El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archivos de la categoría ‘Teosofia’

UN DESAFÍO A LOS TEÓSOFOS

Publicado por cosmoxenus en 14 Marzo 2009

Todo el que observe los acontecimientos internacionales no dejará de percibir la tensión que existe en todas partes del mundo.   Es algo más que una tensión económica; es más que la tensión industrial entre obreros y patronos; es más que la tensión de una lucha nacionalista y política.   Esos no son más que los síntomas de la subyacente necesidad que siente el mundo de encontrar una respuesta a esos problemas, basada en algo más sólido, más digno de confianza y duradero que cualquiera de las ineficaces "soluciones" del pasado.

No es que los hombres tengan miedo.   Los hombres están dotados de suficiente valor.  

Si la humanidad presenciase la inevitable destrucción del mundo y de la raza, encontrarían heroica guía y probablemente resultasen todos héroes, demostrando así, que están hechos de divina materia.       

Pero los hombres saben que para hacer frente al desastre no es bastante el coraje;  y la gran tensión que sienten, se debe a que se dan cuenta que la destrucción no es inevitable;  porque en el fondo de su naturaleza saben que en alguna parte hay una solución. 

Es la emoción que fuerza a aguardar, la duda señalando que se puede hallar la solución, es el esfuerzo mental de la lucha para encontrar la solución a tiempo.

En  un artículo en la revista de la Universidad de Chicago, un autor decía:

" …El mundo está inflamado de duda, terror y odio; esa llama sólo puede ser extinguida por el sabio, escribiendo en la soledad de su estudio, pero escribiendo con pasión por el derecho y por el bienestar del mundo"…

El valor del sacrificio, y, de la devoción apasionada con respecto a las necesidades humanas es indudable, pero más adelante en la misma revista otro escritor ofrece una mejor solución.

"  ..No es suficiente enseñarles a los  hombres sabiduría, caridad y tolerancia.  Estos atributos son de la misma esencia de lo que se ha venido enseñando desde hace dos mil años.

"..No será suficiente que los hombres de ciencia se pongan a trabajar para aminorar el choque que en la sociedad produce todo progreso industrial…

"…No será suficiente que el erudito en la soledad de su estudio, escriba con pasión por los derechos y bienestar de los pueblos.   Los anaqueles del mundo están llenos de ese material.

"El hombre necesita, una nueva base de verdades eternas en la cual cimentar una nueva fé.   El hombre necesita nuevos valores, y que una nueva fórmula rija su vida".

Para los teósofos, tal exposición es un incesante desafío.   La fórmula que presenta, no podría describir mejor lo que la Teosofía tiene para ofrecer en Sabiduría.    Nunca urgió más el tiempo .   Nuevas verdades se necesitan que sean básicas y eternas, capaces de cimentar una fé aquí abajo en la tierra, y practicables con un "conjunto de valores para los cuales vivir".  No es esta una mera retórica, sino la expresión de lo que el mundo verdaderamente busca y ansiosamente espera.

La Sociedad Teosófica ha luchado valientemente, …para expandir la luz, desde que su llama fué encendida en un mundo supersticioso y materialista.   No ha podido evitar las guerras, a pesar de exhibir las básicas verdades, los valores eternos que los pensadores y las instruidas masas de la humanidad reconocen como esenciales para la paz, la vida y la libertad.

Esas verdades básicas no necesitan ser adaptadas a los hombres de ciencia, ni a los educadores, ni a los psicólogos, ni a ningún otro que verdaderamente busca de responder al llamado de la humanidad.   Esos tomarán las verdades básicas, percibirán su importancia y eterno poder y lo aplicarán a la ciencia, a la educación, a la psicología, a todos los actos a través de los cuales aquellos que están interesados en el bienestar de la humanidad buscan ayuda.  Tales hombres en todas las actividades, están tratando de descubrir la subyacente e iluminadora verdad, sin la cual saben ellos que todos sus esfuerzos son vanos.   Si los teósofos dieran esta verdad en toda su potencia y pureza, sus razones harían que esos hombres adaptasen a ella sus pensamientos profesionales.

Sin duda alguna, es muy importante, que los Teósofos sean ampliamente versados en todas las formas de pensamiento relacionados con los diferentes conocimientos.  Sin embargo más urgente es la necesidad de "nuevas y básicas verdades…verdades eternas…de nuevos valores…una nueva fórmula por la cual vivir",…y si estas fueran claramente expuestas, la adaptación profesional, podría dejarse sin ningún peligro a aquel que sinceramente busca ayudar a la Humanidad.

Lo que se le pide a los teósofos, es que conozcan concienzudamente las verdades básicas, y eternas que constituyen nuestro especial campo de conocimiento, las que deben exponer personalmente y a través de las actividades de la Sociedad Teosófica, en toda su pureza, su lógica e inspirante veracidad.   Esas básicas y eternas verdades, poseen un gran poder si se les facilita un canal puro por el que puedan fluir, y, no necesitan disfrazarse, ni ser diluidas, ni tampoco adaptarse a diferentes tendencias.

Los hombres de saber y de percepción buscan lo básico y lo eterno, los elementos para una nueva fé, nuevos valores para una más feliz vida, y no dejarán de reconocerlas si son claramente expuestas.

En Teosofía, esos hechos fundamentales, básicos y eternos en su naturaleza, han sido extraídos de todas las grandes fuentes de la verdad;  de las religiones, de la filosofía, de la misma Naturaleza.

Esta única síntesis e integración responde al llamado de los pensadores de la humanidad.  Esto es lo que el mundo ansía.  Esto que muestra que los hombres son hermanos por naturaleza, que hace comprensible la utilidad de la vida, y la muerte, desposeyéndolas de todo temor, manteniendo la fé de los hombres por la razón, explicando el pasado, y el presente, e indicando un razonable y seguro camino hacia la felicidad;  esto solamente puede aliviar la tensión de la impelente necesidad que todos los hombres sienten y muchos expresan.

El escritor en la revista de la Universidad de Chicago dice más adelante que el germen del egoísmo debe destruirse.

"Es este germen del interés propio que ha hecho inútiles todas las enseñanzas, prédicas y plegarias del pasado.   Este germen es un producto de la naturaleza, que hace del instinto de conservación su primera ley, y que con nuestras enseñanzas, prédicas y ruegos lo inculcamos en el hombre con el propósito  de adaptarle a una buena vida, pero en realidad estos valores no tienen importancia".

Vemos nuevamente lo cerca que la Teosofía está de la solución.   Su filosofía de la fraternidad, sus enseñanzas de una elevada vida y de las órdenes jerárquicas desde el hombre a la súper humanidad, son la misma antítesis de todo egoísmo y la verdadera esencia de todo sacrificio.  Es la Teosofía el único conocimiento que en el mundo moderno enseña la vida noble, no para la propia preservación, sino para el adelanto de la humanidad y para ayudar al mundo a soportar, "su pesado karma", el resultado de su oscuro pasado.

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Artículo extraído del boletín América Teosófica- año 1976

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La Verdad en su Totalidad

Publicado por cosmoxenus en 6 Marzo 2009

N. Sri Ram

Publicado en  "Sophía"edición Enero de 1997.

El título de mi conferencia puede dar la impresión de algo abstracto y metafísico, pero espero demostrar que la Verdad no es abstracta, sino viviente y si se considera como una verdad viviente adquiere de inmediato color y luz y se presenta con una perspectiva amplia y profunda.

En primer lugar, ¿qué queremos decir por "Verdad"? .

Es una pregunta difícil de contestar, pero creo que hay la posibilidad de una respuesta muy sencilla: la Verdad es lo que existe efectivamente, lo que ocupa un lugar, y no simplemente lo que se imagina, no una impresión que se crea, aunque una impresión es también un hecho según la importancia que le da la mente de la persona que la recibe.

La totalidad de la Verdad es, por lo tanto, la totalidad de todo lo que es, comprendiendo todo fenómeno y todas las cosas que existen. Cuando hablamos de algo como un hecho o como una verdad, es sólo nuestra comprensión de ello, cuya comprensión corre el riesgo de ser incorrecta o parcial, e incluso perjudicial, si no coincide con la verdad.

Cuando yo escribo concibo una imagen de ello en mi mente, es decir, una impresión de ello, pero esta imagen puede no representar la verdad en su verdadera perspectiva, en su integridad, en su esencia interna. Sin embargo, puede haber un estado o modo de conciencia en el cual la verdad es conocida; un estado en el que no exista separación entre la conciencia que conoce y el objeto conocido. Si se consigue un estado semejante de conciencia, entonces se conocerá la verdad absoluta por lo que a ese objeto se refiere.

Cuatro Categorías en todas las Cosas :

Cuando pensamos en todas las cosas que son, vemos que pueden catalogarse en cuatro categorías.

En primer lugar, hay la materia que existe en tantas formas diferentes.

Estas formas se componen de varias substancias, siendo todas ellas materia. Hay los hechos del mundo material y la comprensión de ellos, tal como los hallamos en la ciencia, resultando una comprensión a un determinado nivel.

Hay luego otra categoría, aparentemente diferente de la materia: es la Vida, la cual parece surgir de unas condiciones particulares de la materia, pero que pueden tener un fundamento distinto, una modalidad diferente. La vida puede que no sea el producto de la materia, sino que puede ser algo que utilice simplemente una base material.

Nadie puede decir razonablemente que ese punto de vista sea ilógico, o que no esté de acuerdo con los hechos de la ciencia.

Luego viene la tercera categoría, que es la Conciencia.

Se la identifica con la Vida, porque dondequiera que exista algo vivo nos encontramos que, en cierta medida, es consciente. La Vida significa experimentación y acción.

La experimentación de las cosas por la respuesta a diferentes estímulos y por el impulso de la acción, el hecho de quererlo, pertenece sin duda a la Conciencia.

Pero entonces hay una distinción entre Vida y Conciencia que consiste en lo siguiente: la Conciencia tiene una libertad que la Vida no tiene.

La Vida actúa siempre con el proceso organizativo, cuyo proceso ella habilita y utiliza.

En el cuerpo humano hay varios procesos operantes, toda clase de impulsos nerviosos, movimientos de diferentes clases, acciones químicas, acciones eléctricas, y así por el estilo, de suerte que no podemos ver a la Vida fuera de estos procesos. Ella los coordina a todos con una inteligencia instintiva. Nadie ha sido capaz de explicar cómo surge esta extraordinaria inteligencia que es electrónica en su rapidez, coordinación y precisión, y que es capaz de movilizar energías para enfrentarse con cualquier contingencia.

La Conciencia, si bien se basa en la organización, es capaz de ir más allá de sus procesos. Se concede toda clase de formas y actúa libremente excepto en las limitaciones que ha creado por sí misma. Puede imaginarse cuanto quiera, pero lo que imagina puede que descanse sobre el terreno de la verdad, o puede que no tenga semejante base.

Hay entonces otra categoría, que es la que surge en la conciencia cuando se ha desprendido completamente de todas las ideas y factores que determinan su acción.

Si contemplamos nuestras mentes tal como son, observaremos el hecho de que la mente está llena de ideas fijas.

También existen algunos hábitos establecidos de pensamiento, y ciertos modos de reaccionar ante las personas, las situaciones y las cosas. Todo junto condiciona a la mente, y nuestros pensamientos, sentimientos y juicios son el resultado de esos condicionamientos.

Supongamos sin embargo que la conciencia se ha librado de este condicionamiento, de todo lo que determina por anticipado su modo de actuar, y entonces será una conciencia totalmente diferente. Su acción y su valor serán diferentes.

La verdad en su totalidad ha de comprender lo que está en todos los diferentes niveles de nuestro ser: forma y vida, tanto como el florecimiento de esa vida.

Ahora bien, la Teosofía en abstracto, – y utilizo la palabra abstracto porque cuanto hallemos en los libros será sólo una declaración parcial, no podrá ser la totalidad  -  la Teosofía, pues, en abstracto, tal como existe en la Naturaleza, en el Universo, ha de ser toda la Verdad, de modo que abarque todos los niveles que acabo de mencionar.

La Verdad, su Acción

La palabra Teosofía significa literalmente Sabiduría, más bien que conocimiento. Hay esta relación entre la Sabiduría y la Verdad, y es que la Sabiduría reside en la acción que está de acuerdo con la verdad, no de acuerdo con ninguna idea falsa o superficial. Por acción quiero decir no sólo la externa, sino también el pensamiento y el sentimiento, que son actividades del propio ser o de la conciencia. La acción ha de comprender toda la acción que tiene lugar en o desde el fondo de ese ser.

La Verdad en su plenitud no es una simpre comprensión mental, sino que ha de incluir lo que se conoce a través del sentimiento, ha de incluir una apreciación de los valores que se traducen en términos de sentimiento.

Una comprensión simplemente mental, árida, prosaica, no es más que una radiografía muy diferente del cuerpo de carne, y no muestra la vida y su significado.

La Verdad en este sentido de una comprensión profunda, total y vital, puede surgir solamente de una mente abierta e incondicionada, y la naturaleza de este estado de incondicionamiento es precisamente el de una sensibilidad pura, y nada más.

Si ya hay algún elemento, o factor, algún mecanismo establecido en la conciencia, entonces esa conciencia obrará de acuerdo con esa idea, hábito o mecanismo; pero cuando no hay nada de todo eso, la conciencia permanece en su propia naturaleza.  Su propia naturaleza es la de ser consciente, sensible y responsiva.

La palabra sensibilidad contiene un significado que involucra un cierto refinamiento, incluyendo la capacidad de sentir, cosa que la palabra conciencia en su uso ordinario no contiene. Pero la conciencia es en verdad, la capacidad de responder a toda cosa tal cual esta cosa es, y esta respuesta ha de incluir un sentido de belleza, el sentimiento de lo feo, un sentido de proporción y los sentimientos de todas clases.

Podríamos decir que la Sabiduría es la Verdad en acción. Cuando la Verdad obra, en lugar de obrar nosotros según lo que nosotros creemos que es la verdad, entonces la naturaleza de la acción es diferente.

Las Limitaciones de la Mente

La Verdad, en su totalidad, no es comprensible por la mente que utilizamos. La actual es una edad mental, y la mente está en plena actividad, ha logrado maravillas. Sus métodos son los de reunir hechos, establecer relaciones, formular hipótesis y utilizar las hipótesis. De esta manera ha procedido yendo de proeza en proeza. Por lo tanto, creemos que la mente, tal como la vemos operar, lo es todo en todo.

Hemos de comprender que la mente tiene sus limitaciones.

Trabaja a base de datos imperfectos; sus juicios y tesis ,pueden no comprender lo más relevante. Más aún, es parcial en su propia manera de obrar.

En un conjunto de hechos dados, relacionados todos entre sí, la mente tendrá que empezar por un punto cualquiera del conjunto, y entonces proceder paso a paso hacia los demás, estableciendo las relaciones entre ellos. Cuando lo hace así su perspectiva ha de ser diferente de lo que sería si hubiese empezado desde otro punto. Su perspectiva desde cada uno de los puntos es necesariamente parcial.

Si ocurre un accidente en una carretera, accidente presenciado por un determinado número de gente, cada uno de ellos lo explicará de diferente manera, al menos en cuanto a énfasis y valoración. A menos que uno sea capaz de situarse por encima de todo ello y tener una rápida visión de conjunto, en un instante, no habrá posibilidad de una total y correcta interpretación del asunto.

Además, la mente no está separada de las emociones. Es inútil pensar que puede estar completamente separada de ellas. Si lo está, aún entonces, no comprenderá toda la verdad. Pues la Verdad no es puramente mental. Uno tiene frecuentemente una preferencia sin que se dé cuenta de ello; la mente de uno interpreta constantemente los hechos de acuerdo con la conveniencia y el interés. Si tenéis prejuicios en contra de una persona, todo cuanto esta persona diga o haga será torcido por ese prejuicio. La mente, tal como es, es un instrumento muy imperfecto.

La Conciencia en su Naturaleza Pura .

Hay un estado de conciencia que puede abarcar el todo de algo, permaneciendo aparte del conjunto de hechos y observándolos desde una diferente dimensión.

Puede tener en cuenta todos los hechos en relación con cualquier otra cosa, exactamente tal como son, sin ninguna interpretación, sin ninguna preferencia o parcialidad; pero esto sólo puede pasar cuando está exenta de todo elemento extraño y no es sino un espejo de la verdad, en estado negativo y sensible como una placa fotográfica. Para la mente es posible asumir esta posible condición en la cual todo es receptividad, sin mezcla de actividad de pensamiento que rompa o disminuya la receptividad.  Entonces retrata todo lo que se le presenta, en su profundidad, y no simplemente la forma, sino también la belleza y el sentimiento contenido en ello.

"Exento de todo elemento extraño". ¿Extraño a qué?. A su propia naturaleza, a la substancia y composición de lo que la conciencia es en esencia. Entonces es una conciencia que está libre de toda nube subjetiva o complejo subconsciente. Queda únicamente en su pura naturaleza, y nada más. Lo que se experimenta en este estado pertenece a modalidades de su propio y libre funcionamiento.

Por "libre" quiero decir libre de todo factor determinante, libre de toda cosa mecánica. Cuando algo actúa automáticamente, en virtud de cierto mecanismo existente, entonces el mecanismo es determinante en su naturaleza, por lo que no hay libertad.  La conciencia es libre del todo sólo cuando hay libertad en su modo de obrar en todas las cosas.

La acción de una mente que esté separada del propio ser ha de ser necesariamente parcial. La mente que utilizamos es realmente un instrumento de nuestro ser. El modo como es utilizada depende de la naturaleza que la utiliza. Si es utilizada por una naturaleza buena, su acción y los efectos de la misma serán muy diferentes de lo que serían si fuese utilizada por una naturaleza cruel o viciosa. La mayoría de los casos, no actuamos con toda la plenitud de nuestro ser, con todo nuestro interés y atención, y ello porque hay varios impedimentos en nosotros que lo privan. Solamente tendremos la posibilidad de comportarnos con plenitud de conciencia, con la plenitud de nuestro ser, cuando no existan esos impedimentos.

Este funcionamiento de la conciencia o del ser, como un todo infinitamente sensible o indivisible, es, en mil modos, o ritmos, en mil formas llenas de armonía o belleza. Esto es lo que constituye la infinita belleza del alma. Y es belleza verdadera, y no lo que viene a llamarse belleza.

Hemos de hacer una distinción entre lo que es verdaderamente bello, intrínseca, realmente bello y lo que es simplemente considerado bello porque tal o cual persona lo dice.

Es muy posible condicionarse de tal modo que nos lleguen a gustar cosas que de otro modo no nos gustarían. Cuando algo nos gusta y lo hallamos agradable, es posible que digamos que es bello. Pero la verdadera belleza es la que demuestra su valor ante la conciencia incondicionada e imparcial, cuyo criterio es el único absoluto y verdadero.

La Verdad Interna

Hay una verdad interna y una verdad externa. Todos comprendemos la verdad en relación a las cosas que existen en su propia naturaleza, en su propia forma, movimiento y propiedades. Pero, ¿qué es la verdad en lo interno?. Es la verdad de la comprensión, del sentimiento, de la experimentación. Cuando entráis en contacto con una cosa, sea cual fuere su naturaleza, hay la acción apropiada con respecto a ella de parte de la conciencia pura, la cual no está condicionada por lo agradable o desagradable. Su sentimiento es el sentimiento verdadero con respecto a dicha cosa. Puede que hayan otros sentimientos posibles, pero no serán la verdadera respuesta, sino solamente una respuesta condicionada. Estos surgen del propio condicionamiento.

La facultad de la conciencia en su propia naturaleza pura es, a la vez, percepción, –la cual, cuando no se trata de algo concreto puede hablarse como de intuición– y creación. La diferencia entre percepción y creación consiste en esto, en que en el primer caso simplemente percibís o experimentáis una verdad, algo que existe, y en el segundo caso, hay la creación de una forma en la cual lo que se ha experimentado o percibido se expresa.

La acción de la conciencia pura incluye el amor y todos los sentimientos de belleza; éstos pueden expresarse en mil y una forma diferentes, precisamente como pueden haber mil y una armonías, todas ellas combinación de ritmos y vibraciones. Cualquiera que ame la belleza musical sabe que la música puede evocar sentimientos que no pueden describirse de ninguna de las maneras. Los movimientos de la conciencia espiritual pura son como la música.

La verdad de la naturaleza de la vida y de la conciencia es una cuestión de experimentación, no de observación a distancia. ¿Cómo puede uno conocer la naturaleza de la vida por la contemplación superficial de una cosa viviente, anotando sus movimientos? . Uno sólo puede sacar deducciones de ello, y atribuir sentimientos o motivos a esa criatura viviente por los que uno ha experimentado.

La verdad de lo que nosotros somos, como seres de vida y conciencia, es una verdad que es posible de ser experimentada directamente, de inmediato, sin ningún vacío entre lo que se experimenta o conoce, y la conciencia que practica la experimentación. En este conocimiento no hay lugar para la duda, para la argumentación, ni aún para el razonamiento.

La Unidad de la Vida

Aquellos que han experimentado la verdad de la vida y la conciencia, lo cual es posible si levantamos o removemos las varias capas de nuestro propio devenir, las capas de las ideas, de los sentimientos, hábitos y así por el estilo, son testigos del hecho de que la Vida es Una en esencia, aunque presente una infinidad de formas. Se trata de una energía que fluye por un número infinito de conductos, los cuales son las varias formas y la sucesión de formas en la evolución de cada tipo en particular, en cuya sucesión se encuentra la perfección de su individualidad. En virtud de esta Unidad, el conocer la naturaleza de la vida en uno mismo es conocer la naturaleza en todos los demás.

Ahora bien, Materia, Vida, Conciencia y Espíritu –indicando por espíritu el mundo de verdad y belleza revelado en la conciencia incondicionada, todos son secciones de un todo. La Materia, o la organización material, constituye la limitación de la vida y define su modo de acción. Según la naturaleza de la organización es el funcionamiento de la vida. La Vida es Una con la Conciencia, y la Conciencia es el medio de expresión del Espíritu.

Las bases del conocimiento en un ser individual es su conciencia. Es la base para todas sus percepciones, para todo su modo de pensar, para todo el funcionamiento de su ser consciente. Lo que limita esta conciencia, su casi ilimitada capacidad, es la condición de su auto- involución, una condición que tiene por objeto la propia experimentación. En esta condición nos apegamos no sólo a las personas, sino también a muchas cosas y situaciones, también a nuestras ideas; en realidad a todo aquello que nos proporciona gratificación y placer. El centro de estos apegos es el centro de un círculo limitado, el cual constituye una envoltura que aprisiona al Yo. Cuando ese centro, que es como el vórtice de un remolino, se pone en orden entonces la conciencia se libera de sus ataduras y conoce toda la extensión de sí misma y la verdad de cuanto toca en esta expansión. Conoce y siente la verdad, es decir, la naturaleza de cada cosa que existe, sin ninguna reacción. Nada hay en ella con que reaccionar; por lo tanto, no hay reacción y sí sólo acción.

Esta conciencia actúa en su totalidad, no habiendo nada en ella que romper, al modo en que nuestras naturalezas se rompen. Ahora estamos tan afectados por tantas cosas externas y de tan diferentes maneras, y todas estas cosas afectan tanto a la mente que, en vez de conservar su forma integral se quiebra y las piezas rotas permanecen luego amontonadas. Esta es la condición de una mente fracturada, la cual pasa por ser el entero ser. Cuando la mente actúa en su totalidad en cada una de sus acciones, en cada individuo y enfocando la totalidad de su conciencia, aparece en seguida la cualidad y el sentimiento de lo total en la acción. La acción no es con sólo una pequeña parte del propio ser, conciencia o atención; la cualidad de lo total, las energías de lo total, están presentes en cada punto.

Siendo la sensibilidad la propia naturaleza de la conciencia, la medida o grado de sensibilidad es la medida de lo que existe, esto es, de todas las cosas. Puede ser sensible a todas las cosas. El universo está formado de tal modo, que el sujeto hermana al objeto, siendo el objeto la cosa a conocer, y el sujeto el conocedor o la conciencia que conoce; de suerte que la capacidad de conocer está en la medida de lo que ha de ser conocido. No podemos decir cuánto puede abarcar la conciencia, qué profundidades puede alcanzar, cuánto puede experimentar. Su incapacidad se debe en parte al vehículo, y en parte a las limitaciones creadas por su falta de percepción.

Todo es Vida

Si podemos tomar el punto de vista de que todo lo que existe es vida, de que la Vida es la energía única que opera en todo, y considerar todas las formas como limitaciones de esa Vida, necesarias para su expresión, este punto de vista es demostrativo hasta con los puntos de vista de la Ciencia, porque lo que llamamos materia es insubstancial; no es sino energía que actúa a través de diferentes esquemas, entonces la totalidad de la Verdad es la totalidad de las expresiones de la Vida, que son infinitas y variadas, no una semejante a la otra. Siendo la Vida la misma en la gota de agua que en el mar, en el individuo que en el universo, es posible experimentar la naturaleza de esta totalidad en uno mismo. La misma palabra universo sugiere una unidad que se entrega a la diversidad.

Pero para la unidad, la así llamada totalidad no sería sino un conglomerado. Si consideramos el universo como la expresión de la Vida Una, entonces ésta tiene una unidad orgánica, es realmente un árbol de Vida universal.

La Vida no es algo estático, sino una expresión constante de algo que se transforma, se desarrolla y produce cada forma individual, llevando a cada expresión individual desde sí misma a una cima de perfección. Contínuamente hay un desarrollo del significado, no solamente más capacidad e inteligencia, sino también más sensibilidad, más expresión. En este sentido, la Verdad que está en todas partes en su infinita belleza, afluye solamente a los corazones que están completamente abiertos a su recepción. De la misma manera que la naturaleza de todo el océano está reflejada en una simple gota también así la Vida toda, incluídas todas sus expresiones, toda su belleza, toda su inteligencia, todos sus movimientos, es capaz de estar reflejada en el corazón de un Ser individual que al no buscar nada para sí mismo está abierto a todo.

N. Sri Ram

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RITUAL Y CEREMONIA

Publicado por cosmoxenus en 28 Febrero 2009

Radha Burnier

Todos los ritos y ceremonias que tienen significado espiritual, distinto a las ceremonias mundanas de las personas reales o importantes, etc., tienen por objeto penetrar el gran misterio subyacente en la vida.

Los participantes son aquellos que desean seguir el camino que conduce al descubrimiento del misterio.

El trabajo ceremonial, está ayudado por la belleza de los colores, del sonido, del  olor y del movimiento.   Todas estas cosas tienen un impacto en la conciencia.

Pero la eficacia del ceremonial no consiste en perderse en el estallido de los colores y del sonido.   Esto no es un fin en sí, ni la ocasión de una determinada forma de placer.

Todo esto forma parte del medio de descubrir el misterio al final del sendero.

El sendero tiene dos aspectos : la ayuda vi-a-vis de uno mismo y la ayuda vis-a-vis de los demás – ninguno puede existir sin el otro.

Ayudarse a sí mismo, implica cambiar, y purificarse, y la purificación de sí mismo ayuda a la purificación del todo, porque cada gota purificada en el océano conduce a la purificación final de todo el océano.

En el servicio hacia los demás, hay el cambio y la renovación de sí mismo a condición de que el servicio sea desinteresado .   Los dos aspectos del sendero tienen necesidad de materializarse en el trabajo ceremonial, cuya fuerza debe irradiar hacia el exterior así como purificar al oficiante.

El ceremonial tiene poco valor a menos que esté conducido por el espíritu de seguir el sendero, como un sacramento compuesto de palabras, de actos, de sentimiento y de pensamiento consagrados .

Entonces la ceremonia reviste un poder que ninguna intencionalidad mecánica puede evocar.

El sacramento es la ausencia del yo;  el sacrificio es la ausencia del yo en el sentido de lo sagrado.

Sin semejante sacrifico interior, la ceremonia se convierte en una actividad profana más.

En la Edad Media, el alquimista mezclaba y fundía los elementos, después el calor del fuego producía un elemento totalmente nuevo,   De manera parecida, en el curso de una verdadera ceremonia, son utilizados varios elementos  :  pensamiento, acción, palabras, emociones, música, incienso, colores, y símbolos.

Cada participante hace entrega de sí mismo y todo eso se completa por la presencia y las fuerzas invisibles.

Si todos los elementos están bien mezclados por el fuego de la purificación, emergerá un nuevo elemento del crisol del ritual, que traspasa toda descripción, una influencia que llena el corazón del oficiante y es una bendición para todos.

El ceremonial, es una forma particular de servicio, que puede hacer creer a aquellos que se encargan de ello, que forman un grupo especial .

Pero ninguna forma de servicio confiere un estatuto especial o un privilegio a nadie.

Otros siguen el sendero de maneras diferentes, y el que trabaja por las ceremonias puede ser activo también en otras líneas.

En definitiva, el sendero exige que todos los apoyos exteriores se abandonen  :  ceremonias, libros, maestros, etc…porque cada uno debe progresar solo.

Por consiguiente, incluso comprometido en el ceremonial, hay que renunciar al apego al ceremonial.

Semejante apego es un impedimento en el sendero, conocido en la doctrina buddhista como Sitta- Cata-Paramasa.

Aunque el ceremonial, tiene que celebrarse de todo corazón y consagrando todo su pensamiento, si se propone hacerlo, no depende de ello ninguna vida o progreso .

El desapego interno es fácil, si la ceremonia se celebra como un acto consagrado cuya finalidad es el servicio.

Una obra de arte, no es la suma total de diferentes pigmentos.    La belleza emerge del mensaje que irradia la pintura.

Parecidamente, el trabajo ceremonial no es la suma total de sus partes.

Trasmite un mensaje relativo al misterio subyacente en el universo;  un misterio que, en realidad, no es un secreto porque ha sido proclamado a través de las edades.   Pero permanece secreto para aquellos que no comprenden, que no ven la luz interior que brilla sobre el hecho de que toda vida es Una.

Nadie puede conocer este secreto por los símbolos o por las palabras, sino más bien por el sacrificio y el servicio.

Se puede observar con gozo la gran belleza de la creación, como lo hacía el joven señor Budhha, pero no se puede evitar ser consciente al mismo tiempo del sufrimiento subyacente.

Toda la vida es dependiente de otras vidas; las de las plantas, los insectos, los pájaros, los animales y los hombres que sirven de botín la unas a las otras.

Pero el hombre que se coloca por encima de la gran ley de sacrificio y lo utiliza todo para conseguir su propia meta, se aferra a la naturaleza en sí, su alimento y su origen.   Sin embargo, el sacrificio no es dolor y pérdida. 

Cuando uno ve el Uno, en el que todo existe, ¿ qué sacrificará y a quién ?…Todo forma parte de un todo, y el sacrificio se convierte en gozo, el misterio ha sido desvelado y el secreto realizado.

Para llegar a eso, las palabras no tienen que ser más que simples fórmulas.

Los símbolos dejan de ser símbolos, si están faltos de contenido interno, de fuerza que debe ser como una flecha que va derecha al corazón.   El ceremonial debería abrir el corazón a las verdades.  Sólo si es así, y si no se trata únicamente de un ejercicio colectivo, es cuando el ceremonial tiene valor.

Cuando aquellos que celebran un ritual son atraídos por el lado externo, si están preocupados por las formas en las que no hay vida, eso es superstición.

Sólo una cualidad trascendente, el poder de las verdades realizadas y compartidas que anima la forma del ceremonial, puede evitar que éste se convierta en un campo de oscuridad.

Una verdadera ceremonia, es un entrenamiento en la vida.

Enseña a prestar atención y a estar despierto.

Sin atención no es posible hacer lo debido, en el momento preciso y en la medida exacta, ni combinar la exactitud con al gracia, la precisión con la espontaneidad, tal como lo exige el ritual.

Se aprende también que el contenido da valor a la forma, que, de otro modo, no tiene sentido.   Además se aprende a ser consciente de lo que uno es más que de lo que uno hace.   Porque lo que uno es, es el contenido, y lo que uno hace es la forma.

Lo que una persona es sale de sí misma, incluso, si ella no dice, ni hace nada.

El silencio de un hombre santo tiene más valor que todo un tratado de palabras producido por un hombre insensato, irreflexivo.

La verdad es una luz que lo ilumina todo cuando brilla.

La ceremonia enseña que toda existencia es un templo.

El trabajo hecho por el ritual tiene que proyectarse hacia el exterior.

La inspiración que se deriva tiene que irradiar en la vida, con el fin de que se pierda el sentido de lo externo, de lo sagrado y de lo profano y que el corazón sea santificado por la armonía.

( The American Theosophist, primavera 1977 )

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LA VIDA TEOSÓFICA

Publicado por cosmoxenus en 14 Febrero 2009

Norman S. Hankin

The Theosophist, agosto 1989

Para comprender las profundidades ocultas en el aspecto místico de la Teosofía necesitamos introducir la Teosofía en nuestra vida diaria. Tenemos la tendencia a ser criaturas de tiempo lineal y de espacio tridimensional, pero estas limitaciones deben superarse antes de que podamos empezar a apreciar la sublime Verdad Eterna que estamos buscando. Como nuestro difunto Presidente, Sri Ram dijo :

Vive en el eterno ahora, como pájaro al que no le preocupa el mañana. Libérate de las cadenas nacidas de recuerdos desgraciados, lo mismo que de las esperanzas de satisfacciones preconcebidas, libérate de todo aquello que es producto del aspecto mecánico de la mente.

Esto no significa dejar de pensar- sino que significa pensamiento profundo que busca intensamente la motivación de nuestra vida y su misterio. La sabiduría profunda que descubre la Eternidad en medio del Tiempo señala al verdadero teósofo.

Como también dijo Sri Ram :

La forma perfecta o cáliz que es nuestra individualidad eterna está oculta a nuestra visión imperfecta por el velo del tiempo tejido en el telar de oro de Dios.

La Teosofía mística, pues, es real y verdadera Teosofía; aquello que trata de las verdades eternas, así como de sus imágenes temporales,; y como tal, es una Verdad intelectualmente incomprensible pero más real que cualquier experiencia nuestra de cada día. ¡El misticismo es la Realidad!.

Al abordar el trabajo de nuestra vida diaria deberíamos actuar, vivir y amar con esta Verdad mística interna irradiando a través de cada acción, e inspirándonos para reflexionar sobre el misterio de la vida.

Haciéndose eco de la eterna verdad de la Teosofía, Krishnamurti habla de la Realidad última y de su experiencia :

Hay una montaña, mucho más allá

de las llanuras y de las colinas,

cuya gran cima domina la oscuridad

del valle y de los mares abiertos.

Ninguna nube ni espesa niebla

ocultan nunca su serena apariencia.

Está por encima de las sombras

del día y de la noche.

Desde la vasta planicie ningún

hombre puede avistarla.

Algunos la han visto, pero pocos

son los que han llegado hasta sus

pies.

Uno en muchos miles de años

hace acopio de fuerza y gana

esa morada de eternidad.

Hablo de aquella cima de la

montaña serena, infinita, más

allá del pensamiento.

Estallo en gozo.

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TEOSOFÍA MÍSTICA

Publicado por cosmoxenus en 14 Febrero 2009

Norman S. Hankin

The Theosophist, agosto 1989

Como investigadores de la Verdad podemos equiparar la Teosofía mística con el misticismo de la filosofía perenne señalada por Happold en su libro Misticismo.

"Generalizando, el misticismo tiene su fuente en lo que es la materia bruta de toda religión y es también la inspiración de muchas de las filosofías, la poesía, el arte y la música. Es una conciencia de algo Invisible por encima y más allá de todo lo que se ve. En el místico desarrollado, esta conciencia está presente de una forma intensa y altamente especializada. El elemento místico entra en las formas corrientes de experiencia religiosa cuando los sentimientos religiosos sobrepasan su contenido racional, es decir, cuando los elementos ocultos, no racionales, inconscientes, predominan y determinan la vida emocional y la actitud intelectual. En el verdadero místico hay una extensión de la conciencia normal, una liberación de poderes latentes y una ampliación de visión, de suerte que aspectos de la verdad que están por investigar por parte del intelecto racional, se le revelan. Tanto por el sentimiento como por el pensamiento, el místico percibe una inmanencia de lo temporal en lo eterno y de lo eterno en lo temporal. En el místico religioso hay una experiencia directa de la Presencia de Dios. Aunque el no pueda ser capaz de describirlo en palabras, aunque no pueda ser capaz de demostrar lógicamente su validez, para el místico su experiencia es total y absolutamente válida y está rodeada de una certidumbre. Aunque la primera reacción del lector sea de escepticismo estoy totalmente satisfecho. Sin embargo, incluso en esta primera etapa quisiera pedirle que se hiciere a sí mismo estas preguntas: ¿Cuál es la naturaleza de la Realidad, de aquello que en definitiva es? Hasta donde se nos alcanza… ¿lo que sabemos o lo que creemos saber depende de lo que somos capaces de ver de ella con nuestra limitadísima línea de percepción?. ¿No podría ser una posibilidad al menos el que si nuestra línea de percepción se ampliara la viéramos totalmente distinta?

Los místicos no sólo se han encontrado en todas las épocas en todas las partes del mundo y en todos los sistemas religiosos, sino que el misticismo también se ha manifestado de formas parecidas o idénticas dondequiera que la conciencia mística ha estado presente. Por esto algunas veces se le ha llamado la Filosofía Perenne. De su experiencia y de su reflexión sobre ello han surgido las siguientes explicaciones:

1. Este mundo fenomenal de materia y conciencia individual sólo es una realidad parcial y es la manifestación de un Campo Divino en el que todas las realidades parciales tienen su existencia.

2. Forma parte de la naturaleza del hombre, no sólo que puede tener conocimiento de este campo Divino por inferencia, sino que también puede descubrirlo por intuición directa superior a la razón reflexiva en la que el conocedor está, de alguna manera, unido con lo conocido.

3. La naturaleza del hombre no es una naturaleza simple sino dual. No tiene un yo sino dos, el Ego fenomenal del cual es consciente principalmente y tiende a considerar como su verdadero ser, y el yo eterno no fenomenal, el hombre interno, el espíritu, la chispa de la divinidad en él que es su verdadero ser. Es posible para el hombre, si lo desea y está preparado para realizar el esfuerzo necesario, identificarse con su verdadero ser y, por consiguiente, con el Campo Divino que es de la misma o similar naturaleza.

4. El fin primordial de la existencia del hombre en la tierra es descubrir e identificarse a sí mismo con su verdadero ser. Al hacerlo así, llegará a un conocimiento intuitivo del Campo Divino y entonces percibirá la Verdad tal como realmente es, y no tal como, ante nuestras limitadas percepciones humanas parece que es. No sólo eso, sino que entrara en un estado de existencia al que se le han dado diferentes nombres, vida eterna, salvación, iluminación, etc.

En esta lúcida exposición, ¿no vemos las verdades básicas de la Teosofía claramente expresadas? La Monada eterna -siempre permanente en el Campo Divino- sembrando su Luz en la Individualidad Divina, o Ego, del hombre; de la cual emanan las diferentes personalidades parciales en el ‘mundo fenomenal’ el cual es sólo una realidad parcial. También debe tenerse en cuenta que el mundo del misticismo, en la filosofía teosófica, es el mundo de lo Real; donde el tiempo y el espacio tal como los conocemos dejan de existir y a medida que nos identificamos cada vez más con lo Real se convierten en la Duración y el Espacio sin las obstrucción de las idea tridimensionales del plano físico.

Como dice H.P.B. en La Doctrina Secreta:

El Espacio y el Tiempo son uno. El espacio y el tiempo no tienen

nombre porque son el incognoscible, aquello que sólo puede ser

percibido a través de los Siete Rayos,  que son las Siete Creaciones,

los Siete Mundos, las Siete Leyes, etc.

Sin embargo, para propósitos prácticos vivimos en un mundo de tiempo lineal y de espacio tridimensional y como seres humanos hemos de comprender y conquistar este mundo antes de levantar nuestra mirada hacia las montañas. Todas nuestras ideas sobre Teosofía; todo nuestro conocimiento de los sistemas solares, cadenas, rondas, razas, y subrazas; los principios y los vehículos del hombre; las leyes del karma y de la reencarnación; incluso los ideales que concebimos de Aquéllos que fortalecen y guían toda vida, son parte de este mundo irreal. Para conocer realmente debemos irrumpir, traspasando estos conceptos mentales en la Realidad viviente que ellos expresan en parte ; y es el misticismo teosófico el que nos lleva más allá de los confines del intelecto hacia el mundo de lo Real. Como todos los procesos de la vida, el trabajo es cíclico y es solo con la preparación de la conciencia (o vehículo, si lo prefieren) que aprende a comprender y a actuar desde los aspectos universales de la Realidad más bien que desde los caprichos pasajeros de la personalidad.

Oigamos lo que dicen sobe el tema del Espacio los místicos de diferentes épocas:

IBN’ ARABI ( Sufi ):

El corazón del gnóstico posee tal amplitud que Abu Yasid al – Bistami dijo de él : " Si el divino Trono, con todo lo que le rodea, se encontrara cien millones de veces en una esquina del corazón del gnóstico, él no lo sentiría”; y, Junayd dijo en el mismo sentido : "Si lo efímero y lo eterno se unen, ya no queda ninguna huella del primero;  porque ¿Cómo podría el corazón que contiene lo eterno sentir la existencia de lo efímero?

MEISTER ECKART ( cristiano ) :

El hombre que penetra en Dios ya no posee ni tiempo ni espacio, ni nada identificable que se exprese en palabras. Sin embargo, se puede razonar, si usted lo cree necesario, que el espacio ocupado por cualquier alma es ampliamente superior al que ocupan el cielo y la tierra y toda la creación de Dios. Diré más; Dios podría crear cielos y tierras a granel y sin embargo, estos junto con la multiplicidad, de las criaturas que ya ha creado, serían menos extensos que las simple cabeza de un alfiler comparado con el punto de vista de un alma armonizada en Dios.

Y sobre el tema del Tiempo, el Tao de Chuang.tse dice:

Antes que el cielo y la tierra existieran, el Yao ya era. Ha existido sin cambios desde siempre. Los seres espirituales tomaron su espiritualidad de ahí, mientras el universo se convertía en lo que ahora podemos ver.

Para el Tao, el cenit no está arriba ni el nadir abajo; ningún punto en el tiempo está lejos, ni con el paso de las edades ha envejecido.

Y de nuevo, de Meister Eckart:

“El ahora en donde Dios hizo al hombre y el ahora en donde el último hombre se disuelve, y el ahora en que estoy hablando, son todos lo mismo en Dios, donde no hay más que el ahora .Los acontecimientos de hace miles de años, los días que pasaron hace milenios, están en la eternidad, no más allá de lo que es este momento que yo paso ahora; el día que ha de llegar dentro de miles de años, o en tantos años que no se pueden contar, no está más distante en la eternidad de lo que lo está este mismo instante de ahora.”

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