es estimular el perfeccionamiento moral e intelectual de hombres y pueblos buscando obtener la fraternidad universal; o más escuetamente, es una escuela formativa de hombres.

¿Por qué dice que es filosófica?
Porque orienta al hombre hacia la investigación racional de las leyes de la naturaleza, invita al esfuerzo del pensamiento que va desde la simbólica representación geométrica hacia la abstracción metafísica, busca en la reflexión filosófica la penetración del sentido espiritual del movimiento de la historia, contempla en cada tiempo histórico las nuevas inspiraciones doctrinarias y asimila de cada sistema filosófico lo que pueda significar de aporte al patrimonio de la verdad abstracta, más allá del tiempo y del espacio.

¿Y por qué es filantrópica?
Porque practica el altruismo, desea el bienestar de todos los seres humanos y no está inspirada en la búsqueda de lucros personales de ninguna clase. Sus esfuerzos y recursos están dedicados al progreso y felicidad de la especie humana, sin distinción de nacionalidad, raza, sexo ni religión, para lo cual tiende a la elevación de los espíritus y a la tranquilidad de las conciencias.

¿Y progresista?
Es progresista porque enseña y practica la solidaridad humana y la absoluta libertad de pensamiento. La Masonería tiene por objeto la búsqueda de la verdad desechando el fanatismo abordando sin prejuicios todos los nuevos aportes de la invención humana, estudia la moral universal y cultiva las ciencias y las artes y no pone obstáculo alguno en la investigación de la verdad.

¿La Masonería es una religión?
De ninguna manera. No está afiliada ni puede afiliarse a ninguna religión determinada, ni compite con ellas. Elevándose sobre toda clase de discusiones, ofrece a los amantes de la verdad el terreno más apropiado para el cultivo de la inteligencia mutua y la unión fraternal. No reconoce en la investigación científica ninguna autoridad superior a la razón humana y rechaza por tanto las verdades reveladas que aceptan las religiones positivas. Admite en su seno a personas de todos los credos religiosos, sin distinción, siempre que sean hombres libres y tolerantes y respeten todas las opiniones sinceramente profesadas, es decir, exentas de fanatismo, egoísmo y supersticiones.

Entonces ¿es atea?
Tampoco. La Masonería reconoce la figura del Gran Arquitecto del Universo como SIMBOLO de las supremas aspiraciones e inquietudes de los hombres que anhelan captar la esencia, el principio y la causa de todas las cosas. Para el esclarecimiento de la verdad no reconoce otro límite que el de la razón humana en la ciencia.

¿Un sacerdote puede ser masón?
La condición “sine qua non” para ser masón, es ser hombre libre y de buenas costumbres. Es inherente a la condición de hombre libre, el ser tolerante y no dogmático. Prelados que han cultivado estas virtudes y coincidieron con los ideales libertarios de la Masonería han sido masones como el cura Hidalgo, paladín de la independencia mejicana, el padre Calvo fundador de la Masonería en Centroamérica, el Dr. Ramón Méndez, arzobispo de Venezuela y en la Argentina, Julio Segundo Agüero, Aurelio Herrero, Pedro Pedriel, Santiago Figueredo, Cayetano y Gregorio Rodríguez, etc.

Al decir no dogmático, ¿significa que la Masonería no tiene dogmas?
La Masonería no tiene dogmas, tiene principios e ideales, cultiva virtudes, pero siempre con la máxima amplitud de criterios. El dogma, como verdad revelada o principio innegable, está en las antípodas de la Masonería que no reconoce otro límite que la razón para acceder al conocimiento.

¿Cuáles son los principios de la Masonería?
Sus principios son Libertad, Igualdad y Fraternidad. Libertad de la persona humana y de los grupos humanos, ya sean instituciones, razas o naciones y en todos sus aspectos, es decir, libertad de pensamiento y libertad de movimiento. Igualdad de derechos y obligaciones de los individuos y grupos humanos sin distinción de religión, raza, sexo o nacionalidad. Fraternidad entre todos los hombres y entre todos los pueblos y naciones, porque todos los seres humanos nacen libres e iguales en derechos y en dignidades.

¿Y declaración de principios más explícita?
Si, la Declaración de Principios aprobada en su momento por una Asamblea Masónica y presentada ante el Gobierno Nacional en oportunidad de tramitar nuestra Personería Jurídica, textualmente dice:
“La Masonería es una institución esencialmente filosófica, filantrópica y progresista. Son sus principios: La Libertad, La Igualdad y La Fraternidad y su lema: Ciencia, Justicia y Trabajo”

“Se propone la investigación de la verdad, la perfección del individuo y el progreso de la humanidad”

“Considera que la moral es tanto un arte racional, como un fenómeno evolutivo propio de la vida colectiva, que obedece a las leyes naturales. Reconoce al Gran Arquitecto del Universo como símbolo de las supremas aspiraciones o inquietudes de los hombres que anhelan captar la esencia, el principio y la causa de todas las cosas. Para el esclarecimiento de la verdad no reconocer otro límite que el de la razón humana basada en la ciencia. Exige de sus adeptos la más amplia tolerancia y por ello respeta las opiniones políticas y las creencias de todos los hombres.”

“Reconoce que todas las comuniones religiosas y políticas merecen igual respeto y rechaza toda pretensión de otorgar situaciones de privilegio a ninguna de ellas en particular”.

“La Masonería, institución esencialmente humana, trabaja sin tregua por el logro de sus fines, buscando una más armónica estructuración de la vida sobre bases de amor y de justicia social”.

“Viene actuando, por ello, desde el fondo de los tiempos, como el tenso resorte que acelera la evolución teniendo en cada etapa de la historia una finalidad determinada de acuerdo con las necesidades y aspiraciones del ambiente. Flecha de un anhelo proyectado al porvenir, sus esfuerzos del pasado han contribuido a los progresos de que goza el presente. Aspira por la evolución y el esfuerzo organizando de la sociedad al perfeccionamiento cada vez mayor de las instituciones sociales, transformándolas en las que satisfagan, dentro de un régimen de libertad, justos anhelos de mejoramiento”.

“Procura por todos los medios lícitos a su alcance, dignificar al hombre capacitándolo, por un desarrollo superior de la conciencia, para el mejor y más amplio uso de los derechos y libertades”.

“Condena la intolerancia, abomina el fanatismo y declara su repudio por los regímenes de fuerza y de violencia como contrarios a la razón y denigrantes para la especie. Reconoce en la fraternidad la condición primordial del género humano, es substantivamente pacifista y considera a la guerra como un crimen horrendo”.

“Estima que el trabajo es un deber esencial del hombre y como tal le dignifica y le honra, sin establecer distingos ni categorías, pero juzga que el descanso es un derecho y se esfuerza porque la vejez, la invalidez, la infancia y la maternidad gocen de los beneficios del amparo colectivo a que son acreedores”.

“La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones es soberana e independiente de todo otro cuerpo, pero podrá celebrar pactos y convenios con otros cuerpos masónicos regulares del mundo y reservar para sí el derecho exclusivo de legislar sobre el simbolismo de toda su jurisdicción dentro de los usos, costumbres y ceremonias transmitidos desde la antigüedad”.

¿Se puede hablar de una moral masónica?
La moral de la Masonería no está directamente ligada a ningún sistema filosófico, ni a credo religioso alguno. La constituye el fondo común de preceptos universales que enseñan al hombre a ser mejor y a amar a sus semejantes. En todas las religiones y en todas las filosofías se encuentran las esencias de una sabiduría elaborada por los más grandes apóstoles y profetas de la humanidad, inspirados en los más sublimes sentimientos del corazón y templados en las duras experiencias de la vida de la historia.

La Masonería busca la solidaridad de los valores morales, intelectuales, éticos y estéticos para lograr la consistencia armónica de la conducta humana.

Esos principios morales, ¿se encuentran unificados en un Código?
Efectivamente, La Masonería cuenta con su Código Moral, algunas de cuyas máximas señalamos:

  • Quiere a todos los hombres como si fueran tus propios hermanos.
  • Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos, pero no odies a nadie.
  • No adules a tu hermano, porque es una traición, si tu hermano te adula teme que te corrompa.
  • Escucha siempre la voz de tu conciencia.
  • Evita las querellas, prevé los insultos, procura que la razón quede siempre de tu lado.
  • No seas ligero en airarte, porque la ira reposa en el seno del necio.
  • El corazón de los sabios está donde se practica la virtud y el corazón de los necios, donde se festeja la vanidad.
  • Si tienes un hijo, regocíjate, pero tiembla del depósito que se te confía. Haz que hasta los diez años te admire, hasta los veinte te ame y hasta la muerte de respete. Hasta los diez años se su maestro, hasta los veinte su padre y hasta la muerte su amigo. Piensa en darle buenos principios antes que bellas maneras, que te deba rectitud esclarecida y no frívola elegancia. Haz un hombre honesto, antes que un hombre hábil.
  • Lee y aprovecha, ve e imita, reflexiona y trabaja, ocúpate siempre en el bien de tus hermanos y trabajarás para ti mismo.
  • Se entre los profanos libre sin licencia, grande sin orgullo, humilde sin bajeza y entre los hermanos, firme sin ser tenaz, severo sin ser inflexible y sumiso sin ser servil.
  • Habla moderadamente con los grandes, prudentemente con tus iguales, sinceramente con tus amigos, dulcemente con los pequeños y eternamente con los pobres.
  • Justo y valeroso defenderás al oprimido, protegerás la inocencia, sin reparar en nada de los servicios que prestares.
  • Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, no atenderás más que al mérito personal, sean cuales fueren el rango, el estado y la fortuna.

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La masonería regresa a Rusia 70 años después

Posted by cosmoxenus en 8 mayo 2005

La sociedad secreta más famosa del mundo reanuda sus actividades tras ser abolida por los soviéticos

Tras la Revolución de 1917 y el triunfo del comunismo, la masonería fue abolida en la Unión Soviética, viéndose obligada a disgregarse. Gran parte de los masones rusos se integraron en diferentes Logias del Gran Oriente Francés, que los acogió en un número no menor de 15 Logias. Ahora, tras casi un siglo de historia y tras la desaparición del comunismo del mapa soviético, la masonería vuelve a Rusia, más fuerte que nunca, teniendo en cuenta que fue un instrumento muy útil para el triunfo del comunismo, y no en vano, una considerable porción de revolucionarios fueron masones.

Bela Martinova

Moscú- Una vez instalados en el poder en 1917, la «Komintern», el Gobierno comunista, se declaró incompatible con la masonería. Ahora, décadas después, con la desaparición oficial del comunismo en Rusia, cualquier ciudadano de la ex Unión Soviética ya puede informarse, ponerse en contacto, y en su caso, ingresar en la Gran Logia de Rusia, fundada oficialmente el 24 de junio de 1995. La Masonería rusa está presente en Internet a través de su página oficial: «http://www.blogger.com/www.freemasonry.ru». Asimismo, más de veinte de los denominados «talleres» masónicos, entre los que cabe destacar «La Armonia», «Lotus», «Astrea-Kosmos», «Gamaiun», «Aurora», «La estrella polar», «Júpiter», «Fénix», «Alfa y Omega», «El amor fraternal», «Alexander Pushkin», «Bajo las tres Coronas», «La Amistad», y otros muchos, pertenecen hoy día a la Gran Logia Rusa.

Obediencia inglesa. Actualmente, más de 90 Grandes Logias de la Masonería Operativa son reconocidas por la Gran Logia de Rusia. Entre ellas está la Unión de la Gran Logia de Inglaterra, que viene a ser la madre de toda la masonería; la Gran Logia Madre de Escocia…

Hasta las regiones geográficas rusas más remotas ha llegado la masonería, como es el caso de Samara, Alushta, Yaroslav y Novosibirsk, «donde los rotarios, –tal y como asegura Platónov, un erudito investigador del tema–, conforman una rama de la masonería «que ha penetrado con mucha fuerza en Rusia, fundando clubes para los ciudadanos más pudientes y representantes del mundo de los negocios y la élite social más exquisita, que dispone de sus propias tiendas, hoteles, balnearios y guarderías». «Ya en el año 2001 –asegura Platónov– había más de un millón de rotarios en Rusia, pertenecientes a la así denominada ‘masonería blanca’, cuya función consistía básicamente en influir en la sociedad en distintas áreas, como es la cultura, la economía y la vida social en general».

Remontándose a la historia anterior al comunismo, la introducción de la masonería en Rusia recae nada menos que en la figura del Zar Pedro I, quien estableció para la Administración rusa la famosa «Tabla de Rangos» consistente en 14 grados, trasladando así el modelo masónico importado de Prusia y Dinamarca.

También figuran entre los famosos masones rusos, hombres de letras como el insigne poeta Alexander Pushkin y Nóvikov; así como el general Suvórov y el mariscal Kutúzov, destacados por sus hazañas en el ejército. Platónov, un incansable investigador en el tema de la masonería podría escribir toda una enciclopedia de actuales nombres de masones rusos, donde una interminable lista de antiguos altos cargos administrativos pertenecientes en su día a la élite de la nomenclatura soviética, se adhirieron a la masonería tras la caída del imperio comunista.

Masones reconvertidos. El investigador ruso Platónov ofrece toda una serie de datos y nombres de altos funcionarios del Gobierno de Putin que ahora pertenecen a alguna Logia rusa. Uno de ellos es V. Livtsov, un alto funcionario de la Administración de la región de Orlov; Dmitri Krayujin, funcionario que en los años 90 ocupaba el cargo de responsable de los Derechos Humanos, así como otros muchos hombres de la vieja nomenclatura comunista, que se convirtieron en masones encontrando cobijo en diversas Logias rusas.

Artículo Original: http://www.larazon.es/ediciones/anteriores/2005-05-05/noticias/noti_rel51753.htm

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La Teología de la Aritmética. I: La Mónada.

Posted by cosmoxenus en 8 mayo 2005

La Teología de la Aritmética es un trabajo raro, pero valioso. Ha llegado hasta nosotros dentro del corpus de la obra del eminente neoplatónico Jámblico; pero casi con toda seguridad no se trata del tratado aritmológico que prometió escribir (Sobre la Introducción a la Aritmética de Nicómaco 125.15 y sigs.): el autor de nuestro tratado es desconocido.

Hay dos razones principales que explican la indiferencia de que ha sido objeto este tratado: en primer lugar, el Neoplatonismo en general, y el Neopitagorismo en particular, no son estudios populares en las universidades actuales. En segundo, es innegable que el texto está fragmentado.

El tratado es, de hecho, una compilación, y hace pensar en las notas tomadas por un estudiante. Secciones enteras proceden de La Teología de la Aritmética del famoso e influyente matemático y filósofo Nicómaco de Gerasa, y de la obra Sobre la Década de Anatolio, profesor de Jámblico y obispo de Laodicea. Estas dos fuentes, que constituyen la mayor parte de nuestro tratado, están vinculadas por un texto cuyo origen es en el mejor de los casos hipotético, pero una parte de él muy bien podría consistir en apuntes de una conferencia –tal vez incluso en los de algunas dictadas por el mismo Jámblico. Al menos, el tratado puede fecharse aproximadamente hacia mediados del siglo IV d. C.

El valor del mismo es triple. En primer lugar, desde un punto de vista académico, dado el eclecticismo del autor, éste ha preservado, o refleja, obras que de otra manera hubiéramos perdido: la de Nicómaco es especialmente importante (el libro de Anatolio se ha conservado de modo independiente); pero también hay, por ejemplo, un amplio fragmento de Espeusipo, el sucesor de Platón como jefe de la Academia en Atenas.

El segundo mérito del libro, relacionado con el anterior, es sencillamente que disponemos de pocas muestras de la vasta tradición de la aritmología entre los griegos (en tanto que distinta de la dura ciencia de las matemáticas); La Teología de la Aritmética, aunque oscura a veces, constituye una grata aportación al exiguo corpus de dichos textos.

El tercer mérito principal del tratado es más difícil de explicar. Pitágoras de Samos vivió hacia el final del siglo VI a. C. Nuestro conocimiento de su obra y de la de sus sucesores es por lo habitual exasperantemente escaso, pero se ha conservado lo bastante como para estar seguros de que, mientras en áreas exotéricas como las matemáticas hubo un desarrollo considerable, el aspecto esotérico y religioso de su obra permaneció a lo largo del tiempo basado firmemente en los principios originales y merece plenamente ser llamado Tradición Pitagórica, la cual perduró por lo menos mil años. Al menos, para quienquiera esté familiarizado con los fragmentos del Pitagorismo y el Neopitagorismo, resulta inmediatamente claro que una buena parte de lo que dice La Teología de la Aritmética podría haberlo dicho igualmente –y así fue en muchos casos– un pitagórico de los siglos quinto o cuarto antes de Cristo

Enseguida diré algo más sobre esta tradición aritmológica pitagórica, ahora sólo necesito decir lo siguiente. Como los cabalistas, los pitagóricos reconocían diez principios de todas las cosas. Estos diez principios son identificados con el primer ciclo de los diez números, o descritos como tales. Nuestro tratado sencillamente toma cada uno de los números del uno al diez y dedica unas pocas páginas a la descripción de sus cualidades y a la razones de esas cualidades. Estas son matemáticas en primer lugar, y luego por extensión alegóricas. Así, por ejemplo, el número uno está presente en todos los números y les hace ser lo que son. Esta es una neta proposición matemática; una extensión es llamar al número uno Intelecto, Artífice, Prometeo.

Este enfoque se ha considerado a menudo una monserga supersticiosa, pero en realidad sólo es un enfoque teológico distinto de aquéllos a los que estamos más acostumbrados. Las matemáticas son el lenguaje más abstracto que conoce la humanidad;1 basar en él una teología es intentar describir las leyes abstractas, distintas a sus aplicaciones, que gobiernan el universo de Dios. La naturaleza sobresaliente de La Teología de la Aritmética, y su tercer mérito principal, es que a un nivel se trata de matemática griega irreprochable, y totalmente simple (pues la complejidad de las matemáticas reside en la demostración de los teoremas, y no meramente en la terminología, los axiomas o las conclusiones) –pero la más sencilla afirmación matemática se encuentra imbuida simultáneamente de un alcance religioso. El texto muestra claramente que para los pitagóricos las matemáticas eran más que una ciencia: Dios se manifiesta en las leyes matemáticas que todo lo gobiernan, y la comprensión de esas leyes, e incluso simplemente el ejercicio de la matemática, podían llevarle a uno más cerca de Dios.

Texto de la Primera Parte

Texto de la Segunda Parte

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