El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 6/03/05

CROMOTERAPIA

Posted by cosmoxenus en 6 marzo 2005

Alfonso Sánchez Hermosilla

La cromoterapia es una técnica de sanación que, aunque nos sorprenda, tampoco es nueva. Tal y como ha ocurrido con todas las que hemos mencionado anteriormente, y también con las que desarrollaremos en un futuro, cuenta con una tradición varias veces milenaria. Aparecen referencias a los efectos terapéuticos del color en tratados de medicina de las civilizaciones egipcia, griega, india y china. Podemos destacar los templos de luz y color de Heliópolis. En todos ellos, se expresa la creencia de que las vibraciones de las ondas cromáticas afectaban de forma directa a todos y cada uno de los órganos de nuestro cuerpo físico.

Por otra parte, también se describe que el color predominante del aura o de los campos energéticos que rodean nuestro organismo reflejan el estado de salud del individuo, e incluso su estado de ánimo, como no podía ser de otra forma, pues ya hemos comentado la relación directa que existe entre la salud física, la salud mental, y las emociones, influyéndose mutuamente por multitud de mecanismos, rápidos unos, desesperantemente lentos otros, pero todos ellos, diseñados para alcanzar ese difícil equilibrio al que parece desear llegar todo lo creado en este plano de realidad.

Incluso los creadores de moda, saben el efecto que producen los colores (y también las texturas de los tejidos) en quienes llevan sus modelos, e incluso en aquellas personas que les rodean. A nadie se le escapa el atractivo de una guapa señorita ataviada con colores rojos.

No fue hasta la década de los sesenta cuando comenzó a usarse en Europa esta técnica terapéutica, aunque desde 1940 se sabía que el color rojo tenía efectos estimulantes, más concretamente, este efecto se debía a una estimulación del componente simpático del sistema nervioso vegetativo, mientras que por el contrario, el color azul actuaba sobre el parasimpático, por lo que producía efectos sedantes, induciendo a la introspección, y a la meditación. De forma intuitiva, esto lo podemos apreciar en la iconografía de prácticamente todas las culturas y civilizaciones a lo largo de la historia, por ejemplo, los Dioses, Santos y Avatares a quienes se les atribuyen cualidades como la energía, la fuerza, la autoridad, son representados ataviados con colores rojos, o en su defecto, sobre un fondo rojo, por el contrario, aquellos a quienes se les atribuye dulzura, paz, serenidad, aparecen ataviados de color azul, o sobre un fondo azul, por ejemplo, las representaciones marianas, sin ir más lejos.

También se ha demostrado que la luz roja incrementa la fuerza muscular en más de un 13 %, esto lo saben de forma intuitiva los atletas y competidores que precisan de su fuerza muscular para desarrollar sus marcas, y vencer en las competiciones, eligiendo ropa de color rojo para sus entrenamientos, e incluso el día de la competición.

Por el contrario, los vegetales que crecen expuestos a luz azul se desarrollan de forma más regular y son más resistentes. Hasta hace relativamente poco, los hospitales de campaña se pintaban de color rojo, para disimular el color de la sangre de los heridos, sin embargo, ese color excitaba a los propios heridos, pero también a los cirujanos y al personal auxiliar, por tal motivo, se uso su color complementario, el verde, por sus efectos sedantes, e incluso el azul, siendo este el preferido en nuestros días.

Los seres humanos, son de los pocos elegidos que pueden percibir a través de sus ojos, todos los colores del espectro que hemos venido a denominar “visible”, y que se encuentran entre la gama del infrarrojo y del ultravioleta. Lo que prácticamente nadie sabe es que recientemente, ha podido demostrarse que todas y cada una de las células y órganos de nuestro cuerpo poseen su propia frecuencia vibratoria, (como menciona el Kybalión, EL UNIVERSO ES VIBRACIÓN), siendo susceptibles de utilizar el espectro cromático para corregir desequilibrios en las vibraciones del organismo y crear de este modo una situación armónica.

Por análogos motivos, podemos decir que todo pensamiento se expresa físicamente en vibraciones, cuyos colores reflejan su calidad y su cualidad, visibles claramente en el aura, lo que nos permite concluir que cada ser humano “colorea” su propio universo, su propia aura, con los colores predominantes de su carácter o de sus reacciones emocionales habituales.

La moderna Psicología Clínica, basándose en los fundamentos de la fisiología de la percepción de los colores, ha elaborado una serie de test de personalidad usados de forma cotidiana durante el Psicodiagnóstico. Uno de los que se utilizan con mayor frecuencia es el Test de las pirámides coloreadas de Pfister, que utiliza diez colores y veinticuatro matices diferentes, lo que permite descubrir las diferentes caras de la dinámica de los afectos, así como la diferenciación emocional a nivel consciente, preconsciente e inconsciente.

Jacob Bronggren, en su libro titulado “CROMOTERAPIA ESOTÉRICA”, nos ofrece algunos ejemplos de la relación que existe entre los sentimientos, los colores que los representan y las enfermedades con las que se relacionan. Estos son:

  • La ira y la cólera, indicadas en el aura por el color rojo oscuro, causan perdida de conocimiento, desvanecimientos.
  • La ambición desenfrenada otorga al aura un color anaranjado, sin brillo, y ocasiona reumatismo.
  • El orgullo, ocasiona en el aura un color anaranjado pardo, ocasionando artritis.
  • La codicia y la envidia, otorgan al aura una tonalidad verde oscura con puntos negros, ocasionando exceso de ácido úrico.
  • La falta de entusiasmo e interés confiere al aura un color gris oscuro, ocasionando depresión y diversas afecciones cutáneas.
  • La falta de ideales se manifiesta con un color rojo violeta sin brillo, ocasionando melancolía, tristeza y problemas respiratorios.

Como vemos, influye no solo el color, sino su calidad, pudiendo resumir que los colores, no importa cual sea este, con tonalidad oscura, apagada o sin brillo, en general se ven ocasionados por sentimientos que como mínimo, no nos hacen felices, y que en su mayoría nos hacen sufrir, o hacen sufrir a otros cuando los desarrollamos.

Como todos sabemos, la luz que percibimos como blanca, en realidad, está constituida por siete colores básico, tal y como demostró Newton jugueteando con un prisma. Cada uno de esos siete colores tiene una determinada longitud de onda que le es propia, lo que le otorga a cada color un carácter propio, incluso podríamos atribuirle un temperamento, en estos momentos en los que a todo se le atribuye cualidades humanas, así, cada color puede ser frío o caliente, seco o húmedo.

Anteriormente hemos hablado del “espectro visible”, es decir, el color lo percibimos a través de los ojos, pero ¿Qué ocurre con los invidentes, o incluso con todos esos seres vivos que son ciegos al color, o al menos a algunos colores? Pues la respuesta es muy simple, la cromoterapia es igualmente eficaz en un ser humano invidente, en un sujeto que presente Daltonismo (trastorno en el que quien lo padece, no es capaz de diferenciar entre los colores rojo y verde), un perro (cuya visión es prácticamente en blanco y negro), o en una abeja (cuya percepción del color es diametralmente diferente, casi opuesta a la nuestra).

Esta infalibilidad se debe a que, evidentemente, los ojos no son el único punto de nuestro organismo sensible al color. Ya hemos comentado anteriormente que cada célula tiene su propia vibración en una determinada longitud de onda, su propio color en definitiva, por lo que otro color que incida sobre ella, ocasionará una interferencia, que se traducirá en cambios en su metabolismo, en su funcionalidad, e incluso en su composición química. Pero no solo eso, ya hemos demostrado que nuestras células son capaces de percibir el color de forma, digamos consciente, (a nivel celular, por supuesto), pero además, usando mecanismos que ahora estamos empezando a comprender, son capaces de trasmitir esa información al cerebro, donde es interpretada y elaborada, aunque no seamos conscientes de ello.

Es lo que podríamos llamar visión extrarretiniana, o mejor aun, percepción corporal total, pues no se limita esta capacidad a percibir los colores, ni en sentido más amplio al sentido de la visión, usando como pantalla receptora todo nuestro organismo.

En la antigüedad, las posibilidades de esta terapia eran reducidas, pues con tintes naturales, solo es posible obtener unos pocos colores, y algunos de ellos, resultaban extremadamente caros, como por ejemplo el índigo, o incluso el púrpura, lo que restringía su uso a las clases dominantes, y repetimos, de forma muy limitada. Aun así en la bibliografía tenemos incontables referencias, como por ejemplo, en medicina tradicional, se aconsejaba rodear a un enfermo de Sarampión con un tejido de color rojo, con la esperanza de que dicho tejido, o por mejor decir, dicho color, absorbiese las manchitas de color púrpura del enfermo. Las posibilidades eran, vestir al paciente con ropas del color adecuado, o cubrir las ventanas con tejidos de ese mismo color, de modo que la luz natural que entrase en esa dependencia, tuviese cualidades terapéuticas. Otra alternativa era rellenar una bolsa textil del color adecuado con dos medidas de algodón y una de sal, que era expuesta a la luz solar una hora antes de ser usada, para a continuación, colocarla sobre el paciente.

Es preferible utilizar los siete colores del espectro en su forma pura, sin mezclar. Estos son:

  • ROJO: es un color primario, es decir, no puede descomponerse en otros colores, como por ejemplo el verde que es una mezcla de amarillo y azul, por tal motivo se le puede considerar puro y calórico. Está relacionado con el primer Chakra. Tiene un efecto estimulante sobre el sistema nervioso y la sangre, resultando útil para tratar la anemia, parálisis, tuberculosis, agotamiento físico y estados de debilidad general del organismo. No debe usarse si aparece fiebre, ni en estado inflamatorios, de ansiedad o de excitación. Puesto que induce la liberación de adrenalina, revitaliza el organismo.
  • AMARILLO: también es un color primario, y por lo tanto puro y calórico. Está relacionado con el tercer Chakra. Junto con el naranja, son estimulantes del sistema nervioso, los trastornos de la digestión, el estreñimiento y los trastornos pélvicos y ginecológicos. Resulta ser un magnífico antidepresivo, activando los nervios con función motriz, fomenta la energía muscular, estimula el flujo de la bilis, y resulta útil en multitud de trastornos cutáneos.
  • AZUL: es el tercero y último color primario, sin embargo, su temperamento es frío. Está relacionado con el sexto Chakra. Junto con el color violeta, resultan sedantes y astringentes, tranquilizantes y suavizantes para el sistema nervioso y cardiovascular, por lo tanto, son útiles en los casos de nerviosismo e inflamación. Pueden ser muy valiosos en trastornos tales como la neuralgia, ciática y alteraciones cerebro-espinales. También tiene efectos antisépticos, hace bajar la fiebre, disminuye la inflamación, y posee efectos antagónicos del color rojo.
  • NARANJA: es una combinación de color rojo y amarillo, también se le considera calórico aunque no es puro. Está relacionado con el segundo Chakra. Resulta útil en gran cantidad de procesos tumorales, también posee efectos estimulantes, fortalece los pulmones, páncreas y bazo, revitaliza las emociones, aporta bienestar y alivia espasmos musculares.
  • VERDE: es un color complementario al rojo, y tampoco se considera puro, al ser una mezcla de amarillo y azul. Su acción se considera neutra, ni fría ni caliente, lo que nos permite utilizarlo cuando pretendemos armonizar al paciente. Está relacionado con el cuarto Chakra. Sus efectos son tranquilizantes y sedantes, tanto de lo que vulgarmente se denominan “nervios”, como de todo el organismo en general, aportando armonía y equilibrio, tonifica el corazón y la sangre, reduce la presión arterial, estimula la hipófisis, y favorece la reconstrucción de todos los tejidos, pero en especial, del tejido muscular.
  • ÍNDIGO: es un color complementario resultante de la mezcla de dos filtros azules y otro rojo. Su temperamento se considera frío. Algunos autores lo relacionan con el quinto Chakra, aunque no existe unanimidad a este respecto, está demostrado que este color induce a la introspección y a la meditación, sobre todo cuando se coloca alrededor de nuestra cabeza, o mejor aún, por encima de ella.
  • VIOLETA: color complementario del amarillo, está formado por la mezcla del rojo y el azul. Su temperamento es frío. Está relacionado con el séptimo Chakra. Posee un sutil efecto sobre los nervios con actividad motriz, inhibiendo su actividad, otro tanto ocurre sobre el sistema cardiocirculatorio y linfático, purifica la sangre, enlentece el desarrollo de las células tumorales, y equilibra la cantidad de sodio y potasio del organismo.

En cuanto al color blanco, que habitualmente interpretamos como sinónimo de pureza, en realidad, expresaría equilibrio, al estar constituido por la suma en proporciones alícuotas de los siete colores básicos que hemos mencionado anteriormente.

La técnica básica, conocida como CROMATOTERAPIA LUMINICA consiste en, una vez diagnosticado el trastorno del paciente, exponerlo a la luz de una lámpara sobre la que hemos colocado un filtro del color adecuado al padecimiento de nuestro paciente, y permitir que dicho color actúe sobre la mayor parte posible de su piel desnuda, expuesta sin cremas, cosméticos, maquillajes, ni filtros solares, durante un tiempo de entre media y una hora, pudiendo repetir las sesiones tantas veces como el terapeuta estime oportuno, a días alternos a ser posible. La intensidad de la luz de dicha lámpara, no debe ser muy elevada, con el fin de evitar dañar al paciente, especialmente, evitando la radiación infrarroja, que calentaría y quemaría la piel del paciente, así como la ultravioleta, que podría ocasionar tumores cutáneos.

En puridad, nada nos impide usar otras alternativas, comentábamos en el artículo anterior que la cristaloterapia depende, no solo de las cualidades químicas del cristal, sino también de su color, y del lugar sobre el que se coloque, pero además, podemos usar ropas del color adecuado, consumir alimentos o bebidas con ese mismo color, pintar las diferentes dependencias de nuestras viviendas, locales públicos, o lugares de trabajo con los colores adecuados, e incluso, si podemos permitírnoslo, vivir en lugares en los que el color dominante sea el que nos resulte beneficioso, por ejemplo mares y lagos para el color azul, bosques, huertas y campiña para el color verde, zonas desérticas para los colores amarillos y anaranjados. Incluso podemos usar acupuntura con haces de luz láser del color elegido.

Otra posibilidad es la CROMATOTERAPIA MOLECULAR, que puede ser utilizada de dos formas, cutánea, mediante pomadas con excipiente oleaginoso que contengan el oligoelemento con el color adecuado, o por vía oral, en forma de gotas o gránulos homeopáticos que contengan el mismo oligoelemento.

Sin embargo, no debemos caer en la tentación de pensar que es una técnica fácil de utilizar, pues aunque sus fundamentos si lo sean, (como en casi todo), su aplicación práctica no lo es tanto. En primer lugar, debemos tener un diagnóstico de certeza de cual es el problema primario que aqueja a nuestro paciente, pues de lo contrario, perderemos un tiempo precioso “tapando agujeros” y tratando síntomas, o problemas secundarios, lo que tan solo nos servirá, en el mejor de los casos, para aliviar al paciente, pero no para curarlo, e incluso, hasta podemos perjudicarlo, como ocurría con el caso que mencionábamos de colocar a pacientes que están padeciendo sarampión, tejidos de color rojo, con lo que indefectiblemente, les subía la fiebre y empeoraba su estado orgánico.

No caigamos en la tentación de jugar a “aprendices de brujo”, como parece estar de moda en los tiempos que nos ha tocado vivir. La cromoterapia, o cromatoterapia, puede contribuir a aliviar trastornos de origen físico, psíquico o ambos a la vez, pero no puede constituirse en sustituto absoluto de otras técnicas más resolutivas.

Nuevamente, y perdón por ser reiterativo, debemos insistir en la necesidad de que el paciente, DESEE CURARSE SINCERAMENTE, pues de lo contrario, ni esta, ni ninguna otra alternativa serán útiles. También, y por motivos evidentes, debe confiar en el terapeuta, así como estar relajado, de lo contrario, el tiempo durante el cual estará expuesto a los rayos coloreados, será una especie de tortura que le ocasionará ansiedad, y no obtendrá beneficio alguno.

Debemos insistir en la importancia de un diagnóstico exacto, tomándonos el tiempo necesario para entrevistar al paciente, explorarlo concienzudamente, conocer sus antecedentes personales, su situación familiar, laboral, económica y social, y conseguir ese clima de empatía necesario, esa confianza mutua que permita sincerarse al paciente, revelándonos, incluso sin pretenderlo la verdadera causa de sus dolencias, lo que nos permitirá ser resolutivos y eficientes.

Con respecto a las compatibilidades, esta técnica puede usarse simultáneamente con la práctica totalidad de medicinas alternativas, e incluso con las reconocidas oficialmente por la medicina occidental.

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CROMOTERAPIA

Posted by cosmoxenus en 6 marzo 2005

Alfonso Sánchez Hermosilla

La cromoterapia es una técnica de sanación que, aunque nos sorprenda, tampoco es nueva. Tal y como ha ocurrido con todas las que hemos mencionado anteriormente, y también con las que desarrollaremos en un futuro, cuenta con una tradición varias veces milenaria. Aparecen referencias a los efectos terapéuticos del color en tratados de medicina de las civilizaciones egipcia, griega, india y china. Podemos destacar los templos de luz y color de Heliópolis. En todos ellos, se expresa la creencia de que las vibraciones de las ondas cromáticas afectaban de forma directa a todos y cada uno de los órganos de nuestro cuerpo físico.

Por otra parte, también se describe que el color predominante del aura o de los campos energéticos que rodean nuestro organismo reflejan el estado de salud del individuo, e incluso su estado de ánimo, como no podía ser de otra forma, pues ya hemos comentado la relación directa que existe entre la salud física, la salud mental, y las emociones, influyéndose mutuamente por multitud de mecanismos, rápidos unos, desesperantemente lentos otros, pero todos ellos, diseñados para alcanzar ese difícil equilibrio al que parece desear llegar todo lo creado en este plano de realidad.

Incluso los creadores de moda, saben el efecto que producen los colores (y también las texturas de los tejidos) en quienes llevan sus modelos, e incluso en aquellas personas que les rodean. A nadie se le escapa el atractivo de una guapa señorita ataviada con colores rojos.

No fue hasta la década de los sesenta cuando comenzó a usarse en Europa esta técnica terapéutica, aunque desde 1940 se sabía que el color rojo tenía efectos estimulantes, más concretamente, este efecto se debía a una estimulación del componente simpático del sistema nervioso vegetativo, mientras que por el contrario, el color azul actuaba sobre el parasimpático, por lo que producía efectos sedantes, induciendo a la introspección, y a la meditación. De forma intuitiva, esto lo podemos apreciar en la iconografía de prácticamente todas las culturas y civilizaciones a lo largo de la historia, por ejemplo, los Dioses, Santos y Avatares a quienes se les atribuyen cualidades como la energía, la fuerza, la autoridad, son representados ataviados con colores rojos, o en su defecto, sobre un fondo rojo, por el contrario, aquellos a quienes se les atribuye dulzura, paz, serenidad, aparecen ataviados de color azul, o sobre un fondo azul, por ejemplo, las representaciones marianas, sin ir más lejos.

También se ha demostrado que la luz roja incrementa la fuerza muscular en más de un 13 %, esto lo saben de forma intuitiva los atletas y competidores que precisan de su fuerza muscular para desarrollar sus marcas, y vencer en las competiciones, eligiendo ropa de color rojo para sus entrenamientos, e incluso el día de la competición.

Por el contrario, los vegetales que crecen expuestos a luz azul se desarrollan de forma más regular y son más resistentes. Hasta hace relativamente poco, los hospitales de campaña se pintaban de color rojo, para disimular el color de la sangre de los heridos, sin embargo, ese color excitaba a los propios heridos, pero también a los cirujanos y al personal auxiliar, por tal motivo, se uso su color complementario, el verde, por sus efectos sedantes, e incluso el azul, siendo este el preferido en nuestros días.

Los seres humanos, son de los pocos elegidos que pueden percibir a través de sus ojos, todos los colores del espectro que hemos venido a denominar “visible”, y que se encuentran entre la gama del infrarrojo y del ultravioleta. Lo que prácticamente nadie sabe es que recientemente, ha podido demostrarse que todas y cada una de las células y órganos de nuestro cuerpo poseen su propia frecuencia vibratoria, (como menciona el Kybalión, EL UNIVERSO ES VIBRACIÓN), siendo susceptibles de utilizar el espectro cromático para corregir desequilibrios en las vibraciones del organismo y crear de este modo una situación armónica.

Por análogos motivos, podemos decir que todo pensamiento se expresa físicamente en vibraciones, cuyos colores reflejan su calidad y su cualidad, visibles claramente en el aura, lo que nos permite concluir que cada ser humano “colorea” su propio universo, su propia aura, con los colores predominantes de su carácter o de sus reacciones emocionales habituales.

La moderna Psicología Clínica, basándose en los fundamentos de la fisiología de la percepción de los colores, ha elaborado una serie de test de personalidad usados de forma cotidiana durante el Psicodiagnóstico. Uno de los que se utilizan con mayor frecuencia es el Test de las pirámides coloreadas de Pfister, que utiliza diez colores y veinticuatro matices diferentes, lo que permite descubrir las diferentes caras de la dinámica de los afectos, así como la diferenciación emocional a nivel consciente, preconsciente e inconsciente.

Jacob Bronggren, en su libro titulado “CROMOTERAPIA ESOTÉRICA”, nos ofrece algunos ejemplos de la relación que existe entre los sentimientos, los colores que los representan y las enfermedades con las que se relacionan. Estos son:

  • La ira y la cólera, indicadas en el aura por el color rojo oscuro, causan perdida de conocimiento, desvanecimientos.
  • La ambición desenfrenada otorga al aura un color anaranjado, sin brillo, y ocasiona reumatismo.
  • El orgullo, ocasiona en el aura un color anaranjado pardo, ocasionando artritis.
  • La codicia y la envidia, otorgan al aura una tonalidad verde oscura con puntos negros, ocasionando exceso de ácido úrico.
  • La falta de entusiasmo e interés confiere al aura un color gris oscuro, ocasionando depresión y diversas afecciones cutáneas.
  • La falta de ideales se manifiesta con un color rojo violeta sin brillo, ocasionando melancolía, tristeza y problemas respiratorios.

Como vemos, influye no solo el color, sino su calidad, pudiendo resumir que los colores, no importa cual sea este, con tonalidad oscura, apagada o sin brillo, en general se ven ocasionados por sentimientos que como mínimo, no nos hacen felices, y que en su mayoría nos hacen sufrir, o hacen sufrir a otros cuando los desarrollamos.

Como todos sabemos, la luz que percibimos como blanca, en realidad, está constituida por siete colores básico, tal y como demostró Newton jugueteando con un prisma. Cada uno de esos siete colores tiene una determinada longitud de onda que le es propia, lo que le otorga a cada color un carácter propio, incluso podríamos atribuirle un temperamento, en estos momentos en los que a todo se le atribuye cualidades humanas, así, cada color puede ser frío o caliente, seco o húmedo.

Anteriormente hemos hablado del “espectro visible”, es decir, el color lo percibimos a través de los ojos, pero ¿Qué ocurre con los invidentes, o incluso con todos esos seres vivos que son ciegos al color, o al menos a algunos colores? Pues la respuesta es muy simple, la cromoterapia es igualmente eficaz en un ser humano invidente, en un sujeto que presente Daltonismo (trastorno en el que quien lo padece, no es capaz de diferenciar entre los colores rojo y verde), un perro (cuya visión es prácticamente en blanco y negro), o en una abeja (cuya percepción del color es diametralmente diferente, casi opuesta a la nuestra).

Esta infalibilidad se debe a que, evidentemente, los ojos no son el único punto de nuestro organismo sensible al color. Ya hemos comentado anteriormente que cada célula tiene su propia vibración en una determinada longitud de onda, su propio color en definitiva, por lo que otro color que incida sobre ella, ocasionará una interferencia, que se traducirá en cambios en su metabolismo, en su funcionalidad, e incluso en su composición química. Pero no solo eso, ya hemos demostrado que nuestras células son capaces de percibir el color de forma, digamos consciente, (a nivel celular, por supuesto), pero además, usando mecanismos que ahora estamos empezando a comprender, son capaces de trasmitir esa información al cerebro, donde es interpretada y elaborada, aunque no seamos conscientes de ello.

Es lo que podríamos llamar visión extrarretiniana, o mejor aun, percepción corporal total, pues no se limita esta capacidad a percibir los colores, ni en sentido más amplio al sentido de la visión, usando como pantalla receptora todo nuestro organismo.

En la antigüedad, las posibilidades de esta terapia eran reducidas, pues con tintes naturales, solo es posible obtener unos pocos colores, y algunos de ellos, resultaban extremadamente caros, como por ejemplo el índigo, o incluso el púrpura, lo que restringía su uso a las clases dominantes, y repetimos, de forma muy limitada. Aun así en la bibliografía tenemos incontables referencias, como por ejemplo, en medicina tradicional, se aconsejaba rodear a un enfermo de Sarampión con un tejido de color rojo, con la esperanza de que dicho tejido, o por mejor decir, dicho color, absorbiese las manchitas de color púrpura del enfermo. Las posibilidades eran, vestir al paciente con ropas del color adecuado, o cubrir las ventanas con tejidos de ese mismo color, de modo que la luz natural que entrase en esa dependencia, tuviese cualidades terapéuticas. Otra alternativa era rellenar una bolsa textil del color adecuado con dos medidas de algodón y una de sal, que era expuesta a la luz solar una hora antes de ser usada, para a continuación, colocarla sobre el paciente.

Es preferible utilizar los siete colores del espectro en su forma pura, sin mezclar. Estos son:

  • ROJO: es un color primario, es decir, no puede descomponerse en otros colores, como por ejemplo el verde que es una mezcla de amarillo y azul, por tal motivo se le puede considerar puro y calórico. Está relacionado con el primer Chakra. Tiene un efecto estimulante sobre el sistema nervioso y la sangre, resultando útil para tratar la anemia, parálisis, tuberculosis, agotamiento físico y estados de debilidad general del organismo. No debe usarse si aparece fiebre, ni en estado inflamatorios, de ansiedad o de excitación. Puesto que induce la liberación de adrenalina, revitaliza el organismo.
  • AMARILLO: también es un color primario, y por lo tanto puro y calórico. Está relacionado con el tercer Chakra. Junto con el naranja, son estimulantes del sistema nervioso, los trastornos de la digestión, el estreñimiento y los trastornos pélvicos y ginecológicos. Resulta ser un magnífico antidepresivo, activando los nervios con función motriz, fomenta la energía muscular, estimula el flujo de la bilis, y resulta útil en multitud de trastornos cutáneos.
  • AZUL: es el tercero y último color primario, sin embargo, su temperamento es frío. Está relacionado con el sexto Chakra. Junto con el color violeta, resultan sedantes y astringentes, tranquilizantes y suavizantes para el sistema nervioso y cardiovascular, por lo tanto, son útiles en los casos de nerviosismo e inflamación. Pueden ser muy valiosos en trastornos tales como la neuralgia, ciática y alteraciones cerebro-espinales. También tiene efectos antisépticos, hace bajar la fiebre, disminuye la inflamación, y posee efectos antagónicos del color rojo.
  • NARANJA: es una combinación de color rojo y amarillo, también se le considera calórico aunque no es puro. Está relacionado con el segundo Chakra. Resulta útil en gran cantidad de procesos tumorales, también posee efectos estimulantes, fortalece los pulmones, páncreas y bazo, revitaliza las emociones, aporta bienestar y alivia espasmos musculares.
  • VERDE: es un color complementario al rojo, y tampoco se considera puro, al ser una mezcla de amarillo y azul. Su acción se considera neutra, ni fría ni caliente, lo que nos permite utilizarlo cuando pretendemos armonizar al paciente. Está relacionado con el cuarto Chakra. Sus efectos son tranquilizantes y sedantes, tanto de lo que vulgarmente se denominan “nervios”, como de todo el organismo en general, aportando armonía y equilibrio, tonifica el corazón y la sangre, reduce la presión arterial, estimula la hipófisis, y favorece la reconstrucción de todos los tejidos, pero en especial, del tejido muscular.
  • ÍNDIGO: es un color complementario resultante de la mezcla de dos filtros azules y otro rojo. Su temperamento se considera frío. Algunos autores lo relacionan con el quinto Chakra, aunque no existe unanimidad a este respecto, está demostrado que este color induce a la introspección y a la meditación, sobre todo cuando se coloca alrededor de nuestra cabeza, o mejor aún, por encima de ella.
  • VIOLETA: color complementario del amarillo, está formado por la mezcla del rojo y el azul. Su temperamento es frío. Está relacionado con el séptimo Chakra. Posee un sutil efecto sobre los nervios con actividad motriz, inhibiendo su actividad, otro tanto ocurre sobre el sistema cardiocirculatorio y linfático, purifica la sangre, enlentece el desarrollo de las células tumorales, y equilibra la cantidad de sodio y potasio del organismo.

En cuanto al color blanco, que habitualmente interpretamos como sinónimo de pureza, en realidad, expresaría equilibrio, al estar constituido por la suma en proporciones alícuotas de los siete colores básicos que hemos mencionado anteriormente.

La técnica básica, conocida como CROMATOTERAPIA LUMINICA consiste en, una vez diagnosticado el trastorno del paciente, exponerlo a la luz de una lámpara sobre la que hemos colocado un filtro del color adecuado al padecimiento de nuestro paciente, y permitir que dicho color actúe sobre la mayor parte posible de su piel desnuda, expuesta sin cremas, cosméticos, maquillajes, ni filtros solares, durante un tiempo de entre media y una hora, pudiendo repetir las sesiones tantas veces como el terapeuta estime oportuno, a días alternos a ser posible. La intensidad de la luz de dicha lámpara, no debe ser muy elevada, con el fin de evitar dañar al paciente, especialmente, evitando la radiación infrarroja, que calentaría y quemaría la piel del paciente, así como la ultravioleta, que podría ocasionar tumores cutáneos.

En puridad, nada nos impide usar otras alternativas, comentábamos en el artículo anterior que la cristaloterapia depende, no solo de las cualidades químicas del cristal, sino también de su color, y del lugar sobre el que se coloque, pero además, podemos usar ropas del color adecuado, consumir alimentos o bebidas con ese mismo color, pintar las diferentes dependencias de nuestras viviendas, locales públicos, o lugares de trabajo con los colores adecuados, e incluso, si podemos permitírnoslo, vivir en lugares en los que el color dominante sea el que nos resulte beneficioso, por ejemplo mares y lagos para el color azul, bosques, huertas y campiña para el color verde, zonas desérticas para los colores amarillos y anaranjados. Incluso podemos usar acupuntura con haces de luz láser del color elegido.

Otra posibilidad es la CROMATOTERAPIA MOLECULAR, que puede ser utilizada de dos formas, cutánea, mediante pomadas con excipiente oleaginoso que contengan el oligoelemento con el color adecuado, o por vía oral, en forma de gotas o gránulos homeopáticos que contengan el mismo oligoelemento.

Sin embargo, no debemos caer en la tentación de pensar que es una técnica fácil de utilizar, pues aunque sus fundamentos si lo sean, (como en casi todo), su aplicación práctica no lo es tanto. En primer lugar, debemos tener un diagnóstico de certeza de cual es el problema primario que aqueja a nuestro paciente, pues de lo contrario, perderemos un tiempo precioso “tapando agujeros” y tratando síntomas, o problemas secundarios, lo que tan solo nos servirá, en el mejor de los casos, para aliviar al paciente, pero no para curarlo, e incluso, hasta podemos perjudicarlo, como ocurría con el caso que mencionábamos de colocar a pacientes que están padeciendo sarampión, tejidos de color rojo, con lo que indefectiblemente, les subía la fiebre y empeoraba su estado orgánico.

No caigamos en la tentación de jugar a “aprendices de brujo”, como parece estar de moda en los tiempos que nos ha tocado vivir. La cromoterapia, o cromatoterapia, puede contribuir a aliviar trastornos de origen físico, psíquico o ambos a la vez, pero no puede constituirse en sustituto absoluto de otras técnicas más resolutivas.

Nuevamente, y perdón por ser reiterativo, debemos insistir en la necesidad de que el paciente, DESEE CURARSE SINCERAMENTE, pues de lo contrario, ni esta, ni ninguna otra alternativa serán útiles. También, y por motivos evidentes, debe confiar en el terapeuta, así como estar relajado, de lo contrario, el tiempo durante el cual estará expuesto a los rayos coloreados, será una especie de tortura que le ocasionará ansiedad, y no obtendrá beneficio alguno.

Debemos insistir en la importancia de un diagnóstico exacto, tomándonos el tiempo necesario para entrevistar al paciente, explorarlo concienzudamente, conocer sus antecedentes personales, su situación familiar, laboral, económica y social, y conseguir ese clima de empatía necesario, esa confianza mutua que permita sincerarse al paciente, revelándonos, incluso sin pretenderlo la verdadera causa de sus dolencias, lo que nos permitirá ser resolutivos y eficientes.

Con respecto a las compatibilidades, esta técnica puede usarse simultáneamente con la práctica totalidad de medicinas alternativas, e incluso con las reconocidas oficialmente por la medicina occidental.

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HOMBRE DEL CAMPO ::José Martí::

Posted by cosmoxenus en 6 marzo 2005

Hombre del campo:

No vayas a enseñar este libro al cura de tu pueblo: Porque a él le interesa mantenerte en la oscuridad; para que todo tengas que ir a preguntárselo a él.

Y como él te cobra por echar agua en la cabeza de tu hijo, por decir que eres el marido de tu mujer, cosa que ya tú sabes desde que la quieres y te quiere ella; como él te cobra por nacer, por darte la unción, por casarte, por rogar por tu alma, por morir; como te niega hasta el derecho de sepultura si no le das dinero por él, él no querrá nunca que tú sepas que todo eso que has hecho hasta aquí es innecesario, porque ese día dejará él de cobrar dinero por todo eso.

Y como es una injusticia que se explote así tu ignorancia, yo, que no te cobro nada por mi libro, quiero, hombre de campo, hablar contigo para decirte la verdad.

No te exijo que creas como yo creo. Lee lo que digo, y créelo si te parece justo. El primer deber de un hombre es pensar por sí mismo. Por eso no quiero que quieras al cura; porque él no te deja pensar.

Vamos, pues, buen campesino: reúne a tu mujer y a tus hijos, y léeles despacio y claro, y muchas veces, lo que aquí digo de buena voluntad.

¿Para qué llevas a bautizar a tu hijo? Tú me respondes: “Para que sea cristiano”. Cristiano quiere decir semejante a Cristo. Yo te voy a decir quien fue Cristo.

Fue un hombre sumamente pobre, que quería que los hombres se quisiesen entre sí, que el que tuviera ayudara al que no tuviera, que los hijos respetasen a los padres, siempre que los padres cuidasen a los hijos; que cada uno trabajase, porque nadie tiene derecho a lo que no trabaja; que se hiciese bien a todo el mundo y que no se quisiera mal a nadie.

Cristo estaba lleno de amor para los hombres. Y como él venía a decir a los esclavos que no debían ser más que esclavos de Dios, y como los pueblos le tomaron cariño, y por donde iba diciendo estas cosas, se iban tras él, los déspotas que gobernaban entonces le tuvieron miedo y lo hicieron morir en una cruz.-

De manera, buen campesino, que el acto de bautizar a tu hijo quiere decir tu voluntad de hacerlo semejante a aquel gran hombre.

Es claro que tú has de querer que él lo sea, porque Cristo fue un hombre admirable. Pero dime, amigo, ¿ se consigue todo eso con que echen agua en la cabeza de tu hijo ? Si se consiguiera todo eso con ese poco de agua, todos los que se han bautizado serían buenos. Tú vez que no lo son.

Además de esto, aunque esa virtud del agua fuera verdad ¿por qué confías a manos extrañas la cabeza de tu hijo? ¿Por qué no le echas el agua tú mismo? ¿El agua que eche en la cabeza de tu hijo un hombre honrado, será peor que la eche un casi siempre vicioso, que te obliga a tener mujer teniendo él querida, que quiere que tus hijos sean legítimos teniéndolos él naturales, que te dice que debes dar tu nombre a tus hijos y no da él su nombre a los suyos ?

No haces bien si crees que un hombre semejante es superior a ti. El hombre que vale más no es el que sabe más latín, ni el que tiene una coronilla en la cabeza. Porque si un ladrón se hace una coronilla, vale siempre menos que un hombre honrado que no se la haga. El que vale más es el más honrado, luego la coronilla no da valer ninguno.

El que más trabaja es el que es menos vicioso, el que vive amorosamente con su mujer y sus hijos. Porque un hombre no es una bestia hecha para gozar, como el toro y el cerdo; sino una criatura de naturaleza superior, que si no cultiva la tierra, ama a su esposa, y educa a sus hijuelos, volverá a vivir indudablemente como el cerdo y como el toro.

Aunque tú seas un criminal, cuando tienes un hijo te haces bueno. Por él te arrepientes; por él sientes haber sido malo; por él te prometes a ti mismo seguir siendo honrado: ¿no te acuerdas de lo que sucedió en tu alma cuando tuviste el primer hijo? Estabas muy contento; entrabas y salías precipitadamente; temblabas por la vida de tu mujer; hablabas poco, porque no te han enseñado a hablar mucho y es necesario que aprendas; pero, te morías de alegría y de angustia.- Y cuando lo viste salir vivo del seno de su madre, sentiste que se te llenaban de lágrimas los ojos, abrazaste a tu mujer, y te creíste por algunos instantes claro como un sol y fuerte como un mundo. Un hijo es el mejor premio que un hombre puede recibir sobre la tierra.

Dime, amigo ¿un cura puede querer a tu hijo más que tú?¿Por qué lo ha de querer más que tú? Si alguien ha de desearle bien al hijo de tu sangre y de tu amor ¿quién se lo deseará mejor que tú? ¿Si el bautismo no quiere decir más que tu deseo de que tu hijo se parezca a Cristo, para esto has de exponerlo a una enfermedad, robándolo algunas horas a su madre, montar a caballo y llevarlo a que lo bendiga un hombre extraño? Bendícelo tú, que lo harás mejor que él, puesto que lo quieres más que él. Dale un beso y abrázalo. Un beso fuerte: Un abrazo fuerte. Y ése es el bautismo.-

El cura dice también que te lo bautiza para que entre en el reino de los cielos. Pero él bautiza al recién nacido si le pagas dinero, o granos, o huevos, o animales: si no le pagas, si no le regalas, no te lo bautiza. De manera que ese reino de los cielos de que él te habla vale unos cuantos reales, o granos, o huevos, o palomas.

¿Qué necesidad hay, ni que interés puedes tú tener en que tu hijo entre en un reino semejante? ¿Qué juicio debes de formar de un hombre que dice que te va hacer un gran bien, que lo tiene en su mano, que sin él te condenas, que de él depende tu salvación, y por unas monedas de plata te niega ese inmenso beneficio? ¿No es ese hombre un malvado, un egoísta, un avaricioso? ¿Qué idea te haces de Dios, si fuera Dios de veras quien enviase semejantes mensajeros?

Ese Dios que regatea, que vende la salvación, que todo lo hace en cambio de dinero, que manda las gentes al infierno si no le pagan, y si le pagan las manda al cielo, ese Dios es una especie de prestamista, de usurero, de tendero.

No, amigo mío, hay otro Dios !

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Aprender sin rueditas

Posted by cosmoxenus en 6 marzo 2005

Preocupados por obtener resultados y lograr “progresos” cuando enseñamos algo, padres y maestros tendemos a corregir cada error de los niños. Tomemos por ejemplo la enseñanza musical: “Te equivocaste de acorde: detente y vuelve a empezar”; “Esta vez debe salir perfecto.”; “¿Qué fue eso? … así no se hace.”; etc, etc… Con indicaciones como éstas, solemos supervisar de manera muy estricta, argumentando que la música es una disciplina “de precisión”.

Sin embargo, corregir cada error… puede ser un error en sí mismo! Al hacerlo, aumentamos la ansiedad, censuramos la espontaneidad e inhibimos la creatividad de quien aprende. Cuando un niño “teme” cometer errores, prefiere detenerse que equivocarse. Cuando cree que todo error es una “catástrofe”, su miedo le conduce a la parálisis. Por tal motivo, nuestra forma de educar es determinante…

Esto no significa que debamos olvidarnos de la excelencia, o de desarrollar una buena técnica. Significa que podemos adoptar otra visión, acerca de cómo ayudar a un niño a lograr el “dominio” de una disciplina.

En música -como en otros aprendizajes- es muy importante la armonía entre el cuerpo y la mente. Si el cuerpo quiere hacer algo (moverse, tocar una nota, etc.) y el cerebro le dice “No”, “Cuidado”, “Detente”… la espontaneidad y la creatividad jamás podrán fluir. Así lo entendía un maestro de piano que tuve a los siete años:
Estaba tocando durante mi lección, cuando de repente, me equivoqué de tecla y se escuchó un sonido espantoso! Miré inmediatamente a mi maestro pero él -con expresión aprobadora- me hizo señas de continuar. Seguí tocando, pero yo no podía disimular mi malestar, ni “borrar” el error de mi mente. Estaba realmente tenso.

Al finalizar la pieza, mi maestro me miró y me dijo: “Si cometiste un error, disfrútalo!” “Tenlo muy presente, ríete de él, repítelo si es necesario… pero no lo ignores, ni lo entierres, ni lo olvides. Déjalo vivir…”

Sus palabras me desconcertaron. Sin embargo -por alguna razón- ese consejo me despertó una sonrisa, aflojó mis manos y mis hombros y me hizo sentir mejor. Cuando volví a tocar la pieza, ya no pensaba más en mi error anterior y, en cambio, disfrutaba cada nota…
Años más tarde, comprendería esta lección en toda su profundidad. Cuando me pidió que experimentara el error -en lugar de temerlo o ignorarlo- estaba dándole “permiso” a mi creatividad y espontaneidad para fluir. Aquella mañana, además de enseñarme a tocar el piano, mi maestro me enseñó a:
– relajar mi ego
– disfrutar físicamente aquello que hacía
– buscar entender cada resultado sin juzgarlo
– no temer, ni dudar
– ser espontáneo
A los adultos nos resulta casi imposible pensar en “disfrutar” nuestros errores… pero los niños lo hacen todo el tiempo! Durante su crecimiento, comenten todos los errores imaginables: se caen torpemente, se llevan objetos a la nariz, pronuncian mal las palabras, etc… Sin embargo, su actitud es ejemplar: concentrada, persistente, entusiasta. No sienten culpa ni vergüenza cuando se equivocan, sino que se fascinan y se sorprenden con los resultados de sus intentos: “…así se siente llevarse puré a los ojos!” ; “…esto es lo que consigo cuando no pido ir al baño!” . Los niños incorporan el error a su proceso de aprendizaje y lo disfrutan.

Disfrutar un error es parte de la espontaneidad del aprendizaje. Desde luego, hay errores que ocurren producto de la negligencia, la falta de concentración, o la desmotivación. Pero si estamos comprometidos con nuestro aprendizaje y el error sucede de todos modos, se trata de un error honesto y necesario. No ocurre por descuido, sino porque nuestro cuerpo -antes que nuestra mente- asume que está aprendiendo y se deja llevar por el proceso. Estos errores no sólo son naturales, sino útiles. Contienen mucha información sobre nuestro proceso de aprendizaje, nos muestran con una claridad inmediata aquello que hacemos y aquello que necesitamos hacer. Tanto si somos aprendices como educadores, los errores son una excelente herramienta de retroalimentación.

Recordemos cuando aprendimos a montar una bicicleta. Tras lograr el equilibrio, nuestros padres quitaron las rueditas de apoyo, nos soltaron y comenzamos a pedalear solos… cada vez más rápido. Todo iba perfectamente, hasta que en una esquina maniobramos para doblar y nos caímos al piso. A través de este error, aprendimos que existe una relación entre la velocidad y la habilidad para controlar un giro. Recién cuando caímos al piso, entendimos esa relación. Desde luego, la caída podría haberse evitado: si nuestros padres no quitaban las rueditas de apoyo, hubiésemos seguido con total seguridad…

Muchas veces, no “quitamos las rueditas” del aprendizaje, para evitar que los niños cometan errores. Pero hay ocasiones, en que ellos necesitan experimentar lo incorrecto… para entender lo correcto.

Padres y maestros, deberíamos dar a los niños la libertad para cometer sus propios errores, vivirlos con naturalidad… y hasta disfrutarlos! Si hacen algo mal, siempre cabe la posibilidad de que lo hagan mejor en el próximo intento. Pero si no permitimos que se equivoquen -y hacemos que se asusten de sus errores- nunca se atreverán a hacer nada solos. Tengamos esto muy presente y -al educarles- ayudémosles a aprender… sin rueditas.

… hasta pronto

Francisco Cavalli P. M.’.M.’.

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El ARCA DE LA ALIANZA

Posted by cosmoxenus en 6 marzo 2005

El objeto más sagrado y poderoso del antiguo Israel, era rectangular de madera de acacia cubierta de oro.

En cada extremo había dos querubines, cuyas alas se tocaban para formar el trono de Dios y el arca era su escañuelo.

En su interior se guardaban las reliquias mas preciadas de los israelitas (las 2 tablas de piedras con los 10 mandamientos, el mana en un jarrón de oro, la vara de Aarón y un libro de la ley).

El arca simbolizaba la presencia de Dios y era también un talismán en la batalla, como en la conquista de Jericó.

Era muy potente y tenia que ser envuelta en velos antes que la levantaran.

Sólo podía acercarse a ella el sumo sacerdote y únicamente una vez al año, en el día de la expiación.

El arca era tan sagrada que el sólo tocarla provocaba la muerte repentina.

Después de que los hebreos se establecieron en Canán, el arca permaneció en el tabernáculo en Silio.

La Biblia nos narra que en uno de los combates entre israelitas y filisteos, estos últimos vencen en una batalla al ejercito de Israel y los israelitas deciden llevar el Arca al campamento para que el Señor los apoye, al llegar el arca al campamento de los hebreos, los filisteos a pesar de ir en ventaja se asustan y se lamentan, pero luego se animan y dan batalla a Israel venciéndola.

Los filisteos se llevaron el Arca como trofeo hasta el templo de su Dios Dogón , al día siguiente su ídolo estaba tendido sobre su rostro como si adorase el arca.

Cuando lo enderezaron de nuevo, cayo y sus cabeza y manos estaban separados del cuerpo, enseguida siguió una epidemia de hemorroides, seguida por una plaga de ratones.

Los desesperados filisteos finalmente pusieron el arca sobre un carro manejado por 2 vacas las soltaron y las 2 y se guiaron por Dios hasta territorio hebreo El Rey David transporto el arca a Jerusalén y, mas adelante fue colocada en el sitio más recóndito del templo de Salomón.

Desapareció cuando los babilonios invadieron Jerusalén en el año de 587ac.

Algunos judíos, creen que el arca fue escondida y que aparecerá cuando llegue su esperado rey mesiánico.

Hay otros historiadores que afirman que el arca fue transportada por unos sacerdotes hebreos a Etiopía, donde fue mandada a una isla y ahí permaneció hasta el siglo IX de nuestra era y luego fue transportada a una pequeña ciudad de este país, los monjes de este monasterio ortodoxo afirman tener el Arca y que fue traída por los judíos a una isla y después los monjes la transportaron a su monasterio, en el lugar donde se supone que se encuentra el Arca habita un monje que cuida el Arca y nunca sale de ese lugar hasta su muerte y es sucedido por otro monje, nadie mas que los monjes que cuidan el arca la han visto, ni siquiera sus propios compañeros.

También hay otros que afirman poseer el arca, estos son La orden de los Caballeros Templarios que afirman que cuando fueron a luchar en las cruzadas por la conquista de Jerusalén excavaron en el templo de Salomón y encontraron el Arca, después la transportaron a Inglaterra, donde permanece guardada, y solo ellos conocen sus secretos.

Finalmente hay gente que afirma, que el Arca todavía se encuentra en algún lugar del templo de Salomón y otros afirman que el Arca se elevó al cielo cuando Jerusalén fue invadida y regresara junto con el segundo advenimiento.

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