El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 15/01/05

EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS

Posted by cosmoxenus en 15 enero 2005

(Extracto de “Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada” – Rene Guenon

Wa-s-sâffâti saffan
Fa-z-zâjirâti zajran
Fa-t-tâ1iyâti dhikran…
(“Por los que están ordenados en órdenes
y los que expelen repeliendo
y los que recitan la invocación…”)
Corán, XXXVII, 1-3
A menudo, en diversas tradiciones, se trata acerca de un lenguaje misterioso llamado “el lenguaje de los pájaros”; designación evidentemente simbólica, pues la importancia misma que se atribuye al conocimiento de ese lenguaje, como prerrogativa de una alta iniciación, no permite tomarla literalmente. Así, se lee en el Corán: “Y Salmón fue el heredero de David; y dijo: ¡Oh, hombres!, hemos sido instruidos en el lenguaje de los pájaros (‘ullimna mántiqa-t-tayri) y colmados de todo bien…” (XXVII, 15). Por otra parte, se ve a héroes vencedores del dragón, como Sigfrido en la leyenda nórdica, comprender al punto el lenguaje de los pájaros; y esto permite interpretar fácilmente el simbolismo de que se trata. En efecto, la victoria sobre el dragón tiene por consecuencia inmediata la conquista de la inmortalidad, figurada por algún objeto al cual aquél impide aproximarse, y esta conquista de la inmortalidad implica esencialmente la reintegración al centro del ser humano, es decir, al punto en que se establece la comunicación con los estados superiores del ser. Esta comunicación es lo representado por la comprensión del lenguaje de los pájaros; pues, en efecto, los pájaros se toman con frecuencia como símbolo de los ángeles, es decir, precisamente, de los estados superiores Hemos tenido oportunidad de citar en otro lugar la parábola evangélica donde se habla, en este sentido, de “las aves del cielo” que vienen a posarse en las ramas del árbol, ese mismo árbol que representa el eje que pasa por el centro de cada estado del ser y vincula todos los estados entre sí.
En el texto coránico que hemos reproducido como lema, se considera que el término es-saffât designa literalmente a los pájaros, pero a la vez se aplica simbólicamente a los ángeles (el-malá’-ikah); y así, el primer versículo significa la constitución de las jerarquías celestes o espirituales. El segundo versículo expresa la lucha de los ángeles con los demonios, de las potencias celestes contra las potencias infernales, es decir, la oposición entre estados superiores y estados inferiores; es, en la tradición hindú, la lucha de los Deva contra los Asura, y también, según un simbolismo enteramente semejante al que estamos tratando aquí, la lucha del Gáruda contra el Nâga, en el cual encontramos, por lo demás, la serpiente o el dragón de que se ha hablado líneas antes; el Gáruda es el águila, y en otros casos está reemplazado por otras aves, como el ibis, la cigüeña, la garza, todos enemigos y destructores de los reptiles. Por último, en el tercer versículo se ve a los ángeles recitar el dhikr, lo cual, en la interpretación más habitual, se considera que indica la recitación del Corán, no, ciertamente, del Corán expresado en lenguaje humano, sino de su prototipo eterno inscripto en la “tabla guardada” (el-lawhu-1-mahfûz), que se extiende de los cielos a la tierra como la escala de Jacob, o sea a través de todos los grados de la Existencia universal. Análogamente, en la tradición hindú se dice que los Deva, en su lucha contra los Ásura, se protegieron (achhan dayan) por medio de la recitación de himnos del Veda y que por tal razón estos himnos recibieron el nombre de chhanda, palabra que designa propiamente el ‘ritmo’. La misma idea está, por lo demás, contenida en la palabra dhikr, que, en el esoterismo islámico, se aplica a fórmulas ritmadas correspondientes de modo exacto a los mantra hindúes, fórmulas cuya repetición tiene por objeto producir una armonización de los diversos elementos del ser y determinar vibraciones capaces, por su repercusión a través de la serie de estados, en jerarquía indefinida, de abrir una comunicación con los estados superiores, lo cual constituye por otra parte, de modo general, la razón de ser esencial y primordial de todos los ritos.
Nos vemos, pues, reconducidos, como se observará, a lo que decíamos al comienzo sobre el “lenguaje de los pájaros”, que podemos llamar también “lengua angélica”, y cuya imagen en el mundo humano es el lenguaje ritmado, pues sobre la “ciencia del ritmo” que comporta por lo demás múltiples aplicaciones, se basan en definitiva todos los medios que pueden utilizarse para entrar en comunicación con los estados superiores. Por eso una tradición islámica dice que Adán, en el Paraíso terrestre, hablaba en verso, en decir, en lenguaje ritmado; se trata de esa “lengua siríaca” (logah sûryâniyah) sobre la cual hemos hablado en nuestro precedente estudio sobre la “ciencia de las letras”, y que debe considerarse como traducción directa de la “iluminación solar” y “angélica” tal como se manifiesta en el centro del estado humano. Por eso también los libros sagrados están escritos en lenguaje ritmado, lo cual, como se ve, hace de ellos otra cosa que los simples “poemas” en el sentido puramente profano del término que quiere ver el prejuicio antitradicional de los “críticos” modernos; y, por lo demás, la poesía no era originariamente esa vana “literatura” en que se ha convertido por una degradación cuya explicación ha de buscarse en la marcha descendente del ciclo humano, y tenía un verdadero carácter sagrado. Pueden encontrarse rastros de ello hasta en la antigüedad occidental clásica, en la cual la poesía era llamada aún “lengua de los Dioses”, expresión equivalente a las que hemos indicado, pues los “Dioses”, es decir los Deva son, como los ángeles, la representación de los estados superiores. En latín, los versos se llamaban carmina, designación referente a su uso en el cumplimiento de los ritos, pues la palabra carmen es idéntica al sánscrito karma, que debe tomarse aquí en su sentido particular de “acción ritual”; y el poeta mismo, intérprete de la “lengua sagrada” a través de la cual se transparentaba el Verbo divino, era el vates, palabra que lo caracterizaba como dotado de una inspiración en cierto modo profética. Más tarde, por otra degradación, el vates no fue sino un vulgar “adivino”; y el carmen (de donde la voz francesa charme, ‘encanto’), un “encantamiento”, es decir, una operación de baja magia; es éste otro ejemplo de que la magia, e incluso la hechicería, constituye lo que subsiste como último vestigio de las tradiciones desaparecidas”.
Estas pocas indicaciones bastarán, creemos, para mostrar cuánto se equivocan quienes se burlan de los relatos en que se habla del “lenguaje de los pájaros”; es en verdad demasiado fácil y harto simple tratar desdeñosamente de “superstición” todo aquello que no se comprende; pero los antiguos, por su parte, sabían muy bien lo que decían cuando empleaban el lenguaje simbólico. La verdadera “superstición”, en el sentido estrictamente etimológico (quod superstat), es lo que se sobrevive a sí mismo, o sea, en una palabra, la “letra muerta”; pero inclusive esta conservación, por poco digna de interés que pueda parecer, no es empero cosa tan desdeñable, pues el espíritu, que “sopla donde quiere” y cuando quiere, puede siempre venir a revivificar los símbolos y los ritos y a restituirles, con el sentido que habían perdido antes, la plenitud de su virtud originaria.

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TEMPLARIOS ENTRE NOSOTROS

Posted by cosmoxenus en 15 enero 2005

Artículo publicado en la revista MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA nº 138 de Agosto de 2000

Su espíritu no se extinguió con la muerte de su Gran Maestre, Jacobo de Molay, en 1314 a manos de la Inquisición. Ni tampoco su fuerza. Muy al contrario, los caballeros templarios que permanecieron en Europa lograron reorganizarse en secreto y vengar la memoria de su líder en una sucesión de acontecimientos históricos cuyas consecuencias llegan hasta nuestros días. Pero además, gracias a su poderosa flota, algunos de ellos habrían alcanzado el continente americano mucho antes de su descubrimiento oficial en 1492…



París, 18 de marzo de 1314

Sobre un patíbulo alzado ante Nôtre Dame, fueron colocados los importantes acusados: Jacobo de Molay y los otros tres altos dignatarios de la Orden del Temple. En un gesto postrero de la Caballería medieval, conscientes de que la gloriosa Orden a la que representaban y a la que habían servido fielmente iba a ser derribada injustamente por el azote del destino, los Caballeros del Temple se adelantaron para dirigirse a las gentes de París y proclamar por última vez, en boca del Gran Maestre Jacobo de Molay, su inocencia ante los delitos que se les imputaban.

Fue un acto cargado de pasión suicida y sinceridad que, cuando menos, les permitió morir habiendo recuperado una dignidad que jamás debieron perder, aunque sólo fuera por la memoria de aquellos gloriosos Caballeros Templarios que en el campo de batalla pagaron con su vida su fe en el Temple. Con la puesta del Sol se erigió una enorme pira en la Isla de los Judíos, en el Sena, donde las llamas devoraron inexorablemente los cuerpos de los últimos templarios…

Sin embargo, transcurridos siete siglos desde la violenta extinción de la Orden, un gran interrogante sigue planteándose desde entonces. ¿Continúan los templarios entre nosotros?

Para responder a esta cuestión es necesario hacer una distinción entre las dos formas de pervivencia que pueden ser entendidas como tal. Por un lado, no constituye un dislate considerar que el ideal templario ha perdurado hasta nuestros días en tanto su legado espiritual e ideológico puede perfectamente haberse asentado en el sentir, y hasta en la forma de pensar y vivir, de muchos modernos caballeros. Otra cuestión bien distinta y compleja -en la que precisamente radica una de las mayores incógnitas del “misterio templario”- es la hipotética supervivencia o prolongación clandestina de la Orden tras el ajusticiamiento de su último Gran Maestre oficial.

A este respecto, son muchos los investigadores que han rastreado, con mayor o menor rigurosidad histórica lo que pudo sobrevivir de la Orden. Ciertamente, aún hoy existen lugares en los que buscar signos tangibles de reconocimiento de lo que se ha dado en llamar la historia secreta de los templarios.

Relatar de forma cronológica dónde comienza y dónde termina la “leyenda” de los templarios clandestinos, tratar de situar sus supuestas actividades desde la sombra en el tiempo y en el espacio, esto es, en los contextos históricos en los que su “mano oculta” parece haber intervenido e influido en el devenir de los acontecimientos, no es tarea sencilla.

Quizá deba comenzarse en el momento en que nace, o sale a la luz, esa “leyenda”, que no se fragua en el instante en que Jacobo de Molay sucumbe a las llamas inquisitoriales, sino durante el largo proceso previo al trágico desenlace.

Todo apunta a que la prolongación del Temple se produce desde distintos focos, grupos o ramificaciones que en la mayoría de los casos se mantuvieron conexos de algún modo. Una medida -la dispersión- que resulta lógica e inteligente si lo que se pretendía era perpetuar la Orden a toda costa.

Constatado está que muchos templarios en fuga fueron acogidos por el resto de órdenes militares y hasta monásticas, de entre estas últimas de forma especial por sus hermanos del Císter. En Alemania la mayor parte de los templarios ingresaron en la Orden Teutónica, teniendo un papel relevante en el posterior desarrollo de dicha orden. En España muchos templarios fueron acogidos por las diversas órdenes nacionales, como Calatrava, Santiago, Alcántara y, al igual que en el resto de Europa, por sus antiguos rivales de la Orden de los Hospitalarios de San Juan, a la que además, por bula papal, le fue adjudicada la mayor parte de los bienes templarios. Pero el trasvase más importante de elementos templarios se produjo a las recien fundadas órdenes de Montesa, en la propia España, y de Cristo, en Portugal. Y es que, como ya veremos más adelante, estas órdenes fueron constituidas ex profeso por los monarcas de los reinos de Portugal y Aragón para recibir los bienes (y caballeros) de la Orden del Temple. En España, se sabe incluso de cofradías de constructores a las que se incorporaron los templarios, así como otras de carácter religioso (y hasta militar) que se constituyeron misteriosamente en antiguos enclaves templarios tras la disolución del Temple, haciéndose cargo de las reliquias, cultos y hasta templos que estos debieron abandonar precipitadamente. También es un caso digno de reseñar de entre los antiguos templarios españoles el de Roger de Flor y sus “Almogávares”, ex caballeros del Temple convertidos en mercenarios cuyas gestas bélicas fueron notorias por todo el Mediterráneo.

Es a partir del siglo XVIII, tras el resurgimiento de la Masonería como actividad ilustrada y especulativa, cuando ésta incorpora a los ritos de sus diversas obediencias su origen templario, que, por otra parte, ya venía reclamando desde su fase anterior. De hecho, la principal obediencia de la Masonería universal considera la tradición templaria como núcleo del más venerado de sus rituales, y existen, además, ramas, ritos y agrupaciones templarias en diversos países del mundo.

Pero además, es precisamente esta tradición masónica la que nos habla del sucesor de Jacobo de Molay en la figura del Caballero Johannes Marcus Larmenius, cuyos seguidores dejaron de ser monjes-caballeros y se convirtieron en una orden meramente caballeresca, y en todo caso ecuménica.

En La Revelación de los Templarios, Lynn Picknett y Clive Prince mencionan cómo en 1804 el doctor Fabré de Palaprat funda la OSMTJ, Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén (erróneamente citada en el libro como “Antigua” en lugar de “Soberana”), afirmando estar autorizado por la “Carta de Transmisión de Larmenius”. “De ser esto cierto –señalan Picknett y Prince-, constituiría una buena prueba de que Fabré de Palaprat era realmente del auténtico linaje templario, porque esta certificación fue escrita supuestamente en 1324 por Larmenius, quien recibió del mismo Jacobo de Molay el nombramiento de Gran Maestre. También se dice que el documento lleva las firmas de todos los Grandes Maestres subsiguientes de la Orden…”

Por su parte, el escritor soriano Ángel Almazán, estudioso del Temple, sostiene que Beltrán Duguesclin (1314-1380), el famoso mercenario bretón que intervino en la guerra fraticida que enfrentó en Castilla a Pedro I “el Cruel” y a su hermano Enrique de Trastamara, habría sido, muy posiblemente, Gran Maestre del Temple refundado, a partir de 1357. A este respecto, no deja de resultar curioso que la organización militar de sus “Compañías Blancas” (llamadas así por las capas de este color que ostentaban) fuese similar a la templaria. Como no menos curioso es que, con la muerte de Pedro I, rey contra el que combatió Duguesclin a favor de Enrique de Trastamara, se extinguiera la dinastía de Fernando IV “el Emplazado”, monarca que, al igual que hiciera Felipe IV “el Hermoso” en Francia, persiguió y expolió al Temple en su reino de Castilla.

Para mayor significación, al igual que Felipe IV de Francia, Fernando IV de Castilla también había sido “maldecido” y su muerte anunciada (de ahí su sobrenombre de “el Emplazado”) por dos antiguos caballeros templarios, los hermanos Carvajal -por entonces ya acogidos en la Orden de Calatrava-, antes de que éstos fueran injustamente condenados a muerte en Martos, Jaén, el 8 de agosto de 1312. Circunstancias a las que habría que añadir el hecho de que las “Compañías Blancas” de Duguesclin protegieran al cismático Papa Luna, que terminaría sus días recluido en el antiguo castillo templario de Peñíscola, por entonces en poder de la Orden de Montesa, heredera del Temple en el Reino de Valencia. Todo induce a pensar que con el pontificado del español Pedro de Luna, el Temple secreto intentó llevar a cabo su ideal sinárquico universal.

No vamos nosotros a entrar en la polémica sobre la posibilidad de que la “Carta Larmenius” sea una falsificación, pero lo cierto es que la OSMTJ asegura que la misma existía por lo menos cien años antes de su publicación por Fabré de Palaprat, cuando Felipe, duque de Orleáns y futuro regente de Francia, la invocó al efecto de justificar su autoridad para reunir en Versalles a los miembros dispersos del Temple. Este acontecimiento, de ser cierto, sería una prueba de la continuidad de la presencia templaria en Europa.

Hay fuentes que señalan al jesuita Bone como aquel que confeccionó y dio a conocer en el siglo XVIII la relación de los grandes maestres del Temple a partir de Jacobo de Molay. Una “invención” que habría tenido como objeto la naciente sociedad Resurgimiento de los Templarios, que precisamente fue la que constituyó el duque Felipe de Orleáns.

Con el estallido de la Revolución, la sociedad pasó a denominarse Cabeza de Toro (nombre simbólicamente asimilable a la cruz esotérica templaria Tau), teniendo por Gran Maestre al duque de Cosse-Brisac, al que sucedió precisamente el francmasón Fabré de Palaprat. Se cuenta que el 21 de enero de 1793 un espectador subió al estrado donde acababa de ser guillotinado Luis XVI y, tras mojar los dedos en la sangre del rey muerto, salpicó con ella a la multitud gritando: “¡Yo te bautizo, pueblo, en nombre de la libertad y de Jacobo de Molay!”, y se dice que algunos incluso corearon: “¡Jacobo de Molay, está vengado!”.

Implantado el Imperio napoleónico, los supervivientes de la sociedad, que había sido disuelta por la Comisión Ejecutiva Revolucionaria, reeligieron al doctor Fabré de Palaprat, siendo el propio Napoleón el que favoreció a la Orden. Incluso hay autores, como Michel Lamy y otros, que nos presentan al mismísimo Napoleón como uno de los herederos de los conocimientos de la Orden. De hecho, según algunas fuentes se habría apoderado de la documentación que sobre el Temple tenía el Vaticano.

Por otra parte, muchos de los templarios perseguidos en 1317 en Francia y que no pudieron huir en la flota se refugiaron en las logias francmasónicas de constructores vinculadas al Temple.

Con frecuencia se ha afirmado que las leyendas sobre la supervivencia y venganzas del Temple se crearon en los círculos masónicos de principios del XVIII. Sin embargo, lo cierto es que la maldición que al parecer Jacobo de Molay habría lanzado antes de morir contra sus verdugos, el rey Felipe IV y el papa Clemente V, comienza a hacerse efectiva en forma de venganzas contra reyes y papas, cuyas consecuencias llegan a nuestros días, lo cual nos adentra ya en el peligroso terreno de las evidencias históricas a menudo escamoteadas.

Asimismo, también son muchas las leyendas que hablan de la conexión de la Orden del Temple con la Masonería, especialmente en su rama escocesa: desde las que relatan el refugio de los templarios en Escocia hasta las que insinúan que Jacobo de Molay transmitió la gran maestría templaria a un noble escocés.

Y aunque parece ser que en la “Carta Larmenius” éste califica a los templarios escotos como “templi desertores”, según cierta tradición masónica francesa los archivos y el tesoro de la Orden habrían sido transportados en nueve barcos hasta la isla de Mey, cerca de Rosslyn, donde se encuentra una capilla del siglo XV, centro espiritual de la masonería, que algunos consideran como la última de las catedrales templarias. Al menos así lo afirma el historiador Andrew Sinclair, descendiente del príncipe escocés Henry de Saint Clair, en su obra La Espada y el Grial.

Sinclair no sólo expone en su libro los pormenores de cómo la proscrita Orden de los Caballeros del Temple se convierten en la masonería escocesa, sino que aporta pruebas sorprendentes sobre la existencia de asentamientos precolombinos en América del Norte. En concreto, casi un siglo antes que Colón, el príncipe escocés Henry de Saint Clair habría llegado al continente americano en un navío templario con trescientos colonos. Una posibilidad que entronca con las investigaciones llevadas a cabo por Jacques de Mahieu, según el cual, tras huir de la persecución inquisitorial, la flota templaria habría arribado al continente americano huyendo de la persecución inquisitorial, a través de una ruta que los propios templarios ya habrían marcado desde mucho tiempo antes. Mahieu señala que la Orden del Temple “poseía en el Mediterráneo una gran flota naval, rival de la veneciana, con la que conquistó prácticamente el monopolio de los transportes entre Europa y Oriente Medio”. Controlaba además diversos puertos franceses y españoles como en Mallorca, Colliure, San Rafael, Mónaco, Marsella, así como el de La Rochela, que era el principal, situado en el Atlántico. Si alguien estaba preparado para cruzar este océano en el siglo XIII sin duda eran los templarios…

Lo cierto es que aceptar los planteaminetos de Mahieu implicaría resolver la incógnita sobre el origen de la plata con la que la Orden del Temple financió, en menos de cien años, setenta iglesias y ochenta catedrales góticas. Es innegable que durante los siglos XII y XIII los templarios amasaron una ingente fortuna en monedas de plata, mineral que, al parecer, habría resultado casi imposible encontrar en Europa…

Mahieu asegura que los templarios que huyeron de la persecución en Francia escaparon con los tesoros de la Orden hasta América, donde habrían sido asesorados por vikingos daneses que llegaron a México y Sudamérica ya en el siglo X. Allí habrían fundado el asentamiento de Tihuanaco, afirmaciones que podrían parecer delirantes, pero que lo son menos si observamos algunas sorprendentes estatuas en dicho santuario boliviano que parecen imitar otras de la catedral de Amiens. Para Mahieu, esto implica que los propios templarios habrían acometido la construcción del edificio más importante de Tihuanaco. Ello explicaría por qué cuando los conquistadores españoles llegaron a México fueron considerados como la personificación del dios Quetzalcóatl y sus “hombres blancos” y por qué encontraron similitudes entre la acción civilizadora de la “serpiente emplumada” y el cristianismo.

Estas hipótesis se ven reforzadas por la presencia de una virgen negra en las islas Canarias -cuyo primer conquistador fue el normando neotemplario Jean IV de Bethencourt, que para más señas salió del antiguo puerto templario de La Rochela-. Así la presencia templaria no se habría limitado a Canarias, sino que habrían utilizado las islas como escala en sus viajes transoceánicos hacia América y posiblemente como refugio cuando la Orden fue perseguida (los indígenas guanches de pelo rubio y ojos azules con que se toparon los conquistadores españoles tal vez sea una señal que nos induzca a pensar en ello). De esta forma, el santuario canario de Nuestra Señora de la Candelaria contendría las claves de los tesoros, materiales y espirituales, que habrían sido puestos a salvo antes de la abolición de la Orden.

En diversos aspectos de estas hipótesis trabajan investigadores españoles como Rafael Alarcón, Emiliano Bethencourt, Félix Rojas o José Antonio Hurtado, así como el famoso investigador noruego Thor Heyerdahl, quien afirma que Colón ya había viajado a América, varios años antes de su descubrimiento oficial, formando parte de una expedición danesa.

En este sentido, de entre las extrañas y oscuras vicisitudes previas a la aventura del Descubrimiento de América en 1492, dos detalles son profundamente significativos con respecto al tema que nos ocupa. Por un lado, las sorprendentes idas y venidas del Almirante, entre las que citaremos, por lo que ello implicaría, su visita al antiguo puerto secreto templario de La Rochela mientras la Junta de Salamanca estudiaba su proyecto; y por otro lado, su relación con descendientes del cartógrafo judío mallorquín Abraham Cresques, autor de un Atlas Catalán en 1375 que, según parece, contiene pistas sobre la ruta que habrían seguido los templarios hacia el Nuevo Mundo.

Los Cresques tenía su casa solariega en las islas Baleares, prácticamente adosada a los muros de la morada de los templarios de Ciutat (hoy Palma de Mallorca). Estos judíos españoles, que eran los mejores trazadores de cartas marinas de la época, estuvieron al servicio de la Escuela Náutica de Sagres, fundada por el Infante portugués Enrique I “el Navegante” bajo los auspicios de la Orden de Cristo, sucesora del Temple portugués y de la que, por cierto, llegó a ser Gran Maestre. De aquella escuela náutica salieron las cartas de navegación utilizadas por los primeros exploradores atlánticos.

La epopeya del navegante Vasco de Gama en su búsqueda de la India (¿y del mítico reino del Preste Juan?) o el descubrimiento de Brasil a cargo de Pedro Álvares Cabral, son hazañas rodeadas de connotaciones políticas y hasta proféticas verdaderamente significativas, como lo denota las palabras del historiador Tito Livio Ferreira: “La primera bandera que ondeó en el actual Brasil no fue la de la Corona portuguesa, sino la de la Orden de Cristo”… Y la cruz roja que ostentaba dicha bandera de la Orden que acogería a templarios de toda Europa, se convirtió en el emblema universal de los descubridores, similar a las que llevaron en sus carabelas Cristóbal Colón y Pedro Álvares Cabral.

En España, como ya apuntamos anteriormente, en concreto en el antiguo Reino de Valencia, el rey Jaime II de Aragón también fundó otra orden ex profeso para heredar los bienes templarios, denominada Orden de Santa María de Montesa, u Orden de Montesa, pues temía que los Hospitalarios de San Juan adquiriesen un excesivo poder y riqueza si se cumplía el mandato papal de que todas las posesiones templarias pasasen al Hospital. La Orden no pudo instituirse hasta la muerte de Clemente V, en 1317, siendo ya papa su sucesor Juan XXII.

La nueva orden sería filial de la Orden de Calatrava, por cuya regla se regiría, y si bien Juan G. Atienza señala que en un principio tan sólo fue una mera heredera de los bienes materiales templarios (en modo alguno espirituales o esotéricos), este mismo autor afirma que hasta el siglo XIX los montesinos se consideraron a sí mismos como herederos efectivos del Temple y hasta, ocasionalmente, se autoproclamaron templarios.

Señalaremos aquí, por sus extrañas connotaciones, que al contrario que en casi toda Europa -donde la resistencia de los templarios fue mínima y en modo alguno armada-, en España la rebelión de los templarios fue tal que no admitieron las órdenes papales y reales en lo concerniente a su calificación como herejes, dando ello lugar a muchos meses de resistencia en sus fortalezas.

La actual OSMTJ señala al Temple escocés, sobre el que no existen noticias de disolución o condena, intervino en defensa de la independencia de Escocia apoyando a la dinastía Jacobita, y que su fuerza se manifiesta también ya en el siglo XVII, en Francia, con la formación de la Garde Ecosse que protegiera al rey francés.

En la independencia de Grecia el Temple clandestino habría tomado parte de forma notoria y, tal vez como recompensa postrera -¿por qué no?-, el 29 de diciembre de 1992 la Orden del Temple fue restaurada canónicamente por el Patriarca de Alejandría y toda África de la Iglesia Ortodoxa griega, Parthenios III. Este evento fue muy difundido por la prensa helénica y portuguesa y, curiosamente, hay quien señala que de esta forma la Orden del Temple fue restaurada con la bendición y consentimiento canónico de la misma Fuente de Honra (Fons Honorum) y del mismo Poder Espiritual que dio inicio a su existencia en el siglo XII.

Finalmente habría que destacar el misterioso Priorato de Sión, que en 1982 dieron a conocer los investigadores británicos Michael Baigent, Henry Lincoln y Richard Leigh y cuyo origen se retrotraería al año 1099, precisamente en la Orden de Nuestra Señora del Monte Sión, u Orden de Sión, que fundara en Tierra Santa el legendario cruzado Godofredo de Bouillon, fundador de la dinastía regia de Jerusalén. Al parecer, el Priorato de Sión y la Orden del Temple llegaron a ser prácticamente la misma organización, presidida por un mismo gran maestre, hasta que sufrieron un cisma y emprendieron caminos separados en 1188.

El alcance y trascendencia que, de ser ciertos, tendrían estos antecedentes históricos (la existencia del Priorato en nuestros días es innegable) es de una complejidad tal que no pueden ser aquí abordados… Como tampoco puede serlo lo referente a los masónicos “padres de la Patria” norteamericana, ni lo concerniente a los ideólogos, también masones, de la Construcción Europea, entre los que estaría una misteriosa organización ocultista, Alfa-Galates, presidida por Pierre Plantard, quien luego ocuparía el rango de Gran Maestro del Priorato de Sión… Y es que todo esto ya es otra historia…

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HOMBRES DE LUZ

Posted by cosmoxenus en 15 enero 2005

Jordi Casellas 4º

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Todos nosotros tenemos un trabajo personal que consiste en usar nuestras habilidades, cualidades, sensaciones y emociones que son en definitiva nuestras herramientas. Somos “Hombres de Luz” potencialmente, para ir creando a través de nuestro trabajo y ejemplo una Sociedad Fraternal…

Existe una sabiduría humana básica ancestral que puede ayudarnos a resolver nuestros problemas. Esta sabiduría no es propia de ninguna cultura o religión determinada, es más bien una suma de muchas culturas y muchos momentos a lo largo de la Historia.

“Hombre de Luz” o persona valiente se ha manifestado a lo largo de la Historia, por ejemplo el ideal de “Samurai” representaba igualmente una tradición de sabiduría o persona valerosa.. El rey Arturo es un ejemplo legendario en la tradición occidental además de los grandes reyes bíblicos como el rey David, son ejemplos de Hombres de Luz de la tradición judeocristiana. En nuestro planeta ha habido muchos ejemplos de este espíritu.

La clave del camino del Hombre de Luz es no tener miedo de ser quienes somos, en definitiva es la definición de la valentía: no tenerse miedo a sí mismo . Esta visión es lo opuesto al egoísmo.

Debemos tratar de ver cómo nos podemos ayudar. Esto no significa de ninguna manera abandonar nuestro entorno más próximo…se puede empezar por la familia y los amigos y las personas que nos rodean. Es más, se ha de empezar por uno mismo. Lo importante es darse cuenta de que jamás se deja de estar de servicio.

Descubrir la bondad fundamental no es una experiencia particularmente religiosa, más bien es la comprensión de que podemos experimentar directamente la realidad y trabajar con ella.

Experimentar la bondad fundamental en nuestra vida nos hace sentir que somos personas inteligentes y rectas y que el mundo no es una amenaza. El potencial humano de inteligencia y dignidad armoniza con la vivencia del brillo de un radiante cielo azul, del frescor de los campos en primavera y la belleza de los árboles y las montañas. Tenemos un vínculo afectivo con la realidad, que es capaz de despertarnos y hacernos sentir que somos básica y fundamentalmente buenos.

La visión del Hombre de Luz es conectarse con su capacidad de despertar y reconocer que esa bondad es algo que puede acontecernos y mas aún que es algo que ya está aconteciendo. Como seres humanos estamos básicamente despiertos y podemos entender la realidad. No estamos esclavizados por nuestras vidas; somos libres. Ser libre en este caso significa simplemente que tenemos un cuerpo y una mente, y que podemos elevarnos e inspirarnos con el fin de trabajar en la realidad con dignidad y humor. Si empezamos a cobrar ánimos, encontraremos que el universo entero y la Naturaleza también cooperan poderosamente con nosotros.

Si servimos al mundo, además de nuestro esfuerzo podemos ayudar a construir una sociedad fraternal. En vez de presentar alguna fantasía utópica referente a lo que podría ser para nosotros la sociedad, tenemos que emprender el viaje hacia nosotros mismos. No podemos limitarnos simplemente a especular o teorizar sobre nuestro destino. A cada uno de nosotros individualmente, nos corresponde buscar el sentido de nuestra vida

La bondad fundamental es buena porque es incondicional, esta ahí, de siempre, de la misma manera que el cielo y la tierra están ahí siempre. Es la situación natural que hemos heredado desde nuestro nacimiento.

La majestad de conectar con nosotros mismos como un rey sentado en su trono, nos revela la dignidad que se da cuando permanecemos tranquilos en un estado de simplicidad. Llegar a sentir ternura hacia nosotros mismos nos permite ver con precisión tanto nuestros problemas como nuestras potencialidades. Tenemos que aceptar nuestra responsabilidad personal por la edificación de nuestra vida.

La práctica de la meditación consiste simplemente en entrenar nuestro estado de ser para que mente y cuerpo puedan estar sincronizados. El ejercicio de la meditación nos ayuda a aprender a actuar sin engaño ni fraude, a ser totalmente auténticos y a estar totalmente vivos.

El miedo y la intrepidez

Reconocer el miedo no es causa de depresión ni de desánimo. Porque poseemos el miedo, también potencialmente tenemos derecho a la vivencia de la intrepidez. La verdadera intrepidez no consiste en reducir el miedo, sino en trascenderlo.

Empezamos a trascender el miedo cuando lo examinamos: nerviosismo, angustia, preocupación, etc. Si profundizamos, lo primero que encontramos por debajo del nerviosismo es tristeza. Cuando nos relajamos y aceptamos nuestro miedo, nos encontramos con la tristeza que es tranquila y dulce. La tristeza nos hiere en el corazón y el cuerpo responde con una lágrima. Cuando nuestros ojos están a punto de deshacerse en lluvia o en una cascada, nos sentimos tristes y solos. Es el primer asomo de la intrepidez y la primera señal de un auténtico espíritu de Hombre de Luz . Cuando la sensibilidad evoluciona en esta dirección, uno puede verdaderamente apreciar el mundo que le rodea.

Uno es tan sensible y está tan abierto que no puede dejar de percibir lo que sucede a su alrededor. No tener dudas es confiar en el corazón, confiar en sí mismo. Cuando la mente y el cuerpo están sincronizados, a uno ya no le quedan dudas. Este proceso tiene dos etapas, a las que podríamos llamar el mirar y el ver. También podríamos hablar del escuchar y oír, o de tocar y luego sentir. No podemos no mirar; es nuestro mundo, es nuestra fiesta. Todos sabemos como es sentir directamente las cosas.

La emoción intensa, la pasión, el apasionamiento no tiene lenguaje: el primer destello es demasiado intenso. En cambio cuando sentimos que podemos relajarnos y percibir tranquilamente, nuestra visión puede expandirse, podemos ver en el acto de una manera despierta, somos capaces de reaccionar de manera certera y directa, podemos ser absolutamente precisos. Este descubrimiento es el primer síntoma de lo que llamamos el despertar del Sol. Este Sol es un sol naciente, más que un sol poniente, de manera que representa el despertar humano. La sincronización de mente y cuerpo trae consigo este despertar. El camino del Sol se basa en la visión de que en este mundo hay una fuente natural de resplandor y brillo, que se concreta en la celebración de la vida y en el disfrutar de los acontecimientos. Se trata de enfocar y ver la vida como un proceso natural, de armonizarse con el orden espontáneo que existe en el mundo.

Lo contrario de la Luz es la oscuridad, uno a veces prefiere esconderse en sus cavernas y selvas personales. Si uno se da cuenta de que se está escondiendo en la oscuridad, quisiera encender todas las luces posibles. En realidad no está encendiendo las luces, sino simplemente abriendo más los ojos, buscando sin cesar la luz mas brillante. Sin embargo, es necesario recordar la oscuridad para ver el contraste con el lugar de donde se proviene.

El Hombre de Luz ha tenido forzosamente que sentirse solo y triste en algún momento, por ello es sensible en todos los aspectos. Gracias a esta sensibilidad podemos persistir en el cultivo de nuestra disciplina y comenzamos a aprender lo que significa la renuncia.

El Hombre de Luz , renuncia a todo aspecto de su experiencia que constituya una barrera entre él y los demás.

El Hombre de Luz debe ser osado para superar su egoísmo. Una persona egoísta es como una tortuga, que allí donde va, lleva su casa a cuestas. En algún momento tenemos que dejar nuestra casa e ir al encuentro de un mundo más amplio. Es el requisito previo y absoluto para que a uno le importen los demás.

El camino del Hombre de Luz es un viaje continuo, una senda o hilo que discurre a lo largo de su vida. Es aprender a ser auténtico en cada momento y vivir con disciplina, manteniendo siempre su lealtad hacia los seres que se hallan presos en el mundo de la oscuridad, generando calor humano y alegría hacia ellos. La conciencia meditativa que es un aspecto de la disciplina, le permite al Hombre de Luz ocupar adecuadamente su lugar. Le enseña como ha de recuperar el equilibrio cuando lo pierde, y como ha de usar los mensajes del mundo fenomenal para avanzar en su disciplina. A partir del eco de la conciencia meditativa va creciendo una sensación de equilibrio y se va instalando un sentimiento de estar permanentemente arraigado, sintiéndose asentado sólidamente en la tierra.

Cuando uno asume adecuadamente su lugar sobre la tierra, no necesita testigos que le confirmen su validez. Llegado a este punto, empieza uno a vivenciar la noción fundamental de intrepidez. Está dispuesto a estar alerta en cualquier situación que pueda presentársele, y tiene el sentimiento de que puede asumir totalmente el mando de su vida, porque no está del lado del éxito ni del fracaso. El éxito y el fracaso son su viaje.

Habrá veces en el viaje en que uno está tan petrificado que vibraría entero en la silla, con dientes, manos y pies. Apenas si se mantendrá en su montura: estará casi levitando de miedo. Pero incluso a esto se le considera una expresión de intrepidez, si uno tiene una conexión fundamental con la tierra firme de su bondad primordial.

Cuando la disciplina comienza a ser natural, a ser parte de uno, es muy importante aprender a soltar. Soltar es vencer completamente la idea de que la disciplina es un castigo por un error o una mala acción que se haya cometido o que uno quisiera cometer. Hay que vencer completamente la sensación de que hay algo fundamentalmente malo en nuestra naturaleza humana y de que, como consecuencia, necesitamos disciplinarnos para corregir nuestro comportamiento. Soltar tampoco tiene que ver con pasarlo bien a costa del prójimo.

Evidentemente el soltar es algo más que una simple relajación. Es un estado que proviene de estar en armonía con el medio, con el mundo. Soltar no tiene nada que ver con apartarse de las restricciones de la vida ordinaria; al contrario. Es compenetrarse más con su propia vida, porque uno entiende que, tal como es, su vida contiene los medios para levantarse incondicionalmente el ánimo y curarse de la depresión y de la duda.

Llegado a este punto, El Hombre de Luz es poseedor de la elegancia natural ya que cuando comunica, la sinceridad es su mejor herramienta. Decir la verdad no significa que uno tenga que contar sus secretos más íntimos o revelar todo aquello de lo cual se avergüenza. Uno no tiene nada de que avergonzarse. Esa es la base para decir la verdad. Decir la verdad se relaciona también con la afabilidad. El Hombre de Luz es afable en el hablar. Un lenguaje afable expresa dignidad, lo mismo que el buen porte de cabeza y hombros.

Para terminar, en el Hombre de Luz se instala la confianza incondicional, resplandor radiante, es la energía pura. Este tipo de confianza incluye la tenacidad y la alegría, porque confiar en el corazón nos permite tener más sentido del humor. Esta confianza puede manifestarse con majestad, elegancia y riqueza en la vida de una persona para uso, disfrute y regocijo propio y de los demás.

A mí entender, la Masonería en nuestros días representa la construcción de una verdadera sociedad fraternal. A partir de pulir nuestras propias piedras y con nuestras herramientas, nos vamos convirtiendo en verdaderos hombres portadores de Luz.

El Maestro Secreto representa un eslabón más en el viaje hacia la Luz.

También debo decir que hay muchos y verdaderos Hombres de Luz que están trabajando eficazmente y en silencio y que no pertenecen a una Fraternidad masónica, pero que son verdaderos HOMBRES DE LUZ .

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EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS

Posted by cosmoxenus en 15 enero 2005

(Extracto de “Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada” – Rene Guenon

Wa-s-sâffâti saffan
Fa-z-zâjirâti zajran
Fa-t-tâ1iyâti dhikran…
(“Por los que están ordenados en órdenes
y los que expelen repeliendo
y los que recitan la invocación…”)
Corán, XXXVII, 1-3
A menudo, en diversas tradiciones, se trata acerca de un lenguaje misterioso llamado “el lenguaje de los pájaros”; designación evidentemente simbólica, pues la importancia misma que se atribuye al conocimiento de ese lenguaje, como prerrogativa de una alta iniciación, no permite tomarla literalmente. Así, se lee en el Corán: “Y Salmón fue el heredero de David; y dijo: ¡Oh, hombres!, hemos sido instruidos en el lenguaje de los pájaros (‘ullimna mántiqa-t-tayri) y colmados de todo bien…” (XXVII, 15). Por otra parte, se ve a héroes vencedores del dragón, como Sigfrido en la leyenda nórdica, comprender al punto el lenguaje de los pájaros; y esto permite interpretar fácilmente el simbolismo de que se trata. En efecto, la victoria sobre el dragón tiene por consecuencia inmediata la conquista de la inmortalidad, figurada por algún objeto al cual aquél impide aproximarse, y esta conquista de la inmortalidad implica esencialmente la reintegración al centro del ser humano, es decir, al punto en que se establece la comunicación con los estados superiores del ser. Esta comunicación es lo representado por la comprensión del lenguaje de los pájaros; pues, en efecto, los pájaros se toman con frecuencia como símbolo de los ángeles, es decir, precisamente, de los estados superiores Hemos tenido oportunidad de citar en otro lugar la parábola evangélica donde se habla, en este sentido, de “las aves del cielo” que vienen a posarse en las ramas del árbol, ese mismo árbol que representa el eje que pasa por el centro de cada estado del ser y vincula todos los estados entre sí.
En el texto coránico que hemos reproducido como lema, se considera que el término es-saffât designa literalmente a los pájaros, pero a la vez se aplica simbólicamente a los ángeles (el-malá’-ikah); y así, el primer versículo significa la constitución de las jerarquías celestes o espirituales. El segundo versículo expresa la lucha de los ángeles con los demonios, de las potencias celestes contra las potencias infernales, es decir, la oposición entre estados superiores y estados inferiores; es, en la tradición hindú, la lucha de los Deva contra los Asura, y también, según un simbolismo enteramente semejante al que estamos tratando aquí, la lucha del Gáruda contra el Nâga, en el cual encontramos, por lo demás, la serpiente o el dragón de que se ha hablado líneas antes; el Gáruda es el águila, y en otros casos está reemplazado por otras aves, como el ibis, la cigüeña, la garza, todos enemigos y destructores de los reptiles. Por último, en el tercer versículo se ve a los ángeles recitar el dhikr, lo cual, en la interpretación más habitual, se considera que indica la recitación del Corán, no, ciertamente, del Corán expresado en lenguaje humano, sino de su prototipo eterno inscripto en la “tabla guardada” (el-lawhu-1-mahfûz), que se extiende de los cielos a la tierra como la escala de Jacob, o sea a través de todos los grados de la Existencia universal. Análogamente, en la tradición hindú se dice que los Deva, en su lucha contra los Ásura, se protegieron (achhan dayan) por medio de la recitación de himnos del Veda y que por tal razón estos himnos recibieron el nombre de chhanda, palabra que designa propiamente el ‘ritmo’. La misma idea está, por lo demás, contenida en la palabra dhikr, que, en el esoterismo islámico, se aplica a fórmulas ritmadas correspondientes de modo exacto a los mantra hindúes, fórmulas cuya repetición tiene por objeto producir una armonización de los diversos elementos del ser y determinar vibraciones capaces, por su repercusión a través de la serie de estados, en jerarquía indefinida, de abrir una comunicación con los estados superiores, lo cual constituye por otra parte, de modo general, la razón de ser esencial y primordial de todos los ritos.
Nos vemos, pues, reconducidos, como se observará, a lo que decíamos al comienzo sobre el “lenguaje de los pájaros”, que podemos llamar también “lengua angélica”, y cuya imagen en el mundo humano es el lenguaje ritmado, pues sobre la “ciencia del ritmo” que comporta por lo demás múltiples aplicaciones, se basan en definitiva todos los medios que pueden utilizarse para entrar en comunicación con los estados superiores. Por eso una tradición islámica dice que Adán, en el Paraíso terrestre, hablaba en verso, en decir, en lenguaje ritmado; se trata de esa “lengua siríaca” (logah sûryâniyah) sobre la cual hemos hablado en nuestro precedente estudio sobre la “ciencia de las letras”, y que debe considerarse como traducción directa de la “iluminación solar” y “angélica” tal como se manifiesta en el centro del estado humano. Por eso también los libros sagrados están escritos en lenguaje ritmado, lo cual, como se ve, hace de ellos otra cosa que los simples “poemas” en el sentido puramente profano del término que quiere ver el prejuicio antitradicional de los “críticos” modernos; y, por lo demás, la poesía no era originariamente esa vana “literatura” en que se ha convertido por una degradación cuya explicación ha de buscarse en la marcha descendente del ciclo humano, y tenía un verdadero carácter sagrado. Pueden encontrarse rastros de ello hasta en la antigüedad occidental clásica, en la cual la poesía era llamada aún “lengua de los Dioses”, expresión equivalente a las que hemos indicado, pues los “Dioses”, es decir los Deva son, como los ángeles, la representación de los estados superiores. En latín, los versos se llamaban carmina, designación referente a su uso en el cumplimiento de los ritos, pues la palabra carmen es idéntica al sánscrito karma, que debe tomarse aquí en su sentido particular de “acción ritual”; y el poeta mismo, intérprete de la “lengua sagrada” a través de la cual se transparentaba el Verbo divino, era el vates, palabra que lo caracterizaba como dotado de una inspiración en cierto modo profética. Más tarde, por otra degradación, el vates no fue sino un vulgar “adivino”; y el carmen (de donde la voz francesa charme, ‘encanto’), un “encantamiento”, es decir, una operación de baja magia; es éste otro ejemplo de que la magia, e incluso la hechicería, constituye lo que subsiste como último vestigio de las tradiciones desaparecidas”.
Estas pocas indicaciones bastarán, creemos, para mostrar cuánto se equivocan quienes se burlan de los relatos en que se habla del “lenguaje de los pájaros”; es en verdad demasiado fácil y harto simple tratar desdeñosamente de “superstición” todo aquello que no se comprende; pero los antiguos, por su parte, sabían muy bien lo que decían cuando empleaban el lenguaje simbólico. La verdadera “superstición”, en el sentido estrictamente etimológico (quod superstat), es lo que se sobrevive a sí mismo, o sea, en una palabra, la “letra muerta”; pero inclusive esta conservación, por poco digna de interés que pueda parecer, no es empero cosa tan desdeñable, pues el espíritu, que “sopla donde quiere” y cuando quiere, puede siempre venir a revivificar los símbolos y los ritos y a restituirles, con el sentido que habían perdido antes, la plenitud de su virtud originaria.

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QUE ES EL MASÓN

Posted by cosmoxenus en 15 enero 2005

El Tema que enseguida vamos a desarrollar, se nos presenta algo complicado, por motivo a que contiene infinidad de criterios, que se han sustentado en relación con el Origen, la Etimología, la Interpretación y el Significado Científico; como vamos a demostrarlo, por lo que se refiere a la expresión de que trata, para mejor comprensión de mis Hermanos Aprendices.
De esta manera hemos sabido, que el Origen tradicional e histórico de la palabra MASON, desde que se tiene idea del Génesis Moral, Material y Filosófico y como voz aplicada a determinados miembros de asociaciones secretas; principalmente por lo que se refiere a la Masonería Regular, se cree que dicho término es una alteración del vocablo “MARCIO” cuya ascendencia primitiva la hacen derivar de la palabra Sánscrita “MACH”, posteriormente conocida como “MAC” o “MACK”, que significan Golpear, Batir, Acumular, Condensar o Pulverizar.
En el idioma Francés aparecen, como sinónimos de los términos anteriores, las palabras “MACON” y “MACONE”, como vocablos que también significan MASON o FRANCMASON, puesto que se refieren a los miembros que pertenecen a la Institución Masónica.
Sin embargo, en la lengua Griega, igualmente encontramos expresiones: “MASSO”, “MARSHIO” y “MARKO”, mismas que se hacen derivar de “MARCUS”, y que literalmente quieren decir ” MARTILLO” o “MAZO”, razón por la que en igual forma se les da como originarias del “MARCHIO” latino, voz que en idénticas condiciones, también interpreta como MACHACAR, DISGREGAR, PARTIR, TRITURAR, DISOLVER y APARTAR.
Aunque del mismo modo, a la palabra MASON se le hace originaria genuinamente, de la expresión Alemana “METZ”, que en lo general se interpreta como Cortador de Piedras, Pica Pedrero o Cantero.
Pero todavía tenemos otras expresiones, que se refieren al Origen Histórico, expresado por algunos Autores Masónicos en la materia, puesto que dan otras versiones más, sobre la Etimología y la Raíz de la palabra MASON, la que hacen aparecer como nacida desde la época de los Druidas y que para el efecto se basan en que celebraban un DIA DE MAYO, con un gran festival dedicado al HOMBRE, siendo éste el término que se aplicaba al MASON, como HOMBRE DE MAYO, pero al mismo tiempo vemos que su génesis en lo general, revela que dicha voz proviene de otra variación de la Lengua Griega, que se da a conocer por medio de los vocablos “MAO”, que castizamente significa BUSCO, y “SOON”, que quiere decir SALVACIÓN, las que Unidas nos dan la expresión de “MAO-SOON”, que se interpreta como BUSCO MI SALVACIÓN.
Aunque también existe la versión de que el término “MYSTES”, se traduce como iniciado o místico, para ser aplicado al MASON en lo personal, y por lo que respecta a la MASONERÍA, se ha llegado a establecer que viene siendo una especie de degeneración de la palabra “MESOURANEO”, por lo tanto, se traduce como ESTOY ENTRE LOS CIELOS, o bien se le aplica el nombre de “MAZOUROUTH”, como se le denomina a una antigua Constelación Celeste; y por último, también se ha tomado en cuenta al vocablo “MYSTERION”, que literalmente significa “MISTERIOSO”
Por otra parte, en el idioma Anglo-Sajón, a la expresión “MASA”, se interpreta como MESA; consecuentemente resulta que la palabra MASONERIA, vendría siendo algo así como la SOCIEDAD DE LA MESA, de donde los Latinos de la Edad Media dieron en llamar: “MASSONYA” o “MASONIA” a la Agrupación de la MESA REDONDA.
Otros Escritores del Siglo Pasado, están de acuerdo en que la palabra MASÓN, igualmente deriva del vocablo “LITHOTOMOS”, que traducido castizamente quiere decir CANTERO o PULIDOR DE PIEDRAS, y es la razón por medio de la cual, se ha creído de una manera más o menos fundada, que la referida expresión, etimológicamente viene de la voz “LITHOTOMOS”.
Otra de las versiones originales aplicadas a la palabra MASÓN, se refiere a que la hacen originaria del Sistema Jeroglífico Egipcio; y precisamente de la combinación de dos signos fonéticos “MAI”, que traducido significa AMOR, y de “SON” que se interpreta como HERMANO, por lo mismo de este modo, se pretende comprobar que al proceder a la fusión de dichas voces, resulta el referido vocablo conocido como “MAISON” o CASA en Castellano, misma que en sonido probablemente tienda a expresar a la palabra MASON, como un término en que se hace significar literalmente a la expresión de HERMANO ADORABLE.
Ahora bien, refiriéndonos a la Lengua Española, sabemos también que la palabra “MASA”, significa MEZCLA, de cuya interpretación parece que se hace venir el vocablo MASON, como el que trabaja a base de MEZCLA, ya que su raíz es originaria del término” MASS”, que efectivamente, es la que se tiene como Génesis de la anterior expresión Española; por lo consiguiente, si nos proponemos a analizar las voces de “MAISON”, que significa CASA o MANSION; pero que en este caso es aplicada a la persona que construye, nos da la idea del ALBAÑIL o del ARQUITECTO.
En igualdad de circunstancia, tenemos a la palabra Francesa “MAISSONER” que se refiere al que fabrica casa; y a la expresión de “MASSONER”, al que construye con Piedras, lo que finalmente nos da a entender que el MASÓN, es el ALBAÑIL o ARQUITECTO que levanta sus obras a base de Piedra o del Cal y Canto.
Otro de los significados en el sentido Moral y Filosófico, en relación con la interpretación Material aplicada a la palabra MASON, se refiere al que cultiva y propaga la ETICA SOCIAL, de conformidad con la Ley Natural dentro de las costumbres humanas, en todas sus acepciones; al que de manera sistemática, combate todas las MISERIAS HUMANAS que hunden a los Pueblos en la más ignominiosa Ignorancia y Opresión, y en las mismas condiciones se refiere al Constructor de Obras Materiales de Arquitectura, ejecutadas de conformidad con la ESTETICA y el ARTE.
En consecuencia, con las explicaciones anteriores, llegamos a comprender en forma EVIDENTE, que no existe otra RAIZ de donde proviene la palabra MASON, que la de origen Latino de la Edad Media, en sus voces de “MACONNER”, que significa CONSTRUIR; o la de “MACONNETUS”, que se interpreta como ARQUITECTO.
De esta manera, podemos también indicar el Origen de nuestra GRAN SOCIEDAD, compuesta simbólicamente por Arquitectos, Artesanos, Operarios y Hombres de Ciencia a que se refieren los Dogmas, en el sentido que lo establecen la Filosofía Moral y el Simbolismo Material.
Aun cuando algunas de las versiones expuestas hasta estos momentos, discrepan unas de otras, respecto al Origen y la Etimología de la palabra MASON, notamos claramente que cuando menos, están de acuerdo en lo que respecta a interpretación y significado, lo que indudablemente viene a definir y a orientar nuestro criterio, respecto a la etimología y el origen del Génesis Histórico atribuido a las más antiguas Razas y Agrupaciones sociales, desde el tiempo de los Druidas, los Judíos, los Hebreos, los Egipcios, los Griegos y los Romanos, pues resulta que en definitiva llegamos al convencimiento de que para nosotros los Iniciados, la palabra MASON, en su interpretación material, es el Constructor o Albañil que trabaja a base de Cal y Canto; que en lo Moral es el que se dedica a practicar la perfección de las Columnas Humanas; y que en lo Intelectual, es el que lucha por conseguir la ilustración, combatiendo a la IGNORANCIA, al fanatismo y a la SUPERSTICIÓN que agobian a los pueblos.
De todas maneras, hemos llegado al convencimiento de que si un MASÓN, en el sentido de la palabra es un Constructor Libre de su propio destino, con muchas más razón podremos asegurarlo, estableciendo después de haber aceptado los sagrados deberes que corresponden desarrollar a los Cuerpos Masónicos, implantados por nuestra Orden desde el año 1717, en que la COSTITUCIÓN GENERAL adoptada por la GRAN LOGIA DE INGLATERRA en varios de sus Artículos, claramente se expresa que todos los MASONES, vienen siendo los ARQUITECTOS de las más SANAS COSTUMBRES impuestas a la Humanidad; así como los CONSTRUCTORES del Gran Edificio SOCIAL y MORAL, que tiende a propagar el PERFECCIONAMIENTO HUMANO, sobre la mente y la conciencia de todos los Seres Racionales; es decir, que la verdadera misión de la MASONERÍA y sus INICIADOS, esa la de formar Hombres Libres de la tentaciones, de los Vicios y de las Pasiones Vulgares, a que se encuentra esclavizada la materia, cuando le falta la CULTURA, que les permita renacer a la VIRTUD, cuando la albergan las conciencias SANAS y los ESPÍRITUS progresistas, con lo que indiscutiblemente se logra la emancipación de los EGOISMOS INSANOS, en beneficio propio, de la Sociedad, de la Patria y de la Humanidad.
Por eso debemos comprender de una manera consciente, que desde los tiempos más remotos, el MASÓN viene actuando con su carácter de REDENTOR SOCIAL, y por lo mismo es un firme DEFENSOR de la Libertad de Conciencia y del Pensamiento, con lo que siempre ha logrado proclamar la justa INDEPENDENCIA de los Pueblos Oprimidos bajo la planta DESPOTICA de sus explotadores y tiranos, pero toda esta labor de esa humanidad, debe llevarse a la práctica mediante el mayor esfuerzo Físico, Moral e Intelectual; actuando con toda la serenidad, la abnegación y el sacrificio que le es posible anteponer; pero que siempre que sea dentro del Orden y de una Disciplina razonable, consciente y ENERGICA que le permitan llevar hasta la REALIDAD estos propósitos.
Sin embargo, sabemos perfectamente que por razones del TERROR y del PODERÍO que ejercen algunos Mandatarios sobre las Masas Populares para esclavizarlas, desde tiempo inmemorial vienen persiguiendo sin tregua ni descanso a la Institución Masónica, Asociación que al final de cuentas, tuvo que ESCUDAR sus actividades, por medio de la creación de CUERPOS o de AGRUPACIONES, de Obreros y operarios, prácticos y científicos, mismos que se encargaron de llevar adelante, la GRAN OBRA UNIVERSAL.
Por ese motivo la construcción de los Edificios, Templos, Palacios y Monumentos, entre otras obras de Arte, ejecutadas por los antiguos Judíos, los Hebreos, los Egipcios, etc., se encontraban reguladas y dirigidas, bajo determinados Rituales, puestos en vigor en forma rigurosamente SECRETA, y a cargo de hombre de reconocida Ilustración y Experiencia, en toda clase de enseñanzas Dogmática y de Ciencias Naturales y Oculta, mismas que se impartían a abrigo de aquellas maravillosas Obras del Arte hasta entonces conocido, y a cuyos actos únicamente se admitía a quienes en forma efectiva dan prueba de cumplir sus deberes y de asumir las RESPONSABILIDADES contraídas, ante los demás iniciados.
De esa manera, fueron creadas infinidad de Asociaciones por todas partes del Mundo de aquella época; por sus miembros siempre se disfrazaron, bajo la apariencia de Agremiados como Obreros, Operarios, Albañiles, Constructores, Carpinteros, Fundidores, Arquitectos, Forjadores y toda clase de hombres de ciencia; que siempre estuvieron dispuestos a COMBATIR y a SACRIFICARSE, como ya se dijo, en bien de la CIVILIZACIÓN, para destruir por cuantos medios estuvieran a su alcance, al Oscurantismo, a la IGNORANCIA y al Fanatismo, así como a todas las lacras Sociales, inclusive a la NEFASTA LABOR DE LOS MALOS GOBERNANTES.
Una vez que llegamos a investigar en forma detallada, la etimología y el origen de la palabra MASON, en relación con los DEBERES y DERECHOS del Iniciado, nos damos perfecta cuenta del por qué, cuando el PODER FEUDAL floreció en Europa, y quedó definitivamente constituido en beneficio de los PODEROSOS, la profesión del MASON, que comprendía precisamente a todas las Organizaciones y Cuerpos confederados, entre Obreros e Intelectuales, tuvieron la necesidad de recurrir al Lenguaje Simbólico, para poder trabajar en forma discreta pero efectiva, inculcando las ideas de LIBERTAD de Pensamiento y de Conciencia a que anteriormente nos referimos, en oposición a la TIRANIA y al DESPOTISMO, predominante en aquellos tiempos.
La actitud rebelde de dichas Organizaciones, dio lugar a las constantes persecuciones y a la hostilidad, de que fueron objeto los MASONES, por cuya razón casi en masa, tuvieron que adoptar una VIDA NOMADA, pero con una ventaja de permanecer en contacto directo, mediante los vínculos de una ESTRECHA UNIÓN; lo que permitió que en definitiva se viniera a resolver la fundación de la Primera LOGIA en Estrasburgo, Alemania, hasta el año de 1401 de la Era Cristiana, según los más acertados datos que hasta ahora se han logrado recopilar; en ese recinto se congregaban periódicamente los Iniciados, para el fin de tratar, de formular de discutir y de aprobar los asuntos y problemas, relacionados con las IDEAS LIBERTARIAS, entre las que tampoco faltaron los Temas del Arte y de las Ciencias, para poder continuar trabajando, en forma completamente DISCRETA.
Mientras tanto, a todos aquellos dictámenes y disposiciones emanadas de las Antiguas Grandes Asociaciones de hombres LIBRES e INDEPENDIENTES, se les denominaba “HUTTER”, “BIEF”, expresiones que se interpretan como DECRETO BREVE, a cuyos fallos se les consideraba como inapelables, al ser puestos en vigor, para mejor orientación, enseñanzas y disciplina de los Agremiados.
De esas Corporaciones, también salieron los Grandes Sabios en Filosofía, en Astronomía, en Náutica y en Ciencias Naturales y Ocultas; de ahí surgieron del mismo modo, los Teólogos, los Ortodoxos y los teósofos, quienes reconocieron siempre como UNICO DIOS, al GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO.
Pero debido a las constantes dificultades, problemas y obstáculos por los que posteriormente tropezaron los MASONES, para continuar desarrollando su labor ALFABETIZANTE, MORALIZADORA y DESFANATIZANTE entre las Masas Populares, no hubo más remedio que desde aquella época, nuestros hermanos tuvieron que implantar el Sistema del LENGUAJE SIMBOLICO, mediante la adaptación de Palabras, Signos, Toque, Alegorías, Figuras, Imágenes, Parábolas, Metáforas, Jeroglíficos y hasta sus Instrumentos de Trabajo, con en el fin de intensificar sus enseñanzas dentro de la Filosofía Moral; para fomentar el estudio de las Ciencias y las Artes y para darse a reconocer en la forma más discreta posible, por lo mismo, a todos esos Símbolos y Utensilios los consideraron como atributos SAGRADOS de la Orden, estableciendo de esa manera el LENGUAJE MUDO, atendiendo a las diferentes interpretaciones que se les atribuye; como por ejemplo: los que indican la Regla, el Martillo, la Escuadra, el Compás, el Cincel, la Cuchara del Albañil, la Plomada, etc., como implementos que se den la idea de la PERFECCIÓN, de la ESTABILIDAD, del EQUILIBRIO y de la ARMONIA que palpamos en lo Material, en lo Moral y en lo Intelectual, en beneficio de la Civilización, de la Paz y del Progreso Humanos.
En consecuencia, si tomamos en consideración todos los antecedentes, demostraciones y razonamientos Científicos y Filosóficos que definen a la Moral en concordancia con el papel que debe desempeñar y desarrollar el verdadero MASÓN, llegamos a comprender que, agregado a su indiscutible personalidad, debe reunir los requisitos y condiciones que se exigen, para que llegue a obtener el honroso Título de HERMANO, puesto que todas esas formalidades son indispensables, para que el MASÓN demuestre de un manera serena y consciente, que es digno de ser admitido como Miembro de la Fraternidad Universal.
Poco también debemos tomar en cuenta, que la interminable cadena de LOGIAS y de MASONES, diseminados por todos los ámbitos de la Tierra, en número ilimitado ligados por los indestructibles vínculos de la Solidaridad individual y colectiva, como eslabones que afianzan cada vez más a la UNIÓN FRATERNAL, que existe entre todos los INICIADOS, lo que ha dado lugar a que de una manera Leal y Sincera, se les considere entre sí como Miembros Afiliados a nuestra Augusta Institución, y como consecuencia merecedores de la ALTA ESTIMACIÓN SOCIAL a que tienen derecho.
Por lo mismo, se entiende que todos los componentes de nuestra Orden, durante los trabajos ejecutados dentro de los Talleres Masónicos, sin distinción de Razas, Nacionalidades, Credos Políticos ni de Fe Religiosa, mientras se encuentran vinculados por idénticos IDEALES y los Mismos Principios, durante su actuación deben desarrollar una limpia y mutua labor de PROTECCIÓN y de APOYO Material, Moral y Económico, que les facilita la AYUDA necesaria para lograr el triunfo de sus MAXIMAS, aun cuando de manera solapada se vean amenazados, perseguidos o que se encuentren en peligro inminente de llegar hasta el SACRIFICIO de su propia VIDA.
Estos son otros de los argumentos o motivos por medio de los cuales el MASON no debe reconocer posibles fronteras MORALES ni ESPIRITUALES, para desarrollar su labor Social, dentro de todas las ramas de las Ciencias y de las Artes, ni mucho menos distingue ambiente Masónico, a ningunas de las bases, bajo cuyos sistemas de Gobierno se rigen los Pueblos, a menos que no estén en concordancia con los IDEALES que proclaman sus preceptos de LIBERTAD, de IGUALDAD y de INDEPENDENCIA; y aún es más, el MASON se confunde con todos los hermanos de las distintas nacionalidades que pueblan el Mundo, confundiéndose entre ellos bajo el ambiente de una FRATERNIDAD incorruptible, para vivir y trabajar adaptando los diferentes sistemas de COSTUMBRES, procurando por todos los conceptos, adquirir y propagar el PERFECCIONAMIENTO individual y colectivo a sus semejantes, pues sólo de esa manera se consigue corregir los defectos humanos, y por esa razón podemos también afirmar que el ORIGEN IDEALISTA de todos los MASONES, y la CUNA DE SUS PRINCIPIOS, los constituyen el Globo Terrestre, por cuya circunstancia puede considerárseles aun políticamente como un CIUDADANO DEL UNIVERSO.
Consiguientemente, de la misma manera el Ritual de nuestra Orden, define al MASON dentro de sus más nobles cualidades, como un HOMBRE DISCRETO, INTEGRO y PROBO; que es igualmente AMIGO y DEFENSOR del DEBIL que del FUERTE; del HUMILDE que del PODEROSO, y que es un fiel apoyo tanto del POBRE como del RICO, con tal de que todos ellos demuestren ser VIRTUOSOS, y partidarios de la RAZON, de la EQUIDAD y de la JUSTICIA.
Pero tampoco debemos olvidar jamás, que las miradas de nuestros enemigos están constantemente en acecho y por lo mismo hay que tomar en consideración que debemos demostrar que la DECENCIA, la HONRADEZ, la PERFECCIÓN, la VIRTUD, etc., deben ser otras tantas cualidades que caractericen y distingan al MASÓN de los demás hombres que viven dentro de la Sociedad Profana; por lo tanto, no podrán ser los SIGNOS, las SEÑALES, los TOQUES ni las palabras de RECONOCIMIENTO, lo que en realidad le den FAMA y el BUEN NOMBRE a los Iniciados; ni mucho menos los Grados Elevados, pueden ser el prestigio o motivo de enaltecimiento para los MASONES, si no se dedican a propagar la LABOR SOCIAL que han jurado desarrollar entre sus semejantes; en consecuencia, siempre serán las CUALIDADES, las VIRTUDES y la PERFECCIÓN de sus actos, lo que de manera efectiva venga a constituir la PERSONALIDAD MORAL e INTELECTUAL del INICIADO.
Debido a esas consideraciones, queda demostrado que desde el instante en que un Profano es admitido como Candidato a INICIACIÓN, y por primera vez logra cruzar las Puertas de nuestros TEMPLOS, con ese solo hecho deja de ser el Hombre Vulgar que se encontraba PERDIDO bajo el peso de las preocupaciones, de las incertidumbres y agobiado por la FRAGILIDAD HUMANA, que produce toda clase de PASIONES y de VICIOS hasta llegar a la PERVESIÓN de los INSTINTOS , y que indiscutiblemente conducen al Individuo a través de los más graves ERRORES que pueden cometerse dentro del Seno de la Sociedad Profana, en cuyo ambiente se les considera como CALAMIDADES o LACRAS SOCIALES, que constantemente alimentan las DEBILIDADES FÍSICAS y MORALES del hombre; fomentado la corrupción de las masas populares, haciendo caer a la humanidad en los más profundos ANTROS DE LA PERVERSIDAD y de la DEGENERACIÓN.
Por esa razón el INICIADO, una vez que se encuentra dentro del Régimen que le brinda nuestra Institución, se convierte en el “HIJO DE LA LUZ”, y en celoso adepto de la RAZÓN y de la JUSTICIA, proclamando por todos los ámbitos, la “VERDAD”; lo que viene a confirmar, que el MASÓN es un CABALLERO consagrado a la DEFENSA DE LA INTEGRIDAD, de la LIBERTAD y de la INDEDEPENCIA de los PUEBLOS, para conquistar los DERECHOS del HOMBRE.
Todos los antecedentes Filosóficos y Científicos expresados hasta aquí en materia de IDEALISMO, deben ser del completo dominio del INICIADO, para el fin DE QUE PROCUREN conocer la clase de CALAMINADES y de ENEMIGOS, contra las que se tendrá que enfrentar para COMBATIRLOS con energía y eficacia; llevando en su mente la convicción y la seguridad, de que jamás les faltará, la SERENIDAD ni la DISCRECIÓN necesarias, para hacer valer sus propósitos, y salir VICTORIOSOS en tan DIFICIL EMPRESA.
En el sentido general de los preceptos que proclaman, debemos considerar al MASÓN, como un ABNEGADO PALADIN de la humanidad, dispuesto siempre a distinguirse por su irreprochable CONDUCTA, por su LABORIOSIDAD, por su iniciación y afición a las BUENAS OBRAS y por su apego al TRABAJO material, Moral e intelectual; como actividades que siempre procurarán desarrollar entre sus semejantes, durante su labor ALTRUISTA y desinteresada, con lo que indiscutiblemente demostrará, que sabe ser un Hombre VIRTUOSO; que necesariamente llegará al SACRIFICIO, para hacerse merecedor del Aprecio, de la Estimación y de las Consideraciones de parte de la Sociedad Masónica y Profana.
Por último, podemos asegurar que la difícil tarea ejecutada por los MASONES, de acuerdo con el sumo grado de RESPONSABILIDAD que ha contraído ante sus demás hermanos en Logia, les obliga estrictamente, en cualquier momento y en todas las circunstancia de su existencia, a dar palpables ejemplos de MORALIDAD, de intelectualidad y de DISCIPLINA, para el fin de servir fielmente a sus semejantes, guiándolos por senderos seguros, apartarlos de las INCERTIDUMBRES y de las dudas, y aconsejándolos de acuerdo con su más vasta EXPERIENCIA; pero que de manera convincente, se compenetre de todas aquellas materias o asuntos que se les consulte; consecuentemente, siempre darán su opinión o parecer, sin demostrar FALTA de PREPARACIÓN o IGNORANCIA en sus atribuciones; por lo mismo, la norma de las acciones de todo buen MASÓN, será sin lugar a duda, la de su estricta dedicación al ESTUDIO, a la INVESTIGACIÓN y a una adecuada preparación FISICA, MORAL e INTELECTUAL, tomando en cuenta que tiene la ineludible obligación de ENSEÑAR, al que no SABE y de DIRIGIR, ORIENTAR y CORREGIR a quienes voluntariamente o involuntariamente hayan caído en el ERROR; señalándoles o encaminándolos por el sendero del SABER, del PROGRESO y de la VIRTUD.
Ahora bien, analizando los razonamientos expuestos hasta estos momentos, llegamos al convencimiento de que los MASONES, cualquiera que sea el Grado que ostenten, disponen de un amplísimo Campo de acción, para desarrollar su LABOR SOCIAL; demostrando con ello, que HAN SIDO, QUE SON y QUE SERAN siempre, el más FIRME BALUARTE de sus convicciones, como Hombres de Principios, conocedores de sus DEBERES y de las RESPONSABILIDADES contraídas ante el Altar y en presencia de sus hermanos, en BENEFICIO de la HUMANIDAD ENTERA.

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