Archivos de la categoría ‘Iniciación’
INGRESO EN ORDENES INICIATICAS
Publicado por cosmoxenus en 22 Abril 2009
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ATRAVEZAR EL VACIO INTERIOR
Publicado por cosmoxenus en 12 Abril 2009
En el proceso del despertar de la conciencia, como en todas las iniciaciones, pasamos por lo que algunos llaman, la noche oscura del alma, o lo que en mi caso llamaría, atravesar un desierto; como sea que lo llamemos, hemos dado un "salto al vacío". En este punto, sólo nos queda aferrarnos a nuestro centro, mantener el norte, aunque no sepamos cómo dirigirnos hacia él, y a pesar de nuestra angustia, dudas y miedos, sólo queda entregarse.. . morir a nuestros viejos esquemas, para así permitir el florecimiento de lo nuevo; al igual que en los procedimiento alquímicos para que se dé la trasmutación del metal, primero ha de pasar por la putrefacción. Pero, ¿cómo morir concientemente? , ¿cómo entregarnos? , ha de ser desde el corazón! Sin embargo como llegar hasta él!; se nos ha enseñado el camino de la mente, pero el del corazón?, entre mas "pensemos " más nos perdemos, quedando presos de nuestros miedos, a merced de la inercia, que intenta llevarnos a nuestro estado anterior "más cómodo, conocido y aparentemente seguro", entonces se desata una lucha interior, hay que dar el paso y no sabemos cómo, al final tras nadar en contra de la corriente estamos agotados; el morir-renacer desde el corazón, es por el contrario un proceso fácil, no implica lucha sólo entrega…, no es resistencia, es flexibilidad. ..
Hace falta mirarnos en nuestra justa dimensión, re-conocernos en nuestro dolor (que es fuego trasmutador ), sincerarnos con humildad y responsabilidad (que es amor), permitir el desintegrarnos, llorar lo que sea necesario y sobretodo, confiar, el fuego del dolor a la luz del amor es la alquimia de la conciencia.. .
Entonces con humildad "pido" , me "re-conozco" , hago mi dolor "verbo"y así al pedir me alineo con el alma, o lo que es lo mismo, puedo emitir y recibir; al "re-conocerme" es decir mirarme con sinceridad y humildad dejando a un lado el ego, activo mi 6º centro que es visión interior; a la luz de la sinceridad que es verdad y que parte de la mirada de un corazón humilde, con responsabilidad que es el reconocimiento vivo del propio ser, entro en el caudal de la energía de amor sabiduría, la luz del alma, consiguiendo ascender al lenguaje del corazón que es amor; al hacerlo "verbo" implico concientemente la energía de la inteligencia activa de la humanidad, como el relato del génesis, para el proceso de creación (nacimiento) se necesita del verbo "…y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros…" .Solo nos queda "confiar", es decir volver al corazón, la confianza es intuición verdadera que nace de un corazón sereno.
Por este medio descubriremos nuestra llama interna que ilumina "la noche oscura", que es agua viva para atravesar el desierto, entonces ya no caemos más al vacío.
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VERDADEROS Y FALSOS INSTRUCTORES ESPIRITUALES
Publicado por cosmoxenus en 10 Abril 2009
Hemos insistido frecuentemente sobre la distinción que hay que hacer entre la iniciación propiamente dicha, que es el vinculamiento puro y simple a una organización iniciática, vinculamiento que implica esencialmente la transmisión de una influencia espiritual, y los medios que podrán ponerse en operación después para contribuir a hacer efectiva una iniciación que primero no era más que virtual, medios cuya eficacia está subordinada naturalmente, en todos los casos, a la condición indispensable de un vinculamiento previo. Estos medios, en tanto que constituyen la ayuda aportada desde afuera al trabajo interior del que debe resultar el desarrollo espiritual del ser (y entiéndase bien que jamás pueden suplir de ninguna manera a ese trabajo mismo), pueden ser designados, en su conjunto, por el término de instrucción iniciática, tomando éste en su sentido más extenso, y no limitándole a la comunicación de algunos datos de orden doctrinal, sino comprendiendo en él igualmente todo lo que, a un título cualquiera, es de la naturaleza de guiar al iniciado en el trabajo que cumple para llegar a una realización espiritual a cualquier grado que sea.
Lo que es más difícil, y sobre todo en nuestra época, no es ciertamente obtener un vinculamiento iniciático, lo que es quizás a veces muy fácil; lo que es difícil es encontrar un instructor verdaderamente calificado, es decir, capaz de desempeñar realmente la función de guía espiritual, así como acabamos de decirlo, aplicando todos los medios convenientes a sus propias posibilidades particulares, fuera de las cuales es evidentemente imposible, incluso al Maestro más perfecto, obtener ningún resultado efectivo. Sin un tal instructor, como lo hemos explicado ya precedentemente, la iniciación, aunque ciertamente válida en sí misma, desde que la influencia espiritual ha sido realmente transmitida por medio del rito apropiado, permanecería siempre simplemente virtual, salvo en casos de excepción muy raros.
Lo que agrava todavía la dificultad, es que aquellos que tienen la pretensión de ser guías espirituales, sin estar calificados de ninguna manera para desempeñar este papel, probablemente jamás han sido tan numerosos como en nuestros días; y el peligro que resulta de eso es tanto mayor cuanto que, de hecho, esas gentes tienen generalmente facultades psíquicas muy poderosas y más o menos anormales, lo que no prueba evidentemente nada desde el punto de vista del desarrollo espiritual y lo que, incluso, ordinariamente es un indicio más bien desfavorable a este respecto, pero que por eso no es menos susceptible de provocar la ilusión y de imponerla a todos aquellos que están insuficientemente prevenidos, y que, por consiguiente, no saben hacer las distinciones esenciales. Por consiguiente, no se podría tener la suficiente precaución contra esos falsos instructores, que, no pueden sino extraviar a aquellos que se dejan seducir por ellos y que todavía deberán estimarse afortunados si no les ocurre nada más penoso que perder su tiempo; por lo demás, que no sean más que simples charlatanes, como hay muchos actualmente, o que se ilusionen ellos mismos antes de ilusionar a los demás, no hay que decir que eso no cambia en nada las consecuencias, e incluso en un cierto sentido, aquellos que son más o menos completamente sinceros (ya que puede haber en eso muchos grados) son quizás todavía más peligrosos en razón de su inconsciencia misma. Apenas hay necesidad de agregar que la confusión de lo psíquico y de lo espiritual, que desgraciadamente está tan extendida en nuestros contemporáneos y que hemos denunciado en muchas ocasiones, contribuye en una amplia medida a hacer posibles las peores equivocaciones a este respecto; si se junta a eso el atractivo de los pretendidos "poderes" y el gusto por los "fenómenos" más o menos extraordinarios, que por lo demás se les asocian casi inevitablemente, se tendrá una explicación bastante completa del éxito de algunos falsos instructores.
Sin embargo, hay un carácter por el que muchos de éstos, si no todos, pueden ser reconocidos bastante fácilmente, y, aunque no es en suma más que una consecuencia directa y necesaria de todo lo que hemos expuesto constantemente sobre el tema de la iniciación, no creemos inútil, en presencia de las preguntas que se nos han formulado en estos últimos tiempos a propósito de diversos personajes más o menos sospechosos, precisarlo todavía una vez más de una manera más explícita.
Quienquiera que se presenta como un instructor espiritual sin vincularse a una forma tradicional determinada o sin conformarse a las reglas establecidas por éstas no puede tener verdaderamente la cualidad que se atribuye; según los casos, puede ser un vulgar impostor o un "ilusionado" ignorante de las condiciones reales de la iniciación; y en este último caso más todavía que en el otro, es de temer que, muy frecuentemente, no sea, en definitiva, nada más que un instrumento al servicio de algo que quizás ni siquiera sospecha él mismo. Diremos otro tanto de lo mismo (y por lo demás este carácter se confunde forzosamente hasta un cierto punto con el precedente) de quienquiera que tiene la pretensión de dispensar indistintamente una enseñanza de naturaleza iniciática a no importa quién e incluso a simples profanos, desdeñando la necesidad, como condición primera de su eficacia, del vinculamiento a una organización regular, o también de quienquiera que procede siguiendo métodos que no son conformes con los de ninguna iniciación reconocida tradicionalmente. Si se supieran aplicar estas pocas indicaciones y atenerse siempre a ellas estrictamente, los promotores de "pseudo-iniciaciones", de cualquier forma que estén revestidos, se encontrarían casi inmediatamente desenmascarados; ya solo quedaría el peligro que puede venir de representantes de iniciaciones desviadas, aunque reales, y que han dejado de estar en la línea de la ortodoxia tradicional; pero ese caso está ciertamente mucho menos extendido, al menos en el mundo occidental, y, por consiguiente, es evidentemente mucho menos urgente preocuparse de él en las circunstancias presentes. Por lo demás, podemos decir al menos que los "instructores" que se vinculan a tales iniciaciones tienen generalmente, en común con los otros de los que acabamos de hablar, el hábito de manifestar sus "poderes" psíquicos a todo propósito y sin ninguna razón válida (pues no podemos considerar como tal la de atraerse discípulos o retenerlos por este medio, lo que es la meta a la que apuntan más ordinariamente), y de atribuir la preponderancia a un desarrollo excesivo y más o menos desordenado de las posibilidades de ese orden, lo que es siempre en detrimento de todo verdadero desarrollo espiritual.
Por otra parte, en lo que concierne a los verdaderos instructores espirituales, el contraste que presentan con los falsos instructores, bajo los diversos aspectos que acabamos de indicar, puede, si no hacerles reconocer con una entera seguridad (en el sentido de que estas condiciones, aunque son necesarias, pueden sin embargo no ser suficientes), al menos ayudar a ello enormemente; pero aquí conviene hacer todavía otra precisión para disipar algunas ideas falsas. Contrariamente a lo que muchos parecen imaginarse, no es siempre necesario, para que alguien sea apto para desempeñar este papel en ciertos límites, que haya llegado él mismo a una realización espiritual completa; debería ser bien evidente, en efecto, que es menester mucho menos que eso para ser capaz de guiar válidamente a un discípulo en los primeros estadios de su carrera iniciática. Bien entendido, cuando éste haya alcanzado el punto más allá del cual no puede conducirle, el instructor que se encuentra en este caso, pero que sin embargo es verdaderamente digno de este nombre, jamás vacilará en hacerle saber que en adelante ya no puede hacer nada por él, y en dirigirle entonces, para seguir su trabajo en las condiciones más favorables, ya sea a su propio Maestro si la cosa es posible, ya sea a cualquier otro instructor que reconoce como más completamente calificado que él mismo; y, cuando la cosa es así, en suma no hay nada de sorprendente y ni siquiera de anormal en que el discípulo pueda finalmente rebasar el nivel espiritual de su primer instructor, quien por lo demás, si es verdaderamente lo que debe ser, no podrá sino felicitarse de haber contribuido por su parte, por modesta que sea, a conducirle a ese resultado. En efecto, los celos y las rivalidades individuales, no podrían tener ningún lugar en el verdadero dominio iniciático, mientras que, por el contrario, tienen casi siempre un lugar muy grande en la manera de actuar de los falsos instructores; y son únicamente a éstos a quienes deben denunciar y combatir, cada vez que las circunstancias lo exijan, no solamente los Maestros espirituales auténticos, sino también todos aquellos que tienen consciencia a algún grado de lo que es realmente la iniciación.
FUENTE: RENE GUENON. Capítulo XXI de Initiation et Réalisation Spirituelle
NOTAS
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Debemos recordar aquí que el iniciador que actúa como "transmisor" de la influencia vinculada al rito no es forzosamente apto para desempeñar el papel de instructor; si las dos funciones están normalmente reunidas allí donde las instituciones tradicionales no han sufrido ninguna disminución, ellas están bien lejos de estarlo siempre de hecho en las condiciones actuales.
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Es menester no olvidar, naturalmente, contar también en el número de las "pseudo-iniciaciones", así como lo hemos explicado en otras ocasiones, todas las que pretenden basarse sobre formas tradicionales que ya no tienen actualmente ninguna existencia efectiva; pero esas al menos son manifiestamente reconocibles a primera vista y sin que haya necesidad de examinar las cosas más de cerca, mientras que puede no ser siempre así para las otras.
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Las cualidades éticas de quien busca la verdad
Publicado por cosmoxenus en 28 Febrero 2009
Antiguamente en las Escuelas iniciáticas, los hierofantes egipcios comprobaban la dignidad de los candidatos antes de concederles la iniciación, aquellas duras experiencias se dividían en cinco grados ascendentes, cada uno correspondía a un elemento diferente: tierra, agua, fuego, aire y espíritu. Al candidato para ser iniciado en los grados esotéricos, los hierofantes los hacían entrar en lugares que ponían a prueba su intrepidez y le hacían sufrir recias experiencias que demostraban su valentía.
Pero esas escuelas desaparecieron y con ellas además sus métodos, que en realidad no se adaptarían a las condiciones del mundo actual.
En nuestra época, nosotros también somos candidatos, la escuela es la vida.
Los hierofantes, son los hombres y mujeres, las circunstancias y situaciones que nos rodean, y todas, se usaran como señuelo para probar nuestros ideales morales.
Si antes era contraproducente revelar la enseñanza profunda al vulgo sencillo y sin instrucción y de esta manera destruir su fe en el único apoyo espiritual que podía comprender, es igualmente una falta no revelarla hoy, cuando los sufrimientos inherentes y los cambios educativos hicieron que ese vulgo madurase y se instruyese. En consecuencia, llegó el momento en el que el deber sagrado de los estudiantes es revelar cautamente lo que ayudará a sus semejantes en la crisis actual y hacer que estas enseñanzas estén a disposición de todos los que buscan la verdad; pues las eras pasadas de secreto y aislamiento, sirvieron para lo que se propusieron y tocaron a su fin.
A la Verdad, no le interesa adular al hombre ni complacer su vanidad, por tanto, comienza el aspecto practico de su disciplina señalándole sus defectos, imperfecciones y negligencias y por último, abriéndole los ojos antes las debilidades, incapacidades y complejos hasta entonces inconscientes o disfrazados.
Para avanzar con seguridad por el sendero, un hombre necesita curarse de obsesiones e irracionalidades fanáticas. Tal vez se piense que erradicar los defectos personales, tenga poco que ver con encontrar el verdadero yo, pero esto no es correcto. Estos mismos defectos surgen del falso yo, además, la erradicación se le sugiere, no solo para ayudarle a vencer esos conceptos falsos, sino también para ayudarle a ser un servidor mejor de la humanidad.
El aspecto practico de esta búsqueda, empieza con un lento alejamiento de la vida irreflexiva, un deliberado reordenamiento de los hábitos insatisfactorios, una voluntaria extirpación de los deseos que debilitan o degradan el carácter, y un constante autoexamen analítico para descubrir defectos del pensamiento, del sentimiento y de la conducta.
Pues solo si es honrado consigo mismo, si cesa de ocultar sus defectos y empieza a ponerlos bajo la plena luz, tiene posibilidad de realizar un avance concreto en la búsqueda.
Ahora enumeraremos una lista, de aquellas cualidades, que necesitamos adquirir o desarrollar, en la búsqueda espiritual:
1º- Quien busca la verdad debe aprender, el arte de ser dueño de si mismo en toda clase de circunstancias. El método de vencerse a si mismo es empinado y difícil, pero es esencial para la búsqueda.
2º- También es necesario realizar un esfuerzo paralelo de la voluntad, un abnegado empeño para elevar la acción a un nivel superior.
3º- Que nadie se comprometa en la búsqueda con las falsas esperanzas de una diversión perpetua, pues también se comprometió en una lucha.
4º- Debe estar alerta ante la primera incursión de emociones meramente negativas, depravadamente destructivas o vergonzosamente egoístas, es mas fácil detener la vida de tiernos brotes que de brotes mas maduros.
5º- El ejercitar la calma, es una clara ayuda, esto hace que nuestros juicios sean mas equilibrados y justos.
6º- No efectuara una critica negativa sin realizar, al mismo tiempo, una sugerencia positiva.
7º- No separara el Espíritu y la Materia, la lastimosa creencia de negar la materia lleva a una completa parálisis, pues el intelecto cesaría de moverse, el corazón cesaría de sentir y el cuerpo cesaría de actuar.
8º- El deseo es necesario para la vida humana y los deseos espirituales no extinguen el deseo, sino que solo le dan otra dirección superior.
9º- Debemos apelar a nuestras emociones superiores, no a nuestras emociones mas bajas, la verdad no esteriliza la emoción sino que la espiritualiza.
10º- El débil deseo inicial e automejoramiento, deberá evolucionar hasta sea una pasión fuerte y dominante, el aspirante deberá superar lo mejor de si, trascender su propio pasado.
11º- Quien busca la verdad debe disciplinarse para enfrentar los caprichos de la suerte y para superar las vicisitudes de la vida.
12º- Quien no llegue a esta autodisciplina desde dentro, de modo pacifico y voluntario, la tendrá impuesta desde fuera de modo obligatorio y violento.
13º- Al habito de pensar ordenadamente, deberá añadirle el habito de pensar desinteresadamente.
14º- El objetivo de quien busca la verdad debe ser retener y sostener sus ideales, cualquiera que sea el medio en que se encuentre, deberá mantener firmemente su integridad moral.
15º- No avanzamos cediendo ante la debilidad que se disfraza de virtud, sino fomentando la fortaleza aunque esta tenga un rostro desagradable.
16º- Es por ello que la búsqueda es solo para los fuertes y compasivos, no para los cobardes, los egoístas o los holgazanes.
17º- Cuando un hombre persevera realmente en esta búsqueda, llegara un tiempo en el que tendrá que asumir una posición heroica en defensa de sus principios morales, en el que deberá negarse a sacrificarlos por un beneficio pasajero.
18º- Necesita estar intelectualmente preparado y emocionalmente purificado antes de que el Yo Superior descienda para iluminar el intelecto y ennoblecer a la emoción.
19º- Debemos aprender a distinguir entre deseos inferiores y superiores, oponernos a unos y aceptar otros, pues el hombre esta encadenado a la tierra por sus muchos deseos y en su búsqueda se dará cuenta que muchos de sus deseos terminan en lamentables cautiverios. la dependencia crea aflicción.
20º- Quien lucha y logra vencer a la naturaleza inferior se llena con la serenidad y el misterio de lo superior.
Si el karma nos puso aquí, en este planeta, lo cual significa que la Sabiduría superior nos puso precisamente aquí, en el momento actual, es porque éste está cargado de una significación tremenda.
Si anhelamos y tenemos la libertad para escoger nuestro propio concepto de la verdad, nuestro deber es adquirir conocimientos para no andar a tientas, ni pasar hambre un día más, para cuando llegue la madurez, percibir, que aquí esta realmente nuestro “Pan de Vida”.
El candidato deberá empezar con la mas humilde opinión de si mismo, si algún día ha de terminar con la opinión mas elevada. De ningún modo debe caer en el error común de creerse más adelantado de lo que realmente es, pues esto conducirá al fracaso.
El hombre no iluminado no tiene mayor enemigo que su propio ego inferior, como el hombre iluminado no tiene mayor amigo que su propio Yo Superior. No solo la naturaleza inferior es su máxima enemiga, también es su mas sutil enemiga.
Durante el trayecto el aspirante necesitara ser dueño de una anonadada humildad y de una reverencia sumisa. La primera no es necesaria en presencia de los hombres, si no en presencia de Dios; la segunda no lo es en el bullicio del mundo, sino en el secreto del corazón. El ego inferior deberá rendirse ante lo superior, no ante otro ego.
El guru que afirme que con solo desearlo, él puede hacer que otra persona se realice, la esta engañando, el hombre que piensa, que poniendo toda su vida en manos de tal guru la realización sobrevendrá un día, por si sola, sin esfuerzo, lo que va a tener es un cruel despertar.
Un maestro procura ayudar a su discípulo para que se desarrolle lo que esta dentro de éste, no pretende nada mas.
Buda dijo “Aferraos a la verdad, como un refugio. No busquéis refugio en nadie, aparte de vosotros mismos”.
La intuición es algo que no puede comunicarse, sino que debe realizarse personalmente, es eternamente experimental.
Una voz le hablara en su corazón, le guiara de una etapa a otra, de una verdad a otra, de una percepción a otra percepción.
Cuando entendemos que este mundo es una manifestación de la divina realidad misma, entonces esta vida terrena no es enfáticamente una trampa que Satán nos arma, como algunos creen, ni un espejismo creado por una nube, como otros dicen. No es solo algo que importa, sino que por lo contrario, es algo que a quien encuentra la verdad, le deberá importar más, de lo que le importa al materialista.
Solo a través de los procesos de la evolución biológica un espermatozoide crece hasta convertirse en un ser humano adulto, y solo a través de los procesos de evolución espiritual, un hombre crece hasta convertirse en sabio, las transformaciones rápidas y repentinas no existen.
Cualesquiera que sean las diferencias de actitud metafísica, y de practicas externas entre él y los demás, el buscador aborrece las disputas y ama la amistad.
También conserva el recuerdo de las lecciones del pasado, de sus equivocaciones, pero abandona la culpabilidad, queda en paz con el, sabe que esas experiencias le ayudaron a superarse, a mejorar sus defectos y a iniciar una vida nueva y superior.
Llegara a ver su vida pasada como un sueño. El sentido de la proximidad del alma se vuelve real, y para él será una presencia diaria y una realidad continua.
Quien tiene la humildad, la fortaleza y la sabiduría para devolver su voluntad personal a su Yo Superior, con ello brinda la posibilidad de que fuerzas mayores que las suyas le bendigan, inspiren y usen. Quien tenga la valentía para realizar este acto único, jamás lo lamentara, pues sea lo que fuere lo que de él tome, su Yo superior la devolverá mas.
Quien encontró dentro de si al Amado, no teme estar solo, esta siempre gratamente dispuesto a aceptar la compañía, la amistad y el afecto que otros deseen darle, pero podrá vivir sin ellos, si el destino ordena que así sea. Alcanzo la sabiduría para bastarse a si mismo en lo interior, que hace lo mejor que puede, a favor de todos los hombres, pero nada espera de ninguno de ellos, trabaja para la vida, pero cuyo corazón poco espera de ella, tampoco de los demás, solo de si mismo espera la felicidad, y para lograrla, solo confía en si mismo.
El Yo Superior es realmente nuestro Ángel de la guarda
siempre esta a nuestro alcance y nunca nos abandona.
Es nuestro salvador invisible. Pero tenemos que comprender
que él, en primer lugar busca salvarnos, no del sufrimiento,
sino de la ignorancia, que es la causa del sufrimiento.
( Paul Brunton )
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El "secreto iniciático"
Publicado por cosmoxenus en 28 Julio 2008
De: Sleeping Animas
De modo general, la iniciación puede definirse: un proceso destinado a realizar psicológicamente en el individuo el paso de un estado reputado inferior del ser a un estado superior, la trasformación del "profano" en "iniciado"; mediante una serie de actos simbólicos, de pruebas morales y físicas, trata de dar al individuo la sensación de que "muere" para "renacer" en una vida nueva de ahí la expresión frecuentemente empleada de "segundo nacimiento". De manera más precisa, pueden distinguirse tres elementos complementarios:
La "iniciación" propiamente dicha, la introducción en un mundo "superior", en un estado psíquico "más perfecto" que el estado profano. En el límite, la iniciación llegaría a ser una verdadera "deificación": su fin sería entonces conducir al ser "más allá de todo estado condicionado".
"Aquí no se trata de comunicarse con otros seres, sino de alcanzar y realizar uno mismo tal estado supra-individual, claro está, no como individuo humano, lo que sería evidentemente absurdo, sino en cuanto al ser que se manifiesta como individuo humano en cierto estado lleva también en él las posi-bilidades de todos los demás estados."
Es, pues, una realización puramente interior del ser humano, la realización de una posibilidad que el individuo llevaba en sí, en estado virtual: por ejemplo, los "ritos de paso" en las sociedades primitivas (véase más adelante) "realizan" la mutación de la infancia en la edad adulta; pero el adulto está "en potencia" en el niño… He aquí ahora cuáles son las características generales de la iniciación así entendida:
Seguramente, el "profano", para poder ser "iniciado", debe estar provisto de ciertas disposiciones: los autores insisten a menudo sobre las aptitudes naturales que hacen al iniciadle, aptitudes sin las cuales los ritos serían letra muerta…
Pero el individuo no puede "iniciarse" a sí mismo.
Por lo demás, "iniciado" procede del latín initium, "comienzo" y, por extensión, "entrada". El "iniciado" es aquél a quien se ha "puesto en el camino". En eso es en lo que el iniciado se distingue del místico, que muy a menudo es un aislado, un "irregular3": el individúe no puede ser "iniciado" más que por una organización "iniciática" (de ahí el carácter social de la iniciación). Sin embargo, en la mayoría de los casos no es una doctrina propiamente dicha lo que la organización enseña al nuevo afiliado; se limita a trasmitirle lo que Guénon llama una "influencia espiritual .. Los adeptos han desarrollado con insistencia el carácter "incomunicable al profano" de la iniciación, pues de lo que en esta última se trata es de estados por realizar interiormente. "Lo que puede enseñarse— son únicamente métodos preparatorios para la obtención de esos estados; lo que sobre este particular puede proveerse de afuera es en suma una ayuda, un apoyo, que facilitan muchísimo el trabajo que se ha de cumplir, y también una fiscalización que aparta los obstáculos y los peligros que pueden presentarse." El "Secreto iniciático" es, por naturaleza, "inexpresable", y solo la iniciación puede llevar a su conocimiento. Aristóteles escribía, hablando de los Misterios de Eleusis, "no aprender, sino experimentar": en los Misterios no se aprendía una doctrina secreta, sino que se experimentaban sentimientos
El "secreto iniciático" es verdaderamente incomunicable, pues cada uno "personaliza" en cierto modo los datos del simbolismo tradicional de los ritos. Por eso los escritores masónicos pueden sostener sin paradoja, cuando "profanos" conocen sus ritos hasta en los menores detalles, que, no obstante, el "secreto masónico" no ha podido ser penetrado y no puede serlo: "Ya no hay otro secreto en nuestros Misterios —escribe un masón, — que no sean los que residen en el asilo inviolable de las palabras." El mecanismo psicológico por el cual operan las diversas "pruebas", terroríficas o extrañas, que se encuentran en todas las sociedades secretas de Misterios, y que parecen absurdas a quien las estudia de manera superficial, es aún bastante mal conocido; he aquí, sobre el particular, la teoría de otro masón eminente,
"Los ritos obran por una suerte de impregnación del subconsciente, al que dan un poder y una eficiencia reales"
Por la Iniciación, el ser se realiza, pues, de una manera "auténtica", hace pasar sus posibilidades latentes de la potencia al acto. Una vez alcanzada, !a iniciación se hace "permanente", sigue siendo un estado adquirido una vez por todas, y que nada podrá borrar, según los adeptos; tanto, que para muchos, es absurdo hablar de un "ex masón", puesto que la cualidad de "Masón" es inamovible por lo demás, los ingleses designan al francmasón excluido o renunciante con la expresión Mason en sueños).
Pero los autores agregan en seguida que es necesario que la iniciación haya sido real.
Por último, la Iniciación no es un proceso pasivo, sino algo esencialmente activo, que sigue siendo simple virtualidad si el individuo no coopera luego con todo su ser. De este modo los teóricos de la masonería explican la mediocridad en que permanecen ciertos Hermanos, aun después de su iniciación: "No sabréis en Masonería sino lo que hayáis encontrado vosotros mismos." En suma, el proceso iniciático es triple:
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Aptitud inherente al individuo
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Trabajo de "realización" que el individuo debe cumplir
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Impregnación del subconsciente
Los ritos iniciáticos son esencialmente pruebas, físicas y morales, que apuntan a obrar sobre el psiquismo del individuo. Se desarrollan a veces en público (por ejemplo, los ritos que señalan el paso de la adolescencia a la edad adulta entre los pueblos primitivos), pero, más a menudo, en secreto: los ritos iniciáticos practicados por las Sociedades secretas son, por definición, "Misterios", que el neófito se compromete por juramento a no revelar jamás a los profanos. Se considera, además, que los ritos iniciáticos tienen una eficacia inherente que no depende de lo que en sí mismo vale el individuo que los realiza: lo que cuenta es la función y no el que la desempeña (así como los "sacramentos" religiosos no dependen del valor moral del sacerdote que los confiere). Por otra parte, han de observarse hasta en sus menores detalles, sin lo cual no puede obtenerse ningún resultado efectivo. Pero —diferencia capital— a la inversa del bautismo cristiano, por ejemplo, que obra sean cuales fueren las disposiciones del neófito, el rito iniciático queda sin efecto si no se confiere a un individuo iniciable, susceptible de ser iniciado. Por último, siempre acuden al simbolismo: todo rito posee además un sentido simbólico en todos sus elementos constitutivos, sentido que únicamente los "iniciados" son capaces de interpretar, al menos en principio; e inversamente, "todo símbolo produce, para el que lo medita con las disposiciones necesarias, efectos rigurosamente comparables a los de los ritos". Por ahí se encamina la iniciación hacia el conocimiento.
3º La jerarquía iniciática: en tanto que el "místico" alcanza en seguida la plenitud de la intuición, el iniciado adquiere el conocimiento solo progresivamente: la "vía iniciática" es —dícese a menudo— "activa", "larga" y "laboriosa" para el individuo que la aborda. De ahí la existencia de una jerarquía en todas las organizaciones inicia ticas: los diversos "grados" marcan las etapas sucesivas de la Iniciación, los grados relativos de perfección alcanzados por los iniciados. Toda una organización, a menudo muy complicada, preside la elección de los adeptos y el respeto de las tradiciones; en la ejecución de los ritos y en su descubrimiento progresivo a los afiliados se observa una gradación minuciosa…
Iniciación y esoterismo. La palabra "esoterismo" procede del griego eisôtheô (literalmente: "hago entrar"), y el significado del término se desprende inmediatamente de su etimología: "Hacer entrar es abrir una puerta, ofrecer a los hombres del exterior que penetren en el interior; simbólicamente, es revelar una verdad escondida, un sentido oculto. De hecho, todos esos sentidos están contenidos en ese vocablo que significa exactamente una doctrina secreta, una explicación del mundo revelada en una asamblea selecta, aislada del exterior y de la multitud, y muy a menudo de la boca al oído."
1º Hemos visto que la iniciación no es en sí misma conocimiento, y que los diferentes "Misterios" jamás consistieron en la exposición dogmática de una doctrina, sino en una serie de ritos y operaciones destinadas a dar al individuo la sensación de una muerte, seguida de una resurrección, de un "nuevo naci-miento". Sin embargo, a través de la asombrosa plasticidad de los símbolos utilizados por los diversos rituales, ceremonias, técnicas, leyendas sagradas y representaciones iniciáticas, puede encontrarse toda una serie de temas que hacen menos tensos los ritos y las pruebas en la mayoría de los Misterios, temas implícitos, variables, aunque muy próximos unos de otros, con que se puede hacer una suerte de fenomenología. Lo que debe señalarse es que todas las iniciaciones comienzan con un "viaje" en las tinieblas, en el curso del cual se ofrecen escenas aterradoras a las miradas del recipiendario, se le aplican diversas "pruebas" destinadas a darle la sensación de que muere. "El alma, en el momento de la muerte —decía ya Plutarco—, experimenta la misma impresión que los que están iniciados en los grandes Misterios. Primero son carreras al azar, peligrosos recodos, marchas inquietantes y sin fin a través de las tinieblas. Luego, antes del final, el terror llega al colmo: escalofríos, temblores, sudores fríos, espanto." La impresión de muerte se obtiene empleando métodos más o menos brutales, por medios sumamente diversos; pero existe siempre. Le sigue casi inmediatamente una subida hacia la luz, una iluminación brusca; como dice igualmente Plutarco, "pero luego se ofrece a los ojos una luz maravillosa, se pasa por lugares puros y prados en los que retumban las voces y las danzas; palabras sagradas, apariciones divinas, inspiran religioso respeto. Entonces el hombre, ya perfecto e iniciado, hecho libre y paseándose sin impedimento, celebra los Misterios. , expresado en una multitud de símbolos diferentes,, pero análogos, puede aplicarse a gran número de mitos y creencias, se encuentran notables tentativas por hallar la significación última del proceso iniciático; he aquí dos interpretaciones comple-mentarias: las fases de la Iniciación reproducirían simbólicamente las del proceso cosmogónico (nacimiento del universo), la organización del caos por la Luz; sería también una especie de regeneración ficticia del ser, de reintegración a las prerrogativas que la humanidad ha perdido por la caída de Adán: por la Iniciación, los "iniciados" volverían a colocarse en las condiciones requeridas para alcanzar el Conocimiento perfecto … La Iniciación completa sería a la vez, según G. Persigout.
Purificación del ser, que "muere" a sus deseos profanos para llegar a ser una criatura perfecta: es la "Gran Obra espiritual" de los alquimistas6.
Iluminación, que da el medio de encontrar la "Palabra perdida", de llegar al Conocimiento que nuestros antepasados perdieron.
Reintegración simbólica en los privilegios que el individuo poseía en el origen, antes de la caída.
2º Si las múltiples formas de iniciación ofrecen cada una distinta interpretación del esquema bajada-subida, muerte-resurrección, hay un tema sobre el cual todas están de acuerdo: el de la Sabiduría perdida: "Los reflejos del Conocimiento —escribe G. Persigout— brillan en el corazón de los Hombres, como en un espejo roto, cuya deformación aumenta por el hecho de que cada uno de los trozos dispersos se toma por un todo." De ahí la idea varias veces expresada de una Tradición secreta, trasmitida en las diversas épocas y en formas diferentes a toda una serie de Reveladores sucesivos, de modo que todas las religiones procederían, en realidad, de la misma Fuente… En nuestros días es sobre todo Rene Guénon 7 quien ha desarrollado la antigua concepción según la cual el esoterismo es algo anterior a la religión establecida: "donde la toma como soporte —escribe— en cuanto medio de expresión o de realización, no hace más que unirla efectivamente a su principio, y en realidad representa, frente a ella, la Tradición anterior a todas las formas exteriores particulares, religiosas u otras". La necesidad de atribuirse una tradición sumamente remota —hasta concebida como anterior al mundo en que vivimos— es común a todos los esoterismos; de ahí el problema de la "filiación iniciática": cada agrupación ha intentado probar su fabulosa antigüedad gracias a la idea de una sucesión regular e ininterrumpida de adeptos, que forman una especie de "cadena" (cf. la preocupación de las Iglesias cristianas por establecer la "sucesión apostólica" de sus vicarios). A esta transmisión "horizontal" en el tiempo, por la conservación del patrimonio original a través de los estadios sucesivos de la humanidad, algunos agregan hasta una transmisión "vertical", intemporal, es decir, lo "suprahumano" a lo humano: esta idea de una "Iglesia invisible" y oculta a los profanos, depositaría de la tradición, se encuentra en los Rosacruces del siglo xvII y entre numerosos autores contemporáneos, como R. Guénon, que desarrolla la idea de los "centros espirituales", vinculados éstos "a un centro supremo que constituye el depósito inmutable de la tradición primordial8".
3º A la luz de lo que su iniciación les ha sugerido, muchos afiliados a sociedades secretas han desarrollado sistemas filosófico-religiosos, donde se encuentran las mismas ideas fundamentales:
Como todos los ocultistas, los pensadores da ese género se han visto atormentados por los problemas más abstrusos: ¿Por qué hay algo, en lugar de totalmente nada? ¿Cómo fue creado el mundo? ¿Por qué existimos? ¿Por qué reina el mal en la tierra? ¿Cuál será la suerte del hombre y del universo?… Desde el principio el hombre ha querido conocer las causas de su origen, el fin de su existencia y su destino después de la muerte; y en todos los tiempos hubo sociedades secretas cuyos afiliados pretendieron estar en condiciones de comprender las leyes que rigen al mundo, y poseer el Secreto inefable que permite resolver el problema fundamental. "¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿A dónde vamos?": he ahí los tres interrogantes cruciales que se han planteado a muchas mentes, junto con el deseo innato que tiene el hombre de poseer un poder sin límites.
Esa Curiosa doctrina era corriente en los medios masónicos del si;;lo xvm; volvió a tomarla Mme. Blavatsky.
Sed desconocimiento integral, voluntad de poderío sobrenatural: tales son —escribe R. Le Forestier— las fuentes profundas de donde surge el Ocultismo, sean cuales fueren las formas que éste adopte: "teología, teurgia, magia anti-demoníaca, astrología o alquimia." Por lo demás, al margen de la iniciación misma, hubo también, en el pitagorismo o ciertas Gnosis por ejemplo, una verdadera enseñanza secreta, la divulgación de una doctrina a un círculo de auditores selectos. Pero es un error confundir "iniciación" y "doctrina secreta". (Así, la Cabala es una filosofía secreta, y no una "iniciación").
En lo que se refiere a los sistemas mismos, que son teosofías que hacen amplio uso de los símbolos y de los mitos, únicos medios de explicar lo inefable, pueden parecer sumamente frondosos y extravagantes
Pero es fácil descubrir su articulación general, que siempre responde al esquema: ¿Cómo han sido creados el universo y el hombre? ¿Cómo está constituido el mundo actual, y cuál es en este el lugar del ser humano? (o: "el principio, el medio y el fin de los tiempos"). En suma, son verdaderas "Filosofías de la Historia", tomando ese término en un sentido muy lato. En cuanto a las teorías, se encuentran casi todas las tesis clásicas del Ocultismo: el principio del mundo sobrenatural verdadera causa del mundo natural, pues lo que cae bajo el control de los sentidos es "un conjunto de cosas invisibles manifestadas visiblemente"; la analogía entre el universo, el "gran mundo" (macrocosmo) y el hombre, el "pequeño mundo" (microcosmo) ; las teorías sobre la Creación, que muy a menudo acuden a la unión de un principio masculino y de un principio femenino y hallan la antigua doctrina del Huevo del mundo, que contiene desde el comienzo, en estado de gérmenes, todos los seres que se desarrollarán y luego se diferenciarán mediante múltiples despliegues…
Esas corrientes de pensamiento designadas con el nombre general de Ocultismo han ejercido’ una influencia mucho más importante de cuanto a simple vista pudiera creerse: desde la más remota antigüedad ha existido una sucesión ininterrumpida de organizaciones más o menos secretas cuyos adeptos cultivaron las "Ciencias misteriosas10"; se halla igualmente un eco más o menos lejano en ciertas ceremonias religiosas, así como en diversas tradiciones populares. Sobre el particular pueden indicarse aquí las relaciones entre las organizaciones iniciáticas y las religiones "positivas": estas últimas son, por su proselitismo, instituciones exotéricas, es decir, abiertas a todos sin distinción, en tanto que las Sociedades iniciáticas son esotéricas, es decir, reservadas, en principio, a los que poseen una calificación particular. En ciertos casos, el exoterismo y el esoterismo coexisten en el seno de un mismo grupo; entre los mormones, para tomar un ejemplo moderno, existen dos clases de ritos: los ritos públicos, accesibles a todos, y los ritos sagrados practicados en los templos, a los cuales solo pueden asistir los sacerdotes . Pero, muy a menudo, las Iglesias empeñaron una lucha sin cuartel contra los cultos "secretos" y las doctrinas reservadas a "iniciados": basta con recordar la lucha despiadada que el catolicismo llevó, desde su fundación, contra el esoterismo y los cenáculos iniciáticos.
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