El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archivos de la categoría ‘Simbolismo’

La Pascua y la simbología astrológica

Publicado por cosmoxenus en 9 Abril 2009

Tres formas de “Pascua”: judía, cristiana y la astrológica

Autor: Rit Zaidman

1) Pascua judía

Las fiestas cristianas, en general, tienen sus orígenes en las fiestas judías y estas cumplen la función de edificar a lo espiritual y de crear momentos de descanso físico.Las fiestas judías son de dos categorías: alegres y austeras. Entre las alegres está la de Pésaj o Pascua y la tradición de épocas antiguas, donde los hombres de la tierra de Israel acudían al Templo para agradecer por los frutos que habían recogido.

Y no llegaban con las manos vacías: las épocas de las cosechas eran generalmente motivo para que el campesino hiciese su peregrinación al Templo de Jerusalén, a fin de ofrecer sus frutos a lo Divino y agradecer la abundancia de su familia y su país.Por otro lado, estas fiestas poseen dos fases, cual anverso y reverso de la misma moneda, a saber: una faz misteriosa-religiosa y otra realista-nacional. Ambas fases se hallan íntimamente unidas y resulta imposible separarlas, y dan origen a las “Fiestas Judías”.

La primavera en el hemisferio norte marcaba, para el pueblo de Israel, el comienzo de la siega de la cebada -acontecimiento de máxima importancia para un pueblo absolutamente agrícola y ganadero-; en Pésaj o Pascua -momento de la Luna Llena del mes de primavera- los peregrinos llevaban al Templo de Jerusalén los haces de cebada agradeciendo sus cosechas y esta acción la convirtió en fiesta de peregrinación.

Siguen las otras dos fiestas de la alegría que son Shavuot o fiesta de la cosecha de verano, que ofrecían el pan y el trigo, y finalmente, la fiesta de Sucot, fiesta otoñal de la vendimia, de la cosecha del olivo y de los frutales, los peregrinos llevaban al Templo ramilletes de diversas plantas.

Pésaj rememora la independencia nacional, la primera, la que ocurre con el éxodo de Egipto y se puede afirmar que es considerada la fiesta predilecta del pueblo judío.Es una fiesta hogareña y la celebración de la misma pone en la vida de los judíos un carácter vivificante y restaurador, relacionado con la vivencia de la nueva vida consecuencia de la liberación de la esclavitud.

Con esta última definición, podemos decir que Pésaj tiene una gran potencia porque conmemora dos grandes procesos de transformación: el contenido histórico que trae la liberación del esclavo que se transforma en individuo libre y, la de carácter natural por la primavera, que transforma el suelo desnudo en un campo lleno de vida y floración.

Pésaj es una de las fechas principales del año tradicional judío. Desde semanas antes, el ánimo de todos se predispone para la festividad.Dentro de las casas reina una actividad inusitada, una revolución en los ámbitos femeninos: todos los objetos y utensilios que serán utilizados en la fiesta están siendo preparados; también, los condimentos de la comida y los vinos especiales que la acompaña.

Es el momento de comer durante ocho días el pan sin levadura, el pan que se prepara exclusivamente con harina y agua.La presencia de este elemento denominado “pan de la miseria” viene del momento histórico de trascendencia mundial en que, hacia medianoche, todo un pueblo, con sus mujeres, sus niños y hasta sus rebaños, conducidos por la voluntad divina encarnada en Moisés, salió tan apresuradamente del Egipto que la masa preparada para faenar el pan no tuvo tiempo de fermentar.

Simbólicamente, está el recuerdo de tiempos de opresión e induce a los judíos a no abusar del poder, a velar por el derecho del prójimo y a ayudar al necesitado.El pan sin fermento tiene la marca de la “Justicia y de la Bondad” en la conciencia de éste pueblo. Estos sentimientos dan origen a una costumbre denominada “monedas para el trigo” y consiste en una colecta que se realiza entre los miembros de la comunidad y lo recaudado se entrega a los necesitados para la adquisición del pan y de otros elementos esenciales para la celebración de Pésaj o de la liberación del individuo.

2) Pascua Cristiana

Estamos en la Semana Santa. Para los cristianos tenemos la simbología de la muerte y la resurrección de Jesús en Cristo. Es la representación simbólica de ENTREGA del hombre común (Jesús) y el retorno de un alma que entró en contacto con lo Divino (Cristo).Lo que hace Jesús es entregar, abrir a todos los seres humanos el chakra del corazón, DAR AMOR, para que podamos así también entrar en contacto con lo DIVINO.

Estos días son excelentes para hacer una buena meditación, para hacer una limpieza física, emocional, mental y espiritual de todas las actitudes de vida del año que paso, para poder comenzar una nuevo ciclo “limpio” o conciente de las impurezas para poder seguir limpiando y la manera de hacer tal trabajo está en el proceso de agrandar dentro de nosotros nuestra capacidad de DAR AMOR.

A título de curiosidad la fiesta de Pascua de Resurrección se celebra en toda la comunidad de la Iglesia Católica el primer domingo después de la Luna Llena que sigue inmediatamente al equinoccio de Aries.La fecha de la Pascua determina las demás fechas como: el miércoles de ceniza que cae 45 días antes, la Ascensión 40 días después, el Pentecostés 50 días después y, Corpus Cristi 60 días después (siempre de la fecha de la Pascua).

3) Pascua vista con la simbología astrológica

Es muy interesante saber que el Pésaj (Pascua judía) está siempre relacionado con el 14 día de Nisán o la Luna Llena, dentro de la simbología astrológica, del signo de Aries.Lo que me impresiona bien es que los rabinos estudian profundamente todos los movimientos celestes, y guardan muchos conocimientos que vienen de los babilonios, para poder hacer el cálculo de todas las demás fiestas judías que se basan en la fecha de Pésaj.

Tenían y tienen que saber los ciclos de las Lunaciones de sus 19 años y prestar atención cuando algunos días estos cálculos caen en el día sábado para cambiar, acomodar las fechas y los días de la semana, etc. Sepan que éste año todo eso marca el inicio del año.¡Feliz Año Nuevo!

Otra cosa importante para mencionar es el hogareño ritual judío anterior a la fiesta de Pésaj, donde las amas de casa, las madres de familia tienen mucho trabajo.Para preparar esta fiesta es primordial un trabajo de limpieza, de limpieza profunda que está simbolizada por no tener ningún elemento que contenga levadura dentro de la casa en estos ocho días de festividad.

Todo tiene que ser sacado de los armarios, limpiar los objetos y el armario por dentro; todos los utensilios de la casa van a ser lavados y dejados listos para ser usado en la fiesta y todo el año.Astrológicamente, esta actitud de limpieza está asociada al signo de Piscis que es el signo anterior a Aries. Podemos siempre pensar que Aries “nace” de Piscis, Aries “sale” de Piscis y de este proceso de limpieza que nos trae concentración y de ella se aglutina la carga energética que da origen a Aries.

El inicio, el comienzo está dentro de Aries. Quince días atrás toda la colectividad judía limpiaban sus casas, tiraban las cosas que no sirven más, las que están rotas, la que están viejas, y arrancan el año con todo aquello que quieren tener. Nada está fuera de lugar, todo está cuidado. Es así que se empieza el año, es así que arranca Aries.

También es interesante relacionar estas dos culturas en sus tradiciones y simbologías. El cristianismo da origen al “CORAZÓN DE CRISTO” que está asociado a la liberación del ser por medio de su propia CONCIENCIA AMOROSA, que es equivalente a la liberación del pueblo judío de la esclavitud en Egipto.

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El simbolismo de la Rosa Cruz

Publicado por cosmoxenus en 14 Marzo 2009

Por Max Heindel.

Cuando se busca el significado de cualquier mito, leyenda o símbolo de valor oculto, es de absoluta necesidad comprender que, como cualquier otro objeto del mundo tridimensional, puede o , mejor dicho, debe ser considerado desde todos los puntos de vista, para obtener una comprensión plena y completa de él, porque todo simbolo tiene cierto número de aspectos. Cada punto de vista revela un aspecto diferente de los demás, y todos tienen el mismo derecho a que se les tenga en cuenta.

     Visto en toda su plenitud, este símbolo maravilloso contiene la clave de la evolución pasada, constitución presente y futuro desarrollo del hombre, junto con el método de realización. Cuando se presenta con una sola rosa en el centro, simboliza el espíritu irradiando de sí mismo los cuatro vehículos: cuerpo denso, vital y de deseos, más la mente, una vez el espíritu ha penetrado en sus instrumentos, convirtiéndose en espíritu humano interno.

     Pero hubo un tiempo en el que no se había alcanzado aún ese estado, cuando el triple espíritu estaba fuera de sus vehículos y no podía aún entrar en ellos. Entonces la cruz se erguía sola, sin la rosa, simbolizando las condiciones que prevalecieron en el primer tercio de la Atlántida. Todavia hubo antes un tiempo en el que el madero superior de la cruz faltaba en la constitución humana y entonces el hombre se representaba por la tau ( T ). Esto era  en tiempos de Lemuria, cuando sólo  tenía los cuerpos denso, vital y de deseos, faltando la mente. Entonces el hombre era análogo a las plantas: casto y sin deseos. En ese tiempo, su constitución no podía representarse por una cruz y, por lo tanto, se simbolizaba por una columna. ( l ).

     Este símbolo ha sido considerado fálico, emblema del libertinaje del pueblo que lo adoraba. Ciertamente, es un simbolo de la generación, pero la generación no es, en modo alguno, sinónimo de degradación.Lejos de ello, esa columna o pilar es el madero inferior de la cruz, símbolo del hombre naciente, cuando era análogo a las plantas. La planta es inconsciente de toda pasión, deseo o mal. Genera y perpetúa su especie de una manera tan pura, tan casta, que, debidamente comprendido, es un modelo para la decaída y apasionada humanidad, que debía adorarla, como cuando se les dió a las razas primitivas con ese objeto.

     El Falo y el Yona, empleados en los templos de misterios de Grecia, los dieron los hierofantes con ese espíritu y, sobre el templo, se colocaban las enigmáticas palabras: " hombre, conocete a tí mismo", que, si se comprenden son sinonimas de la Rosa-Cruz. Porque muestran las razones de la caída del hombre en el deseo, en la pasión y en el pecado, y dan la clave de su liberación. La planta es inocente, pero no virtuosa; no tiene deseos ni elección. El hombre tiene ambas cosas. Puede seguir sus deseos o no, como quiera, para que aprenda a ser dueño de sí mismo.

     Mientras fué como las plantas, hermafrodita, podía generar por si mismo, sin ayuda de otro. Pero, aunque era tan inocente y tan casto como las plantas, tambien, como ellas, era inconsciente e inerte. Para que pudiera avanzar necesitaba que los deseos lo arrastrasen y que una mente lo guiara y, por consiguiente, se retuvo la mitad de su fuerza creadora con el propósito de construir un cerebro y una laringe. Tenía, en aquel entonces, una forma redonda, semejante a la del embrión, y la laringe actual era una parte del órgano creador, que se adhirió a la cabeza cuando el cuerpo tomó la forma erecta.

     La relación entre las dos se vé hoy dia en el hecho de que el hombre, que expresa el polo positivo de la fuerza generadora, cambia su voz al llegar a la pubertad. Que la misma fuerza que construye otro cuerpo cuando se envía hacia afuera, es la que construye el cerebro cuando se la retiene, es muy claro si consideramos que el erotismo conduce a la locura, mientras que el pensador profundo se siente muy poco inclinado a las prácticas amorosas ya que emplea todas sus fuerzas generadoras en crear pensamientos en vez de malgastarlas en gratificar los sentidos.

     Cuando el hombre empezó a retener la mitad de su fuerza creadora con el objeto arriba mencionado, su conciencia se dirigió hacia dentro pàra construir los órganos. Era capaz de ver esos órganos, y empleaba la misma fuerza creadora, entonces, bajo la dirección de las Jerarquías Creadoras, en planear y ejecutar los planes de aquellos órganos, que emplea actualmente para construir aviones, casas, automóviles, teléfonos, etc. Sólo que entonces estaba inconsciente de cómo la mitad de dicha fuerza salía al exterior para generar otro cuerpo.

     La generación se efectuaba bajo la dirección de los Ángeles. en ciertas épocas del año, agrupaban a los hombres en grandes templos, donde se realizaba el acto creador. Pero el hombre estaba inconsciente de ello. Sus ojos no se habían abierto aún y, aunque le era necesaria la colaboración de un ser que tuviera el otro polo o mitad de la fuerza creadora requerida para generar, al principio no conoció a su esposa. En la vida  ordinaria, el hombre estaba encerrado dentro de sí mismo, por lo menos en cuanto a lo que al Mundo Fisico concernía. Cosa que empezó a cambiar cuando se le puso en tan íntimo contacto con otro, como en el caso del acto generador.

     Entonces, por un momento, el espiritu desgarraba el velo de la carne y Adán conoció a su esposa. Había cesado de conocerse a sí mismo, así que su conciencia fue concentrándose, cada ves más, en el mundo externo y perdiendo, correspondientemente, su percepción interna. Ésta no puede readquirirse nuevamente hasta que haya pasado el estado en el que necesita de otro ser para generar, y haya llegado al punto en el que pueda utilizar de nuevo toda su fuerza creadora a voluntad.

     Entonces volverá a conocerse a sí mismo, como cuando atravesaba el estado análogo al vegetal, pero con una importantísima diferencia: que usará su facultad creadora conscientemente y no se verá restringido a emplearla únicamente en la generación, sino la laringe, que pronunciará la palabra creadora dirigida por el espíritu, por medio del mecanismo coordinador del cerebro, así que los dos órganos formados por la fuerza creadora serán, a su debido tiempo, los medios por los cuales el hombre se convertirá en un creadór independiente y consciente de sí mismo.

     Aún en el actual grado de desarrollo, el hombre modela la materia por medio de su voz y su pensamiento a la vez, como se vió en los experimentos cientificos en los que los pensamientos crearon imagenes en placas fotográficas y en los que la voz humana creó figuras geométricas en la arena, etc.

     En proporción directa a lo desinteresado que sea, el hombre podrá dar salida a la fuerza creadora que posee. Esto le dará mas poder mental y le permitirá utilizarlo para el mejoramiento de los demás, en vez de degradarlos y sujetarlos a su voluntad.

     Aprenderá entonces a dominarse a sí mismo y cesará en su intento de dominar a los demás, salvo cuando lo haga para su bien, pero jamás con fines interesados  o egoístas. Únicamente el que se ha dominado a sí mismo está calificado para dominar a los demás y para juzgar competentemente cuándo debe hacerse así y qué es lo mejor para ellos.

     Vemos, pues, que, a su debido tiempo, el actual modo apasionado de generación será seguido por un método más puro y eficiente que el presente, y esto se halla también simbolizado en la Rosa-Cruz cuando la rosa se coloca en el centro entre los cuatro brazos. El madero más largo representa al cuerpo; los dos horizontales, a los dos brazos; y el madero corto, superior, la cabeza. La rosa está, por tanto, colocada en el lugár de la laringe.

     La rosa, como cualquier otra flor, es el órgano generadór de una planta. Su verde tallito lleva la sangre vegetal incolora y sin pasión. La rosa, rojo sangre, muestra la pasión que llena la sangre de la raza humana; pero en la rosa, el fluido vital no es sensual, es casto y puro. Así que es un escelente simbolo de los organos generadores en estado purísimo y santo, estado que el hombre alcanzará cuando haya limpiado y purificado su sangre de todo deseo, cuando se haya hecho casto, puro, análogo a Cristo.

     Por lo tanto, los Rosacruces esperan ardientemente el día en el que las rosas florezcan en la cruz de la humanidad, y los Hermanos Mayores saludan al alma anhelante con las palabras de la bienvenida rosa-Cruz: " Que las rosas florezcan en tu cruz ". Por consiguiente, este saludo se emplea en las Fraternidades locales por el lector, que lo dirige a la asamblea de estudiantes, probacionistas y discipulos, que responden al saludo diciendo: " y en la tuya".

     San Juan habla de su purificación (1, 3:49) y dice que aquél que nace de Dios no puede pecar, porque guarda dentro de sí su semilla. Es una necesidad absoluta para progresar, que el aspirante sea casto. Pero debe tenerse muy presente que la castidad absoluta no se le exige al hombre hasta que haya alcanzado la preparación necesaria para las grandes Iniciaciones, y que es un deber que tenemos para con el todo, el perpetuar la raza.

     Si somos capaces, mental, moral,  fisica y económicamente, podemos ejecutar el acto de la generación como un  Santo Sacrificio ofrecido en el altar de la humanidad, pero no para gratificar el placer sexual, perto tampoco debe realizarse austeramente, en una repulsiva disposición mental, sino gustosamente, dándonos a nosotros mismos y haciendo uso del privilegio de suministrar a algún amigo, que está deseando renacer, un nuevo cuerpo apropiado para su desarrollo.

     De esta manera, también lo ayudaremos a que florezcan las rosas en su cruz.

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El lado oculto de las palabras. Mensajes de ida y vuelta

Publicado por cosmoxenus en 8 Marzo 2009

Alfonso Colodrón

"Las grandes palabras se utilizan con bajos fines, las pequeñas palabras se utilizan con fines elevados. Las grandes palabras son de uso corriente, las pequeñas palabras tienen una utilización estratégica" (Lao Tse)

En el Génesis se cuenta cómo al ver Yahvéh la Torre de Babel, que los humanos habían construido para que su cúspide llegara hasta el cielo, se dijo: "Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible. Ea, pues, bajemos y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo" (Génesis, 11, 6-7).

La tradición popular atribuye a este relato bíblico el origen de las diversas lenguas. Pero su alegoría resume magistralmente la naturaleza múltiple de la palabra. Por medio de ella, somos capaces de crear o destruir, embelesar o envenenar, herir o curar. Con las palabras ocultamos nuestros pensamientos vergonzantes o expresamos nuestras emociones más sublimes.

Las palabras son las mallas de la red en la que quedan atrapados nuestros recuerdos individuales y nuestra historia colectiva. Constituyen los ladrillos con los que se han construido las grandes obras de la literatura universal, que nos han hecho llorar y reír, apasionarnos y soñar, por hacerse eco de la misma vida con sus gozos y sus sombras, sus miserias y toda su grandeza. Como afirmó Lao Tse hace más de 2.500 años, las grandes verdades se expresan con palabras sencillas y las grandes palabras generalizan la mentira. Detrás de las palabras se esconden la intención o el vacío, los tópicos más frívolos o las más elevadas comprensiones.

Un ruido que no cesa

Hoy día las palabras nos invaden. Las pronunciadas y las escritas, las dichas y las que, apenas sugeridas, quedan flotando en el aire. Nuestro ruido mental es sobreestimulado y sale de nuevo afuera para engrosar el universo de estereotipos con los que nos defendemos. Se establece de este modo un terreno común de acuerdo, para proteger el territorio mucho más comprometido de una auténtica comunicación: una unión común con el otro.

Los profesionales de algunas disciplinas científicas oscurecen a veces deliberadamente su lenguaje. El mensaje subyacente es doble. Para los legos en la materia: "Coto privado, prohibido inmiscuirse". Para los colegas: "Lo expuesto es nuevo y meritorio: su ininteligibilidad es la prueba".

La radio y la televisión no cesan de emitir día y noche palabras en forma de anuncios, noticieros, discursos y teleseries. Muchas tertulias de los medios de comunicación parecen rendir culto a la Gran Ceremonia de la Vacuidad. Tal vez su vértigo sólo oculte un único mensaje: "No tengáis miedo a la soledad ni a la muerte; las palabras nos harán olvidar el inexorable paso del tiempo". Es entonces cuando el silencio se convierte en un bien tan preciado como el agua pura de manantial o el aire no contaminado y cuando, cual bocanada de aire fresco, nos llega la frase escrita en la puerta de algunos monasterios: "¿Por qué romper el silencio si no es para mejorarlo?".

Las realidades fabricadas

Los medios de comunicación sirven de filtros protectores contra el dolor ajeno. Las tragedias y los sufrimientos de los demás nos llegan en blanco y negro, como esquelas amortiguadas por el tiempo. O en tecnicolor entre película y película de Holliwood. Apenas intentamos empezar a digerir una noticia, otra viene a borrarla ocupando de nuevo el espacio de los sentidos y del corazón. Lo que sucede muere irremediablemente ante nuestra impotencia para cambiar su curso. Las reseñas de lo acontecido reviven mediante palabras lo que fue y ya no es. A medida que se ensancha nuestra conciencia con la recepción de datos, nuestra energía queda aprisionada por los límites de la geografía y de la política. Ésta invade el silencio con la pretensión de ocupar un lugar cada vez mayor en el vasto entramado de lo real.

Enmascarar las palabras es una técnica que ha llegado a una extrema sofisticación en el ámbito político. Tal vez, porque uno de los objetivos principales de partidos y Gobiernos sea conseguir convencer al máximo de votantes mediante la persuasión. Lejos queda ésta del concepto que de ella tenía Platón como la capacidad para "conducir el alma por la vía de la verdad". Las promesas vagas se convierten en eslóganes; la apelación a los sentimientos primarios se refuerza con tópicos; los datos se combinan o se sacan de contexto, convirtiéndose en titulares noticiables. En esta especie de mercadillo, el mejor "voceador" obtiene la mayor clientela. Al final, ¡la última palabra la tienen las palabras portadoras de mensajes eficaces!

Los comunicados diplomáticos miden milimétricamente cada verbo y cada adjetivo; los adverbios o su ausencia están cargados de matices. No es lo mismo que un Gobierno "siga con interés", (toma nota de) los asuntos de otro país, que esté "altamente preocupado" (desearía una pronta solución); es muy distinto que "exprese su más enérgico rechazo" (toma de posición que puede no conllevar ninguna acción) o que haga saber que "podría no permanecer pasivo" (amenaza velada, por ejemplo, de un bloqueo comercial o de cualquier otra medida de presión).

Existen multitud de "fórmulas mágicas" que tienen un rotundo impacto. Por ejemplo, el Departamento de Estado norteamericano lanzó en 1990 "dudas razonables" sobre las causas del agrandamiento del agujero de ozono. Con éstas dos sencillas palabras lograba retrasar la adopción de medidas para limitar la contaminación atmosférica producida en parte por la industria automovilística.

Los comunicados gubernamentales suelen minimizar los malos resultados y magnificar los logros. Basta con dar la vuelta a una frase. Así, el comunicado oficial "el índice de desempleo ha descendido respecto al mismo mes del año anterior" puede ocultar un aumento real de decenas de miles de personas en paro. Pero tal vez, una de las técnicas más utilizadas por todos los Gobiernos del mundo sea el eufemismo, que "suaviza" la realidad: detrás de una limpieza de calles policial puede esconderse un número indeterminado de detenciones ilegales o una brutal redada; cuando un Ejército se felicita por haber alcanzado su objetivo puede que quiera decir que bombardeó un campo de refugiados, y si ha obtenido el control de la zona tal vez esté omitiendo informar que se han desplazado a miles de campesinos o que se ha arrasado una ciudad entera. A quien ande desprevenido sólo le quedará una leve sensación de que el orden ha sido restablecido.

La "personalidad" de los vocablos

Cada palabra puede tener múltiples connotaciones según dónde y quién la emplee. A fin y al cabo sólo son representaciones simbólicas de objetos, sentimientos o conceptos abstractos. El color y el olor se lo ponen los prejuicios, la información previa y la experiencia personal. Cada cerebro individual es un traductor simultáneo, más o menos fiel, de lo que oyen los oídos o lee la vista (o el tacto en el sistema Braille). La simple palabra "casa" sugiere imágenes muy distintas a un esquimal que viva en un iglú, a un beduino que desmonte su tienda al ritmo de las estaciones, a un campesino mexicano de un pueblo colonial o a cualquier urbanista occidental que viva en un apartamento de bloques periféricos.

A pesar de los diccionarios y de las Academias de la Lengua, las palabras, como los virus mutantes, se transforman cada día, aparecen y desaparecen, se mezclan y cambian de significado. En algunos países como Argentina, México o Uruguay, verbos tan usuales como coger no pueden utilizarse sin una carga sexual; cualquier español deberá sustituirlo allí,  por "sujetar" "tomar" o "agarrar", so pena de verse sometido a bromas como la que me hizo un amigo uruguayo en Montevideo: al decirle que había tenido que "coger" dos autobuses para ir a verle, respondió con tono de guasa: "¡Qué bárbaro, vos "cogés" cualquier cosa!

Una fiesta "padrísima" en México significa que es genial, divertida, que vale la pena. Una situación "madre" es, por el contrario, una situación difícil y no deseable. Así pues, las palabras no sólo tienen género, sino sexo e incluso connotaciones machistas, según las culturas.

El lenguaje "políticamente correcto", a pesar de sus exageraciones, ha encendido el debate sobre la revisión de todo término con connotaciones degradantes para las personas. Algunos de sus aciertos se van imponiendo paulatinamente, como decir drogadependientes -que denota una enfermedad o una debilidad-, en lugar de drogadictos -que se asocia con perversión o delincuencia-; igualmente se ha sustituido la palabra subnormal -calificativo peyorativo para designar a quien está por debajo de la norma-, por discapacitado -que denota simplemente una insuficiencia funcional o una carencia orgánica.

Tal vez sea hora de eliminar de nuestro vocabulario las frases, aparentemente inocentes, pero que puedan suponer menosprecio hacia otras culturas, pueblos o minorías. Imaginemos el asombro de cualquier extranjero si le contamos que un colega "ha hecho el indio" por asumir la defensa de sus compañeros de trabajo, ya que después de "trabajar como un negro" durante diez años, ha sido tomado por "cabeza de turco" y despedido. El jefe que "es un judío" le ha "engañado como un chino" y le ha "gitaneado la indemnización".

¡Traga tiérrame!

Las palabras, como las personas, tienen su sombra y su grandeza, sus intenciones dobles, que impactan como torpedos por debajo de la línea de flotación, y significados sublimes por encima del nivel de la intención. Los lapsus ligüísticos están llenos de significados. Los tres volúmenes de La psicopatología de la vida cotidiana de Sigmund Freud constituyen toda una enciclopedia pionera de los mismos. Hoy día el lenguaje corriente identifica ya los "lapsus freudianos" como esas asociaciones aparentemente absurdas, esos errores y olvidos significativos, que revelan el subconsciente de quienes los cometen: la verdadera realidad oculta más allá de lo gramaticalmente expresado.

Mi prima Angélica salpica su conversación con aparentes despropósitos, que al final tienen su dosis de sabiduría. Cuando se enamoró por enésima vez, creyéndose Julieta, llamaba siempre suspirando a su amante: "¡Ay, mi Romero!". Sólo se le escapaba cada vez una "r" de más, pero su voz inundaba a su Romeo con la fragancia del romeral que rodea la casa de campo en la que vive. A pesar de que en aquellos años no sabía que su "Romero" fracasaría posteriormente en todos sus negocios, siempre decía ufana cuando le presentaba a los amigos: "Tiene una gran porvenir detrás de él". Conociendo su buen corazón, las personas más cercanas solemos eliminar el adverbio "no", que se le escapa a veces, para descubrir sus auténticos sentimientos, lo mismo que hacía Freud a veces para interpretar el inconsciente de sus pacientes. Así, por ejemplo, cuando Angélica recibe invitados en su casa para comer y éstos llegan con adelanto, a veces se le escapa: "Estoy encantada de que no halláis llegado antes". Al final, en el pueblo la apodaron "!traga tiérrame!, pues nunca sabían cuando decía lo que realmente se le entendía o pensaba lo que literalmente decía.

En muchas ocasiones hasta las erratas de imprenta cobran su significado, como la encontrada en una Introducción a la programación neurolingüística, publicada en 1994, que explica que el nivel de aprendizaje espiritual es aquél en el que "consideramos y revisamos las grandes cuestiones matafísicas". Podemos preguntarnos si el traductor o el corrector de pruebas pensó que lo metafísico "mata" simplemente el nivel físico.

La palabra creadora

Se dice que más vale una imagen que mil palabras, pero una imagen capaz de transfigurar la realidad es capaz de ser evocada por un solo verso inmortal. La poesía tiene la virtud de arrancarnos del fondo del alma los sentimientos y experiencias más sublimes, hacerlas revivir y transformarnos . Pocos como el poeta peruano César Vallejo han descrito con menos palabras el dolor profundo ante la muerte de un ser querido, que asocia a algo tan sencillo como el sentimiento de impotencia cuando se nos "quema el pan a la puerta del horno" o a los efectos devastadores de "cien caballos de Atila", en su poema que empieza: "Hay penas en el alma…!

Cuando la palabra surge del propio organismo, de la experiencia vivida o del silencio interior es capaz de mover montañas. Es de aquí de donde surgen las palabras que curan, que se transforman en bálsamo milagroso para quien sufre, por estar impregnadas de compasión compartida. Son las palabras de poder que crean realidades en armonía con la Gran Realidad. Tal vez porque pronunciar el verdadero nombre de las cosas signifique conocer su esencia íntima y poseerlas. Es así como Gedo, el protagonista de epopeya, "El mago de Terramar", podía hablar con los animales, porque conocía su verdadero nombre secreto.

Todas las antiguas Tradiciones, poseen sus palabras sagradas que contienen el origen y el fin del Universo, la esencia divina. En los Vedas, AUM (pronunciada OM) es el mantra por excelencia: la palabra de un enorme poder vibratorio, capaz de adentrarnos en el Misterio y fundirnos con el Todo. Tao es el "origen de cielo y tierra del que no se puede hablar" de la filosofía taoísta. El Evangelio de San Juan la Palabra misma es el alfa y omega, el principio y el fin: "En el principio la Palabra existía…. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe… En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres". En estos niveles, es la gran revelación de la Palabra, que se encarna, fundiendo Espíritu y Materia, lo divino y lo humano.

"Ser humano", año 2, nº 8, septiembre de 1996

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El lenguaje simbólico

Publicado por cosmoxenus en 28 Febrero 2009

Para el estudio de cualquier ciencia es necesario conocer previamente el lenguaje en el que se expresará y no siempre lo que se utilizan son palabras o conceptos concretos. En las ciencias "formales", se usan las abstracciones matemáticas o geométricas y el lenguaje concreto, mientras que en Astrología utilizamos las abstracciones matemáticas y los ángulos geométricos unidos al lenguaje simbólico. En ambos casos se trata de lenguajes legados por la tradición cultural de los pueblos que nos han precedido en el tiempo. Se hable de matemáticas o de astrología.

Este lenguaje que vamos a aprender, de ningún modo es irracional, sólo tiene un orden de desarrollo lógico diferente, como ocurre con la música, las artes o el psicoanálisis. Aquí es conveniente recordar que el ser humano no piensa en palabras, sino en imágenes. Nuestra manera de pensar no se diferencia de la del hombre primitivo, salvo que el hombre actual ha desarrollado diferentes lenguajes con distintos signos para expresar palabras o pensamientos. El hombre primitivo, al regresar a la caverna, después de un accidentado día de caza, solo podía narrar lo acontecido a través de sonidos que acompañaba con gestos e imágenes, como aún se pueden ver en ciertos afloramientos.           

Las repetición de esas imágenes las fueron reduciendo a símbolos hasta formar palabras y por fín un lenguaje.    

El lenguaje de las estrellas o simbólico es muy parecido al proceso de sintetización del pensamiento, una vez aprendido es afín a cualquier otro lenguaje, de hecho el lenguaje astrológico transciende las fronteras lingüísticas naturales y es de índole universal. Comprender el lenguaje de las estrellas es más parecido a entender la música, las artes o el alma humana, que al recuento numérico de las matemáticas o la inacabable clasificación de las especies botánicas.

El lenguaje simbólico se aprende activando el lado derecho del cerebro, cerca del área del sentido musical, del sentido del humor y del sentido religioso, es decir, el lado de la mente abstracta. La matemáticas y la astrología son ciencias   muy antiguas y afines, tanto que en un principio estaban unidas. Los hombres de las culturas pasadas razonaban con números y con figuras geométricas para resolver problemas de todas índoles, tanto en el terreno de lo práctico como en el de los conceptos abstractos. Estos mismos razonamientos geométricos y numéricos también se aplicaron para resolver problemas humanos y religiosos.

La Astrología de nuestro tiempo se ha quedado entre estos dos terrenos y se aplica preferentemente para resolver problemas humanos, manteniendo el lenguaje numérico y religioso, de tal manera que será corriente hablar de dioses, de figuras geométricas y de números. En el lenguaje astrológico, los números , los ángulos geométricos y los dioses se entienden de manera diferente a como lo hacen las ciencias aplicadas   cuando utilizan los números y la geometría, y por supuesto la referencia a los dioses nada tiene que ver con los conceptos religiosos al uso. En el lenguaje astrológico, utilizamos los nombres de los dioses antiguos en un sentido simbólico, no religioso ni místico. Desde el punto de vista astrológico, los dioses que aquí se expresan, solo pueden ser el reflejo velado y escindido de una presencia mistérica inextrincable, íntima con ella misma.

- La vereda que recorre el astrólogo, vá bordeando el camino iluminado por donde transcurre la verdad, es decir, la experiencia del " Ser ". Sin embargo la Astrología no puede considerarse     "camino " o " vía " de realización, a lo mas, vereda de acercamiento difícil y poco recomendable, pues escasean los astrólogos místicos.-

Así que cuando hablamos de dioses nunca lo hacemos del " Ser ", solo nos referimos a las veladuras que de Él percibimos. De tal manera que los dioses de la Astrología solo son la sobra sobre un velo, de una verdad aún mayor que transciende al estudioso de esta ciencia. Por ello en la interpretació n astrológica, las palabras " dioses " o sus nombres particulares están vacías de contenido religioso o místico, en contrapartida, están repletas de simbología humana como veremos mas adelante.

Para entrar en el universo simbólico es muy conveniente tener un conocimiento previo de los mitos y las leyendas que les dan sentido y vida. Los mitos y las leyendas juegan un papel de reglas mnemotécnicas que permitirán retener un gran cúmulo de información.

En el lenguaje simbólico cada cuerpo celeste tiene un nombre de dios, una leyenda, un mito y una simbología cargada de conceptos. Cada uno de estos conceptos son como cajas herméticas, que al abrirlas nos muestran un rico contenido expresivo, fiel reflejo de una parcela del inconsciente colectivo de la humanidad. Esta primera parte del lenguaje celeste queda así ligado al lenguaje simbólico.

La característica fundamental del simbolismo utilizado en astrología, es su naturaleza multiplicadora; al tiempo que representa a una determinada fuerza planetaria, significa un tipo de expresión   humana, un modo de comportamiento o una identificación con cierto tipo de personas, cosas o acontecimientos. – con los efectos que cabe esperar de ellos en la esfera personal o individual.-

Jung dice que: " el símbolo es un lenguaje de imágenes y emociones basados en la condensación expresiva y precisa que habla de verdades transcendentes, exteriores al ser humano, – orden cósmico – y de sentimientos interiores – pensamiento, orden moral, evolución anímica – " Para comprender el lenguaje simbólico podemos pensar en una gigantesco microchip capaz de almacenar y reciclar información exacta y concisa. El lenguaje simbólico es toda una psicomaquinaria capaz de transformar energía y expresar conceptos precisos.

Cirlot afirma que: " El símbolo es una realidad casi exclusivamente anímica que se proyecta sobre la naturaleza,   bien tomando a sus seres como elementos idiomáticos ( como ocurre en la simbología astrológica, cuando utilizamos las formas de ciertos animales ) o bien convirtiéndolos en personajes que participan en el drama de cada individuo ". Los personajes mitológicos desarrollan a la perfección todos los dramas humanos y son un fiel reflejo de nuestro mundo inconsciente.

El símbolo por sí mismo no se puede conocer, porque en el símbolo lo particular representa lo general, no como en un sueño o una sombra, sino como viva y momentánea revelación de lo inescrutable. Como dice Saurier: " Son la expresión sintética de una ciencia maravillosa de la cual los seres humanos han perdido el recuerdo – pero que – enseñan todo lo que ha sido y será, bajo una forma imperturbable" . El simbolismo es pues, un lenguaje que transciende las barreras físicas, lingüísticas y temporales de todos los seres humanos, es un lenguaje inmutable pero cognoscible. Es labor del astrólogo y del psicólogo recordar, aclarar, actualizar y llevar a la conciencia individual el mensaje contenido en los símbolos.

Para facilitar la tarea de aprendizaje, tomaremos la función del símbolo como un elemento didáctico y trataremos de expresarlo a través de la ley de semejanzas o correspondencias astrológicas. Unas veces haremos uso de las correspondencias tradicionales y otras adoptaremos las que nos ofrece la escuela psicoanalítica. Para utiliza las correspondencias y las analogías es conveniente hacer uso del sentido artístico, pues como dice Coommaraswany, erudito orientalista, especialista en arte Indio, persa y árabe: " El simbolismo es el arte de pensar en imagenes ".

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RITUAL Y CEREMONIA

Publicado por cosmoxenus en 28 Febrero 2009

Radha Burnier

Todos los ritos y ceremonias que tienen significado espiritual, distinto a las ceremonias mundanas de las personas reales o importantes, etc., tienen por objeto penetrar el gran misterio subyacente en la vida.

Los participantes son aquellos que desean seguir el camino que conduce al descubrimiento del misterio.

El trabajo ceremonial, está ayudado por la belleza de los colores, del sonido, del  olor y del movimiento.   Todas estas cosas tienen un impacto en la conciencia.

Pero la eficacia del ceremonial no consiste en perderse en el estallido de los colores y del sonido.   Esto no es un fin en sí, ni la ocasión de una determinada forma de placer.

Todo esto forma parte del medio de descubrir el misterio al final del sendero.

El sendero tiene dos aspectos : la ayuda vi-a-vis de uno mismo y la ayuda vis-a-vis de los demás – ninguno puede existir sin el otro.

Ayudarse a sí mismo, implica cambiar, y purificarse, y la purificación de sí mismo ayuda a la purificación del todo, porque cada gota purificada en el océano conduce a la purificación final de todo el océano.

En el servicio hacia los demás, hay el cambio y la renovación de sí mismo a condición de que el servicio sea desinteresado .   Los dos aspectos del sendero tienen necesidad de materializarse en el trabajo ceremonial, cuya fuerza debe irradiar hacia el exterior así como purificar al oficiante.

El ceremonial tiene poco valor a menos que esté conducido por el espíritu de seguir el sendero, como un sacramento compuesto de palabras, de actos, de sentimiento y de pensamiento consagrados .

Entonces la ceremonia reviste un poder que ninguna intencionalidad mecánica puede evocar.

El sacramento es la ausencia del yo;  el sacrificio es la ausencia del yo en el sentido de lo sagrado.

Sin semejante sacrifico interior, la ceremonia se convierte en una actividad profana más.

En la Edad Media, el alquimista mezclaba y fundía los elementos, después el calor del fuego producía un elemento totalmente nuevo,   De manera parecida, en el curso de una verdadera ceremonia, son utilizados varios elementos  :  pensamiento, acción, palabras, emociones, música, incienso, colores, y símbolos.

Cada participante hace entrega de sí mismo y todo eso se completa por la presencia y las fuerzas invisibles.

Si todos los elementos están bien mezclados por el fuego de la purificación, emergerá un nuevo elemento del crisol del ritual, que traspasa toda descripción, una influencia que llena el corazón del oficiante y es una bendición para todos.

El ceremonial, es una forma particular de servicio, que puede hacer creer a aquellos que se encargan de ello, que forman un grupo especial .

Pero ninguna forma de servicio confiere un estatuto especial o un privilegio a nadie.

Otros siguen el sendero de maneras diferentes, y el que trabaja por las ceremonias puede ser activo también en otras líneas.

En definitiva, el sendero exige que todos los apoyos exteriores se abandonen  :  ceremonias, libros, maestros, etc…porque cada uno debe progresar solo.

Por consiguiente, incluso comprometido en el ceremonial, hay que renunciar al apego al ceremonial.

Semejante apego es un impedimento en el sendero, conocido en la doctrina buddhista como Sitta- Cata-Paramasa.

Aunque el ceremonial, tiene que celebrarse de todo corazón y consagrando todo su pensamiento, si se propone hacerlo, no depende de ello ninguna vida o progreso .

El desapego interno es fácil, si la ceremonia se celebra como un acto consagrado cuya finalidad es el servicio.

Una obra de arte, no es la suma total de diferentes pigmentos.    La belleza emerge del mensaje que irradia la pintura.

Parecidamente, el trabajo ceremonial no es la suma total de sus partes.

Trasmite un mensaje relativo al misterio subyacente en el universo;  un misterio que, en realidad, no es un secreto porque ha sido proclamado a través de las edades.   Pero permanece secreto para aquellos que no comprenden, que no ven la luz interior que brilla sobre el hecho de que toda vida es Una.

Nadie puede conocer este secreto por los símbolos o por las palabras, sino más bien por el sacrificio y el servicio.

Se puede observar con gozo la gran belleza de la creación, como lo hacía el joven señor Budhha, pero no se puede evitar ser consciente al mismo tiempo del sufrimiento subyacente.

Toda la vida es dependiente de otras vidas; las de las plantas, los insectos, los pájaros, los animales y los hombres que sirven de botín la unas a las otras.

Pero el hombre que se coloca por encima de la gran ley de sacrificio y lo utiliza todo para conseguir su propia meta, se aferra a la naturaleza en sí, su alimento y su origen.   Sin embargo, el sacrificio no es dolor y pérdida. 

Cuando uno ve el Uno, en el que todo existe, ¿ qué sacrificará y a quién ?…Todo forma parte de un todo, y el sacrificio se convierte en gozo, el misterio ha sido desvelado y el secreto realizado.

Para llegar a eso, las palabras no tienen que ser más que simples fórmulas.

Los símbolos dejan de ser símbolos, si están faltos de contenido interno, de fuerza que debe ser como una flecha que va derecha al corazón.   El ceremonial debería abrir el corazón a las verdades.  Sólo si es así, y si no se trata únicamente de un ejercicio colectivo, es cuando el ceremonial tiene valor.

Cuando aquellos que celebran un ritual son atraídos por el lado externo, si están preocupados por las formas en las que no hay vida, eso es superstición.

Sólo una cualidad trascendente, el poder de las verdades realizadas y compartidas que anima la forma del ceremonial, puede evitar que éste se convierta en un campo de oscuridad.

Una verdadera ceremonia, es un entrenamiento en la vida.

Enseña a prestar atención y a estar despierto.

Sin atención no es posible hacer lo debido, en el momento preciso y en la medida exacta, ni combinar la exactitud con al gracia, la precisión con la espontaneidad, tal como lo exige el ritual.

Se aprende también que el contenido da valor a la forma, que, de otro modo, no tiene sentido.   Además se aprende a ser consciente de lo que uno es más que de lo que uno hace.   Porque lo que uno es, es el contenido, y lo que uno hace es la forma.

Lo que una persona es sale de sí misma, incluso, si ella no dice, ni hace nada.

El silencio de un hombre santo tiene más valor que todo un tratado de palabras producido por un hombre insensato, irreflexivo.

La verdad es una luz que lo ilumina todo cuando brilla.

La ceremonia enseña que toda existencia es un templo.

El trabajo hecho por el ritual tiene que proyectarse hacia el exterior.

La inspiración que se deriva tiene que irradiar en la vida, con el fin de que se pierda el sentido de lo externo, de lo sagrado y de lo profano y que el corazón sea santificado por la armonía.

( The American Theosophist, primavera 1977 )

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