El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 23/01/05

13 Midot Para La Vida

Posted by cosmoxenus en 23 enero 2005

Rabbi Yisrael Salanter, un gran sabio de la generación anterior, nos enseñó 13 Midot, Cualidades, principios,Virtudes, para que valoricemos Nuestras Vidas

1. La verdad

Ser sincero al hablar. No digas nada a menos que sepas fehacientemente que es verdad.

2. Agilidad

Saber aprovechar el tiempo,lo que debe ser hecho hazlo inmediatamente. El tiempo es muy valioso para ser malgastado.

3.La Diligencia

Tomar decisiones conscientemente. Decide que es lo que debes hacer y luego hazlo con entusiasmo. En caso de duda, pide consejo. No permanezcas en estado de confusión.

4. El Respeto

Debes tener mucho cuidado con el sentimiento de otras personas. Todo ser humano es precioso por haber sido creado a la imagen divina. Se amable con todas

5. La Tranquilidad

Tener serenidad. No dejar que pequeñas cosas nos saquen nuestra tranquilidad. Conserva la calma y la serenidad. Demuestra mesura en todo lo que hagas.

6. La Serenidad

Acordarse del consejo del rey Salomón, “las palabras del sabio son dichas calladamente”. Los sabios pausadamente. Fomenta ese hábito, te comprenderán y te comprenderé¡s mejor.

7. La Higiene

Es importante mantener la higiene personal, ropas, casa y lugares públicos limpios. Respeta tanto a tu cuerpo, como a tus vestimentas.

8. La Paciencia

Es necesario cultivar la paciencia sea cual sea la situación. Hay un momento para todo en la vida, no pretendas adelantarlo.

9. El Orden

Es importante concentrarse en todo lo que sea hecho, sin distraerse. Guardar cada cosa en su respectivo lugar, evitará perdida de tiempo y de paciencia. Maneja tu tiempo y tus objetos con orden. Planifica y organiza. Así­ concretara tus proyectos con éxito.

10. La Humildad

Reconocer las propias limitaciones, e ignora los errores del projimo. Aprender de todos. Cada persona tiene algún conocimiento o virtud que no poseemos. No sos perfecto.

11. La Rectitud

Acordarse del consejo del sabio Hilel, “lo que es desagradable a vos no hagas al otro” Aquel que ama y practica la justicia es justo y su conciencia es limpia. Haz siempre lo que es correcto, especialmente en lo que respecta a tus obligaciones.

12. La Austeridad Moderada

Acordarse de lo enseñó Ben Zoma? quien es rico ?, aquel que esta satisfecho con lo que tiene. El dinero es para ser usado, no amado. Es un medio y no un fin en si mismo. No malgastes el dinero innecesariamente. A otras personas le seria de vital importancia.

13. El Silencio

Juzga el valor de las palabras antes de hablar. Hablar es una de las armas mas poderosas. Es la única característica humana. El silencio es expresión de sabiduría. Piensa antes de hablar y no hables a menos que tengas algo importante para decir.

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LA COSMOLOGIA DE LOS TEMPLOS DE TIAHUANACO

Posted by cosmoxenus en 23 enero 2005

Tiahuanaco: uno de los lugares arqueológicos fundamentales del mundo precolombino. Sus monolitos, su puerta del Sol, los restos de posibles monumentos, aún se arrebujan en el misterio. Aquí le presentaremos en Temakel, un esclarecedor artículo de William Sullivan, sobre los posibles significados simbólicos de la desaparecida pirámide escalonada de Akapana en Tiahuanaco. Sullivan es autor de una importante obra, El secreto de los Incas, dedicada a descifrar la profundidad de la cosmovisión andina.

Sólo recientemente han llegado hasta la imprenta descripciones del núcleo ceremonial de Tiahuanaco. Todo el complejo ceremonial de Tiahuanaco se halla rodeado por un foso cuyo propósito, por utilizar las palabras de Alan Kolata, fue el de evocar la imagen del núcleo de la ciudad como una “isla”, es decir, el de separar el mundo ordinario y cotidiano del “espacio y tiempo de lo sagrado”. Eliade ha documentado esta misma utilización simbólica en el Viejo Mundo, así como en el mundus romano o foso circular, que “constituyó el punto donde se encontraban las regiones bajas y el mundo terrestre”. El propósito de tales cercos era el de crear el espacio sagrado dentro del cual pudiera construirse el templo o modelo del cosmos, es decir, la zona donde se cruzaban los mundos terrestre superior (divino) y subterráneo. Como hemos visto en la explicación de Eliade, el simbolismo central de tales estructuras de templos era el de la montaña cósmica que representaba el ombligo de la Tierra que conectaba las tres regiones.

La estructura dominante del centro sagrado de Tiahuanaco era la Akapana, una pirámide truncada de más de unos diecisiete metros de altura, llamada por Kolata “la montaña sagrada de Tiwanacu”.

La pirámide Akapana tenía siete niveles. El número siete, como ya se ha indicado, aparece asociado con el “padre cielo”, que equivale al uso de las coordenadas polar y ecuatorial, expresadas mediante referencia a las direcciones cardinales. El antiguo sistema aymará de orientación tenía siete direcciones, empleando cuatro direcciones cardinales junto con el centro y el nadir. La Akapana está orientada en las direcciones cardinales.

La misma idea encontramos en la relación entre el contiguo complejo de estructuras llamado el templo Semisubterráneo y el Kalasaya. Aparecen trazados a lo largo de un eje este-oeste, que habla de los puntos de salida y puesta del Sol en los equinoccios, cuando el Sol cruza el ecuador celeste. Las estrellas que van hacia arriba y hacia el oeste desde el templo Semisubterráneo hasta el nivel del suelo conducen directamente a una segunda escalera que se eleva en los recintos situados por encima de la planta baja del Kalasaya, donde la estatua monolítica de un dios ( la llamada Estela Ponce) miraba hacia el este, de espaldas al templo Semisubterráneo.

La configuración mental de la línea del equinoccio como una escalera no hace pensar inmediatamente en la constelación andina chacana (escalera), las tres estrellas del Cinturón de Orión, que están sobre el ecuador celeste.

Estas estructuras relacionadas axialmente también se relacionan con la cosmología religiosa asociada con el mito de emergencia surgido en el Titicaca. Como ya hemos visto, en el simbolismo arquitectónico celeste, el suelo de la casa, que representa el trópico meridional debería estar, estrictamente hablando, por debajo de la planta baja, así que ésta represente el ecuador celeste. Tal como indica su nombre, el templo Semisubterráneo fue construido a unos dos metros por debajo del nivel de la planta baja, abierto al aire. En consecuencia y nuevamente en términos estrictos, el subterráneo tenía que representar el trópico meridional y el acceso a la tierra de los muertos. (Del mismo modo, se decía que el suelo del patio del juego de pelota de Quiché descansaba sobre el tejado de la casa de los señores del inframundo.) Concuerda con esta interpretación el hecho de que las huacas de linaje de las tribus agrícolas que participan de la esfera de influencia tiahuanacana se encontraron hundidas en el suelo del templo Semisubterráneo. En medio de esta disposición, una segunda estela, llamada la Estela Bennett, que contiene una compleja información relativa al año agrícola, miraba hacia el oeste (la dirección celeste asociada con la Luna, la noche, la lluvia y la muerte), de espaldas a la Estela Ponce, en el recinto elevado del Kalasaya. Y, a la inversa, la Estela Ponce, por encima del Kalasaya, dominaba una vista del horizonte oriental.

Un segundo patio hundido más pequeño aparecía situado en lo alto del séptimo nivel de la pirámide Akapana. Lo mismo que con el modelo del Viejo Mundo, en el que lo alto de la montaña del templo sagrado representa el “ombligo de la Tierra”, el patio hundido de Akapana era, simbólicamente hablando, un omphalos. Este patio hundido fue trazado en forma de una plaza sobrepuesta a una cruz griega (ver abajo derecha). La cruz, que representa las direcciones cardinales y está orientada hacia ellas (y por lo tanto hace referencia a las coordinadas polar y ecuatorial) representa el ámbito celeste, o padre cielo. La plaza, tal como ya hemos encontrado en la forma de las maras cuadrangulares, o piedras de amolar “femeninas” (que toman su nombre de la palabra aymará que significa “año”), marcan en sus esquinas los puntos cardinales que representan los lugares de salida y puesta de los soles solsticiales, es decir, los parámetros de la “tierra celeste” según vienen determinados por el plano eclíptico. Si conectamos las esquinas, se forma las diagonales, y la X marca el lugar, el centro, el ombligo de la diosa tierra. Este simbolismo ya se ha observado en el unanacha de Viracocha en el diagrama de Pachacuti Yamqui, situado como está por encima de la cruz intercardinal, designada como femenina, que encontramos por debajo; y, también, precisamente este mismo simbolismo se encuentra entre los quiché, donde el Dios-Siete, representado jeroglíficamente como Osa Mayor y Orión, aparece trazado sobre el ombligo de la Diosa tierra.

Una segunda característica singular del patio hundido de Akapana sólo ha sido descubierta recientemente. Este patio sirvió como un dispositivo de recogida del agua de lluvia, y estaba conectado con un sistema de drenajes que vertían el agua fuera de los muros verticales de cada nivel, que llevaban el agua horizontalmente por debajo de la superficie de cada tramo y luego la vertían de nuevo, haciéndola caer así en cascada por todos los niveles de la pirámide.

Así pues, los constructores de Tiahuanaco construyeron una “montaña llena de agua” a la vista de un lago y de una isla llamados Titicaca, o “Acantilado del León”, donde el agua brotaba desde un acantilado y cuya jeroglíflica en México (una montaña con colmillos y una cueva en la base) representaba el pueblo, alteptl, que significaba literalmente “montaña llena de agua”. Y como cualquier verdadera montaña cósmica, la Akapana reciclaba también las aguas de la vida espiritual, cuyo nacimiento se encontraba en lo alto de la montaña cósmica, en el solsticio de junio, en el ámbito de la Vía Láctea. (*)

(*) Fuente: William Sullivan, El secreto de los incas. Los misterios de una civilización perdida., Ed. Grijalbo.

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El Sabio y el Ignorante

Posted by cosmoxenus en 23 enero 2005

Las alegrías de la comprensión son los tesoros de Dios. Él señala a cada uno su parte en la medida que a él le parece bien.

¿Te ha dotado Él con sabiduría? ¿Te ha iluminado la mente con el conocimiento de la verdad? Comunícala a los ignorantes para que los instruyas; comunícalo a los sabios, para tu propio mejoramiento.

La verdadera sabiduría presume menos que la locura. El sabio duda muchas veces y cambia sus ideas; el tonto es obstinado y no duda; él conoce todas las cosas menos su propia ignorancia.

La vanidad de la mente vacía es una abominación; y la mucha conservación es la tontería de la locura; sin embargo, una parte de la sabiduría es soportar con paciencia esas impertinencias y tener piedad de esos absurdos.

Sin embargo, no te hinches con tu propia vanidad, ni alardes de tener una comprensión superior; el conocimiento humano más límpido no pasa de ser ceguera y locura.

El sabio conoce sus imperfecciones y es humilde; él trabaja en vano por obtener su propia calificación; pero el necio mira en la corriente llana de su propia mente y se complace con las piedrecillas que mira en el fondo; las recoge y las muestra como si fueran perlas, y con el aplauso de sus sumejantes goza y se deleita.

Se vanagloria de haber alcanzado cosas que no tienen valor alguno; pero cuando es una verguenza ser ignorante, entonces nada comprende.

Aun dentro de los senderos de la sabiduría, él sólo persigue una locura; y la verguenza y el desengaño son la recompensa de su trabajo.

Pero el sabio cultiva su mente con conocimientos; su delicia está en progreso de las artes, y la utilidad de sus labores para con el público, lo corona con honores.

Sin embargo, él tiene como la más alta sabiduria el alcanzar la virtud, y la ciencia de la felicidad es el estudio de su propia vida.

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El lenguaje esotérico de Don Quijote de la Mancha

Posted by cosmoxenus en 23 enero 2005

Isabel Martínez Pita//EFE-REPORTAJES

El próximo año se cumple el IV Centenario de “Don Quijote de la Mancha”, del que dijo su autor, Miguel de Cervantes, que “tiene necesidad de comento para entenderla”. Muchos han sido los autores que han dedicado vida y obra con el objetivo de desentrañar los miles de misterios con los que se tejió la que llegaría a ser la obra culmen de las letras españolas. Pero hay un don Quijote del que sólo unos pocos hablan y ese es el Quijote más oculto, el hermético.

Durante los siglos XVI y XVII el pensamiento hermético estaba muy enraizado entre los hombres y mujeres más avanzados, y formaba parte del cuadro de creencias y valores, así como de su universo espiritual y mental. En muchos casos este pensamiento iba más allá de la mística y se convertía en una realidad tangible de Dios, a través de prácticas herméticas. Estas no se encontraban al alcance del vulgo, sino que se lograban mediante la dedicación y el estudio, a través de los cuales se desarrollaba un espíritu capaz de asimilar las realidades más sutiles.

La transferencia de estos conocimientos se realizaba a través de un vehículo tan poco sospechoso de herejía como era la mitología, que permitía hablar veladamente de los misterios herméticos contenidos en la religión, y que explicados de forma teológica o alquímica hubieran levantado las iras de la Inquisición. Muchos son los autores herméticos, véase el caso de Eugene Canseliet, Víctor-Émile Michelet o Eugenio Philaleteo; los hermetistas contemporáneos Emmanuel d´Hooghvorst, Dominique Aubier y Ruth Reichelberg, quienes consideran que en el Quijote hay un lenguaje oculto conservado hasta la actualidad por el hermetismo en sus diversas formas, como la cábala y la alquimia.



LA CABALLERÍA, EL MÁS NOBLE DE LOS OFICIOS

Dice “El Zohar”, el texto más importante de la Cabalá, que: “La Escritura sólo revela sus misterios a sus amantes. Los no iniciados pasan por su lado sin ver nada, pero se digna a mostrarse por un breve instante a quienes tienen dirigidas sus miradas, el corazón y el alma hacia la bien amada Escritura”.

El caballero sabe y el vulgo no, aunque don Quijote puntualiza que el vulgo no es solamente el pueblo bajo: “Todo aquel que no sabe, aunque sea señor y príncipe, puede y debe entrar en número de vulgo”.

Los libros de caballerías comenzaron a ver la luz en Europa en la época medieval y no es hasta el siglo XIV cuando ven la luz en España. “Amadis de Gaula”, “Tirant lo Blanc” o “Historia del caballero de Dios”, son tres de las grandes obras que se publicaron en España. Todas ellas, desde sus inicios europeos, tienen una misma finalidad: elevar la misión guerrera del caballero a categoría divina. Las pruebas que se presentan al protagonista de estas historias son una representación de los obstáculos que en la tierra se le presentan a los seres humanos para llegar a su objetivo primordial en esta vida, que es la de la unión mística con Dios, triunfo final del caballero.

La caballería de esta manera no puede ser una teoría, se convierte en una ciencia práctica, experimental y no especulativa. Lo dice en varias ocasiones el caballero don Quijote: “grandes e inauditas cosas ven los que profesan la orden de la andante caballería, pues esta arte y ejercicio excede a todas aquellas y aquellos que los hombres inventaron”. En otra parte dirá nuestro héroe que los religiosos “piden al cielo el bien de la tierra”, (son, por tanto, especulativos), mientras que “los soldados y caballeros ponemos en ejecución lo que ellos piden…”.

Este punto es fundamental desde el punto de vista hermético, puesto que sin praxis no puede haber profecía: quien no conoce todo el misterio, posee a Dios sólo en espíritu, pero no en espíritu y cuerpo. El caballero ejerce a través de la valentía y la fuerza de la voluntad los designios de Dios y por Él está inspirado.

EL ARTE DE VER DETRÁS DE LA REALIDAD

Los encantamientos a los que se refiere don Quijote, provocados por sus “enemigos”, dispuestos a todo para que el caballero andante no cumpla su misión, reflejan la lectura oculta de lo que por su apariencia no puede ver el profano, es el velo de Isis. Cuando Dulcinea aparece a los ojos de Sancho como una vulgar campesina, de olor nauseabundo, de maneras burdas, don Quijote asevera que esa es la presencia que le han dado sus enemigos hechiceros para desvirtuarla.

Los castillos, las ventas y quienes las habitan están hechizados, el mundo entero y la humanidad han caído bajo el poder del Príncipe de este mundo, el gran encantador. Encanto es una palabra muy usada en el Quijote, procede del latín `incanto’ que, desde el siglo XIII, tiene el sentido de hechizar; está compuesto de la partícula privativa in y canto, es decir, sin el canto, sin sonido, mudo, sin voz.

La ciencia de la caballería tiene por misión desencantar y restaurar la humanidad, devolviendo a la creación su pureza prístina. Es la ciencia que desencanta el mundo y, al despertar la vida encantada que duerme en cada uno de nosotros, le devuelve la voz. Y esto es posible gracias al “arte y ejercicio” de la caballería, cuya ciencia “encierra en sí todas o las más ciencias del mundo”, según nos dice don Quijote.

AMANTE Y PROFETA

El personaje de la enamorada, en el caso de don Quijote Dulcinea, es consustancial en las obras de caballería y pasa a tener un papel fundamental en este oficio, ya que el objeto de amor de los caballeros es su Dama y no los amores vulgares. Por lo tanto, a los caballeros les conviene, según don Quijote, las “cuatro eses que dicen han de tener los buenos enamorados”: sabio, solo, solícito y secreto.

Otro de los aspectos fundamentales a la profesión de la caballería es que el que lo ejerza debe tener la virtud del profeta y en este sentido don Quijote posee el rasgo común a ellos y es que el mundo lo toma por loco, puesto que predica lo increíble y habla sólo de la verdad. Como dijo Platón: “los bienes más grandes nos vienen por la locura, que sin duda nos es concedida por un don divino. (…) Es más hermosa la locura que procede de la divinidad, que la cordura que tiene su origen en los hombres”.

SANCHO PANZA, EL PERSONAJE CARNAL.

En el caso del buen escudero Sancho Panza, éste no monta un rocín como su amo sino un asno, más propio de su condición. Puede decirse que Sancho aún no ha sido creado, aún no cuenta para la vida futura, por eso duerme mientras su señor vela: “Duerme tú, que naciste para dormir”, le recrimina don Quijote.

“Duerme el criado, y está velando el señor, pensando cómo le ha de sustentar, mejorar y hacer mercedes. La congoja de ver que el cielo se hace de bronce sin acudir a la tierra con el conveniente rocío no aflige al criado, sino al señor…” (Don Quijote).

Ante el espeso sopor del criado, corresponde al caballero librar todas las batallas, de ahí que su dormir sea “siempre velar” (Don Quijote). El escudero es consciente del estado en que se encuentran los que, como él, están dormidos en este mundo, y dice: “Sólo una cosa tiene mala el sueño, según he oído decir, y es que de un dormido a un muerto hay muy poca diferencia”.

Su señor ha de batallar, pues, para hacer realidad lo que se dice en Efesios, 5, 14: “Despierta tú, que duermes”. Don Quijote es el caballero andante, y a Sancho le califica como el “mal andante escudero”. Anda errante porque ha perdido la memoria, ya no recuerda quién es, ni cuál es su verdadera patria.

Pertenece a la raza perdida de los lotófagos homéricos, pueblo de este mundo que se alimenta de las flores del olvido (Odisea, IX, 83).

De dos partes está formado el ser humano, la espiritual y la carnal, de quien Sancho resulta el paradigma en todo lo malo, pero también para todo lo bueno. Don Quijote y Sancho proceden del mismo lugar y siempre han de ir juntos: son, en definitiva, las dos partes que forman el ser humano. Aunque sólo el hombre espiritual participará del Siglo de Oro, hay algo en Sancho que, metamorfoseado, formará parte del mundo futuro, y ese algo justifica que todo caballero necesite un escudero.

Al final de la novela, Cervantes encarna a Dulcinea del Toboso a través de su pluma: “Para mí sola nació don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir; sólo los dos somos para en uno” . Cervantes se reunirá con Dulcinea, la que fue su pluma celeste, la Musa inspiradora de su obra, el don de la Torah que se encarnó en el hombre para unir cielo y tierra y cumplir el misterio de la Unidad; el círculo se ha cerrado, ya no volverá a estar separado lo que Dios unió al principio.

Dostoieski dijo de “Don Quijote de la Mancha” que era “el libro más triste de todos”. Ha habido autores, con otras miras que han opinado del caballero andante desde que es un adelantado de la revolución liberal, hasta un antisemita defensor de la pureza de sangre y de la Inquisición. Algunos han escrito que es la obra de un librepensador, y ciertos masones han querido ver encarnado en el personaje el espíritu de la masonería.

Pero entre tantas opiniones que se han vertido y que nunca dejarán de realizarse sobre esta joya literaria, hay una que sobresale, y es la de José Ortega y Gasset. El filósofo español dejó escrito que “no debemos juzgar las obras sino amarlas” y que Cervantes aún espera “que le nazca un nieto capaz de entenderle”.

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