El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 5/02/05

Religión Egipcia

Posted by cosmoxenus en 5 febrero 2005

Imperaban las tinieblas y el silencio, pero en la profundidad del abismo de las aguas estaba el espíritu sin forma del Creador, padre y madre de todas las cosas…

Según una leyenda, un pilón de tierra se alzó por encima del Caos, tal como parece que Egipto se alza por encima de las crecidas del Nilo menguando con el calor del verano. Este pilón fue la primera tierra y por fín había un lugar dónde el Creador podría tomar cuerpo. Bajo la forma de un Fénix de plumas llameantes, el Creador descendió sobre el Montículo Primitivo y su grito fue el primer sonido que rompió el silencio eterno.

Otra leyenda cuenta que ocho criaturas con cabeza de ranas y de serpientes recorrian las aguas del Caos antes del comienzo de los tiempos. Eran los Ogdoad: Nun y Nunet, divinidades del abismo acuoso; Heh y Hehet, divinidades del espacio infinito; Kek y Keket, divinidades de las tinieblas; y Ammon y Ammonet, divinidades del mundo invisible.

Estos seres misteriosos se juntaron a través de las aguas para formar un gran huevo que el Creador había de incubar.

Otros dicen que este huevo primitivo fue puesto en el montículo por una oca y su graznido fue el primero de todos los sonidos. La Gran Graznadora permaneció sentada sobre el montículo durante largo tiempo hasta que, finalmente, el huevo se rompió y salió un fénix resplandeciente. Las dos mitades del huevo separaron las aguas del Caos y así formaron un espacio donde el Creador pudo construir el mundo.

Una tercera leyenda cuenta que las tinieblas cubrían las aguas hasta que surgió del abismo el Loto Primitivo. Poco a poco el Loto Azul abrió sus pétalos y en su interior dorado apareció un dios joven. Un dulce perfume se esparció por las aguas y la luz surgió del cuerpo del Infante Divino a la vez que apartaba completamente las tinieblas del universo.

Este Infante era el Creador, el Dios Sol, fuente de toda vida; aunque cada noche el Loto se sumergía y no volvía a salir hasta el alba. Así este Loto Primitivo cerraba sus pétalos al acabar el día y desaparecía bajo las aguas. El Caos imperaba durante la noche hasta que volvía el joven Dios. Al principio de los tiempos, las fuerzas del caos no fueron vencidas por siempre, y cubrían la tierra en forma de serpientes , siempre dispuestas a atacar al Dios Sol. La guerra entre el Orden y el Caos no acabará nunca.

En Heliópolis, los sacerdotes daban el nombre de Ra-Atum al Creador y explicaban que, después de eones de soledad, escupió a Shu, el dios del aire, y a Tefenet, la diosa de la humedad. Durante un gran espacio de tiempo Ra-Atum continuó estando solo porque Shu y Tefenet se le perdieron entre las aguas del Caos. Después el Creador se extrajo un ojo de la cara y le concedió sus poderes. Proclamó al ojo hija suya, Hathor, y la envió a las tinieblas en busca de sus dos hijos perdidos.

La luz del ojo penetró las fuerzas del Caos y rapidamente encontró a Shu y a Tefenet y los llevó ante su padre. En recompensa, el Dios Sol se puso el ojo en la frente en forma de una gran cobra, la serpiente Uraeus: le prometió que tendría poder sobre sus enemigos y que, con el tiempo, los dioses y los hombres la temerían.

Después, Ra-Atum abrazó a sus primeros hijos, Shu y Tefenet, con lágrimas de alegría. Mientras los tenía entre sus brazos, les traspasó su espíritu y ellos junto con las divinidades que habrían de venir participaron de la divinidad del Creador

Los Sacerdotes

El clero estaba formado por numerosos sacerdote y sacerdotisas, que cumplían sus funciones sirviendo a los dioses, de igual manera que en el palacio y en las funciones administrativas servían al faraón.

Los títulos más frecuentes son los de uab, sacerdote puro, al que incumbía desde el Reino Antiguo examinar las vísceras de los animales ofrecidos en sacrificio; el sacerdote Kherihebet, o lector, que tenía por misión leer en voz alta los textos sagrados; los sem, vertidos con una piel de leopardo, y los denominados servidores de dios, los sacerdotes propiamente dichos. Todos ellos llevaban el cráneo rasurado.

Los cargos sacerdotales estaban en relación con las funciones ejercidas en la administración del estado por sus titulares. Así, los jueces estaban al servicio de la diosa Maat, los médicos al de Sekhmet y los directores de artistas al del dios Ptah. La mujeres participaban también en los cultos, sobre todo en los de Hathor y Neith. Y al frente del harén divino de Amón en Tebas estaba la “mujer del dios”, o divina adoradora de Amón, que emplazaba a su esposa celeste, la diosa Mut.

Las posesiones de los templos eran muy importantes y sus riquezas aumentaban con los regalos reales y su participación en el reparto de los botines de guerra. Las personas que estaban al servicio de los dioses y recibían su paga en especia -ya que no hubo moneda hasta época griega- eran muy numerosas.

Se conocen datos exactos, contenidos en el Gran Papiro Harris, de la época de Ramsés III. Así se ha podido establecerla siguiente relación, que evidencia la primacía de Tebas y de su templo dedicado a Amón.

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NUESTRA ACTITUD ANTE LA ENFERMEDAD. #1

Posted by cosmoxenus en 5 febrero 2005

La enfermedad es un flagelo que en la actualidad azota a la casi totalidad del genero humano , dejando a su paso yna estela de dolor y sufrimiento .

El sentido comun nos lleva a pensar que si la divinidad tiene a la justicia como uno de sus atributos , el hecho de estar enfermos no obedece a una mera casualidad y que sin duda alguna existe un objetivo fundamental en este proceso de bloqueo de la libre afluencia de la vida del espiritu .

Cuando el hombre comun esta enfermo , y casi siempre lo esta , busca presurosamente la forma mas facil de eliminar los molestos sintomas , dirigiendo casi la totalidad de sus energias hacia la busqueda de la curacion , tratando , la mayoria de las veces , de hallar una causa organica o un agente externo al cual achacar el desorden . Pocos son los que se detienen a pensar en la parte esencial de la experiencia tratando de encontrar las verdaderas causas . La mayoria nunca se preguntan por que estan enfermos , si lo hacen , los culpables resultan siendo , por lo general , las bacterias , virus , plagas algun agente quimico o tal vez la casualidad o la mala suerte .

Solamente aquellos que sufren intensamente logran , en ocasiones , elevar su conciencia al punto de vislumbrar la verdadera causa de la experiencia , pues el dolor es capaz de acallar a las mas impetuosas personalidades para permitir que la voz del espiritu se sienta , para refrenar las energias desvocadas que han roto la armonia de los vehiculos a traves de los cuales se expresa la vida del yo real .

La enfermedad es un metodo , una amarga tecnica a traves de la cual el necio aprende aquello que logra el sabio por la via de la comprencion conciente .

Toda enfermedad , sin lugar a dudas , es un ajuste de cuentas del destino y media en ella la Ley de Causa y Efecto , lo cual hace que el proceso sea por entero justo, bien sea que comprendamos o no , concientemente , la deuda que estamos cancelando . El hombre siempre cosecha lo que siembra , y si esta recibiendo frutos de dolor devio haberlo causado a otros o a si mismo en el pasado. Sin embargo , la humanidad , a traves de la evasion paliativa que elimina los sintomas sin curar la enfermedad , esta demostrando su capacidad para ver el verdadero valor del dolor , ejerciendo una poderosa resistencia a estar enferma , desconociendo la justicia retributiva de la divinidad y exijiendo el derecho a merecer la salud a pesar de infringir o haber quebrantado la Leyes de la Naturaleza . Casi siempre el enfermo se cree una victima indefensa de la ciega casualidad , desconociendo por completo su responsabilidad y no aceptando el hecho de que el unico culpable de la enfermedad es el mismo .

La enfermedad es una tecnica portadora de informacionque busca acallar la voz de la naturaleza inferior que se ha salido de su cauce , para ensenar al individuo una leccion y restaurar la armonia necesaria para la busqueda de la perfeccion . El sufrimiento causado es el fuego de la naturaleza que busca elevar el grado de vivracion de la conciencia para que , por un instante , podamos ver mas alla de nuestra realidad material .

Tratar de silenciar esta renovadora experiencia mediante el uso de tecnicas paliativas tan solo demuestra nuestra ignorancia del proceso y nos hace reos de un castigo mas severo , el cual aparecera tarde o temprano . Todo enfermo debe interiorizar su vivencia y tratar de encontrar que es aquello que la divinidad le quiere mostrar y para lo cual le obliga a hacer un alto en el camino , pues en el momento en que lo comprenda y subsane la falla , ala enfermedad desaparecera completamente .

Muy a menudo encontramos en los enfermos un profundo resentimiento por el sufrimiento , el cual no es otra cosa que una manifestacion de su inconformidad con la voluntad divina y de su resistencia a ella . Mientras tal condicion subsista no podra sobrevivir la curacion , pues la actitud de reveldia nos hace aun mas necios de lo que fuimos al quebrantar la Ley natural . La enfermedad no desaparecera hasta tanto el hombre acepte su responsabilidad , reconozca sus errores y los enmiende . La desesperacion , la rabia , la angustia y el temor , son senales de nuestra rebeldia hacia dios y de nuestra no aceptacion de la justicia divina . Con frecuencia culpamos a los demas de nuestros sufrimientos y a veces a dios , sin que por un instante se nos ocurra dirigir hacia nosotros mismos nuestros dedo acusador . El hombre debe recordar que la enfermedad siempre esta asociada a la culpa y a la curacion al arrepentimento y al cambio que este conlleva .

La enfermedad debe ser aceptada como un hecho natural del cual somos los unicos responsables y debemos buscar en ella la maravillosa leccion que oculta , sin tratar de evadirla , buscando mas bien la liberacion que se genera por la no resistencia . Quien busca internamente la causa de su enfermedad la hallara y el fuego de la comprension disolvera la cristalizacion que genero la inarmonia , permitiendole entender cuales han sido los caminos torcidos por los cuales se enrumbo su personalidad y cual ha de ser la via para tomar el verdadero sendero . Todo procedimiento medico que busque una real curacion debe ser una ayuda para este proceso de retorno . Lo demas es tan solo una ilusion que aplaza la cancelacion de una deuda , generando intereses acumulativos de dolor para el paciente , y una deuda nueva para el iluso terapeuta .Curacion es transformacion interior .

LUZ UNIVERSAL

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LA IMAGEN: PUERTA DE LA CREACION

Posted by cosmoxenus en 5 febrero 2005

Zerión

Mucho se estudia al ser más desconocido que existe: el HOMBRE. Se le conoce en su aspecto anatómico, menos, en lo fisiológico y menos aún en lo psíquico y espiritual.

Los Rosacruces hablan del HOMBRE como constituido por una naturaleza física que le permite relacionarse con lo tridimensional; un aspecto vital del cual depende su salud; una energía para la acción en directa relación con sus emociones y deseos, y la mente, conformando así la humana personalidad. Pero detrás de ésta constitución física, vital, emocional y mental, se esconde el verdadero HOMBRE, El SER interno ó divina individualidad, es decir, el EGO, palabra que significa: centro de consciencia y que se manifiesta como Imaginación Creadora, Sensibilidad estética y Consciencia actualizada, y es, gracias a éstos mecanismos, que surge el genio, el poeta, el artista.

Estamos acostumbrados por lo general a marchar por la vida apoyándonos en la emocionalidad superficial y en la vanidad de nuestro intelecto, que aunque es cierto que son las fuerzas actuales que mueven el mundo, no permiten que el HOMBRE trascienda de lo trivial que nos caracteriza, hacia lo especial y magno de aquellos genios de la raza, que han brillado y siguen brillando con luz propia a través de los siglos. ¿Cómo lograron esta magnitud? Educiendo consciencia a cada momento de la vida, valiéndose del discernimiento y de la introversión, meditando en los sucesos del diario vivir; amando a toda vida como manifestación de la Vida Universal y forjando en su psique las imágenes categóricas de todo aquello que querían lograr.

Si nos detenemos a meditar en el poder de la imaginación, comprenderemos que toda la tecnología, construcciones, modas, etc, existieron primero en la interna imaginación de alguien. El arquitecto por ejemplo, imagina una mansión y como “imaginar es ver”, la ve en su psiquis luego valiéndose de los conocimientos acumulados en su mente, compara su imagen con construcciones que conozca, porque “pensar es comparar”, concretando finalmente la construcción en lo físico.

Mucho se habla de los “poderes de la mente” lo que permite enfocar las fuerzas del intelecto en un asunto cualquiera y ello es de importancia; pero la imaginación como poder creador superior, nos eleva por encima de lo tridimensional. La imaginación persistente y efectivamente dirigida hacia la búsqueda de algún sentido o de alguna verdad trascendente, es la llave mágica que abre las latentes facultades psíquicas.

Estamos inexorablemente ligados a lo que imaginamos y si nuestras imágenes se exaltan en desvaríos de vanidad, odio, celos, soberbia y bajas pasiones, estaremos marchando hacia nefastos vicios. La imaginación dirigida hacia el lado ideal de la existencia, unida con una consciente sensibilidad, nos permite penetrar en los misterios de la naturaleza, inspirándonos grandes ideales y dando plenitud a la existencia.

El poeta lo es, cuando elevándose en alas de la imaginación, en divino maridaje con el amor que es sensibilidad, logra un delicado y sutil lenguaje cantando a la belleza de la vida y el amor. Muchos de nuestros problemas y enfermedades físicas, psíquicas y anímicas, se deben a imágenes absurdas que constantemente se cultivan, y mucho de nuestra felicidad, salud, comprensión, armonía, éxito, fortuna, etc., se deben a imágenes bellas y bien dirigidas cultivadas en nuestro diario vivir. Por eso debemos tener siempre presente que “la imagen es la puerta de la creación”.

La lámina nos muestra el camino: El Ego y el Alma en un sublime romance. El Ego, en las alas de la imaginación creadora, en mística elación con el Alma, la sensibilidad estética, dirigiendo la simbólica serpiente: la vida, superando la egoísta y emocional personalidad, en aras de una vida mas plena, mas consciente y más feliz.

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INTRODUCCION AL ESTUDIO DE LOS SÍMBOLOS

Posted by cosmoxenus en 5 febrero 2005

Artículo aparecido en LA PUERTA. SIMBOLISMO

Carlos del Tilo

Cuando el símbolo es una realidad, es imposible descubrirlo sin la Ayuda de Dios

El mensaje Reencontrado II, 44

René Guénon había formulado la siguiente pregunta en su obra Les Symboles fondamentaux de la Science Sacrée: «¿Por qué se encuentra tanta hostilidad, más o menos confesada, respecto al simbolismo? Ciertamente – decía -, porque es un modo de expresión que se ha convertido en algo completamente ajeno a la mentalidad moderna, y porque el hombre está naturalmente inclinado a desconfiar de aquello que no entiende,… el simbolismo es todo lo contrario de lo que le conviene al racionalismo y todos sus adversarios se comportan, algunos sin saberlo, como verdaderos racionalistas».

En efecto, el símbolo se dirige a la intuición de la fe y no a las especulaciones de la razón, puesto que el símbolo encierra una realidad que sólo puede conocer aquel que la ha experimentado. Por ello, mientras sea el símbolo objeto de fe, el hombre no puede sino explicar un símbolo mediante otro, y corre así el riesgo de contentarse con este juego, olvidando que los símbolos sólo existen para recordar los misterios de la ciencia divina.

Hablando de símbolos, es necesario en primer lugar comprender de qué se trata, y para este fin, se precisa, como siempre, buscar el sentido etimológico de la palabra. Símbolo significa «signo de reconocimiento», pues, éste es el sentido exacto de la palabra griega symbolon, del verbo symballo, juntar, reunir; symbolé significa ajuste. El término se refería primitivamente a «un objeto partido en dos del que dos personas conservaban cada una mitad, y que transmitían a sus hijos. Estas dos mitades reunidas servían para que aquellos que las llevaran se reconocieran, y para demostrar las relaciones de hospitalidad que habían existido anteriormente».

Las dos partes separadas, una vez reunidas se ajustaban exactamente la una con la otra, para formar de nuevo el objeto primitivo. Es necesario pues que el símbolo sea reunido con su otra mitad natural, para poder constituir «el signo de reconocimiento».

Existe un símbolo esencial al que se refieren todos los demás de la ciencia sagrada y este símbolo por excelencia es el Hombre, creado a la imagen (en hebreo: bidmut) de Dios (1) Génesis V, 1. Comparemos este versículo que se refiere al hombre después de la caída, con otro versículo Génesis I, 26 que habla de la creación del Hombre primitivo, es decir, antes de la caída: «Haremos el Hombre a nuestra semejanza como a nuestra imagen Betzalmenu kidmutenu». En el principio, Dios creó al hombre uniendo su Semejanza con su Imagen Tzelem y Demut.

Como consecuencia del pecado original, el Hombre perdió la semejanza divina, que se refiere al primer término Tzelem, y se quedó sólo con la imagen divina Demut, lo que representa precisamente el Símbolo incompleto del Hombre primitivo.

De ahí el epígrafe de esta reflexión: «Cuando el Símbolo es una realidad, es imposible descubrirlo sin la ayuda de Dios».

Esta realidad que no puede ser reconocida, sino mediante la reunión con su otra mitad substancial y representada por la Ayuda de Dios, es el secreto del Hombre esencial, símbolo o mitad de la Divinidad, que está sepultado en las tinieblas del exilio de este mundo.

Veamos, releyendo el capítulo II, 18 a 25 del Génesis, que esta Ayuda de Dios consiste en algo concreto.

Así dice el Profeta: Vers.18 : «Y dijo el Señor Dios: no es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayuda conforme a él…» Vers. 20: «El hombre pronunció los nombres de todos los animales domésticos, de las aves del cielo y de todos los animales salvajes del campo, pero no encontró ayuda conforme a él». Vers.21: «Y el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un sueño Tardemah (2) y durmió, y cogió una de sus costillas Tzela (3). Vers.22 : «Y el Señor Dios construyó a partir de la costilla que cogió del hombre, una mujer, y la hizo venir hacia el hombre. Vers.23 : «Y dijo el hombre: Ésta, esta vez es hueso de mis huesos y carne de mi carne, y se llamará Ishah, ya que del hombre Ish, ha sido cogida.»

Por sí mismo, el hombre no había podido encontrar a la Ayuda conforme a él; era necesario que Dios interviniera caer su sueño Tardemah sobre él; entonces dijo el hombre: Esta vez, sí he encontrado mi complemento.

Asimismo, para descubrir el símbolo o sea el Hombre esencial, es necesario reunirlo con su «Ayuda conforme a él.»

Y esto, dicho de otra manera, viene a ser lo mismo que la «Semejanza» reunida con la «Imagen», en Génesis I, 26.

Encontramos la misma enseñanza en la tradición islámica: Después del pecado, Adán y Eva cayeron en dos lugares diferentes de la tierra (alusión a la pérdida por Adán de su Ayuda conforme a él). Arrepentido, Adán, como todo buen musulmán, emprendió el Peregrinaje a la Meca y allí, muy cerca de la ciudad santa, en el monte Arafa, encontró y reconoció a Eva que erraba tras su caída. La palabra Arafa significa precisamente: conocer, reconoce (4). Ahí, sobre la montaña santa «se reconocieron», y Adán pudo pronunciar esas palabras: «Esta, esta vez, es hueso de mis huesos…»

Descubrir el Símbolo, o sea, el Hombre, consiste en reconocer la realidad física que encierra, y ello mediante la Ayuda de Dios, es decir, lo único que permite este reconocimiento (como la llave y la cerradura).

Reconocer es «renacer con», lo que implica una experiencia sensible. Los que han hablado o escrito sobre este conocimiento experimental o Gnosis, se llaman pues Conocedores, porque describen este nacimiento y este crecimiento natural; y todas las imágenes que utilizan, no son más que los símbolos de esta única experiencia, cuyo sentido no podemos descubrir mientras no la hayamos vivido.

De lo dicho se deduce fácilmente que existe gran peligro en intentar explicar y especular por nosotros mismos sobre el sentido de los símbolos tradicionales, ya que no «conocemos» (etimológicamente) a qué se refieren; así es como nos engañamos a nosotros mismos y a los demás.

Eso no significa que no haya que estudiar los símbolos, sino que debemos dejar sólo a los conocedores el cuidado de explicárnoslos, ya que ellos siempre nos volverán a conducir al único símbolo que es el Hombre esencial reconocido y experimentado, mediante su Ayuda natural. Y todos los símbolos tradicionales no son más que las diversas expresiones de este único misterio interior.

En cambio, nosotros, los proyectamos al exterior, es decir, intentamos aprehender la revelación física que transmite el símbolo con nuestros sentidos impuros y exteriores, que resultan de la caída original.

Hay que resaltar que con mucha frecuencia en las Escrituras encontramos las siguientes advertencias: «¡Que aquel que pueda coger, que coja!», o, «¡Que aquel que tenga oídos, que oiga!», etc. ¿Cuáles son estos sentidos? Son los sentidos purificados que nos permiten oír, ver y captar las cosas de Dios, pero los sentidos del hombre exiliado se han vuelto groseros y carnales y por ello, el ídolo del que hablan las Escrituras se refiere al hombre carnal que no puede oír, ni ver, ni asir la vida. Por ejemplo, en el Salmo CXV, 4 a 8, está dicho: «Sus ídolos son plata y oro, obra de la mano del hombre. Boca tienen y no hablan, ojos tienen y no ven, oídos tienen y no oyen, olfato tienen y no huelen, manos tienen y no palpan, pies tienen y no andan, y no echan voz de su garganta; semejantes a ellos serán los que los hacen, todo el que en ellos confía».

Encontramos en el libro de Ezequiel VIII, 3 algo interesante sobre el ídolo: «Y vi la figura de una mano extendida que me cogió de una guedeja de mi cabeza y, levantándome en espíritu entre cielo y tierra, evióme a Jerusalén en una visión de Dios, junto a la puerta interior del Templo que miraba hacia el Norte, donde estaba colocado el ídolo de los celos, para provocar los celos del Señor (5)». Este ídolo ciertamente es el hombre; está situado en la entrada del Templo para representar su modo grosero de entender la imagen simbólica de la revelación, sus figuras y ritos, que provocan continuamente la cólera del Santo bendito sea. Y esto ocurre precisamente porque el hombre-ídolo tiene ojos y no ve, oídos y no oye, boca y no dice las cosas de Dios.

El ídolo está colocado al Norte del Templo, porque representa el lugar donde no hay luz, aunque es de allí de donde procede. Así comprendemos que el Ídolo, la imagen, es lo mismo que el Símbolo, separado de su complemento natural.

Por todo lo dicho, podemos afirmando os concluir que el símbolo es una realidad sensible que debe ser reunificada para convertirse en el «signo de reconocimiento». En el caso contrario, no es más que un ídolo inútil.

El Símbolo es como la cerradura de la puerta que nadie puede abrir, sino es con la llave que le corresponde exactamente

Todos los símbolos se refieren a una realidad física, pero escondida, a la que todos nos podemos aproximar por la fe y que luego se puede experimentar mediante una revelación de Dios.

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1. «Si se considera más particularmente al hombre, ¿acaso no sería legítimo afirmar que él también es símbolo, por el hecho mismo de haber sido creado a de Dios?» René Guénon, op. cit., pág. 37.

2. Tardemah: sueño; la Biblia griega (de los Setenta) traduce: éxtasis.

3. Los comentaristas hacen notar que la palabra Tzela, costilla, significa también lado.

4. Le Coran. Trad. y comentarios del Cheik Si Hamza. Sura XXII (nota del vers.129) pág. 686.

5. Ver también Salmo LXXVIII-58: «Con sus ídolos han excitado sus celos…»

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