El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

Archivos de la categoría ‘Esoterismo Cristiano’

¿Quiénes eran los Esenios?

Publicado por cosmoxenus en 28 Febrero 2009

Desde el descubrimiento arqueológico de los Rollos del Mar Muerto en 1946, la palabra "esenio" ha dado la vuelta al mundo, haciendo surgir con frecuencia muchas preguntas.

Muchas personas se han mostrado asombradas al descubrir que hace dos mil años, una fraternidad de hombres y mujeres santos vivían juntos en una comunidad y portaban las semillas de la cristiandad y la futura civilización occidental.

Esta hermandad –que era más o menos perseguida y mantenida en el ostracismo– daría personas que cambiarían la faz del mundo y el curso de la historia. Sin duda, casi todos los principales fundadores de lo que luego se denominó la cristiandad fueron esenios: Santa Ana, José y María, Juan el Bautista, Jesús, Juan el Evangelista, etc.

Los esenios se consideraban separados a sí mismos, no por causas externas, como el color de la piel, el pelo, etc., sino porque la iluminación de su vida interna y su conocimiento de los ocultos misterios de la naturaleza eran desconocidos para otros hombres. También se consideraban un grupo en el centro de todos, porque cualquiera podía formar parte de su Fraternidad tan pronto pasaran con éxito las pruebas selectivas.

Ellos pensaban, con muy buenas razones para ello, que eran herededos de los antiguos hijos e hijas de Dios, herededos de su antigua y gran civilización. Poseían avanzados conocimientos y trabajaban arduamente en secreto por el triunfo de la luz sobre las tinieblas en la mente humana.

Sentían que les había sido confiada una misión, que eventualmente sería la fundación del cristianismo y la civilización occidental, y estaban apoyados en este esfuerzo por seres altamente evolucionados que dirigían la fraternidad. Eran verdaderos santos, Maestros de sabiduría, hierofantes de las antiguas artes maestras.

Los esenios no se limitaban a una sola religión, sino que estudiaban todas para poder extraer de ellas los grandes principios científicos. Consideraban que cada religión era un estado diferente de una misma manifestación. Le daban gran importancia a las enseñanzas de los antiguos caldeos, de Zoroastro, de Hermes Trismegistos, a las secretas instrucciones de Moisés y de uno de los fundadores de su orden, que había trasmitido técnicas similares a las del budismo, así como a las revelaciones de Enoc.

Poseían la ciencia viviente de estas revelaciones y, de este modo, sabían cómo comunicarse con los seres angélicos y habían resuelto la pregunta del origen del mal en la tierra.

Una de sus más grandes preocupaciones era protegerse de cualquier contacto con espíritus del mal, para poder preservar la pureza de sus almas. Sabían que estarían en la tierra durante un corto período de tiempo y no querían prostituir sus almas eternas. Fue esta actitud, esta estricta disciplina, esta absoluta negativa a mentir o a comprometerse, lo que les hizo objeto de muchísimas persecuciones a través del tiempo.

Los esenios se consideraban guardianes de las Divinas Enseñanzas. Poseían un gran número de manuscritos muy antiguos, algunos de los cuales databan del inicio de los tiempos. Una gran parte de los miembros de la Escuela pasaban el tiempo descifrando sus códigos, traduciéndolos a varias lenguas, reproduciéndolos para perpetuar y preservar este avanzado conocimiento, y consideraban este trabajo como una tarea sagrada.

Los esenios consideraban su Fraternidad, compuesta de hombres y mujeres, como la presencia en la tierra de las enseñanzas de los hijos y las hijas de Dios. Ellos eran la luz que brilla en las tinieblas, que invita a la oscuridad a convertirse en luz. Así, para ellos, cuando un candidado solicitaba ser admitido en la Escuela, ello significaba que dentro de él se había puesto en marcha un completo proceso del despertar del alma. Un alma así, estaba lista para ascender las escaleras del sagrado templo de la humanidad.

Los esenios sabían diferenciar entre las almas que aún estaban dormidas, las que estaban sólo medio despiertas, y las despiertas. Su tarea era ayudar, consolar y aliviar a las almas dormidas, tratar de despertar a las que estaban a medias, y dar la bienvenida y guiar a las almas despiertas. Sólo las almas que se consideraban despiertas podrían recibir la iniciación en los misterios de la Fraternidad esenia, integrada por hombres y mujeres. Entonces comenzaba para ellos el sendero de evolución, que ya no se detiene más a través del ciclo de sus encarnaciones.

Todos conocían a "los hermanos y hermanas vestidos de blanco". Los hebreos los llamaban "La Escuela de los Profetas"; para los egipcios, ellos eran "los Sanadores, los Médicos". Tenían propiedades en casi todas las grandes ciudades, y en Jerusalén había incluso una puerta que llevaba su nombre: La Puerta de los Esenios.

A pesar de algunos temores y bromas, debido principalmente al rechazo a aquello que se desconoce, las personas sentían en general respeto y estimación por los esenios, por su honestidad, su pacifismo, su bondad, su discreción, y su talento como sanadores, dedicados tanto a los pobres como a los ricos. Las gentes sabían que muchos grandes profetas hebreos provenían del linaje de la Escuela esenia.

Es más, aún cuando la Fraternidad era muy estricta sobre las leyes secretas en relación con su doctrina interna, cultivaban muchos puntos de contacto con las personas, principalmente a través de los sitios donde daban alojamiento a peregrinos de todo horizonte, proporciondo ayuda en los períodos difíciles, y especialmente a través de la sanación de los enfermos. Estos sitios donde se impartían las enseñanzas básicas y se practicaba la sanación estaban localizados en lugares que tuvieran acceso público para que todas las personas pudieran acudir.

La Forma de Vida Esenia

La vida de los esenios estaba perfectamente organizada como jerarquía. Algunos de ellos vivían en villas rodeadas por una pared baja, completamente separados de las ciudades, en medio de la naturaleza. Su vida era simple, austera y piadosa, y transcurría entre el ritmo de las estaciones, los días de celebración y los visitantes. Otros vivían en las ciudades, en grandes edificios que pertenecían a la Comunidad y que les servían al mismo tiempo como vivienda, albergue y hospital.

Sin duda, dedicaban su tiempo y sus actividades a sanar a los enfermos y a dar hospitalidad a los extranjeros que pasaban por el lugar. Algunos recorrían los caminos, circulando las noticias y llevando las informaciones a todos los centros en cada país. Fue así como el Maestro Jesús pudo llegar a otros por el mundo, beneficiándose de tan detallada organización, que funcionaba a la perfección.

También estaban los que residían en la escuela-monasterio, situada en lugares escogidos según el conocimiento de la tierra de la luz, y de las puertas que existen entre ésta y la tierra como la conocemos. Los esenios que vivían en estos "templos" eran casi siempre célibes.

Cuando un individuo de fuera de la orden pedía ser admitido a ésta –después de la verificación de ciertas aptitudes para la vida interna– el candidato tenía que practicar una especie de meditación. En completa calma, examinaba su vida pasada con toda claridad, para poder hacer un recuento objetivo de la sabiduría adquirida. Tenía que discernir entre los impulsos que había recibido del "cielo" y los de "su ángel" durante su infancia y a través de su vida, y observar la forma en que había respondido. ¿Trató de alejarse de ellos o se mantuvo fiel?

Mediante ese análisis, se forjaba un nueva relación con el mundo superior del espíritu en libertad, y el candidato era llevado a conocer sus propios errores –la causa de todo su sufrimiento. De esta forma, podía efectuar cambios dentro de sí, tomar el control de su vida, hacerse responsable en el sentido iniciático de la palabra, y prepararse en forma efectiva y con plena conciencia para entrar en la Comunidad de la Luz.

Así entraba al mundo sagrado del sendero real.

Después de su iniciación, que lo convertía por completo en un Hermano (o Hermana) de la Comunidad, el recién llegado recibía, junto con sus blancas ropas de lino, una misión que debía desempeñar durante su vida. La misión tenía un propósito, una orientación que nunca debería abandonarle y que era una forma de unirlo a Dios y hacerlo útil para la tierra y para la humanidad. Nunca debería separarse del hilo conductor de esa misión. Esto era lo que le daba un significado positivo a su pasaje en la tierra y lo convertía en un verdadero ser humano. Para la Escuela, ser hombre era llevar dentro de sí una hermosa luz –para ofrecerla a la tierra, a sus habitantes, y a sí mismo.

Las ropas blancas eran la materialización del poder del bautismo y de la pureza del alma, que lo protegerían de las muchas contradicciones del mundo. El cayado o bastón, que también recibía en esta ocasión, simbolizaba el conocimiento de las leyes secretas de la vida y su capacidad para utilizarlas armoniosamente por el logro exitoso de su tarea.

También se requería que tomara el juramento de respetar la tierra como ser viviente, sagrado e inteligente. Para mantenerse en contacto con ella, para honrarla y participar en su sana evolución, debía tener sus pies en contacto con la tierra –y algunas veces, incluso su cuerpo entero. Por eso los esenios frecuentemente andaban descalzos.

Extracto tomado de Los Esenios y Las Enseñanzas de Jesús el Esenio, de Olivier Manitara.

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EL SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD

Publicado por cosmoxenus en 10 Enero 2009

Por RALPH M. LEWIS, F.R.C.

La Navidad tiene múltiples significados, cuyos orígenes son desconocidos para un gran número de personas. El conocimien to de sus significados y de sus orígenes hará que este día le brinde mucha mayor satisfacción a las que lo celebran. Si hemos de investigar el tema con cierto método, podemos utilizar la si guiente división: los aspectos históricos; las costumbres; y el idealismo de la Navidad. En cada una de estas divisiones, consideraremos brevemente los puntos más evidentes y significativos.

En la primera división concerniente a los aspectos históricos, comenzaremos con Jesús Cristo. Por supuesto, Jesús es la idea central en cada una de estas divisiones; es, por decirlo así, el núcleo central de las celebraciones de Navidad. La palabra Cristo va generalmente asociada con Jesús, para designarlo en for ma más particular, constituyendo una especie de título. El origen inmediato de la palabra Cristo es del latin, Cristus, que a su vez tiene un origen griego. En la versión griega de los Setenta la palabra griega Cristos se usa para traducir la palabra hebrea Mahsiah, que nosotros escribimos Mesías, y cuyo signifi cado original es "El Ungido".

La costumbre religiosa de los hebreos de ungir, era en realidad heredada de sus antepasados, especialmente del an tiguo Egipto y de Babilonia. Se pensaba que el aceite usado en la unción le confería al individuo ciertas características espirituales y ciertas virtudes como re sultado del rito. El rito de la unción iba acompañado de las correspondientes oraciones y liturgia.  Todo lo cual cons­tituía un acto simbólico de infusión divina, significando que por medio de la ceremonia se recibía un manto di vino de poder y sabiduría. Todos los que eran ungidos de esa manera pasa ban a ser sacerdotes y se les consideraba como intermediarios entre el hombre y su dios.

Las personas ungidas, o Mesías, eran esperadas en la categoría de reyes, para dirigir a los hombres en una ba talla contra sus opresores, o bien para actuar como salvadores en un sentido moral o espiritual. La gente esperaba la llegada de un Mesías con el anhelo de librarse de las calamidades físicas y mentales y obtener la salvación. Los profetas hebreos, mucho antes de la era de Jesús, hablaron de la venida de un rey o de un Mesías. Uno de los pri meros en hablar de esa manera fue el profeta Isaías. Se decía que el Cristo, este Mesías particular, se revestiría de justicia y rectitud, no se dedicaría a la guerra ni a la conquista y se referirían a él como "el Príncipe de la Paz".

Es interesante notar que el mismo Asurbanipal, famoso rey asirio, se consideraba él mismo como un Cristo. Fue durante su reinado que se constru yó la biblioteca más grande del mundo antiguo.. El decía: "Yo nací en las montañas que ningún hombre conoce. Tú, Ishtar, me has traído desde las montañas para pastorear a tu pueblo." Este rey asirio creía que la Diosa Ishtar, o sea, la Diosa del Amor, lo había crea do para convertirlo en salvador de su pueblo elevándolo a una posición de dominio; la cual fue realmente alcanzada por el pueblo en el mundo antiguo. Durante el reinado despótico de He rodes, Rey de Judea, los judíos ansiaban la llegada de un Mesías personal, que los librase de la opresión y los abusos que estaban sufriendo. Este Cristo, cuya llegada esperaban, había de ser "un liberador de la casa de David".

De hecho, todo el populacho de Jerusalén aclamó a Jesús como el Mesías que tanto habían esperado cuando él entró en esa ciudad. Es muy significativo ver que la manera en que Jesús entró en Jerusalén y los demás detalles relaciona­dos con este hecho, estaban de acuerdo con las predicciones tradicionales acerca de la manera en que los Mesías debían entrar para liberar al pueblo.

NACIMIENTO  VIRGINAL

Otro eslabón en el significado his tórico de la Navidad puede verse en el nacimiento virginal de Jesús. Existen muchos cuentos, mitos y leyendas mara­villosas en diversos países con narra ciones de nacimientos misteriosos. En la mayoría de estos relatos, se dice que la madre era la esposa de alguna deidad o ser sobrenatural del cual concibió. En otros se dice que la madre concibió al ser tocada por un rayo de luz celestial, o al bañarse en aguas sagradas, o bien al tragar una piedra extraña de una forma y color especial. Sin embargo, hay muchos otros relatos de nacimientos virginales pues se parecen notablemente al relato evangélico del nacimiento de Jesús. Todos esos relatos son anteriores al tiempo de Jesús; por ejemplo, el naci miento de Zoroastro, primer fundador de una religión organizada, que tuvo lugar alrededor de mil años antes de la llegada de Jesús.

Los últimos seguidores de Gautama Buda narran muchos acontecimientos extraños, con el fin de explicar la ma nera de su nacimiento. La colección de estas narraciones, constituye una parte de la literatura clásica budista, bajo el título de Jataka. Sin embargo, estas narraciones no aparecen en las ense ñanzas Pali de Buda, lo cual indica que él nunca las enseñó. Podemos suponer, por lo tanto, que los monjes budistas de los lamaserios, impulsados por una gran veneración hacia Buda, exageraron varios incidentes de su vida para hacer lo aparecer como hombre muy diferente y superior a todos los demás.

Esa es una práctica generalizada en otras sec tas religiosas cuando desean venerar a un gran líder, cuya vida idealizan por medio de leyendas y proezas fantásticas. No debemos olvidar que Jesús tenía verdaderos hermanos y hermanas, quie nes, según los datos, tuvieron un naci miento muy natural. El tenía cuatro hermanos y algunas hermanas casadas, cuando fue bautizado por Juan. Entre los teólogos y otros intelectuales han habido grandes controversias en relación con el nacimiento virginal de Jesús. Las autoridades bíblicas han señalado el hecho de que la narración del naci miento solamente aparece en los evan gelios de Mateo y Lucas. Más aún, Pablo, el Apóstol, nunca hace mención del nacimiento virginal de Jesús en las epístolas que se le atribuyen, aunque de algún modo sugiere que su naci miento fue milagroso y diferente del de los demás hombres.

Pero lo im portante no es que Jesús naciera de una virgen en el sentido literal de este concepto. Lo verdaderamente impor tante es que nos demos cuenta de que en él se encarnó el Espíritu Divino; tal vez más que ningún otro ser humano, Jesús estaba imbuido en la consciencia espiritual. Desde el punto de vista del concepto místico, todos los hombres y mujeres son la encarnación del ser divino o espiritual.

Otro eslabón de la cadena histórica de la Navidad está relacionado con la doctrina de que Jesús era el Hijo de Dios. ¿Fue éste un privilegio exclusivo de Jesús, como la mayoría de los cris tianos pretenden? Es interesante notar que muchos siglos antes de Jesús, en la antigua ciudad de Egipto llamada Helió polis y dedicada al dios-sol Ra, los sacerdotes declararon que Khufu era el hijo corporal del dios Ra. El mismo Khufu, a quien más tarde los griegos llamaronCheops, fue el constructor de la Gran Pirámide de Gizéh. Subsiguien temente cada Faraón fue proclamado como hijo corporal del dios-sol eterno.

Entre los antiguos hebreos, Israel mismo era concebido como el hijo de Dios. En el Exodo, Capítulo 4:22, en contramos: "Israel es mi hijo, mi primogénito."Aquí vemos, pues, que es declarado como hijo de Dios.  Si Jesús es un hijo de Dios o el único Hijo de Dios, ha sido un asunto de acaloradas polémicas y argumentaciones entre los teólogos por muchos siglos. ¿Se trataba solamente de uno de varios maestros espiritualmente privilegiados, o de la persona más cercana a la Divinidad de una manera exclusiva? Puesto que Jesús, de acuerdo con las narra ciones bíblicas, tuvo un nacimiento especial, los teólogos encontraron apro piado asignarle una afiliación única también, diferente a la de todos los demás mortales.

LA ESTRELLA DEL ORIENTE

Y ¿qué diremos de la misteriosa Estrella del Oriente? ¿En qué forma la estrella se relaciona con los aspectos históricos de la Navidad y con la vida de Jesús? A muchas personas les sorprenderá saber que la ascensión ines perada de una estrella en el Este, no es un fenómeno extraordinario y ha sucedido antes y después de los tiempos de Jesús. Astronómicamente dichas es trellas se denominan helíacas. Son las que salen por el Este poco antes de la salida del sol. No se perciben a simple vista por el día o por la noche. Los antiguos egipcios, especialmente, obser vaban el ascenso helíaco de Sirius, la estrella fija más brillante. Estos sabios de la antigüedad determinaron que el intervalo entre uno y otro ascenso helíaco de Sirius era poco más de trescientos sesenta y cinco días, aproxima damente un año. Podemos encontrar referencias de estos fenómenos de es trellas helíacas en épocas que se remon tan a mil ochocientos ochenta años an tes de Jesús..

Es posible que nuevas excavaciones arqueológicas traigan a la luz del día inscripciones que puedan demostrar que las estrellas helíacas habían sido observadas por los hombres en épocas más remotas todavía. Cada vez que una estrella semejante aparecía en los cielos, ocasionaba muchas con jeturas en las mentalidades supersti ciosas. Casi siempre se las consideraba como augurio de milagros o calamidades para la humanidad.

¿Cuál es la explicación de las estre llas helíacas? ¿Son el resultado de al guna causa sobrenatural, o más bien de una razón definitivamente física y empírica? En realidad son estrellas situadas por breve tiempo en el meri diano del sol y en el mismo plano del sol. Como consecuencia de esto, mien tras están en el meridiano del sol, los rayos solares hacen imposible que se vea la luz mucho más débil de la estrella. Pero entonces, poco antes de la salida del sol, o poco después de la puesta, la estrella resulta visible de repente debido a que el sol ha pasado a un meridiano diferente.

Los antiguos egipcios orientaban muchas veces sus templos por medio de esas estrellas helíacas. Se fijaban en la posición de la estrella al salir el sol y entonces el arquitecto construía el portal del templo en la dirección ade cuada. Y así, cuando la estrella periódicamente salía, se podía ver en el extremo del largo salón de columnas, llamado hipóstilo, al mirar desde el otro extremo. Cada año el sacerdote observaba el fenómeno de la salida de la estrella, que se veía como si estuviera a la entrada del hipóstilo, y entonces, con la ceremonia apropiada, pronosti caba los hechos del futuro.

Casi siem pre esas predicciones eran de naturaleza astrológica, basadas en la determina ción de la posición de la estrella helíaca respecto a los planetas. Estos sacerdotes no creían que la estrella en sí misma poseyese una influencia sobrenatural.

LOS MAGOS, FRATERNIDAD SECRETA

La leyenda de los Magos también tiene un lugar definido en el significado histórico de la Navidad. La palabra Mago significa "hombre sabio". Los primeros Magos venían del Oriente, de los antepasados de los persas. Tenían grandes conocimientos en todas las ramas del saber vivieron muchos siglos antes de los días de Jesús. Como sabios eran conocidos y al principio no tenían que ser necesariamente sacer dotes ni ocuparse de los ritos y cere monias religiosas.

Poseían los secretos de la magia, que en la antigüedad con sistía en la comprensión profunda de las leyes naturales. Así, pues, los Magos venían a ser los científicos de su tiempo. Estudiaban los fenómenos naturales para descubrir sus causas y efectos y aplicar las leyes al bienestar del hom bre. Por eso los Magos poseían grandes poderes para efectuar curaciones. También tenían grandes conocimientos de astronomía, astrología, matemáticas y estaban muy bien familiarizados con las filosofías principales de la época.

Los Magos pertenecían al pueblo de los medas, antecesores de los persas; ambos eran descendientes de la raza aria, que a su vez constituía una de las divisiones de la gran raza blanca. Esta gran raza estaba compuesta de una serie de tribus que se extendía a través de Europa desde el Atlántico hasta las planicies del Mar Caspio.  Con el correr del tiempo se consolidaron y se volvieron a dividir; una de estas divisiones se estableció en Irán, lo cual le ha valido el nombre de Irania o Aria. Esta palabra significa que es de origen noble. La otra división de la raza aria pasó al valle del Río Indo y son los antecesores de los hindúes de hoy día. La palabra magos es probable mente de origen ario.

La fama de los Magos se extendió por todo el mundo antiguo, junto con el relato de sus poderes extraordinarios. Se les conocía como profetas e intér pretes de los sueños. Con el tiempo constituyeron una fraternidad, un grupo secreto, con el fin de conservar la sabiduría que habían acumulado y para transmitirla a sus sucesores oralmente. Nadie podía entrar en su secta a menos que demostrara sin lugar a dudas su capacidad y vocación. En tonces, comenzaron a ejercer una poderosa influencia política como consejeros religiosos. Como grupo político-religioso eran tan importantes en su tiempo, en el poder que ejercían sobre los gober nantes, como lo han sido los jesuitas en épocas más recientes. Los Magos siem pre estudiaban las estrellas helíacas. Los tres Magos mencionados en la Biblia, sin duda hicieron un estudio astrológico para llegar a su famosa predicción.

COSTUMBRES, PAGANAS o CRISTIANAS

La segunda división general en nues tro estudio de la Navidad, se refiere a lascostumbres tradicionales. ¿De qué modo se eligió el 25 de diciembre como fecha de la Navidad? ¿Es que Jesús nació ese día? La celebración del 25 de diciembre como fecha de la natividad de Jesús, tuvo su origen en Roma, cuatro siglos después de su nacimiento. Antes de ese tiempo, durante los primeros cuatro siglos de la Era Cristiana, la celebración de la Navidad tenía lugar el 6 de enero, fecha de la Fiesta de la Epifanía. Se trataba de la conmemora ción, no del nacimiento de Jesús, y en realidad de la visita de los Magos a Belén. La celebración de la natividad (Navidad), se estableció más tarde que la conmemoración de la resurrección. Durante mucho tiempo se estuvo celebrando la resurrección cuando todavía no se había establecido la celebración de la natividad.

El Papa Liberio de Roma entre los años 353 y 354 descartó la fecha del 6 de enero en favor del 25 de diciembre. De acuerdo con el calendario romano, el solsticio de invierno empezaba el 25 de diciembre. Por lo tanto, se estimó muy conveniente relacionar la nativi dad de Jesús con el fenómeno del sol en su función astronómica de señalar el comienzo del invierno, que era una ocasión celebrada desde hacía tiempo por el pueblo. Ese día era conocido como el día del sol de la justicia. Tam bién, alrededor del 25 de diciembre, se celebraba la natividad del dios-sol de Asiria, que era una derivación del dios Mitra, de Persia, conocido como el dios de la luz. Durante varios siglos esta fecha y la correspondiente celebración, era de gran importancia. El establecimiento del 25 de diciembre para la natividad de Jesús servía para hacer resaltar en la mente popular que El había nacido como hijo de un dios, por la relación que ese día tenía con la natividad de Mitra.

La fecha del 25 de diciembre, al ser escogida por los teólogos cristianos, no fue universalmente aceptada por todo el mundo cristiano. Es interesante notar que la Iglesia Oriental, que era rival de Roma y tenía su sede en Constanti nopla y también en Antioquía, no acep tó la fecha del 25 de diciembre sino hasta mucho después. La fecha del 25 de marzo o el 28, alrededor del equinoccio de primavera, también se había declarado como día de la natividad.. La razón por la cual muchos favorecían esta fecha es, que la primavera trae el renacimiento de la Naturaleza y el nuevo despertar de la vida.

Muchas razones filosóficas se presentaron en favor de la fecha de marzo. Algunos llegaron a afirmar que en la fecha de marzo Jesús había sido concebido y debía de celebrarse en vez de la fecha del nacimiento.

De hecho, la Iglesia Romana estaba ansiosa de corregir el sentido pagano que el pueblo le daba a las fiestas del 25 de diciembre. Como ya dijimos, esta fecha se celebraba en honor de Mitra, dios de la Luz. Era también la ocasión de la fiesta del Sol Invictus. Por consiguiente, se estimó lo más apropiado señalar las fiestas de Navidad para esa misma fecha. Desde un punto de vista psicológico, se estableció de esa manera en la mente popular una cierta relación entre Jesús y el sol y los fenó menos relacionados con el sol siempre han impresionado profundamente al hombre.

Puesto que el sol había sido divinizado algunas veces por los anti guos, esta relación reforzó el concepto de la divinidad de Jesús.

La Saturnalia era una antigua fiesta romana en conmemoración del dios Saturno. Las fiestas de la Saturnalia tenían lugar durante la semana del 17 al 24 de diciembre. Muchas costumbres de la Saturnalia llegaron a incorporarse a nuestras celebraciones de Navidad. Más aún, la mayoría de las costumbres y maneras de celebrar la Navidad en todo el mundo no tienen un origen cristiano, sino que representan un sin cretismo, es decir, un esfuerzo de re conciliar varias costumbres paganas.

El regocijo de la celebración de la Navidad constituía un aspecto impor tante de la fiesta de la Saturnalia. Todas las escuelas se cerraban durante esa semana; la alegría y el júbilo se apoderaban de la gente. No se castigaban las transgresiones menores de la ley, no era necesario vestirse en la forma acos­tumbrada, ni existían en esos días las diferencias sociales.

Tanto los esclavos como sus amos participaban en los con vites en una misma mesa, todas las clases sociales se ofrecían regalos mu tuamente. Estos regalos consistían en gran parte de obleas de cera. Sin em bargo, muñecas de barro y juguetes se le daban a los niños; también se tiraba confetti y se usaban disfraces. Repetimos que muchas de estas cos tumbres fueron transferidas a la cele bración de la Navidad, como resulta evidente todavía.

Algunas costumbres de nuestras cele braciones de Navidad, se han heredado de las tribus nórdicas de los teutones. Estas tribus tenían la fiesta de Yol (Yule), cuyo motivo principal era cele brar el rito del sol después de los cuarenta días de obscuridad, debido a la ausencia del sol durante una parte del invierno en las altas latitudes. Pues to que la época de Yol tenía lugar durante la larga noche del invierno nórdico, las supersticiones abundaban entre la gente.

Creían que durante el largo período de obscuridad los de monios y espíritus maléficos rondaban por todas partes. Más tarde, sin embar go, cuando su mentalidad avanzó y obtuvo una comprensión exacta de las cosas, estos demonios fueron transfor mados por la mente popular en tipos cómicos y la gente misma se disfraza ba como demonios, con cuernos y rabos, en un espíritu de fiesta. Iban de una casa a otra con regalos que se ofrecían mutuamente y con juguetes para los niños. También tenían grandes cenas.

También en Alemania tenían gran des celebraciones con ocasión del solsticio de invierno, despidiendo el año viejo y dando la bienvenida al año nuevo.

En los Estados Unidos y otros lu gares, el "místletoe" o muérdago (plan ta sagrada de los celtas y los galos), se deriva de las antiguas prácticas re ligiosas de los celtas. Se dice que los sacerdotes celtas usaban ramas de esta planta cuando saludaban al sol na ciente, o al dios sol. Stonehenge, en las planicies de Salisbury en Inglaterra, probablemente fue construido por los antiguos druidas. Las reliquias de sus monolitos todavía pueden verse, for mando una especie de sala entre columnas, y unas estructuras circulares. Se supone que los sacerdotes se paraban en esas columnatas (que están orienta das hacia el Este), sujetando en alto con la mano derecha una ramita de muérdago, como salutación al sol na ciente.

Otras decoraciones verdes, de ramas, que añaden tanto colorido a la Navi dad, tuvieron su origen en Alemania, en el siglo diecisiete. El Arbol de Navi dad, que tiene tanta importancia en nuestras celebraciones y constituye un centro de atracción por sus decorados, probablemente tenga su origen en un animismo primitivo, que rendía culto al árbol.

Los animistas creen que todas las cosas están vitalizadas por un espíritu o inteligencia especial. El ár bol sugería el concepto de la inmortali dad, pues sus raíces penetran profundamente en la tierra y su parte superior se dirige hacia las regiones celestiales. Por esta razón los griegos tenían grutas y huertos sagrados donde, en un am biente que hacia pensar en lo divino, efectuaban sus misterios y ritos sagra dos, con las iniciaciones correspondi entes.

El Arbol de Navidad pudiera tener, también alguna relación con el tronco de Yol, que también se adornaba con sentido religioso en un antiguo rito de los teutones.

Tal vez el símbolo más popular de la alegría de la Navidad es Santa Claus, que se deriva de la tradición de San Nicolás, antiguo obispo de la ciudad de Myra, en Asia Menor. Tuvo que sufrir persecuciones, fue arrestado y sufrió tormentos durante muchos años. Al convertirse en mártir obtuvo un gran número de devotos. Se le atribuyeron grandes proezas y actos de generosidad que hicieron resaltar su importancia ante los ojos del mundo.

Entre otras cosas se decía que San Nicolás le había dado dotes a las hijas de los campesinos pobres para que pudieran casarse y nunca pregonaba los actos generosos que realizaba. Más tarde también se dijo que San Nicolás ofrecía muchos regalos secretamente en su día y se le ha presentado siempre como un protector de los niños; las estatuas que lo representan en varias partes de Europa, muestran a los niños sujetándose a su túnica. El nombre Santa Claus,se derivó por evolución fonética del nombre holandés San Ni colás; fueron precisamente los primeros colonizadores holandeses quienes tra jeron esa tradición al Nuevo Mundo.

IDEALISMO

La tercera división del significado de la Navidad, se refiere a su idealismo. Claro está que no puede existir ningún maestro religioso, ni ninguna enseñanza religiosa o espiritual, que sea universalmente aceptada en todos sus detalles por todos los hombres. La inteligencia de los diversos pueblos, las asociaciones mentales y la diversa educación y di ferente ambiente de las personas, hacen que miren las mismas cosas con muy diversos puntos de vista. Cada individuo deriva una interpretación diferente de sus experiencias, de acuerdo con la ele vación o desarrollo de su consciencia, de su habilidad de comprender y per cibir. Sin embargo, en el mundo in mediato de cada ser humano hay algún personaje a quien conoce personalmente, o de quien ha oído hablar o acerca del cual ha leído, cuya vida ejemplar constituye su propio ideal. Todos concebimos una forma de vida, o la vida de algún personaje, como la representación de lo que consideramos lo mejor y más excelente.

Sin embargo, lo que una persona considera como verdad y aun como milagro, para otras personas no es así. Hay quienes consideran las creencias sagradas de otros no como realidades, sino como fantasías. No es que quieran ser sacrílegos o parecer ateos; es, sencillamente, que lo que otros veneran no armoniza exactamente con su concepto de lo espiritual. Se ha dicho que la belleza está en los ojos del que la con templa. Así también, la espiritualidad está en aquello que despierta la ar monía del alma; de otra manera la espiritualidad que hay en una tradición carecería de sentido. Nada se pierde al comprender que muchas de las cos tumbres que hoy se relacionan con Jesús no tenían ese mismo significado en épocas pasadas.

Por el contrario, esto demuestra que los hombres han ido cultivando gradualmente un concepto más amplio de lo bueno y en todos los tiempos han encontrado cosas que representan la espiritualidad. En conse cuencia, una personalidad que repre senta lo bueno que hay en todo, ha servido como centro de atracción y se le han atribuido todas las virtudes del pasado. En todas las épocas los hom bres escogen, cual si fueran joyas, las cosas que representan sus ideales.

No importa que los hombres crean o no crean la narración de la natividad de Jesús según la exégesis cristiana. Mucho más importante es que para ellos Jesús se convierta en un símbolo de los conceptos más nobles, hacia los cuales la humanidad espiritualmente se encamina. Después de todo, lo divino ha de ser siempre lo ideal.

Los ideales no pueden reducirse completamente a hechos concretos, puesto que de este modo estarían limitados a la materia objetiva de que se componen. Los ideales humanos han de elevarse más alto que los hombres que los conciben, ayudando a levantar sus propias na turalezas. El concepto espiritual es siempre la culminación del crecimiento moral de la humanidad, y representa las mayores alturas que ha alcanzado en una era determinada. La Navidad y la narración bíblica de Cristo, están entre los ideales espirituales más eleva dos y admirables que el hombre haya logrado concebir.

 

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Relaciones Geométricas y Simbolismo Hermético en La Gioconda

Publicado por cosmoxenus en 26 Diciembre 2008

Prólogo: Este estudio comprende un conjunto de relaciones geométricas y simbólicas existentes en el cuadro que, bajo el juicio del autor, hasta el momento se han pasado por alto. Si buscamos el núcleo temático del mismo podría decirse que obedece a la resolución de un acertijo cuando este es planteado en dirección a una mente matemática.

El problema primero que surge para un primer acercamiento sería: ¿Donde está la pregunta que origina el desafío?, es decir, ¿Por qué plantearse el cuadro como un acertijo? Ciertamente no existe esa propuesta explícita en ningún documento escrito que conozcamos hasta ahora, simplemente el autor de este ensayo se la plantea en base al potencial enigmático que poseen tanto el cuadro como la obra del autor en su conjunto e incluso la época de su creación, buscando conclusiones nuevas nunca antes reveladas.

El autor se dará por satisfecho tanto si el resultado en su conjunto es capaz de aportar alguna chispa de energía en futuras investigaciones que aporten solidez a la hipótesis que plantea como si queda archivado en una manifestación más de la casualidad de las formas y la geometría.

Para cualquier opinión o pregunta podéis dejar un comentario al final de la página o bien podeis escribir a:

giocondagrial@yahoo.es

Este estudio tiene el Nº B-1642-05 del Registro de la Propiedad Intelectual de Barcelona.

Parte 1: En la que se descubre un Grial escondido en la simetría de la composición.

(Es aconsejable disponer de una imagen impresa de La Gioconda en alta resolución de cualquier libro ilustrado mientras se lee este análisis. De esta manera se podrán constatar detalles que en las figuras son difíciles de apreciar debido al tamaño de las mismas.)

Descripción objetiva: Retrato de figura humana, aparentemente mujer, en posición de tres cuartos mirando al espectador, cuello y espalda erguidos, las manos descansan sobre una columna, al fondo un paisaje natural con rocas, árboles y otros elementos.( fig 1).

(fig 1)

Observación de las nimiedades: Nos podemos dar cuenta de que la imagen adolece de ciertas incoherencias dentro de lo que podríamos considerar un retrato femenino, pues la supuesta dama no tiene cejas ni pestañas y este hecho, junto a la voluptuosidad de las facciones del rostro, hacen sospechar que se intenta dar a la cabeza un aspecto redondeado, de huevo casi liso y perfecto. Podemos apreciar también que los pechos de esta figura no son tales pues no existen, sino que son sugeridos, en beneficio de la redondez del cuerpo. El cuello adquiere una rigidez forzada respecto al rostro, para que la mirada ( y concretamente el ojo situado a la derecha) adquiera una posición privilegiada dentro de la composición total.

Estructura geométrica interna: Leonardo aplica una relación matemática sencilla respecto a la manera de ubicar la figura en el espacio. Encaja el rostro en una elipse cuyo centro es el ojo situado a la derecha, que a su vez es centro del cuadro y divide la imagen en dos mitades proporcionales cuyo eje de simetría pasa exactamente por ese punto. ( fig 2).

(fig 2)

La importancia del ojo: El órgano de la visión y su estudio tienen para Leonardo una importancia crucial. Podemos decir que filosóficamente es el origen de todo aquello que conoce, pues le pone en contacto con el mundo natural y animado. Tomando algunos fragmentos de su tratado de pintura nos podemos percatar de este hecho: " El ojo que se dice ventana del alma, es la principal vía para que el sentido común pueda, de la forma más copiosa y magnífica, considerar las infinitas obras de la naturaleza", " Aquí las formas, aquí los colores, aquí los caracteres del universo todo son reducidos a un punto; pero ¡un punto de tan grande maravilla! ¡Admirable, magnífica necesidad; obligas por tu ley a que todos los efectos participen de sus causas por el camino más corto! Estos son los verdaderos milagros".

Protagonismo del lado izquierdo: Por ser la zona hacia la que gira el cuerpo de la figura, por ser más luminosa y además, el autor ha elevado la línea del horizonte de la parte derecha del paisaje como truco para que la mirada se dirija hacia la zona contraria.

Aplicación conjunta de los apartados anteriores: Si tomamos la línea vertical que pasa por el ojo en la figura 2 como hipotético eje de simetría y colocamos un espejo perpendicular sobre dicho eje, la imagen total que obtenemos ( y que estaría presente en el cuadro únicamente de manera filosófica arropada por la estructura geométrica) es la imagen izquierda unida a su simétrica (fig.3).

(fig 3)

Lo que obtenemos a continuación es una figura inquietante: La línea del velo de la cabeza y el mechón de pelo que cae sobre el busto, la ausencia de cejas y pestañas, junto a la voluptuosidad de las facciones del rostro y la inexactitud en la elaboración de unos pechos ausentes, nos revelan la aparición de un grial. (fig.4)

(fig 4)

Artículo original continúa en http://giocondagrial.bitacoras.com/

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Asociaciones Iniciáticas En Tiempos De Cristo

Publicado por cosmoxenus en 9 Noviembre 2008

Artículo Original en: http://eruizf.com/masonico/masonico65.html

por Christian Jacq

Nuestro rápido examen de las antiguas iniciaciones habrá mostrado, eso esperamos, que sus ideales, sus símbolos y sus ritos fueron preservados, en parte, por la masonería.

Tras haber evocado las sociedades secretas de Egipto v de Grecia, llegamos ahora a una época decisiva en la historia de (Occidente. Con el nacimiento de Cristo, cierta idea del mundo se disuelve y aparece otra. La Iglesia católica se opone, progresivamente, a todas las religiones antiguas y, con la ayuda del poder político, prevalece.

El nacimiento del cristianismo es un problema muy complejo. Nuestra intención no es estudiarlo en profundidad sino, sencillamente, señalar la existencia de tres comunidades iniciáticas contemporáneas de Cristo: los esenios. los gnósticos y los terapeutas, algunas de cuyas enseñanzas recogieron los masones. Junto al cristianismo oficial, en efecto, se formo un cristianismo paralelo que, apoyándose en una interpretación distinta de las palabras del Señor, propuso una espiritualidad poco conocida aun.

La secta india de los esenios se instalo en Palestina durante el siglo II a.C. Fue rápidamente sospechosa de herejía y la sinagoga no tardo en excomulgar a aquella cofradía que vivía al margen de las autoridades reconocidas. Hacia 65 a. C… los esenios fueron perseguidos y su Gran Maestre fue. probablemente, ejecutado tras atroces suplicios. Se exiliaron por cierto tiempo, luego fundaron una nueva comunidad en el paraje de Qumran, al sur de Jericó, en una región desértica. Subsistió hasta el 70 d.C; nuevos peligros les amenazaron y los esenios desaparecieron definitivamente de la historia en esa fecha, tras haber escondido sus libros sagrados.

En 1947, un beduino descubrió parte de ellos en una gruta; en 1952 y en 1955, nuevos hallazgos resucitaron la secta de los esenios. Gracias a las excavaciones, se identificó el cenáculo para los banquetes, las albercas para los baños rituales, un gran baúl para los trabajos comunitarios y un escritorio para la redacción de los textos.

No olvidemos que varios de estos escritos fueron traducidos en la Edad Media y que formaron parte, pues, de los conocimientos que poseían los Maestros de Obras. La entrada en la comunidad esenia estaba severamente reglamentada.

El postulante debía obediencia a un instructor que guiaba a cada cual hacia el Conocimiento según las aptitudes personales. Una vez admitido por ese instructor, el neófito aguardaba un año; no estaba ya en el mundo exterior, pero no era aún miembro de la cofradía.

Periódicamente, lo purificaban con baños rituales y observaban su carácter, su modo de vivir, sus disposiciones intelectuales. Si era reconocido apto para comprender los misterios, el adepto sufría dos años más de pruebas antes de su admisión definitiva.

Las decisiones que le concernían eran adoptadas por un consejo de ancianos que examinaba su evolución espiritual con mucho rigor.

Nadie evitaba los años probatorios; cuando la última votación resultaba positiva, el adepto podía participar por fin en el banquete ritual.

«Se examinará su espíritu», dice la Regla de los esenios sobre los postulantes, «y se examinarán sus obras año tras año, para ascender a cada cual según su inteligencia y la perfección de su conducta o degradarlo según las faltas que haya cometido».

La Regla recomienda no ocultar nada de las enseñanzas secretas a los nuevos miembros. Cada hermano debe guiar a su igual por el camino de la iniciación y hacerle participar en los misterios que haya descubierto con su búsqueda personal.

Se pide también a los adeptos que se reprendan los unos a los otros y no sucumban a una sensiblería que iría contra la verdadera fraternidad; si cada cual es capaz de dominar sus pasiones, la más total sinceridad resultará fructífera.

«Y nadie», precisa la Regla, «descenderá por debajo del puesto que debe ocupar ni se elevará por encima del lugar que le asigna lo suyo». Así, la comunidad entera se convertirá en un auténtico cuerpo espiritual.

El rito esencial era el banquete. Tras haberse bañado, los esenios se ponían vestiduras reservadas para el acontecimiento. Ningún profano era admitido en el banquete que se iniciaba con un profundo silencio; luego, el presidente elegido por sus hermanos recitaba una plegaria para sacralizar la asamblea. Cuando el neófito era admitido por primera vez en el banquete, prestaba un juramento calificado de temible.

Juraba observar una inalterable piedad para con Dios, practicar la justicia con los hombres sin dañar nunca a nadie, combatir junto a los iniciados contra el error, respetar a los jefes de la Orden, no ceder ante las vanidades, amar por encima de todo la verdad y mantener las manos puras.

«Jura también», prosigue el texto esenio, «no ocultar nada a los miembros de la secta ni revelar nada a otros que no sean ellos, aunque se usara contra él la violencia hasta la muerte»; además, no tendrá que comunicar enseñanza alguna de modo distinto a como él mismo la habrá recibido. Los esenios afirmaron que detentaban el sentido esotérico de la Biblia.

El significado literal les parecía destinado a hombres fútiles, mientras que el sentido simbólico del libro servía como base a la iniciación. Semejantes pretensiones, justificadas sin duda, atrajeron la venganza de los judíos llamados «ortodoxos» que no conseguían desvelar los secretos de la comunidad esenia. Todos los aspectos que acabamos de evocar se aplican a las cofradías masónicas. Añadamos que el método de trabajo de los esenios sigue estando en vigor en las logias. «Que nadie», proclama un texto, «hable en medio de las palabras de otro, antes de que ese otro haya terminado de hablar. Y, además, que no hable antes de su rango». Los dignatarios abren la sesión, luego los ancianos profundizan en el tema tratado; cada adepto, por fin, tiene la posibilidad de retomar las ideas abordadas y hacer de ellas un nuevo desarrollo. Cuando un esenio siente el deseo de tomar la palabra, se levanta y dice: «Tengo algo que decir a los Numerosos».

Si quien preside la sesión da una opinión favorable, la palabra es concedida.

El título corriente del iniciado esenio es «Hijo de la Luz»; al convertirse en miembro del consejo de la Orden, ha participado en la guerra de los Hijos de la Luz contra los de las tinieblas; éstos equivalen a las naciones privadas de Dios y, sobre todo, a los romanos, los ocupantes de Palestina. El iniciado esenio, como el iniciado masón, puede convertirse en un maestro. El mito central del esenismo es el martirio del Maestro de Justicia, jefe superior de la comunidad torturado hacia el siglo II a.C. por un odioso tirano llamado «el sacerdote impío». Hecho fundamental, el Maestro de Justicia fue traicionado por los suyos, al igual que Maese Hiram tuvo que sufrir la villanía de tres compañeros que estaban a sus órdenes; además, el Maestro de Justicia, como Hiram, practicaba el oficio de arquitecto. Él fue, nos dicen los textos, quien estableció los fundamentos sobre la roca y utilizó el cordel de justicia para el armazón. Utilizaba también la plomada de verdad para controlar las piedras puestas a prueba.

Como en el pitagorismo, estaba prohibido pronunciar el nombre del Maestro, el Anónimo por excelencia según la observación de Dupont-Sommer. Era el ejemplo a seguir, el modelo a respetar; martirizado y traicionado, no dejaba de ser el Maestro encargado de construir la comunidad y de aliviar la miseria de los hombres. La comparación con la leyenda ritual del grado de Maestro Masón es evidente y nos encontramos, sin duda, ante una filiación directa que no había sido aún puesta de relieve, que nosotros sepamos.

En el terreno de los símbolos, encontramos por lo menos tres de la clase de los esenios que conservó la masonería. El primero es un paño de lino que indica la necesidad de una purificación constante; el aprendiz masón recibe un delantal de piel blanca que le inculca una noción comparable. El segundo es la hachuela que se convirtió en el mazo del Venerable masónico; lo encontramos también en el símbolo de la «piedra cúbica con punta» cuya parte superior está hendida por un hacha. El tercero es la estrella, símbolo esencial del grado de Compañero masón; «la estrella», nos dice el Escrito de Damasco, «es el buscador de la ley». El papel del compañero es, precisamente, buscar la verdad viajando por el mundo.

A la corriente esenia debe añadírsele la corriente gnóstica. En este caso, no estamos ante una comunidad bien definida en el espacio y en el tiempo; el gnosticismo es una ideología compuesta en la que se mezclan elementos egipcios, griegos, persas, babilónicos, judíos y cristianos. La Gnosis se sitúa a sí misma por encima de los partidos y las religiones, intentando descubrir el sentido esotérico de todas las confesiones. Hasta finales del siglo II, se afirma como el esoterismo cristiano; la enseñanza gnóstica está reservada a quienes desean ir más allá del bautismo y conocer los secretos del mundo celestial. Sorprendentemente, la Gnosis gozó de una especie de existencia legal en el seno de la Iglesia; como en la antigüedad, había una iglesia exterior para la mayoría y una iglesia interior para la minoría. La masonería medieval recuperará el mismo ideal, prolongando las revelaciones ofrecidas a todos. En sus orígenes, por consiguiente, la Gnosis era una profundización de la Fe. Esta situación no duró demasiado. Una fracción de la Iglesia cristiana acusó a los gnósticos de los crímenes más abyectos; sus reuniones, dice, sólo son orgías sexuales y llegan incluso a matar a la mujer preñada y a devorar el embrión. Informadores pertenecientes a la Iglesia oficial se infiltraron en los círculos gnósticos, copiaron listas de miembros y los denunciaron a la justicia con los más falsos pretextos.

Varios gnósticos fueron obligados a confesar faltas imaginarias a consecuencia de los tormentos y un odio irreductible acabó oponiendo el gnosticismo al dogma cristiano. Es extraño comprobar que las mismas acusaciones se harán, mucho más tarde, a la francmasonería y que los mismos métodos de delación se emplearán con ellos. Sin embargo, a la luz de los textos gnósticos cuyas ediciones y traducciones se multiplican desde hace algunos años, se advierte que esa corriente de ideas era portadora de una ferviente espiritualidad. También los gnósticos se llamaban «Hijos de la Luz»; su jerarquía iniciática comportaba tres grados: la purificación, la iluminación y la perfección.

Consideraban que el bautismo cristiano sólo tenía un objetivo «psíquico»; era preciso superar ese estadio para alcanzar la regeneración.

El único Hombre real, según los gnósticos, es la comunidad fraterna, ese gran cuerpo por el que circula la energía divina que crea todas las cosas. Por ella, se conoce lo suprasensible y se transforma la creencia en conocimiento. Los gnósticos no encontraban la sabiduría en los escritos cristianos sino en las revelaciones de los antiguos misterios, especialmente de los misterios egipcios. Insistieron a menudo en la figura del demiurgo, el ordenador del universo, que los masones convertirán en el Gran Arquitecto del Universo. Se comunicaban de buena gana entre sí por medio de un alfabeto esotérico cifrado, del que el alfabeto masónico, que hoy no se practica ya, será la última muestra.

Con los gnósticos, se vuelve una nueva página de la historia de las iniciaciones. No son constructores sino pensadores; no forman una cofradía bien estructurada, sino que alimentan una corriente de opinión basada en la búsqueda esotérica. Además, son los primeros oponentes cristianos al cristianismo de Estado; descontentos con la dirección espiritual de los asuntos de la Iglesia, dan otro aspecto del mensaje cristológico y desean afirmar una profunda originalidad con respecto a lo que consideran una traición a las enseñanzas de Cristo.

Cierta Edad Media, con mucha menos virulencia, fue gnóstica; existe todavía hoy una francmasonería gnóstica, una «Iglesia de Juan» que desea ir más allá de las proposiciones de la «Iglesia de Pedro».

Una tercera asociación iniciática del tiempo de Jesús merece nuestra atención: los terapeutas, etimológicamente «los curadores». Según Filón de Alejandría, que escribió un libro sobre esta cofradía, son «ciudadanos del cielo y del mundo, realmente unidos al Padre y al Creador del universo por la virtud que les ha procurado la amistad con Dios».

Como entre los esenios, el rito principal es el banquete. Varios detalles evocan la masonería de un modo muy concreto; el gesto ritual, por ejemplo: la mano derecha entre el pecho y el mentón, la mano izquierda cayendo a lo largo del cuerpo. Es exactamente el gesto propio del grado de Compañero masón. El orden de los trabajos durante el banquete es interesante también: ningún esclavo para servir la mesa, sólo jóvenes iniciados que aprenden la humildad. Durante los banquetes masónicos tradicionales, son los nuevos aprendices quienes se ocupan de esta tarea. Durante esas reuniones que se celebran cada siete semanas, los terapeutas se consagran al contenido esotérico de los libros escritos por los antiguos; vestidos de blanco, con las manos purificadas, ponen en marcha un pensamiento creador común para contemplar lo invisible a través de lo visible. Sobre todo, pedían los terapeutas, que no se confundieran los banquetes iniciáticos con banales comilonas.

Vayamos ahora al siglo XVIII de nuestra era y releamos ese fragmento del discurso escrito por el francmasón Ramsay: «Nuestros festines no son lo que el mundo profano y el vulgar ignorante imaginan. Todos los vicios del corazón y del espíritu se expulsan y se proscribe la irreligión y el libertinaje, la incredulidad y la orgía.

Nuestras comidas recuerdan aquellas virtuosas cenas de Horacio, donde se hablaba de todo lo que podía ilustrar el espíritu, regular el corazón e inspirar la afición a lo verdadero, a lo bueno y a lo hermoso».

Idéntico ideal, por consiguiente; además, el banquete masónico reposa sobre un simbolismo: la mesa es el taller; el mantel, el velo del santo de los santos; el plato, la teja; la cuchara, la llana; el cuchillo, la espada; el pan, la piedra bruta; los manjares son los materiales de construcción del templo. Esenios, gnósticos y terapeutas contribuyeron a crear un estado de animo y a propagar símbolos que no fueron olvidados en la Edad Media y que se integraron, incluso, en las estructuras masónicas del siglo XVIII.

De esas asociaciones iniciáticas nació un cristianismo no ortodoxo, que nunca desapareció por completo y que hallo, con toda naturalidad, refugio en las cofradías posteriores.

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El Filósofo Desconocido: Louis-Claude de Saint-Martin

Publicado por cosmoxenus en 8 Octubre 2008

Por Stanislas y Zofia Coszczynski.

(Oficiales de la Gran Logia de Polonia de AMORC en 1947)

En la gran familia de las naciones, pese a las diferencias de raza, nacionalidad y lengua, existe una cierta tendencia por parte de algunos hombres evolucionados espiritualmente a atraerse entre sí. Son hombres con un alma de naturaleza similar, que buscan la plenitud de su humanidad y que, al no poder alcanzarla únicamente en el plano físico, continúan esta búsqueda en las regiones superiores, donde su ardiente deseo los conduce al propio santuario del Dios Vivo. Estos pioneros se reconocen entre sí mediante signos no sólo visibles sino también invisibles y dan muestras de un grado de desarrollo y de renacimiento en espíritu real y definitivamente alcanzado. En ciertos casos de especial proximidad espiritual, el lazo que existe entre ellos se hace tan estrecho, que incluso lo que llamamos muerte deja de ser un obstáculo. Una familia espiritual unida no existe en un momento determinado en carne y hueso, pero cada uno de sus miembros descubre tarde o temprano los rasgos de esta familia y los bienes que de ella se derivan, gracias a los tesoros espirituales que han sido acumulados por aquellos que han sido sus predecesores. Cada uno, en el camino del desarrollo del ser, tiende hacia el conocimiento de su propio Yo. Cada uno se esfuerza por despertar lo trascendente, la imagen eterna enraizada en sí mismo, con el fin de hacer perceptible y comprensible el texto del Divino Pensamiento en él depositado, y con el propósito de alcanzar la manifestación más pura y plena de éste.

Podríamos citar al respecto las palabras del Evangelio: “Busca y encontrarás”, “Pregunta y te será respondido”. Cualquiera que desee ardientemente y que busque con perseverancia y ardor hasta alcanzar el Ideal divino con toda la fuerza de su alma, seguramente encontrará ayuda y apoyo.

En verdad, aquél que tenga valor conquistará el Reino de los Cielos superando la oposición de los malos instintos de la naturaleza, rechazando todo compromiso y tendiendo más que nunca a elevarse al Reino de la Luz y de la Libertad. Louis-Claude de Saint-Martin era un caballero entregado a la búsqueda de la luz. Ha sido reconocido como uno de los más grandes místicos de Francia, pero la obra de su vida no figura solamente en las obras que ha escrito. Toda su existencia estuvo impregnada de la idea de una gran renacimiento de la humanidad, y ha despertado un profundo eco, no sólo en Francia, sino también en Europa occidental y Oriental, Encontramos señales de su influencia en las obras creadoras de nuestros poetas proféticos y de forma muy señalada en el poeta polaco Adam Mickiewicz.

Para poder comprender a Saint-Martin, debemos profundizarnos en su obra, debemos revisar su vasta correspondencia, estudiar su biografía (publicada por Papus, por Matter, por Franck y otros más) presentada por numerosos autores y críticos con frecuencia de forma parcial y errónea.

Un delicado observador no tendría dificultad en descubrir al Saint-Martin verdadero, en descubrir una imagen que no estuviera deformada. Su Yo real pasó por diversas fases de desarrollo. Discípulo y adepto de la ciencia esotérica de Martinez de Pasqually, humanista, teúrgo y místico; podemos ver los niveles de la escala que él ascendió por los títulos de sus obras sucesivas: “El Hombre de Deseo”, “El Hombre Nuevo”, “El Ministerio del Hombre Espíritu”.

Los rasgos principales del carácter de Saint-Martin radican en una actividad viril, una actividad vigorosa y también en una sensibilidad delicada y femenina, en un refinamiento nato. Su actitud intrépida e inquebrantable cuando se dedicaba a la defensa de los ideales que profesaba, sostenidos virtualmente por su modo de vida, le hacía con frecuencia parecer duro, incluso con sus amigos, si bien era el primero en sufrir. Era necesario que una cierta ternura emergiera del corazón, y se esforzara por aliviar la pena que no podía evitar infligir a otros.

El misticismo de Saint-Martin no era abstracto y separado de la vida. Se esforzaba por penetrar en el seno mismo de la divinidad y con la luz del conocimiento, iluminar todos los aspectos de la vida. Había descubierto el secreto de la felicidad en la Tierra, el equilibrio perfecto entre la ley y el deber, la armonía entre los ideales profesados y la vida cotidiana. Consideraba que la coexistencia de los diferentes pueblos debía estar basada en la fraternidad, una fraternidad que condujera hacia la igualdad espiritual de todos y hacia la libertad, que es la expresión natural de los principios de fraternidad.

La doctrina de Saint-Martin es clara y simple. Su verdad puede ser percibida fácilmente por cualquier hombre de buena voluntad, porque este místico francés adquirió primeramente conocimientos de las leyes divinas y dio forma a su doctrina en concordancia con estas leyes. A través de sus obras deseaba difundir la luz de la conciencia que se le había confiado por revelación. En consecuencia, el horror de un abuso posible por parte de gentes no preparadas o de mala voluntad, de forma persistente, le condujo a utilizar el velo de los símbolos esotéricos cuando se refería a las verdades destinadas a los iniciados. La obra de toda su vida hizo que un nombre fuera inmortal, no solamente en su propio país sino también en el resto del mundo, ya que el rayo de luz que tiene como punto de partida la fuente misma de la luz universal, brilla irresistiblemente para toda la humanidad.

LOS AÑOS JUVENILES

Saint-Martin nación en Amboise el 18 de enero de 1743. Se saben muy pocas cosas de su infancia. Su madre murió cuando era todavía muy joven y esta pérdida debió ejercer una profunda influencia en la manera en que se formó su personalidad. De ahí su extrema sensibilidad, de ahí también el gran desarrollo del sentimiento de va en busca de respuesta, y la dulzura de su refinamiento. Entre él y su padre se produjo una cierta falta de comprensión, e incluso en los primeros años de actividad de Saint-Martin, los choques acabaros por ser inevitables. Se conocen pocas cosas en relación a sus hermanos, pero parece igualmente que tampoco existía armonía en sus relaciones. La tristeza acongojaba el corazón de Saint-Martin en su primera juventud, pero su reacción mostró más fuerza de debilidad.

En la intimidad de su infancia no demasiado feliz, surgió en su alma la ardiente aspiración de una vida superior; la ausencia de amor en el marco del ámbito familiar le incitó a buscar el amor de Dios. Las cartas de Saint-Martin nos dicen hasta qué punto intentó conscientemente cumplir sus deberes para con su padre, incluso al precio de una gran sacrificio, aunque eran un obstáculo a los planes que elaboraba para su propio futuro. Después de que hubo terminado la escuela, su padre quiso que estudiara leyes. Saint-martin obedeció a sus deseos. No obstante, pronto estuvo convencido de la imposibilidad de continuar esa dirección. Las complejidades del Derecho, su relatividad, desentonaban con lo que constituía el entramado de su carácter. Estaba a la búsqueda de otra clase de ley. En esta época de su vida no podía ver claramente cuál era su camino; le faltaba aún el poder de una voluntad consciente. De ahí su segundo error: la carrera militar. Esta tampoco duró demasiado tiempo; pero en esta etapa de su vida había algo que comenzaba a cristalizar en el seno de su ser, una puerta parecía abrirse hacia el jardín encantado en el cual debía comenzar su misión. Allí trabó conocimiento don el Señor De Granville, un oficial como él, y con el Señor De Balzac, ambos discípulos de Martinez de Pasqually. Gradualmente, sus relaciones se hicieron cada vez más estrechas. Saint-martin fue recibido en el círculo íntimo de Martinez de Pasqually, fue iniciado y se conviertió para Martinez en un alumno selecto y en su secretario.

Saint-Martin dejó el ejercito y se dedicó por entero a su obra. La idea de la reintegración de la Humanidad, planteada por Martinez de Pasqually, le atraía poderosamente. De una forma leal y con gran fervor Saint-Martin comenzó a ejecutar todas las órdenes de su maestro, estudiando su teoría, sometiéndose a prácticas recomendadas y a prácticas teúrgicas.

LAS INFLUENCIAS IMPORTANTES

La vida de Saint-Martin dio un vuelco cuando encontró al “Agente Desconocido”. Se trataba de un ser que pertenecía a los planos superiores, que imprimió su sello en la Logia de Lyon e inspiró especialmente a Saint-Martin. En aquel momento , la individualidad de Saint-Martin comenzaba a cristalizar, haciendo que se integrara cada vez más en el trabajo colectivo en el seno de las logias y en los contactos personales nuevos como, por ejemplo, los que tuvo con la Sociedad Mesmérica y con los numerosos ocultistas de su época, ingleses, italianos, polacos y rusos.

La amistad de las mujeres desempeñó un papel importante en la vida de Saint-Martin, pues su talante estaba lleno de vitalidad y entusiasmo. Entre otras, la Duquesa de Borbón, Madame de Bry, Madame de Saint-Dicher, Madame de Polomieu, Madame de Brissac y otras. Madame de Boecklin desempeñó un importante papel en la vida de Saint-Martin (gracias a su alta espiritualidad y a su gran inteligencia). Ella le instó a que leyera las obras de Jacob Boehme. Los años precedentes de su vida no fueron sino una preparación, ya que en aquel momento su alma se expandía como una flor. La luz del conocimiento espiritual fluía de las obras de Boehme hacia el Yo interior, ya preparado, de Saint-Martin, confiriendo una seducción inesperada a su misión. Percibía una nueva plenitud. Una libertad frente a la influencia limitante del mundo exterior, desde entonces convertido en campo propicio para una acción fructífera. La gran Revolución Francesa le respetó. En su calidad de iniciado de un alto grado podía percibir el significado de los terribles acontecimientos, pero aunque se compadecía de la masa de sufrimientos que abrumaban a Francia, jamás trató de evitar das decisiones del destino como lo hicieron otros iniciados según Cazotte, místico, hombre digno y de alta moralidad, con el cual estaba en estrecha relación. Cuando la muerte proyectó su sombra sobre París podando víctimas y más víctimas de alta cuna, Saint-Martin se sintió seguro en la ciudad, sin temer por la suya propia de que había puesto en las manos de Dios. Cuando fue obligado a abandonar París para ir a Amboise, permaneció allí casi hasta su propio fin, muriendo en 13 de octubre de 1803.

Los discípulos de Saint-Martin declararon que los últimos momentos de su vida fueron estáticos. La luz le rodeaba y le transfiguraba. Ya había alcanzado otro plano y probaba que la muerte de un místico y de un iniciado está desprovista del temor a lo desconocido. A un alma liberada, la muerte le permite desembarazarse de las limitaciones de la materia. Es un retorno del exilio, una reunión con el Padre Celestial.

LA MISIÓN

Después de haber leído atentamente los documentos disponibles, nos proponemos ahora presentar con más exactitud las fases del desarrollo de Saint-Martin. Su alma buscaba manifestarse en la vida exterior, de una forma que correspondiera a sus aspiraciones y deseos, que aún seguían siendo vagos. Su encuentro con Grainville y con Balzac aportó un cambio a su vida. Parecía recibir una directriz clara en cuanto a la orientación futura de su vida. Desde su más tierna juventud, estaba preparado para someterse a cualquier imperativo interior. Jamás su naturaleza exterior se le opuso. Ésta parece haber sido como una visión previa de su propia misión, la que exigía la renuncia, el holocausto su naturaleza inferior, contrariarse a sí mismo para ponerlo al servicio de la verdad, de la modestia y de la humildad.

Martines de Pasqually fue el primer instructor de Saint-Martin. La idea fundamental de su doctrina de la reintegración del hombre, es decir, del retorno al estado primitivo que era el suyo antes de que se sumergiera en el mundo material de los fenómenos, encantó a Saint-Martin. Subyugado por la grandeza y la belleza de la verdad, se entregó voluntariamente a todos los estudios necesarios y a todas las prácticas requeridas. En la escuela Martines, en Lyon, el camino que lleva al Iluminismo conducía a la práctica de la “magia ceremonial”. El objetivo final erala unión con Dios. Martines de Pasqually fundó una asamblea en Lyon bajo el nombre de “Elus Cohen”. Era ésta una época en la que las cuestiones esotéricas, entre ellas la magia, producían gran interés. Bajo la dirección de Willermoz, a quien Saint-Martin conoció, la Logia de Lyon se expandía. La doctrina magica y teúrgica de Martinez de Pasqually parecía más apropiada a Willermoz. Estender el Iluminismo en Francia era su misión. Él apreciaba el trabajo en grupo. Los objetivos comunes hicieron que esto dos eminentes alumnos de Martines se atrajeran entre sí; pero muy pronto aparecieron diferencias de carácter y de organización psíquica y se separaron por cuestiones de método para alcanzar el objetivo final. Willermoz escogía la vía mental, que exigía un desarrollo intelectual y encontraba su expresión en la magia ceremonial, mientras que Saint-Martin escogía la vía del corazón y encontraba su expresión más clara en la teúrgica pura. Consideraba que la magia era algo indeseable, ya que aumentaba el poder de la voluntad individual, lo cual, con frecuencia, conducía al orgullo y provocaba, si no la caída, al menos pasos en falso en la vía del renacimiento. Por el contrario, la teurgia, tal como la conocía Saint-Martin, desarrollaba una humildad cada vez más profunda, motivada por el fortalecimiento del lazo con Dios a través de la plegaria y de la súplica. Humildad y simplicidad, estas dos características dominantes del carácter de Saint-Martin, le hacían detestar la pompa y el esplendor que afectaba a las logias, ya que buscaba una expresión simple y directa en las experiencias del alma. Por encima de todo quería demostrar la esencia preciosa dejada por la comunión con las Potencias Superiores. Un punto importante del desarrollo de Saint-Martin, en el que nos debemos detener, como fue mencionado anteriormente, fue su contacto con lo que se ha llamado “el Agente Desconocido”, cuyas enseñanzas, transmitidas por “comunicación”, causaron en él una profunda impresión. Fue en esta época cuando escribió su primer libro: “De los Errores y de la Verdad”. Intentando siempre en todo lo que emprendía estar lo más cerca posible de la verdad, firmó el libro con el nombre de “Filósofo Desconocido”. Esta inspirada obra, debido a su contenido inhabitual, causa muchas discusiones, especialmente en los círculos de los iluminados. La tesis del libro es que mediante el conocimiento de la propia naturaleza, el hombre puede alcanzar el conocimiento de su Creador y de toda la Creación, y de este modo de las leyes fundamentales del universo, cuyo reflejo encontramos en las leyes hechas por los hombres. Bajo esta luz queda demostrada la importancia del libre albedrío, esa aptitud fundamental del hombre; aptitud que, cuando se utiliza mal, lleva a su caída y cuando se utiliza para el bien, le lleva a la superación y a la resurrección del espíritu. “El Agente Desconocido” estuvo activo en la Logia de Lyon y se hicieron muchas copias de sus enseñanzas. Saint-Martin asumió con avidez estas enseñanzas y a medida que el tiempo pasaba, recibió una revelación que deseó compartir con los miembros de la logia de Lyon. Sorprendido y exaltado por la luz de su propio conocimiento, esperaba la misma reacción de parte de sus hermanos. Grande y dolorosa fue su decepción cuando tuvo que enfrentarse a una reacción fría y llena de sospechas por parte de la asamblea. Esta experiencia fue terrible pues se dio cuenta de la enorme responsabilidad que existe al revelar las altas verdades a aquellos que no están preparados. Este fue un golpe que, a través de él, alcanzó al Gran Mediador y fue de los más penosos. Después de todo esto, Saint-Martin se mostró muy reservado. Tuvo miedo de divulgar un conocimiento más elevado. Aquí encontramos la explicación e una cierta oscuridad que vela la luz contenida en su obra. Aparentemente adoptó la máxima pitagórica: “el hombre no tiene más que una boca y dos orejas”.

La vida externa del Filósofo Desconocido fue una trama viviente, sobre la que el hilo de su vida interior bordaba el marco para que esta vida fuese perfecta, sabía cómo utilizar el menor acontecimiento, feliz o desgraciado, encontrando siempre una enseñanza escondida. Saint-Martin descubrió el gran valor del silencia, condición absolutamente necesaria para garantizar la inspiración. ¿No era el silencio una capa que protegía al mundo invisible de la profanación? Sin embargo, la escuela del silencio era difícil para un místico de su temperamento, cuya alma deseaba por encima de todo proyectar la luz en las tinieblas de la ignorancia. Un simple dogma sólo podía ser un obstáculo al torrente creador de su vida interior, el silencio no podía encerrar su actividad detrás de unos barrotes, pero le sirvió para tomar la medida del oro espiritual antes de entregársela a su discípulo.

A continuación salió el libro de Saint-Martin: “Tabla Natural de las Relaciones Existentes entre Dios, el Hombre y lo Natural”. El hombre se ha visto privado de sus aptitudes y medios superiores, debido a que está inmerso en la materia de forma tan profunda que ha perdido conciencia de su naturaleza primera, que existía con anterioridad a esta caída, naturaleza que constituía un reflejo de la imagen de Dios. Así el hombre se vio sujeto a las leyes que reinan en el mundo. Por esta caída, el hombre se separó del marco de sus propios derechos y dejó de establecer un lazo entre Dios y la naturaleza. El hombre posee aptitudes psíquicas que pueden frenar los sentidos y las fuerzas de la naturaleza si se hace independiente, si se libera de la sujeción de los sentidos para no hablar de la posibilidad que existe de hacerles servir para ampliar el campo del conocimiento. El hombre, y esto es una regla que le concierne, posee la facultad de percibir la ley, la unidad, el orden, la sabiduría, la justicia y la fuerza en un grado superior. Esforzándose y por voluntad propia, puede volver a la fuente del conocimiento que aún existe en él; puede restaurar la unidad que fue el comienzo de todo. El renacimiento del hombre ha sido posible gracias al sacrificio del Salvador y ahora todo hombre puede tomar parte en la obra de la restauración del orden antiguo y volver a las leyes antiguas que están al servicio de la toda criatura.

Saint-Martin fue un resuelto adversario de la filosofía atea y materialista que invadía por entonces toda Europa. En este período se puede constatar la amplitud de la riqueza individual del Filósofo Desconocido. Reunía el conocimiento adquirido en el mundo invisible con el de la inteligencia y unidas ambas cosas, condujeron a la plenitud de las enseñanzas que tratan de todos los problemas referentes a las condiciones del desarrollo de los individuos, de las sociedades y de las naciones. Era la época de su infatigable actividad, de sus numerosos contactos en su propio país y en el extranjero. Encontró tiempo para escribir una vasta correspondencia compartiendo con otros el fruto de sus conocimientos. La influencia de Saint-Martin y la difusión de sus enseñanzas en Francia, en Inglaterra y en Rusia datan del año 1785. Es esto lo que muestran sus cartas en la obra de Longinov: “Novikoff y los Martinistas Rusos”.

Cuando estuvo en Londres conoció al místico William Law y también a Monsieur Belz, el famoso clarividente. Este encuentro resultó ser muy importante. Se hizo amigo de Zinovieff y del príncipe Galitzine, que fue quien introdujo el martinismo en Rusia. Si el martinismo fue criticado y perseguido, no fue más que el resultado de la ignorancia en cuanto a la esencia y los objetivos de esta doctrina, pero fue también el resultado de los errores humanos de martinistas ocasionales, naturalezas débiles, inmaduras e inconstantes frente a los altos conceptos morales exigidos por las enseñanzas de Saint-Martin.

La difusión de las enseñanzas de Saint-Martin estuvo acompañada de un éxito social personal, pero la cálida simpatía, las amistades sinceras surgidas al contacto de su atrayente personalidad, no fueron obstáculo para su vida interior. Haciendo una aplicación personal de sus enseñanzas, su ser estaba tan purificado que su paz interior no podía haber sido puesta en peligro. Su alma, sedienta de una mayor luz, la recibía en una proporción superior y la asimilaba en beneficio de la posteridad. Alcanzó su apogeo cuando trabó conocimiento con las obras de Jacob Boehme. En ellas encontró la solución categórica a todos los problemas, el nivel del escalón más alto que conduce a la unión con Dios Padre. Jacob Boehme no era un instructor en el sentido que lo fue Martines de Pasqually, pero sí lo fue para el joven Saint-Martin; su importancia fue mayor, ya que Saint-Martin estaba mejor preparado para recibir una nueva revelación por medio de Jacob Boehme. Una nueva luz invadía su alma, era asimilada y aceleraba el proceso interior de transformación. Encontramos eco de sus experiencias en las cartas dirigidas a su cercano amigo el barón Liebistorf (Kirchberger). Jacob Boehme era un místico por la gracia de Dios. La revelación, el descenso de la luz, el maravillarse del alma… numerosas expresiones pueden describir el choque que sufre un alma que de pronto despierta.

Vemos las diferentes modalidades de iluminación cuando el “vaso elegido” está preparado para recibirla. En la obra de Saint-Martin “El hombre de Deseo” vemos la nueva semilla producida por la asimilación de la doctrina de Boehme. Esta obra recuerda uno de los salmos que expresa el ardor del alma por Dios y deplora la caída del hombre, sus errores y sus pecados, su ceguera y su ingratitud.

Subrayando el origen divino del hombre, Saint-Martin vio la posibilidad de un retorno de éste a su estado primero, cuando estaba en concordancia con la ley de Dios. Solo abandonando la vía del pecado y siguiendo las enseñanzas del Redentor Jesucristo, el Hijo de Dios, que descendió de las alturas de Su trono celestial por amor a toda la Humanidad, el hombre es digno de adorar y por amor e imitándole puede alcanzar la salvación.

¿Quién saldrá vencedor de este combate? Aquél que no se preocupe de ser reconocido por los hombres ni de que estos se acuerden de él, pero que dedique todos sus esfuerzos para no ser borrado de la memoria de Dios. Si no hubiese sido por la venida de un hombre que pudo decir: “yo no soy de este mundo”, ¿cuál habría sido el destino futuro del hombre? La Humanidad habría permanecido en las tinieblas, y se encontraría separada como nunca del reino del Padre. Pero si numerosas personas se separan del amor, ¿puede éste renunciar a ellos?

En su obra posterior, “Ecce Homo”, Saint-Martin previene del peligro que existe en buscar la excitación de las emociones, de las experiencias mágicas de bajo nivel, los fenómenos variados, que no son más que expresión de estados psico-físicos anormales del hombre. Este camino conduce a la humanidad hacia tinieblas desconocidas y dudosas, lleva a una caída aún más grande, mientras que la salvación no se puede alcanzar más que por un renacimiento consciente.

En su libro “El Hombre Nuevo”, publicado el mismo año, el autor trata del pensamiento como un órgano de renacimiento que permite penetrat en lo más profundo del ser humano y descubrir la verdad eterna de su ser. El alma del hombre es un pensamiento de Dios; el deber del hombre es quitar el velo que cubre el texto sagrado y a continuación hacer todo lo posible para ampliarlo y manifestarlo durante toda su vida. En su obra “Del Espíritu de las Cosas”, Saint-Martin declara que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, puede penetrar en el seno del Ser, que se encuentra escondido en toda la creación y que debido a su clara visión interior, es capaz de ver y de reconocer las verdades de Dios subyacentes en la naturaleza. La luz interior es un reflector que ilumina todas las formas . De la intensidad de la luz depende el grado de iluminación y del discernimiento que necesita el hombre renacido en espíritu y que lee el Libro abierto de la Vida.

El libro de Saint-Martin ”El Ministerio del Hombre-Espíritu” completa todas las indicaciones anteriores, presentando un objetivo no diferente, el del ascensión de una alta montaña. El hombre la escala empujado por una necesidad interior y con el gusto previo de la victoria, que aporta la libertad después de tribulaciones y sufrimientos. Una libertad que, en este caso es sinónimo de las más grandes bendiciones que se pueden lograr en la Tierra. Existe un rayo radical y único para descubrir y expandir la moralidad y la bondad, y este rayo es el pleno desarrollo de nuestra esencia interior inmanente. Ya ha sido ofrecido el más alto sacrificio para salvar a la humanidad; toca ahora al hombre ofrecer en sacrificio voluntario su propia naturaleza inferior, crucificarla, y así, librarla de las trabas limitantes de la naturaleza vulgar. Es el retorno del hijo pródigo hacia el padre lleno siempre de caridad y de perdón. Es esto lo que se ha de alcanzar para conseguir la unidad perfecta con Él: “Mi Padre y Yo somos uno”.

Cada alma posee su propio espejo que refleja una Verdad Única; cada alma posee un prisma y un arco iris que le confiere sus colores, por ello las obras de Saint-Martin no son parecidas a las de Boehme. Las misiones de estos dos hombres, en la vida, eran también diferentes aunque bebían de la misma fuente, de la misma necesidad de servir a la humanidad, abriéndole un nuevo camino para su progreso. Saint-Martin apreciaba mucho las obras de Boehme, aunque muchas veces las encontraba más bien caóticas y confusas. Quería ofrecérselas a sus compatriotas y para ello tradujo los libros más importantes de Boehme: “la Aurora Naciente”, “Los Tres Principios de la Esencia Divina” y “Cuarenta Preguntas Sobre el Alma”.

Después de la muerte del Filósofo Desconocido, fueron publicados algunos breves escritos de los que era autor, Entro otros citaremos “Pensamientos Escogidos”, numerosos fragmentos éticos y filosóficos, poesía que igualmente incluía “El Cementerio de Amboise” y “Estancias Sobre el Origen y el Destino del Hombre”, además de meditaciones y plegarias.

Saint-Martin se interesaba por la ciencia de los números. Aunque su obra “Los Números” quedó inconclusa, contiene sin embargo, muchas indicaciones importantes que no se podrían encontrar en otra parte. Analizó los números desde un punto de vista metafísico y místico. En los números encontró una confirmación de la caída y renacimiento del hombre. El número no se toma en el sentido de signo muerto, sino como expresión del Verbo Creador. Cada número indica cierta idea y actúa en varios planos. Todo ello es la expresión de la unidad y fluye del seno de la Divinidad. El amor y el sacrificio estuvieron en la base del propio acto de Creación. El pecado original y la caída del hombre, su desajuste y su inmersión en la materia, deben ser rescatados mediante el sacrificio y el amor del Creador; sólo esto puede conseguir el retorno a la Unidad.

LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Las cartas y la actividad de Saint-Martin explican su relación con la Revolución francesa, que para muchos críticos ha permanecido obscura, ya que no podía ser comprendida más que por aquellos que habían recibido la iluminación y por los místicos. Detrás de todos los fenómenos que ocurren en el plano físico, se encuentra se encuentra la proyección del plano astral. Mientras que ésta no se manifieste en el mundo visible, existen posibilidades de cambio, posibilidades de desviar el curso de las cosas mediante el sacrificio y la llamada a la misericordia divina. Conocemos la historia simbólica de los diez hombres “justos” que hubieran podido salvar a Sodoma de la destrucción. Se dice que las proyecciones astrales no están todas reveladas, poruq e pueden ser cambiadas por los factores superiores del mundo invisible y también, por la acción del hombre sobre la Tierra. Pero una vez que se revela la proyección fatal, no hay fuerza humana que pueda detener el curso de los acontecimientos. Saint-Martin no solo creía sino que sabía, que si la Providencia permite una vez la percepción de una proyección, aportando al pueblo un mal indecible, la Redención, si no era voluntaria, debía ser impuesta. Veía la Revolución como una imagen y como un inicio del Juicio Final que deberá llevarse a cabo en esta Tierra de forma gradual. Afirmaba que la estructura social no puede ser duradera, no puede satisfacer a la mayoría y tener un carácter elevado, si no está basada en un conocimiento de la organización psico-física del hombre, si esa estructura social no corresponde a la leyes divinas reflejadas en él. Un legislador debería tener un conocimiento profundo de la naturaleza interior del hombre, su conducta debería ser moral, debería encontrar un orden social que expresara conocimiento, justicia y poder. Todas las tentativas de continuar sobre la base de valores transitorios o erróneos no conducen más que al desastre, cualquiera que sea la duración de estas tentativas.

En su obra “El Cocodrilo”, Saint-Martin describió la forma en que el mal se insinúa en las cosas santas y con qué perfidia destila su veneno para destruir a aquellos que son ciegos e insensibles. Pero el mal dispone de un tiempo limitado, se le reconoce fácilmente mediante signos discernibles y no puede equivocar a los que tienen la mirada de la conciencia, a los que observan y son caballeros de propósitos nobles. Cuanto más grande sea el ejército reunido bajo las banderas del bien, más rápida se producirá la victoria contra las filas cerradas y desleales del mal que siempre se van debilitando. La relación de Saint-Martin con la Revolución Francesa dependía de su clase de conocimiento y ¿qué otro hombre poseía espiritualmente tal visión interior de las cosas?

Él comprendía lo que estaba en curso y obraba con diligencia en el campo del misticismo. También hacía lo posible para resolver el problema de una organización social que fuera justa y más feliz. En la obra de Saint-Martin es evidente la influencia de la Revolución Francesa. No podía ser de otra forma.

LA ORDEN MARTINISTA TRADICIONAL

La doctrina de Saint-Martin se expandió ampliamente por el mundo bajo la forma de una Orden Iniciática, llevando el nombre de Orden Martinista. Saint-Martin estaba en pro de la iniciación individual. Cada miembro era cuidadosamente escogido y se le daba la oportunidad de establecer un contacto estrecho y familiar.

Entonces el Iniciador le daba las indicaciones y las enseñanzas que más le convenían y que no estuvieran por encima de sus posibilidades de comprensión. El camino era más largo que el consistente en trabajar con todo un grupo, pero era más seguro, ya que la pureza de la doctrina permanecía inalterada, pues reposaba sobre los miembros de la Orden y así ganaba fuerza y expresión.

Sin embargo, no todos los Colegios de esta orden siguieron la línea recomendada por Saint-Martin y el resultado fue deplorable. Ya hemos dicho que según Saint-Martin el hombre era la clave de todos los misterios del universo, la imagen del mundo visible completo y estaba ligado a éste último. El hombre puede alcanzar toda la verdad mediante el conocimiento de su propia naturaleza por medio de todas las aptitudes que existen en él: las físicas, las intelectuales y las espirituales. Debe comprender en profundidad el lazo existente entre su conciencia y su libre albedrío. Saint-Martin trata de esto en su “Nueva Revelación”.

Ciertos rasgos subrayan las similitudes existentes entre el Hombre y su Creador. Los poderes creadores y el libre albedrío sin límites. Estos rasgos, aunque no sean más que reflejos desdibujados de dios, pueden obrar en perfecta concordancia con las leyes que llevan a Él y al hombre hacia la fuente de las bendiciones. Las mismas características, si son mas utilizadas rompen la unión natural con Dios y someten al hombre a poderes de nivel inferior. El hombre tiene el poder y la capacidad de reparar el mal hecho, si todas sus aptitudes tienen hacia ese único objetivo.

Saint-Martin habla de la unidad como de una causa primera, como de una esencia íntima siempre viva, de donde emana. Así pues, cada ser, independientemente de los alejado del centro, o del grado de evolución en que se encuentre, está ligado a la causa primigenia y forma parte de la unidad, de forma similar al rayo de Sol que, sin que importe el alejamiento debido a su viaje a través de los espacios infinitos, está siempre vinculado al sol por las ondas vibratorias. La luz central de donde emanan todos los soles, aunque forma parte de todo un sistema de soles y de rayos, mantiene su independencia y es diferente de la luz artificial. Dios es todo, pero todo no es Dios. La doctrina de Saint-Martin se aplica a toda la humanidad. Deseaba la unión de Esta en nombre del amor y consideraba la fraternidad como base de la vida social. Es erróneo tomar la igualdad de la gente de base. Saint-Martin consideraba que la igualdad era una constante matemática, una expresión del orden y de la armonía. La fraternidad es el factor que regula las relaciones entre los hombres enlazando justicia y caridad, fuerza y debilidad.

El mal, la explotación y la tiranía no pueden persistir a la luz del amor fraternal. De una fraternidad así concebida deriva un sentido justo y adecuado de la igualdad, que reposa sobre una relación entre los derechos y los deberes. Saïr, en su ensayo sobre Saint-Martin, lo explica así: “la relación entre la circunferencia y su radio, expresado en matemáticas por la letra “pi”, es siempre constante. Aunque el perímetro de un círculo sea de un milímetro de longitud o de un millar de leguas, la relación no varía y se puede afirmar, en consecuencia, que todas las circunferencias tienen entre sí esa igualdad de relación” [1]. Lo mismo vale para el hombre: la circunferencia en su derecho; la ley es el límite que el hombre no puede transgredir, y el radio, o más bien la superficie descrita o cubierta por su radio en su revolución alrededor del centro, es el campo de su deber. A medida que las circunferencias aumentan, los círculos aumentan también. Así, a medida que los derechos del hombre aumentan, sus deberes aumentan proporcionalmente.

En el Universo, donde la ley es la unidad en la Pluralidad, cada cosa reposa en el orden y en la armonía. Para que el orden y la armonía existan, es necesario que cada cosa esté en su lugar, en perfecta armonía con todos los seres y las cosas. El hombre en su calidad de individuo, es uno de los más felices cuando mantiene un perfecto equilibrio entre derechos y deberes, Es en este equilibrio en el que se basa la igualdad: cuantos mas derechos, mas deberes; cuanto menos derechos menos deberes. Como base de igualdad debe existir la fraternidad, sin la cual sólo existirían el odio o los celos entre el fuerte y el débil, entre el rico y el pobre. Es la fraternidad la única que puede unir a la familia humana en los lazos de la comunidad. En una familia que se ame y esté idealmente unida, cada uno de sus miembros encontrará su lugar según su fuerza y sus aptitudes cada uno aceptará voluntariamente soportar el número de deberes que le corresponda y cada uno de ellos deseará disfrutar de derechos que son, sin lugar a dudas, los suyos. El edificio social que esta construido sobre una supuesta igualdad, no tendrá cimientos duraderos, porque en él la fraternidad será impuesta sin que sea condición voluntaria. De la misma forma, y con esto, un reparto de tareas efectuado de esta forma, no siempre conciliará justicia con caridad. Es cosa muy diferente cuando el altruismo y la solidaridad se encuentran en el fundamento de la fraternidad.

La libertad es para cada ser el efecto que se desprende de observancia estricta de los límites asignados por la ley. Un hombre que viola la ley pierde proporcionalmente su libertad. Para ser libre, el hombre debe conservar cuidadosamente el equilibrio entre su derechos y sus deberes y, si quiere ampliar el campo de sus derechos, deberá reconocer los deberes adicionales que esto, necesariamente, acarreará.

En resumen, diremos que la felicidad de la humanidad consiste en la unión de todos los miembros de su gran familia. Esta unión de todos los miembros de su gran familia. Esta unión sólo puede complementarse a través de la fraternidad, que crea equilibrio estable entre los derechos y deberes, garantizando al mismo tiempo la libertad, la seguridad y la preservación del conjunto.

LA VERDADERA CRISTIANDAD

De acuerdo con todo lo dicho, observamos que Saint-Martin era un profundo pensador cristiano que quería abrir un camino a las ideas cristianas y utilizarlas para la elaboración de la estructura social. Según él, el amor de Cristo debe tener el derecho de regular la vida del hombre. La orden Martinista también es una orden de caballería cristiana y, cada uno de sus miembros, tiene el deber de obrar en pro de su propio desarrollo interior, pasando por fases de renacimiento más profundas que nunca, hasta el punto culminante del nacimiento de Dios en él, en su seno.

Su deber, como miembro de la Orden, es el de servir a toda la humanidad sin escatimar esfuerzos, sin tomaren consideración la intensidad de estos, ni el sacrificio que esto impone. Así, el Martinismo era el anuncio del advenimiento de la Era del Cristo Cósmico que se revelaría universalmente en las almas de los hombres en este gran proceso de transformación.

En su trabajo sublime, el Martinismo se une a la antigua y Mística Orden Rosacruz (AMORC), cuyo influjo iluminador sobre la humanidad perdura desde hace siglos y constituye la fuente eterna de luz que fluye para el renacimiento de la humanidad. La Orden Martinista Tradicional y AMORC estaban afiliadas a la organización internacional conocida bajo el nombre de F.U.D.O.S.I. (Federación Universal de Ordenes y Sociedades Iniciáticas).

Para todos los martinistas que veneran la memoria de su maestro, el Filósofo Desconocido, en su testamente deja una última frase que reza: “La única iniciación que yo recomiendo y busco con el mayor ardor de mi alma, es aquella mediante la cual podemos penetrar en el corazón de dios, e inducir este corazón divino a penetrar en el nuestro. Así se hará perfecto el matrimonio indisoluble que hará de nosotros el hermano, el esposo de nuestro Divino Salvador”.

El único camino para alcanzar esta Iniciación sagrada es descender a lo más profundo de nuestro ser, sin escasear esfuerzos mientras no hayamos alcanzado el objetivo, la profundidad donde veremos la vivificante raíz; y desde ahí, de forma natural, daremos el fruto que corresponderá a nuestra naturaleza, como sucede con los frutos de los árboles de esta Tierra, sostenidos por diversas raíces a través de las que los jugos vitales no dejan de elevarse.

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