El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archive for 14/01/05

BREVES REFLEXIONES SOBRE LA CIENCIA Y MORALIDAD

Posted by cosmoxenus en 14 enero 2005

De todos es conocido que dentro del filosofismo masónico se define a la masonería como: “una ciencia de moral velada en alegorías y esclarecida con símbolos”, de esta definición atrajo mi atención la primera frase v:gr: “es una ciencia de moral”, lo que me obligó a una reflexión personal y conociendo que las ciencias filosóficas se enfrenta a obstáculos didácticos específicos y a la dificultad y obscuridad peculiares para quienes nos iniciamos en ellos, me aboqué para satisfacer esta reflexión a una investigación utilizando todas las medidas asequibles, con la conciencia de que cabe el peligro de que el simplificar en beneficio de la asequibilidad del conocimiento, sólo presenté este trabajo como simple relato de opiniones más o menos sensatas sobre los conceptos de moralidad, optando por una exposición escueta, aunque pudiera en él llevar algún sentido metafísico.
“Como definición, la ciencia es un saber por causas de algo en cuanto necesario”, o sea el conocimiento de las causas necesarias, que es un conocimiento científico; entre las ciencias se distinguen aquellas que buscan las causas últimas, y de los que buscan las causas próximas, aunque en general todas busquen las causas necesarias.
Así, las primeras son ciencias filosóficas o sintéticas y las segundas son ciencias particulares. De las primeras tenemos como ejemplo (La metafísica, la cosmología, la ética y la filosofía del hacer entre otras) de las segundas (Física, Matemática, etc.).
Para finalizar esta breve reflexión sobre la ciencia convendremos, en el sentido amplio, es lo opuesto a un conocimiento empírico, es un saber por causas, pero por causas necesarias que son infalibles y predecibles por lo tanto es un saber científico.
Con respecto a lo moral todos sabemos que es muy importante distinguir entre el comportamiento moral del ser humano y la sociedad que es la moral y la reflexión filosófica este comportamiento lo podríamos llamar filosofía moral.
Ningún hombre escapa a la moralidad, todos sus actos libres tienen una calificación moral positiva o negativa. Existe como consecuencia un criterio científico capaz de determinar la conducta moral por medio de principios universales y necesarios aplicables a todos los seres humanos en cualquier época y latitud. Así la moral deja de ser un tópico o una cuestión de apreciación subjetivo para constituirse en un orden científico que procede por demostraciones rigurosas y de eso se encarga la “Etica”.
“La moralidad es un accidente propio del acto humano”. Se trata de un ordenación natural al bien último del ser humano. Así el acto humano se califica de moralmente positivo si se ordena al fin último del hombre y moralmente negativa si no se ordena a él.
Los actos humanos son pues, los que realizamos con conocimiento, inteligencia y consentimiento de la voluntad, es decir, con advertencia, voluntariedad y libertad. Así, los actos voluntarios serán aquellos que procedan de nuestra voluntad con conocimiento previo del fin; sabemos que fin tenemos enfrente y luego lo que queremos conseguir.
La regla a que deben ajustarse los actos humanos para ser buenos moralmente es una norma.
Esta norma de moralidad es objetiva y no depende del arbitrio de los seres humanos (La razón humana no crea la ley moral, únicamente nos la da a conocer como algo objetivo e independiente de nosotros. Ella es un criterio para juzgar si el acto concreto es bueno o es malo según éste se adecúe o no a dicha regla objetiva.
La regla de moralidad indica pues, si por medio de nuestras acciones nos encaminamos o desviamos del fin último de la vida humana, fin que con su posesión llena la felicidad del ser humano.
Algunos autores marcan que los actos humanos, los estimulan las fuerzas morales, así el ser humano vive en eterno movimiento. La experiencia social es incesante renovación de conceptos, normas y valores. Las fuerzas morales son plásticas, proteiformes, como las costumbres y las instituciones. No son tangibles ni mesurables, pero la humanidad siente su empuje.
Así pues las fuerzas morales no son virtudes de catálogo, sino moralidad viva. El hombre que atesora esas fuerzas adquiere valor moral, recto conocimiento del deber que condiciona su dignidad. Piensa como debe, dice como siente, obra como quiere, no persigue recompensa ni le arredran las desventuras. Recibe con serenidad el contraste y con prudencia la victoria y sobre todo no disfraza un motivo malo con uno bueno que es muy común en los actos humanos. Porque esta clase sutil de fariseísmo puede minar los pensamientos y actos más insignificantes.
Así en la esencia de nuestro carácter masónico está en detectar, admitir y corregir estas fallas.



Hilario Rodriguez Malpica Flores

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El efecto mariposa

Posted by cosmoxenus en 14 enero 2005

Una mariposa parece no ser nada comparándola con las enormes fuerzas físicas que actúan en la atmósfera. Sin embargo después de la experiencia de Lorenz no resulta difícil pensar que tal vez, el batir de las alas de una mariposa produzca un tornado en el otro lado de la tierra (después de múltiples retroalimentaciónes y/o bifurcaciones del sistema).
Hay que tener en cuenta que nuestra “mariposa” no es un elemento aislado del sistema caótico sino que forma parte de éste y por tanto todo lo que ella haga le va a influir a todo lo demás.
El poder de lo pequeño
La suma social total de los pequeños esfuerzos cotidianos de todo el mundo, especialmente cuando se aúnan, libera indudablemente bastante más energía en el mundo que las hazañas heroicas singulares. Ese total incluso logra que el esfuerzo heroico individual parezca algo minúsculo, como un grano de arena en la cima de una montaña con un sentido megalomaníaco de su propia importancia.
Aunque creemos vivir en sociedades libres y democráticas a menudo pasan cosas como esta: Nuestro jefe propone un nuevo plan y nos pide que lo califiquemos. Aunque nos haya parecido un poco malo vemos que todos los demás le han puesto un diez y nosotros hacemos lo mismo. ¿Cuantas veces hemos puesto un diez a algo que no lo merecía desde nuestro punto de vista? Si nos expresáramos abiertamente influiríamos notablemente en el sistema, haciéndolo más creativo. Como hemos visto en el efecto mariposa, una simple expresión de nuestra opinión puede generar una autoorganización que genere más opiniones, las cuales se van sumando y retroalimentando: el sistema puede alcanzar un punto de bifuración ser creativo, dinámico.
A menudo vivimos en los sistemas llamados ciclo límite, donde gran parte de la energía interna del sistema está dedicada a resistirse al cambio, perpetuando mecánicamente modelos de conducta, con lo cual se aíslan del flujo del mundo exterior. En esos sistemas todos deben ceder de su individualidad sometiéndose al automatismo. “Los que están en la cumbre” en tales sistemas generalmente son los que usan frases vacías, fórmulas sin contenido que mantienen cohesionado el mecanismo de connivencia. Los ciclos límites también se dan a nivel de la psicología individual: el típico personaje que repitiendo siempre que esta vez todo va a ir bien, vuelve a cometer los mismos errores que siempre ha estado cometiendo.
Nuestra actitud hacia las cosas ejerce una influencia sutil que, si opera mediante el efecto mariposa, es impredecible. Pero simplemente ser negativo o ser positivo ya influye mucho tanto a los demás como a la dinámica de nuestra propia mente. “Abrirnos a la incertidumbre, descubrir la frontera entre lo individual y lo universal y actuar humildemente desde ese descubrimiento es el poder real de la impotencia, pudiéndose así influir hasta en los sistemas más rígidos. ” En las artes marciales orientales uno no se opone con fuerza a la fuerza sino que utiliza inteligentemente la acción de palanca para que el ataque del adversario se vuelva contra sí mismo
Creatividad : Definición de Verdad
La verdad es algo que se vive en el momento y que expresa nuestra vinculación individual con el todo. No es algo relativo, pero tampoco es una idea que pueda adquirirse y ser medida con las palabras, como si fuera un punto fijo y estático. A la verdad no se llega mediante la técnica o la lógica, no podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con la verdad. La verdad es lo que nos mantiene unidos y cada uno debe hallarla individualmente a partir de las condiciones únicas de su propia vida.
La verdad puede ser captada en cualquier lugar y momento, en lo pequeño o en lo grande. Sin embargo nuestra mente llena de convicciones, gustos, opiniones y emociones no siempre nos permite dedicarnos a observar, simplemente observar. Nuestros prejuicios, muchos de los cuales innatos, limitan nuestros grados de libertad para la creatividad.
La creatividad puede aparecer, y de echo aparece, en cualquer momento de nuestras vidas. Si, por ejemplo, al contemplar un árbol, hacemos una abstracción de nuestro conocimiento de los árboles y vemos un árbol absolútamente nuevo, las desviaciones únicas de sus ramas, sus nudos y retorcimientos, los juegos de aire y de la luz entre sus hojas. En ese momento estamos contemplando la verdad del árbol. “La existencia está más allá del poder de las palabras para definirla. Pueden usarse términos, pero ninguno de ellos es absoluto” (Lao Tsé).
A veces un momento de clara intuición nos hace exclamar: “¡Ya lo tengo!”. Puede ser un momento en que vemos algo que puede ser trivial para cualquier otro, pero en nosotros ha originado un punto de bifurcación en el sistema caótico que forma nuestra mente, que cambia nuestras perspectivas para apoderarnos de la autenticidad de nuestra experiencia de la vida.
Una vez alcanzado dicho punto de bifurcación, se abre el flujo a la creatividad en el cual la autoconcinecia desaparece, el tiempo se desvanece o se llena por completo, la actividad nos absorbe completamente. Se es perfectamente consciente del momento y de lo que ocurre y no existe en la mente ni la menor preocupación por la posibilidad de equivocarse. Se ha llegado a un punto de autoorganización del caos.
En estos momentos de creatividad nuestro “yo” ya no es el que nos ha creado la sociedad, ese yo cargado de categorías, nombres, máscaras, experiencias, sino que es un yo caótico, que también es el no yo, porque está conectado con el mundo. De hecho los trastornos mentales no son una realidad caótica, como parece, sino todo lo contrario: son un yo rígido y cerrado al mundo.
En la creatividad caótica es muy importante la diversidad. Cuando se agrupan distintos individuos (distintos (sub)sistemas caóticos) se forma un tremendo potencial creativo: se unen, cada uno con su propia creatividad autoorganizada, para perder algunos grados de libertad, pero descubrir otros muchos nuevos. Es interesante que si se juntan varios sistemas caóticos los grados de libertad aumentan, mientras que si se tienen que juntar varios sistemas hechos artificialmente, con orden artificial, los grados de libertad disminuyen mucho, si es que queda alguno.
La no – linealidad del Tiempo
Hemos reducido la esencia del tiempo a mera cantidad, ya no nos damos cuenta de sus cualidades, ignoramos completamente su naturaleza interior. En nuestro mundo postindustrial, el tiempo se ha convertido en algo mecánico, impersonal, externo y desvinculado de nuestra experiencia interior.
Mientras creamos que el tiempo es una línea recta arrojada desde el pasado hacia el futuro, es difícil recontar muchas de nuestras experiencias temporales interiores, que normalmente menospreciamos como ilusiones, disociaciones, rarezas de la memoria y la percepción, en cualquier caso nada que ver con la naturaleza física y esencial del tiempo. La teoría del caos sostiene que no hay líneas simples en la naturaleza: cualquier línea, vista desde una escala diferente, resulta ser una sucesión de formas, de irregularidades, curvas, etc. El caos también sugiere que nada tiene justo una, o dos o tres dimensiones, sino que está “a medias” entre ellas y que estas dimensiones son fractales y no lineales. Todo es también es aplicable a “la cuarta dimensión”.
Todo, del átomo a la célula, desde un árbol hasta el cosmos, lleva su reloj interior que mide su paso individual del tiempo, la magnitud del proceso que ha experimentado. Según la teoría del caos los sistemas tienden a autoorganizarse, preservando su equilibrio interno al tiempo que retienen una cierta medida de apertura al mundo externo (ver autoorganización). Algo semejante sucede con el tiempo: cada elemento de un sistema posee su propia medida singular de la magnitud del proceso interior que se está desarrollando respecto al entorno exterior. Sin embargo los “relojes” internos de todos los sistemas más pequeños se acompasan perfectamente. Esta conexión con el entorno de sistemas que tienen su propia medida temporal enriquece el tiempo y lo llena de dimensiones. Está claro que algunos sistemas están menos influidos por el entorno (ciclos límite) mientras que otros están muy abiertos a cambios.
Cuando la vida corre peligro, el tiempo parece detenerse: los acontecimientos suceden a cámara lenta y tenemos un mundo de tiempo para decidir si frenar o acelerar para evitar un choque. Es como si cada acontecimiento dentro del paisaje se desarrollara según un tiempo individual con su propia medida de ser y de movimiento. Esa experiencia del tiempo quizá no sea una simple ilusión producida por una mente sobrecargada de adrenalina, cuanto una clara visión momentánea de cómo son realmente las cosas en las dimensiones del tiempo. Al desconectar del tiempo mecánico del reloj podemos experimentar los matices del tiempo fractal: nuestra experiencia se expande dentro del tiempo y actuamos en consonancia con nuestros ritmos internos, permitiendo que éstos estén en armonía con los ritmos del sistema que nos contiene. Cuando estamos mirando el fluir de un arroyo, escuchando el viento a través de los árboles y el canto de los pájaros u observando la conducta de las hormigas, podemos llegar a sentir desde los microacontecimientos que, llenos de matices, fluyen sobre nosotros , hasta el flujo de las olas del tiempo más grandes y lentas, como el movimiento del Sol a través del cielo, el calor de la Tierra, la germinación de las semillas, el envejecimiento de los árboles, etc. Todas estas dimensiones fractales del tiempo se curvan y se quiebran también dentro de nuestros cuerpos, y están sincronizadas con nuestros ritmos temporales interiores. Cuando estamos absortos en la contemplación de un paisaje natural, cuando nos enamoramos, cuando estamos en crisis o cuando algún peligro nos amenaza, todo esto son momentos en los que un cambio de conciencia nos permite olvidarnos de nuestros prejuicios sobre el tiempo y entrar en ritmos temporales diferentes. También cuando soñamos nos adaptamos a un tiempo diferente, donde una larga y compleja historia es vivida en pocos segundos.
Hemos separado el tiempo de la inmediatez de la experiencia humana, reduciéndolo a números manipulables mediante una ecuación. Está claro que para un contable el tiempo no tendría utilidad si fuese algo que se replegara sobre sí mismo, que se dispusiera en capas y que tuviera una textura rica. Tampoco lo podríamos utilizar como mercancía, tal y como lo utilizamos ahora: lo gastamos, lo ahorramos, o lo perdemos, pero nunca tenemos suficiente tiempo. ” t = $ “. Partimos de la estación del nacimiento y vamos caminando hacia el destino final, pensando que nuestra vida es esa distancia que queda antes de la estación final: contemplamos el tiempo como algo que es devorado rápidamente, como el tren engulle los raíles que tiene por delante. Nuestro desesperado objetivo es “llenar” al máximo el tiempo que queda. Lo dividimos en años, días, segundos e incluso, los que trabajamos con ordenador, en microsegundos. Tratamos de conseguir cierta cantidad de cosas en un tiempo concreto pero nunca conseguimos sincronizarnos con sus artificiales divisiones y medidas, y eso genera estrés y nerviosismo, nos sentimos desgajados de nuestro verdadero ser: nuestra experiencia interior rechaza esa precisión de intervalos iguales. De hecho las grabaciones musicales analógicas parecen tener un sonido más “cálido” que el sonido digital sintetizado por ordenador, por no presentar esas medidas exactas hasta los microsegundos y por no tener unas frecuencias fijas y precisas.Hay culturas que están ajustadas a otros tipos de medida del tiempo: Los polinesios se han sincronizado con el flujo del tiempo en su entorno. Para ellos la vida se extiende a cámara lenta al amanecer y al anochecer: en ese tiempo se desarrolla una gran actividad y lo que para nosotros son 30 minutos, para ellos pueden ser varias horas. Al medio día la gente descansa y hace el mínimo esfuerzo: entonces, una de sus horas es más larga que 100 minutos nuestros. Nosotros diríamos que las horas de los polinesios tienen una longitud desigual, pero según la experiencia de ellos una de sus horas del medio día dura igual que una de sus horas del amanecer, pues contienen la misma cantidad de actividad.
En nuestra compulsión para mejorar la eficiencia, olvidamos que el trabajo inteligente de los seres humanos no es una mera cuestión de velocidad. (No hay más que ver el aluvión de errores que recibimos en los e-mail todos los días.) En vez de hacernos la pregunta de cuánto tiempo tenemos, podemos hacernos la pregunta ¿Qué tiempo tiene significado para nosotros? No necesitamos más tiempo, sino un tiempo más pleno, no lleno en el sentido de haber hecho un montón de cosas, sino el sentido de comprometernos con la actividad que desarrollemos.
Muchos artistas creativos han intentado describir el modo en que perciben de una vez la contemplación de una obra de arte completa, aunque algunos detalles sean desarrollados posteriormente. A muchos compositores se les ocurre una composición completa y la ven fuera del tiempo, puesto que la en estos momentos la pueden “escuchar” entera en unos segundos o en menos. Ya a la hora de traducirla a notas, han de situar la obra en un tiempo lineal. Pero esa creatividad puede haber necesitado períodos largos de “pasividad”. Nuestra creatividad individual exige que cada actividad se produzca en su tiempo adecuado. Una vida creativa requiere prestar atención a las cosas de un modo que permita que cada esfuerzo crezca a su propia manera desde el contexto nutritivo de todas las otras “empresas” creativas desarrolladas. Así podemos permitir que multitud de procesos creativos se desarrollen simultáneamente, porque en realidad están sincronizados, forman un sistema. Si sumáramos la totalidad de tiempo que se emplea en un día creativo y lo dispusiésemos en un horario lineal, probablemente excedería las 24 horas del día. Algunos creadores parecen tener una alianza indisoluble con las dimensiones fractales del tiempo (y a nosotros nos parece raro que ellos no quieran adaptarse a las agujas del reloj). Ese tiempo expansivo y rico está disponible para todos nosotros, pero nuestra sociedad industrial nos condiciona para no experimentarlo de esa manera: sabemos hacer sólo una cosa a la vez y cuando intentamos hacer varias, no les permitimos sincronizarse a su propia medida del tiempo sino que les imponemos límites horarios… y normalmente acabamos fracasando en todas esas tareas.
Que uno siga su reloj interior y no el artificial no quiere decir que cada persona tenga que ir a su aire, independiente de los demás. Cuando tenemos que hacer un trabajo en grupo hemos de adaptarnos a un tiempo común. El peor caso sería que haya poca comunicación entre los individuos y todos tengan que intentar adaptarse a un tiempo mecánico del reloj. El mejor caso sería éste en el que los individuos trabajan a gusto, llegan a comprenderse perfectamente y, aunque cada uno está siguiendo su propio reloj interior, milagrosamente resulta que todos estos relojes individuales en el grupo están sincronizados (están en armonía aunque tienen ritmos temporales diferentes, dinámicos, siempre cambiantes: esta extraña sincronización es una de las características del caos).
En cualquier momento, ahora mismo, por ejemplo, podemos intentar experimentar toda una eternidad en tan sólo un seguno … pero seguro que acabamos dejándolo “para el fin de semana” o para “cuando tengamos tiempo
Vórtices
Cuando el agua hierve, el líquido del fondo asciende, y el de arriba baja, formándose una competición caótica. Se dice que el agua ejerce sus máximos grados de libertad. Se ha descubierto que al calentar el agua por debajo del punto de ebullición éste se autoordena en un modelo de vórtices geométricos. Para suceder esto, primero se ha de llegar a un punto de bifurcación, que es donde el sistema se transforma. Cada uno de los vórtices que entonces se forman (en este caso de forma hexagonal, ver foto) se enlaza a otras fluctuaciones formando más vórtices, así se amplifica el sistema, retroalimentándose a sí mismo.
Otra fase de la retroalimentación consiste en la amplificación de los efectos. Ejemplo: cuando colocamos el micrófono demasiado cerca del altavoz: los pequeños sonidos ambientales son captados por el micro, salen amplificados por el altavoz, vuelven a ser captados por el micro y vuelven a salir todavía más amplificados.
Autoorganización del caos
Estamos observando la autoorganización del caos por todas partes en la naturaleza. Es una autoorganización que aporta al sitema mucha más estabilidad y flexibilidad que caulquier estructura que haya sido creada artificialmente.
Este huracán, por ejemplo, es una gran forma autoorganizada de la naturaleza. Si no fuera por su autoorganización toda la fuerza que lleva cada partícula se perdería al chocar unas con otras, sin embargo las partículas entran en ciclos retroalimentadores y mediante el efecto mariposa se amplifica su velocidad.
En un sistema autoorganizado por individuos, por ejemplo los termes, hay varios niveles de organización. Dependiendo de las circunstancias, de la densidad de la población, etc, las “reglas” cambian. La conducta individual sigue unas reglas, la conducta colectiva sigue otras. Hay que tener en cuenta que la unión del grupo de individuos no se debe a que un individuo solo o una elite están asumiendo la dirección. A partir de la actividad individual aleatoria se produce una retroalimentación, con lo cual el sistema se autoorganiza; entonces las reglas colectivas (surgidas de la aletoriedad de las individuales), restringen en determinado grado las reglas individuales. Sin embargo, esta dinámica global del sistema no puede reducirse a la dinámica de sus unidades constituyentes.
Otro ejemplo : La autoorganización puede surgir espontáneamente en sistemas químicos. Se ha observado que en un sistema que debería tender hacia un estado de equilibrio homogéneo, a veces se producen oscilaciones periódicas macroscópicas, formándose sorprendentes estructuras espaciales en forma de ondas espirales. Esto parece incompatible con la segunda ley de la termodinámica, que nos dice que la entropía, y por tanto el desorden, aumentan siempre.

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RESONANCIA SCHUMANN

Posted by cosmoxenus en 14 enero 2005

No sólo las personas mayores, también jóvenes hacen la experiencia de que todo se está acelerando excesivamente. Ayer fue carnaval, dentro de poco será Pascua, un poco más y Navidad. ¿Este sentimiento es ilusorio o tiene una base real? La “resonancia Schumann” trata de explicarlo. El físico alemán W.O. Schumann constató en 1952 que la Tierra esta rodeada de un campo electromagnético poderoso que se forma entre el suelo y la parte inferior de la ionosfera situada a unos 100 km por encima de nosotros. Ese campo posee una resonancia (de ahí el nombre de resonancia Schumann) más o menos constante del orden de 7,83 pulsaciones por segundo. Funciona como si fuera un marcapasos, responsable del equilibrio de la biosfera, condición común de todas las formas de vida. También se ha comprobado que todos los vertebrados y nuestro cerebro están dotados de esa misma frecuencia de 7,83 hercios.

Empíricamente se ha constatado que no podemos ser saludables fuera de esta frecuencia biológica natural. Siempre que los astronautas, en razón de los viajes espaciales, quedaban fuera de la resonancia Schumann, se enfermaban. Pero sometidos a la acción de un “simulador Schumann” recuperaban el equilibrio y la salud. Por miles de años el palpitar del corazón de la Tierra ha tenido esta frecuencia de pulsaciones y la vida se ha desarrollado en un relativo equilibrio ecológico. Sucede, sin embargo, que a partir de los años 80, y de forma más acentuada a partir de los años 90, la frecuencia se elevó de 7,83 a 11 y a 13 herzios. El corazón de la Tierra se disparó y de manera coincidente se hicieron sentir desequilibrios ecológicos: perturbaciones climáticas, mayor actividad de los volcanes, crecimiento de tensiones y conflictos en el mundo y aumento general de comportamientos desviantes en las personas, entre otros.

Debido a la aceleración general, la jornada de 24 horas es, en realidad, solamente de 16 horas. Por lo tanto, la percepción de que todo está pasando demasiado rápido no es ilusoria, tiene una base real en este trastorno de la resonancia Schumann.

El superorganismo vivo que es nuestra Madre Tierra, está buscando formas de recuperar su equilibrio natural. Y lo conseguirá.

Al Ser Humano le corresponde sintonizar con el biorritmo de la tierra. pues según tesis -recurrente entre grandes cosmólogos y biólogos- que la Tierra es, efectivamente, un superorganismo vivo, que Tierra y Humanidad formamos una única entidad, como los astronautas declaran desde sus naves espaciales, nosotros, los seres humanos, somos Tierra que siente, piensa, ama y venera. Y por serlo, poseemos la misma naturaleza bioeléctrica y estamos envueltos por las mismas ondas resonantes Schumann.

Sintonizar o armonizar con La Tierra se pierde con el ritmo de vida que llevamos. Disfrutamos de poco o ningún contacto con Ella (caminamos calzados permanentemente, en baldosas, cemento o asfalto, nos trasladamos en vehículos.etc). Fomentamos agresión, dolor,indiferencia, imposición, desamor, desarraigo.etc. Ignoramos los ciclos naturales del sueño, el alimento, la fertilidad, la depuración, el desarrollo personal.etc.

Cuando enfermamos nuestro organismo está expresando el inconformismo por el maltrato que le damos. La Tierra se expresa en cataclismos de mayor o menor impacto por el desequilibrio que le causamos. Y en uno y otro caso dejamos de lado las soluciones, pretendemos no ver la conexión entre nuestro comportamiento y los sucesos, elegimos paños de agua tibia atacando “el mal” en vez de corregir la manera de ver y hacer.

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¿ Qué son las vidas pasadas ?

Posted by cosmoxenus en 14 enero 2005

Quizá el término vidas paralelas sería más exacto si consideramos que el tiempo es tan ilusorio como todo lo que llamamos “realidad”, además es relativo y está condicionado a la noción de espacio, como demostró Eisntein. No obstante el fenómeno de “recordar” o “revivir” situaciones que han ocurrido en otras coordenadas espacio temporales es algo más común de lo que podría parecernos. La conciencia tiene la capacidad de vivenciar estos fenómenos y por lo tanto podemos hablar de “reencarnación” y “vidas pasadas”.

La investigación de Stanislav Grof, pionero de la Psicología Transpersonal

El siguiente texto está extraido del octavo capítulo de La mente holotrópica de Stanislav Grof:

Para la mayor parte de quienes hemos nacido y crecido al amparo de las tradiciones occidentales, la creencia en el karma y en las vidas pasadas resulta extraña, por no decir ingenua y extravagante. Pero resulta difícil ignorar el hecho de que los textos religiosos de las sociedades más avanzadas del planeta se hayan ocupado, a lo largo de los siglos, de las vidas anteriores, la reencarnación y el karma, y hayan descrito su impacto en nuestras vidas presentes. Desde su punto de vista, no venimos a esta vida como tabulas rasas ya que nuestra vida actual forma parte de un continuo que se remonta a vidas anteriores y que, probablemente, se extenderá también hacia otras vidas futuras. Por otra parte, los recuerdos de vidas pasadas de quienes han atravesado por estados no ordinarios de conciencia suelen estar entremezclados con experiencias de su nacimiento, infancia, niñez y adolescencia actual.

Somos muy conscientes de que el cristianismo y la ciencia ortodoxa niegan e incluso ridiculizan este tipo de creencias. Pero nuestra investigación en el dominio de lo transpersonal no deja de proporcionarnos abundante evidencia de que esta área de estudio es un verdadero tesoro, repleto de conocimientos sobre la naturaleza del psiquismo humano. Las pruebas a favor de la evidencia de este tipo de factores son tan decisivas que sólo podemos concluir que quienes se niegan a considerarlas están insuficientemente informados o tienen un amentalidad excesivamente estrecha.

Después de muchos años de trabajo con personas que han atravesado por este tipo de experiencias, no tengo la menor duda de la relevancia de este fascinante campo de estudio. Es por ello que quisiera destacar su importancia para resolver ciertos conflictos y mejorar, con ello, nuestra vida cotidiana […].

Por lo general, el proceso de experimentación de episodios de vidas pasadas permite que las personas encuentren alivio a los síntomas físicos y emocionales que aquejan su vida presente. En numerosas ocasiones he podido comprobar la reducción o incluso la eliminación completa de depresiones crónicas de origen psicológico, asmas, fobias, migrañas severas, dolores psicosomáticos y otros síntomas similares después de una experiencia en la que el sujeto revivía una vida anterior. A la luz de todo ello, no resulta tan aventurado formular la hipótesis de que el recuerdo de vidas anteriores puede ayudarnos a resolver simbólicamente ciertos problemas de nuestro psiquismo […]

Todo lo que acabamos de describir en torno a las experiencias relativas a vidas pasadas suscita interesantes cuestiones sobre el tema de la reencarnación. ¿Las experiencias kármicas constituyen necesariamente una demostración de que hemos vivido anteriormente? ¿Significa que nuestra vida actual forma parte de una larga secuencia de vidas? ¿Quiere acaso decir que, de una vida a otra seguimos siendo responsables de nuestras acciones? Para tratar de responder a todas estas preguntas será necesario examinar las evidencias que apoyan o refutan estas creencias y también convendría revisar nuestras opiniones y prejuicios al respecto. Con demasiada frecuencia, nuestra visión sobre este tipo de fenómenos -que no pueden ser demostrados por las matemáticas ni verificados mediante los sentidos físicos- depende más de lo que nos han enseñado a creer que del examen imparcial de la evidenciaobjetiva.

Comencemos recordando que el karma y la reencarnación constituyen la piedra angular de las principales religiones de la India, el hinduismo, el budismo, el jainismo, el shinkismo y el zoroastrismo, y que también forman parte del budismo vajrayana, el budismo esotérico japonés y la mayoría de las escuelsa budistas del sudeste asiático. Y que la misma doctrina fue adoptada por los esenios, los fariseos, los karaitas y otras sectas judías o filojudías.

En la antigua Grecia, por su parte, la creencia en la reencarnación fue asumida por diversas escuelas de pensamiento, entre las cuales cabe destacar a los pitagóricos, los órficos y los platónicos. Posteriormente, la reencarnación pasó a ser un dogma fundamental entre los gnósticos y los neoplatónicos y formó parte de la teología cabalística del judaísmo medieval. Del mismo modo, también podemos encontrar nociones similares entre grupos tan dispares histórica, geográfica y culturalmente como las tribus africanas, los rastafaris jamaiquinos, los indios americanos, las culturas precolombinas, los kahunas polinesios, los practicantes de la umbanda brasileña, los celtas y los druidas.

En la sociedad occidental, la teoría de la reencarnación ha sido adoptada por los teósofos, los antropósofos y algunos grupos espiritistas. Aunque a primera vista pudiera parecer que la creencia en la reencarnación es ajena -o incluso incompatible- con la fe cristiana, éste no ha sido siempre el caso ya que los primeros místicos cristianos creían en la reencarnación. Según san Jerónimo, un santo que vivió entre los siglos IV y V, la reencarnación requería una interpretación esotérica que sólo resultaba accesible a la élite eclesiástica.

Orígenes -uno de los más famosos Padres de la Iglesia- fue el pensador más sobresaliente de quienes especularon sobre la existencia de almas que regresan a la Tierra. Todos sus libros, y principalmente el titulado De los primeros principios, escrito en el siglo III, fueron condenados en el Segundo Concilio de Constantinopla, llevado a cabo en el año 553 bajo el patronato del emperador Justinio. El veredicto sentenciaba: “Si alguien afirmara la fabulosa pre-existencia de las almas y se adhiriese a esa doctrina monstruosa, ¡sea anatema!” Aunque este edicto estableciera la naturaleza herética de la doctrina de la reencarnación, los estudiosos de la religión encuentran huellas de nociones similares en los escritos de san Agustín, san Gregorio y san Francisco de Asís.

En los tres últimos siglos, el rechazo de la cultura occidental hacia la reencarnación ha encontrado el apoyo manifiesto de la ciencia newtoniana. Así pues, el prejuicio prevalente de nuestro industrializado mundo contemporáneo nos lleva a rechazar toda forma de espiritualidad como algo engañoso y erróneo. De este modo, el mundo parece dividirse entre los que creen firmemente en la reencarnación, los que se muestran neutrales o simplemente indiferentes y los que la rechazan de pleno.

Volvamos ahora a nuestra pregunta original sin olvidar los prejuicios y las creencias con respecto al tema de la reencarnación. ¿Acaso la moderna investigación sobre la conciencia puede proporcionarnos algún dato que contribuya a resolver el problema? En mi opinión, su principal contribución consiste en permitirnos comprender que no resulta útil ni correcto plantear el tema de la reencarnación como una simple “creencia”.

Pero expliquémonos con más detenimiento. La doctrina de la reencarnación no constituye una mera creencia sino que supone, por el contrario, el resultado de tratar de encontrar un marco conceptual adecuado en el que encuadrar observaciones y experiencias muy concretas y específicas relacionadas con vidas anteriores. Cualquier investigador serio familiarizado con los estados no ordinarios de conciencia puede constatar sin muchas dificultades la existencia de este tipo de experiencias. Pero, como siempre ocurre en cualquier investigación científica, la experiencia puede ser interpretada de muy diversas maneras. Después de todo, la teoría de la gravedad no es lo mismo que la gravedad. Desde este punto de vista, aunque no podamos negar que los objetos caen porque no nos agrada la teoría de la gravedad, seguimos negándonos, sin embargo, a considerar siquiera la posible existencia de experiencias relativas a vidas anteriores porque nos desagrada la doctrina de la reencarnación.

Existen datos manifiestos sobre el tema de la reencarnación. Sabemos por ejemplo que, en estados no ordinarios de conciencia, suelen tener lugar -de manera espontánea y al margen de cualqueir programación o conocimiento previo sobre el tema- experiencias relacionadas con vidas anteriores. En la mayor parte de los casos, estas experiencias nos proporcionan una información exacta y minuciosa sobre épocas pasadas que puede ser sometida a una verificación objetiva. Por otra parte, la práctica clínica también indica que numerosos problemas emocionales no parecen originarse en la vida presente sino en experiencias acaecidas en vidas anteriores y que, por consiguiente, los síntomas que acompañan esos desórdenes se alivian o desaparecen completamente después de revivir las experiencias subyacentes de vidas anteriores. Por último, la investigación de Ian Stevenson con niños que pretendían recordar acontecimientos de sus vidas anteriores también nos proporciona una evidencia insoslayable sobre la importancia de esta área de estudio.

La creencia de que la conciencia individual sobreviene a la muerte del cuerpo físico constituye una posible explicación de este tipo de experiencias. Sin embargo, cometeríamos un grave error si considerásemos que es posible hablar de “pruebas” concluyentes. Debemos recordar que la ciencia nunca “demuestra” nada sino que tan sólo se limita a “aprobar” o “refutar” las teorías existentes. La historia de la ciencia nos enseña que ninguna teoría completa puede explicar todos los aspectos de un fenómeno y que siempre es necesario recurrir a teorías alternativas para poder dar cuenta de todos los aspectos de un fenómeno y que siempre es necesario recurrir a teorías alternativas para poder dar cuenta de todos los hechos observados.

El trabajo de Brian Weiss, psiquiatra especializado en regresiones hipnóticas

El doctor Brian Weiss, graduado de las universidades de Columbia como médico y de Yale como psiquiatra, es catedrático de psicofarmacología y psiquiatría biológica, y ha escrito tres libros, Muchas vidas, muchos maestros, Lazos de amor y A través del tiempo. En todos ellos relata su descubrimiento de una técnica de regresión hipnótica y la afinación de la misma para curar casos graves de fobias, ansiedades, depresiones y adicciones.

En el prólogo de su primer libro, el doctor Weiss confiesa que le llevó mucho tiempo decidirse a escribir sobre esto, “cuatro años reunir valor para aceptar el riesgo profesional de revelar esta información nada ortodoxa”. Posteriormente relata su primer caso espectacular de regresiones hipnóticas hacia lo que en la literatura esotérica y las religiones orientales se conoce desde hace siglos como “vidas pasadas”.

Tras varios años de utilizar la hipnosis como herramienta terapéutica, Weiss la probó para buscar el origen de la ansiedad, los ataques de pánico y las fobias de una paciente llamada Catherine. El doctor relata cómo fue que bajo hipnosis Catherine recuperó recuerdos de “vidas pasadas” que resultaron ser los factores causantes de sus síntomas. También actuó como conducto para recibir información procedente de “entidades espirituales” altamente evolucionados que ofrecieron datos necesarios para su recuperación y la de otros pacientes y en pocos meses sus síntomas desaparecieron “y reanudó su vida más feliz que nunca”.

Cuenta el doctor que cuando estos hechos comenzaron a suceder se sintió absolutamente asombrado y desconcertado, pues en sus estudios no había nada que le hubiese preparado para algo semejante:

No tengo explicaciones científicas de lo que ocurrió. En la mente humana hay demasiadas cosas que están más allá de nuestra comprensión. Tal vez Catherine, bajo hipnosis, pudo centrarse en esa parte de su mente subconciente que acumulaba verdaderos recuerdos de vidas pasadas; tal vez utilizó aquello que el psicoanalista Carl Jung denominó ‘inconciente colectivo’: la fuente de energía que nos rodea y contiene los recuerdos de toda la raza humana…

Weiss no es el único profesional de la psiquiatría que se ha topado con estas cuestiones, pero quizá es uno de los primeros que se ha atrevido a escribir al respecto. Otros casos significativos son los del doctor Stanislav Grof, cofundador de la Psicología Transpersonal, el doctor Roger Woolger (autor de Otras vidas, otras identidades); los doctores C.J. Ducasse, Martin Ebon, Helen Wambach, Gertrude Schmeider, Frederick Lenz, Edith Fiore, Brabara Ann Brennan (autora de Manos que curan y Hágase la luz) y el doctor Ian Stevenson quien ha reunido más de dos mil ejemplos de niños con recuerdos y experiencias del tipo de la reencarnación, como xenoglosia, que es la capacidad de hablar un idioma extranjero al que nunca se ha estado expuesto.

No obstante, como asegura el mismo Weiss, “la investigación científicamente rigurosa de estos temas está todavía en mantillas. Si bien se están dando grandes pasos para descubrir esta información, el proceso es lento y encuentra mucha resistencia tanto por parte de los científicos como de los legos.”

Mientras se llava a cabo esta investigación, el doctor Weiss se dedica a sentar precedentes curando a cientos de personas que se ponen en sus manos.

La hipnosis que practica Weiss no es de tipo sugestiva (de aquellas cuyo objetivo es reprogamar los hábitos de la persona), sino regresiva. Esto significa que bajo el estado de receptividad y relajación inducido por hipnosis, se puede acceder a los recuerdos que guardan relación con el origen del problema o la conducta a tratar, ya sea en esta vida o en vidas pasadas. Según ha comprobado Weiss, cuando un paciente logra llegar a las verdaderas causas de sus miedos subyacentes liberando las emociones retenidas, invariablemente se cura el transtorno de manera permanente.

“El mecanismo curativo central de la terapia de regresión a vidas pasadas es la transmutación del miedo en amor. Este es el mensaje de curación que quienes han experimentado la regresión a vidas pasadas difunden y practican.” Y ¿cómo se lleva a cabo esta transmutación? “Conociéndose a sí mismo. Mirando hacia adentro y viendo con claridad. Comprendiendo y adquiriendo sabiduría. Esto nos ayuda a ser más alegres y apacibles. Ésta es la esencia de cualquier curación de vidas pasadas.”

El enfoque de Barbara Ann Brenan

Barbara Ann Brennan se doctoró en física atmosférica y trabajó como investigadora en la NASA. Durante los últimos quince años se ha dedicado a estudiar el campo de la energía humana y a practicar la terapia bioenergética. Es autora de dos libros, Manos que curan y Hágase la luz, que se han convertido en pilares tanto de la nueva medicina como de la literatura New Age.

Barbara ha comenzado a demostrar científicamente la existencia de lo que los antiguos textos místicos y esotéricos llamaban el aura humana, mismo que ella denomina el Campo Energético Humano (CEH). Siendo investigadora empezó utilizando diversos aparatos para detectarlo y medirlo y posteriormente desarrolló su propia percepción sensorial hasta lograr ver este campo y distinguir sus diversas capas. De hecho asegura que cualquiera que se lo proponga puede hacerlo mediante los ejercicios que sugiere en Manos que curan.

Gracias a sus observaciones, que coinciden con las de otras personas capaces de ver el aura, ha descubierto que las ideas y las emociones asociadas a dichas ideas presentan determinadas configuraciones específicas en el campo energético del ser humano.

Según explica, los problemas psicológicos y emocionales se manifiestan en el CEH como bloques oscuros o configuraciones aurales de diversos tonos turbios vinculados con el tipo de emociones que se hallen en conflicto, cuyo origen radica en las ideas negativas que mantenga una persona en un momento dado. Si estas configuraciones persisten en el CEH sin resolverse, tarde o temprano ocasionan una manifestación en el cuerpo físico de la persona causando una enfermedad.

De acuerdo a sus observaciones, diversas enfermedadescrónicas o síntomas raros así como los problemas congénitos del cuerpo físico tienen origen en vidas anteriores. Como sus libros están orientados a la curación dice: “tan pronto como el sanador sepa que el trauma procede de una vida anterior, deba ayudar al cliente a conectar las cuestiones de su vida presente con la experiencia de las anteriores” Recomienda comenzar por tratar los problemas a nivel físico y psicodinámico, “trabajo que conducirá más adelante al aspecto espiritual que, en primer lugar, ha encarnado el alma para resolver ya que lo que se persigue no es sólo curar el cuerpo físico, lo importante es curar el alma”.

Entre las formas que ella ha desarrollado para saber si el trauma procede de una vida anterior explica:

He descubierto un procedimiento para ‘leer’ la causa de un problema físico determinado. Combina dos técnicas: la primera es la manera normarl de evocar la memoria. Basta con volver la vista atrás, a cuando uno era más joven. Elija entonces la edad determinada, o un lugar concreto en el que haya vivido y recuérdelo. Recuerde ahora una época anterior a ésta. ¿Qué proceso interno emplea para evocar los recuerdos? ¿Qué le parecen? Yo, para recordar algo sobre mi pasado, utilizo mi mente de manera particular. Sé lo que se siente. Retengo mis recuerdos en forma de sentimientos, imágenes o sonidos. “Recorrer el tiempo hacia atras” es fácil; todos lo hacemos. La mayoría cree que sólo se puede hacer con los recuerdos de uno mismo, no con los de los demás. Se trata simplemente de una creencia limitada. He descubierto que es este proceso interno de retroceder en el tiempo el que se emplea para leer los antecedentes de una enfermedad.

La segunda técnica consiste en utilizar la conexión kinestésica y la visión interna. Lo primero que hago es conectar con la parte del cuerpo de que se trate utilizando mi sentido quinestésico. Seguidamente, obtengo una imagen del área problemática para descubiri sus actuales condiciones. Retengo esta conexión y retrocedo en el tiempo, leo el pasado y soy testigo de la historia de esa parte del cuerpo. Sigo siéndolo a medida que retrocedo en el pasado y, finalmente “leo” la causa del problema. Por ejemplo, veo un traumatismo que se produjo en una parte del cuerpo del paciente en algún momento anterior de su vida. Luego veo otro, en algún momento más remoto, y así sucesivamente. La mayoría de las enfermedades graves son el resultado de una serie de esos traumatismos. Lo que hago, sencillamente, es ir hacia atrás hasta un momento anterior a que se produjera cualquier traumatismo en esa opparte del cuerpo. El primero que sufrió es la causa primigenia del problema actual y suele encontrarse en una vida anterior.

Según Barabar Brennan, a lo largo de sus diferentes vidas, el alma va aprendiendo lecciones específicas y contribuye con ello al desarrollo de la humanidad en su conjunto:

El proceso de encarnación está dirigido por el yo superior. Esta pauta vital está contenida en la séptima capa del aura, el nivel del patrón cetérico. Se trata de un patrón que cambia constantemente a medida que el individuo realiza elecciones espontáneas en su proceso vital y de crecimiento. Al crecer, el individuo amplía su capacidad de sustentar niveles más altos de vibraciones/energía/conciencia hacia y a través de sus vehículos, sus cuerpos aurales y sus chakras. De este modo se beneficia de realidades cada vez más extensas a medida que avanza por el sendero de la vida. Con el progreso de cada individuo progresa toda la humanidad. En general, cada nueva generación es capaz de soportar vibraciones más altas que la precedente, de manera que la humanidad toda se desplaza en su plano evolutivo hacia vibraciones más altas y realidades expandidas. Muchos textos religiosos, como la Cábala, el Bhagavad Gita o los Upanishads, mencionan este principio de la progresión de la raza humana.

El proceso de encarnación anterior a la concepción ha sido expuesto por Madame Blavatsky y, más recientemente, por Alice Bailey, Phoebe Bendit y Eva Pierrakos. Según esta última, el alma que se va a encarnar se reúne con sus guías espirituales para planificar la vida futura. En esta reunión, el alma y sus guías estudian las tareas que necesita la primera para lograr el crecimiento, el karma que debe encontrar para asociarse y los sistemas de creencias negativas que requiere para pasar por la experiencia. Este trabajo vital se conoce generalmente como la tarea personal.

Así, por ejemplo, una persona tal vez necesite desarrollar la capacidad de liderazgo. Al entrar en la vida material, esa persona se encontrará en situaciones en las que el liderazgo será una cuestión clave. Las circunstancias serán totalmente distintas para cada cual, pero la atención se centrará en el liderazgo […]

Según Eva Pierrakos, la cantidad de asesoramiento que recibe un alma de sus guías en la determinación de las circunstancias de su vida futura depende de su madurez. Se eligen padres que aporten las experiencias ambiental y física necesarias. Estas elecciones determinan la mezcla de energías que finalmente formará el vehículo físico en el que se encarnará el alma para realizar su tarea. Tales energías son muy precisas y equipan el alma con lo que necesita exactamente para dicha tarea. El alma se ocupa a su vez de una tarea personal de aprendizaje individual (como el liderazgo) y de una “tarea en el mundo” que implica un don para la vida en sociedad. El diseño es tan exclusivo que al cumplir la tarea personal se encuentra uno preparado para hacer lo propio con la tarea del mundo. La tarea personal libera al alma dejando escapar las energías que se emplean para realizar la tarea en el mundo […]

El plan vital contiene muchas realidades probables, lo que permite la libre elección entre numerosas opciones […] Cuando empezamos a liberar nuestros bloqueos realizamos nuestra tarea personal. Se libera nuestra energía de manera que podemos hacer lo que siempre deseamos en la vida: ese profundo anhelo que hemos tenido desde la infancia, ese sueño secreto; esa es la misión de uno en la vida. Eso que usted ha querido hacer más que cualquier otra cosas es su tarea vital. Es para hacerlo para lo que vino. Al despejar sus bloqueoos personales abre el camino hacia la consecusión de su más profundo anhelo. Deje que sea éste el que le guíe. .

Usted ha proyectado su cuerpo y su sistema energético como una herramienta para realizar su tarea vital. Dicha herramienta está formada por la combinación de energía-conciencia que mejor convenga a aquello para cuya realización se ha encarnado usted. Nadie más posee esa combinación, y ninguna otra persona desea hacer precisamente eso que usted anhela. Usted es único. Cuando desbloque el flujo energético del sisteme de energía que ha creado para su tarea, también pone trabas a ésta. Las autas generales del bloqueo que hacen las personas se denominan estructuras de carácter y sistemas de defensa. Son todas las formas en las que habitualmente se separa a sí mismo de lo que vino a hacer a nivel de tarea en el mundo. También son manifestaciones directas de aquello que no conoce en la vida y que ha venido a aprender. Por tanto, tiene la lección cristalizada en su cuerpo y su sistema energético. Ha construido y adaptado su cuarto de estudio de acuerdo con sus propias especificaciones. Vive dentro de él.

Como aprenderá, los bloqueos energéticos conducen en su momento al desorden físico. Por contra, se pueden rastrear esos desórdenes hasta su estructura de carácter o la forma en que bloquea sus energías creativas. En consecuencia, cualquier enfermedad que tenga puede estar directamente relacionada con su tarea vital. Se relaciona, a través de su sistema energético, con su anhelo más profundo. Está enfermo porque no consigue ese deseo más hondo. Por tanto, le pregunto de nuevo qué es lo que más anhela hacer en su vida, más que ninguna otra cosa en el mundo. Averigüe cómo se detiene a sí mismo. Despeje esos bloqueos. Haga lo que desea y se sentirá bien y podrá entregar entonces su contribución a la humanidad.

Para saber más respecto a las vidas pasadas, Mind-Surf recomienda:

Visitar la página del Dr. José Luis Cabouli desarrollador de la Terapia de Vidas Pasadas (TVP) y autor de cuatro libros al respecto: www.vidaspasadas.com.ar

Leer:

Brennan, Barbara Ann, Manos que curan, Ed. Martínez Roca, Barcelona, España, 1990.

Brennan, Barbara Ann, Hágase la luz, Ed. Martínez Roca, Barcelona, España, 1994.

El libro tibetano de los muertos, varias ediciones.

Lebrun, Maguy: Médicos del cielo, médicos de la tierra, Ed. Luciérnaga, Barcelona, 1989.

McLane, Shirley: Lo que sé de mí, Plaza & Janés, Madrid, 1990.

Stanislav Grof: La mente holotrópica, Kairós, Barcelona, 1993.

Weiss, Brian: A través del tiempo, Punto de lectura, Madrid, España, 2001.

Weiss, Brian: Muchas vidas, muchos maestros, Punto de lectura, Madrid, España, 2000.

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Pitágoras:: El secreto de los números ::

Posted by cosmoxenus en 14 enero 2005

Al sur de la península itálica, en Sicilia, tiene lugar la segunda eclosión de la filosofía griega, en lo que era llamado la “Magna Grecia” y en realidad se trata de un pensamiento de la periferia, en un momento de decrepitud que sucede a momentos de esplendor.
Es precisamente en estos momentos cuando, a lo largo de la historia, se fraguan los pensamientos pseudoreligiosos y sectarios, que saben captar la atención de mentes indecisas y de poderosos fanáticos. La secta de los pitagóricos podría haber caído en estas degeneraciones, si nos atenemos a las múltiples manías de su fundador y a las tradiciones estúpidas de sus correligionarios: no comer habas, no pisar las uñas cortadas, etc. Pero Pitágoras de Samos y su secta de Crotona tienen la suficiente entidad para dar que pensar a lo largo de los siglos. Muchos matemáticos (Galileo, Fermat) y muchos músicos (Bethoven o Mozart) se mostraron decididamente pitagóricos. Continuando la tradición presocrática en la búsqueda del secreto último de la naturaleza, encontraron los pitagóricos que cada cosa podía expresarse en su forma por medio de los números. Así, se hallaba en las formas cuadradas, su secreto en el cuatro, el dos presidía las formaciones rectilíneas y un frontón de templo, conteniendo el triángulo, se resumía en un tres, lo mismo que la forma de un abeto; mientras que la concha de caracol contenía un número perfecto, lo mismo que el hombre era expresión del “tetracton”: la numeración ideal. Ampliaron y ampliaron, debatieron y debatieron sobre la cuestión, hasta que llegaron a la convicción de que el número es la causa, sustrato y origen de todas las cosas y que el número uno, centro del universo, presidía el centro del mismo en forma de fuego eterno. A partir de él, se subdividía lo par y lo impar, como imágenes interminables de lo perfecto y lo imperfecto, una completa armonía en suma, que, como tal, debía sonar bien: tener su música.
Lo mismo que las notas podían ser sustituidas por números y sonar bien, así el universo entero sonaba armónicamente con “la música de las esferas”, latido íntimo y soledad sonora de un mundo racional, ordenado, donde el hombre podía indagar la cifra secreta que se ocultaba en todo.
Pero ¿Qué utilidad última tenía el cultivo de la geometría y la música? La geometría afinaba la inteligencia en su búsqueda del control de las formas hasta extremos increíbles, la música calmaba para esa contemplación y armonizaba el alma para la misma, de tal modo, que esas dos actividades, realizadas en el trasfondo del silencio cósmico, ayudaban al alma en su perfección.
No era lo usual que el griego considerara al alma como algo más que la armonía entre todos sus miembros vitales, que, una vez muertos, la hacen también morir a ella. Sin embargo, Pitágoras y los pitagóricos, llevados por la tradición órfica, tan antigua como la misma Hélade, que afirmaba el triunfo del héroe Orfeo sobre la muerte a base de interpretar su música, llegaron a la conclusión de que, no sólo por la fuerza el amor, parece necesitarse vivir más y encontrar cada uno a su Eurídice, sino en razón de la propia intelección racional, se pedía el cultivo continuado de la inteligencia y el perfeccionamiento sin fin de la armonía vital. De ahí que la secta pitagórica diera tanta importancia a la fortaleza del alma, a la que consideraba, venida de las estrellas y, hecha de materia sutil, tan delicada para no soportar fácilmente las estrecheces del cuerpo y malvivir, si no era educada por la geometría y la música, hasta la llegada de su huida de tal cuerpo. La prolongación en el más allá se pensaba en términos órfico-orientales de la transmigración, donde el alma se sumerge en la continua rueda de reencarnaciones hasta lograr purificarse plenamente.
Desde la leyenda, que le atribuye, además de sus rarezas, la invención de la tabla de multiplicar y su famoso teorema, su tremenda influencia se hace sentir en muchas filosofías posteriores. Nos queda de Pitágoras y los pitagóricos, sobre todo, su peso en la filosofía de Platón por medio de Arquitas de Tarento, discípulo del siciliano y maestro del ateniense. Ese peso se evidencia por la importancia que Platón concede al alma, por su concepción de la misma como encarcelada en el cuerpo y el consiguiente desprecio platónico hacia todo lo corpóreo, material y placentero; pero también se trasluce en la marcha purificadora destinada al alma por Platón en donde la captación de las formas geométricas, en el ámbito de lo pensable, reviste la máxima importancia, antes de adentrarse a pensar en los arquetipos de las cosas. No en vano, a la puerta de la Academia de Platón, podía leerse: “Nadie entre aquí que no sepa geometría”, esto es, que no haya dado el salto hacia el pensamiento abstracto. Maravilloso tributo a sus antecesores pitagóricos que no necesitaban así ninguna prueba de selectividad (o general de Bachillerato) para ingresar en estudios superiores.
También en el mundo de la música resplandecen los pitagóricos. Las cifras de la armonía tocan el alma de muchos músicos, que, como ya hemos dicho, se dejaron embaucar a la zaga del pitagorismo considerando el mundo hecho de secretas armonías con las que conecta el alma especialmente sensible y purificada. Retornarán los neopitagóricos en la agonía del mundo helénico, con más tinte religioso aún, presagiando las sectas orientales que dominarán el imperio romano. Pero el sueño pitagórico de encontrar un número para todas las cosas del universo, volverá a reaparecer en el Renacimiento, en la prodigiosa mente de Galileo Galilei, que afirmará pitagóricamente que “la naturaleza está escrita en caracteres matemáticos” y con ello abrirá el camino a la separación entre ciencia y filosofía.
Cristina M. Null


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