El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 28 febrero 2005

Indice Febrero 2005

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2005

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »

ALGO SOBRE LA METAFÍSICA

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2005

Metafísica significa: Más allá de lo físico, o sea, lo invisible, que no tiene forma.

Es una de las ramas de la filosofía que se encarga de definir la realidad de los mundos superiores.

La metafísica describe los rasgos más generales de la realidad y ellos definen las características de los planos y subplanos en todo el universo.

Estos rasgos no definen solamente a este universo sino que son comunes a todos los planos y subplanos de los mundos que orbitan a los soles de todas las galaxias.

En referencia a esto la metafísica puede ser transportada al más alto grado de abstracción.

En Roma, cerca de los años 70 a.C., el filósofo griego peripatético Andrónico de Rodas (siglo 1 a.C.) uso el término metafísicas en su edición de las obras de Aristóteles.

En la adaptación que hizo Andronico de las obras de Aristóteles, el tratado llamado Primera Filosofía o Teología, seguía al tratado Física. Por eso la Primera Filosofía se conoció como meta (ta) phísica o después de (la) física, que más tarde fue abreviado como metafísica. La palabra tuvo un uso popular en las cuestiones que trascendían lo físico.

Los ocultistas utilizaron este término para definir los temas esotéricos y herméticos.

Hoy en día la palabra metafísica es usada en rasgos generales para definir una gran cantidad de temas espirituales, religiosos y filosóficos.

Actualmente la Metafísica es considerada como una filosofía práctica para la vida diaria. Se basa en un redescubrimiento realizado hace menos de un siglo.

La metafísica está basada en el Amor Universal, el Bien, la Paz y la Armonía. Es una práctica científica. Se puede ser religioso y metafísico, puesto que es una ciencia basada en la religión.

Enoch, fue el padre y el primer maestro de la metafísica. En la Biblia figura como el sexto descendiente de Adán. En Egipto se lo conoció como el Dios Thot, lo llamaban dos veces más grande, el escriba de los dioses. En Grecia, lo llamaban Hermes, Hermes Trimegisto, tres veces grandes. En Fenicia, Cadmus, cinco veces grande.

En la Universidad de Heliópolis se educaron Moisés y el sacerdocio egipcio; allí se aprendían las enseñanzas de Enoch y después se fundó la secta esenia.

Jesús pasó los años ocultos, en el Monasterio Esenio de Gumrán, donde fue educado según las enseñanzas de Enoch. El monasterio fue destrozado, pero los esenios rescataron su biblioteca y la escondieron en cuevas del Mar Muerto.

En la Abadía de Westminster, hubo un obispo anglicano que leyó «El Libro de Enoch» e hizo el descubrimiento de lo que se llama principio del mentalismo. Se tradujo lo que descubrió y se fundó en Inglaterra una sociedad llamada El Nuevo Pensamiento.

Esta se propagó especialmente por Estados Unidos pues la traducción fue hecha del etíope al inglés y surgieron grupos como: La Ciencia Cristiana, La Ciencia Divina, Unity y otros.

Juan Orsini

Posted in Uncategorized | 3 Comments »

TU MENTE NO ES TU CEREBRO

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2005

Hay muchos científicos buscando dentro del cerebro las funciones de la mente humana. Es lo mismo que mirar adentro de un aparato de radio en busca de la voz y preguntarse cómo es que los circuitos electrónicos son lo suficientemente inteligentes para conocer cuáles son los precios de la bolsa de valores, en dónde están las congestiones en las autopistas, cuál es el pronóstico del tiempo y las demás cosas que se escuchan en la radio.

Obviamente la radio realmente no sabe todas estas cosas pero lo que sí hace muy bien es detectar un campo electromagnético que se encuentra codificado con esta información –la señal de transmisión¡en la cual se encuentra sintonizado! De una manera similar el cerebro detecta algo de lo que sucede en el campo mental. Está limitado solamente por el hábito de qué puede sintonizar pero ustedes podrían fácilmente ampliarlo un poco. Ustedes poseen una “estación favorita” a la cual le dedican todo su tiempo de audición, pero con un poco de práctica, podrían moverse fácilmente hacia arriba y hacia abajo del dial. Algunos de ustedes lo hacen sin saberlo y quedan muy confundidos con todos las extrañas emisiones y sonidos de estática que emiten las demás personas. El cerebro, en sí mismo, no sabe nada, por supuesto. Es un milagroso descodificador y traductor y una antena sorprendentemente compleja hacia los campos mental y físico. Procesa señales provenientes de los sentidos externos deustedes y las correlaciona para brindarles un cuadro completo de la realidad física. Cuando sus ojos ven un patrón de energía, sus cerebros convierten la maraña de señales en imágenes de mesas, sillas, árboles, y así sucesivamente. Pero las funciones de la mente, per se, como por ejemplo, el acto del pensamiento, están ancladas en su campo mental, no en su cerebro.

No vayan a pensar que estoy minimizando al cerebro. En su calidad de componente “biotransductor” es uno de los transmisores y receptores de energía electro-química más complejos que existen en cualquier plano físico, en cualquier parte. Ustedes, como ESPÍRITU, lo desarrollaron en respuesta a la petición de la especie humana de enfocarse totalmente en el plano físico. Es único en el universo.

Así pues, aquello que ustedes creen que es “ustedes” es en realidad un cierto número de campos, cada uno de los cuales es un medio que sostiene una banda de energías sorprendentemente complejas, compuestas de un enorme número de frecuencias interactivas. Esta combinación de energías, o marca energética, define sus personalidades y es única en el universo. Estos patrones indescriptiblemente complejos que constituyen el ustedes que ustedes conocen, están variando constantemente, de acuerdo con los cambios que a cada momento se sucedan en las intenciones y funciones de sus yo-espirituales. Es urgente que se vuelvan sensibles a sus energías y que si se encuentran ocupados haciendo algo y de repente ya no les parece divertido, entonces deténganse y hagan algo distinto, o no hagan nada. El cambio que sintieron era la señal de un giro dimensional más elevado y la energía sencillamente se escapó de lo que fuera que estaban haciendo. De similar manera es posible que estén en un lugar y derepente sientan que deben salir de allí. Háganle honor a ese sentimiento y partan. No se disculpen, sencillamente digan: “Debo irme ahora”.

A pesar de que las energías en sus campos físico, emocional y mental no se sobreponen en frecuencia, sí se suceden unas resonancias extremadamente complejas entre ellos. Por ejemplo, la energía del miedo en su cuerpo emocional ahogará los pensamientos de optimismo de su cuerpo mental. La energía también interactúa dentro de un cuerpo en particular. Por ejemplo, una frecuencia de miedo automáticamente vela y posiblemente excluya la frecuencia del amor, debido a la manera en que ambas interactúan. El miedo –sea que se esté manifestando como sospecha, como celos, como arrogancia, como menosprecio por sí mismos o como cualquier otra cosa– consiste de una energía de baja frecuencia que bloquea la energía de frecuencia más elevada. No juzguen el miedo como algo malo –es un buen maestro para algunas lecciones– sino, y esto es urgente, véanlo como lo que en verdad es: sencillamente energía. Siempre se encuentra fundamentado en un sentimiento de no ser adecuado o de ser incapaz de lidiar con la vida o con algún aspecto de ella y, en últimas, en un sentimiento de estar separados del ESPÍRITU. Tomen nota que tan sólo es un sentimiento de separación, pues ustedes, en verdad, jamás están verdaderamente separados ni jamás lo estarán porque no es así cómo funciona el universo.

El miedo puede ser de una magnitud tal que puede inundar sus campos completamente y distorsionar todas sus emociones y pensamientos. Semejante percepción distorsionada los hará interpretar hasta los actos más gentiles de los demás como si estuvieran basados en el mero interés egoísta. Afortunadamente, tal y como lo veremos, la emoción del amor actúa de la misma manera y puede inundar todos los tres campos.

Probablemente lo que mejor determina cómo se sientan ustedes y cuán bien están funcionando, es el grado de alineación de estos cuerpos. Recuerden que un cuerpo es la combinación de un campo y de sus contenidos. Cuando están alineados, sus cuerpos están posicionados simétricamente alrededor de su cuerpo físico y giran en la proporción que les es mejor. Después de una gran querella con alguien, su cuerpo emocional puede quedar, literalmente, “torcido”; o después de algún trabajo cerebral intenso, su cuerpo mental podría parecer localizado sólo alrededor de su cabeza y girar de manera errática. Más tarde vamos a ver algunas técnicas para volver a alinear sus cuerpos, pero, por ahora, es suficiente que sepan que ustedes los tienen.

De Un Manual para la Ascensión.

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »

El Maestro

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2005

Un anciano tenía fama de sabio y la gente acudía a él en busca de ayuda o de consejo. Y cuando un forastero preguntaba por qué le decían maestro, en qué consistía la sabiduría, o qué ciencia dominaba ese hombre que parecía un humilde campesino, la gente no sabía muy bien qué responder.

– Es un hombre feliz, vive en paz con todos, era una de las tímidas respuestas.

Un joven que escuchó hablar de él y que ansiaba adquirir conocimientos, se presentó una noche para pedirle que le enseñara. El anciano se sorprendió del pedido, pero aceptó con entusiasmo. Hacía muchos años que vivía solo y le gustó la idea de tener a alguien con quien compartir su tiempo nuevamente.

A la mañana siguiente, se levantaron y prendieron el fuego para calentar agua y cocinar el pan que habían dejado preparado la noche anterior. Mientras esperaban que el desayuno estuviera listo, el maestro se sentó en un banquito y se puso a contemplar por la ventana. El discípulo, parado detrás de él, trataba de poner la mirada en el mismo lugar que el maestro, para descubrir qué estaba mirando tan concentrado. Por la ventana sólo se veía el campo, flores silvestres, el gallinero y los perros recibiendo los primeros rayos del sol. A los pocos minutos, el joven se aburrió y se fue a sentar. Tomó un libro de su mochila y comenzó a leer.

Sin embargo, a cada momento se distraía y pensaba cómo el maestro podía perder el tiempo sin hacer nada. Cuando el olor a pan inundó la habitación, el maestro se levantó, preparó el te, colocó dos jarros sobre la mesa y el pan sobre una servilleta. Se sentó, indicó, con un gesto de su mano, al discípulo que hiciera lo mismo y comenzó a comer el pan cortándolo en pedacitos y mojándolos en el té caliente. El discípulo estaba asombrado: el maestro se había olvidado de agradecer la comida. Sin disimular y para que el otro se diera cuenta de su error, agachó la cabeza durante unos instantes como si estuviera rezando. Después, comenzó a comer. Cuando terminaron el desayuno, colocaron cada cosa en su lugar y el maestro le preguntó al joven de qué quería conversar. En el instante en que le iba a contestar, se abrió la puerta de golpe y entró un niño corriendo:

– Maestro, maestro, mire el pescado que saqué del agua, hoy vamos a comer como reyes.

El maestro se levantó, aplaudió la hazaña del niño y se ofreció para ayudarlo a limpiar el pescado. Mientras tanto, le preguntó por toda la familia, y le explicó varias maneras de cocinarlo. Antes de que se fuera, le regaló un pequeño recipiente con un condimento especial para darle más sabor a la preparación.

El discípulo estaba asombrado y desconcertado. Ya había pasado más de medio día y no había aprendido nada.

A partir del momento en que el niño dejó la casa, cada vez que el maestro se iba a poner a conversar con él, alguien del pueblo interrumpía la conversación. Iban a pedirle algo o a llevarle un pequeño regalo -una papa, una planta de lechuga, un zapallito-, como agradecimiento por alguna ayuda que él les había dado.

Pasó el día y anocheció. El maestro cortó las verduras y puso el caldo en el fuego, mientras amasaba con mucha dedicación el pan para el otro día. Comieron y se fueron a dormir.

Los días siguientes fueron más o menos similares: pasaban las horas yendo de un lugar a otro, ayudando o visitando a las personas del pueblo; trabajaban la pequeña huerta; alimentaban a las gallinas y juntaban los huevos que regalaban al que los necesitaba. Una noche, entre la respiración profunda del maestro y la bronca acumulada por no aprender nada nuevo, el discípulo daba vueltas en la cama sin poder dormir. No sabía si irse o quedarse. Por fin, casi entrada la madrugada decidió probar durante un día más. Al amanecer, el maestro se levantó, se desperezó y comenzó a prender el fuego para el desayuno.

Puso el agua a calentar, el pan a cocinar, y se sentó en el banquito a mirar por la ventana.

Así lo encontró el joven cuando despertó. Se dio cuenta de que todo iba a seguir igual que los días anteriores. Al enojo que había acumulado se le sumó el mal dormir y estalló:

– ¡Yo vine a buscar sabiduría, a entender las cosas de la vida, a aprender a vivir mejor, y lo que me encuentro es alguien con una vida común, diría que vulgar, que ni siquiera es capaz de tener un momento para reflexionar y agradecer al creador por todo lo que recibió de él!

El maestro lo miró con los ojos tristes; una expresión que nunca antes le había visto. Y le contestó:

– Cuando contemplo la mañana por la ventana, veo las flores, huelo su perfume y de esa manera, usando mis ojos y mi olfato para gozar de lo que Dios hizo para nosotros, lo alabo. El campo y el gallinero, son los que nos ofrecen la comida de cada día y, al mirarlos, no me queda más que agradecer por la vida. Los perros descansando me recuerdan que pasaron toda la noche en vela cuidándonos mientras dormimos.

Esto me lleva, necesariamente, a agradecer a Dios que en todo momento y sin descansar tiene sus ojos puestos en nosotros para acompañarnos, para cuidarnos y para hacernos felices. Eso me llena de alegría y paz. Ya no necesito nada más, porque estoy seguro de que Dios está conmigo.

Cada persona que golpea mi puerta me hace sentir útil, necesario, querido. Cada vez que recibo un pequeño regalo de la gente humilde de la aldea, siento que es Dios mismo que me lo da, sirviéndose de las manos de los demás y me recuerda, así, que no soy el único que puede dar.

El discípulo estaba tan enojado que casi no escuchó las palabras del anciano. Agradeció, por educación, el hospedaje y volvió a su pueblo, olvidándose por mucho tiempo de lo que el maestro le había dicho.

Allí, conoció una chica de quien se enamoró. Se casaron y formaron una familia.

Cierto día, al volver de trabajar en el campo, vio desde lejos a sus hijos jugando. Se acercó despacio y desde atrás de un árbol se quedó mirando. Así lo descubrió su esposa que le preguntó:

– ¿Qué estás haciendo acá? ¿Qué hacés mirando a los niños jugar?

– Estoy mirando la maravilla más grande que Dios nos ha regalado, estoy alabándolo mientras escucho sus gritos y sus cantos, estoy dando gracias por el trabajo que me permite traerles todo los días un pedazo de pan, y estoy dando gracias a Dios, porque si yo, que soy muy débil, cuido de ellos y me preocupo, cuánto más él con todo su poder y su inmenso amor.

Ese día el hombre recordó las palabras de su maestro y entendió.

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »

Testigo del Ser

Posted by cosmoxenus en 28 febrero 2005

por Ken Wilber

Ken Wilber nos lleva a trascender la dualidad en un sencillo ejercicio …

Ser un testigo del ser consciente puede prolongarse durante la vigilia, el sueño onírico y el sueño profundo. El Testigo se halla totalmente accesible en cualquier estado, incluyendo tu propio estado de consciencia de este mismo instante. Así que les voy a guiar hacia ese estado, utilizando lo que en Budismo se llama “instrucciones indicativas”. No voy a intentar conducirles a un estado de consciencia diferente, a un estado de consciencia alterado o a un estado diferente de lo común. Simplemente, voy a destacar algo que ya está ocurriendo en tu estado actual, presente y habitual.

Así que comencemos por tomar consciencia del mundo que nos rodea. Mira al cielo, y simplemente relaja tu mente; deja que tu mente y el cielo se fundan. Observa las nubes que flotan. Toma nota de que esto no requiere de esfuerzo alguno de tu parte. Tu estado de consciencia actual -en el que flotan estas nubes- es algo muy simple, muy fácil, que no requiere de esfuerzo, espontáneo. Simplemente toma nota de que, sin mediar esfuerzo alguno, tomas consciencia de las nubes. Lo mismo ocurre con esos árboles, esas aves y esas rocas. En forma simple y sin esfuerzo, tomas conciencia de todos ellos.

Observa ahora las sensaciones presentes en tu propio cuerpo. Puedes tomar consciencia de cualquier sensación corporal que se halle presente ahora: quizás la presión del mueble, quizás el calor en el abdomen, quizás una tensión en tu cuello. Sin embargo, aún si estas sensaciones fuesen de tensión, puedes tomar consciencia de ellas con facilidad. Estas sensaciones surgen en tu consciencia presente, y esa consciencia es muy simple, fácil, relajada, espontánea. Eres un testigo, sin esfuerzo y sin dificultad.

Observa los pensamientos que surgen en tu mente. Puede que observes diversas imágenes, símbolos, conceptos, deseos, esperanzas y temores, todos los cuales surgen espontáneamente en tu consciencia. Surgen, permanecen unos instantes y luego se van. Estos pensamientos y sensaciones surgen en tu consciencia de este momento, y esa consciencia es muy simple, relajada y espontánea. Sin esfuerzo ni dificultad, eres un testigo de todo ello.

Así que observa: puedes ver flotar las nubes porque no eres esas nubes, eres quien las está mirando. Puedes sentir sensaciones corporales porque no eres esas sensaciones: eres el testigo de esas sensaciones. Puedes ver cómo flotan los pensamientos porque tú no eres esos pensamientos -sino un testigo de su presencia-. En forma natural y espontánea, todas estas cosas surgen, por sí solas, en tu darte cuenta presente, sin que medie esfuerzo de tu parte.

Y entonces, ¿quién eres tú? No eres los objetos de allá afuera, no eres las sensaciones, no eres los pensamientos -sin esfuerzo, eres un testigo de la presencia de todos éstos, de modo que no eres ellos. ¿Quién o qué eres tú?

Dilo de este modo para ti mismo: tengo sensaciones, pero no soy esas sensaciones. ¿Quién soy? Tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos. ¿Quién soy? Tengo deseos, pero no soy esos deseos. ¿Quién soy?

Así que retrocedes hacia la fuente de tu propia consciencia. Retrocedes hacia el Testigo, y descansas en el Testigo. No soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los deseos, no soy los pensamientos.

Pero entonces, por lo general las personas cometen un gran error. Creen que, si descansan en el Testigo, van a ver algo o sentir algo, algo realmente exquisito y especial. Pero no verás nada. Si ves algo, se tratará simplemente de otro objeto: otra sensación, otro pensamiento, otra sensación, otra imagen. Sin embargo, todos éstos son objetos: no eres ninguno de éstos.

No es así: mientras descansas en la realización del Testigo -no soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los pensamientos- todo lo que observarás es una sensación de libertad, una sensación de liberación, una sensación de alivio… alivio de la tremenda limitación que implica el identificarse con estas pequeñeces, pequeños objetos finitos, tu pequeño cuerpo, pequeña mente y pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden ser vistos y, por lo tanto, no son Aquél que ve, el verdadero Yo, el Testigo puro, aquél que realmente eres.

Así que no verás nada en especial. Lo que surja está bien. Las nubes flotan en el cielo, las sensaciones flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en la mente -y, sin esfuerzo, tú eres testigo de todo esto-. Todo esto surge espontáneamente y sin esfuerzo en tu consciencia presente. Y esta consciencia que es testigo no es, en sí, nada específico que puedas ver. Es, simplemente, una gigantesca sensación de libertad -o de vacío puro- en el trasfondo. Y en ese vacío puro -que es lo que eres- surge el mundo entero de lo manifiesto. Tú eres esa libertad, esa apertura, ese vacío -y no alguna de las cosas que surgen de allí-.

Descansando en ese atestiguar vacío, libre, fácil y carente de esfuerzo, observa que las nubes surgen en el amplio espacio de tu consciencia. Las nubes surgen en tu interior -tan así es que puedes saborear las nubes, eres uno con las nubes-. Es como si estuviesen a este lado de tu piel… están tan cerca. El cielo y tu consciencia se han vuelto uno solo, y todas las cosas en el cielo flotan sin esfuerzo a través de tu propia consciencia. Puedes besar al sol, tragarte la montaña… están así de cercanos. El Zen dice, “Tómate el Océano Pacífico de un solo trago”, y eso es lo más fácil de hacer cuando adentro y afuera ya no son dos, cuando sujeto y objeto no son dos, cuando el que mira y lo mirado son Un Solo Sabor Único.

¿ Lo ves ?

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »